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| Asunto: | [Caminando-con-Jesus] CUARESMA 19 de febrero 2005 | | Fecha: | Sabado, 19 de Febrero, 2005 00:10:10 (-0300) | | Autor: | Pedro Sergio Antonio Donoso Brant <p.s.donoso @...net>
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EDICION Nº 787
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TIEMPO DE CUARESMA
19 DE FEBRERO 2005
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www.san-pablo.cl
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ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 18, 8
La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del
Señor es verdadero, e instruye al ignorante.
ORACIÓN COLECTA
Padre eterno, conviértenos a ti, para que, buscando siempre lo único
necesario y practicando el amor fraterno, podamos dedicarnos con mayor
entrega a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.
LECTURA Deut 26, 16-19
Del libro del Deuteronomio.
Moisés habló al pueblo diciendo: Hoy el Señor, tu Dios, te ordena
practicar estos preceptos y estas leyes. Obsérvalas y practícalas con todo tu
corazón y con toda tu alma. Hoy tú le has hecho declarar al Señor que él será
tu Dios, y que tú, por tu parte, seguirás sus caminos, observarás sus
preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escucharás su voz. Y el Señor hoy
te ha hecho declarar que tú serás el pueblo de su propiedad exclusiva, como
él te lo ha prometido, y que tú observarás todos sus mandamientos; que te
hará superior -en estima, en renombre y en gloria- a todas las naciones que
hizo; y que serás un pueblo consagrado al Señor, tu Dios, como él te lo ha
prometido.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Yavé pide el cumplimiento de normas o
mandamientos, porque es la condición mínima para mantener la fe, la
protección y la amistad con él. Es legítimo buscar la seguridad, pero la
garantía para conseguirla radica en escuchar su voz. Aquí está la base de la Alianza: si las
exigencias de Dios son correspondidas, el pueblo elegido obtiene los mejores
dividendos.
SALMO Sal 118, 1-2.4-5.7-8
R. ¡Felices los que siguen la ley del Señor!
Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del
Señor. Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo
corazón. R.
Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente.
¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! R.
Te alabaré con un corazón recto, cuando aprenda tus justas decisiones.
Quiero cumplir fielmente tus preceptos: no me abandones del todo. R.
VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO 2 Cor 6,
2b
Éste es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación.
EVANGELIO Mt 5, 43-48
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: "Amarás
a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus
enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está
en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la
lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman,
¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan
solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo
los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está
en el cielo.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
Éste es el único lugar del Evangelio en
que Jesús habla de ser perfecto. Sabemos que la perfección está reservada a
los que aceptan someterse a una disciplina exigente y practicar el
desprendimiento, la oración y muchas otras cosas más. Jesús nos llamó la
atención sobre los medios necesarios para alcanzar una vida espiritual:
entrar por la puerta estrecha. Pero una sola vez habló de ser perfectos como
el Padre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Padre, te pedimos que estos sagrados misterios nos renueven y nos hagan
dignos de recibirlos. Por Jesucristo nuestro Señor.
PREFACIO DE CUARESMA, I-V, págs. 7-8
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mt 5, 48
Dice el Señor: Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en los
Cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Asiste,
Padre, con tu continua ayuda a los que alimentas con la Eucaristía y, a
cuantos has iluminado con tu Palabra, acompáñales siempre con tu gracia. Por
Jesucristo nuestro Señor.
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Comentario del Evangelio de
Hoy
Autor: Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant
“Sean perfectos como es perfecto el Padre
que está en el cielo”
Mt 5, 43-48

Imagen de idye.org
Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: "Amarás
a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo. Nuevamente Jesucristo cita lo que
oyeron en las lecturas y explicaciones sinagogales: “Amarás a tu
prójimo y odiarás a tu enemigo.” La primera parte de esta sentencia se
encuentra formulada así en la
Ley (Lev 19:18), pero la segunda — odiarás a tu
enemigo” — no aparece formulada en ningún escrito bíblico, ni
rabínico.
En la Ley
se preceptúa el amor al prójimo; pero éste prójimo es sólo el judío (Ex 23:4;
Prov. 25:21.22). En algunos pasajes se recomienda y manda amar también al
“peregrino” (Lev 19:34), pero el contexto hace ver que no es el
transeúnte, sino el advenedizo establecido habitualmente entre el pueblo
judío e incorporado a él. Sin embargo también preceptuaba positivamente el
exterminio de diversos pueblos idólatras, a saber, amalecitas, ammonitas,
moabitas, madianitas, cananeos (Núm 35:31), y hasta preceptuaba la
prohibición de aceptar compensación pecuniaria por el rescate de estas gentes
(Núm 33:31). El salmista decía: “¿Cómo no odiar, ¡oh Yahvé! a los que
te odian? ¿Cómo no aborrecer a los que se levantan contra ti? Los detesto con
odio implacable y los tengo por enemigos míos” (Sal 139:21.22).
Como síntesis ambiental, en Qumrán, en el “Manual de
disciplina” (1:4-9), se lee “Amar a todos los hijos de la luz. y
aborrecer a todos los hijos de las tinieblas.” Lo mismo en los
“Salmos de Salomón”
La literatura rabínica muestra bien el ambiente que reflejan las
palabras de Jesucristo. Así se lee, comentando el Levítico (19:18):
“Amarás al prójimo, no a otro. En otra palabras, amarás al
“prójimo,” pero no a los samaritanos, alienígenas, prosélitos (no
conversos).” En tiempo de Jesús, se entendía la noción de prójimo en un
sentido tan estrecho como en el A.T.; sólo el israelita era prójimo; los
otros, es decir, los no israelitas, no caían bajo este concepto.”
Jesús dice; “Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por
sus perseguidores”. Jesucristo da su enseñanza propia. “Pero yo les
digo.” Y el amor al prójimo llega hasta amar a “sus
enemigos,” que, en contraposición al judío, son todos los no judíos,
todos los hombres. Y al mismo tiempo se extiende a perdonar las ofensas
personales con verdadera amplitud, pues manda “orar” por los
mismos, “rueguen por sus perseguidores”
Nunca el judaísmo llegó a esta moral. EL motivo que da Jesucristo para
exigir este amor al enemigo es doble, es así como primero dice: “Así
serán hijos del Padre que está en el cielo” La bondad es esencial a
Dios y se desborda, benéfica, sobre todos los hombres, buenos y malos. No
priva a éstos ni del beneficio del sol ni de la lluvia, destacado este último
por su valor incalculable en la seca tierra oriental. Por eso, cuando los
seres humanos, en lugar de odiar a sus enemigos, los aman por caridad, imitan
y participan de esta bondad indistinta y universal de Dios. Y esta imitación
y participación establece en ellos una nueva y especial relación con El.
Y en segundo lugar dice; “Si ustedes aman solamente a quienes los
aman, ¿qué recompensa merecen? El amor natural es practicado espontáneamente
por todos. Pero aquí se destacará la necesidad de una conducta nueva de amor,
que llega a los “publícanos” y “gentiles,” a quienes
los judíos abominaban. El amor aquí a los “hermanos” se debe de
referir a los miembros de la comunidad “eclesial” a la que
pertenecen. El motivo es este amor a Dios, a quien hay que imitar en la
anchura del mismo.
Jesús, perfecciona la ley con su precepto del amor al prójimo, sea este
amigo o enemigo, es así como el discípulo de Jesús debe amar a ambos y debe
orar por ambos, amigos y enemigos y debe descubrir al hermano hasta en la
persona que no le cae bien, lo persigue o lo molesta. Esta es una tarea
difícil, donde esta implícita la obligación de olvidar las ofensas recibidas,
porque Jesús nos pide que no solo perdonemos a los que nos ofenden, además,
no pide que lo amemos y le deseemos el bien. Esto es un precepto obligatorio.
Finalmente Jesús da una sentencia, “Por lo tanto, sean perfectos
como es perfecto el Padre que está en el cielo.” La
“perfección” que se pide aquí es la benevolencia y el amor a los
enemigos, es decir en el sentido amplio de la palabra, “misericordiosos”.
La gran lección que Jesucristo enseña es que el cristiano, en su obrar, ha de
imitar, en el modo de conducirse, al Padre celestial, norma cristiana de toda
perfección.
Jesús nos pide que seamos perfecto, es decir nos pide que seamos
santos. Ser santos es acercarse a Dios, es amarlo, seguirlo y someterse en
forma conciente a su voluntad. Este es un gran esfuerzo, el imitarlo, actuar
con los demás a semejanza de El. En todo caso, sabemos que no alcanzaremos la
perfección absoluta, algo propio de Dios, pero ¿Por qué no hacer el esfuerzo
por conseguir ser hombres buenos?
El amor del Señor, es para todos nosotros, El no excluye a nadie, a
pesar de nuestros pecados, ¿Por qué no imitar nosotros es amor sin excluir a
ningún hermano?
Por comprender todo esto, Gracias Señor.
Buenos Días Amigos y Hermanos
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SANTORAL DE LA PARROQUIA SAGRADA
FAMILIA DE VIGO-ESPAÑA
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19 DE FEBRERO
SAN ÁLVARO DE CÓRDOBA + 861
Hoy se conmemoran dos Álvaros de Córdoba, distanciados entre sí unos
cinco siglos. Del primero, a quien San Eulogio, mártir de Córdoba, le llama
"doctor egregio y en nuestro tiempo una fuente fluida y abundante de
sabiduría"... apenas sí sabemos unas pocas noticias.
Álvaro es el complemento de la gran estrella de la santidad entre los
mozárabes, Eulogio, a quien ya hemos encontrado en el pasado mes; su
condiscípulo en el magisterio del abad Esperaindeo, su amigo del alma - y
habría que hacer hincapié en esta frase hecha - , su biógrafo, el testimonio
de su vida en este Córdoba de los Omeyas cada vez más hostil para los
cristianos.
Pero no es un apéndice de Eulogio ni mucho menos, le sobra
personalidad, y también aquí habría que tomarse al pie de la letra el cliché:
vehemente hasta la exageración, inflamado de retórica, durísimo en la
controversia, dividido entre la dulzura de las letras humanas, en las que era
maestro, y la fe exigente, radical, de los tiempos difíciles, que parecían
reclamar el sacrificio de todo lo demás.
Era de familia noble y muy rica, de origen godo con entronques judíos,
y al parecer de larga tradición intelectual; también él será un humanista,
hombre de estudio, vocado a la teología, intérprete de las Escrituras, y muy
hábil en el manejo del latín, ese latín que defiende con pasión frente al
deslumbramiento cultural de lo arábigo.
Sabemos de sus afanes íntimos - por una Confessio que suele compararse
a la de san Agustín -, de sus luchas apologéticas, de su versificación
rebuscada y ornamentadísima, de su vida de seglar (casó con una sevillana) y
de la admirable amistad que le unió a Eulogio, de quien fue incansable
cantor. No parece que muriera mártir, pero sí pobre por su generosidad con
los cristianos y la política rapaz de los infieles en el poder.
La suya es una voz humanísima y patética, inconfundible, menos pura que
la de Eulogio, pero más vibrante, más cargada de pasiones - se acusa a sí
mismo de soberbia y dureza - con las que batalla manifestando una y otra vez
su «sed de descanso en los Cielos». «Ruégote ahora», pide a Eulogio después
del martirio de éste, «recuerdes el nombre del amigo a quien te unió la más
dulce intimidad. Acuérdate de Álvaro, que, lleno de culpas, camina aún por
las ásperas sendas de este mundo».

SAN ÁLVARO DE CÓRDOBA + 1430
Quien nos interesa mayormente es otro Álvaro a quien quizá sus nobles
padres pusieron este nombre como recuerdo del primero. Nuestro Álvaro de
Córdoba nace por el 1358 de familia rica y caballeresca, Don Martín y Dña.
Sancha eran sus padres. Tenían puestas las esperanzas en que su hijo sería la
gloria de sus ilustres apellidos Martín López de Córdoba y Alfonso Carrillo.
El joven Álvaro era inteligente, simpático, abierto y devorador de libros. En
Córdoba se formó en el ya famoso colegio dominicano, llamado Real Convento de
San Pablo.
Malos años aquellos para la
Iglesia y en general para toda la humanidad: La Peste Negra diezmó
las ciudades y dejó vacíos los conventos. Los que quedaban o los que entraban
de nuevo, muchos de ellos no tenían muchas ansias de austeridades y la
relajación era bastante común. Por otra parte una terrible brecha, la más
triste que había sufrido la
Iglesia, le afligía aquellos días: El destierro de Aviñón,
primero, y el tristemente célebre Cisma de Occidente, después. Todo esto lo
veía y vivía el joven y después ya maduro Álvaro.
A pesar de ello los buenos ejemplos que veía en muchos religiosos y la
necesidad que él veía de generosos corazones que lucharan por la Iglesia, tan duramente
atacada, fue sin duda lo que le empujó a llegar un día a las puertas del
convento dominicano y pedir el hábito de la Orden. Hechos los
estudios con la seriedad y profundidad que caracteriza a la Orden dominicana, se
ordenó sacerdote y enseñó Artes y Teología en el mismo Convento de San Pablo.
Después marchó a Salamanca y en aquella ya célebre Universidad obtuvo el
Magisterio en Teología.
Toda la geografía nacional y otras partes de Europa saben de las
correrías de este fogoso apóstol que ya en su tiempo lo comparaban con su
hermano de hábito y de santidad, San Vicente Ferrer (+1419). Él no puede
permitir que la Iglesia
esté tirada por tierra con tanto abuso, fruto sin duda de los que se
aprovechan de aquellas calamidades ante tanta confusión, ya que mucha hubo de
ser, pues hasta los mismos Santos no sabían dónde estaba la verdad. Todos
creían poseerla. Los que obedecían al Papa de Aviñón, los que lo hacían al de
Roma y por fin los que eran fieles al Papa surgido en Pisa como intento de
arreglo que aún lo empeoró.
Fueron estos años - del 1378 al 1417 - tiempo que duró el tristemente
célebre Cisma de Occidente, años verdaderamente dramáticos como los nunca
vistos.
Álvaro tenía ideas muy claras para terminar tanta corrupción de
costumbres de tantos sacerdotes y seglares cristianos, reyes y gente
sencilla, que sólo pretendían medrar a costa de la fe y religión: orar mucho,
llevan vida de austeridad y ser fieles al Evangelio a toda costa. Para llevar
adelante esta misión se sacrifica, recorre provincias y reinos, predica
incansablemente, ora con fervor, escribe con fuego, habla con reyes y con
cuan tos la ocasión le ofrece...
Se lo rifan en diversas Cortes, pero él en tanto permanece en ellas en
cuanto ve que su influencia es eficaz. Organiza la Vía Dolorosa en
Tierra Santa, fomentando nuestro actual Vía Crucis. Fue el paladín de la
reforma. Además de los muchos conventos que reformó, fundó uno de este tipo
en el que quiso pasar los últimos años de su vida, el de Escalaceli donde,
lleno de méritos, una tarde del año 1430, volaba a la eternidad Dicen que los
mismos ángeles que le habían ayudado en la construcción de su Convento
reformado, ahora volaban por los cielos cordobeses anunciando la buena
nueva...
OTROS SANTOS: Gabino, presbítero; Publio, Julián y Marcelo, mártires;
Auxibio, Barbato, Mansueto, Quodvultdeus, obispos; Conrado de Piacenza,
ermitaño; Beata Isabel de Picenardi, virgen.
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Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
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