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| Asunto: | [dulceamargopoesia] De Pavese: "Trabajar cansa" | | Fecha: | Jueves, 1 de Enero, 2004 10:04:44 (-0600) | | Autor: | Guillermo Vega Z. <gvegaz @.....com>
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De Pavese: "Trabajar cansa"
Para empezar el año con algo de poesía:
Cesare Pavese, de "Lavorare estanca" ("Trabajar cansa"), Florencia, 1936.
ALTER EGO
A cada hora del día yo veía el tatuaje
en su pecho sedoso: una mujer rojiza
hincada, como en un prado, en el pelo. Debajo
a ratos brama un tumulto, que turba a la mujer.
El día pasaba entre maldiciones y silencios.
Si la mujer no fuera un tatuaje, si viviera,
aferrada a ese pecho velludo, este hombre
mugiría más fuerte en la pequeña celda.
Con los ojos abiertos, tendido en la cama, callaba.
Un respirar profundo de mar ascendía
desde su cuerpo de grandes huesos sólidos: tendido
como en una cubierta. Pesaba sobre el lecho
como el que ha despertado y podría saltar.
Y su cuerpo, salado de espuma, chorreaba
una transpiración solar. En la pequeña celda
no cabía la amplitud de una mirada suya.
Si uno contemplaba sus manos, pensaba en la mujer.
DOS POESÍAS A T...
1
Las plantas del lago
te han visto una mañana.
Las piedras, las cabras, el sudor
están afuera de los días
como el agua del lago.
El dolor y el tumulto de los días
no rasguñan el lago.
Pasarán las mañanas,
pasarán las angustias,
otros sudores y piedras
te morderán la sangre
‹no será siempre así‹.
Algo hallarás de nuevo.
Volverá una mañana
en que, tras el tumulto,
estés sola en el lago.
2
También tú eres el amor.
Eres de sangre y tierra
como los otros. Andas
como quien no se mueve
de la puerta de casa.
Miras como el que espera
y no ve. Eres tierra
que sufre y calla.
Te sobresaltas y fatigas,
tienes palabras --caminas
esperando. El amor
es tu sangre --no otra.
VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
‹esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo‹. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Descenderemos en el remolino mudos.
EL PARAÍSO SOBRE LOS TEJADOS
Será un día tranquilo, de luz fría
como el sol que nace o muere, y el cristal
cerrará el aire sucio fuera del cielo.
Se nos despierta una mañana, una vez para siempre,
en la tibieza del último sueño: la sombra
será como la tibieza. Llenará la estancia,
por la gran ventana, un cielo más grande.
Desde la escalera, subida una vez para siempre,
no llegarán voces, ni rostros muertos.
No será necesario dejar el lecho.
Sólo el alba entrará en la estancia vacía.
Bastará la ventana para vestir cada cosa
con una tranquila claridad, casi una luz.
Se posará una sombra descarnada sobre el rostro sumergido.
Será los recuerdos como grumos de sombra
aplastados como las viejas brasas
en el camino. El recuerdo será la llama
que todavía ayer mordía en los ojos apagados.
VERANO
Hay un jardín claro, entre bajos muros,
con hierba seca y luz que quema despacio
la tierra. Es una luz que sabe del mar.
Tú respiras esa hierba. Tocas los cabellos
y en ellos se agita el recuerdo.
He visto caer
muchos y dulces frutos sobre una hierba que conozco,
como un cuerpo en el agua. Así también tú
te sobresaltaste con un vuelco del corazón. Mueves la cabeza
como si alrededor sucediese un prodigio en el aire,
y el prodigio eres tú. Hay un sabor igual
en tus ojos y en el cálido recuerdo.
Escucha.
Las palabras que escuchas apenas te afectan.
En tu rostro apacible hay un claro pensamiento
que hace imaginar en tus hombros la luz del mar.
Hay en tu rostro un silencio que oprime el corazón
con el rumor de una caída y en él destila una pena antigua
como el jugo de los frutos caídos entonces.
Una semblanza
Cesare Pavese nace en San Stefano Belbo (Cuneo) el 9 de septiembre de 1908. Licenciado en Letras, durante muchos años trabajó como profesor. Traductor para algunas editoriales de Italia escritores de habla inglesa, se inicia en la traducción de escritores americanos. En 1930, tras infructuosos intentos, publica su poema ŒLos Mares del Sur¹, inicio de su primer libro, Lavorare stanca. En 1935 es confinado en Calabria por razones políticas. En 1936 aparece en Florencia Lavorare stanca, y, tres años más tarde, hacia 1939, se lanza a la narrativa y a escribir ensayos, con notable repercusión, a pesar de la censura del fascismo mussoliniano imperante. Por esa época, abandona temporalmente la poesía. Se radica, al final de la guerra, en Turín. Comienza a trabajar para la editorial Einaudi. Hacia 1947 retoma la poesía, con un estro de marcada tendencia lírica y emotiva. Sufre ciertos desengaños amorosos y su vida personal se torna compleja y difícil, lo cual le produce ciertos desequilibrios psicoemotivos que le inducirán a acabar con su vida, suicidándose el 27 de agosto de 1950.
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