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Asunto:Re: [budismotibetano] Re: Budismo para occidentales
Fecha: 4 de Abril, 2005  16:40:38 (+0200)
Autor:vimalakirti <vimalakirti @.......es>

Bueno Xavi, la verdad es que hay varios puntos conflictivos pero me limito al
punto que tu has citado y te remito un texto que explica bien lo que queria decir
mas abajo añado comentarios


MEDITACIÓN BUDDHISTA

 

El ejercicio mental conocido como meditación se encuentra en todos los sistemas
religiosos. Orar es una forma de meditación discursiva, y en el hinduismo, la
recitación de Ëlokas y mantras se emplea para tranquilizar la mente para alcanzar
un estado de receptividad. En la mayoría de estos sistemas, el objetivo se
identifica con los resultados psíquicos que se obtienen, algunas veces
rápidamente; y con las visiones que se experimentan en el estado de semi-trance o
los sonidos que se escuchan. Éstos son considerados los resultados finales del
ejercicio. Éste no es el caso en las formas de meditación practicadas en el
buddhismo.

 

Comparativamente, aún se conoce muy poco de las funciones y poderes de la mente,
y es difícil para la mayoría de la gente distinguir entre auto-hipnosis, el
desarrollo de estados médium-místicos, y el proceso real de clarificación y
percepción directa, que es el objeto de la concentración mental buddhista. El
hecho que místicos de todas las religiones se han provocado estados en los cuales
ven visiones y escuchan voces conforme a sus creencias religiosas indica que sus
meditaciones han resultado, únicamente, en sacar a la superficie de la mente y
objetivar los conceptos preexistentes en los niveles más profundos del
subconsciente. El cristiano ve y conversa con los santos a quienes ya conoce; el
hindú visualiza los dioses del panteón hindú, y así sucesivamente. Cuando Sri
Ramakrishna Paramahamsa, el místico bengalí, comenzó a dirigir sus pensamientos
hacia el cristianismo experimentó visiones de Jesús en su meditación, en lugar de
las anteriores imágenes de los avatares hindúes.

 

La persona practicante de la hipnosis comienza a ser más fácilmente capaz de
rendirse a la sugestión que le hace el hipnotizador, y cualquiera que haya
estudiado esta materia puede ver la conexión entre el estado de condescendencia
mental que ha alcanzado y la facilidad con la cual el místico puede inducirse
cualquier tipo de experiencia que desee se lleve a cabo. Aún hay otra posibilidad
latente en la práctica de la meditación: el desarrollo de facultades
medium-místicas por las cuales el sujeto puede realmente ver y oír a seres en
diferentes planos de existencia, por ejemplo, los devalokas1 y los espíritus
carenciados. Estos mundos, al ser los más cercanos al nuestro, son los más
rápidamente accesibles, y ésta es la verdadera explicación del fenómeno psíquico
del espiritualismo occidental.

 

Sin embargo, el objeto de la meditación buddhista no es ninguna de estas cosas.
Estos se presentan como productos colaterales, pero no son su meta, sino que son
obstáculos a los cuales hay que sobreponerse. El cristiano que ha visto a Jesús o
el hindú que ha conversado con Bhagavan Krishna puede estar satisfecho por que ha
alcanzado el propósito de su vida religiosa, pero el buddhista que ve una visión
de Buddha sabe, por ese mismo hecho, que sólo ha logrado objetivar un concepto en
su propia mente, porque el Buddha después de su Parinibbāna es, en sus propias
palabras, no visible para los dioses u hombres.

 

Hay una diferencia esencial, entonces, entre la meditación y concentración
buddhista y la practicada en otros sistemas. El buddhista embarcado en un curso
de meditación hace bien en reconocer estas diferencias y en establecer
conscientemente en su mente una clara idea de lo que está tratando de hacer.

 

La causa o raíz del renacimiento y sufrimiento es la ignorancia (avijjā)
conjugado con y reaccionando al deseo (taähā). Estas dos causas forman un círculo
vicioso: por un lado, conceptos, el resultado de la ignorancia; y por la otra
parte, deseo surgiendo de los conceptos. El mundo de los fenómenos no tiene un
significado más allá del significado que le damos con nuestras propias
interpretaciones.

 

Cuando esta interpretación es condicionada por la ignorancia (avijjā), estamos
sujetos a un estado conocido como distorsión (vipallāsa). La distorsión de la
percepción (saññā-vipallāsa); distorsión de la conciencia (citta-vipallāsa); y
distorsión de las concepciones (diååhi-vipallāsa) hace que consideremos lo que es
impermanente (anicca) como permanente; lo que es sufrimiento (dukkha) como fuente
de placer; y lo que es insubstancial (anatta), o literalmente, sin ninguna
existencia propia, como algo real, una entidad con existencia propia.
Consecuentemente, colocamos una falsa interpretación en todas las experiencias
sensoriales que obtenemos a través de los seis canales cognoscitivos, esto es, el
ojo, oído, nariz, lengua, tacto y mente (sota, ghāäa, jivhā, kāya y
mano-āyatana). Algunos físicos han confirmado esta verdad buddhista al mostrar
que el reino de los fenómenos que conocemos a través de estos canales
cognoscitivos no corresponde realmente con el mundo físico conocido por la
ciencia. Nuestros propios sentidos nos engañan. Persiguiendo lo que imaginamos
que es deseable, un objeto de placer, estamos en realidad siguiendo una sombra,
tratando de alcanzar un espejismo. Esto es impermanente, insatisfactorio e
insubstancial (anicca, dukkha, anatta). Siendo así, sólo puede ser la causa de
impermanencia, sufrimiento e insubstancialidad, porque lo parecido produce lo
parecido; y nosotros mismos que perseguimos la ilusión, somos también
impermanentes, sujetos a sufrimiento y sin ningún ego o yo permanente. Es el caso
de una sombra persiguiendo a una sombra.

 

Por ello, más que ganar una comprensión intelectual de la verdad, el propósito
de la meditación buddhista es liberarse del engaño y así poner fin tanto a la
ignorancia como al deseo o avidez. Si la meditación no produce resultados
tendientes a esta consumación - resultados que son observables en el carácter y
en la actitud total hacia la vida - es claro que hay algo equivocado, ya sea con
el sistema o con el método empleado. No es suficiente con ver luces, tener
visiones o experimentar éxtasis. Estos fenómenos son muy comunes para impresionar
al buddhista que realmente entiende el propósito de la meditación buddhista. Hay
peligros reales en estos fenómenos, los cuales son claros para quien es también
estudiante de psicopatología.

 

En el gran discurso del Buddha sobre la práctica de la atención plena, el
Mahā-Satipaååhāna Sutta, están claramente establecidos tanto el objeto como los
medios para obtenerla. Debe cultivarse la atención a los movimientos del cuerpo y
a los estados siempre cambiantes de la mente, de manera que pueda conocerse la
verdadera naturaleza de las cosas. En lugar de identificar estos fenómenos
físicos y mentales con el falso concepto del 'yo', debemos verlos como realmente
son: movimientos del cuerpo físico, un agregado de los cuatro elementos,
(mahābhųtas) sujeto, por un lado, a las leyes físicas de la causalidad, y por el
otro, un flujo sucesivo de fases de conciencia surgiendo y cesando en respuesta a
los estímulos externos. Deben verse objetivamente, como si fuesen procesos no
asociados con nosotros mismos sino perteneciendo a otro orden de fenómenos. 

 

¿De dónde puede el egoísmo y egocentrismo proceder sino del concepto del 'yo'
(sakkāyadiååhi)? Si la práctica de cualquier forma de meditación deja intactos al
egoísmo o egocentrismo, entonces ésta no ha sido exitosa. Un árbol es juzgado por
sus frutos y un hombre por sus acciones; no hay otro criterio. Particularmente
esto es cierto en la psicología buddhista, porque el hombre 'es' sus acciones.
Las acciones o la continuidad de kamma y los resultados (vipāka) que representan,
en su verdadero sentido, es lo único que se puede afirmar como una identidad
permanente, no sólo a través de diferentes fases de esta vida, sino también de
una vida a otra. La atención al cuerpo y la mente sirve para romper la ilusión
del 'yo'; y no solamente eso, también acaba la avidez y el apego a los objetos
externos, así que en última instancia no hay ni 'yo' que desea, ni objeto de
deseo. Es una larga y ardua disciplina y sólo puede ser emprendida retirado del
mundo y de sus inquietudes.

 

Aun un retiro temporal, un seguimiento temporal de esta disciplina, puede traer
buenos resultados al establecer una actitud mental que puede ser aplicada en
algún grado en las situaciones ordinarias de la vida. Desapego, objetividad, es
una ayuda invaluable para aclarar el pensamiento; permite al hombre asumir una
situación dada sin prejuicios, personales o de otro tipo y actuar en esa
situación con valentía y discreción. Otro regalo que otorga es el de la
concentración. - la habilidad para enfocar la mente y mantenerla fija en un solo
lugar (ekaggatā, o lugar específico), y éste es el gran secreto del éxito de
cualquier esfuerzo. La mente es difícil de domar, vaga aquí y allá sin descanso
como el viento o como un caballo indomado, pero cuando está enteramente bajo
control, es el instrumento más poderoso en el universo entero. Aquel que ha
dominado su mente es un verdadero maestro de los tres mundos2.

 

Primeramente, no tiene miedo. El miedo aparece porque asociamos mente y cuerpo
(nāma-rųpa) con el 'yo'; consecuentemente cualquier daño a alguno de ellos es
considerado como daño a uno mismo. Pero, no teme a la muerte o la desgracia aquel
que ha roto esta ilusión y comprende que el proceso de los cinco agregados
(khandha) es únicamente la manifestación de causa y efecto. Se mantiene ecuánime
tanto en el éxito como en el fracaso, no afectado por el orgullo o desprecio. La
única cosa que teme es la acción demeritoria, porque sabe que ninguna cosa o
persona en el mundo puede dañarle excepto él mismo, y en cuanto se incrementa su
desapego, se convierte en menos y menos propenso a acciones demeritorias. La
acción insana proviene de una mente insana, y en la medida que la mente se
purifica, cura sus desórdenes, el mal kamma cesa de acumularse. Empieza a tener
más horror a las acciones insanas y a tener mayor deleite en aquellos actos que
tienen su raíz en la generosidad, benevolencia y sabiduría (alobha, adosa, y
amoha).

Dice tu texto:

En el Budismo, hay que meditar para poder ser liberado.

La meditación no es la única condición necesaria para producir la salvación. La

intensificación meditativa busca sólo calmar el cuerpo y la mente, y el camino
es así allanado, por esta experiencia espiritual, que libera de las
contrariedades de la existencia.

-Ajnata: Entendiendo bien esto...Como liberarse sin la experiencia obtenida en
meditacion???

******
En el Budismo, no se piensa o se trata de la "liberación del pecado y de la
culpa o la salvación del castigo, sino de la introspección (la vista), el
conocimiento y la liberación de todas las ligaduras que nos atan al mundo. La
meditación significa atención y visualización, tendiente a mantenerse en todo
momento del día,siempre a través de la práctica cotidiana.


La salvación no se logra sólo por la sumersión meditativa, pero sí por una

posición conciente y atenta de sí-mismo, y una actitud deferente hacia los
demás.

Ajnata: Es cierto que las practicas del noble octuple sendero son necesarias,
pero eso no es diferente de la meditación sino la incorporacion de la misma a la
vida diaria.
*****
La actitud meditativa y espiritual es entonces un asunto de práctica, y debe

manifestarse en todas las actividades cotidianas, y no representar un ejercicio

aislado de la vida cotidiana. Así, se puede también vivir sin capacidades

meditativas al comienzo de las enseñanzas y no se puede afirmar que la

meditación tiene el más alto rango en el sistema espiritual por sí misma.

Ajnata Aqui es donde se contradice, puesto que sin una experiencia directa hay
represión, y si hay represion es siempre mental (moral exoterica), nunca de tu
verdadera naturaleza y por tanto es falsa y falla. 
*********
espero haber aclarado bien el tema
Ajnata


Xavier Duacastilla <xavidua@...> dijo:
> 
> Hola Ajnata
> Hola Angela
> Hola Jose Maria
> HOLA A TODOS
>  
> Necesitaría que me hicierais acotaciones mas directas al texto que os he
mandado, para poder modificarlo si cabe, por ejemplo copiar el trozo del
texto al cual haceis referencia y a continuación vuestro comentario.
>  
> Gracias
> 
> Jose Maria De Libes <jmdelibes@...> wrote:
> Estimada Angela, creo interpretar en tus palabras que con la meditación
se logra la calma mental,  eliminando  los pensamientos negativos que
pasan por nuestra mente.
>  
> Un beso
> José María


 



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