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Asunto:[LaLuchaContinúa] Nro. 40. Las elecciones municipales y el triunfo de los trabajadores de GASEBA
Fecha:Martes, 17 de Mayo, 2005  12:00:07 (-0300)
Autor:Centro Carlos Marx <centrocarlosmarx @..........uy>

la lucha continúa

Vagón de Tercera Clase - Honorato Daumier

la lucha continúa

Nro. 40. Las elecciones municipales y el triunfo de los trabajadores de GASEBA-17/05/05


Esto no significa que debamos confrontar al mundo con nuevos principios doctrinarios y proclamar: ¡He aquí la verdad, de rodillas ante ella! Significa que debemos desarrollar nuevos principios a partir de los principios existentes del mundo. No debemos decirle: Abandona tus luchas, son mera locura, nosotros te daremos los verdaderos objetivos. En vez de ello, debemos simplemente mostrar al mundo por qué él está en lucha, y la conciencia de eso es lo que deberá adquirir, quiéralo o no.

Marx, Carta a Rouge 1843


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"La bondad, la honradez, la integridad moral, no son patrimonio de ninguna escuela política, social o religiosa determinada, son sencillamente humanas" (Andreu Nin, 1912)

1818- 5 de mayo- 2005 - 187 años del natalicio de Carlos Marx

"CARLOS MARX" (Breve esbozo biográfico, con una exposición del marxismo) V.I Lenin
En este número:
  • Análisis:

    • DOS PLANES DE EMERGENCIA, la burguesía y el gobierno

    • ELECCIONES DEPARTAMENTALES

  • Sindicales: GASEBA

  • Autoritarismo humanista, YESSIE MACHIE

  • Monumento a la soberbia Declaración del CONSEJO VECINAL 2

  • DD.HH: No hay nada que negociar con los militares - ANDRÉS CAPELÁN

  • El arte de la fuga. De la cañonera al helicópero J.L.BERTERRECHE

  • Sobre la muerte de André Gunder Frank. SAMIR AMIN

  • Vimos en la Web

  • Buzón de los lectores

Si los tiburones fueran humanos, 

pregunta la hijita de la propietaria al Señor K..., ¿serían más amables con los pequeños peces?. 

Naturalmente, respondió él. Si los tiburones fueran humanos, harían construir en el mar tiendas sólidas para los pececitos. Allí pondrían todo tipo de alimentos, plantas y animalitos. 

Vigilarían que tuvieran siempre agua pura, y tomarían todo tipo de medidas sanitarias. Cuando, por ejemplo, un pececito fuera herido por una aleta, sería inmediatamente curado para que no lo mataran los tiburones antes de que sea su hora. Para que los pececitos no estén nunca tristes, se realizarían cada tanto, fiestas acuáticas, pues los peces felices tienen mejor sabor que los tristes. 

Evidentemente habría también escuelas en las grandes tiendas. Los pequeños aprenderían allí el arte de nadar en la boca de los tiburones. Necesitarían de la geografía, por ejemplo para poder descubrir a los tiburones que pasean por cualquier lugar. 

El tema principal sería naturalmente la educación moral de los pequeños. Se les enseñaría la cosa más noble, la más bella para ellos que es ofrecerse espontánea y gustosamente a los tiburones y tener confianza en ellos, sobretodo cuando dicen que les van a preparar un brillante futuro. 

Se les haría saber a los pececitos que sólo se les puede asegurar ese futuro si aprenden a obedecer. Ellos deberían cuidarse de toda inclinación degradante, materialista y marxista e informar inmediatamente a los tiburones si alguno de ellos traiciona con tendencias de ese tipo... 

Si los tiburones fueran humanos, se preocuparían también del arte. Habría magníficas pinturas representando dientes de tiburones, con colores replandecientes, boca y maxilares evocando inocentes lugares de juego donde uno puede divertirse y hacer piruetas. Los teatros en el fondo del mar presentarían obras que mostrarían pececitos heroicos descendiendo con entusiasmo a la garganta de los tiburones, y la música sería tan alegre que sus notas prepararían ciertamente a los pececitos, como en un sueño, para estos tipos de capillas; y así, imbuidos de los pensamientos más agradables, ellos se dejarían caer hasta el fondo de la boca de los tiburones. Esto sería, ciertamente, una religión...

Ella les enseñaría que la verdadera vida comienza realmente en el vientre de los tiburones. Y si los tiburones fueran humanos, los pececitos dejarían de ser, como lo son ahora, seres iguales. A algunos de ellos se les confiarían responsabilidades y puestos superiores a otros. Algunos que fueran más grandes estarían autorizados a comer a los pequeños. Todo esto no haría más que alegrar a los tiburones, pues ahora tendrían migajas más grandes para tragar. Y los más importantes de los pececitos, los que tuvieran las responsabilidades, mandarían de ahora en adelante a los más pequeños. Ellos se transformarían en maestros de escuelas, oficiales, ingenieros en construcción de tiendas, etc. 

En definitiva, habría en el mar una cultura, si los tiburones fueran humanos. 

Bertold Brech, "Historias del Sr. K".


Análisis
PRESENTAMOS AQUÍ DOS TRABAJOS SOBRE COYUNTURA ELABORADOS POR NUESTRO EQUIPO, PARA INICIAR LA DISCUSIÓN.

Dos planes de emergencia

Urge considerar no lo que el adversario hizo para perjudicarnos, sino lo que nosotros no hicimos para contrarrestar su agresión, y lo que tendremos que hacer mañana si no queremos ser aniquilados - Manuel Ugarte

LAS AGUAS QUE TRAJERON ESTOS LODOS

La crisis del 2002 fue una consecuencia del impacto acumulado de la política neoliberal llevado adelante durante todo el período precedente. De la forma en como logra resolverse emerge el proceso político que acelera y organiza lo que ya se venía gestando lentamente desde tiempo atrás, y nos va a conducir a la actual coyuntura: un ajuste en el modo de dominación burgués que implica un cambio de cara, pero también un cambio general en su dinámica y sus relaciones con las distintas clases sociales. Para comprender la naturaleza de este ajuste debemos comenzar por sus fuerzas motrices. Aquella crisis ocurrió por el efecto combinado de los dos resultados que el neoliberalismo ha cosechado en general en el mundo: éxito político y fracaso económico.

Éxito político, porque el neoliberalismo logró imponer el programa de clase de la burguesía sobre los trabajadores, y también los intereses del sector hegemónico de la burguesía sobre los distintos sectores de esa clase y su periferia social; logró además durante un cierto período imponer su impronta ideológica sobre la época haciendo aceptar su catecismo como si fuese una verdad indiscutible, incluso por la izquierda. Esto ha contribuido en forma decisiva a desarmar a la clase trabajadora, y a su derrota.

Fracaso económico, porque el neoliberalismo ni siquiera así ha logrado recuperar la rentabilidad capitalista (excepto para un reducido sector burgués) y no se ha producido una nueva fase de expansión productiva de la economía material. Por el contrario, el desmantelamiento industrial y otros aspectos destructivos estructurales de la política neoliberal se han profundizado. La consecuencia ha sido una profunda y aguda crisis social y el emerger de la desesperación de gran parte de la población. Esa desesperación no logró traducirse en una pueblada, aparecieron algunos brotes pero se los pudo contener. De cualquier manera, eran muy claras señales de alarma para la clase dominante.

Este efecto combinado nos lleva así a una situación singular: las formas políticas hasta ahora tradicionales de la dominación burguesa en nuestro país han entrado en crisis -no logran contener las contradicciones sociales, no resultan una garantía confiable para seguir conteniendo la lucha de los explotados, y ni siquiera logran contener las contradicciones dentro de la propia burguesía-; y al mismo tiempo los trabajadores están aún lejos de contar con nuevas herramientas de organización y lucha -que puedan superar el colapso sufrido por las anteriores- para disputarle el poder a la burguesía. Situaciones parecidas pueden verse en un abanico diverso en gran parte del continente. Ellos ya no pueden (o al menos hay momentos en que la cosa se les escapan de las manos), pero nosotros todavía no podemos.

El advenimiento del Frente Amplio al gobierno, desplazando a los viejos partidos burgueses tradicionales, es una manifestación de este fenómeno: el agotamiento de las viejas formas de representación burguesa y la necesidad de relevarlas por otras, la necesidad de contener o prevenir la rebeldía popular disciplinando a los sectores populares desde adentro, y la incapacidad de estos últimos de aprovechar las oportunidades que genera esta coyuntura. En algunos países hemos visto como levantamientos populares más o menos intensos han logrado derribar gobiernos burgueses... para que, luego de un cierto período de inestabilidad (a veces muy grande, con conflictos agudos, incluso con la aparición de nuevas formas de organización y lucha) terminen siendo sustituidos por gobiernos burgueses de una modalidad algo distinta, pero que en definitiva logran recomponer (siempre en términos relativos) la estabilidad del dominio burgués. En otros países se ha seguido un camino algo distinto que ha esquivado esos estallidos sociales: es el camino del relevo pacífico un tipo de gobierno burgués tradicional y desembozado por un gobierno burgués cuya naturaleza de clase no resulte (por un tiempo, al menos) tan evidente.

Uruguay es uno de estos casos. El gobierno del Frente es el "plan de emergencia" de la dominación burguesa. Son "regímenes de excepción al revés", pero regímenes de excepción al fin. No caracterizados por la interrupción de las formas democrático-burguesas (que es lo que generalmente entendemos por régimen de excepción) sino por el contrario, por su generoso desarrollo, al punto de aceptar de buen grado el acceso al gobierno de los supuestos representantes de los trabajadores, e incluso de algún presidente venido de la clase obrera como ha ocurrido en Brasil. Bien decía Marx que: "Cuanto más capaz sea una clase dominante de incorporar a los hombres más eminentes de las clases dominadas, tanto más sólida y peligrosa será su dominación".

Pero gobiernos de este tipo no ocurren en cualquier circunstancia. Para que puedan existir deben darse un conjunto de condiciones "de excepción", que a su vez se combinan entre sí. Nuestro actual gobierno es, antes que nada, un gobierno débil. Importa comprender esto por encima de cualquier otra caracterización. Su debilidad es un reflejo de varias debilidades.

En primer lugar, es un reflejo de nuestra propia debilidad. Ese gobierno está ahí porque nosotros no podemos estar en lugar de él, porque la clase trabajadora no ha sido capaz de generar una alternativa distinta. Y al mismo tiempo, también es un reflejo de la debilidad de la burguesía, es decir porque la burguesía no puede hoy imponer una dominación más directa y más desembozada. Ambas debilidades tienen un aspecto estructural y otro coyuntural. Tanto nuestra debilidad estructural como la de nuestra clase enemiga son viejas conocidas, están originadas por la debilidad del desarrollo productivo del capitalismo en Uruguay.

Comencemos por casa. La debilidad de la clase trabajadora se ha profundizado en las últimas décadas, aquí como en otros lados, por la fragmentación, la precarización, el aumento de la desocupación y la informalidad, la ruptura generacional, el debilitamiento de las tradiciones obreras, todo lo cual trae condiciones objetivas desfavorables para las luchas de los trabajadores. A éstas se agrega la inoperancia no superada del viejo sindicalismo de presión, agravada por la orientación política de las direcciones colaboracionistas que ya hasta a la presión han renunciado. También por la inoperancia y obsolescencia de las formas políticas de representación clasistas, tanto las reformistas (que dejan de ser tales) como las que se han dado en llamar "de intención revolucionaria" cuya crisis rompe los ojos. Así se produce la acumulación sucesiva de derrotas de las luchas populares, y su consecuencia: la desmoralización y el descreimiento de la gente en la herramienta de la lucha, el vaciamiento de los sindicatos, la reconversión hacia el reformismo de organizaciones de tradición combativa, la pulverización de las que se han mantenido en esta tradición.

El crecimiento electoral de la izquierda está relacionado con este fenómeno en ambos sentidos. Paradójicamente, la debilidad de la lucha de la clase resultó ser una causa de este crecimiento. Porque la gente decepcionada de los viejos partidos burgueses tradicionales, no encontró delante ninguna opción de lucha. Su única apuesta posible era dar su voto a la izquierda reformista (o que se presume reformista) y esperar pasivamente los cambios a partir de la verticalidad del Estado.

Al mismo tiempo la "paz social" (el desmantelamiento de la lucha social, una paz sólo de un lado mientras del otro sigue la guerra) es una condición que hace posible este crecimiento electoral "por la vía suave". De no ser por ello la izquierda no hubiese podido obtener la "habilitación" de parte de las clases dominantes, del imperialismo, y del búnker militar, para pasar a la rueda de finalistas. La táctica electoral definida como "hacer la plancha" es la necesaria consecuencia de la estrategia de colaboración de clases: si se quiere ser aceptado por la otra clase hay que darle garantías. Esa "paz" asimétrica es necesaria para demostrar que se tiene capacidad de contención de la lucha social, y por lo tanto que se puede sustituir con ventaja al anterior "administrador de los intereses de la clase dominante".

Por el otro lado, el de las clases dominantes, esta situación es también producto de una debilidad estructural y coyuntural. La debilidad estructural de la burguesía uruguaya es lo que la hace especialmente vulnerable a los avatares propios del capitalismo, y de nuestra condición de país periférico, y periferia de periferia además. La política neoliberal a su vez profundiza esa debilidad, y de esta forma debilita también la propia cohesión de la clase dominante. En toda burguesía son inevitables las fracturas internas. Pero en las condiciones de debilidad estructural se hace más difícil la recuperación de esas fracturas, creando una situación de inestabilidad interna.

El elenco de dirección de la izquierda colaboracionista jugado a esa postulación de relevo como "administrador de los intereses de la clase dominante" y convertido a una ideología política instrumental y "superestructural", ha desarrollado a partir de allí una cuidadosa política de "maquiavelismo técnico" dirigida a introducir una cuña entre la clase burguesa y su tradicional representación política, intentando romper los lazos de "lealtad de vuelta" de los sectores sociales burgueses hacia los partidos políticos burgueses tradicionales. La forma de lograr esto es "mejorar la oferta" de aquellos partidos tradicionales hacia la propia burguesía cliente, en tanto los partidos son proveedores de política.

Para que una situación de relevo de este tipo se dé, es necesario además que la democracia burguesa haya profundizado además su condición de burguesa. Es decir, que la participación de los ciudadanos se haya desestimulado y acotado, que los resortes decisorios de la política se hayan puesto fuera del alcance de las instancias de representación electiva, que los partidos políticos sean menos democráticos y más verticalistas, y en términos generales, que la clase dominante se haya reservado una segunda línea de posiciones de fuerza de las cual no va a ser desalojada por los resultados electorales.

Desde Rosa Luxemburgo para acá, todos sabemos que la degeneración de los partidos obreros es una condición necesaria para hacer compatible la continuidad de la explotación capitalista con la existencia de la democracia política en sociedades donde los explotados por el capitalismo son amplia mayoría.

Todas estas condiciones se han producido en nuestro país en los últimos años, y la izquierda colaboracionista ha contribuido mucho en ello. Si la política de los gobiernos de los partidos burgueses tradicionales desconoció la voluntad popular de rechazo a las privatizaciones en los plebiscitos y también profundizó ese vaciamiento de la democracia burguesa, la izquierda colaboracionista logró superar esta marca: desconoció de un plumazo nada menos que una reforma constitucional que ella misma había apoyado. A regañadientes y saboteando en los hechos este apoyo, pero apoyado al fin.

A este respecto, esta es la opinión que nos diera James Petras en un breve reportaje que le hicimos en Porto Alegre: "... es una señal al gran capital y al Fondo Monetario en tanto el gobierno está dispuesto a hacer cualquier cosa conforme a las exigencias del capitalismo, incluso revertir un referéndum que ganó con mayorías más amplias que el propio Frente Amplio. Es un acto grotesco y simbólico; simbólico porque muestra con estas medidas que estamos tomando un camino que profundizará la política liberal del pasado. El gobierno de Batlle no se atreve a desconocer un referéndum, tiene que ser un izquierdista inseguro el que dé este paso, el que asumiera una posición como representante de la burguesía que tiene que dar pruebas y más pruebas de que ha abandonado su posición de izquierda y está conforme con la política liberal." Boletín la lucha continúa Nro. 31.

A esto debemos agregar la coyuntura particular por la que atraviesa el imperialismo. Hemos venido sosteniendo desde hace algunos años (contra la opinión de otros compañeros y corrientes de la izquierda radical) que esta etapa histórica se caracteriza por la decadencia de la hegemonía yanqui en el mundo (distinguiendo la hegemonía, entendida en su sentido gramsciano, de la mera dominación o prevalencia). Como no se trata de una idea personal que hayamos inventado sino que la tomamos de gente que ha demostrado saber más que cualquiera de nosotros, no nos sentimos inhibidos de decir que los hechos nos han dado la razón. El imperialismo yanqui se ha empeñado a fondo en entrar a través de la guerra en una nueva etapa de recolonización de la periferia y de recuperación de su prevalencia sobre sus competidores imperialistas, un "Cuarto Reich". Esta aventura guerrerista es a la vez un producto de su debilidad y un camino que probablemente termine precipitando más rápido esa decadencia. No podemos detenernos aquí en este punto. (Recomendamos el reciente reportaje a Samir Amín a propósito de los 50 años de Bandung, "¿Hacia una solidaridad renovada de los pueblos del sur?", puede encontrarse en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=14737  ).

Pero sí debemos destacar un factor relacionado con este escenario mundial: la compleja situación en nuestro continente. Compleja, porque no podemos afiliarnos a la tontería de los que hablan de "bloque popular regional", "gobiernos progresistas", etc. (sólo mencionaremos que muchos se apuraron a contar entre esos "progresistas" a Lucio Gutiérrez). Pero cuando consideramos las opiniones diametralmente opuestas, que hablan de estos gobiernos de ex-izquierdistas o parecidos como "nuevos clientes" de la política imperial, debemos decir dos cosas. Primero que es cierto, lo son. Pero al mismo tiempo, que son testigos de una crisis relativa pero creciente de la dominación imperial incluso en su patio trasero. El imperialismo yanqui se ve forzado a su "plan B". Es evidente que Mesa en Bolivia es un vasallo del imperialismo, que incluso Evo Morales está mostrando una vocación estilo Lula o Tabaré y que no vulneraría esa dominación. Pero también es evidente que Bush intentó sostener a Sánchez de Losada y no pudo, que intentó voltear a Chávez y no pudo, que la huída en helicóptero de De la Rúa y Gutiérrez no fueron un plan de Washington. Lo que es una táctica del imperialismo es la forma en que se adapta al nuevo e intermitente flujo de la lucha social y logra sacar provecho de nuestras debilidades y del oportunismo de los ex-izquierdistas. Pero como dijimos, ese es su "plan B", y es un repliegue relativo. Obviamente y como es sabido, todos esos gobiernos deben desarrollar una política económica continuista y deben cumplir con la deuda. Pero es difícil encontrar un caso más extremo que el uruguayo: el ministro de economía se decide directamente en Washington.

En relación a Uruguay, debemos decir algo que puede levantar polémica: Uruguay es una pieza muy secundaria en este escenario. Y como ha ocurrido históricamente, su importancia para el sistema imperial es más por su lugar en el contexto regional que por sí misma (la "banda de ningún provecho" según los reyes de España nunca aportó un botín muy grande para nadie). Por lo tanto nos atrevemos a decir que con tal de achicar y tener un oasis de tranquilidad en la región, EE.UU. estaría dispuesto a hacer concesiones al actual gobierno frenteamplista y mostrar una vidriera de izquierdistas buenos frente a los salvajes que pueda haber por ahí que -esos sí- no deben ser imitados.

Si reflexionamos un poco sobre todos estos elementos vemos que "el ejemplo para el mundo " está colgado de los piolines. Veamos cómo.

TRANSICIÓN ¿HACIA DÓNDE?

Podemos decir que este gobierno es el de la recomposición de la dominación burguesa. Pero eso sería decir las cosas a medias. Es una recomposición desde una postura claramente defensiva, y ofreciendo para ello un gambito, deshaciéndose del lastre que ya resultaba insostenible.

Pero para que el "gatopardismo" sea posible es necesario también que exista un "garibaldismo" del otro lado, una ingenuidad política -de nuestro pueblo- que permita esa traición. Esa ingenuidad es históricamente inevitable, porque es el camino de la propia experiencia.

Es obvio además que este retroceso de los partidos burgueses tradicionales no es un plan maquiavélico de nuestra burguesía ni del imperialismo sino el resultado de un verdadero colapso del modo tradicional de gestionar la dictadura burguesa. La paliza de los partidos tradicionales en las Departamentales del 8 de mayo no es para ellos un resultado deseable, ni siquiera "aceptable". Hubiesen preferido arreglar sus negocios con sus viejos representantes, simplemente no pudieron.

¿Cuáles son las tareas que debe cumplir este gobierno "proveedor" hacia la burguesía "cliente"? Veremos que son tareas de una especial condición: no van a funcionar si al mismo tiempo no las puede vender a su otro "cliente", la clase trabajadora. Es un gobierno intermediador. Esta es la segunda característica que consideramos clave. Es una condición que replantea la idea de la sociedad amortiguadora. Todo el gobierno del Frente está armado con la lógica de un Plan de Emergencia, en el sentido de que está dominado por lo contingente y lo urgente. Y su urgencia primordial es la "atención primaria" en particular y la "medicina preventiva" en general ante el peligro de un desborde popular y los focos de peligro ya existentes.

Veamos primero esas tareas hacia la burguesía. Básicamente significan a) consolidar o garantizar el avance que ha tenido la burguesía sobre los trabajadores en los años previos de auge del neoliberalismo; b) evitar la rebeldía popular; c) facilitar la recomposición política interna de la clase dominante (aprovechando para ello su condición de outsider de la tradición burguesa, y por lo tanto apareciendo como neutral entre sus sectores).

Si tomamos por ejemplo el tema salarial vemos estos tres elementos. Antes de iniciarse la negociación salarial, el PIT-CNT rebaja su reclamo de salario mínimo a 3000 pesos, y luego el gobierno lo baja aún más a 2500. Esto fija el piso de la negociación salarial en términos absolutos (se baja el piso) y a su vez el techo en términos relativos porque todos los aumentos de las franjas superiores serán crecientemente más bajos, hasta topearse en un aumento por IPC que es prácticamente una congelación salarial. A su vez, el gobierno estira en todo un año para adelante ese aumento por IPC pelado para los públicos. Todo esto significa que no habrá recuperación salarial. El gobierno frenteamplista oficializa que la expropiación salarial sufrida por los trabajadores en las décadas precedentes se vuelva irreversible.

La convocatoria general a consejos de salarios, tiene, es cierto, el efecto que se ha señalado de estimular la sindicalización y también la formación de nuevos sindicatos en sectores donde la misma ha sido -y sigue siendo- muy difícil. Pero al mismo tiempo, al absorber la expectativa y la energía de la lucha canalizándola hacia la negociación controlada, logra disciplinar el reclamo de la clase aprovechando que esa rebeldía es aún incipiente y focalizada. Hace marcar el paso a los más desbocados al ritmo más lento del conjunto. Impone a su vez un disciplinamiento patronal (relativizado, porque el propio Bonomi ha hablado de "desenganche"), que es una condición para asegurar el disciplinamiento de los trabajadores.

Lo mismo puede verse en otros aspectos: privatizaciones, verdad y justicia, etc. El gobierno impondrá a la clase dominante unas concesiones mínimas. Pero esas concesiones fijan a su vez el máximo de la recuperación para los trabajadores. Lo que no se consiga bajo un gobierno de izquierda, no se va a conseguir. Es un toma y daca, pero un intercambio muy desigual, nuevamente oro por baratijas.

El Plan de Emergencia en particular tiene por finalidad desactivar cualquier posible estallido social. El régimen de dominación burgués ya estaba muy desprotegido en ese aspecto, a partir de que las políticas neoliberales socavaron casi totalmente el tradicional muro de contención que nuestra sociedad tenía hacia los sectores más carenciados, la capacidad de "amortización del disenso social" de que habla Real de Azúa. No tiene otra finalidad salvo la política. No va a cambiar la situación de estos sectores, pero conjurará el peligro. Esto es de una enorme importancia para nosotros, porque (espero que esta afirmación no escandalice) han habido compañeros que estaban esperando un estallido social, e incluso acomodando su perspectiva estratégica a esto. No va a ocurrir.

A su vez, el Plan de Emergencia cumple otras finalidades accesorias. Introduce una cuña entre los pobres y culpabiliza las luchas de los trabajadores desalentándolas. Da de comer a un estamento de cuadros y gestores provenientes de los sectores medios que son los ejecutores del plan, y los disciplina a través de la teta del Estado. Crea una válvula de escape para el activismo de la militancia frenteamplista. Al mismo tiempo tiene la notable capacidad de blanquear la deuda externa. ¿Qué deuda más justificable puede haber que aquella que un país toma para dar de comer a sus hambrientos? Todas estas son finalidades políticas.

Otra clave es el papel del actual Ministerio del Interior gestionado por el único verdadero socialdemócrata del gobierno (el Plan de Emergencia es una medida de corte social-liberal). Su finalidad principal es revitalizar la policía, lavarle la cara (objetivo casi imposible), asegurar su lealtad al régimen ganando a su sector más bajo. La sindicalización de la policía, un punto socialdemócrata que Díaz le pasó por el moño a la cúpula conservadora del FA cumple esa finalidad, él sabe que trabaja contra-reloj. También la reforma carcelaria -otro punto de corte socialdemócrata clásico-, más allá del chantaje psicológico con el que se jugó al principio con el discurso amedrentador hacia los sectores conservadores de descongestionar las cárceles, forma parte también del plan de social de contención.

En definitiva:

¿QUÉ PUEDE PASAR PASAR?

El 8 de mayo se terminó la monarquía absoluta. El Frente, que se ha convertido en un partido ultracentralizado y ultraverticalista, encuentra ahora un límite en esta tendencia. El reparto del aparato del Estado ha empezado a ocurrir en forma desordenada, y va a desatar otras contradicciones. Básicamente, son las contradicciones de clase reflejadas en el gobierno.

La paliza recibida por los partidos burgueses tradicionales y la drástica reducción de su cuota en el aparato del Estado también tiene consecuencias. Probablemente pasen un período de adaptación y puede a disparar el proceso de corrupción dentro del aparato frentista.

Los cambios arriba están ocurriendo mucho más rápidamente que los cambios abajo. Este país no está acostumbrado a la ausencia de reformismo, a la ausencia de izquierda, ni a un movimiento sindical oficialista. Más temprano que tarde, el reformismo tradicional de la base frentista va a buscar su forma de canalización. Son una legión de militantes de años y años, ellos no esperaban la revolución de parte del gobierno, pero sí reformas. Aún no se han acomodado a la nueva situación. Las contradicciones irán emergiendo gradualmente. Debemos descartar todo proceso rápido de cambio ideológico en la gente. Puede ser lenta maduración.

Aunque el gobierno no tiene casi nada que ofrecer en términos estratégicos porque está totalmente atado a los acuerdos con el imperialismo, tiene todavía mucha holgura en el plano táctico. Su primer movimiento fue correrse a la derecha lo más posible, sabiendo que es preferible aprovechar la ventaja del factor sorpresa y ganar todo el terreno que se pueda. Desde esa posición extrema puede ir aflojando de vez en cuando si la situación se lo exija, porque para ello es que cobraron piola de entrada.

Terminado el ciclo electoral, la sociedad entra en un territorio desconocido. Va a llevar un tiempo adaptarse a él. Pero los menos preparados somos nosotros. Teóricamente, todos aceptamos que los revolucionarios no le hacen asco a la lucha por reformas, al contrario. Pero en la cancha se ven los pollos, y la triste realidad del declive de la izquierda de intención revolucionaria rompe los ojos. Ha sido un problema permanente desde el fin de la dictadura hasta ahora. Algo mal habremos hecho.

Que no nos tome veinte años discutir que hemos perdido veinte años.


Las elecciones departamentales

El pasado 8 de mayo se celebraron en todo el país las elecciones para designar los nuevos intendentes de cada uno de los departamentos y las respectivas juntas departamentales. Estos organismos hacen de legislativo comunal en cada una de las 19 circunscripciones en que se divide el territorio nacional. Están integrados por 31 miembros y son honorarios. Un dato importante es que el partido que gana la elección obtiene automáticamente la mayoría absoluta de los ediles (16 en 31).

La realización de estas 19 elecciones en forma simultánea nos permite apreciar la correlación de fuerzas existente en cada una de los departamentos del país, la agregación nacional de estos datos nos pueden dar una medida sobre modificaciones en el comportamiento del electorado transcurridos 60 días del nuevo gobierno. Pero esta metodología tiene sus limitaciones, primero porque la realidad local es muy diferente, se procesan otras alianzas entre grupos y dirigentes que muchas veces no se condicen con la realidad nacional. Las lealtades son otras, la proximidad de los candidatos también tiene su efecto sobre la voluntad de la población. Por eso planteando estas salvedades intentaremos visualizar algunas conclusiones que se desprenden del acto eleccionario del pasado 8 de mayo.

El Encuentro Progresista - Frente Amplio- Nueva Mayoría fue el gran vencedor en las pasadas elecciones. Por primera vez logró ganar intendencias en el interior del país. Desde 1990 gobierna en Montevideo y cada votación le ha permitido lograr guarismos superiores en la capital (1989, 34%; 1994, 44%; 2000, 58%; 2005, 58,5%). En el interior se hizo de siete intendencias (Canelones, Florida, Maldonado, Treinta y Tres, Rocha, Salto y Paysandú). Estos datos si bien muestran un avance también reflejan otras situaciones. Si tomamos como punto de comparación los totales nacionales de octubre del 2004 con los actuales podremos visualizar que por primera vez en la historia el EP-FA-NM experimenta un retroceso ( pasó del 50,45% al 48,6% del total de votantes). A nivel interno, si bien se mantuvieron las posiciones de los diversos sectores se logran apreciar modificaciones que nos darían la tónica del trasvase clásico  de votantes de un sector a otro y sus tendencias.

1- El MPP ( MLN-Tupamaros y aliados) continúan siendo la primera fuerza política, aunque con un descenso en porcentajes y en votantes ( cae de 325.179 a 217.194). Aunque pueden tener un peso muy importante en la administración municipal de Montevideo donde el intendente Ricardo Ehrlich pertenece -nominalmente, pues no ha estado orgánicamente vinculado- a este sector.

2- El Partido Socialista se consolida como segunda fuerza a nivel nacional. Logra incrementar su participación en votos, pero sobre todo logra la bancada de ediles más importante (58 en todo el país) y tiene el control del ejecutivo departamental en por lo menos tres intendencias (Paysandú, Treinta y Tres y Rocha) y un fuerte peso en Salto y Florida. La vice intendente de Montevideo pertenece a este sector. A pesar de sus enfrentamientos con el Presidente Vázquez desde antes de la nominación de Gargano como canciller y por la situación del aborto y la salud reproductiva, el ex partido del presidente logra avanzar y seguramente marcará la agenda política de aquí en más. Su aliado electoral y sindical, el Partido Comunista también logró algunos avances aunque sigue siendo una fuerza menor (5% aprox.)

3- Asamblea Uruguay, el sector del Ministro de Economía Danilo Astori fue otro gran derrotado este pasado 8 de mayo. La apuesta era a lograr un fuerte respaldo para "el equipo responsable" como gustan denominarse. Si bien logra un segundo lugar en Montevideo, su caída es muy significativa si tomamos guarismos nacionales ( cae de 195.229 a 131.411). Donde presentó candidato propio a Intendente perdió por paliza.

4- También se verificó un descenso del sector del ex-intendente Mariano Arana (Vertiente Artiguista), sector que apoya activamente al ministro Astori y está al frente del incumplimiento de la constitución por el tema de la reforma del agua (cae de 98.572 a 86.455)

5- Los que experimentaron un notable crecimiento, si bien no tanto en votos, pero sí en protagonismo fueron los sectores vinculados al vice presidente Nin Novoa (Alianza Progresista) que lograron mayorías en dos intendencias claves del interior (Canelones y Maldonado). Los respectivos intendentes Marcos Carámbula y Oscar De los Santos pertenecen -también en este caso nominalmente- a este sector político y son referentes locales de mucho peso en sus departamentos. Pero también es cierto que el sector "de" Nin Novoa no lo es tal y no es esperable que tenga un funcionamiento de cuerpo, es una formación política de aluvión, un rejunte oportunista de "emigrados políticos" bajo el paraguas de una figura artificial (Nin) inventada por Tabaré. Carámbula y De los Santos pertenecen ambos a ConFA, sector de ex-PC, y ambos siguen siendo claramente PC en su ideología y estilo político.

6- El fenómeno más destacable es el crecimiento de los votos al lema, (sin identificar sector partidario) y el incipiente despegue de la izquierda radical frentista que logra algunos espacios en el interior del país. El Movimiento 26 de Marzo mantiene su electorado a nivel nacional (25.926 en octubre, 25.279 ahora) pero logra sacar 2 ediles (uno en San José y el otro en Salto) y está peleando alguno más con el conteo de los votos observados. El PVP también logra un crecimiento ( de 5.495 a 6.044), siendo el más espectacular el del Espacio 1968 (PST) que pasa de 1.111 votos en octubre a 2.156. La Corriente de Izquierda desciende en su votación, probablemente como consecuencia de sus permanentes crisis internas y rupturas (cae de 10777 a 9434).

Eso en cuanto a la izquierda

Los partidos tradicionales de la burguesía sufrieron también bastantes quebrantos. El Partido Nacional terminó ganando en 10 intendencias, con una derrota significativa del principal sector del mismo (Alianza Nacional) que perdió importantes reductos. El avance de los sectores más neoliberales a su interna (Herrerismo) y la emergencia de nuevos liderazgos (Correntada Wilsonista) hacen prever movimientos políticos en este partido que hacen presagiar poca vida política a su líder Jorge Larrañaga. El Partido Colorado por su parte logra una sola intendencia (Rivera) pero repunta con respecto a su catastrófica votación de octubre pasado (sube del 10 al 18%), logrando un significativo segundo lugar en Montevideo, es decir una posición digna para un candidato indigno (Pedro Bordaberry el hijo del dictador), experimentando un crecimiento producto de la polarización con el Frente Amplio (logró el 25% de los votos de la capital).

La primera lectura que se desprende de todo esto es que hay una masa de votantes conservadores que votan indistantemente a los partidos tradicionales, esta masa fluctúa de una elección a otra dependiendo de quien tenga mayor chance de derrotar a la izquierda. Lo podríamos definir como una masa anti-frente que englobaría a cerca del 40% de la población del país.

En la izquierda, se abrió la caja de Pandora. Las autonomías municipales generaran nuevos liderazgos a nivel nacional. Los candidatos impulsados por Vázquez no han salido y existe el riesgo potencial de que la coalición anti-Astori que  se planteó en Montevideo (rechazando a postulantes para la plancha de suplentes provenientes de Asamblea Uruguay) pueda plantearse ahora en todo el país. La asistencia financiera que muchos municipios van a precisar del gobierno central hace prever toda una serie de conflictos donde seguramente el Ejecutivo intentará recortar las autonomías municipales y acotar sus gestiones de gobierno. Solamente la intendencia de Maldonado podrá escapar a esto, ya que cuenta con recursos propios dado la suculenta bolsa impositiva de ese departamento.

La izquierda "radical" ha mostrado nuevamente su impotencia y su nulo peso en la orgánica. Si bien han existido algunos crecimientos, sigue siendo una fuerza testimonial. Un tema importante es como se modifica la orientación del electorado, los dos polos (que no son tales, pero así se los percibe a nivel popular) Mujica- Astori, o MPP- Asamblea Uruguay han sido debilitados, hay un rechazo de la masa frentista a esta polarización.

Para las clases dominantes, la elección del domingo 8 fue la culminación de una forma de gestionar el Estado burgués tradicional en el Uruguay. Hoy se asume la necesidad de entablar contactos directos con los nuevos gestores de la cosa pública, buscar y explorar acuerdos con las autoridades frentistas. Los partidos tradicionales pierden capacidad de gestión, sobretodo el Partido Colorado que pasará a ocupar el rol de partido "ideológico" de extrema derecha. Los blancos por su parte deberán procesar aún en su interna una profunda lucha que seguramente disminuya la "renovación progresista" que en octubre intentó disputar  a la izquierda el control del Ejecutivo. Es muy probable que en ese partido retomen mayor vuelo las ideas neoliberales "puras".

¿Qué pasará de acá en más?. Las clases dominantes van a recurrir al viejo expediente de la corrupción para seguir obteniendo sus privilegios, tendrán que hacer un período de pruebas, de ensayo y error. Ya el Presidente Vázquez los alertó en Buenos Aires, "si alguién les pide una coima, comuniquense conmigo inmediatamente". La duda que nos queda: ¿es, o se hace?

Ver Además:    El Frente Amplio consolida su avance en las municipales Rebelion




Sindicales
El conflicto de Gaseba y el nuevo gobierno
ANTECEDENTES

* En 1994 Gaz de France se instaló en Uruguay, tras un proceso licitatorio "plagado de irregularidades" según denunciaron en la oportunidad los trabajadores de la ex Compañía del Gas.

* Al momento de asumir el servicio había 45 mil usuarios. La multinacional se comprometió a duplicar la cifra en 10 años. En el 2005, 11 años después, tiene 43.000 usuarios, dos mil menos que cuando ganó la licitación.

* En 1996, un grupo de trabajadores iniciaron una huelga de hambre durante 25 días por el reintegro de cuatro dirigentes gremiales despedidos. Se logró eliminar los despedidos y la empresa aplicó una suspensión de tres años. Cuando debían ser reincorporados, el 4 de mayo del 99, la empresa los despide.

* A fines de ese mismo año, son despedidos 33 trabajadores. Tras un largo conflicto se logra reintegrar a la mayoría, restando la situación de tres trabajadores a ser resuelta en una comisión tripartita, después que concluyeran los plazos de seguro de paro. Unilateralmente, Gaseba decide despedirlos.

* El sindicato realizó varias denuncias en el Parlamento ratificadas por legisladores de diferentes partidos. Entre ellas, la falta de elementos de seguridad laboral, la no renovación de las cañerías, lo que llevó a que varios usuarios resultaran intoxicados por escapes de gas.

* El 20 abril pasado, tres obreros de Gasega Washington Beltrán, Walter Suárez y Ramón Bañasco iniciaron una huelga de hambre en reclamo de estabilidad laboral y por el reintegro de los dirigentes gremiales despedidos.

* Días después hubo una reunión de conciliación entre las partes en el MTSS. Los representantes de la patronal fueron tajantes: "Tenemos directivas de la casa central de no negociar".

* El martes 3 pasado, los trabajadores ocuparon la sede central de la multinacional, ubicada en 25 de Mayo y Juncal.

* La Dinatra presenta una propuesta que establece la instalación de una comisión tripartita, la firma de un convenio de estabilidad laboral, el reintegro de los seis dirigentes gremiales despedidos y el reconocimiento y aportes al BPS de los años en que estuvieron desafectados y el pago de salarios a los dirigentes despedidos en 1998.


Dos opiniones sobre este tema
El conflicto de la Compañía del Gas GASEBA y el Programa del Encuentro Progresista - Frente Amplio - Nueva Mayoría

María de los Angeles Lamanna

Es habitual oir a los integrantes del elenco de gobierno -trátese del Presidente de la República como de sus Ministros, directores de Entes y Organismos descentralizados o legisladores- decir que gobiernan con la Constitución de la República en una mano y el Programa aprobado por la ciudadanía el 31 de octubre en la otra.

Es más, cada vez que la prensa consulta sobre algún elemento que parece no adecuarse a las definiciones programáticas o incluso constitucionales, el gobierno ratifica que no se ha apartado de esa letra, trátese de la reforma constitucional del Agua, las empresas públicas, los acuerdos con el FMI, Derechos Humanos, la salud reproductiva por nombrar algunos de los temas más discutibles.

El conflicto que surgió en GASEBA denunciando tratativas secretas entre la empresa francesa y la PETROBRAS, es una de esas cuestiones que daría como para que el gobierno demuestre en los hechos el cumplimiento del programa, como también lo son el agua, ANTEL, ANCAP, etc.

La Compañía del Gas así como Pluna fueron de los temas que -tras el acuerdo del FA con fuerzas no frenteamplistas -inclusive el Foro Batllista de Sanguinetti- se quitaron del texto sobre las empresas públicas a plebiscitar en 1992, quedando sólo ANTEL. Hecho que hizo posible a la postre la privatización de ambos Entes.

No podemos dejar pasar por alto el giro inesperado que tomo el coflicto de GASEBA que encuentra unidos en este momento, intereses de trabajadores y de gobierno -como surge de las declaraciones de voceros tanto de uno como de otro lado- en torno a un acuerdo rápido con Petrobras.

Debemos expresar la extrañeza que nos provoca que el reclamo de los trabajadores de GASEBA, como del sector de la Energía o el propio PIT-CNT quienes históricamente se han manifestado contrarios a las privatizaciones y así lo ha expresado en todas las instancia de lucha en defensa del Patrimonio Nacional, no sea porque ANCAP, que tiene un porcentaje de las acciones del Gasoducto del Sur, asuma el control de GASEBA.

LLama la atención que se llegue al extremo de ir a pedirle al embajador brasileño en Uruguay y al Canciller de la República que viaja este lunes a Brasilia para que "apuren" a la PETROBRAS.

Es incomprensible que luego de una propuesta de asociación con ANCAP como la que hizo la petrolera brasileña, trabajadores y gobierno reclamen su presencia en nuestro país.

Pero volvamos al Programa aprobado por la ciudadanía y que surgió del Congreso del Frente Amplio, ratificado posteriormente por la dirección del EP y de la NM, y veamos que fue en concreto lo que se resolvió en materia de empresas públicas y su privatización o -como se suele decir ahora- las "concesiones" o "tercerizaciones" de estos servicios

El programa dice:

"En nuestro país, con el retorno a la democracia, los sucesivos intentos reformistas de corte neoliberal de los partidos tradicionales tienen como mentores y/o coordinadores a los organismos financieros internacionales y buscan demonizar al Estado, no para destruirlo, sino para transformarlo en un instrumento funcional a la estrategia global neoliberal. La resistencia popular, cuya máxima expresión fue el resultado del plebiscito de 1992, impidió en esa coyuntura que lograran su objetivo; más allá de que persisten con sus claras intenciones de desmantelar el Estado bajo las más diversas formas e iniciativas. Conforme a derecho, el gobierno progresista procederá a examinar la legitimidad de las operaciones realizadas, a aplicar el más estricto control del cumplimiento de obligaciones y, caso a caso, a la eventual adecuación contractual posible, en aquellas áreas prioritarias en el marco de una estrategia de transformaciones orientadas a la salvaguarda del auténtico interés nacional." (Eje Democratización de la Sociedad y el Estado).

Hasta ahora, que sepamos, el único contrato revisado fue el de la consesión de la Ruta 1 y el de Uragua -este último realizado durante el gobierno de Jorge Batlle-. No se han evaluado ni se ha anunciado voluntad de hacerlo, los contratos con las restantes concesionarias de agua o de telecomunicaciones o de la propia GASEBA, más allá de las denuncias de incumplimiento denunciadas por los respectivos gremios. Nada se sabe de las restantes concesiones en la ANP, en AFE u otras áreas de transporte.

Este control no sólo está en el Programa sino que fue anunciado -desde Francia- por el actual Presidente de la República como fue concitado por agencias internacionales y diarios nacionales en aquel momento (El Observador, La Juventud).

Pero el Programa no se quedó sólo en la revisión de los contratos sino que fue más allá y al marcar los objetivos de este gobierno en su introducción no solo claro es clao sino contundente.

El programa expresa:

"Debe quedar claro que el Uruguay necesita un cambio real que sólo se alcanzará con un proyecto que se proponga recuperar el sentido de nación a partir de una posición de soberanía. De esta manera necesitamos recuperar para el Estado el control de las áreas estratégicas, de modo de transformarlo en una herramienta a favor de los intereses nacionales. Para fortalecer a la sociedad con la descentralización del aparato estatal y para poner al servicio de la producción y el empleo las palancas de desarrollo que posee. Todo en el sentido de servir al país, dentro de los valores democráticos y republicanos."

Estas citas son por demás suficientes como para legitimar por ejemplo, que el gobierno pueda asumir ya el suministro y distribución del agua potable en Maldonado y Canelones y cumplir no sólo con el programa sino también con la Constitución de la República, como es norte de este gobiernos según lo ha planteado reiteradamente el SR. Presidente de la República.

La cita de estos párrafos del Programa son suficientes, también, como para revisar la subasta de ANTEL y rever una medida que afecta no sólo la soberanía del país sino el desarrollo económico como denuncian integrantes de la Unidad de Telecomunicaciones de la CIP; esto da para revisar los incumplimientos en que ha caído GASEBA y recuperar para "el Estado un área estratégica." Es más habilitan al gobierno, en cumplimiento del programa a que el Estado recupere PLUNA y el uso de bandera nacional en la navegación aérea y a AFE tal y como lo sostiene el documento de apoyo de las Grandes Líneas en materia de políticas de transporte.

Entonces, el Programa y la Constitución están, la expresión de voluntad del gobierno por cumplir con ambos, también. Lo único que falta entonces, es que se lleve a la práctica.


LA MESA ESTÁ SERVIDA PARA LA PETROBRAS

Finalizó el conflicto en la empresa GASEBA con un acuerdo que posibilita el retorno de los trabajadores despedidos hace seis años y fundamentalmente una "paz" laboral para que PETROBRAS concluya su acuerdo con GAZ de FRANCE y entre de lleno al mercado uruguayo. Recordemos que la multinacional de origen brasileño (hoy prácticamente de la Shell) ya compró parte del paquete accionario de CONECTA a la española Unión Fenosa.

María Lamanna

 El Director de Trabajo Julio Baráibar dijo que las expresiones del presidente de Fucvam el 1º de mayo fueron "una traba para toda la negociación" de GASEBA con PETROBRAS. En esa oportunidad Víctor Fernández dijo que "mientras no se retomen los trabajadores de GASEBA, ni un centímetro del gas de cañería a las cooperativas de vivienda". "Gaz de France hoy le han dado en un gesto por eso yo digo y lo repito que es importante para el país la oportunidad de que el nuevo responsable de la conexión del gas en el Uruguay, tenga posibilidades de relacionarse limpiamente, con sus trabajadores y con el pueblo consumidor", afirmó Baraibar.

El ministro de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) Eduardo Bonomi y el director de la Oficina Nacional de Trabajo, Julio Baraibar anunciaron en la noche del lunes la finalización del conflicto. El ministro si bien dijo que la negociación entre Gaz de France y Petrobrás, no había influído en la resolución del conflicto, "lo que importa es que si hay transferencia, es la transferencia de la totalidad de los trabajadores que a partir de pasado mañana (hoy) trae la empresa".

Consultado respecto a si se impuso alguna condición, si se dijo algo al respecto Bonomi respondió que la negociación ya estaba en marcha "lo que pasa es que no se trata de si la negociación se puede hacer, sino de las negociaciones que se hacen con respecto a los trabajadores que formaban parte de la empresa. Es decir, si los trabajadores que fueron despedidos mantienen su condición de despedidos en una nueva transferencia, nunca más iban a entrar".

Por su parte, Julio Baraibar, dijo que el Ministerio entiende que la empresa que vaya a tomar el poder de GASEBA, "en este caso la empresa que está negociando, que es público y conocido por todos, es la empresa PETROBRAS tenga la oportunidad de encontrar un relacionamiento laboral en paz y que no haya ni revanchismo ni situaciones como han existido hasta ahora de parte de la población. Todos sabemos, por ejemplo el 1º de mayo oímos al presidente de FUCVAM decir que mientras no se retomen los trabajadores de GASEBA, ni un centímetro del gas de cañería a las cooperativas de vivienda, y como eso entendemos que ha sido una traba para toda la negociación de esta empresa, hoy la transfieren o se va a transferir y bueno que la nueva que venga tenga la posibilidad de relacionarse sin herencias y creo que eso es lo importante, que eso lo entendió la empresa Gaz de France y sus socios y hoy le han dado en un gesto por eso yo digo y lo repito que es importante para el país la oportunidad de que el nuevo responsable de la conexión del gas en el Uruguay, tenga posibilidades de relacionarse limpiamente, con sus trabajadores y con el pueblo consumidor.




Enfoques

AUTORITARISMO HUMANISTA

Yessie Macchi

La imagen popular de Tabaré Vázquez está lentamente cambiando en el subjetivo de las y los uruguayos. Está pasando de ser aquel "muchacho de barrio, humilde, que con sacrificio hizo su carrera de médico y trabajaba solidariamente en un merendero para niños", socialista (y por tanto marxista), humilde y digno, a la de este oncólogo empresario, católico y admirador de la actual línea de la Iglesia Católica, sordo a los primeros reclamos populares ante medidas suyas no comprendidas, y sólo canchero cuando de medidas efectistas se trata.

Así, ha hecho oído sordo al clamor de ambientalistas, fraybentinos, PIT_CNT y muchas organizaciones sociales uruguayas e internacionales para que no se instale en Uruguay las plantas finlandesas de celulosa que tanto daño social y ambiental causarán a Uruguay y Argentina.

Porfiadamente, insistió en el nombramiento del ex canciller Gross Espiel como embajador en Francia, a pesar de las múltiples denuncias que contra él se le hicieron llegar, ya que este ex canciller actuó como funcionario de Fujimore, encargado de blanquear su imagen de represor y corrupto ante la comunidad internacional.

No ha respetado el resultado del plebiscito del agua, que declara que a partir del momento en que fue aprobado por más del 60% de la población, el agua pasa a ser un bien público, en manos del Estado, no permitiéndose que queden empresas extranjeras en exploten su uso.

No ha respetado el resultado del plebiscito del año 92 el que impide las privatizaciones de algunas empresas públicas, entre ellas ANTEL, al aceptar la compra por parte de American Móvil, multimillonaria corporación mexicana, de buena parte de nuestra telefonía celular.

Se anticipa a que el tema del proyecto de ley de Salud Reproductiva -que entre otras cosas despenaliza el aborto- sea visto por el nuevo parlamento, declarando, a la salida de un almuerzo con el arzobispo de Montevideo Nicolás Cotugno, que si el aborto se despenaliza, él lo vetará. Al decir esto, agrega que lo que pase después es "problema de la población", desconociendo o subvalorando que en una encuesta hecha el año pasado, un 66% de la misma estaba a favor de su despenalización.

En el mismo momento también declaró que no existirá la eutanasia en el país, ya que los médicos no pueden disponer de las vidas de sus pacientes. También aquí hay un no reconocimiento a que el proyecto que se está elaborando de eutanasia deja la responsabilidad de concretar la muerte de un paciente cuando éste sea terminal, sin nada que modifique su estado de salud, y a pedido de él o de su familiar más próximo, si el paciente ya no está en condiciones de tomar decisiones.

Ahora dialoga con los militares, quienes lo invitaron a una reunión en el Comando General, inquietos por el tema de los desaparecidos, tan inquietos que plantean colaborar con el gobierno en la búsqueda de los mismos para terminar de una vez por todas con el tema. ¿Se olvidan los generales y el presidente que existe una Ministra de Defensa Nacional? ¿Se olvida Vázquez que en este país hay un fuerte y natural sentimiento antimilitarista y que pueda al menos doler estas reuniones "muy importantes"? Los militares no son un partido político, por lo tanto no se entiende que "ofrezcan su colaboración" en este tema.

Su misión es obedecer al mando superior, es decir al presidente.

¿Se olvida que en Uruguay la Iglesia Católica tiene relativa importancia, y que con los compromisos que pueda haber contraído con el arzobispo Cotugno ofendió a otras religiones igualmente gravitantes en este país, además de no atenerse a lo establecido en nuestra constitución en cuanto a la separación entre Estado e Iglesia? La laicidad de nuestro Estado, ¿es sólo un ornamento?

Pero más allá de todas estas medidas, declaraciones, y tantos otros episodios preocupantes, lo que más nos inquieta es una característica suya que ya se había vislumbrado en su pasaje por la Intendencia de Montevideo: su autoritarismo. Tendría que hablarse de un autoritarismo humanista, ya que de humanista se ha definido a si mismo en su discurso de asunción de mando.

Un autoritarismo que parece ser visto sólo por la gente de la calle, ya que no hemos oído ni leído ninguna crítica u opinión al respecto por ninguna de las personas que son parte de su gobierno, o del parlamento; dentro de su fuerza política sí se habla de esta fenómeno, aunque en voz baja.

El Uruguay siempre fue el país de la demagogia. Lo fue desde Rivera, pasando por Chicotazo al presente presidente. Así catalogamos su presencia junto a sus ministros en el acto del 1 de mayo, y la concesión de 10 minutos de la cadena de radio y televisión, ese día, para que el secretariado ejecutivo del PIT-CNT diera un mensaje a la población. Así también la vemos cuando reúne a su gabinete en Zapicán, un pueblo del departamento de Treinta y Tres, de 600 habitantes. Medidas simpáticas y efectistas, que para muchos son símbolos de los "nuevos tiempos". Pero, ¿dónde está el reconocimiento al "sujeto social", y las instancias de debate de medidas polémicas? No queremos símbolos sino hechos.

Algunas personas dicen "¡pero si recién van dos meses de gobierno"! Nosotras decimos: ¡"Todo esto en sólo dos meses!"

Debemos estar atentos a estos signos de poder unipersonal. Loa zapatistas dicen que el poder corrompe. Nosotras pensamos que sólo si éste está en manos del pueblo todo, gobernándose a sí mismo, controlando a los delegados, asegurando mecanismos de recambio al estilo de la constitución bolivariana, sólo entonces no tendremos sobresaltos. Como esta concepción no es la de este gobierno progresista, debemos conformarnos con continuar las movilizaciones sociales, aplaudir la valiente proclama de los y las trabajadoras del 1 de mayo, y apoyar y participar en las luchas sindicales y sociales.

No olvidemos que fue nuestro pueblo el que llevó al Frente Amplio, Encuentro Progresista, Nueva Mayoría al gobierno. Recordar eso es lo primero que debe hacer un verdadero "humanista".




Empezó la bronca...
EL MONUMENTO AL PECADO MORTAL DE LA SOBERBIA POLÍTICA
Comunicado del Concejo Vecinal de la Zona 2

"Montevideo, 27 de abril de 2005

El Concejo Vecinal de la Zona 2, reunido el día de la fecha,

Ante la resolución de la Junta Departamental de Montevideo No 2005-0397, aprobando la iniciativa del Sr. Intendente, de solicitud de traslado del monumento del recientemente fallecido pontífice Juan Pablo II para ser emplazada junto a la Cruz monumental erigida en las intersecciones de Av. Italia y Br, Gral. José Artigas.

VIENDO que ya la instalación en el lugar más privilegiado de Montevideo de la Cruz había sido resuelta como un homenaje a dicho Pontífice por una ley Nacional, en virtud de que tanto la Junta Departamental como éste Concejo Vecinal de la Zona 2 se habían opuesto. Como también lo había hecho este último, hace cuatro años con el pedido de emplazamiento en un lugar público de la estatua de Juan Pablo II.

Que ante su muerte se fundamenta reforzar ése homenaje con el traslado de su monumento erigido en un espacio privado, a éste nuevo espacio público.

Que no ha transcurrido el tiempo suficiente como dimensionar la personalidad del homenajeado como es de recibo en éstas situaciones en el entendido que se recuerda a una persona y no a la institución.

Que dicha ubicación compite ventajosamente con un símbolo de nuestra institucionalidad, democrática republicana, como lo es el "Obelisco a los Constituyentes de 1830" y sí representativa de todos los orientales.

CONSIDERANDO que todo ello hace violentar el Art. 5 de nuestra Constitución Nacional, sobre la laicidad del Estado que prescribe que: "El estado no sostiene religión alguna". Ésta Laicidad, fruto del avance de las ideas de Tolerancia y Libertad de muchas generaciones de uruguayos, que la señalan como una cualidad distintiva para la gran mayoría de compatriotas -incluidos muchos católicos-, que hoy están votando esta resolución.

Por lo anteriormente expuesto, éste Concejo Vecinal en uso de sus potestades que le confiere el Decreto de su creación donde se señala que: "debe preceptivamente ser consultado" -cosa que no se ha hecho- en toda modificación del espacio público de nuestra Zona,

RESUELVE no aprobar el traslado del monumento privado de Juan Pablo II a su nueva ubicación.

Dana Dellepiane, Presidenta; Walter Zurdo, Secretario"




Derechos Humanos- Uruguay

SACAR TODO A LUZ - NO HAY NADA QUE NEGOCIAR CON LOS MILITARES

Andrés Capelán

La noticia publicada el pasado 5 de abril por el diario "Ultimas Noticias" de Montevideo, decía que durante las últimas semanas, el secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández: "ha venido manteniendo una serie de reuniones muy reservadas con oficiales del Ejército en actividad y en retiro." Se explicaba que el objeto de dichos encuentros secretos es el de convencerlos de que deben dar a conocer el destino final de los detenidos desaparecidos asesinados por tortura durante la dictadura. Las fuentes del matutino señalaban que los encuentros fueron "duros", pero "con respeto", que -además de solicitar la información- el gobierno "sugirió la posibilidad de que los responsables del caso de la nuera del poeta argentino Juan Gelman sean denunciados ante la Justicia Penal", y que esa "sugerencia" no fue bien recibida por los interlocutores militares, quienes según el periódico "no aceptan que camaradas de armas sean enviados a la justicia penal invocando la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado", y por eso "advirtieron sobre las consecuencias políticas e institucionales que ello puede acarrear".

¿En qué país estamos viviendo que hay que pedirle "por favor" a los militares que digan lo que hicieron con los desaparecidos? ¿Qué derecho tienen a aceptar o no aceptar ser citados por la Justicia? ¿Cómo se tolera que "adviertan sobre las consecuencias políticas e institucionales que ello puede acarrear"? En un Estado de derecho, los militares no opinan, no deliberan, no discuten y mucho menos amenazan: simplemente acatan las órdenes del poder civil. En un régimen democrático, el único papel que les cabe a los militares es obedecer y callar. Entonces: ¿cómo deben leerse estas "negociaciones" para que devuelvan los cuerpos de las víctimas de su terror y para que se presenten a la Justicia si son citados? ¿Es un exceso de gentileza del gobierno del Presidente Vázquez o es que Uruguay vive todavía bajo un régimen de "Democracia Tutelada"? Mao Tse Tung explicó claramente que el poder nace del fusil, que el ejército es el principal componente del Poder estatal, y que quienquiera que desee tomar el Poder estatal y retenerlo tiene que contar con el ejército. En Uruguay, si es que realmente el pueblo desplazó a la oligarquía en el gobierno, es necesario destruir a las Fuerzas Armadas de la dictadura y construir unas al servicio del pueblo. Es obvio que esa transformación no puede hacerse por la fuerza. Pero es preocupante que -al parecer- ni siquiera pueda hacerse aplicando lisa y llanamente las leyes vigentes. Claro, en Uruguay el movimiento popular cometió el terrible error de plebiscitar la aplicación o no de la Justicia a los crímenes cometidos por los militares y los policías durante la dictadura (fue algo así como haber plebiscitado la rotación de la tierra).

La Justicia es un valor y un derecho implebiscitable, indiscutible, irrenunciable. Por más que haya sido ratificada en plebiscito, la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado es inconstitucional y contradice toda la legislación internacional sobre derechos humanos. Para estar a tono con el resto del mundo debería derogarse, pero nada indica que eso esté planteado.

¿Qué hacer entonces? Hay que destruír a las Fuerzas Armadas de la dictadura ideológicamente. ¿Cómo? Para comenzar, las organizaciones defensoras de los derechos humanos y el gobierno mismo podrían lanzar una operación mediática para que no haya un sólo ciudadano que ignore las aberraciones y los latrocinios que estos militares hoy tan quisquillosos y sus cómplices civiles cometieron en nombre de la Patria durante los años en los que hicieron uso discrecional de su poder. Es necesario que se sepa de una vez por todas cómo vaciaron las arcas públicas y los hogares privados, y cómo la mayoría de la oficialidad se enriqueció mediante negociados espúrios, coimas, y uso en beneficio propio de la hacienda pública. La mera difusión masiva de los terribles sufrimientos y las sádicas torturas a las que estos criminales sometieron durante décadas a hombres y mujeres indefensos, bastaría para quitarles el sustento ideológico y la autoridad moral para discutir nada. Es necesario que todo el mundo sepa -por ejemplo- que los militares violaron "por gusto" a mujeres y hombres adultos y adolescentes, muchas veces en forma pública.

En el libro "Memorias del Calabozo" Eleuterio Fernandez Huidobro y Mauricio Rosencoff cuentan -por ejemplo- que "hubo violaciones de compañeras a las cuales las estaquearon totalmente desnudas en la plaza de armas y se autorizó a todo el personal a 'hacer uso de ellas' pero con la condición de que la violación no fuera por la vagina sino por el ano. Nosotros sentimos el relato de los soldados, contentos, cuando en aquella oportunidad 'mojaron'".

Los mismos autores cuentan también el caso de una detenida "que no tenía nada que ver con nada, cuando ya tenía la libertad decretada, cuando ya no se producían más interrogatorios porque tenían el convencimiento de que no tenía nada que ver y no podía poseer información de ningún tipo, la sacaban del calabozo y con el argumento de una revisación, la llevaban a la enfermería para violarla." Más de un asesinado fue castrado, para posteriormente introducirle sus propios órganos sexuales en la boca y dejarlo morir desangrándose así... Hicieron cosas tan terribles que no sólo cuesta contarlas, sino que son difíciles de creer. Pero las hicieron y es necesario que todo el mundo las sepa. Los detenidos desaparecidos no sólo fueron asesinados, sino que fueron asesinados de la peor manera posible. Estos militares tan "honorables", ni siquiera tuvieron la decencia, la clemencia, de fusilarlos. No, fueron asesinados mediante tortura, lenta, dolorosa, sádicamente. Y eso no sólo les sucedió a los 26 hombres y mujeres detenidos desaparecidos en Uruguay, sino también al centenar de uruguayos desaparecidos en Argentina a manos de los cóndores uruguayos (y no de los argentinos). Por otro lado, se da por sentado que todos los desaparecidos fueron asesinados. Pero hasta que se pruebe que ha sido así, hasta que aparezcan sus cuerpos: esos delitos se siguen cometiendo hoy día y por lo tanto no están amparados en la Ley de Caducidad. Nada impide investigar, juzgar y condenar a los responsables de esos crímenes.

La crónica citada dice que las conversaciones entre los militares y el secretario del Presidente Vázquez fueron "duras" pero "con respeto". ¿Qué respeto merecen quienes no sólo cometieron, ordenaron, justificaron, toleraron, aceptaron, y/o mantuvieron silencio ante el conocimiento de estas barbaridades, sino que aún hoy día siguen reivindicando esos procederes sin el más mínimo atisbo de autocrítica? ¿Qué hay que negociar con estas bestias y sus herederos ideológicos? ¿Qué autoridad tienen quienes guardan los cuerpos de sus "enemigos" como "trofeo de guerra" o los destruyeron, para "advertir sobre las consecuencias políticas e institucionales" que podrían derivarse de su concurrencia ante la Justicia? ¿Cómo es posible que los representantes del pueblo acepten negociar algo con estas miserias humanas que hasta robaron bebés y además toleren sus amenazas? Volviendo al principio: si el poder nace del fusil, y los fusiles los siguen teniendo los violadores de los derechos humanos, la forma de revertir la situación es quitarles el sustento ideológico para que los usen, haciendo públicos estos y otros hechos similares. Es más, como está sucediendo en Chile, es necesario que las propias víctimas superen su vergüenza y den testimonio público de los abusos a los que fueron sometidas. Es necesario difundir todo esto en cadena nacional de radio y televisión, en suplementos especiales distribuídos por todos los medios de prensa, en todas las páginas web del gobierno y de las organizaciones sociales.

Que todo el mundo sepa cómo mancillaron los uniformes de la Patria esta sarta de hipócritas y depravados. Si no puede ser por medio de los fusiles, será por medio de la verdad que seremos libres. Para que nunca más pase lo que pasó, lo único que hay que olvidar es el olvido.   ( Tomado de COMCOSUR )




Panorama Internacional

El arte de la fuga: De la cañonera al helicóptero

No soy especialista en música barroca y no es respecto a esa variante del contrapunto que quiero referirme. Tampoco hablaré de las fugas al paraíso -vía veneno- una especialidad privilegio del Vaticano. El tema, de mucha actualidad en nuestro continente, es el de la expulsión y escape de mandatarios sudamericanos en momentos estelares. Pretendo acotar la reflexión a los eventos de este tipo más recientes. Quizá podamos encontrar un padrón de comportamiento, que pueda auxiliarnos en un vital precepto de la política: el arte de prever.

Juan Luis Berterretche *

El ecuatoriano José María Velasco Ibarra (1893-1979) fue sin lugar a dudas el presidente latinoamericano con mayor experiencia en expulsiones de la primera magistratura. De sus cinco períodos presidenciales (1934-1935; 1944-1947; 1952-1956; 1960-1961; 1968-1972) en cuatro fue destituido por los militares (1935, 1947, 1961 y 1972). En 1978 cuando intentó por última vez disputar la presidencia, el ejército harto ya de derrocarlo, le impidió presentarse como candidato. Sospecho que luego del segundo golpe, era capaz de predecir con antecedencia las malas intenciones militares, en las miradas aviesas de sus edecanes uniformados.

Juan Domingo Perón, (1895-1974), militar populista, fue presidente de la República Argentina durante tres mandatos (1946-1952; 1952-1955; 1973-1974). El segundo de ellos fue interrumpido por un golpe militar denominado la "Revolución Argentina"- y el último fue truncado por su deceso. Su esposa la impopular Isabelita-, vicepresidenta y sucesora, fue desalojada por otro levantamiento militar (1976) que instauró una dictadura célebre por sus desaparecidos y 30 mil víctimas fatales. En el 55, con la aviación dominada por los golpistas, que ametrallaron a la población en la Plaza de Mayo, Perón debió huir en una cañonera paraguaya por el río Paraná. Fue la única fuga presidencial naval registrada en el continente.

Arturo Frondizi, (1908-1995), como presidente argentino (1958-1962) tuvo el record de pronunciamientos militares durante su mandato. Es muy recordado en su país porque entregó el petróleo a las compañías extranjeras. Durante los cuatro años en el ejercicio de la primera magistratura sumó 30 pronunciamientos de los uniformados. En el 31 lo desalojaron de la Casa Rosada.

A Arturo Umberto Illia, (1900-1983), presidente de la República Argentina (1963-1966) los militares lo sacaron a empujones de la casa de gobierno. De inmediato, al decir del humorista Tato Bores: "la junta militar en elecciones limpias y por unanimidad -3 votos- designaron para sustituirlo al Gral. Juan Carlos Ongania".

Pero la más humillante de las expulsiones la protagonizó Fernando Belaúnde Terry, (1912-2002), presidente peruano en dos ejercicios (1963-1968; 1980-1985). Accedió al poder en las elecciones del 63 con el apoyo de los democristianos y los comunistas. Su política no tuvo ambigüedades: favoreció a los terratenientes de la costa y a las compañías petroleras estadounidenses. Enfrentado a los sindicatos y a la guerrilla rural, abrió las puertas a la intervención del Ejército, que acabó derrocándole en 1968. Salió de la casa de gobierno escoltado por dos militares de bajo rango que lo tomaban por los brazos y no le permitían apoyar los pies en el piso. El detalle ignominioso es que lo sacaron descalzo.

Estos son algunos casos emblemáticos de derrocamientos presidenciales en Sudamérica. Hubo muchos más que los mencionados. La oleada de golpes militares de la segunda mitad del siglo pasado incluyó a Paraguay (1954) Brasil (1964) Perú (1962, 1963, 1968, 1975 y 1992 autogolpe de Fujimori) Bolivia (1951, 1965, 1971 y 1978) Uruguay y Chile (1973) Argentina (1955, 1962, 1966, 1970, 1971, 1976) Ecuador (1961, 1963, 1972, 1976, etc.) Venezuela (1952, 1958 y dos golpes en 1992) Colombia (1950, 1951, 1953, 1957 y desde la década del 60 se gobierna por decreto en medio de una guerra civil). Casi todas las mencionadas son destituciones presidenciales ejecutadas por las Fuerzas Armadas -la mayoría de las veces auspiciadas por EE.UU.- que era la tónica del siglo pasado en nuestro continente.

Pero Fernando Collor de Mello (1949-) presidente brasileño (1990-1992) inauguró otro tipo de destituciones. Encaró su mandato con una orientación de choque neoliberal extremo y un equipo gubernamental ostensiblemente corrupto. Esto despertó malestar social y cuando secuestró los fondos de la poupança se hizo intolerable para la clase política y la burguesía. El proceso de destitución parlamentario y las movilizaciones juveniles de cara pintada, lo hicieron transferir el cargo al vicepresidente y finalmente dimitir como presidente de Brasil.

Con Collor se inició la etapa de derribos presidenciales parlamentarios, reclamados, forzados o exigidos por las movilizaciones populares callejeras. Como en el 64, con el golpe militar que marcaría en el continente un período de gobiernos dictatoriales pro norteamericanos, en el 92 Brasil daría inicio al modelo de expulsiones presidenciales que rige hasta el momento.

El socialdemócrata Carlos Andrés Pérez (1922-) presidente venezolano por dos ejercicios (1974-1979 y 1989-1993) inició su segundo mandato poniendo en marcha un plan de austeridad muy riguroso de conformidad con el FMI. Conocido popularmente como El Paquete, consistía en alzas generalizadas en los precios en los productos de primera necesidad (carburantes y alimentos), la liberalización de los demás precios y de los tipos de interés, la congelación de los salarios, la reducción del gasto público, la restricción del crédito, la devaluación del bolívar y la eliminación del Régimen de Cambios Diferenciales. Justo diez días después estallaron violentísimos disturbios en los barrios populares de Caracas, con saqueos de comercios y pillaje generalizado, que rápidamente se extendieron a Valencia, La Guaira, Mérida, Ciudad Guayana y otros núcleos urbanos, obligando a Pérez a decretar el estado de emergencia y el toque de queda. Al cabo de tres días, el célebre caracazo, o sacudón, dejó un balance incierto pero estremecedor de muertos, probablemente unos 400, en su mayoría víctimas de los disparos de los soldados.

Pérez, de momento, moderó los aspectos más irritantes del plan de ajuste liberal, como el alza del precio de la gasolina, y tomó medidas de compensación social como la subida de los salarios mínimos, aunque, en conjunto, se mantuvo fiel a su neoliberalismo económico. En 1991, el reguero de huelgas y disturbios culminó en noviembre con la muerte de 20 personas en los enfrentamientos con las fuerzas del orden.

La inestabilidad continuó y en 1992 se produjeron dos golpes de estado contra su gobierno. En febrero con un saldo de 19 muertos y en noviembre con 200 muertes. El 20 de mayo del 93 la Corte Suprema de Justicia tomó la decisión de enjuiciarlo por malversación y peculado y suspenderlo en su cargo. Lo sucedió primero el presidente del Senado, Octavio Lepage y luego el senador de Acción Democrática Ramón José Velásquez Mújica. En las elecciones de diciembre del 93, ganó Rafael Caldera, liderando la coalición Convergencia, integrada tanto por grupos de centro-derecha como por partidos de izquierda. Con estos hechos, en el 93, concluía la vigencia del sistema bipartidista dominado por los partidos Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) y Acción Democrática (AD).

El siguiente expulsado bajo similar tipo de padrón fue Abdalá Bucaram (1952-) apodado "el bailarín", presidente de Ecuador (1996-1997). Portador de un populismo extravagante e irresponsable inició su mandato con un excesivo aumento de las tarifas públicas. Desató, con esta medida, una agitación callejera que llevó al Congreso Nacional a destituirlo a los seis meses de ejercicio por "incapacidad mental". Su vicepresidenta intentó asumir y los parlamentarios tuvieron que contar con la presión del ejército para saltearla y elegir como interino al presidente del Congreso.

A partir de Bucaram los parlamentos sudamericanos que se enfrentan a situaciones ineludibles de expulsiones presidenciales por el ejercicio de la democracia directa de la población movilizada, han tenido que elegir, forzar o inventar supuestas "salidas constitucionales" para mantener la imagen de respeto a las instituciones establecidas.

Raúl Alberto Cubas Grau (1943-) presidente de Paraguay (1998-1999) fue dimitido en medio de una sublevación popular en marzo del 99. Empresario de la Alianza Nacional Republicana-Partido Colorado (ANR-PC), partido hegemónico en el país desde 1947, se enriqueció como contratista de obras públicas -incluida la hidroeléctrica de Itaipú- durante la dictadura del Alfredo Stroessner Matiauda (1954-1989). Cuando el general Lino César Oviedo Silva (Comandante del Ejército destituido en 1996) se presentó a las elecciones primarias de la ANR-PC en septiembre de 1997 para elegir el candidato a las presidenciales de 1998, Cubas lo acompañó como vicepresidente. La victoria de Oviedo contra Luis María Argaña Ferraro (hombre de confianza de Stroessner) en las primarias, fue anulada por un proceso en su contra por intento de golpe en el 96. El Partido Colorado aprobó una fórmula de compromiso con Cubas para presidente y Argaña vicepresidente. Oviedo recibió una pena de 10 años por el incidente del 96. Cubas se impuso ante Domingo Laíno Figueredo -candidato de la oposición por la Alianza Democrática- y asumió en 1998.

Su plan de gobierno incluía expulsión de funcionarios públicos para reducir el déficit fiscal, privatización de empresas públicas, reducción del presupuesto gubernamental en un 35%, una ley bancaria que permitiera socializar los vaciamientos de las instituciones. En fin, un plan neoliberal "aconsejado" por el FMI y el Banco Mundial. Al asumir, Cubas decretó la amnistía de Oviedo e hizo cambios en el ejército nombrando jefes afectos a él. Los argañistas presentaron en el Congreso una moción de inconstitucionalidad del indulto apoyados por la Fiscalía General del Estado y la Corte Suprema de Justicia anuló el decreto y ordenó el reingreso de Oviedo en prisión. Cubas no acató la decisión. El conflicto se agravó cuando el 23 de marzo se produce el asesinato de Argaña a tiros en Asunción por tres hombres con indumentaria paramilitar. Al día siguiente, la Cámara de Diputados aprobó un juicio político contra el presidente en la Cámara de Senadores por el "mal desempeño de sus funciones".

Se desataron disturbios callejeros en Asunción y luego de casi una semana de sublevación popular, francotiradores asesinan a nueve manifestantes y dejan un centenar de heridos. El 28 de marzo Cubas renuncia y huye para Brasil. Oviedo se refugia en Argentina y luego en Brasil. Asume el presidente de la Cámara de Senadores, Luis Ángel González Macchi (Partido Colorado)

En el 2004, el chofer de Argañas dio una nueva versión del atentado del 99. El vicepresidente habría muerto del corazón en la casa de una amante. Sus correligionarios lo pusieron en un auto y fraguaron un atentado del que acusaron a Oviedo, promoviendo el derrocamiento de Cubas.

Con Jamil Mahuad Witt (1949-) presidente de Ecuador (1998-2000) volvió a ocurrir, un incidente similar al de Bucaran. Lo expulsó una revuelta popular en enero del 2000. El día 10 de ese mes el Banco Central aprobó la vigencia de la dolarización de la economía ultimando la política en consonancia con el FMI: apertura a la inversión extranjera, privatización de empresas públicas y recorte a los gastos sociales. El 15 se inició un levantamiento indígena -un tercio de la población del país- y popular contra su gobierno -apoyado por algunos militares liderados por Lucio Gutiérrez- pidiendo la renuncia de Mahuad. El día 22 luego de negociaciones entre indígenas, militares y líderes políticos, la crisis institucional concluyó asumiendo el vicepresidente Gustavo Noboa que no haría otra cosa que dar continuidad a la política neoliberal. Mahuad se fugó a Perú, de ahí a Chile y luego a EE.UU.

El siguiente desplazado fue Alberto Keinya Fujimori Fujimori (1938-), presidente de Perú (1990-2000). Gobernó durante una década bajo el signo del autoritarismo y la corrupción. El fraude en la elección del 2000 y el escándalo de Vladimiro Montesinos, su responsable del Servicio de Inteligencia Nacional, adelantaron su caída. Montesinos fue filmado mientras compraba un congresista que se pasó a las filas de Fujimori. La situación social y política se hizo insostenible. El 14 de noviembre del 2000 Fujimori viajó a Brunei para asistir a la VIII Cumbre de la APEC, los días 15 y 16. El 18 debía estar en Panamá para tomar parte en la X Cumbre Iberoamericana, pero no apareció. En cambio se dirigió a Japón y de aquí no me saca nadie. El 20 de noviembre, confirmando los rumores de una renuncia inminente, envió la carta de dimisión al Congreso peruano, pero la cámara lo destituyó el día 22 bajo el cargo de "incapacidad moral permanente". Fueron forzados a renunciar el primero y el segundo vicepresidente para que asumiera el presidente del Congreso (Valentín Paniagua Corazao, el sucesor de Belaúnde Terry al frente del Partido Acción Popular) como mandatario interino. En su década de gobierno, Fujimori ejecutó un autogolpe (1992), aplicó una política económica vulgarmente llamada fujishock que descargaba todos los costos sobre los sectores populares, provocó una guerra con Ecuador (1995) y condujo la ejecución sumaria de los guerrilleros (1997) luego del asalto a la embajada del Japón ocupada por el MRTA. Sin lugar a dudas es el ex mandatario que puso más distancia -el océano Pacífico- entre su país y el exilio. Huyó a más de 15.000 km de la Casa de Pizarro demostrando una total identificación con el concepto de "aldea global".

Fernando de la Rúa (1937-) presidente argentino (1999-2001) heredó las nefastas secuelas de dos ejercicios del corrupto Saúl Menem y su orientación neoliberal pro norteamericana y privatizadora que dejó al país en condición de quiebra. De la Rúa asumió con la intención de descargar sobre la población las consecuencias de los desmanes del menemismo. Un duro paquete de austeridad lanzado en mayo del 2000, tuvo como respuesta en la calle a miles de trabajadores convocados por sindicatos minoritarios. En agosto del 2000 estalló una crisis política al conocerse los millonarios sobornos pagados por el gobierno a los senadores peronistas para aprobar una rebaja de los derechos sindicales. En octubre, luego de una reestructuración del gabinete, renunció su vicepresidente Álvarez. La situación económica, financiera y social se agravaba semana a semana. Luego del desplazamiento de dos ministros de Economía en marzo del 2001 de la Rúa convocó a Domingo Cavallo -eminencia gris del gobierno Menem-, quién actuaría como enterrador de su administración. A mediados del 2001 los trabajadores lanzaron una serie de huelgas y disturbios en protesta por los bajos salarios y las malas condiciones laborales. En las elecciones parlamentarias de octubre del 2001 el presidente perdió la mayoría en la cámara baja y se redujo aún más en el senado donde ya era minoría. Entre las papeletas, nulas, en blanco y la abstención se alcanzaba el 50% del electorado. La población expresó así su rabia contra la élite política desacreditada. El descontento y la falta de confianza en el gobierno desató una corrida hacia los bancos a vaciar las cuentas.

El 3 de diciembre el gobierno aprueba la inmovilización de los depósitos bancarios por 90 días, medida conocida impopularmente como el corralito. El temido estallido social se desencadenó el 19 de diciembre, cuando una multitud, se lanzó al asalto de tiendas y supermercados en todo el país. Unas horas de saqueos y desmanes sumamente violentos bastaron para que los ministros en pleno presentaran la dimisión. De la Rúa aceptó sólo la renuncia de Cavallo a la vez que declaraba el estado de sitio y la consiguiente suspensión de garantías constitucionales. Bajo la consigna "que se vayan todos" los días 20 y 21 de diciembre se desató una batalla campal frente a la Casa Rosada entre los manifestantes encolerizados contra la corrupta clase política y las "fuerzas del orden".

Durante su mandato de poco más de dos años, hubo 8 ajustes económicos y 7 huelgas generales. La batalla final dejó 27 muertos en todo el país. La imagen inolvidable del helicóptero con el presidente huyendo de Casa Rosada y una manifestante con el puño en alto gritándole ¡¡Cagón!! recorrió el mundo.

La decisión de Gonzalo Sánchez de Losada (1930-) presidente neoliberal de Bolivia (1993-1997; 2002-2003) de entregar las reservas de gas natural, a la corporación Pacific LNG, integrada por Repsol, British Gas y Panamerican Gas, encendió la mecha. Enfrentamientos en La Paz, levantamiento de la población en El Alto, huelgas mineras, bloqueo campesino de las carreteras del altiplano, paro total en Cochabamba, Oruro y Potosí... acciones de los pobladores, campesinos, obreros, comerciantes, en su mayoría indígenas aimaras, quechuas y guaraníes, que se oponían a la continuación del saqueo de las riquezas de su tierra. Nadie se animaba a predecir el desenlace. Hasta que, el 12 de octubre luego de una reunión de gabinete con los altos comandos militares, el presidente Sánchez de Lozada pronunció las palabras fatales: "Yo no voy a renunciar". A partir de allí se supo que era cuestión de horas. La memoria sudamericana nos recordó las mismas declaraciones hechas por Collor (1992), Bucaram (1997), Fujimori y Mahuad (2000) y De la Rúa (2001)... Mientras el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU declaraba entre efusivos elogios al presidente repudiado: "No vamos a tolerar que el gobierno sea derrocado", el mandatario huía hacia Miami, su verdadera patria. Huyó del Palacio Quemado -casa de gobierno- en helicóptero repitiendo el esquema de de la Rúa.

La única tentativa de golpe militar pro norteamericano en nuestro continente en los últimos años fue la intentona contra Hugo Rafael Chávez Frías (1954-) actual presidente venezolano (1999-) en abril del 2002.

Los empresarios privados, a través de la Federación Venezolana de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción (Fedecámaras), por cuyas manos pasaba el 90% del PIB no petrolero, y los sindicatos burocráticos, con la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) unieron fuerzas para propiciar una revuelta civil que forzara, la dimisión del presidente. Actuaban bajo el auspicio de EE.UU. e irradiaban sus intenciones a través de los medios de comunicación pro imperialistas del país.

El pretendido golpe era la respuesta a los 49 decretos-ley promulgados por Chávez que incluían la Ley de Tierras y un decreto sobre los hidrocarburos aumentando la tributación de las corporaciones extranjeras hasta el 30% y reservando al Estado una participación mayoritaria, del 51%, en las sociedades mixtas con las empresas concesionarias privadas. Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), el emporio estatal, aporta el 80% de las exportaciones, el 40% de los ingresos del presupuesto nacional y el 27% del PIB. La Ley de Tierras iniciaba una reforma agraria contra los terratenientes que detentaban el 70% de la tierras cultivables y el segundo era una verdadera re-nacionalización del petróleo. Venezuela es el cuarto productor mundial y el segundo de la OPEP tras Arabia Saudí.

La CTV convocó una huelga general el 9 de abril y, constatado su seguimiento desigual decidió prolongarla al día siguiente. En PDVSA se trabajó sin novedad, no obstante la crispación causada por los recientes despidos de ejecutivos rebelados contra el nombramiento de la nueva dirección y la revisión de los criterios de gestión mercantilistas del holding. En la segunda jornada de paros se disparó la tensión, con el llamado por la CTV y Fedecámaras a la huelga general indefinida, la desautorización de Chávez por algunos generales y la advertencia del Gobierno de que había una conspiración para derribarlo. El día 11, jueves, se aceleraron los acontecimientos. En respuesta al llamamiento de Fedecámaras y la CTV, varios miles de caraqueños, exigieron la renuncia inmediata de Chávez. La marcha, protagonizada por las clases medias privilegiadas por parte de la renta petrolera, se encaminó hacia la sede de PDVSA, en el sector este de la ciudad, pero luego cambió el itinerario y se dirigió hacia el Palacio de Miraflores, en cuyas inmediaciones estaba congregada una muchedumbre de los barrios pobres partidarios del presidente. Las manifestaciones no llegaron a encontrarse, pero esto no evitó que corriera sangre. Como resultado del intercambio de disparos en el Puente Llaguno y la Avenida Baralt en el corazón de Caracas, entre 17 y 20 personas perdieron la vida y más de un centenar resultaron heridas. Con posterioridad a estos hechos, ha quedado demostrado que la matanza fue planificada por los golpistas para crear una situación de caos, provocar víctimas en las dos manifestaciones, y desacreditar al Gobierno, justificando su derrocamiento.

El día 12, se produjo la caída de Chávez como consecuencia de la desautorización pública del Alto Mando Militar. Con todas las características de un golpe de Estado, Chávez, vestido con su uniforme de teniente coronel de paracaidistas, fue puesto bajo arresto. Entretanto, el presidente de Fedecámaras y principal rostro de la oposición en los últimos meses, Pedro Carmona Estanga, anunció que contaba con el apoyo de los militares para formar un Gobierno Transicional de seis miembros, de hecho una junta cívico-militar. Carmona, con el título de presidente de la República, y su ejecutivo de "transición democrática y unidad nacional" tomaron posesión por la tarde en el Palacio de Miraflores, en un clima de euforia en las filas opositoras, que, creían asistir al final de la era Chávez. EE.UU. sin disimular su agrado por los acontecimientos, reconoció de inmediato al nuevo gobierno. Pero no contaban con la población de los suburbios pobres de Caracas que se adueñaron de las calles céntricas, rodearon el palacio de gobierno y exigieron el retorno de Chávez. Frente a la enorme movilización popular y bajo presión de algunas unidades militares que salieron en defensa del presidente depuesto, el ejército le quitó el apoyo a Carmona. En contraposición a De la Rúa y Sánchez de Losada, Chávez volvió en helicóptero en la madrugada del domingo 14 de abril al Palacio de Miraflores para retomar la presidencia. Desde entonces a Carmona lo llaman el breve.

Lucio Gutiérrez Borbúa (1957-) presidente ecuatoriano (2003-2005) fue electo con una plataforma populista de izquierda apoyado por la organización campesina CONAIE y su brazo político Pachakutik, sindicatos y organizaciones de izquierda, prometiendo resolver los problemas sociales del país. Una vez en el poder adoptó las políticas propuestas por el FMI, cortando subsidios de alimentos y programas sociales y dedicando más del 40% del presupuesto -basado en la renta petrolera- al pago de la deuda externa. En política internacional se arrogó el papel de principal aliado de George W. Bush en América Latina, apoyando el Plan Colombia y el Tratado de Libre Comercio. En el país funcionan como mínimo 5 agencias estadounidenses: Agregaduría de Defensa (DAO, por sus siglas en inglés), Agencia de Control y Fiscalización de Drogas (DEA), Grupo Consultivo y de Ayuda Militar (MAAG), Departamento de Seguridad Interna (DHS) y Agencia Nacional de Seguridad (NAS). A ellas se suman las fuerzas de la base de Manta, en el litoral pacífico, ocupada por el Comando Sur desde 1999, cuando se firmó un acuerdo bilateral por 10 años. No es extraño, entonces, que el 11 de abril pasado, el general Richard Myers, jefe del comando de las fuerzas armadas de Estados Unidos y brazo derecho de Bush, condecoró a Gutiérrez en Quito, agradeciéndole la inmunidad conferida a sus tropas en Ecuador.

La crisis se inició en diciembre del 2004 cuando Gutiérrez destituyó 27 de los 31 jueces de la Suprema Corte, que apoyaban la tentativa del Congreso de hacer impeachment del presidente y colocó aliados para sustituirlos. Los nuevos jueces anularon los procesos por corrupción al ex presidente Bucaram que retornó del exilio a principios de abril del 2005.

La respuesta fue en la calle: las movilizaciones devinieron en auténticas oleadas de ciudadanos descontentos que protestaban por la política económica, la exoneración de los gobernantes involucrados en casos de corrupción y la destitución de los jueces de la Corte Suprema. El grito de consenso: "Lucio fuera". Con la intención de frenar las protestas callejeras el presidente decretó, el 15 de abril, el estado de sitio. Esta medida no hizo más que estimular las movilizaciones y 19 horas después fue obligado a levantarla. El 16, unos 30 mil manifestantes desarmados -con fuerte participación de las clases medias y los pobres urbanos, junto a los estatales, docentes, estudiantes y con el apoyo político de las organizaciones campesinas e indígenas- rompieron cercos y sortearon alambres de púas y enfrentaron gases y balas de caucho. Luego de algunas artimañas del Congreso que no detuvieron la revuelta, en la noche del 19 de abril, las movilizaciones se multiplicaron, llegando a más de 40.000 manifestantes en la capital. El enfrentamiento con la policía dejó decenas de heridos y un periodista muerto, agudizando la crisis en extremo.

La jornada del miércoles 20 fue decisiva, el gobierno debilitado armó su propia fuerza de choque que se enfrentó con los manifestantes, encontrando por primera vez una firme respuesta con los estudiantes actuando como el sector más radicalizado. En un edificio cercano al Congreso, 60 legisladores de 62 presentes en un total de 100, destituyeron a Gutiérrez y al presidente del Congreso -Omar Quintana, oficialista- y designaron al vicepresidente Alfredo Palacio como nuevo mandatario. Lucio Gutiérrez terminó abandonando en helicóptero el Palacio de Carondelet, sede del gobierno.

Dos indicios vaticinaron el desenlace. Como en seis acontecimientos similares anteriores, el presidente, amenazado por las movilizaciones, anunció "No voy a renunciar". El otro síntoma fue cuando comenzó a escucharse en la calle la consigna: "que se vayan todos", reflejando -como en Argentina- la repugnancia por el espectáculo grotesco de un sistema político envilecido.

Durante los últimos ocho años los trabajadores, campesinos, indígenas y pobladores pobres, dieron sobradas muestras de disposición a la lucha contra los gobiernos, sus políticas neoliberales y sus concesiones militares a EE.UU., llegando a tirar tres presidentes. Así fue, con las movilizaciones que expulsaron a Bucaram (1997), luchando luego contra su sucesor Fabián Alarcón, derrocaron a Jamil Mahuad (2000), movilizándose luego contra Noboa y finalmente echaron a Lucio Gutiérrez (2005).

Este sobrevuelo por las variadas destituciones presidenciales nos permiten sacar algunas conclusiones:

1- En los últimos 13 años hay un cierto padrón de comportamiento que se inicia con Collor y se reproduce 9 veces: tres en Ecuador (1997;2000;2005) y por una vez en Brasil (1992), Venezuela (1993), Paraguay (1999), Perú (2000), Argentina (2001) y Bolivia (2003). En todos los casos la movilización popular cumple un rol fundamental en la expulsión de los presidentes. La única variante se da en Venezuela (2002) donde Chávez es restituido luego de una intentona de golpe patronal auspiciado por EE.UU. Pero en los diez casos, fueron multitudes movilizadas las que forzaron la salida definitiva.

2 - En los nueve casos de expulsión de presidentes, el escenario económico del proceso que conduce a los acontecimientos, son planes de gobierno que aplican las medidas neoliberales de la receta del FMI y el Banco Mundial. En el caso de Venezuela, la restitución de Chávez, es en defensa de un gobierno que comienza a distribuir la renta petrolera entre los sectores desposeídos. De manera que la dirección del vector movilización es la misma.

3 - En todos los casos hay un rechazo a las elites políticas tradicionales que administran el país en función del capital imperialista y sus socios nativos. Esta política aplicada conduce, por un lado, a desgastar las bases de apoyo social de las elites dirigentes y de las clases dominantes en las llamadas clases medias; y por otro, a corroer la legitimidad de las elites dominantes que se convierten de hecho en apéndices poco confiables de las potencias imperialistas y sus direcciones. Los planos económicos dictados por el imperialismo no dejan margen al clientelismo clásico.

4 -Tanto las elites dirigentes como las clases dominantes están sometidas a todos los procesos de corrupción inherentes a la venta, montaje y la gestión de los sectores privatizados y del pago a los acreedores. De igual manera participan como socios menores de los saqueos y fraudes del capital financiero internacional. Las medidas económicas pro imperialistas y la corrupción convierten a los gobiernos, partidos tradicionales y parlamentos en un sistema político envilecido que, en cierto momento, provoca la repulsa de multitudes enfurecidas.

5 - En la mayoría de los casos la defensa de la soberanía y el sentimiento antiimperialista tienen una presencia destacada. El rechazo al ALCA y los TLC; la condena al Plan Colombia en los países fronterizos; el repudio al pago de la deuda externa; la defensa de los recursos naturales y las luchas contra las privatizaciones, son enunciados mayoritariamente también dirigidos contra el imperialismo.

6 -Tanto el de Sánchez de Losada en Bolivia como el de Mahuad y Gutiérrez en Ecuador, fueron gobiernos visiblemente controlados desde el Departamento de Estado norteamericano y contaron con todo el apoyo de EE.UU. para no ser depuestos. Los golpistas de Venezuela en el 2002 tuvieron el mismo auspicio. En los cuatro casos el resultado fue contrario a EE.UU. Aunque las sucesiones de Mesa en Bolivia y Noboa en Ecuador tuvieron su aval. Alfredo Palacio -sucesor de L. Gutiérrez- no cuenta con su simpatía y proponen elecciones anticipadas. Todos estos elementos determinan que el panorama latinoamericano de los últimos años se caracteriza por una crisis institucional de dominación política burguesa-imperialista a escala continental.

7 - Desde hace más de una década, el cargo de presidente sudamericano pasó a ser revocable en cualquier momento, a condición que la movilización de la población alcance la magnitud necesaria para forzar la destitución, haciendo que la democracia directa se imponga frente a la representativa. Sea por la movilización popular, sea a través del referendo o plebiscito, la democracia directa comienza a ocupar un lugar preponderante en las iniciativas democráticas populares y en la mayoría de los casos se impone sobre los representantes que manipulan o traicionan los intereses populares. Así en el plebiscito contra Chávez del 2004 llamado por la oposición, un 60% de la población votó en apoyo al presidente y a la Revolución Bolivariana.

8 - Las luchas de los movimientos sociales se convierten en el elemento dinamizador central y el eje sobre el cual, en diversas ocasiones, las masas asedian a las clases dominantes y sus instituciones. Los sucesivos levantamientos, huelgas, ocupaciones de tierras, cortes de caminos, luchas contra las privatizaciones y manifestaciones de masas, revelan la magnitud socio-política de las resistencias populares, amplias, radicales, democráticas y antiimperialistas. Es que la re-colonización imperial de América Latina, coloca las tareas políticas de soberanía nacional y de transformación de la sociedad de manera íntimamente relacionadas.

9- En las crisis de los estados periféricos del continente convergen tanto los factores estructurales de largo plazo, como las medidas adoptadas por los gobiernos sometidos al imperialismo y sus instituciones que se proyectan en camino de una re-colonización: privatizaciones, planos de ajuste, venta-liquidación de los recursos naturales (sobretodo a las transnacionales imperialistas), tratados de libre comercio con EE.UU. (TLCAN, ALCA, CAFTA, etc.) y apertura comercial indiscriminada, endeudamiento externo, concentración de la propiedad de la tierra, desindustrialización en algunas regiones, desmantelamiento de las leyes de protección social, servicios públicos quebrados, flexibilización laboral, desempleo, pobreza y hambre.

10 - Los sujetos de la rebeldía social son diversos: trabajadores sindicalizados, desempleados, campesinos sin tierra, campesinos que sustentan la resistencia zapatista, pueblos indígenas, sin techo, operarios de fábricas "recuperadas", jubilados, cooperativistas, estudiantes, pobladores, jóvenes y mujeres de los barrios pobres, pequeños agricultores y comerciantes arruinados y pequeños ahorristas estafados. El clima de revuelta en las clases bajas explica la instabilidad latinoamericana. Con diferentes magnitudes y diversas expresiones, no hubo un país de América del Sur que no atravesase por crisis de las instituciones burguesas.

11 - Junto a la descomposición de los partidos tradicionales de la elite política, se abrió una crisis en las burocracias sindicales y una recomposición de los movimientos sociales. Las grandes centrales sindicales que se consolidaron en el siglo anterior se desmoronan. La CGT argentina es un aparato burocrático en decadencia, situación agravada por el acompañamiento a los gobiernos peronistas neoliberales y su ausencia en el "argentinazo". La CTV venezolana luego de participar en el golpe contra Chávez entró en caída libre. La CUT brasileña atraviesa un proceso de rupturas de sindicatos que se rebelan contra la política económica del gobierno Lula. La excepción es la COB boliviana, que desde una situación de parálisis, se re-prestigió al sumarse a las movilizaciones indígenas campesinas que derribaron a Sánchez de Losada. El escenario social de nuestro continente se ha reestructurado y mientras organizaciones tradicionales pierden perfil, nuevos protagonistas asumen roles destacados: los movimientos campesinos indígenas, los movimientos de sin tierras, los piqueteros, los pobladores de los suburbios pobres de las ciudades, partidos y organizaciones étnicas, los estudiantes y jóvenes desocupados, los nucleamientos de trabajadores informales.

12 - En el siglo anterior las destituciones presidenciales siempre cabían a los uniformados y por lo común asumía una junta militar o un "general presidente". Desde 1992 en adelante, en todos los casos los parlamentos fueron los que otorgaron una coartada de legalidad a las sustituciones de los mandatarios. En Venezuela 1993 la destitución la produjo la Corte Suprema de Justicia, pero el Congreso fue quien nombró el sustituto. Los parlamentos actúan como "mediadores" entre la población y los reemplazos presidenciales, encontrando los mecanismos de sucesión que la mayor parte de las veces no existen en las constituciones. En ninguna carta magna democrático burguesa se acepta que el presidente sea revocable en cualquier momento ni se estipula que hacer, cuando la población enfurecida lo expulsa antes que se complete su mandato. La única salida es el vicepresidente. Si el vicepresidente es potable para las fuerzas políticas "supervivientes", el parlamento lo inviste. En caso contrario se fuerza su dimisión y asume el presidente del Congreso o se realizan las componendas necesarias para que asuma alguien potable para la clase política. A la caída de Fujimori hubo que esfumar dos vicepresidentes. En Argentina en dos semanas hubo cinco presidentes. En todos los lances la sucesión se resuelve luego de una negociación de los líderes políticos por porciones de poder en el nuevo escenario.

13 - En algunas oportunidades intervinieron otros interlocutores para la negociación de la "salida institucional". En las tres destituciones de Ecuador las Fuerzas Armadas se entrometieron públicamente dando y quitando apoyo a los presidentes condenados o vetando a la sucesora inmediata, en el caso de Bucarán. En Bolivia los mandos militares intentaron hasta último momento sostener a Sánchez de Losada. Pero en Sudamérica, las Fuerzas Armadas durante el siglo XX protagonizaron experiencias que los han desacreditado totalmente frente a la sociedad e internacionalmente. Todavía la opinión pública de la mayoría de los países del continente los repudia, amplios sectores siguen reclamando que sean juzgados por sus crímenes y algunos mandos aún enfrentan procesos. La reacción frente a una intentona militar podría ser imprevisible. Lo cierto es que los ejércitos han evitado intervenir con golpes frontales en los últimos años. Esto no significa que los ejércitos estén desmantelados. Hay una completa continuidad de las instituciones policiales-militares y represivas durante los procesos de democratización que sucedieron a los gobiernos militares. Por otro lado existen iniciativas de represión más o menos selectiva en la mayoría de los países del continente y una tendencia clara a criminalizar los movimientos sociales que reclaman sus derechos. En las crisis presidenciales a que nos venimos refiriendo no dejó de actuar la represión. En este panorama general es necesario hacer una excepción: Colombia. Se trata de un país militarizado, paramilitarizado y bajo intervención militar norteamericana, en situación de guerra civil. Por ser el aliado privilegiado de EE.UU. su escenario nos plantea la amenaza latente de militarización en el continente. Pero es necesario destacar que las contadas intromisiones y presiones militares han estado a punto de crear rupturas verticales de la institución (Ecuador 2000, Venezuela 1992 y 2002) o peor aún un quiebre horizontal (Bolivia 2003, cuando el ejército tiró contra la policía) al confrontarse con una movilización popular de amplia representación.

14 - Los embajadores de EE.UU. también intervienen abiertamente en defensa de sus pupilos o en la elección del sucesor. Así ocurrió con Sánchez de Losada (y Mesa, su sustituto), con Mahuad (y Noboa) y últimamente con Lucio Gutiérrez. Puede suponerse que en el caso de la sustitución de Fujimori, EE.UU. veía con entusiasmo el interinato de Paniagua, heredero de su aliado incondicional Belaúnde Terry. La OEA es otro de los interlocutores en las transacciones de la sustitución de presidentes. Hasta el momento actúa como vocero oficioso del Departamento de Estado pero, agobiada por los escándalos de sus titulares, ha perdido mucha capacidad de presión. A partir del 2002 se sumó Brasil, que se arroga el derecho de intervenir en situaciones críticas sudamericanas imponiendo su liderazgo continental. Lo hizo en la huelga petrolera en Venezuela, intervino en Bolivia para que asumiera el vicepresidente Mesa, recibió y asiló a Cubas Grau, comanda la fuerza de intervención militar en Haití y rescató a Lucio Gutiérrez otorgándole asilo. Su intervención en Bolivia fue para impedir la ruptura de la legalidad institucional burguesa. Con la intervención en Haití fue más allá. Sirvió para "blanquear" la situación luego de una desestabilización pergeñada por los servicios norteamericanos y un golpe efectuado directamente por los marines. EE.UU. elogia el liderazgo continental brasileño, al tiempo que chantajea con un voto favorable al ingreso de Brasil en el Consejo de Seguridad de la ONU. La condición es que sus intervenciones no se salgan del libreto y que se mantenga el acuerdo básico del gobierno Lula con EE.UU. de no innovar en la relación de dependencia financiera de Brasil con el imperialismo.

15 - Lo cierto es que cada vez hay más interlocutores en las negociaciones de destitución presidenciales, pero por el momento los parlamentos son las instituciones utilizadas para la normalización en las caídas de mandatarios. Y las negociaciones de las elites políticas por tras de estas instituciones siguen definiendo las salidas en estas crisis. Tanto en Argentina como en Ecuador en abril del 2005, la consigna "que se vayan todos" sintetiza el repudio al sistema político en conjunto, pero no plantea una salida por la positiva que impida las maniobras de los dirigentes tradicionales para que todo continúe como está. Hasta ahora las movilizaciones callejeras se agotaron en el momento inmediato a la fuga presidencial, sin intentar imponer una salida propia. Y las viejas raposas partidarias, responsables por la descomposición del sistema político, se hacen cargo de restaurarlo en iguales o similares condiciones.

16 - El movimiento popular ha apoyado las instituciones democrático-burguesas y la democracia representativa cuando ella está amenazada por golpes militares pro imperialistas o cualquier tipo de iniciativa autoritaria. Así fue en Venezuela en el 2002. En la crisis de Bolivia de octubre del 2003, el embajador norteamericano se instituyó como gran defensor de la continuidad democrática para mantener al presidente electo Gonzalo Sánchez de Losada. Después de su expulsión los países americanos intervinieron en defensa de la asunción de Carlos Mesa -el vicepresidente en ejercicio- para impedir que una institucionalidad alternativa de la democracia popular ¿Asamblea Popular? sustituyese el parlamento desacreditado que sustentaba a Sánchez de Losada y pasó a sustentar a Carlos Mesa.

17 - En la crisis de Bolivia de octubre del 2003 se levantó la necesidad de una Asamblea Constituyente. Pero a pesar de tratarse de un proceso insurreccional, la movilización no continuó lo necesario para imponerla. Es un órgano con una representación más amplia que el Parlamento y tiene la capacidad de modificar el sistema político y la propia estructura de la sociedad. En la mayoría de las constituciones burguesas está contemplada. Pero los políticos tradicionales saben perfectamente que una Asamblea Constituyente elegida en el marco de una población enardecida y movilizada es un instrumento muy peligroso para el sistema capitalista. Aspiraciones populares postergadas o estafadas invariablemente por los políticos burgueses como la Reforma Agraria o las que representan las ansias de soberanía nacional (no pago de la deuda externa, ruptura con los TLC, nacionalización de los hidrocarburos, expulsión de tropas extranjeras, etc.) pueden ser aprobadas y efectivizadas por una Constituyente. Incluso medidas más radicales aún. Por eso la clase política boliviana evitó hasta ahora su convocatoria. Y por eso también, en estas crisis, es un camino que impediría las maniobras parlamentarias para burlar los reclamos populares. En Venezuela, la Asamblea Nacional Constituyente, bajo el gobierno de Chávez (1999), abrió el camino al proceso de revolución bolivariana.

18 - En esta etapa de crisis institucional de dominación imperialista y burguesa presenciaremos más de una vez la repulsa popular a los presidentes, parlamentos o a la justicia burguesa. Cuando las instituciones democrático-burguesas son colocadas en jaque por la movilización popular, como fue en el caso de Bolivia, después del derrocamiento de Sánchez de Losada, aceptar la continuidad democrático burguesa y permitir que la sucesión la asuma el vicepresidente que era previsible que continuaría con la misma orientación, significa perder en el parlamento lo que se gana en la calle. En estos casos es el momento de impulsar en el movimiento la Asamblea Constituyente o -si las condiciones lo permiten- instituciones alternativas de democracia popular. De esta forma se da una respuesta positiva a las aspiraciones populares de cambio.

19 - En Bolivia en el 2003 hubo un frente de hecho entre la Central Obrera Boliviana (COB), los cocaleros del Chapare y Los Yungas, el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales que los representa, la Confederación Sindical Única de los Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y el Pachacutik dirigidos por Felipe Quispe, la Junta Vecinal del Alto, la Coordinadora de Defensa del Gas, la Central Obrera de Cochabamba, etc. Cuando la amenaza de renuncia del presidente Mesa para imponer la Ley de Hidrocarburos favorable a los monopolios, hubo un acuerdo formal entre los mismos protagonistas para actuar en conjunto frente a la maniobra del presidente. ¿De qué clase de organización se trata? Todo indicaría que es un Frente de Organizaciones Sociales y Políticas. En Ecuador un frente con esas características participó en la caída de Mahuad y en las elecciones que eligieron a Lucio Gutiérrez. ¿Cuál es la razón para mixturar organizaciones sociales y grupos políticos en un mismo frente? Como ya vimos, el neoliberalismo provocó una profunda reestructuración de la sociedad. Surgieron nuevos protagonistas sociales. Muchos de ellos no se sienten representados por ningún partido político. Las organizaciones campesinas indígenas no se consideran contempladas por la izquierda urbana de clase media. A muchas organizaciones ambientalistas o de género (en sentido amplio) les pasa lo mismo. Trabajadores informales, desocupados o sin techo muchas veces no son representados por organizaciones políticas. La deficiente fuerza político-organizativa de la izquierda socialista y revolucionaria en el continente, frenó e impidió la conexión necesaria entre los diversos movimientos sociales radicales y sus dinámicas políticas de mudanza profunda. En esta fase, falta todavía una dirección social y política anticapitalista y antiimperialista que pueda disputar la conducción del gobierno y del estado, a las elites y a las clases dominantes. Esta dirección social y política se hace imprescindible para un cambio radical de la sociedad.

Volviendo a las destituciones de presidentes, es bueno recordar que en medio de todas las farsas grotescas de los golpes militares -con sus secuelas de miseria, persecuciones y crímenes-, las expulsiones a empujones o sin zapatos, y las fugas en helicóptero en medio de multitudes enfurecidas, dos acontecimientos, por distintas razones, se mantuvieron en el plano de la dignidad. Uno fue el adversamente protagonizado por Salvador Allende en la Moneda, el 11 de septiembre de 1973. El otro fue festejado por los cubanos el 1ero. de enero de 1959 cuando los revolucionarios entraban en La Habana y se afianzaba la gesta del único pueblo que ha conquistado su independencia en el continente.

Isla de Santa Catarina, Brasil, 1º de mayo 2005

* Juan Luis Berterretche, escritor y periodista uruguayo, realizó varios trabajos de investigación sobre el movimiento anarquista y la III Internacional en el Cono Sur durante las primeras décadas del Siglo XX. Militante de la izquierda marxista revolucionaria en los años 60, 70 y 80, tanto en Uruguay como en Argentina y Brasil. Actualmente es Secretario de Formación del P-SOL (Partido Socialismo e Liberdade) en Santa Catarina, Brasil. (Tomado de "Correspondencia de Prensa")




Una Nota sobre la Muerte de André Gunder Frank (1929-2005)

Por Samir Amin

Yo me encontré a André Gunder Frank y su esposa Marta Fuentes en 1967. Una larga conversación nos convenció que estábamos intelectualmente en la misma longitud de onda. La "Teoría de la modernización," entonces dominante, atribuyó "el subdesarrollo" del Tercer Mundo a la formación retardada e incompleta de sus instituciones capitalistas. La ortodoxia Marxista, representada por los Partidos Comunistas, presentó su propia versión de esa visión y caracterizó América Latina como "semi-feudal." Frank puso por delante una nueva y completamente diferente tesis: que desde sus mismos orígenes América Latina se había constituido dentro de la estructura del desarrollo capitalista como la periferia de los centros con costas sobre el Atlántico Europeo. Por mi parte, yo había comenzado a analizar la integración de Asia y África en el sistema capitalista a la luz de los requerimientos de la "acumulación en escala global", un proceso que por su lógica interna tenía que producir una polarización de riqueza y poder.

Unos años después, en México en 1972, volvimos a encontrarnos nuevamente, en el Congreso del CLASCO (Congreso del Concilio Latinoamericano de Ciencias Sociales), dónde Frank -junto con F. H. Cardoso, Aníbal Quijano, Rui Mario Marini y otros- propuso la primera formulación de la "teoría de la dependencia". Ellos me habían invitado a presentar las conclusiones que yo había sacado en forma paralela, en base al muy diferente proceso histórico por el cual Asia y África se habían integrado en el sistema global.

Nosotros encontramos naturalmente lineamientos similares en el "Sistema Mundial", la escuela de pensamiento introducida durante los años 70 del siglo pasado por Immanuel Wallerstein. Así se estableció "la banda de los cuatro" (Amin, Arrighi, Frank, Wallerstein). Los "cuatro" nos pusimos de acuerdo en editar dos libros de los cuales seríamos sus autores: ¿La crise, quelle crise ? [¿La Crisis, Qué Crisis?] (1982) y Le gran tumulte? [¿El gran tumulto?] (1991) (los dos publicados en Francia por Maspéro-La Découverte). Aunque el establecimiento de la nueva estructura económica de la globalización neoliberal recién había empezado y la nueva estrategia global de capitalismo recién comenzaba a percibirse, nosotros ya atribuimos importancia estratégica a los "nuevos movimientos sociales" que diez años después, en Porto Alegre en el 2001, lograron juntarse en el "Foro Social Mundial."

Esta proximidad de perspectivas básicas, a pesar de las claras diferencias (que estimulaba a todos nosotros ) nos llevó a una amistad íntima. Isabelle (mi esposa) y yo amamos a Frank como un hermano y padecí la aguda degradación de su salud durante los últimos doce años de su vida, años de constante y valerosa lucha contra el cáncer. Lo que yo amé por sobre todas las cosas de Frank era su ilimitada sinceridad y devoción. Frank estaba motivado por un solo deseo: el deseo de ser útil a la clase obrera y siempre subordinado al pueblo y a las víctimas de la explotación y la opresión. Espontáneamente, incondicionalmente, él estaba siempre de su lado. Una cualidad que no necesariamente se encuentra en los mejores intelectuales.




Vimos en la Web

"Asia Oriental y el mundo: las décadas por venir"  Immanuel Wallerstein.

Brasil: la Gran Marcha de los Sin Tierra por la reforma agraria y por un cambio en la política económica del presidente Lula da Silva. Entrevista con Luiz Bassegio, secretario general del Grito Dos Excluidos, una de las organizaciones que participan en la marcha

En la era del terror. Noam Chomsky

Haití: la huelga de hambre que amenaza la vida del encarcelado ex primer ministro de Haití Yvon Neptune ya lleva tres semanas, lo que aumenta la tensión en el país más pobre de América

1ro. de mayo: Discurso de Atilio Boron en la Plaza de la Revolución de La Habana

Carta de Evo Morales al presidente venezolano Hugo Chávez Frías




Buzón de los lectores.
Gracias a todos por sus aportes los iremos publicando en sucesivos números  

ACLAREMOS LAS ACLARACIONES
Compañeros:
Cuando "La Lucha Continúa"  me pidió autorización para publicar un (apurado) balance sobre Adeom, no vi ningún problema. No se me ocurrió que iban a hacerle modificaciones y ponerle mi firma... para peor sin consultarme sobre el resultado final.
Se podría haber optado por sacarlo sin mi firma, con las correcciones que quisieran (aunque no me parecía tampoco muy apropiado), o sacarlo sin modificar (por más limitaciones que tuviera su redacción), o finalmente hacerle modificaciones y consultarme sobre las mismas...
Yo no caractericé de "moderadas" y "radicales" las listas, terminología del periodismo burgués superficial, no mía. Mucho menos es mía la caracterización política de las listas, que no creo realista. ¿La 17 es del PST e independientes? Me acabo de enterar. ¿La 1974 es del MRO y del FRAS? No lo sabía. ¿La 1980 es del PT? Estoy muy conciente de que NO es así. Curiosamente para la 307 no se toma la versión "periodística" de su filiación (supuestamente vinculada a la Coordinadora 8 de Octubre), pero sí se lo hace para las demás listas, cuando todos sabemos que la realidad es mucho más compleja en TODAS ellas.
Entiendo que en un mensaje que va para compañeros de otros países, que no conocen la realidad del movimiento obrero uruguayo, pueda ser vital informarles qué son esas listas. Pero si no se me consultó sobre como YO las caracterizaba (lo que correspondía si se iba a poner mi firma), podrían haber puesto esas caracterizaciones FUERA de mi mensaje, bajo la responsabilidad de la redacción de "La Lucha Continúa".
Si "moderados" y "radicales" nunca dijo mucho, ahora dice una falsedad. Platero no se caracteriza por ser "reformista" o "moderado", sino por ser polea de transmisión del gobierno del EP-FA-NM en el sindicato, es decir, representante de un gobierno burgués y fondomonetarista. No defenderá "moderadamente" y con métodos "moderados" las reivindicaciones de los trabajadores, sino que ha anunciado que no exigirá el cumplimiento del convenio, al que consideró "una locura" firmar (por parte de Arana), precisamente cuando 4200 trabajadores están ganando en primera instancia un reclamo judicial por su incumplimiento.
Ante esta situación, que no fue generada por mí sino por un método que considero poco responsable, les pido que publiquen una aclaración en el próximo número, respecto a que el mensaje fue modificado sin mi conocimiento y que no me hago responsable del "resultado". Lamento tener que llegar a esto, y parto de la base de que es un mal entendido, que no hubo ninguna mala fe de parte del Equipo Editor de "La Lucha Continúa". Saludos fraternales.
Nota de la Redacción: La carta del lector aclara debidamente los hechos en términos formales. Las caracterizaciones entre paréntesis referidas a las listas fueron agregadas por nosotros pra hacer más inteligibles los hechos, y debimos hacerlo constar así. En cuanto al contenido conceptual de las mismas, es tan opinable una cosa como la otra. Defenderíamos aquí nuestro punto de vista frente al de Rafael Fernández... si eso fuese realmente lo más importante. Pero en un balance sobre las elecciones de ADEOM, sobre otras elecciones sindicales, sobre la presencia política electoral de los distintos grupos mencionados, sus resultados, y las oportunidades que se dejan pasar... hay otras cosas de las que hablar antes. Lo haremos.  


la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos