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LA
NATIVIDAD DE LA VIRGEN
8
de setiembre
En la
liturgia católica, este nacimiento de María es celebrado como se celebra la
navidad de Jesucristo y la de san Juan Bautista
Esta fiesta
tiene una lógica relación con la de la inmaculada, celebrada nueve meses antes:
es una afirmación del proceso humano natural en lo que hace al nacimiento de
María.
Lo cierto es
que se trata de una fiesta de redención: el cumpleaños de María que trae, como
la aurora antes del sol, el preanuncio de la llegada del Mesías. Así lo celebra
con alegría la Iglesia. "Nos nace María, salud de los creyentes, y su nacimiento
es verdaderamente salvación de los que nacen".
Con su
llegada comienza a presagiarse la llegada de la salvación. Así como el lucero
del alba anuncia que comienza el día, así el nacimiento de María nos pone de
cara al nacimiento de Cristo. Ella anticipa al "sol que nace de lo alto", a
Jesucristo el Señor, que viene para regalarnos la salvación y la Vida
nueva.
Ella nos pone en sintonía con el Señor que
viene a darnos su Palabra, porque Ella siempre estuvo en la actitud dócil y
humilde frente al Señor que habla, al punto de exclamar -como dice el Evangelio
de Lucas- "Yo soy la Servidora del Señor, hágase en mí, según su
Palabra".
Que hoy, al mirar a nuestra Madre,
sintamos de nuevo su protección maternal y su valiosa
intercesión.

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