Buena
Dicha
Novena Reflexión
(11/6/2004)
PEDIR CUENTAS A
DIOS
"¡Ay del que pleitea con su
Artífice!
¡Loza contra el Alfarero!
¿Acaso dice la arcilla al
alfarero:
¿Qué estás haciendo?" (Is. 45,10.)
Me acaban de decir: "La abuelita no se quiere morir" ¡Cuánto esta
sufriendo! Nadie se quiere morir. Nadie quiere sufrir, a no ser los santos, que
han comprendido que el dolor es gloria: "Por la Cruz a la Luz". Pero no todos lo
comprendemos.
Y pienso en esta idea de Isaías, tan real, tan verdadera: ¿Cuándo la
arcilla puede pedir cuentas al alfarero? Nunca, nunca. Yo no puedo pedir cuentas
a Dios. Él me ha formado y siervo suyo soy. A Él se lo debo todo.
Pero, "¡qué malo es Dios, Padrecito!". No, los malos somos nosotros. Soy
yo, que no reconozco a mi Creador, que no reconozco las manos que me formaron,
que he sido hecho para ser alabanza de su gloria.
¡Cómo tienen que sufrir los que no creen en Dios! Porque los hechos de la
vida, de la naturaleza son testarudos: nacemos, vivimos y morimos. Yo creo que
todo ésto sucede porque somos guiados por la mano de Dios, por ese Alfarero
Divino que quiere mi bien y el de todo el universo.
¿Vivo esta verdad en las cosas pequeñas de cada día?
Hoy nos hablan mucho de "laicismo", es decir, aparcar a Dios de la vida
pública. Pues bien, te pedirá cuentas tu Padre, tu Hacedor.
P. Guillermo Santomé
Dominico
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