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Asunto:[debunker] Shoenman 2 y 3
Fecha:Martes, 19 de Marzo, 2002  09:46:31 (EST)
Autor:Mr. G. <gabriel1.0 @.........com>

Saludos...
*****************************************
Entrevista con Ralph Shoenman (II)

El origen del terrorismo está en el Pentágono 

En la entrega anterior el activista y autor estadunidense Ralph Shoenman
(veritas9@...) comienza a describir el intrincado tejido conspiratorio de los
atentados del 11 de septiembre del año pasado. Para Shoenman es fundamental
explicar que existen antecedentes que dan credibilidad a la hipótesis de que la
CIA y otras organizaciones de inteligencia estuvieron involucradas en los actos
del 11 de septiembre. Lo siguiente es una breve enumeración de algunos de los
crímenes planeados o cometidos por estas agencias. 

Shoenman: Sus lectores deben de estar informados de algo que se llamó Operación
Northwoods (http://www.gwu.edu/~nsarchiv/news/20010430/), cuya documentación
fue desclasificada recientemente. Esta operación fue planeada por la Agencia de
Seguridad Nacional (NSA) y el Estado mayor estadunidense en 1962, bajo la
dirección del general Lemnitzer, y fue aprobada por todos los altos mandos
militares. Ésta proponía, entre otras cosas, secuestrar aviones para estrellarlos
en ciudades estadunidenses, matando civiles, así como destruir el cohete que
llevaba como pasajero al astronauta John Glenn [citado por James Bamford en su
libro sobre la NSA, "Body of Secrets", páginas 82-91]. Esto lo llevaría a cabo el
ejército estadunidense y se atribuiría a Fidel Castro y la revolución cubana para
dar pretexto a la invasión de Cuba. Los atentados provocarían histeria masiva en
Estados Unidos, como la que se produjo después del 11 de septiembre. Este no era
un plan vano, sino que fue preparado cuidadosamente y fue propuesto al presidente
y al secretario de la defensa. McNamara y Kennedy decidieron esperar porque no
querían que Estados Unidos se involucrara en Cuba de manera abierta, sino que
preferían llevar a cabo una operación secreta. No hubo objeción moral alguna.
Entonces el Estado mayor propuso un segundo plan que sería un ataque a la base de
Guantánamo por personal militar estadunidense que sería atribuido al ejército
cubano y se usaría como pretexto para una invasión. Esto tampoco fue aprobado por
la presidencia, por lo que propusieron informar a la inteligencia cubana las
coordenadas de vuelo sobre Cuba del avión espía U2, ocultando las fuentes de esta
información, con la esperanza de que lo derribaran y que eso diera causa para
invadir. Estaban preparados a matar ciudadanos estadunidenses y a Glenn para
engañar al público y culpar a Cuba. Actos así no se pueden definir de otra manera
que como traición. 

La resolución del Golfo de Tonkin en el tiempo de la guerra de Vietnam lleva la
misma huella y cuando examinamos las circunstancias de los eventos que rodean al
11 de septiembre encontramos un patrón familiar. Fue una operación destinada a
proveer el pretexto y las bases para lo que el gobierno estadunidense define como
una guerra ilimitada, la cual según Bush puede durar hasta cincuenta años, como
una nueva guerra fría. De ninguna otra forma los dirigentes del país hubieran
podido obtener el consentimiento popular y enormes aumentos en el presupuesto
militar. El virtual agotamiento del excedente presupuestal, la eliminación de
servicios sociales y la concesión a las diecisiete corporaciones más grandes del
país de descuentos fiscales por diez años de 150 mil millones de dólares, son
algunas de las cosas que no hubieran sido concebibles sin las circunstancias
creadas el 11 de septiembre, las cuales también han permitido establecer
condiciones de virtual ley marcial, con la suspensión de libertades civiles y
planes para ocupar hospitales, confiscar provisiones alimenticias e imponer
vacunas obligatorias. 

Además tenemos el supuesto ataque terrorista con ántrax. Ha habido más de tres
mil trescientos incidentes de distribución de ántrax desde el primero de octubre
pasado. Y ahora tenemos evidencia de que este ántrax tiene la huella digital
inconfundible del ántrax militar producido en laboratorios del ejército
estadunidenses, el aditivo squaline. La gente ha sido aterrorizada con la
posibilidad de una guerra biológica, cuando los antecedentes son muy claros. En
el libro Clouds of Secrecy, Leonard Cole, quien trabajó en [la base militar] Fort
Dietrick, Maryland, describe cuarenta años de experimentación con agentes
biológicos por el Pentágono en varias ciudades de Estados Unidos: en el sistema
de transporte subterráneo de Nueva York, en el sistema escolar de Minneapolis y
alrededor de San Francisco. Fueron lanzadas billones de esporas de agentes
patógenos comprometiendo la salud de la población en 239 blancos civiles en el
país, como lo ha reconocido The New York Times. Más de diez millones de personas
fueron afectadas por este programa clandestino. El verdadero origen del
terrorismo en contra del pueblo norteamericano puede encontrarse en el Pentágono
y la clase gobernante, ese dos por ciento de la población que es dueña del
noventa por ciento de la riqueza nacional. 

Entrevista con Ralph Shoenman (III)

Los intereses de los Bush  

Continuamos aquí la conversación con el controvertido activista Ralph Shoenman,
quien afirma que los atentados del 11 de septiembre fueron una operación
destinada a servir como pretexto a una guerra ilimitada para nutrir la vorágine
del complejo industrial militar estadunidense. 

-¿Qué piensa usted de la reacción del presidente Bush el día del ataque? 

-Cuando ocurrieron los eventos del 11 de septiembre es claro que el presidente
fue informado del ataque al WTC pero permaneció en la escuela en la que estaba
hablando a un grupo de niños. Después se lo llevaron a una base estratégica de la
fuerza aérea en Louisiana y de ahí a otra base en Nebraska y no lo llevaron a
Washington sino hasta mucho después. El columnista conservador de The New York
Times, William Safire, escribió que lo que le perturbaba de la explicación del
gobierno para mantener a Bush en esas bases era que supuestamente los
secuestradores se habían comunicado con el avión presidencial para amenazarlo.
Safire se preguntaba por qué los secuestradores previnieron al presidente si
realmente pensaban atacarlo, pero además cómo habían conseguido los
secuestradores los códigos secretos para comunicarse con ese avión y determinar
su posición. Safire escribió que seguramente había un espía en la Casa Blanca, la
NSA, la CIA y el FBI: "Lo primero que necesita esta guerra contra el terrorismo
es una operación de inteligencia para localizar a los espías." 

Hay un aspecto particular de la relación de Bush con los eventos. En 1992 el
Houston Chronicle publicó un reportaje acerca de una investigación criminal
realizada por la división de fraudes financieros del Departamento del Tesoro y el
FBI, acerca del lavado de dinero y del pago de enormes cantidades de dinero a
corporaciones estadunidenses con la intención de manipular e influir en políticas
gubernamentales. Los fondos en cuestión eran nada menos que de la familia Bin
Laden y quien los recibía era George W. Bush, a través de sus compañías Hurricane
Energy y una entidad llamada Arbusto (por Bush en español), las cuales recibieron
cantidades enormes de dinero. Esta información la retomaron el Wall Street
Journal y Judicial Watch, quienes hicieron un análisis de Bush, sus compañías y
la red Bin Laden. Los fondos en cuestión fueron mediados por James R. Bath, un
socio del bcci (un banco que lavaba dinero del tráfico de drogas para operaciones
secretas de la cia a una escala enorme y que fue objeto de uno de los peores
escándalos bancarios de la historia) involucrado con Jalid Bin Mahfouz, quien se
dedicaba a transferir los fondos de Bin Laden a las compañías de George W. Bush.
Y de aquí salió el grupo Carlyle, una institución de inversión valuada en catorce
mil millones de dólares, en cuya junta directiva están Bush padre, el ex
secretario de estado George Shultz y Frank Carlucci, ex secretario de la defensa
y compañero de dormitorio en la Universidad de Donald Rumsfeld; un verdadero
who’s who del Partido Republicano. Esta compañía, con su enorme capital y
relaciones con 240 jefes de gobierno, es un vehículo para comprar empresas que
tengan cualquier relación con la industria de la defensa y después conseguirles
contratos maravillosos que inflen sus acciones de manera gigantesca dejando
ganancias de miles de millones de dólares. El Carlyle Group [ver la revista Red
Herring, diciembre de 2001] no solamente controla contratos militares, sino que
tiene enormes subsidiarias como United Defence y está profundamente involucrado
con la industria farmacéutica: Carter Wallace, Endo, Kelso, Unilab y Eli Lilly.
¿Qué tiene que ver esto con las circunstancias del 11 de septiembre? El grupo
Carlyle (http://www.guardian.co.uk/wtccrash/story/0,1300,583869,00.html) está
tan asociado con los fondos de Bin Laden que prácticamente existe gracias a
ellos; además está relacionado directamente con la compañía que tiene el
monopolio para producir la vacuna en contra del ántrax, Bioport. Esta supuesta
vacuna fue dada a quinientos mil soldados y trataron de dársela a la fuerza a 2.6
millones de miembros de las fuerzas armadas estadunidenses. La Asociación de
Veteranos de la Guerra del Golfo ha establecido que la supuesta vacuna es tan
sólo un experimento y es totalmente inútil. Más de cien mil soldados padecen
enfermedades neurológicas, deficiencias del hígado y una plétora de enfermedades
relacionadas con la vacunación obligatoria de Bioport. El director de Bioport es
William J. Crowe, ex director del Estado Mayor, quien fue embajador en Londres
durante el gobierno de Clinton. En Londres, Crowe colaboraba con Fouad al Jibri,
quien junto con Ibrahim al Jibri son los principales accionistas de Bioport.
Fouad era asociado de Jalid bin Mahfouz y estuvo involucrado en la privatización
de Porton Down, la base donde el gobierno británico producía armas biológicas y
fabricaba ántrax.  
*******************************************
Salud.

g.

El principio del mal reside en la tensión de la voluntad, en la ineptitud para
el quietismo, en la megalomanía prometeica de una raza que revienta de ideal, que
estalla bajo sus convicciones y la cual, por haberse complacido en despreciar la
duda y la pereza -vicios más nobles que todas sus virtudes-, se ha internado en
una vía de perdición, en la historia, en esa mezcla indecente de banalidad y
apocalipsis... E.M.Cioran

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