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Asunto:[debunker] EL FINAL DE LOS TIEMPOS.
Fecha:Viernes, 1 de Noviembre, 2002  01:35:14 (+0100)
Autor:José García Álvarez <JOGALVAREZ @.....es>

Estimados amigos:
 
Son muchos los que han negado la proximidad del fin del mundo, apoyándose en que lo vaticinado por las predicciones acerca del futuro se ha ido repitiendo a lo largo de los siglos y nunca ha sucedido nada. Por lo tanto, ahora será lo mismo. Craso error, porque en tiempos pasados y hasta la época actual no se habían cumplido los requisitos que, desde la antigüedad, han marcado los profetas. Han sido muchos los charlatanes que, ansiando protagonismo, han facilitado fechas precisas que luego no se han cumplido, dando con ello motivo para que los escépticos, los incrédulos y los presuntuosos, hayan podido mofarse y cimentar sus tesis de descalificación del tema. Pero, en los días que corren, las cosas ya son diferentes, puesto que son operantes los hechos que señalan que los tiempos han llegado. Veamos:
 
Dicen las profecías (en ligero resumen): Cuando los pájaros de acero desoven huevos de fuego; los hombres dominen los aires y crucen el fondo de los mares; cuando los muertos resuciten; cuando descendiere fuego de los cielos y los hombres de los campos no pudieren alcanzar las ciudades, y los de las ciudades no pudieren huir hacia los campos; cuando extraños signos se observen en los cielos y cosas extravagantes fueren vistas en la Tierra; cuando criaturas, jóvenes y viejos, tuvieren visiones, premoniciones e hicieren profecías; cuando los hombres se dividan en nombre del Cristo; cuando el hambre, la sed, la miseria, las dolencias y al fin la muerte diezmen a las poblaciones de las ciudades; cuando hermanos de sangre se maten entre sí y las criaturas adoren a la "Bestia", entonces los tiempos del final habrán llegado.
 
Es evidente que todo eso, sin la menor discusión, ya es una realidad en nuestro mundo y nos encaminamos rápidamente hacia el fin: los pájaros de acero son los aviones, que desovan bombas incendiarias en los campos adversarios y ciudades enemigas; los hombres dominan los aires hasta la estratosfera; los submarinos cruzan el fondo de los mares; los muertos resucitan todos los días en la figura de los Espíritus, materializándose en los trabajos espíritas o comunicándose a través de médium especializados. "El Fuego" ya descendió de los cielos, en forma de gigantescos hongos, producidos por las bombas atómicas lanzadas sobre las ciudades asiáticas, en donde los habitantes no pudieron huir hacia los campos y los de los campos no alcanzaron las ciudades, ante la violencia mortífera del terrible invento, desconocido hasta entonces. Procedentes de los espacios exteriores y sobre todo cuando hay condiciones astronómicas favorables de Marte y las corrientes magnéticas lo permiten -en los períodos bianuales de aproximación de ese planeta- se observan extraños signos en los cielos, a los cuales llaman "Platillos Volantes" u "Ovnis". En estos últimos tiempos, jóvenes y viejos, bajo la acción de facultades mediúmnicas, se han vuelto reveladores de visiones: oyen, ven y sienten a los Espíritus que predicen acontecimientos cotidianos. Las sectas religiosas han surgido con la prodigalidad de los hongos, y paradójicamente, basadas en las mismas fuentes bíblicas, cada vez se separan más en los conflictos humanos, por las interpretaciones personales. El desorden, el hambre, el miedo, angustias, miserias, han aumentado cada vez más en nuestro mundo. Se repelen esposos y esposas; se pelean padres e hijos; se matan entre sí hermanos consanguíneos; extrañas criaturas cometen crímenes abominables, revelando la existencia de la "Bestia" en sus corazones. La medicina se afana en estudiar la multiplicidad de dolencias inexplicables, de terminología brillante, pero incurables; extrañas epidemias aparecen bruscamente y virus desconocidos se obstinan en sembrar nuevos casos patológicos, substituyendo continuamente a las enfermedades que son vencidas.
 
Éste es un panorama resumido de lo que fue profetizado y es una prueba irrefutable de la veracidad de la profecía de Joel, Capítulo II, versículo 17: "Y cuando los tiempos llegaren, vuestros hijos e hijas profetizarán". Esto ya hace algún tiempo que viene sucediendo, así que es hora de reflexionar y prepararse para el cercano final que se avecina.
 
Que la paz sea con todos vosotros.
 
José García Álvarez