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EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
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Edición 2001 - Núm Pedro Lu
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Asunto: EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2001 - Número 39
Fecha:Martes, 1 de Enero, 2002  12:40:38 (+0100)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <TXINBO @.....es>

=====================================================================

                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la
Pseudociencia
       © 2000 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
       http://www.arp-sapc.org/

    Edición 2001 - Número 39 - 31 de Diciembre de 2001

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

  - Otro fin de año, ¿un nuevo comienzo?
Por: Dr. Zenón Sanz

  - En el candelabro.
Por: Luis Alfonso Gámez

  - Buenas y malas razones para creer.
Por: Richard Dawkins

  - El misterio de la Estrella de Belén
Por: Marcos Pérez

  - Fantasmas. ¿Y si los otros no existen?
Por: Manuel Díaz Prieto

  - Expertos aconsejan ir a la cama cuando se tiene sueño
Por: Javier Sampedro

  - El nacimiento de una galaxia
Por: Javier Armentia

  - Mitos sobre los orígenes
Por: Robert Carneiro

  - Lo que la profetisa Amanda no dijo.
Por: Giordano Bruno.

  - Sai Baba: ¿el dios pecador?
Por: Alejandro Agostinelli

  - Datación por carbono 14
Por: Félix Ares de Blas

  - De la 'Sabana Santa' a la botella

  - Doblando cucharas e insultando a la audiencia.
Por: Ricardo Campo Pérez.

  - La adicción a Internet no existe
Por: Helena Matute.

  - El ovni que no fue
Por: Christian Sanz

  - El rosario de la aurora de la razón laica
Por: Francisco Fernández Buey

  - El origen de la humanidad
Por: Francisco J. Ayala

  - ¿Y si el problema es dios? (1)
Por: Gregorio Morán

  - La derrota de la vida (2)
Por: Gregorio Morán

  - Habermas, el Islam y la Ciencia
Por: Salah Serour

  - Una crisis del Islam
Por: Antonio Elorza

  - Ya está bien de dioses
Por: Eduardo Haro Tecglen

  - «Un analfabeto científico es un analfabeto a secas»
Por: Francisco Doménech

  - Newton vuelve a morir
Por: Saúl Blanco Lanza

  - Visionarios de pega
Por: Santiago de Pablo

  - Acupuntura para la fibromialgia
Versión en español por: José Manuel Iglesias

  - Aquellos primeros cromañones ...
Por: Alvaro Arrizabalaga

  - El generador de las neuronas
Por: Tom Clarke

  - El árbol del pensamiento
Por: Francisco Mora

=== NOTICIAS =========================================================

OTRO FIN DE AÑO, ¿UN NUEVO COMIENZO?
Por: Dr. Zenón Sanz

Son estas, fechas en las que la gente gusta de sincerarse los unos con
los otros, aunque al día siguiente tanta franqueza le pase cuenta a más
de uno. Por dicho motivo, voy a reconocer que nunca he sentido una
especial tendencia ni al envío de felicitaciones navideñas, orladas de
leyendas más o menos empalagosas, ni a la participación en otras
celebraciones navideñas que no sean las marcadas por mi proverbial
inclinación a ese mal llamado pecado capital de la gula – ¡qué tiempos
aquellos en los que se pecaba con la angula y no con patéticos
sucedáneos de surimi!.

Quizás porque nunca he tenido excesivamente claro qué es lo que todo el
mundo conviene en celebrar de antuvión es por lo que mis días de navidad
solamente se diferencian de los de diario por el agobio de las reuniones
familiares, por el de las presurosas compras navideñas y por el solaz
que cada 31 de diciembre, tras la precipitada ingestión, a ritmo de
carillón, de las doce insoslayables uvas, me aporta la audición del
Sacro Oratorio del Messiah de Handel. Por eso, no sé realmente si hice
bien al aceptar la invitación, que me cursaron los compañeros de “El
Escéptico Digital”, para despedir ante todos ustedes el primer año de
este nuevo milenio que, dicho sea de paso, tantas esperanzas de progreso
ha frustrado de forma harto rastrera. De cualquier modo, una promesa es
una promesa y no quisiera dejar sin mancillar este espacio en blanco,
destinado a los buenos deseos y a los mejores propósitos.

Hoy, a las doce de la noche, muchos de nosotros celebraremos el ritual
correspondiente, destinado a invocar la buena fortuna sobre nuestras
cabezas y a rehuir la mala ventura (que si de paso cae sobre la testa de
quien no nos cae excesivamente bien pues mejor que mejor), con el claro
convencimiento de que lo único mágico que hemos de obtener es la resaca
del día después. Así, mientras unos tragamos apresuradamente esos doce
frutos dorados de la vid (y digo dorados porque, a buen seguro, habrán
sido pagados a precios absolutamente desorbitados) con la tranquilidad
de saber que nos quedan otros 365 días por delante, antes de tener que
enfrentar nuevamente el suplicio, otros harán lo propio con el zumo
achampanado de las susodichas bayas. Habrá quien, por su parte, degluta
unas lentejas estofadas para recibir el año entrante mientras su vecino
abre el ventanal y tira a su través un balde lleno de agua, con la vana
esperanza de que salga así de su casa todo lo malo que el año, de
luengas y blancas barbas, que muere le ha deparado. A buen seguro que
respetables padres de familia y sus no menos honorables esposas
recibirán el año enfundadas sus nalgas en prendas íntimas de casquivano
color carmesí, que harían palidecer, cualquier otro día del año, al más
templado de sus retoños. Correrá el oro de copa en copa de cava (champán
para los más exquisitos) y, un año más, las maletas volverán a dar la
vuelta a las manzanas de algunas de nuestras barriadas, manzanas o
cuadras. Por su parte, nuestros maltratados hermanos argentinos
proseguirán con esa tradición tan suya de dar fuego a sus muñecos de
trapo (a estas horas tengo entendido que Rodríguez Saá ha ardido ya) en
un intento de cambiar el destino que, espero de todo corazón, no sea
baldío.

Y sin embargo, lejos de asombrarme, no puedo alejar de mí la intuición
de que, detrás de tan diversos ritos, no se esconde más que el miedo del
ser humano a enfrentar su propio destino y la incertidumbre que el
devenir le depara. ¿Qué dirían quienes creen sinceramente que el trágala
de las uvas atrae la buena suerte si supiesen que, según las malas
lenguas, dicha costumbre se remonta tan sólo a 1909 y que basa su razón
de ser en el prosaico engaño, urdido por unos avispados productores
españoles, con el fin de eliminar un nada despreciable excedente
frutícola? ¡Ay, si cada españolito se comiese doce uvas se acababa el
problema!, debieron pensar y… ¿qué mejor forma de convencimiento que el
engaño de fin de año en forma de sortilegio para la buena suerte?

Como colofón me gustaría proponer un brindis en loor de un próspero año
nuevo, para todos los seres que poblamos este mal llamado planeta
Tierra, y recuperar de la memoria una cita de Richard Dawkins, que
espero sirva de reflexión. "Toda idea que no este fundamentada en la
razón, ésta contra ella. Y dado que la capacidad de razonar es la
adaptación más importante de nuestra especie, se puede decir que toda
idea irracional es perjudicial para los humanos".

Amigos míos, ¡muchas felicidades para todos! y que el nuevo año 2002
sea, por lo menos en lo referente al desarrollo del pensamiento crítico,
un poco mejor que el que hoy termina.
¡Chin, chin!

                           ------------------

EN EL CANDELABRO
Por: Luis Alfonso Gámez

1. 'THE LANCET' Y EL ALMA.

Los autores de un artículo sobre experiencias cercanas a la muerte (NDE,
por sus siglas inglesas) publicado en la revista 'The Lancet' concluyen
que la mente funciona al margen del cerebro. Una afirmación
extraordinaria que ha hecho las delicias de los de siempre, que se han
puesto a gritar al mundo que la ciencia ha demostrado la existencia del
alma. Lástima que se trate de otra conclusión extraordinaria sin más
base real que la fe de los autores, unos científicos holandeses que
estudiaron los casos de 344 enfermos que fueron reanimados tras sufrir
ataques al corazón. Los autores encontraron que el 18% de los pacientes
decía haber vivido una experiencia cercana a la muerte. Ya saben, esas
historias en las que uno aparentemente abandona su cuerpo, atraviesa un
luminoso túnel, ve la película de su vida en un fugaz instante,
etcétera. Pues bien, el equipo de Pim van Lommel, cardiólogo del
hospital Rijnstate de Arnhem, cree que su trabajo cuestiona  el
"asumido, pero nunca probado, concepto de que la conciencia y la memoria
se localizan en el cerebro". Y se preguntan cómo, si no es con la
existencia de algo más, puede experimentarse la conciencia durante los
episodios de muerte clínica, con electroencefalograma plano, como ha
ocurrido con sus pacientes. Buena pregunta si no partiera de un
presupuesto erróneo. En ningún momento de su trabajo, los autores
demuestran que las NDE tengan lugar cuando el electroencefalograma es
plano, tal como Christopher C. French, de la Universidad de Londres,
indica en un comentario adjunto. Naturalmente, 'Mundo Misterioso'
(http://www.mundomisterioso.com/article.php?sid=435) y 'Akasico'
(http://www.akasico.com/paginasasp/Contenidosecciones.asp?ID=1738&Nombre
=)
pasan por alto este inconveniente para mejor vender 'su verdad'. ¿O es
que no se han leído el estudio?

2. Y EL ASTRONAUTA DIJO NO.

Nos cuenta James E. Oberg, ex ingeniero de la NASA, periodista
científico y activo escéptico (http://www.jamesoberg.com), que
recientemente ha recibido un clarificador mensaje de correo electrónico
de Scott Carpenter. El astronauta del proyecto Mercury se ha hartado,
por lo visto, de que los fabricantes de misterios le atribuyan, cada dos
por tres, la siguiente frase: "En ningún momento los astronautas han
estado solos en el espacio, siempre ha habido una constante vigilancia
por los ovnis". Y le dice a Oberg, en un mensaje del pasado 19 de
diciembre, que "la cita es un absoluto disparate y una mentira
descarada. Nunca he pensado eso, nunca he dicho eso, y nunca sucedió
eso".

3. EL 'MAGUFO' MÁS LISTO.

Una pena que los chicos de 'Magufomedia' (http://www.magufos.f2s.com) no
se hayan planteado dar un premio al charlatán pseudocientífico más
listo. No voy a dudar de que el galardón que otorgan al más bobo de cada
bimestre sea acertado, pero sería de justicia que le dieran otro al más
listillo. Por si se lo plantean, ahí va mi candidata para los últimos
meses de 2001: Luisa Alba. ¿Que por qué? Porque ha demostrado que es
capaz de sacar pasta primero con artículos en favor de un curandero y
después, agárrense, con la denuncia de que es un estafador. En 1997 y
1998, Luisa Alba lanzó al estrellato al cirujano psíquico Andrés
Ballesteros. Aseguraba que operaba sin anestesia y sin dejar cicatriz, y
la 'investigadora' se lo creyó y escribió auténticos panegíricos en
'Enigmas', 'Interviú' y 'Karma.7'. Por si no me creen, ahí va una
muestra: "Andrés es poseedor de unas 'manos de santo'", "para los
médicos que han seguido su trabajo es un 'fenómeno inexplicable'", "es
un cirujano psíquico capaz de realizar las más sorprendentes operaciones
quirúrgicas", "las pruebas y testimonios no ofrecen lugar a dudas de que
estamos ante algo por encima de las leyes que la ciencia oficial
conoce"... Todo esto y mucho más decía Alba en sus artículos de hace
tres años. Bueno, pues ahora, dice lo contrario porque ha averiguado que
los médicos que apoyaban al curandero -los mismos en los que ella se
apoyó para fundamentar la fiabilidad de Ballesteros- no existen y que,
además, muchas curaciones "han quedado en entredicho". Vamos, que lo de
hace tres años fue una investigación de oídas. Queda una pregunta en el
aire: ¿Qué ha llevado a los mismos que apoyan a otros peligrosos
charlatanes a denunciar las prácticas de Andrés Ballesteros, al que
habían hecho una magnífica publicidad en su día?

4. EL 'MAGUFO' MÁS BOBO.

Si los de 'Magufomedia' no han dado aún el premio al pseudocientífico
más bobo a Marco A. Reynoso B., responsable del Club Ovnis de Terra
Networks México, me imagino que es porque pondría el listón muy alto
para las siguientes convocatorias o porque desconocen los méritos de
este individuo.
Yo mismo los ignoraba hasta que el arqueólogo Julio Arrieta, codirector
de la revista 'El Escéptico' (http://www.el-esceptico.org), me dio el
chivatazo. A pesar de que Arrieta es un tipo de fiar, no acabé de
creerme lo que me contaba hasta que lo comprobé por mí mismo. Es difícil
que alguien iguale en incompetencia a este ufólogo que, en 1995, fue
nombrado delegado del MUFON en México "directamente por Walter H.
Andrus", director internacional de esa organización platillista. Una
designación que no demuestra sino el descenso en picado de la ufología
estadounidense. Porque Reynoso es más que un crédulo, es un auténtico
pardillo capaz de tragarse como noticia científica un delirante artículo
sobre el destino final de la 'Mars Polar Lander' a manos de un monstruo
marciano con tentáculos, publicado en la humorística web 'Valientes
Platillos'. Si no tienen problemas cardiacos, lean primero el original
en la siempre recomendable 'Valientes Platillos'
(http://www.geocities.com/Area51/Comet/6574/mpl.htm)  y comprueben
después la incapacidad crítica de Reynoso en su propia web
(http://comunidades.infosel.com/ovnis/articulos/NEWSNASA/5146). Sin
duda, tiene un sitio junto a Bruno Cardeñosa, el último vendedor de
misterios premiado por 'Magufomedia'.

5. OTRO PIONERO DE LA UFOLOGÍA QUE DESAPARECE.

Dos meses después de la muerte de Antonio Ribera, el pasado 28 de
diciembre fallecía Manuel Pedrajo, otro de los pioneros de la ufología
española. Como dije en 1993 en el I Congreso Nacional sobre
Pseudociencia, la aportación de Pedrajo a la ufología "ha sido nula". Su
principal mérito radica en que escribió en 1954 'Los platillos volantes
y la evidencia', el primer libro sobre platillos volantes que se publicó
en nuestro país, una obra en la que las naves extraterrestres aparecen
por todas partes, pero la evidencia brilla por su ausencia. Mantenía que
los tripulantes de los ovnis eran marcianos que habían sobrevivido al
deterioro climático de su planeta. El desaparecido ufólogo, un hombre
amable y educado donde los haya, estuvo estrechamente vinculado al
Centro para la Investigación de Objetos Volantes Extraterrestres (CIOVE)
y, desde que esta asociación desapareció, a la Fundación Anomalía
(http://www.anomalia.org/pedrajo.htm), uno de cuyos vicepresidentes,
Julio Arcas, había sido el 'alma mater' del CIOVE.

6. EL FUNDADOR DEL OPUS, SANTIFICADO.

Ahora que Juan Pablo II ha anunciado la próxima canonización de José
María Escrivá de Balaguer, marqués de Peralta y fundador del Opus Dei,
es un buen momento para acercarse a las andanzas del religioso de
Barbastro. Durante los próximos meses, la maquina publicitaria de la
Obra llenará el horizonte de hagiografías de 'El Padre', ante lo cual
sólo cabe recuperar del baúl de los recuerdos los trabajos que ponen al
ultraconservador sacerdote en su sitio. Me limitaré a recomendar tres
alternativas inteligentes al camino abierto en 1928: 'Vida y milagros de
Monseñor Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei', de Luis Carandell;
'La prodigiosa aventura del Opus Dei. Génesis y desarrollo de la Santa
Mafia', de Jesús Ynfante; y 'Autopista (Cuando un bosque se quema, algo
suyo se quema, señor Conde)', de Jaume Perich.

7. LOS FINANCIADORES DE LA INCULTURA.

La publicidad es la principal vía de financiación de las publicaciones
esotéricas. Al margen de las empresas del sector del misterio
(teleadivinos, vendedores de amuletos, etcétera), hay instituciones y
entidades que financian -mediante la inserción de publicidad- las
revistas paranormales. En diciembre, los anunciantes que han colocado
publicidad en  'Año Cero' (A), 'Más Allá' (M), 'Enigmas' (E) y 'Enigmas
Express' (EE) son:

Instituciones: Patronato de Turismo de Gran Canarias (EE).

ONG:  Cruz Roja (EE), Greenpeace (EE).

Editoriales:  EDAF (A, M, E Y EE), Ediciones Obelisco (A y M), Grijalbo
(M), Libsa (EE), Oberón (A, E y EE), Robin Book (A y M) y Sirio (A).

Otras: Aula Formació Directa (A y M), Cambridge International University
(E y EE), Canal Satélite Digital (A y M), CCC (A y E), Ceac (M), J&B
(M), Onda Cero (EE), Sogecine (M) y Sara Records (A).

8. FELIZ AÑO NUEVO.

© Copyright Luis Alfonso Gámez, 2001.
Prohibida la reproducción.

                           ------------------

BUENAS Y MALAS RAZONES PARA CREER
Por: Richard Dawkins

Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que
para mi es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos
las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que
parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas
bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos
que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas
estrellas, el Sol?

La respuesta a esas preguntas es "por la evidencia". A veces,
"evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una
cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo
suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras
veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un
brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que
se trata de una  hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que
aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama
"observación".

Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se
basa en la observación. Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente
que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada).
Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en
un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares
de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra
que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero
además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que
apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un
montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en
su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el
asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo
y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una
suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a
continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos
observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el
mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero
que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar al mismo
punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es
que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le
proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se
dice: "Si de verdad tiene el sarampión, debería ver...." y empieza a
repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos
(¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con
los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?).
Sólo entonces se decide a declarar "Diagnóstico que la niña tiene
sarampión".  A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como
análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas
con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender
cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo
explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia,
que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en
contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman
"tradición", "autoridad" y "revelación".

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión,
charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados
en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes,
sijs...El presentador iba con el micrófono de niño en niño,
preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra
exactamente lo que yo entiendo por "tradición".  Sus creencias no tenían
nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de
sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna
evidencia. Decían cosas como "los hindúes creemos tal y cual cosa", "los
musulmanes creemos esto y lo otro", "los cristianos creemos otra cosa
diferente".

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible
que todos tuvieran razón.
Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni
siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me
interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido
sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la
trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los
hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo
durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan
casi de la nada: es posible que alguien las inventará en algún momento,
como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han
transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy
antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo
porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la
tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una
historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea
original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más
verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la
Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la
religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la
católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La
religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también
existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que
cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen
cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen
muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto
es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes
tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María,
la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada
al cielo con su cuerpo físico Otras tradiciones cristianas discrepan,
diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras
religiones no hablan mucho de María, ni la llaman "Reina del cielo",
como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María
fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o
cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la
Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta
unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un
cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso
de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a
tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a
lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición,
más en serió se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes,
se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto
ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la
historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera
vez, seiscientos años después de la muerte de María.

Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para
considerarla de una manera diferente.
Pero antes tengo que hablarte de la otras dos malas razones para creer
una cosa: la autoridad y la revelación.

La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en
ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia
Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente
cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las
ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos
ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos
musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de
un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían
que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería
decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con
eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad!
Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo
largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron
ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga
sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creer todo
lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus
seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su
autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería
terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la
sobrepoblación.

Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto
personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien.
Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que
la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin
embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto
podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la
autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había
observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia
siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera
los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su
historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama "revelación". Si
en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de
María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera
respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su
habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado,
siempre sólo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas
religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta,
aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa
sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones.
Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las
principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una
buena razón?

Supón que te digo que tu pero ha muerto. Te pondrías muy triste y
probablemente me preguntarías: "¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha
sucedido?" y supón que yo te respondo: "En realidad no sé que Pepe ha
muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la
curiosa sensación de que ha muerto". Te enfadarías conmigo por haberte
asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón
suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas.
Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta
que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas
distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a
decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un
perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o
que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de
que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas,
porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero
éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que
alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día
estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van
sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los
sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la
sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la
voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia.

A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien
la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más
probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una
firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama,
aunque en realidad la estrellan siquiera las conoce. Esta clase de
personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que
estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.

Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte
ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un
científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de
momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma. Ésta no es una buena
razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar
algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una
manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones
interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se
apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de
una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición
es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por
el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su
especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir
en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para
sobrevivir en agua salada. También las personas somos animales, y
estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de... otras
personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida,
como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que
a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente".  Lo
mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente
necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno
de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de
aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de
vosotras habla el idioma que le permite hablar en su "mar de gente". El
idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra,
tu perro Pepe  es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas
palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se
transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar
de gente",  los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras
muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que
absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de
información tradicional (Recuerda que "información tradicional"
significa,  simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y
de padres a hijos). El cerebro del niño tiene que absorber toda esta
información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la
información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la
información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en
vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los
niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que
tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso,
tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y
se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les
dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden
evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando
lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la
siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse
una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para
creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o
varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no
tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino
se transforma en sangre..., ninguna de estas creencias está respaldada
por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen,
posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran
suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa.

Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo
que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les
dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y
ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón
y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos
creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los
episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly
rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen
razón y los otros están equivocados. Creen cosas diferentes exactamente
por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga
Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma
correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada
una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión
afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar
viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda
del Norte.

¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer
nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la
próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para
tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer
basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por
la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te
diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿Qué pruebas existen
de ello?" Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses
muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.


                                     Te quiere,

                                             Papá.


[Nota] *Richard Dawkins es biólogo evolutivo. Nació en Nairobi, Kenya,
en 1941 y se educo en la Universidad de Oxford. Comenzó su carrera como
investigador en los 60, estudiando bajo la dirección del etólogo Nico
Tinbergen, ganador del premio Nobel, y desde entonces su trabajo ha
girado en torno a la evolución del comportamiento. Ha obtenido las
cátedras Gifford de la Universidad de Glasgow y Sidwich del Newham
College de Cambridge. Además ha sido profesor de  zoología de las
universidades de Oxford y California, ha presentado programas de la BBC
y dirigido varias publicaciones científicas. En 1995 se convirtió en el
primer titular de la recién creada cátedra Charles Simony de Divulgación
Científica en la Universidad de Oxford.
Autor de obras muy leídas como El gen egoísta (1976 & 1989). El fenotipo
extendido (1982), El relojero ciego (1986),  River Out of Eden (1995),
Escalando el monte improbable, Destejiendo el arco iris (2000) y La
máquina de memes (2000).
La presente carta a Juliet apareció publicada en el libro "Así  son las
cosas" de editorial Debate. ISBN 84-8306-0361

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EL MISTERIO DE LA ESTRELLA DE BELÉN
Por: Marcos Pérez

19 dic 2001 - En estos días navideños, astrofísicos y astrónomos
aficionados se apresuran a discurrir sobre el posible origen de la
Estrella de Belén. Nosotros no íbamos a ser menos.

La Adoración Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes,
unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo:

«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su
estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle". (...) después se
pusieron en marcha, y he aquí que la estrella que habían visto en el
Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima   del
lugar donde estaba el niño.» San Mateo 2, 1-10

Cada año por estas fechas muchos asistentes al Planetario de la Casa de
las Ciencias solicitan que se les muestre la estrella de Belén. La
pregunta es peliaguda, pues a falta de un astro singular al que señalar
con dedo acusador, la respuesta adquiere un tono inevitablemente vago en
el que se mezclan hechos astronómicos e interpretaciones históricas que,
dicho sea de paso, no suelen dejar satisfecho a nadie. Por ello,
partiendo de que la Biblia no es una crónica histórica y de que podemos
reproducir con bastante fidelidad los acontecimientos astronómicos que
rodearon el nacimiento de Jesús, vale la pena profundizar en este
apasionante asunto encarando algunos de los conflictos que surgen cuando
la ciencia arroja su mirada sobre acontecimientos históricos o
mitológicos.

Los protagonistas Según Mateo, Jesús habría nacido al final del reinado
de Herodes, quien según Flavio Josefo consumió sus últimos años entre
severas convulsiones, úlceras diversas, gangrena de sus partes privadas
y, posiblemente, una paranoia que le llevaba a asesinar a todo aquel de
quien sospechaba que ponía en peligro su mandato. Herodes no era muy
querido por su pueblo, que veía con desagrado la progresiva romanización
de Jerusalén. La complacencia del Rey hacia las costumbres del opresor
explica además que aunque la astrología no tuviese demasiado
predicamento entre los judíos, Josefo narre varios episodios de la vida
de Herodes que confirman su fe en la influencia de los astros en los
asuntos humanos. Por otra parte, resulta interesante comprobar que este
historiador no hace referencia alguna a la matanza de los inocentes que,
según Mateo, sucedió a la visita de los Magos.

Para rastrear el origen de los Magos de Oriente debemos remitirnos a los
escritos de Herodoto, otra de las fuentes fundamentales de esta época,
que describe a los Magoi como una casta de sacerdotes zoroástricos
procedentes de Persia que dominaban el arte de la curación y la
astrología. Aunque el poder de los Magoi  se encontraba en franca
decadencia, podemos suponer que mantenían intacto su prestigio como
astrólogos, especialmente si tenemos en cuenta que esta práctica era muy
apreciada por los romanos. Hay que destacar que el evangelio de Mateo,
el único que recoge este episodio, no menciona el número ni los nombres
de los Magos que  acudieron a la corte de Herodes. Mientras que en las
pinturas de las catacumbas romanas aparecen representados dos o cuatro,
según la Iglesia de Siria eran doce, cantidad que los coptos elevaron
hasta sesenta. En el siglo V el Papa León el Grande fijó oficialmente su
número en tres.

¿Puede predecirse el nacimiento de un rey? Las profecías juegan un
importante papel en las religiones antiguas. Sin embargo, por muy sabios
que fuesen los Magos, lo cierto es que nadie puede predecir el
nacimiento de un rey o cualquier otro acontecimiento guiándose por las
posiciones de los astros en el cielo. La astrología en tiempos de Cristo
todavía conservaba su esencia babilónica basada en la creencia de que
los planetas eran seres divinos capaces de influir en nuestros asuntos.
En aquel tiempo, y a falta de una explicación mejor, esta hipótesis era
tan buena como cualquier otra, pero hoy resulta totalmente inaceptable.

Debemos asumir por tanto que este relato es un recurso literario con el
que Mateo pretende realzar el nacimiento de Cristo. Cabe incluso la
posibilidad de que algún astrólogo calculase retrospectivamente si en
fechas cercanas a dicho nacimiento se había dado alguna situación
astronómica digna de mención, y que esta predicción a posteriori hubiese
sido incorporada por Mateo bajo la forma de la Adoración de los Magos.
La aparente precisión de la predicción se explica por tanto en virtud de
la paradoja del tirador infalible, aquél que dispara contra una pared y
luego dibuja la diana alrededor de los impactos.

Hay otros indicios de que esta parte del relato de Mateo es
esencialmente literario. Por ejemplo, los regalos de los Magos: oro,
incienso y mirra, se corresponden respectivamente con los símbolos
tradicionales del reyes, el dios y el hombre, lo que sin duda parece
fruto de la interpretación cristiana del significado del nacimiento de
Jesús. Así pues, y en definitiva, debemos considerar que lo importante
del relato no es que sea verídico, sino que resulte plausible para un
lector de la época.

Señales en el cielo

Una vez que hemos puesto al descubierto la esencia del misterio de la
Estrella de Belén podemos recrearnos tranquilamente en la exploración de
los fenómenos astronómicos que un astrólogo, quizá relacionado con los
Magoi, podría haber escogido para adornar el nacimiento de Jesús. De
hecho, en las sociedades primitivas la astrología contribuía al estudio
de los movimientos de los astros tanto como podía hacerlo la búsqueda de
un calendario que permitiese organizar las actividades agrícolas. Sin
embargo, esta aportación al conocimiento astronómico cesó cuando los
astrólogos comenzaron a disponer de cartas celestes que les permitían
aproximar las posiciones de los planetas sin necesidad de mirar al
cielo.

Existen multitud de estudios sobre los fenómenos astronómicos que los
astrólogos podían asociar con una señal que anunciaba la llegada de un
rey. Muchos de ellos incorporan sesudas disquisiciones sobre la fecha
real del nacimiento de Jesús, pues la información que dan los evangelios
no permite determinar una fecha exacta. En cualquier caso y a la luz de
lo aquí expuesto, esta incertidumbre es irrelevante y podemos asumir el
margen más amplio con el que trabajan los expertos, lo que nos sitúa
entre los años 12 y 1 a. de C.

Cometas

Los cometas aparecen de forma inesperada, permanecen visibles durante
varios meses y se desvanecen sin dejar rastro. Se trata de cuerpos
helados de pocos kilómetros de diámetro que ocasionalmente se precipitan
desde los confines del Sistema Solar hacia el centro del mismo. En un
principio es fácil confundirlos con cualquiera de los objetos difusos
que abundan en el firmamento como galaxias, nebulosas o cúmulos de
estrellas. Sin embargo, a medida que se acercan a nuestra estrella y
debido a la acción del viento solar despliegan una espectacular cola que
puede alcanzar hasta cuatro veces la distancia entre la Tierra y el Sol.

Afortunadamente los astrónomos chinos nos han legado sus cuidadosos
registros de los cometas visibles en la época del nacimiento de Jesús.
Así, sabemos que entre los años 11 y 4 a. de C pudieron verse hasta tres
cometas, siendo el primero de ellos el famoso Halley que con un período
aproximado de 76 años nos visitó por última vez en 1986. Este cometa se
ha hecho visible en cada una de las treinta visitas que han quedado
registradas desde el año 240 a. de C. Sin embargo, en casi todas las
culturas primitivas los cometas se consideraban portadores de malas
noticias, por lo que es poco probable que los Magos pudieran
relacionarlos con el nacimiento de un rey. A pesar de ello muchas de las
escenas de la adoración, entre ellas el conocido cuadro de Giotto en la
Capilla de la Arena en Padua, presentan la estrella con la forma de un
cometa.

Novas y supernovas

La aparición de una estrella brillante en el firmamento no puede pasar
desapercibida para astrónomos experimentados como sin duda eran los
astrólogos persas y babilonios, o más aún, para los chinos que nos
dejaron los registros más detallados de este tipo de fenómenos. De las
distintas fuentes de la antigua China sólo una menciona una nova en el
período que nos interesa, datada a finales del invierno del año 5 a. de
C. Sin embargo, estos fenómenos son tan espectaculares que la falta de
confirmación por otras fuentes es suficiente para hacernos dudar de su
existencia. Johannes Kepler fue el primero en apuntar la posibilidad de
que la Estrella de Belén respondiese a uno de estos fenómenos, quizás
influenciado por la nova de 1604 que llegó a superar en brillo aparente
al del planeta Júpiter.

En la actualidad sabemos que estos fenómenos no están asociados al
nacimiento de nuevas estrellas, sino que se trata de astros que en las
últimas etapas de su evolución experimentan cataclismos capaces de
incrementar su brillo entre miles y millones de veces. De hecho lo que
los primeros astrónomos denominaban novas pueden responder a dos tipo de
fenómenos distintos. Las novas propiamente dichas se dan en sistemas
binarios en los que una gigante roja transfiere parte de su materia a su
compañera enana blanca hasta que ésta revienta en una gigantesca
explosión termonuclear. Cada año tienen lugar entre diez y quince novas
en nuestra galaxia, pero aunque en este proceso la estrella original
multiplica por mil su brillo aparente, sólo unas pocas pueden verse
desde la Tierra.

El segundo fenómeno, más raro pero también más espectacular, es el de
las supernovas, grandes estrellas que en las últimas fases de su vida
agotan su combustible nuclear y sufren un desplome gravitatorio que
comprime su núcleo hasta alcanzar densidades difícilmente imaginables.
En su fulminante caída hacia el centro, las capas exteriores de la
estrella se encuentran con el núcleo impenetrable y rebotan en una
monstruosa explosión que puede liberar más energía que la que emiten
juntas todas las estrellas de una galaxia. En la Vía Láctea tiene lugar
una de estas explosiones cada tres decenios, y otras, como la de 1987 en
la Gran Nube de Magallanes, se registran en galaxias vecinas. Aún así
desde el año 1000 sólo seis de estas explosiones han podido observarse a
simple vista.

Conjunciones

Desde que Johannes Kepler lo intentara por primera vez en el siglo XVI,
muchos astrónomos han rastreado las aproximaciones de planetas que
pudieran haber despertado el interés de los astrólogos en las fechas
cercanas al nacimiento de Cristo. Como veremos, cada año se producen
varias conjunciones que cualquiera puede denominar acontecimientos
extraordinarios si se corresponden con la profecía adecuada. Profecía
cuya formulación, por otra parte, suele ser lo suficientemente vaga como
para encajar en muchas situaciones distintas.

Las órbitas de los planetas alrededor del Sol se mantienen prácticamente
en el mismo plano: si redujésemos el diámetro del Sistema Solar al de un
disco de vinilo su grosor sería de unos pocos centímetros. Es por ello
que un observador terrestre siempre encuentra al Sol y los planetas en
una estrecha franja que atraviesa las constelaciones zodiacales. Como
las velocidades orbitales son distintas, cada vez que se produce un
adelantamiento los planetas aparecen juntos en el cielo, a veces tan
juntos que durante unas horas pueden llegar a confundirse con un único
astro mucho más brillante. La espectacularidad de una conjunción depende
de lo mucho que lleguen a aproximarse los planetas. Si tenemos en cuenta
que el ojo humano es capaz de separar puntos brillantes que se
encuentran a más de una décima de grado (el disco lunar ocupa medio
grado), cualquier conjunción en la que la separación sea menor dará
lugar a una temporal fusión de planetas. Desde el año 2 a. de C. se han
producido nada menos que 128 conjunciones de este tipo entre Venus y
Júpiter. Si sumamos las protagonizadas por las parejas Venus-Saturno
(98), Marte –Saturno (35), Marte-Júpiter (57) y Júpiter-Saturno (3) el
número total asciende a 321 , es decir, casi una conjunción espectacular
cada lustro, a las que aún habría que sumar los eclipses y ocultaciones
protagonizadas por la Luna.

Si relajamos nuestras exigencias y contamos las ocasiones en que dos
planetas se juntan con menos de un grado de separación (dos veces el
disco lunar), encontraremos que sólo en 2002 se producirán la friolera
de diecinueve conjunciones, lo que sugiere que estadísticamente, al
menos una vez al año se produce una conjunción notable en cada
constelación del zodíaco. Como se puede ver, la astrología siempre
encontrará en el cielo material suficiente para asociar cualquier evento
terrenal con una situación astronómica que podría pasar por excepcional.

Los astrónomos han llamado la atención sobre tres conjunciones
especialmente relevantes. La primera de ellas tuvo lugar en febrero del
año 7 a. de C., cuando Júpiter y Venus se reunieron muy cerca del Sol,
en la constelación de Pisces.

En Mayo de ese mismo año se produjo otra conjunción que tuvo como
protagonistas a Júpiter y Saturno. La misma situación se reprodujo dos
veces más en los meses de Octubre y Diciembre. Esta triple conjunción es
especialmente significativa porque tuvo lugar en la constelación de
Acuario, todavía cerca de Pisces. Aunque los Peces son un conocido
símbolo de los albores del cristianismo, no tenemos muy claro si en
tiempos de Cristo los astrólogos atribuían al pueblo hebreo alguna
relación con esta constelación.

El estudio de la astrología de la época ha permitido a algunos
investigadores proponer una tercera conjunción que habría tenido lugar
en el año 6 a. de C. La hipótesis se basa en la existencia de unas
monedas de la época en las que aparece representado un carnero bajo una
estrella. Dado que existen indicios de que Aries era el signo zodiacal
más ligado al pueblo judío, las dos ocultaciones de Júpiter por la Luna
en esa constelación han sido consideradas por algunos como el signo
esperado por los Magos del relato.

Bólidos y estrellas fugaces

Las lluvias de estrellas fugaces pueden alcanzar tal intensidad (miles
de meteoros por hora) que en ocasiones han sido confundidas con la
llegada del fin del mundo. Las estrellas fugaces son el resultado de la
entrada en la atmósfera de materia espacial que la Tierra atropella a
medida que recorre su órbita alrededor del Sol. El tamaño típico de
estas partículas oscila entre el de un grano de arena y una pepita de
uva. Al entrar en la atmósfera a gran velocidad estas partículas
calientan las moléculas del aire dejando un rastro incandescente similar
al de un rayo. Las lluvias de estrellas fugaces están asociadas a la
materia procedente de la cola de cometas cuya órbita se cruza con la de
la Tierra. Como dicho cruce se produce siempre alrededor de las mismas
fechas, las lluvias de estrellas fugaces se convierten en fenómenos
relativamente predecibles.

Los bólidos figuran entre espectáculos más sobrecogedores que nos puede
deparar el firmamento. En comparación con las estrellas fugaces, de las
que cada noche podemos observar varias, los bólidos son más raros y
generan estelas luminosas que pueden persistir durante varios minutos.
Sin embargo, como estos fenómenos tienen lugar a unos 100 kilómetros de
altura, sólo son visibles desde aquellos lugares que queden más o menos
bajo de la trayectoria del meteoro.

Entonces, ¿no existió una estrella de Belén? El relato de los Reyes
Magos figura entre las primeras creencias que adquirimos a lo largo de
nuestra vida y además está ligado a la intensa experiencia que supone la
noche de Reyes en la que se materializan nuestros sueños infantiles. Sin
embargo, asumir que el nacimiento de Jesús fue anunciado por una
circunstancia astronómica que figuraba en alguna profecía supone un acto
de fe demasiado exigente. Como hemos visto, el cielo depara suficientes
efemérides extraordinarias como para que cualquier evento terrenal quede
reflejado por un signo en el firmamento. La capacidad humana para
relacionar acontecimientos aparentemente dispares no tiene límites, pero
al mismo tiempo que da pie a todo tipo de creencias infundadas también
juega un papel fundamental en el desarrollo de la ciencia. Al fin y al
cabo, las asociaciones inverosímiles son el alimento fundamental de la
imaginación y la pulsión creativa.

Para más información:

Tras la pista de los Reyes Magos y la Estrella de Belén (Astronomía
Digital). Artículo escrito por Jesús Gerardo Rodríguez Flores, en el que
se realiza un análisis del posible origen astronómico de la Estrella de
Belén. http://www.astro-digital.com/7/reyesmagos.html

[Nota] *Marcos Pérez es Jefe de Sección de la Casa de las Ciencias de La
Coruña.

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La Vanguardia http://www.lavanguardia.es/

FANTASMAS. ¿Y SI LOS OTROS NO EXISTEN?
Por: Manuel Díaz Prieto

El cine siempre ha estado poblado de fantasmas y, últimamente, los ha
vuelto a poner de moda con películas como "Los otros" o "El sexto
sentido". Pero, al margen de modas, los científicos insisten en que no
han encontrado la más mínima prueba de su existencia

Una de las últimas apariciones de un fantasma recogida por la prensa
española se produjo el pasado mes de agosto en el museo de la catedral
de Mondoñedo (Lugo). Una turista peruana sufrió un sofoco en la sala
dedicada a fray Antonio Guevara al ver a dos monjes espectrales cruzando
por el despacho del obispo. Tras recuperarse, Julián López, el joven
guía de 17 años, le explicó a la visionaria que hacía más de 40 años que
en el lugar no habitaban monjes, tras lo cual, "la señora rompió a
llorar y salió a toda prisa del museo".

Un niño que formaba parte de la visita aseguró que también los había
visto. Y una vecina del pueblo, Leonor Justo, no dudó en atribuir las
fantasmagóricas apariciones: "Corresponden a Pardo de Cela y su hijo,
porque dicen que les cortaron la cabeza y que nunca aparecieron los
cadáveres". Leonor Justo no duda de que allí, entre los muros
medievales, "hay algo". No todos piensan igual, el librero Manuel Alvite
niega tal posibilidad: "Para creer tengo que tocar".

¿Qué piensa usted?, ¿cree que realmente existen los fantasmas?
Cualquiera que haga una rápida encuesta en su entorno topará fácilmente
con escalofriantes historias de presencias o señales del más allá, pues
los fantasmas se encuentran confortablemente instalados en nuestras
creencias. No resulta extraño que en su tesis "Investigación sobre
personalidad y creencia en fenómenos paranormales", la psicóloga Lilian
Velasco mostrase que en una población universitaria, el 34% de los
hombres y el 35% de las mujeres han tenido la sensación de que alguna
persona o fuerza está a su alrededor aunque no vean a nadie.

Ya desde sus inicios, el cine ha convertido este filón en todo un
género. Y durante los últimos tiempos, asistimos a un aluvión de filmes
que se hacen eco de este fenómeno. Películas como "El sexto sentido" o
"Los otros" llenan las salas con protagonistas venidos del más allá,
mientras Internet ofrece incontables páginas dedicadas al tema, desde
aquellas que aconsejan cómo fotografiarlos ("no beber alcohol durante la
investigación", recomiendan) hasta las webcam cazafantasmas conectadas
las 24 horas del día en lugares propicios, a la espera de que aparezca
alguno.

Frente a esta exuberancia de fantasmas (término de origen griego que
significa espectro, visión quimérica), resulta paradójica la escasez de
voces escépticas respecto a su existencia. Quizás se deba a lo que ya
apuntó Isaac Asimov en "La mente errabunda": "Muchos científicos vacilan
en atacar los diversos géneros de insensateces que circulan por la
sociedad actual por temor a hacer mal papel y parecer dogmáticos y de
mente cerrada. Por ello, tienden a mantenerse callados frente a las
fantasías astrológicas, los cuentos de hadas de las pirámides, los mitos
como el triángulo de las Bermudas, la manía de los ovnis, las fábulas de
Velikovski, el disparate creacionista y todo lo demás".

Sin embargo, existe una corriente de pensamiento escéptico en el mundo
científico que arranca con Pirrón de Elis, en la Grecia clásica, pero
que se constituye en movimiento cuando, hace tres décadas, el filósofo
Paul Kurtz creó el Comité para la Investigación Científica de lo
Paranormal, del que forman parte el mismo Asimov y Carl Sagan. En España
surgen colectivos similares como Alternativa Racional a las
Pseudociencias (ARP) que, según sus estatutos "impulsan el desarrollo
del pensamiento crítico, la educación científica y el uso de la razón".
Esta asociación promueve la investigación crítica de las afirmaciones
paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y
racional, divulgando la información sobre los resultados de estas
investigaciones entre la comunidad científica y el público en general.

Carlos J. Álvarez, profesor de Psicología Cognitiva de la Universidad de
La Laguna se muestra así de contundente: "No existe la más mínima
evidencia científica de la existencia de poderes, fuerzas o fenómenos
paranormales o sobrenaturales como los fantasmas o espíritus. La
explicación a este tipo de experiencias anómalas se encuentra más dentro
de nosotros que en el mundo externo".

Para el doctor Álvarez éste sería una de los inconvenientes de tener un
cerebro rápido, eficaz y muy adaptativo. Pues el pensamiento mágico ha
estado presente en toda la historia del ser humano. La creencia en
dioses, demonios, fantasmas y fuerzas del más allá probablemente tenga
su origen en múltiples factores, apunta el psicólogo, tales como la
falta de control sobre las fuerzas de la naturaleza y su dificultad de
predecirlas, la conciencia de la propia muerte, el deseo de comunicarnos
con los desaparecidos y la necesidad de conocer y entender el universo.

"Muchas experiencias paranormales tienen su fundamento en la forma de
funcionar de nuestra percepción, nuestra memoria y nuestros procesos
cognitivos en general, además de en ciertas características de
personalidad. Las ilusiones perceptivas y las alucinaciones son más
comunes de lo que solemos pensar. Nuestra memoria es reconstructiva, con
lo cual una experiencia recordada, con el paso del tiempo, puede ser muy
diferente a como realmente sucedió. Por otro lado, la influencia de
nuestras creencias y expectativas en cómo percibimos el mundo es
innegable, a parte de ser un fenómeno investigado y bien establecido por
la psicología. Si creemos en fantasmas, las posibilidades de ‘ver’ uno
son infinitamente mayores que si no creemos en ellos, sobre todo ante
estímulos ambiguos."

No hay pruebas

Pero a medida que ha ido avanzando la comprensión racional y científica
del cosmos, de la naturaleza y de nosotros mismos, muchas de las
explicaciones sobrenaturales han ido retrocediendo y desapareciendo.
Investigadores de todas las ramas de la ciencia han estudiado y estudian
las afirmaciones del ocultismo desde una perspectiva neutral y escéptica
y sus conclusión es que, en el caso concreto de los fantasmas, no existe
ninguna prueba contundente de que existan. Y respecto a los supuestos
médiums y a la práctica del espiritismo, son muchos los casos de fraudes
y simples trucos de ilusionismo estudiados y documentados desde hace más
de 150 años.

El ingeniero nuclear Ferran Tarrasa, profesor asociado de la UPC, sintió
curiosidad por el estudio de estos fenómenos: "Me llamaba la atención la
escasa base científica sobre la que se sustentaban, pero también su
popularidad. Y las últimas películas no hacen más que abundar en los
típicos lugares comunes del espiritismo que comenzó a mediados del siglo
XIX con las hermanas Fox".

Desde los tiempos más remotos han existido personas que han afirmado
poderse comunicar con los muertos; sin embargo -explica este erudito
ingeniero- el espiritismo moderno se remonta a mediados del siglo
pasado, cuando una serie de ruidos extraños empezaron a manifestarse en
una casa de Hydesville, Nueva York. Corría el año 1848, cuando en el
hogar de las hermanas Fox, de 6 y 8 años, empezaron a escucharse una
serie de ruidos en respuesta a preguntas formuladas en voz alta. Entre
estas preguntas se contaban algunas como: ¿Eres acaso un espíritu? Si es
así da tres golpes. Y se oían tres golpes. Sólo muchos años después las
hermanas Fox confesaron que aquello no era más que un juego infantil y
que el ruido lo producía una de ellas chasqueando los dedos de los pies.

"Durante esta primera época del espiritismo -explica Tarrasa- las
demostraciones de los médiums, las personas que afirmaban comunicarse
con los difuntos, fueron evolucionando y haciéndose cada vez más
complejas, a medida que un cierto sector de la sociedad se sentía cada
vez más atraído hacia estos fenómenos." El repertorio de efectos se
amplió con materializaciones de ectoplasma y de pequeños objetos,
movimiento y levitación de objetos, generación de música procedente del
más allá, aparición de rostros o de manos luminosas que flotaban (se
supone que de los mismísimos difuntos), e incluso, en ocasiones, la
levitación del propio médium. "Bajo estas condiciones tan laxas y
permisivas, ¿quién no podría producir fenómenos maravillosos?", se
pregunta el ingeniero, antes de recordar que el mismísimo Harry Houdinni
dedicó gran parte de sus energías a desenmascarar a un sinnúmero de
médiums, que abusando de la confianza y credulidad de sus clientes
falsificaban todas las supuestas manifestaciones espiritistas. Su
experiencia la resumió en una frase: "Cualquiera puede hablar con los
muertos, lo que pasa es que los muertos no contestan".

Miguel Ángel Sabadell se define cono una fan de las películas de terror,
pero está convencido de que el actual auge de este género se debe a una
moda, como pudo ser la de las catástrofes. Doctor en Física, Sabadell ha
publicado "Hablando con fantasmas" (Temas de Hoy). En esta obra repasa
todo el devenir reciente del espiritismo, desde el inocente juego de las
niñas Fox hasta las ansias de unos por confirmar que existe vida tras la
muerte y de otros por hacer dinero con todo ello. "La investigación
psíquica adolece hoy, como en sus primeras épocas, de problemas
importantes de difícil solución: escasa metodología, nula base teórica,
contradicción con los principios sólidamente asentados en física,
química o biología, ausencia de fenómenos netamente parapsicológicos en
otras ciencias". Males que este físico que había dado clase en la
universidad de Zaragoza antes de dedicarse al asesoramiento científico
achaca no sólo al espiritismo, sino a toda la gama de pseudociencias
imaginables. "No nos interesa la respuesta correcta sino la que nos
reconforta", es su conclusión.

Un científico de reconocido prestigio, Josep Comas Solà (1868-1937), que
fue fundador y director del Observatori Fabra, realizó numerosas
experiencias con la médium Carmen Domínguez a petición de un círculo
espiritista barcelonés, que pretendía de esta forma autorefrendarse,
dado su prestigio. Sus investigaciones las reflejó en la obra "El
espiritismo ante la ciencia", subtitulado "Estudio crítico de la
mediumnidad". Comas Solà no considera que el origen de estos fenómenos
sean los espíritus descarnados, como pretende la doctrina espiritista,
sino algunos fenómenos físicos poco conocidos. "El
espiritismo -escribió- tal como se concibe por sus adeptos, y
considerado en conjunto, no puede de ninguna manera ser hoy aceptado por
la ciencia. En otros términos; está por demostrar que los difuntos,
hayan tenido jamás participación alguna en los hechos bien observados."

Alejandro Amenábar, el conocido director de cine, ha huido de hacer una
interpretación moral de su película, pero nos aproxima a su visión al
relatar la experiencia personal que lo llevó a filmar "Los otros": "La
primera vez que recuerdo haber sentido un escalofrío con el cine fue
realmente en un sueño, que no deja de ser una experiencia
cinematográfica. En él, una presencia de la que sólo oía aullidos
avanzaba por el pasillo de mi casa en dirección al salón, donde yo la
esperaba, acurrucado en el sofá. Yo no tendría más de cinco años y
cuando pienso en ello pienso en el hecho de que mi niñez siempre estuvo
asociada al miedo, miedo a la oscuridad, a las puertas entreabiertas, a
los armarios, y en general, a todo lo que pudiera ocultar a alguien o
algo".

Mientras, en las tascas de Mondoñedo, continúa el debate sobre qué eran
en realidad aquellos dos monjes espectrales, aunque parece que gana
adeptos la creencia popular que verbaliza el agricultor Manolo Feijó:
"Yo no creo en esas cosas, pero estoy seguro de que existen".

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El País http://www.elpais.es/

EXPERTOS ACONSEJAN IR A LA CAMA CUANDO SE TIENE SUEÑO
Por: Javier Sampedro - Madrid

Breve antología de noticias médicas y científicas del año que no han
tenido la menor repercusión (por fortuna)

El teletipo llegó a la Redacción el viernes 2 de febrero de 2001,
exactamente a las dos y media de la tarde: 'Un equipo del British
Antarctic Survey desmiente el mito de que los pingüinos se caigan de
espaldas si un helicóptero les sobrevuela'. Dios mío, pero ¿cómo hemos
podido estar engañados todo este tiempo? Sigamos leyendo: 'Durante cinco
semanas, el equipo estudió el comportamiento de 1.000 pingüinos reales
en la isla de Georgia del Sur, mientras helicópteros de tipo Lynx
volaban sobre sus cabezas. 'Ningún pingüino real se cayó cuando los
helicópteros pasaron', declaró el jefe del equipo, el doctor Richard
Stone'.

No, hoy no es 28 de diciembre. El teletipo, el doctor Richard Stone y su
exhaustivo estudio sobre el mito de los pingüinos que se caen de
espaldas no sólo son reales, sino que ni siquiera tienen nada de
insólito. Las revistas científicas, los boletines médicos y los
servicios de noticias fríen a diario a los medios de comunicación con
sublimes descubrimientos de ese jaez. He aquí una pequeña muestra,
fatigosamente recopilada a lo largo de este año que no acaba nunca.

¡Acertó!

Hacer predicciones suele ser arriesgado, como demostró en célebre
ocasión un hombre del tiempo de la tele franquista, Eugenio Martín
Rubio, cuando dijo aquello de: 'Me juego el bigote a que mañana nieva en
Madrid'. No nevó y adiós bigote. Pero hay una forma simple de convertir
cualquier brumoso augurio, por peregrino sea, en un tiro seguro: ampliar
los plazos. Esta técnica fue utilizada con brillantez por el director
del Centro de Astrobiología del CSIC, Juan Pérez Mercader, al anunciar
durante una conferencia en Ronda (Málaga): 'En el siglo XXI podremos
saber si estamos solos en el Universo o no'. Y luego añadió: 'Habrá
alguna sorpresa'. Eso seguro.

50 ovejas

Con tanto genoma humano y tanta guerra bacteriológica, a todo el mundo
se le ha escapado la verdadera noticia del año, publicada por la revista
Nature: 'El Babraham Institute de Cambridge (Reino Unido) demuestra que
las ovejas no son tan estúpidas como la gente piensa'. El director del
equipo científico, Keith Kendrick, aclaraba más abajo: 'Hemos visto que
las ovejas pueden recordar 50 caras de otras ovejas durante dos años.
Eso quiere decir que tienen una inteligencia razonable, porque si no,
¿para qué quieren un sistema que recuerda caras y no recuerda ninguna
otra cosa?' Buena pregunta, doctor Kendrick. Debe admitirse, desde
luego, que distinguir a 50 ovejas por la cara tiene un mérito
indiscutible, lo que viene a demostrar que los científicos de Cambridge
no son tan estúpidos como creen algunas ovejas.

Sexo (a ser posible)

La principal agencia de noticias francesa nos regalaba en agosto esta
primicia: 'Científicos peruanos constatan que un tubérculo andino podría
aumentar la potencia sexual'. Por desgracia, el doctor Gustavo González,
director del estudio, añadía en el mismo despacho: 'No se ha podido
constatar un efecto eréctil del tubérculo'. Vaya por Dios. Lo que parece
constatarse, siendo así, es un gatillazo andino, que se dice.
Mientras se esclarecen los efectos del tubérculo andino, conviene
recordar que gran parte de la vida sexual de un individuo no depende de
la dieta, sino de las estrellas. Así, por ejemplo, el British Medical
Journal nos informa de que 'los hombres que fueron pequeños al nacer
tienen menos propensión a casarse, según un estudio finlandés'. Ya
saben: nazcan ustedes grandes, que si no les puede dar una propensión a
vestir santos que para qué.

Si todo falla, lo mejor es pasar mucho del sexo. Modelos animales no
faltan. Una agencia nacional nos informaba en junio desde Río de
Janeiro: 'Los ácaros Brevipalpus phoenicis se reproducen generando
individuos exactamente iguales a sí mismos y, además, cuentan apenas con
una copia de cada gen, lo que los convierte en únicos entre los animales
conocidos con más de una molécula'. Animales conocidos con menos de una
molécula no es que abunden, pero esto no le resta ni un ápice de mérito
al sacrificado Brevipalpus. No en vano el autor del trabajo, Andrew
Weeks, señalaba con toda claridad: 'Es una característica mala para el
individuo, pero buena para la especie'.

Tautologías

El día 13 de este mismo mes llegaba el bombazo informativo en las
páginas de la prestigiosa revista médica The Lancet: 'Investigadores del
Hospital Rijnstate de Arnhem (Holanda) constatan que las experiencias
cercanas a la muerte hacen perder el miedo a morir'. Cierto, mis
queridos amigos: las experiencias cercanas a la muerte, sobre todo
cuando concluyen demasiado cerca de la misma, le quitan a uno no sólo el
miedo a morir, sino incluso las ganas de comer.

Otra prestigiosa revista médica, Archives of Internal Medicine, nos
refiere el siguiente experimento rompedor: 'El doctor Reiss mostró a 20
individuos daltónicos, y a otros tantos sujetos control, una serie de
fotografías de muestras de heces, orina o esputos en las que la
presencia de sangre era manifiesta'. Tras analizar los datos, el doctor
Reiss concluyó: 'El daltonismo dificulta el reconocimiento de sangre en
los fluidos corporales'. Parece ser que la ceguera tiene efectos
parecidos, pero los datos no son todavía definitivos.

Consejos para dormir

'Expertos aconsejan ir a la cama cuando se tiene sueño', decía en marzo
una nota de una agencia nacional. Bajo ese titular, dos especialistas de
una universidad madrileña ofrecían a los insomnes estas cinco
recomendaciones:

1. 'No se debe estar despierto en la cama durante periodos prolongados'.
2. 'Las horas que se duermen en la siesta se deben incluir en el tiempo
total de sueño'.
3. 'El número de horas necesarias para dormir no es igual para todas las
personas, ya que en la lactancia se duerme más que en las edades más
avanzadas'. [Y eso sin descontar la siesta].
4. 'El insomnio crónico es el que dura más de un mes'.
5. 'Hay medicamentos, como los estimulantes, que provocan insomnio'.

Con estos consejos, quien no se duerma es que no tiene remedio.

Correlaciones

La inmensa mayoría de las noticias soporíferas -y no sólo en el ámbito
de la ciencia- consisten en correlaciones estadísticas. Ante la
imposibilidad de enumerar todas las que han llegado a esta Redacción
durante el año 2001, citemos dos ejemplos particularmente candorosos:

-'Jugar al bridge refuerza el sistema inmune' (estudio de la Universidad
de California). Este resultado, por cierto, podría explicar que la edad
media del jugador de bridge sea de unos noventa años.
-'La mayoría de los internautas franceses son consumidores de vino'
(estudio encargado por el salón Vinexpo de Burdeos). Ejercicio para el
lector: ¿Qué pasaría si las destilerías de whisky de malta encargaran un
estudio similar en Escocia?

Miscelánea

-'Inventan un champú que hace brillar a los piojos' (New Scientist). ¿No
podían haber inventado uno que los eliminara?
- 'La inactivación del gen XPD a altas temperaturas puede producir caída
del cabello' (Nature Genetics). Ya saben, mantengan activo en verano su
gen XPD.
-'La rudeza y los malos modales abundan en los lugares de trabajo'
(estudio de la Universidad de Michigan). Y más que deberían abundar en
la Universidad de Michigan.
-'El 21% de los extremeños mayores de 65 años no tiene ni un solo
diente' (estudio del Colegio de Odontólogos de Extremadura).
-'Un biólogo recorre 1.237 kilómetros de carretera para estudiar los
atropellos a las aves'. Afortunadamente no siguió conduciendo, o no
hubiera dejado ni una. En fin.

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EL NACIMIENTO DE UNA GALAXIA
Por: Javier Armentia

Cuando los astrónomos observan el espacio, están también observando el
tiempo: la luz de un objeto lejano pasa un buen tiempo viajando hasta
nosotros, y así, esa imagen nos muestra cómo era cuando la luz comenzó
su viaje. Las distancias en el Cosmos son a veces tan descomunales que
el viaje en el tiempo puede ser también enorme.

Pensemos en la Luna, a 380.000 km de la Tierra: su luz tarda poco más de
un segundo en llegarnos. No nos damos cuenta, pero estamos viendo la
Luna tal y como era hace un segundo, algo que se notaba en las
comunicaciones entre los astronautas del Apolo y el centro de control en
la Tierra, una demora de dos segundos (uno para ir y otro para volver)
que se daba entre las preguntas y las respuestas. Pero la Luna está aquí
al lado: el Sol, a 150 millones de km de la Tierra, nos presenta su
imagen tal y como era hace 8 minutos. Cuando vemos a Júpiter, lo estamos
contemplando tal y como era hace más de ocho horas.

Las distancias a las estrellas son, en comparación con las de nuestro
sistema solar, muchísimo mayores. La luz tarda en viajar desde la
estrella más cercana al Sol, Alfa Centauri, más de cuatro años. El
centro de nuestra Galaxia se encuentra a una distancia tal que la luz
emplea unos 27.000 años en recorrerla. Los astrónomos emplean
precisamente el año-luz como una unidad de distancia. Pero lo es también
de tiempo: ahora, vemos el centro de la Vía Láctea tal y como era hace
27.000 años.

Las escalas de tiempo del Universo son normalmente enormes: una estrella
como el Sol puede llegar a vivir 10.000 millones de años. Por eso,
cuando observamos el centro de nuestra Galaxia, aunque han pasado varias
decenas de miles de años, el panorama no habrá cambiado mucho. Y algo
similar sucede cuando observamos galaxias mucho más lejanas, cuya luz ha
estado viajando cientos o incluso miles de millones de años hasta llegar
a nuestros telescopios; el escenario es poco más o menos similar:
conjuntos de estrellas, nubes de gas y polvo...

La Cosmología nos enseña, sin embargo, que el Universo tuvo su comienzo
hace unos 14.000 millones de años. Desde el momento en que el Cosmos se
hizo transparente a la luz, algo que ocurrió en torno al año 500.000
después de ese comienzo (o Big Bang), hay una época, el primer millardo
de años, que suele ser “la Edad Oscura”, porque apenas tenemos
información de lo que sucedió entonces. Después de la Edad Oscura, el
Universo es aproximadamente similar al actual: grandes espacios vacíos
que separan agrupaciones (o cúmulos) de galaxias en las que nacen y
mueren estrellas. Son galaxias enormes, con más de 100.000 millones de
estrellas como el Sol, y tamaños de unos 100.000 años luz de lado a
lado.

Pero esas galaxias tuvieron que nacer antes. Y al formarse, muy
posiblemente, no lo hicieron como un todo, sino que fueron agrupaciones
de elementos más pequeños, protogalaxias con masas de un millón de
soles, y tamaños de unos cientos de años luz, en los que la gravedad
hacía que el gas se comprimiera y formara estrellas. Esos bloques
precursores de las galaxias se irían agrupando posteriormente para dar
lugar a las galaxias modernas.

El problema de una teoría, o un modelo como el que hemos dibujado en el
párrafo anterior es que ha de poderse comprobar, para validar su
utilidad. Y esto no es nada fácil: cuanto más lejos está algo, menos luz
nos llega de él. De hecho, de los objetos más lejanos del Universo sólo
se ha podido observar los más brillantes, los luminosos cuásares y
galaxias con intensa formación estelar que emiten suficiente luz como
para poder ser localizados con los grandes telescopios. Estos objetos,
sin embargo, no son “normales”, precisamente por ser los más
energéticos. Los astrofísicos llevan años intentando encontrar los
objetos menos luminosos que nos den pistas de cómo era lo habitual en
aquellas épocas remotas.

El pasado 5 de octubre, un equipo internacional liderado por el galés
Richard Ellis (del Instituto Tecnológico de California) y el francés
Jean-Paul Kneb (del Observatorio de Midi-Pyrenées) presentaban su
investigación de un objeto que es la primera confirmación de ese
escenario de la formación galáctica en la Edad Oscura. Se trata de una
pequeña agrupación de estrellas jóvenes y brillantes que se encuentra a
unos 13.400 millones de años luz de la Tierra. Si concedemos unos 14.000
millones de años a la edad del Universo, este objeto nos está mandando
luz de cuando nació, hacia el año 600 millones después del Big Bang.
Utilizando los telescopios gemelos Keck I y Keck II, unos ojos para
observar el cielo con 10 metros de diámetro cada uno, enclavados en la
cima de un volcán en la isla de Mauna Kea, en Hawai, los astrofísicos
han podido analizar espectralmente la luz de este objeto, que había sido
descubierto a partir de imágenes obtenidas con el Telescopio Espacial
Hubble, y poder comprobar que se trata de una pequeña protogalaxia, con
una masa de cerca de un millón de soles.

En condiciones normales, esta galaxia en nacimiento no sería observable:
emite muy poca luz y está en los confines del Universo observable. Pero
la casualidad ha jugado a favor de los científicos. Entre ella y
nosotros, a una distancia de 2.000 millones de años luz, hay un cúmulo
de galaxias llamado Abell 2218, una gigantesca agrupación de unos 10.000
objetos cuya gravedad es tan intensa que, conforme a la predicción de la
Teoría General de la Relatividad de Einstein, es capaz de actuar como
una lente, magnificando la luz del objeto que tiene detrás unas 30
veces, y haciendo posible así que lo observemos. La luz cambia su
trayectoria debido a la presencia de campos gravitatorios, y un cúmulo
de galaxias actúa como una verdadera lupa que nos desvela detalles que
tiene detrás. Esta lente ha producido dos imágenes del objeto lejano,
llamadas lacónicamente por los descubridores “a” y “b”, de cuyo análisis
han deducido su masa, su distancia y su juventud. Cabe esperar en el
futuro que similares investigaciones nos permitan comenzar a conocer
mejor cómo se formaron las galaxias en aquella Edad Oscura.

Una lente gigantesca

Abell 2218 es un gran cúmulo de galaxias, a dos mil millones de años luz
de nosotros. Se ve (con telescopios) en la dirección de la constelación
del Dragón, y ya desde 1995 se comenzó a estudiar porque las imágenes
obtenidas con el Telescopio Espacial Hubble presentaban una serie de
arcos luminosos que son la evidencia de que está actuando como una lente
gravitatoria. Esto se produce porque es muy masivo (equivalente a diez
mil galaxias como la Vía Láctea) y muy compacto. En las primeras
imágenes de alta resolución del Hubble, se encontraron unos 120 arcos,
correspondientes a galaxias que se encuentran detrás del cúmulo, y cuya
luz es distorsionada por la gravedad.

Tras la última misión de servicio al Telescopio Espacial, en enero de
2000, Abell 2218 fue uno de los primeros objetos en ser observados con
los instrumentos mejorados. Gracias a esta imagen, Ellis y sus
colaboradores pudieron identificar los dos pequeños y débiles arcos de
luz de la protogalaxia, tan débiles que antes no habían sido
reconocidos.

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MITOS SOBRE LOS ORÍGENES
Por: Robert Carneiro
Traducción por: Marcos Mozas
Fuente: National Center for Science Education

En el comienzo hubo un período de Caos, cuando el aire, el agua, y la
materia estaban combinadas en una mezcla sin forma. Sobre ésta flotaba
un Huevo Cósmico, del cual surgió Gaia (la Tierra) y Urano (el Cielo).
Estas deidades crearon la tierra y sus criaturas y el Sol, la Luna, y
las Estrellas. Así es como los Griegos dan cuenta de la creación.

En el comienzo estaba el Pueblo Santo, sobrenatural y sagrado, que vivía
bajo tierra en 12 mundos inferiores. Una gran inundación en el mundo
subterráneo obligó al Pueblo Santo a reptar a la  superficie de la
tierra a través de un bejuco hueco, donde crearon el mundo. La Mujer
Cambiante dio a luz a los Héroes Gemelos, llamados "Asesino de
Monstruos" y "Niño de las Aguas" que tuvieron muchas aventuras. El
Pueblo de la Superficie de la Tierra, mortal, fue creado, y el Primer
Hombre y la Primera Mujer fueron formados a partir de mazorcas de maíz
blanco y amarillo. Así es como los Navajos dan cuenta de la creación.

Entre las preguntas más básicas planteadas por los seres humanos están
aquellas sobre los orígenes. ¿Cómo surgió  la especie humana? ¿Cómo fue
creada la Tierra? ¿Qué pasa con el Sol? ¿La luna? ¿Las estrellas? ¿Por
qué tenemos noche y día? ¿Por qué muere la gente? A ninguna sociedad
humana le faltan respuestas a esas preguntas. Aunque varían mucho en los
detalles, son, para los pueblos primitivos en conjunto, similares en su
forma básica: la gente y el mundo existen porque fueron traídos a la
existencia por una serie de actos creativos. Mas aún, esta creación es
habitualmente considerada como la obra de seres o fuerzas
sobrenaturales. Los relatos de las formas en que estos agentes
sobrenaturales formaron la tierra y la poblaron son conocidos como mitos
sobre los orígenes.

Hasta el surgimiento de la ciencia moderna, los mitos sobre los orígenes
proporcionaron los únicos tipos de respuestas posibles a tales
preguntas. De este modo, los mitos personificaron el estado y limitación
del pensamiento humano sobre los orígenes durante más del 99% de la
historia humana.

Aunque los mitos sobre los orígenes son usualmente asignados a la esfera
de la religión, contienen un elemento de ciencia: explicación. A pesar
de que pueda haber lecciones morales esparcidas aquí y allá a lo largo
de ellos, los mitos sobre los orígenes son básicamente maneras de
explicar las cosas tal y como son. La Explicación, por tanto, no es
exclusiva de ni comenzó con la ciencia. La Ciencia comparte la
explicación con la mitología. Lo que distingue a la ciencia de la
mitología es la verificación. La ciencia no sólo propone respuestas,
procede a probar esas respuestas, y si las respuestas se prueban
incorrectas, deben ser desechadas o modificadas. La mitología difiere de
esto. Un mito sobre los orígenes ofrece una explicación que debe ser
creída. Aceptación, no verificación, es lo que exige. Los antiguos
Vikingos creían que la aurora boreal (Luces Norteñas) eran reflejos de
luz de los escudos de las doncellas guerreras, las Valkirias; los
astrónomos modernos nos cuentan que son causadas por vientos solares
interactuando con el campo magnético de la tierra y los gases
atmosféricos. Ambas son explicaciones, pero sólo una de esas
explicaciones puede ser verificada.

¿Qué es explicación? En el fondo, equivale a traducir lo desconocido en
lo conocido, lo extraño en lo  familiar. ¿Y qué es lo que los seres
humanos conocen mejor? A sí mismos. Saben cómo la gente piensa, siente y
actúa. Y desde una etapa muy temprana de la cultura, la gente ha
proyectado pensamientos y emociones humanas en el mundo exterior,
dotando a objetos y fuerzas de la naturaleza de personalidad humana y
poder sobrehumano. A los seres sobrenaturales impersonados así creados,
se les asignó el rol de proporcionar explicaciones plausibles y
satisfactorias para lo desconocido. De esta forma, nacieron los mitos
sobre los orígenes.

Una palabra más acerca de la explicación. En el corazón de la
explicación yace la causalidad. La idea de causalidad, de nuevo, no
nació con la ciencia moderna, ni de los antiguos Filósofos Griegos. Es
mucho más antigua que eso. De hecho, la causalidad está hondamente
enraizada en el pensamiento humano. Entre los Indios Kuikuru del Brasil
central, por ejemplo, una tribu que he estudiado sobre el terreno, una
causa es rápidamente encontrada cuando sucede algo adverso o inusual.
Así, un hombre atribuyó un dolor de muelas a que alguien había hecho
brujería sobre un pedazo de caña de azúcar que él había masticado. Otro
hombre, cuya huerta de yuca había sido arrasada por pecaríes, determinó
que un enemigo había puesto un dibujo de un pecarí en su huerta para
atraer a esos animales a ella. El patrón de pensamiento causal que
encontré entre los Kuikuru sucede entre los pueblos primitivos en todas
partes. Creo que se puede decir con seguridad, entonces, que la búsqueda
de causas, que es tan importante en la ciencia moderna, es realmente una
herencia legada a la ciencia por nuestros  pre-científicos antecesores
de la Edad de Piedra. No obstante, el tipo de causalidad empleado por
los pueblos primitivos es de una clase muy especial. Es una causalidad
personal. Es decir, el agente responsable de una acción generalmente
tiene los atributos de una personalidad humana. La causalidad
Impersonal, un sello de la ciencia moderna, es considerada insuficiente
por los pueblos primitivos.* Las fuerzas impersonales pueden ser la
causa inmediata de algo, pero siempre subyacen bajo  causas últimas, que
son generalmente personales en naturaleza. Así, los Kuikuru saben que
fue el viento el que hizo volar el tejado de una casa, pero llevan la
búsqueda de explicaciones un paso más allá y se preguntan, "¿Quién envió
el viento?" Su suposición implícita, que nunca parecen cuestionarse, es
que alguna personalidad, humana o espiritual, tuvo que dirigir la fuerza
natural del viento para producir su efecto. ¿Cómo podría ser de otra
manera? Los miembros de una sociedad pre-alfabetizada posiblemente no
puedan conocer las causas físicas de las tormentas ciclónicas generadas
a gran altura en la atmósfera por complejas fuerzas meteorológicas.
Sin duda, los pueblos primitivos aplican la causalidad a más que meras
cuestiones inmediatas como porqué le duelen a un hombre las muelas o
porqué su tejado voló. También están interesados en cuestiones más
remotas y perdurables. ¿Quién fue el primer hombre? ¿Cómo aprendió la
gente a sembrar? ¿Por qué está marcada la cara de la luna? ¿Qué ocurre
después de la muerte? Durante decenas de miles de años la gente ha
estado fabricando respuestas a esas preguntas, respuestas que se han
encarnado en el vasto conjunto de imaginativos relatos que llamamos
mitos sobre los orígenes. Durante los últimos cientos de años, los
antropólogos han desarrollado un vivo interés en los mitos sobre los
orígenes y han realizado compilaciones y análisis muy amplios sobre
ellos.

Ciertos mitos son casi universales, y su extensa distribución certifica
su gran antigüedad. El mejor ejemplo de esto es el famoso mito del
Diluvio. La historia del Diluvio registrada en la Biblia no fue de
ninguna manera originaria de los antiguos Hebreos, sino que fue derivada
por ellos del anterior poema épico de Gilgamesh de los Babilonios. Pero
la versión Babilonia a su vez se perfiló de un preexistente mito del
Diluvio que sin duda se remonta a  miles de años antes. Tan antiguo es
el mito del Diluvio, de hecho, que tuvo la oportunidad de difundirse por
todas partes. De hecho, es conocido por prácticamente todas las
sociedades humanas desde los aborígenes Australianos hasta la Tierra del
Fuego.
No se debe cometer el error de creer, no obstante, que sólo porque un
mito es conocido por todo el mundo, debe necesariamente reflejar un
acontecimiento real. La historia casi-universal de un diluvio no es más
probatoria de que una vez la tierra fue cubierta por una inundación que
la extendida creencia en el mito de la Caída del Cielo es probatoria de
que una vez el cielo se cayó.
Los mitos no son meramente explicaciones, sino que también hacen la
función de asegurar, alentar, e inspirar. Son también creaciones
literarias: epopeyas narrativas, llenas de drama y romance, de novedad e
imaginación, de búsqueda y conflicto. Pero aunque a menudo tienen gran
valor literario, los mitos sobre los orígenes no deben ser considerados
como la obra de unos pocos genios creativos. Son, en cambio, el producto
de innumerables miles de narradores quienes, contando y volviendo a
contar un mito, lo han embellecido aquí, eliminado un personaje allá,
transpuesto dos incidentes, aclarado una parte críptica, dado un mayor
motivo o justificación a una acción, y así sucesivamente. Debido a que
continuamente cambian, no hay una versión "oficial" de un mito. De
hecho, incluso dentro del mismo pueblo se pueden obtener fácilmente
media docena de versiones del mismo mito.
Con estas consideraciones generales en mente, examinemos brevemente
ahora los tipos de mitos sobre los orígenes encontrados en el mundo
primitivo.

La creencia de que la tierra era el centro del universo, la cual, hasta
Copérnico, prevaleció por toda Europa, no fue de ninguna manera
exclusiva del pensamiento Occidental. Es sin duda un legado de los
tiempos de la Edad de Piedra. Después de todo, dado que la tierra es el
sitio donde vive la gente y es lo que ellos conocen, y ya que la gente
es la que crea los mitos, ¿por qué no iban a colocar su planeta en el
centro del cosmos? Mas aún, si la tierra es de  vital importancia para
ellos – tal como es – ¿porqué  no hacer su creación primera en el tiempo
también? De ese modo, en la mitología primitiva, la regla es que la
tierra fue creada primero, y que el sol, la luna, y las estrellas la
siguieron. De hecho, el sol, la luna, y las estrellas son a menudo
personajes mitológicos que vivieron primero en la tierra pero que,
después de una serie de aventuras o desventuras, acabaron en el cielo
para encontrar su sitio de descanso final como cuerpos celestes.
Unas pocas sociedades no tienen mito para dar cuenta del origen del
mundo. Para ellos, el mundo siempre ha existido. Más comúnmente, sin
embargo, se ha considerado que la tierra había sido creada mediante las
acciones de seres sobrenaturales. En raras ocasiones, sin embargo, una
deidad crea el mundo de la nada: generalmente, él o ella tienen algo con
lo que trabajar. Algunos pueblos Polinesios, por ejemplo, creen que el
mar era preexistente, y que la tierra firme fue creada por un dios,
Tane, que se sumergió hasta el fondo y emergió con barro del cual
modelarla. Los dioses Vikingos Odín, Vill y Ve hicieron el mundo del
cuerpo del gigante Ymir, usando su sangre para los océanos, sus huesos
para las montañas, su pelo para los árboles, y así sucesivamente. No es
inusual que varios dioses o héroes culturales estén involucrados en la
creación, cada uno contribuyendo con su porción a la estructura final.

Las creencias acerca del origen de los seres humanos caen dentro de tres
tipos principales: (1) siempre han existido en la tierra, (2) no
existieron siempre, pero fueron creados de alguna manera, y (3) existían
previamente, pero en otro mundo, y han sido de alguna manera traídos a
este.
La primera creencia está ejemplificada por los Yanomami de Venezuela de
los cuales  Napoleón Chagnon dice, "Los primeros seres no pueden ser
explicados. Los Yanomami simplemente presumen que el cosmos se originó
con esa gente." Generalmente, sin embargo, hay una creación específica
de la especie humana. El dios Vikingo Odin creó al hombre de madera de
fresno y a la mujer de madera de aliso. Los Machiguenga de Perú creen
que fueron hechos por un dios, Tasorinchi, que los esculpió a partir de
madera de balsa. Los Tlingit de Alaska dicen que el Cuervo creó no sólo
los primeros seres humanos, sino también los primeros animales, así como
el sol, la luna y las estrellas. Y por supuesto, en el relato bíblico,
fue Dios quien creó a los progenitores de la raza humana, modelando a
Adán a partir de arcilla y a  Eva de una de sus costillas.
Los Warao del delta del Orinoco, por otra parte, creen que el hombre
primero vivió en un mundo en el cielo donde los únicos animales eran
pájaros. Entonces un día, un cazador disparó a un pájaro con tanta
fuerza que su flecha perforó el suelo del mundo del cielo y continuó
hasta la tierra que estaba abajo. Mirando fijamente a través del agujero
y viendo un rico territorio bajo él, repleto de toda clase de caza, el
cazador ató una larga cuerda de algodón a un árbol y descendió a la
tierra. Allí fue finalmente seguido por sus semejantes, que finalmente
decidieron abandonar el mundo en el cielo y asentarse permanentemente en
la tierra. Los Karaja del Brasil central invierten el proceso. Sus
ancestros, dicen, moraron una vez en un mundo subterráneo hasta que un
día uno de ellos trepó por un agujero del suelo y salió a la superficie
de la tierra, a donde  sus compañeros de tribu le siguieron más tarde y
donde eventualmente se establecieron.

Los mitos sobre los orígenes también explican la variedad de vida animal
que cubre el mundo. Makunaima, un héroe cultural de los Carib de la
Guayana, trepó a un gran árbol y con su hacha de piedra cortó pedazos de
corteza que tiró al agua. Uno por uno, se convirtieron en todos los
animales de la selva. Sedna, según los Esquimales, se cortó los dedos,
que se convirtieron en focas, ballenas, morsas, y otros mamíferos
marinos. Con frecuencia, acontecimientos particulares se introducen
dentro del mito de creación de los animales para explicar el tamaño,
forma, color, y hábitos peculiares de cada animal.
En casi todos los mitos primitivos hay una íntima asociación entre
animales y el hombre. Innumerables episodios cuentan acerca de la
transformación de seres humanos en animales, o viceversa. Apareamientos
animal-humano suceden frecuentemente. De hecho, no es atípico que los
animales sean considerados como los precursores de la especie humana --
un tosco presagio, en cierta manera, de la teoría de la evolución
orgánica.
La mitología de una tribu explica no sólo sus propios orígenes sino
también los de otras tribus. No obstante, el origen asignado a un
enemigo muy probablemente sea poco atractivo. Los Saliva de Colombia,
por ejemplo, dicen que sus odiados enemigos Carib surgieron de grandes
gusanos en las vísceras putrefactas de un monstruo con forma de
serpiente muerto por un héroe cultural Saliva. Una creencia común en el
mundo primitivo es que todos los pueblos formaron una vez una sola
tribu, viviendo juntos y hablando la misma lengua. Pero entonces algo
sucedió (entre los Tikuna del alto Amazonas fue comerse dos huevos de
colibrí), y en lo sucesivo la gente empezó a hablar diferentes lenguas,
se dividió en grupos separados, y se dispersó por todo el mundo. Aquí
vemos un claro paralelismo con la historia Bíblica de la Torre de Babel.

Muchos mitos primitivos cuentan de una Era Dorada durante la cual la
vida era fácil y agradable, la discordia era desconocida, las
herramientas trabajaban por sí solas, nadie moría, y cosas por el
estilo. Entonces algo salió mal, y desde entonces, trabajo, adversidad y
muerte han sido el destino de la humanidad. Esta noción de la Caída del
Hombre es análogamente familiar para los lectores de la Biblia.
En contraste a una Era Dorada, hay a menudo una creencia en la noción de
una Simplicidad Primordial. Según este punto de vista, la etapa más
temprana de la raza humana fue una de ignorancia e inocencia de la que
los ensombrecidos fueron rescatados por un dios o héroe cultural. Este
ser mítico les enseño muchas cosas – cómo hacer herramientas, cómo
construir casas, cómo sembrar cultivos, incluso cómo copular
correctamente.

Entre los muchos elementos culturales supuestamente desconocidos para
las primeras gentes estaba el fuego. Sin embargo, en lugar de recibir el
fuego de los dioses, la mayoría de los pueblos primitivos dicen que
tuvieron que robarlo. En un mito que registré entre los Amahuaca del
Perú oriental, el fuego le fue robado al ogro tacaño, Yowashiko, por un
loro que huyó volando con una tea ardiendo en su pico. Enfurecido por el
robo, Yowashiko intentó extinguir las llamas enviando lluvia. Sin
embargo, otros pájaros más grandes extendieron sus alas sobre el loro,
manteniendo de esa manera las llamas encendidas de modo que el fuego
eventualmente se hizo accesible a todo el mundo. Este relato es por
supuesto evocador de la mitología Griega, en la que Prometeo robó el
fuego a los dioses y se lo dio a la humanidad.
Los mitos sobre los orígenes a menudo cuentan de una tierra rudimentaria
con muchos defectos e imperfecciones que, una por una, tuvieron que ser
eliminadas o superadas. Una creencia es que al principio, la noche no
existía y sólo había día. El sol permanecía en el cenit todo el tiempo y
sus rayos caían sin piedad sobre los antecesores. El sueño era casi
imposible, y la gente carecía de la privacidad que sólo la oscuridad
puede proporcionar. Algunas tribus dicen que la noche existía pero que
era la posesión escondida de algún ser mítico, y que antes de que todo
el mundo pudiera cosechar sus beneficios, la noche tuvo que ser
encontrada y liberada. Los Tenetehara del Brasil oriental, por ejemplo,
dicen que la noche pertenecía a una vieja mujer que vivía en las
profundidades de la selva y que la mantenía encerrada en varias vasijas
de arcilla. Le fue finalmente arrebatada y entregada a la tribu por un
héroe nativo llamado Mokwani.
Los Kamayura del Brasil central y muchas otras tribus tienen la creencia
contraria. Sostienen que en el principio sólo  había noche. Estaba tan
oscuro, de hecho, que la gente no podía ver para cazar o pescar o
sembrar, y de esa manera se estaban lentamente muriendo de hambre.
Entonces descubrieron que los pájaros poseían el día y decidieron
conseguirlo de ellos. A la postre, tuvieron éxito, y el día fue enviado
a los Kamayura embebido en el brillante plumaje del guacamayo rojo.

Los mitos precedentes no son meramente curiosidades primitivas,
irrelevantes para el punto de vista judeocristiano del origen del mundo.
Muchos de los episodios mitológicos relatados aquí  tienen cercanos
paralelismos en la Biblia. Estos paralelismos, además, han sido
reconocidos hace mucho tiempo por estudiosos de religión comparativa
como extremadamente significativos. En su libro, Folk-lore in the Old
Testament (1918), Sir James G. Frazer, el conocido estudioso, analizó
exhaustivamente la literatura antropológica buscando estos paralelismos
y escribió "... He intentado... rastrear alguna de las creencias y
costumbres del antiguo Israel hacia atrás a más tempranas y toscas
etapas del pensamiento y práctica que tienen sus analogías en las
creencias y costumbres de salvajes existentes." Y en su empeño, tuvo
éxito. Hay muy pocas dudas entre los antropólogos y estudiosos Bíblicos
sobre que muchas de las historias de la creación de la Biblia son en
realidad pre-Bíblicas, remontándose en el tiempo miles de años.
A los ojos de la antropología, ninguna cultura tiene una posición
privilegiada. Ninguna es considerada como la única receptora del
conocimiento o benevolencia divinas. Cada una es reconocida como el
producto de dos millones de años o más de un proceso natural de
evolución cultural. Durante esos incontables milenios, cada sociedad
añadió a su propio almacén de mitos sobre los orígenes elementos de la
mitología de tribus cercanas o distantes. El resultado fue que cada
sociedad gradualmente desarrolló una elaborada cosmogonía, la cual,
aunque única en ciertos detalles, sin embargo incorporaba muchas
características que a fin de cuentas provenían de los cuatro rincones de
la tierra.
No fue hasta el advenimiento de la ciencia moderna durante los últimos
pocos siglos que ha aparecido una explicación diferente para los
orígenes humanos y cósmicos para desafiar la visión presentada por la
mitología. Aplicando conceptos e instrumentos recientemente
desarrollados, la ciencia nos ha proporcionado una explicación del
origen del hombre y su universo más completa y verídica de lo que jamás
había sido posible antes. Estas explicaciones, constantemente sujetas a
verificación y corrección, se han hecho incluso más probables y más
precisas.

Quizás la explicación de cómo empezó el mundo que ha sido pacientemente
forjada por la ciencia carece del drama, emoción y romance de la
mitología. Pero lo que haya podido perder en color, lo ha ganado en
coherencia y certidumbre. Los antropólogos están listos para mantener
que el cambio ha merecido la pena. Más aún, sin tener que aceptar la
verdad literal de los mitos sobre los orígenes, aún podemos vislumbrar
en ellos una vívida imagen de cómo los pueblos primitivos interpretaban
su mundo, y de cómo usaban el mito para justificar el presente y
glorificar el pasado. Y aunque todo esto nos diga poco o nada de cómo
empezaron realmente los seres humanos y la tierra, nos dice mucho acerca
de la naturaleza del pensamiento humano y sus modos de expresión. Este
conocimiento es de gran interés y valor para la ciencia de la raza
humana.

[Nota] * La excepción a esta regla viene dada por la magia, por la cual
la causa se considera que produce el efecto mediante alguna clase de
irresistible proceso mecánico que hace su trabajo sin la intermediación
de agentes personales.

Para más información:

1. Kramer, Samuel Noah. 1961. Sumerian Mythology. New York: Harper & Row
2. Levi-Strauss, Claude.1969. The Raw and the Cooked. New York: Harper &
Row.
3. Marriott, Alice, and Carol K Rachlin. 1968. American Indian
Mythology. New York: Thomas Y. Crowell Co.
4. Robinson, Herbert Spencer. 1976. Myths and Legends of All Nations.
Totowa, NJ: Littlefield, Adams & Co.
5. Wilbert, Johannes. 1978. Folk Literature of the Ge Indians. Los
Angeles: UCLA Latin American Center Publications.
6. Wolverton, Robert E. 1966. An Outline of Classical Mythology. Totowa,
NJ: Littlefield, Adams & Co.

                           ------------------

LO QUE LA PROFETISA AMANDA NO DIJO.
Por: Giordano Bruno.

El recién estrenado film cubano "Las Profecías de Amanda", es una
especie de biografía-documental sobre una médium cartomántica que posee
poderes paranormales, como trasmitir o recibir el pensamiento de otros
(telepatía), o puede adivinar el destino o futuro, así como el pasado
(clarividencia o adivinación). También hace "trabajos de limpieza" y
diagnostica enfermedades.

Todas las personas han tenido varias premoniciones en su vida.

A todo el mundo le pasa: es absolutamente normal. Por supuesto, hay una
explicación racional (lástima, pues a todos nos gustaría tener poderes
psíquicos). A veces esta explicación es difícil de comprender y admitir,
pues no todo el mundo ha sido preparado para pensar en términos
probabilísticos. Uno tiene tantos pensamientos a lo largo del día, y
durante tantos días, que es normal que se produzcan coincidencias
sorprendentes. De hecho, lo extraño sería que nunca se produjesen. A
esto hay que añadirle nuestra tendencia psicológica a olvidar los casos
desfavorables (cuando "notas" que alguien te está mirando y no hay
nadie, cuando "presientes" que te has sacado la lotería y no recibes un
centavo..) y conservar muy vivos en la memoria los escasos sucesos
favorables. De este modo, podemos tener la falsa impresión de que hemos
acertado demasiadas veces, y que tiene que haber algo paranormal por
medio.

Algunos escollos de la Parapsicología

El 14 de febrero de 1837 se creó una comisión en la Academia de Medicina
francesa para verificar si eran ciertas las capacidades paranormales de
los médiums. Pero fracasaron los experimentos de órdenes telepáticas, la
visión con ojos cerrados, se describieron objetos diferentes a los
presentados. Burdin, miembro de la Academia, propuso un premio de 3 mil
francos de su fortuna personal para concederlo a aquel que hipnotizado o
despierto mostrara capacidades paranormales. El concurso duró hasta 1840
y nadie pudo demostrar científicamente sus poderes paranormales.

En 1851, tres médicos de la Universidad de Buffalo, EEUU, invitaron
públicamente a las hermanas Fox, famosas médiums fundadoras del
espiritismo, a una investigación. Fueron inmovilizadas de tal forma que
no pudieron moverse, y durante la sesión no pudieron originar ni un solo
rap o ruido de golpe de los espíritus. Se concluyeron que esos ruidos
del "más allá", eran producidos por la articulación de la rodilla y de
los dedos de los pies, pero los crédulos no le prestaron atención a
ello. Más tarde Margaret Fox confesó públicamente que era un fraude.

En 1955 G.P. Price retó a los parapsicólogos con sus médiums publicando
en la revista Science que si la clarividencia es una capacidad real, se
manifestará a pesar de todas las precauciones que se tomen para evitar
la ilusión o fraude. Planteó el barajar cartas al azar con una máquina,
luego colocarlas en recipientes metálicos, cerrándolos por soldadura,
que se microfotografían. Luego se presentan al clarividente, que no
observó este proceso, el cual debe de decir lo que hay dentro, sin
abrirlos, y se graba en cinta. Al final se abren las cajas para valorar.
Hasta hoy ningún adivino o parapsicólogo ha enfrentado este reto.

Los recientes experimentos de Ganzfeld, tampoco han arrojado resultados
a favor.

De toda esta serie de fenómenos paranormales, podemos afirmar que no
existe la más mínima evidencia que permita demostrar su existencia. Se
ha sometido a experimentación a personas que afirmaban poseer dichos
poderes, no obteniéndose resultados más allá de los esperados por las
leyes del azar. También se podría argumentar que si estos poderes
existiesen, entonces serían usados por gente más seria que los
parapsicólogos; pero el caso es que cuando hay una filtración de
información en una embajada, todos buscan un espía y no un telépata.
Ante esto, los parapsicólogos alegan que este tipo de fenómenos no se
manifiestan en presencia de personas escépticas y suficientemente
preparadas para desenmascarar este tipo de fraudes (curiosa teoría para
la que tampoco tienen explicación). Otro argumento típico para
justificar la existencia de este tipo de fenómenos es la afirmación de
que "El ser humano no utiliza el cerebro en su totalidad, y hay partes
de éste cuya función es ignorada por la Ciencia". La demostración de la
falsedad de dicho argumento es obvia: cualquier lesión de cualquier
parte del cerebro origina una discapacidad en el individuo, cosa que no
sucedería si hubiese partes que no se utilizan. Además, no hay evidencia
de que esas partes del cerebro sean más usadas por los supuestos
telépatas.

La gran oportunidad que se están perdiendo los adivinos

James Randi es el decano de los magos de EEUU. Mago quiere decir que es
alguien que realiza hazañas asombrosas, pero que admite que son trucos.
El mago es un artista, no un charlatán. Randi se dedica a desenmascarar
charlatanes que pretenden utilizar estos mismos trucos para estafar a
los incautos. Nadie mejor que un mago que conoce todos los trucos del
oficio para desenmascarar a otro. Entre otras actividades, ha organizado
una fundación que se puede localizar en Internet (http://www.randi.org/)
o cuya dirección postal es:

  The Randi Fund
  355 West Reno Street
  Suite L
  Las Vegas N.V.
  USA  89118

que ofrece un gigantesco premio de más de un millón de dólares
($1,112,000.00) a quien logre demostrar cualquier tipo de habilidad
sobrenatural, o poder paranormal (adivinación, telepatía, telequinesia,
radiestesia o zahorismo, etc). Varios autoengañados y estafadores han
intentado conseguir este premio a lo largo de más de 20 años, pero todo
lo que han conseguido es ponerse en evidencia mientras el premio sigue
aumentando, para vergüenza de todo aquel que diga que la existencia de
los fenómenos paranormales está demostrada científicamente. Esta
fundación también ofrece otros premios y becas para estudiar "lo
paranormal".

De todas formas, no hay problema: Si crees poseer alguno de estos
poderes, tienes que ponerte en contacto con la Fundación James Randi, y
demostrarlo, y ganarás un excelente premio: más de un millón de dólares
USA, serás el primero en ganarlo y tu fama está asegurada. Y tendrás la
satisfacción de obligarme a negar todo esto.

Uri Geller, israelita que vive en Inglaterra, es precisamente uno de
esos seres famosos con poderes paranormales que ha tratado de mostrar
sus facultades excepcionales. En los años 70 los científicos Rusell Targ
y Harold Puthoff, dos físicos del Research Institute de Stanford
realizaron experimentos de fenómenos de telequinesia y percepción
extrasensorial con él y una computadora. El adivinaba y dibujaba lugares
escogidos por ella. Estos dos físicos fueron engañados sin compasión.
Pero Geller ha sido desenmascarado por Randi y un equipo de científicos.
Geller lograba doblar cucharas de metal, llaves de puertas y otros
objetos metálicos con la yema de sus dedos, detener relojes de pulsera
mecánicos automáticos con sólo tocarlos, siendo realmente burdos trucos
de magia. No hay ningún poder psíquico involucrado, como lo demuestra
Randi en su libro "Flim Flam". Séller ha tenido largas batallas legales
en juicios contra Randi y el Comité para la Investigación Científica de
lo Presunto Paranormal (CSICOP), que no sólo ha perdido repetidamente,
sino que además le han causado un enorme desprestigio al exhibirse
públicamente videos que muestran claramente todos sus engaños. A pesar
de todo, Geller sigue pretendiendo y ahora tiene una delirante página en
Internet donde demuestra convincentemente que tiene más habilidades
psicoquinéticas que vergüenza; pero son interesantes los comentarios que
hacen los científicos y magos sobre él. Esta vendiendo un Kit de Poder
Mental por unos $30. El kit incluye un casete, un cristal, y un libro de
cómo desarrollar su PES, zahorismo, el poder del cristal, terapia del
color, y por supuesto, telekinesis.

Lo que no conocen la mayoría de los críticos de cine

A pesar de las críticas artísticas desfavorables que se han emitido
sobre este film, ningún comentarista de arte se ha atrevido a abordar el
contenido paranormal y esto denota la clásica ausencia de cultura
científica, lo cual conlleva, por lo general, a una fácil credulidad en
lo paranormal por parte de los intelectuales del arte. Esto es algo muy
importante en el ámbito de nuestra cultura. Hay necesidad de que el
artista tenga idea de por dónde va la ciencia, para no quedar rezagado
en intelecto y creatividad. No basta con saber que existen las
computadoras y usarlas para escribir novelas, o aplicar la tecnología
láser para grabar su música. Tiene que estar al día en cuanto a qué
avances hay en las investigaciones científicas. Si no, sólo logrará
divulgar, reciclar y reafirmar viejas supersticiones con lenguaje
moderno.

El científico tiene más suerte que el artista, el pintor o el poeta.
Porque el científico puede entender el arte, su estética, sus colores,
las metáforas. Un científico no sólo es capaz de analizar y desmenuzar
las cosas y formularlas matemáticamente. Puede disfrutar de la belleza
de un cuadro, de un poema, de una pieza musical, o en una noche de
primavera contemplar el brillo de la Luna. Pero un artista que no
conozca mínimamente los fundamentos de la ciencia, sea la física o la
biología, no es capaz de sentir la belleza de la naturaleza, de sus
simetrías, de sus curiosidades. No es capaz de sorprenderse a sí mismo
pensando por qué unas sustancias son opacas y otras transparentes, por
qué brillan las estrellas que tanto inspiran a los poetas, o por qué nos
encontramos todos pegados a este planeta (Feynman).

Lo que sí sabe el director de este film

Según algunos críticos, artísticamente esta película no fue buena. Sin
embargo, creo que su director es sagaz, pues ha mezclado todos los
ingredientes básicos para tener éxito de marketing en las masas: sexo,
violencia, lenguaje cubano y lo paranormal o sobrenatural.

Poco a poco se están eliminando tabúes. Con la película "Fresa y
Chocolate" se ha mostrado que el homosexual es un ser humano, a
tolerarlo socialmente. Lo paranormal, sobrenatural y místico mágico, fue
rechazado en décadas anteriores por las autoridades que dirigen los
medios de información a las masas. Era algo de lo que no se debía
hablar, ni por radio, ni TV. Pastor Vega ha sido el primero y es audaz
en romper ese hielo. No se atrevían a abordar estos temas por la
sencilla razón de que la mayoría de las veces no sabían cómo y por qué
ocurría eso. No tenían una respuesta clara.

Una confusión de conceptos que se retrata en el filme es producto de
propagar durante años en nuestra educación que marxismo y ciencia es lo
mismo. La falsa idea de que el materialismo por sí solo es suficiente
para acreditar o avalar algo como ciencia. Cuando en realidad quien
avala que algo sea científico o no, es una forma de pensamiento y acción
llamada Método Científico, con todos sus pasos obligatorios que debe
cumplir. Es cierto que el materialismo es uno de los cinco requisitos
indispensables que debe cumplir todo Método de Investigación Científico,
junto al realismo, racionalismo, empirismo y sistemismo científico. Pero
el materialismo por sí solo es insuficiente para validar algo.

Es la ciencia la que devela las verdades del universo, los científicos
verdaderos utilizan teorías y experimentos, no se basan en profecías y
promesas. Los científicos buscan hechos, evidencias, no palabras, ni
anécdotas, ni testimonios.

Vega logra retratar fielmente el típico médium cubano que históricamente
nunca ha sido tan "poderoso" como muchos del mundo Europa y
Norteamérica, pues no posee otras facultades paranormales como elevar su
cuerpo por medio de la mente (levitación), ni logra mover objetos por
una orden mental sin tocarlos (telequinesia), como tampoco materializar
formas vivientes, objetos, rostros, que parecen salir del cuerpo del
médium (ectoplastia o ideoplastia). Ya que para lograr estos fenómenos
se necesita dominar técnicas de trucaje propia de magos.

Por tradición, algunos de nuestros médiums realmente creen que poseen
esas facultades especiales y viven autoengañados, y otros, que son la
mayoría, son realmente unos charlatanes que dominan antiquísimas
técnicas conocidas para manipular los deseos y necesidades de los demás,
abusando de la credulidad.

Este director logra mostrar otra realidad actual, un grupo de
profesionales como psicólogo y médicos que realmente existen en nuestro
medio, carentes del necesario escepticismo científico. Universitarios de
ciencias que desconocen qué son las pseudociencias, con alto nivel de
credulidad, ausentes de crítica y análisis científico del fenómeno.
Saben mucha filosofía, pero muy poco de ciencia. No son todos, pero ese
tipo de universitario existe, los vemos que van de los sublime a lo
ridículo, cuando sabemos que han dado crédito a doctrinas irracionales y
anticientíficas, como por ejemplo, la Orinoterapia. En el hospital
Ameijeiras iban a realizar un estudio sobre la orinoterapia, que es una
doctrina carente por completo de fundamento científico, la cual explica
que las enfermedades se pueden curar o evitar, ingiriendo o untándose
orina.

La mayoría de los psicólogos cubanos desconocen los cinco mecanismos
psicológicos básicos que explican por qué cualquier método o doctrina
adivinatoria parece funcionar. No saben que es la Lectura en Frío, el
efecto Forer o efecto de validación personal, como tampoco el
reforzamiento comunitario, etc. La clave para entender los fenómenos
paranormales que sustentan a las pseudociencias reside en la psicología
humana.

Pero Vega, desconocedor de las teorías y experimentos de rigor que se
han realizado con médiums, posiblemente desconoce el análisis y la
crítica científica sobre los temas de paranormalismo. Por lo tanto, su
película no eleva el nivel cultural del espectador, no enseña nada
novedoso sobre este tema, sólo trasmite lo ya conocido desde la época de
las pitonisas griegas o desde la Edad de Piedra, para así darnos la
visión típica del intelectual de artes con gran incultura científica. En
el arte está permitido todo tipo de concesiones, el subjetivismo no está
atado a leyes, pero esto no salva al director en este film.

La comisión de médicos que discuten el caso de Amanda

Los parapsicólogos y similares, recurren con frecuencia al "Relativismo
de la Verdad" y a la Física cuántica y relativista, para pretender
justificar el paranormalismo, y esto está bien reflejado en este filme,
cuando se reúne la junta médica cubana en el Ameijeiras.

El Relativismo de la Verdad es un artificio muy viejo de los sofistas,
con el cual tratan de justificar cualquier idea irracional o falsa, de
inmediato dicen que la verdad es relativa, lo cual implica que no hay
verdades reales y todo en el fondo es una gran mentira.
Este argumento literario y no científico se destruye al ejemplificar con
verdades científicas irrebatibles como: la Tierra es esférica y gira
alrededor del Sol. Los copernicanos y galileanos tuvieron que
enfrentarse a esos relativistas de la verdad que decían que la Tierra
gira alrededor del Sol y a su vez el Sol gira alrededor de la Tierra,
así pretendieron salvar los errores geocentristas que aparecen el la
Biblia.

Las verdades científicas son las más sólidas y las teorías científicas
son parcialmente verdaderas, o sea, tienen una parte que está dudosa o
puede ser falsa. Pero eso no quiere decir que lo ya correctamente
verificado sea falso. Los científicos están convencidos que hay cosas
ciertas en el Universo, que es cognoscible utilizando el Método
Científico.

En este filme también se dijeron disparates en relación con la física.
La física newtoniana no está destruida por la física relativista o
einsteniana. La teorías se pulen, una nueva teoría no niega totalmente
la anterior. Gracias a las leyes de la física newtonianana se colocan
satélites de comunicación y meteorología alrededor de cualquier planeta.
Y también el hombre ha ido varias
veces a la Luna.

Los parapsicólogos y los pseudocientíficos pretenden convencer
mencionando términos de la física cuántica y relativista. Usan frases
como "Incertidumbre de Heisenberg" o nombran a Einstein, cuando
realmente ambos físicos negaron la posible justificación teórica de esas
doctrinas paranormales. Los pseudocientíficos se aprovechan de la
ignorancia que tiene el gran público, el cual nunca lee o entiende de
física y entonces mezclan sus pseudoargumentos formando un texto o
discurso cantinfleado. Los trabajos de Einstein niegan que una persona
pueda viajar al pasado, que alguien vea el futuro y lo cuente ahora. Los
viajes en el tiempo hacia atrás, son físicamente absurdos por la misma
ecuación del tiempo einsteniana. Como ha dicho el eminente físico inglés
Stephen Hawking, si se pudiera viajar al pasado, estuviéramos rodeados
de turistas venidos del futuro. Sólo el arte puede recrearnos con esa
posibilidad.

La predicción del futuro a corto plazo es posible mediante la prognosis,
y es lo que hacen los comentaristas deportivos cuando pronostican quién
ganará una competencia, al igual hace el meteorólogo, o un médico sobre
el paciente. La prognosis o previsión del sentido común se basa en
generalizaciones y tendencias, Julio Verne la empleaba, no usaba la
cartomancia, leía textos de ciencias. El poder vaticinar el futuro
exacto a largo plazo es científicamente imposible.

Otro detalle del filme fácil de desmentir es que los experimentos sobre
la adivinación no se hacen por simple cálculo en por ciento, sino por
estudios basados en las probabilidades matemáticas.

Los científicos ya no callan ante los disparates

Cuando por nuestros medios de comunicación un locutor o escritor habla
mal, tiene errores ortográficos o de redacción, es criticado de
inmediato. Cuando alguien dice que la Monalisa la pintó Shakespeare, o
que Los Miserables fue escrito por Beethoven, los dedicados al arte
dirán que eso es un disparate y con menos probabilidad pensarán que es
una broma.

Desde hace siglos existe una gigantesca propaganda pseudocientífica a
través de los medios de información a nivel mundial. La propaganda a
favor de las pseudociencias siempre ha superado en volumen a la crítica
científica sobre ellas. El pensamiento científico y la cultura
científica es dominio e interés de un pequeñísimo grupo de personas, por
ello, el pensamiento mágico abunda más que el racionalismo científico.

Propagar pseudociencias sin una crítica científica es signo de
ignorancia, oscurantismo y retroceso en cualquier país y época. Algunos
de los mecanismos psicológicos que las generan son permanentes, por lo
que sería un error prohibirlas, ignorarlas o perseguir a sus cultores.
Dar a conocer a la población la crítica científica a estos mitos
desenmascarándolos, es lo idóneo. Una educación basada en la ciencia nos
alejará cada vez más de la Edad de las Cavernas.

La duda escéptica es una de las fases de todo proceso de investigación,
pero se puede superar cuando las hipótesis se comprueban con suficientes
pruebas y razones que las justifiquen. Es un escepticismo positivo y
constructivo; se limita a las realidades concretas sometidas a
investigación. Los científicos saben que sus hipótesis son falibles y
que, con el tiempo, pueden ser modificadas por estudios y teorías
futuras. No obstante, la ciencia da por cierta la idea de que, con
esfuerzos constantes, es posible alcanzar un grado de conocimiento
fiable.

Ya los científicos no se quedan silenciosos ante los disparates, han
creado organizaciones científicas como el CSICOP Internacional (Comité
para la Investigación Científica de lo Presunto Paranormal) de EE.UU.,
la SOMIE (Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica) de México,
y la ARP (Alternativa Racional a las Pseudociencias. Sociedad para el
Avance del Pensamiento Crítico) de España, dedicadas a desmentir a las
pseudociencias y anticiencias. Actualmente existen 90 organizaciones
científicas repartidas en 31 países que desenmascaran a las
pseudociencias y otras supersticiones mediante la teoría y la
experimentación científica. Como es de esperar, la mayoría de estas
organizaciones están en el mundo desarrollado (Norteamérica y Europa),
donde la investigación científica del planeta está a la cabeza. Pocas
naciones del mundo subdesarrollado tienen organizaciones de este tipo,
solo hay tres en América Latina: México, Argentina y Brasil; y una sola
en África, República Sudafricana.

CSICOP fue fundada en EE.UU. en 1976, y actualmente es una de las
organizaciones científicas de mayor prestigio internacional, pero es
prácticamente desconocida por los cubanos. Por ser la voz contra la
pseudociencia y la superstición, contribuyendo a la educación pública
mundial, la Unión Astronómica Internacional nombró a un asteroide
Skepticus 6630 CSICOP Organization, en el 20 aniversario de su
fundación.

Esta organización publica sus trabajos en la revista Skeptical Inquirer,
la cual también está disponible en Internet, junto a otra publicación
electrónica llamada Skeptical Briefs. Su e-mail es: info@... y su
sitio Web: http://www.csicop.org/

[Nota] *Giordano Bruno nos ha remitido este artículo como respuesta al
titulado”MARTHA ESTEVEZ: LA FARAONA DE CUBA, escrito por: Carlos Rafael
Sánchez Almenares y que se encuentra colgado del sitio
charlatán-cubano-miamense “Miami Ufo Center” en la url:
http://www.angelfire.com/fl/ufomiami/index.html
El autor nos ha enviado, acompañando a su artículo, una breve reseña
histórica y sociológica que por su indudable interés hemos decidido
igualmente publicar. A continuación pueden ustedes disfrutar con su
lectura:

Amigos, hace tiempo (el 11-10-1999) escribí un artículo motivado por una
película que se hizo acá en Cuba sobre esta adivina llamada Martha
Estévez, cuyo nombre en el film se cambió por el de Amanda. Dicho
artículo se lo entregué personalmente a uno de los principales editores
del periódico Ahora de esta provincia, pero no fue publicado, como
tampoco te publican artículos contra las pseudoterapias en los medios de
información nacionales.

El asunto es que el homosexualismo (al igual que la religión, la
prostitución, etc) fue perseguido con extrema ferocidad durante las
primeras décadas del triunfo del actual gobierno (les sugiero leer las
obras del fallecido escritor cubano Reynaldo Arenas). Los religiosos,
disidentes, homosexuales, etc. fueron confinados a unas granjas de
fuerte trabajo agrícola durante años.

Posterior a la caída del Muro de Berlín es que se invitó al Papa, se
permiten algunas cosas a los homosexuales, y a los adivinos se les ha
dado libertad de propaganda. Eso no quiere decir que el tiempo entre la
Caída del Muro y 1959, en Cuba no hubiesen homosexuales, pues existían
hasta en altos cargos, pero los trataban de tapar. También siempre han
existido prostitutas, y miles de religiosos no pudieron ser convertidos
al marxismo, la mayoría de ellos silenciosamente ocultaban sus
creencias. Los adivinos y curanderos siempre existieron, pero no se les
permitía propaganda pública.

Posterior a la precipitación de los ladrillos germanos, el gobierno para
cambiar la imagen al exterior, permitió realizar una película que
muestra que los homosexuales son humanos (ver el film cubano "Fresa y
Chocolate"), y con el film Las Profecías de Amanda, se propulsa
abiertamente a los adivinos y similares que siempre han existido en
Cuba, pero no se les permitía hacer propaganda pública. A Martha Estévez
la han presentado varias veces por la TV cubana con gran bombo y
platillo, pero no está permitido desenmascararla, ni explicar al público
lo que es una lectura en frío, etc.

Curiosamente, ahora para este fin de año en las iglesias católicas,
templos protestantes y centros de santería, hemos visto que están
llenándose mucho mas que en años atrás. Además ha aumentado la
asistencia de muchos comunistas de carné. Es decir, ahora traen bajo un
brazo la Biblia; o en su muñeca los pulsos de cuentas verdes y
amarillas, o una tira roja de santería, y debajo del otro brazo el carné
del partido comunista y El Capital.

Años atrás solo veías los dos extremos:
1- el marxista ateo
2- el religioso creyente

ahora abundan más la combinación de ambos. La religión marxista esta en
detrimento. Por otra parte, por los medios se hace propaganda de los
valores nacionales y la cubanía. A diferencia de años atrás ahora se
menciona mas a Martí que a Marx. En religión por los medios se sigue
incentivando más a la santería y adivinos, que a la históricamente la
principal religión de este país, la católica, la cual es eterna enemiga
del gobierno. Es una estrategia ideológica el incentivo de la santería y
religiones mas primitivas o afro.

El film cubano Las profecías de Amanda, fue criticado por los medios
cubanos por su estilo, ya que unas veces parecía mas documental que
película, o mas biografía que película, etc. A veces por la actuación
que si fue buena o mala.

También la película cumple propósitos para turismo extranjero. En una de
sus escenas aparece un español que conoció a Amanda en Cuba, y mientras
él conversa con Amanda por teléfono desde España, de pronto ella le dice
que le están robando su auto, y él sorprendido corre, se asoma y es
cierto. Luego ella recibe regalos desde España.

Si usted visita la Habana Vieja verá en la Plaza de la Catedral a una
negra gorda vestida de blanco hasta la cabeza, ropa típica de las
santeras, y su mesita con cartas y otras cosas, lista para adivinarle su
futuro por pago en dólares. Todo forma parte de un gigantesco mecanismo
gubernamental para captar dólares. Un método de supervivencia dada la
fuerte crisis económica que padece este empobrecido país.

Aprovecho y les envío una copia del artículo no publicado y solo díganme
si lo recibieron. Aquí nadie ha oído sobre Randi, CSICOP ni la ARP a no
ser por lo que escribo bajo la férrea mirada inquisidora. (Si ustedes
creen que todo este mensaje valga la pena enviarlo a la lista, háganlo
ustedes, ya les explicaré otro día).

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SAI BABA: ¿EL DIOS PECADOR?
Por: Alejandro Agostinelli

A propósito del programa “Zona de Investigación”, emitido por Azul TV
(Argentina), el 5 y 12 de agosto de 2001.

Todo comenzó el 20 de octubre de 1940, cuando Sathya Anarayana Raju, un
joven de 14 años que vivía con su familia en Puttaparthi, un pueblito
perdido en el sur de la India, anunció que dejaba todo -su familia, su
escuela, su pasado- para consagrarse a una misión espiritual: “Me
voy -dijo-, ya no les pertenezco; la ilusión se ha ido. Mis devotos me
están esperando”. Y reveló ser Sai Baba, la reencarnación del santo Sai
Baba de Shirdi, fallecido ocho años antes de que él, Sathya, naciera. Al
tiempo, proliferaron historias sobre sus milagros y sus seguidores se
multiplicaron.

El próximo 23 de noviembre, Sri Sathya Sai Baba cumple 76 años y ya no
tiene un puñado sino unos 10 millones de seguidores en todo el mundo que
lo consideran la encarnación de la divinidad. En nombre de este dios
vivo, sus devotos realizan servicios a la comunidad, edifican colegios,
venden sus posesiones o gastan todos sus ahorros para viajar a la India.
Todo es esfuerzo es poco: van, según creen, al encuentro de Dios. Para
algunos, no tiene por qué existir polémica porque todo se reduce a una
mera cuestión de fe. Para otros, la fe deja de ser razón suficiente si
existen las pruebas del engaño: cada vez son más los devotos dispuestos
a afirmar que Sai Baba -el líder neoreligioso hindú más popular en
Occidente- es un impostor que se aprovecha su ropaje divino para
apropiarse del dinero de sus fieles “vip” y abusar sexualmente de otros.

El pasado 5 de agosto de 2001, “Zona de Investigación” (Azul TV,
domingos, 22 horas) difundió sendas entrevistas con ex seguidores, el
joven iraní-norteamericano Said Korramshahgol y el actor y empresario
sueco Conny Larsson donde señalaron que –so pretexto de curarlos de
enfermedades que ellos ignoraban poseer o iniciarlos en el camino
espiritual- Sai Baba les “manifestó de la nada” un aceite con el que
frotó sus genitales. Esto no sería tan grave si Said no hubiera dicho
que el masaje fue seguido de “masturbación” y Conny de “sexo oral”,
asunto chocante si lo hay si se considera que estamos hablando de un
gurú que pregona el celibato, la moralidad y la rectitud como valores
supremos. Tanto Said como Conny coincidieron en que Sai Baba se vale de
una serie de ardides pseudoespirituales para tener sexo con devotos que
oscilan entre los 12 y los 30 años.

Estas denuncias circulan desde hace más de un año en Internet y ya
habían sido investigadas por el “Daily Telegraph” de Londres, el “Indian
Today”, de Nueva Delhi y la propia UNESCO, que el 15 de septiembre de
2000 retiró el auspicio a un congreso sobre “valores humanos” que iba a
celebrarse en el ashram de Sai Baba en Puttaparthi. Desde hace unas
semanas, los testimonios de Korramshahgol y Larsson forman parte de la
primera demanda contra Sai Baba por abuso sexual que recibe la Corte
Alta de la India, encabezada por el ingeniero Hari Sampath, un ex devoto
que perteneció al cuerpo de seguridad de Sai Baba entre 1992 y 1995.

El aceite divino

Durante su investigación, la producción de “Zona de Investigación”
entrevistó a más de una docena de devotos que hablaron de situaciones
similares a las que describieron Korramshahgol y Larsson y no
encontraron a ninguna mujer que relatara una “iniciación” semejante por
parte de Sai Baba. “En alguna forma, (Sai Baba) toca los genitales de
los hombres, porque nunca lo hace con las mujeres… él dice que las
mujeres no necesitan estímulo de ningún tipo…”, dijo a “Zona...” Mónica
Socolovsky, la empresaria de modas que abrió el primer Centro Sai Baba
en Buenos Aires, allá por 1980.

Según Korramshahgol, el masaje con el aceite “es la introducción, la
manera en que rompe el hielo”. Luego, dijo, “me pedía que me bajara los
pantalones en todas las entrevistas. Ya no me aplicaba aceite entre el
ano y el pene. Jugaba con mi pene”. El sueco Conny Larsson viajó al
ashram de Sai Baba en marzo de 1978. Larsson creyó que finalmente había
encontrado a Dios y abandonó su empresa para irse a vivir al templo de
Baba. “Yo estaba convencido de que Sai Baba me había elegido para una
importante misión”. En la primera entrevista, explicó Larsson, Sai Baba
le reveló que había sido discípulo suyo en una encarnación anterior y,
acto seguido, le bajó los pantalones para luego “untarme con aceite los
genitales”. Las entrevistas privadas siguieron y, poco a poco, Baba
continuó avanzando: “Me decía que mi fuerza vital en la espalda, el
kundalini, estaba en el lugar equivocado”, dijo Larsson. “El era Dios
diciéndome que yo estaba enfermo -continúa- y Dios tenía derecho de
hacer conmigo lo que quisiera”. Conny Larsson fue discípulo de Sai Baba
durante 21 años y fue uno de los devotos más populares de Europa. En el
programa dijo que “se le cayó la venda” al descubrir que no era el
único: pronto supo que los jóvenes que viajaban con él desde Suecia
estaban recibiendo el mismo “tratamiento” que había recibido él a
comienzos de los ’80.

“Zona de investigación” descubrió que un relato sobre estas prácticas
¿espirituales? aparecía mencionado en el libro escrito por la devota
Graciela Busto, “Sai Baba El Señor” (Errepar, 1993). Un párrafo que,
curiosamente, fue suprimido en una reedición del libro publicada este
año. Leonardo Gutter, presidente de la Organización Sai Baba en América
Latina, dijo que estas acusaciones son “una barbaridad” y destacó la
realidad de sus milagros, entre ellos la construcción de “hospitales
gratuitos para toda la gente” con el dinero aportado por el
norteamericano Isaac Tigrett, el fundador del Hard Rock Café que en los
años ochenta vendió su empresa para donar la mitad a Sai Baba.

Dios, sexo y videos

El domingo 12 de agosto, “Zona de Investigación” siguió develando el
otro lado de “la cortina de la vergüenza”, como llaman los disidentes al
cuarto donde Baba atiende a sus “elegidos”. Conny Larsson, quien llegó a
ser Coordinador Espiritual de la Organización Sai Baba, y Said
Korramshahgol, desde hace varios años webmaster de un sitio en Internet
dedicado a exponer “la otra cara de Dios”, ahondaron el relato de las
experiencias que les causaron el estado de “devastación espiritual” que
les llevó abandonar el culto. El ilusionista Enrique Márquez, por su
parte, explicó cómo cree que “el avatar materializa el lingam” (un huevo
de piedra que expulsa por su boca durante ciertas ceremonias) y se
presentó el testimonio de Sharon Purcell, una ex devota que perteneció
durante 32 años al grupo fundacional de la Organización Sai en los
Estados Unidos. “Mi hijo no pudo racionalizarlo -dijo Sharon- y dejó de
creer. Pero yo seguí pensando que estaba recanalizando su energía sexual
y espiritual. Yo era tan estúpida...” Purcell decidió dejar el culto
cuando conoció las razones por las cuales un amigo suyo escapó en 1972
de la India: “Me dijo que Baba puso su pene (el de Baba) en su boca y
eyaculó”.

El presidente de la Organización Sai en la Argentina, el ingeniero Jorge
Hadad, refutó las acusaciones alegando que éstas son parte de una
campaña de difamación. “En la época de Jesús -dijo, citando un reciente
discurso de Sai Baba- había un Judas; en esta época hay muchos Judas
capaces de traicionar a la divinidad por unas monedas”. Otros devotos,
en cambio, abrigan dudas o se refugian en la incomprensión de los
designios de la divinidad. “¿Algo consciente para que la persona trabaje
o debilidad (humana) que no puede manejar...? No lo sé...” reflexionó
Daniel Zalzman, antiguo devoto de Baba y hoy coordinador de la Fundación
Espiritualidad Práctica. Por su parte, el psicólogo Daniel Coifman,
distanciado de la Organización Sai tras 20 años de dedicación plena,
reveló que, cuando hace algunos años conoció estos relatos, reaccionó
con sorpresa. Y se preguntó: “¿Será o no será? Después yo empecé a
entender que hay cosas que no puedo comprender...”. En la misma línea,
Socolowicz repuso: “La gente está acostumbrada a evaluar la acción
correcta desde una premisa de juicio, y a un maestro no se lo puede
juzgar porque nadie lo puede comprender”. Martín Caparrós, un periodista
argentino que a mediados de los noventa publicó “Dios mío. Un viaje a la
India en busca de Sai Baba”, comentó: “Una de las grande ventajas de ser
Dios es que uno no se parece a sus súbditos. Es radicalmente distinto, y
por lo tanto siempre se puede usar el argumento según el cual:
‘Ahhhhh!!! nosotros no somos capaces de entender lo que él dice o lo que
él hace porque él es dios y nosotros no..’ Eso facilita mucho la
comprensión entre los fieles y un dios, en la medida que esa comprensión
está basada en la incomprensión radical”.

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DATACIÓN POR CARBONO 14
Por: Félix Ares de Blas

La atmósfera de la Tierra está formada fundamentalmente por nitrógeno
(78%) y oxígeno (21%).

A las capas altas de la atmósfera llegan partículas altamente
energéticas procedentes del Sol –viento solar—y del resto del
universo –rayos cósmicos.

Cuando estas partículas altamente energéticas chocan con el aire se
producen, entre otros muchos efectos, que parte del Nitrógeno 14 se
convierte en Carbono 14 (C14)

El nitrógeno 14 (N14), es el nitrógeno “normal” el más abundante en la
Tierra; en su núcleo tiene 7 neutrones y 7 protones. 7+7=14, de ahí su
nombre. Tiene un hermano radiactivo, el Nitrógeno 15, del que no nos
vamos a ocupar.

El Carbono tiene varias formas (isótopos), el más común es el Carbono
12, que es un átomo estable; su núcleo tiene 6 neutrones y 6 protones.
Tiene hermanos inestables (radiactivos), entre los que destaca el
Carbono 14 que tiene 6 protones y 8 neutrones.

El la alta atmósfera pueden llegar neutrones altamente acelerados,
procedentes mayoritariamente de los rayos cósmicos. A veces, cuando el
neutrón choca con el núcleo del Nitrógeno 14, desplaza un protón y se
queda en el núcleo. Es decir, el Nitrógeno 14 que tenía 7 protones y 7
neutrones se queda con 8 neutrones y 6 protones. Las propiedades
químicas de un elemento las define el número de electrones, que siempre
coincide con el de protones, para que el átomo sea neutro. Por tanto,
ese “nitrógeno” con 8 neutrones y 6 protones, se comporta como Carbono.
Como el número de neutrones (8), más del de protones (6) suman 14, se le
llama Carbono 14.

Los rayos cósmicos son, por tanto, una fuente permanente de Carbono 14
“fresco”.

El Carbono 14 químicamente se comporta igual que el Carbono 12, por
tanto es capaz de formar parte de compuestos como el dióxido de carbono
que respiran todos los seres vivos. Pero es inestable, o dicho de otro
modo: es radiactivo.

Un elemento radiactivo se desintegra sin intervención de nadie a una
velocidad constante. Esa velocidad se suele medir como período medio de
desintegración que es el tiempo en el que la mitad de los átomos
existentes se han transformado. Un ejemplo, si tenemos 100 átomos de
carbono 14, la vida media es lo que tardan en desintegrarse 50 átomos.
El C14 al desintegrarse produce N14. Su vida media es de 5 730 años.

Los seres vivos respiramos mientras estamos vivos; pero dejamos de
hacerlo al morir.

Mientras respiramos, recibimos una mezcla de C14 y C12. Al morir, el C14
empieza a desintegrase, convirtiéndose en Nitrógeno. Por tanto, la
relación entre C14 y C12 nos dice cuánto hace que fallecimos.

Un ejemplo, si nada más morir la relación entre C14/C12 es K, 5 730 años
después será la mitad. Otros 5 730 años más tarde la carta parte, etc.
50 000 años más tarde, tan sólo queda el 0,236% del C14 inicial, lo que
hace que a partir de este número de años el método no sea válido.

Una simple fórmula logarítmica nos permite saber el tiempo transcurrido
desde que un ser vivo ha muerto.

PERO. Ya sabemos que siempre hay un pero. En este caso hay dos o tres
peros.

El pero primero se refiere a la tasa de generación de Carbono 14. Tal
como hemos visto, depende de los neutrones energéticos que llegan a la
alta atmósfera. En el simple cociente C14/C12, expuesto más arriba, se
supone que es constante. Sin embargo no es así. La radiación que nos
llega no es constante, depende de muchos factores.

Por convenio se aplica la tasa de creación de C14 que había en 1950, que
el creador del método de la datación por C14, estimó en: 19 átomos/min
por gramo de carbono en el ciclo mundial de carbono.

Además, en aquel año se estimaba que la vida media de desintegración del
Carbono 14 era de 5 568, cuando hoy se ha calculado con más precisión y
se le asignan los 5 730 ya mencionados.

Hay un tercer pero y es que no a todos los lugares de la Tierra llegan
el mismo número de moléculas de CO2 con carbono 14.

Los tres peros nos muestran un panorama que nos dice que el cálculo de
la edad por Carbono 14 no es tan sencilla como indica la fórmula de la
que hemos hablado. Pero, los científicos tienen que hablar un idioma
común. No pueden depender de su ubicación geográfica o del año en el que
se midió una determinada edad media de decaimiento radiactivo. Por ello,
han definido que cuando se habla de “años de radiocarbono” se refieren a
la fórmula aplicada estrictamente, considerando que la cantidad de C14
generada es uniforme en toda la Tierra y todos los tiempos y que
coincide con la que midió Libby en 1950. Además, se considera que la
vida media de desintegración del C14 es la que usó Libby, 5 568, aún a
sabiendas de que hoy hay mediciones más exactas.

Por lo tanto hay una diferencia entre el número de años “radiodatados” y
los años de calendario o civiles. Ello lleva a frases tan curiosas como
ésta, leída en el número  de agosto de 2001, de la revista “National
Geographic”, en español, hablando de la cueva de Chauvet: “los humanos
usaron la cueva hace 32.000 años de radiocarbono, lo que equivale a unos
35.000 años civiles”.

A pesar de los peros, pocas dudas hay de que los años de radiocarbono
son una buena aproximación a los años de calendario. Pero todavía se
puede ir más lejos, obtener mayor precisión, utilizando sistemas de
calibrado.

El radiocarbono no es el único sistema de calibrado, hay otros muchos;
por ejemplo la dendrocronología, que se basa en los anillos que producen
anualmente los árboles.

Los árboles son seres vivos que respiran el C14. Si elegimos un anillo
correspondiente a un año determinado; podemos saber su proporción de
C14/C12 exacta. Eso nos permite calibrar el carbono 14 año a año.

En esa calibración fina no sólo se utilizan los anillos de los árboles,
también se emplean otros sistemas de datación absoluta como son las
capas de hielo árticas, sedimentos, registros históricos..

Se han dedicado muchos años y esfuerzo a la calibración fina de la
datación por radiocarbono y hoy existen tablas y programas informáticos
que nos hacen la conversión de años de radiocarbono a años de
calendario.

Pueden encontrar un programa muy utilizado en:
http://depts.washington.edu/qil/
Otro en: http://units.ox.ac.uk/departments/rlaha/orau/06_frm.htm
En la Universidad de Oxford encontramos explicaciones de todo tipo sobre
los métodos de datación: http://www.rlaha.ox.ac.uk/orau/

Para acabar quiero señalar que el método de datación por radiocarbono
sólo es válido para materiales orgánicos y que no puede usarse para más
de 50 000 años.

También quiero señalar que una vez calibrado, el método es sumamente
exacto; pero incluso sin calibrar los errores no son excesivamente
grandes.

Mucho he leído sobre que la datación hecha con C14 para la “Sábana Santa
de Turín” eran erróneos, que el método no funciona... Fundamentándose en
los “errores” que tiene el método. Simplemente quiero señalar que el
trabajo se realizó en tres laboratorios diferentes, con metodologías
diferentes y que los tres coinciden en la fechas... y que los tres
utilizaron sistemas calibrados. Por lo tanto, pretender que el método se
equivocó al señalar que la “sábana” es medieval en vez de ser de la
época de Jesucristo, es simplemente un insulto al método del Carbono 14
y a la ciencia.

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El Mundo Vino http://www.elmundovino.com/

DE LA 'SABANA SANTA' A LA BOTELLA

Carbono 14 contra el fraude en los vinos

Los científicos australianos han inventado un método para descubrir los
vinos fraudulentos, según un estudio realizado por expertos de la
Universidad de Adelaida y de la Australian Nuclear Science and
Technology Organization (Organización Australiana de Ciencia y
Tecnología Nucleares, ANSTO). El director del equipo, el doctor Graham
Jones, del Departamento de Horticultura, Viticultura y Enología de esa
Universidad, ha colaborado con el doctor Ewan Lawson y con el doctor
Claudio Tuniz de la División de Física de ANSTO para autentificar
muestras de vinos utilizando su datación por carbono 14. Y es que, por
muy bien que se imite, el líquido dentro de una falsa botella de Vega
Sicilia 1970 no va a haber sido elaborado en 1970...

Jones explica que el estudio mostraba que la datación por
carbono -método más conocido por su aplicación a la 'Sábana Santa' de
Turín y a vestigios antiguos tales como las esculturas de piedra- puede
utilizarse asimismo para datar cosechas recientes de vino. Según él, "la
detección de aditivos prohibidos y de otras adulteraciones vinícolas es
de creciente importancia para la industria".

El método se fundamenta en la medición de las minúsculas cantidades de
carbono 14 en elementos que estuvieron en su día en equilibrio con la
atmósfera. Incorporadas en el dióxido de carbono, se liberaron
cantidades relativamente grandes de carbono 14 como resultado de las
pruebas atmosféricas con armas nucleares durante los años 50 y
principios de los 60. La captación de este dióxido de carbono
atmosférico por las plantas significa que los productos derivados de las
mismas pueden ser datados con exactitud.

El doctor Jones afirma que "las cantidades de carbono 14 que se hallan
en los elementos de las plantas en fechas determinadas se conocen por
los estudios de los anillos de los árboles y por las muestras de dióxido
de carbono atmosférico". Y agrega: "En el caso del vino, los azúcares y
otros componentes, tales como los compuestos de sabor acumulados en las
uvas durante su maduración, contienen esta información sobre su edad.
Cuando las uvas han fermentado en vino, esta información es retenida en
el alcohol y en muchos otros componentes del vino".

Los niveles de radiocarbono atmosférico aumentaron tras las pruebas
nucleares durante la Guerra Fría. En las explosiones de bombas se
generaron las partículas eléctricamente neutras, los neutrones, que
interactuaron con el nitrógeno atmosférico para formar el radioisótopo
de carbono.

El doctor Jones explica un descubrimiento importante, como parte de esta
investigación, es que la cantidad de carbono 14 en el hemisferio sur
aumentó aproximadamente un año después de que hubiera aumentado en el
hemisferio norte. Puesto que el carbono 14 se encuentra en una parte por
cada billón o menos de otros isótopos de carbono, precisa unas
mediciones extremadamente sensibles. Estas mediciones fueron
supervisadas por el Doctor Tuniz y por el doctor Lawson, del grupo del
Acelerador de Espectrometría de Masa (AEM) del ANSTO. El AEM es una
técnica analítica ultrasensible, basada en la utilización de un
acelerador de iones.

La mayor parte de las mediciones de las cosechas coincidieron
exactamente con las fechas que figuraban en las etiquetas. Sin embargo,
los investigadores prosiguen su trabajo para verificar los resultados de
una muestra que arrojaba una discrepancia significativa con respecto a
la cosecha impresa en la botella.

El doctor Jones señala que la proporción de carbono 14 a carbono
ordinario (carbono 12) en el dióxido de carbono de la atmósfera está
disminuyendo hasta el punto en que este método puede volverse inexacto
dentro de un periodo de 10 años aproximadamente, a menos que se diseñe
un equipo más sensible.

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Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife)

DOBLANDO CUCHARAS E INSULTANDO A LA AUDIENCIA.
Por: Ricardo Campo Pérez.

Quizá sería suficiente con decir: "¿Se creen que somos estúpidos?". O
aquella otra frase más elegante de H. L. Mencken: "Una carcajada vale
por mil silogismos". Cualquiera de los dos asertos es más que suficiente
para retratar la indignante aparición del prestidigitador Uri Geller en
la primera cadena de la televisión pública española en un programa de
variedades llamado "Tiempo al tiempo", presentado por Concha Velasco.

Al lado de Uri, la extasiada Velasco parecía estar frente a un hombre
santo, como si se le hubiese dado la oportunidad de contemplar la
manifestación de un poder sobrehumano. Terciando, José María Íñigo, que
sabe perfectamente que el israelí es un gigantesco farsante, pero que
prefiere aparecer en la pantalla como su introductor en España, sabedor
de que aquella lejana exhibición del doblador de cucharas en septiembre
de 1975 en el programa "Directísimo" fue un hito en la historia de la
televisión española; y eso acarrea su pequeño prestigio. Más de 25 años
después nos lo presentaron como una vieja historia que no ha perdido
lustre. Realmente la audiencia resultó impactada por entonces: miles de
personas tomaron sus viejos relojes para que Geller, con su "fuerza
mental", los pusiera en movimiento. Sin duda tuvo éxito. Pero es que
cualquiera podría tenerlo: entre miles, por simple probabilidad, una
porción se pondrán en marcha con sólo darles cuerda de nuevo -que es lo
que Geller pide a la audiencia, además-, con una pequeña sacudida... Por
supuesto, en estas ocasiones llaman al programa los que lo logran...;
¿por qué no llaman aquellos cuyo reloj sigue tan parado como antes, que
serán una parte lógicamente proporcional?

La entrevista fue totalmente parcial, como en toda ocasión en que uno de
estos personajes, ya sean astrólogos, tarotistas o divulgadores de la
falsa presencia de los extraterrestres en la Tierra, aprovechados de la
credulidad en torno al mito de los platillos volantes, etc. aparecen en
un medio: nada de crítica, ni un solo escéptico en el plató. ¿Por qué no
se preguntó a Geller por Jim Carson, popular presentador de la CNN
americana que hace 20 años ridiculizó a Geller ante toda la audiencia
cuando éste no pudo adivinar en qué recipientes de metal había agua y en
cuáles no, sólo porque el israelí no había podido manipular con
antelación las vasijas ni tocarlas durante sus vanos intentos ante las
cámaras? ¿Por qué no se le recordó la molesta presencia del mago
escéptico y "cazador de charlatanes" James Randi, capaz, al igual que
todo buen mago e ilusionista, de reproducir todos los trucos de Geller,
como doblar cucharas o adivinar lo que alguien ha dibujado en un papel?
Porque de eso se trata, de simples trucos de ilusionismo. Todos podemos
aprender estas habilidades, trucos de magia para principiantes. Sólo que
Geller hace uso simultáneo de esa ridícula virtud que es el carisma, de
esa capacidad para escenificar un proceder esencialmente fraudulento, de
cautivar a las mentes menos críticas que lo contemplan y tragan sin
masticar.

La hilarante conversación mantenida con el mago Geller podría ser
analizada en sus más mínimos detalles y descubrir cómo se construye un
"poder" de la nada, sólo con un poco de habilidad, "tablas" para salir
en la tele, mucha credulidad, una audiencia entregada y afirmaciones
totalmente gratuitas y rotundamente falsas. Nos quedamos con dos: en la
primera la presentadora afirma que sólo usamos una parte de nuestro
cerebro. Se trata de una curiosa y falsa leyenda ampliamente extendida
entre el gran público. Cualquier psicólogo o neurocientífico nos dirá
que usamos todo, absolutamente todo nuestro cerebro en incontables
ocasiones a lo largo del día; tan sólo para coger un vaso de agua de una
mesa son innumerables los recursos cerebrales que entran en juego. El
otro argumento fue de los que hacen época: según Iñigo, los magos nunca
fallan en sus trucos, pero Geller sí ha fallado. Sin duda, Íñigo nos
quería vender que el spoonbender profesional (doblador de cucharas) es
un dotado, un ser que posee cualidades que no están solo en su mano, que
no se reducen a una operación técnica como las de los magos, que
proceden de una esfera trascendente que por obra y gracia de estos
deleznables espectáculos televisivos queda convertida en un reino de
simples efectos especiales. Por supuesto, Geller nos recordó al final
que seamos positivos y optimistas con nosotros mismos, porque así nos
pasarán "cosas buenas", pinceladas nuevaeristas de las que este
individuo echa mano como un vendedor cualquiera en el mercado
multinacional de la "nueva conciencia" y "desarrollo personal".

La verdad es que a Geller hay que reconocerle una vez más su abrumadora
capacidad para ejercer efectos a distancia: consiguió insultar y ofender
a la inteligencia de buena parte de la audiencia; intentó que
comulgásemos con unas gigantescas ruedas de molino; se nos trató como a
ignorantes necesitados de consejos vitales vendidos en un bazar de
pseudo-espiritualidad de todo a 100; se nos revolvió el estómago; la
adrenalina circuló aceleradamente por nuestras venas; se nos entrecortó
la respiración; y dejamos de salivar durante un rato. Y todo ello con su
presencia y su palabra, señor Geller. No está mal para un "dotado".

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Divulcat http://www.divulcat.com/

LA ADICCIÓN A INTERNET NO EXISTE
Por: Helena Matute.

Cada vez hay más clínicas virtuales que hacen sus buenos negocios
tratando on-line la adicción a Internet. Y sin embargo, la adicción a
Internet no existe.

En nada se parece la famosa adicción a Internet a las adicciones que se
describen en los manuales de psicología y psiquiatría. La adicción a
Internet es esa necesidad imperiosa que tanta gente siente de conectarse
a Internet nada más levantarse por la mañana. O sea, algo así como la
adicción a leer el periódico, pues también hay mucha gente que necesita
leer el periódico mientras desayuna y no le gusta nada quedarse un día
sin periódico. ¿Que a algunos les quita mucho tiempo? Claro, pero las
adicciones no se definen por el tiempo que nos ocupan. También ver la
televisión o leer el periódico quita tiempo a la gente y sin embargo
nadie es adicto al periódico o a la televisión. La nicotina, en cambio,
es adictiva y no nos quita tiempo.

La adicción a Internet no figura en el DSM IV, el manual más utilizado
para el diagnóstico de desórdenes mentales, editado por la Asociación
Americana de Psiquiatría, y tampoco ha sido aceptada por la Asociación
Americana de Psicología. Los defensores de su existencia se escudan en
que la red Internet es aún muy nueva y por eso no ha sido aún aceptada
la existencia de esta adicción por las principales asociaciones
profesionales.

Adicciones químicas

Lo comparan con la adicción al juego, al sexo, a las compras,
llamándolas a todas ellas, de manera colectiva, “adicciones no químicas”
. Sin embargo, el DSM IV no considera ninguna adicción no química: las
adicciones se definen según la sustancia que las causa. Los
comportamientos compulsivos han existido siempre, pero pertenecen a una
categoría diagnóstica muy distinta.

El término “adicción a Internet” fue originalmente una broma de esas que
acaban dando la vuelta al mundo varias veces por correo electrónico. En
un foro de profesionales de la salud mental, Ivan Goldberg intentaba
hacer una parodia del DSM IV. En el mensaje afirmaba Goldberg
irónicamente haber descubierto un nuevo síndrome, el “Síndrome de
adicción a Internet”, y proponía crear nada menos que el primer
cibergrupo de ciberadictos anónimos. Algo así como la primera asociación
de alcohólicos anónimos que se reúne tomando copas en un bar. Casi nada.

El término “adicción a Internet” fue originalmente una broma de correo
electrónico

Esto ocurría en 1995 y lo triste es que hubo mucha gente que se lo
creyó; o que no leyó el mensaje despacio antes de reenviarlo a sus
amistades; o que, sencillamente, no tuvo interés en aclarar el
malentendido que empezaba a extenderse, quizá para así dar cobertura a
la alarma sobre el nuevo síndrome de adicción a Internet. Incluso quizá,
algunos, para poder sentar las bases de un nuevo negocio bien rentable:
el del tratamiento on-line de la adicción a Internet. Afortunadamente
todavía puede consultarse el mensaje de Goldberg en las secciones de
humor de algunas universidades.

Existen muchas clínicas virtuales que hacen sus buenos negocios tratando
este síndrome, pero no me pidan que les de esas direcciones. Cada vez
hay más noticias, en todos los medios de comunicación, en cualquier
programa de radio, en cualquier página web, que dan por probada la
existencia de la adicción a Internet y dan direcciones de clínicas
virtuales donde tratar el síndrome sin dejar de usar Internet. Después,
la gente acude a las ciberclínicas, y si de verdad tenían algún
problema, difícilmente será resuelto. Sencillamente porque está mal
diagnosticado.

Utilización excesiva, no adictiva

Pero si no existe la adicción a Internet, ¿qué hay, entonces, de esas
personas que pasan tantas horas enganchadas y tienen tanta dificultad
para desconectar? Sí, podemos hablar, claro está, de personas que
utilizan Internet de manera excesiva; y también de personas que ven la
televisión en exceso, y de personas que hacen más deporte de lo normal,
incluso de personas que leen más de lo normal para nuestro modo de vida.
¿Vamos a llamarlas adictas a todas ellas? Es absurdo.

Para empezar, no sabemos todavía qué es normal, dice el doctor Leonard
Holmes, que se pregunta cómo pueden algunos estar hablando de
utilización patológica de Internet si ni siquiera sabemos todavía qué es
un uso “normal” de Internet.  Convendría también preguntarse, como hace
el doctor Grohol, qué será normal dentro de unos pocos años, cuando ya
todos podamos pasar en Internet el mismo tiempo que ahora pasamos viendo
la televisión. ¿Se dan cuenta de que si seguimos así, cuando todos
pasemos en Internet el mismo tiempo que pasamos ahora viendo la
televisión, todos los desórdenes mentales que ya existen podrán acabar
siendo atribuidos a la adicción a Internet?

Meter en el saco de la adicción los problemas psicológicos de los
internautas es como volver a la época en la que todo se explicaba con el
complejo de Edipo

Es cierto que dedicar muchas horas a una actividad se ha de traducir,
por fuerza, en una disminución de las horas que dedicamos a otras
actividades. Y esto a veces puede causar problemas. El estudiante que
pasa demasiadas horas leyendo lo que le apetece en vez de los libros de
texto acabará teniendo problemas en sus estudios, al igual que el que
pase muchas horas por ahí con los amigos, o haciendo deporte, o
charlando con gente en Internet.

Y puede que no solo tenga problemas en los estudios, sino que a lo mejor
también puede llegar a tener problemas con su familia y amigos si su
actividad preferida acaba convirtiéndose en un obstáculo para estar con
ellos. Pero lo que conviene dejar claro es que ni Internet, ni el
deporte, ni los libros, ni los amigos son adictivos. Internet es solo
una tecnología de comunicación humana. Y los amigos, los libros, el
deporte... bueno, ya saben ustedes lo que son.

Distribuir mejor el tiempo

El problema, en todo caso, será que ese estudiante de nuestro ejemplo no
está dedicando el tiempo necesario a otros aspectos de su vida que
también son importantes, y por tanto, tendrá que aprender a distribuir
mejor su tiempo si le interesa conservar también esas otras cosas. Pero
un diagnóstico como ese no se parece en nada a un diagnóstico de
adicción. Y su tratamiento también deberá ser muy distinto.

Quizá un tratamiento para mejorar los hábitos de estudio sea lo único
que necesita ese estudiante. O quizá no, quizá necesite mejorar algún
aspecto de su personalidad, quizá una simple timidez que le impide
relacionarse de otra forma con la gente. Quién sabe. Eso tendrá que
determinarlo un profesional tras un diagnóstico individualizado. Lo
único que está claro es que si seguimos metiendo en el saco de la
adicción a Internet todos los problemas psicológicos que vayan
apareciendo en la gente que utiliza la red, no haremos sino volver a la
época en la que todo se explicaba acudiendo al mismísimo complejo de
Edipo.

Para más información:

DeAngelis, T.:  Is Internet addiction real?
http://www.apa.org/monitor/apr00/addiction.html
Página de Grohol http://psychcentral.com/grohol.htm
Holmes, L.:  What is “normal” Internet use?
http://mentalhealth.miningco.com/library/weekly/aa100697.htm
El mensaje de Goldberg
http://www.cog.brown.edu/brochure/people/duchon/humor/internet.addiction
.html


[Nota] *Helena Matute es catedrática de psicología en la Universidad de
Deusto y una entusiasta de la divulgación científica. Ha publicado
numerosos artículos de investigación y colabora en el comité editorial
de varias revistas científicas. Su página web está en
http://sirio.deusto.es/matute/

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EL OVNI QUE NO FUE
Por: Christian Sanz

Mi abuela solía decir que “no todo lo que brilla es oro”. Ella siempre
me decía que debía ser muy cauto a la hora de certificar lo que fuera
como cierto.
Aunque suene imbécil, esa misma frase debería ser un filtro en los
medios y tantos otros ámbitos como para no caer en tantas trampas
cotidianas.

Luego del atentado ocurrido el día 11 de septiembre en Nueva York, mucha
gente (inescrupulosa) ha salido a aprovecharse de la situación. Desde
numerólogos hasta clarividentes han salido a decir que era algo que
estaba escrito por el destino. Algo extraño ya que, paradójicamente,
nada habían anticipado antes de que sucediera.

Y, si algo nos faltaba, era justamente el tema OVNI. Bien... no ha
pasado demasiado tiempo como para que algún avivado saliera a hablar de
que los OVNIs tenían alguna intervención en el tema.
En nuestro país -que nunca puede ser menos a la hora de la avivada-, la
mecha fue encendida por un autotitulado “investigador de OVNIs” llamado
Francisco Fazio. Un joven que suele comprar historias ya desprestigiadas
y refutadas en otros países y que sale a “venderlas” a los medios
nacionales.

Esa locura por el tema Ufológico ha llevado a Fazio a trabajar con gente
como Jaime Maussán, un chanta mexicano que suele certificar como
auténticas muchas supuestas evidencias de OVNIs que luego se descubren
fraudulentas. Uno de sus papelones más recordados es el de haber avalado
un descenso de OVNIs en la ciudad de Metepec que luego se desenmascaró
de manera vergonzosa
(http://www.tioabel.com/enlaces/phpHoo2.php3?viewCat=5).

Por otro lado, el chanta de Fazio ha dado difusión en nuestro país a un
video de un falso doctor llamado Jhonatan Reed, en el que supuestamente
este último mata a un extraterrestre y lo guarda en un freezer.

Este joven ufólogo (?) muestra, como prueba de que el video es
auténtico, el estudio de un microbiólogo llamado Harold Chacón (que por
el apellido merecería ser ginecólogo). Hete aquí que este tal Chacón
(que nunca quiere mostrar su título) asegura haber estudiado en la
Universidad Católica de Puerto Rico, una institución que no posee dicha
carrera.
Finalmente se ha demostrado que el amigo Harold es empleado de una
gasolinería.

Asimismo, Reed asegura poseer un brazalete confeccionado con un material
desconocido en el planeta tierra. Se ve que nunca le contaron que existe
algo llamado “Rubbermaid”, que sirve para tapizar escritorios y cuyo
material es el mismo que el que tiene el citado brazalete.
En esta oportunidad, Francisco Fazio ha traído a nuestras tierras el
video de un OVNI que sobrevuela las torres gemelas un mes antes del
atentado del 11/9.
Considerando que la locura ufológica de este joven desborda su capacidad
de raciocinio, vamos a comentar un par de cosas que a lo mejor debería
haber analizado antes de mostrar este fraudulento video.
La cinta en cuestión fue enviada por una tal “Bárbara S.” a la cadena de
televisión “ SCIFI”, a partir de lo cual comenzó a tener la fama que se
le atribuye.

Desmenuzando lo que se ve en el video, el cual fue analizado por
expertos, se puede ver que:

1- El supuesto OVNI despega en forma ascendente (diagonal) pero al
seguirlo, el camarógrafo lo toma en línea recta y sabe exactamente donde
estará detenido.

2- Cuando el OVNI sale disparado de las torres gemelas -pasando cuadro
por cuadro el video-, se ve que el brazo de Bárbara lo señala sabiendo
donde se va a detener, aun cuando el objeto no terminó su
desplazamiento.

3- El OVNI, cual el camaleón, va cambiando de forma según la ocasión:
    a) Cuando aparece entre las torres gemelas el objeto es el clásico
OVNI en forma de 2 platos invertidos y de color claro.
    b) Cuando sale disparado de las torres gemelas es un OVNI alargado
en forma de cigarro.
    c) Cuando se lo ve a lo lejos frente al helicóptero tiene la misma
forma del primer objeto (inciso a).
    d) Al empezar su trayectoria hacia el frente del helicóptero en los
primeros cuadros ya tiene otra forma, con una cúpula en la parte
superior y ya se ve de un color mas oscuro.
    e) Cuando pasa frente al helicóptero su forma es el de una
hamburguesa y con una separación en el centro.

4- En su trayectoria hacia el helicóptero, el OVNI desaparece en mas de
5 cuadros en el video.

5- La reacción de las personas que están en el helicóptero (Bárbara, su
amigo y el piloto) es llamativa. En ningún momento se capta una
expresión de susto y solo se escucha la voz de ella sin asombro.

6-Se escucha un leve sonido del OVNI al pasar encima, pero ¿Por qué no
se escuchan las hélices del helicóptero?

7- La voz de Bárbara se escucha con gran nitidez, ya que tiene conectado
un micrófono para que no se pierda con el ruido de las supuestas
hélices. Por cierto, ¿Qué hélices si no hay sonido de ellas?.

Los expertos que han analizado el video demostraron que, cuando se
detiene el OVNI encima del helicóptero se pueden ver los píxeles y
retoques que tiene.

En el análisis por computadora se tomaron 2 cuadros, uno donde el OVNI
está frente al helicóptero y otro donde se ve que deja la estela de
humo. Esto se hace con el programa PhotoShop y es un efecto de nombre
"RELIEVE". El primer OVNI no tiene dimensión aunque la ciudad de Nueva
York al igual que el helicóptero sí la tienen. Pero en el segundo cuadro
el OVNI tiene la dimensión que antes no tenía.

Más allá de lo burdo del video y de la evidencia que demuestra que es
“trucho”, la misma cadena SCIFI ha admitido que es falso.
El mismo fue creado por la compañía Edefex USA (*) en 1999 y dado a
conocer en el año 2000 por la citada cadena de televisión.
Lo que querían hacer era algo similar a lo que en el siglo pasado
hiciera Orson Wells con la novela "La Guerra de los Mundos" de H.G.
Wells, ya que SCIFI estaba perdiendo auditorio y de esta manera podían
hacer publicidad en el anuncio de su semana de "Ciencia Ficción".

Para que no queden dudas, Edefex ha explicado las cuatro partes de cómo
fue realizado el video:

    a) Se contrato a un piloto para que hiciera tomas de la ciudad de
Nueva York y principalmente de las Torres Gemelas.

    b) Se contrato a 3 actores y se hizo una toma desde la supuesta
cabina del helicóptero con las personas a bordo.

    c) Se creó un objeto (OVNI) digitalizado, dándole movimiento y
forma.

    d) Por ultimo, se anexó el audio tanto del OVNI como de la actriz.

En el canal de SCIFI lo han pasado a cada hora aunque no tuvo mucho
éxito, ya que muy pocas personas en EE.UU. creyeron que fuera cierto.
Así y todo algunos incautos, como el chanta de Fazio, han caído en la
trampa, por el simple motivo de que no han chequeado mínimamente la
supuesta evidencia.
Es por eso que creemos que este caso debe ser paradigmático para que
cada persona haga un mínimo análisis del tema que sea, antes de afirmar
cosas descabelladas.
Es lamentable que estas confusiones sucedan, ya que generan expectativas
vanas en la gente y solo sirven para que muchos inescrupulosos ganen su
buen dinero.

Fazio, lamentablemente, seguirá vinculado a personajes fraudulentos como
Reed y Maussán a los cuales invitamos a presentar su evidencia y ganar
los U$S 100.000 que otorgamos a cualquier persona que presente una sola
prueba de que nos visitan seres de otros planetas (obviamente nunca
aceptarán).

Esa misma evidencia esquiva que se niega a aparecer es la misma que
todos estos chantas utilizan para estafar hablando de tonterías tan o
menos creíbles que el ratón Pérez o los Reyes Magos.

[Nota] *Christian Sanz ostenta el cargo de Presidente de la
recientemente creada Asociación Argentina de Lucha Contra las
Pseudociencias (ASALUP) www.asalup.org
Edefex USA es una compañía que desde hace algunos años ha trabajado para
Hollywood en películas de Efectos Especiales, sus oficinas se encuentran
en la ciudad de Los Ángeles, California EE.UU.. y ha sido galardonada
con Premios muy importantes a nivel mundial por sus trabajos en F/X.

Para más información:

Acerca de los fines y objetivos de ASALUP
http://asalup.org/boletin/boletin1.htm

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El País http://www.elpais.es/

EL ROSARIO DE LA AURORA DE LA RAZÓN LAICA
Por: Francisco Fernández Buey

Cuarenta y ocho horas después de los atentados contra las Torres Gemelas
de Nueva York y contra el edificio del Pentágono, el presidente de los
EE UU declaró que no se trataba simplemente de un acto terrorista, sino
propiamente de un 'acto de guerra' y que, como tal, exigía también una
respuesta militar. Ésta no se ha hecho esperar. Coincidiendo con la
festividad cristiana del Rosario, las ciudades afganas de Kabul,
Kandahar y Jalalabad han sido bombardeadas. Aún no sabemos con qué
resultados. Sólo sabemos que, desde Afganistán, Osama Bin Laden advierte
a nuestros dirigentes, y a través de ellos a todos nosotros, que los
islamistas están preparados para una larga guerra de liberación, que
incluye las tierras de Palestina. Así que ya estamos, una vez más, en
guerra: santa para unos, de civilización para otros.

Lamentadas las muertes de tantos inocentes, los europeos discuten ahora
si vamos a entrar en la fase anunciada de 'guerra de civilizaciones' o
si más bien vamos a vivir la enésima forma de la lucha entre las clases
en el plano mundial, o sea, en un mundo en el que la agudización de las
desigualdades socioeconómicas estará constantemente cruzada ya por las
diferencias étnicas y culturales. Nadie dice querer la guerra de
civilizaciones, pero las comandancias y liderazgos de las dos partes
hablan y actúan como si la guerra entre civilizaciones fuera inevitable.
De creer a unos y a otros, la razón laica estaría ya entre la espada y
la pared, obligada a elegir nuevamente entre Guatemala y Guatepeor. La
neutralidad vuelve a ser equiparada al carro de la basura. Y de seguir
así, sin una presión mayoritaria contra la guerra, aquí y allí, lo más
seguro es que este 7 de octubre haya empezado el rosario de la aurora de
la razón laica.

Habría que hacer algo para evitar que eso ocurra. Y una de las cosas que
podemos hacer a este respecto es llamar la atención, una vez más, sobre
los males de la guerra, de esta guerra. Cuando estalló la Primera Guerra
Mundial, Karl Kraus, que era un pacifista atípico, dio un buen consejo:
dar un paso al frente... y callar. Pero luego él mismo escribió un
montón de páginas sobre lo que llamó los últimos días de la humanidad.
Tal vez porque el silencio, incluso cuando sale de la sensibilidad de
quien da el paso al frente, otorga.

La gran mayoría de los individuos que componen el género humano son
pacifistas en un sentido muy preciso: prefiere la paz a la guerra. Esta
mayoría es también pacifista en un sentido secundario: tiende a
considerar que toda guerra pasada, independientemente de lo que dijeran
de ella los poderes de la Tierra, fue un mal. Incluso los que un día
glorificaron la guerra o la justificaron como un mal menor, tienden, con
los años, a considerar que fue un mal mayor. Pero esta mayoría vacila
cuando se ve obligada a pensar no en las guerras del pasado, sino en la
posibilidad de una nueva guerra en el presente. Entonces casi siempre se
acaba encontrando lo que se busca: el argumento para decidir que, a
diferencia de las guerras anteriores, ésta del presente sí es justa,
está justificada moral y/o políticamente.

La paradoja que brota de ahí es tan llamativa como terrible: casi todas
las guerras del pasado, o aquellas que en el presente afectan a los
otros, son deplorables, irracionales o males en sí, pero aquellas
guerras que propugnan 'los nuestros' en el presente son necesarias,
moralmente justas y acordes con el derecho internacional existente. Esta
paradoja tiene su base en la creencia, muy extendida, según la cual
nuestra civilización, aquella de la que formamos parte, es superior a
cualquier otra forma de civilización. Esta creencia, aunque con
derivaciones contrapuestas, está metida en el tuétano de las diferentes
culturas, etnias y civilizaciones. Unos, como Berlusconi, expresan esta
creencia de la manera más abrupta, y otros, que sienten aproximadamente
igual que Berlusconi, expresan la cosa de forma más sofisticada. Pero
unos y otros quieren guerra.

Por lo que se sabe de su historia escrita, la humanidad ha cambiado muy
poco en estas cosas. En la mayoría de los textos escritos de las
distintas culturas, tradiciones y civilizaciones es posible encontrar
las dos cosas: la justificación del genocidio o del etnocidio en nombre
de la superioridad moral o religiosa de la propia cultura y el lamento
ante los estragos de la guerra. Pero justificación de la guerra y
lamento de sus consecuencias no suelen ir juntos en esos textos, no
suelen ser simultáneos. Así es que no se ve por qué hay que elegir entre
civilizaciones o culturas tomadas en bloque, en su conjunto.

Lo que diferencia una cultura ilustrada de la mera expresión de aquella
instintiva creencia compartida es la duda racional sobre el valor moral
de los argumentos elaborados por 'los nuestros' para justificar la
guerra en el presente: la simultaneidad de la creencia instintiva en la
superioridad de la propia civilización y del rechazo, ya no de toda
guerra, sino de la guerra que se anuncia y que, por el momento, la
mayoría cree justa. La razón ilustrada quiebra cuando la creencia
instintiva logra adornarse retóricamente con el argumento de que lo
ocurrido ahora es una novedad absoluta, algo que no había ocurrido nunca
antes en la historia de la humanidad. Pues esta idea de la novedad
absoluta de lo acontecido suele llevarse por delante todo el esfuerzo de
la razón en favor del derecho de gentes y de la regulación de los
conflictos internacionales. Algo así pasó, en el marco de nuestra
cultura, en el momento de la guerra del Golfo; volvió a pasar en el
momento de los bombardeos de Belgrado y Bagdad, y está pasando ahora, en
escala ampliada, después de lo ocurrido el 11 de septiembre y el 7 de
octubre.

Pero ¿cuál es la novedad ahora?

No, desde luego, el acto en sí del 11 de septiembre, ni siquiera el
altísimo número de muertos causado. Tampoco es novedad el terrorismo en
sí: de eso y de sus contradicciones sabíamos ya mucho, y desde hace
mucho tiempo, por el Dostoievski de 'los endemoniados'. Tampoco son una
novedad absoluta, hablando con propiedad, los medios empleados en esa
bárbara acción. Estos medios son una combinación de herramientas y
tecnologías modernas y premodernas. Tampoco es novedad el odio al tipo
de civilización que simbolizan los EE UU de Norteamérica: ahí estaba ya
el Manifiesto de Unabomber como muestra, y en los mismos EE UU se hizo
una película basada en la vida real del personaje. La novedad, relativa,
del 11 de septiembre es la forma en que se han combinado técnicas y
fines: antiquísimas creencias religiosas persistentes, cuchillos
premodernos, modernos aviones y posmodernos ciudadanos entre las
víctimas, los victimarios y los observadores del hecho. La novedad,
relativa, del hecho es que el malestar ante la modernidad no se ha
manifestado en EE UU como contracultura interna a la propia cultura (que
es lo que venía ocurriendo desde la década de los sesenta hasta las más
recientes acciones contra la globalización en Seattle, Praga y Génova),
sino como una contracultura que tiende a percibirse como externa e
inasimilable. También las anteriores formas 'terroristas' de la
contracultura combinaron antiguas creencias (premodernas) con las más
novedosas técnicas (modernas), seguramente porque las técnicas son y
serán siempre de doble uso. Lo verdaderamente nuevo es que esto de ahora
se ha percibido como un ataque exterior a 'nuestra' civilización, a una
civilización que, contradictoriamente, se define a sí misma como
multicultural, pero que no sabe nada, o apenas nada, de las culturas que
supuestamente la integran en un mundo globalizado.

El gran problema, el problema de fondo que se oculta en este nuevo
redoble de tambores, es saber precisamente de qué guerra estamos
hablando cuando, para decirlo como lo decía El Roto no hace mucho, 'ya
todo es Occidente'. ¿Hay enemigo 'externo' en un mundo globalizado como
el nuestro? Parodiando al poeta: ¿Qué será de nosotros sin 'bárbaros'
externos?

Y el primer equívoco al que tendrá que hacer frente la razón laica es la
posibilidad de dejarse embaucar por la consoladora idea de que ésta va a
ser la primera guerra 'limpia', una guerra en la que la absoluta
superioridad modernizadora de 'los nuestros' va a acabar de golpe con
los restos medievalizantes del planeta en nombre de la democracia y de
la libertad. Eso ha sido siempre la ilusión del progresismo
descabellado. De la misma manera que el 11 de septiembre fue una
combinación trágica de lo moderno, lo posmoderno y lo premoderno,
también, previsiblemente, lo será lo que siga al 7 de octubre. Pues ¿qué
es si no la combinación que se perfila entre los misiles de última
generación, la infantería de la Alianza del Norte y la imposición de un
rey antiguo cooptado por la CIA con 'las tribus' contra un enemigo que
puede usar armas químicas o bacteriológicas con los conocimientos
adquiridos en las mejores universidades norteamericanas y en nombre de
la grandeza de Alá?

Si esto es así, en vez de dedicar tanto tiempo y tanto espacio a buscar
un enemigo externo entre religiones y civilizaciones a las que hemos
colonizado y acogotado durante siglos, y en una época en que las armas
que posee la Gran Alianza podrían destruir unas cuantas veces al
conjunto de la humanidad, ¿no sería mejor dar por supuesto que también
'ellos' son mayoritariamente laicos, como nosotros, y actuar sobre las
causas (el hambre y la pobreza, las enfermedades y la esclavitud, la
prostitución forzada y el uniformismo cultural impuesto) que hacen que
la otra parte de la humanidad perciba no sólo a los dueños del mundo,
sino a los pueblos de Occidente como el gran Mal? Justicia, y no
venganza; nuevo derecho de gentes, y no guerra. Eso es lo que vienen
exigiendo desde hace décadas personas que, como Edward Said, Tayyeb
Saleh, Amin Maalouf y tantos otros, llegaron desde el mundo que ahora se
demoniza para enseñarnos qué es realmente Oriente visto desde Oriente,
qué fueron las cruzadas vistas por los árabes y qué herencia dejaron,
qué quieren y que sienten los hombres en la época de la gran migración
al Norte y por qué el sentimiento de la diferencia, tan respetable, da
lugar a veces a identidades asesinas.

Prolongar ahora, en este momento trágico, la razón ilustrada, que no
quiere guerra de civilizaciones ni retornos religiosos, obliga de nuevo
a atreverse a pensar. Y siendo occidentales cuando 'ya todo es
Occidente', tal vez a pensar con un poco más de concreción lo que nos
invita a pensar, juntos, el físico paquistaní Parvez Hoodbhoy desde la
Universidad de Islamabad: ¿qué estamos haciendo mal para tener que
sufrir este desastre los laicos de aquí y los de allí?

[Nota] *Francisco Fernández Buey es coordinador de la Cátedra Unesco /
UPF para estudios interculturales

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El Correo http://servicios.elcorreodigital.com/

EL ORIGEN DE LA HUMANIDAD
Por: Francisco J. Ayala

La Biblia sitúa el Jardín del Edén en la cercanía de los ríos Tigris y
Éufrates, en la región del Medio Oriente donde hoy existen Irak y Siria.
Allí puso Dios al hombre «para que lo labrara y lo guardase» (‘Génesis’,
capítulo 2, versículo 15).

La ciencia nos dice que los humanos venimos de África. Nuestros
antepasados de hace dos millones de años eran ya humanos, pertenecían a
la especie ‘Homo erectus’ (hombre erguido). Eran individuos de 1,3 a 1,4
metros de altura y con un cerebro de un kilo de peso, cuatrocientos
gramos menos que el nuestro. Construían utensilios rudimentarios de
hueso y de piedra, de los cuales se han encontrado muchas muestras. Los
‘Homo erectus’ son los primeros homínidos que salen de África, su
continente natal, para esparcirse por otros continentes. ‘Homínidos’ es
el término con el que nos referimos a nuestro linaje, una vez que se
separa del de los simios.

Nuestros parientes animales más próximos son los chimpancés. Tanto sus
antepasados como los nuestros vivían en África tropical. El linaje de
los homínidos se separa del de los chimpancés hace seis millones de
años. Los primeros restos fósiles de homínidos que conocemos son de
África, de hace 4,5 millones de años. Eran bípedos, como nosotros, de
algo más de un metro de altura y con un cerebro mucho más pequeño que
‘Homo erectus’, de unos 300 gramos, como el de los chimpancés actuales.
A estos homínidos y a sus descendientes durante dos millones de años más
se les llama ‘Australopithecus’.

Los primeros homínidos que reciben el nombre ‘Homo’ aparecen en África
tropical hace algo más de dos millones de años; pertenecen a la especie
‘Homo habilis’. Son también los primeros en hacer utensilios de piedra.
Son individuos todavía menudos, pero su cerebro llega hasta los 800
gramos, más del doble del de ‘Australopithecus’, los primeros homínidos.

Los individuos de ‘Homo erectus’ son los primeros viajeros
intercontinentales. Desde África se dispersan a través de Asia Menor y
el Próximo Oriente, llegando por un lado hasta España y por el otro
hasta cerca de Pekín, en el norte de China, y hasta la isla de Java, en
Indonesia. Los fósiles más antiguos de Atapuerca, cerca de Burgos, que
tienen 800.000 años, son descendientes de ellos. Los ‘Homo erectus’ más
antiguos de Europa se han encontrado en Georgia, donde vivían hace 1,6
millones de años. (La localidad de Dmanisi, donde se han encontrado
estos fósiles, está cerca del límite generalmente reconocido entre
Europa y Asia; algunos autores caracterizan estos fósiles como
asiáticos.)

La dispersión de ‘Homo erectus’ por los continentes del Viejo Mundo es
la primera diáspora africana. Una segunda ocurriría mucho más tarde,
hace sólo 100.000 años. Una cuestión debatida es si los descendientes no
africanos de la primera diáspora se extinguieron completamente o si
nuestra especie, llamada ‘Homo sapiens’ (hombre ‘sabio’, como
inmodestamente nos hemos bautizado), desciende de individuos procedentes
de ambas diásporas.

Según la hipótesis llamada multirregional, los ‘Homo erectus’
dispersados por Europa, Asia y África tienen descendientes actuales, es
decir, se transformaron gradualmente de una especie a la otra, del ‘Homo
erectus’ al ‘Homo sapiens’. La hipótesis multirregional era aceptada por
los antropólogos hasta hace una veintena de años, basándose en estudios
de cráneos fósiles. Pero se ha ido desmoronando poco a poco a
consecuencia de las investigaciones de los genéticos. Los genéticos
examinan el ADN -ácido desoxirribonucleico, que contiene los genes que
transmiten la herencia biológica- en individuos de orígenes geográficos
dispares. Comparándolos, reconstruyen el ADN ancestral de todos ellos e
infieren así su origen geográfico.

Un descubrimiento importante fue el desafortunadamente conocido como la
‘Eva mitocondrial’ o ‘Eva africana’, que tuvo lugar en 1987. El hallazgo
deriva del estudio de una molécula llamada ADN mitocondrial, que se
transmite sólo por línea materna. La madre la pasa a hijos e hijas, pero
sólo las hijas la pasan a sus descendientes. Algo así como lo que ocurre
con el apellido familiar: lo pasamos a hijos e hijas, pero sólo los
varones lo pasan a las generaciones siguientes.

Este descubrimiento de 1987 demostraba que el ADN mitocondrial de los
humanos actuales estudiados, que eran de varios continentes, venía de
antepasados africanos que vivían hace unos 100.000 años. La designación
‘Eva’ para la hipótesis es desafortunada porque parece implicar
descendencia a partir de una sola mujer, lo cual ciertamente no es el
caso. Por el contrario, los cálculos indican que el número de
antepasados nunca habría sido menor de 10.000 por generación.

Pero la fecha de 100.000 años para nuestros antepasados africanos más
recientes excluye de nuestro linaje a todos los humanos que vivían en
otros continentes antes de esa época. La hipótesis del origen
multirregional fue sustituida, en la opinión de muchos antropólogos y
genéticos, por la hipótesis llamada ‘Desde África’, según la cual los
emigrantes de la segunda diáspora africana, hace 100.000 años, habrían
reemplazado completamente a los descendientes de la diáspora africana
anterior, ocurrida casi dos millones de años antes, que se habrían
extinguido.

En 1995, otro grupo de científicos, estudiando un segmento de ADN
llamado ZFY, que se transmite sólo de varón a varón, llegaba a la misma
conclusión de que todos los hombres actuales hemos heredado nuestro ZFY
de antepasados que vivían en África hace unos 100.000 años.

Más importante todavía fue el análisis, llevado a cabo hace pocos años,
de un conjunto de más de un centenar de genes en individuos
representativos de las poblaciones más diversas del mundo. La genealogía
de estos genes sitúa también en África el tronco de donde derivan todas
las poblaciones.

Lo que parecía hace unos meses una conclusión casi definitiva ha
cambiado recientemente. Dos equipos científicos han publicado este año
resultados que indican que el reemplazamiento que ocurrió durante la
segunda diáspora africana no fue completo, sino que persisten en los
humanos actuales algunos genes y rasgos anatómicos que evolucionaron en
los continentes no africanos a partir de los colonizadores de la primera
diáspora.

Uno de los trabajos, publicado en ‘Proceedings of the US National
Academy of Sciences’, demuestra la presencia en humanos actuales de ADN
derivado de australianos que no descienden de los africanos de la
segunda diáspora. El segundo estudio, publicado en la revista ‘Science’,
indica que dos poblaciones contemporáneas, una de Chequia y la otra de
Australia, retienen rasgos anatómicos heredados de homínidos que vivían
en esas regiones antes de la segunda diáspora africana.

Estos dos trabajos matizan, así pues, la hipótesis ‘Desde África’, que
tiene que ser ahora interpretada sin implicar un reemplazamiento total,
aunque fuera mayoritario. Claro que esto depende de que los resultados
de estos dos trabajos recientes sean confirmados por otros
investigadores.

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La Vanguardia http://www.lavanguardia.es/

¿Y SI EL PROBLEMA ES DIOS? (I)
Por: Gregorio Morán

Soy consciente de adentrarme en uno de esos temas delicados, de los que
más vale no escribir si se quiere sobrevivir a estos tiempos de
creyentes muy liberales siempre que no se trate de sus creencias. Se
trata de un asunto sobre el que la gente se bloquea y apela a sus
sentimientos más hondos, que en general suelen ser los más superficiales
y más violentos, y lo que pretende alcanzar la altura de una meditación
se transforma en una pelea o en una sarta de insultos descalificadores.
Aunque advierto que he de moverme en terreno minado, lo intentaré y de
paso aprovecho para decir que ya es vergüenza que en el siglo XXI aún
haya cuestiones sobre las que no se puede escribir sin herir
supuestamente la sensibilidad de quienes no muestran sentimientos en
cuestiones capitales de la vida y de la humanidad y del sufrimiento.
Pero eso sí, a "mi Dios" que no me lo toquen.

Fíjense por un momento en un detalle que es toda una categoría; en la
breve declaración última de Ossama Bin Laden se cita exactamente once
veces a Dios y una sola a Andalucía, pues bien, lo de Andalucía es un
elemento que genera todo tipo de comentarios pero lo de Dios ninguno.
Hay como un temor, nunca mejor dicho religioso, a enfocar el asunto
desde la raíz del otro y no desde las concepciones nuestras, defensivas
y autosatisfactorias. El terrorista suicida, islámico o cristiano, que
también los hay aunque menos notorios -uno de los tabúes en nuestros
medios de comunicación, como muy bien saben los periodistas que viven,
sufren y trabajan en Euskadi, es el de los funerales religiosos por los
mártires abertzales en el que los imanes católicos, popularmente
conocidos como curas, dicen cosas que de leerlas el común les evocaría
escenas que les escandalizan cuando las pronuncian los musulmanes
barbados-, el terrorista, digo, basa su acto en el más allá.
Independientemente de las variedades de los textos sagrados, en ambas
está presente la idea del cielo, del paraíso, del gozo junto a Dios que
le acoge y por tanto le bendice. Esta monstruosidad que nadie se atreve
a abordar es algo que me subleva; no porque la piensen -las creencias
pertenecen a quien las tiene y están en su derecho a defenderlas- sino
porque no se cuestiona el fondo del asunto que no es otro que ese
diabólico, digo bien, diabólico paralelo de vida eterna y de paraíso,
que para los creyentes resulta una obviedad. En otras palabras, que el
canalla capaz de matar indiscriminadamente a centenares o decenas de
ciudadanos, ya sean ancianos, señoras o niños, por el sencillo hecho de
que les ha declarado la guerra, no lo haría si no tuviese la firme
promesa del paraíso y por tanto de la bendición de su Dios. Lo de las
huríes es ya un añadido para nosotros sarcástico y que da mucho juego
para el humor, pero sin embargo no solemos hacer chistes sobre los
ángeles asexuados, tan populares entre los católicos.

¿Quién carajo es el que garantiza la vida eterna? La Iglesia católica
lleva siglos administrando la vida eterna con gran éxito de crítica y
público. En Jerusalén hay un cementerio donde enterrarse cuesta una
millonada y todo porque los rabinos aseguran que el día del Juicio Final
será el primer lugar donde resucitarán los muertos. Ahora que son tan de
uso las autocríticas históricas -una forma inane de quitarse la
responsabilidad de encima, para encanto de los cándidos- sería bueno una
revisión sobre este asunto. Para ilustrarlo yo suelo traer a colación un
personaje por el que siento especial atracción, aquel inefable Marqués
de Comillas, con plaza pública importante en Barcelona, que después de
hacer una fortuna como negrero, entre otros jugosos negocios nada
santos, se puso a bien con Dios, o al menos eso le debieron garantizar
los jesuitas de la época, donándoles nada menos que la Universidad de
Comillas, por citar su más notorio pacto con la Divinidad por mediación
de los hombres tonsurados. ¿A ustedes les cabe en la cabeza que a hombre
tan probo y tan desprendido, aunque sea tardíamente, se le haya podido
negar el paraíso? Una complejísima tela de conceptos que recuerdo muy
bien desde mi infancia, sobre los limbos y los purgatorios y los
paraísos, sin huríes pero con muchos angelitos, lo que le daba un aire
un poco mariquita al cielo, dicho sea sin ofender. Esos conceptos aún
están ahí, y no en el subconsciente colectivo sino en la cotidianiedad
de la vida intelectual de una inmensa mayoría de ciudadanos por más
pobres e ignorantes que sean, y cuanto más pobres e ignorantes más
creyentes. Lo cual se sostiene sobre una lógica aplastante: si no
creyeran en el más allá ¿cómo iban a aguantar resignadamente el más acá?

Si no hay nadie, como muy bien reconocen los expertos en asunto tan
controvertido, que pueda garantizar la vida eterna, por qué diantres la
prometen y la hacen creer y pueden cometer los mayores crímenes en su
nombre. Es verdad que cuando las sociedades se estabilizan y la gente se
vuelve menos montaraz, la idea de Dios se convierte en amor, paz,
comprensión y todo lo que hay de bueno entre las gentes, pero en cuanto
surgen problemas y se fertilizan las angustias empieza la guerra de
Dios, aquello que un criminal de guerra carlista, conocido como el Cura
de Santa Cruz, denominaba "cristazos", matar a cristazos. (Los liberales
de la época, para que no se diga, también mataban y con saña, pero al
menos no creían que por eso se ganaban el cielo). Reconozcámoslo, el
criminal ideológico es un invento religioso. Nació con el monoteísmo,
con el dios único y verdadero. El totalitarismo lo hizo laico, pero la
lección la aprendió de las Iglesias.

Mientras no conste lo contrario, la invención de Dios fue un asunto de
los hombres, y digo bien de los hombres porque habría que rastrear hasta
la magnífica Hildegarda, allá por el siglo XII, para encontrar mujeres
notables en el campo del desarrollo ideológico de esa invención. Y sobre
todo porque no conozco ninguna religión que no sea discriminatoria hacia
la mujer, cosa que no lo eran en ocasiones las religiones paganas, por
cierto. Cuando uno reflexiona sobre momentos históricos como éste que
estamos viviendo, se pregunta si eso que hemos considerado como un
avance, el paso del politeísmo pagano a un solo Dios, ha sido un
progreso de la razón o una aventura dogmática, o ambas cosas. El
politeísmo ejerció en ocasiones una mayor tolerancia religiosa; había
tantos dioses, que nadie podía enfadarse por unos cuantos más. La
sabiduría indudable de la Iglesia católica creó una mixtura entre la
antigüedad y nuestra civilización dogmática con esa fastuosa idea de los
santos, los intermediarios de Dios, pero no es lo mismo, aunque mucha
gente del común así lo crea.

Soy consciente del carácter socialmente incorrecto de esta reflexión
mía. Ahora, que hasta los ayer filósofos radicales han redescubierto las
raíces espirituales del ser y de la nada, lo mío parece disparo en un
museo, pero es así. Los hechos son tozudos y el número de gentes en todo
el mundo que viven de Dios es alarmante. Cuanto más pobre es un país más
gente tiene que vive de Dios; por si lo dudan recuerden nuestros años de
postguerra. La religión debería concebirse -entiéndanlo irónicamente-,
como si fueran armas; algo que a la humanidad le ha servido para hacer
muchas cosas, pero que alcanzado un determinado momento del desarrollo
histórico, debe guardarse en casa, en el ámbito de lo privado, y hacer
usos colectivos muy limitados, como son la caza o el deporte. No es una
minusvalorización de la religión ni de Dios, sino una necesidad social
para convivir en paz.

Escribí hace varios años, y con funestas consecuencias para mí, que el
fundamentalismo nació en Israel y es hijo del monoteísmo, del primer
monoteísmo de la humanidad. A mí, que los judíos practicantes tengan dos
lavaplatos para no mezclar productos, que un magrebí no le pueda echar
un chorizo al cuscus, que los cristianos no coman carne en vigilia, me
es indiferente, mientras no piensen que eso es lo que hay que hacer para
conseguir la vida eterna. Detrás de esa promesa de la vida eterna está
el miedo del hombre y la obligación del apostolado: convertir infieles.

Les confieso que esta reflexión absolutamente intempestiva nació al
calor de la impresión que me causaron un par de filmes magníficos que
plantean nuestro desamparo ante la muerte, o por mejor decir, ante el
fin de la vida. El cine y la vida, ése es el objeto de los artículos que
seguirán a éste. Permítanme este prólogo y sobre todo no se enfaden;
tantos años diciendo lo mismo y felices de ser tan idénticos, consientan
al menos que un día uno saque su desazón y la haga pública. Prometo no
repetirlo, siempre que la indignación de este contubernio teológico que
vivimos no me sobrepase otra vez. Aquel personaje de Dostoievsky que
llegó a decir que "sin Dios, todo estaba permitido", era un miserable
que temía a Dios y odiaba a la humanidad.

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LA DERROTA DE LA VIDA (II)
Por: Gregorio Morán

Ya es casualidad que dos filmes recién estrenados en España, y tan
diferentes, coincidan en una sola inquietud. La vida es una basura
rutinaria, hasta que un golpe certero en el meollo de tus sentimientos
te descubre que nada es basura ni rutina, sino la única oportunidad que
tienes para ser algo antes de que te devore el horno, del que saldrás
hecho cenizas templadas, de esas que al parecer tanta ilusión hacen a
algunas acémilas apasionadas echar sobre los campos de fútbol. La muerte
en el fondo no es algo truculento, sino algo común, sencillo e
inevitable, sólo que hay un temor atávico, religioso, patético para no
afrontarla hasta que llega ese golpe que lo hace ineludible. En
ocasiones que la vida te derrota, descubres la vida.

Manoel de Oliveira es un director que tiende a los planos largos y a los
tiempos lentos; hay películas suyas que me sublevan y otros que,
confieso, me han subyugado. Pertenece a esa estirpe de portugueses de
París cuya huella inició con brillantez Eça de Queiroz hace ya bastante
más de un siglo. (Si el tiempo y la intención me lo permite confío muy
pronto volver a Eça de Queiroz, nuestro olvidado particular.) Los
intelectuales que nunca van al cine y que gustan de ver las películas en
pantallita del televisor y pantuflas domésticas no deben tener fácil,
imagino, saber algo de Manoel de Oliveira fuera de los canales de pago.
Tampoco los degustadores de palomitas. Hay un cine que te meten por los
ojos y otro que tienes que buscar; ocurre en todo, pero con las
películas se nota mucho.

En el mundo del cine hacerse viejo es un drama aún mayor que en la vida.
No admite paliativos; un viejo actor, cineasta, técnico, es siempre un
pasado que carece de presente, no digamos ya de futuro. Muy pocos
sobreviven con dignidad a esta angustia. Recuerdo siempre al destructivo
Kurosawa, abocado a intentar el suicidio reiteradamente, tratando de
rodar sus angustias, sus últimas obras, salidas con limosnas y
cuentagotas. El cine es una industria de la imaginación y esa suma de
dos elementos tan complejos, industria e imaginación, resulta carísima.
Por tanto, trabajar con gente mayor es un riesgo que pocos financieros
asumen. Primero hay que terminar el filme a tiempo, es decir, sin
percances. Luego debe dar dinero, y rápido. El cine, confío explicarlo
mejor en el próximo artículo, a propósito del increíble personaje que
fue Samuel Bronston, tiene una producción muy costosa, y los ancianos,
los enfermos, los excéntricos, por principio, no dan dinero; lo gastan.

A los 92 años, Manoel de Oliveira, con más de treinta películas en su
filmografía, ha rodado una especie de testamento para ser visionado
antes de que le entierren; privilegio de artista poco inclinado al
despilfarro. Se titula "Vuelvo a casa". Una película para ver tranquilo,
preferentemente un sábado, sin obligaciones ni angustias del día
siguiente. Allí un hombre, un gran actor de teatro, Michel Piccoli, hace
de sí mismo. Lo verán en escenas de "El rey se muere" de Ionesco, en "La
tempestad" de Shakespeare e incluso de Buck Mulligan en el inabordable
"Ulises" de Joyce en versión pretendidamente cinematográfica. Un actor
de éxito, de gran teatro, como sólo pueden existir en lugares
legendarios para la escena como París o Londres, recibe la infausta
noticia de que todo aquel mundo familiar que le rodea, lo que le permite
ser él mismo cuando desciende de las tablas a la vida, se ha ido al
traste. Su mujer, su hijo y su nuera han muerto en ese vulgar flagelo de
un coche y un accidente. Le queda un nieto. Un nieto y la vida. O los
restos de la vida; el final de partida, que dijo otro.

Es un filme de una hermosura crepuscular, que es como se designa ahora a
lo que te da cien patadas en el corazón del entusiasmo. Un actor de
éxito, ante la tragedia de la vida, descubre su último tramo haciendo ni
más ni menos de lo que ha hecho siempre, pero deleitándose en ese gozo
de vivir, consciente del final, sabedor de que no hay tiempo que perder
que no transcurra tranquilo y sin engañarse. El cómodo placer de unos
zapatos, tan hermosos, que se explican. Un periódico leído en un café,
tan personal que después de leerlo se enrolla como un bastón o una
batuta. Un cartel de otra época que evoca gozos irrepetibles. Y un nieto
al que se ve como aquello que va a perdurar y sobrevivirnos, el único
que se acordará de nosotros en su borrosa memoria de niño gozador y
despistado. El único, por tanto, que merece los últimos gestos, los
últimos esfuerzos y hasta las últimas miradas. Michel Piccoli haciendo
de gran actor en plenitud, exactamente lo que es, solicitado para
millonarios papeles de teleserie, al que la joven actriz sueña con
seducir y su representante con adocenar, pero que sabe retirarse a
tiempo. Vuelve a casa no por temor al fracaso sino por la inanidad del
esfuerzo. No tenemos más que una vida para vivir y lo demás es
engañarse.

Esa vida que otro director de muy diferente estilo, Nanni Moretti,
trasluce con una brillantez tal que algunos espectadores son capaces de
decir que la película "La habitación del hijo" tiene dos partes, y que a
ellos les gusta sobre todo la primera. Si se mirara al espejo ese
espectador filisteo, consumidor de supuesta alta cultura, descubriría el
sueño del pequeño burgués que todos llevamos dentro, plasmado con
talento por Moretti. Es decir, la familia soñada por todos los
fracasados del mundo, Moretti incluido. Una esposa bella, inteligente,
dedicada al arte, que nos ama incluso adormecida. Unos hijos amables,
estudiosos, incluso traviesos. (¿Se han fijado que la realidad de los
chavales de ahora ha convertido la palabra travieso en una cursilería?)
Que viven en una casa grande, un poco antigua, con muchas habitaciones,
como gusta a la gente que ya sabe que esos pisos están fuera de su
alcance. ¿Y él? ¿Cómo decirlo? Encantador. Además psiquiatra. Un poco
inclinado a esa morbosidad del psicoanálisis, pero psiquiatra al fin y
al cabo. Un hombre tranquilo y un padre atento, obsesionado quizá en
exceso por el futuro de los suyos, ¿pero a quién no le ocurre?
Conservador y progresista, en esa curiosa proporción de los tiempos sin
dogmas, dicen, siguiendo estrictamente el manual de las buenas gentes,
porque sabe lo que tiene y el esfuerzo que ha hecho hasta llegar ahí.
Esa es la primera parte que agrada a la gente supuestamente dura, los
del bronce de la estética y el gimnasio. En el fondo todos llevamos
dentro un pequeño burgués frustrado, y algunos dos.

Pues bien, todo eso vale una higa cuando un día la vida te da el golpe y
te encuentras aún más desamparado que si las hipotecas te vencieran y el
acreedor vestido de frac llamara a tu puerta. Incluso eso, ¿qué importa
una deuda que puedes pagar, aunque no dispongas de numerario, frente a
aquello que, pagues lo que pagues, no tiene arreglo, porque carece de
precio y está fuera del mercado? Porque construimos la vida pensando que
es para siempre, y resulta que casi nada dura más allá del sueño. Llega
la desgracia y todo lo que creías sólido se convierte en un reproche por
el tiempo que has perdido en construirlo. Y entonces nos volvemos
infantiles; no servimos para nada. Ni para el trabajo, ni para los
pacientes que nos han dado su confianza, ni para sobrevivir a la
desgracia. Fíjense bien en un detalle típico de nuestra época; la gente
soporta las emociones fuertes, las escenas truculentas, los sentimientos
apasionados. Pero lleva con dificultad el terror vulgar, sencillo y
natural que trasparenta esa escena impresionante, única, de ver el ataúd
donde está tu hijo, no en escorzo, al estilo de los grandes de
Hollywood, sino mientras dos sencillos empleados de la anónima funeraria
van sellándolo con esa pasta de estaño que usan los aprendices de
fontanero y colocan unos tornillos con la misma taladradora que todos
tenemos en casa. Eso es más duro de asumir que los féretros
impresionantes de Francis Ford Coppola en "El Padrino". La vulgaridad de
la muerte, su sencillez ritual, su obviedad, eso es muy difícil de
encajar y quizá por eso no suele mostrarse. La muerte oscura está fuera
de nuestra civilización de héroes y canallas. Víctimas o verdugos. Y la
verdad es que no. Que somos corderos ante un final sencillo, sin ritual
y sin teatro. Eso es el privilegio de un filme tan paradójico como "La
habitación del hijo"; resulta que luchas por la vida y por el futuro de
los tuyos, y cuando todo parece atado y bien atado, surge la realidad y
la desgracia y casi nada de lo que hasta entonces era primordial tiene
sentido, no merece ni la pena.

Nuestra concepción del mundo y de lo que debemos hacer y de lo que han
hecho los grandes hombres que nos han precedido, empezando por la
patria -ese gran invento alimentado por el miedo de la tribu-, todo lo
que nos han contado, en suma, son historias que no nos enseñan a morir
solos. Porque morimos solos; salvo en las películas, en que los
protagonistas están rodeados de cámaras y técnicos. En realidad la
muerte resulta una especie de exigencia para vivir intensamente. Lo
descubrimos demasiado tarde, y por eso conviene ir al cine, y ver
películas como "Vuelvo a casa" o "La habitación del hijo". Nos ayudan a
ser humildes y a valorar lo único que tenemos y lo que podemos perder.
El ser humano no está hecho para la derrota desde el momento que le
llenaron la cabeza de trascendencias imposibles. Conviene recordarlo,
aunque sea con olor a palomitas.

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HABERMAS, EL ISLAM Y LA CIENCIA
Por: Salah Serour

El diálogo entre culturas y religiones debe intensificarse y tiene que
hacerse de una manera distinta a como se ha llevado a cabo hasta ahora»,
afirmó el gran filósofo alemán Habermas en su comparecencia ante los
medios de comunicación, tras recibir el Premio de la Paz concedido por
la Asociación de Libreros y Editores de Alemania. La verdad es que
investigadores occidentales se percataron hace largo tiempo de la
importancia del Islam para la Humanidad y para la civilización, haciendo
del venerado Corán un material para su propia cultura. Estos pensadores
y escritores cristianos no sólo no negaron la virtud del Islam y su
grandeza, sino que lo calificaron como bueno, lo cual demuestra su sano
pensamiento y su imparcialidad al describir las realidades históricas.

Entre estos destacamos al escritor y filósofo actual estadounidense Toni
Morrison (Lorain, Ohio, 1931), quien dijo que la verdad indiscutible es
que el Islam es más que una doctrina o una religión -«Desde luego el
Islam es un sistema social perfecto, una civilización bien hecha con su
propia filosofía y sus artes»-, añadiendo que Europa no conoció el
sentimiento de fraternidad sino hasta después de la Revolución Francesa,
mientras que el Islam ya lo aplicaba mil años antes.

Sir William Hamilton, filósofo escocés (Glasgow, 1788; Edimburgo, 1856),
estimó que el Islam era todavía capaz de servir eminentemente a la
Humanidad, puesto que no había ninguna otra fuerza que lograra unir a
las razas sobre la base de la igualdad. Si intentamos estudiar las
controversias entre los Estados, debemos acudir al Islam para
resolverlas. «La doctrina mahometana no obstaculiza el pensamiento:
cualquiera puede ser musulmán y a la vez liberal, y eso no excluye la
existencia de Dios».

Así hablan los filósofos imparciales sobre el Islam y sus eminentes y
evidentes valores, afirmando que Mahoma reúne la sabiduría, la moralidad
y la elocuencia. El Islam precedió a todos los filósofos y pensadores en
el respeto y veneración del hombre. Mahoma no creció en una de las
grandes sedes de la ciencia, cultura y civilización, como fueron
Constantinopla, Alejandría o Roma, sino que dio sus primeros pasos en un
ambiente duro, cruel y, en aquel tiempo, carente de civilización. En tal
ambiente despertó al mundo un espíritu humano de inmensa sabiduría y
eminente cultura. Esto constituye una señal clara de que Mahoma es un
«enviado de Dios» como Moisés o Jesucristo, y de que su mensaje es fruto
de una inspiración divina y no una invención humana.

«El fundamentalismo no es específico de la sociedad islámica», dijo
Habermas. Los primeros musulmanes pensaron que el Universo se había
creado bajo leyes firmes y sólidas, y sobre la base de la aplicación
adecuada de esta creencia alcanzaron un progreso deslumbrante. Pero hoy
en día, por causa de una indebida utilización de la ciencia, el progreso
científico se ha convertido en una amenaza no sólo para Occidente y
Estados Unidos, sino para todo el mundo, que vive bajo el temor de una
guerra de exterminio.

Los musulmanes necesitan hoy renovar su creencia en la ciencia tanto
como en el Corán, para convertir la fe tradicional en fe sólida, segura,
que llene sus corazones de dignidad y que haga de la ciencia una guía en
sus acciones y negocios cotidianos. El Islam es una religión que
comprende muchos de los aspectos de la vida humana, y que abre sus
puertas a la investigación y a la ciencia para el bien de todos. Pero he
de recordar las palabras de Habermas al decir que son necesarias nuevas
formas de cooperación.

Mahoma apreció la ciencia (y a los científicos) haciendo de su avance
uno de los primeros deberes del musulmán y diciendo que el día del
juicio final sería tan valorable la tinta de los sabios como la sangre
de los mártires, elevando así la virtud de la ciencia a la virtud de la
adoración. Pero aquí ‘ciencia’ quiere decir la ciencia de la vida y de
la religión. También ordenó a los musulmanes ayudarse unos a otros y
trabajar con todos los medios legales, llegando a preferir el trabajo al
aislamiento para la adoración. Es un hecho que la buena obra otorga
moralmente el bien al que la lleva a cabo, pero evidentemente repercute
también beneficiosamente en los demás.

Ibn Jaldun, un gran historiador árabe clásico (Túnez 1332; El Cairo
1406) escribió que el Islam es cultura y religión a la vez y que es
pequeñez mental imaginar una sin la otra. El resultado de esta realidad
es que si los musulmanes perdieran su religión, perderían su cultura y,
por consiguiente, la sociedad se corrompería. Siguiendo la misma idea,
el filósofo alemán Habermas concluye que la reacción fundamentalista es
un fenómeno moderno, que no hay que confundir con una sociedad
tradicional. El mundo islámico de hoy se enfrenta a muy variadas
dificultades pero no puede crecer ni florecer sino con la difusión del
saber y el desarrollo de la ciencia porque, repito, entre el Islam y la
ciencia hay una verdadera e íntima relación. No en vano la primera aleya
de la azora XCVI del Corán comienza por la significativa frase «Lee en
el nombre de tu Señor».

«El diálogo es algo complicado», dijo Habermas, pero hay que recordar el
antiguo dicho árabe de que cualquier viaje, por largo que sea, siempre
empieza con un simple paso. «Hay gente que se comporta de tal manera que
no se puede volver a hablar con ellos, pero la discusión con el mundo
islámico invita a debatir también sobre la relación entre sociedad laica
y tradición religiosa», concluyó Habermas.

«Di: ¡Oh gentes del Libro! (cristianos, judíos y aquellos que recibieron
una revelación escrita por parte de Dios) ¡Venid a pronunciar una
palabra común a nosotros y a vosotros!, es decir, que no adoramos sino a
Dios y no le asociamos nada, que no utilizamos, ni unos ni otros,
señores fuera de Dios» (Corán III: 57/ 64).

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UNA CRISIS DEL ISLAM
Por: Antonio Elorza

Hace un par de años presidí el tribunal encargado de juzgar la tesis de
un estudiante palestino sobre los orígenes del Islam. Era un hombre
amable, de profunda religiosidad, que enjuiciaba todo desde la prioridad
de lo sagrado. Así, la conquista de Jerusalén en 638 era presentada en
la tesis como «la liberación de al-Quds» que «la nación árabe» había
llevado a cabo. Le objeté que no sólo «al-Quds» no existía entonces,
pues es una denominación islámica de Jerusalén que se acuña en el siglo
X, sino que mal podían sentirse liberados los habitantes de una ciudad
donde no había entonces un solo musulmán. ¿Por qué no hablar de
conquista? El doctorando me replicó que para un creyente como él toda
expansión del Islam sólo podía entenderse como liberación, a lo cual a
mi vez repuse que comprendía su punto de vista, pero que también él
debía entender que optaba a un grado en una Universidad donde el
laicismo era la norma, por contraste con lo que hubiera sido admisible
en una Universidad islámica como la de Al-Azahr. Así que obtuvo una
calificación discreta. Lo aceptó cordialmente, pero no así el director
de la tesis, uno de esos arabistas que parte de considerar que toda
pretensión de crítica occidental del Islam es síntoma de odio e
ignorancia. Y sobre todo montaron en cólera acompañantes que procedían
de la gran mezquita de Madrid. Uno de ellos, tal vez el imán, se dirigió
a mí airado, batiendo una cachava contra el suelo: «¡Lo que me faltaba
por oír, que la ciencia es laica!».

El incidente sacaba a la luz dos cosas de interés a la hora de analizar
la presente crisis. La primera, la aproximación reverencial que muchos
islamólogos hacen a los problemas que en la historia concreta presenta
su objeto de estudio, apareciendo antes como abogados defensores que
como expositores de una realidad que todos debemos conocer. La segunda,
el sentimiento de superioridad que caracteriza al creyente, en especial
si se trata de un integrista, como cabía suponer de los adscritos a una
institución pagada por Arabia Saudí. Todo lo que no fuera reconocimiento
de su sacralidad por parte del otro era visto como un insulto que
justificaba una respuesta violenta. Si tal es el comportamiento en un
país no islámico, resulta fácil adivinar el alcance de la reacción en su
tierra sagrada.

Hay que partir, en consecuencia, de algo muy claro: por mucho que
desagrade, el macroterrorismo del 11 de septiembre ha existido y sus
raíces son inequívocamente islámicas. Eso sí, de un sector muy concreto
del Islam. Y se apoyan en esa conciencia de superioridad de la ‘umma’ de
creyentes que fijó Alá al designarles como la mejor comunidad, por
encima de todo otro colectivo humano. Precisamente conviene partir de
este reconocimiento, designando el sujeto de la acción, el integrismo de
procedencia wahhabí, porque es el único modo racional de explicar que
por supuesto el Islam en su conjunto no es el culpable, aun cuando en
sus textos sagrados los integristas puedan encontrar puntos de apoyo
para una acción tan irracional como la ejecutada. Con la consecuencia
nada irrelevante de que la crisis actual no consiste sólo en una
confrontación entre musulmanes radicales y gentes de Occidente, sino que
es también un último episodio de la intensa tensión que en el interior
del mundo musulmán opone a una minoría de radicales puritanos,
dispuestos a una depuración de la fe por la sangre, respaldados por
masas de desheredados, con quienes han ido adaptando las formas de vida
de la ‘umma’ de creyentes al curso de la historia. Y que esta partida es
tan importante como la detención de Bin Laden para el futuro de la
convivencia de religiones y formas de vida a escala mundial.

Porque al líder terrorista hay que tomarle completamente en serio. A la
vista de la documentación hoy disponible, cabe preguntarse por la
alternativa que hubiera podido buscarse a la acción militar. Está muy
bien oponerse con todas las fuerzas posibles a la guerra, pero el
pacifismo nada tiene que ver con el silencio de los corderos. La yihad
puesta en marcha por Bin Laden y Al-Qaida el 11 de septiembre no se
hubiera detenido en modo alguno de elegir Estados Unidos una vía de
diálogo -¿con quién y para qué?- y de renuncia a ejercer represalias.
Sólo habría sido válida la retirada de Oriente Próximo, con la
disolución del Estado de Israel, y aún entonces la victoria de Alá
exigiría nuevas concesiones de unos ‘paganos’ destinados a la expulsión.
No es casual que Bin Laden cifre en 80 años el tiempo de humillación
sufrido por los musulmanes: es el plazo que media desde la disolución
del Imperio otomano, el último vehículo político de la expansión del
Islam, a cuyo desplome habría seguido un periodo de fragmentación y
dependencia respecto de aquellos ‘infieles’ a quienes, en la tradición
wahhabí, resulta hoy imprescindible aniquilar.

La modernidad en el contexto y en los medios sirve de envoltura a un
núcleo ideológico muy sencillo y coherente ‘made in Wahhab’. No cabe
compromiso alguno entre el creyente y unos infieles que profanan
‘dar-al-Islam’. Frente a la humillación que eso representa y al reto de
las costumbres corruptoras de Occidente, ha de alzarse el muro de los
usos islámicos originarios y debe surgir una ofensiva sin cuartel hasta
la destrucción del contrapoder satánico. Dado el carácter sagrado de los
contenidos de la lucha, no existen límites en cuanto a los medios
empleados y al coste en vidas, tanto de ‘paganos’ como de mártires que
cumplen el mandato del Corán.

En el orden técnico, la revolución en las comunicaciones y la
informática, así como la formación de profesionales que conservan la fe
integrista, han sido los supuestos para que surgiera una red terrorista
dispersa por todos los países donde viven creyentes. Los ingresos
procedentes del petróleo de Arabia Saudí y de los emiratos contribuyeron
asimismo a reforzar esa plataforma, tanto a nivel individual con Bin
Laden como mediante el establecimiento de instituciones (mezquitas,
centros culturales, fundaciones) donde pudo echar raíces la trama.
Paradójicamente, la última fase de la modernidad capitalista, la
globalización, favoreció el encuentro con la fórmula más arcaica de una
religión orientada hacia una implantación universal (no en un reino de
otro mundo, sino configurando con su poder la vida de los hombres sobre
la tierra). El ataque a Occidente se hizo imprescindible. Pero es
también un ataque al Islam realmente existente en gran parte del mundo
musulmán, conmovido ahora por la tendencia tradicional a la solidaridad
comunitaria frente al no creyente. La disyunción observable entre ulemas
y gobiernos musulmanes es el síntoma de esa pugna decisiva.

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El País http://www.elpais.es/diario/

YA ESTÁ BIEN DE DIOSES
Por: Eduardo Haro Tecglen

Un musulmán mata cristianos en Pakistán, y otro judíos en Israel, desde
donde cada día se matan musulmanes en Palestina. Y los cristianos matan
musulmanes a chorro en Afganistán; después de que un puñado de
musulmanes engañados por sus ulemas mataron a cinco mil personas en las
Torres Gemelas de Nueva York. ¡Ya está bien de dioses! Hace dos mil años
se asesina por ellos.

Otras religiones han sido iguales: los paganos entregaban los suculentos
cristianos a sus leones famélicos ante un público que ardía de risa y
patriotismo; los descendientes de los devorados quemaron a los paganos,
los infieles y los herejes. No hablo de Asia, o de la América
precolombina.

Los grandes asesinos del mundo inventaron dioses para justificar sus
crímenes, sus repugnantes 'guerras justas': para acumular riquezas
(todas las del mundo) creando el hambre en los demás, los cuales mataron
para comer algo.

Hace un largo par de centurias brilló la idea de la igualdad, que se
reconstruyó en el siglo XX en un par de colectivismos; la razón
acompañada de guillotinas, exterminios, cámaras de gas, y los defensores
de esa razón a su vez exterminados por los que les dominaron. Tengo
números de historiadores con insensatas intenciones de
objetividad -extranjeros, digo- que creen que hubo en el XX más víctimas
del anticomunismo que del comunismo. No es cosa de cantidad.

Los fascistas fueron menos asesinados cuando perdieron porque servían
para trabajar en el anticomunismo. En todo esto había teologías
candentes. Vi mandar matar bajo palio; y tribunales militares que
mandaban asesinar con un crucifijo y con un sable desnudo en la mesa.

Estas matanzas bajo los tres dioses son matanzas de civiles que rezan
mientras mueren, como otros rezan mientras matan. El asombro y el dolor
de la matanza de Nueva York no ha cesado, y ya duele el de los
desgraciados habitantes de Afganistán, víctimas de los grandes bárbaros
de América que lanzan contra su adobe las armas nuevas de su
civilización, conseguida del expolio de tres cuartas partes del mundo;
incluso de los que viven en sus calles más podridas.

Vi en las ruinas de Nueva York, donde están aún cinco mil asesinados,
una ceremonia ecuménica con varios sacerdotes, porque las víctimas (del
sistema en que vivían y del que les mató) eran de varias religiones.

Es bueno este opio si ayuda a los supervivientes. Pero convendría que
nos dejáramos ya de los tres dioses, y de todos los demás. Y de los
Césares.

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«UN ANALFABETO CIENTÍFICO ES UN ANALFABETO A SECAS»
Por: Francisco Doménech – A Coruña
Entrevista enviada por: Vicente Prieto

«Estoy muy de acuerdo con la definición de ciencia que dan los niños»,
afirma Ramón Núñez tras compartir con algunos el inicio de la semana de
puertas abiertas de los Museos Científicos Coruñeses.

Pregunta-. ¿Qué es la ciencia?
Respuesta-. Una manera de pensar.
P-. ¿Es la mejor?
R-. Para entender el entorno e inventar cosas, sí. Pero no es la única
manera de mirar la vida.
P-. ¿Es compatible con la poesía y el arte?
R-. Sí, siempre que estas disciplinas y la superstición no se utilicen
con los mismos fines que la ciencia.
P-. ¿Qué se pretende con esta semana de actividades?
R-. Que la gente adopte actitudes más científicas.
P-. ¿Y cuáles son éstas?
R-. El escepticismo, la objetividad, la necesidad de pruebas y el
respeto a la lógica. También la provisionalidad: alguien con esta
actitud es capaz de vivir en la incertidumbre y sólo teme al dogmatismo.
Además, tiene un espíritu crítico.
P-. Sea crítico.
R-. Nuestros presupuestos de Ciencia son los más bajos de Europa. Es una
vergüenza. Todos debemos pedir al Gobierno que los aumente.
P-. ¿Por qué?
R-. Porque la ciencia ha cambiado la vida, se nos ha metido en casa. No
se puede darle la espalda. El analfabetismo científico es analfabetismo
a secas.

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NEWTON VUELVE A MORIR
Por: Saúl Blanco Lanza

No estamos en la Inglaterra de 1727, sino en España, en los albores del
tercer milenio. La transición había traído grandes esperanzas para el
mundo de la divulgación científica en nuestro país, intentando poner al
día a todos los ciudadanos sobre cómo la ciencia y la tecnología
progresan en el estudio del hombre, de la naturaleza, del Universo. La
revolución periodística hacia la democracia y la libertad alcanzó
también a la ciencia; haciendo ver la necesidad de hacer partícipes a
toda la sociedad de sus avances. Bajo este espíritu vieron la luz las
primeras revistas de divulgación científica, como “Investigación y
Ciencia”, “Mundo Científico”, “Muy Interesante”, “Conocer”, etc, que sin
duda contribuyeron a despertar las ansias de conocimiento en muchas
personas, cuando no fructíferas vocaciones en diferentes disciplinas
científicas.

El progreso de las sociedades depende en gran medida de la capacidad de
sus miembros de acceder a los conocimientos científicos que producen, y
de poder asimilarlos y emplearlos en el desarrollo personal y en la
mejora de la calidad de vida. Como consecuencia de ello, la historia
puede cuantificarse en cada uno de los inventos y descubrimientos que
han hecho avanzar a la humanidad. Actualmente muchas decisiones
políticas acerca de asuntos de primera importancia (por ejemplo, el
cambio climático, los productos transgénicos, la lucha contra el cáncer)
sólo pueden ser asumidas por personas suficientemente instruidas. Al
limitar el acceso público a estos conocimientos, estamos atentando
contra la democracia y la capacidad de los pueblos de decidir sobre su
futuro. La divulgación científica juega aquí, junto con la educación, un
papel decisivo. Por ello se ha dicho que hacer ciencia es tan importante
como divulgarla.

Pero el periodismo de divulgación científica en España está en crisis.
Así lo constata la progresiva desaparición de publicaciones del sector:
“Algo 2000”, “Conocer”, algunas de vida efímera como “Ciencia y Vida” o
“Explora”. A esta lista se acaba de sumar “Newton”, una revista del
Grupo Z que vio el pasado Agosto su último número. Se trataba de una
publicación rigurosa y amena, con un cuidado diseño gráfico y un
competente equipo editorial. De esta forma el mercado editorial del
sector, dejando a un lado “Investigación y Ciencia” y “Mundo Científico”
, de un nivel algo menos asequible para el público general, queda
dominado por la veterana “Muy Interesante”. En este río revuelto parecen
enraizarse publicaciones del tipo “CNR” o “Quo”, que cualquiera que haya
ojeado dudaría en calificar de “divulgación científica”. Incluso no
sería difícil asistir de forma cada vez más frecuente a una sucesión de
apariciones y desapariciones de revistas científicas en un sector que no
acaba de consolidarse.

No es un secreto que la prensa y los libros no son el principal negocio
del país, donde las palabras “ciencia”, “arte” y “cultura” se usan aún
como armas políticas. Es necesario desvincular la divulgación de las
pretensiones mercantilistas y asumirlo como una necesidad pública ajena
a las demandas de rentabilidad a corto plazo con que a veces se entiende
el mundo de las editoriales. En la búsqueda de nuevos mercados, siempre
se puede recurrir a seguir explotando el inagotable filón de las
pseudociencias, que gozan de una envidiable salud en España en su rama
periodística. Ahí tenemos una amplia colección de publicaciones
destinadas a embrutecer y a confundir a la opinión pública, amparándose
en una prostituída libertad de expresión.

Cada vez que una publicación desaparece somos un poco menos libres.
Menos capaces de acceder a distintas visiones sobre la realidad, de
poder informarnos y opinar sobre los acontecimientos científicos y
tecnológicos que condicionan nuestro progreso. Un poco más ignorantes y
más dependientes de intereses inciertos. Pero hay algo peor que la
ignorancia: saber poco. Saber poco es peligroso.

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El Correo http://www.elcorreodigital.com/

VISIONARIOS DE PEGA
Por: Santiago de Pablo

Aunque para mucha gente se trate de algo prácticamente desconocido, uno
de los sucesos más sonados en el País Vasco de la II República fueron
las supuestas apariciones de la Virgen que tuvieron lugar en la
localidad guipuzcoana de Ezkioga a partir del verano de 1931. Setenta
años después, Manuel Gutiérrez Aragón se ha animado a llevar al cine
esos hechos y el resultado es la película ‘Visionarios’ (título tomado
de un libro de Pío Baroja, publicado en 1932), proyectada por vez
primera en el Festival de San Sebastián y recientemente estrenada en las
salas comerciales.

Trasladar a la gran pantalla un acontecimiento tan complejo como el de
Ezkioga (incluso el presidente de la Generalitat de Cataluña, el miembro
de Esquerra Republicana Francesc Macià, tuvo relación con algunos
videntes) era una misión difícil y el cineasta cántabro -autor de
películas estimables- no ha salido bien parado del envite. La película
sigue con relativa fidelidad los hechos históricos: a finales de junio
de 1931, dos niños aseguraron haber visto a la Virgen en una campa
próxima a Ezkioga y a partir de ahí los videntes se multiplicaron. Miles
de personas (hasta 80.000 según algunas fuentes) acudieron al lugar y
enseguida se habló de una ‘conspiración’ clerical para derribar la
República, pues las apariciones -en un momento de tensión por la
aplicación de las medidas de separación entre la Iglesia y el Estado
decretadas por el Gobierno- hablaban de supuestos castigos divinos. La
persecución a los videntes por parte de las autoridades republicanas y
la pronta decisión del obispado de desautorizar la autenticidad de las
apariciones hicieron fracasar definitivamente el movimiento, aunque
algunos videntes (acusados de concomitancias con el nacionalismo vasco)
fueron también perseguidos por el franquismo, tras la toma de Guipúzcoa
en 1936.

Algunos detalles históricos están tratados con gran realismo: los
métodos utilizados para descubrir si los visionarios eran farsantes o
no; la figura del jesuita José Antonio Laburu, que, tras filmar las
apariciones, comparó a los videntes con enfermos mentales (aunque se da
una importancia desproporcionada a la trascendencia de sus filmaciones
en el descubrimiento de la falsedad); la resistencia de las autoridades
del País Vasco rural a cumplir las disposiciones de la República
ordenando retirar las imágenes religiosas de las escuelas, etcétera.
Asimismo, el arranque del filme refleja visualmente a la perfección el
choque entre dos formas de ver la vida, enfrentadas en el inicio de la
etapa republicana, y la mezcla de elementos políticos y religiosos,
propia del clericalismo español (y especialmente vasco) de la época.

Sin embargo, estos elementos son desaprovechados por una trama
deslabazada, poblada de personajes nada creíbles, lo que hace que el
filme vaya perdiendo fuerza a medida que avanza. Algunos anacronismos
desmerecen del esfuerzo que se ha invertido en recrear el ambiente de la
época y los autores ni siquiera parecen tener claro en qué año
sucedieron los hechos de 1931, puesto que al inicio del filme se habla
del segundo verano de la República (1932) y, según algunas entrevistas y
sinopsis publicadas en la prensa, estaríamos al final de la etapa
republicana, con lo que se intenta embarullar al espectador, haciéndole
creer que todo ello tenía que ver con la idea de «allanar el camino a la
sublevación fascista en marcha».

En realidad, nada de esto tendría demasiada importancia, puesto que la
invención es completamente necesaria en el cine histórico. Lo peor es
que se han pasado por alto aspectos y se han introducido cambios que
modifican el sentido de la historia. Por ejemplo, fue el gobernador
civil republicano (interpretado por Fernando Fernán Gómez), y no el
franquista, quien decidió enviar a algunos videntes al manicomio. En la
resolución del asunto fue fundamental la decisión del obispado -tras
realizar una investigación- de negar la existencia de hechos
sobrenaturales y de prohibir la presencia en Ezkioga de sacerdotes y de
fieles. Nada de esto aparece en la película, por lo que el espectador
puede quedarse con la idea de que era cierta la afirmación de la
conspiración eclesiástica (aquí reconvertida en fascista) para provocar
una guerra civil.

En efecto, ciertos sectores de la izquierda vasca de la época se
refirieron a Ezkioga con el nombre de la ‘Virgen del Estatuto’ (en
referencia al proyecto de Estella, apoyado por los carlistas y el PNV),
llegando a afirmar que la Virgen se aparecía con «el Estatuto de Estella
debajo del brazo», al mismo tiempo que la prensa derechista aprovechaba
los sucesos para azuzar la oposición entre el catolicismo y la recién
nacida República. La especificidad política vasca no aparece en ningún
momento en el filme, que no recrea el clima de tensión política y
religiosa reinante en el verano de 1931, aunque, como dice William A.
Christian -el mejor conocedor de los sucesos-, «cualquier análisis que
interprete [las apariciones] como una conjura clerical para desbaratar
el progreso social constituirá (...) una lectura empobrecida».

En realidad -como ha escrito Antón Merikaetxebarria en EL CORREO-,
después de ver esta película «uno no se explica muy bien qué ha querido
contarnos» el director. En declaraciones previas al estreno, Gutiérrez
Aragón explicó que había tratado de demostrar que «la mezcla de religión
y política siempre es explosiva» y que el fanatismo «acaba destruyendo a
los propios fanáticos». La verdad de estas afirmaciones se demostró ya
en la España de los años treinta y ha vuelto a ponerse de manifiesto
recientemente en un ámbito muy diferente. Lástima que al espectador le
sea imposible llegar por sí solo a esta conclusión, después de ver esta
fallida película.

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Bandolera http://www.infodoctor.org/bandolera/

ACUPUNTURA PARA LA FIBROMIALGIA
Versión en español por: José Manuel Iglesias

 La acupuntura se usa frecuentemente en el tratamiento de la
fibromialgia porque esta constituye una enfermedad difícil y dolorosa
sin muy claras opciones terapéuticas. Otra razón para su uso es que así
lo quieren los pacientes y uno se pregunta si los pacientes están
cabalmente informados. De modo que, ¿cuál es la evidencia de que la
acupuntura sea efectiva?. Esta revisión nos proporciona pocas o ningunas
pruebas de que produzca beneficio, por el contrario: puede hacer que las
cosas empeoren (1)

Revisión

La revisión la hizo un grupo de Medicina Alternativa de Baltimore con
una acreditada reputación de hacer las cosas bien. La búsqueda fue
ejemplar, no sólo en las bases electrónicas de datos sino en otros
registros especiales, en sus propios registros sobre el uso medicinas
alternativas para el tratamiento del dolor y mediante cartas a casi 100
expertos instituciones especializadas.

Resultados

Encontraron tres ensayos aleatorizados, tres estudios de cohortes
prospectivos y un estudio de cohortes retrospectivo. Los tres ensayos
aleatorizados concernían a 135 pacientes; dos tenían una calidad
metodológica baja. Todos los estudios de cohortes se etiquetaron de baja
calidad. De modo que dejaron un estudio aleatorizado (realizado en
Ginebra [2]) que comparaba la electro-acupuntura con electro-acupuntura
simulada en 70 pacientes tratados durante tres semanas, sin valoración
de resultados a largo plazo. El estudio concluía que la acupuntura era
mejor para algunos resultados que la acupuntura simulada; no obstante,
las diferencias existentes en la distribución por sexos y de la duración
de la enfermedad en el punto de partida del estudio hacían pensar en un
error en la aleatorización de los pacientes .

Comentario

¿Tiene todo esto algún valor? La revisión da a entender que lo tiene y
habla de sus implicaciones prácticas.
Pero, ¿sería aceptable este nivel de evidencia para asumir un nuevo
procedimiento médico o quirúrgico?: creemos que no. El doble rasero que
proponen los partidarios de las medicinas alternativas es realmente
preocupante. Usan tratamientos de eficacia no demostrada que pueden ser
peligrosos y se relatan en la revisión casos de algunos pacientes que
sufrieron exacerbaciones de sus síntomas.

El uso de la evidencia debería ser primero cualitativo y posteriormente
cuantitativo. Por eso consumimos tanto tiempo en la búsqueda de posibles
sesgos. Nos importa mucho la presencia de cualquier sesgo en los
productos que nos venden las compañías farmacéuticas. ¿No deberíamos ser
igualmente precavidos cuando las revisiones, procedentes de un grupo con
intereses específicos, acepta cualquier vieja evidencia e ignora los
límites que imponemos para aceptar otros tratamientos?. ¿Le decimos a
los pacientes que, no sólo la efectividad de la acupuntura en la
fibromialgia según las pruebas es de valor limitado, sino que, además,
puede ser perjudicial?. Si no lo hacemos: ¿porqué?. Podría ser el
paraíso de un abogado

Para más información:

[1] BM Berman et al. Is acupuncture effective in the treatment of
fibromyalgia? Journal of Family Practice 1999 48:213-218.
[2] C Deluze et al. Electroacupuncture in fibromyalgia: results of a
controlled trial. BMJ 1992 305:1249-1252.

[Nota] *José Manuel Iglesias. Médico de familia. Salamanca
Versión original en: http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band90/b90-3.html

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Euskonews http://suse00.su.ehu.es/euskonews/

AQUELLOS PRIMEROS CROMAÑONES ...
Por: Alvaro Arrizabalaga

Nuestra especie, -la especie elegida, diría Arsuaga-, se ha empeñado en
las últimas décadas en ilustrar el camino por el cual consiguió su
supremacía sobre los restantes homínidos y terminó aupándose a la
cúspide de la pirámide evolutiva. Al parecer, los modernos estudios de
antropología genética demuestran que todos los seres humanos que hoy
poblamos la Tierra descendemos de la misma rama evolutiva de la especie
humana, cuya aparición en Europa Occidental hace unos 40.000 años
desencadenó una serie de cambios de gran trascendencia, en diversos
campos. La reciente publicación en la revista Munibe (de la Sociedad de
Ciencias Aranzadi) del libro "Labeko Koba (País Vasco). Hienas y humanos
en los albores del Paleolítico superior" permite mostrar que Euskal
Herria no resulta un territorio ajeno a estos cambios.

Durante décadas, el afán del investigador por caracterizar a los últimos
neandertales ha estado mediatizado por una visión peyorativa de los
mismos. Probablemente por la necesidad de sustentar sobre bases
objetivas la supremacía de nuestra especie (todos somos cromañones), se
destacaba de modo artificioso la diferencia, el matiz que separaba la
apariencia física y el comportamiento de aquellos humanos, con respecto
a nosotros. En los años 70 y 80 del siglo XX se reitera la incapacidad
de los neandertales para ser considerados como seres humanos que nos
preceden directamente en la escala evolutiva. Sus representaciones
gráficas incluyen un aspecto más simiesco del que hoy día parece
verosímil. Pero es que, además, estos humanos se ven afectados por una
larga serie de limitaciones físicas e intelectivas, que les incapacitan
para desarrollar una actividad "normal", tal y como hoy día la
entendemos. Entre las limitaciones que se achacan a estos seres debemos
incluir su pesado movimiento, debido a su gran tamaño. Pero, muy
especialmente, el hecho de que no se le supone capacidad para emitir un
lenguaje articulado, para planificar estrategias de explotación
económica del territorio, para elaborar utensilios de acuerdo con
técnicas de cierta sofisticación, para efectuar representaciones
gráficas de significado simbólico (cuando menos, que hayan llegado hasta
nuestros días) o para establecer una malla de vínculos sociales que
trascienda la unidad del clan. Pocas veces se incide en la fortaleza
sensacional que debieron tener estos humanos o en lo positivo de muchas
de las innovaciones que protagonizan respecto a anteriores períodos. De
modo obsesivo se incide en su incapacidad y sus limitaciones, como nos
muestran C. Stringer y C. Gamble en un libro relativamente reciente ("En
busca de los neandertales").

En la práctica todos los tópicos que se vienen aplicando a la
caracterización anatómica, tecnológica, cultural, social, económica y
comportamental del neandertal encuentran su réplica en el propio
registro arqueológico que sirve como punto de partida para su
desprestigio como seres humanos. Cada una de las opiniones emitidas
acerca de las supuestas incapacidades del neandertal ha sido contestada
a partir de la constatación de que para el período crítico en el que
desaparecen unos (los neandertales) y aparecen otros (los cromañones o
humanos modernos) tenemos un grave vacío en el registro humano fósil.
Argumentaciones como la tecnológica ("la industria lítica considerada
poco desarrollada que se reconoce durante el Paleolítico medio estaría
elaborada por los neandertales, en tanto que los complejos laminarizados
y diversificados que surgen en el Paleolítico superior obedecerían a la
superior capacidad intelectiva del humano moderno") son perfectamente
reversibles en ausencia de un hilo conductor que no permita establecer
semejantes atribuciones. A la falta de restos fósiles humanos debemos
añadir que el número de yacimientos y niveles excavados según
metodologías modernas y comprendiendo situaciones de tránsito (datadas
entre aproximadamente el 38.000 y el 30.000 antes del presente) entre
ambos mundos es muy pequeño.

De este modo, nos presentamos ante una paradoja difícil de resolver a
corto plazo: tratándose el Paleolítico superior inicial de una época en
la que el interés de la comunidad científica y el nivel de planteamiento
de hipótesis de gran calado son crecientes, contamos con un conjunto de
"evidencia" bastante limitado, más aún si sometemos a las actuaciones
antiguas a los filtros metodológicos con que contamos en la actualidad.
Si recurrimos al estudio del País Vasco, apenas contamos con una docena
de yacimientos en los que, previsiblemente, tenemos representada la
horquilla cronológica que se presenta más arriba. De ellos, poco más de
la mitad han sido excavados en extensión, permitiendo la
contextualización más o menos adecuada de sus restos. Debido a las
circunstancias historiográficas de la investigación, en un solo caso ha
sido aplicado un protocolo analítico completo al yacimiento, en paralelo
a su excavación (analíticas paleoambientales, económicas, de
aprovisionamiento de materias primas, estudio integral de
tecnocomplejos, etc.). En otros dos casos, actualizaciones en curso de
la excavación clásica pueden proporcionar informaciones de este género
para yacimientos conocidos desde hace mucho tiempo. Para estas
cronologías, apenas contamos con una decena de dataciones C14, la mitad
de las cuales puede considerarse anómala, por los problemas de
conservación de la muestra. Si nos remitimos a los actuales territorios
administrativos, la información se fracciona aún más, de modo que apenas
podemos decir nada sobre estos ocho mil (!¡) años en Bizkaia, Alava,
Navarra o Lapurdi. Los casos de Labeko Koba (en Gipuzkoa), Isturitz (en
Baja Navarra) o Gatzarria (en Zuberoa) son los únicos que permiten
ilustrar de modo gráfico este proceso de transición en los respectivos
territorios. Debido a este motivo, aún cuando la información detallada
de una memoria de excavación es siempre muy útil, cuando se refiere a
períodos como los comprendidos en la secuencia de Labeko Koba resultan
doblemente prácticas.

El yacimiento de Labeko Koba (Arrasate, Gipuzkoa) fue excavado en su
integridad entre 1987 y 1988, siendo a continuación destruida la cavidad
que lo albergaba por las obras de construcción de la variante de
Arrasate. Incluía una interesante secuencia estratigráfica, abierta con
una unidad castelperroniense (la primera cultura considerada como propia
del Paleolítico superior), otra protoauriñaciense y tres niveles
adscritos al Auriñaciense antiguo (VI, V y IV). En un total de cuatro
metros de potencia estratigráfica, sobre una superficie media de veinte
metros cuadrados, fueron recuperadas (con la información contextual
correspondiente) más de cincuenta mil restos arqueológicos, divididos
casi a medias entre restos de fauna y de industria lítica u ósea. Han
sido necesarios doce años para procesar la información y elaborar los
correspondientes análisis que permiten un estudio exhaustivo del
yacimiento, procedimiento tras el cual se ha editado una monografía con
cuatrocientas páginas de texto y cerca de trescientas ilustraciones
(gráficos, láminas y fotografías, tanto a blanco y negro, como a color).
De este esfuerzo tan dilatado en el tiempo se ha podido extraer algunas
conclusiones que resultan de gran interés para caracterizar cuáles son
los mecanismos de tránsito entre el Paleolítico medio y superior, al
menos en esta parte del territorio vasco.

No todas las dataciones obtenidas (ocho) tienen el mismo valor, dándose
la circunstancia de que sólo damos por correctas tres de las mismas, y
aceptamos con reservas una cuarta. Todas las dadas por válidas nos
sitúan en un período entre el 35.000 (Castelperroniense) y el 30.000
(Auriñaciense antiguo) antes del presente. De los análisis
paleoambientales efectuados (Sedimentología, Palinología y lectura
ecológica de las asociaciones faunísticas determinadas) se deduce que el
ambiente reinante fue severo o muy severo, excepto en la base de la
secuencia, en torno al Castelperroniense, que muestra un ambiente más
caldeado, con la presencia de especies arbóreas como el castaño. También
algunos niveles del Auriñaciense antiguo muestran una cierta mejoría
térmica, de modo que el clima no sería tan extremo.

En Labeko Koba se puede registrar una alternancia en la ocupación de la
cavidad por parte de los grupos humanos y de diversas especies de
carnívoros (hienas, osos, lobos, zorros, etc.). Durante el ciclo
inferior de la cueva (los hasta dos metros de potencia del nivel IX), la
presencia predominante corresponde a los carnívoros, que arrastran a su
guarida los restos de las presas cobradas o carroñeadas (en el caso de
las hienas). Es probable que la ocasional presencia humana guarde
relación con visitas esporádicas en busca de materias primas (cuerno,
piel, hueso, etc.) o carne, cuya presencia en la cueva estaba
garantizada. Esta situación se invierte a partir del nivel
protoauriñaciense, en el que la presencia humana se hará casi estable,
en tanto que son los carnívoros (como los osos) los que acuden
ocasionalmente a la cueva. Las especies cazadas por el ser humano son
sensiblemente diferentes de las cobradas por otros carnívoros. Destacan
entre aquellas los grandes bóvidos (bisontes y uros), en los que se
observa una alta tasa de especialización (sorprendente para las
cronologías que estamos tratando). Ciervos y caballos, básicamente,
junto a pequeños porcentajes de otras especies (entre las que llaman la
atención el rinoceronte lanudo o el mamut), completan las bases de
subsistencia de origen animal (las únicas a cuyo conocimiento tenemos
acceso).

El registro lítico del yacimiento constituye, junto a la fauna, el que
presenta mayor número de efectivos (más de 25.000 restos). En su
conjunto permite insertar todas las ocupaciones, desde el mismo subnivel
IX inferior, hasta el techo durante el Auriñaciense antiguo, en un
universo tecnológico de Paleolítico superior, con una alta tasa de
empleo de sílex como materia prima, altísima leptolitización y
laminaridad, restricción de los elementos de sustrato, característicos
de tecnologías musterienses, etc. Conocemos también las fuentes de las
que obtenían el sílex aquellas gentes (sobre todo, Urbasa y Treviño, con
algunos aportes del Flysh costero), lo que nos permite una nueva lectura
acerca de la movilidad de los grupos humanos durante el Paleolítico
superior inicial, o cuando menos, de las materias primas que empleaban.

La industria ósea de Labeko Koba no resulta de gran riqueza, aunque si
muestra cierta variabilidad y una relativa abundancia para las
cronologías en las que se contextualiza. Algunas azagayas (dos de ellas
de base hendida, muy infrecuentes en el Cantábrico), punzones, huesos
retocados reproduciendo técnicas líticas y, fundamentalmente,
retocadores de útiles óseos, integran el lote, uno de los más amplios
disponibles para esta cronología en toda la Península.

La memoria de Labeko Koba se cierra con una aportación de valor
excepcional. Se trata de un pequeño canto de calcarenita encontrado en
el nivel VII (Protoauriñaciense), en el que han sido grabados dos
profundos trazos ortogonales. Esta pieza, bastante humilde, junto a
otras incisiones localizadas en alguna esquirla ósea del mismo nivel,
constituyen las piezas de arte mueble, las manifestaciones de un
comportamiento simbólico, con datación más antigua a fecha de hoy para
toda la Península Ibérica. La aparición de pequeños restos de ámbar,
tanto en el nivel VII, como en el V (Auriñaciense antiguo) y la de otros
restos óseos claramente decorados en otros niveles superiores, permite
asegurar que este comportamiento se encontraba presente entre nuestra
población desde hace más de 30.000 años.

[Nota] *Alvaro Arrizabalaga, pertenece a la UPV-EHU y es miembro de la
S.C. Aranzadi. Así mismo es co, junto a Jesús Altuna, del libro “Labeko
Koba (País Vasco). Hienas y Humanos en los albores del Paleolítico
superior” (Labeko Koban eginiko lanen eta bertan eskuraturiko materialen
inguruko zientzia txostena. Memoria científica sobre los trabajos
llevados a cabo en Labeko Koba y los materiales allí rescatados).
Editorial Aranzadi Zientzi Elkartea. ISSN: 1132-2217

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EL GENERADOR DE LAS NEURONAS
Por: Tom Clarke

Deslumbrantes instantáneas muestran cómo proporcionan energía los iones
de potasio

'Los canales de potasio están detrás de todos nuestros movimientos y
pensamientos', dice Rod MacKinnon, de la Universidad Rockefeller de
Nueva York. Su equipo ha mostrado ahora la mecánica molecular de estos
diminutos poros en la pared de las células. Algunos dicen que el trabajo
merece el Premio Nobel.

Los canales de potasio en la pared de las células proporcionan la
energía para la transmisión de señales nerviosas por todo el cuerpo y el
cerebro haciendo entrar y salir los iones de potasio (K+) de nuestras
células. Roderick MacKinnon y sus colaboradores (Joao H. Morais-Cabral y
Yufeng Zhou) han tomado imágenes de rayos X de alta resolución de los
canales en acción, que revelan cómo, y con qué velocidad, avanza cada
ion de K+. (Nature, 1 de noviembre de 2001). Es una hazaña notable; la
apertura del canal de potasio es más de 100.000 veces más fina que una
hoja de papel, con un ancho de menos de seis ángstroms (un ángstrom
equivale a la diezmillonésima parte de un milímetro).

El papel de los canales de potasio en los nervios los ha convertido en
famosos pero son importantes en toda la biología, afirma Christopher
Miller (Universidad Brandeis). Están presentes en la más humilde de las
amebas y en las células de los cerebros más complejos.

Las últimas imágenes de la proteína del canal de potasio son
'deslumbrantes', afirma Miller. Revelan que las células explotan la
carga positiva de los iones K+ para producir el voltaje que proporciona
la energía de las señales nerviosas. Para MacKinnon, contemplar la
economía de diseño de la naturaleza en detalle es igual de fascinante:
'Su sencillez resulta hermosa', dice.

Utilizando una técnica denominada cristalografía de rayos X para obtener
imágenes de diferentes concentraciones de iones K+ en los canales de
potasio el equipo de este científico del Instituto Howard Hughes de la
Universidad Rockefeller (Nueva York) ha mostrado la ruta precisa que
siguen los iones. 'Es casi como ver los iones atravesar el canal',
afirma MacKinnon. El equipo ha descubierto que cada ion K+ puede ocupar
una de siete posiciones, Los iones atraviesan el canal saltando de una
posición a la segunda siguiente mientras otros iones los empujan desde
atrás.

Midiendo las fluctuaciones eléctricas en el canal, el equipo de
MacKinnon calcula cuánta energía necesitan los iones de K+ para saltar
de una posición a otra. El canal resulta estar tan bien adaptado a los
iones de potasio que casi no necesitan energía para atravesarlo,
excluyendo de esa forma otros iones, que no tienen suficiente energía
para atravesar el canal.

'Esto explica cómo pueden ser tan rápidos y al mismo tiempo tan
selectivos', explica Miller. Cómo consiguen los canales transportar
iones de potasio con mayor rapidez que el impulso nervioso es algo que
había tenido en vilo a los biólogos durante décadas.

En 1999, MacKinnon recibió el premio Lasker de investigación médica
básica por revelar la estructura detallada del canal de potasio. Ahora
su nombre suena insistentemente como futuro ganador del Nobel. Su
trabajo más reciente fortalece esta predicción, según Miller: 'Este es
el tipo de trabajo que abre todo un mundo nuevo'.

Es el método sistemático utilizado por este científico para descifrar
cómo funciona el canal de potasio, así como la importancia científica de
dicho canal lo que le hace merecedor del premio, afirma Fred Sigworth
(Universidad de Yale). 'Estas últimas imágenes son sólo el fin de una
cadena de maravillosos descubrimientos realizados por Mackinnon',
afirma. 'Estamos hablando de un conjunto de trabajos que comenzó en la
década de 1990'.

Siempre es agradable que le reconozcan el mérito a uno, admite
MacKinnon, pero la posibilidad de obtener el Nobel no es lo que motiva
su investigación. 'Me divierto muchísimo haciendo ciencia', dice. De
hecho, tras haber alcanzado un 'nivel muy profundo de conocimiento' de
los canales de potasio, el científico pretende ahora examinar cómo abren
y cierran las células sus canales de iones.

Cada tipo de célula se puede reconocer por su combinación de canales
iónicos.'Esta combinación', explica Michel Lazdunski (CNRS), 'varía no
solamente de un tipo de célula a otro sino también para un mismo tipo de
células en el curso de su desarrollo. Estas estructuras son
microgeneradores eléctricos que permiten a las células del sistema
nervioso comunicarse entre ellas y con los órganos, a las células
musculares y cardíacas desencadenar la contracción, a las del sistema
endocrino segregar las hormonas. Son indispensables para la vida, ya que
también existen en células que no generan bioelectricidad.

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El Cultural http://www.elcultural.es/

EL ÁRBOL DEL PENSAMIENTO
Por: Francisco Mora

La Neurociencia busca el “cableado” de los procesos creativos y
espirituales

¿Qué da lugar a los cambios en la estructura molecular del cerebro?
¿Cómo afectan a la conducta y los valores humanos? El Doctor en
Neurociencias por la Universidad de Oxford, Francisco Mora, participa
estos días en Fundación Congreso Catalán de Salud Mental y en el Centro
Mediterráneo de Neurociencias de Alicante, en sendas conferencias sobre
las infinitas posibilidades del cerebro. El autor de El reloj de la
sabiduría analiza para El Cultural cómo interviene la actividad neuronal
en temas como la conciencia o los principios morales.

El hombre es hijo del tiempo, ese Dios abstracto e inaprehensible que se
expresa en los espacios cambiantes de todo lo que existe. Sabido esto,
sin embargo, y hasta hace poco, la historia del hombre, la de un hombre
o mujer concretos, venía envuelta en un velo que lo hacía parecer casi
eterno y permanente. Los cambios en nuestra apariencia, la de nuestro
cuerpo, era aceptada por evidente, pero no tanto así la esencia de
nosotros mismos, la de lo que somos a lo largo de nuestras vidas. Las
Ciencias del Cerebro, las Neurociencias, por el contrario, han
proporcionado, en muy pocos años, nuevos conocimientos acerca de cómo
somos en el mundo y cómo cambiamos de modo permanente y constante, no
como una entelequia psicológica y espiritual, sino en su sentido más
físico y químico a través de los cambios y recambios de nuestro cerebro.
Hoy sabemos que al igual que cambia nuestra piel, nuestro pelo o el
conjunto de nuestra cara, así cambia, con el tiempo, nuestro cerebro. Y
que son estos cambios del cerebro los que hacen cambiar nuestra
conducta, nuestras percepciones y experiencias, nuestras relaciones con
los demás, nuestros procesos mentales y hasta nuestra propia conciencia.

Las Neurociencias están reanclando al hombre a sus verdaderas raíces
terrenales. Somos inviolablemente hijos de las vicisitudes de nuestra
madre Tierra, de su evolución y avatares y por ello congéneres de
nuestros parientes los demás seres vivos que la pueblan. El empeño de la
Neurociencia actual es, precisamente, añadir piezas a una “hipótesis”
que dé coherencia a la “unificación del conocimiento” sobre el hombre y
su mundo. Las bases de esta hipótesis arrancan, en parte, del “proyecto
cerebro humano” creado en 1980 y en el que se incluyen de “abajo-arriba”
o si se quiere, de “la molécula a la palabra”, muchos y diferentes
niveles de estudio. Desde los genes y las proteínas, a los orgánulos y
microcircuitos de las neuronas, circuitos neuronales, regiones
cerebrales específicas, sistemas distribuidos a lo largo y ancho del
cerebro y la propia conducta. Y en esta última, finalmente, se incluyen
el estudio de los ingredientes elementales de una operación mental así
como los sistemas de conocimiento propiamente dichos, sean estos leer,
escribir, planear un viaje, etc. Todo esto nos lleva claramente a
establecer que todos los procesos mentales, incluso los que dan lugar a
los más excelsos pensamientos creativos o espirituales (lo que incluye
los principios morales, la religión y hasta la misma concepción de Dios)
derivan o son operaciones del cerebro. Toda esta ambición ha llevado a
la comunidad científica y humanística internacional a hacerse la
siguiente pregunta: ¿Amenazan las Ciencias del Cerebro los valores
humanos?

Lo que nos enseña claramente la Neurociencia hoy es que el cerebro de
todo ser vivo, incluido naturalmente el del ser humano, cambia no sólo
durante el desarrollo e infancia y juventud, sino también durante todo
el arco vital, es decir, durante la vida adulta y el propio
envejecimiento. El cerebro es pues una estructura con un infinito
repertorio de mecanismos puestos en marcha pocos días después de la
concepción que prosigue su construcción y reconstrucción constantemente
sin alcanzar una forma o función estable y definitiva, proceso sólo
detenido por la muerte. ¿Qué da lugar a estos cambios de la estructura
molecular del cerebro y por tanto a los cambios funcionales (mentales) y
de la conducta que experimentamos a lo largo de nuestra vida?

Hasta donde el estudio del cerebro nos enseña, dos son los procesos
fundamentales: aquellos que significan aprendizaje y memoria. Todo
aquello que signifique aprendizaje, memoria y olvido cambia el cableado
cerebral formando y reforzando nuevas conexiones neuronales o
debilitando y eliminando las viejas previamente formadas. En realidad el
cerebro se construye siguiendo órdenes dadas por los códigos heredados y
anclados en última instancia en los arcanos del tiempo, pero estos
códigos, ya desde su funcionamiento inicial en el individuo, incluso en
el propio claustro materno, son modulados por el medio ambiente, creando
así una diversidad de conexiones genuinas para cada cerebro. Al final,
cada cerebro se parece a otro como los árboles de un bosque, que aun
siendo todos de la misma especie y en la lejanía parecer iguales, de
cerca, en las pequeñas ramas e incluso en ramas principales, son
claramente diferentes.
Esto ocurre incluso en los seres humanos clónicos, los gemelos
univitelinos. Es en estos vericuetos de las conexiones del cerebro en
donde se crean por códigos temporales todavía desconocidos, los más
excelsos pensamientos, el conocimiento y la conciencia.

Nuestro cerebro en su interacción con el medio ambiente está operando
constantemente bajo la orquestación de los genes que tenemos en nuestras
células cerebrales. Memorizar, tras haber asociado algo y aprendido de
nuevo significa cambios de la maquinaria genética que elabora nuevas
proteínas que al ser insertadas en los puntos de contacto de estas
mismas células hacen que cambien las señales (propiedades) de sus
contactos. Estos cambios moleculares se pueden crear, reforzar o perder
cambiando en una u otra dirección las conexiones ya existentes y creando
así nuevas memorias, reforzando y potenciando las ya existentes o
perdiendo las memorias que ya existían en ese cerebro. Es de esta manera
que ese tráfico de moléculas (bioquímica) da lugar a cambios en la
estructura (anatomía) y ésta a la función (fisiológica) del cerebro en
un proceso constante e incesante que se expresa en la conducta de todo
ser vivo. Es claro, pues, que aprender, memorizar, olvidar, significa
precisamente eso: cambiar constantemente el cerebro. ¿Y acaso aprender y
memorizar (sea ello nuevos conceptos e ideas, patrones morales o
sociales o sentimientos) no es la esencia de nuestro ser y estar en el
mundo?

Kandel ha señalado recientemente acerca de los genes, conducta y mente:
“No hay cambios en la conducta que no se reflejen en el sistema
nervioso, ni cambios persistentes en el sistema nervioso que no se
reflejen como cambios estructurales de algún nivel de resolución”. Estas
ideas claramente inciden de lleno no sólo en la psicología y la
filosofía sino también en la propia medicina.

Apostilla Kandel: “Cuando un terapeuta habla a un paciente y el paciente
escucha, la maquinaria cerebral del terapeuta está realizando un efecto
sobre la maquinaria neuronal del cerebro del paciente y posiblemente
viceversa... es probable, por tanto, que nuestras palabras produzcan
cambios en el cerebro del paciente. Desde estas perspectivas, las
aproximaciones biológica y sociopsicológica se unen”. El final de estas
reflexiones parece evidente. Estamos entrando en un siglo en donde el
cambio de nuestro modo de pensar y concebir el mundo, lo que incluye a
nosotros mismos, va a sufrir un cambio importante, sino radical. Cambio
basado esta vez en premisas y conocimientos nuevos. Cambios que, como
posiblemente el mismo hombre verá, le va a hacer sentirse último
responsable de sí mismo y su destino. No es una responsabilidad
ciertamente baladí.

==== ARCHIVOS ESCÉPTICOS ============================================

* Astroglífica. Artículo del Dr. César Esteban y la Dra. Inés Rodríguez
Hidalgo, del Instituto de Astrofísica de Canarias y del Departamento de
Astrofísica de la ULL respectivamente, en formato PDF. Descarga desde
http://www.arp-sapc.org/docs/Astroglifica.pdf.

* Carta Escéptica a Paco Padrón.  Artículo de Ricardo Campo Pérez, en
formato PDF, en el que se da contestación al que a su vez publicase
Francisco Padrón Hernández en la revista “Atlantes. Enigmas de la
ciencia”, bajo el título de “Decálogo del perfecto escéptico” . Este
archivo incorpora el artículo original publicado por Paco Padrón.
Descarga desde http://www.arp-sapc.org/eedigital/carta_esceptica.pdf

==== La Selección de “El Escéptico Digital”
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