Cidalc al Día
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ECOS (No. 2) DEL VIII CONGRESO INTERNACIONAL
DE HISTORIADORES DOMINICOS.
9 al 14 de Agosto del 2004.
Managua, Nicaragua.
INDICE:
1. Declaración
del VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos sobre FRAY BARTOLOME
DE LAS CASAS.
2. Reproducción
del Discurso de Monseñor Juan Abelardo Mata, Obispo de la Diócesis de Estelí y Secretario de la Conferencia Episcopal de
Nicaragua, al inaugura el VIII Congreso Internacional de Historiadores
Dominicos en Managua, Nicaragua, el pasado 9 de Agosto del 2004.
DECLARACION DEL VIII CONGRESO INTERNACIONAL
DE HISTORIADORES DOMINICOS.
9 al 14 de agosto del 2004.
Managua, Nicaragua.
SOBRE BARTOLOME DE LAS CASAS.
Este
VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos reconoce y agradece
unánimemente la obra crítica de Fray Isacio Pérez Fernández y su dedicación durante más de tres
décadas al estudio científico de la figura y el pensamiento del defensor de los
indígenas, sus pueblos y comunidades, y primer objetor de la esclavitud en el Siglo
XVI, Fray Bartolomé de las Casas, con el fin de
esclarecer objetivamente la leyenda negra contra su trayectoria y ejemplaridad:
Antiespañol, defensor de la esclavitud, exagerado,
etc.
En
consecuencia, este VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos se
une explícitamente al clamor del pueblo de Dios, sobretodo en América Latina,
para que la Iglesia reconozca oficialmente la ejemplaridad de su vida y la
rectitud evangélica de sus obras.
Animamos
a todos los miembros de la familia dominicana que trabajan entre y con los
indígenas, sus pueblos y comunidades, y con los afrodescendientes,
sus organizaciones y movimientos, a que fieles a la tradición lascasiana, sigan promoviendo y defendiendo su dignidad y
sus derechos inalienables. Sepan que nos solidarizamos de corazón con todos y
todas ellas en sus luchas, sufrimientos y esperanzas.
Dado
en la Ciudad de Managua, a los 14 días del mes de Agosto del año 2004, durante
el VIII Congreso Internacional de Historiadores Dominicos, suscriben todos los
conferencistas y en su nombre da Fe en el presente documento, el Presidente del
Congreso, Fr. Pablo Iribarren O.P.
Vice-Provincial de la O.P.
en Centro América.
INFLUENCIA LASCASIANA EN LOS SIGLOS XVI Y XVII.
Palabras de Inauguración del VIII Congreso Internacional de
Historiadores Dominicos, por Monseñor Juan Abelardo
Mata, Obispo de la Diócesis de Estelí y Secretario de
la Conferencia Episcopal de Nicaragua. 9 de Agosto del 2004. Casa de
Retiros La Aurora. Managua, Nicaragua. Centro América.
Reverendos
Padres de la Orden de Predicadores aquí presentes para la celebración del VIII
Congreso de Historiadores Dominicos.
Ilustres
señores expositores.
Autoridades
académicas y profesores.
Señoras
y Señores.
1.
Agradezco profundamente, en nombre de la Conferencia
Episcopal de Nicaragua, la gentil invitación girada por el Rvdo.
Padre José Luis Burguet, para dirigir a esta
estudiosa concurrencia unas palabras de apertura.
Quiero decir, ya por adelantado, que el encuentro de
esta mañana con los estudiosos de la historia de estas tierras de América,
evangelizadas con la cruz y la espada, me es particularmente grato.
En ustedes saludo con aprecio a todos aquellos que con
el ímpetu y ardor misionero de los primeros dominicos y Franciscanos y otras órdenes,
Congregaciones y Compañías se han distinguido no sólo por su incansable afán de
llevar nuestros pueblos a los pies de Cristo, sino que también no han ahorrado
esfuerzo a favor de la sustentación, transmisión y creación de un pensamiento
propio latinoamericano sobre el misterio del hombre esclarecido por el misterio
de Cristo.
Todos nosotros reconocemos el alto valor de la tarea
de esta reflexión porque delinea la cultura que genera el Cristianismo. Somos
conscientes que la cultura es el modo peculiar como los pueblos asumen la
realidad de su ser y de su entorno, se la apropian y transforman, dando a todo
una dimensión de humanidad, es decir, haciendo del mundo un universo del
hombre.
Los cristianos, guiados por la revelación divina,
creemos que el hombre es hacedor de cultura, como expresión de su propio ser,
creado a imagen y semejanza de Dios; y que del mismo Creador ha recibido el
mandato de dominar la tierra, imponiendo un nombre a los demás seres (Cfr. Gen 1,27-18; 2,19). Así, por la palabra y el trabajo
ha de cuidar la creación y, a la vez, desarrollarse personal y socialmente.
La conciencia de ser criatura salida de las manos de
Dios y salvada por Jesucristo, Palabra y Sabiduría hecha carne, ha sido siempre
un impulso para el cristiano a estar presente en la formación de cultura, en
diálogo con todos los hombres y pueblos.
Este VIII Congreso está llamado a marcar un hito más
en este diálogo entre Fe y Cultura, propio de la tarea evangelizadora. En
efecto, bien sabemos que en la tarea evangelizadora entre necesariamente la
Evangelización del mundo y su cultura, que debe atender, por lo tanto, a los
desafíos de nuestro tiempo.
2.
Y mirando la "dual" historia de Nicaragua,
cuya cultura hunde sus raíces en el Evangelio de Cristo, séame permitido citar
al Poeta amigo, Don Pablo Antonio Cuadra, de feliz memoria.
"Cuentan en sus tradiciones los Chorotegas y los
Nicaraguas -son las dos culturas superiores que dominaron nuestro país a la
llegada de los españoles-, que cuando salieron huyendo, exilados de México, sus
caciques y sus sacerdotes o "Alfaquíes" consultaron a sus dioses y
estos les ordenaron partir hacia el sur, agregándoles que sólo se detuvieran
hasta que encontraran en un lago, una isla con dos volcanes gemelos (Ometepec)".
"La señal Dual de los volcanes -continúa diciendo
el poeta- los hizo ocupar Nicaragua ("Nican Anahuac", según algunos expertos Nahualíes,
lo que significa: "Hasta aquí el Anahuac").
Ahí se establecieron desde el Siglo VIII de nuestra
era. Y es interesante observar -en el misterio de este vaticinio- que la nueva
historia Indo-Hispana de Nicaragua también comienza, exactamente frente a esos
dos volcanes por un diálogo: La conversación entre el Cacique Nicaragua y el
Conquistador Gil González Dávila en
1531".
Allí comienza el choque y la fusión de la nueva
dualidad -concluye el poeta-. Dos sangres, dos culturas, junto al símbolo de
los dos volcanes y en la tierra que había concebido al ser humano como una
dramática dualidad (P.A.C. El Nicaragüense.
Hispamer, 2004. Pg. 17).
La Cultura es diálogo entre personas y grupos. De aquí
su dimensión social y comunitaria. Lo que caracteriza a un pueblo es
precisamente su cultura, sus formas de expresar el propio ser y sentir, sus
valores y desvalores, sus creaciones, sus modos de relacionarse, de trabajar,
de celebrar la vida.
Por eso, todos nosotros, desde el lugar de singular
que ocupamos en la vida de esta nación, tenemos una gran responsabilidad ante
nuestro pueblo, en el noble empeño por defender lo mejor de sus peculiaridades
culturales, para que pueda desarrollarse y crecer desde sus propias raíces,
estando, al mismo tiempo, abierto a los demás pueblos.
En esta difícil tarea de búsqueda e intercambio, el
evangelizador, el hombre de cultura necesita mantener un Creador diálogo consigo mismo. A él se le exige autenticidad y honestidad,
para comunicar a los otros lo verdadero, lo noble, lo bello, lo que puede ser
sustentado por una conciencia recta.
Así lo hicieron en su momento cuatro ilustres varones
de la Iglesia, los cuales fueron nombrados defensores de los indios:
Fray
Bartolomé de las Casas en 1516; Diego Alvarez de
Osorio en 1527; Fray Francisco de Mendavía
en 1537; y Fray Antonio de Valdivieso en 1543; los
tres últimos fueron los primeros Obispos de Nicaragua, que sentaron las bases
de nuestra Iglesia en una época en que era incipiente el grado de organización
política y religiosa de la Provincia de Nicaragua.
3.
En efecto, fue fiel a su conciencia de hombre y de
creyente Fray Bartolomé de las Casas, quien abogaba y
protegía a los infelices nativos con las armas de la Fe, la Cruz y el Amor,
junto con otros santos varones, como Fran Antonio de Montesinos en La Española.
Sabemos que una de las influencias más fuertes que
experimentó la Corona Española fue la lucha suscitada por los Dominicos que
evangelizaban entonces a la Isla Española.
Así, Fray Antonio de
Montesinos, de la Orden de Predicadores, en alocuaciones
muy fuertes aboga por los indígenas, quejándose del cruel maltrato que la
mentalidad de la conquista o, más bien, de los conquistadores (llámense estos
Pizarro, Cortés, Balboa, etc), quienes muy contentos
y codiciosos de los provechos de las encomiendas, se opusieron al verdadero
deseo de los monarcas, cuyo propósito era adscribir estos pueblos a un modo de
vida occidentalizada y de costumbres cristianas.
Es famoso el
grito del Dominico Montesinos "¿Con qué Derecho?", lanzado en
la Española el 21 de Diciembre de 1511. Este grito tuvo una respuesta ordenada
y mesurada en el también Dominico Fray Francisco de
Vitoria, en la relación "De Indis", leida en Salamanca en 1539.
La lucha de todos estos hombres se resume en lo
siguiente:
Fueron verdaderos transmisores de los valores
cristianos con el ejemplo; así como también fueron portadores de la cultura
occidental europea, siendo a la vez precursores de las ciencias antropológicas.
Fray Bartolomé
aprendió las lenguas indígenas y catequizó con ellas; observó,
Analizó y estudió el comportamiento de
los aborígenes, sus utensilios culturales
y sus símbolos. Y los describe de una forma sistemática. Con asombro e
inocencia se maravillaba con la cultura indígena.
Bajo esta égida, otros continuaron el
camino. Por ejemplo, el primer Obispo de México, Juan de Zumarraga
y el primer Obispo de Bogotá Juan de los Berríos,
hicieron traducciones de las lenguas de Centro América y Fray
Alonso de Molina logró escribir un compendio en forma de diccionario Bilingüe:
Náhuatl-Español.
4.
La historia Colonial de América estuvo marcada en sus
comienzos por una doble contradicción: La que se manifestó entre la corona y
los conquistadores, y la que se dio en tierras americanas entre conquistadores
y clero.
De ahí el acontecimiento de la Junta de Burgos del 27
de Diciembre de 1512 con su publicación de 35 ordenanzas o leyes, en las que se
humanizaba el trato a los indios, pero no se impedían los
repartimientos...!triunfo moderado de los Dominicos!.
Leyes de Burgos que fueron precursoras de las Leyes
Nuevas en las cuales se inspiró el Obispo Mártir de Imabite,
Fray Antonio de Valdivieso, para hacer las propuestas
políticas, económicas y judiciales a la Corona Española; a las cuales el
investigador Clemente Francisco Guido llama el "Plan Pastoral del Obispo
Valdivieso", por su finalidad como es proteger a los indígenas. (Clemente
Guido. "Fray Antonio de Valdivieso y su plan
pastoral para defender a los indios", en "Monseñor Antonio de
Valdivieso: Pastor, Profeta y Mártir de los Derechos Humanos en Nicaragua. Col.
Dossier Cidal, 11. Managua, 2001. Pg.
29).
"De ahí que sus páginas estén teñidas de hechos
cruentos y trágicos por esa causa, como el decapitamiento
del Adelantado Vasco Núñez de Balboa por órdenes de Pedrarias
en 1517; el asesinato de Cristóbal de Olid por la gente de Hernán Cortés en
1524, o el decapitamiento en León Viejo, en 1526 de
Francisco Hernández de Córdoba, el fundador de nuestras primeras ciudades, por
órdenes del mismo Pedrarias. Pero quizás ninguno de
semejantes hechos alcanzó la magnitud trágica ni la trascendencia que tuvo el
asesinato sacrílego del Obispo Valdivieso a manos del nieto de Pedrarias y cuya sangre fue derramada por causa de la
defensa de los indígenas.
Desde esta perspectiva histórica, Fray
Antonio de Valdivieso encarna para los Nicaragüenses
lo mejor de los valores de humanismo de su época y de la lucha contra la
arbitrariedad. En aquellos tiempos terribles vemos la figura de Valdivieso
alzarse en medio de tanta penumbra como la voz de los sin voz.
Valdivieso, hombre de Fe y de luces, se enfentó a los poderosos con la fuerza de la razón y de amor
al prójimo, denunció los abusos del poder, la injusticia, la corrupción, el
irrespeto de la Ley, las usurpaciones indebidas de los pueblos indígenas y la
explotación despiadada por medio de las encomiendas.
Valdivieso representó la conquista por la vía de la
civilización y de los valores del Cristianismo, no por medio del exterminio de
la raza americana, sino por el convencimiento y la doctrina, como lo mandaban
las Leyes Nuevas promulgadas en 1542.
Si Pedrarias y su progenie
implantaron la raíz del despotismo y de otros males en Nicaragua, Valdivieso
sembró en nuestra nación la buena simiente del respeto a los derechos humanos,
del orden jurídico y la institucionalidad, del entendimiento por la palabra; es
decir, sembró los valores de la cultura de la no violencia y de la convivencia
pacífica. Por eso la figura de este pastor, profeta y mártir fue propuesta para
su beatificación por la Orden de los Dominicos para la celebración de los 500
años.
El historiador José Coronel Urtecho,
refiriéndose precisamente a las Leyes Nuevas, que en gran parte se debieron a
los esfuerzos de Bartolomé de Las Casas y por las cuales luchó y murió
Valdivieso, nos dice que fueron los cimientos en que se fundó el desarrollo
pacífico de estos pueblos. Más si ello fue así fue porque la sangre derramada
por el Obispo Valdivieso, no fue estéril" (Discurso del Lic. Fernando Robleto in Col. Dossier Cidal, 11
Pág. 26-27).
5.
La relectura de la Historia, escrita con sangre y
dolor por nuestros pueblos y sus evanglizadores en la
Evangelización Fundante, nos lleva en este presente a
afrontar los desafíos que presenta a la nueva evangelización el mundo de hoy
signado por cambios profundos, universales y muy rápídos;
los retos que presenta la Nicaragua "dual" de nuestros días, "en
donde el corcho se hunde y el plomo flota", al decir de nuestro pueblo.
Estoy seguro que la relectura que se hará en este foro
del pensamiento de Fray Bartolomé de las Casas, o
mejor del pensamiento de la escuela dominica en los siglos XVI y XVII, dará un
gran aporte al proceso evangelizador en estas tierras nicaragüenses y
centroamericanas.
Como un aporte, si es que sirve, me atrevo a señalar
núcleos principales de retos que pueden servir para ordenarlos.
Un primer núcleo,
constituido por los que hacen a la dignidad de la persona
humana, y a sus derechos entre los cuales el primero, el derecho a
la vida: El crimen del aborto, el flagelo de la droga, la violencia que
arremete y mata.
Un segundo núcleo social,
y vinculados a los desafíos en la relación de los hombres entre sí. En torno a
él se destaca el deseo por una mayor justicia entre individuos, grupos y
naciones; una lucha por disminuir, si no para erradicar la pobreza indigna, que
lacera multitudes inmensas; la familia, atacada de múltiples formas y
disgregada en gran medida por las separaciones y el divorcio; la educación como
desarrollo de toda la persona y como ingreso a la cultura de nuestro tiempo; el
trabajo, como dignidad y como derecho, que se concreta en el acceso al empleo,
frente a masas de desocupados y subocupados.
Un tercer núcleo político,
donde reaparece amenazante la tragedia de la guerra entre naciones y entre
etnias, entre grupos de diversas ideologías políticas enfrentados hasta la
destrucción en el interno de las naciones. Todo esto reclama con urgencia a los
obreros de la Paz.
Un tercer núcleo religioso,
atinente a la opción fundamental del hombre y de la cultura, con el persistente
y en muchos casos creciente secularismo, que "de facto" deifica
falsamente al hombre y sus fuerzas. Junto a él, notaban ya los Padres del
Sínodo extraordinario de los Obispos en 1985, emerge, especialmente entre las
generaciones jóvenes, la búsqueda de los sagrado, del
misterio trascendente, si bien, con mucha frecuencia con falsas concepciones y
vivencias expresadas en las sectas y otros movimientos religiosos.
En este último nivel de lo sagrado, la Iglesia está
seriamente empeñada en adelantar en el camino del diálogo delicado con las
religiones no cristianas. Y en el ámbito ecuménico, el Papa nos llama a
intensificar nuestros esfuerzos para que el año 2000 nos encuentre, si no en
plena comunión, al menos más cercanos.
Por último, un núcleo cultural.
En un ámbito cultural profundo, en relación a valores de orden metafísico y
moral, de la verdad y del bien, hay que señalar una crisis de la inteligencia y
de la libertad. La voluntad se independiza de la norma, y la inteligencia se
siente débil en el esfuerzo necesario de la búsqueda de la verdad.
Crisis de inteligencia y crisis moral que acarrea
consigo un profundo oscurecimiento del sentido último de la vida. Al carecer de
sentido la existencia de las personas y de la historia de la sociedad la
conciencia actual pierde unidad y vive de fragmentos empíricos, transitorios,
que ha llevado a no pocos a aceptar una cultura disipada, una cultura del
fragmento, que desconoce la belleza de la unidad y de la armonía de las cosas,
en las cuales resplandece el misterio de Dios, principio y fin de todas las
cosas. El eclipse de Dios significa el Eclipse del hombre. Jesucristo es el
misterio que esclarece el misterio del hombre.
Es nuestra responsabilidad hacer que el rostro de
Dios, que brilla con todo su esplendor en el rostro de Cristo, brille también
en los rostros sufrientes de los niños, golpeados por la pobreza desde antes de
nacer, de los jóvenes desorientados, de los indígenas y campesinos marginados,
de los obreros, de los desempleados y subocupados, de
los ancianos y marginados urbanos, para que la liberación integral se realice
con la verdad del Evangelio.
"No hay duda
de que Fray Antonio de Valdivieso hizo y se
esforzó como pudo en defender a los indígenas (Estoy citando con esto al Lic.
Clemente Francisco Guido en su artículo mencionado). Lo hizo con su propia
vida, por eso ahora es nuestro Obispo Mártir, y sus restos óseos han sido
descubiertos en el Presbiterio de la Catedral de León Viejo. Este mártir debe
conducirnos a la reflexión sobre los derechos indígenas en Nicaragua, sobre la
tolerancia entre los Nicaragüenses y sobre la condición de vida, y mujeres que
hacemos esta nación Nicaragüense" (loc. Cit. Pag. 35).
Gracias.