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Orar siempre sin desanimarse

Orar sin cansancio. Tanto Moisés orando brazos en alto (1ª lectura)
como la viuda que insiste ante el juez (evangelio), nos muestran que la
oración ha de ser perseverante.
El sentido no es conseguir que Dios cambie, sino que cambiemos
nosotros. Al orar con sinceridad nos vamos penetrando cada vez más del
sentido de Dios, y ahí está nuestro bien. La espera activa nos hace mejores
El silencio de Dios. Toda persona que avanza en la vida espiritual
conoce el silencio de Dios y la noche oscura, de la que tan bien habla san
Juan de la Cruz. Al
no hacer caso enseguida -aparentemente-, nos lleva a purificar nuestras
intenciones y adherirnos a él no porque nos soluciona los problemas, sino
porque es el Señor y Padre de todos.
Hay personas "piadosas" que quisieran tener a Dios a su
servicio, más que estar ellas disponibles para Dios. Hemos de pedirle con
insistencia y confianza, conscientes de que él desea nuestro bien más que
nosotros mismos. Jesús dice claramente que Dios hará justicia a sus elegidos
que claman a él. Pero añade: "aunque los haga esperar". Después de
la espera en fe confiada, vuelve una mayor luz e intimidad transformadora.
También para nosotros la respuesta puede tardar, pero, como dice Jesús,
llegará: "les aseguro que
Dios en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia".
Afirmación misteriosa.
"Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la
tierra?". Esta frase remite a los tiempos finales. Pero también en
nuestros días comprobamos que la fe se va apagando en muchos que eran
creyentes, como ha ocurrido en el pasado en tiempos de crisis general de fe.
La advertencia de Jesús debe movernos a mantener firme la fe, aunque suframos
oscuridad. Esas situaciones deben estimularnos a "orar siempre sin
desanimarse".
En la celebración.
La celebración actualiza momentos más explícitamente eclesiales, lo
cual supone un fortalecimiento de la actitud de caridad fraterna. Pero
también fuera de ella hemos de orar: "Es necesario orar siempre",
dice el Señor. Por una parte, celebrar comunitariamente, en particular la Eucaristía. Y
luego seguir en espíritu de oración a lo largo del día en el trabajo, en el
descanso, en las relaciones sociales…, viviendo en alegría la presencia
de Dios, que siempre nos acompaña.
Aquilino de Pedro
LECTURAS DE LA LITURGIA DEL
17 DE OCTUBRE 2004
Primera Lectura Éx 17, 8-13
La constancia en la oración de la que nos hablará Jesús en el
Evangelio, la vemos como escenificada en la oración de Moisés que nos
presenta esta primera lectura del Éxodo.
Del libro del Éxodo. Los amalecitas atacaron a Israel en
Refidim. Moisés dijo a Josué: "Elige a algunos de nuestros hombres y ve
mañana a combatir contra Amalec. Yo estaré de pie sobre la cima del monte,
teniendo en mi mano el bastón de Dios". Josué hizo lo que le había dicho
Moisés, y fue a combatir contra los amalecitas. Entretanto, Moisés, Aarón y
Jur habían subido a la cima del monte. Y mientras Moisés tenía los brazos
levantados, vencía Israel; pero cuando los dejaba caer, prevalecía Amalec.
Como Moisés tenía los brazos muy cansados, ellos tomaron una piedra y la
pusieron donde él estaba. Moisés se sentó sobre la piedra, mientras Aarón y
Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así sus brazos se mantuvieron
firmes hasta la puesta del sol. De esa manera, Josué derrotó a Amalec y a sus
tropas al filo de la espada.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo 120, 1-8
R. ¡R. Nuestra ayuda está
en el Nombre del Seño
Levanto mis ojos a las montañas: ¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R
Él no dejará que resbale tu pie: ¡tu guardián no duerme! No, no duerme ni dormita
el guardián de Israel. R
El Señor es tu guardián, es la sombra protectora a tu derecha: de día, no te
dañará el sol, ni la luna de noche. R.
El Señor te protegerá de todo mal y cuidará tu vida. Él te protegerá en la
partida y el regreso, ahora y para siempre. R.
Segunda Lectura 2 Tim 3, 14-4, 2
Muchas veces hemos oído comentar la importancia de la Palabra de Dios. Ahora
lo vamos a escuchar en un trozo de la segunda carta a Timoteo.
De la segunda carta del Apóstol san Pablo a Timoteo. Querido hijo:
Permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente
convencido: tú sabes de quiénes la has recibido. Recuerda que desde la niñez
conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce
a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura está
inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y
para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y
esté preparado para hacer siempre el bien. Yo te conjuro delante de Dios y de
Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su
Manifestación y de su Reino: proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin
ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de
enseñar.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Evangelio Lc 18, 1-8
No para que le dejen tranquilo, como un juez injusto, sino porque nos ama,
Dios escucha nuestras oraciones, "aunque nos haga esperar" para
purificar nuestra fe.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas. Jesús
enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los
hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole:
"Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario". Durante
mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: "Yo no temo a Dios ni
me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia
para que no venga continuamente a fastidiarme"". Y el Señor dijo:
"Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus
elegidos, que claman a Él día -y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro
que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo
del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?"
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Reflexionamos
Podemos decir que la primera señal de que uno cree es o que ora.
¿Rezo con frecuencia? ¿Todos los días? ¿Y es de veras oración atenta, expresión
de fe, esperanza y amor?
Cantos
(sugerencias)
Salmo 121: Qué alegría cuando me dijeron. / El Señor nos ha
reunido junto a él. /Salmo 127: Como brotes de olivo. / Cómo le cantaré al
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HOMILIA DEL PADRE JESUS MARTI BALLESTER
LA PERSEVERANCIA EN LA ORACIÓN
SIN FE A QUIEN ORAR. SIN FE
PARA QUÉ ORAR. Y SIN ORAR CÓMO MANTENER LA FE PERO CON LA ORACION RENACE LA FE COMO EN PRIMAVERA
ECHAN BROTES LOS ÁRBOLES Y SE ENTREABREN LOS CAPULLOS.
1. Iniciamos hoy la Eucaristía
orando con la antífona de entrada: "Inclina el oido y escucha mis
palabras, guárdame como a las niñas de tus ojos; a la sombra de tus alas
escóndeme" Salmo 16, 6. Pidiéndole a Dios que nos guarde con el cuidado
y la delicadeza con que cuidamos las pupilas de nuestros propios ojos.
Comenzamos pues,orando en el día de
la ORACION.
Cuando Amalec atacó a los israelitas en Rafidín, Moisés
mandó a Josué que con unos hombres de Israel se defendieran mientras él
permanecía en la cima del monte con el bastón maravilloso en la mano.
Mientras Moisés tenía la mano con el bastón en alto, vencía Israel. Si la
bajaba, vencía Amalec. Aarón y Jur colocaron una piedra para que Moisés se
sentara, mientras uno y otro le sostenían los brazos en alto Exodo 17, 8.
Escena emocionante que nos alienta a ayudar a los hombres y a las mujeres a
quienes Dios ha llamado para que oren por el pueblo, para facilitarles su
misión imprescindible si queremos que el mundo no perezca.
2. Reproduzcamos la
escena: Josué y sus hombres empuñan las armas. Moisés con las manos alzadas y
con la vara milagrosa levantada, suplica. Aarón y Jur, solícitos, facilitan
la acción implorante de Moisés. Pero el autor de la victoria es Dios. Este es
un acontecimiento de salvación, en el cual, como entonces, el que lo puede
hacer todo, quiere necesitar ayudantes. Moisés orante es figura de la Iglesia en acto de
súplica, de alabanza maravillada, de gratitud, de ternura de esposa, de amor
filial. La Iglesia
debe orar. El ministerio de intercesión de la Iglesia es
insustituible. Si la Iglesia
deja de orar el mundo perderá el equilibrio, irá cayendo y va cayendo. Porque
así como Moisés es figura de la
Iglesia, del pueblo de Dios salvado, Amalec es la figura
del mal, de la injusticia, de la opresión de los pobres, de la esclavitud y
pérdida de todas las libertades. Si se deja la oración avanzan las dudas,
reina la confusión sobre los valores se pierde el norte y se ofusca la
mente, el hombre ya no sabe donde está, ni a dónde va, se olvida de que es
criatura, y quiere erigirse en su propio dios, o convertir en dioses a las
criaturas.
3. Amalec es el
juez injusto, que ni teme a Dios ni a los hombres, vencido por la oración
constante de la pobre viuda, que, porque era pobre, no podía sobornar al
juez, a quien no le importaba ni Dios, ni los hombres, ni la justicia, sino
su provecho y medro personal. Pero lo que no pudo por su desvalimiento, la
infeliz viuda, lo consiguió por su insistencia.
4. De todas las
opresiones del mundo es en parte, responsable la Iglesia, desde el Papa
hasta el último niño candoroso de primera comunión. Por eso hay que cultivar
y estimular la oración de la
Iglesia, y en lugar preeminente, la oración de los hombres
de Dios, de los consagrados, las consagradas, que son nuevos Moisés. Pero
también de las familias. Hay que fomentar la oración en familia, al comienzo
del trabajo, antes y después de comer. A veces se siente vergüenza de
hacerlo, porque nos parece que eso indica debilidad y como menos hombría y,
sobre todo, menos modernidad y de progreso. Parece que el hombre ha de crecer
a costa de Dios. Como si el recurso a Dios testificara la debilidad y
minusvalía del hombre, cuando es lo contrario. En la unión con Dios, que la
oración establece, es el hombre el que sale ganando, como quien se une a un
sabio, o a un rico poderoso. Se hacen de la misma opinión y gozan de sus
riquezas y poder. De los primeros cristianos en Roma, decían los paganos:
"son hombres que oran". "¿Saben orar nuestros cristianos
hoy?". Es una pregunta que se hacía ya Pablo VI, angustiado.
5. Pero no basta
rezar, hay que rezar con fe, "si tuvierais fe como un grano de mostaza,
diríais a este monte: Vete de aquí allá y se trasladaría; nada os sería
imposible" (Mt 17,19). "Pero cuando venga el Hijo del Hombre,
¿encontrará esta fe en la tierra?" Lucas 18, 1. Jesús veía lo difícil
que es mantener esa fe viva, esa confianza en Dios Padre que vela por
nosotros, y por eso enseñó esta parábola, para explicar a sus discípulos cómo
tenían que orar siempre sin desanimarse. La oracíón pues, está en función de
la fe. Orar para tener fe. Y tener fe para orar. Lo importante es la fe, que
respira por la oración. Si la fe no respira, se muere. La crisis de la
oración es consecuencia de la crisis de fe, y la falta de fe produce el
decaimiento en la oración. Sin fe, a quién orar, para qué orar.
6. Si creemos en la
humanidad y en la divinidad verdaderas de Jesús, que es nuestro Salvador, y
cuya figura es Josué, que nos introduce en la fe, en el conocimiento de Dios
y de su adoración, hacemos nuestra oración confiada en su nombre, y es
escuchada por su reverencia. Y lo primero que conseguirá la oración humilde y
perseverante y tenaz,será nuestra conversión, y nuestra entrega al amor, a la
bondad, a la paz y a la justicia. Porque no dirigimos nuestra oración a un
Dios tapaagujeros, que alimenta la teoría de la alienación, sino a un Padre
que nos transforma en hijos y que nos hace semejantes a El en su compromiso
con el mundo y con los hombres, y nos participa su misericordia, su amor y su
justicia. La oración, al convertirnos, transforma el mundo de selvático en
humano, y de humano lo hace divino. Y así se comienza la mejora del mundo por
donde debe comenzar: por el cambio del corazón de la persona, que es lo que
está más a nuestro alcance, pero es lo más difícil, porque cambiar de
costumbres es morir. Y se prefiere más hacer planes y proyectos y pronunciar
discursos y escribir libros, que cambiar de vida porque es más comprometedor.
Si se comienza la casa por el tejado, nunca habrá casa. La oración nos
conduce al detalle de calzarnos unas zapatillas de paño, antes de pretender
cubrir el planeta de moqueta. Lo que Santa Teresa diría: “hacer
castillos en el aire”.
8. Cuando me
pregunto quién vendrá a ayudarme en la tribulación, y en el combate para ser
mejor, escucho al salmista: "Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me
vendrá el auxilio?, el auxilio me viene del Señor, que es un guardián que no
duerme ni reposa, y no permitirá que resbalen nuestros pies" Salmo 120.
9. Después de haber
sido enseñados por la sagrada Escritura, reprendidos, corregidos y educados
por ella 2 Timoteo 3,14, como Palabra de Dios viva y eficaz, que juzga los
deseos e intenciones del corazón Hebreos 4,12, ofreceremos el santo
Sacrificio de la muerte y resurrección de Jesús al Padre, y comeremos su
cuerpo para su glorificación y nuestro provecho y de toda la santa Iglesia.
Jesus Marti Ballester
jmarti@ciberia.es
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