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Obispo Prelado de Juri presenta propuestas para restaurar la
paz
A los pobladores de la
provincia de el Collao, en el campo y en la ciudad
Señores y Señoras presidentes de comunidades campesinas de la provincia
de El Collao,
Señores y Señoras Tenientes Alcaldes,
Señores y Señoras Alcaldes de Centros poblados
menores,
Señores y Señoras presidentes de los Barrios de la ciudad de
Ilave,
Señores y señoras dirigentes de organizaciones de comerciantes de la
ciudad de Ilave,
Señoras dirigentes de las organizaciones de
mujeres,
Señores y Señoras representantes del Frente Único de Defensa de los
Intereses de Ilave,
Señores y Señoras representantes de la juventud Ilaveña y de El
Collao,
Pobladores del campo y de la ciudad en
general
Querido Pueblo aymara,
Como Pastor de la Prelatura aymara y quechua de Juli, como Padre Obispo de cada uno de los
pobladores de la sufrida provincia de El Collao, me dirijo directamente a
ustedes en estos tensos momentos para expresarles en nombre de la Iglesia y del
Señor, mi cercanía y mi solidaridad. Yo también nací campesino, soy campesino y
siempre seré campesino y sé por experiencia propia lo que es sufrir la miseria,
el desprecio, la incomprensión. Yo también, como ustedes, sé lo que significa
sentir la impotencia y la rabia de los a quienes nunca se les toma en cuenta y
nunca se les escucha.
Por este motivo, desde que empezó su legítima lucha contra la corrupción,
contra la indiferencia y contra el desprecio de sus autoridades a los diferentes
niveles del Estado, me siento solidario de sus justas reivindicaciones. Admiro
la disciplina y la organización del pueblo aymara en estas circunstancias. En
particular me llama la atención la heroica y pacífica resistencia de la
población de El Collao, campo y ciudad reunidos, durante los 25 días que
precedieron los dolorosos sucesos que conocemos.
Lamento, desde lo más profundo de mi corazón de Padre Obispo, que los
medios de comunicación, la opinión pública, y las instancias del Estado, tanto a
nivel regional como nacional, en un inicio, se hayan mantenido en silencio e
indiferentes ante esta manifestación de madurez cívica y de organización.
Asimismo, como hermano suyo, comparto su indignación y humillación ante las
calumnias y ofensas lanzadas contra el pueblo aymara y los Ilaveños en particular desde los
medios de comunicación a partir del 26 de abril. En diversos momentos y de
diversas maneras he denunciado el carácter injurioso y la falsedad de estas
presentaciones lanzadas por gente interesada o simplemente ignorante de nuestra
realidad. En estos momentos me uno a todos los agentes pastorales de nuestra
prelatura, aymaras, peruanos de otros lugares y extranjeros identificados por
muchos años con la esperanza de este pueblo. Nosotros sabemos que ustedes son
los herederos de una cultura de solidaridad, de paz y de concordia. Admiramos y
respetamos estos valores milenarios. Gracias a sus cualidades de solidaridad, el
pueblo aymara siempre pudo mantener
firme su identidad a lo largo de los siglos, resistiendo unido y
pacíficamente ante todo atropello.
Estoy convencido que tenemos en nuestro propio tesoro la sabiduría y la
experiencia necesarias para buscar y inventar juntos nuevas alternativas para
superar el drama en el cual nos deja el abandono y la inercia de nuestro
gobierno.
En estas circunstancias, siento en carne propia todos los percances que
van sufriendo los habitantes de El Collao: los estudiantes en las escuelas y
colegios, las mamás angustiadas, los comerciantes gravemente perjudicados, los
dirigentes amenazados, los jóvenes y adultos angustiados por un ambiente de
sospecha y de zozobra, la población en general privada desde tanto tiempo de
todos los servicios municipales básicos a los que tienen
derecho.
Por lo tanto proponemos a la consideración y debate tanto del gobierno
como de la población de la provincia de El Collao las siguientes
medidas:
- Ante la imposibilidad de que el Consejo Municipal Provincial de El
Collao pueda reunirse por la situación en que se encuentran los regidores
(prófugos, presos o gravemente heridos), que el Jurado Nacional de Elecciones
declare la vacancia del Consejo Municipal Provincial en su
totalidad.
- Que se conforme un gobierno transitorio, integrado por personalidades,
representativas y moralmente reconocidas de las diferentes zonas por las que
se organiza dicha provincia, para que administre los servicios y programas que
la municipalidad debe brindar a la población.
- Que se evalúe la situación individual de cada uno de los procesados en
el asesinato del Alcalde Cirilo Fernando Robles Callomamani, a efectos de que
consideren la posibilidad de variar el mandato de detención por el de
comparecencia de los procesados.
- Que se lleve adelante en la provincia de El Collao nuevas elecciones
municipales en el más breve plazo. Sugerimos que sea para el 17 de octubre del
año en curso, día en que se llevarán a cabo las consultas de
revocatorias.
- Que la Contraloría General de la República intervenga en la
Municipalidad Provincial de El Collao a la brevedad posible con presencia de
un notario u otro funcionario del estado y representantes de la población de
la provincia que den fe de su intervención.
Como uno de ustedes, Hermanos y Hermanas, hago una vez más un solemne
llamado a la paz y la cordura en la justicia y la dignidad del pueblo aymara.
Invoco especialmente a todos los cristianos, sin distinción y de cualquier
confesión, a ser testigos en todo momento de la paz y de la no violencia que nos
enseñó el Señor Jesús.
Asimismo, no despreciemos estas costumbres de reconciliación y de diálogo
que nos enseñaron nuestros antepasados. No nos dejemos llevar ingenuamente por
grupos interesados en hacer fracasar la paz y propiciar la violencia. Ya
sabemos, por la larga experiencia de terror que hemos vivido en el pasado, que
estas posturas extremistas sólo pueden traer más muerte, más desolación y más
miseria. Nadie quiere, en el Perú, regresar al terror. Basta ya de odios y de
crueldad. Es el momento de la palabra humana entre “jilatas”, es decir entre
gente que saben escuchar y hablar, que saben exigir y perdonar, que saben
defenderse con dignidad y resolver problemas. Demostremos a nuestros hermanos
del Perú que nos desconocen que no somos un pueblo agresivo como pretenden.
Demos al Perú el noble ejemplo de nuestra sabiduría andina. Demostremos que
nosotros, sí, sabemos inventar soluciones. Nuestra cultura ama la vida y no
quiere la muerte.
Que el Tatito Dios que ama y
da la Vida bendiga a El Collao y a sus habitantes; que el Dios de Jesús, que
siempre está del lado de las víctimas, sea nuestra verdadera y única fuerza y
nos bendiga a todos.
Te quiero, Ilave, tierra de vida y progreso. Te quiero provincia de
El Collao, tierra de resistencia y
de paz. Te quiero pueblo Aymara, testigo de una sabiduría viva y
milenaria.
Elio
Aleví Pérez Tapia, SDB
Obispo Prelado de Juli
Juli, 23 de mayo del
2004