Inicio > Mis eListas > consciencia > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 3480 al 3529 
AsuntoAutor
DISCIPULO Rolando
CURSO: RESPIRACIÓN Rolando
La Felicidad Gian Bla
EL CONOCIMIENTO DE chelorei
LA VOZ DE LA CONCI Rolando
PELICULA chelorei
NUEVO PARADIGMA chelorei
CANTO A LA MUERTE Rolando
HUMILDAD Rolando
Les pido un favor. Rolando
7 PRINCIPIOS Rolando
HUMILDAD Y MAYA Rolando
PROCESO DEL DESPER Rolando
Retiro Místico Int Arnau Sa
CUERPO MÍSTICO MUN Rolando
Año Siete Conejo Ehekateo
MELODÍA DEL ALMA Rolando
MISIÓN UNIDAD CONS Rolando
EL SANTO EQUILIBRI Rolando
Retiro Místico Ini Arnau Sa
CUANDO VUELVAN LOS Rolando
SOMBRA VIVIENTE Rolando
LAS CUALIDADES DE Rolando
SALUD INTEGRAL (1) Rolando
SALUD INTEGRAL (2) Rolando
Retiro Místico Ini Arnau Sa
SALUD INTEGRAL (3) Rolando
Retiro Místico In Gian Bla
PROGRAMA DE SALUD Rolando
TERAPIAS NATURALES Rolando
Centro Geo Magnéti Arnau Sa
ENERGÍA VITAL Rolando
Nueva Revista Esot javier
MECANISMO MENTAL Rolando
AUTOTRANSFORMACION Rolando
Transfórmate en el Arnau Sa
Transfórmate en el Gian Bla
AUTOTRANSFORMACIÓN Rolando
Ciclos, Historia S Ricardo
Eventos en la Conc Ricardo
Escuela OroMu, cur Ricardo
ACTITUD MENTAL POS Rolando
¡¡¡Transformate en Gian Bla
ACTITUD MENTAL POS Rolando
IV Encuentro Red M Ricardo
LA TRIPLE MENTE Rolando
Re: BIENVENIDO A L Listas D
LA TRIPLE MENTE (2 Rolando
Encuentro Esotéric Rolando
Manifestación de C Arnau Sa
 << 50 ant. | 50 sig. >>
 
NUEVA CONSCIENCIA
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 3462     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[nuevaconsciencia] Los Templarios
Fecha:Lunes, 21 de Noviembre, 2005  17:40:11 (-0300)
Autor:Arnau Sarrà <arnau @.........cl>

NUEVATLANTIDA Revista esotérica 
Infinitas Bendiciones para Tod@s! 
De vez en cuando nos llegan lecturas que consideramos interesante de analizar y
estudiar. En esta ocasión les invitamos a disfrutar esta lectura de los
Templarios.  
Para los ya Iniciados en la Luz y el Sonido a través de la Iniciación Crística
Esenia, podrán sacar algunas conclusiones que serán un aporte a lo que ya
conocen. 
 
Un abrazo en la Luz y que el Padre siga bendiciéndolos en cada inspiración del
Bereshith Bara (El Principio de la Vida) 
 
Arnau Sarrà Soler 
Isá Malik An Nûr Al Hadî 
Ingeniero Civil 
Rabi Binah 
Al Zahir 
Guru Ji 
 
S. O. M. O. S 
http://www.somos.ltd.cl/ 
http://s_o_m_o_s.tripod.cl/somos/ 
 
Sanaciones y Terapias      :  http://rabibinah.tripod.cl/sanaciones_terapias/ 
Ashram Tao Zen                :  http://rabibinah.tripod.cl/ashramtaozen/ 
Salto Quántico Planetario   : http://www.egrupos.net/grupo/22-12-2012 
Foro lista Tao Zen              :  http://www.elistas.net/lista/tao-zen 
Grupo Exclusivo Iniciados  :  http://www.egrupos.net/grupo/somos 
Escritos y Curriculo Guru Ji :  http://rabibinah.tripod.cl/gurujirabibinah/ 
 
Para recibir Boletín,  enviar un email en blanco  a  ashramtaozen-subscribe@...
y confirmar suscripción en domeus 
un E-mail no podrá ser considerado SPAM mientras incluya una forma de ser
removido, envíenos un email solicitandolo 
 
 
LOS TEMPLARIOS 
 
 
"La expedición de los peregrinos transitaba por el Reino de Navarra a la
conquistada meta de Santiago de Compostela. Eran muchos los días que el grupo
salido de la Champagne francesa había empleado para llegar a estos parajes, y
lógicamente tanto los caballeros como sus animales estaban cansados. 
 
Jean de Lorena acompañaba a su amo Philippe, el Templario de capa blanca y malla
férrea que rodeaba su cuerpo fuerte y curtido a base de batallas en tierras
palestinas. 
 
La noche la habían pasado en la hospedería que se ubicaba contigua a la iglesia
templara del "Santo Sepulcro" de la ruta del Reino de Navarra, más allá de las
tierras de Estella. 
 
Fue a primeras horas de la mañana siguiente cuando Jean comentaba a uno de los
escuderos de la expedición, el sueño que había tenido la noche anterior. En dicho
sueño vio la parte alta de un castillo y en la cúspide de una de las naves
principales se formaron tres rombos de los cuales aparecieron tres símbolos: en
el primero, un corazón de color púrpura; en el segundo, dos árboles -que según le
parecieron habrían de ser olivos- y en el tercero, una cruz a semejanza de las
que los Templarios viajeros y peregrinos llevaban en sus monturas y capas. 
 
Precisamente el Jefe de la Encomienda de Estella había ido a despedir a los
Caballeros en esa jornada y no pudo evitar escuchar parte de la conversación
entre ellos. Enseguida interrogó a Jean de Lorena sobre su visión: 
 
-¿Cuándo has visto esos símbolos, hermano? 
 
-Esta noche, mi Señor. 
 
El Principal de los Templarios se quedó un poco extrañado pensando cómo aquel
joven había podido acceder a los pergaminos y órdenes que hacía poco habían sido
enviados del Capítulo General de Paris. En dichos pergaminos secretos aparecían
justamente los signos que Jean había visto en sueños, y era absolutamente
imposible que hubiera podido acceder a la caja de roble sellada donde se
guardaban en la Encomienda de la ciudad. 
 
-Hermano, esos símbolos son muy importantes y desde ahora debes prestarte a
informar al Capítulo General de la Orden, pues el cielo te ha designado
milagrosamente al efecto. 
 
Jean se quedó maravillado de que un simple sueño pudiese tener tanta
trascendencia y tan sólo se limitó a encogerse de hombros y asentir con la
cabeza. 
 
El Principal y Jean se acercaron a Philippe y le pidieron permiso para que el
sirviente fuera relevado de sus obligaciones. Le asignaron en compensación otro
hombre que haría las tareas hasta Santiago y su regreso. Después, Jean fue
alojado en la casa del Principal y estuvo allí escasamente un día, tiempo
imprescindible para ser vestido adecuadamente y prepararse para el viaje de
regreso a la Francia de la que había partido. El Principal preparó una carta
manuscrita y lacrada para el Intermediario de la Encomienda de la Champagne, y se
la dio para que la custodiara como si de su propia vida se tratara. A
continuación le introdujo en un subterráneo y traspasando una puerta maciza de
roble le mostró el cofre que contenía un papiro enviado por la Casa Principal de
Paris donde se encontraban a su vez los tres rombos que él había soñado. No
contenía el papel nada más que los tres rombos, ninguna otra inscripción o
contraseña. 
 
Nada explicaron a Jean sino que por todo razonamiento se vio zarandeado en el
mar de la confusión. Montando en su caballo fue acompañado por dos caballeros y
tres escuderos a la frontera del Reino de Navarra por el lado de Francia, puesto
que en 1307, año en el que nos encontramos, dichas fronteras no tenían las mismas
formas y extensiones que tienen ahora. Una vez en la frontera, fue trasladado a
otra escolta que sin dilación le volvió a llevar hasta el castillo de Arginy, en
la Campagne francesa. 
 
Jean conocía muy bien su propia región natal y todo lo del Temple le era
familiar, primero por pertenecer a uno de los gremios que se afincaban frente al
castillo y segundo por sus servicios directos al Caballero Philippe que le habían
ocupado sus 33 años que son los que tenía ahora. De la Orden siempre le habían
seducido los secretos que eran atesorados por los Principales y que celosamente
guardaban en su interior. Conocer aquella sabiduría era toda una proeza, máxime
cuando poderosos y nobles -incluso el propio Rey de Francia Felipe IV "El
Hermoso"- había querido integrarse en la Orden sin éxito puesto que su solicitud había
sido denegada. Aquella negativa al máximo exponente del poder había creado
alrededor del Temple toda una seducción que hacía a los buscadores del espíritu
intentar el acceso en la misma. Venían de los lugares más lejanos para entrar en
las filas templarias y se ofrecían para los trabajos más modestos con tal de
entrar un día en los primeros puestos como caballeros de prestigio y tener la
gloria de vestir la capa blanca con la cruz que ondeaban orgullosos en los
combates de las Cruzadas por tierras infieles. 
 
Todo aventurero debía perfilar su espíritu para servir en el ejército de Dios
enrolado en el Temple. No existía por aquel entonces galardón más preciado que
dicho servicio, y por tanto toda Europa contemplaba a aquellos seres altivos y
aristocráticos como la salvaguarda de los valores de la virtud y del heroísmo. 
 
Decía que Jean fue introducido en el Castillo de Arginy pero esta vez no en el
patio principal, como otras veces, sino que custodiado por sendos Caballeros
Templarios, fue escoltado por diversos parajes hasta una puerta con acceso
subterráneo por la que fue introducido, quedándose los dos acompañantes de
guardia. Bajó tres escalones y a la luz de unos cirios encendidos se enfrentó a
la visión de una enorme mesa redonda con nueve sillas vacías rodeándola, en cuyo
centro estaba pintado un Sol. Al poco rato, de una estancia contigua pasó un
hombre vestido con túnica de saco, capuchón y un cordón de cáñamo atado a su
cintura. Tomó asiento en el centro de dicha mesa e invitó a Jean a que hiciera lo
mismo frente a él. El hombre vestido de saco tomó la palabra: 
 
-Hermano querido, bienvenido al corazón del templo de nuestra Orden. He leído la
carta del Principal de Navarra por la cual me anuncia la visión de los símbolos
iniciáticos que te han sido revelados. Sólo ocho hermanos incluido el Gran
Maestre, Jacques de Molay, conocen su significado. Faltaba sólo una persona para
que fueran nueve los que interpretaran el misterio. Este compromiso ha recaído en
ti, debes sentirte privilegiado, por tanto, pues es el mayor honor que te
corresponde como hombre y como servidor. 
 
-Poco entiendo, mi Señor, de cuanto me cuentas, pues desde hace varias jornadas
soy transportado de paraje en paraje como si fuera una doncella sin saber que un
simple sueño tuviera tanta importancia. 
 
-Querido hermano, no somos lo que creemos ser ni sabemos lo que ahora
recordamos. Somos lo que el espíritu nos revela a cada instante del pozo del
conocimiento que cada ser contiene y que llena a lo largo de sus vidas por la
experimentación. 
 
Los cirios encendidos en nueve puntos de la estancia circular parpadeaban
sigilosamente haciendo extrañas sombras en la atmósfera casi azulada de aquel
bajo del castillo. A la vez, un extraño perfume indescriptible, como si de
incienso se tratara, parecía inundar el lugar impregnando cada átomo de la
presencia vital de la habitación. El Caballero prosiguió: 
 
-La silla que tú ahora ocupas fue a su vez ocupada hace muchos años por uno de
los fundadores de nuestra Orden llamado Bernardo de Claraval -San Bernardo- y
estas otras sillas vacías son a su vez las de los nueve compañeros que fundaron
"La Milicia de los Pobres Soldados de Cristo" y que como bien sabes fueron:
Hugo de Payns, Hugo de Champagne, Andrés de Montbard, Geofrey de Saint-Omer,
Andrés de Gondemare, Roffal, Payen de Montdiei, Goefrroy Bissor y Archambault de
Saint-Aignan. Todos estos Caballeros recibieron el conocimiento iniciático en el
Templo de Salomón que nuestros cruzados tratan de preservar para el pueblo
cristiano y que a su vez los musulmanes desean para ellos. 
 
El Temple desea conseguir la Sinarquía de todos los pueblos; es decir el
gobierno con Dios de un solo pueblo sin fronteras, sin ritos y sin separaciones
culturales y doctrinales. Nuestra misión inmediata puede parecer la guerra pero
nuestra contienda está dirigida a la justicia de cada hombre con independencia de
su credo o filosofía particular. Combatimos la injusticia o los intereses
particulares, pero deseamos ardientemente la paz del cuerpo y del espíritu. 
 
Un Caballero es ante todo un servidor de los valores de la Orden bajo la
obediencia, la castidad, la pobreza, y tenemos como meta fundamental el
conquistar esta Sinarquía que propicie el Reino de Dios sobre la Tierra bajo un
solo principio universal. El Sol que ves en el centro de la mesa es el exponente
de esa unidad. 
 
Jean interrumpió: 
 
-¡Pero adorar al Sol es idolatría! 
 
-Todos los pueblos de la Tierra han adorado al Sol, y los cristianos asimismo
llamamos a Jesús "el Verbo Solar Cristo" o máxima expresión de la luz. ¿No dijo
el Maestro "Yo soy la luz del mundo"? 
 
-Sí, pero era una alegoría. 
 
-¿Cuál es la luz del mundo, entonces? 
 
-Ciertamente el Sol... 
 
-Nada podría vivir sin el Sol, y es más legítimo adorar a un Dios que nos da
vida y calor que a las imágenes frías que cuelgan de los templos. En el Sol hay
tres niveles básicos: el físico, el psíquico y el espiritual. Igualmente en el
sello de nuestra Orden existe expresada esa trinidad: los dos caballeros sobre un
solo caballo. Quiere esto representar que sobre el cuerpo, que es el caballo,
cabalgan el alma y el espíritu, que son los Caballeros. Tal y como refleja la
Escritura, nosotros los hombres somos Dioses al igual que el Padre. Es por esto
que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es una trinidad perfecta en el hombre y
sobre esta trinidad se asienta todo el orbe católico y las otras religiones. 
 
-Pero, ¿cómo me contáis todo esto a mí? Yo soy cristiano y aunque a duras penas
puedo entender, no imaginaba que el Temple tuviera esa doctrina, ¿no tenéis miedo
que os acusen de herejía? 
 
-Sabemos a quién y cómo decimos las cosas, y no tenemos miedo de ti pues has
sido señalado por el espíritu. A nadie se le puede revelar cuanto se te ha
revelado a ti pues el dictado viene de arriba. Si has sido señalado para esta
misión es por tu preparación. Ya vendrá quien nos traicione y nos acuse de
herejía desde su ignorancia. 
 
-Pero, yo no estoy preparado, me siento totalmente abrumado con lo que me dices.

 
-Aún te sentirás más, pero como te he dicho antes, no somos lo que creemos ser
sino lo que el espíritu nos revela a cada instante. 
 
El Caballero prosiguió charlando a la vez que sus ojos penetraban a Jean: 
 
-Nuestra Orden es la bien llamada "del Templo", pero no por adorar las imágenes
externas sino por crear en nosotros el verdadero interior donde mora el espíritu.
Fue dicho por el Maestro que derribaría el templo y lo edificaría en tres días,
aludiendo a su propia persona en su muerte y resurrección. 
 
Cada Caballero Templario es un combatiente de sí mismo pues la batalla más dura
del hombre es la que emprende consigo para vencerse en las inercias,
imperfecciones y vicios. Esta contienda dura toda la vida. 
 
La mente de Jean se llenaba de contradicciones. El hombre de hábito decía muchas
cosas y la evidencia de la vida de la Orden era otra. A este respecto todo el
mundo conocía que los Templarios habían plagado Europa de construcciones. ¿Cómo
podía por tanto contradecirse tan abiertamente? 
 
-Sé lo que estás pensando, Jean, pero olvidas en tus reflexiones que nuestra
idea fundamental es la Sinarquía y no la selección de unos pocos. Si quisiéramos
la selección lucharíamos para dictar un único modelo, pero no conseguiríamos más
que esclavos sometidos a algo que no digieren. La Sinarquía se debe realizar sin
enfrentamiento, poco a poco, haciendo que a través de la madurez el hombre
termine por comprender. 
 
La gran masa de cristianos necesita todavía del "templo de piedra" y debemos
fabricarlo para ellos. De esta manera respondemos a las exigencias físicas de la
Orden. Otro grupo desea los aspectos psíquicos y por tanto le introducimos en el
voto y el juramento a los valores morales; y por último, los menos penetran en el
verdadero templo espiritual y allí permanecen no enfrentando al hombre sino
tutelando su crecimiento y su desarrollo armónico. Los templos a los que tú te
refieres no son, como los hombres creen, unos recipientes vacíos y muertos. Te
habrás fijado que todos tienen ocho lados y una punta en el centro. 
 
-Sí, así es y me pregunto por qué. 
 
-Querido hermano, cuando los nueve Caballeros Templarios se reunieron primero en
Jerusalén y luego aquí, determinaron no morir y trascender a través de las formas
y de las energías pues la energía puede adoptar diversas formas pero nunca
desaparece del seno de Dios, así pues crearon una pirámide octogonal que sobre un
punto fijo atrae conscientemente las energías del cosmos que ponen al hombre en
actitud de recogimiento para percibir por sus centros espirituales. 
 
-¿Cuántos son esos centros espirituales? 
 
-Ahora siete, pero cuando el sistema solar se perfeccione serán doce. 
 
-¿Quiere esto decir que un hombre que busque la verdad con sinceridad puede
encontrar mejor dentro del templo templario que en otro lugar? 
 
-Toda la Tierra es un templo de piedra y el Sol es el mejor Dios que cada mañana
alumbra la vida, pero ciertamente dentro de nuestras casas las energías se hacen
más intelectuales y precisas. 
 
Continuó el Caballero hablando, a la vez que Jean penetraba en la seducción del
conocimiento y de la palabra: 
 
-El número nueve es el número del hombre realizado en la sabiduría. Es el número
del ermitaño y por tanto aquellos nueve Caballeros reunidos en Jerusalén
encarnaban el saber que viene del Padre y que se hace forma en la Tierra. Allende
los planetas y el espacio hay ocho sabios que juntos todos forman una unidad que
es el número nueve. El nueve a su vez es el contrario del seis que es el número
imperfecto del mal y de su expresión. El nueve y el seis juntos forman el círculo
o vida que es Dios. 
 
-¿Quiere esto decir que Dios es circular? 
 
-Toma cualquier objeto y rodéalo con la máxima perfección, ¿qué figura
geométrica emplearías? 
 
-El círculo, claro. 
 
-Todos los Soles que tus ojos ven son hijos de Dios o Demiurgos Creadores, cada
Sol es un Cristo y de él dependen los planetas y los seres vivos. Todos los Soles
son redondos. La partícula más pequeña de la existencia que expresa a Dios
también es redonda. 
 
La cabeza de Jean galopaba de inquietudes. El Caballero comprendió que la
turbación del neófito le imponía el silencio y le preguntó: 
 
-¿Deseas ser armado Caballero del Temple? 
 
-¿Puedo? 
 
-Cada Caballero debe pasar las pruebas oportunas pero tu asignación ha venido de
lo alto, por tanto nada podemos oponer sino cumplir con la voluntad del Señor.
Mañana partiremos, junto con una escolta, a la Casa Principal para que seas
recibido por el Consejo Alquímico y por el Gran Maestre, Jacques de Molay, que te
estará esperando. 
 
Jean asintió y dijo: 
 
-Así sea. 
 
Salieron a continuación de aquella estancia y dejándola en total quietud
partieron para las habitaciones del castillo. Algo vivo y permanente latía en
aquella sala subterránea que a Jean, a pesar de ser la primera vez que la veía
físicamente, le pareció conocida. Sintió en unas horas que había vivido años.
Todo lo que el Caballero le había contado le pareció que formaba parte de su
estructura mental y que había estado alojado desde tiempo ancestral. Hasta las
almenas que tantas veces había admirado, formaban parte de sus sueños y
pensamientos. 
 
El canto de los gallos del Castillo de Arginy sonó como bella melodía en los
oídos de Jean, que como rayo impetuoso saltó de la cama para tomar el primer
alimento del día y partir para el corazón de Francia. 
 
Una de las alas del edificio estaba destinada a habitaciones y otra a servicios,
por lo cual tuvo la necesidad de pasar por el patio y así lo hizo con rapidez
pues la mañana era fría y húmeda. Por un momento creyó ver al hermano Caballero
del día anterior en las almenas, pero bien podría ser cualquier otro guardia.
Pasó a la cocina y se sentó junto con los escuderos y labriegos que estaban al
lado del fuego, a la vez que preguntaba por su maestro del día anterior: 
 
-¿Dónde está el hermano Andrés? 
 
-Seguramente en las almenas como todas las mañanas -respondió uno de los
sirvientes. 
 
-¿Qué hace allí solo con el frío que hace? 
 
-No lo sabemos bien, pero parece hablar al aire y esperar la salida del Sol.
Luego viene a la mesa a tomar la comida con todos los hermanos. 
 
No había pasado más de un minuto cuando irrumpió en la sala y se dirigió sin
dilación a Jean que comía en el extremo de la mesa principal. En voz baja y un
poco apartado del grupo de escolta próximo a partir, le preguntó a su vez: 
 
-¿Qué hacías en las almenas? 
 
Andrés, después de un rato de meditación interior, le interpeló: 
 
-¿Entendiste bien lo que te dije ayer sobre el Sol? 
 
-Sí, lo he comprendido bien. No es otra cosa que el Padre que nos da vida y
calor y que hace florecer los campos y la existencia entera. 
 
-Entonces, ¿por qué no subiste tú a las almenas para darle gracias? Siempre
somos deudores de su maravillosa presencia y por tando todos los seres
conscientes miran cada mañana al Este para renovar el pacto de amistad y de
sumisión. 
 
-Parece que fueras egipcio o pagano. 
 
-Así es, querido hermano, así es. Nuestra vida actual es el resultado de otras
vidas anteriores. 
 
El asombro del neófito no cabía en su estructura mental y optó por salir al
patio para despejarse. Andrés le siguió de cerca y le dijo: 
 
-Jean, ¿el Padre es justo o injusto? 
 
-Evidentemente justo y perfecto puesto que es Dios. 
 
-Mira al fondo del patio. 
 
Así lo hizo y vio a un tullido que se arrastraba por el suelo y que daba
síntomas de poca lucidez mental. Parecía que fuera congénito. Realmente eran
muchos los seres que nacían así y nunca habían sido objeto de reparo para su
conciencia motivada por el pan diario que se llevaba a la boca. 
 
Andrés volvió a preguntarle: 
 
-Si es justo, ¿por qué permite que ese sea imperfecto y tú no lo seas?, ¿qué
pecado ha cometido él antes de nacer? 
 
Iba a responder enseguida pero la pregunta tenía miga y la evidencia tan solo le
sometía a la curiosidad. 
 
-Querido Jean, en los primeros años de la Iglesia se debatió la reencarnación y
los Obispos optaron por negarla a fin de someter al hombre a su voluntad, creando
así mas que una religión una aventura por la que todo hombre nace con un "pecado
original", que no sabe cuándo cometió, y terminar finalmente en el Infierno presa
de sus debilidades. Decían también: "Hasta el justo peca siete veces al día...",
¿cómo se puede entender una religión que lanza sobre el inocente nacido un pecado
que jamás cometió? Dios es amor y misericordia y al igual que se va a la escuela
en distintos grados para alcanzar el graduado final, así también se regresa
cuantas veces requiera el ser para aprender a ser perfecto. Después de esta
estancia pasará a otra más perfecta en la medida que sepa vencer al mal y al
pecado. 
 
Nueve son los ciclos que el hombre necesita para encontrar la sabiduría y nueve
veces como mínimo habrá de revestirse de carne para volver a aprender la lección.

 
-¡Todo esto jamás se lo escuché a mi Señor, el Caballero Philippe!, ¿cómo es
posible que haya tanta discrepancia entre vosotros y el resto de los Caballeros
Templarios? 
 
-Querido hermano, el carro no camina sólo por las ruedas sino por los caballos
que tiran de él. Los caballos son a su vez dirigidos por el cochero que es quien
establece el rumbo a donde desea llegar. El Temple tiene estos mismos niveles y
cada pieza del carro es ensamblada con amor y disciplina a la obra final. Tú has
sido llamado para dirigir el carro y no para ser rueda. Pronto llegará el día en
que el mal creerá haber terminado con nosotros porque el carro se paró al borde
del camino, pero no hará otra cosa que suprimir la herramienta del arriero.
Pasará un tiempo y el arriero tendrá otro carro para surcar la viña del Señor. 
 
-¡No entiendo nada, querido Andrés! ¡No entiendo nada! 
 
-El viaje es largo y yo estoy para que vuelva a tu espíritu lo que siempre formó
parte de tu sabiduría. 
 
A lo largo de dos semanas se mantuvieron en constante diálogo y fueron muchas
las preguntas y respuestas que emplearon para llevar a Jean al estado de
conciencia y comprensión que requería para la entrevista con el Gran Maestre y
los hermanos del Capítulo Superior de la Encomienda de la Orden en París. 
 
Al entrar en el Palacio de la Encomienda Principal de la Orden Templaria, Jean
se preguntaba cómo nueve personajes, doscientos años antes, habían podido llegar
a establecer una Orden de Caballeros con tanto poder y que permanecía entre
políticos y religiosos con independencia y con fuertes recursos humanos y
materiales. ¿Qué hado guiaba a aquellos monjes soldados? 
 
En la sala principal del palacio fue saludado por los que expresamente estaban
aguardándole. El Caballero Andrés, que le había acompañado durante todo el viaje,
tomó asiento a su derecha y en forma simétrica en torno a una mesa se sentaron a
su vez el resto de los Caballeros. En el centro se hallaba el Gran Maestre,
Jacques de Molay, que ya anciano expresaba un cierto carisma y aristocracia
seductoras. Tomó éste la palabra para decirle: 
 
-Querido hermano, es menester que para establecer contacto con el Capítulo
Alquímico de la Orden seas previamente armado Caballero, por lo tanto te ruego te
desnudes y te despojes de todos tus bienes. Al desnudarte vienes puro y limpio
igual que cuando naciste, a realizar los votos de obediencia, castidad y pobreza
que la Orden requiere. Nadie entre nosotros tiene más que el resto. El primero es
siempre el que más debe servir y sus dones son espirituales. 
 
Jean se desprendió de su ropa y sintió pudor por el hecho de que los Caballeros
pudieran estar observándole, pero estos no reparaban en su desnudez sino que
permanecían atentos a sus ojos. 
 
Siguió el Gran Maestre hablando: 
 
-Sí bienvenido a nuestra Orden. 
 
Le besó por tres veces en los carrillos y le abrazó. Gesto este que fue imitado
por el resto de los Caballeros. Uno de los presentes tomó aceite de un relicario
que llevaba en la mano y ungió a Jean en la parte alta de la cabeza, en la nuca,
en la frente, en el cuello, en el pecho, en el estómago y en el final de la
espalda o columna vertebral. Luego le mandaron vestirse y le entregaron una
espada en la mano derecha y una cruz en la izquierda. Le hicieron jurar fidelidad
a la Orden y absoluta disponibilidad a sus designios. Se sentaron todos de nuevo
a la mesa y comenzaron las lógicas preguntas y respuestas. Jacques de Molay tomó
la palabra: 
 
-Hermano Jean, este Consejo es portador de la esencia de la Orden Templaria que
ahora mismo está a punto de concluir su servicio histórico. Llega otro período de
trabajo distinto. Hemos custodiado un conocimiento heredado por los nueve
Caballeros creadores de la Orden y lo mantenemos intacto en nuestros corazones
sin que hasta la fecha pueda ser entregado a la gente común pues se requiere de
un espíritu universalista para su comprensión. 
 
Los nueve soldados de Cristo que fundaron la Orden en Jerusalén tuvieron acceso
al conocimiento puro pero sin que esta verdad pertenezca a una u otra religión.
Existe entre todas ellas y como síntesis la verdadera significación de la
revelación que vive en cada corazón humano. El rombo quiere significar los cuatro
valores básicos que dieron la forma a la Idea Divina. Dicha Idea se hizo concreta
a través de la tierra, el aire, el agua y el fuego. Estos principios básicos son
siempre encarnados por cuatro ángeles de Dios. 
 
Interrumpió Jacques de Molay la palabra y otro de los hermanos que estaba de pie
en el sitial de lectura de roble labrado, leyó del Libro Sagrado lo siguiente:
(Apo.7-1).-"...Después de esto vi cuatro ángeles que estaban de pie sobre los
cuatro ángulos de la Tierra y retenían los cuatro vientos...". 
 
Prosiguió el Gran Maestre: 
 
-Cada lado del rombo, como hemos dicho, está servido por una milicia celeste de
millones de ángeles que con sus nubes metálicas huecas vienen a la Tierra
poniéndose al servicio del Dios Viviente. Cada milicia viene de distinta morada
del firmamento y al mando de cada una de ellas hay un Viviente, siendo cuatro,
que nunca mueren y siempre permanecen ante el Trono del Cordero. El jefe de la
milicia, Gran Maestre del cielo, es el Cordero Jesús y forma junto con Moisés y
Elías la Gran Fraternidad o Trinidad de Acción que establecerá la Sinarquía en el
planeta. Los dos Caballeros que ves dibujados en el escudo de la Orden sobre un
mismo caballo, son la representación de esta simbología. Estos dos Caballeros
unidos constituyen la Fraternidad de  "Los Dos Iluminados" que con sus nubes
metálicas huecas bajan a la Tierra constantemente o envían a sus mensajeros. Así
pues los nueve Templarios que formaron la Orden tuvieron contacto y recibieron
los mandatos desde esta jerarquía que les ordenaron trabajar por la Sinarquía de
todas las religiones y de todos los principios por uno solo armónico y
monoteísta. Estos nueve Caballeros fueron por tanto los herederos de la tradición
de la Iglesia espiritual de Cristo. 
 
-¿Qué es la Iglesia espiritual de Cristo? 
 
El hermano Andrés respondió: 
 
-Ya te dije que existen tres formas básicas o templos: la Iglesia física de
piedra que sí tiene ritos pero no tiene magia ni espíritu. La Iglesia psíquica o
del alma que tiene ritos y magia pero no tiene templos de piedra, y la Iglesia
espiritual que no tiene muros ni ritos. A lo largo de la Historia estas tres
Iglesias han caminado por separado e incluso se han perseguido. Sólo en pocas
ocasiones han conseguido caminar de la mano perfectamente dirigidas por el
Espíritu Superior. 
 
Continuó Jacques de Molay: 
 
-Esta tarea encargada a los nueve Caballeros contó con la fuerza de un lado del
cielo. 
 
A la vez que decía esto miró por la ventana y todos los presentes le imitaron
observando por la estrechez de la abertura la Constelación que ahora conocemos
como Orión. Prosiguió la charla: 
 
-Los antecesores al Temple que recibieron esta orden y que ejecutaron los
mandatos de la Fraternidad de los Dos Iluminados, fueron los que en el desierto
se llamaron "Esenios" y que cuando Herodes hizo la matanza de los inocentes,
acogieron a Jesús instruyéndole y enseñándole el arte de curar con el espíritu y
conocer la Escritura y el espíritu de verdad. Estos esenios representaban la
sabiduría de las tres Iglesias cuyos representantes aparecieron cuando el Cristo
tomó cuerpo, como "Los Tres Reyes Magos de Oriente". 
 
Fueron los esenios los que fundaron el cristianismo pero ya en los primeros años
después de la partida de Jesús por las nubes, comenzaron las separaciones de las
Iglesias, siendo la Gnóstica la que heredó los valores espirituales que conservó
y entregó por la línea de sucesión a los primeros fundadores del Temple en
Jerusalén y a los Hermanos de Sión, que así se llamaron en origen nuestros
fundadores. Es a través de esta Iglesia espiritual cómo a través de los años
hemos creado el modelo templario que ha demostrado ser válido como elemento de
unificación pero que el poder político y religioso amenazan. Aún, querido
hermano, nos queda un poco de tiempo para entregar el testigo y el Grial que
deberás llevar a Occidente, siguiendo la Ruta de los Iniciados o Ruta del Sol. 
 
Hemos dicho antes que el rombo representa los cuatro poderes creadores sobre los
que se asienta la Deidad, por ello Jesús tomó la cruz de cuatro lados para morir
pues él representó la Jerarquía Solar o Celeste que se asienta y toma forma
concreta en la cruz de la Jerarquía Terrestre. Juan el Bautista representó a esta
jerarquía en la antigüedad. De él dijo el Señor que era el primero debajo del
cielo y el último de los seres solares. El símbolo de Juan es el Corazón Púrpura
que tú has visto en tus sueños. Este signo es el de la Tribu Esenia que está
formada a su vez por treinta y seis príncipes de oriente y treinta y seis de
occidente, los cuales gobiernan el mundo. Esta jerarquía de mando está
representada en nuestra orden por el Consejo de Mando o Capítulo Principal que tú
ahora ves y del que has sido señalado por el cielo para realizar la misión de
transportar el Grial hacia occidente. Dentro del Temple tenemos también otra
representación que heredó la función de Melquisedec o Sacerdote de Dios y que en
tiempos de Jesús recayó en José de Arimatea. Y por último, existe también en
nuestra Orden el cuerpo físico o Iglesia física representada por los Caballeros
armados que preservan los valores de justicia entre los hombres y entre ellos y
Dios. 
 
Jean interrumpió la conversación por el lógico interés de su misión: 
 
-¿Qué es el Grial, hermanos? 
 
-El Grial es, a semejanza de nuestra Orden, un elemento de tres formas: el
espíritu que brilla en la frente de cada hombre y que no todos han sabido
encender. El alma o fórmula mágica por la cual el espíritu se activa y transmite
a la materia, y el cuerpo que cada tiempo es representado por un objeto físico. 
 
-¿Cuál es el Grial físico que debo transportar a occidente? 
 
Los hermanos le miraron con ternura y uno de los presentes le interpeló a su
vez: 
 
-Cuando Dios castigó al hombre con el Diluvio Universal destruyendo todo lo que
existía sobre la Tierra, ¿qué elemento le entregó como símbolo de Alianza entre
ambos? 
 
-Creo recordar que fue una rama de olivo que la paloma llevó a Noé al Arca. 
 
La pregunta había sido respondida y Jean guardó silencio a la vez que el
Principal de la Orden continuaba hablando: 
 
-Marcharás a Palestina, escoltado por nueve Caballeros a tu mando. No vestirás
hábito de guerra sino que te pondrás el saco anudado a la cintura y tomarás un
trozo de olivo del Huerto de Getsemaní para llevarlo a occidente, donde lo
plantarás con tierra sagrada del sepulcro donde fue enterrado el Maestro. Luego
todo habrá concluido. 
 
-¿Cómo sabré dónde debo plantar el olivo? 
 
-Una estrella luminosa te guiará día y noche en la Ruta del Santo al igual que
lo hiciera con los Magos. Una vez en el lugar, levantarás un templo que conmemora
a la Orden y terminarás tus días custodiando el Grial que volverá a florecer
después de seiscientos sesenta y seis años, pues nuestra Orden debe morir ahora
para renacer después en el "Tiempo del Olivo" cerca del final de los días del
Reino del Mal. 
 
-¿Cuál es el Tiempo del Olivo? 
 
La Alusión al tiempo del Olivo esta citado en la Biblia y solo quien le es
revelado el conocimiento sabrá interpretar los verdaderos significados de las
palabras y de las formas en ella citados. Cada vez que termina un tiempo y nace
otro florece el Olivo, benditos los que se refrescaron con su sombra y abonaron
la tierra para que crezca. 
 
Nuestro personaje preguntó de nuevo: 
 
-Entonces, ¿el rombo con los dos olivos que he visto está referido a esta misión
y a este tiempo por llegar? 
 
-Así es, hermano, así es. 
 
-¿Y el tercer rombo qué significa? 
 
-La cruz para los cristianos, ¿qué memoriza? 
 
-La muerte. 
 
-Así será para nosotros y para los servidores del olivo pues ya están dispuestas
las hogueras para quemar a los hermanos. Nuestro final se acerca. Golpearán el
centro de la hoguera y creerán que han terminado con la verdad, pero éste será el
comienzo de otro tiempo puesto que las chispas saltarán por infinidad de sitios y
no podrán ser apagadas. Nuestros nuevos cuerpos ya estarán preparados y la
antorcha de la verdad volverá a renacer como una rosa sobre una cruz. 
 
-¿Queréis decirme que vamos a morir todos ahora y que la Orden debe concluir? 
 
-Sí. El poder político y el poder religioso se han aliado de nuevo contra la
verdad, y tanto Felipe IV, como el Santo Padre Clemente V, están redactando la
orden de nuestra extinción. Seremos torturados y se nos atribuirá toda clase de
herejías, pero al final la verdad será nítida para los que deban heredar el
conocimiento y seguir la tradición del espíritu de verdad. 
 
-Si así está ocurriendo, ¿por qué no levantamos al Ejército Templario y tomamos
por la fuerza la iniciativa? Son muchos los reyes que formarían junto con
nosotros una Cruzada contra los traidores, y así el gobierno único sinárquico se
formaría para siempre. 
 
-No querido hermano, el árbol no se hace fuerte en un solo año sino a lo largo
de muchos y después de aguantar enormes tormentas y calamidades. Dejémosle crecer
y aceptemos esta tormenta puesto que de nuevo florecerán las hojas en la próxima
primavera. Se nos ha confiado llevar el conocimiento un poco más cerca de la meta
final para este tiempo, pero no es ahora el momento de instaurar el Reino de Dios
sobre la Tierra. 
 
-¿Cuándo llegará ese día? 
 
Jacques de Molay salió al patio seguido de los hermanos y de Jean. Una vez en
él, dijo: 
 
-El hombre muere y los frutos se secan en los árboles. Todo es corruptible en
este mundo. Nuestros padres y nuestros hijos pasarán, pero siempre para ellos,
para nosotros y para los que han de venir, brillará el cielo estrellado. Observa
este cielo pues las mismas luminarias volverán después de un gran período. Ese
momento será el comienzo del final. 
 
Jean se quedó mirando el firmamento estrellado y guardó en su corazón la
posición de las estrellas y la forma de sus reflejos, esperando el deseado día.
Ahora le quedaba una gran misión por realizar y su conciencia estaba abierta y
predispuesta al efecto. El Gran Maestre y los Caballeros se retiraron cabizbajos,
como esperando el final de su existencia. Jean, acompañado de Andrés, se retiró
al descanso para preparar la última Cruzada hacia Tierra Santa. Cruzada esta que
no contemplaría sangre árabe sino el holocausto de sus propios hermanos que
quedaban en Francia esperando de un momento a otro el desenlace de la Orden. 
 
Corría el año de nuestro Señor de 1307. Eran los últimos días del mes de octubre
cuando Jean de Lorena, seguido de nueve Caballeros emprendió la ruta de
Jerusalén. Habían abandonado los alrededores de París, cuando las fuerzas de
policía de Felipe IV de Francia, llamado El Hermoso -sería por su aspecto externo
porque el interno era más bien tenebroso- penetraron en la Encomienda General de
la Orden Templaria de la ciudad y tomaron prisionero a Jacques de Molay junto con
los Principales. Simultáneamente en toda Europa se ponía en marcha una campaña de
desprestigio y arresto para todos los Templarios, que llevó a la hoguera a muchos
de ellos previa tortura. El rey Felipe IV vengó así su afrenta de no haber sido
admitido en la Orden de los Soldados de Cristo. La codicia de su malvado corazón
deseaba también la riqueza de aquellos monjes y no dudó en mentir y acechar
contra aquellos mártires para lograr sus fines. El "Papa de Paja" y monigote al
servicio del poder, Clemente V, no levantó un dedo para defender a sus hermanos
de la Orden y en un período de siete años de reclusión fueron muriendo y siendo
dispersada "La Milicia de los Pobres Soldados de Cristo". 
 
Mientras Jean de Lorena llegaba a Palestina, fueron dadas las instrucciones en
secreto a los continuadores de la Orden y según lo previsto, el final del Temple
sería el parto de un nuevo movimiento que continuaría la tradición hasta el
Tiempo del Olivo. Dejemos a Jean en su aventura para contar las últimas jornadas
del Temple: 
 
Después de años de constantes acechanzas, torturas y martirios, el Gran Maestre
es llevado a la hoguera el 8 de marzo de 1314. Le habían precedido muchos otros
hermanos suyos. En ese momento final y ante la muerte, Jacques de Molay confiesa
que todas las acusaciones contra el Temple han sido arrancadas bajo tortura y que
la Orden es santa. Convoca al Tribunal de Dios al Papa y al Rey de Francia,
quienes en los meses sucesivos mueren misteriosamente fruto de su maldición. Esta
maldición llega hasta el último de los descendientes de Felipe IV; el Rey Luis
XVI, que muere ajusticiado en el cadalso durante la Revolución Francesa. Un
espectador de dicha muerte sube al estrado y cogiendo un coágulo de sangre del
Rey, dice a la multitud: "¡Yo te bautizo pueblo, en nombre de la libertad y de
Jacques de Molay!". Al día siguiente de la muerte del Gran Maestre, nueve
Caballeros disfrazados de albañiles llegan a la hoguera extinguida de Jacques y
toman sus cenizas para encerrarlas en un cofre y transportarlas al Norte de
Europa a un lugar secreto. La Sinarquía Universal debía por tanto esperar otro
tiempo y la Orden del Temple había cumplido con su misión de acercar el Grial un
poco más a la deseada cima de la Gran Fraternidad Universal. Sobre Europa volvía
a resurgir la cruz del sacrificio pero prendida de su centro, aparecía ahora una
rosa roja de una belleza inusitada. 
 
Jean de Lorena cumplió con la orden dada por el Consejo Alquímico del Temple y
llegó a Jerusalén en los momentos de las primeras noticias de arresto de sus
hermanos en Francia. No pudo contener las lágrimas y en previsión de nuevas
venganzas mandó que los Caballeros que le acompañaban se vistieran de hábito de
peregrino y se despojaran de la insignia de la Orden. 
 
La Jerusalén de aquellos días era, y aún sigue siendo, la piedra angular de
encuentro de varias culturas. No en vano y por un tiempo la revelación de los
pueblos y sus religiones nació en estos parajes de antiguos patriarcas. Lógico
era por tanto que los distintos ejércitos se precipitaran a su conquista. 
 
Es cierto por otra parte que la imagen de super héroes que los Caballeros
Templarios y los de otras Ordenes afamadas recibieron por aquellos combates, no
reflejaron la realidad objetiva, puesto que si hubo algún vencedor en aquellas
Cruzadas fueron indudablemente Saladino y sus ejércitos, que terminaron por
imponer su dominio sobre Tierra Santa. Aunque por diversos períodos cayó en manos
de los cristianos, creándose el Reinado de Jerusalén que tuvo varios reyes de
corta dinastía. 
 
Los Templarios querían partir de Jerusalén como foco universalista para la total
Sinarquía de todas las naciones y todos los hombres de la Tierra. Es por tanto
loable que precisamente fuera ese el punto de mayor fricción entre los hombres y
el comienzo de la utopía de Fraternidad que inspiró a esta Orden mítica a
emprender la realización de su quimera. 
 
Jean de Lorena fue llevado a la sede principal de la Orden en aquella ciudad y
desde ésta a una mezquita musulmana próxima. En un principio la extrañeza de
nuestro Caballero se hizo patente hasta el punto de que se quedó parado en la
puerta con miedo a entrar y verse con el propio diablo. Andrés comenzó a reir a
la vez que empujaba al miedoso Caballero. 
 
-Descálzate, Jean, y no temas. Los mismos Dioses de los musulmanes son los
nuestros y no tienen como fin el hacernos daño. Pasa por tanto y ten respeto. 
 
Así lo hizo y fueron a su vez introducidos en una estancia contigua a la
mezquita, ricamente adornada con los clásicos cojines y tapices de tipo persa de
los que solían rodearse estos árabes.  
 
Un hombre vestido con túnica blanca y turbante, moreno, de ojos penetrantes,
barbado y con expresión de fuerte aristocracia interior dio la bienvenida a los
Caballeros del Temple: 
 
-Bienvenidos hermanos. 
 
Jean se quedó un poco perplejo al ver que un musulmán, que era un enemigo en
potencia, le saludara con tanto merecimiento y cortesía, pero al parecer era
normal para aquellos Caballeros de ambos bandos pasar de las armas a la
confraternización. Omar, que así se llamaba el Caballero Cruzado Arabe, le dijo: 
 
-Bienvenido Jean de Lorena. Nuestros sabios nos han revelado tu misión y estamos
dispuestos a colaborar contigo en todo cuanto solicites. El Huerto de los Olivos
está en nuestro territorio así como el Sepulcro de Jesús. Tienes libre acceso a
cuantos lugares desees y recibirás además nuestra escolta para que no seas
molestado. 
 
"¡Hermano?...Aquel hermano de Jean mas bien parecía primo o en todo caso amigo,
pero las circunstancias le obligaban y prosiguió." 
 
-¿Cómo es que mantenemos una guerra cruel desde hace años por custodiar y poseer
los Lugares Santos y ahora tú los pones a mi disposición? ¡No tiene sentido! 
 
-Ciertamente así es para la mayoría, pero no para unos pocos. Dentro de nuestro
pueblo se dan las mismas circunstancias que en el tuyo. Hay tres estados básicos
de conciencia y cada uno funciona con su lógica, siendo primitivo y de reacción
instintiva el último estado o dogmático. Para la masa humana no realizada, la
guerra es una forma expresiva de catalizar su propia violencia. Para otro grupo
más intelectual, el combate y la disputa llevan consigo cierto estímulo de
conocimiento y de análisis del comportamiento, y para unos pocos, la Sinarquía es
la meta final de cualquier esfuerzo temporal. También nosotros deseamos la
Fraternidad entre los hombres pero debemos previamente desarrollar nuestra propia
ley y educar a los nuestros para luego llegar a un solo final y un solo
principio. El mismo Dios y los mismos modos deberían ser para cada pueblo pero
esto no se puede realizar todavía y procuramos entender la lógica del tiempo y de
la Superior Inteligencia, no contraviniendo las leyes y empujando los cambios
históricos que interpretamos. Estos cambios desgraciadamente se podrían hacer sin
sangre, pero el hombre todavía no está maduro y se asemeja más a las fieras que a
Dios. Nosotros asistimos impotentes a todo este proceso. 
 
-¿Quieres decirme que dejarías incluso a tu Dios Alá por el nuestro Jesucristo? 
 
-Querido Jean, el mismo Cristo es el que compenetra a Jesús para vosotros o
Mahoma para nosotros, o si me apuras, para los pueblos orientales y los que
llamamos bárbaros. También para nosotros la luz es la expresión crística o
divina. Cada religión tribaliza por el mismo Dios que se reviste de diversas
formas y desgraciadamente lo hace a su imagen y semejanza. El último proceso de
esta estupidez humana la llaman "Guerra Santa" o "Cruzada Divina" haciendo a Alá
guerrero o a Cristo vengador, atribuyéndoles nuestra propia debilidad. Cristo es
amor y se expresa siempre con la ética del bien en todas las latitudes de la
Tierra. Los Dioses son por tanto los mismos pero con diferentes nombres y el
Pueblo de Dios es toda la Humanidad. Son los Diáconos, Obispos y Ministros de
Dios los que han poseído la religión y la han deshumanizado a fin de perpetuar su
poder sobre la masa ignorante. Sus armas no son las convencionales, son más
dañinas que las espadas y las lanzas, pueden condenar al fuego eterno o en nombre
de Dios torturar y matar hasta conseguir perpetuar su dominio psicológico sobre
el hombre y anular su capacidad de pensar y ser libres en el corazón y en el
espíritu. Dios no necesita intermediarios. 
 
Fue ahora Andrés quien se dirigió a Omar: 
 
-Hermano, ya pronto deberemos despedirnos para siempre puesto que nuestra Orden
se está disolviendo. Llegarán otros Caballeros con las armas dispuestas, pero no
vivirán el combate como nosotros lo hemos vivido. Hemos aprendido mucho en estos
años y son pocos los que conservan el espíritu de los primeros Cruzados. 
 
Estoy triste hermano, nuestras lanzas no se encontrarán en la batalla. Siempre
consideré un honor medirme contigo y un gran privilegio tener como enemigo a
quien tanto amo. 
 
-Así lo es para mí también, Andrés. 
 
Jean de Lorena se quedó aún más perplejo cuando vio a dos enemigos que hablaban
de amor y de honor. ¿Cómo se podía ser amigo y enemigo a la vez?... 
 
Andrés que siempre se anticipaba a sus pensamientos, le dijo: 
 
-¿No dijo el Maestro Jesús que amáramos a nuestros enemigos? Nadie conoce la Ley
del Amor pues como bien se dice popularmente "del amor al odio hay un paso" y así
ocurrió con Judas y Jesús que vivieron un amor que a uno le llevó a la cruz y al
otro al árbol donde se ahorcó. 
 
-Pero, ¿qué clase de amor es ese que hace morir a dos seres? 
 
Respondió Omar: 
 
-Ese amor que tú no entiendes y que hizo a Jesús y a Judas morir fue el que
causó a su vez lo que vosotros llamáis "Redención" puesto que si no se hubiera
dado así el hombre no habría sido redimido. Como ves no fue tan malo Judas pues
colaboró a que el misterio se diera. Nosotros no nos enfrentamos, colaboramos al
misterio del crecer humano, por ello el amor entre Andrés y yo es un amor de
espíritu y real, aunque los cuerpos estén separados e incluso enfrentados. Por
encima de las apariencias y de las circunstancias humanas está la real
Fraternidad Universal que vive sempiterna y que nos manda servirla a través de
las diversas etapas y reencarnaciones en forma dispar y algunas veces, como
ahora, como enemigos en la forma pero siempre, siempre como hermanos en el
espíritu. 
 
-Entonces, ¿justificáis la guerra? 
 
-No. La guerra es estúpida y Dios quiera que ésta sea la última. El dolor del
Iniciado o del Soldado de Cristo o de Alá, es asistir impotente ante la
incomprensión humana y no poder acelerar los tiempos haciendo de ésta la batalla
final que nos lleve al Paraíso entre todos los hombres. Esperemos que el ser
humano comprenda y deje de matarse en nombre de Dios. 
 
En un momento de aquella reunión nos fue servido vino y pan y previo a comerlo,
Omar tomó la palabra a la vez que cogía el sólido en una mano y el vino en la
otra: 
 
-Dice nuestra tradición oculta que en oriente hay un paraíso habitado por
hombres santos donde se conserva el Arbol del Bien y del Mal del que comió Adán.
En aquel reino vive el Señor del Mundo que es quien desde la oscuridad gobierna
el espíritu de los hombres y de las cosas en la Tierra. Su pueblo está formado
por seres sabios que viven en compañía de los Angeles de Dios que vienen a
visitarles día y noche. Nada ocurre entre los hombres que previamente no haya
sido ordenado por el Señor del Mundo, quien en todo momento sabe cuanto hacemos y
lo que ocurre en las naciones. Nosotros estamos entre los hombres pero no somos
como ellos pues nuestro pueblo es este Reino Oculto y de su energía y de sus
dictados se alimentan nuestros espíritus. Somos los "Hijos de la Luz" que luchan
contra los "Hijos de las Tinieblas". Alzo mi copa y brindo por nuestro pueblo
oculto a la vez que tomo el pan con mis hermanos a los que Alá ha guiado en este
día para realizar el milagro del nuevo tiempo. 
 
Cogiendo el pan lo mojó en el vino y lo comió. Acto seguido le imitaron los
invitados dando por concluida la reunión. 
 
En el Huerto de los Olivos Jean quiso pasar la noche a solas rememorando los
tiempos de Jesús y así lo hizo. No pudo descansar puesto que a su cabeza llegaban
extraños presentimientos y a su corazón acudía el dolor y la impotencia de una
verdad que siempre debía esperar un tiempo mejor y que cada vez anegaba de sangre
la Historia. Comprendió entonces que el sacrificio de la cruz quizás no mereció
la pena puesto que el hombre se había vuelto más bestia que antes y seguramente
el tiempo por venir incrementaría esa brutalidad en vez de la virtud. Entendió
por qué Jesús había sudado sangre ante el hecho de aceptar su muerte para la
redención del hombre. Justo en aquel instante miró al cielo y vio una luz
plateada blanca que en ese momento más que nunca expresaba el consuelo de la
Jerarquía Celeste. 
 
Al final, las palabras de Jacques de Molay se hacían reveladoras y la estrella
que debía guiarle hacia el lugar exacto se mostraba radiante. Salió corriendo
hacia los hermanos y a gritos les mostró aquella extraña estrella luminosa, pero
a pesar de su insistencia ninguno lograba vislumbrarla, sólo él. Creyó estar
alucinando o que la debilidad después del viaje le habría transtornado. Andrés,
pendiente de él en todo momento, le dijo: 
 
-Hermano querido, hoy para ti y en tu frente ha brillado la luz del espíritu. Tu
conciencia ha visto el Grial luminoso que será la guía hasta tu muerte. Debemos
regresar, es el tiempo. 
 
Pasaron unos días, Jean no sabía muy bien dónde debía dirigirse. La luz blanca y
brillante le mostró enseguida el camino y tomó rumbo al mismo sitio donde el
primer sueño le había llevado a vivir toda aquella historia: a tierras de
Navarra, España, a la Ruta del Camino de Santiago. 
 
Muchos meses después se encontró por fin en el lugar del primer sueño. Una de
las noches que estaba esperando algún signo, Jean vio en meditación un olivo que
tomaba la ruta del Norte y que se aposentaba cerca del lugar donde estaban
acampados. Se despertó y salió corriendo, guiado por aquella premonición hasta
que vio una luz rara sobre un montículo de tierra. Miró al cielo y la estrella
metálica volante que le había guiado había desaparecido para siempre. Comprendió
entonces que aquel era el lugar. Tomando la tierra que había traído del Sepulcro
de Jerusalén y el retoño de olivo, lo plantó en el preciso lugar. Despidió a los
Caballeros y dijo a Andrés que confirmara al Gran Maestre la misión cumplida. Más
tarde edificó allí una ermita para que le acogiese en los últimos años de su
vida. 
 
Andrés llegó a Francia cuando la Orden estaba ya expirando. Vistió otra vez los
hábitos de Caballero y fue encarcelado y torturado por negarse a declarar en
falso. Logró acercarse a Jacques de Molay para decirle que la misión había sido
cumplida. El Gran Maestre que había firmado mediante tortura todo lo que sus
verdugos le habían ordenado, vio iluminada su cara al comprobar que la última
Cruzada de los Templarios había sido realizada. Revocó su decisión aceptando la
muerte como un valiente. El tiempo, el instrumento y las formas del nuevo renacer
habían sido expresadas. 
 
Jean de Lorena vivió hasta los 49 años, y en el momento de su muerte, el olivo
que había traído de Jerusalén tenía ya dos metros de largo. Las tormentas y los
aguaceros no pudieron romper aquel tronco sólido y regado por la sangre de
aquellos hermanos "Soldados de Cristo" que tan solo habían caminado unos pasos en
el eterno anhelo de la Sinarquía o Gran Fraternidad Universal. 
 
Cuenta la leyenda que los lugareños suelen ver el día de San Juan o Solsticio de
Verano, cómo una nube metálica hueca y luminosa, controla el crecimiento del
olivo traído por Jean de Lorena y los nueve Caballeros Templarios. Allí continúa
repleto de luz para quien es designado y sabe buscar el preciso lugar de su
vibración. 
 
Vendrán otros lejanos tiempos y el olivo seguirá la Ruta del Sol para renacer en
la tierra más allá del océano. También entonces habrá sacrificio humano y de
nuevo unos pocos renovarán el milagro que época tras época renace y muere
empujando el carro de la vida y creciendo en Cristo para la perfección. 
 
 
 
 
 
-~--------------------------------------------------------------------~-
 
-~--------------------------------------------------------------------~-
         Compra o vende de manera diferente en www.egrupos.net