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Asunto:[debunker] A Eva
Fecha:Domingo, 6 de Mayo, 2001  15:59:11 (+0100)
Autor:"Francisca Martín-Cano Abreu" <martincano1 @............com>

 
Francisca MARTÍN-CANO Abreu 
http://martincano.go.to 
Moderadora del foro de culturaarcaica 
(Suscribirse enviando e-mail a: culturaarcaica-alta@...) 
6 de mayo de 2001 
debunker@... 
 
 
¿A qué te refieres Eva, con que bloqueo y censuro tus envíos a mi foro de 
Cultura Arcaica? ¿A que no lo reenvío al foro, tras enviarmelo tú misma a mi 
e-mail privado? 
 
Me parece que has entendido mal el proceso de poner la dirección de envío en 
el espacio de tu aplicación de correos, de forma similar a como has 
demostrado no entender lo que escribe tu esposo. Quizás quisiste enviarla a 
culturaarcaica@..., pero te equivocste y la enviaste a mi e-mail 
privado martincano1@... Así que yo no he censurado nada. 
 
¿No crees que has usado durísimas palabras contra mí en los varios e-mails a 
Debunker, de forma precipitada, injusta y con un resentimiento paranoico?. 
No son propias de la persona íntegra que creía que eras. Ni siquiera el 
bello insultador se atrevió a hacerlo de forma tan llena de odio y malicia. 
Él lo hizo con mofa, aprovechándose de su poderío en el Congreso, pero no se 
atrevió a plantarme cara en este foro. Él sólo se sentía aquí 
con apoyos para realizar la "cruzada" anti creyentes en ovnis. Tú te sumaste 
a ella, pero como lo hacías de forma racional, lo entendía y no te perdí la 
consideración.  Ahora has iniciado tu revancha y tu "cruzada" contra 
Francisca, así que has dado el apoyo que le faltaba al poderoso para ir 
contra mía y me quedaré sola frente a los Goliats. 
 
A pesar de todo, creo en la verdad de mis convicciones y me siento con 
fuerzas para oponerme a vuestros injustos ataques. Y tengo la puerta 
abierta, por si quieres dar marcha atrás y decidir que te equivocaste en 
todo lo dicho de ayer a hoy. 
 
Envío al resto de los foristas el e-mail privado que Eva que envió a mi 
dirección electrónica y mi respuesta. 
 
 
 
 
---------- 
De: "Eva Bobrow" <evalen@...54.com> 
Para: Francisca Martín-Cano Abreu <martincano1@...> 
Asunto: Estudios etológicos de la conducta de primates, que dan apoyo a los 
primitivos matriarcados humanos 
Fecha: sáb., 5 mayo 2001 03:12 
 
 
Estimada Francisca: Te envío un artículo escrito por mi marido en relación a 
la etología y su desmedida utilización en referencia a la especie humana. 
Presta atención especial a la frase que copio antes del título: se aplica a 
que los bonobos no son primates prehomínidos, sino resultado final de su 
propia e intransferible línea evolutiva. 
Eva Bobrow 
 
 
"sin atenerse siquiera a respetar las jerarquías evolutivas ni considerar 
las condiciones específicas del proceso de hominización que aporta la 
paleontología " 
 
 
LA REVOLUCION SEXUAL DE LOS BONOBOS 
                                                      Por Roberto Bobrow 
Diario "Río Negro" 
de la Rep. Argentina 
19/02/99 
 
 
 Cuando Thomas S. Kuhn publicó "La estructura de las revoluciones 
científicas" en 1962, una de sus afirmaciones más controversiales fue la de 
que los hombres de ciencia a menudo teorizan según las cambiantes 
influencias y prejuicios de la época y el ambiente. Si esto es  verdad en 
las ciencias "duras", con mucha más razón lo es en las ciencias "del 
hombre". Un caso ejemplar es el de las especulaciones "antropológicas" y 
"sociológicas" de los etólogos (estudiosos de la conducta animal) inspiradas 
por el clima de la guerra fría y la transformación de sus paradigmas al 
finalizar ésta. 
 
 El auge de la etología como tema de divulgación popular reconoce un hito 
crucial con el otorgamiento del premio Nobel a Konrad Lorenz por sus 
trabajos sobre el valor positivo del instinto de agresión. Con ello se 
iniciaba una entusiasta búsqueda de instintos animales de corte conservador 
que, por analogía con la sociedad humana, sirvieran para deslegitimar al 
adversario comunista -en primer lugar- y luego a toda iniciativa de 
alteración del orden social, familiar o sexual. Dos breves muestras (una de 
ellas autóctona) servirán para ilustrarlo. 
 
 En 1974 el  alemán Vitus Dröscher publica un libro editado una década más 
tarde por Sudamericana con el título de "La vida amorosa de los animales". 
Con un estilo entre erudito y novelesco el autor nos informa del 
descubrimiento de un supuesto "instinto de simpatía", prevaleciente sobre 
el instinto sexual como contrapeso al de agresión, con el evidente 
propósito de contribuir a la estabilidad de la familia tradicional 
conteniendo el desborde de la liberación sexual en boga por entonces. "Los 
falsos profetas de hoy en día pueden teorizar cuanto quieran sobre la 
libertad, pero a la larga el hombre, por motivos puramente sentimentales, no 
sirve para el amor según el sistema de las ranas". "La célula germinal de 
todas las formas superiores de vida social es única y exclusivamente la 
familia, tanto si se trata de estados de abejas, de hormigas o de termitas, 
como si son manadas de lobos, grupos de delfines u hordas de monos. Es 
posible que en algunos grupos, por ejemplo entre los monos, la familia 
pierda de nuevo su importancia a favor de otras formas comunales. Pero el 
origen de todas las ordenaciones superiores en el reino animal pasa 
únicamente por la fase de la vida familiar". Hermoso párrafo que ilustra 
cómo se puede desdeñar sin más la evidencia incómoda de que los animales más 
cercanos al hombre ignoran olímpicamente los ideales familiares de nuestra 
cultura. 
 
 Tampoco podía faltar la lección de economía política: "Por ello la 
tendencia a la propiedad no puede abolirse mediante una doctrina. Los 
ejemplos de países comunistas lo demuestran de modo suficiente.  Los ñus 
demuestran de manera impresionante lo fuertemente impresa que está en los 
animales la voluntad de posesión". Con lo cual ya sabemos cuál debe ser 
nuestro modelo social: el de los rumiantes. 
 
 Este razonamiento por analogía que salta del nivel biológico al social 
(sin atenerse siquiera a respetar las jerarquías evolutivas ni considerar 
las condiciones específicas del proceso de hominización que aporta la 
paleontología) no ha merecido, por lo general, ser tenido en cuenta por los 
cientistas sociales. Entre nosotros debía aparecer una excepción en la 
figura pintoresca de Carlos Escudé. En una serie de ensayos compilados con 
el nombre de "Patología del nacionalismo, el caso argentino" (Tesis, 
Instituto Di Tella, 1987) se encuentra -entre atendibles consideraciones 
propias de su especialidad- un curioso ensayo sobre "Antropología y 
nacionalismo territorial". Pese a su título no se encuentra en el texto 
mención alguna a las ciencias antropológicas. Basándose apenas en etólogos 
divulgadores de segundo orden, Escudé nos regala perlas "teóricas" como 
éstas: "Para empezar, se ha demostrado más allá de toda duda que el 
establecimiento de una jerarquía social es prácticamente universal entre los 
vertebrados, como lo es asimismo el dominio sobre un territorio... en casi 
todas las especies animales: los zoólogos comienzan a sospechar que los 
hombres llevamos estos instintos grabados en los genes. La utopía de la 
sociedad sin clases comienza a parecer genéticamente imposible". A 
continuación las clásicas "pruebas" que en los '60 se basaban en macacos, 
babuinos y monos aulladores. 
 
 Es que poco se conocía aún de los sistemas organizativos de los antropoides 
superiores (lo que posteriormente sería sobrecompensado con el 
descubrimiento de la intensa agresividad del chimpancé macho) y lo que se 
sabía era despreciado por "inútil": "Entre los primates, sólo los gorilas 
carecen de instinto territorial y son una especie en extinción". Por suerte 
los desatinos "antropológicos" de Escudé no llegan hasta el punto de 
postular un particular exceso de animalidad genética como causa de nuestro 
nacionalismo "patológico" sino una más bien convencional deficiencia 
educativa; para lo cual era innecesario, de todos modos, pasar por el rodeo 
de la zoología etológica y -menos aún- confundirla torpemente con la 
antropología. 
 
Presentando al bonobo 
 También llamado "chimpancé pigmeo" y totalmente desconocido hasta los años 
'30, sólo recientemente ha sido reconocido como especie diferenciada. De 
aspecto más estilizado y menos "simiesco" que el chimpancé común, semeja las 
reconstrucciones que se han hecho del australopitecus. A diferencia de éste 
y sus parientes mayores, no parece haber pasado por una adaptación a los 
espacios abiertos, conservando los caracteres originales de la familia. ¿Y 
cuáles son esos caracteres que postulan al bonobo como ejemplo para los 
etólogos-post-caída-del-muro?. 
 
 El etólogo Frans de Waal (Scientific American, marzo de 1995) destaca ante 
todo un bajo nivel de agresividad masculina; luego, carencia de 
territorialismo grupal. Pero la gran sorpresa ha sido su conducta sexual: 
junto al ser humano parece ser la única especie que ha separado el sexo de 
la reproducción. Si bien tienen la misma tasa de reproducción que los 
chimpancés, las hembras son receptivas casi todo el año; y los encuentros no 
se limitan a machos y hembras, sino que incluyen todas las combinaciones con 
excepción de las madres con sus hijos adolescentes. Además parecen 
utilizarlo como modo de establecer confianza y liberar tensiones o antes de 
compartir comida. En realidad, casi con cualquier excusa. 
 
 Finalmente, un rasgo que hecha por tierra la tradición del Gran Cazador: 
entre los bonobos las hembras parecen tener (para beneplácito de las 
feministas) la posición dominante merced a la estrechez de sus vínculos. La 
posición de un macho en el grupo depende de la jerarquía de su madre. 
Individualmente, los deseos del macho de nada valen. Toda una definición de 
las preferencias culturales de fin de siglo. 
 
 MI RESPUESTA 
 
 
--------- 
De: "Francisca Martín-Cano Abreu" <martincano1@...> 
Para: evalen@...54.com 
Asunto: RV: Estudios etológicos de la conducta de primates, que dan apoyo a 
los primitivos matriarcados humanos 
Fecha: sáb., 5 mayo 2001 14:33 
 
 
 
Francisca MARTÍN-CANO Abreu 
http://martincano.go.to 
Moderadora del foro de culturaarcaica 
(Suscribirse enviando e-mail a: culturaarcaica-alta@...) 
5 de mayo de 2001 
 "Eva Bobrow" <evalen@...54.com> 
 
Querida Eva: 
 
Tras leer el artículo de tu esposo, con el que estoy totalmente de acuerdo, 
no entiendo tu e-mail. 
 
Él critica a Lorentz, cuyos escritos fueron muy divulgados pasando sus ideas 
al conocimiento popular y condicionando a muchos ciudadanos defensores de 
ciertas creencias políticas o sociales, crítica con la que estoy de acuerdo. 
 
Y critica a etólogos que buscan justificar ciertas conductas humanas en las 
conductas de diferentes especies alejadas de la humana. Cosa que también 
estoy de acuerdo. 
 
Asimismo tu esposo sí que considera que la conducta humana esté relacionada 
con la de nuestros parientes primates, ya que dice "Hermoso párrafo que 
ilustra cómo se puede desdeñar sin más la evidencia incómoda de que los 
animales más cercanos al hombre ignoran olímpicamente los ideales familiares 
de nuestra cultura." 
 
Y por supuesto, yo como psicóloga que ha estudiado los principios 
fundamentales de la conducta y del aprendizaje, también estoy de acuerdo con 
las palabras de tu esposo, que dice: "Por suerte los desatinos 
"antropológicos" de Escudé no llegan hasta el punto de postular un 
particular exceso de animalidad genética como causa de nuestro nacionalismo 
"patológico" sino una más bien convencional deficiencia educativa; para lo 
cual era innecesario, de todos modos, pasar por el rodeo de la zoología 
etológica y -menos aún- confundirla torpemente con la antropología." 
 
Y por supuesto con todo lo que afirma y expone de los bonobos. "Finalmente, 
un rasgo que hecha (de tirar = echar) por tierra la tradición del Gran 
Cazador: entre los bonobos las hembras parecen tener (para beneplácito de 
las feministas) la posición dominante merced a la estrechez de sus vínculos. 
La posición de un macho en el grupo depende de la jerarquía de su madre. 
Individualmente, los deseos del macho de nada valen. Toda una definición de 
las preferencias culturales de fin de siglo." 
 
Así que no entiendo que te metas con mi reflexión sobre los bonobos y otros 
primates superiores que dan apoyo a la existencia de los primitivos 
matriarcados humanos. Si lees el final del artículo de tu esposo, verás que 
él también. 
 
Con mi afecto, F 
 
 
 
 
 
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