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Asunto: EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2001 - Número 13
Fecha:Miercoles, 7 de Febrero, 2001  03:35:10 (+0100)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <gargantua @..........es>

=====================================================================

                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Crítica a la Pseudociencia y
Escepticismo
       © 2000 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

    Edición 2001 - Número 13 - 07 de Febrero de 2001

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

  - Una iniciativa saludable en relación a las “vacas locas”.

  - Manifiesto por una aproximación científica a la solución de los
problemas alimentarios.

  - Evitando caer en las “Redes” de Eduardo Punset.

  - La montaña que era colina.

  - Fotones para mayor velocidad.

  - La “Glarea Lozoyensis”, un hongo madrileño, eficaz contra las
principales infecciones hospitalarias

  - Carreras de fondo para la Ciencia.

  - Científicos españoles y franceses descubren nuevos grupos de
microorganismos marinos

  - Descubren cómo se producen las metástasis.

  - Un estudio vincula la sobrealimentación con la adicción.

  - La lectura en la educación infantil

  - El efecto invernadero “cuesta” cada año 53 billones de pesetas

=== NOTICIAS =========================================================

UNA INICIATIVA SALUDABLE, EN RELACIÓN A LAS "VACAS LOCAS".
Por: Carlos López Borgoñoz

Probablemente la más acertada en cuanto a garantizar la salud, por lo
menos mental, de los españoles. Aunque parezca mentira, no se trata de
un nuevo método de enterramiento de animales muertos ni de una nueva
receta culinaria, por lo que representa un enfoque nuevo y prometedor
ante un problema que no podemos cometer el error de menospreciar: la
irracionalidad con que amplios sectores de la sociedad, con la
colaboración de las autoridades españolas, trata el problema del "mal de
las vacas locas" (¡y tantos otros!).

Se trata de un manifiesto en pro de la aplicación del pensamiento
crítico al problema de las vacas locas al que no podemos menos que
aplaudir, pues no sólo supone una bocanada de aire fresco y racional en
torno a este tema, sino que supone una reflexión general en favor de la
aplicación del método científico al bienestar y seguridad de los seres
humanos en todos los ámbitos de la sociedad.

En efecto, la alarma social que este tema ha despertado, utilizada de
forma irresponsable, refuerza en determinados sectores un sentimiento de
idolatría hacia "lo natural" y "lo tradicional", expresiones que se
convierten en sinónimas de "lo saludable" y "lo seguro", frente a un
proceso de demonización de cualquier proceso que sencillamente suponga
la intervención humana en los procesos que se consideran naturales (con
criterios siempre difíciles de definir).

En nuestros días, gozamos de una longevidad insospechada pocas décadas
antes; hemos reducido la mortalidad infantil  y muchas enfermedades
infecciosas se manifiestan con una incidencia realmente baja. A pesar de
la obviedad de la aportación de la ciencia y la tecnología  aplicadas a
los procesos industriales en esos logros, cualquier iniciativa que lo
recuerde debe ser bienvenida por ARP-SAPC, especialmente cuando lo único
que se pretende es pedir un poco de sensatez en un problema que
probablemente, aún no ha afectado a ningún ser humano en nuestro país.

Agradecemos a los autores de este manifiesto, Miguel Calvo y Josep
Català, junto a las decenas de profesionales del sector alimentario que
lo firman, su esfuerzo en evitar que no sólo las vacas, sino todos
nosotros, acabemos siendo víctimas de un lento pero inexorable proceso
de deterioro cognitivo."

                            ------------------

Agrodigital.com http://www.agrodigital.com/

MANIFIESTO POR UNA APROXIMACIÓN CIENTÍFICA A LA SOLUCIÓN DE LOS
PROBLEMAS ALIMENTARIOS

El siguiente Manifiesto fue firmado en principio por 101 personas, en su
mayoría profesores universitarios e investigadores, miembros de las
listas de distribución de RedIris:
CYTALI (Tecnología de los alimentos
<http://www.rediris.es/list/info/cytali.html>;),
BIOTEC (Biotecnología <http://www.rediris.es/list/info/biotec.html>;) y
MICROALI (Microbiología de los alimentos
<http://www.rediris.es/list/info/microali.html>;).

ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico ha decidido hacer
suyo dicho manifiesto y suscribir, mediante su firma como colectivo, los
contenidos que en él se recogen. Con tal fin su presidente Don. Javier
Armentia ha sumado los datos societarios pertinentes (ARP-Sociedad para
el Avance del Pensamiento Crítico, G80159411, sociedad inscrita en el
registro de asociaciones: Nº Reg.Asociaciones 71.114) a la lista de
apoyo al manifiesto, lista que puede ser consultada a través de un
enlace situado en la misma página en la que figura la declaración.

El “Manifiesto por una aproximación científica a la solución de los
problemas alimentarios” se encuentra a disposición de quien desee
consultarlo vía web en la siguiente url de Agrodigital.com:
http://www.agrodigital.com/Horizontal/Horizontales/CONSUMIDORES/Manifies
to%20por%20una%20aproximacion%20cientifica%20a%20la%20solucion%20de%20lo
s%20problemas%20alimentarios.htm

Quien desee adherirse al mismo puede hacerlo bien a través de:
http://www.agrodigital.com/Secciones/formulario%20manifiesto.htm o, en
el caso de no disponer de acceso a un navegador, mediante el envío de un
mensaje a escepticismo@... En dijho mensaje se deberá encabezar
el título del mismo con el texto “ADHESIÓN MANIFIESTO” y se hará constar
en el cuerpo del mismo los siguientes datos: Nombre / Apellidos /
Profesión / D.N.I. o pasaporte / Titulación y Empresa o Universidad.

La Redacción de El Escéptico Digital se encargará de sumar las
adhesiones, que se reciban en dicho buzón, a la lista de apoyo.

A continuación reproducimos el texto íntegro del MANIFIESTO POR UNA
APROXIMACIÓN CIENTÍFICA A LA SOLUCIÓN DE LOS PROBLEMAS ALIMENTARIOS

A raíz del nuevo capítulo de la crisis de las "vacas locas" y de la
confirmación de los primeros casos de esta enfermedad detectados, la
sociedad española ha comenzado a compartir la misma sensación de
inseguridad y miedo que ya sufrieron en su día otros ciudadanos europeos
ante los problemas alimentarios acaecidos en los últimos años. En esta
situación de desconocimiento e incertidumbre, la opinión pública recibe
en algunas ocasiones información confusa, parcial, y fuera de toda
lógica racional, que sólo consigue alarmarla aún más. Por ello, los
abajo firmantes, docentes universitarios, profesionales del sector de la
producción de alimentos y expertos en tecnología alimentaria, hemos
querido expresar nuestra opinión al respecto.

El método científico es la única fuente de conocimiento que, mediante la
duda sistemática, se basa en intentar rebatir sus propias hipótesis de
trabajo, por lo cual aquellas que resisten repetidamente la
contrastación experimental (y que, por lo tanto, son capaces de predecir
los comportamientos futuros acotando su margen de error probable) deben
considerarse, racionalmente, creíbles y sólidas. Éste es el método que,
en el campo alimentario, ha permitido establecer sólidos fundamentos
para la seguridad alimentaria, mediante el conocimiento de la
composición de los alimentos, los agentes que los alteran y los
mecanismos para su control, los efectos que tienen los alimentos sobre
la fisiología humana y los riesgos asociados a cualquier etapa de su
producción.

La ciencia, por lo tanto, está ligada intrínsecamente a una actitud
constructivamente escéptica sobre sus propios resultados, que la lleva a
examinar cualquier detalle que, por no previsto, pudiera falsear la
verificación de las hipótesis de partida. Este mismo escepticismo es el
que hace que el científico se exprese, incluso en relación a los asuntos
en los cuales debe ser considerado experto (existen indicadores
objetivos en el mundo científico para ello), con un pudor y una
prudencia que desde el universo mediático, que requiere "hechos y
declaraciones contundentes" y no los característicos "sí, pero..." de
los científicos, se comprenden mal, y se confunden con frecuencia con el
ocultamiento de la verdad o la sumisión a "oscuros" intereses de
gobiernos y corporaciones.

Cuando, por su propio interés o azuzados por representantes de las
autodenominadas "ciencias alternativas", que han aprendido más deprisa
el dominio de los resortes mediáticos que el rigor científico, los
medios de comunicación amplifican falsas o tenues alarmas en la opinión
pública, se están echando por la borda tres siglos de racionalidad que,
muy a pesar de los bienestantes defensores de una imposible Arcadia
feliz, han llevado a la sociedad occidental a un grado de bienestar
material sin parangón en la Historia de la Humanidad. Bienestar que, en
relación a los alimentos, significa que disponemos de ellos en
cantidades más que suficientes, en una variedad nunca antes imaginada, y
con unas garantías de salubridad y calidad nutricional muy superiores a
las que ha visto cualquier otra generación humana.

¿Qué razones empujan, pues, a amplios sectores sociales a denostar los
alimentos producidos con los métodos propios de la era industrial, con
base científica y racional?

Un primer factor a tener en cuenta ha sido que el propio sistema
agroindustrial ha cometido graves errores: ha permitido que coexistieran
empresas que han implementado con seriedad las buenas prácticas de
fabricación, las rigurosas disposiciones de higiene alimentaria y un
sistemático control de calidad de producto y de proceso, con otras
empresas poco motivadas por la innovación y mucho por el beneficio a
corto plazo, oportunistas y más pendientes de las sanciones
administrativas que de la calidad de sus productos. Es en este segundo
grupo de empresas donde se han originado los grandes escándalos
alimentarios, y la responsabilidad de la Administración en su
continuidad es fundamental.

La irresponsabilidad de una pequeña parte de estos actores del sistema
agroindustrial consigue arrastrar y poner en gravísimas dificultades a
todo el sector. En España, la comercialización de lotes adulterados de
aceite de colza, que causó miles de muertos, apartó, por muchos años,
este aceite del mercado. En la actualidad, la alarma mediática por el
llamado "mal de las vacas locas" (extendido por la inexplicable
obcecación de ciertos responsables políticos británicos que,
silenciándolo, creían proteger a este sector, cuando le estaban pegando
el tiro de gracia), está a punto de causar la ruina de muchos de
nuestros ganaderos. Y además, están a punto de causar un tremendo
problema medioambiental con los despojos que, desde muchos años atrás,
eran reciclados como harinas de carne. De nada sirve que esté demostrado
que las partes musculares de los terneros jóvenes (las que normalmente
se consumen en España) no sean una vía de infección; ni que, por otro
lado, no haya ninguna evidencia de que las harinas de carne, obtenidas
mediante enérgicos procesos de esterilización y aplicadas a dosis
limitadas, como en la actualidad, en los piensos de monogástricos (aves
y cerdos), produzcan trastorno alguno a estos animales o a quienes los
consuman. Los temores del consumidor siempre pueden más que la evidencia
científica.

Como segundo factor, podemos señalar la falta de decisión del sector
industrial en desmentir una de las grandes falacias de nuestros días: la
valorización de los alimentos "naturales" sobre los "industriales".
Actualmente no se puede deslindar la producción de alimentos de la
industria, excepto en pequeñas empresas artesanales incapaces de dar
abasto para las necesidades de la población. Por lo tanto, son las
instalaciones industriales las que traen a la cesta de la compra
nuestros productos alimentarios, "naturales" o no. Incluso en los
sectores donde predominan las pequeñas empresas, como el del pan, las
materias primas, aditivos y procedimientos empleados son de base
claramente industrial, del mismo modo que la gran industria es
perfectamente capaz de emular los procesos artesanos y suministrar, por
ejemplo, pan con el aroma tradicional del horno de leña.

Confundir, de forma genérica, lo "artesano" con lo "saludable" o "de
calidad" puede acarrear algún disgusto. Un queso artesano elaborado sin
pasterizar correctamente la leche, o un salchichón artesano que
prescinda completamente de los nitritos, conllevan un riesgo
microbiológico muy superior a sus equivalentes industriales, que no van
a prescindir de esos factores de seguridad y se juegan mucho más si un
consumidor enferma. En la artesanía alimentaria, igual que en la
industria, la línea divisoria hay que marcarla entre la mayoría, que
trabaja correctamente, y los que, por desconocimiento o mala voluntad,
no lo hacen. Y eso es independiente del hecho de llevar la etiqueta de
"ecológico", "biológico", "artesano", etc., o no llevarla; las
obligaciones que imponen las normativas a los productores de alimentos
con esas denominaciones nos darán indicación de algunas de sus
propiedades, pero en absoluto descalifican la salubridad o la calidad de
los productos que no las ostenten.

Ya hemos visto, y cierto es, que la industria se debe a la opinión de
sus consumidores. Ésta puede estar influida por ideas razonables, como
la conveniencia de reducir aditivos superfluos o residuos de plaguicidas
(para los cuales, por lo tanto, deberán encontrarse técnicas
sustitutivas, para poder seguir suministrando productos apetecibles),
pero también por otras ideas interesadas y sin base alguna que las
sustente. Y aquí es donde surge el tercer factor: la presión de grupos
de gran presencia mediática que anteponen sus criterios doctrinarios a
otros contrastados científicamente. El ejemplo paradigmático de la
actualidad es el freno a la investigación y desarrollo de productos
transgénicos, causado en Europa por algunos movimientos ecologistas.

Los consumidores deben ser conscientes de que la introducción de nuevos
alimentos o sus componentes implica pasar rigurosas pruebas
toxicológicas  que reducen hasta niveles despreciables los riesgos para
la salud. Del  riesgo cero, olvídense: no existe, ni en el caso de que
cada cual cultivara su propio huerto (quizá, en este caso, mucho menos
aún). Sin embargo, nuestra industria alimentaria, cumpliendo con la
legislación vigente, está sacando sus productos con un riesgo casi nulo
para el consumidor, como lo prueba el hecho de que cualquier caso
aislado de intoxicación alimentaria genera un gran titular de prensa.

A pesar de que el rigor de los ensayos a los cuales se someten es
superior al aplicado en otros alimentos, no se han hallado evidencias
científicas de que los alimentos procedentes de plantas transgénicas
sean perjudiciales para los consumidores. La única postura racional es,
pues, concluir que dichos alimentos son tan seguros como los
tradicionales y que es inverosímil que a Ud., querido lector, le ocurra
algún percance alimentario por su causa. A pesar de ello, por presión
mediática (o por temor a ella) grandes grupos alimentarios están
renunciando a usarlos. Seguramente, en ese proceso, estamos renunciando
todos, o quizá simplemente aletargando por unos años, a una línea con un
gran potencial para hacer frente a las necesidades alimentarias del
mundo en un futuro a medio plazo.

Hasta este punto hemos hablado sobre todo de nuestra sociedad
occidental, rica y bienestante. Es muy lamentable que muchas otras
sociedades en el mundo no hayan alcanzado este mismo grado de bienestar.
Es necesario denunciar los abusos que han contribuido a ello y es
imprescindible poner los medios para paliar las situaciones de
catástrofe alimentaria y para alimentar dignamente a todo el mundo. Sin
embargo, la población mundial ha crecido de tal modo que esta noble
empresa no se podrá llevar a cabo sin el concurso de la ciencia, como
herramienta para aumentar la cantidad y calidad de los alimentos
disponibles, y de la industria, para garantizar su transformación,
conservación y distribución.

Que, en ocasiones, los hallazgos de los científicos que trabajan en
alimentación sorprendan o parezcan contradictorios, no es motivo para
sospechar de ellos. El conocimiento científico es un cuerpo vivo, en
constante evolución, y tiene en su propio método las herramientas para
corregir sus errores; en ello radica, precisamente, su fortaleza. Sólo
los dogmáticos y aprioristas creen no equivocarse nunca, por lo cual es
imposible que avancen. Queremos tener una perspectiva razonablemente
buena sobre el futuro, con una alimentación suficiente, saludable,
segura y para todos. Queremos mantener el progreso que ha permitido
aumentar el promedio de vida, reducir las enfermedades de origen
alimentario y el dolor que conllevan, alimentar a una población en
continuo crecimiento. Para conseguirlo, conviene regresar cuanto antes a
la confianza en la ciencia y sus procedimientos.

                           ------------------

EDUARDO PUNSET Y SU PROGRAMA "REDES": TVE NOS DESCUBRE EL ESLABÓN
PERDIDO EN LA CADENA DE TRANSMISIÓN DE LA CREDULIDAD.
Por: Javier Torres

"Redes" es un espacio autocalificado como de "divulgación científica"
que se emite la madrugada de
los domingos dentro de la "programación cultural" del segundo canal de
TVE, la televisión pública española. Su estructura principal se compone
de reportajes propios, entrevistas, noticiario y un coloquio.

Para situar a "Redes" digamos en primer lugar que no es lo que en
terminología escéptica se puede
calificar como "magufo". Es decir, ni el presentador es un profesional
de la pseudociencia ni el contenido responde habitualmente a los temas
preferidos del mundo paranormal. Antes al contrario, el espacio parece
querer moverse en el terreno científico, y lo hace en algunas ocasiones,
pero lamentablemente todo queda ridiculizado cuando a Eduardo Punset le
da por fabricar unos cuantos
programas un poco "alternativos". En este sentido, fue sonado el día en
que -a estas alturas del fraude- no tuvo reparo en servir de selecta
publicidad a Uri Geller, aunque la lista de disparates es muy larga:
medicinas alternativas, fluidos cósmicos universales, científicos que
utilizan la mecánica cuántica para sus impresentables rapsodias
metafísicas, etc.

No sabemos si es la propia ignorancia de nuestro protagonista la que
motiva esta situación, o quizá
alguna estrategia relacionada con los niveles de audiencia (lo que
demostraría también su incapacidad para realizar una atrayente
divulgación científica). El hecho es que en el producto final
encontramos una alternancia de estilo muy posmoderno. De la presencia de
científicos divulgando correctamente sus disciplinas pasamos alegremente
al tratamiento pseudocientífico que realizan con cierta frecuencia tanto
el director como los entrevistados e invitados, sean o no científicos.
El propio carácter científico que pretende el programa adopta en estas
circunstancias una fascinación ingenua
del tipo: "La ciencia adelanta que es una barbaridad". Pero el enfoque
absolutamente acrítico trata de
ocultarse, se esconde bajo la coartada de introducir flecos del discurso
antiprogreso, de ciertas dosis de pseudociencia, estableciendo una
solución redonda: planteamientos espirituales, místicos o
pseudocientíficos como único modo de contrarrestar la amoralidad de la
ciencia.

Toda esta bazofia ideológica, además de sutilmente excluyente,
constituye una eficaz especialización y estratificación de la
credulidad, que utiliza la televisión pública y sus programas más
prestigiosos (en tanto que reserva de la "programación cultural") para
introducir y validar premisas que anulan la capacidad crítica ante la
pseudociencia de unas franjas sociales que resultan capitales.

La cuestión que nos podemos plantear en ARP-SAPC (Sociedad para el
Avance del Pensamiento Crítico) es hasta qué punto la sociedad española
asimila estos postulados con total naturalidad, y correlativamente, cuál
es la posición y líneas de actuación de las organizaciones escépticas.

Para relacionar ambos aspectos es necesario tener presente en qué
estrato de la credulidad nos
encontramos. No hablamos del descarado negocio del esoterismo, de los
videntes de turno o de las revistas especializadas. Ni siquiera hablamos
de los que dentro de ese ámbito poseen mayor destreza para el fraude. No
hablamos de "profesionales del sector", sino de quienes, por convicción,
ignorancia o ausencia de escrúpulos, opinan que eso de divulgar con
seriedad la ciencia es
imposible, es poco rentable e incompatible con el gran público (debe ser
que nunca disfrutaron de la serie "Cosmos" de Carl Sagan). Para estos
personajes, entre los que se encuentra Eduardo Punset, la única manera
de divulgar es alejarse de las posturas críticas y racionales y anular
cualquier exigencia científica, realizando un producto más "atrayente"
en el que se incluyan con mayor o menor frecuencia "preocupaciones
espirituales".

¿Cuál debe ser la postura de las asociaciones escépticas ante programas
como "Redes"?

No hay que olvidar que estas asociaciones surgen ante una situación
desesperada de extensión de todo tipo de esoterismo y pseudociencia, en
unos niveles y con unas consecuencias sociales que piden una respuesta
ciudadana. Pero la grave situación que mueve los resortes de la
movilización, conlleva también problemas para afinar el diagnóstico del
problema. Existe unanimidad en la crítica de las manifestaciones más
palmarias de irracionalidad y de fraude paranormal, aunque no hay manera
de alcanzarla en fenómenos asociados o en supuestos de apariencia más
inofensiva.

Una buena parte de los escépticos asociados creemos que la única forma
de combatir la pseudociencia es desde la coherencia y desde el rechazo
de actitudes irracionales y crédulas, con la defensa de la racionalidad
científica como única manera de afrontar los interrogantes del
conocimiento humano. Creemos que el fomento de hábitos críticos y
racionales debe acompañar necesariamente a la refutación puntual de
aquellas supuestas manifestaciones de lo paranormal. A
raíz de este planteamiento es frecuente controversia en estas
organizaciones cuál deba ser la postura ante la religión, y los que
contemplan una pacífica convivencia entre ciencia y religión, defienden
la posibilidad de una opción fideísta que no se inmiscuya en realidades
falsables. Esto, evidentemente, no sólo afecta a la religión sino a
cualquier filosofía, creencia o pseudociencia que se mueva en realidades
inidentificables e infalsables. Las consecuencias de esa indiferencia en
un terreno tan amplio y tan conectado con los fraudes paranormales, se
derivan de la propia consideración de las creencias infalsables, que no
son más que el núcleo que fundamenta y justifica cualquier
pseudociencia y sus eventuales incursiones en terrenos que sí son
fiscalizables científicamente.

El tema de fondo es, en mi opinión, que la pseudociencia, su
supervivencia, difusión y aceptación
en la sociedad, no depende tanto de las refutaciones puntuales que se
hagan de sus innumerables
manifestaciones, sino de cuáles son las visiones del mundo que esa
sociedad acepta con total naturalidad y de la ausencia de hábitos de
crítica racional. Si la sociedad acepta mayoritariamente premisas
propias del pensamiento mágico y supersticioso, en forma más o menos
difusa a través de una concepción mítico-religiosa del mundo, y las
asociaciones escépticas permanecen indiferentes mientras no se hagan
afirmaciones falsables, la tarea que se proponen es inabordable por
incoherente.
Constituir la estrategia fundamental discriminando el carácter falsable
supone renunciar a la
crítica del fundamento gnoseológico que nutre a las pseudociencias y a
las religiones, y por tanto el efecto sobre ellas será mínimo, porque
subsistirán a resguardo de su inmenso terreno infalsable, en el que sin
ningún rubor realizan afirmaciones con pretensiones de referirse a
realidades objetivas, sin cumplir los principios metodológicos que
exigimos a las afirmaciones científicas.

¿Cómo, desde una perspectiva racionalista y crítica, nos va a resultar
indiferente que sin ninguna
evidencia se defienda el dualismo materia-espíritu, se crea en la
existencia de una realidad inmaterial, en la inmortalidad, en otro mundo
después de la muerte, etc.?
¿Cómo vamos a desmontar la creencia en milagros, en poderes
paranormales, si no emitimos una opinión respecto de su fundamento
último, que no es más que la visión mitológico-religiosa del mundo y su
hábito asociado de realizar afirmaciones trascendentes sin la más mínima
evidencia?

Todo lo anterior viene a cuento porque "Redes" es el prototipo de
programa que, sirviéndose a veces de legitimaciones como la de los
magisterios separados, y otras entrando de lleno en la pseudociencia, se
mueve en un terreno intermedio entre la divulgación científica y el
sutil fomento del pensamiento mítico y la superstición.

El pasado veintiuno de enero, por ejemplo, asistimos al contubernio de
Fernando Sánchez Dragó y
Eduardo Punset, las dos grandes lumbreras de la  programación "cultural"
del segundo canal de TVE, que hicieron sus programas al alimón. En
"Redes" pudo verse la utilidad de la doctrina de los magisterios
separados para introducir multitud de tesis y planteamientos plenamente
"magufos". Comenzó con la entrevista a un monje budista que utilizó,
cómo no, el original y agudo discurso de la imposibilidad de la ciencia
para responder a todas las preguntas y de dar sentido a la
vida del hombre.

¿Por qué nuestros criterios para valorar el conocimiento varían y los
tenemos que relajar ante la
religión y mantenerlos vigentes en la ciencia? ¿Por qué, como la ciencia
no llega todavía a determinados asuntos, reservamos esa parcela para que
sea la religión la que diga sobre esos asuntos aquello que le venga en
gana sin exigirle los requisitos de objetividad que sí exigimos a la
ciencia? ¿Por qué el sentido último, el esquema de finalidad de la vida
y el comportamiento humanos, sólo
lo pueden aportar las creencias indemostrables que se presentan como
objetivas? ¿Por qué no reconocemos nuestra ignorancia más allá de los
actuales límites del conocimiento científico, en vez de tratar de
suplirla equivocadamente con viejas herencias metafísicas y teológicas?

En aquella edición del programa "Redes" el grado de indigencia
intelectual fue asombroso y, como era de esperar, las divagaciones de
Fernando Sánchez Dragó estuvieron a la altura de su habitual zafiedad
lírica. Rechazó lo que él llamó el aspecto exotérico de las religiones,
su dimensión histórica y los textos revelados, pero proclamó su creencia
en realidades trascendentes (vida después de la muerte, etc.) por vías
esotéricas o místicas. Afirmó estrambóticamente, con la tranquilidad que
da la ignorancia, que sólo creía en lo que verificaba, concibiendo por
verificación la experiencia.
El problema es que se olvida de que esta experiencia debe ser
contrastable y no es suficiente con la
experiencia puramente personal, inefable o sin validez intersubjetiva.
Fue muy curiosa su aportación a la crisis de las "vacas locas", citando
a Fernando Arrabal, o relacionando la enfermedad directamente (en el
plano mítico) con la torre de Babel y la pérdida de la telepatía humana,
que explicó, fuera ya del mito, por la actual "comprobación científica"
de la telepatía animal.
Eduard Punset también apoyó sus intervenciones citando a "grandes
sabios" (p. ej.: Pániker) y los dos, en un gran orgasmo "magufo",
financiado por todos nosotros, vibraron con sus inigualables hipótesis
líricas.

La lección para los escépticos no es baladí. La contemporización con la
pseudociencia tiene un anclaje fundamental en los hábitos irracionales a
los que deja vía libre la concepción de los magisterios separados. El
terreno diferenciado que se confiere a la religión o a las
interpretaciones espirituales u ocultas de la realidad, las legitima
como modo alternativo y pertinente de conocimiento para los
interrogantes que la ciencia aún no ha desvelado. Por tanto, el
papanatismo hacia los mitos orientales tan propio de los protagonistas
de este artículo no debe ocultar su origen y comunión con los principios
de la catequesis más pueril, a saber, la falta de armonía entre el
hombre y el progreso, la necesidad de sentido vital a través de la
trascendencia, la frialdad de la ciencia, etc., patéticas soflamas que
pretenden torcer la lógica y conducir los anhelos existenciales del ser
humano a una acrítica e inmadura solución espiritualista.

[Nota] *Javier Torres es miembro de ARP-Sociedad para el Avance del
Pensamiento Crítico

                           ------------------

Quark http://www.elpais.es/p/d/temas/quark/

LA MONTAÑA QUE ERA COLINA
Por: Adolfo Estalella
Artículo enviado por: Alfonso López Borgoñoz

Cierto día se presentaron dos topógrafos en el pueblecito galés de
Ffynnon Garu con la intención de medir -como estaban haciendo con las
estribaciones de la zona- la montaña cercana a la villa. Después de
realizar sus cálculos no les quedó más remedio que sorprender y
decepcionar a los paisanos del lugar al comunicarles que a su montaña le
faltaban unos muy pocos metros para ser catalogada como tal. Se quedaba
en una simple colina.

Los parroquianos, ofendidos por la degradación de lo que era considerado
un tesoro propio decidieron solventar el asunto. Añadieron a la colina
los metros que le faltaban hasta ganarse de los expertos foráneos la
acreditación de montaña y recibir con ello el derecho a figurar en los
mapas.
Así cuentan -aproximadamente- esta fantástica historia en El inglés que
subió una colina pero bajó una montaña, extenso título para una película
protagonizada por el galán británico de aficiones lúbricas Hugh Grant.

Uno de los dramas más interesantes que se desarrollan en el campo de la
ciencia-política-economía en este cambio de siglo tiene como
protagonista a los organismos genéticamente modificados (OGM) o
transgénicos.

Al contrario que los paisanos de Ffynnon Garu, aquí la sentencia de los
expertos se pasa por alto. La comunidad científica -con alguna
disidencia excepcional- asegura que no hay prueba alguna que sugiera el
carácter nocivo de los transgénicos. Se les exige a los OGM que
demuestren su inocencia cuando las pruebas sólo alcanzan a probar de uno
lo contrario. La culpabilidad se demuestra, la inocencia sólo puede
presumirse.

Aún así, los políticos de medio mundo se niegan a aceptarlos y una buena
parte de los consumidores los rechazan. Es una situación excepcional en
la que el experto parece haber perdido su credibilidad.
Si embargo, tras la controversia que unos y otros llevan al campo
científico, se distingue la presencia de intereses económicos y
políticos.

Aún así, la postura pública de los detractores es de una excepcionalidad
asombrosa: haciendo caso omiso de la opinión de los expertos los
alimentos transgénicos continúan vetados hasta que demuestren su
inocencia.

Issues in Science and Technology examina en uno de sus artículos del
último número algunos aspectos del debate. Entre ellos se toca el que se
refiere al principio de precaución, una argucia técnica que aún dará que
hablar.

El científico bueno

Quizá, el mayor invento de la ciencia haya sido el método de
purificación de sus principios. Es la única institución que ha sabido
liberar a sus dogmas de cualquier rastro de sus influencias.
De ahí han surgido, entre otros, el mito del científico altruista. Los
teóricos suelen rehuir cualquier responsabilidad sobre el uso que se
haga de sus invenciones. ¿Se acusaría a un herrero de criminal porque
alguien asesine con los cuchillos que él forja?, se pregunta un
científico español tratando de liberar de responsabilidad a los
compañeros de su gremio. Una ecuación destilada se toma como un objeto
imparcial y aséptico.
No todos los científicos participan de esa pretensión de desligar a su
ciencia de cualquier relación con la política o la economía. Así lo
demuestra el último número Physics Today que hace un repaso de los
compromisos de los científicos con la seguridad nacional en EE UU.

Para más información:
Issues in Science and Technology
http://www.nap.edu/issues/17.1/miller.htm
Physics Today http://www.aip.org/pt/

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El País http://www.elpais.es/

FOTONES PARA MAYOR VELOCIDAD
Por: Michael Alberganti

¿Qué obstáculo podrá ralentizar la alocada carrera de los fabricantes de
microchips en pos de mayores prestaciones? Aunque se mencionan a menudo,
el hecho es que los límites en la miniaturización de las máscaras en los
chips de silicio no dejan de aumentar. Sin embargo, otra dificultad
puede surgir. "Hoy, los plazos para el tratamiento y la transmisión de
datos en un microprocesador ya son del mismo orden de magnitud", indica
Frédéric Gaffiot, investigador francés.

El punto crítico fue alcanzado por los chips de un gigahercio (GHz),
anunciados ya en 1998 y comercializados en 2000. En adelante, los chips
alcanzarán una velocidad de cálculo tal que correrán el riesgo de
carecer de materia prima al encontrarse regularmente en paro técnico,
como una fábrica privada de aprovisionamiento. Así, la logística de los
datos se puede convertir en el principal elemento de asfixia del sistema
que puede echar por tierra el incremento en prestaciones en los chips
hasta alcanzar los 10 GHz en los próximos años.

De ahí la importancia estratégica de las investigaciones actuales para
la sustitución de la corriente eléctrica por la luz como vehículo para
transmitir los datos en los circuitos integrados. Las implicaciones de
esta modificación son múltiples. Además de los problemas técnicos por
resolver, el paso de la electrónica pura a la optoelectrónica cuestiona
los procesos de fabricación de los chips e implica importantes
inversiones adicionales.

Velocidad de transmisión

"No se trata de un problema de velocidad de transmisión", explica
Gaffiot al precisar las motivaciones para recurrir a la luz. "En cambio,
el paso de la corriente eléctrica en unas pistas cada vez más cercanas
entre sí engendra perturbaciones en la señal que pueden provocar
errores". Al contrario que los electrones, los fotones son insensibles a
este tipo de influencia. Además, su desplazamiento presenta la ventaja
de no producir el efecto Joule, es decir, calor. Por último, la
introducción de conexiones ópticas permitiría simplificar el diseño de
los microprocesadores "mediante la reducción del número de capas de
metalización".

Todas estas ventajas confortan a los investigadores en el interés de
crear un microprocesador optoelectrónico en el que los fotones y
electrones trabajen en armonía. Los primeros se encargarán de
transportar las informaciones y los segundos de su tratamiento, una
operación todavía difícil de concebir mediante la vía puramente óptica.
En esta configuración híbrida, la fuente luminosa podría ser exterior al
chip.
Pero esto llevaría a integrar un microláser y a conectarlo a los
componentes de silicio.

Los fabricantes ven con malos ojos esta unión delicada y costosa. De
ahí, los trabajos dirigidos a integrar la fuente de luz en el propio
componente.
"Hemos ideado unas microcavidades capaces de atrapar a los fotones y, de
este modo, crear unas microfuentes de luz", explica Pierre Viktorovitch,
director de investigación del CNRS francés. El material puesto a punto,
una estructura cristalina artificial (cristal fotónico) se presenta bajo
la forma de una membrana de 0,25 micras de espesor en arseniuro de galio
y de indio atravesada por una red de agujeros inferiores a una micra.
Son estos últimos los que permiten "confinar, guiar y seleccionar la
dirección y longitud de onda de los fotones", precisa el investigador, y
así realizar unas microfuentes de luz (de 1,5 micras de longitud de
onda) así como unas guías que "tomen unas curvas muy cerradas que pueden
alcanzar los 60 grados". Así se dispone de un verdadero "sistema de
conexiones fotónico" cuyo tamaño está hecho a escala de los chips
actuales.

El desarrollo de los componentes híbridos y su industrialización están
siendo sometidos a la decisión de los fabricantes de chips, Intel, AMD,
Via o ST Microelectronics. "Hablamos con ellos desde hace dos años",
señala Gaffiot. "Pero siguen mostrándose reticentes y debemos seguir
intentando convencerles".

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UN HONGO MADRILEÑO, EFICAZ CONTRA LAS PRINCIPALES INFECCIONES
HOSPITALARIAS
Por: Ainhoa Iriberri

Se llama 'Glarea lozoyensis' en honor al río cerca del cual fue
descubierto, el madrileño Lozoya. Lo hallaron hace 15 años científicos
del Centro de Investigación Básica de los laboratorios “Merck Sharp and
Dohme” de España y ha demostrado tener una potente acción antifúngica.
Ayer, la Food and Drug Administration (la FDA, el organismo que se
encarga de regular medicamentos y fármacos en EEUU) aprobó su
utilización en Estados Unidos.
Han sido muchos años de trabajo desde que, a los seis meses de
encontrarlo, los científicos descubrieron la actividad del hongo.
«Cuando se purificó el compuesto que producía ese hongo, se observó que
podría convertirse en un eficaz antifúngico al tener un mecanismo de
acción diferente del resto de antifúngicos».

Desde entonces, y a lo largo de estos años, los científicos de la
multinacional farmacéutica centraron sus esfuerzos en aumentar la
potencia de la molécula y convertirla, finalmente, en un fármaco que
pudiera usarse en seres humanos.

Pero, quizás, lo más novedoso del fármaco resultante, llamado
caspofungina, no es sólo que sea capaz de 'luchar' contra otros hongos.
Lo importante, además de que reduce la toxicidad de otros tratamientos
antifúngicos, es que es eficaz contra los principales hongos que
producen infecciones mortales, es decir, 'Aspergillus' y 'Candida',
responsables de más del 80% de las infecciones graves que afectan a los
enfermos ingresados en las UCIs de España.

Su eficacia ha sido probada en numerosos estudios. En la reunión anual
de la Conferencia de Agentes Antimicrobianos y Quimioterapia, celebrada
el pasado septiembre, se presentaron los resultados de un ensayo en Fase
I del fármaco, en el que el 49% de los afectados por una infección por
Aspergillus, que no habían respondido a otros tratamientos antifúngicos,
la habían superado con el nuevo fármaco.

En dicha ocasión, uno de los autores del trabajo, el doctor Thomas
Walsh, del Instituto Nacional de Cáncer, afirmo que «estamos muy
animados por los resultados de este estudio clínico». El tiempo le ha
dado la razón, ya que ayer la FDA aprobó el medicamento, que se
comercializará en EEUU con el nombre de Cancidas.

Se espera que el fármaco, que ya está en proceso de registro en la Unión
Europea, pueda llegar pronto a España. La vía de administración de la
caspofungina es intravenosa y se espera que sea de mucha utilidad, sobre
todo para pacientes de enfermedades o tratamientos que debiliten el
sistema inmune.

Para más información:
Página web del Grupo Merck http://www.merck.es/spain/worldwide/index.htm
Food and Drug Administration (FDA) http://www.fda.gov/
Artículo de presentación de resultados http://pslgroup.com/dg/1e17da.htm

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El País http://www.elpais.es/

CARRERAS DE FONDO PARA LA CIENCIA
Por: Pere Puig Domenech

No hace falta insistir mucho para convencer a alguien de que la ciencia
la hacen personas. Para investigar, se necesitan instrumentos,
institutos y dinero, pero sin imaginación, inteligencia y tesón la
ciencia no se hace y éstas son, hoy por hoy, virtudes humanas. En
nuestro país, en el que la ciencia es una actividad todavía joven, la
definición de una carrera científica es una tarea por hacer. Unos
criterios obvios para ello son, por ejemplo, que debemos aspirar a la
máxima calidad y dedicación del personal científico. Sólo así podremos
aprovechar unos recursos que por razones de la economía, la tradición y
la talla del país serán siempre limitados.

Dos noticias recientes son buenas noticias en esta dirección. En una de
ellas se anuncia un aumento sustancial en la dotación de las becas
predoctorales. El inicio de una carrera es el momento en el que el joven
que acaba una licenciatura va a emprender su actividad profesional. En
el caso de la investigación esta etapa incluye un doctorado, el cual es
por otra parte también la vía de entrada a la carrera universitaria. En
este momento económico nos deberíamos alegrar de que los mejores
talentos se dirigieran a crear y dirigir empresas o a acumular dinero,
pero también nos interesa que una buena proporción de ellos se encamine
a nuestras universidades y a hacer ciencia Para ello, el joven debería
ver en el doctorado una vía atractiva. En este contexto, ¿no sería
posible acabar de dignificarlo y convertir las becas en algún nuevo tipo
de contrato de aprendizaje con una seguridad social reducida pero que
hiciera sentir al joven que se inserta ya en la vida profesional?

Por otra parte, se anuncia la convocatoria de un número significativo de
contratos de investigador a distintos niveles que abre una vía
alternativa a la funcionarial. Es éste un punto importante para la
profesionalidad, calidad y flexibilidad que se necesitan en el trabajo
científico. Será necesario ahora ver cómo se relacionan las dos vías, la
funcionarial y la de contrato y cómo buscan una armonía de integración
en nuestro sistema de ciencia y tecnología. Al mismo tiempo, hay que
considerar que la ciencia no necesita sólo de una carrera científica.
Junto a ella es imprescindible la existencia de profesionales técnicos y
de gestión.

Es necesario personal bien formado que se ocupe de la infraestructura y
dé soporte a los grupos de investigación y personal, que de forma
profesional y a ser posible de la forma lo más parecida posible a la
gestión de una empresa se ocupe de la gerencia de los centros. De hecho,
sería esencial que estas carreras, la científica, la técnica y la de
gestión estuvieran bien definidas y tuvieran cada una su atractivo.
También sería interesante que el personal pudiera pasar, con los
condicionamientos que fuera, de una a otra. Hay todos los ejemplos que
se quiera de profesionales que en un momento dado encuentran positivo
dejar la investigación para dedicarse a la gestión o a dar soporte
técnico y viceversa.

Pero esta facilidad de paso debería existir también en las dos
direcciones, entre personal científico y personal universitario y entre
el personal científico público y los de empresas. Por ello, debemos
pensar en una concepción flexible, abierta y bien financiada de los
contratos de personal a todos los niveles. Y todo lo que avance en esta
dirección puede ser interesante. El día en que los centros de
investigación, universidades y empresas compitan por nuestros
investigadores, que científicos, técnicos y gestores tengan los mayores
estímulos (profesionales y económicos) para su trabajo habremos dado un
gran paso para crear una carrera con calles paralelas y de fondo.

[Nota] *Pere Puigdomenech es profesor de investigación del CSIC.

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El Mundo http://www.el-mundo.es/

BIOLOGIA MARINA. CIENTÍFICOS ESPAÑOLES Y FRANCESES DESCUBREN NUEVOS
GRUPOS DE MICROORGANISMOS MARINOS

Un equipo multidisciplinar de investigación, integrado por científicos
del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC) de Barcelona, la Universidad
Miguel Hernández de Alicante y la Station Biologique en Roscoff
(Francia), ha analizado bibliotecas genéticas procedentes de distintas
áreas del océano, con el objetivo de conocer los componentes más
pequeños del plancton. La revista científica 'Nature' publica hoy los
primeros resultados.

El mar es el ecosistema más extenso y desconocido del planeta. En cada
mililitro de agua de mar viven unos mil protistas, cerca de un millón de
bacterias y casi 10 millones de virus. Estos microorganismos
planctónicos llevan a cabo la mayor parte de la fotosíntesis y de la
respiración en el mar y, por tanto, son responsables del equilibrio de
CO2 entre el mar y la atmósfera.
Los microorganismos de menos de 2 micrómetros de diámetro forman el
picoplancton. Se sabe que el picoplancton es responsable de la mayor
parte de la fotosíntesis en las zonas de mar abierto, pero hasta ahora
se desconocía su identidad. Las últimas técnicas de biología molecular
en oceanografía están permitiendo identificar y analizar muchos de estos
microorganismos.

Estos investigadores presentan ahora los resultados del análisis de
muestras tomadas en el Océano Glacial Antártico, durante la campaña
DHARMA del buque Hespérides, en el verano austral de 1998. En muestras
tomadas a gran profundidad (entre 250 y 3.000 metros) han aparecido
grupos de picoeucariotas completamente nuevos y se ha descubierto una
serie de clones dentro del grupo de los alveolados, que podrían ser los
habitantes más numerosos de los fondos marinos y, por tanto, tendrían un
papel preponderante en los ciclos biogeoquímicos en esas zonas abisales
del océano.
Ciclo de carbono oceánico

El Instituto de Ciencias del Mar del CSIC ha realizado estudios
similares en muestras de picoeucariotas tomadas en lugares tan alejados
entre sí como el Mediterráneo, el Atlántico Norte y la Antártida. Los
investigadores han comprobado que los estramenópilos son el grupo de
picoeucariontes recuperado con mayor frecuencia en todas las muestras
analizadas, por lo que puede tratarse de uno de los grupos de
microorganismos con un papel más relevante en el ciclo del carbono en
los océanos.

Debido a las numerosas implicaciones filogenéticas, ecológicas y
biogeoquímicas de estos descubrimientos, el grupo francés y el del CSIC
han iniciado un proyecto de la Unión Europea, denominado PICODIV, con el
fin de estudiar a fondo la composición del picoplancton marino y de
intentar aislar en cultivos puros estos grupos de pequeños seres vivos,
lo que permitiría determinar el papel exacto que juegan en la
naturaleza.

Hasta ahora se han analizado sólo siete puntos del océano. El hallazgo
de tantos grupos de microorganismos nuevos sugiere que la diversidad que
todavía queda por descubrir debe de ser fabulosa. Y esta diversidad
encierra el potencial de una gran cantidad de nuevos genes con
aplicaciones en biotecnología.

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DESCUBREN CÓMO SE PRODUCEN LAS METÁSTASIS

Un equipo de investigadores del Massachusetts General Hospital de Boston
(EE UU) ha descubierto un nuevo y sorprendente mecanismo por el que se
produce la metástasis de las células del cáncer de mama a los ganglios
linfáticos y los pulmones. Bloqueando esta trayectoria, los autores
creen que puede ser posible bloquear la expansión mortal de las células
cancerígenas a partir del tumor primario.
"No diría que es el mecanismo, porque puede haber otros", dice el
principal investigador, Michael Detmar. "Pero ciertamente es un
importante mecanismo molecular para la metástasis del cáncer de mama en
los nódulos linfáticos".

Aunque se cree que las células cancerígenas penetran en los ganglios
linfáticos a través del sistema linfático (una maraña de vasos con
diversas funciones) poco se sabe acerca de cómo llegan las células
tumorales del tumor primario a dicho sistema.

Este trabajo, publicado en Nature Medicine, plantea que las células
cancerígenas salen del tumor a través de un sistema de vasos linfáticos
internos expresamente creados por el tumor. Lo sorprendente del
descubrimiento es que no se pensaba que los tumores tuvieran vasos
linfáticos, y lo más interesante es que su número es indicativo del
riesgo de metástasis.

Para más información:
Nature Medicine http://www.nature.com/nm/

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UN ESTUDIO VINCULA LA SOBREALIMENTACIÓN CON LA ADICCIÓN

La asociación entre obesidad y dopamina abre una nueva vía para el
tratamiento

La dopamina, una sustancia cerebral asociada con la adicción a la
cocaína, el alcohol y otras drogas, puede desempeñar también un papel
clave en la obesidad, lo que abre una nueva vía para su control. Según
un estudio publicado en la revista The Lancet, los obesos tienen menos
receptores de dopamina, un neurotransmisor que interviene en el
desencadenamiento de los sentimientos de satisfacción y placer. Lo que
plantea este trabajo es que los obesos, como ocurre con los adictos a
sustancias, quizá coman más para estimular los circuitos del placer de
la dopamina.

"Los resultados de este estudio indican que las estrategias dirigidas a
mejorar el funcionamiento de la dopamina pueden ser beneficiosas en el
tratamiento de las personas obesas", afirma el médico Gen-Jak Wang, del
Laboratorio Nacional Brookhaven de EE UU, que ha dirigido el estudio.
Científicos de este laboratorio han realizado un estudio extensivo para
demostrar que la dopamina desempeña un papel importante en la adicción a
las drogas. Entre otras cosas, han descubierto que las drogas adictivas
aumentan el nivel de dopamina en el cerebro, y que los adictos tienen
menos receptores de dopamina que los sujetos normales.

"Dado que el comer, como el uso de drogas adictivas, es un
comportamiento fuertemente reforzador, que induce sentimientos de
gratificación y placer, sospechamos que las personas obesas también
podrían tener anomalías en la actividad cerebral de la dopamina",
explica la psiquiatra Nora Volkow, otra de las autoras del estudio.

Para probar esta hipótesis, los científicos midieron el número de
receptores de dopamina en el cerebro de 10 personas muy obesas y 10
controles normales. Su método consistió en aplicar a cada voluntario una
inyección con un radiotrazador, un rastreador químico radiactivo
diseñado para unirse a los receptores de dopamina del cerebro. A
continuación, los investigadores hicieron un barrido del cerebro de los
sujetos mediante un aparato de tomografía por emisión de positrones
(TEP). El TEP recoge la señal radiactiva del contraste y muestra dónde
se une a los receptores de dopamina del cerebro. La intensidad de la
señal indica el número de receptores.
Así, los científicos hallaron que los obesos tenían menos receptores de
dopamina que las personas de peso normal. Dentro del grupo de obesos, el
número de receptores de dopamina disminuía conforme aumentaba el índice
de masa corporal, un indicador de la obesidad. Es decir, a mayor
obesidad, menor número de receptores.
"Es posible que las personas obesas tengan menos receptores de dopamina
porque su cerebro está intentando compensar los niveles crónicamente
elevados de dopamina, que se activan por un exceso crónico de comida",
explica Wang. "Sin embargo, también es posible que estas personas tengan
un bajo número de receptores de dopamina desde el principio, y que eso
los haga más vulnerables a conductas como la ingesta compulsiva de
alimentos".

Causa o consecuencia

Los investigadores señalan que, basándose sólo en este estudio, no
pueden llegar a la conclusión de si los cambios cerebrales detectados
son consecuencia o causa de la obesidad. También reconocen que la
regulación del peso corporal es extremadamente compleja, y que incluye
muchos mecanismos y neurotransmisores fisiológicos. Pero insinúan que
encontrar formas de regular la dopamina en los obesos podría ayudar a
estas personas a reducir su tendencia a comer en exceso.
Desafortunadamente, muchas de las sustancias que se ha demostrado que
alteran los niveles de dopamina son muy adictivas.

Sin embargo, el ejercicio, además de quemar calorías, es otra de las
medidas con la que los obesos podrían estimular la satisfacción
producida por la dopamina en los circuitos del placer, sugieren los
investigadores. "En otros estudios con animales se ha descubierto que el
ejercicio aumenta la liberación de dopamina y el número de receptores de
dopamina", afirma Volkow. Esto sugiere que los obesos podrían aumentar
su respuesta a este neurotransmisor haciendo ejercicio en vez de
comiendo.

Para más información:
The Lancet http://www.thelancet.com/

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LA LECTURA EN LA EDUCACIÓN INFANTIL
Por Isabel Solé

En las postrimerías del curso pasado, los medios de comunicación dieron
cuenta de unas declaraciones de la ministra de Educación en las que se
deslizaron unas palabras de singular trascendencia. Aunque no puedo
reproducirlas literalmente, de ellas se desprendía la voluntad de que
las niñas y niños aprendan a leer en el último curso de la etapa de
educación infantil (5/6 años). Sin perjuicio de cuáles sean las
intenciones últimas que se esconden tras estas palabras -pues, a pesar
de su aparente claridad, pueden ser interpretadas en sentidos muy
diversos-, el hecho mismo de que Pilar del Castillo realice estas
manifestaciones ofrece un magnífico pretexto para ocuparse de un tema
serio y complejo que con demasiada frecuencia se aborda con preocupante
frivolidad.

La formación de lectores y escritores es una finalidad social que atañe
a todas las etapas educativas y, en un sentido amplio, a la sociedad en
su conjunto. El acceso a la información y el conocimiento requiere saber
leer y escribir y utilizar estas herramientas constitutivas de nuestra
cultura para aprender. Además, mediante la lectura nos evadimos,
llenamos nuestro tiempo de ocio, viajamos a mundos reales e imaginarios.
En definitiva, nos hacemos con una amiga fiel y discreta, que nos
acompaña a lo largo de toda la vida. Desde muy pequeños, los niños y
niñas que viven en sociedades como la nuestra experimentan una
interacción inespecífica con la escritura, pues ésta se encuentra
presente de diversas formas en sus contextos de vida (en los envoltorios
de productos habituales, en las indicaciones de las medicinas, en las
instrucciones de los juegos, en el supermercado, en los rótulos de las
calles, en los diarios y libros). Algunos -desde luego, no todos- viven
en familias en las que lo escrito forma parte de lo cotidiano.

Los niños, como sus familias, son diferentes; los sentimientos,
experiencias y conocimientos que aportan a la escuela varían de uno a
otro. Corresponde a la escuela sistematizar un conjunto de experiencias
para que todos encuentren los motivos, los retos y las ayudas para
aprender. En lo que concierne a la lectura, tomar conciencia de esta
diversidad cuestiona la confortable pero errónea y peligrosa idea de que
existe un único método para aprender a leer y una edad determinada para
realizar ese aprendizaje. Tan absurdo es proclamar que los niños y niñas
no pueden leer antes de los seis años (o de los siete, o de los cinco),
aludiendo a una pretendida "madurez", o al dominio de ciertos
"pre-requisitos", como decretar que todos deberán leer inexcusablemente
en un mismo curso escolar. Afirmaciones de este tipo son poco
respetuosas con la diversidad a que se ha aludido y muestran escasa
familiaridad con los conocimientos aportados por la investigación
realizada en los últimos años.

Es evidente que la lectura tiene un espacio en la educación infantil,
espacio que no se restringe a la enseñanza de las correspondencias entre
sonidos y letras. En la etapa, lo fundamental es que los niños disfruten
de la lectura, se familiaricen con ella y quieran leer por su cuenta;
que sientan confianza en sus propias posibilidades y en las ayudas que
reciben para aprender a lo largo de un proceso dilatado y personal.

Dado que cada uno es diferente, el ritmo y las ayudas también lo serán:
algunos las necesitarán para interesarse por los libros y las historias;
otros, para encontrar respuestas a sus interrogantes ("aquí, ¿qué
pone?"); algunos querrán leer y escribir enseguida, otros se mostrarán
más remisos hasta sentirse seguros. Una postura como la descrita, basada
en el respeto a la diversidad, es incompatible con otras que establecen
edades fijas para leer, o una clara distinción entre lector y no lector,
y que conducen inevitablemente a la homogenización (de métodos, de
exigencias, de periodos). Por este camino no se soluciona ninguno de los
problemas que tenemos en relación a la formación lectora de los niños y
jóvenes; es más, previsiblemente se crearán otros nuevos -entre los que
no hay que excluir una precoz e injustificable clasificación entre los
que "saben" y "no saben"- y es posible que asistamos a una involución en
las prácticas de enseñanza en educación infantil y en los supuestos en
que se apoyan. Contribuir a la formación de lectores y escritores, lo
que seguramente pretende la ministra, requiere una auténtica política de
fomento de la lectura, que garantice la igualdad de oportunidades. Una
política cuyas intervenciones dirigidas a los centros (impulso de las
bibliotecas escolares, formación de docentes, asesores, inspectores y
dotación de recursos) se complementen con medidas de carácter más amplio
(programas de intervención en familias, medios de comunicación, redes de
bibliotecas, uso de las nuevas tecnologías de la información e
implicación de la comunidad en la formación de sus miembros). Una
política que haga de la escuela infantil lugar de encuentro de las niñas
y niños con el placer de la lectura y que evite que ninguno se sienta
excluido de ella.

[Nota] *Isabel Solé es profesora del departamento de Psicología
Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Barcelona.

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SEGÚN UN INFORME DE LA ONU, EL EFECTO INVERNADERO “CUESTA” CADA AÑO 53
BILLONES DE PESETAS
EFE - Nairobi

Los expertos subrayan que, de mantenerse el actual ritmo de
contaminación, habrá un incremento de los ciclones tropicales, pérdida
de miles de kilómetros de litoral, desaparición de numerosas especies
marinas y una drástica reducción del agua

El recalentamiento del planeta causará unas pérdidas de 304.200 millones
de dólares (más de 53 billones de pesetas) cada año en la economía
mundial, debido al aumento de desastres naturales, según un informe
divulgado por la ONU en Nairobi.

Este documento, que coincide con el comienzo de la reunión anual en esta
capital del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
advierte sobre los peligros de la actual emisión de dióxido de carbono y
de otros gases a la atmósfera causantes del denominado efecto
invernadero.

En sus conclusiones, el estudio, que ha sido elaborado por expertos de
compañías de seguros y del PNUMA, destaca que la economía mundial
resultará perjudicada si no se frena la contaminación atmosférica.

Incremento de ciclones

Los expertos subrayan que, de mantenerse el actual ritmo de
contaminación, habrá un incremento de los ciclones tropicales, la
pérdida de miles de kilómetros de litoral debido a la subida del nivel
de los mares, la desaparición para los pescadores de numerosas especies
marinas y una drástica reducción del agua y, por lo tanto, de la
agricultura.
En algunos archipiélagos, como las islas Maldivas, las Marshall o la
Federación de Estados de Micronesia, las pérdidas económicas, debidas
directamente a los cambios climáticos, podrían superar en el año 2050 un
10% de los ingresos anuales actuales, según cálculos de los expertos.

El director ejecutivo del PNUMA, el alemán Klaus Toepfer, considera que
«ha llegado la hora de actuar y reducir la emisión de gases que
recalientan la atmósfera». Los científicos han llegado a la conclusión
que de continuar así la temperatura del planeta subirá entre 1,4 y 5,8
grados centígrados.
La reunión del PNUMA en su sede de Nairobi, que contará con la
asistencia de ministros de un centenar de países, examinará además
diversos aspectos relacionados con problemas medioambientales, así como
la biodiversidad cultural y la amenaza de desaparición de algunas
lenguas autóctonas indígenas en varios puntos del planeta.





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