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Asunto:[nuevaconsciencia] TARDE DE VERANO
Fecha:Viernes, 6 de Julio, 2001  17:25:29 (+0200)
Autor:Fco. Perez <fperezber @....es>

Hola Amigas y Amigos:

                                                       --------------TARDE
DE VERANO---------------------

Una vez más, va retirando el día su mano tan caliente. Entre los dedos pasa
una brisa que orea el paisaje. Bajo la creciente sombra del atardecer se
difuminan las sombras de las cosas. Salgo a pasear seguido de los perros que
ladran bulliciosos después de su siesta en la penumbra. Las golondrinas
chirrían al amainar el vuelo para beber en la alberca. Desde ella veo los
nidos de las oropéndolas mecerse levemente, y escucho el incansable arrullo
de las tórtolas. La que todas las tardes se posa sobre la antena de la
televisión ya está allí; debe de tener su pareja en una de las próximas
tipuanas, cuyas flores de color mostaza alfombran la entrada de la cochera.
También los jacarandás se desprenderán pronto  de sus ramos morados que,
como un lujo muerto, adornarán, bajo ellos, las mesas de arrayán......
        Esta mañana, en la alberca, vi un gurriatillo ahogado. Quizá el
viento de la noche lo abatió de su nido. Una pellita apenas de carne casi
blanca, medio cubierta por unas cuantas plumas. Me fijé en sus boqueras
amarillas. ¿Se malogra la vida? Ni siquiera habría empezado a ensayar el
vuelo; aún era una pura hambre, una pura esperanza. A nadie parece afectarle
que haya dejado de existir. ¿A nadie? No sabemos. Quizá su madre lo haya
echado de menos. Pero la vida nunca mira atrás, ni se detiene. Los mirlos
están alborotando estos hondos cielos azules de la tarde. Todo, impasible,
cumple la ley. Me pregunto si yo también la cumplo.....
        Veo la placidez de la sierra frondosa y más cercana. Veo loa añiles
de las otras sierras que ciñen la hoya verde, moteada de casas. Todos los
árboles que hay en este nivel los planté yo: los arrogantes cipreses, los
gráciles falsos pimenteros, los mioporos, los serenos laureles, la araucaria
geométrica y el palo borracho y los morales. Los árboles de los bancales que
bajan hasta el río otra mano los plantó hace cincuenta, hace setenta años.
Son benignos frutales que pasan, con docilidad, de la flor a los frutos:
naranjos, limoneros, caquis, ciruelos, membrillos, perales, melocotoneros,
higueras y granados. Todos estaban aquí cuando aparecí yo: me precedieron.
En ocasiones me cuestiono si ya se habrán acostumbrado a mí. Las flores son
distintas; para una rosa, su jardinero es siempre eterno. Para las ipomeas,
que se arrastran hasta la paciente espírea y en ella se sostienen y se
enredan; para las lantanas amarillas y el plumbago azul y los hibiscos
majestuosos; para los alisos y los geranios y los pelargonios y los
agapantos, para las buganvillas multicolores y las abundantes glicinas, yo
soy perdurable. Cada año los espero desde antes de nacer... Sin embargo, los
árboles son criaturas más solemnes y más observadoras.
        Subo carril arriba. Los perrillos se adelantan o se retrasan:
juegan. Sé que un día alguien me sustituirá en este paseo. Otros perros
seguirán a otro dueño, que hoy tendrá vuestra edad. Acaso él piense, en una
tarde de pleno verano, lo que hoy yo pienso... Acaricio, al pasar, las
agallas de los cipreses. Arranco una. Se la tiro a Zegrí, que corre -corre
aún, a pesar de sus doce años largos- en busca suya. No estoy triste. Opino
que sí he cumplido la ley. Planté estos árboles de adorno y estos numerosos
almendros, que ya llegan, como buenos muchachos, envueltos en su hermoso
verde claro. Para quien viniera los planté; para que la tierra se sintiese
útil y fértil los planté. No; no estoy triste. Ni tampoco alegre. Estoy en
medio de este valle que aún flamea, generoso y paciente; en medio de este
día que ha sido caluroso...
        Muy pronto el sol se esconderá tras de las altas lomas, al otro lado
del río. Apenas hay una somera nube. Se dorará la tierra; amrilleará y
verdeará el cielo; quizá enrojezca al caer la noche. Pero la noche llegará
pacífica, adormeciendo el mundo. Los vegetales todos  cualquiera sea su edad
y la mano que los puso -, los revoltosos pájaros, los insectos, mis perros,
aceptarán sumisos la hora de la tregua. El olor del jazmín es más espeso ya
que una presencia; la dama de noche y la datura no tardarán en unírsele y
adensarán el aire... La vida recomenzará mañana con bríos nuevos; no, con
los mismos bríos. Supongo que todavía estaré aquí. Sé, sin embargo, que otra
mañana -ignoro si pronto (o quizá siempre pronto) -mirará a su alrededor sin
encontrarme. La vida, entonces, no me echará de menos, como la gorriona a su
guacharro ahogado en el estanque. Cada ser tiene su larga o su breve
obligación. Os recuerdo a vosotros, herederos, en este anochecer. Uno de
vosotros me sustituirá sobre esta tierra que, desde hace siglos, repite su
tarea fructífera. Ojalá aprenda a amarla como yo. No estoy triste hoy, ni
alegre..... Miro al sol ya cayendo, ya aceptando morir. Lo mismo que él, yo
estoy libre y dispuesto.
                                                     -----------------------
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Saludos cordiales,

Fco.Pérez
fperezber@...




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