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Asunto:[foro_capacit_austral] ¿SE HA PREGUNTADO ALGUNA VEZ SI SU JEFE ES UN J O UN P?
Fecha:Lunes, 15 de Diciembre, 2003  10:40:18 (-0500)
Autor:Capacitacion Virtual <capacitacion @...........pe>

 
¿SE HA PREGUNTADO ALGUNA VEZ SI SU JEFE ES UN J O UN P? 
 
REFERENCIA: INDICADOR MEYER-BRIGGS DEL CAPITULO DE PERSONALIDAD (MODULO 2.1.) 
 
Las ramas de un árbol son flexibles y se mueven con el viento. Son así porque
tienen un tronco sólido y estructurado que las soporta. Igual ocurre en las
empresas. Existen personas que tienen un estilo creativo y flexible, pero no son
productivos a menos que también tengan la capacidad de estructurarse implementar
sus ideas.  
 
Imagínese las siguientes situaciones en la empresa A, el gerente general es
bastante creativo y espontáneo. Desarrolla un proyecto innovador cada mes, al
cual le da nueva prioridad. Las personas se comprometen a plazos que no cumplen y
el gerente no fiscaliza. Nadie llega puntual a las reuniones que muchas veces se
cancelan. No se llevan actas de las reuniones que muchas veces no se cancelan. Se
paralizan proyectos ya avanzados para empezar otros. No existen procesos ni
funciones claras. Nunca pueden reunirse con el gerente, porque, aunque se tenga
cita, siempre hay lago más importante. Se vive un desorden que desmotiva  y
afecta la confianza.  
Si esta acerca le suena familiar, lo más probable es que su gerente sea un P.  
 
En la empresa B, el gerente es sumamente ordenado. Es imposible que desarrolle
alguna idea que no esté en el plan estratégico, aún si la competencia lo exige.
Existen procesos, normas y reglas: nadie puede romperlas. Los estilos gerenciales
son bastantes directivos y existen poca participación las cosas se hacen de forma
tradicional y los cambios son muy difíciles de implementar. Se vive un ambiente
de poca creatividad que desmotiva a los empleados y manna su confianza.  
 
Si le suena familiar, lo más probable es que su gerente sea un J.   
 
Según Catherine Briggs e Isabel Myres, creadoras del instrumento Myres Briggs,
que mide las tipologias de Carl Jung las personas tienen tipos de preferencias en
sus temperamentos, las personas que prefieren el orden, la planificación y la
estructura son considerados juzgados o simplemente J. Las personas que prefieren
la flexibilidad, el cambio y la espontaneidad son consideradas preceptoras o P.  
 
Los J tienen capacidad de planificar, implementar definir procesos y ordenar una
empresa. Los P, en cambio tienen como fortaleza la capacidad de generar y
explorar ideas, fomentar el cambio y tolerar la ambigüedad.  
 
¿Dónde está el  éxito gerencial? En capacidad de moderar y balancear nuestro
temperamento.  
 
El ingrediente secreto de la salsa de la ensalada César es las anchoas. Cuando
tiene la adecuada proporción de ellas, el sabor es muy bueno ¡Pero cuando
exageramos la cantidad de anchoas la salsa sabe a harina de pescado¡ 
 
Lo mismo ocurre con nuestros estilos, si los exageramos como en los casos
anteriores malogramos el clima organizacional y desmotivamos a nuestro personal. 

 
Un gerente general debe tener una conducta balanceada entre J y P. Ambos estilos
son necesarios para el éxito empresarial. Esto implica que tendrá que hacer
actividades que lo motivan, pero también disgustan y tensan. 
 
Por ejemplo, un gerente P tendrá que darse tiempo para organizarse, hacer
seguimiento detallado a los compromisos y metas, concentrarse en la
implementación de las ideas y no sólo en su generación.  
 
Un gerente J, tendrá que generar ideas, aceptar el cambio, la innovación y
romper esquemas, aunque le sea difícil.  
 
Una estrategia para lograr el balance es buscar subordinados que tengan un
temperamento complementario. Si usted es muy preceptor, entonces contrate
personal juzgador que le cubra la espaldas con el orden y la estructura. El
problema es que los jefes contratan personas con su mismo temperamento, en busca
de las habilidades que ellos  valoran.  
 
Moderar nuestro temperamento no es cambiar nuestra esencia. Significa adaptar
nuestras conductas a las necesidades de nuestro puesto para así mejorar nuestra
capacidad de gerenciar y lograr los resultados. 
 
Tomado de El Comercio, Autor: David Fishman 
 
Enviado por Leslie Yndigoyen