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Haciendo Memoria del Mons. José Dammert Bellido
(+ 09 septiembre del 2008)
A los 91 años de edad, y luego de un largo calvario de disminución
física, Mons. José Dammert Bellido, el querido Don
Pepe de los Andes, partió al encuentro definitivo con el Señor de la Historia, a quien amó,
sirvió y se entregó apasionadamente a lo largo de toda su vida.
Don Pepe nació en medio de una señorial y muy católica familia limeña,
estudió en el colegio italiano y en mérito a su destacada trayectoria como
estudiante fue invitado a seguir sus estudios universitarios en la Universidad de Pavia
(estudió Derecho e Historia), a su regreso se integró como militante laico de
una generación excepcional de la Acción
Católica, junto con César Agróstide, Javier Correa Elías, el
P. Gerardo Alarco y Ernesto Alayza
Grundy.
En su actividad profesional se vinculó con la Pontificia Universidad
Católica de Lima, donde fue profesor y brillante Secretario General, destacando
en estas labores su promoción del laicado así como la formación de cristianos
que puedan jugar un papel descollante en el mundo de la cultura.
Se ordenó como sacerdote como “vocación tardía”, después de haber
reflexionado largamente su vocación de laico militante y con una clara visión
de la misión pastoral de la
Iglesia en América Latina. En 1957 fue nombrado Obispo
Auxiliar de Lima, y como miembro de la Asamblea Episcopal
tuvo un papel muy activo en la realización de las dos primeras Semanas Sociales
del Perú (1959, 1961), su contribución por generar una Pastoral de Conjunto, es
otro de los hitos de su actividad a nivel nacional.
Como Obispo de Cajamarca hizo un largo y lascasiano
recorrido por las entrañas de la nación, como Santo Toribio visitó su diócesis
de extremo a extremo, comprobando la injusticia hecha estructura y la
dominación como sistema coercitivo que somete al campesino pobre bajo un
sistema que se sirve de él y que no lo promueve. Su trabajo se centró en la
pastoral en el campo, a construir iglesia de los pobres, con los pobres como
protagonistas. Sus treinta años de episcopado marcaron la vida de Cajamarca, e iniciaron
una ruta irreversible hacia la dignidad y el respeto por el hombre andino.
Mons. Dammert fue un apasionado miembro del
Concilio Vaticano II, en sus idas y venidas de Roma, con su manera sencilla y
profunda comunicó masivamente entre los cristianos (en el sentido más fuerte
del término), el espíritu del Vaticano II, la búsqueda de una Iglesia servidora
y pobre, al mismo tiempo que madre y maestra de humanidad. En el Concilio formó
parte de un grupo excepcional de Obispos latinoamericanos: Dom
Helder Cámara, Mons. L. Proaño, Mons. Larraín, Mons. S. Méndez Arceo, Mons. J. Landázuri,
Mons. R. Bogarín, Mons. Marcos Mc
Grath… con ellos maduró las enseñanzas del Vaticano II
e impulsó el CELAM de Medellín en 1968, donde desde la experiencia
latinoamericana se aplicó el Vaticano II a nuestro continente, posteriormente contribuyó
eficazmente en la reflexión sobre inculturación
en el CELAM de Santo Domingo en 1992.
En el Perú fue repetidamente Secretario Ejecutivo y luego Presidente de la Asamblea Episcopal,
aportando a la reflexión eclesial la serenidad de su reflexión evangélica, de
su formación en historia. Respondió con vigor y energía a las coyunturas
dictatoriales en 1977, y posteriormente en 1991 y 1992. Para los creyentes fue
la lúcida voz de un Obispo apasionado por el evangelio, constructor de la
justicia como fruto del amor al Dios de la Historia.
Como historiador su punto de partida era que ésta es “maestra de la vida” y que reflexionar sobre la misma tiene
que ver con preocupaciones muy concretas y compromisos con el presente. Su
preocupación y dedicación al trabajo de archivos tenía que ver con lo serio de
este enunciado. Por eso sus trabajos sobre el Obispo Martínez Compañón, la
historia del clero cajamarquino y los notables Sínodos Limenses,
tienen que ver con esta preocupación y visión fundamental de la historia.
Por estas razones, cuando en 1973, se funda la Comisión de
Estudios de Historia de la
Iglesia en América Latina y el Caribe, CEHILA, Mons. Dammert forma parte de este esfuerzo de reflexión
latinoamericana y es miembro fundador, activo colaborador y entusiasta promotor
de sus trabajos. Personalmente, desde que concluí mis primeros estudios
universitarios encontré a Don Pepe en mi camino, insistiendo en la importancia
del estudio de la historia de la iglesia en el Perú, sobre todo en aspectos
para los que él pensaba que yo tenía particulares posibilidades de reflexión y
de acceso, y no se equivocó. Agradezco el regalo de éste encuentro y el papel
humano y profesional que Don Pepe jugó en mi historia personal.
La sencillez de su trato (era Don Pepe para todo el mundo), y lo directo
de su lenguaje le acarrearon algunos malentendidos dentro y fuera de la Iglesia; no de aquellos
que conocieron la grandeza de su mensaje y oyeron de su voz el llamado del
Señor de la Historia,
sino de quienes esperaban de él un Obispo señorial, de acuerdo una imagen
dieciochesca de la investidura episcopal.
Don Pepe de los Andes ha partido al encuentro definitivo con el Señor de
la Historia,
oremos por la Iglesia
peruana de la que él fue Obispo, Pastor y Profeta.
IVCB/ivcb, Lima 11/sept/2008.
ANEXO
COMUNICACIONES Y ADHESIONES AL
HOMENAJE DE CEHILA A MONS.
DAMMERT, SEPTIEMBRE-1996
CEHILA BRASIL
José Oscar BEOZZO
Coordinador
de Cehila-Brasil
Presidente
Saliente de CEHILA
Agradezco la feliz iniciativa de Imelda y la Región Andina
de Cehila por rendir merecido homenaje a Mons. Dammert, miembro fundador de la CEHILA. Al mismo tiempo le pido transmita mi adhesión a Mons. José Dammert., Obispo, pastor e historiador.
Reciban los amigos de Cehila del Perú y la Región Andina
un gran abrazo, y las oraciones de todo el equipo de Cehila
del Brasil, y los míos muy en
particular.
Afectuosamente:
P. JOSE OSCAR
BEOZZO
Sao Paulo, 9 de
septiembre de 1996.
--------------------------------------------------------
Lima, 11 de septiembre de 1996.
Dra. IMELDA VEGA-CENTENO B.
Presente.
Querida Imelda:
Agradezco mucho tu invitación para participar en el homenaje que le
harán en CEHILA a Mons. Dammert. Dificultades de
salud, que conoces, me impiden estar con Ustedes.
Pero, a través de estas líneas quisiera unirme a los amigos que están
junto a Don Pepe hoy. He tenido la suerte de gozar de su amistad desde mis
primeras inquietudes en el campo del compromiso cristiano. Siempre me
impresionó su sencillez, su respeto por las personas y su sentido de la
amistad. Con Pepe nunca falta materia de conversación y ésta, además de amena,
es muy ilustrativa. Bien informado del presente tiene una gran sensibilidad
histórica.
Los historiadores son en general, buenos conversadores. Estoy pensando
en algunos maestros de Pepe que yo también llegué a conocer. Sus libros llevan,
por eso, una fuerte impronta oral. Nos cuenta cosas, en el mejor sentido del
término contar, y con ello nos revela aspectos, actitudes, significaciones de
hechos y personas que de otro modo podrían pasar desapercibidos. Pero ello
supone estar de alguna manera dentro de esos hechos y cerca de esas personas.
Es lo que ocurre, por ejemplo, con sus escritos sobre Cajamarca, experiencia
que tanto ha marcado a Pepe.
Sin embargo, quisiera decir que lo que más aprecio de Pepe es su calidad
de Pastor, su amor por la
Iglesia y su fraterna y cercana amistad. Pepe es de esas
personas que delicadamente convierten en deudores a los que están alrededor de
él.
De mi propia deuda han querido ser testimonio estas breves líneas.
Te pido que saludes a Don Pepe y a los amigos allí reunidos.
Un abrazo:
GUSTAVO GUTIERREZ
Han manifestado su adhesión a este homenaje, al mismo tiempo que se han excusado de asistir:
Por causas de viaje :
- El Director del Centro de Pastoral Universitaria
de la PUC, P. Luis Martínez, s.j.
- Dr. Luis Peirano Falconí,
director de DESCO
- Dr. Francisco Guerra García,
del CEDEP.
- P. Javier
Castillo Arroyo, de la diócesis de Huancayo y de la Comisión
Episcopal de Catequesis.
- Dr. Oscar Ugarteche.
Se unen a este homenaje a Mons. Dammert:
- P. Adolfo Franco, Rector de
Instituto Superior de Estudios Teológicos ISET, Juan XXIII, Lima.
- Dr. Juan Julio Wicht, S.J. del
Centro de Investigaciones de la
Universidad del Pacífico.
- Hno. Kevin Goonan, director de Noticias Aliadas.