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EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
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Edición 2001 - Núm Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
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Asunto: EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2002 - Número ESPECIAL 01
Fecha:Miercoles, 20 de Marzo, 2002  01:18:11 (+0100)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <TXINBO @.....es>

=====================================================================

                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la
Pseudociencia
       © 2000 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
       http://www.arp-sapc.org/

    Edición 2002 - Número ESPECIAL 01 - 20 de Marzo de 2002

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

Estimados suscriptores.

Este es un número especial de “EL ESCÉPTICO DIGITAL”, en el que tenemos
el placer de presentarles algunos de los contenidos que figuran en el Nº
11 de “EL ESCÉPTICO”, la Revista editada por ARP-Sociedad para el Avance
del Pensamiento Crítico.
Los números anteriores podrán ser consultados, en su versión digital, a
través de http://www.el-esceptico.org/, dentro de la web de nuestra
asociación http://www.arp-sapc.org/

  - Cuaderno de Bitácora: Datos y Patrañas

  - Primer Contacto:

- Doblar cucharas con la mente
- ¿Quiere usted ser millonario?
- ¿Es Benítez un extraterrestre camuflado?.
- Corpus incorruptus.
- Pseudociencia, tecnología y sociedad.
- Un concurso de televisión ofrecerá como premio un viaje a la estación
espacial.
- Una de marcianos en el frigorífico.
- Asesinatos en el Himalaya.


  -  Y ADEMÁS...

* El largo trayecto desde el mito legendario a la ciencia humana
* La Atlántida y Laputa
* ¿Hubo un eclipse durante la crucifixión de Jesús?
* Los misiles desviados de la religión
* El padre de la Atlántida, Ignatius Donnelly, creó el mito moderno y
configuró la Pseudo-Arqueología.
* Harry Houdini: Un capítulo de su lucha contra el fraude
* Aristóteles y el peinado


- Y las secciones habituales:

*- Editorial

Profetas, falsarios y cuentistas

*- Mundo escéptico

Algunas revistas estadounidenses.

*- Cuaderno de bitácora

Datos y Patrañas

*- Guía Digital

Los Magufos y los Medios.

*- De oca a oca

Sobre radiaciones y semántica

*- Paranormalia

Hoy las ciencias adelantan...

*- Un marciano en mi buzón

La ufología y el coleccionismo de sellos (2): Abducciones.

*- Crónicas desde Magonia

Conspiraciones y espías de pantalón corto.

*- El Sillón escéptico

Ciencia o Vudú: de la ingenuidad al fraude científico.
El expediente Manises.
¿Tenían ombligo Adán y Eva? La falsedad de la Pseudociencia al
descubierto.

*- Cartas al director

=== NOTICIAS =========================================================

EDITORIAL

PROFETAS, FALSARIOS Y CUENTISTAS

Es evidente que una parte del mundo ya no es el mismo desde el 11 de
septiembre. Tras los brutales atentados suicidas llevados a cabo en
Nueva York y Washington (ambas en EEUU) por los fanáticos seguidores del
terrorista islámico Osama Ben Laden, quedó claro lo mucho que a los
escépticos nos queda por hacer.

Apenas habían pasado unas horas desde los atentados, mientras los
canales de televisión continuaban repitiendo machaconamente las imágenes
de los impactos de los aviones en los edificios, ya empezaron a circular
por Internet rumores absurdos sobre la presencia de supuestos ovnis en
torno a las torres del World Trade Center (WTC). Algunos, no contentos
sólo con eso, apreciaban la forma del mismísimo Maligno en la nube de
escombros, fuego y humo que provocaron las explosiones. Hubo hasta quien
vislumbraba el rabo y el tridente del diablo.

Pero lo peor estaba por llegar. Lo del diablo y los ovnis quedó pronto
en mera anécdota internáutica.

Tras las fotos de ovnis y “diablos”, llegaron unas falsas cuartetas de
Nostradamus que según los “expertos” vaticinaban el ataque al WTC.
Lástima que dichas cuartetas, pertenecientes a la inexistente Centuria
XI y firmadas en una fecha cien años posterior a la muerte del
visionario francés eran una broma de pésimo gusto... que fue asumida,
creída y divulgada por medios de comunicación presumiblemente serios
como la emisora de radio Onda Cero, el periódico El Mundo o las emisoras
de televisión Tele 5 y Antena 3 (A3)

Este último canal se llevó la palma a la carencia de ética periodística
y falta de profesionalidad. A3, al igual que los otros medios
mencionados, no sólo dio por buenas las falsas profecías de Nostradamus,
sino que amañó todo un programa especial sobre los atentados, en el que
Jesús Hermida, que ya se había lucido anteriormente con un programa
vergonzante sobre la Sábana Santa, sacó a pasear las famosas cuartetas
en las que se “predecían” las catástrofes de Nueva York y Washington.
Gracias a la labor “informativa” de estos medios supuestamente serios,
millones de personas que no habían oído hablar de Nostradamus en sus
vidas, “supieron” que un señor del siglo XVI había predicho con todo
lujo de detalles lo que había ocurrido, lo que estaba ocurriendo, y lo
que iba a ocurrir –malo, por supuesto–. Ningún medio se molestó en
presentar una visión crítica sobre Michel de Nostradamus, ninguno se
molestó en comprobar que las centurias que citaban alegremente eran una
falsificación, ¿para qué?

En los días sucesivos, todas las ediciones de las centurias de
Nostradamus desaparecieron de las librerías; este autor se convertía en
un bestseller mientras supuestos expertos en su obra aparecían en
programas de radio y televisión. Por supuesto, los colegas actuales del
difunto visionario no se hicieron de rogar y así pudimos descubrir que
gente como Aramis Fuster había predicho los atentados, pero que nadie
había hecho caso de los vaticinios –de los que no se tiene constancia
documental alguna, faltaría más–.

No se hicieron de rogar las revistas del sector paranormal que
afrontaron el tema en sus números correspondientes a octubre. De
perdidos al río, debieron pensar en más de una redacción “misteriosa”
habida cuenta de lo que los desdichados lectores de esas revistas han
tenido que leer –y creer, nos tememos–.

La revista Año Cero publicaba el número más desquiciado de toda su
existencia, si tal cosa es posible de imaginar, en el que Enrique de
Vicente, que saltaba entusiasta de profecía en profecía, hacía una
demostración inmejorable de lo nocivo que es el pensamiento mágico para
la razón humana. Por su parte, Javier Sierra daba un nuevo sentido a la
expresión “encaje de bolillos” escribiendo en Más Allá una editorial de
triple extensión a la habitual en la que explicaba que las manoseadas
cuartetas de la centuria XI eran falsas, pero que daba igual porque
había otras verdaderas que efectivamente parecían predecir los
atentados. Además, según nos aclaraban en un recuadro, un Cristo
propiedad de un estigmatizado catalán había llorado el 11 de septiembre.

Que ante acontecimientos tan graves y trascendentes como los atentados
del 11 de septiembre haya gente tan alejada de la misma realidad, no ya
de la razón, como para ponerse a buscar duendes allí donde las personas
medianamente sensatas sólo veíamos el estallido de una crisis mundial,
lejos de ser una mera anécdota refleja perfectamente la vigencia del
pensamiento mágico en nuestra sociedad.

El hecho de que mucha gente busque inmediatamente una explicación
mágica, misteriosa, cuando ocurre un acontecimiento de gravedad es una
mala señal que los escépticos deberíamos tener en cuenta. Que ante una
crisis mundial amplios sectores de la sociedad necesiten las
explicaciones de Nostradamus, y no las de expertos en política
internacional, es algo sintomático. El hecho de que la explicación
irracional, irrelevante y falsa sea proporcionada por medios de
comunicación serios es un problema grave que los escépticos no podemos
dejar de denunciar.

                           ------------------

CUADERNO DE BITÁCORA

DATOS Y PATRAÑAS
Por: Javier E. Armentia

En la lista de correo electrónico que tiene ARP-SAPC para los socios, se
venía discutiendo hace poco sobre el papel del escepticismo (de nuestro
escepticismo al menos o, siendo más específico, de los escépticos que
colaboran en diversos foros) aportando interesantes puntos de vista
sobre la necesidad de aportar posturas constructivas, decían unos, de
dar una imagen de seriedad o al menos de serenidad; otros abogaban por
la defensa de un cierto y jocoso planteamiento crítico, llamando al pan,
pan y al vino, vino, es decir, farsante al que mantiene imposturas,
ignorante al que lo es, caradura al que se aprovecha y lucra con el
tema.

Marcos Pérez, que aparte de estar en nuestra agrupación hace una
buenísima labor divulgadora en la Casa de las Ciencias de La Coruña, es
el autor de la frase que he intertextualizado (como se dice ahora) para
poner un título a este artículo. Refiriéndose a cómo contestar a esas
afirmaciones desmelenadas que tan a menudo utiliza el mundo
pro-paranormal, decía: “no creo que la respuesta adecuada sea un amable
intercambio de datos por patrañas que pueden llegar a confundir todavía
más al espectador”. (¡Chapeau, Marcos!)

Me explico: a menudo, como escépticos, nos vemos en situaciones en las
que nos sentimos obligados a explicar las cosas o a proporcionar los
datos correctos cuando nos asaltan con alguna memez de todo punto
imposible. A uno le vienen con el cuento del agua homeopática y se pone
la bata de químico para explicar pausadamente lo que es un mol, y
aquello del número de Avogadro. Le cuentan algo sobre que un porcentaje
de los niños que están naciendo ahora tienen unos cuantos cromosomas
extra, en los que nuevos “cordones” (sic) frasean genéticamente
sorprendentes habilidades, entre ellas la de tener un aura color índigo
y, con un tono levemente erudito pero accesible al pueblo llano, intenta
desasnar buenamente al ignorante de codones, genes y cromosomas.

Lo que sucede es que a veces quien está soltándonos las patrañas no lo
hace de buena fe (entiéndase esta buena fe como el natural proceso de
una discusión entre adultos responsables, en que cada uno aporta los
datos y juicios que sustentan sus tesis, rebate con igualmente sólidos
argumentos los del contrario, busca llegar a un consenso sobre lo que es
o deja de ser... etcétera). A menudo sucede que quien tenemos enfrente
ya está tan convencido de sí mismo que no le cabe nada más, y que
realmente la única razón de que esté discutiendo con nosotros es que
nosotros aparecimos por ahí. Este tipo de personas está más acostumbrado
a hablar ex catedra, a utilizar el medio (las listas o foros de
Internet, en la actualidad) para soltar sus sermones. Y de repente, se
les pone delante un escéptico que les pone peros, que levanta la duda
razonable o que directamente tira por los suelos el endeble andamiaje
que se había presentado como teoría o hecho incontrovertible.

Invariablemente, entonces, se produce el cambio de actitud, aparece el
ataque ad hominem, la generalización descalificadora; de repente el
caradura se convierte en un Galileo acosado por la inquisición
escéptica, y sus corifeos le halagan la conversión. Uno, entonces, se
sorprende porque creía que había aportado datos, hechos, realidades
suficientes como para que cualquier parroquiano de ese foro pudiera
darse cuenta de en qué lado estaba lo razonable y lo razonado, y en cuál
el sinsentido y la mala leche. Pues no, no es así, o al menos no lo
parece.

Por un lado, el mero hecho de levantar la crítica está mal visto por
muchos. Uno se convierte de repente en parte de una banda de
impresentables, los escépticos o negativistas de siempre. Como eres ya
un hijoputa esférico, digas lo que digas, ya se sabe... Ante esto poco
podemos hacer: eso de ejercer un poco el pensamiento (y un poco más el
pensamiento crítico) te mete en una guerra que desde hace unos años
intentan convertir en cruzada los sectores de lo paranormal de este
país. Esa panda de aprovechados bastante iletrados que escriben en las
revistas de lo paranormal, que se presentan como investigadores o
reporteros estrella o expertos en las más variadas cuestiones en los
medios de comunicación decidieron hace un tiempo que el escepticismo les
hacía mucho más daño que otra cosa. E intentaron, lo siguen haciendo
desesperadamente, hacerse con el término “escéptico” para su uso
exclusivo, largándonos a quienes poníamos objeciones a sus afirmaciones
a un extremo vestido de cerrazón, dogma y mala leche.

Por otro, en el fondo, al intentar discutir o aportar críticas, uno está
tocando lo más íntimo de quienes tiene enfrente: su cuerpo de creencias
(algunos se creen realmente cualquier tontería en cuanto suene a
fenómeno anómalo). Así que, de repente, uno se ve metido en una guerra
que intentan hacer cruenta y como intenta dar en la línea de flotación
del enemigo, se ve atacado con todas las armas (cierto es que las armas
normalmente no son muy poderosas, su inconsistencia es tan patente como
su incultura).

Es en esos momentos en los que, como dice Marcos Pérez, no cabe el
intercambio de datos por patrañas. Mejor dicho: uno ha de poner los
datos, que dan la cobertura adecuada a una discusión que podría haber
sido hasta interesante; y entonces esperar la andanada de necedades,
insultos y descalificaciones. Y ante ellos no achantarse: no es devolver
insulto por insulto, uno ha de ponerse firme y denunciar al memo, al
jeta, al ladrón como lo que son. Y ello haciendo gala de ese sentido del
humor que ha perdido quien está en una guerra a muerte. Recordemos, una
vez más, aquello de cuánto más vale una carcajada que cientos de
silogismos.

                           ------------------

PRIMER CONTACTO

DOBLAR CUCHARAS CON LA MENTE
Por: F.A.de B.

Hace un par de meses, en TVE 1 apareció, una vez más, el inefable Uri
Geller doblando cucharas con la mente. Los presentadores: José María
Iñigo –una vez más– y Concha Velasco –nueva en estas lides– insistieron
en que era verdad que Uri Geller doblaba cucharas con el poder de la
mente. Está claro que Uri Geller no dobla las cucharas con la mente,
pero usted sí puede hacerlo.

Hace unos días, tuve una reunión en la que había media docena de
personas entre los cincuenta y sesenta años de edad, y una docena de
jóvenes. No sé muy bien porqué salió el tema del programa de
Iñigo/Velasco con el prestidigitador de nacionalidad israelí y
ascendientes austro-húngaros Uri Geller, que debió de tener lugar en
TVE1 el miércoles 19 de septiembre de 2001.

Yo no vi el programa; pero por lo que me contaron fue lo de siempre, con
especial énfasis en doblar cucharas.

Me sorprendieron varias cosas. La primera es que los jóvenes nunca
habían oído hablar de Uri Geller ni de doblar cucharas. Eso lo entendí a
medias; la primera vez que Uri estuvo en España, en el programa de
Iñigo, fue en el año 1975, si no recuerdo mal. Hace demasiado tiempo
para que ellos lo hubieran visto; aunque no dejaba de sorprenderme
porque con posterioridad había estado de gira por varias televisiones
locales, incluyendo la ETB del País Vasco. Pero lo que me desconcertó
del todo es que las personas mayores de cincuenta años tampoco se
acordaban de Uri Geller.

En principio me pareció estupendo. “Por fin, las tonterías del
doblacucharas profesional nacido en Israel se han olvidado”, pero...

– ¡Ah, ya sé de que programa hablamos! –dijo una de las señoras– me
llamó mi hermana para decirme que mirase la televisión, que había un
señor que doblaba cucharas con el pensamiento. Y me puse a verlo. Estuvo
muy interesante. ¡Qué poderes!, ¿verdad?

– A mí me pasó lo mismo –añadió otra–, me llamó mi prima para decírmelo.
Fue extraordinario. ¡Qué poderes!

Entonces mi primera impresión de que “por fin las tonterías de Uri
Geller se habían olvidado” se vino abajo. La falta de memoria hace que
los espectadores repitan los mismos errores que otros, y ellos mismos,
cometieron en su día. Con una diferencia notable, la primera vez que
salió Uri Geller era novedad. Nos pilló de sorpresa. Pero en los
siguientes días varios periódicos publicaron que hacía trucos, que era
un antiguo prestidigitador israelí travestido en dotado. Después salió
el libro de Ramos Perera [1975] en el que, entre otras cosas, había
fotos de Uri Geller, en su actuación de 1975 en el programa de Iñigo, en
las que se veía la cuchara ya rota antes de empezar a doblarla “con la
mente”. Después aparecieron muchos libros entre los que destaco el de
James Randi [1982].

Creer, en 1975, que Uri podía tener algún poder era absurdo pero mucho
menos que seguir pensándolo hoy cuando ya se han publicado multitud de
libros, artículos y programas de televisión mostrando el fraude del
supuesto “dotado”.

Siempre había pensado que las creencias en poderes paranormales debían
ir evolucionando porque se veían obligadas a ello, ya que los
“escépticos” demostraban su falsedad. Pero estaba equivocado. En temas
paranormales no importa cuantas veces se demuestre que una cosa es
falsa, siempre habrá más creyentes. Y probablemente, cuanto más se
demuestre que es fraude, más se hablará de ello y más creyentes habrá.
¡Qué cruz! ¡Un buen mito nunca muere!

La gente, tanto la joven como la mayor, me sorprende por su credulidad,
pero ¿qué decir de esa televisión pública –TVE1– que vuelve a traer a
Uri Geller 26 años después, tras haberse publicado cómo se hacen sus
trucos? ¿Qué pensar de un presentador –José María Iñigo– que tras 26
años vuelve a traer al mismo mago y vuelve a decir que no hay truco,
después de haber leído el libro de Ramos Perera? Les recuerdo que en ese
libro se ven las fotos con el truco al descubierto tal como se emitió en
el programa de Iñigo. ¿Qué Iñigo no ha leído el libro? Lo dudo. Yo mismo
le envié una copia y me conocía perfectamente pues había estado en sus
programas. ¿Qué pensar de los responsables de los medios de comunicación
pública –subrayo pública– a los que sólo preocupa la audiencia y hacen
caso omiso de la calidad de los programas que emiten? ¿Qué pensar de un
parlamento que tolera una televisión pública con programas de este
estilo y sigue financiándola con nuestro dinero? ¿Cómo justifican dicho
dinero? ¿Si hacen los mismos programas basura que el resto de
televisiones, el tener doble financiación –pública y privada–, no es
competencia desleal? ¿Qué dicen nuestros gobernantes?...

Mis reflexiones siguen y siguen pero no quiero aburrirles. Además no
quiero ser fraudulento, el título era “Doblar cucharas con la mente” y
todavía no les he enseñado a hacerlo.

Para doblar cucharas con la mente usted necesita el intermedio de un
ordenador. La máquina lee su electroencefalograma y aprende cómo
diferenciar las señales que usted produce cuando está activo y cuando se
encuentra en reposo. La máquina le pide que se relaje y cuando usted lo
logra, una cuchara virtual, representada en el monitor del computador,
se dobla. Sí, así, tal cual, usted dobla la cuchara con el poder de su
mente cuando está relajada. La relajación, tal como dicen los
parapsicólogos, ya ven ustedes que resulta fundamental.

- Claro, pero eso es trampa, no es una cuchara de verdad.

No se preocupe, de momento, el programa informático, desarrollado por el
Korea Research Institute, la dobla en una pantalla de computador. Sin
embargo, no hay ningún problema en poner una cuchara real en las manos
de un robot y que éste, al verle a usted relajado, doble la cuchara.
Como usted sea una persona tranquila ¡vaya gasto en cucharas!

[Nota] * Félix Ares de Blas, doblacucharas aficionado y autor de esta
nota, ha doblado cucharas –por supuesto, diciendo que era un truco: el
mismo que emplea Uri– en varios programas de ETB, en Teledonosti y en
Localia Guipúzcoa. También ha arreglado relojes estropeados por radio,
colapsando la centralita de Radio San Sebastián, etc.
Para más información sobre el Korea Research Institute en
http://ard.etri.re.kr/eng/main.htm y
http://www.time.com/time/interactive/technology/brain_np.html.

Para más información:
BIBLIOGRAFÍA
Perera, Ramos (1975). Uri Geller al descubierto. Sedmay Ediciones.
Randi, James (1982). The truth about Uri Geller. Prometheus. (la edición
revisada es de 1982).

                           ------------------

UNA DE MARCIANOS EN EL FRIGORÍFICO
Por: J. A.

Una de las leyes no escritas de la ufología afirma que por muy absurda
que sea la historia que a uno le cuenten, siempre habrá alguien lo
suficientemente tonto para tragársela.

Esta norma se ajusta de forma ejemplar al caso del no-doctor Jonathan
Reed, ese sujeto que afirma haber matado a un alienígena de un estacazo
en la cabeza. Me imagino que todos los lectores están al corriente de la
historia porque circula por Internet con intensidad y frecuencia dignas
de mejor asunto, pero la resumiré por si hay algún despistado o alguno
ha pasado los últimos meses aislado del mundo en una base en el ártico o
en un monasterio camaldulense.

Jonathan Reed es un supuesto psicólogo infantil que paseaba un día de
1996 con su perrita por el bosque. De pronto la perrita olisqueó algo
raro y salió corriendo maleza a través. El señor Reed, rebufando,
intentó alcanzar a su mascota guiándose por los gruñidos de ésta.
Resulta que lo que había olido la perrita no era una mofeta o un
mapache, era un alien modelo X-Files que debía andar perdido por el
bosque al igual que el ET de Spielberg.

A la llegada del señor Reed la perrita ya había iniciado su particular
encuentro del tercer tipo, a base de mandíbula y caninos, y mordía con
saña al alienígena, que decidió defenderse “disolviendo” a la pobre
mascota.

El señor Reed, presa de un ataque de ira vengativa, echó mano de lo más
contundente que encontró, una gruesa rama, y con tan primitiva garrota
arremetió contra el marciano “poniéndolo al día”, como suele decirse.
Parece ser que se aplicó con saña porque el incidente acabó con el
extraterrestre difunto. El pánico sucedió a la ira y el señor Reed
decidió llevarse al “bicho” a su casa envuelto en una sábana, metiéndolo
en su congelador, no sin antes hacerle unas cuantas fotos.

A partir de este punto la historia se vuelve bastante confusa, más si
tenemos en cuenta que el señor Reed la ha ido modificando y “adornando”
a medida que las voces más críticas de ufolandia le han ido poniendo
pegas al cuento. Por supuesto no podían faltar los malos de la historia,
los terroríficos secuaces del gobierno que han intentado ocultar toda la
trama haciendo desaparecer las pruebas e intentando callar al buen
doctor, cosa que a todas luces no han conseguido habida cuenta que el
señor Reed se ha mostrado bastante vocinglero, ha dado numerosas
conferencias, participa en programas de radio y TV, mantiene una página
web y asiste a congresos.

No hace falta ser un genio para darse cuenta de que la historia del
señor Reed apesta a timo para incautos. De hecho ha sido desmontada
hasta en sus más mínimos detalles por ufólogos y grupos de aficionados
al tema OVNI que, supongo, deben estar hasta las narices de que el
misterio de sus amores esté invadido por charlatanes y caraduras.

El Dr. Reed no es doctor ni psicólogo ni nada que se le parezca; las
fotos que presentó fueron efectuadas en fechas posteriores a los
supuestos hechos; los “científicos” que han avalado la historia del
marciano en la nevera no son tales, sino empleados de una gasolinera y
cosas por el estilo.

Las puertas de ufolandia se han ido cerrando en las narices del señor
Reed que ahora se dedica a buscar la atención de los sujetos más
crédulos del mundillo, saltando de país en país. Últimamente al señor
Reed lo padecen nuestros amigos mexicanos “gracias” a la labor de Jaime
Maussan, un ufólogo televisivo que por aquellas latitudes cumple una
labor similar a la que por aquí realizó en su etapa televisiva el Dr.
Jiménez del Oso con la diferencia de que, comparado con aquél, éste es
la quintaesencia del espíritu crítico y la racionalidad extrema.

Maussan se ha tragado todas las tonterías de Reed de cabo a rabo y
vuelta. Incluidos los detalles más bizarros, como un supuesto brazalete
para teletransportarse que le dio el marciano al señor Reed, suponemos
que entre garrotazo y garrotazo. El brazalete es para no perdérselo:
parece un sobrante del diseño de producción de Babylon 5 o algo sacado
de un disfraz de power ranger de todo a 100. Es llamativo que en un
momento que hasta los contactados se ríen del “doctor” y su brazalete,
Maussan siga insistiendo en la autenticidad de la historia, huyendo
hacia delante en alegre cabalgada. En un chat reciente, hace apenas unas
semanas, Maussan expresaba su deseo de ver funcionar el brazalete y
observar como se desvanece el falso doctor. Reed tiene toda la pinta de
ser propenso a desvanecerse, pero no con un brazalete, sino con el
dinero de la caja, porque poca duda cabe de que se trata de un
embaucador y que su única carrera es la del timo.

¿Como es posible que alguien pueda creerse un cuento como este? El
alien, la perrita hecha papilla, la nevera, el brazalete... todo huele a
telefilme de segunda categoría. Es más, a mí esto del marciano en la
nevera hasta me resulta familiar. Todo en esta historia parece haber
sido copiado de teleseries y tebeos de ciencia ficción barata.

Es llamativo el paralelismo que hay entre la historia del señor Reed y
el episodio nº 33 de la telecomedia Get a Life (1990) protagonizada por
Chris Elliott. En este episodio Chris se encontraba con un ovni
accidentado en su jardín; entre los restos coleaba un marciano, de
nombre Spewey (“Vomitón” en la versión española). Spewey era muy
impulsivo y, al igual que el marciano de Reed, tenía que ser reducido a
garrotazos por Chris cuando atacaba con saña a su amigo y vecino Gus. Al
final Spewey acababa en la nevera de Gus, al igual que el marciano de
Reed (que por cierto se llama Freddy) y también desaparecía... Sólo que
devorado por Chris y Gus, que deciden comérselo. La versión de Get a
Life es mucho más divertida que la del señor Reed, porque Spewey volvía
a la vida regenerándose a partir de una de sus chuletas.

También aparecían los malvados agentes del gobierno que intentaban
silenciar a Chris y Gus con métodos bastante rudos. Al final Spewey era
rescatado por sus compañeros marcianos y elevado hasta su nave nodriza
mediante una tecnología superior que somos incapaces de comprender:
atado con una cuerda a la cintura.

Me pregunto si Jaime Maussan sería capaz de tragarse toda la historia de
Spewey si algún caradura se presentase en su oficina contándole la
historia como si fuera un hecho real.

Se admiten apuestas.

                           ------------------

¿ES BENÍTEZ UN EXTRATERRESTRE CAMUFLADO?
Por: L. A. G.

Ya es hora de que los científicos dejen de perder el tiempo buscando
rastros de vida alienígena en meteoritos, enviando sondas exploradoras a
otros mundos o intentando captar emisiones de radio inteligentes
procedentes de lejanos sistemas estelares. Mejor que escuchen a los que
'saben', como el ufólogo Juan José Benítez (Pamplona, 1946), quien ha
anunciado que “más de 3.000 tipos distintos de seres extraterrestres”
visitan la Tierra a bordo de platillos y que “la mayoría –alrededor del
80%– tiene forma o aspecto humano”. Ahí es nada. Lo dijo en la
presentación de su última obra, Mis ovnis favoritos (Planeta, 2001), un
producto cuidadamente editado en el que Benítez demuestra una vez más
que la vena ufológica se ha secado. Porque el volumen no es más que una
recopilación de fotos y de breves y absurdas respuestas del autor a un
centenar de preguntas de niños.

Que nadie espere encontrar en este libro la prueba definitiva de las
visitas alienígenas, ni algo que se le parezca. En Mis ovnis favoritos,
Benítez sigue mareando una perdiz que después de medio siglo ya no se
tiene en pie. Así, toma descaradamente el pelo al inocente lector hasta
el punto de que afirma que conoce muchas fotos de ovnis que “son
espléndidas”, añade que “lo que ocurre es que, en general, están
guardadas en los archivos de los investigadores”, promete mostrar
algunas y luego, páginas tras página, presenta las mismas imágenes
borrosas o claramente fraudulentas de siempre. Y todo ello para ilustrar
una antología del disparate que confirma, para quienes todavía tenían
dudas al respecto, que el autor navarro hace tiempo que emprendió un
camino sin retorno más allá de la razón.

En su nuevo trabajo, Benítez suelta una tontería tras otra sin tiempo a
que el lector se recupere, como no pudieron hacerlo tampoco los
periodistas que asistieron a la presentación del libro. Fue tan
disparatada la rueda de prensa que un reportero escribió: “De la misma
forma que hay quien a base de jugar con sábanas termina convirtiéndose
en fantasma, J. J. Benítez encarna su personaje con una asombrosa
naturalidad”. Lo inquietante es que, desde hace años, da la impresión de
que su personaje le ha absorbido, de que su personalidad ha salido por
el mismo gran agujero de su 'mente abierta' que pudo aprovechar para
entrar un émulo de Juanita la Fantástica. Fruto de esa personalidad
invasora debió de ser Al fin libre (Planeta, 2000), un libro que recogía
los diálogos de Benítez con el espíritu de su fallecido padre.

Ahora, tampoco se anda con chiquitas y dice, por ejemplo, que el hombre
no ha vuelto a la Luna porque está contaminada por radioactividad,
después de que los estadounidenses “destruyeron con bombas atómicas”
unos edificios que encontraron allí en 1969, o que los visitantes “han
desarrollado una tecnología tan avanzada que han conseguido fabricar
seres exactos a nosotros”.

¿Será Benítez un extraterrestre camuflado, un humano de cuyo cuerpo se
apoderó el ser de otro mundo con el que asegura que se topó en la
infancia? “Tenía seis años. Sucedió en un pequeño pueblo de Navarra. Era
un ser muy alto, con una escafandra negra. Me condujo a una especie de
gruta. Allí, por lo que recuerdo, me situó en el interior de algo
parecido a un sarcófago de piedra lleno de luces. Después me abrazó con
ternura”. ¿Acaso es posible que nunca hayamos conocido al auténtico
Benítez, que el que vive en Cádiz en una casa con forma de platillo
volante sea un infiltrado de los invasores? Si en aquel momento de
ternura Benítez abrió su mente al alienígena, se explicaría su doble
juego: que diga, por un lado, que tiene las pruebas que apoyan sus
increíbles afirmaciones y que, al mismo tiempo, no las presente nunca.
Claro que no hay que descartar que todo sea una pose. A fin de cuentas,
Benítez ha hecho fortuna vendiendo humo. ¿Qué importa que uno ya no
tenga ninguna credibilidad mientras haya ingenuos ávidos de pagar por
leer lo que escribe?

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ASESINATOS EN EL HIMALAYA
Por: J.L.C.B.

Quizás no haya ninguna pregunta que debamos responder con mayor
frecuencia que la de “¿por qué los escépticos no respetáis el derecho a
la libre creencia de las personas?”. Por supuesto, nuestra contestación
es que eso no es cierto. Preferimos una sociedad libre a un escepticismo
forzoso.

Libre incluso para creer en que la Tierra es hueca o que somos
descendientes de una raza alienígena que construyó reactores nucleares
en forma de pirámides; pero también consideramos un deber ético el
alertar a la población de los peligros (a veces evidentes y otras no
tanto) que se agazapan en muchas creencias evidentemente absurdas. La
conversación suele seguir con un “¿pero qué mal hago a nadie creyendo
que los astros influyen en mi vida o que existe la vida de ultratumba?”

En este punto solemos recordar a nuestro interlocutor que se gasta en
balde el dinero cuando recurre a los servicios de astrólogos,
cartomantes, quiromantes, nigromantes, médiums, etc.; pero que lo peor
de todo es que estas creencias pueden conducirle a condicionar su vida a
los dictados de las mencionadas personas. Quizás renuncie a cerrar un
buen negocio porque, de acuerdo con su carta astral, no es aconsejable
que en esos días realice una inversión o, por el contrario, puede
acceder a una compra ruinosa basada en un horóscopo presuntamente
favorable. Recientemente, pudimos cotejar los deplorables resultados
obtenidos por un astrólogo dedicado al asesoramiento bursátil, que fue
derrotado en esa actividad tanto por un analista profesional como por
una niña.

Y ojalá fuese ésa la peor pérdida que tuviera que afrontar el creyente.
Lo triste es que a veces el resultado es incluso la muerte. Personas que
fallecen en el curso de un exorcismo, individuos que se suicidan porque
así lo dispuso el gurú de turno o que son asesinados por contradecir los
dictados de la religión que profesa un fanático con acceso a armas o
explosivos. Por desgracia, en ocasiones la realidad es aún más dura que
nuestras palabras.

Recientemente, los medios de comunicación de todo el mundo, se hicieron
eco de la matanza que tuvo lugar en el Palacio Real de Katmandú en
Nepal, un país al que la mayoría de nosotros sólo relaciona con las
expediciones alpinistas al Himalaya. La tragedia no estuvo motivada por
un ataque de la guerrilla maoísta, ni por una sublevación popular
ocasionada por la miseria en que está sumida dicha nación, ni siquiera
como fruto de una intervención armada de alguno de los países que
pretende la hegemonía de una zona históricamente conflictiva. Con la
mayor de las sorpresas nos enteramos de que la masacre de la familia
real nepalí estuvo causada por el príncipe heredero Dipendra quien,
antes de suicidarse, asesinó a sus padres, el rey Birendra y la reina
Aishwarya, así como a sus hermanos.

La causa que condujo al luctuoso desenlace no pudo ser más
shakespeariana: el amor. La reina se oponía al enlace de su hijo con la
mujer a la que éste quería, pero antes de darle el título de Romeo en
versión nepalí hay un hecho que ha pasado casi inadvertido en esta
historia y que le confiere un tono de tragedia griega. La razón para la
negativa al matrimonio fue el augurio realizado por varios astrólogos
del país de que la vida del príncipe estaría en grave peligro si se
casaba antes de cumplir los 35 años. Aishwarya se lo tomó en serio y con
su intervención terminó provocando el drama que pretendía evitar. Más
que de Montescos y de Capulettos, deberíamos hablar del mito de Edipo y
Yocasta, aunque sin incesto de por medio.

No sabemos si la tragedia podría haberse evitado de haber sido los
implicados un poco más escépticos; pero el hecho es que un país, que ya
tenía graves problemas, se encuentra completamente desestabilizado por
la muerte del rey que lo encaminó hacia una cierta apertura democrática.
La sospecha de que la primera versión del suceso ocultaba, en realidad,
un asesinato, cometido por instigación del hermano del rey, el
príncipe - hoy ya soberano – Gyanendra, para hacerse con el trono,
comenzó a circular provocando los primeros disturbios en Katmandú. En
honor a la verdad, las primeras declaraciones del rey Gyanendra no
contribuyeron a aumentar su credibilidad. La explicación oficial del
incidente que dejó un saldo de trece muertos es que se trató de un
accidente con un fusil automático algo que se asemeja más a un “cuento
chino” que a una justificación aceptable.

Desgraciadamente esta vez el drama ha sucedido pero otras muchas veces
ha estado cerca. Pensemos en las primeras damas americanas o en los
presidentes de diversas naciones que actuaban influenciados por los
consejos no de sus asesores sino de sus astrólogos. Afortunadamente para
todos, sus augurios fueron si no más acertados sí más prudentes.

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¿QUIERE USTED SER MILLONARIO?
Por: J.J.F.P.

Para conseguirlo no necesita ir a ningún concurso. Sólo tiene que
demostrar eso que predica allá donde va: sus poderes paranormales. Si es
capaz de encontrar agua en el desierto, de comunicarse con otras
personas, de adivinar el pasado de los demás, o “simplemente” mover un
autocar con el poder de su mente, el laboratorio Zetetics está dispuesto
a premiarle con 200.000 euros (33.277.200 pesetitas). Claro, que antes
deberá demostrarlo, porque los señores H. Broch, G. Majax, y J. Theodor,
responsables del premio, no están dispuesto a dárselo a cualquiera.

La historia del “desafío Zetetics” se remonta a 1982 cuando el doctor
Henri Broch ofreció un premio de 10.000 dólares a la primera persona que
demostrase tener un poder paranormal. Posteriormente, en 1987, se
unieron al reto el también doctor J. Theodor y el prestidigitador Gérard
Majax. Con la adhesión también se incrementó la cuantía del premio hasta
llegar a los 500.000 francos franceses. Esta cantidad se duplicó en 1992
para conmemorar la candidatura nº 100 al desafío. Finalmente,
aprovechando la cercana unión monetaria, los organizadores han
“redondeado” la cifra hasta los 200.000 euros. Con tal recompensa,
aquella persona que afirme tener poderes paranormales no tiene excusa
alguna para no presentarse.

Para convencer al profesor Broch y a sus colaboradores hay que pasar una
prueba en las condiciones mínimas para demostrar que no hay fraude ni
error posible. Todo empieza con lo que se denomina un “protocolo”, que
es un acuerdo entre ambas partes sobre qué poder se pretende demostrar y
cómo se va a comprobar. Este primer paso ya es una criba importante de
candidatos, pues muchos de ellos ni siquiera saben describir cuál es su
supuesto don. Una vez concretados todos los detalles, se acuerda una
fecha para realizar el experimento, preferiblemente en el laboratorio
Zetetics de la Universidad de Niza. Si quedara demostrada la presunta
facultad, el dinero se entregaría de forma inmediata; en caso contrario
el participante tiene derecho a permanecer en el anonimato, aunque los
resultados sí han de exponerse en público.

Philippe Boit es uno de los participantes más testarudos del desafío.
Tras llegar a un acuerdo con el laboratorio, decidió probar su capacidad
para encontrar agua. El experimento consistía en proporcionar al zahorí
cajas de cartón opacas que contenían en su interior un vaso. Este vaso
podía estar lleno de agua o vacío (el líquido elemento procedía
indistintamente del grifo o de una envasadora). Para demostrar sus
poderes adivinatorios, Boit debía acertar en qué cajas estaban los vasos
vacíos y en cuáles estaban los vasos llenos con un porcentaje mayor al
que se obtiene pronosticando al azar. Como era de esperar fracasó. Pero
eso no le amilanó lo más mínimo, y poco tiempo después ha firmado un
protocolo para demostrar que es capaz de cambiar el sabor del vino. Para
justificarlo, deberá probar que es capaz de cambiar el pH del mismo a
través de la “magnetización”.

Como Boit, otros zahoríes han caído derrotados en el intento. Pero la
lista de portentos paranormales no queda ahí: R. Gefflot fracasó en el
afán de mover un lingote de oro situado en Bruselas desde una localidad
de Gran Bretaña mediante “telekinesia”. L. Fiore no fue capaz de
comunicarse con su familia a través de su péndulo y una fotografía. Y la
señora K. Fitos, que con la ayuda de “extraterrestres” adivinaba el
color de cualquier carta, no fue capaz de acertar más que cualquier otro
terrícola. Como bien dicen los organizadores ni siquiera ha aparecido
una mínima muestra de estos supuestos poderes que hagan pensar que
existan.

¿Qué impulsa, entonces, a estas personas a presentarse? Aparte del
suculento premio o la fama, parecen estar tan convencidos de sus
cualidades; de hecho llevan mucho tiempo “demostrándolas”, con cantidad
de testimonios que lo arropan. Sin duda todo un castillo de naipes que
se desmorona en el momento en que se hace una simple prueba. Porque
Broch y sus colaboradores procuran diseñar experimentos sencillos y
claros. Si un psíquico posee el arte de la adivinación, debería ser
capaz de acertar el color de una simple carta, y si un zahorí es capaz
de hallar agua en el desierto, no existiría ninguna traba para que la
encontrara dentro de una caja de cartón. Visto los demoledores
resultados, a la cita “afirmaciones extraordinarias requieren
demostraciones extraordinarias” se le podría añadir la coletilla: “con
experimentos simples”.

Así que ya sabe: si no tiene duda alguna sobre sus poderes paranormales,
adelante, no tiene nada que perder. Si aún requiere de alguna
pruebecilla, cerciórese de que no hay ningún detalle que haya pasado por
alto. El desafío Zetetics ha arrojado la pelota a su tejado. Y recuerde:
¡el cheque con los 200.000 euros aún no se ha entregado!

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CORPUS INCORRUPTUS
Por: J.L.C.B.

El pasado día 3 de junio de 2001 pareció hacerse realidad el viaje en el
tiempo. Recién empezado el siglo XXI la Ciudad-Estado del Vaticano
pareció retroceder hasta el siglo XIII o XIV. ¿El motivo? La exposición
pública del cuerpo incorrupto del Papa Juan XXIII, como si aún
viviésemos en la Edad Media que tan propicia se mostró a la aparición de
reliquias y difusión de milagros.

Resulta evidente que no soy católico, ni siquiera creyente, pero debo
confesar que siempre he sentido una gran admiración por Angelo Roncalli,
el Papa Juan XXIII, debido a su intento de modernizar la Iglesia
Católica, de quitar el polvo secular acumulado en la cátedra de San
Pedro. Quizás por ello he sentido una mayor indignación al ver como se
empleaba su cuerpo para una mascarada más propia de los carnavales
venecianos que de la festividad de Pentecostés en Roma.

Digo mascarada a sabiendas de que es una palabra fuerte que disgustará a
los católicos, pero los hechos no me permiten emplear un lenguaje más
suave. Lo que se les estaba vendiendo a los católicos, que en número de
40.000 pasaron por la basílica de San Pedro, y a los millones que han
estado pendientes de los medios de comunicación ha sido una pura y
simple gran mentira, camuflada bajo la apariencia de milagro.

Ninguno de los miembros que componen la jerarquía vaticana ha
pronunciado esa palabra (que yo sepa), pero cualquiera que haya sido
educado como católico sabe que el morir en “olor de santidad” (es decir,
que al fallecimiento de una persona su cuerpo exhalara un aroma grato) y
que el cadáver permaneciera en estado de incorrupción eran pruebas que
se tenían en cuenta en los procesos de beatificación y posterior
canonización.

No hace falta ser un genio para intuir el cómo leerían la noticia los
fieles admiradores del Papa Bueno, convertido ya en beato para la
Iglesia Católica. Por ello, algo ha olido a podrido cuando se han sabido
alguno hechos que habían sido cuidadosamente silenciados en un
principio. Por de pronto, la incorrupción de un cadáver es algo que
puede explicarse de manera bastante prosaica como fruto de un proceso de
momificación natural. En un ambiente desprovisto de humedad no es
infrecuente. Hace tiempo que se sabe que las momias egipcias deben tanto
al clima del desierto como al propio proceso de embalsamamiento.

Sin embargo, en este caso hay aún más pruebas de que se ha mentido.
¿Recuerdan las declaraciones iniciales que insistían en que el cuerpo
del Papa Roncalli no había tenido ningún tipo de tratamiento que
favoreciera su conservación? Pues si no las creyeron hicieron muy bien.
El semanario Famiglia Cristiana (publicación nada sospechosa de querer
dejar en mal lugar a la Iglesia) publicó una entrevista con el doctor
Gennaro Goglia, anatomista en la Clínica Gemelli en el momento del
fallecimiento de Juan XXIII, en la que éste reconoció haber inyectado al
cadáver diez litros de un fluido embalsamador de su invención.

Añadamos que el rostro que tanta admiración causó a la feligresía por su
perfecta conservación no es tal sino una mascarilla de cera y tendremos
una visión bastante distinta a la ofrecida por el Vaticano.

Pese a ello, se ha dispuesto que el cuerpo, revestido con sus ropas
pontificales, será expuesto en una urna de cristal y bronce bajo el
altar de San Jerónimo en la Basílica de San Pedro, detrás del pilar
decorado con una magnífica escultura de Bernini que representa a
Longinos. Al menos es un lugar bastante más artístico que el Mausoleo de
Lenin en la Plaza Roja de Moscú aunque la conservación de ambos
cadáveres deba más al genio de sus embalsamadores que a los pretendidos
milagros.

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PSEUDOCIENCIA, TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD
Por:

Con la llegada de la LOGSE ha llegado a los hogares una nueva forma de
ver la realidad de la ciencia. Con el llamado “enfoque
Ciencia-Tecnología-Sociedad” (CTS) se pretende comprender y evaluar el
impacto que la actividad científico-tecnológica produce en nosotros. La
novedad estriba en entender cómo cada uno de los vértices de ese
triángulo influye (o queda afectado) sobre los demás, algo que parece
lógico en una sociedad tan “tecnodependiente” como la nuestra, pero que
ha tardado quizás demasiado en llamar la atención a los investigadores.

A lo largo de la historia, la ciencia y la tecnología han recorrido
caminos muy dispares. De hecho, los científicos prerrenacentistas
consideraban a la tecnología una actividad poco noble e ingrata, a la
que no había que prestar atención. Pero con la llegada de la imprenta,
muchos científicos tuvieron acceso a tratados técnicos escritos por
artesanos, y sintieron curiosidad por sus métodos y herramientas. Esta
simbiosis tendría su primera eclosión con el advenimiento de la primera
revolución industrial, manteniendo un crecimiento exponencial hasta
nuestros días.

Desde la máquina de vapor hasta el teléfono móvil, los grandes inventos
han producido un impacto en la sociedad al que los científicos y
técnicos no han sabido siempre responder y asumir. Ante desastres como
los de Chernobyl o Bophal, cuestiones éticas como la clonación, y
fenómenos sociales como la televisión el científico no puede dar la
espalda, aduciendo que no pertenecen a su disciplina. Es por ello que
surge la necesidad de “conectar” el triángulo CTS y abordar su
complejísimo estudio.

En mi opinión, los actuales estudios en CTS son insuficientes a la hora
de abordar un fenómeno como el de las pseudociencias, al que se está
cometiendo el gravísimo error de menospreciar, aún cuando ejercen una
poderosa influencia sobre la sociedad. Es más, no sería descabellado
afirmar que las supercherías gozan de una magnífica salud dentro de un
medio supuestamente tan hostil como lo es una sociedad tan avanzada como
la nuestra. Y lo hace de las dos formas posibles: oponiéndose a la
realidad, o camuflándose como ella. El ejemplo más claro está en
medicina, ya que la mal llamada “medicina alternativa” atrae tanto
clientes desencantados con los remedios conocidos que buscan una
solución diametralmente opuesta a la ciencia (curanderos, sanadores),
como a personas que piensan que existe una base científica en aquello
que consumen (homeopatía).

¿Debemos incluir entonces las pseudociencias dentro de la terna CTS?
Está claro que, aunque la ciencia por sí sola es capaz de refutar a su
opuesta, es el influjo sobre la sociedad la que permite a las
pseudociencias permanecer y crecer. Y en este juego de parasitismo la
tecnología no es neutral, sino que es usada por ambos bandos para su
propia causa. Además de servir de plataforma de difusión de la
superchería (con la prensa, televisión, Internet...), la tecnología
disfraza a la superchería de un manto de credibilidad. Por ejemplo, los
llamados “productos milagros” ofrecen siempre un supuesto adelanto
tecnológico a precio de ganga: pulseras magnéticas, agua imantada,
máquinas para adelgazar,... Tras todo ello no hay base científica
alguna, pero un envoltorio tecnológico convence al crédulo de sus
propiedades.

De igual modo que existe la paraciencia, existe la “paratecnología”.
Curiosamente, algunos de las “ofertas” pseudocientíficas se basan en el
rechazo a la tecnología, aunque necesiten de ella para subsistir. El
caso más claro lo encontramos en los remedios naturales vendidos en
comprimidos o gotas, fabricados de forma industrial y artificial.
También el miedo hacia lo desconocido provoca la desconfianza hacia la
tecnología, como el rechazo total a las antenas de telefonía móvil, sin
tener en cuenta los supuestos peligros que los teléfonos móviles, más
dañinos bajo el mismo principio, pudieran provocarles.

Si queremos educar a la sociedad para que sea capaz de asumir y
responder ante la ciencia de forma adecuada, debemos prevenirla y
entrenarla para defenderse de la superchería. Con ello quizás se pueda
dar el salto de la “sociedad de la información” a la “sociedad de la
razón y el pensamiento crítico”.

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UN CONCURSO DE TELEVISIÓN OFRECERÁ COMO PREMIO UN VIAJE A LA ESTACIÓN
ESPACIAL
Por: L.A.G.

La productora tiene ya reservados asientos en las dos naves Soyuz que
llegarán al complejo en 2003
Una pequeña cápsula con ADN y objetos personales del vencedor será
lanzada al espacio interplanetario.

Será el mayor premio jamás entregado en un concurso televisivo. Un
capricho por el que el multimillonario Dennis Tito, el primer turista
espacial, desembolsó unos 3.700 millones de pesetas. “Alcanzar la última
frontera en la historia de la televisión le lleva fuera de este mundo”,
anuncia en su web Image World Media Inc (IMI). No es un eslogan
gratuito. La productora estadounidense —sus programas se ven en 128
países y en unos 500 millones de hogares— ha firmado un contrato con las
autoridades espaciales rusas para que el vencedor de uno de sus
concursos siga en 2003 los pasos de Tito y ponga sus pies en la Estación
Espacial Internacional (ISS).

La Agencia Rusa para la Aeronáutica y el Espacio —RosaviaKosmos— y la
empresa estatal RSC Energía se han comprometido a poner a disposición de
IMI y MirCorp —el consorcio que llegó a asumir la explotación comercial
de la difunta Mir— un asiento en cada una de las dos naves Soyuz que
viajarán a la estación Alfa en 2003. Siempre hay una cápsula Soyuz
atracada en el complejo orbital —hacen las veces de bote salvavidas de
la ISS—, que es sustituida cada seis meses. En una de esas misiones,
viajó Tito a la estación en mayo.

El concurso, llamado Ancient Astronaut ('Astronauta de la antigüedad'),
explotará la creencia pseudocientífica de que los extraterrestres
ayudaron a algunas civilizaciones del pasado a erigir sus monumentos. La
primera fase, en la que competirán cinco equipos multinacionales, se
rodará en escenarios exóticos como Giza (Egipto), Stonehenge (Reino
Unido) y Nazca (Perú). Los concursantes deberán completar una serie de
tareas usando los mismos materiales, herramientas y métodos que los
antiguos habitantes de la región. Los miembros del equipo ganador se
disputarán luego entre sí una de las plazas de las misiones Soyuz —la
otra se reserva para un concurso posterior— en la Ciudad de las
Estrellas, cerca de Moscú (Rusia). El mejor, el que supere a los demás
en pruebas basadas en el entrenamiento de los astronautas, pasará una
semana en la ISS o, si no hubiera sitio en el complejo, en vuelo
orbital. La productora ha anunciado que, a bordo de la Soyuz, ascenderá
hasta la órbita terrestre una pequeña cápsula del tiempo, con una
muestra de ADN del concursante y efectos personales, que será lanzada al
espacio interplanetario.

El programa:

Título: Ancient Astronaut (‘Astronauta de la antigüedad’).
Participantes: Cinco equipos en la primera fase. Los integrantes del
grupo ganador competirán entre sí por el premio final.
Escenarios: La primera fase se desarrollará en las inmediaciones de
cinco maravillas de la antigüedad como las pirámides de Giza y las
llanuras de Nazca. La final se rodará en la Ciudad de las Estrellas, el
centro de entrenamiento de astronautas ubicado en las proximidades de
Moscú.
Premio: Estancia de una semana en la Estación Espacial Internacional o,
en su defecto, viaje orbital.
Para participar: Enviar un mensaje de correo electrónico a
contestant@...

Antiguos sí, pero no tontos:
El concurso cuyo vencedor viajará a la estación Alfa en 2003, parte del
presupuesto de que nuestros antepasados recibieron la ayuda de
alienígenas para construir las pirámides, las figuras de Nazca o las
estatuas de Pascua; de que los antiguos eran inútiles, tontos. El
proyecto de IMI es una forma de maridar un logro de la tecnología
humana, la ISS, con uno de los grandes disparates del siglo XX, una
pseudociencia que tergiversa la historia.

Los cultivadores de la arqueología fantástica, cuyo máximo exponente es
el hostelero suizo Erich von Däniken, atribuyen a intervenciones
extraterrestres todo lo que escapa a su entendimiento. Para estos
autores —ninguno de ellos historiador—, los antiguos, por el hecho de
serlo, no pudieron levantar solos la mayoría de los grandes monumentos.
Y menos aún si éstos se encuentran fuera de Europa.

El historiador Kenneth Feder ha demostrado, en un análisis de Recuerdos
del futuro, el clásico de Von Däniken, que este autor tiene tendencia a
conceder un papel clave a hipotéticos extraterrestres en culturas
africanas, asiáticas y americanas; pero no en las europeas.

* Esta noticia apareció publicada en el periódico El Correo
(http://www.elcorreodigital.com).

[Nota] * Sección coordinada por Pedro Luis Gómez Barrondo, con la
colaboración de Félix Ares de Blas, Julio Arrieta, José Luis Calvo Buey,
Jorge Javier Frías Perles y Luis Alfonso Gámez.

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Y ADEMÁS...

INFORME ESPECIAL: HISTORIA Y PSEUDOHISTORIA

EL LARGO TRAYECTO DESDE EL MITO LEGENDARIO A LA CIENCIA HUMANA
Por: Enrique Moradiellos

Las explicaciones sobre el origen y evolución de las distintas formas de
la sociedad humana han sido constantes y muy divergentes a lo largo de
los tiempos: relatos míticos, genealogías legendarias, epopeyas
fabulosas, cosmogonías religiosas, ficciones noveladas, etc. Desde su
constitución como ciencia humana, hace ya casi dos centurias, la
disciplina de la historia se ha esforzado por elaborar un conocimiento
sobre ese proceso evolutivo de las sociedades humanas de naturaleza
distinta y contrapuesta: un conocimiento verdadero, materialmente
verificable, demostrativo y crítico-racional.

LA ATLÁNTIDA Y LAPUTA
Por: José Aurelio Bay

Según algunos cálculos, a mediados del siglo pasado ya se habían
publicado no menos de 25.000 libros sobre la Atlántida, continente del
que tenemos tantos motivos –es decir, ninguno– para creer en su
existencia como los que podemos encontrar para la isla de Laputa (la
descripción de este prodigioso lugar y de sus pobladores podrá
encontrarla el lector interesado en Viajes de Gulliver de Jonathan
Swift). Si nadie concede crédito a la historia del escritor inglés,
¿porqué se sigue buscando con tanto afán la creada por la pluma de
Platón?

¿HUBO UN ECLIPSE DURANTE LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS?
Por: Inés Rodríguez Hidalgo

Se cuentan muchas historias (y leyendas) en torno a los eclipses pero
probablemente el más discutido de la historia sea el que pudo haber
tenido lugar durante la crucifixión de Jesús. Sin embargo, como en otras
ocasiones, la relación de un fenómeno astronómico con un hecho
religioso, parece ser producto de la tradición, si no de la fantasía.

LOS MISILES DESVIADOS DE LA RELIGIÓN
Por: Richard Dawkins

Prometa a un hombre joven que la muerte no es el final y lo convertirá
en alguien dispuesto a causar desastres.

EL PADRE DE LA ATLÁNTIDA, IGNATIUS DONNELLY, CREÓ EL MITO MODERNO Y
CONFIGURÓ LA PSEUDO-ARQUEOLOGÍA
Por: Charles E. Roser, Jr.

Ignatius Loyola Donnelly, a pesar de su nombre no fue el fundador de los
eruditos jesuitas sino el creador del mito moderno de la Atlántida.

HARRY HOUDINI: UN CAPÍTULO DE SU LUCHA CONTRA EL FRAUDE
Por: L. Enrique Márquez

Houdini dedicó gran parte de su tiempo a indagar sobre todas esas
fantásticas historias de médiums y milagreros de principios de siglo. No
tardó en descubrir que todo era una farsa.

ARISTÓTELES Y EL PEINADO
Por: Juan Carlos Ortega

Tendemos a pensar que la última imagen que hemos visto de nosotros
mismos perdurará, porque estamos convencidos que somos como recordamos
que somos.

Y las secciones habituales:

*-Editorial

Profetas, falsarios y cuentistas.

*- Primer contacto
Por: Pedro Luis Gomez Barrondo

Doblar cucharas con la mente
¿Quiere usted ser millonario?
¿Es Benítez un extraterrestre camuflado?.
Corpus incorruptus.
Pseudociencia, tecnología y sociedad.
Un concurso de televisión ofrecerá como premio un viaje a la estación
espacial.
Una de marcianos en el frigorífico.
Asesinatos en el Himalaya.


*- Mundo escéptico
Por: Sergio López Borgoñoz

Algunas revistas estadounidenses.

*- Cuaderno de bitácora
Por: Javier Armentia

Datos y Patrañas

*- Guía Digital
Por: Ernesto Carmena

Los Magufos y los Medios.

*- De oca a oca
Por: Félix Ares de Blas

Sobre radiaciones y semántica

*- Paranormalia
Por: Borja Marcos

Hoy las ciencias adelantan

*- Un marciano en mi buzón
Por: Luis González Manso

La ufología y el coleccionismo de sellos (2): Abducciones

*- Crónicas desde Magonia:
Por: Luis Alfonso Gámez

Conspiraciones y espías de pantalón corto

*- El Sillón escéptico

Ciencia o Vudú: de la ingenuidad al fraude científico.
El expediente Manises.
¿Tenían ombligo Adán y Eva? La falsedad de la Pseudociencia al
descubierto.


*- Cartas Al director

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CONSPIRACIONES Y ESPÍAS DE PANTALÓN CORTO
Por: Luis Alfonso Gámez

“Lo que puede empezar siendo un modesto error suele hallar el modo de
evolucionar, a través de etapas casi imperceptibles, desde el autoengaño
hasta el fraude. La línea que separa la necedad del fraude es muy
delgada”, dice Robert L. Park, director de la oficina en Washington de
la Sociedad Americana de Física, en su libro Ciencia o vudú (2000). La
ufología nació de un error. Kenneth Arnold vio sobre el monte Rainier,
en junio de 1947, objetos con forma de bumerán que «se desplazaban como
platillos saltando sobre el agua». No platillos volantes, como los
describió el periodista cuyo despacho dio la vuelta al mundo y a partir
del cual se empezaron a ver cosas en los cielos con forma de platillo.
Más de medio siglo después, hay ufólogos que aún viven instalados en el
autoengaño; otros se han acomodado en el fraude o más allá de la
cordura.

Uno de los que hace tiempo franquearon la frontera del autoengaño para
adentrarse en regiones más tenebrosas es Steven Greer. Médico de
urgencias, lidera el Proyecto Revelación, una iniciativa que pretende
sacar a la luz lo que los gobiernos ocultan: que, desde mediados del
siglo pasado, “ha habido vehículos espaciales de origen extraterrestre
que fueron derribados, ocupados y estudiados”. Acompañado de una
veintena de ex funcionarios estadounidenses, Greer presentó su verdad en
el Club de la Prensa de Washington el 9 de mayo. “Es el fin de la
infancia de la especie humana. Ha llegado la hora de que nos convirtamos
en adultos maduros entre las civilizaciones cósmicas que están ahí
 fuera”, afirmó.

La comparecencia continuó con una apabullante serie de afirmaciones
extraordinarias, según las cuales, gracias al examen de los restos de
ovnis accidentados, se conocerían fuentes de energía inagotables y
tecnologías limpias cuya generalización habría sido boicoteada por
intereses políticos y económicos. Una versión ampliada de lo propugnado
por Javier Sierra, director de la revista Más Allá, quien mantiene que
el transistor se desarrolló a partir de tecnología de un platillo
volante estrellado en Roswell. Como Sierra, Greer no ofrece ninguna
prueba que merezca la consideración de tal. Simplemente, testimonios de
observaciones de ovnis por parte de miembros del Proyecto Revelación,
individuos como Clifford Stone, un militar retirado que tiene una
curiosa idea de lo que son pruebas: “La ausencia de evidencia no es
evidencia de ausencia. Es evidencia que se ha negado al pueblo”.

El acto fue tan disparatado que hasta algunos fabricantes de
paradojas –como  los denominaba Carl Sagan– se han desmarcado de los
postulados de Greer. Eso sí, a posteriori. Así, el divulgador
pseudocientífico Bruno Cardeñosa, que en un principio había depositado
su fe en el médico estadounidense y sus importantes revelaciones, ha
sugerido después en Más Allá que podíamos estar ante una maniobra de
desinformación. Vamos, que quienes ocultan la realidad de las visitas
alienígenas estarían utilizando a Greer para ridiculizar a la ufología.
Como si los ufólogos no se bastaran y sobraran en la tarea. La maniobra
de Cardeñosa, de achacar a conspiraciones gubernamentales las payasadas
del gremio, no es nueva. Él mismo se ha servido de ella para justificar
su propia incompetencia.

Durante años, el ufólogo gallego creyó que el libro Bases de ovnis en la
Tierra (1979) había sido escrito por un agente de la CIA y que relataba
hechos reales, cuando en realidad su autor había sido un adolescente que
quería escribir una novela al estilo de Chacal. Cardeñosa fue incapaz de
diferenciar ficción de realidad, de darse cuenta de que era imposible
que el autor de la obra hubiera participado como espía en maniobras de
ocultamiento de información ovni a mediados de los años 60 del siglo
pasado porque en aquella época vestía pantalón corto y estaba
aprendiendo a leer y a hacer las cuentas, como se decía entonces. Porque
Javier Esteban, que firmó la novela con el pseudónimo de Douglas
O'Brien, nació en 1958.

Cardeñosa mantuvo citas con Esteban al estilo de las de Fox Mulder, el
protagonista de Expediente X, con Garganta Profunda. Y se tragó el
anzuelo hasta el fondo, llegando a pedir información a embajadas
extranjeras sobre sucesos inventados por el que él consideraba un espía.
Cuando Esteban destapó el engaño –urdido sobre la marcha, según los
traficantes de misterios iban pidiéndole que les confiase su verdad–,
Cardeñosa y su colega Manuel Carballal contratacaron, vinculando al
autor de Bases de ovnis en la Tierra con una imaginaria maniobra de
descrédito de los servicios de inteligencia dirigida contra los
ufólogos. Sólo Juan José Benítez superó a Cardeñosa en ineptitud. El
escritor navarro reprodujo en una colección por fascículos, El mundo de
los ovnis (1980), fragmentos del libro de Esteban como si
correspondieran a hechos reales y sin citar la fuente.

Curiosamente, días después de la conferencia de prensa de Washington,
Benítez se soltó la melena de una manera que debería haberle hecho
automáticamente merecedor de la categoría de desinformador que tan
alegremente otorga Cardeñosa. Al lado de Benítez, los de Proyecto
Revelación son simples aprendices. Entre otras cosas, el novelista
sostiene que nos visitan “más de 3.000 tipos distintos de seres
extraterrestres”, lo que convierte a las 57 especies alienígenas de
Greer y compañía en mera anécdota. De todas las afirmaciones delirantes
que contiene su libro Mis ovnis favoritos (2001), hay una
particularmente reveladora. Cuenta Benítez –su fuente sería un director
de la NASA ya fallecido– que el hombre no ha vuelto a la Luna porque
está contaminada por radioactividad, después de que se “destruyeron con
bombas atómicas” unos edificios que encontraron allí en 1969. ¡Lo mismo
que O'Brien dice en la página 56 de su libro! ¿Se dará cuenta Benítez
algún día de que Bases de ovnis en la Tierra es una novela? ¿Cree en
serio que Esteban fue contratado por la CIA cuando iba a la guardería?
Hagan sus apuestas...

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Hidalgo, del Instituto de Astrofísica de Canarias y del Departamento de
Astrofísica de la ULL respectivamente, en formato PDF. Descarga desde
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* Carta Escéptica a Paco Padrón. Artículo de Ricardo Campo Pérez, en
formato PDF, en el que se da contestación al que a su vez publicase
Francisco Padrón Hernández en la revista “Atlantes. Enigmas de la
ciencia”, bajo el título de “Decálogo del perfecto escéptico” . Este
archivo incorpora el artículo original publicado por Paco Padrón.
Descarga desde http://www.arp-sapc.org/eedigital/carta_esceptica.pdf

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