¿Dependes de otra persona para ser tú?
Autor: Mónica Margain
Nadie puede negar que la vida entera es un cúmulo de relaciones: noviazgo,
amistad,
familiares, trabajo… Muchas de ellas no solamente son increíbles, sino que son
todo
en tu vida. Y uno podría hablar maravillas de ellas; sin embargo, hay casos en
que
un famoso: “luego te digo, primero déjame platicarlo con…” lo único que nos
dice es
que algo no anda muy bien y que entonces, estamos hablando de una relación que
puede
ser un poco peligrosa...
¿Te has cuestionado, alguna vez, si éste puede ser tu caso? Si te interesa
saber qué
tan dependiente de alguien te has vuelto, te sugiero responder con toda
sinceridad
las siguientes preguntas:
* ¿Esa persona guía tus sentimientos, acciones, decisiones, bienestar,
malestar, etc.?
* ¿Esa persona es la que soluciona tus problemas y sin su guía tú no
decides?
* ¿Esa persona te dice qué hacer, cuándo hacerlo y por qué hacerlo? Es decir,
¿sabe
cómo satisfacer tus
necesidades?
* ¿Esa persona dice “sí” cuando en realidad querías decir “no”? o ¿haces
cosas que
en realidad no querías hacer, solamente porque ella lo dijo?
* ¿Ya no sabes qué es lo que quieres o, aún cuando sí lo sabes, no parece
importante
o te da miedo hacérselo saber?
* ¿No te sientes seguro(a) si no le preguntas? ¿Tu rutina está dictada por
esa
persona porque tú no puedes decidir por ti mismo(a)?
* ¿No confías en ti mismo(a), ni en tus sentimientos, ni en tus decisiones, ni
en la
vida?
* ¿Poco a poco has incrementado tu tolerancia hasta ser capaz de soportar y
hacer
cosas que antes habías jurado nunca hacer; aún cuando eso te lastime
profundamente?
Si es así, entonces estás estableciendo relaciones dependientes; es decir,
has
depositado tu sentido de vida, tu libertad y tu razón de ser en otra persona.
EL COMPLEJO DE LA MAMÁ DE LOS POLLITOS
Para este momento seguro te has de estar preguntado ¿y eso a qué se debe? Pues
bien,
déjame decirte que la dependencia es una relación que estableces por
diversas
circunstancias: algunas de ellas se dan cuando tienes una autoestima baja y la
sumas
a sentimientos de poco valor como persona, inseguridad y un tremendo
sentimiento de
soledad e incomprensión; también se da cuando dejas de pensar en ti mismo(a)
y
dependes de lo que diga el otro y así, tus necesidades nunca quedan
completamente
satisfechas.
CON LA AUTOESTIMA POR LOS SUELOS
Cuando tienes baja la autoestima, sientes que nunca eres lo
suficientemente
bueno(a); tienes miedo permanente al rechazo; te sientes hasta cierto
punto
avergonzado(a) de ti mismo(a) y tienes una gran cantidad de “deberías”
dentro...
En fin, vives teniendo miedo a que los demás no te quieran ni te acepten, por
lo que
haces o decides; pasas tu vida haciendo una gran cantidad de cosas por ser
aceptado(a) por los demás; sobre todo, por aquellas personas en quienes te
has
depositado.
RELACIÓN DEPENDIENTE CON TU NOVIO(A)
Cuando llevas una relación dependiente con tu novio(a), por ejemplo, buscas
evitar
que tus amigos cercanos se den cuenta, y si eres confrontado(a), negarás lo
que está
ocurriendo, al grado de preferir romper con tus cuates, antes que sentirte
descubierto(a) en la de un noviazgo dependiente y destructivo; pues, incluso,
tratas
de negártelo a ti mismo(a), buscando la manera de mantenerte ocupado(a) para
no
pensar, imaginando que las cosas mejorarán mañana y/o cayendo en conductas
compulsivas que te mantengan distanciado(a) de tu realidad; así, terminas
comiendo
en exceso, aislándote de tus amigos(as), pasándote los ratos libres en el GYM
o en
las tiendas comprando y comprando o buscando algo de felicidad en la evasión
y
negación.
¡ATRÉVETE A DECIDIR POR TI MISMO!
Salir de la dependencia puede parecerte imposible o infernal; pues muy dentro
de ti
crees que eso que eres nunca será suficiente para que alguien te ame o se dé
cuenta
que existes...
Pero si corres el riesgo de brincar al vacío a pesar del miedo, en
realidad
encontrarás que romper el círculo dependiente es verdaderamente liberador,
pues te
permite descubrir que aquéllos que en verdad te aman, lo hacen por lo que eres
y NO
por lo que haces; entonces, podrás empezar a ser lo que realmente eres y al
mismo
tiempo encontrar gente que te quiera así; con lo bueno y lo malo.
Cuando te atrevas a ser tú mismo(a) podrás disfrutar el hecho de ejercer tu
poder de
pensar, sentir y actuar de acuerdo a lo que quieres y necesitas y NO a lo que
crees
que los demás quieren y necesitan de ti; entonces te llenarás de paz y
empezarás,
por primera vez, a amar y a sentirte amado(a)...
Sin duda, no es fácil pero ¿acaso no vale la pena tomar el riesgo, dejar de
escapar
y negarte con tal de recuperarte a ti mismo(a)?... Sólo tú puedes tomar la
decisión:
DECÍDETE POR TI.
Psicoterapeuta
INEPAR, A. C.
53-39-51-04 Y 06
www.inepar.com.mx
Si tienes dudas o quieres comentar este artículo ponte en contacto con
alguno de
los asesores para jóvenes de Catholic.net. ¡Te los recomendamos a todos!
Regala a tus amigos
una suscripción a catholic.net
Francisco González
Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante
"correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@chavales21.net.
o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias