CARTA PASTORAL
"EL Espíritu
del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas
nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los
cautivos y vista
a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para proclamar
el año
agradable del
Señor. "
La
comunidad cristiana vive esta época especial de Navidad con renovada esperanza
en el Dios que escucha el clamor del pueblo y actúa para
salvación.
Como
Iglesia Metodista somos parte del "pueblo de la esperanza" y al mismo tiempo,
somos parte de este pueblo argentino, que sufre el atropello a la dignidad de
la vida.
El
pasado 10 de Diciembre Argentina cumplió 18 años de vida democrática continua
,pero ¿es esto motivo de celebración cuando esta mayoría de edad cronológica no condice
con actitudes y decisiones que desconocen los derechos básicos de la
ciudadanía ?
Los
derechos que nos hacen humanos: trabajo, educación, salud, vivienda,
protagonismo ciudadano, siguen siendo patrimonio de unos pocos, mientras el
desempleo, el abandono, la violencia en todas sus formas continúan siendo las
constantes de las grandes mayorías que claman y reclaman ante la indiferencia
e incapacidad de respuestas solidarias por parte de los gobernantes y el poder
económico y financiero.
Nos
preocupa profundamente la espiral de violencia que sufrimos en forma
horizontal a la cual se le suma
la violencia institucional creciente que se ejerce frente a reclamos
sectoriales y generales.
Para
nosotros y nosotras como cristianos, el mayor de los regalos que Dios nos ha
dado es su encarnación. En Jesús de Nazareth reconocemos al Dios hecho hombre,
nacido en un establo, en medio del calor que le brindaron María ,José y los
animales, tal como lo recordamos en cada pesebre de
Navidad.
Este
escenario nos recuerda al Dios que se hace parte de la historia de los
excluidos ("no había lugar en el mesón") y nos habla de la esperanza arraigada en el dolor de
los que menos poseen materialmente. Por todo esto la vida humana es el valor
supremo y la defensa de toda vida debe ser nuestra
prioridad.
No
podemos quedarnos indiferentes ante la "muerte social" de millones de
personas, por el hambre, por la violencia estructural, por la falta de
futuro.
Las
palabras de Jesús:" He venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia" es una promesa que compromete nuestro ser como comunidad de
fe.
Por
eso clamamos junto a tantas otras voces, por ello reclamamos junto al pueblo
del cual somos parte. Clamamos por el pleno respeto de la vida humana, por
recuperar los valores que nos hacen libres y no súbditos de planes inhumanos.
No queremos ser partícipes silenciosos de un genocidio
social.
Ante
la crítica situación que vive la Argentina, una vez más se habla de
"concertación". Creemos que la búsqueda de la unidad no se agota como valor en si
misma, sino que significa la
respuesta concreta a la gran deuda social interna que se ha ido acumulando en los
últimos años. Concertar con otro
objetivo, priorizar otra clase de deuda, es una parodia de unidad que lo único
que seguirá produciendo será una mayor estafa a nuestro
pueblo.
Reclamamos
la plena vigencia de los derechos humanos y el acceso a su pleno ejercicio por
parte de todos y todas, sin ningún tipo de exclusión ni discriminación. Sólo
así haremos realidad el amor de Dios en nuestras vidas y el mensaje navideño
de paz, justicia y esperanza.
Mereceremos
llamarnos cristianos y cristianas cuando seamos capaces de rechazar todo tipo de impunidad, colocando la vida como único criterio de verdad
a la cual se supeditan todas las demás verdades.
Que
el amor de Dios ilumine nuestro camino. Que la Gracia de Jesucristo renueve
nuestras esperanzas y el Espíritu Santo acompañe y fortalezca nuestro compromiso por una sociedad más
justa, digna y humana.
Por
la IGLESIA EVANGELICA METODISTA
ARGENTINA
Pastora
Nelly Ritchie
Obispo.
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