Cidalc al Día
Justicia y Paz
“Encuentro
de Justicia, Paz y Cuidado de la Creación, sobre Trabajo y Migraciones"
Zona Centroamérica y México
organizado por CIDALC y
CODALC
DECLARACION FINAL DEL ENCUENTRO DE JUSTICIA, PAZ Y
CUIDADO DE LA CREACION SOBRE MIGRACION Y TRABAJO.
Del 25 al 27 de Noviembre tuvo lugar en San Salvador,
El Salvador, un Encuentro de Justicia y Paz y Cuidado de la Creación sobre
Migración y Trabajo, convocado por las Promotorías de Justicia y Paz de CODALC
y CIDALC, así como por las Promotorías de Justicia y Paz de la Zona
Centroamérica-México de CODALC y CIDALC.
2.- Participaron 70 personas, miembros de la Familia
Dominicana de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y
México, así como de la Familia Franciscana de San Salvador y la Parroquia de la
Inmaculada Concepción de la Colonia 22 de Abril de San Salvador, que coordina
el Fray Gerardo Pöter OP:, laicos, religiosas y
frailes dominicos.
3.- Participaron igualmente los Provinciales de
Centroamérica y México, el Maestro de Estudiantes y el Maestro de Novicios de
la Provincia Centroamericana, y dos religiosas Canadienses de la Congregación
de Notre Dame.
4.- Durante todo el Encuentro nos acompañó con su
experiencia y su reflexión pastoral nuestro hermano dominico Fray Raúl Vera
López OP, Obispo de la Diócesis de Saltillo, Coahuila, México, quien además
participó como ponente.
5.-En el Encuentro, que se desarrolló contemplando en
un primer momento con ojos cristianos y dominicanos el fenómeno creciente y
doloroso de la Migración indocumentada de nuestros países hacia los Estados
Unidos, analizándolo al mismo tiempo con el auxilio de la ciencias humanas con
honestidad y responsabilidad ética, valorándolo enseguida a la luz de la
Palabra de Dios, para establecer conjuntamente con ojos misericordiosos al
final algunas líneas generales de acción que nos sirvieran para articular
nuestros esfuerzos en la Zona, se subrayó en forma reiterada que no podemos
permanecer insensibles e indiferentes en nuestra vida y en todas nuestras
actividades ante este hecho mayor de la Migración, con todas sus implicaciones.
Para nosotros se trata de una frontera evidente entre la vida y la muerte, la
violencia y la paz, la dignidad humana y la violación grave a todos los
derechos humanos, en la que debemos hacer oír con fuerza nuestra predicación.
6.- Durante el Encuentro, en el cual varios de
nuestros hermanos y hermanas de El Salvador dieron cuenta de sus experiencias
como Migrantes en el trayecto y durante sus estancias
en los Estados Unidos, se hizo evidente a todos los participantes que la
migración indocumentada, por su volumen, sus causas y sus repercusiones de todo
tipo en el presente y en el futuro de la Zona y de todos nuestros países,
revela la inequidad, la injusticia, la discriminación y la violencia de la
“organización” actual del mundo.
7.- Para los Mexicanos y Centroamericanos manifiesta
una política imperial que se aprovecha sin ninguna consideración en la
metrópoli de la desigualdad comparativa de los salarios y prestaciones, de
nuestra mano de obra barata, de nuestros profesionales que no encuentran
trabajo justamente remunerado en nuestros países, de la explotación
indiscriminada de nuestros recursos naturales y de nosotros como consumidores
precarios en nuestros mercados internos.
8.- Se da el caso de países como El Salvador, lugar
donde se realizó el Encuentro, presa de un círculo vicioso económico infernal,
en el que el 84% de su economía actual depende de las remesas de la migración
sobre todo indocumentados, y cuyas ganancias van a parar en definitiva a las
pocas manos de los dueños de los grandes negocios comerciales y de los bancos
nativos que defienden y promueven la continuidad actual de este modelo.
9.- Todo esto puede ser calificado sin ambigüedades a
la luz de la enseñanza social del magisterio de nuestra Iglesia como un grave
pecado social, del que cada uno de nosotros es responsable en mayor o menor
grado por acción o por omisión. Así lo denunciamos y lo rechazamos
tajantemente, lo que nos obliga a detenerlo, comprometiéndonos desde ahora a
buscar todas las formas para prevenirlo. No podemos seguir estando ausentes a
tanto sufrimiento que dejan nuestros migrantes en sus
lugares de origen, que sufren durante todo su peregrinar hacia el norte y en el
“paraíso estadounidense”.
10.- Lamentamos que no todos y todas en la Iglesia y
en nuestra propia Orden, en sus distintos niveles se hayan acercado hasta ahora
con la debida atención y cuidado pastoral a comprender por la fidelidad al
Evangelio y con los ojos de Domingo estos dramáticos hechos, para tomar frente
a ellos un compromiso profético de denuncia y anunciar con nuestra predicación
y testimonio que otro mundo es posible, como señal auténtica de la presencia
del Reino de Dios en nuestra historia.
11.- Llamamos por ello con urgencia a todas nuestras
hermanas y hermanos de la familia dominicana, a sus instancias en la Zona y en cada unos de nuestros países,
a l@s laic@s, a asumir
cordialmente las siguientes líneas de acción en sus actividades:
LINEAS DE ACCION
-Denunciar en todo lugar la migración indocumentada de
nuestros países hacia los EE.UU. como un hecho estructural gravemente injusto
de la organización actual del mundo y como una expresión más de la política
imperial contra nuestros pueblos, así como la falta de sensibilidad de nuestra
Iglesia hacia estos sufrimientos.
- Crear una pastoral del migrante
que tenga como base la reflexión, el diálogo y la educación popular, para
lograr una concientización profunda acerca del
fenómeno migratorio; así como la creación de bases de datos que nos ayuden a
compartir las diferentes experiencias que acompañan este fenómeno y al mismo
tiempo contenga información sobre los lugares de atención a los migrantes de cada país.
- Partiendo de la experiencia de Fray Bartolomé de Las
Casas en la defensoría de los pueblos indios, quien documentó denuncias,
consiguió asesoría jurídica y obtuvo de las Cortes Españolas leyes a favor de
ellos; que ahora nosotros creemos redes a través de las cuales documentemos
violaciones a los derechos de los migrantes, tengamos
una asesoría jurídica desde el Derecho Internacional de los Derechos Humanos
para presentar a nivel nacional e internacional sus violaciones; de modo que
generemos en todos los niveles un movimiento de apoyo y respeto a los Derechos
Humanos de los migrantes, tanto a nivel civil como en la Iglesia y la
opinión pública. Hagamos presión para que se sancionen las violaciones y se
corrija el trato indigno desde las instancias eclesiales, gubernamentales y en
la sociedad civil, del trato que se le
da a los migrantes.
- Impulsar la investigación que nos lleve al apoyo y
creación de nuevos procesos de producción, comercialización y consumo, que generen
prácticas solidarias y de comercio justo, alternativas a la economía injusta
del mundo actual.
San Salvador, 27 de Noviembre del 2005