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Asunto:[debunker] LA OPERACIÓN "SARAS".
Fecha:Jueves, 29 de Mayo, 2003  10:40:51 (+0200)
Autor:José García Álvarez <JOGALVAREZ @..........net>

            

LA OPERACIÓN  "SARAS"

George Adamski | Primer encuentro | Desarrollo de la Operación "Saras" | Avistamiento oficial | La prueba de la Base Edwards | La muralla del silencio | Caza y captura de un Ovni | ¿Por qué esconden la Verdad?

        George Adamski

       El mes de julio de 1.951, George Adamski, un americano de cabellos canos, mirada profunda, rostro enjuto, 1 metro 65 de estatura y unos 70 años, dirigía el restaurante "Palomar Garden's" situado muy cerca del Observatorio de Monte Palomar.
George Adamski había sido profesor de Filosofía y Ciencias hasta el año 1.939 y en realidad daba más la sensación de ser profesor que director de restaurante. Su afición por la Astronomía había nacido en el año 1.930, afianzándose a lo largo de su contacto con el ejército el tiempo que permaneció de servicio durante la Gran Guerra.
Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, cambió su trabajo y a partir de 1.946 pudo dedicar sus ratos libres a los estudios de Astronomía y Ufología, investigando de un modo progresivo y regular los fenómenos astronómicos y los platillos volantes.
Para su labor utilizaba dos telescopios, uno de 6 pulgadas y otro de 15 pulgadas. Ambos telescopios llevaban adaptada una cámara Hagge-Dresden-Graflex. Con ellos, cada noche escrutaba los cielos de California. Desde el verano de 1.951 al verano de 1.952, se produjo una avalancha de avistamientos ovnis en la zona del desierto de California. Adamski, desde su observatorio particular, a mil metros de altura, con una visibilidad de 180 grados, tiró más de 500 placas y consiguió unas doce fotografías aceptables de objetos no identificados. Algunas de naves en forma de cigarro puro y otras en forma de disco, que han llegado a convertirse en prototipos dentro del campo ufológico.

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Primer encuentro

Una vez mostradas sus fotografías, Adamski supo que había entrado en un camino sin retorno y que debía andar hasta el final. El año 1.952 se convirtió en el de su especial iniciación, merced a sus paseos y excursiones en solitario desde Monte Palomar al desierto de California. Cada vez sentía más el apremio interior de que algo le sería inevitablemente revelado y tenía la certeza de que antes de terminarse el año se encontraría con alguna de las naves extraterrestres que surcaban el espacio exterior y se aproximaban a la Tierra cumpliendo un programa muy preciso.
Programó, para el 20 de noviembre, como parte de sus excursiones habituales al desierto californiano, un viaje con otros amigos. Concretamente, Alice Wells, Lucy McGimnis, Albert Pailey y su señora y el doctor George Williamson y su esposa. Emprendieron la marcha en dos coches e iban provistos de mapas, telescopios, cámaras fotográficas y prismáticos.
Tomaron la carretera que conducía a Desert Center y luego se desviaron hacia Parker. Los dos coches se pararon a la altura del kilómetro 18. El suelo era volcánico, sin vegetación. Cerraron los coches y anduvieron errantes, de un lado para otro. De ven en cuando miraban hacia el cielo, otras veces inspeccionaban el horizonte con los catalejos... Nada.
Se comieron unos bocadillos que habían preparado y volvieron a pasear por los márgenes de la carretera. Adamski observaba con sus catalejos hacia la vertical de la bóveda celeste. Fue entonces cuando la vio. A mucha altura, enorme, tropezó con una nave alargada. Se apartó los catalejos y la distinguió a simple vista.
Avisó a los demás y todos observaron la nave detenidamente. Tenía un gran halo anaranjado en torno. Adamski dijo a los otros que tenía la impresión de que no se acercaban más para evitar que pudieran verlos los que pasaban por la carretera.
Cogieron los coches y se adentraron en el interior del desierto, hasta que no pudieron seguir. Pararon y sacaron el instrumental que Adamski llevaba: un telescopio de seis pulgadas, un trípode, una cámara Kodak, los accesorios para el telescopio, placas de fotografías... Una vez situado el instrumental, los demás se apartaron unos metros de donde estaba Adamski.
La astronave se detuvo en la vertical en que se encontraba éste con sus aparatos. Unos minutos después se produjo como un destello en la gran nave y apareció un disco pequeño de unos 12 metros de diámetro. Descendió, sin ruido alguno, sobre el terreno. Podía percibirse un leve zumbido en los oídos, casi imperceptible.
Una vez aterrizado, fue visible su forma sólida, idéntica a otros que Adamski había visto y fotografiado. Enfocó su cámara y disparó sus siete placas. Estaba aproximadamente a unos 500 metros de donde estaba él y unos 800 del resto del grupo.
Cuando Adamski retiró su cara del objetivo de la Kodak, vio una forma humana que se apartaba del platillo y le hacía gestos con un brazo en alto indicándole que se acercara. George Adamski le obedeció instintivamente y comenzó a caminar en dirección al ser que había descendido de la nave espacial. Cuando estuvo a unos metros vio perfectamente sus facciones, su vestimenta. Adamski lo describiría así después:
Era un hombre bello, joven, de un cutis barbilampiño, de cabellos largos hasta la espalda, rubios, de nariz prominente, ojos verdes, manos delgadas, mediría un metro setenta o setenta y cinco... Llevaba un traje brillante, marrón, con un cinturón de unos veinte centímetros, dorado, unos botines flexibles de color rojo y acoplados al buzo por otro anillo dorado...
El ser que había bajado del disco, hizo señas a Adamski para que se acercase más; le tendió la mano. Adamski fue a estrechársela, pero el visitante le rozó simplemente la palma. Cuando el director del restaurante le preguntó en inglés de dónde venía, el extraterrestre movió la cabeza en sentido negativo. Entonces, Adamski comprendió que debía comunicarse de modo telepático. Se concentró y señaló al Sol.
El extraterrestre sonrió y Adamski se dio cuenta de que ese era el camino para entenderse y continuó pensando. Representó en su mente Mercurio y trazó una órbita en torno al Sol. El extraterrestre no respondió. Trazó otra nueva órbita, la dibujó con la mano y pensó en Venus...
El visitante volvió a sonreír. Señaló el Sol, describió un círculo en el aire, luego otro, y se señaló a sí mismo como parte del segundo círculo. Adamski entonces pensó la palabra Venus y el extraterrestre asintió con la cabeza. Adamski continuó el diálogo realizando sus preguntas mentalmente y recibiendo las respuestas en idéntica forma.
Éstas fueron algunas de las preguntas y respuestas:

A.- ¿Cuáles son los objetivos de vuestros viajes?
E.- No venimos con fines agresivos o violentos. De vuestro planeta nos llegan radiaciones perniciosas y fuertes, fruto de las continuas pruebas atómicas. Estas radiaciones afectan también al espacio exterior. Si continúan vuestras explosiones, conduciréis al planeta Tierra a una enorme catástrofe.
A.- ¿Cómo viajáis en el espacio?
E.- Utilizamos grandes astronaves como la que has visto y como las que tienes fotografiadas. Son portadiscos que nos permiten largos viajes interplanetarios con plena comodidad y rapidez. Desde la nave podemos enviar otros discos tripulados o guiados electrónicamente a distancia.
A.- ¿Qué fuerza utilizan vuestras naves?
E.- La energía magnética, la energía solar.
A.- ¿De dónde proceden las naves que vemos?
E.- Algunas de Venus, otras de otros planetas del Sistema Solar, o de otros sistemas planetarios de la galaxia.
A.- ¿Por qué no aterrizan en las ciudades terrestres y establecen contacto oficial con nosotros?
E.- La humanidad no está todavía preparada. Nosotros no queremos causar ningún tipo de daño a la especie humana y si el encuentro se produjese de modo brusco, produciríamos una terrible revolución.
A.- ¿Hay algunos hombres en contacto con vosotros?
E.- Sí, los hay. Algunos han sido llevados de la Tierra voluntariamente a otros planetas. También hay entre vosotros seres de otros planetas en viaje de investigación y estudio, visten como vosotros y no los podríais distinguir... Graba bien el mensaje que hoy te traigo; es de vital importancia para el desarrollo de nuestro contacto con el planeta Tierra. Se lo deberás llevar de modo privado y personalmente hacérselo llegar a las autoridades máximas de tu país. Utiliza el vehículo que ya conoces en el Pentágono...
A.- ¿Debo escribirlo?
E.- No hace falta que lo escribas. Hazlo cuando llegues a casa. Se te grabará en la mente de modo indeleble...: "La Confederación ha dado permiso para realizar una prueba física ante las autoridades de las dos superpotencias del Planeta. Una de las pruebas tendrá lugar en el Aeropuerto Nacional de Washington el 25 de diciembre próximo. Deberán asistir autoridades máximas del poder civil, militar y religioso. La prueba, si es bien aceptada y difundida, facilitará el desarrollo de un programa de ayuda de la Confederación de la Galaxia con vuestro Planeta."
Luego, el extraterrestre se encaminó al disco. Adamski quiso seguirlo, pero el venusino le dijo que no lo hiciera, porque sería peligroso para su físico.
El disco era semejante a una campana casi de cristal. En el interior se distinguían bultos que se movían. El aparato no estaba posado en el suelo, flotaba a unos 30 o 50 centímetros del terreno volcánico del desierto. La cúpula era parecida a un anillo oscuro y terminaba en una bola.
El extraterrestre se llevó una de sus placas fotográficas y le prometió devolverla en el próximo encuentro. Le indicó que algún día podría entrar en uno de sus discos. Subió por una portilla metálica al disco; éste se cerró, aumentó su brillo y comenzó a elevarse lentamente en sentido vertical.
Adamski y sus amigos que se habían aproximado vieron que la nave tenía dos anillos que giraban el uno en el sentido de las manillas del reloj, el otro en sentido contrario. Debajo del disco había como tres esferas metálicas. Se alejó hacia la astronave en unos segundos. La nave lo reabsorbió y partió describiendo un ángulo de 90 grados a una velocidad de vértigo.
Estaban todos como traumatizados, absortos. No hablaron nada. Subieron a sus coches y regresaron.
Adamski repetía mentalmente el mensaje que tenía que hacer llegar al Pentágono y a la Casa Blanca. Por primera vez, le sucedía algo extraño: Veía el mensaje escrito como en una pantalla que salía de su cerebro... No lo podría olvidar...
Se había cubierto otro aspecto del programa "Saras": Utilizar a un ser humano en la ejecución del mismo. Adamski supo de modo claro y definitivo que esta verdad cambiaría su vida, sus relaciones con los demás habitantes del planeta, con las autoridades americanas... Pero, así lo había aceptado y no le importó lo que sucediese en el futuro. Lo que él y sus amigos habían visto y presenciado era cierto y lo haría saber, le dejasen  o no, se lo creyesen o no.

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Desarrollo de la Operación "Saras"
 
 

       Adamski transmitió verbalmente el mensaje recibido en el encuentro del día 20 de noviembre, ante seis amigos suyos y utilizó el vehículo de transmisión del mensaje hacia las autoridades por medio de su contacto de Monte Palomar.
Según las referencias que, de regreso, le llegaron, las autoridades no se tomaban en serio su mensaje y pidieron alguna prueba definitiva de que tal hecho se produciría. Y desde luego, pedían identificación del cómo, el cuándo y el dónde.
Telepáticamente, una de las noches de primeros de diciembre de ese mismo año tuvo una nueva cita, esta vez para él solo, de noche y en el desierto californiano. Así pues, la noche del 8 al 9 de diciembre se dirigió sin material alguno, ni máquina, ni telescopios, al mismo lugar del encuentro, en Desert Center. Esperó a que pasara la medianoche y salió del coche, aparcado en la carretera. Se adentró en el desierto. Cuando estuvo varios kilómetros en el interior, se paró. En la línea de vuelo Este-Oeste, vio acercarse una luz. Se detuvo a enorme altura sobre la vertical. Luego descendió en picado, se paró a unos metros delante de él y quedó haciendo un pequeño remolino, sólo perceptible por las gamas de luz en forma de halo que circundaban al objeto.
Se abrió un lateral y volvió a aparecer el mismo ser de la primera vez. Le tendió la mano de la misma manera y le invitó a seguirle dentro del aparato.
La nave era completamente circular en su interior. Mediría unos 12 metros y dentro iban tres tripulantes. Adamski recibió la indicación de situarse en un asiento anatómico que había pegado al circuito central, una especie de giroscopio que comunicaba las dos superficies.
En su frente había una enorme pantalla en la que se podía ver todo el terreno en círculo sobre el que se encontraba la nave. Su anfitrión de cabellos rubios iba vestido de la misma manera y los demás tripulantes llevaban el mismo traje de vuelo.
En un momento determinado, sobre otra pantalla que había en un panel derecho, apareció un nombre: Orthon. Adamski preguntó mentalmente qué significaba y percibió que era el nombre de su contacto y su guía en la operación. Después apareció otro nombre: Saras. A su pregunta la respuesta fue la siguiente:
"Es el nombre del planeta Tierra para nosotros. También el nombre del programa que se está llevando a cabo y en el que estás incluido. También el nombre de la gran Operación que se inicia ahora y que terminará un día que tú no verás. En el antiguo idioma de vuestro planeta, "Saras" significaba repetición. Sois el "Planeta de la Repetición". Vuestro karma os lleva de un modo atávico a la repetición de las mismas equivocaciones planetarias."

Volvieron a proyectar sobre la pantalla otras dos palabras: Solex Mal. A su pregunta, le respondieron:
"Es el idioma hablado telepáticamente en otras épocas en vuestro planeta. Era un idioma sintético, ideográfico. Es también la lengua y el idioma de toda la gente del espacio externo. Es una lengua simbólica, con escritura figurada. Esta fue la lengua que se perdió, la lengua a que hace alusión la parábola de la Torre de Babel."
Adamski se sentía radiante. No podía apartar su vista de la pantalla. Se dio cuenta de que habían levantado el aparato y sobrevolaban toda la zona desértica...
Luego, vio sobre la pantalla, como en una película, que se colocaba la placa fotográfica que el primer día había sido llevada por el ser de Venus. Tenía una imagen de la nave fotografiada muy clara. Vio que la imagen desaparecía y se desvanecía sobre el fondo verde. Luego, vio una mano escribiendo sobre la placa. Apareció la mayor parte de la misma cubierta de unos signos. Debajo, cuando estuvo totalmente escrita, volvió a aparecer una expresión que ya le había sido proyectada antes: "Solex Mal".
El fondo de la placa varió al ultravioleta y al infrarrojo. En el infrarrojo volvió a aparecer la imagen del platillo que se había desvanecido. En el ultravioleta, vio aparecer la placa totalmente escrita en su idioma. El texto íntegro decía así:
"OPERACIÓN  SARAS"

"El Gran Consejo accede a dar la prueba definitiva del contacto. Tendrá lugar el próximo día 25 de diciembre a las 12, hora solar, en la base de Edwards, en California. Varias de nuestras naves serán visibles y harán ejercicios de materialización y desmaterialización. Sólo podrán estar presentes tres personas. Aterrizaremos en la terminal del Aeropuerto, dirección Este-Oeste. No habrá otro ejercicio táctico de alto nivel. Paz. Por la Confederación y el Consejo, ORTHON."
Nuevamente volvió a variar de color la pantalla y apareció su placa primitiva, con los signos "Solex Mal".
La pantalla se apagó. Adamski preguntó qué debía hacer. Le respondieron:
"Ésta es la segunda vez que te comunicarás con altas personalidades de tu país. Hazles llegar verbalmente este mensaje. Y presenta como prueba esta placa que has visto y que te entregamos. La operación cifrada de la placa es solamente para ti y no debes comunicarla. Lo único que permanecerá será el negativo con el texto en idioma Solex Mal. En su día, y como prueba de este mensaje y de tu participación, se descifrará el texto íntegramente."
La nave se volvió a detener una hora después en el Desert Center. Orthon le acompañó hacia la rampa. Le despidió con el brazo en alto. Vio que la nave quedaba herméticamente cerrada y que iniciaba un cambio de luz y una aceleración del giro de sus anillos. Luego, en unos segundos, se desvaneció hacia arriba, como absorbida materialmente.
Adamski respiró profunda y acompasadamente, mirando en la dirección en que se había alejado la nave. Volvió a su coche y regresó a Monte Palomar.

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Avistamiento oficial: Alto Secreto Militar

Tres días después de este nuevo encuentro, Adamski utilizó su contacto de Monte Palomar para transmitir el contenido del mensaje. El encuentro entre George y personalidades de alto nivel político y militar tuvo lugar en una de las dependencias del Pentágono. Asistieron a esta reunión con él seis personas: dos altos cargos políticos, dos militares de alta graduación, un eclesiástico desplazado desde Nueva York y un astrónomo.
La reunión fue secreta, tanto para la Casa Blanca como para el Capitolio, pero no para la Central de Inteligencia (CIA). Este hecho marcaría de modo definitivo todo el proceso OVNI en los Estados Unidos en el futuro.
Adamski repitió verbalmente el mensaje. Uno de los militares dijo que no se expondrían sin una prueba definitiva y física, como ya le habían indicado anteriormente. Entonces, Adamski extrajo de su bolso la placa que le había sido devuelta y expuso:
- Ésta es la prueba física que me ha sido permitido traerles. Es el texto íntegro del mensaje que les he transmitido, en un idioma que no me ha sido autorizado indicarles. Puedo permitirles que hagan una copia de la placa, en mi presencia, pero no puedo dejarles la placa, ni concederles cualquier otro tipo de manipulación.
Una vez efectuado el revelado en presencia de todos, le fue entregada la placa a Adamski y le dijeron que antes del día indicado decidirían sobre la forma y las personas que presenciarían la prueba. Luego, Adamski y su amigo fueron acompañados al exterior.

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La prueba de la Base Edwards

La Noche de Navidad, en la base Edwards, en California Oriental, el personal habitual de los radares y la torre de control del aeropuerto había sido sustituido por personal militar. El gesto fue interpretado como una muestra de benevolencia y gratitud de los altos mandos en una fecha tan señalada.
La realidad era muy otra. Se trataba de controlar cualquier posible filtración desde el exterior hacia el interior de la base y viceversa, para el caso de que realmente se produjera el avistamiento previsto para las doce horas.
Dos horas antes de la cita, tres altas personalidades entraron a la base en coche oficial. Eran un alto cargo de una agencia de noticias, un eclesiástico de alta jerarquía de la Iglesia Metodista y un pariente cercano del Presidente Truman, que había presidido la reunión en que Adamski presentó sus pruebas.
Treinta minutos antes de la hora prevista, en el mismo coche oficial que les había llevado a la base, se desplazaron hasta la pista situada en el lado oriental. Una vez llegados al lugar, pararon el coche y esperaron.
A la hora señalada, un punto luminoso comenzó a agrandarse en el horizonte. Detrás de él, otros cuatro. Venían en la dirección Este-Oeste a una gran altura. De un modo vertiginoso e imprevisto se agrandaron sobre su trayectoria de caída, como una pelota luminosa que se aproxima al ir cayendo en forma elíptica.

       Las luces de las naves, sincronizadas como si perteneciesen a un solo aparato, se agrandaron hasta tener un tamaño aparente de dos metros, quedando suspendidas en el cielo oscuro a varios metros sobre el suelo, frente al coche donde estaban los tres sobrecogidos espectadores. Repentinamente, las luces cambiaron de color. Pasaron del blanco al amarillo y al anaranjado, mientras descendían suavemente, como flotando. Quedaron levitando a un metro del suelo, como colgadas del espacio, formando un triángulo. Eran naves de unos 12 metros, en forma de campana, semitransparentes, y a su trasluz podían distinguirse bultos en su interior.
Se oyó el ruido de un caza acercándose y en ese mismo instante, las naves comenzaron a apagarse, a desvanecerse como una nube de humo, ante los ojos atónitos de los tres personajes. Cuando el ruido de los motores del caza se apagó, tras aterrizar, las naves volvieron a emerger de la oscuridad de la noche, en el mismo sitio en que se encontraban antes. Esta maniobra de aparición y desaparición se repitió dos veces. De un modo súbito, las naves hicieron un cambio de luz. Se volvieron más brillantes y amarillas. Los tres testigos percibieron un pequeño zumbido y la nave que ocupaba el vértice del triángulo hizo un flash luminoso en dirección al coche por tres veces consecutivas; las restantes naves lo repitieron. Luego, la nave primera despegó en vertical y seguidamente las otras. Se colocaron a unos 200 metros sobre el suelo y volvieron a variar su intensidad luminosa hasta llegar a ser un brillo casi blanco. Después, en décimas de segundo, fueron materialmente absorbidas en el espacio hasta convertirse en puntos luminosos como las demás estrellas. Por último, las dejaron de ver.
El pariente de Truman debía dar cuenta esa misma noche al Presidente, que estaba al tanto de la operación. El mismo coche oficial en que habían llegado, les sacó de la base.

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La muralla del silencio

Evidentemente el suceso de la base Edwards era importante y grave. Lo suficiente para que el informe que se redactó fuese calificado de "Alto Secreto". La conclusión sobre las naves del espacio, después de estos hechos, sin que hubiera una sola disensión, quedaba definida en el informe. Y así pasó al Directorio de Inteligencia. Pero, el buen camino por el que iban las conversaciones con miras a dar publicidad al informe y poner en conocimiento del público de los Estados Unidos estos hechos, encontró un freno súbito en el general V. H. Éste, al tener en sus manos la información, dijo:
-¿Cómo vamos a dar a conocer esto al público? Ni siquiera tenemos una prueba física definitiva en nuestro poder: una nave. Además, la gente no está preparada; cundiría el pánico y podría provocarse una enorme estampida...
El propio general mandó quemar el informe. Pero, una fotocopia se salvó de la quema y estuvo en poder de uno de los enlaces en el Cuartel del Proyecto SIGN, que venía investigando los OVNIS desde finales de los 40. La presencia del informe y la copia fue testificada por un teniente coronel implicado en un departamento de información en la Oficina del secretario de la Fuerza Aérea. También existe prueba de este hecho en la NICAP.
Entonces nació el Proyecto GROUDGE, y marcó toda una campaña de propaganda, de acciones subterráneas contra los testigos de avistamientos o encuentros, y de intervención directa en cualquier caso, deformando, manipulando o anulando cualquier informe que se recibiese, existiendo orden terminante de controlarlos todos.
Como si los tripulantes de los Ovnis supiesen lo que se estaba tramando, durante la última parte del año 1.952 y todo el año 1.953 hubo una avalancha de avistamientos, informes y testigos. Fue el momento en que la CIA decidió intervenir de modo drástico y definitivo, no sólo actuando según proyectos y planes propios, sino interviniendo las comisiones de la Fuerza Aérea y de la Armada que investigaban a los objetos voladores no identificados, imponiendo la Muralla del Silencio. Hubo muertes en extrañas circunstancias y esta guerra de fondo se dirigió también contra testigos civiles por vía de presión legal o extorsiones de tipo profesional y económico. Una de estas víctimas sería el propio George Adamski.

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Objetivo mundial: Caza y captura de un Ovni

En el mundo hay una serie de organismos y organizaciones, encabezados por la CIA norteamericana, cuyo propósito, taxativo, es desarrollar operativamente una campaña de ridiculización de la realidad Ovni. Es una operación a nivel internacional, con artículos en prensa, programas de Radio y Televisión, facilitación de cierto material para confeccionar libros, de modo que se manipulen informes sobre Ovnis, incluso los facilitados por entidades importantes, para presentarlos como confusiones o alucinaciones de gente estúpida.
Esta campaña ha puesto su mayor empeño durante años en hacer ver a la masa del planeta que todas las observaciones Ovnis, sean las que sean, siempre serán visiones de aviones, de prototipos militares secretos, de Venus, de globos sondas, de efectos ópticos o de pájaros...
Sin embargo, no hay que prestarse a equívocos. La iniciativa de la CIA sobre el control informativo del tema ufológico no pretendía ni pretende enterrar los informes a todos los niveles. Solamente les interesaba triturarlos a nivel público, pero, al mismo tiempo, conseguir ellos los máximos resultados positivos, en privado.
Para ellos, desde los años 50, no cabe la menor duda de que los Seres que tripulan los Ovnis poseen una gran superioridad tecnológica, y si esos seres diesen sus conocimientos a cualquier país del planeta, ese país conseguiría una hegemonía total sobre los demás. Con esta reflexión, compartida por los encargados de la Seguridad de los Estados Unidos, Rusia y la NATO, en todos los frentes se dio una orden: Caza y captura de un Ovni a cualquier precio, para desentrañar su secreto antes que cualquier otra potencia.

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¿Por qué esconden la Verdad?

La pregunta que se viene formulando a lo largo de las últimas décadas es ésta: ¿por qué nosotros, los del público, no estamos enterados oficialmente de que los platillos volantes existen verdaderamente? ¿Por qué se mantiene escondida la verdad?
Naturalmente, existen muchas razones que inducen a los gobiernos y organismos de los variados países del mundo a no querer admitir la existencia de los Platillos Volantes. Consideremos las tres más importantes:

1ª.- Pánico.- El pánico causaría el inmediato derrumbamiento de nuestros sistemas. Todos saben muy bien lo que pasó, cuando hacia el final de los años 30 fue transmitido en los Estados Unidos un programa de radio que anunciaba la invasión marciana. Era tan realista, que millares de personas se dejaron invadir por el terror y solamente después de un par de días la vida volvió a su ritmo normal.
Han pasado sesenta años y las autoridades de la Tierra no han hecho la menor tentativa para producir un programa educativo sobre nuestros visitantes espaciales. Mientras tanto, nos han prodigado continuamente películas imbéciles de horror e invasión, en las cuales los extraterrestres aparecen regularmente representados como bultos viscosos de protoplasma, como monstruos y como seres perversos que al final los terrestres consiguen derrotar gracias a su superior inteligencia. ¡La gente haría mejor en procurar liberarse del condicionamiento de la televisión y del cine!
2ª.- Política.- Durante muchos años, tanto Oriente como Occidente han estado buscando capturar y desmontar un platillo volante para descubrir cómo funcionan. Desde luego, si uno de los dos bloques mundiales hubiera descubierto el secreto de la propulsión de los discos antes que el otro, habría obtenido una ventaja más que platónica. Está claro que, tanto los americanos como los rusos, tienen ya algún platillo experimental, copiado meticulosamente de los observados.

3ª.- Económica.- De este sector viene una gran oposición, porque si los platillos volantes están en condiciones, que lo están, de aprovechar otra forma de energía gratuita para su propulsión, y este conocimiento fuera accesible a la humanidad, podría provocar el caos económico. Si se supiera que ya no tendríamos necesidad de servirnos del carbón, del petróleo ni de la electricidad para nuestra vida diaria, las industrias de todo el mundo saldrían perjudicadas, muchas serían inútiles y superadas inmediatamente. Y claro, eso no le conviene a muchos magnates de la industria que ejercen su influencia en gobiernos y agencias especializadas en crear confusión por el estilo de los tristemente célebres "hombres de negro".

Ciertamente, los servicios dedicados a disuadir cuentan con mentes ya entrenadas en el arte del engaño y el desprestigio. Para confundir a la masa y lograr desacreditar definitivamente el hecho real de la existencia extraterrestre, han recurrido a una última argucia: han hecho construir burdos prototipos militares, copias en su fuselaje de los originales. Luego, los han hecho aparecer en lugares bien visibles y en circunstancias ya estudiadas para que pudieran ser observados con la claridad suficiente como para que, después, ciertos "investigadores" puedan averiguar que son Ovnis terrestres. Se escriben artículos, se escriben libros y al final se siembra la duda hasta en los más crédulos. Y, objetivo conseguido: NO HAY OVNIS EXTRATERRESTRES.
Pero, esos cerebros maquiavélicos no se saldrán con la suya, porque las pruebas de la operancia extraterrestre en nuestro planeta serán cada vez más contundentes, aplastantes y masivas, al cumplirse una tras otra las fases de la Operación "Saras".

José García Álvarez

jogalvarez@telefonica.net

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