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Hola COAcios:
Ahí os mando una crónica
no demasiado larga (no hay mucho que contar) del viaje en barco que hicimos
saliendo desde Viveiro hasta aguas afuera de Estaca de Bares. Para los que
no les apetezca leer, mando antes una lista de las especies que vimos (que vi,
mejor dicho; pero no me queda ninguna, creo). No muchas, y ninguna de ellas en
cantidad apreciable, ni mucho menos. Saludos.
Nacho Vega.
LISTA DE ESPECIES
Pardela sombría Puffinus
griseus
Pardela pichoneta Puffinus
puffinus
Pardela balear Puffinus
mauretanicus
Pardela capirotada Puffinus
gravis
Pardela cenicienta Calonectris
diomedea
Paíño europeo Hydrobates
pelagicus
Alcatraz atlántico Morus
bassanus
Cormorán moñudo Phalacrocorax
aristotelis
Eider común Somateria
mollissima
Págalo grande Stercorarius
skua
Págalo pomarino Stercorarius
pomarinus
Págalo parásito Stercorarius
parasiticus
Gaviota patiamarilla Larus
michahellis
Charrán común Sterna
hirundo
Fumarel común Chlidonias
niger
SALIDA EN BARCO DESDE
VIVEIRO
Antes de que amaneciera cogí el
"buga" y me fui a Luarca a encontrarme con Adolfo, que pasa allí el fin de
semana. En el tramo de autovía que salva el alto del Praviano, después de pasar
el viaducto de Ablaneda, el primer y único susto. Un probe erizo que libró por
media púa. ¡Qué despacio caminan, los probes! Una vez que recogí a Adolfo,
rumbo a Viveiro. Ahora que no hay que pasar por Navia es casi un paseo. En
Viveiro encuentro con el resto de la gente, incluido el tercio restante de las
milicias astures (o sea, Clemente).
Dentro del puerto, la primera
sorpresa agradable. Los Eideres comunes, pegados al barco. No os puedo decir si
macho y hembra (ésta seguro), porque uno se sumergió antes de poder casi verlo.
Parecía que la cosa prometía, pero no. En el trayecto de ida, con un nordestín
bastante cabrón (con perdón por la forma de señalar) que levantaba unas olas muy
molestas, lo que más preocupaba a la mayoría de la peña no era ver aves
marinas, precisamente, sino que era no pegarse una morrada contra algo
duro. El barco, matrícula de Bilbao y que se llama Aroa (rocío en vasco), es de
fondo plano. Lo que significa que si la mar se mueve un poco, él también se
mueve (y como se mueve). Durante el trayecto de ida, lo más bonito fue ver el
Págalo pomarino, un adulto en fase clara con las "cucharas" de la cola en
perfecto estado que, por varias veces, nos pasó "a huevo". La peña lo
"crucificó" a fotos. Otro bicho muy guapo, fue una Pardela capirotada que
también parecía que posaba para una revista de ornitología. Además, una Pardela
pichoneta (un bicho bastante poco común por aquí), dos Pardelas sombrías,
Pardelas baleares, una Pardela cenicienta, Alcatraces atlánticos, Fumarel común, Págalos grandes (se llegaron a ver
dos juntos) y Págalo parásito. Y, al menos, siete Paíños europeos
(de los cuales, yo sólo llegué a ver cinco juntos). Había "overbooking" en la
cubierta de popa, y la estabilidad, como ya os dije, era peor que
mala.
En el viaje de vuelta, parecido. Muy
probablemente, alguno de los bichos que nos cruzamos en la ida, fueran los de la
vuelta (págalos, charranes, algunas pardelas).
Tanto a la ida como a la vuelta,
escasez de bichos. Y, cosa curiosa, ninguna Gaviota de Sabine. Tampoco Fulmar
boreal, aunque éste no sea precisamente abundante.
Durante el viaje, tanto a la ida como
a la vuelta, y a pesar de las Biodraminas con cafeína, mareos varios. Dos
tercios de las milicias astures cayeron víctimas de su peligrosa acción. Si
alguno tiene pensado ir en próximos viajes en ese barco, y se marea, que se lo
piense dos veces. No es coña.
No hubo suerte con el Paíño de
Wilson. A ver si el próximo año ... Y, mientras tanto, a esperar a las
salidas en barco de la COA. A ver si este año ando más al loro y no me las
pierdo, como el pasado.
Saludos. |