Evangelio Diario
Lc 9,18-22
Un día que Jesús acompañado de sus había ido a un lugar solitario para orar,
les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos le dijeron: “Unos, que
Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas
ha resucitado”.
El les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Entonces Pedro
le dijo: “El Mesías de Dios”. Entonces él les mandó enérgicamente que no dijeran
esto a nadie. Y les dijo: ”Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas
cosas, y que sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por
los escribas, y que sea entregado a muerte y que resucite al tercer día”.
Reflexión
La respuesta de Pedro a Jesús es correcta, sin
embrago la idea de Mesías no es la correcta. El pasaje nos deja ver cómo los
Apóstoles esperaban un Mesías que les resolviera todos sus problemas, un Mesías
que los liberara de los romanos, que les devolviera el poder económico y
político. Jesús los corrige de nuevo. El Reino y el mesianismo que él trae está
relacionado con la cruz, con la renuncia, con el rechazo por parte de los
“importantes”. No es un cristianismo de privilegios sino de esfuerzo y donación.
Pude ser que hoy todavía muchos de nosotros estemos esperando este tipo de
“Mesías”. Un Mesías “resuélvelo todo”. Sin embargo Jesús nos ha obtenido del
Padre el poder del Espíritu Santo, con él y con nuestra colaboración diaria
seremos capaces de responder a las exigencias de la vida y llevar adelante
nuestros proyectos. Y tú, ¿que tipo de Mesías piensas que es Jesús?
Que pases
un día lleno del amor del Señor y del consuelo de su Santísima Madre.
Como María, todo por Jesús y para Jesús
Pbro. Ernesto María Caro
Oremos por todos los miembros
de nuestra e-comunidad diciendo:
Madre de
todos los hombres:
Ruega por nosotros pecadores que recurrimos a
ti.