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Asunto:[debunker] Ciencia y política
Fecha:Martes, 20 de Febrero, 2001  08:33:56 (-0500)
Autor:illu minati <illu03 @.......com>

Ciencia y política
Sabemos que los artículos científicos sometidos a revistas especializadas 
sólo pueden ser publicados tras haber sido supervisados por autoridades 
reputadas competentes en la materia. Según los casos, los textos son 
rechazados, aceptados
directamente o devueltos a sus autores para que los corrijan y los mejoren. 
De ahí la pregunta ¿qué valor tienen esos informes que condicionan la 
publicación de los trabajos de los investigadores? Algunos psicólogos 
americanos se lanzaron, como primera respuesta,
a una interesante experiencia de la que han ofrecieron un balance 
pormenorizado en The sciences (17 octubre 1980).

Eligieron diez artículos, que habían sido publicados respectivamente por 
diez revistas de psicología, y modificaron ligeramente la introducción y la 
presentación (tomando las precauciones necesarias para conservar intacta la 
parte «científica». Después, enviaron estos artículos a las revistas que los 
habian publicado dieciocho o treinta y dos meses antes, como si se tratara 
de trabajos nuevos. El cambio más importante era el siguiente: los nombres 
de los autores y de sus instituciones de origen habian sido reemplazados por 
nombres imaginarios. Así «Harvard University» se habia convertido en «Centro 
de los Llanos del Norte para la comprensión del hombre»,
etc. Hay que subrayar que las revistas elegidas no practicaban una crítica 
«ciega»: los expertos conocian los nombres de los autores a quienes debían 
criticar sus trabajos. Los resultados son muy instructivos. De treinta 
«editores» y consejeros editoriales involucrados, sólo tres reconocieron los 
artículos propuestos... Prácticamente, siete artículos sobre diez fueron, 
por tanto, revisados como si se tratara de originales. Podía esperarse que 
los veredictos fueran favorables, ya que los textos habian
sido publicados por las distintas revistas. Sin embargo, no ocurrió así por 
regla general. De veintidós juicios, sólo cuatro fueron favorables. Si 
solamente se tiene en cuenta el dictamen emitido por los consejeros 
editoriales, el balance es aún más grave: el 86 % se oponían a la 
publicación. Melodológicamente, esta encuesta parece haber sido llevada con 
seriedad. Los artículos elegidos correspondían a instituciones y autores de 
prestigio, y las revistas eran publicaciones exigentes que rechazaban una 
media del ochenta por ciento de los articulos que les habian sido 
presentados.
Es extraño que hayan formulado después contra sus propios artículos críticas 
a menudo muy duras: ¡metodologías insuficientes, interpretaciones poco 
rigurosas, generalizaciones prematuras y resultados mal presentados!Por 
supuesto, los hechos revelados por esta encuesta pueden ser interpretados de 
muchas maneras.
Pero, la triste realidad parece demostrar que existe (por decirlo de un modo 
suave) un «vacio» institucional. En otros términos, cuando los consejeros 
editoriales saben que el articulo propuesto ha sido escrito por un 
especialista famoso y que pertenece a una institución célebre lo juzgan de 
manera más indulgente. Pero, si el mismo trabajo proviene de un simple 
investigador, le encuentran numerosos fallos. Aunque alaben la objetividad y 
la neutralidad de los científicos, habría que concluir, en consecuencia que 
su sentido critico
es singularmente sensible a influencias «externas». Una vez más, se impone 
cierta prudencia. Podemos por ejemplo, suponer que este fenómeno es más 
frecuente en las ciencias humanas que en las «ciencias tradicionales», pero 
esto es algo
que habria que demostrar. Quizás seria necesario tomar las medidas oportunas 
para que tales distorsiones (evidentemente favorables a las autoridades 
constituidas) fueran imposibles o por lo menos atenuadas.
*********************
Sin duda, no deberiamos buscar mas justificaciones psicologicas
o excusas para limitar o restringir a otras personas a expresar
sus opiniones y teorias. Tampoco deberiamos difamar a esas otras
personas, ni incitar a la censura. Pues esto solo demuestra
nuestra incapacidad para lidiar con lo diferente y lo cambiante
y nuestra falta de tolerancia al plurarismo teorico.

saludos
illu





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