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Asunto:[CIDALC] Visita del Maestro de la Orden a Uruguay
Fecha:Viernes, 17 de Agosto, 2018  11:36:23 (-0300)
Autor:Medios-CIDALC <medios.cidalc @.....com>


 

CIDALC AL  DIA

  

 

 

 


 

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VISITA DEL MAESTRO DE LA ORDEN A URUGUAY
 "
Acercarse al mundo para que el mundo tenga el deseo de acercarse a Dios‚ÄĚ

                                                                   

 

El Maestro de la Orden de Predicadores, Fray Bruno Cadoré op,  estuvo en  Uruguay el 9 y 10 de agosto, en el marco de su visita canónica en el Cono Sur para el encuentro con cada comunidad de la Orden.

Es la segunda ocasi√≥n que vista Uruguay en sus 8 a√Īos de ejercicio del cargo.

El leitmotiv de sus palabras, seg√ļn el socio del Maestro para Am√©rica Latina y el Caribe, Fray Luis Javier Rubio, quien lo acompa√Ī√≥ en sus visitas, fue el de ‚Äúc√≥mo todos hacemos un solo sacramento de comuni√≥n para el encuentro de los dem√¡s con Dios, y poder formar una √ļnica Iglesia para entrar en comuni√≥n‚ÄĚ. Seg√ļn Fray Luis Javier, hoy en varias sociedades y gran parte del mundo hay muchas polarizaciones, y la familia dominicana tiene que servir como testimonio de comuni√≥n, de encuentro, de fraternidad, no solo por lo que hace sino tambi√©n por lo que dice‚ÄĚ.

En Uruguay, Fray Bruno visit√≥ a las comunidades dominicas de las parroquias de Nuestra Se√Īora del Rosario y Santo Domingo (en el Cord√≥n) y de Sant√≠sima Trinidad y la Sagrada Familia (barrio Bella Italia).

En el encuentro con la familia dominicana (sacerdotes y hermanas religiosas, laicos y j√≥venes vinculados a la Orden), realizado en la Parroquia Nuestra Se√Īora del Rosario el jueves 9, el Maestro escuch√≥ de boca de representantes de comunidades y grupos, sus trabajos y desaf√≠os para luego ofrecer una reflexi√≥n y posteriormente presidir la Eucarist√≠a concelebrada con los sacerdotes dominicos de nuestro pa√≠s.

En dicha reflexi√≥n, el Maestro se√Īal√≥ que ‚Äúdespu√©s de 8 a√Īos contemplando la vida de la iglesia, mi preocupaci√≥n es que en muchos lugares, dentro o fuera de la iglesia, es percibida como una instituci√≥n que puede ofrecer servicios pastorales, de acompa√Īamiento, de ritos de iniciaci√≥n a la vida cristiana a individuos, pero falta una confianza en este hecho de que la Iglesia es una fraternidad. No es una instituci√≥n que tiene algo que hacer. Es antes que todo una fraternidad que tiene algo que vivir‚ÄĚ.

M√¡s adelante explic√≥ que ‚Äúeste mensaje de pertenencia es lo m√¡s importante al d√≠a de hoy para la Iglesia. De la Iglesia hoy se pide que diga qu√© piensa o dice sobre determinados problemas, qu√© va a hacer en determinada situaci√≥n. Todo esto es importante, pero ¬¿qui√©n es esta Iglesia?¬†(‚Ķ) Es una familia ¬†en la cual lo que sucede a uno sucede a todos. Ese es el mensaje principal‚ÄĚ.

Respecto al papel de los laicos en la Orden y en la Iglesia en general, Fray Bruno dijo que ‚Äúes el de ayudar a la Orden y a los religiosos y religiosas en particular, que viven en claustros, a ‚Äúvivir en el mundo, no solamente para el mundo, o porque tenemos algo que decir o hacer en el mundo‚ÄĚ. Su convicci√≥n es que ‚Äúla experiencia de fe de una hermana religiosa, de un hermano religioso, de un sacerdote o de un laico, no son las mismas. Es la misma fe pero la experiencia de fe no es la misma. Porque mis v√≠nculos y compromisos profesionales no son los mismos y todo esto cambia el modo seg√ļn el cual mi fe va a dialogar con mi vida global.¬†Poder compartir las experiencias y volver a tener una experiencia com√ļn con la sinergia de todas las experiencias de fe. Porque las experiencias de fe van a ser el punto de partida de nuestra reflexi√≥n, de nuestro profundizar la Palabra de Dios, nuestra contemplaci√≥n de la gracia de la palabra de Dios en este mundo ¬®.

Para el Maestro de la Orden es esencial ‚Äúcompartir en su diversidad la experiencia de fe de cada uno de manera que tengamos todos juntos una experiencia de familia desde la cual juntos comprender mejor la gracia de la Palabra de Dios que queremos ofrecer‚ÄĚ.

Hacia el final de su reflexi√≥n, Fray Bruno dijo que ‚Äúla Iglesia est√¡ en un momento crucial de su historia. Despu√©s del Concilio y los cambios en el mundo, la Iglesia Cat√≥lica tiene que predicar y evangelizar como Iglesia y no como Magisterio de la Iglesia. Y muchos cristianos de ayer y hoy que necesitan ser fortalecidos en la confianza de que su fe y bautismo son fuerzas para compartir la Palabra de Dios. No para ir a la calle y gritar la Palabra de Dios, sino para compartir la Palabra de Dios que viene y se acerca a la gente‚ÄĚ.

En su homil√≠a durante la Eucarist√≠a celebrada en la Parroquia Nuestra Se√Īora del Rosario, Fray ¬†Cador√© se refiri√≥ a la forma en que la Orden ha de acercarse al mundo, de predicar.

Partiendo de las im√¡genes evang√©licas de sal y luz del mundo se refiri√≥ a la debidas proporciones ya que ‚Äúlos que saben cocinar saben que la cantidad de sal es muy importante para hacer conocer y gustar los sabores de todo‚ÄĚ y ‚Äúla luz es importante pero cuando miramos directamente no vemos nada‚ÄĚ.

En relaci√≥n a la manera de predicar, Fray Cador√© insisti√≥ en que ‚Äúla Orden quiere volver a hacer una manifestaci√≥n de este acercamiento de la Palabra de Dios al mundo, de este Dios que quiere hablar con el mundo, no hablar como un maestro, no como un docente, sino como un hermano, un amigo. Acercarse al mundo para que el mundo tenga el deseo de acercarse a Dios‚ÄĚ.

A continuaci√≥n, los principales pasajes de la reflexi√≥n y posterior homil√≠a ofrecidas por el Maestro de la Orden a la Familia Dominicana de Uruguay en un encuentro realizado el jueves 8 de agosto en la Parroquia de Montevideo ‚ÄúNuestra Se√Īora del Rosario y Santo Domingo‚ÄĚ.

“Buenas noches, muchas gracias. Quiero realizar una devolución a lo que he escuchado.

En mis visitas, todo lo que oímos y vemos de la vida de la Familia Dominicana, tiene un mensaje esencial en la Iglesia. Y es que pertenecer a la Iglesia es pertenecer a una comunidad humana.

Despu√©s de 8 a√Īos contemplando la vida de la iglesia, mi preocupaci√≥n es que en muchos lugares dentro o fuera de ella, es percibida como una instituci√≥n que puede ofrecer servicios pastorales, de acompa√Īamiento, de ritos de iniciaci√≥n a la vida cristiana a individuos, pero falta una confianza en el hecho de que la Iglesia es una fraternidad. No es una instituci√≥n que tiene algo que hacer. Es antes que todo una fraternidad que tiene algo que vivir.

Y cuando escucho a los hermanos y hermanas, a la Familia, este punto me llama mi atenci√≥n. Hacemos cosas, pero lo que hacemos en un lugar importa para los dem√¡s para dar todos juntos una identidad que podr√≠a llamar a la alegr√≠a de pertenece a esta fraternidad.

Diciendo esto, no quiero decir que en la iglesia necesitamos volver a ser una identidad particular tan bella que todos vengan a los dominicos y dominicos y hagamos una identidad particular en la Iglesia. No. Quiero decir que la familia de Domingo quiere dar dentro de la Iglesia el fuego de la alegría de desear pertenecer a una comunidad humana que va a ser creyente, que va a tratar de entender la Palabra de Dios que es la fuente de esta vida. Pero una pertenencia.

Este mensaje de pertenencia es lo m√¡s importante al d√≠a de hoy para la Iglesia. De la Iglesia hoy se pide que diga qu√© piensa o dice sobre determinados problemas, qu√© va a hacer en determinada situaci√≥n. Todo esto es importante, pero qui√©n es esta Iglesia? En Africa un s√≠nodo concluy√≥ que la Iglesia iba a llamarse Iglesia familia de Dios. Pero como transmitir el deseo de pertenecer, no el de ir a tal Iglesia porque voy a tener tal o cual servicio, sino a una familia global y que no tiene la pretensi√≥n de ser una familia ideal. En esta familia hay contradicciones, trabajo que hacer escuchar a cada uno. Es una Iglesia disfuncional que tiene que convertirse para mejorar su vida. Pero es una familia en la cual lo que sucede a uno sucede a todos. Ese es el mensaje principal.

Se dice que la Iglesia es sacramento de salvación, no que es la organización de los sacramentos. Lo que dice es que la humanidad puede llegar a ser una familia.

(….)

La Iglesia tiene que ser el sacramento del pasar de la mesa humana a la mesa divina, el sacramento del mensaje

Luego hay que preguntarse c√≥mo lo hacemos. El papel de lo laicos es el de ayudar a la orden a vivir esta realidad, que esta familia de Domingo quiere vivir en el mundo, no solamente para el mundo, o porque tenemos algo que decir o hacer en el mundo. Si, tenemos todo esto, pero antes de todo tenemos que vivir en el mundo y alimentarnos de la experiencia de fe en su diversidad en el mundo. Y mi convicci√≥n de la experiencia de fe de una hermana religiosa, de un hermano religioso, de un sacerdote o de un laico, no son las mismas. Es la misma fe pero la experiencia de fe no es la misma. Porque mis v√≠nculos y compromisos profesionales no son los mismos y todo esto cambia el modo seg√ļn el cual mi fe va a dialogar con mi vida global.

Poder compartir las experiencias y volver a tener una experiencia com√ļn la sinergia de todas las experiencias de fe. Porque las experiencias de fe van a ser el punto de partida de nuestra reflexi√≥n, de nuestro profundizar la Palabra de Dios, nuestra contemplaci√≥n de la gracia de la palabra de Dios en este mundo. Esto me parece esencial: compartir en su diversidad la experiencia de fe de cada uno de manera que tengamos todos una experiencia de familia desde la cual juntos queremos comprender mejor la gracia de la Palabra de Dios que queremos ofrecer.

(….)

El desaf√≠o es c√≥mo hacemos para darnos, para ofrecernos este tipo de compartir, a nivel de la experiencia de fe. No solo las consecuencias o conclusiones que yo voy a tener por este tipo de compromiso de la fe desde la Palabra de Dios, desde mi modo de creer, desde la doctrina. Eso tenemos que hacerlo pero, ¬¿qu√© experiencia de fe?. Por eso, los tres pilares son importantes porque son una propuesta de la tradici√≥n de Domingo a la Iglesia de siempre de realizar juntos la oraci√≥n para que el mundo sea comuni√≥n, el estudio para que la raz√≥n est√© a nivel del coraz√≥n y el coraz√≥n a nivel de la raz√≥n, porque cada uno puede pensar su fe. Y la fraternidad porque mi libertad necesita la pertenencia a una comunidad que es m√¡s grande que yo. Eso nos ayuda a entender mejor la Palabra y a responder mejor a la llamada de Id y predicad.

dEste es el carisma dominicano me parece. Y es el que tenemos que ofrecer a la Iglesia. No solamente vivir esto para tener la identidad de Domingo que es una alegría, que es una llamada a ofrecer este carisma a las comunidades de la Iglesia para que la Iglesia llegue a ser una comunidad de fraternidad.

¬¿Y c√≥mo vamos a fortalecer entre nosotros esta convicci√≥n, este tipo de estructuraci√≥n de nuestra experiencia de fe? Puede ser compartida entre nosotros y va a fortalecer nuestro deseo de ser predicadores, evangelizadores.

Qué tipo de encuentro, que tipo de escucha, qué tipo de estima de lo que cada uno trata de hacer, de vivir. Eso es el desafío de cada una de las familias y el desafío de la orden.

Esta es la reflexi√≥n del sucesor de Domingo para la familia dominicana se haga presente en el mundo. Estos puntos me parecen importantes porque la Iglesia est√¡ en un momento crucial de su historia. Despu√©s del Concilio y los cambios en el mundo, la Iglesia Cat√≥lica tiene que predicar y evangelizar como Iglesia y no como magisterio de la Iglesia. Y muchos cristianos de ayer y hoy necesitan ser fortalecidos en la confianza de que su fe y su bautismo son fuerzas para compartir la Palabra de Dios. No para ir en la calle y gritar la Palabra de Dios, sino para compartir la Palabra de Dios que viene y se acerca a la gente.

Cuando una fraternidad de la Iglesia se acerca a una realidad social, a una persona sola, a una familia disfuncional, o a las personas que piensan que no tienen su lugar en la Iglesia, es Cristo que se acerca. Y me parece que esta convicci√≥n necesita ser fortalecida. No digo que la Iglesia no tiene que ser una instituci√≥n y una instituci√≥n jer√¡rquica. Lo es y est√¡ bien, pero es para servir a la comunidad.


Homilía del Maestro de la Orden

(Mt. 5, 13-19)

“El sabor de la sal es valioso para la cocina. Los que saben cocinar saben que la cantidad de sal es muy importante. La sal para hacer conocer y gustar los sabores de todo.

La luz es importante, pero cuando la miramos directamente no vemos nada. La luz es importante para dar luz al mundo, a la realidad en medio de la cual hemos puesto la luz.

As√≠ es la Iglesia de Cristo que est√¡ enviada al mundo para revelar los sabores del mundo, las bellezas, para revelar el mundo a s√≠ mismo. Por eso la cercan√≠a de la fraternidad eclesial durante los primeros siglos. Fraternidad era el apellido de la Iglesia. Era la cercan√≠a de la fraternidad de la Iglesia con el mundo. Es como la sal y la luz: para ayudar al mundo y a toda la humanidad a descubrir la verdad de la belleza del mundo, de la capacidad de la humanidad y los dones de cada uno. Acercarse es el modo de la predicaci√≥n de Domingo. Acercarse a los dem√¡s para vincular nuestra vida con la vida de los dem√¡s, para compartir la misma vida, para buscar en esta vida compartida la verdad de la vida, para decir que la verdad de esta vida es que Dios quiere hablar con su pueblo. Si la familia de Domingo es una familia de predicadores de la gracia es porque nosotros hermanos y hermanas de Domingo, hijos de Domingo, queremos hacer escuchar esta noticia: Dios quiere hablar contigo. Dios quiere hablar con su pueblo, con la humanidad para que ella llegue a ser y a conocer su claridad esencial, que es¬† ser Pueblo de Dios.

Pensamos de una manera mucho m√¡s intelectual el mensaje de la predicaci√≥n. Tenemos que leer la Palabra de Dios y aprender la doctrina teol√≥gica de la Iglesia que tiene su fuente en la Palabra de Dios; tenemos que recoger la s√≠ntesis del conocimiento de la propuesta de Dios y entonces tenemos que transmitir este contenido. Pero el mensaje del predicador es mucho m√¡s simple y tal vez mucho m√¡s exigentes. El mensaje es que este predicador, esta fraternidad de predicadores, esta Orden de Predicadores, esta Iglesia de Cristo que se acerca al mundo, tiene un mensaje: la Palabra de Dios, la llamada de Dios es para todos. Es una llamada a cada uno, es una aclaraci√≥n de Dios que dice que √©l quer√≠a acercarse a cada uno.

Cuando era joven viv√≠ con campesinos de Hait√≠ donde en cada encuentro de familia daban la palabra a los ni√Īos y j√≥venes para que dijeran una frase de la Biblia, como una transmisi√≥n para que cada ni√Īo comprendiera que su vida era Palabra de Dios.

Que la Orden tenga esta convicci√≥n que como familia la Orden quiere volver a hacer una manifestaci√≥n de este acercamiento de la Palabra de Dios al mundo, de este Dios que quiere hablar con el mundo. No hablar como un maestro, no como un docente, sino como un hermano, un amigo. Acercarse al mundo para que el mundo tenga el deseo de acercarse a Dios‚ÄĚ.¬†

 

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