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Asunto:[cidalc] Ecos 2 Congreso Historiadores Dominicos
Fecha:Martes, 17 de Agosto, 2004  08:54:56 (-0300)
Autor:medios <medios @.........org>

 

 

 

Cidalc al Día

Noticias

 

 

ECOS  (No. 2)  DEL VIII CONGRESO INTERNACIONAL

DE HISTORIADORES DOMINICOS.

9 al 14 de Agosto del 2004.

Managua, Nicaragua.

 

INDICE:

 

1.    Declaración del VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos sobre FRAY BARTOLOME DE LAS CASAS.

2.     Reproducción del Discurso de Monseñor Juan Abelardo Mata, Obispo de la Diócesis de Estelí y Secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, al inaugura el VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos en Managua, Nicaragua, el pasado 9 de Agosto del 2004.

 

 

 

DECLARACION DEL VIII CONGRESO INTERNACIONAL

 DE HISTORIADORES DOMINICOS.

9 al 14 de agosto del 2004.

Managua, Nicaragua.

 

 

SOBRE BARTOLOME DE LAS CASAS.

 

Este VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos reconoce y agradece unánimemente la obra crítica de Fray Isacio Pérez Fernández y su dedicación durante más de tres décadas al estudio científico de la figura y el pensamiento del defensor de los indígenas, sus pueblos y comunidades, y primer objetor de la esclavitud en el Siglo XVI, Fray Bartolomé de las Casas, con el fin de esclarecer objetivamente la leyenda negra contra su trayectoria y ejemplaridad: Antiespañol, defensor de la esclavitud, exagerado, etc.

 

En consecuencia, este VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos se une explícitamente al clamor del pueblo de Dios, sobretodo en América Latina, para que la Iglesia reconozca oficialmente la ejemplaridad de su vida y la rectitud evangélica de sus obras.

 

Animamos a todos los miembros de la familia dominicana que trabajan entre y con los indígenas, sus pueblos y comunidades, y con los afrodescendientes, sus organizaciones y movimientos, a que fieles a la tradición lascasiana, sigan promoviendo y defendiendo su dignidad y sus derechos inalienables. Sepan que nos solidarizamos de corazón con todos y todas ellas en sus luchas, sufrimientos y esperanzas.

 

Dado en la Ciudad de Managua, a los 14 días del mes de Agosto del año 2004, durante el VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos, suscriben todos los conferencistas y en su nombre da Fe en el presente documento, el Presidente del Congreso, Fr. Pablo Iribarren O.P. Vice-Provincial de la O.P. en Centro América.

 

 

 

 

 

INFLUENCIA LASCASIANA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII.

 

 

Palabras de Inauguración del VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos, por Monseñor Juan Abelardo Mata, Obispo de la Diócesis de Estelí y Secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. 9 de Agosto del 2004. Casa de Retiros La Aurora. Managua, Nicaragua. Centro América.

 

 

Reverendos Padres de la Orden de Predicadores aquí presentes para la celebración del VIII Congreso de Historiadores Dominicos.

 

Ilustres señores expositores.

Autoridades académicas y profesores.

Señoras y Señores.

 

 

1.      Agradezco profundamente, en nombre de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, la gentil invitación girada por el Rvdo. Padre José Luis Burguet, para dirigir a esta estudiosa concurrencia unas palabras de apertura.

 

Quiero decir, ya por adelantado, que el encuentro de esta mañana con los estudiosos de la historia de estas tierras de América, evangelizadas con la cruz y la espada, me es particularmente grato.

 

En ustedes saludo con aprecio a todos aquellos que con el ímpetu y ardor misionero de los primeros dominicos y Franciscanos y otras órdenes, Congregaciones y Compañías se han distinguido no sólo por su incansable afán de llevar nuestros pueblos a los pies de Cristo, sino que también no han ahorrado esfuerzo a favor de la sustentación, transmisión y creación de un pensamiento propio latinoamericano sobre el misterio del hombre esclarecido por el misterio de Cristo.

 

Todos nosotros reconocemos el alto valor de la tarea de esta reflexión porque delinea la cultura que genera el Cristianismo. Somos conscientes que la cultura es el modo peculiar como los pueblos asumen la realidad de su ser y de su entorno, se la apropian y transforman, dando a todo una dimensión de humanidad, es decir, haciendo del mundo un universo del hombre.

 

Los cristianos, guiados por la revelación divina, creemos que el hombre es hacedor de cultura, como expresión de su propio ser, creado a imagen y semejanza de Dios; y que del mismo Creador ha recibido el mandato de dominar la tierra, imponiendo un nombre a los demás seres (Cfr. Gen 1,27-18; 2,19). Así, por la palabra y el trabajo ha de cuidar la creación y, a la vez, desarrollarse personal y socialmente.

 

La conciencia de ser criatura salida de las manos de Dios y salvada por Jesucristo, Palabra y Sabiduría hecha carne, ha sido siempre un impulso para el cristiano a estar presente en la formación de cultura, en diálogo con todos los hombres y pueblos.

 

Este VIII Congreso está llamado a marcar un hito más en este diálogo entre Fe y Cultura, propio de la tarea evangelizadora. En efecto, bien sabemos que en la tarea evangelizadora entre necesariamente la Evangelización del mundo y su cultura, que debe atender, por lo tanto, a los desafíos de nuestro tiempo.

 

2.      Y mirando la "dual" historia de Nicaragua, cuya cultura hunde sus raíces en el Evangelio de Cristo, séame permitido citar al Poeta amigo, Don Pablo Antonio Cuadra, de feliz memoria.

 

"Cuentan en sus tradiciones los Chorotegas y los Nicaraguas -son las dos culturas superiores que dominaron nuestro país a la llegada de los españoles-, que cuando salieron huyendo, exilados de México, sus caciques y sus sacerdotes o "Alfaquíes" consultaron a sus dioses y estos les ordenaron partir hacia el sur, agregándoles que sólo se detuvieran hasta que encontraran en un lago, una isla con dos volcanes gemelos (Ometepec)".

 

"La señal Dual de los volcanes -continúa diciendo el poeta- los hizo ocupar Nicaragua ("Nican Anahuac", según algunos expertos Nahualíes, lo que significa: "Hasta aquí el Anahuac").

 

Ahí se establecieron desde el Siglo VIII de nuestra era. Y es interesante observar -en el misterio de este vaticinio- que la nueva historia Indo-Hispana de Nicaragua también comienza, exactamente frente a esos dos volcanes por un diálogo: La conversación entre el Cacique Nicaragua y el Conquistador Gil González Dávila en  1531".

 

Allí comienza el choque y la fusión de la nueva dualidad -concluye el poeta-. Dos sangres, dos culturas, junto al símbolo de los dos volcanes y en la tierra que había concebido al ser humano como una dramática dualidad (P.A.C. El Nicaragüense. Hispamer, 2004. Pg. 17).

 

La Cultura es diálogo entre personas y grupos. De aquí su dimensión social y comunitaria. Lo que caracteriza a un pueblo es precisamente su cultura, sus formas de expresar el propio ser y sentir, sus valores y desvalores, sus creaciones, sus modos de relacionarse, de trabajar, de celebrar la vida.

 

Por eso, todos nosotros, desde el lugar de singular que ocupamos en la vida de esta nación, tenemos una gran responsabilidad ante nuestro pueblo, en el noble empeño por defender lo mejor de sus peculiaridades culturales, para que pueda desarrollarse y crecer desde sus propias raíces, estando, al mismo tiempo, abierto a los demás pueblos.

 

En esta difícil tarea de búsqueda e intercambio, el evangelizador, el hombre de cultura necesita mantener un Creador diálogo consigo mismo. A él se le exige autenticidad y honestidad, para comunicar a los otros lo verdadero, lo noble, lo bello, lo que puede ser sustentado por una conciencia recta.

 

Así lo hicieron en su momento cuatro ilustres varones de la Iglesia, los cuales fueron nombrados defensores de los indios:

 

Fray Bartolomé de las Casas en 1516; Diego Alvarez de Osorio en 1527; Fray Francisco de Mendavía en 1537; y Fray Antonio de Valdivieso en 1543; los tres últimos fueron los primeros Obispos de Nicaragua, que sentaron las bases de nuestra Iglesia en una época en que era incipiente el grado de organización política y religiosa de la Provincia de Nicaragua.

 

3.      En efecto, fue fiel a su conciencia de hombre y de creyente Fray Bartolomé de las Casas, quien abogaba y protegía a los infelices nativos con las armas de la Fe, la Cruz y el Amor, junto con otros santos varones, como Fran Antonio de Montesinos en La Española.

 

Sabemos que una de las influencias más fuertes que experimentó la Corona Española fue la lucha suscitada por los Dominicos que evangelizaban entonces a la Isla Española.

 

Así, Fray Antonio de Montesinos, de la Orden de Predicadores, en alocuaciones muy fuertes aboga por los indígenas, quejándose del cruel maltrato que la mentalidad de la conquista o, más bien, de los conquistadores (llámense estos Pizarro, Cortés, Balboa, etc), quienes muy contentos y codiciosos de los provechos de las encomiendas, se opusieron al verdadero deseo de los monarcas, cuyo propósito era adscribir estos pueblos a un modo de vida occidentalizada y de costumbres cristianas.

 

Es famoso el  grito del Dominico Montesinos "¿Con qué Derecho?", lanzado en la Española el 21 de Diciembre de 1511. Este grito tuvo una respuesta ordenada y mesurada en el también Dominico Fray Francisco de Vitoria, en la relación "De Indis", leida en Salamanca en 1539.

 

La lucha de todos estos hombres se resume en lo siguiente:

 

Fueron verdaderos transmisores de los valores cristianos con el ejemplo; así como también fueron portadores de la cultura occidental europea, siendo a la vez precursores de las ciencias antropológicas.

     

      Fray Bartolomé aprendió las lenguas indígenas y catequizó con ellas; observó,

      Analizó y estudió el comportamiento de los aborígenes, sus utensilios culturales  y sus símbolos. Y los describe de una forma sistemática. Con asombro e inocencia se maravillaba con la cultura indígena.

 

      Bajo esta égida, otros continuaron el camino. Por ejemplo, el primer Obispo de México, Juan de Zumarraga y el primer Obispo de Bogotá Juan de los Berríos, hicieron traducciones de las lenguas de Centro América y Fray Alonso de Molina logró escribir un compendio en forma de diccionario Bilingüe: Náhuatl-Español.

 

4.      La historia Colonial de América estuvo marcada en sus comienzos por una doble contradicción:  La que se manifestó entre la corona y los conquistadores, y la que se dio en tierras americanas entre conquistadores y clero.

 

De ahí el acontecimiento de la Junta de Burgos del 27 de Diciembre de 1512 con su publicación de 35 ordenanzas o leyes, en las que se humanizaba el trato a los indios, pero no se impedían los repartimientos...!triunfo moderado de los Dominicos!.

 

Leyes de Burgos que fueron precursoras de las Leyes Nuevas en las cuales se inspiró el Obispo Mártir de Imabite, Fray Antonio de Valdivieso, para hacer las propuestas políticas, económicas y judiciales a la Corona Española; a las cuales el investigador Clemente Francisco Guido llama el "Plan Pastoral del Obispo Valdivieso", por su finalidad como es proteger a los indígenas. (Clemente Guido. "Fray Antonio de Valdivieso y su plan pastoral para defender a los indios", en "Monseñor Antonio de Valdivieso: Pastor, Profeta y Mártir de los Derechos Humanos en Nicaragua. Col. Dossier Cidal, 11. Managua, 2001. Pg. 29).

 

"De ahí que sus páginas estén teñidas de hechos cruentos y trágicos por esa causa, como el decapitamiento del Adelantado Vasco Núñez de Balboa por órdenes de Pedrarias en 1517; el asesinato de Cristóbal de Olid por la gente de Hernán Cortés en 1524, o el decapitamiento en León Viejo, en 1526 de Francisco Hernández de Córdoba, el fundador de nuestras primeras ciudades, por órdenes del mismo Pedrarias. Pero quizás ninguno de semejantes hechos alcanzó la magnitud trágica ni la trascendencia que tuvo el asesinato sacrílego del Obispo Valdivieso a manos del nieto de Pedrarias y cuya sangre fue derramada por causa de la defensa de los indígenas.

 

Desde esta perspectiva histórica, Fray Antonio de Valdivieso encarna para los Nicaragüenses lo mejor de los valores de humanismo de su época y de la lucha contra la arbitrariedad. En aquellos tiempos terribles vemos la figura de Valdivieso alzarse en medio de tanta penumbra como la voz de los sin voz.

 

Valdivieso, hombre de Fe y de luces, se enfentó a los poderosos con la fuerza de la razón y de amor al prójimo, denunció los abusos del poder, la injusticia, la corrupción, el irrespeto de la Ley, las usurpaciones indebidas de los pueblos indígenas y la explotación despiadada por medio de las encomiendas.

 

Valdivieso representó la conquista por la vía de la civilización y de los valores del Cristianismo, no por medio del exterminio de la raza americana, sino por el convencimiento y la doctrina, como lo mandaban las Leyes Nuevas promulgadas en 1542.

 

Si Pedrarias y su progenie implantaron la raíz del despotismo y de otros males en Nicaragua, Valdivieso sembró en nuestra nación la buena simiente del respeto a los derechos humanos, del orden jurídico y la institucionalidad, del entendimiento por la palabra; es decir, sembró los valores de la cultura de la no violencia y de la convivencia pacífica. Por eso la figura de este pastor, profeta y mártir fue propuesta para su beatificación por la Orden de los Dominicos para la celebración de los 500 años.

 

El historiador José Coronel Urtecho, refiriéndose precisamente a las Leyes Nuevas, que en gran parte se debieron a los esfuerzos de Bartolomé de Las Casas y por las cuales luchó y murió Valdivieso, nos dice que fueron los cimientos en que se fundó el desarrollo pacífico de estos pueblos. Más si ello fue así fue porque la sangre derramada por el Obispo Valdivieso, no fue estéril" (Discurso del Lic. Fernando Robleto in Col. Dossier Cidal, 11 Pág. 26-27).

 

5.      La relectura de la Historia, escrita con sangre y dolor por nuestros pueblos y sus evanglizadores en la Evangelización Fundante, nos lleva en este presente a afrontar los desafíos que presenta a la nueva evangelización el mundo de hoy signado por cambios profundos, universales y muy rápídos; los retos que presenta la Nicaragua "dual" de nuestros días, "en donde el corcho se hunde y el plomo flota", al decir de nuestro pueblo.

 

Estoy seguro que la relectura que se hará en este foro del pensamiento de Fray Bartolomé de las Casas, o mejor del pensamiento de la escuela dominica en los siglos XVI y XVII, dará un gran aporte al proceso evangelizador en estas tierras nicaragüenses y centroamericanas.

 

Como un aporte, si es que sirve, me atrevo a señalar núcleos principales de retos que pueden servir para ordenarlos.

 

Un primer núcleo, constituido por los que hacen a la dignidad de la persona humana, y a sus derechos entre los cuales el primero, el derecho a la vida: El crimen del aborto, el flagelo de la droga, la violencia que arremete y mata.

 

Un segundo núcleo social, y vinculados a los desafíos en la relación de los hombres entre sí. En torno a él se destaca el deseo por una mayor justicia entre individuos, grupos y naciones; una lucha por disminuir, si no para erradicar la pobreza indigna, que lacera multitudes inmensas; la familia, atacada de múltiples formas y disgregada en gran medida por las separaciones y el divorcio; la educación como desarrollo de toda la persona y como ingreso a la cultura de nuestro tiempo; el trabajo, como dignidad y como derecho, que se concreta en el acceso al empleo, frente a masas de desocupados y subocupados.

 

Un tercer núcleo político, donde reaparece amenazante la tragedia de la guerra entre naciones y entre etnias, entre grupos de diversas ideologías políticas enfrentados hasta la destrucción en el interno de las naciones. Todo esto reclama con urgencia a los obreros de la Paz.

 

Un tercer núcleo religioso, atinente a la opción fundamental del hombre y de la cultura, con el persistente y en muchos casos creciente secularismo, que "de facto" deifica falsamente al hombre y sus fuerzas. Junto a él, notaban ya los Padres del Sínodo extraordinario de los Obispos en 1985, emerge, especialmente entre las generaciones jóvenes, la búsqueda de los sagrado, del misterio trascendente, si bien, con mucha frecuencia con falsas concepciones y vivencias expresadas en las sectas y otros movimientos religiosos.

 

En este último nivel de lo sagrado, la Iglesia está seriamente empeñada en adelantar en el camino del diálogo delicado con las religiones no cristianas. Y en el ámbito ecuménico, el Papa nos llama a intensificar nuestros esfuerzos para que el año 2000 nos encuentre, si no en plena comunión, al menos más cercanos.

 

Por último, un núcleo cultural. En un ámbito cultural profundo, en relación a valores de orden metafísico y moral, de la verdad y del bien, hay que señalar una crisis de la inteligencia y de la libertad. La voluntad se independiza de la norma, y la inteligencia se siente débil en el esfuerzo necesario de la búsqueda de la verdad.

 

Crisis de inteligencia y crisis moral que acarrea consigo un profundo oscurecimiento del sentido último de la vida. Al carecer de sentido la existencia de las personas y de la historia de la sociedad la conciencia actual pierde unidad y vive de fragmentos empíricos, transitorios, que ha llevado a no pocos a aceptar una cultura disipada, una cultura del fragmento, que desconoce la belleza de la unidad y de la armonía de las cosas, en las cuales resplandece el misterio de Dios, principio y fin de todas las cosas. El eclipse de Dios significa el Eclipse del hombre. Jesucristo es el misterio que esclarece el misterio del hombre.

 

Es nuestra responsabilidad hacer que el rostro de Dios, que brilla con todo su esplendor en el rostro de Cristo, brille también en los rostros sufrientes de los niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, de los jóvenes desorientados, de los indígenas y campesinos marginados, de los obreros, de los desempleados y subocupados, de los ancianos y marginados urbanos, para que la liberación integral se realice con la verdad del Evangelio.

 

"No hay duda  de que Fray Antonio de Valdivieso hizo y se esforzó como pudo en defender a los indígenas (Estoy citando con esto al Lic. Clemente Francisco Guido en su artículo mencionado). Lo hizo con su propia vida, por eso ahora es nuestro Obispo Mártir, y sus restos óseos han sido descubiertos en el Presbiterio de la Catedral de León Viejo. Este mártir debe conducirnos a la reflexión sobre los derechos indígenas en Nicaragua, sobre la tolerancia entre los Nicaragüenses y sobre la condición de vida, y mujeres que hacemos esta nación Nicaragüense" (loc. Cit. Pag. 35).

 

Gracias.

 







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