Buena Dicha
Séptima
Reflexión (23/5/2004)
LA VOZ ES UNA PUERTA DEL
ALMA
"La voz es una puerta del alma, no sólo de la
garganta".
Me gusta hablar de las palabras LLENAS y de las
palabras vacías. De las palabras que tienen vida y de las palabras muertas.
Las Palabras del Evangelio son palabras llenas de VIDA. Son
vida.
El alma, la vida, se expresa en la palabra, con la
palabra. Pero mi alma es un mundo. En ella contemplo zonas claramente
definidas. Lo ha estudiado muy bien Johari en su famosa
Ventana.
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Mi alma tiene una zona libre: es aquella parte de mi
vida en la que todos pueden participar. Es la puerta del alma que esta
abierta a todos. De ahí brota el manantial de la vida. No son sólo palabras,
voces, hay algo más: el encanto de la VIDA.
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Tengo una zona oculta, donde nadie entra. Es la zona
de los secretos, la zona de "mi misterio". Sólo lo comunico a quien quiero.
Es el "sagrario" de mi alma. ¡Qué bueno es revelar ese misterio! Dios lo
conoce perfectamente.
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También tengo una zona ciega: que son las cosas que
todos ven en mí y yo no me doy cuenta; lo que los otros piensan de mí, lo
que critican o alaban de mí y nunca me lo dicen. Soy un ciego en muchos
aspectos de mi vida. ¡Qué bueno sería que me lo revelaran! ¡Qué buena es la
corrección fraterna!
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Y finalmente el mundo del subconsciente, la cloaca
que ahí dentro de mí: lo que ni yo conozco ni conocen los demás, pero que
existe en mí. Está en mí: mis sueños, sentimientos, pasiones, antipatías,
simpatías... ¿Por qué? ¿Por qué?
Mis palabras ¿son reflejo, expresión de mi
alma?
¿Son palabras vivas? Deberían ser semillas de bien. Y
mejor aún: palabras del manantial de la sabiduría divina. Es posible. Dios nos
ha dado sus Dones, los Dones del Espíritu Santo.
¿Dónde está mi tesoro?..."Ahí está mi
corazón".