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Asunto:[budismotibetano] ETAPAS DEL PROCESO DE LA MUERTE
Fecha:Domingo, 7 de Agosto, 2005  15:13:13 (+0200)
Autor:angela_castell <angela_castell @.......com>

ETAPAS DEL PROCESO DE LA MUERTE. DISOLUCIÓN EXTERNA. REABSORCIÓN DE LOS  ELEMENTOS (I)  ELEMENTO: TIERRA

       Las enseñanzas de la tradición tibetana, hablan de que los seres humanos somos, existimos y estamos conformados de acuerdo a cinco elementos físicos, (tierra, agua, aire, fuego, éter) y un sistema psicofísico que en esencia es pura energía,  compuesto por una red dinámica de canales sutiles (Nadis), meridianos; de vientos, chi, aire interno (Prana) y esencias (Bindu)

 La frontera entre la vida y la muerte no es un estado fijo, sino un proceso: primero se disuelve la forma física; después las formas mentales y pensamientos; y por último, la esencia divina abandona el cuerpo radiante y plenamente despierto. Mueren las formas, nombres e ilusiones, pero nada real muere jamás....  Si morimos de forma natural (enfermedad gradual) este proceso lleva un tiempo, que puede acelerarse en caso de muerte accidental o instantánea.  Estamos familiarizados con los elementos externos que condicionan la manera de vivir, pero lo interesante es la interacción con los elementos internos.

¿Cómo se forma el cuerpo físico?

Las conciencias de los sentidos surgen de la mente

La carne, huesos, sentido del olfato y olores se forman del elemento tierra

La sangre, sentido del  gusto, sabores y líquidos surgen del elemento agua

El calor, sentido de la vista, y la forma, se forman del elemento fuego

El aliento, sentido del tacto y las sensaciones físicas se forman del elemento aire

Las cavidades del cuerpo, órgano del oído y los sonidos, se forman del elemento espacio

 El proceso de absorción de los elementos, se inicia en su  primera fase, llamada “disolución externa” cuando desaparecen los vientos. Esto provoca la interrupción de las funciones corporales y los sentidos. Los elementos se disuelven, se purifican uno tras otro, y se retiran hacia el otro elemento.  El resultado es que cada fase ejerce un efecto físico y psicológico en el moribundo, y se refleja en ciertos signos físicos externos, y determinadas experiencias internas. “Los elementos del cuerpo se purifican y se transforman desde sus manifestaciones burdas, a su pura esencia: los colores.  A medida que el cuerpo se disuelve en los colores (azul, verde, blanco, rojo y amarillo) se forma un arco iris (Cuerpo de Luz)” (Namkai Narbu en su libro “Yoga de los sueños”).

 El primer elemento que se disuelve es el ELEMENTO TIERRA, que se retira hacia el elemento agua. Este elemento corresponde con la parte más material y dura del cuerpo (esqueleto, carne, huesos, músculos,...) Al ir desapareciendo el viento que lo anima, el cuerpo pierde fuerza y energía y quedamos postrados en la cama. Las sensaciones internas que podemos llegar a experimentar son de caerse, hundirse, sentirse pesado. La mente por su lado, estará inquieta, confusa, la atención se vuelve hacia el interior y se ven espejismos. En el exterior se puede observar que se va instalando en  el cuerpo la rigidez, inmovilidad; la cara pierde su color y los pómulos se hunden.  La actitud que debería instalarse  en el moribundo es el de mantener la atención y la paz,  en lo que le sucede, permitiendo que pase sin luchar contra el proceso; por su lado, familiares y acompañantes, deben permanecer a su lado, serenos  y sin dramatismos, ni llantos, quejas...permitiéndole que  esté en su quehacer interno, y procurando aliviar sus necesidades de cualquier orden.

ETAPAS DEL PROCESO DE LA MUERTE. REABSORCIÓN DE LOS    ELEMENTOS (II)  ELEMENTOS: AGUA

        Ya emos plasmado la idea de que los elementos se purifican uno tras ejerciendo un efecto físico que se refleja en signos externos, por un lado y unas experiencias internas, por otro.  Una vez   transitado el elemento tierra (ver boletín n.2), que corresponde con la parte más material y dura del cuerpo, nos detendremos en este número en describir la disolución del elemento agua. Cuando hablamos de la disolución de los elementos, es gráfico utilizar el símil de un coche en el que dejan de funcionar uno por uno y de manera gradual, todos sus componentes. El dueño o conductor puede mirar confuso qué es lo que pasa,  o directamente asumir que ha cumplido su tiempo y debe desprenderse de él.

Acabada la disolución del elemento tierra (ya estamos encamados, el cuerpo ha perdido fuerza, color y energía; y la mente puede estar agitada, confusa), la sangre, sentido del  gusto, sabores y líquidos que surgen del elemento agua, comienzan a perturbarse: perdida de control sobre los líquidos corporales, los ojos, garganta y boca se resecan, y sentimos mucha sed. La sangre circula más densa y comenzamos a temblar.  La mente se vuelve irritable, frustrada. Dejamos de entender las palabras (aunque podemos oír oír el sonido de las voces del exterior) apagándose la conciencia sensorial auditiva, y puede que aparezca la sensación de sentirnos ahogándonos en un río y océano.  Se va apagando el agregado del sentimiento; las sensaciones de placer o rechazo del cuerpo disminuyen.  Internamente ves una bruma con humo.  Cuando experimentes todos estos síntomas, no tengas miedo, ya sabes que es un fenómeno natural y conocido. Relájate y deja que suceda, que te guíe.  Es el momento de recordar que no tienes control, es parte del viaje (como las sensaciones nada gratas al despegar o aterrizar en un avión que nos lleva de vacaciones

El elemento agua se disuelve en el elemento fuego, que pasa a primer plano por su capacidad de sostener la conciencia. (próximo boletín)

Inversamente a esta tendencia de ir hacia arriba, a depurarse, perdiendo densidad, desmaterialización, en la  eternidad,  existe el otro ciclo centrípeto hacia la materia, el tiempo: la formación de la materia de lo sutil a lo denso. Es el momento de la concepción, en el que se produce una fuerte concentración, se comprime toda la información en una sola célula y comienza un proceso de expansión, crecimiento y multiplicación. Según concretamos hacia la materia, el sentimiento se somatiza a través del sonido y genera los sentidos.  Son el puente entre la energía no material y la materia.

El ciclo se inicia cuando la vibración sonora se concentra en el oído (elemento agua). Para experimentar la vida, debemos amarla y para ello tener confianza. Van apareciendo el resto de los sentidos, según la energía se va concentrando.  Con la primera inspiración se graban en nuestros átomos las vibraciones que serán la causa de las características de nuestra vida. Con la última expiración se grabarán  las experiencias emocionales del corazón. 

Al morir se duermen los sentidos; al nacer se despiertan.

La vida es limitada, la existencia no

ETAPAS DEL PROCESO DE LA MUERTE. REABSORCIÓN DE LOS    ELEMENTOS (III)  ELEMENTOS:   FUEGO   Y AIRE

  ¿Porqué escribir acerca de las etapas del proceso natural del morir? Nos guía la certeza de que meditar en ellas, intuir con lógica y razonamientos serenos  nos conducirá a su aceptación, a abrirnos a la perspectiva de un amanecer a otros planos de existencia más sutiles. Comienza tú ahora a deshacerte de las creencias que no te dejan vivir la muerte como un proceso natural. Continuamos describiendo el proceso con los dos últimos elementos: Fuego y Aire.  Es el fin de la disolución externa, que dará paso al proceso de disolución interna (pensamientos y emociones) 

ELEMENTO FUEGO.  Los síntomas físicos que le caracterizan, son  sequedad completa en la boca y la nariz.  Se disipa el calor del cuerpo que se va perdiendo gradualmente, empezando por los pies y manos hacia el corazón.  No podemos beber ni digerir nada, ni percibir olores (es decir desaparece el sentido del olfato, deja de funcionar la conciencia olfativa)   Se disuelve el agregado de la percepción y la mente oscila entre claridad y confusión.  Ya no reconocemos, ni recordamos nombres, caras,...  La sensación interna es de ser consumidos por una llama. El signo secreto es de chispas rojas que danzan sobre una gran hoguera.

El elemento fuego se disuelve en el elemento aire, y la capacidad de este elemento pasa a actuar.

ELEMENTO AIRE:  Se hace difícil respirar. Inhalaciones cortas y forzadas, seguidas de exhalaciones largas.  Ya estamos inmóviles. No se siente nada al tacto.  Se disuelve el agregado del intelecto, quedando la mente sin conciencia del mundo exterior.  Sentimos una antorcha, una luz lejana que nos envuelve.  Tenemos visiones, alucinaciones (aterradoras o maravillosas, según nuestra vida).  Sensación interna de ser arrastrado por un gran viento.

Bajamos al primer nivel de la mente sutil.  La sangre se reúne en el corazón.  Se produce una exhalación final y se para la respiración.

Se han apagado los 5 sentidos y sus conciencias, aunque permanece funcionando la mental, que no se basa en ningún sentido, ni objeto físico.  Es la muerte clínica.  Pero aún continúan procesos mentales e incluso se habla de una respiración interna, y comienza a suceder lo que se conoce como disolución interna, que es la desaparición de los estados de pensamiento y emociones. Los Maestros (que han realizado experiencias psicológicas, o vivencias en meditación, similares a las de su propia muerte, en el sentido de disolución pasajera de los procesos y estados cognitivos y emocionales cotidianos), aseguran que todo esto sucede durante unos 20 minutos tras la muerte clínica, y todo el proceso hasta la salida de la conciencia sutil al bardo o cielo, unos tres días; por eso recomiendan no tocar el cadáver durante ese tiempo

Del “Libro tibetano de la vida y la muerte”

Sogyal Rimpoché. Ed. Urano

Quien vive una vida interior sabe que la muerte es, sin duda, un descanso.  Es todo menos extinción.  Es una partida significativa.  El cuerpo duerme pero el alma vela; el cuerpo muere, pero no el alma.  Resolveremos el problema de la muerte cuando sepamos lo que es la vida. Y la vida no es el hecho de nacer, sino la consciencia, la energía con la que construimos la personalidad, la identidad, el yo mortal.

DISOLUCIÓN INTERNA (I): 4 Etapas a nivel mental 

Declarada la muerte clínica (que  no es la muerte real porque aún existe la conexión del cuerpo y la mente) continúa el  proceso con lo que la Tradición Budista Tibetana conoce como  Disolución interna, (Disolución no en el sentido de disolverse en la nada, sino de pérdida de poder de un estado y la mayor potencia que adquiere el siguiente) 

El proceso de muerte refleja aquí,  a la inversa,  el proceso de la concepción.  Cuando se encuentran espermatozoide (con la esencia blanca) y óvulo (con la esencia roja) de los padres, la conciencia impulsada por el karma es atraída por esa fuerza.  Al unirse las dos gotas se constituye el soporte necesario para la entrada de la conciencia sutil, que no funciona ni es perceptible durante la vida cotidiana. Durante el desarrollo del feto, la esencia blanca del padre ha viajado por el canal central a la coronilla donde reposa, y la roja de la madre ha bajado para  reposar en el chakra por debajo del ombligo.  Al morir sucede al contrario, las dos esencias viajan desde su posición, por el mismo canal central, al corazón, y al abrirse, dejan salir la conciencia del cuerpo. 

Esta etapa de gradual crecimiento y amanecer de  planos de conciencia cada vez más sutiles, tiene 4 fases en la que se disuelven los estados de pensamiento y emociones; ya no hay signos externos, solo internos. Dura aproximadamente tres días tras la muerte clínica.

Fase de aparición: La esencia blanca desciende hacia el corazón, al desaparecer el viento que la retiene allí. La visión interna es la del cielo en otoño con una luz casi neutra, como rayos blancos de la luna. Es una percepción extraordinariamente clara.  El proceso que se experimenta es que llegan a su fin los 33 estados de pensamiento que derivan de la ira.  

Fase de aumento: La esencia roja, asciende hacia el corazón.  Signo interno es una visión roja, como un sol que brilla en el cielo puro.  Experiencia de gran dicha.  El proceso es que desaparecen 40 estados de pensamiento que se derivan del deseo.

Si te has familiarizado con el proceso, sabes por dónde estás y que aún quedan dos etapas más antes de que acontezca la muerte real.

 

Consecución plena: Las dos esencias reunidas en el corazón, que es una puerta abierta al infinito, y se cierra al morir impidiendo el retorno  al cuerpo, encierran a la conciencia  Signo interno es de sensación de encuentro cielo y tierra. La visión es de oscuridad, como el momento final de la tarde, poco antes de que salga la luna.  Estado mental libre de pensamientos.  En el proceso se acaban los 7 estados de pensamiento que derivan de la ignorancia y el engaño. Se produce la perdida de consciencia, como un desmayo.

 Clara Luz: Recobramos ligeramente la conciencia.  Es un amanecer. Tenemos la mente de Luz Clara (neutral, mente de Buda) revelándose nuestra  verdadera naturaleza de pureza, sin conceptos.  La conciencia sutil que deja el cuerpo, manifiesta un cuerpo mental (como en los sueños) y va a la velocidad del pensamiento; sale del cuerpo al bardo, al cielo, un  estado intermedio, un espacio claro, libre y gozoso en el que no hay limitaciones. La conciencia olvida todo lo referente a esta vida que acabamos de dejar y sigue adelante. Se puede decir que ha dejado un trabajo y se dispone a buscar otro.  

 Observa y compara este viaje al del nacimiento, que nos hace desembocar en un lugar desconocido, frío, desprotegido... pero enseguida luz, calor y seres que te esperan con amor.  Esos primeros momentos serán siempre un misterio como los últimos.

Visualiza, familiarízate con el proceso, con las etapas de la muerte, imagínatelo, genera visiones (de los signos internos, los elementos, las disoluciones...) para acostumbrarte, para prepararte, para entrenarte, para saber qué sucederá en cada momento. Si nos sentimos listos y tranquilos cuando llegue ese instante,  ya no temeremos lo desconocido sino que viviremos esa experiencia ya familiar, ya recorrida. Ya sabemos dónde vamos.

 

PROCESO DE LA MUERTE. ETAPAS POSTERIORES A LA MUERTE FÍSICA. ESTADOS INTERMEDIOS, TRANSITORIOS.

 El Bardo Thödol es el tratado del budismo tibetano que con mayor precisión ha descrito los estados que preceden a la muerte física, cuando el alma o esencia sale del cuerpo hacia un estado transitorio.

 Ha acabado el proceso de disolución interna mental (pensamiento y emociones) que dura tres días tras la muerte clínica.  Repasémoslo: las esencias blanca y roja se han reunido en el corazón.  Sucede una experiencia de oscuridad como la noche, después un desmayo, para despertar posteriormente a la Clara Luz, como un amanecer.  Es el inicio de otro ciclo de nacimiento-muerte. Según filosofías y religiones orientales, la conciencia sutil, sale de el cuerpo, del chakra del corazón (es la muerte real, rotura del cordón de plata) y va al Estado intermedio, donde tendrá o una oportunidad de iluminación (si reconoce lo que sucede) o volverá a renacer (activándose las semillas de nuestras tendencias habituales).  El Ser adopta un cuerpo mental (espiritual, astral, etéreo, energético, etc.) similar al físico pero sin deformaciones  (San Pablo, habla de que resucitamos con un cuerpo espiritual igual al cuerpo animado y viviente que tenemos en este mundo).  En su constitución parece sólido posee los sentidos y los 5 elementos, pero se mueve a la velocidad del pensamiento, y sólo está limitado por nuestros hábitos.  No sucede nada que sea una decisión consciente, ya que estamos dominados por las reacciones (como en vida).

Durante un tiempo podremos no darnos cuenta ni reconocer que estamos muertos (debido a, primero, que vemos un cuerpo igual y segundo, por no tener creencias espirituales).   En este bardo estaremos el tiempo necesario para que la vida futura vaya tomando forma poco a poco. 

Es decir, lo que sucede en estos momentos no depende del estado de ánimo, sino de la capacidad de reconocer lo que sucede, de reconocer o no  la verdadera naturaleza del Ser.  Películas como “El sexto sentido”, “Los otros”, “La escalera de Jacob”, etc. abordan bien el tema de la eternidad, de que sino sabes nada de lo que va a pasar en el transito, en el otro lado, no entenderás nada   seguirás vinculado por aquí pero ni te puedes comunicar ni entiendes tu estado.

Podemos olvidar, incluso las practicas realizadas, pero como han quedado grabadas unas huellas o semillas en nuestro continuo mental, unas tendencias a actuar  según nuestra forma de ser, éstas se activan y regresa la memoria.  El Budismo hace mucho énfasis en la calidad de los últimos pensamientos, antes de morir, pues, a modo de una capa externa del átomo permanente, los pensamientos  atraen a nuestra parte material, física para una nueva existencia, que avanza con la fuerza del deseo de renacer.  En el momento previo de la concepción, el Ser del bardo pasa por una muerte con todas las etapas (descritas en boletines anteriores) . En el instante de la concepción (cuando se unen las gotas roja y blanca) se produce una fuerte concentración, se comprime toda la información en una sola célula e inmediatamente comienza un proceso de expansión, de crecimiento y de multiplicación hacia el infinito.  A partir de la segunda semana, los elementos se hacen  presentes en el cuerpo substancial con su correspondiente papel formativo: la tierra da solidez; el agua permite que el cuerpo no se seque y le da fluidez; el fuego aporta energía, y el aire permite evolución, crecimiento.  Cada semana sucederá un cambio, evolución y un nuevo viento, energía, dentro del cuerpo.  Después de 9 meses, el Ser necesita salir de ese entorno, y por ello,  rompe el cordón umbilical. Termina el estado fetal y comienza una vida independiente de la madre (como ya lo hiciera antes, en la muerte, rompiendo su dependencia de la Madre tierra, al cortar el Cordón de plata)  

El cuerpo que muere no es el mismo cuerpo que nació. Para crecer debemos experimentar muchas muertes. Una y otra vez cambiamos de aspecto, de actitudes y comportamientos a medida que pasamos de una etapa de la vida a la siguiente. La persona que muere es solo una de esas que llegamos a ser mientras vivimos. (Richard Reoch)

   

http://ultimotabu.iespana.es/viaje2.htm