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Asunto:[debunker] .El Sermon del monte
Fecha: 19 de Abril, 2005  22:48:45 (+0200)
Autor:Jose Nicasio <nicasio @...com>

 




El Sermon del monte.
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Sobre el Sermon del monte se han escrito libros, muchas de sus enseñanzas ha
influido en la humanidad , y en muchas personas... Al parecer este monte permitia
que la voz se amplificara, y fue el lugar elegido por el Señor para dar una serie
de enseñanzas estraordinarias.
os dejo pues con esta gran colecion de enseñanzas ...

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El Sermón del monte: Las bienaventuranzas 
(Lc. 6. 20-23) 
é
 5:1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus
discípulos. 
5:2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: 
5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los
cielos. 
5:4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. 
5:5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. 
5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán
saciados. 
5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 
5:8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. 
5:9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de
Dios. 
5:10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos. 
5:11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y
digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 
5:12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque
así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. 

La sal de la tierra 


5:13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué
será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los
hombres. 


La luz del mundo 


5:14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se
puede esconder. 
5:15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el
candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 
5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras
buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos. 


Jesús y la ley 


5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido
para abrogar, sino para cumplir. 
5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una
jota ni una tilde pasará 
de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 
5:19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy
pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los
cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el
reino de los cielos. 
5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los
escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. 


Jesús y la ira 
(Lc. 12. 57-59) 


5:21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare
será culpable de juicio. 
5:22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será
culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable
ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno
de fuego. 
5:23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu
hermano tiene algo contra ti, 
5:24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu
hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 
5:25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en
el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y
seas echado en la cárcel. 
5:26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último
cuadrante. 


Jesús y el adulterio 


5:27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 
5:28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya
adulteró con ella en su corazón. 
5:29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti;
pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea
echado al infierno. 
5:30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues
mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado
al infierno. 


Jesús y el divorcio 


5:31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de
divorcio. 
5:32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de
fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete
adulterio. 


Jesús y los juramentos 


5:33 Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino
cumplirás al Señor tus juramentos. 
5:34 Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera;ni por el cielo, porque es el
trono de Dios; 
5:35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén,
porque es la ciudad del gran Rey. 
5:36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo
cabello. 
5:37 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de
mal procede. 


El amor hacia los enemigos 
(Lc. 6. 27-36) 


5:38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 
5:39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te
hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 
5:40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la
capa; 
5:41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla,vecon él dos. 
5:42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo
rehúses. 
5:43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 
5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen,
haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

5:45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace
salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 
5:46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen
también lo mismo los publicanos? 
5:47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen
también así los gentiles? 
5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es
perfecto. 


Capítulo 6

 Jesús y la limosna 
é
 6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos
de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los
cielos. 
6:2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen
los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los
hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 
6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 
6:4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te
recompensará en público. 

Jesús y la oración 
(Lc. 11. 2-4) 


6:5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie
en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres;
de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 
6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu
Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en
público. 
6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que
por su palabrería serán oídos. 
6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué
cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. 
6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre. 
6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la
tierra. 
6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 
6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores. 
6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino,
y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. 
6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a
vosotros vuestro Padre celestial; 
6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os
perdonará vuestras ofensas. 


Jesús y el ayuno 


6:16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos
demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que
ya tienen su recompensa. 
6:17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 
6:18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en
secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 


Tesoros en el cielo 
(Lc. 12. 32-34) 


6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y
donde ladrones minan y hurtan; 
6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen,
y donde ladrones no minan ni hurtan. 
6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 


La lámpara del cuerpo 
(Lc. 11. 33-36) 


6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu
cuerpo estará lleno de luz; 
6:23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estaráen tinieblas. Así que, si
la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? 


Dios y las riquezas 


6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al
otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las
riquezas. 


El afán y la ansiedad 
(Lc. 12. 22-31) 


6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o
qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida
más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 
6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en
graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más
que ellas? 
6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un
codo? 
6:28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo,
cómo crecen: no trabajan ni hilan; 
6:29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno
de ellos. 
6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la
viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 
6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué
vestiremos? 
6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial
sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 
6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas
os serán añadidas. 
6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá
su afán. Basta a cada día su propio mal. 


Capítulo 7

 El juzgar a los demás 
(Lc. 6. 37-38, 41-42) 
é
 7:1 No juzguéis, para que no seáis juzgados. 
7:2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con
que medís, os será medido. 
7:3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver
la viga que está en tu propio ojo? 
7:4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la
viga en el ojo tuyo? 
7:5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien
para sacar la paja del ojo de tu hermano. 
7:6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los
cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen. 

La oración, y la regla de oro 
(Lc. 11. 9-13; 6. 31) 


7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 
7:8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama,
se le abrirá. 
7:9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?

7:10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 
7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,
¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le
pidan? 
7:12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros,
así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. 


La puerta estrecha 
(Lc. 13. 24) 


7:13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el
camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 
7:14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y
pocos son los que la hallan. 


Por sus frutos los conoceréis 
(Lc. 6. 43-44) 


7:15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de
ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 
7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o
higos de los abrojos? 
7:17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 
7:18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos
buenos. 
7:19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 
7:20 Así que, por sus frutos los conoceréis. 


Nunca os conocí 
(Lc. 13. 25-27) 


7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 
7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre,
y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 
7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de
maldad. 


Los dos cimientos 
(Lc. 6. 46-49) 


7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un
hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 
7:25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra
aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 
7:26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un
hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 
7:27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con
ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. 
7:28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;

7:29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas

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