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Responder a este mensaje
Asunto:Re: [budismotibetano] De nuevo por aquí
Fecha:Miercoles, 22 de Febrero, 2006  20:30:25 (+0100)
Autor:Chus <Lauren @.......com>
En respuesta a:Mensaje 6129 (escrito por zopa)




        Muy interesante todo esto que me cuenta querido amigo!

        La verdad es que yo no recuerdo la famosa discusión, quizá no andaba
por aquí entonces o no me entró en el correo, o la borré sin querer o lo que
fuera pero ya que estamos de nuevo en ello...................... me interesa
mucho este párrafo:


    "El vehículo o yana intermedio es el del pratyekabuda, un término que
quiere decir "el buda que se ha hecho a sí mis­mo". Para quien sigue este
enfoque, la experiencia parcial de la vacuidad es algo bastante más
profundo. Es cierto que el estado de conciencia resultante es muy similar al
del ar­hat, pero la vía concreta que sigue para alcanzarlo es muy diferente
porque, en este nivel, se subraya la importancia de los doce nidanas, es
decir, de los doce vínculos del origen interdependiente que configuran un
ciclo que se inicia con la ignorancia original y prosigue con el nacimiento,
la vejez y la muerte. El proceso seguido durante la meditación con­siste en
examinar, desde el comienzo hasta el final, los doce nidanas y luego
examinarlos en orden inverso hasta poner de relieve la clave que desencadena
el ciclo, lo que no sólo conduce a la experiencia de la ausencia de
identidad del yo y de la mente individual, sino a la realización parcial
tam­bién de la inexistencia de todos los fenómenos."

        Usted mismo,  o alguien en este aforo podría explicarme qué es esto
de los doce nidanas. Es que nunca había oído hablar de esto. Y parece
realmente importante.. Podríais darme una liguera ideíta, un breve concepto,
decir en qué consiste, o algo de algo?

        Muchas gracias por la explicación a quien se le ocurra darla. Y
gracias a ti por sacar un tema tan interesante.

        Saludos.  Chus






----- Original Message -----
From: "zopa" <zopa@...>
To: <budismotibetano@...>
Sent: Wednesday, February 22, 2006 11:55 AM
Subject: [budismotibetano] De nuevo por aquí


    Hola a todos. En primer lugar comunicaros que ya termine el proyecto que
tenía por finalizar. De nuevo apareceré para pasaros información que
considere importante o para intentar responder a alguna pregunta que se
realice en el foro.
    El motivo de este mensaje es de clarificar una polémica que se suscitó
cuando afirme que el estado de arhat era un estado de cuelgue, ósea que uno
esta colgado en un estado relativamente estático y por muchos eones. Muchos
dijeron muchos improperios y descalificaciones lo cual sirvió para ver la
inexistencia del YO y del ego (gracias). Pero mejor que os lo esplique un
maestro como lo es Kalu Rimpoche en las paginas 22-23 de:


"Fundamentos del Budismo Tibetano" (Kalu Rimpoche)



 En el caso del shravaka, uno realiza la vacuidad de la mente sin comprender
la vacuidad o ausencia de existencia de los fenómenos pero, a pesar de ello,
tiene lugar la libera­ción del sufrimiento personal. Éste es el estado del
arhat. .

El término tibetano para referirse al "arhat" es el de dra­chompa
(dgdra.bcom.pa), que literalmente significa 'el que ha conquistado a sus
enemigos". Desde la perspectiva pro­porcionada por este vehículo concreto,
los pensamientos y emociones que generan y refuerzan nuestra identificación
con el ego son enemigos a los que debemos combatir, por cuanto que
obstaculizan la realización de la iluminación. Es así como el practicante
trasciende las limitaciones impues­tas por las emociones y el pensamiento
conceptual en el momento en que su mente reposa en el estado vacío de la
conciencia inmediata que va acompañada de ausencia de sufrimiento.

La experiencia personal del arhat es de total libertad o trascendencia del
sufrimiento personal, pero se trata de un estado relativamente estático en
el que la mente permanece sencillamente en equilibrio en un estado de
conciencia va­cía en el que pueden transcurrir miles de kalpas, un período
de tiempo infinitamente largo. Pero aunque, en ese estado, seamos libres de
la necesidad de renacer y sufrir en función de los dictados de nuestras
tendencias kármicas, también somos impotentes para contribuir al bienestar
de los demás. Éste es, dicho en otras palabras, un estado de conciencia
completamente neutro y estático.

Llegados a cierto punto la experiencia de la luz genera­da por los budas y
bodhisattvas despierta al arhat de su es­tado de conciencia-parcialmente
estancado y le alienta a emprender el camino del Mahayana y superar las
limitacio­nes de la realización parcial de la vacuidad. Entonces es cuando
el arhat se pone en contacto con un buda o con un bodhisattva que pueda
transmitirle las enseñanzas del Mahayana que contribuyen a desarrollar la
capacidad de alcan­zar la realización última y ayudar a los demás. Llegados
a este punto, el camino del arhat es idéntico al del Mahayana y acaba
conduciendo al logro de la iluminación completa.

El vehículo o yana intermedio es el del pratyekabuda, un término que quiere
decir "el buda que se ha hecho a sí mis­mo". Para quien sigue este enfoque,
la experiencia parcial de la vacuidad es algo bastante más profundo. Es
cierto que el estado de conciencia resultante es muy similar al del ar­hat,
pero la vía concreta que sigue para alcanzarlo es muy diferente porque, en
este nivel, se subraya la importancia de los doce nidanas, es decir, de los
doce vínculos del origen interdependiente que configuran un ciclo que se
inicia con la ignorancia original y prosigue con el nacimiento, la vejez y
la muerte. El proceso seguido durante la meditación con­siste en examinar,
desde el comienzo hasta el final, los doce nidanas y luego examinarlos en
orden inverso hasta poner de relieve la clave que desencadena el ciclo, lo
que no sólo conduce a la experiencia de la ausencia de identidad del yo y de
la mente individual, sino a la realización parcial tam­bién de la
inexistencia de todos los fenómenos.

A partir de ese momento, los fenómenos ya no siguen considerándose como algo
autoexistente, sino que se perci­ben como compuestos de mónadas o partículas
atómicas a las que puede llegarse a través de la meditación aunque sin
posibilitar, no obstante, el paso final que conduce a la reali­zación de la
inexistencia de las partículas. Es cierto que per­mite una reducción de
todos los fenómenos a su estructura subatómica pero, en última instancia,
todavía sigue consi­derándoselos como algo real, con lo cual existe una
realiza­ción parcial de la ausencia de identidad de todos los fenó­menos. Es
por ello por lo que el pratyekabuda puede alcanzar un estado similar al del
arhat en lo que respecta a la experiencia de ausencia de identidad del
individuo y una re­alización también parcial de la ausencia de existencia de
los fenómenos.

Así pues, por más que entrañe una experiencia personal de liberación del
sufrimiento, sigue sin representar la ilumi­nación completa ni tampoco
contribuye gran cosa al benefi­cio de los demás. Es posible que los
practicantes de este nivel del dharma inspiren la fe de sus semejantes
exhibiendo con­ductas milagrosas (como volar por los cielos o manifestarse
en forma de elementos, como una bola de fuego o un estan­que de agua, por
ejemplo), poderes milagrosos que emerjan espontáneamente de sus
realizaciones, movilicen la fe de los demás y siembren en ellos las semillas
que desencadenarán futuros renacimientos entre los dioses o seres humanos
que se hallan en contacto con las enseñanzas lo que, si bien resulta muy
beneficioso -y muy digno, por otra parte, del camino del pratyekabuda-, nada
dice sobre su capacidad real de enseñar. Así pues, la experiencia de la
iluminación del pratyekabuda es personal pero, al no poder comunicarse a los
demás, care­ce, de algún modo, de eficacia. Es por ello por lo que, al igual
que sucede con el camino del arhat, el camino del pratyeka­buda debe acabar
estableciendo contacto con el Mahayana y siguiendo ese camino hasta alcanzar
la iluminación comple­ta, porque sólo en el ámbito del Mahayana empieza a
desa­rrollarse realmente la capacidad de ayudar a los demás.

Todos los maestros originales del linaje del dharma del Buda como, por
ejemplo, las siete generaciones de maestros que siguieron a la muerte del
Buda (el llamado paranirvana del Buda), es decir, los dieciséis arhats o
ancianos del pri­mer grupo budista, como Shariputra y Maudgalyayana (que
fueron sus principales discípulos), por ejemplo, son consi­derados como
modelos de la práctica Hinayana que, pese a haber alcanzado el estado de
arhat, también fueron bodhi­sattvas muy elevados que se manifestaron en
formas con­cretas como seguidores del Hinayana para ilustrar con su ejemplo
una práctica espiritual que beneficia a quienes en­tran en contacto con
ellos. Pero la conciencia que alienta de­trás de esa expresión concreta es,
en realidad, mucho más avanzada y profunda de lo que podríamos creer si los
consi­derásemos como meros arhats (practicantes espirituales muy avanzados y
expertos, pero cuya realización era muy limitada). De hecho, la experiencia
y realización que se ha­llaba detrás de esa expresión concreta era mucho más
pro­funda, pero se vieron obligados a adaptarse a un tiempo y unas
circunstancias que resultaran beneficiosas para sus se­mejantes.





En la pagina 42 le preguntan a Kalu: ¿por qué los budas esperan miles de
años para iluminar a los hartas?

Los budas siempre están iluminando a los hartas, pero éstos no están lo
suficientemente purificados como para darse cuenta de ello hasta después de
mucho tiempo de hallarse en un determinado estado de conciencia.




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