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Hola!
Como les había dicho, aquí tienen un artículo que
he encontrado en la web sobre la enseñanza de la filosofía. Cualquier
comentario será bienvenido y anotado.
Si tienen problemas en la recepción del contenido,
pueden visitar la página web de donde ha sido extraído el
documento.
Saludos
Wilbert
LA
ENSEÑANZA DE LA FILOSOFIA EN LA UNIVERSIDAD
GRACIELA
HIERRO
Ponencia
puntada en el Segundo Coloquio Nacional de Filosofía, celebrado en Monterrey, N.
L., del 3 al 7 de octubre de 1977.
Graciela
Hierro: Profesora de tiempo completo de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM,
y Secretaría de la Asociación Filosófica de México.
Contenido del
Artículo:
Nuestra
ponencia gira en torno a las diversas implicaciones que lleva consigo un sistema
de libertad de cátedra. Esta libertad de cátedra implica la necesidad de
formación de investigadores capaces de perpetuarse, a través de la formación de
alumnos que, a su vez, investiguen.
Lo
anterior supone énfasis determinados en el plan de estudios; una metodología
particular en la enseñanza, y la resolución de algunos problemas prácticos en la
vida académica de profesores y alumnos. Estos serán precisamente los temas que
abordaremos en este diálogo.
1. LA
LIBERTAD DE CATEDRA
La
condición indispensable para el florecimiento de la universidad y para el
cumplimiento de su misión cultural es la libertad académica; la manera de
concebir la libertad académica determina, en gran medida, la forma de enseñar
filosofía en la universidad.
Si se
entiende la libertad académica como la expresión jurídica de la libre discusión,
la enseñanza de la filosofía tendrá como objetivo principal la formación de
hombres y mujeres que discutan, es decir, que filosofen. Este tipo de enseñanza
es la que plantea Kant cuando dice a sus discípulos: "Ustedes no aprenderán
filosofía de mí, sino cómo filosofar; no pensamientos que repetir, sino cómo
pensar. A pensar por sí mismos, a sostenerse sobre sus propios pies."(1) Con lo
cual queda excluida toda filosofía oficial, dogma o credo obligatorio del ámbito
de la enseñanza de la filosofía en la universidad.
Por otra
parte, si la libertad académica se concibe, precisamente, como la libertad de
imponer las propias ideas, en nombre de un saber que se ha adquirido y que se
considera incuestionable, enseñar filosofía consistirá en informar a los
alumnos, a través de un sistema didáctico, el propio pensamiento, o el ajeno,
sin que los que escuchan tengan necesidad o derecho de
discutirlo.
En el
primer caso el sistema de enseñanza puede llamarse dialógico, puesto que hay una
exigencia de diálogo, de controversia, de enfrentamiento de opiniones, de
crítica y discusión entre formas de pensar diferentes.
En el
segundo, el sistema de enseñanza puede llamarse didáctico, puesto que se tratará
de enseñar una filosofía o intentar la labor de convencimiento en favor de
alguna doctrina.
Ahora
bien, cada uno de estos dos planteamientos, el dialógico y el didáctico,
persiguen dos finalidades distintas en cuanto a la búsqueda del conocimiento; el
dialógico, el avance del conocimiento, por el conocimiento mismo, como un doble
acto de fe: que el conocimiento es posible y perfectible. El segundo, el
didáctico, supone que el único conocimiento que vale la pena investigar y
comunicar es el útil para sostener un determinado sistema de pensamiento que es
deseable imponer porque se considera el verdadero.
De
acuerdo con la preeminencia de una de estas dos metas educativas, variarán los
planes de estudio que se propongan para alcanzarlas. En el planteamiento
dialógico el plan de estudios tendrá que ser flexible, con un mínimo de materias
obligatorias y un máximo de materias optativas. Esto porque la búsqueda del
conocer por el conocer mismo se emprende por todas las vías que se abren al
interés de los investigadores, lo que en un plan de estudios corresponde a
clases optativas. Dado además que el sistema de aprender a filosofar se lleva a
cabo a través de la discusión, el sistema de los seminarios es el más apropiado
para este propósito. Esta realidad dialógica plantea la necesidad imperiosa de
que, tanto maestro como alumno, estén en continua búsqueda de una verdad que se
les escapa en su plenitud. A su vez.este tipo de verdad engendra un interés
constante de búsqueda, ya que siempre es una verdad inacabada. Dentro de esta
situación de conocimiento, el maestro sólo es un guía, en la medida en que ha
recorrido mayor camino, primero, porque lleva más tiempo que el alumno
reflexionando sobre un punto, y, segundo, porque tiene una metodología de
reflexión más consistente.
En el
planteamiento didáctico, como se desea informar acerca de un sistema filosófico,
se impone la necesidad de un currículo fijo, con un mayor número de materias
obligatorias y menor de optativas; con temarios predeterminados que satisfagan
las necesidades del sistema que se desea transmitir; y la enseñanza en forma de
conferencia o de clase magisterial sobre los temas pertinentes, será la más
adecuada.
En el
sistema dialógico se requiere que los docentes sean investigadores. Por esto se
entiende que no sólo estén al tanto de las últimas innovaciones o
descubrimientos en el campo de su propia especialidad sino que, además, posean
una mentalidad crítica para enjuiciar los desarrollos de la misma. Lo anterior
conlleva, necesariamente, la aportación de planteamientos personales creativos.
En un sistema democrático profesor-alumno, éstas serán las mismas exigencias
mutatis mutandis que transmitan a sus alumnos. La cátedra universitaria será el
lugar del diálogo donde el maestro discute, con sus compañeros más jóvenes, el
estado de su propia investigación. Donde juntos adquieren un saber en crítica
constante que permite su superación y afirmación, precisamente a través de la
investigación personal y la discusión creativa.
Se ha
dicho que los estudiantes no pueden criticar la enseñanza del maestro porqué,
por definición, no saben nada aún. Sin embargo, siguiendo el ejemplo de Sócrates
y el esclavo, la experiencia nos muestra que no hay sabios ni ignorantes
absolutos. Más aún, recurrimos a la experiencia de todos ustedes, maestros; la
necesidad de exponer las ideas aclara la propia comprensión del asunto; la
ingenuidad de las preguntas de los alumnos, muchas veces, exige desarrollos más
rigurosos por parte nuestra; y el planteamiento de situaciones "frescas", genera
extensiones y actualizaciones de la problemática. Como bien dice Sartre: la
cultura no puede transmitirse si no se deja a la gente, en todo momento, la
posibilidad de discutirla.(2)
Resulta
evidente que para la enseñanza dialógica de la filosofía es imposible separar la
docencia de la investigación. Un maestro que no sea investigador no puede
enseñar a filosofar, porque él mismo no está filosofando. Se ve obligado a
explicar lo que perdió para él su interés vital y, como lo perdió para el
maestro, difícilmente podrá transmitirlo a sus alumnos. Su instrucción será a
través de ideas "inertes", como las llama Whitehead, es decir: "ideas que la
mente se limita a recibir, pero que no utiliza, verifica o transforma en nuevas
combinaciones".(3)
Bajo
esta perspectiva se puede plantear como el objetivo básico de la enseñanza que
llamamos dialógica, la formación de investigadores.
En la
enseñanza didáctica se supone una actitud radicalmente opuesta a la posición
dialógica en varios aspectos. Primero, en la consideración del maestro cuya
función se entiende como la de proporcionar la información que se considera
pertinente para la erudición del alumno, en tal o cual materia. El maestro
considera su labor cumplida cuando transmite el cúmulo de información sobre su
tema. En ese sentido puede caer en el defecto que señala el conocido pedagogo
brasileño Pablo Freire cuando habla de la "educación bancaria".(4) Se piensa que
así se puede suplir la falta de preparación de los alumnos "llenándolos" de la
información.
En esta
perspectiva didáctica no se requiere, necesariamente, que el docente sea
investigador, basta con que sea "recopilador" de informaciones provistas por
otros, ya que su tarea básica es la de "comunicador" de la información
recopilada. Una vez que posee la información pertinente, el papel que se le
asigna, y que es el verdaderamente importante para los objetivos que se
persiguen, es el de didacta encargado de descubrir las formas más eficaces de
transmitir y fijar la información en la mente de sus alumnos. Como sucede a
través de un medio de comunicación masivo cualquiera. En este contexto resulta
deseable que los alumnos sean receptores mnémicos, activos y fieles de la
información recibida.
Terminamos
este apartado con otra cita de Kant que nos parece resume la idea que intentamos
comunicar:
"Hasta
ahora, no hay una filosofía que uno pueda aprender. Porque, ¿dónde está?, ¿quién
la posee, y por medio de cuáles características puede ser reconocida? Uno, sólo
puede aprender a filosofar."(5)
2. LOS
PRINCIPIOS DE LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFIA(6)
A
continuación intentaremos implementar, de manera necesariamente esquemática, la
forma dialógica de la enseñanza de la filosofía. En ese sentido, los principios
de esa enseñanza podrían resumirse en los siguientes:
a) La
investigación de la experiencia vivida
El punto
de partida para la investigación y análisis filosófico es la experiencia directa
dentro del propio contexto histórico. Se tratará de lograr el esclarecimiento de
problemas tales como, por ejemplo: el conocimiento positivo, la forma de
organizar la conducta, las dificultades y responsabilidades de la vida en
comunidad, la experiencia estética, religiosa, metafísica,
etcétera.
b) La
lectura de los clásicos
Esta es
la reflexión sobre el pensamiento de los grandes filósofos, de lo que ellos
extrajeron de su propia realidad. Confrontando, en cada caso, lo que ellos
pensaron con la realidad actual.
Siguiendo
los puntos a) y b) la filosofía supera el mero análisis y reflexión de la
experiencia individual y se convierte en lo que verdaderamente supone la
reflexión filosófica: la búsqueda de principios universalmente aceptables para
el conocimiento y para la acción.
c) La
implementación de la enseñanza a la situación cotidiana
concreta
En el
sentido de que la enseñanza filosófica se visualice como buscando la finalidad
práctica de: enseñar y aprender a vivir usando la inteligencia. Siguiendo la
idea de la educación que propone el filósofo de la educación R. S. Peters,(7)
que supone la adquisición, por medio de la enseñanza filosófica, de una
perspectiva cognoscitiva que incida, tanto en el pensamiento como en la acción.
Esto sugiere que en el ejercicio del pensar se mantenga siempre, rigor, seriedad
y profundidad. En la acción supone que ésta se verá modificada y orientada por
los conocimientos que se van adquiriendo.
3. EL
PLAN DE ESTUDIOS
El
propósito fundamental de la enseñanza es el de formar investigadores en las
distintas áreas de la experiencia humana. Esto, a través del contacto con los
grandes pensadores de todas las épocas y de los avances de la ciencia empírica y
social.
Las
materias sobre las que habrá que dialogar serán:
a) Un
mínimo de materias básicas: las disciplinas filosóficas que departamentalicen al
alumno las regiones de la experiencia vivida, que es el punto de partida de la
investigación (Ontología, Lógica, Epistemología, Filosofía de la ciencia,
Filosofía de la historia, Etica y Estética).
b) El
contacto con los pensadores clásicos se realizará a través de la historia de la
filosofía en las divisiones cronológicas. Hasta aquí las materias obligatorias.
Las optativas serán:
c)
Estudios interdisciplinarios de las materias no filosóficas que se imparten en
la universidad. Esto para entrar en contacto con la explicación científica, o de
otro tipo, del ámbito de experiencia que se desea investigar con el instrumental
filosófico.
d)
Estudio de idiomas para conocer las investigaciones filosóficas y científicas en
los países más desarrollados al respecto.
4.
METODOLOGIA DE LA ENSEÑANZA
Las
consecuencias prácticas del planteamiento dialógico, aunque inciden sobre el
plan de estudios, se reflejan en forma bastante más directa, sobre la
metodología de la enseñanza misma de la filosofía.
Para que
el alumno adquiera la técnica de investigación, se propone la modalidad del
seminario para impartir todos los cursos. Los seminarios son grupos de discusión
de un profesor y sus alumnos, quienes, en conjunto, proponen y estudian a fondo
un problema. Es un sistema de trabajo en que el estudiante aprende a plantear
preguntas y a pensar. Se propone la bibliografía y se exigen exposiciones, por
parte de los alumnos, de las distintas áreas del tema en
cuestión.
Para la
enseñanza dialógica esta metodología reviste los siguientes puntos de
apoyo:
a)
Propone temas de interés libremente escogidos.
b) Exige
un acopio de información, tanto de material clásico. como innovador-filosófico y
científico.
c)
Implica una actividad personal del alumno, fuera de la
clase.
d)
Demanda la actitud crítica en torno a la información
recopilada.
e)
Solicita creatividad personal en el tratamiento del tema. f) Enseña a
comunicarse.
Otra
consideración práctica, inherente al sistema propuesto, consiste en la formación
de grupos de estudio y discusión de alumnos. Primero, a un nivel disciplinario,
alumnos de filosofía que se reúnen a discutir los diversos temas de sus
investigaciones. Luego, a un nivel interdisciplinario, discusiones de alumnos de
diversas facultades en torno a un tema que requiera la integración de varias
disciplinas. Esto mismo podría institucionalizarse al nivel maestros, a través
de los centros de investigación (que ya existen en nuestra Facultad).
Finalmente,
se propone para la democratización de la enseñanza un sistema de evaluación
bilateral: los maestros evalúan la investigación que llevan a cabo los alumnos;
y los alumnos evaluarán la aportación de cada maestro en su formación como
investigadores.
Esta
técnica del seminario debe revestir diferentes énfasis a medida que el alumno
progrese en cuanto a investigador:
Inicialmente
el alumno participa en seminarios de metodología, en los cuales es menos
importante la temática que el instrumental que adquiere. El énfasis se coloca en
el método.
Sigue
con seminarios de temas diversos, en los que el énfasis está colocado en el
sistema por el cual se obtiene la información filosófica y científica más
relevante. En esta etapa la actitud fundamental a crear en el alumno es la de
rigor y seriedad para la selección de la información.
En la
medida en que el alumno haya adquirido la metodología y rigor en la información,
estará preparado para iniciar su actividad crítica, que será el énfasis de esta
etapa.
Finalmente,
en la última etapa de su formación, la calidad del alumno será evaluada por su
capacidad creativa. En esta etapa el alumno deberá ser capaz de aportar nuevos
elementos a la temática de su elección.
Para que
lo anterior se optimice operacionalmente, se requiere la libertad, tanto para el
maestro como para el alumno, de elegir la temática y de permanecer con el mismo
maestro en sus seminarios, por varios periodos lectivos.
El
trabajo anterior culmina en los últimos seminarios de la carrera que son los
seminarios de tesis. El trabajo final para obtener la licenciatura será una
investigación sobre el tema que se ha trabajado, en profundidad, a través de su
carrera, junto con el profesor que comparte con él sus intereses. Este trabajo
deberá reunir los requisitos de metodología, rigor informativo, crítica y
aportación personal que sea la garantía de que el alumno se ha convertido en un
investigador.
5.
CONSIDERACIONES PRACTICAS DE LA ENSEÑANZA DIALOGICA
Se
propone, por último, tomar en cuenta la naturaleza, función y posibilidades
concretas de los maestros y los alumnos en esta nueva dimensión de la enseñanza
que proponemos.
Los
maestros
Para que
en realidad enseñen, deben contar con el tiempo suficiente para investigar sobre
los temas de su interés. Esto no es posible para alguien que, por una parte,
tiene sobredosis de trabajo, y, por otra, le fijan las materias que debe
impartir. El plan de estudios flexible permite al maestro escoger las materias y
los temas que desea investigar. El nombramiento de profesor de carrera le dará
el tiempo suficiente para hacerlo. Las materias que imparte estarán en función
de sus propias investigaciones.
Con este
sistema se elimina la dicotomía entre la docencia y la investigación. Se
consideran ambas tareas como implicadas la una en la otra, dado que no puede
concebirse a un maestro universitario que no se dedique a la investigación.
También por el hecho de que resulta deseable que los investigadores discutan la
materia de sus trabajos, con los compañeros más jóvenes en la ruta del
conocimiento. Así, la docencia se apoya en todo momento en la investigación que
se discute en los seminarios. Es precisamente en el seminario donde se puede
crear la situación en la que filosofan juntos, maestro y alumnos.
Los
alumnos
Un plan
de estudios realista tendrá que tomar en cuenta las limitaciones de preparación
de los alumnos y tratar de suplir sus deficiencias. Sin caer en el grave
peligro, que ya señalamos, de intentar "llenar" al alumno de la información que
se considera pertinente. Si se supera el tipo de instrucción ex-cathedra y se
visualiza la enseñanza universitaria como el enseñar a trabajar personalmente,
trabajando juntos, los que ya saben con los que quieren llegar a saber, la
relación maestro-alumno adquiere una dimensión distinta. No se plantea como la
relación entre el sabio y el ignorante, como ya expresamos, sino como la
relación dialógica del educando-educador que trabajan sobre un tema que a ambos
les interesa por igual. El educador no es más que un compañero más adelantado.
La definición de la enseñanza filosófica como investigación hecha en común,
permite la consideración del alumno como compañero de trabajo; en ese sentido la
actividad en común puede presentar el carácter de un descubrimiento libre,
perseguido en común, y no de una transmisión de resultados. Así se evita lo que
Sartre nos advierte cuando describe al profesor universitario como: "el señor
que ha escrito una tesis y la recita el resto de su
vida".(8)
Por
último, siguiendo a Bertrand Russel,(9) pensamos que no se debe exhortar a los
estudiantes a que trabajen, como tampoco permitírseles seguir en la universidad
cuando se demuestra que pierden su tiempo, sea por pereza o por falta de
condiciones intelectuales.
Deseamos
concluir este trabajo con un comentario breve acerca de la idea de educación que
subyace en la concepción de la enseñanza dialógica de la filosofía que aquí
proponemos.
Todo
nuestro planteamiento supone la identificación entre Educación y enseñanza de la
filosofía, entendida como el enseñar a filosofar. En este sentido, aprender a
filosofar significa iniciarse en el camino de la educación tal como lo plantea
la tradición clásica griega cuando identifica al filósofo con el hombre
verdaderamente educado.
Aprender
a filosofar se contempla, pues, como la iniciación en la posibilidad de ir más
allá de enseñar a otros, en forma profunda, las disciplinas en el contexto del
conocimiento. Supone la transmisión intencional de una perspectiva cognoscitiva
capaz de: intensificar el sentido moral y despertar la conciencia
social.
BIBLIOGRAFIA
1. KANT,
M. Citado por Toulmin, E. W. F. en: Los grandes filósofos de Occidente. Pág.
197.
2.
SARTRE, J. P. Instrucción ex-cathedra y difusión de la crisis del saber
universitario y el descontento infantil. Deslinde, 1. 3. W HITEHEAD, A. N. Los
fines de la educación. Ed. Paidós.
4.
FREIRE, P. La educación como práctica de la libertad. Pedagogía del oprimido.
Siglo XXI Ed.
5. KANT,
M. Citado en: Crítica de la Razón Pura. Arquitectónica.
6.
SALMERON, F. DIANOIA 1961. "Sobre la enseñanza de la filosofía." Ponencia.
7.
PETERS, R. S. Ethics & Education. Unwin University
Books.
8. Cfr.
cita 2.
9.
RUSSELL, B. Ensayos sobre educación. Col. Austral Nº 1387. Cap.
XVIII.
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