eListas Logo
   El sistema de Listas de correo, Boletines y Newsletters más completo de la Red Inicio | Servicios | Publicidad | Compañía 
Inicio > Mis eListas > cidal > Mensajes


 Índice de Mensajes 
 Mensajes 301 al 320 
AsuntoAutor
Documento sobre Ia medios
Frei Betto: Un di medios
Carta de la Hna. V medios
Provinciales y con medios
Franciscanos y Dom medios
II. congreso teoló medios
Frei Betto: Banco medios
*****SPAM***** Asa medios
*****SPAM***** Tes medios
*****SPAM***** Bol medios
Frei Betto: EL HUE medios
Córdoba: Congreso medios
Fwd: 24_Horas:_La_ Fraterni
*****SPAM***** VII medios
ILAVE: INDIFERENCI medios
Próximos programas medios
*****SPAM***** Ref medios
*****SPAM***** Fre medios
FORO SOCIAL MUNDIA medios
Frei Betto CRISIS medios
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
CIDAL
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 313     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[cidalc] Frei Betto: EL HUEVO Y LA GALLINA /O OVO E A GALINHA
Fecha:Lunes, 14 de Junio, 2004  22:57:21 (-0300)
Autor:medios <medios @.........org>

EL HUEVO Y LA GALLINA

Cidalc al Día

Para Reflexionar

 

EL HUEVO Y LA GALLINA

Frei Betto

He aquí el enigma que intriga a nuestra vana filosofía: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?  Para las tradiciones religiosas, el mundo se cambia transformando, primero, a las personas.  Formadas en el bien, harán una sociedad mejor.  Para las utopías libertarias, es preciso cambiar al mundo para que ninguna persona sea inducida a practicar el mal.

 

¿El huevo o la gallina?  Las dos vías tuvieron sus chances históricas.  La Iglesia creó escuelas católicas destinadas a la buena formación de nuestras elites.  Notorios políticos brasileños que ocuparon gobiernos de Estado y hasta la presidencia de la República, fueron alumnos de aquellos colegios.  No por eso las políticas que implementaron coincidieron con la propuesta evangélica de defensa irreductible de los derechos de los pobres.  En muchos caso, no cambiaron ni las personas ni el mundo.

 

La formación religiosa, cuando tiene la fuerza de la conversión, modifica hábitos personales, elimina vicios y perfecciona virtudes, infunde valores y alarga el horizonte ético.  Pero no induce, necesariamente, a la crítica estructural de la sociedad.  Más bien adecua mejor al convertido a los valores vigentes en el orden social.  Y no siempre estos valores son positivos, como es el caso de la competitividad, que es antagónica al precepto evangélico de la solidariedad.

 

Una persona que opera cambios en su vida personal, no lo hace, imperiosamente, en la vida social.  Ella “se salva” sin empeñarse en salvar el mundo, o sea, en liberarlo de tantas marcas de pecado, como son las estructuras que producen la desigualdad social.

 

También se hizo el camino contrario.  Al revolucionar la sociedad, el socialismo no cambió radicalmente a las personas.  Prueba de eso es que, después de 70 años de la “nueva sociedad”, bastó que la Unión Soviética se desmoronase para que la sociedad rusa mostrase su cruel rostro, de la red mundial de pedófilos vía Internet, al hecho de que Moscú supere a Nueva York en el número de billonarios en dólares.

 

Antonio Machado nos enseñaba que se hace camino al andar.  La persona cambia en la medida en que transforma al mundo.  Cuanto más justa es la sociedad, más produce seres humanos volcados al bien.  Del mismo modo que las personas de bien se empeñan en construir una mejor convivencia social.

 

Existe una dialéctica de interacción transformadora.  No basta con hacer “tomar conciencia” a las personas.  Nadie es lo que piensa, ni siquiera en relación a sí mismo.  Somos lo que son nuestros actos.  En la vida, tenemos apenas la libertad de escoger las semillas.  Después habremos inevitablemente de recoger lo que plantamos.  Esto vale tanto para la vida personal como para la social y la política.  Es por eso que nuestras opciones fundamentales son tan importantes.  Ellas son nuestro verdadero retrato.

 

Ni huevo ni gallina.  Los dos juntos.  El huevo conteniendo a la gallina y la gallina poniendo el huevo.  Las personas cambian modificando el mundo.  Ya modificado, el mundo cambia a las personas.  En una sociedad de estructuras justas puedo querer practicar el mal.  Me quedo, sin embargo, en la intención, a menos que prefiera correr el riesgo de ser castigado por la ley y perder la libertad.  En una sociedad injusta, la ley protege a quien oprime y castiga al oprimido.

 

Jesús pregonó el cambio personal, la conversión y la transformación de este mundo por el advenimiento del Reino de Dios.  Anunciar otro reino dentro del reino del César, era, como mínimo, una osadía subversiva, por la cual Jesús pagó con su vida.  Su ejemplo impregnó la dinámica histórica en el rumbo de las utopías libertarias.  Pero aún estamos lejos de alcanzar una civilización verdaderamente humana.  Somos 6,1 billones de habitantes de los cuáles 4 billones viven por debajo de la línea de pobreza.

 

El hombre es aún lobo del hombre.  Véanse las torturas aplicadas, por soldados de la patria que se erige en paladina de la libertad, a los prisioneros iraquianos.  La mayoría de la población mundial nace para morir antes de tiempo.  Se rompen lo huevos, se matan las gallinas.  Con todo, la esperanza perdura, impulsando a una considerable parcela de la humanidad a creer y luchar para que, en el futuro, todos los proyectos políticos desagüen en una globalización de la solidariedad y en la civilización del amor.

 

 

 

 

Traducción:  Jackie Paullier

 

 

 

O OVO E A GALINHA


 
Frei Betto


 Eis o enigma que intriga a nossa filosofia: o que veio primeiro, o ovo ou a galinha? Para as tradições religiosas, muda-se o mundo transformando, primeiro, as pessoas. Formadas no bem, farão uma sociedade melhor. Para as utopias libertárias, é preciso mudar o mundo para que nenhuma pessoa seja induzida a praticar o mal.
 O ovo ou a galinha? As duas vias tiveram suas chances históricas. A Igreja criou escolas católicas destinadas à boa formação de nossas elites. Notórios políticos brasileiros, que ocuparam governos de Estado e até a presidência da República, foram alunos daqueles colégios. Nem por isso as políticas que implementaram coincidiram com a proposta evangélica de defesa irredutível dos direitos dos pobres. Em muitos casos, nem as pessoas mudaram, nem o mundo.
 A formação religiosa, quando tem força de conversão, modifica hábitos pessoais, elimina vícios e aprimora virtudes, incute valores e alarga o horizonte ético. Mas não induz necessariamente à crítica estrutural da sociedade. Antes, adequa melhor o convertido aos valores vigentes na ordem social. E nem sempre são valores positivos, como é o caso da competitividade, antagônica ao preceito evangélico da solidariedade.
 Uma pessoa que opera mudanças em sua vida pessoal não o faz imperiosamente na vida social. Ela "se salva" sem empenhar-se em salvar o mundo, ou seja, libertá-lo de tantas marcas do pecado, como as estruturas que produzem desigualdade social.
 A via contrária também foi testada. Ao revolucionar a sociedade, o socialismo não mudou radicalmente as pessoas. Prova disso é que, após 70 anos de "nova sociedade", bastou a União Soviética ruir para que a sociedade russa apresentasse sua face cruel, da rede mundial de pedófilos, via Internet, ao fato de Moscou superar Nova York em número de bilionários do dólar.
 Antonio Machado ensinava que o caminho se faz ao caminhar. A pessoa muda na medida em que transforma o mundo. E quanto mais a sociedade é mais justa, mais produz seres humanos voltados ao bem, assim como as pessoas de bem se empenham em construir uma convivência social melhor.
  uma dialética de interação transformadora. Não basta "conscientizar" as pessoas. Ninguém é o que pensa, nem mesmo de si próprio. Somos os nossos atos. Na vida, temos a liberdade de apenas escolher as sementes. Depois haveremos de, inelutavelmente, colher o que plantamos. Isso vale para a vida pessoal, social e política. Por isso as nossas opções fundamentais são tão importantes. São elas o nosso verdadeiro retrato.
 Nem ovo, nem galinha. Os dois juntos, o ovo contendo a galinha, a galinha botando o ovo. As pessoas mudam mudando o mundo. Mudado, o mundo muda as pessoas. Numa sociedade de estruturas justas, posso querer praticar o mal. Fico, porém, na intenção, a menos que prefira correr o risco de ser punido pela lei e perder a liberdade. Numa sociedade injusta, a lei protege quem oprime e castiga o oprimido.
 Jesus pregou a mudança pessoal, a conversão, e a transformação desse mundo, pelo advento do Reino de Deus. Anunciar um outro reino dentro do reino de César era, no mínimo, uma subversiva ousadia, pela qual Jesus pagou com a vida. Seu exemplo impregnou a dinâmica histórica no rumo das utopias libertárias. Mas ainda estamos longe de alcançar uma civilização verdadeiramente humana. Somos 6,1 bilhões de habitantes, dos quais 4 bilhões vivem abaixo da linha da pobreza.
 O homem é, ainda, o lobo do homem. Vide as torturas aplicadas aos prisioneiros iraquianos por soldados da pátria que se erige em paladina da liberdade. A maioria da população mundial nasce para morrer antes do tempo. Quebram-se os ovos, matam-se as galinhas. Contudo, a esperança perdura, fazendo considerável parcela da humanidade crer e lutar para que, no futuro, todos os projetos políticos desaguem na globalização da solidariedade e na civilização do amor.


 






eListas.net:  Página principalÍndice de listasCrear listaListas Destacadas
Tu Cuenta:  Mis eListasMi Información y PreferenciasApuntateAyuda
Servicios:  ServiciosProductosSoluciones ComercialesPublicidad
General:  AyudaNovedadesPrivacidad de datosNo spamEscríbenos

eListas

eListas.net es un servicio de Blabia Inc.
Copyright © 1999-2008 Blabia Inc., Todos los derechos reservados
Términos del Servicio | Privacidad de datos