CIDALC AL DÍA
EL MAESTRO GENERAL DE
LOS DOMINICOS AFIRMA QUE LA ORDEN DE PREDICADORES "ESTÁ EN UN BUEN MOMENTO VOCACIONAL".
El argentino Carlos
Azpíroz piensa que la Iglesia necesita escuchar a la mujer, que el Concilio
Vaticano II apenas está empezando a dar sus frutos y que el celibato opcional
aportaría una mejor comprensión del matrimonio
cristiano.
Madrid,
25 de marzo 2004 (IVICON).- Revitalizar la vida contemplativa, potenciar el
estudio filosófico y teológico e impulsar el diálogo interreligioso son las tres
prioridades que el maestro general de la Orden de Predicadores, el argentino
Carlos Azpíroz Costa, quiere conseguir durante su primer mandato como 86º
sucesor de santo Domingo de Guzmán, que comenzó tras su elección en el
Capítulo General de 2001 y se prolongará hasta el año 2010.
Para
Azpíroz, que ha visitado durante este mes a los dominicos de la Provincia de
España, la Orden a nivel mundial se halla en "un buen momento vocacional", con
6.500 dominicos, de los cuales una sexta parte está en período de formación.
Anunció, en este sentido, que en septiembre se abrirá el noviciado de los
dominicos en Irak, a pesar de la situación inestable tras la guerra. "Entran más
de los que salen y mueren", señaló esta semana en Madrid en un encuentro con la
Asociación de Periodistas de Información Religiosa (APIR), si bien aclaró que no
le interesaban las estadísticas y que "no necesariamente está muerto algo porque
no haya vocaciones".
Al
respecto, comentó también que "el caso de España es otra cosa". De hecho, en los
últimos cuatro años en la Provincia de España, con más de 400 dominicos, han
muerto 45 frailes y han entrado seis vocaciones, de las que han permanecido la
mitad. Ante la situación crítica y difícil del "otoño vocacional prolongado",
donde influyen tanto los "procesos culturales y sociales" como el "misterio de
la vocación", recomendó "trabajar de manera distinta", porque "no queremos
vocaciones como tapagujeros".
Preguntado por la situación creada tras los atentados terroristas
del 11 de marzo en Madrid, Azpíroz señaló que "en el siglo XXI es un error
reivindicar una idea religiosa a través de la fuerza y solucionar los problemas
con el recurso a la guerra". Puso como ejemplo la necesidad de mantener la
presencia dominica "sin vocaciones y sin proselitismo" en El Cairo, donde
atiende una biblioteca de filosofía y religión islámica para jóvenes musulmanes
que hacen cursos de licenciatura y doctorado. Asimismo, se mostró esperanzado
con las "reacciones positivas" de los ciudadanos tras la tragedia, especialmente
de "la nueva juventud, que no cree en lo institucional pero espontáneamente no
tiene un talante de venganza sino de "nunca
más".
Azpíroz
dijo también que sigue habiendo teólogos dominicos "aunque no tengan renombre"
porque "ser buen teólogo no significa estar de moda", aclaró. Y del padre de la
Teología de la Liberación, el peruano Gustavo Gutiérrez, que hace tres
años pidió el ingreso en la Orden y este año emitirá probablemente la profesión
solemne, explicó que siempre había sino "dominico de alma", porque "ama la
verdad como se ama a una persona".
Para
explicar el sentido de unidad en la Iglesia y en la Orden, Azpíroz utilizó el
concepto tomista de la "apología del ser", al argumentar que la unidad entre los
dominicos, que se rigen por un sistema de gobierno democrático y asambleario
donde el maestro general tiene que cumplir las decisiones tomadas en el Capítulo
General de la Orden, no es unicidad ni uniformidad, pues "la comunión no es algo
unívoco sino análogo".
Dentro
de la Iglesia, "somos eclesiales pero no eclesiásticos", comentó, al explicar
que pocos dominicos trabajan en la Curia Romana, un dato que llama la atención
teniendo en cuenta que el Papa Juan Pablo II estudió en el Angelicum de Roma y
ha visitado dos veces el centro teológico durante sus 25 años de pontificado,
además de acudir cada miércoles de ceniza a la basílica romana de Santa Sabina,
sede de la Curia General de la Orden, menos este año, por motivos de
salud.
CELIBATO
Del
celibato distinguió su carácter de
norma eclesiástica para los sacerdotes y de consejo evangélico para los
religiosos. "En la Iglesia católica de rito caldeo hay sacerdotes casados, ¿por
qué no puede haberlos en el rito latino?", se preguntó. Azpíroz reivindicó el
celibato opcional "no por patología", en alusión a los casos de pederastia de
sacerdotes, sino por "anatomía de la Iglesia", de cada a una "mejor comprensión
del matrimonio cristiano", un "cambio de lenguaje" y "sentir con la
Iglesia".
Además,
abogó por la figura dentro de la Iglesia de "mujeres predicadoras", aunque "no
tanto a nivel sacramental", en referencia al sacerdocio femenino. "La Iglesia
necesita escuchar a la mujer, dar el pan de la Palabra reflexionada,
contemplada, meditada" en lenguaje femenino, "algo que pasa por la homilía".
Lejos de polemizar, Azpíroz criticó "la oportunidad de determinados documentos
de la Iglesia y sobre todo el lenguaje". Y si hubiera que hablar de los males de
la Iglesia en este momento, el maestro general de los dominicos aclaró que "lo
que ocurre no es consecuencia del Vaticano II" pues "apenas está empezando a dar
sus frutos" la cita conciliar.
Para el
próximo pontífice pidió, entre otras cosas, que sea un "Papa XXL", es decir
"amplio", que ayude a los religiosos "a ser más pobres y a descubrir la
belleza", además de "que comprenda a Latinoamérica" y "nos ayude a hacer
Teología y a ser teólogos". Sin embargo, no apostó por ningún papable en
concreto, aunque el cardenal de Viena, el dominico Christoph Schönborn,
"sería un buen candidato", dijo. Finalmente, pidió diálogo entre el nuevo
Gobierno de España y la Iglesia, que debe estar "iluminando, no encandilando".
"Que el Gobierno sea dócil a lo que la Iglesia puede decir iluminando",
concluyó.
*Publicada por la
CONFER española, en su "Agencia de Noticias de Vida
Religiosa".