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Asunto:[foro_capacit_austral] Actitudes Positivas, Todo depende de cómo se vean las cosas
Fecha:Jueves, 8 de Enero, 2004  10:40:05 (-0500)
Autor:Capacitacion Virtual <capacitacion @...........pe>

Buscar el lado positivo de las cosas ayuda a resolver los problemas y a vivir
mejor 
 
La tendencia a ver el lado negativo de las cosas y la tendencia a ver
preferentemente el lado positivo son actitudes que no sólo influyen en nuestros
estados de ánimo sino que terminan afectando a los resultados de lo que hacemos.
Es ya un tópico describir a los optimistas como pesimistas mal informados, o como
ingenuos que no captan todos los aspectos de la realidad, o como ilusos que antes
o después se rendirán a la evidencia de que la vida es un cúmulo de problemas tan
frecuentes como de difícil solución. 
Pero ser optimista no equivale a ser frívolo o inconsciente. Optimista es quien
percibe lo bueno de cada circunstancia y quien a partir de esa percepción es
capaz de optimizar las posibilidades que cada situación plantea. Una de las
verdades más profundas de la psicología humana la refleja el viejo proverbio de
que "nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se
mira". 
Una misma situación percibida por dos personas puede adquirir una dimensión muy
diferente. No se puede afirmar categóricamente "esto es así", es más adecuado el
planteamiento "yo esto lo percibo así", porque la forma en que hemos aprendido a
interpretar la realidad va a condicionar nuestro estado de ánimo y éste el
enfoque que daremos a nuestra vida. 
En realidad, existen casi tantos puntos de vista como personas, en tanto que
cada uno somos diferentes de los demás. Pero en una clasificación muy sencilla y
quizá un poco reduccionista podemos distinguir entre optimistas y pesimistas. Las
personas pesimistas interpretan la realidad desde su lado más negativo, y las
optimistas perciben lo mejor de cada situación, lo que no quiere decir que
ignoren lo malo. El pesimista no sólo tiene el sufrimiento garantizado, sino que
con su actitud difícilmente va a aportar soluciones constructivas a los
problemas. En cambio, los optimistas tienden a vivir más felices y superan con
más facilidad las complicaciones. 
 
Dos tipos de actitudes 
 
Las actitudes de clausura las mantienen quienes perciben las dificultades como
amenazas, quienes cierran la puerta a las soluciones, se enclaustran en lo
dramático y ven, sobre todo, la dificultad. Al contrario, las actitudes de
apertura son propias de quienes viven las dificultades como problemas a resolver,
buscando la salida más eficaz posible. Cuando se encuentran en una apuro, no
pierden mucho tiempo en lamentarse y se dedican a hallar las salidas al problema.
Simplificando, se trata de optar, de decidir qué tipo de pensamientos y actitudes
nos resultan más convenientes.La vida cotidiana se empeña en proporcionarnos
situaciones difíciles de superar. Pero el pensamiento positivo nos ayuda a
gestionarlas, porque es constructivo y enfoca las relaciones de una manera más
equilibrada, ya que se basa en la convicción de que todo puede ir mejor si
ponemos de nuestra parte una actitud positiva. Ser pesimista amarga el carácter y
enturbia nuestras relaciones. Además, esta actitud habitualmente esconde la falta
de confianza en uno mismo y en los demás. "Qué más quisiera yo que ser optimista,
pero la vida me ha hecho ser realista". Esta afirmación oculta una renuncia al
cambio, que se basa en que las personas son como son y en que es inútil
esforzarse por cambiar su carácter y actitud. Nada más falso. Todos tenemos un
componente genético, pero la personalidad se compone también de conductas
aprendidas y sobre estas se puede actuar. En eso consiste el proceso de mejora de
la personalidad que, aunque se construye en los primeros años de vida, puede
cambiarse. Por mucho que creamos ser de un modo determinado, si echamos un
vistazo a nuestros últimos años de vida contemplaremos cómo han evolucionado
nuestras actitudes ante los acontecimientos ocurridos. Y si la vida nos cambia,
normalmente, a más serios y circunspectos, ¿por qué no podemos modificar nuestra
manera de ver las cosas, para vivir más positivamente? 
 
Hablar con uno mismo 
 
Víktor E. Frankl, un psiquiatra, cuenta en "El hombre en busca de sentido" las
peripecias de un colectivo de judíos prisioneros en campos de exterminio nazi,
liderados por el propio Frankl, que cada día buscaban (y encontraban) motivos
para seguir vivos y mantener la esperanza. Frankl continuó investigando sobre las
actitudes positivas como medio de supervivencia y acuñó el término logoterapia,
un método terapéutico que utiliza como elemento de curación la capacidad que todo
individuo tiene para pensar, hablar y hablarse a sí mismo, en positivo. 
La clave es restringir los pensamientos negativos y fomentar la fe en nosotros
mismos, buscando en cada momento la respuesta más conveniente a nuestros
problemas. 
No se trata de negar las dificultades, sino de trasmitirnos consignas que nos
ayuden a superarlos. ¿Quién no ha visto a los tenistas hablarse a sí mismos en
pleno partido, animándose, corrigiéndose, estimulándose? Han sido entrenados
psicológicamente para ello, para superar esos momentos de flaqueza o desaliento
dándose ánimos a sí mismos, apelando a su fuerza interior, a esa actitud positiva
y optimista. 
 
Ser optimista equivale a vivir mejor 
 
Buscar el lado positivo de las cosas ayuda a sentirnos mejor, hace surgir
sentimientos de bienestar y proporciona fuerza y energía para enfrentarnos a las
situaciones difíciles. Fijarse en las cosas buenas de la vida es una actitud, que
puede ser cultivada y trabajada. 
 
Veamos algunas pautas que nos pueden ayudar: 
 
*Cuando percibimos algo como exclusivamente negativo, dudemos de ese
pensamiento. Ha de haber algún modo de hallar algo positivo a la situación o, al
menos, a relativizar su gravedad. 
 
*Cuando nos veamos atrapados en un callejón sin salida, no reaccionemos
inmediatamente. Detengámonos, reflexionemos y busquemos alternativas. 
 
*Hagamos frecuentemente inventario de todo lo bueno que tenemos, que es mucho.
Recordemos cuántas personas están peor que nosotros. 
 
*Escuchemos a quienes nos quieren y nos valoran realmente tal y como somos en
realidad. 
 
*Utilicemos pensamientos constructivos: "quiero", "puedo", "soy capaz".
Recordemos situaciones a las que respondimos positivamente. 
 
*No aceptemos pensamientos como "a mis años no puedo cambiar". 
 
*Admitamos nuestros errores. Sólo quien se equivoca está vivo de verdad. Los que
nunca se equivocan, cometen la mayor de las equivocaciones porque no asumen
riesgos: consciente o inconscientemente, se han rendido, handicho "me planto".  
 
*Las dificultades son oportunidades que nos da la vida para fortalecernos. De
esas batallas podemos salir reforzados y con una mayor autoestima.
Interpretémoslas así. 
 
Saludos 
 
Yhonny Palomino