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EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
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Edición 2001 - Núm Pedro Lu
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Asunto: EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2002 - Número 09
Fecha:Martes, 31 de Diciembre, 2002  20:50:07 (+0100)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <TXINBO @.....es>

=====================================================================

                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la
Pseudociencia
       © 2000-2002 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
       http://www.arp-sapc.org/

    Edición 2002 - Número 09 - 31 de Diciembre de 2002

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

  - Por un año nuevo ¿sin traspiés?
Por: Zenón Sanz

- En el candelabro
Por: Luis Alfonso Gámez

  - Se desarmó el belén
Por: José Luis Calvo

  - El Agua Milagrosa De La Homeopatía (I) y (II)
Por: Javier Armentia

  - El método científico versus la charlatanería
Por: Felipe Zylbersztajn

  - Las investigaciones del Nóbel D. Kahneman y las creencias erróneas.
Por: Carlos J. Álvarez González.

  - El mago y el científico
Por: Umberto Eco

  - ¿Internet produce depresión y aislamiento?
Por: Helena Matute

  - Cero en conducta
Por: Fernando Savater

  - El índice del "tonto del bote"
Por: John Baez

  - Disney post-mortem. La preservación criónica que nunca existió.
Por: Por Pablo Allegritti

  - Creed en nosotros a cambio
Por: Javier Marías

  - Ramón Núñez: "Prefiero provocar y hacer pensar a la gente"
Por: María Pilar Perla Mateo

  - El evolucionista menos famoso
Por: Pablo Capanna

  - Pero, ¡qué frágil es la memoria!.
Por: Julio Valer

  - La obsesión por lo ‘maravilloso’
Por: Ricardo Campo Pérez

  - Racionalistas indios cuestionan un milagro ovárico de la madre
Teresa
Por: Sanal Edamaruku

  - La hora de irse
Por: Manuel Alcántara

  - La NASA, en entredicho. Prueba lunar
Por: Luis Alfonso Gámez

  - ¿Necesitamos sujetos?
Por: Manuel Cruz

  - Televisión – la Otra Dimensión de los viajes en astral
Por: Rosa Belmonte

  - La secta raeliana anuncia sin pruebas el nacimiento del primer bebé
clonado
Por: Luis Alfonso Gámez

  - Los seguidores de Raël intentaron abrir una embajada alienígena en
Israel
Por: Luis Alfonso Gámez

  - La comunidad científica no se cree el anuncio de clonación de los
raelianos
Por: Orlando Lizama

  - Clonaid anuncia un nuevo nacimiento para 2003
Por: EFE

  - Juan Lerma: “Los hechos científicos son inexorables”
Por: Javier López Rejas

  - Salvador Martínez: “El uso de células madre es una decisión
 política”
Por: Javier López Rejas

  - La molécula que controla los genes, hallazgo del año según la
revista "Science"
Por: Ángela Boto y Pablo Jáuregui

  - Un estudio concluye que “la raza” no está determinada por los genes
Por: Redacción El Mundo

  - Desmantelan un laboratorio clandestino que fabricaba medicamentos
complementarios a los alimentos
Por: Agencias / Madrid

  - Carta a Carballal y a Mundo Misterioso
Por: David de Cos Elices

  - Comentarios sobre embriones y células madre.
Por: Erick Stengler

  - Comentario a "Engañados por un... ¿escéptico?”
Por: Carlos Quintana

  - El Colegio de Médicos de Alicante promueve las pseudomedicinas.
Por: Un médico de Alicante

  - Presentada la solicitud para que el cielo sea declarado Bien de
Interés Cultural en la Comunidad Valenciana
Por: Juan A. García

  - Viscosidad
Por: Carlos Xabier

=== NOTICIAS =========================================================

POR UN AÑO NUEVO ¿SIN TRASPIES?
Por: Zenón Sanz

Siempre que por estas fechas suena el teléfono, y oigo del otro lado de
la línea la zalamera voz de nuestro querido director, me hecho a temblar
y no puedo pensar mas que en los terribles e inconfesables actos que he
debido de cometer en alguna vida pasada, de esas en las que creen los
yuppies postmodernos de restaurante budista y pirámide de aluminio
orgónica en la testa, para merecer el encargo anual del “¡allá va la
despedida!”

Debo reconocer que siempre he sido un hombre fácil de convencer y es que
nunca he sido capaz de decir que no, sobre todo después de una copiosa
comida cubana, rematada con un buen cognac y un sabroso puro canario
(nuestro director prefiere los puros habanos pero yo se lo achaco a la
inexperiencia que acompaña a su juventud).

Total que, una vez más, heme aquí, acabando el año y pergeñando, de modo
totalmente apresurado, unas palabritas con las que desearles a todos
Uds., suscriptores y colaboradores de “El Escéptico Digital”, que el
nuevo año, que dentro de unas horas vamos a comenzar, sea, por lo menos
en lo referente al avance social del pensamiento crítico, algo mejor que
el que acaba. La experiencia, y créanme que acumulo incluso bastante más
de la que me gustaría reconocer, me indica que no ha de ser así pero
como el soñar es libre y por ahora no paga impuestos haremos la vista
gorda y, cuando den las doce campanadas, levantaré mi copa por que el
nuevo año nos traiga una programación televisiva en la que la estulticia
mediática deje paso a contenidos que, a la par de divertidos, sirvan
para formar a los ciudadanos. Levantaré mi copa porque, definitivamente,
los timadores de las mal llamadas “medicinas complementarias” – sean
reconocidos colegiados o intrusos – acaben en el lugar que les
corresponde, es decir, ante los tribunales. Levantaré mi copa porque los
videntes, nigromantes, quiromantes y demás “mantes” dejen de ocupar un
puesto tan prominente en el ocio con que todos los medios de
comunicación nos obsequian, sobre todo en estas fechas. Levantaré mi
copa porque nuestros políticos comprendan que aunque parezcamos tontos
no es porque realmente lo seamos sino porque nuestro instinto de
supervivencia nos ha enseñado a aparentarlo. Levantaré mi copa porque la
injusticia social y la incultura, que conlleva indefectiblemente
aparejada, deje paso a un sistema de valores humanistas, en el que el
individuo sea capaz de desarrollarse plenamente. Levantaré mi copa… por
tantas y tantas razones que sería arduo e inacabable transcribirlas aquí
una a una.

Sin embargo, hay tres muy especiales que no me gustaría dejar en el
tintero. La primera, hace referencia a todas esas personas que, día a
día, bregan en las costas de Galicia por retirar ese chapapote, galipote
o como quieran llamarlo que ennegrece todo lo que toca menos las
conciencias de quienes tomaron las decisiones equivocadas que nos han
llevado a tan difícil e irremediable situación. La segunda, tiene como
objeto el desear que quienes confunden el pseudoescepticismo con el
pensamiento crítico y consideran que en la lucha contra el charlatanismo
todo es válido, incluso las más burdas mentiras, reconsideren sus
postulados o amanezcan al nuevo año marginados del movimiento escéptico
internacional. Finalmente, la tercera, hace referencia a nuestra propia
comunidad escéptica, a todos y cada uno de quienes conformamos esta
colectividad del Escéptico Digital, que alcanza actualmente los 1.919
miembros, para que sigamos nutriéndonos mutuamente y creciendo
intelectualmente.
Recibid pues mis mejores deseos de paz, felicidad y prosperidad.

                           ------------------

EN EL CANDELABRO
Por: Luis Alfonso Gámez

1. GEENOM Y JIMÉNEZ DEL OSO APUESTAN POR EL 'BIO-BAC'.

José Antonio Campoy y Fernando Jiménez del Oso han escrito sendos
editoriales en favor del 'Bio-Bac', el 'no medicamento' con que algunos
han hecho su agosto a costa de la desesperación de enfermos terminales o
crónicos. 'Discovery Dsalud' (http://www.dsalud.com), la revista que
dirige Campoy, es una publicación partidaria de toda pseudomedicina,
cuanto más delirante mejor. Su contenido está a tono con el talante de
su director, quien publicó hace unos años un libro dedicado a una
entrevista con un extraterrestre, prologado favorablemente por Fernando
Sánchez Dragó, entre otros 'intelectuales'. Geenom, que así se llama el
alienígena, llegó a contar con consultorio mensual en 'Más Allá'. De
Jiménez del Oso, qué les voy a contar que no sepan... Pues bien,
ambos -el primero en 'Discovery DSalud' y el segundo en 'Enigmas
Express'- achacan la retirada del mercado del fraudulento producto a una
conspiración urdida desde multinacionales, que Jiménez del Oso, título
de Medicina en mano, califica de “criminal campaña”. Era de esperar esta
reacción en medios de comunicación rentables gracias a la publicidad de
videntes, curanderos, astrólogos y demás engañabobos. A fin de cuentas,
defienden las alubias. Mejor nos iría en España si las autoridades no
fueran tan perezosas y actuaran más frecuentemente contra los buhoneros
que, alardeando de título de Medicina, venden productos como
'Inmuno-PFS', un suplemento vitamínico presentado por Citi
Pharmaceuticals, Corp. (http://www.citimiami.com), compañía radicada en
Miami y presidida por el español José Manuel Frías, como “la esperanza
natural contra el cáncer y el sida avalada por científicos”.
'Inmuno-PFS' se vende por Internet y, al igual que 'Bio-Bac', cuenta con
el aval de una serie de médicos cuya honestidad me merece el mismo
juicio que las de Campoy y Jiménez del Oso. Ya es hora de que las
autoridades sanitarias tomen cartas en el asunto, se dejen de campañas
de imagen y emprendan una lucha activa contra los vendedores de falsas
esperanzas. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA)
estadounidense anunció a mediados de diciembre que va “a ser agresiva”
con aquéllos fabricantes de complejos vitamínicos que incurran en
publicidad engañosa, cuyos productos se anuncien como el 'Inmuno-PFS' y
el 'Bio-Bac'. Bienvenida sea la medida y ojalá nuestro Gobierno tomara
nota.

2. BENÍTEZ, EL 11-S Y LOS PSEUDOESCÉPTICOS ARGENTINOS.

Ahora que va a regresar a Televisión Española con su serie 'Planeta
Encantado' alguien debería recordar a nuestros políticos y a la sociedad
en general quién es Juan José Benítez, autor cuyo currículo de
disparates e insensateces es tan amplio como miles los kilómetros que
dice haber recorrido tras el misterio. ¿La última? Que el ataque contra
las Torres Gemelas y el Pentágono fue organizado por altas instancias
del Gobierno de Estados Unidos. Lo dijo en septiembre, durante la
presentación de su libro 'Mi Dios favorito', que por prudencia sólo me
he atrevido a hojear. “Todo estuvo diseñado por los propios
norteamericanos”, afirma el novelista navarro sobre los atentados
terroristas. Otros dos hispanos, Christian Sanz y Norberto Maraschi,
tampoco creen que un avión se estrelló contra el Pentágono el 11 de
septiembre de 2001. Lo sorprendente es que hasta hace poco ocupaban la
presidencia y vicepresidencia, respectivamente, de la Asociación
Argentina de Lucha contra las Pseudociencias (ASALUP), que por cierto
carece de personalidad legal (http://www.asalup.org). Sanz dimitió
después de descubrirse que plagió un artículo y que un fax que presentó
como prueba en un debate televisivo era una burda falsificación. El
descubrimiento del fraude del fax corrió a cargo de auténticos
escépticos a quienes los responsables de ASALUP y Héctor Walter Navarro,
un pseudoescéptico encarnación de la telebasura en Argentina, intentaron
desacreditar. Sanz, Maraschi y Navarro respondieron con insultos a los
críticos hasta que tuvieron que callar aplastados por las pruebas del
plagio y de la falsificación. La historia es apasionante e inquietante:
los auténticos escépticos argentinos -Alejandro Agostinelli, Alejandro
Borgo, Enrique Márquez y Max Seifert - están defendiendo a capa y espada
la racionalidad frente a aquéllos que únicamente buscan el beneficio
personal y que, si no están en las filas de Benítez y compañía, es
porque hay demasiada competencia. Lean “¿Está el escepticismo organizado
argentino en manos de conspiracionistas?”
(http://www.superiores.blogalia.com) y les aseguro que se preguntarán el
porqué de los signos de interrogación.

3. BLAKE Y LA PASIVIDAD ESCÉPTICA

Lástima que, a pesar de que era sencillo, nadie desde el escepticismo
español retó públicamente al ilusionista Anthony Blake cuando anunció
que iba adivinar el 'gordo' de la Lotería de Navidad. Hubiera bastado,
para que quedara claro desde el principio que era un truco, retarle a
que escribiera el número premiado no en uno, sino en dos libros, y uno
fuera custodiado por ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
(http://www.arp-sapc.org) y abierto en ausencia del mago después del
sorteo. No se hizo. Blake puso en escena el truco, 'acertó' y se montó
la gorda. Vamos, que parte del público quedó convencida de que había
adivinado el número premiado. Gente nada proclive a lo paranormal daba
crédito a algo que había visto con sus ojos: cómo el ilusionista sacaba
de una caja un libro y mostraba, después de salir el premio agraciado,
una página en la que figuraba el número del 'gordo'. Esas personas daban
por hecho que el ilusionista había escrito el número en el papel días
antes. No se les ocurría pensar que, si no lo había enseñado antes, es
porque allí no había nada escrito. ¿Ingenuos? Sí, claro. Pero también
una prueba de que nunca tienen los escépticos organizados que bajar la
guardia ante individuos como Blake que gustan de tontear con el 'lado
oscuro'.

4. LOS FINANCIADORES DE LO PARANORMAL.

La publicidad es la principal vía de financiación de las publicaciones
esotéricas. Al margen de las empresas del sector del misterio
(teleadivinos, vendedores de amuletos, etcétera), hay instituciones y
entidades que financian -mediante la inserción de publicidad- las
revistas paranormales. En diciembre, los anunciantes que han colocado
publicidad en 'Año Cero' (A), 'Más Allá' (M), 'Enigmas' (E) y 'Enigmas
Express' (EE) son:

Editoriales: EDAF (EE), Obelisco (A y M) y Robin Book (A y M).

Otras: CCC (A, E) y 20th Century Fox  Home Entertainment (A, E y M).

5. FELIZ AÑO NUEVO

© Copyright Luis Alfonso Gámez, 2002.
Prohibida la reproducción.

                           ------------------

SE DESARMÓ EL BELÉN
Por: José Luis Calvo

Siempre he visto algo poético en montar un belén, en reconstruir una
escena pretendidamente histórica. En un lado el portal, en otro la
anunciación a los pastores, la matanza de los inocentes, los reyes
magos... y si el presupuesto lo permite, una fuente de la que mana agua,
casas con luces incorporadas... Todo ello sobre un manto de arena y bajo
una capa de nieve de textura sorprendentemente similar a la de la
harina.

Quizás por ello, todos los 8 de diciembre procedo a abrir las cajas
guardadas de un año para otro, en una las escorias de carbón, (el mejor
material para construir montañas que pueda desearse), en otra las luces
de colores, en otra las figuras... y a montar un decorado teatral para
los distintos personajes, lavanderas, pastores, soldados... pero,
recordando el título de la obra de Pirandello ¿a qué autor deberían
buscar?

La mayoría de las personas responderían que a los evangelistas ¿no? Sin
embargo, las escenas representadas en un belén obedecen a una
acumulación de elementos míticos de diversas procedencias aglutinados a
lo largo del tiempo para paliar que lo que sabemos con certeza histórica
de la infancia de Jesús se resume en una sola palabra: nada. Oh, sí
existen dos relatos evangélicos de la Natividad, uno debido a Mateo y
otro a Lucas (Marcos y Juan guardan silencio sobre el tema lo que no
deja de resultar curioso) pero ambos ofrecen versiones imposibles de
conciliar, pese a lo cual, un belén es precisamente una mezcla de ambas
versiones (y alguna más, como veremos).

Del relato de Mateo puede inferirse que María y José vivían en Belén.
María esperaba un hijo sin haber mantenido relaciones sexuales con su
esposo por lo que éste decide repudiarla. José recibe en sueños la
visita de un ángel que le advierte que no lo haga porque la criatura
viene del Espíritu Santo. El niño nace en casa, en Belén.

Según el relato de Lucas, José y su prometida, María, vivían en Nazaret.
María recibe la visita de un ángel que le comunica que va a ser madre de
un niño que concebirá por acción del Espíritu Santo. A consecuencia del
censo de Quirino, el matrimonio se desplaza a Belén dónde nace el niño
que es recostado en un pesebre por estar llena la posada.

Después del nacimiento, según Mateo, llegan a Jerusalén unos magos de
Oriente que han conocido por una estrella que había nacido el rey de los
judíos y preguntan a Herodes que dónde pueden encontrarle. Éste les
dirige a Belén pidiéndoles que, cuando le localicen, se lo comuniquen
para ir, él también, a rendirle homenaje. Una estrella guía a los magos
hasta el niño al que ofrecen oro, incienso y mirra. Advertidos en sueños
de que no volvieran a ver a Herodes, los magos regresan a casa por otro
camino. José recibe, también en sueños, la advertencia de que abandonen
Belén pues Herodes va a matar al niño. La familia huye a Egipto. Herodes
ordena asesinar a todos los niños de menos de dos años en Belén y en sus
alrededores. Cuando Herodes fallece, José recibe una nueva visita
angélica y regresa a Judea pero temiendo al rey Arquelao, hijo de
Herodes, se traslada a Galilea, al pueblo de Nazaret.

Según Lucas, después del nacimiento un ángel anuncia la nueva a los
pastores de Belén que acuden a adorar al niño. A los ocho días el niño
fue circuncidado y después fue presentado en el Templo de Jerusalén.
Cumplidos los prefectos legales, la familia regresa a Nazaret.
Como vemos, los únicos elementos comunes a las dos narraciones es que
Jesús había sido concebido por acción del Espíritu Santo, que nació en
Belén y que acabó viviendo en Nazaret, aunque por motivos muy distintos.
Todos los demás elementos son únicos, la estrella, los magos, la matanza
de los inocentes y la huida a Egipto sólo existen en Mateo. El censo, el
pesebre, la anunciación y la adoración de los pastores sólo existen en
Lucas.

¿Algo de todo ello es cierto? Podemos descartar como pura fábula al
censo (como ya vimos en un anterior artículo) y la matanza de los
inocentes. Flavio Josefo dejó un relato muy vivo de las maldades de
Herodes y, sin embargo, no menciona en ningún momento tal fechoría. ¿Por
qué entonces la inclusión de tales elementos? El análisis de Mateo nos
dará la respuesta. En su relato incluye cuatro profecías mesiánicas que
quedaron cumplidas en la Natividad, (Is. 7,14, Miq. 5,1, Os. 11,1 y Jr.
31,15) además de una referencia inexistente a que según los profetas se
le llamaría Nazareno. Las profecías se relacionarían, por el orden
citado, con el nacimiento de una virgen, el nacimiento del Mesías en
Belén, el regreso de Egipto y la matanza de los inocentes. Vemos, pues,
que la razón para incluir la matanza de los inocentes fue, precisamente,
el de poder asegurar que se había cumplido la profecía. Si vamos a los
versículos citados y a su contexto veremos que a Mateo no le importó
tergiversar el sentido de las profecías (que, a veces, ni lo son) del
Antiguo Testamento con tal de presentar a Jesús como el Mesías
anunciado. El de Isaías se refiere a acontecimientos contemporáneos del
profeta: “Porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo
bueno, será abandonado el territorio cuyos dos reyes te dan miedo.” [1]
(Is. 7,16) Esos dos reyes eran “Rasón, rey de Aram, con Pécaj, hijo de
Romelias, rey de Israel...” [1] (Is. 7,1) y todo ello “En tiempo de
Ajaz, hijo de Jotán, hijo de Ozías, rey de Judá...” [1] (Is. 7,1). El
texto de Miqueas sí es una profecía mesiánica... que no puede hacerse
coincidir con Jesús: “Él será la paz. Cuando Asiria invada nuestra
tierra, y pise nuestro suelo, le opondremos siete pastores y ocho
capitanes. Ellos pastorearán a Asiria con la espada, y al país de Nemrod
con el acero. Él nos librará de Asiria, cuando invada nuestra tierra, y
pise nuestro territorio.” [1] (Miq. 5, 4-5). El de Oseas es una
referencia a la historia del Éxodo: “Cuando Israel era niño, lo amé, y
de Egipto llamé a mi hijo.” [1] (Os. 11,1). El de Jeremías tampoco puede
relacionarse con Jesús, en primer lugar porque menciona a Ramá que no a
Belén y, en segundo lugar, porque los hijos por los que lloran:
“volverán de tierra hostil, y hay esperanzas para tu futuro –oráculo de
Yahvé-: volverán los hijos a su territorio.” [1] (Jr. 31, 16-17). El
texto que no corresponde a ningún fragmento del A. T. parece ser una
mala interpretación de Is. 11, 1 en el que se dice del Mesías: “Saldrá
un vástago (nezer) del tronco de Jesé...” [1] y Mateo interpretó nezer
por Nazaret. No es la única vez en que Mateo confunde un texto hebreo.
La profecía de Isaías no hace referencia a una virgen sino a una joven,
aunque en este caso parece que la mala traducción podía no ser suya sino
de la Septuaginta (traducción de la Biblia al griego).

Queda pues demostrado el interés de Mateo en presentar a Jesús como un
ser excepcional desde el comienzo de su vida. A este recurso de
“cumplimiento de las profecías” añade varios tópicos comunes en su época
para ensalzar a una persona. La concepción por una acción divina no
hubiera sorprendido a los greco-latinos que tenían varios antecedentes
en su propia mitología: Hércules, Perseo... y que incluso concedían ese
carácter a personajes reales como Alejandro y Octavio al que tampoco le
faltó quién le atribuyera haber nacido pese a una prohibición del
Senado, asustado por un presagio de que nacería un rey, que su
nacimiento había sido anunciado por distintos fenómenos e, incluso, que
había ascendido al cielo (Véase la Vida de Augusto, XCIV y ss. en Los
Doce Césares de Cayo Suetonio).

Otro tanto puede decirse de Lucas, aunque en este caso los paralelismos
se pueden encontrar en las mitologías orientales como en las leyendas de
Krisna o Buda.

Otros elementos belenísticos, sin embargo, no provienen de los relatos
evangélicos canónigos sino de los apócrifos o de la literatura
cristiana. Por ejemplo, fue Orígenes el que convirtió la estrella de
Belén, mencionada por Mateo y en el apócrifo del Protoevangelio de
Santiago, en un cometa. También fue obra suya el dictamen de que los
magos (de los que Mateo no cita el número) fueron tres. En el S VII se
les convirtió en reyes y en el S VIII se les pusieron los nombres de
Melchor, Gaspar y Baltasar. El buey y la mula aparecen en el apócrifo
Evangelio del Pseudo-Mateo en cumplimiento de una profecía atribuida a
Habacuc, que resulta ser, nuevamente una mala traducción.

Otros elementos presentes en los apócrifos, sin embargo, no tuvieron la
misma suerte. Por ejemplo, la partera que ayuda a María o Salomé
comprobando con su dedo la virginidad de María tras el parto (episodios
narrados en el Protoevangelio de Santiago) no llegaron a convertirse en
figuritas.

Si las historias de la Natividad y, por consiguiente, su plasmación
belenística son producto de una mezcolanza de tradiciones de diverso
origen, lo mismo podemos decir de las Navidades como fiesta. Dado que
nadie tenía ni la menor idea del día en que nació Jesús (tampoco del
año) la Iglesia se apropió de unas fiestas romanas ya existentes, las
Saturnales que, desde un origen como celebración agrícola del solsticio
de invierno, fueron aumentando su duración y convirtiéndose en algo que
aún hoy podríamos identificar. Las escuelas se cerraban y los niños
recorrían las calles gritando: Io, Io, Saturnalia! lo que venía a
suponer el inicio del jolgorio. Durante esas fechas no se podían
emprender acciones militares para no perturbar la alegría y la paz. En
un ambiente de hermanamiento aparente, los esclavos podían sentarse a la
mesa con sus señores e, incluso, reprenderles sus vicios sin temer
ningún castigo. Se celebraban banquetes públicos y se bebía más de la
cuenta. También eran las fechas en que los conocidos se intercambiaban
regalos. Por último, se permitían los juegos de azar en público. Los
cristianos que hoy protestan por la comercialización de las fiestas, tal
vez deberían considerar que siguen siendo lo que eran antes de que
surgiera su religión.

En cualquier caso, tanto para romanos como para cristianos, había en
estas fiestas un valor coincidente que comparto y que desearía que se
hiciera realidad por encima de cualquier consideración formal: Paz en la
Tierra. Amén

NOTAS:

[1] Nueva Biblia de Jerusalén. Traducción: J. Moya et al. Dirección:
José Ángel Ubieta López.  Editorial Desclée De Brouwer. Bilbao, 2000.

                           ------------------

EL AGUA MILAGROSA DE LA HOMEOPATÍA (I)
Por: Javier Armentia

El pasado 26 de noviembre, la serie "Horizon" de divulgación científica
de la cadena pública británica de televisión, la BBC, emitía un polémico
programa sobre la homeopatía, una de las llamadas "medicinas
alternativas" que más popularidad están alcanzando en todo Europa. En
él, contando con las opiniones a favor y en contra de diversos expertos,
se sometió a prueba -una vez más- alguna de las afirmaciones de esta
práctica, como que la acción de algunos medicamentos se puede efectuar
incluso en dosis tan ínfimas que ni siquiera una sola molécula del
producto está realmente presente. Algo que, como calificaba el físico
Robert Park en el mismo programa "es simplemente ridículo", porque
desafía las leyes de la ciencia.

En cualquier caso, cabría pensar, aunque no se entienda por qué, o
aunque vaya en contra de lo que conocemos del Universo, si algo
funciona, se debería investigar, y aplicar. No en vano, la historia de
la práctica médica muestra cómo se han ido empleando terapias y fármacos
que funcionaban adecuadamente aunque no se supiera por qué lo hacían:
por ejemplo, la aspirina tiene más de cien años, aunque sólo hace un par
de decenios se comenzó a entender cómo afectaba el ácido acetil
salicílico a la síntesis de las prostaglandinas. Su uso como analgésico,
mucho antes, estaba bien atestiguado.

Con la homeopatía, sin embargo, las cosas no parecen tan sencillas. Las
bases de esta práctica se establecieron en 1810, cuando un médico
alemán, Samuel Hahnemann (1755-1843) publicó el Organon der Rationellen
Heilkunde, en el que establecía una teoría completa sobre el origen de
las enfermedades y sobre la manera de curarlas, utilizando mecanismos
similares a los que causan los males, de ahí el nombre "homeopatía"
(curar con lo similar) y el adagio en latín similia similibus curantur
conocido como "ley de la similitud". Esta idea no era nueva de
Hahnemann, sino un principio de la medicina medieval casi mágica de
Paracelso. En esencia, si una enfermedad produce una serie de síntomas
en una persona, y si conocemos una sustancia que provoque síntomas
similares, precisamente esa sustancia y no otra, será la que pueda
curarle. Evidentemente, Hahnemann comprendió que tal administración
podría sin duda empeorar la condición del paciente, por lo que intentó
diluir el fármaco de manera extrema, para que sus propiedades curativas
permanecieran, pero no sus efectos adversos.

¿Cómo se le pudo ocurrir a una persona de finales del siglo XVIII tal
idea? Normalmente se apunta a la manera en que entonces se trataba una
enfermedad mortal, la sífilis. La única curación posible era la
administración de vapores de mercurio, muy venenosos, que provocaban de
hecho la muerte de gran parte de los pacientes. Hahnemann intentó probar
otra manera, diluyendo los diferentes "venenos" hasta hacerlos inocuos.
En aquella época, la teoría atomista de la materia no era demasiado
popular, y la química moderna estaba comenzando a nacer, con las
contribuciones de Lavoisier y Dalton. Un coetáneo del padre de la
homeopatía, el italiano Amedeo Avogadro (1776-1856), establecía
exactamente un año después de la publicación del Organon un principio
fundamental para la química: "los volúmenes iguales de cualquier gas a
idéntica temperatura y presión contienen el mismo número de moléculas".
Este Principio de Avogadro se basaba en que la materia no se puede
dividir indefinidamente, sino que existe una unidad, la molécula, que es
la mínima cantidad de una sustancia que mantiene sus propiedades
químicas. El número de moléculas en un volumen característico de un gas
(lo que los químicos denominan un mol, 22,4 litros a 0ºC de temperatura
y 1 atmósfera de presión) es enorme, el llamado número de Avogadro:
6,023 x 10^23 , es decir, aproximadamente un seis y veintitrés ceros
detrás: ¡seiscientos mil trillones de moléculas!

Sin embargo, las disoluciones homeopáticas son incluso mayores.
Típicamente, se parte de una porción de una sustancia determinada y se
diluye por vez primera en cien veces ese peso (imaginemos 1 centímetro
cúbico de esencia vegetal en agua para completar un litro, por ejemplo).
Esta disolución es llamada 1C ("un centesimal hahnemanniano). Entonces
se le somete a una agitación específica (llamada "sucusión"), y se
vuelve a disolver: se toma 1cc y se completa hasta un litro, utilizando
agua. En este segundo centesimal (2C) tenemos una parte de sustancia en
diez mil de agua destilada. Una vez pasada la agitación, se sigue
diluyendo: el 3C tiene una parte en un millón, el 4C una parte en cien
millones... Cuando se repite este proceso y se obtiene un 12C (algunos
medicamentos homeopáticos afirman diluir hasta 30C) entramos en un serio
conflicto con la química. Porque hemos disuelto hasta tener una parte en
un cuatrillón, ya es menor que el número de Avogadro. Esto quiere decir
que si tuviéramos un mol de moléculas de la sustancia inicial, en esa
disolución ya no tendríamos probablemente ni una sola molécula.
Evidentemente, si seguimos diluyendo seguiremos igual: sólo tendremos
agua (o alcohol, a veces empleado como disolvente en homeopatía).

Si disolviéramos un grano de sal en todos los océanos de la Tierra, la
disolución resultante sería incluso mayor que la de un medicamento
homeopático. Pero pocas personas creerían que tomando una gota de esa
agua tomaríamos algo de aquel grano de sal. Sin embargo, se estima que
un 40% de los fármacos que se venden en Francia, pertenecientes a los
laboratorios homeopáticos, tienen aún menos concentración. Y la gente
los toma creyendo que realmente está tomando algo...

En el programa de la BBC se sometió a prueba, precisamente, esta
posibilidad. No era la primera vez, pero se utilizó una disolución
homeopática que se aplicó, en varios laboratorios, junto con otras
muestras que sólo contenían agua destilada, a cultivos de células, para
comprobar si tenían algún efecto. Las pruebas se realizaron con todos
los controles adecuados, y con el acuerdo de la principal sociedad
homeopática inglesa sobre los protocolos. Se ponía en juego algo más de
un millón de dólares que la Fundación James Randi, creada por el
ilusionista americano y firme opositor a las pseudociencias, ofrece a
quien pueda demostrar un fenómeno paranormal (como que la homeopatía
funciona). Los resultados volvieron a ser negativos para la homeopatía:
no funcionó.

¿Y Por Qué Tiene Tanto Éxito?

A lo largo de los años se han ido realizando numerosos análisis
científicos de las afirmaciones homeopáticas, y a menudo nunca se ha
encontrado efecto alguno, aunque otras veces ha habido algún indicio de
que podría estar sucediendo algo. Los médicos suelen achacar estos
resultados más al llamado efecto placebo, es decir: el mero hecho de
tomar una medicina hace que el paciente mejore. ¿Se trata de algo aún
más esotérico que las extremas diluciones de la homeopatía? Realmente
no, y dice más de la manera en que interactúan en las personas las
terapias y las expectativas. La semana que viene profundizaremos en este
asunto, siguiendo con el análisis de la homeopatía.

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EL AGUA MILAGROSA DE LA HOMEOPATÍA (Y II)
Por: Javier Armentia

Nos referíamos anteriormente a la imposibilidad física de entender cómo
funcionan las extremas diluciones de los medicamentos homeopáticos.
Nacida a comienzos del XIX, esta práctica pseudomédica sufrió
precisamente de este problema, llevando desde entonces un desarrollo
paralelo y aparte del resto de las prácticas médicas que poco a poco
irían configurando la medicina científica: la mejor comprensión del
origen (o etiología) de las enfermedades, el descubrimiento de
microorganismos y agentes patógenos, el desarrollo de una farmacopea
basada en el efecto que ciertas sustancias tienen en el organismo chocan
frontalmente con los postulados más bien filosóficos de Hahnemann. Por
ejemplo, en homeopatía realmente síntomas y enfermedad son la misma
cosa, y se llega al extremo de afirmar que "no hay enfermedades, sino
enfermos": son los síntomas de una persona concreta los que se estudian
para buscar un remedio que, sin diluir, provoca el mismo cuadro. Algunas
veces se ha comentado que este proceso es la base de las vacunas, pero
realmente no es así: las vacunas utilizan la capacidad inmune del
organismo para "aprender" a atacar una versión débil de un patógeno. No
se trata por lo tanto de una curación, sino de medicina preventiva. Por
otro lado, a ningún médico se le ocurriría tratar una meningitis
meningocócica, ocasionada por una bacteria, con una disolución de un
preparado de las bacterias. Los homeópatas, afortunadamente, tampoco lo
hacen, y normalmente recurren a la medicina alopática (como ellos la
llaman) cuando se presenta una enfermedad seria en la que la ciencia
puede proporcionar una respuesta adecuada.

Éste es un factor muy importante que a menudo se soslaya: la homeopatía
se autolimita a un tipo de dolencias normalmente inespecífico o mal
definido, a menudo dolores con cierta tendencia crónica o de remisión
espontánea, que en la medicina convencional no disponen de una cura
completa, sino de paliativos farmacológicos principalmente de tipo
analgésico. Su propia vocación complementaria le ha permitido permanecer
frente al avance imparable de la ciencia médica. De esta manera, es
fácil comprender que cualquier proceso que permita al paciente sentirse
mejor será contado como un éxito por los homeópatas.

El otro factor que permite entender por qué los pacientes (y los
practicantes) de la homeopatía -y de muchas otras medicinas llamadas
alternativas- tienen la impresión de que se curan con estas terapias es
conocido en medicina con el nombre de efecto placebo. Placebo es
cualquier sustancia que, sin contener principio activo, se suministra a
un paciente con el "engaño" de que es un fármaco capaz de curarle.
Usados desde antiguo para complacer a los pacientes que querían una
solución a problemas que el médico no podía realmente solucionar, el
término (que viene del latín, "te complaceré") tuvo durante mucho tiempo
una connotación negativa.

Sin embargo, comenzó a valorarse en medicina especialmente a partir de
los trabajos de H.K. Beecher en 1955, quien comprobó que cerca de una
tercera parte de las personas que tomaban un placebo realmente acababan
curándose. Una primera interpretación sería de índole psicosomática,
como si la mente fuera capaz de, esperando curarse, llegar realmente a
la curación. Beecher es también responsable de que los ensayos clínicos
de cualquier fármaco se hagan con técnicas estadísticas "de doble
ciego", es decir, que ni los pacientes ni los médicos involucrados en la
prueba sepan a priori si el sujeto está tomando la medicina que se
quiere analizar o un placebo. Beecher comprobó que en muchas ocasiones
la existencia de un grupo de control (que no toma la medicina) no era
suficiente para comprobar si un medicamento era efectivo: a menudo
actuaban las expectativas del paciente, en otras procesos como la
regresión o curación espontánea durante el tratamiento. Para complicar
aún más las cosas, si no se tenía cuidado de que tampoco los médicos
conocieran si una persona estaba tomando la medicina o un placebo, como
se comprobó, los resultados resultaban dudosos: los propios
investigadores son humanos y, por ello, sujetos también a los mismos
efectos de querer que algo funcione o de interesarse por el trabajo.

Los trabajos de Beecher y muchos otros análisis realizados en los
últimos cincuenta años han permitido entender mejor el mecanismo por el
cual un placebo (una simple píldora azucarada, por ejemplo) puede
funcionar como una medicina. Por un lado está el hecho de que muchas
enfermedades, incluso graves, tienen una evolución que de forma
espontánea llega a la completa remisión o, al menos, a la mejoría. Una
persona que está tomando un fármaco interpretará esa mejoría de su
condición como efecto de la sustancia. Por otro lado, hay factores
estadísticos, como la regresión a la media, que en muchos casos
funcionan (sobre todo cuando se realizan ensayos clínicos en los que
seleccionan enfermos por una determinada característica: por ejemplo, si
se eligen pacientes que tengan la tensión alta de entre una población
más amplia, existe un sesgo estadístico que, de forma matemática,
conducirá a que un porcentaje de ellos disminuya su tensión incluso sin
terapia alguna). Pero también hay que tener en cuenta efectos
psicológicos: el paciente tiene una "creencia" en que la enfermedad será
curada; además está el fenómeno de la sugestión, algo fundamental en la
relación entre médico y paciente. Muchas terapias, no sólo la medicina
homeopática, tienen en el efecto placebo la más probable explicación de
su funcionamiento.

¿Placebo Homeopático?

En el caso de la homeopatía, los análisis clínicos que se han realizado
en los últimos cincuenta años no consigue poner en claro si aparte del
efecto placebo hay algo más. Cierto es que se han publicado muchos
trabajos apoyando la acción de medicamentos homeopáticos extremadamente
diluidos, pero en revisiones y meta-análisis realizados, donde se valora
tanto el resultado como la corrección metodológica, el efecto
homeopático casi desaparece. Por no decir que desaparece por completo.
En uno de estos estudios, publicado en 1999 en "Cartas Médicas sobre
Fármacos y Terapias" (The Medical Letter on Drugs and Therapeutics, una
de las publicaciones más importantes del mundo sobre el tema) se
concluía que "el contenido químico de los productos homeopáticos está a
menudo indefinido, y algunos están tan diluidos que es improbable
encontrar en ellos nada del material original. No se han probado que
estos productos sean efectivos en condiciones clínicas. No hay buenas
razones para usarlos".

Para más información:

La transcripción completa del programa Horizon de la BBC
http://www.bbc.co.uk/science/horizon/2002/homeopathytrans.shtml
La declaración tras el programa de "The Society of Homeopaths"
http://www.homeopathy-soh.org/web/pages/horizon.htm
La página de la James Randi Educational Foundation http://www.randi.org/

[Nota] * Estos dos artículos sobre la Homeopatía, escritos por Javier
Armentia, aparecieron publicados, en el suplemento Territorios del
diario El Correo, los pasados miércoles 11 y 18 de diciembre de 2002
respectivamente. Ambos artículos pueden ser descargados en versión
original y en formato PDF desde
http://www.arp-sapc.org/eedigital/Homeopatia01.pdf y
http://www.arp-sapc.org/eedigital/Homeopatia02.pdf

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Infociencia.net http://216.185.133.103/infociencia/fijo/index.cfm

EL MÉTODO CIENTÍFICO VERSUS LA CHARLATENERÍA
Por: Felipe Zylbersztajn / Núcleo de Mídia Científica (MIC-UFSC)

Un estudio detecta la presencia de las concepciones pseudocientíficas en
la enseñanza primaria y secundaria.

Cuando el profesor de física Paulo Sen Lee decidió investigar la
credulidad de sus alumnos en relación con las llamadas pseudociencias -
de los extraterrestres a la cromoterapia - se llevó un gran susto. No
podría imaginarse que la falta de escepticismo alcanzara de forma tan
significativa no sólo a los estudiantes, sino a los docentes de
ciencias. La investigación, realizada en cinco prestigiosas escuelas de
Curitiba (Brasil), fue parte de la disertación de maestría que Paulo
defendió el 30 de agosto de 2002, a través de una videoconferencia. El
trabajo "Ciências Naturais e Pseudociências em Confronto: uma forma
prática de destacar a ciência como atividade crítica e diminuir a
credulidade em estudantes de ensino médio" se presentó en Curitiba, con
el tribunal reunido en el Laboratório de Ensino a Distância da
Universidade Federal de Santa Catarina, en Florianópolis.

En su disertación, Paulo Sen Lee promueve la confrontación de las
ciencias naturales con las pseudociencias dentro de la clase. La
experiencia ha buscado destacar la ciencia como una actividad crítica,
disminuir la credulidad y, consecuentemente, aumentar el escepticismo en
los estudiantes de la enseñanza media. El trabajo ha contado con
cuestionarios distribuidos a los alumnos y a sus profesores de Física,
Química y Biología, además de una evaluación del material didáctico
utilizado.

Paulo nos cuenta que no tiene la intención de hacer afirmaciones
categóricas y definitivas a través de este trabajo, sino estimular la
discusión y reflexiones que puedan provocar determinados cambios en los
materiales didácticos en los cursos de licenciatura y en la práctica
educacional. "Procuré demostrar la necesidad de que los profesores de
ciencias comprendan mejor la filosofía de la ciencia, la ciencia
entendida como actividad crítica, reevaluando sus posturas crédulas en
pseudociencias", nos explica. "Creo que gran parte de los profesores de
ciencias enseña los productos y leyes científicas, pero no se para a
pensar ni a enseñar a sus alumnos a pensar de forma científica."
¿Lo crees?

Los cuestionarios de Paulo, distribuidos a 40 profesores de cinco
escuelas, dos públicas y tres privadas, constaban de dos partes: la
primera, acerca de la práctica pedagógica de profesores, la segunda,
referente al posicionamiento adoptado por ellos en relación con las
pseudociencias. La segunda parte del cuestionario incluía 10 preguntas
del tipo "¿Crees en algún tipo de horóscopo?", "¿Crees en la
premonición?", "¿Crees en curas espirituales?".
Según Paulo, muchos profesores de ciencias visten la "bata" racional,
pero practican y creen en muchos alegados irracionales.

Paulo ha investigado los profesores de ciencias naturales (Física,
Química y Biología) porque éstos tienen un contacto más intenso con la
ciencia y con la lógica de la investigación científica, y por lo tanto,
deberían presentar un escepticismo mayor frente a los temas
pseudocientíficos. Sin embargo, el tanto por ciento de profesores
crédulos acerca de determinadas pseudociencias ha sido considerado
sorprendente. Por ejemplo, como media, 32% de los profesores creen en la
telequinesia (la capacidad de mover objetos con el poder de la mente) y
28% creen en la premonición (la capacidad de conocer hechos que
sucederán en el futuro).

Además, ha percibido que varios profesores, que afirmaban no creer en la
astrología, tendían a creer que el signo de una persona podría tener, de
alguna forma, que ver con su personalidad. "Eso demuestra que muchos
profesores poseen ciertas creencias latentes, o sea, pueden afirmar que
no creen en determinada pseudociencia, pero en el fondo tienen dudas o
creen en ciertas situaciones debido a fuerzas culturales, poca reflexión
o poca comprensión de las críticas con fundamentos científicos",
concluye.

Proyecto Ciencia y Pseudociencias.

En 2001, Paulo desarrolló, junto con un profesor de Historia, un
proyecto con dos grupos de estudiantes de enseñanza media de una escuela
privada. El proyecto estimulaba a los estudiantes a confrontar las
pseudociencias con sus críticas científicas.
En primer lugar, los alumnos contestaron un cuestionario con las mimas
cuestiones de la segunda serie de preguntas realizadas a los profesores.
Los resultados revelaron un alto grado de incredulidad en pseudociencias
en los estudiantes. Luego, los alumnos de dos grupos fueron divididos en
grupos más pequeños e investigaron determinado tema pseudocientífico
elegido por el equipo durante un mes. En el siguiente mes, los
estudiantes asistieron a videos en clase con temas relacionados con las
pseudociencias, de manera que algunos de los vídeos incluían puntos de
vista escépticos, que procuraban proporcionar explicaciones científicas
o criticar los fundamentos analizados. Después de cada sesión, los
alumnos contestaban otra vez algunas de las preguntas de los
cuestionarios.

Convivencia en paz.

Toda la experiencia realizada por Paulo ha buscado una mejor comprensión
de la ciencia y el desarrollo del pensamiento crítico en los alumnos de
enseñanza media. Paulo Lee resaltaba a los alumnos la importancia de no
convertirse en un arrogante científico, utilizado los conocimientos
científicos adquiridos y el pensamiento crítico como una forma de
discriminación o intolerancia frente aquellos que creen en las
pseudociencias. Para él, "la convivencia pacífica entre las personas que
tengan creencias distintas, o incluso conflictivas, debería ser una de
las principales ideas de la humanidad". Sin embargo, lo que Paulo
percibe es que con una fachada de tolerancia, muchos profesores
incentivaban el pensamiento holístico, e incluso la intolerancia frente
a las ciencias, como si el pensamiento racional fuera el principal
culpable de los males de los productos de la ciencia.
En sus respuestas, los alumnos revelaron estar influenciados por ideas
presentadas en los vídeos, cambiando de opinión, en relación con el
cuestionario inicial, después de algunas presentaciones. Según Paulo
Lee, esta característica es intrigante y al mismo tiempo preocupante,
pues demuestra que los estudiantes son susceptibles a los productos de
los medios, a la charlatanería y a la manipulación de la opinión,
principalmente cuando poseen un pensamiento poco desarrollado y poco
fundamentado. "Hay mucho espacio en los medios para las pseudociencias y
poco espacio para la divulgación del pensamiento científico", demanda.

El profesor de periodismo de la Universidade Federal de Santa Catarina
Orlando Tambosi, miembro del tribunal de Paulo, cree que confundiendo la
ciencia y la pseudociencia, los medios se prestan a la difusión de la
charlatanería. "De forma absolutamente no crítica e irresponsable, los
medios de comunicación han transformado en normal lo paranormal",
reflexiona, y recuerda que "hace poco tiempo, revistas y periódicos que
se pretendían serios han abierto sus páginas a un tema como el
"chupacabras". Lo mismo hicieron algunos telediarios y los programas de
variedades". Para Tambosi, cuando se trata realmente de hacer ciencia,
los medios se fijan apenas en los resultados espectaculares y
maravillosos, algunas veces apocalípticos y maléficos - "los medios
jamás ven a la ciencia como un proceso de conocimiento", apunta este
profesor.

Después del proceso inicial dirigido por Paulo Lee, los estudiantes
leyeron sobre el método crítico científico, lo que les ha permitido
reflexionar sobre la importancia de la ciencia y analizar las
diferencias básicas entre ciencias y pseudociencias. "Es difícil opinar
acerca de aquello que desconocemos. Solamente es posible desarrollar el
pensamiento crítico cuando se dominan los temas, sean aquellos que se
quiere defender, sean aquellos que se quiere criticar. Al término de la
investigación, los alumnos elaboraron artículos en forma de discurso de
divulgación científica, bajo la idea principal de la divulgación
científica como medio imparcial para ofrecer el mayor número de
informaciones de calidad. Cada grupo hizo una presentación describiendo
las características principales de las pseudociencias estudiadas, además
de explicar porque el tema era considerado pseudocientífico. Para Paulo,
los vehículos serios de divulgación científica son imprescindibles para
que se alcance un pensamiento crítico.

Resultados.

Como última fase del proyecto, los estudiantes contestaron a las mismas
10 preguntas del cuestionario inicial, con el objetivo de comparar sus
respuestas con las del inicio del proyecto. Los resultados mostraron que
hubo una disminución de la credulidad y el aumento del escepticismo, en
relación con las preguntas y temas pseudocientíficos presentados. En los
dos grupos, el elevado porcentaje de credulidad había sido sustituido
por un elevado porcentaje de escepticismo. "Averigüé que es posible
desarrollar en los estudiantes un posicionamiento crítico que los
habilite a tornarse ciudadanos menos susceptibles a los fraudes y a la
charlatanería cuando se estimula la confrontación amigable entre la
postura científica y las pseudociencias", concluye Paulo.

 [Nota] *El presente artículo de Felipe Zylbersztajn fue publicado
originalmente en el portal del Núcleo de Mídia Científica de la
Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC-Brasil)
http://www.mic.ufsc.br/
La Redacción de “El Escéptico Digita” quiere agradecer tanto al autor
como a Don. Vinicius Kern, coordinador del MIC, los permisos de
publicación concedidos a nuestra publicación. Igualmente, queremos dar
las gracias a Don. Marcelo Sabbattini, editor de Infociencia.net
(publicación del Máster Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad
de Salamanca, España), por habernos puesto en contacto con el MIC y
darnos a conocer, a través de Infociencia.Net
http://216.185.133.103/infociencia/fijo/index.cfm,  tan interesante
artículo.

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LAS INVESTIGACIONES DEL NÓBEL D. KAHNEMAN Y LAS CREENCIAS ERRÓNEAS.
Por: Carlos J. Álvarez González.

Las investigaciones del último premio Nóbel en Economía, el psicólogo
Daniel Kahneman (junto al ya fallecido Amos Tversky) sobre el
razonamiento y la toma de decisiones son fundamentales para entender
muchas creencias erróneas que los seres humanos mantenemos sobre el
mundo. Los heurísticos son de especial relevancia para comprender y
explicar muchos postulados relacionados con el mundo de lo paranormal y
las pseudociencias, tal y como lo evidencian los artículos publicados
sobre el tema en revistas como el Skeptical Inquirer.  Ambos psicólogos
demostraron con sus experimentos que los humanos no somos totalmente
racionales en la toma de decisiones, además de malos estadísticos
intuitivos: por ejemplo, somos realmente imperfectos calculando
probabilidades reales. Kahneman y Tversky encontraron que no solemos
emitir juicios o tomar decisiones siguiendo procedimientos totalmente
racionales o estadísticos sino empleando los denominados heurísticos
(vg. Kahneman y Tversky, 1971; Tversky y Kahneman, 1974). Éstos
constituyen una especie de “atajos cognitivos”, estrategias no formales
para resolver problemas, que permiten la emisión de juicios. Es obvio
que existen ventajas adaptativas en su empleo, como es la velocidad a la
hora de tomar decisiones (imaginemos lo poco adaptativo que hubiera sido
a nuestros antepasados, como a nosotros, el tomar una decisión o
ejecutar una conducta calculando siempre probabilidades reales de
peligro, por ejemplo, y haciendo un análisis totalmente racional de un
fenómeno). Por otro lado, es cierto que muchas veces nos llevan a
soluciones adecuadas y correctas. Sin embargo, dichos heurísticos son
estrategias inexactas que pueden dar lugar a sesgos (el artículo
anterior del Dr. Carlos Santamaría es una excelente ilustración de
ello). Aquí me gustaría citar tan solo algunos ejemplos de estas
estrategias pero aplicados al campo de las creencias falsas, esotéricas
y paranormales, así como a las pseudociencias en general.

El heurístico de representatividad afirma que emitimos juicios de
probabilidad basándonos en el parecido de una información concreta con
el prototipo o, dicho de otro modo, en lo representativo que sea A
respecto a B, en vez de hacerlo de acuerdo con las probabilidades
reales. Un ejemplo de este heurístico aplicado a las pseudociencias es
la homeopatía: el pensar que “lo parecido cura lo parecido”, un
postulado que no se sostienen a la luz de la evidencia científica. Como
afirman Gilovich y Savitsky (1996), las medicinas antiguas están
repletas de razonamientos “representativos”: el prescribir cuerno de
rinoceronte para la impotencia, o pulmón de zorro para el asma. Además,
muchos ejemplos los tenemos en las medicinas y terapias “alternativas”:
el Rebirthing cree que muchos problemas psicológicos tienen su origen en
el hecho de haber nacido de forma “no natural”. Así, por ejemplo, si una
persona nació “de pie” (pies por delante), esa es la causa de que le
cueste ver las cosas correctamente, y por ello debe revivir su
nacimiento.

La astrología es otro excelente ejemplo. Muchas  supuestas
características de los distintos signos tienen que ver con las
propiedades asociadas al nombre del signo: los leo son orgullosos y
lideres poderosos; los capricornio, tenaces y trabajadores; los libra,
equilibrados, etc. Lo mismo es aplicable a la grafología. La teoría
zonal de la grafología divide la escritura de la persona en zonas baja,
media y alta. Las cualidades instintivas, prácticas e intelectuales se
asocian a cada una de estas zonas (Gilovich y Savitsky, 1996).

En general, este heurístico es la base de muchas supersticiones, como
aquellas relacionadas con los juegos de azar (creer que si estamos “en
racha” seguiremos acertando).

El heurístico de accesibilidad consiste en que la emisión de juicios se
ve afectada por aquella información que se encuentra más accesible en
memoria, en vez de por las probabilidades reales de eventos. Este
heurístico tiene cierta justificación ya que los sucesos más frecuentes
son los que mejor se memorizan y mejor se recuperan. Pero adicionalmente
tiene mucho que ver con el carácter selectivo de la memoria y es el
causante del denominado sesgo confirmatorio: tendemos a buscar (y
encontrar) evidencia que apoye nuestras creencias, teorías o hipótesis
más allá de lo justificado por los datos reales y empíricos (Gilovich,
1997). No resulta nada difícil pensar en ejemplos de este heurístico en
las pseudociencias. Si creemos en los horóscopos y pensamos que los
sagitarios tienen unas características determinadas, el hecho de
encontrar un sagitario con dichas características confirmará y reforzará
nuestra hipótesis. Lo que ocurre es que no procesamos y retemos con la
misma fuerza todas las ocasiones en que encontramos sagitarios sin
dichas características o personas de otro signo que las posean.
Obviamente, esto es aplicable a cualquier creencia de tipo paranormal.

Este heurístico es de particular importancia a la hora de comprender lo
malo que solemos ser a la hora de estimar sucesos que ocurren por puro
azar. Nuestro cerebro busca continuamente patrones con significado,
incluso donde no los hay. De nuevo, esta propiedad tiene un alto valor
adaptativo pero, de nuevo, nos puede llevar a concepciones erróneas
sobre la realidad. Debido al heurístico de accesibilidad y al carácter
selectivo de la memoria, tendemos a encontrar relaciones significativas
donde sólo hay pura casualidad. Un ejemplo lo tenemos en los sueños que
se cumplen (no valoramos igual aquellos que no se cumplen), o en los
hechos premonitorios como el estar pensando en alguien y recibir una
llamada diciéndonos que esa persona se ha muerto (no somos conscientes
de todas las veces en las que hemos pensado en esa persona y no ha
ocurrido nada). En general, sobrevaloramos aquellos sucesos que ocurren
simultáneamente y que tienen una carga emocional, una posible
explicación paranormal o que son muy llamativos. Como muchos otros
sucesos que ocurren de forma conjunta pero a los que no les prestamos
atención, son fruto del azar. Sin embargo, será muy difícil que alguien
nos convenza de que ambos eventos no están relacionados.

Como he intentado reflejar en este artículo, las investigaciones y
teorías del reciente premio Nóbel en Economía, el psicólogo Daniel
Kahneman (junto a su colega Amos Tversky), tienen el atractivo y el
poder de aplicarse a cualquier actividad humana que requiera toma de
decisiones o emisión de juicios en condiciones de incertidumbre, como es
el caso de la Economía y, por supuesto, el de las creencias en lo
paranormal.

Referencias:

Gilovich, T. (1997). Some systematic biases of everyday judgment.
Skeptical Inquirer, 21 (2), 31-35.

Gilovich, T. y Savitsky, K. (1996). Like Goes with Like: The role of
representativeness in erroneus and pseudoscientific beliefs. Skeptical
Inquirer, 20 (2), 34-40.

Kahneman, D. y Tversky, A. (1971). Subjective probability: A judgment of
representativeness. Cognitive Psychology, 3, 430-454.

Tversky, A. y Kahneman, D. (1974). Judgment under uncertainty:
Heuristics and biases. Science, 185, 1124-1131.

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Periodista Digital http://www.periodistadigital.com/

EL MAGO Y EL CIENTÍFICO
Por: Umberto Eco
Artículo enviado por: Helena Matute

Creemos que vivimos en la que Isaiah Berlin, identificándola en sus
albores, llamó la Edad de la Razón. Una vez acabadas las tinieblas
medievales y comenzado el pensamiento crítico del Renacimiento y el
propio pensamiento científico, consideramos que vivimos en una edad
dominada por la ciencia. A decir verdad, esta visión de un predominio ya
absoluto de la mentalidad científica, que se anunciaba tan ingenuamente
en el Himno a Satanás, de Carducci, y más críticamente en el Manifiesto
comunista de 1848, la apoyan más los reaccionarios, los espiritualistas,
los laudatores temporis acti, que los científicos. Son aquéllos y no
éstos los que pintan frescos de gusto casi fantástico sobre un mundo
que, olvidando otros valores, se basa sólo en la confianza en las
verdades de la ciencia y en el poder de la tecnología.

Los hombres de hoy no sólo esperan, sino que pretenden obtenerlo todo de
la tecnología y no distinguen entre tecnología destructiva y tecnología
productiva. El niño que juega a la guerra de las galaxias en el
ordenador usa el móvil como un apéndice natural de las trompas de
Eustaquio, lanza sus chats a través de Internet, vive en la tecnología y
no concibe que pueda haber existido un mundo diferente, un mundo sin
ordenadores e incluso sin teléfonos.

Pero no ocurre lo mismo con la ciencia. Los medios de comunicación
confunden la imagen de la ciencia con la de la tecnología y transmiten
esta confusión a sus usuarios, que consideran científico todo lo que es
tecnológico, ignorando en efecto cuál es la dimensión propia de la
ciencia, de ésa de la que la tecnología es por supuesto una aplicación y
una consecuencia, pero desde luego no la sustancia primaria.

La tecnología es la que te da todo enseguida, mientras que la ciencia
avanza despacio. Virilio habla de nuestra época como de la época
dominada, yo diría hipnotizada, por la velocidad: desde luego, estamos
en la época de la velocidad. Ya lo habían entendido anticipadamente los
futuristas y hoy estamos acostumbrados a ir en tres horas y media de
Europa a Nueva York con el Concorde: aunque no lo usemos, sabemos que
existe.

Pero no sólo eso: estamos tan acostumbrados a la velocidad que nos
enfadamos si el mensaje de correo electrónico no se descarga enseguida o
si el avión se retrasa. Pero este estar acostumbrados a la tecnología no
tiene nada que ver con el estar acostumbrados a la ciencia; más bien
tiene que ver con el eterno recurso a la magia.

¿Qué era la magia, qué ha sido durante los siglos y qué es, como
veremos, todavía hoy, aunque bajo una falsa apariencia? La presunción de
que se podía pasar de golpe de una causa a un efecto por cortocircuito,
sin completar los pasos intermedios. Clavo un alfiler en la estatuilla
que representa al enemigo y éste muere, pronuncio una fórmula y
transformo el hierro en oro, convoco a los ángeles y envío a través de
ellos un mensaje.

La magia ignora la larga cadena de las causas y los efectos y, sobre
todo, no se preocupa de establecer, probando y volviendo a probar, si
hay una relación entre causa y efecto. De ahí su fascinación, desde las
sociedades primitivas hasta nuestro renacimiento solar y más allá, hasta
la pléyade de sectas ocultistas omnipresentes en Internet.

La confianza, la esperanza en la magia, no se ha desvanecido en absoluto
con la llegada de la ciencia experimental. El deseo de la simultaneidad
entre causa y efecto se ha transferido a la tecnología, que parece la
hija natural de la ciencia. ¿Cuánto ha habido que padecer para pasar de
los primeros ordenadores del Pentágono, del Elea de Olivetti tan grande
como una habitación (los programadores necesitaron ocho meses para
preparar al enorme ordenador y que éste emitiera las notas de la
cancioncilla El puente sobre el río Kwai, y estaban orgullosísimos), a
nuestro ordenador personal, en el que todo sucede en un momento?

La tecnología hace de todo para que se pierda de vista la cadena de las
causas y los efectos. Los primeros usuarios del ordenador programaban en
Basic, que no era el lenguaje máquina, pero que dejaba entrever el
misterio (nosotros, los primeros usuarios del ordenador personal, no lo
conocíamos, pero sabíamos que para obligar a los chips a hacer un
determinado recorrido había que darles unas dificilísimas instrucciones
en un lenguaje binario). Windows ha ocultado también la programación
Basic, el usuario aprieta un botón y cambia la perspectiva, se pone en
contacto con un corresponsal lejano, obtiene los resultados de un
cálculo astronómico, pero ya no sabe lo que hay detrás (y, sin embargo,
ahí está). El usuario vive la tecnología del ordenador como magia.

Podría parecer extraño que esta mentalidad mágica sobreviva en nuestra
era, pero si miramos a nuestro alrededor, ésta reaparece triunfante en
todas partes. Hoy asistimos al renacimiento de sectas satánicas, de
ritos sincretistas que antes los antropólogos culturales íbamos a
estudiar a las favelas brasileñas; incluso las religiones tradicionales
tiemblan frente al triunfo de esos ritos y deben transigir no hablando
al pueblo del misterio de la trinidad y encuentran más cómodo exhibir la
acción fulminante del milagro. El pensamiento teológico nos hablaba y
nos habla del misterio de la trinidad, pero argumentaba y argumenta para
demostrar que es concebible, o que es insondable. El pensamiento del
milagro nos muestra, en cambio, lo numinoso, lo sagrado, lo divino, que
aparece o que es revelado por una voz carismática y se invita a las
masas a someterse a esta revelación (no al laborioso argumentar de la
teología).

Querría recordar una frase de Chesterton: "Cuando los hombres ya no
creen en Dios, no es que ya no crean en nada: creen en todo". Lo que se
trasluce de la ciencia a través de los medios de comunicación es, por lo
tanto -siento decirlo-, sólo su aspecto mágico. Cuando se filtra, y
cuando filtra es porque promete una tecnología milagrosa, "la píldora
que...". Hay a veces un pactum sceleris entre el científico y los medios
de comunicación por el que el científico no puede resistir la tentación,
o considera su deber, comunicar una investigación en curso, a veces
también por razones de recaudación de fondos; pero he aquí que la
investigación se comunica enseguida como descubrimiento, con la
consiguiente desilusión cuando se descubre que el resultado aún no está
listo. Los episodios los conocemos todos, desde el anuncio
indudablemente prematuro de la fusión fría a los continuos avisos del
descubrimiento de la panacea contra el cáncer.

Es difícil comunicar al público que la investigación está hecha de
hipótesis, de experimentos de control, de pruebas de falsificación. El
debate que opone la medicina oficial a la medicina alternativa es de
este tipo: ¿por qué el pueblo debe creer en la promesa remota de la
ciencia cuando tiene la impresión de tener el resultado inmediato de la
medicina alternativa? Recientemente, Garattini advertía que cuando se
toma una medicina y se obtiene la curación en un breve periodo, esto no
es aún la prueba de que el medicamento sea eficaz. Hay aún otras dos
explicaciones: que la enfermedad ha remitido por causas naturales y el
remedio ha funcionado sólo como placebo, o que incluso la remisión se ha
producido por causas naturales y el remedio la ha retrasado. Pero
intenten plantear al gran público estas dos posibilidades. La reacción
será de incredulidad, porque la mentalidad mágica ve sólo un proceso, el
cortocircutio siempre triunfante, entre la causa presunta y el efecto
esperado. Llegados a este punto, nos damos cuenta también de cómo está
ocurriendo y puede ocurrir, que se anuncien recortes consistentes en la
investigación y la opinión pública se quede indiferente. Se quedaría
turbada si se hubiese cerrado un hospital o si aumentara el precio de
los medicamentos, pero no es sensible a las estaciones largas y costosas
de la investigación. Como mucho, cree que los recortes a la
investigación pueden inducir a algún científico nuclear a emigrar a
Estados Unidos (total, la bomba atómica la tienen ellos) y no se da
cuenta de que los recortes en la investigación pueden retrasar también
el descubrimiento de un fármaco más eficaz para la gripe, o de un coche
eléctrico, y no se relaciona el recorte en la investigación con la
cianosis o con la poliomielitis, porque la cadena de las causas y los
efectos es larga y mediata, no inmediata, como en la acción mágica.

Habrán visto el capítulo de Urgencias en que el doctor Green anuncia a
una larga cola de pacientes que no darán antibióticos a los que están
enfermos de gripe, porque no sirven. Surgió una insurrección con
acusaciones incluso de discriminación racial. El paciente ve la relación
mágica entre antibiótico y curación, y los medios de comunicación le han
dicho que el antibiótico cura. Todo se limita a ese cortocircuito. El
comprimido de antibiótico es un producto tecnológico y, como tal,
reconocible. Las investigaciones sobre las causas y los remedios para la
gripe son cosas de universidad. Yo he perfilado una hipótesis
preocupante y decepcionante, también porque es fácil que el propio
hombre de gobierno piense como el hombre de la calle y no como el hombre
de laboratorio. He sido capaz de delinear este cuadro porque es un
hecho, pero no estoy en condiciones de esbozar el remedio.

Es inútil pedir a los medios de comunicación que abandonen la mentalidad
mágica: están condenados a ello no sólo por razones que hoy llamaríamos
de audiencia, sino porque de tipo mágico es también la naturaleza de la
relación que están obligados a poner diariamente entre causa y efecto.
Existen y han existido, es cierto, seres divulgadores, pero también en
esos casos el título (fatalmente sensacionalista) da mayor valor al
contenido del artículo y la explicación incluso prudente de cómo está
empezando una investigación para la vacuna final contra todas las gripes
aparecerá fatalmente como el anuncio triunfal de que la gripe por fin ha
sido erradicada (¿por la ciencia? No, por la tecnología triunfante, que
habrá sacado al mercado una nueva píldora).
¿Cómo debe comportarse el científico frente a las preguntas imperiosas
que los medios de comunicación le dirigen a diario sobre promesas
milagrosas? Con prudencia, obviamente; pero no sirve, ya lo hemos visto.
Y tampoco puede declarar el apagón informativo sobre cualquier noticia
científica porque la investigación es pública por su misma naturaleza.

Creo que deberíamos volver a los pupitres de la escuela. Le corresponde
a la escuela, y a todas las iniciativas que pueden sustituir a la
escuela, incluidos los sitios de Internet de credibilidad segura, educar
lentamente a los jóvenes para una recta comprensión de los
procedimientos científicos. El deber es más duro, porque también el
saber transmitido por las escuelas se deposita a menudo en la memoria
como una secuencia de episodios milagrosos: madame Curie, que vuelve una
tarde a casa y, a partir de una mancha en un papel, descubre la
radiactividad; el doctor Fleming, que echa un vistazo distraído a un
poco de musgo y descubre la penicilina; Galileo, que ve oscilar una
lámpara y parece que de pronto descubre todo, incluso que la Tierra da
vueltas, de tal forma que nos olvidemos, frente a su legendario
calvario, de que ni siquiera él había descubierto según qué curva
giraba, y tuvimos que esperar a Kepler.

¿Cómo podemos esperar de la escuela una correcta información científica
cuando aún hoy, en muchos manuales y libros incluso respetables, se lee
que antes de Cristóbal Colón la gente creía que la Tierra era plana,
mientras que se trata de una falsedad histórica, puesto que ya los
griegos antiguos lo sabían, e incluso los doctos de Salamanca que se
oponían al viaje de Colón, sencillamente porque habían hecho cálculos
más exactos que los suyos sobre la dimensión real del planeta? Y, sin
embargo, una de las misiones del sabio, además de la investigación
seria, es también la divulgación iluminada.

Y, sin embargo, si se tiene que imponer una imagen no mágica de la
ciencia, no debieran esperarla de los medios de comunicación, deben ser
ustedes quienes la construyan poco a poco en la conciencia colectiva,
partiendo de los más jóvenes.

La conclusión polémica de mi intervención es que el presunto prestigio
de que goza hoy el científico se basa en razones falsas, y está en todo
caso contaminado por la influencia conjunta de las dos formas de magia,
la tradicional y la tecnológica, que aún fascina la mente de la mayoría.
Si no salimos de esta espiral de falsas promesas y esperanzas
defraudadas, la propia ciencia tendrá un camino más arduo que realizar.

Y he aquí que mañana los periódicos hablarán de este congreso vuestro,
pero, fatalmente, la imagen que salga será aún mágica. ¿Deberíamos
asombrarnos? Nos seguimos masacrando como en los siglos oscuros
arrastrados por fundamentalismos y fanatismos incontrolables,
proclamamos cruzadas, continentes enteros mueren de hambre y de sida,
mientras nuestras televisiones nos representan (mágicamente) como una
tierra de jauja, atrayendo sobre nuestras playas a desesperados que
corren hacia nuestras periferias dañadas como los navegantes de otras
épocas hacia las promesas de Eldorado; ¿y deberíamos rechazar la idea de
que los simples no saben aún qué es la ciencia y la confunden bien con
la magia, bien con el hecho de que, por razones desconocidas, se puede
enviar una declaración de amor a Australia al precio de una llamada
urbana y a la velocidad del rayo?

Es útil, para seguir trabajando cada uno en su propio campo, saber en
qué mundo vivimos, sacar las conclusiones, volvernos tan astutos como la
serpiente y no tan ingenuos como la paloma, pero por lo menos tan
generosos como el pelícano e inventar nuevas formas de dar algo de
vosotros a quienes os ignoran.

En cualquier caso, desconfiad más que nada de quienes os honran como si
fueseis la fuente de la verdad. En efecto, os consideran un mago que,
sin embargo, si no produce enseguida efectos verificables, será
considerado un charlatán; mientras que las magias que producen efectos
imposibles de verificar, pero eficaces, serán honradas en los programas
de entrevistas. Y, por lo tanto, no vayáis, o se os identificará con
ellas. Permitidme retomar un lema a propósito de un debate judicial y
político: resistid, resistid, resistid. Y buen trabajo.

[Nota] *Umberto Eco es escritor y semiólogo italiano. Este texto es un
amplio resumen de la intervención del autor -titulada La recepción de la
ciencia por parte de la opinión pública y de los medios de comunicación-
en la Conferencia Científica Internacional, recientemente celebrada en
Roma.
El presente artículo fue originalmente publicado en el periódico El País
de donde fue recogido por Periodista Digital.

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Divulcat http://www.divulcat.com/

¿INTERNET PRODUCE DEPRESIÓN Y AISLAMIENTO?
Por: Helena Matute

La alarma saltó a la prensa cuando el New York Times publicó las
conclusiones del estudio Pittsburgh: el uso de Internet genera depresión
y soledad. Sin embargo, el estudio contenía una serie de errores
metodológicos que impiden extraer conclusiones de él. Las
investigaciones más recientes muestran resultados muy distintos.

"El uso de Internet disminuye las relaciones sociales y provoca
aislamiento social, soledad, y depresión". Ésta era una de las
principales conclusiones del estudio Pittsburgh, realizado por Robert
Kraut (en la imagen) y sus colegas de la Universidad de Carnegie Mellon.
El estudio fue publicado en el número de septiembre de 1998 del American
Psychologist y ya el 30 de agosto el New York Times reproducía sus
principales conclusiones: "Un mundo triste y solitario descubierto en el
ciberespacio", rezaba el titular.

Todavía hoy es frecuente encontrar en cualquier medio noticias y
comentarios alarmantes sobre los posibles efectos nocivos de Internet
sobre la salud psíquica de las personas. Si fuera cierto, la principal
implicación del estudio sería la inmediata necesidad de implantar
políticas sociales encaminadas a prevenir los efectos nocivos de
Internet sobre la salud mental.

Errores metodológicos

Pero las críticas de los muchos científicos que mostraron que el estudio
Pittsburgh contenía errores metodológicos que hacían imposible extraer
conclusiones de él, nunca llegaron a la prensa. Una de estas críticas,
publicada por Judith Shapiro (1999), también en el American
Psychologist, ponía de manifiesto que el estudio Pittsburgh carecía de
una condición de control, algo imprescindible en cualquier investigación
que pretenda sacar conclusiones causa-efecto.

Si se hubieran utilizado personas con menos contactos sociales, es muy
posible que el uso de Internet se hubiera mostrado beneficioso para la
salud.

El estudio Pittsburgh estaba hecho con una muestra de personas sociables
y participativas, en las que se observó que tras dos años de utilización
de Internet había disminuido pequeña pero significativamente (en
palabras de los propios autores) su nivel de participación social y de
bienestar psicológico.

Como indica Shapiro, para estar seguros de que esos resultados se debían
al uso de Internet y no a cualquier otra cosa, era necesario haber
dividido a todos los participantes en dos grupos de igual tamaño e
idénticos en todas las características antes de comenzar el estudio y
haber dado acceso a Internet solo a la mitad de ellos. Solo de esta
forma sería posible concluir con garantías que el uso de Internet, y no
cualquier otra variable, era la causa de los resultados observados en el
grupo con conexión a Internet.

En ausencia de una condición de control, los resultados del estudio
pudieron ser debidos a demasiadas causas; incluso al fenómeno conocido
como regresión a la media, que significa que siempre que se selecciona
una muestra por su alto valor en alguna variable, en este caso, el alto
nivel de sociabilidad de los participantes, la muestra tiende a regresar
a los valores normales de la media con el paso del tiempo.

Tal y como reconocieron incluso los propios autores del estudio
Pittsburgh, si en vez de una muestra compuesta por personas sociables y
participativas hubieran utilizado una muestra de personas con menos
contactos sociales, es muy posible que el uso de Internet se hubiera
mostrado beneficioso en vez de perjudicial para la salud.

Resultados recientes

De hecho, las investigaciones realizadas con posterioridad están
mostrando resultados totalmente distintos. Al contrario de lo que
sugerían Kraut y colaboradores en el estudio original, se ha observado
que la gente utiliza Internet para mantener el contacto con sus seres
queridos más que como sustituto de estas relaciones (Pew Research
Center, 2000; Wellman y Gulia, 1999), y que en algunos casos el uso de
Internet puede servir incluso para disminuir la depresión y la soledad
más que para aumentarla (LaRose y cols., 2001, McKenna y Bargh, 2000).

El estrés de la red desaparece con la experiencia

Sí se ha verificado, no obstante, que pueden darse ciertos niveles de
estrés con el uso de Internet. Pero esto ocurre, por lo general, en los
usuarios que llevan menos de dos años conectados. Según el artículo
publicado en 2001 por LaRose y sus colegas en el Journal of Online
Behavior, el estrés de la red desaparece con la experiencia, y se debe
probablemente a que los usuarios noveles carecen de los recursos tanto
técnicos como humanos para moverse con soltura en Internet.

Parece, por tanto, que facilitar a los usuarios noveles una mayor
educación, no solo en cuanto a los aspectos técnicos, sino sobre todo en
cuanto a los aspectos de seguridad y de relación social necesarios para
desenvolverse adecuadamente en el mundo virtual, podría ser suficiente
para reducir sensiblemente el estrés que puede producir la red en los
primeros años de conexión.

BIBLIOGRAFÍA

McKenna, K. Y. A. y Bargh, J. A. (2000). Plan 9 from cyberspace: The
implications of the Internet for personality and social psychology.
Personality and Social Psychology Review, 4 (1), 57-75

Shapiro, J.S. (1999). Loneliness: Paradox or artifact? American
Psychologist, 54 (9), 782-783.

Wellman, B. y Gulia, M. (1999). Virtual communities as communities: Net
surfers don't ride alone. In. M. A. Smith & P. Kollock (Eds.),
Communities in cyberspace (pp. 167-194). NY: Routledge.

Para más información:

Estudio Pittsburgh http://www.apa.org/journals/amp/amp5391017.html
LaRose y cols., 2001 http://www.behavior.net/JOB/v1n1/paradox.html
Pew Research Center (2000)
http://www.pewinternet.org/reports/toc.asp?Report=11

[Nota] *Helena Matute es catedrática de psicología en la Universidad de
Deusto y una entusiasta de la divulgación científica. Ha publicado
numerosos artículos de investigación y colabora en el comité editorial
de varias revistas científicas. Su página web está en
http://sirio.deusto.es/matute/
El presente artículo forma parte de las Comunicaciones – Grupo 21
publicadas en el 1er Congreso ONLINE del Observatorio para la
CiberSociedad http://cibersociedad.rediris.es/congreso/

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CERO EN CONDUCTA
Por: Fernando Savater

En un colegio de Vitoria, unos cuantos alumnos de entre trece y quince
años acaban de cometer una simpática travesura. Filmaron en vídeo a uno
de sus compañeros fornicando con otra colegiala y después exhibieron
alegremente la cinta ante el resto de la clase. El protagonista del
filme porno era cómplice, la chica en cambio no sabía nada de nada.
Según algunos, parece que vendieron copias de la emocionante película a
un precio bastante razonable, aunque este interesante extremo comercial
no ha quedado suficientemente probado. Lo único claro es que se
divirtieron mucho y que fue su algazara y la del resto de los
espectadores la que terminó denunciándoles.

Soy de los que no se asustan por el sexo entre adolescentes (ni entre
adultos, ni entre ancianos...) y, con las debidas precauciones
higiénicas para evitar contagios o embarazos, estoy dispuesto a
reconocer su ocasional delicia poética: después de todo, Romeo tenía
quince años y Julieta no más de catorce. Una buena edad para confundir
el canto de la alondra con el del ruiseñor en las horas tiernas del
alba. Lo primero que se me viene a la cabeza cuando oigo la expresión
«corrupción de menores» es un cura amenazando a los niños con el
infierno si se tocan por la noche la cosita. O un negrero haciendo
trabajar diez horas diarias a críos en edad escolar, pagándoles luego
menos de un dólar diario. O un psicópata farsante convenciendo a unos
adolescentes de que deben poner bombas a sus convecinos porque son
«invasores» llegados del extranjero para arrebatarles sus derechos
nacionales. Gozar o hacer gozar no me parece corruptor: intimidar o
explotar, desde luego que sí.

Pero es evidente que algo muy serio falla en la educación de esos
chavales alaveses. Y ese algo no tiene nada que ver con el sexo, sino
con el respeto a la dignidad y la intimidad de los demás. No se portan
simplemente como mayores antes de tiempo, sino como los más
impresentables y aprovechados de los adultos que les rodean:
precisamente ésos, ay, a los que ven todos los días en las pantallas de
la televisión y los reportajes de las revistas. Los que retozan
balbuciendo groserías en ese puticlub en que se ha convertido 'Gran
Hermano', por ejemplo, los que venden o roban las fotos supuestamente
clandestinas de famosos infames cuyo renombre viene precisamente de la
frecuencia con que aparecen sus fotografías 'comprometidas' en las
páginas y programas de cotilleo. Así han aprendido esos novatos que la
celebridad es cuestión de rentabilizar la desvergüenza y que uno puede
hacerse rico traicionando confidencias o manipulando comercialmente los
momentos de mayor abandono en la compañía placentera de otros. De modo
que practican lo que parece que todo el mundo busca, lo que todo el
mundo ríe, lo que todo el mundo premia...aunque sea con un poquitín de
asco.

¿Qué puede hacer la escuela o qué pueden hacer los padres ante este
permanente bombardeo no ya de obscenidad sino de menosprecio de la
dignidad ajena y subasta de la propia? Desde luego no creo que la
solución consista en reinventar otra vez el puritanismo ni en agitar las
llamas del Averno ante los hijos de Internet. Es preciso algo más
difícil: hacer regresar con palabras y con ejemplos la ternura
desterrada, recuperar la pasión como oficio de la libertad, no del abuso
o del comercio. En efecto, en el amor sexual y en la aventura erótica
hay mucho de curiosidad por nuestros semejantes: tenemos cuerpos de
exploradores y cuando los sentidos se aguzan hacen retroceder las
fronteras y se vislumbran nuevos continentes. Pero el verdadero asombro
no consiste en buscar otras formas de someter a nuestros cómplices
carnales sino en el júbilo placentero de entregarse a lo que nos ofrecen
de inesperado, aunque sea mil veces repetido y ya lo cantasen los poetas
de antaño. Lo que revela la caricia es que cada cual es un misterio de
angustia pero también gozoso, que sólo podemos ir desvelando juntos:
mirando por el agujero de la cerradura entre risotadas, en cambio, nunca
se aprende nada y terminamos ignorándonos a nosotros mismos. Lo que
robamos para la publicidad lo perdemos para nuestro conocimiento.

¿Estamos aún a tiempo de enseñar a los más jóvenes a disfrutar sin
remilgos pero con respeto? ¿Podemos prevenirles contra el espectáculo
estéril que convierte la violación y el cotilleo en míseros sustitutos
del enigma enriquecedor de la intimidad compartida? Y sobre todo: ¿nos
interesa de veras conseguirlo?

[Nota] *Fernando Savater es catedrático de Filosofía en la Universidad
Complutense y miembro de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento
Crítico.

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EL ÍNDICE DEL "TONTO DEL BOTE"
Por: John Baez
Traducido al español por: Gorka Moral López (ARP-SAPC Traductores)

Un sencillo método para valorar contribuciones a la física
potencialmente revolucionarias.

1. 5 puntos de salida.
2. 1 punto por cada afirmación comúnmente aceptada como falsa.
3. 2 puntos por cada afirmación vacía de contenido.
4. 3 puntos por cada afirmación que no tenga una consistencia lógica.
5. 5 puntos por cada afirmación de las anteriores que se siga
manteniendo después de una cuidadosa corrección.
6. 5 puntos por cada experimento inventado que contradiga los resultados
de experimentos reales ampliamente aceptados.
7. 5 puntos por cada palabra escrita en mayúsculas (excepto aquellas
debidas a teclados defectuosos).
8. 5 puntos por cada mención a "Einstien", "Hawkins" or "Feynmann".
9. 10 puntos por cada afirmación de que la mecánica cuántica está
fundamentada en falacias (sin una buena prueba)
10. 10 puntos por hacer notar que han ido al colegio, como si eso fuera
una prueba de su cordura.
11. 10 puntos por comenzar la descripción de su teoría explicando cuánto
tiempo han estado trabajando en ella.
12. 10 puntos por enviar su teoría a alguien que no conocen
personalmente pidiéndole que no la divulgue, por miedo a que les roben
sus ideas.
13. 10 puntos por ofrecer algún premio o dinero a quien encuentre algún
fallo a su teoría.
14. 10 puntos por cada línea del tipo "no soy bueno en matemáticas, pero
conceptualmente mi teoría es correcta y sólo me hace falta alguien que
haga las ecuaciones".
15. 10 puntos por defender que una teoría bien fundamentada es "sólo una
teoría", como si hubiera algo en su contra.
16. 10 puntos por decir que cuando una teoría bien fundamentada predice
correctamente un fenómeno, no explica "por qué" ocurre, o no es capaz de
ofrecer un "mecanismo".
17. 10 puntos por cada comparación favorable de sí mismo con Einstein, o
por cada afirmación de que la teoría especial de la relatividad está
fundamentada en falacias (sin una buena prueba).
18. 10 puntos por afirmar que su trabajo está rozando un "cambio de
paradigma"
19. 20 puntos por sugerir que se merece un premio Nobel.
20. 20 puntos por cada comparación favorable de sí mismo con Newton, o
por cada afirmación de que la mecánica clásica está fundamentada en
falacias (sin una buena prueba).
21. 20 puntos cada vez que se utilicen trabajos de ciencia ficción como
si fuesen reales.
22. 20 puntos por traer a colación las burlas (reales o imaginarias) que
suscitó su última teoría.
23. 20 puntos por el uso de la frase "reaccionario hasta la médula".
24. 20 puntos por el uso de la frase "autodenominado defensor de la
ortodoxia".
25. 30 puntos por sugerir que una figura famosa desconfiaba en secreto
de una teoría que apoyaba en público (Por ejemplo: que Feynman era un
opositor en la sombra de la teoría especial de la relatividad, como se
deduce al leer entre las líneas de sus libros de texto sobre física).
26. 30 puntos por sugerir que Einstein, en sus últimos años, se dirigía
a tientas hacia las ideas que su teoría defiende.
27. 30 puntos por afirmar que sus teorías fueron desarrolladas por una
civilización extraterrestre (sin una buena prueba).
28. 40 puntos por comparar a aquellos que discuten sus ideas con Nazis,
terroristas, camisas grises o cabezas rapadas.
29. 40 puntos por afirmar que la "clase científica" está involucrada en
una "conspiración" para que su teoría no consiga la tan merecida fama y
el éxito que merece.
30. 40 puntos por compararse con Galileo, sugiriendo que una nueva
Inquisición está en su contra, y cosas así.
31. 40 puntos por reivindicar que cuando su teoría sea finalmente
aceptada, será la ciencia oficial la que quede como una impostora (30
puntos más por fantasear con experimentos públicos donde los científicos
que se mofaron de él, son forzados a desdecirse).
32. 50  puntos  por  afirmar que se posee una teoría revolucionaria  sin
ofrecer  ninguna  predicción  comprobable y concreta.

[Nota] *Esta útil herramienta de trabajo ha sido extraída de la página
de John Baez http://math.ucr.edu/home/baez/crackpot.html, a quien
agradecemos su permiso para la traducción al castellano. Esperamos,
queridos lectores, que les preste un buen servicio.

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Página 12 http://pagina12.feedback.net.ar/

DISNEY POST-MORTEM. LA PRESERVACIÓN CRIÓNICA QUE NUNCA EXISTIÓ.
Por: Pablo Allegritti
Artículo enviado por: Enrique Márquez

En 1995 se logró dilucidar un insólito trascendido que aseveraba que
Walt Disney (1901-1966), yacía en el interior de una “cripta criónica”,
para ser resucitado en el lapso de unos cien años. Veloz, el rumor se
había propalado en los años ‘60 y ‘70, desde los corrillos de Disneyland
(California) y de Epcot Center (Florida). En verdad, todo ello se debió
a una distorsión de las ideas de Disney que quería diseñar su “community
of tomorrow”, provocada sin duda por una maquinación de su hermano, y
socio, Roy O. Disney. Y así, inefablemente, tal correveidile hizo cundir
(hacia finales de enero de 1967) en complicidad con Marc Davis, un
afamado caricaturista de esa corporación, la patraña de una virtual
resurrección del ya fallecido “genio” gracias a una híper-gélida ciencia
de la más alta tecnología... la criónica: una pavorosa manera de
desafiar al futuro. Lo real del asunto fue que los señalados
propaladores de esta farsa manejaron y usurparon con argucia el caso
resonante del profesor James H. Bedford, un doctor en psicología
residente en Glendale, quien tomó contacto con un catedrático en física
de Michigan, Robert Ettinger, autor de la obra futurista The prospect of
inmortality (1965), y asimismo un iniciador de esta temática, cuyo
trasfondo especulativo resultó ser el detonante de la aspiración en gran
escala de la “experimentación con la muerte”. El mencionado doctor
dispuso, de manera expresa, que su cuerpo fuera sometido a un
tratamiento de congelamiento momentos previos a su muerte, y debido a
que él padecía de cáncer recurrió a la criobiología para preservar el
organismo por largo tiempo, quizá cientos de años, hasta que la medicina
del futuro lograse la curación cabal de esa enfermedad. Bedford falleció
el 12 de enero de 1967 (menos de un mes después de muerto Disney). De
inmediato, y apenas el corazón del doctor cesó de latir, se le inoculó
heparina para evitar que su sangre se coagulara; acto seguido se le
practicó respiración artificial y masaje cardíaco externo con el
propósito de que la sangre oxigenada circulase a medida que su cuerpo
era enfriado gradualmente con hielo, se le inyectó una solución
preservativa y crioprotectora, y finalmente se procedió a congelarlo con
el sistema de anhídrido carbónico (sic) descendiendo a niveles sub-cero.

Se cree que James H. Bedford hiberna, al presente, en una unidad de
cryo-care a una temperatura de -195 Celsius, abastecida en forma
permanente con nitrógeno líquido BF5 System. Y, quien esto escribe, a
partir de una investigación in situ, consultó a médicos legistas y
también a especialistas de UCLA y de la misma organización criónica
Alcor Life Extension Foundation, en Scottsdale (Arizona), quienes
ratificaron que esta última es una de tantas que tiene a su cargo el
proceso, y tratamiento, de criopreservación con seres humanos,
incluyendo su transporte y perfusión (es decir, la sumersión del
“cadáver” en un baño de congelación técnicamente constante). Además
señalaron que el peligro mayor reside en el deterioro, o destrucción, de
las células cerebrales por los cristales de hielo, o por una accidental
descongelación. Aditivamente y rayano al deceso, con frecuencia, se
utilizan compuestos médicofarmacológicos tales como HES y Mannitol
(Viaspán o su equivalente) que son aplicados por vía carótida y femoral,
especialmente para combatir eventuales edemas cerebro-vasculares.
Incluso, para evitar daños eventuales, se han diseñado prodigiosos
nano-robots que no sólo vigilan el grado de congelación sino también
aquellos niveles de femtoenergía celular o n-micromolecular. En
determinados laboratorios de cryo-care se cercena la cabeza del cuerpo a
crionizar, para poder así controlar, específicamente, el proceso de
congelamiento de la masa encefálica con un criotratamiento diferencial
por nanoprotección.

En contraste, Walt Disney había muerto a consecuencia de un carcinoma
pulmonar en el hospital St. Joseph de Burbank (Los Angeles County,
California), luego de un intensivo cuidado posoperatorio con
quimioterapia y radiaciones de cobalto, a las 9.30 A.M., el 15 de
diciembre de 1966. Hoy, después de ser leído el correspondiente
certificado de defunción –del cual quien esto escribe tiene una copia–,
no caben dudas de que los restos mortales de Disney –poco antes de su
funeral secreto– fueron cremados en un columbario de Los Angeles County,
para más tarde dejar reposar sus cenizas en un pequeño y embozado jardín
privado, colindante al ala izquierda de la entrada al Freedom Mausuleum,
del Forest Lawn Memorial Park, coincidentemente en Glendale. Sus cenizas
fueron depositadas en una urna cineraria, a unos 7 pies de profundidad,
precisamente por debajo de una blanca escultura de unos 40 centímetros
de altura, sobre el verde césped y a modo de cariñosa lápida, que
alegoriza una a modo de Tinker Bell tan encantadora como desconsolada.
Acaso, una grácil ofrenda a perpetuidad. Y además, a escasos metros de
la propia estatuilla puede observarse, en una muralla aledaña, a una
placa de bronce con los nombres de: Walter Elias Disney, Lillian Bounds
Disney (su esposa), Robert B. Brown (un hijo político de Walt) y Sharon
Disney Brown Lund (una de sus hijas) acompañada por una conmovedora
leyenda (ver foto).

En su propio testamento quedó revelado que Disney no formalizó ningún
deseo atinente con “su” tan trillada crioconservación. Y es insólito que
ni Lillian, ni sus 2 hijas, refutaran oficialmente el rumor referente a
la “animación suspendida” de ese memorable ser querido. Pues,
paradójicamente, lo único real de esta falsedad fue que el experimento
post mortem, concerniente al doctor James Bedford, se transfundió hacia
la persona de Walt Disney por obra y maniobra de un allegado.

[Nota] * Pablo Allegritti es Profesor y licenciado en Historia;
investigador en Antropología Forense.

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El Semanal Digital http://www.elsemanaldigital.com/

CREED EN NOSOTROS A CAMBIO
Por: Javier Marías

Mi arrojado vecino el Duque de Corso se ha topado con la Iglesia
últimamente, o más bien con sus beatas y monaguillos más coléricos.
Durante semanas he asistido a la furia de los lectores, bien
representada aquí en la sección de cartas, y luego he leído, hace dos
domingos, el eco que se hacía Pérez-Rafferty de las que no han visto más
luz que la de sus fatigados, hartísimos ojos ("Resentido, naturalmente",
tituló su columna). No pretendo terciar, cada cual libra las batallas
que elige y al Capitán Sadwing no le hace falta ayuda en las suyas, ya
pega mandobles y suele cargarlos de razón, encima. Pero la larga
escaramuza me ha llevado a reflexionar un poco (no suelo: encuentro el
tema carente de todo interés) sobre esta Oficial y Privilegiada Iglesia
de nuestro país, aconfesional país en teoría. Y, de paso, sobre mi
relación con ella y con las religiones en general.

Y lo primero de que me he dado cuenta es de que difícilmente me habría
yo visto metido en una como la que le ha anegado el buzón a Corso, por
una sencilla razón, a saber: la Iglesia Católica me trae tan sin
cuidado; espero tan poco de ella en cualquier terreno (en el
intelectual, en el social, en el humanístico, en el de la consolación,
en el compasivo, en el de la inteligencia, no digamos en el
comprensivo); y, en suma, la considero tan ajena a mis inquietudes y
preocupaciones, y tan lerda en sus argumentos e interpretaciones, y tan
afanosa en sus influencias y sus bienes seculares (tanto en el sentido
de los muchos siglos como en el de mundanales), que apenas presto
atención a lo que dice, propone, manda, predica, condena o prohíbe. En
realidad los católicos más indignados deberían agradecerle a mi vecino
artúrico que se haya tomado la molestia de dedicar unos pensamientos y
líneas, y por tanto de dar cierta importancia, a institución tan
apolillada y necia. "Necio" significa "que no sabe lo que debía o podía
saber", esto es, el que ignora con voluntad de ignorancia.

La Iglesia, cómo explicarlo, es para mí una de esas cosas que cuanto más
lejos mejor. Ni siquiera quisiera rozarme con ella para combatirla,
porque uno acaba siempre en el cuerpo a cuerpo y hay contrincantes que
lo contaminan a uno con su solo contacto, aun si acaba derrotándolos.
Esa Iglesia no me atañe, excepto cuando invade territorios políticos (y
claro, eso sucede a menudo), o abusa del dinero de los contribuyentes (y
eso ocurre cada año), o impone sus ortopédicos e intolerantes criterios
fuera de sus jurisdicciones (y eso lo intenta sin pausa). Tuve una
abuela y una madre muy religiosas, y tengo un padre creyente, pero para
mi suerte fui a un colegio laico y mixto en tiempos en que éstos estaban
prohibidos (ya he contado aquí cómo los chicos y chicas corríamos a
cambiarnos de aula cuando aparecían inspectores franquistas), y mi
contacto con curas fue en la niñez casi tan escaso como más tarde (he
procurado que fuera nulo). No dudo de que los haya estupendos, y también
monjas: en todo colectivo o gremio hay gente admirable, o eso creo
optimistamente: los que AP-R llamó "la fiel infantería", los que de
verdad ayudan sin ayudarse de paso a sí mismos, los que ni
siquiera -pero estos no sé si existen- hacen proselitismo a cambio. Lo
malo es que a esos se los ve poco por aquí, fuera de hospitales y
residencias de ancianos. Tal vez estén la mayoría en sus perdidas
misiones, en el África, en Sudamérica, jugándose a menudo el cuello. Los
que aquí llevo viendo mi vida entera, en persona (pese a todo, unos
cuantos) o en los medios, son, cómo decirlo, individuos que jamás van de
frente. Y cuanto más alta la jerarquía (vaya ejemplares los obispos
vascos; bueno, los obispos peninsulares casi en pleno), más esquinados y
oblicuos, más manipuladores, más melifluos y más falsos.

¿Saben cuál es el principal problema de esa religión y de cualquiera,
incluidas las sectas engañabobos que proliferan tanto? Que, por su
definición y esencia, jamás actúan desinteresadamente. Siempre hacen
proselitismo (lo llaman "apostolado"), siempre esperan conseguir algo a
cambio de sus supuestos favores, enseñanzas, consuelos o buenas obras.
Cualquier religión, así, me merece en principio desprecio, porque va
siempre a captar clientes, aunque ellas los llamen "fieles" o
"acólitos", no sé si no son peores estas dos palabras: la segunda,
fíjense, significa etimológicamente "los que siguen o acompañan". Esto
no quiere decir que, tal como ha ido el mundo, las religiones no haya
que conocerlas, saber de ellas. Sin ese conocimiento nadie entendería
nada, de la historia pasada ni de la presente. Y cómo no va a ser
comprensible (quizá hable otro día de eso) la larga necesidad de los
hombres de pensar en un Dios o en unos dioses. Pero ese es otro asunto:
el Dios o los dioses -su idea- poco tienen que ver con las Iglesias; y
si bien se mira, éstas son casi la negación de aquellos. Porque, ¿hay
acaso alguna que no dé órdenes y no legisle, que no influya en las vidas
de sus creyentes y no aspire a controlarlas, que no prohíba y no
manipule y no amenace y no castigue y no atemorice, y que no saque
provecho?

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Tercer Milenio http://milenio.heraldo.es/

RAMÓN NÚÑEZ: "PREFIERO PROVOCAR Y HACER PENSAR A LA GENTE"
Por: María Pilar Perla Mateo

Motivar las preguntas espontáneas, sembrar la inquietud, provocar
emociones, es lo que Ramón Núñez ha logrado hacer desde la Casa de las
Ciencias, la Domus y la Casa de los Peces de La Coruña, las cuales
dirige. Todas son el fruto de buscar la manera de «fomentar la materia
prima más abundante en un niño, la curiosidad, en vez de decirle desde
el aula "Olvida tus preguntas y toma las preguntas y respuestas
importantes"».

Ramón Núñez disfruta colocando en el camino de la gente estímulos que
les descoloquen y les hagan pensar. Muchos de los módulos de la Casa de
las Ciencias de La Coruña, que dirige junto con la Domus y la Casa de
los Peces, no están diseñados para que el visitante concluya una cosa
determinada sino para provocar preguntas. En el dedicado al teorema de
Pitágoras, al hacer girar el módulo, el agua que llena los cuadrados
situados sobre los catetos del triángulo no basta para llenar el
cuadrado situado sobre la hipotenusa. Esto causa el desconcierto: «No
puede ser», «Estará roto»...

Pregunta–. ¿Por qué no ajustar el espesor de los prismas rectangulares
(que no cuadrados) que contienen el agua para que funcione?
Respuesta–. Prefiero provocar, que funcione mal para hacer pensar a la
gente. No quiero destronar a los dioses del curriculum para colocar los
míos sino poner en el museo elementos que lleven a un acto de invención,
invitar al pensamiento libre, a la divergencia, al espíritu crítico.
P–. ¿Qué papel juega la emoción en un museo de la ciencia?
R–. A los museos se viene a vivir sensaciones, a percibir los sabores de
la ciencia. Ahora que el elemento audiovisual es tan potente, ¿queda
algo para hacer en el museo que no se pueda ver en Internet? Yo apuesto
por las sensaciones, táctiles, olfativas, gustativas..., que permitan
vivir experiencias físicas. Ahora, cada nueva exposición tiene su olor
para tener un sentimiento de inmersión en un ambiente. Algo que no puede
hacer Internet. En educación, los objetivos son siempre de conocimiento,
nadie se plantea objetivos de orden afectivo ni psicomotriz, que son a
la larga más importantes. En los museos cambia la imagen que la gente
tiene de la ciencia. La ven como algo más humano, como un instrumento
para entender las cosas, ven que no se está seguro de nada, que la
ciencia se puede equivocar, que sus respuestas son tentativas. La
inseguridad es un ingrediente de la vida.
P–. Al hablar de su trabajo, siempre transmite un sentimiento de
entusiasmo.
R–. Es que me divierte lo que hago. Lo paso bien. Es la realización de
un sueño. Echo de menos el contacto con los alumnos pero, por otro lado,
aquí tengo libertad total: puedes contar lo que quieras como quieras.
Puedes hacer cosas provocativas como titular el módulo de la bicicleta
de la Domus, que muestra el sistema esquelético humano, «Veni, vidi,
Bici», con be.
P–. ¿Cuáles son sus últimos proyectos?
R–. He redactado los anteproyectos del Museo de la Evolución Humana que
abrirá sus puertas próximamente en Burgos y del Museo Eléctrico de Unión
Fenosa en La Coruña, que se llamará Elektron. En el caso de Burgos, es
la primera vez que un proyecto museográfico nace vinculado a un proyecto
de investigación singular, el de Atapuerca en esta ocasión: en el mismo
sitio donde se elabora la investigación, se comunica. Es bonito acercar
simbólicamente la creación científica y la comunicación científica.
P–. ¿Hay algo que se le resista, que no sepa cómo presentar al público?
R–. Hay compañeros de carrera que demandan más presencia de la Química
en la Casa de las Ciencias pero, como la mayoría de las reacciones son
irreversibles, consumen reactivos y sólo se pueden hacer demostraciones
concretas; como es difícil diseñar módulos, el problema suele resolverse
a base de talleres. También hay una exposición que no conseguí hacer
porque no encontré quien la pagara. Es una exposición sobre la muerte,
un tema muy interdisciplinar porque tiene lado legal, religioso,
literario, económico, médico, cinematográfico... Faltó sentido del
humor.

[Nota] *Su licenciatura en Químicas llevó a Ramón Núñez a trabajar en
una refinería de Castellón, pero su herencia familiar y su vocación le
conducirían a la enseñanza, donde se quedó 14 años. Tras marchar a Nueva
York para hacer un máster en Didáctica de las Ciencias, empezó a buscar
la manera de educar en ciencia fomentando la curiosidad. De su mano, La
Coruña, su ciudad natal, se ha convertido en Casa de las Ciencias
(1985), Casa del Hombre (1995) y Casa de los Peces (1999).
Interdisciplinariedad, divergencia y espíritu lúdico basan el trabajo de
Ramón Núñez, que obtuvo en 1992 el Premio Nacional de Periodismo
Científico otorgado por el CSIC.

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Página 12 http://www.pagina12.com.ar/

EL EVOLUCIONISTA MENOS FAMOSO
Por: Pablo Capanna
Noticia enviada por: Enrique Márquez

Aunque toda la fama de la teoría de la evolución de las especies se la
llevó Charles Darwin, justo es reconocer que la idea formaba parte de
cierto “espíritu de época”, sobre todo desde que empezaron a encontrarse
fósiles que hacían dudar del viejo fijismo. Uno de los naturalistas que
estaba en el camino de la selección natural era Alfred Russel
Wallace –descendiente de William Wallace, aquel de Corazón Valiente–,
que llegó un año antes que Darwin a las mismas conclusiones y que
incluso hizo que apurara la publicación de El origen de las especies. En
esta edición de Futuro, el escritor y filósofo Pablo Capanna sostiene
que Wallace perdió la batalla por la notoriedad porque su pensamiento
incluía dosis de socialismo utópico, hipnosis y espiritismo, entre otras
excentricidades que no lo hacían demasiado presentable.

Arthur Koestler decía que los grandes científicos se dividen en dos
tipos. Unos, como Copérnico y Darwin, son aquellos que tuvieron una gran
intuición y dedicaron el resto de su vida a probarla. Otros, como
Kepler, Newton, Descartes, Faraday o Maxwell, tuvieron intereses muy
amplios y bucearon en los campos más disímiles, a contrapelo de lo que
indica la etiqueta académica de hoy. No hay duda de que Alfred Russel
Wallace (1823-1913) estuvo entre estos últimos.
Si bien todos le reconocen un lugar junto a Darwin como coautor de la
teoría de la selección natural, en la práctica la historia parece
haberlo condenado a ser una suerte de segundón que apenas se menciona,
como si fuera un vicepresidente argentino.

Al parecer, Wallace se volvió impresentable desde el momento en que
comenzó a interesarse por el espiritismo y por el socialismo, lo cual
acabó por enemistarlo con positivistas y conservadores a la vez. Más de
una vez se atribuyeron esos intereses marginales a la senilidad y hasta
se insinuó que sufría de alguna alteración mental. La Británica apenas
le dedica dos piadosos renglones.
Hay que recordar que se trataba de ideas bastante comunes en la cultura
de su tiempo, y que Wallace no fue el único en acercarse a ellas. Pero
cuando lo hizo se pensó que ponía en peligro su prestigio intelectual y
hasta comprometía el de Darwin. Donald Culross Peattie escribió que al
evolucionismo quizás le hubiera costado más imponerse si su paladín
hubiese sido un personaje como Wallace. Por su parte, Koestler lo
describe como un especulativo que “tendió el puente antes de afirmar los
pilares”, a diferencia de Darwin, que demoró la publicación de su obra
hasta disponer de una importante base empírica para su teoría.

Teniendo en cuenta el impresionante volumen de sus colecciones y la
cantidad de trabajos que publicó a lo largo de sus noventa años de vida,
nadie diría que Wallace se haya quedado corto, si de investigación
empírica se trata.

El hecho es que, antes de que Haeckel acuñara la palabra “ecología”
Wallace adoptó una perspectiva sistémica y destacó la interacción de las
especies con el medio, con lo cual llegó a ser reconocido como “el padre
de la zoogeografía”. También fue el primero en proponer los dioramas,
para que los museos permitieran mostrar el hábitat natural, destacando
eso que hoy llamaríamos ecosistema. En 1903, propuso la primera versión
de lo que hoy se conoce como “principio antrópico.”

El explorador

Al igual que su amigo Darwin, Wallace no tuvo estudios universitarios,
aunque sí cierto currículum. Si bien descendía nada menos que de William
Wallace –el de la película Corazón Valiente–, venía de una familia
pobre. En su juventud aprendió algo de matemática, cartografía y dibujo
de planos. Recién cuando estaba ganándose la vida como profesor de
geometría, inglés y dibujo en una escuela de Leicester descubrió que lo
que más le atraía de la agrimensura era trabajar al aire libre. Fue
entonces que comenzó a interesarse por las ciencias naturales.

Por esos años, leyó a Lyell y a Chambers, que lo pusieron tras la pista
de la evolución, una idea que venía abriéndose paso en toda Europa por
lo menos desde los tiempos de Erasmus, el abuelo de Darwin. En el
colegio, Wallace se hizo amigo del entomólogo Henry Walter Bates, y al
poco tiempo ambos estaban planeando una expedición a Brasil, en busca de
especimenes para vender a los museos.

Los dos veinteañeros emprendieron una aventura de cuatro años, durante
los cuales remontaron el Río Negro y el Amazonas hasta llegar a lo que
hoy es Belém de Pará. Se internaron en la selva amazónica explorando
lugares que ningún europeo había visitado hasta entonces, y
coleccionaron gran cantidad de especimenes. Sobre esta base Bates, que
en total se quedó once años en Brasil, pudo establecer los principios
del mimetismo.

En 1852, Wallace se dispuso a volver a Inglaterra, pero antes de partir
se enteró de que gran parte de su colección se había perdido porque
alguien la había despachado por error a otra parte. Logró embarcarse con
lo poco que le quedaba, pero el buque en que iba se incendió y se
hundió. Anduvo a la deriva en un bote durante diez días antes de ser
rescatado y tardó casi tres meses en volver a Inglaterra. Cuando llegó
tenía 29 años y tuvo que empezar de nuevo.

Establecido en Londres, logró publicar algunos trabajos y un relato de
su viaje, aunque al poco tiempo ya estaba planeando otra expedición,
esta vez hacia el “archipiélago malayo” (Indonesia) con el auspicio de
la Royal Geographical Society.

Wallace anduvo ocho años por las islas, durante los cuales recorrió un
total de unos 22.000 kilómetros. En Indonesia cosechó la friolera de
125.660 especimenes de mamíferos, reptiles, pájaros, moluscos e
insectos, entre los cuales había mil desconocidos hasta el momento. Sus
minuciosas observaciones le permitieron trazar esa frontera conocida
como Línea de Wallace que separa a las especies a ambos lados de la Gran
Barrera de Coral y permite entender las rarezas de la fauna de Oceanía.

Todas sus experiencias en Indonesia habría de contarlas luego en El
Archipiélago malayo (1869) el relato de viaje que le dedicó a Darwin.
Ese fue el libro que más habría de influir en Joseph Conrad, el autor de
El corazón de las tinieblas.

El regulador de Watt

A pesar de estar varado en remotas islas tropicales, Wallace se las
arreglaba para mantener correspondencia con Lyell y Darwin, con demoras
de muchos meses entre un mensaje y otro. En 1858 leyó un trabajo de otro
naturalista sobre “la ley que regula la introducción de otras especies”,
y se lo recomendó a Darwin. Pero a pesar de que Lyell también lo hizo,
no lograron que Darwin lo leyera.

Ese mismo año, cuando estaba recuperándose de la disentería en la isla
de Ternate, al oeste de Nueva Guinea, Wallace contrajo la malaria.
Estuvo postrado muchos días tiritando de fiebre, tapado con frazadas y
tragando quinina. Fue en ese estado cuando recordó haber leído algo
sobre la lucha por la vida en el Ensayo sobre la población de Malthus
(entonces no sabía que ese era el texto que había inspirado a Darwin) y
se acordó de las máquinas a vapor. La conjunción era bastante extraña
(hay que esforzarse en imaginar a alguien que tiene frío en la noche
tropical y sueña con locomotoras), pero pronto todo pareció “cerrar” y
la mente de Wallace estalló en un “¡eureka!”.

El antropólogo Gregory Bateson, futuro inventor de la New Age, admiraba
a Wallace por tradición familiar. No encontró nada mejor que definir ese
momento como “una experiencia psicodélica”, aunque se olvidó de
especificar qué otros descubrimientos científicos le debemos a la
malaria. Lo que le ocurrió a Wallace fue una de esas extrañas
circunstancias de ocio creativo que permiten tomar distancia de los
hechos. Entonces una idea actúa como disparador, cruzando cadenas
distintas de razonamiento que han ocupado la mente durante años.

Apenas restablecido de la fiebre, Wallace escribió un breve ensayo donde
hablaba de la lucha por la existencia, la supervivencia del más apto y
la selección natural. Se le ocurrió comparar su acción con la de ese
regulador de presión que les había puesto James Watt a las máquinas de
vapor. Al igual que el regulador automático, la selección natural era un
servomecanismo que explicaba el surgimiento y la desaparición de las
especies en función de su adaptación al medio, sin tener que recurrir a
otras causas.

El resto de la historia es conocido. Cuando Darwin recibió el manuscrito
de Wallace “Sobre la tendencia de las variaciones a apartarse
indefinidamente del tipo original” se dio cuenta de que eso era
precisamente lo que había estado tratando de decir.

Muchos años después, el ruso Víctor Eusafiev pintaría la escena en que
Hooker y Lyell le aconsejan a Darwin presentar un informe conjunto a la
Sociedad Linneana, sin siquiera esperar la autorización de Wallace. El
gesto ético que Darwin tuvo entonces sigue siendo bastante singular.

El trabajo fue publicado, pero curiosamente nadie reparó en él. La
polémica recién se desató un año y medio después, con la aparición de El
Origen de las Especies.

Mensajes del mas allá

El éxito de la obra de Darwin y la polémica del evolucionismo eclipsaron
a Wallace, aunque no llegaron a afectar su prestigio como naturalista.
Wallace y Darwin siguieron siendo amigos toda la vida, aunque adoptaron
filosofías distintas.

Darwin, que se había embarcado en el Beagle siendo un fundamentalista, a
partir de los treinta dejó de creer y perdió hasta la sensibilidad
estética; desde entonces comenzó a definirse como agnóstico. Wallace
tampoco dejó nunca de reivindicar su condición de agnóstico, aunque sin
dejar de sentir cierto respeto por las grandes religiones y filosofías.

En 1866, sorpresivamente Wallace comenzó a interesarse por el mesmerismo
(hipnosis), la frenología (una imaginaria topografía cerebral) y las
sesiones espiritistas. Hooker opinó que, en un hombre como Wallace, esta
conversión era algo “más asombroso que todos los movimientos de los
planetas.”

Sería fácil atribuir este cambio a una supuesta senilidad, de no ser
porque Wallace tenía recién cuarenta y tres años. Vivió hasta los
noventa, y si bien en todo ese tiempo escribió un centenar de trabajos
sobre espiritismo (muchos de ellos, minuciosos informes de experiencias
realizadas en su propia casa), publicó muchos más sobre zoología.

Tampoco se diría que estaba obnubilado por alguna locura mística. En un
momento de estrechez económica logró ganarle 500 libras en un debate
público a un caballero que sostenía que la Tierra era plana. Ya
septuagenario, criticó las ideas de Lowell sobre la vida en Marte y
sugirió que los casquetes polares del planeta rojo no eran de hielo sino
de dióxido de carbono.

Las discrepancias entre Darwin y Wallace eran de orden filosófico.
Releyendo el texto que Wallace escribió en Ternate se ve que aparte de
coincidir con Darwin en algunos tópicos como la supervivencia del más
apto, el escocés parecía pensar más en el equilibrio ecológico. Veía a
la competencia como lucha de la especie contra el medio (por eso
comparaba la selección con un servomecanismo capaz de feedback negativo)
y no como lucha entre individuos, tal como se complacería en
interpretarla el darwinismo social.

Las raíces del “espiritualismo” de Wallace había que buscarlas en su
idea de la evolución como proceso ascendente de perfeccionamiento. Para
él, las facultades paranormales eran el paso siguiente en la evolución,
y la selección natural debía continuar después de la muerte. No podía
creer en un Dios, pero le atraía la comunicación con los muertos y con
las “inteligencias sobrehumanas.” Sus ideas fueron apropiadas por la
Teosofía de Madame Blavatsky, quien recicló la idea hinduista de la
reencarnación interpretándola como un proceso de “evolución” universal.
Wallace, por su parte, nunca se interesó por los teósofos. En su
juventud, Wallace había participado de las sesiones hipnóticas de los
mesmeristas, pero se había alejado al descubrir prácticas fraudulentas,
para volver años más tarde. Si algo lo traicionó, fue precisamente su
empirismo, como puede verse en su ensayo sobre los milagros, donde
discute con David Hume contando historias de levitaciones; aporta
“pruebas” irrepetibles e imposibles de refutar, pero ninguna hipótesis.
La experiencia que acabó por convencerlo fue una sesión de “escritura
automática” que contó en una famosa carta al Times. El hecho de que el
médium deletreaba los nombres al revés le pareció (por algún motivo) una
prueba definitiva.

Una condena radical de estas aficiones resultaría anacrónica. El
espiritismo y las levitaciones del médium Douglas Home también habían
seducido al filósofo William James y al físico William Crookes, el mismo
que nos dio el tubo de rayos catódicos. En el ambiente cultural de la
Sociedad de Investigaciones Psíquicas la exploración del más allá era
vista entonces como una extensión del método científico.

Un siglo más tarde, en la década del ‘60, se hicieron varios intentos de
integrar la parapsicología en el campo científico, pero la precariedad
de los resultados y el subsiguiente auge de la “contracultura”
terminaron por desacreditarlo todo. Aunque, en principio, la intención
de someter a la metodología científica los fenómenos que en un momento
se consideran “inexplicables” no deja de ser legítima, de manera que no
hay que ser demasiado duro con Wallace.

El reformador social

Conforme a su filosofía “sistémica”, Wallace estaba más inclinado por la
solidaridad que por la competencia; tendía a creer más en el bien común
que en el mercado. En su madurez, no sólo se interesó por las ciencias
ocultas, sino también por la economía y la política, ciencias que muchos
se empeñan en presentar como ocultas. Cuando joven, ya se había
vinculado con los seguidores del socialista utópico Robert Owen y
también conocía su experimento americano, la colonia de New Harmony.
Paradójicamente, el naturalista Owen iba a ser el más serio de los
adversarios científicos de Darwin.

Wallace fue uno de los primeros en sostener que los “salvajes” no son
inferiores a los “civilizados” ni moral ni intelectualmente. En
consecuencia, propuso que la Iglesia anglicana alentara la formación de
un clero nativo para respetar las culturas indígenas. Si recordamos el
horror y el asco con que Darwin relata su encuentro con los indios
fueguinos, se diría que Wallace fue mucho más cordial al describir el
primer orangután con que se cruzó en la selva de Borneo.

En la segunda mitad de su vida Wallace no sólo se ocupó del espiritismo.
Escribió sobre el sufragio, la justicia social y el urbanismo. Después
de leer Mirando atrás: el año 2000 (1890) de Edward Bellamy, se hizo
socialista.

A Wallace le debemos algunas ideas que tardarían muchos años en ponerse
en práctica, desde la protección de los monumentos históricos hasta el
proyecto de los “cinturones verdes” pensados para descongestionar las
ciudades.

A fines del siglo XIX habló de salario vital mínimo, del pago de horas
extras y la participación obrera en la empresa mediante la compra de
acciones. Hizo suyo el lema de la “igualdad de oportunidades” y escribió
contra los monopolios. Apoyó el voto femenino y la emancipación de la
mujer, que a su criterio favorecía la “selección natural”. En ese
tiempo, quien defendía esas cosas era llamado “liberal”. Pero Wallace
fue un precoz crítico de la eugenesia de Galton, que habría de
desembocar en el racismo.

Wallace fue estatista al punto de proponer la nacionalización de las
tierras productivas y dio gran apoyo a las ideas del economista
norteamericano Henry George, que auspiciaba el impuesto único
progresivo. Para ser franco, también hay que decir que se opuso a la
vacunación masiva y se ganó enemigos que aún no habían nacido cuando
propuso disolver manifestaciones usando carros hidrantes. Lo cual, por
cierto, no dejaba de ser un avance frente a las balas y los palos.

Muchas de sus propuestas reformistas no sólo no se diluyeron en la
utopía, sino que con el tiempo llegaron a ser realidad, hasta que el
reciente hiperliberalismo restaurara la ley de la selva y las empujara
al olvido forzoso. Gente llamada Ronald, Margaret o Carlos Saúl
impusieron una versión corregida y aumentada del crudo proyecto
malthusiano: abandonar a los pobres a su suerte para permitir la
supremacía, no ya de los mejores, sino de aquellos que tienen el poder.
En términos evolutivos, una selección negativa que excluye todas
aquellas “variaciones” que podrían llegar a enriquecer la especie, sin
darle oportunidad de competir.

Si Wallace volviera, creo que hasta podríamos llegar a perdonarle todo
eso de los espectros, las tablas Ouija y las mesas movedizas.

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PERO, ¡QUÉ FRÁGIL ES LA MEMORIA!.
Por: Julio Valer

Después de varias semanas de soportar el asunto del Bio-Bac, y  tras las
desinformaciones aparecidas en diferentes medios de comunicación,  es
imprescindible recordar lo siguiente:

Bio-Bac es el nombre de un producto milagro, y  según sus fabricantes
curaba el cáncer (cualquier tipo de tumor maligno, independientemente de
su estadio y tipo histológico), artrosis, SIDA y hepatitis.

Bio-Bac se vendía como una sustancia con efectos beneficiosos para la
salud. Formado por un conjunto proteínico, derivado de un cultivo
bacteriano, no posee ninguna acción farmacológica.

Bio-Bac es ilegal. No está autorizado, y no cumple las condiciones que
exige la Ley del Medicamento del año 1990.

Bio-Bac no es una fórmula magistral, ya que ésta debe ser recetada por
un Licenciado en Medicina y Cirugía, elaborada por un  Licenciado en
Farmacia,  y en una oficina de farmacia o un servicio farmacéutico
legalmente establecidos. En el envase se especifican una serie de datos,
que  nos  permiten reconocerla como tal, y quién la ha elaborado.

Bio-Bac era fabricado en un lugar clandestino. Aunque se distribuía a
través de  una página de internet, en ella no aparecía la dirección
completa que permitiera identificar el lugar exacto. Solamente indicaban
un apartado de Correos de San Lorenzo del Escorial.

Bio-Bac no es un producto inocuo. Las condiciones de elaboración no se
controlaban. El contenido es un conjunto de proteínas sin ninguna
acción, pero  pueden estar contaminadas por microorganismos durante el
proceso de elaboración y almacenaje. La forma inyectable, Inmunobiol,
se administraba por vía parenteral, y algunos enfermos, a los que se
aplicaba,   presentaban disminución de la inmunidad.

Nos encontramos ante  un producto  ilegal, fabricado de forma
clandestina, vendido con ánimo de lucro y con engaño. Se anunciaba y
exhibía a través de internet, existían cantidades almacenadas en un
chalet, se ofrecía por diferente profesionales sanitarios y prometía
efectos beneficiosos para la salud, que no poseía.

Todas estas acciones son delitos tipificados por el Código Penal:

 Art. 248.-Comenten estafa los que, con ánimo de lucro utilizaren engaño
bastante para producir error en otro, induciéndole a realizar un acto de
disposición en perjuicio propio o ajeno.

Art. 362.
1º.-Serán castigados con las penas de prisión de seis meses a tres años,
multa de seis a dieciocho meses e inhabilitación especial para profesión
u oficio de uno a tres años.

2º.-El que, con ánimo de expenderlos o utilizarlos de cualquier manera,
imite o simule medicamentos o sustancias productoras de efectos
beneficiosos para la salud, dándoles apariencia de verdaderos, y con
ello ponga en peligro la vida o la salud de las personas.

3º.-El que, conociendo su alteración y con propósito de expenderlos o
destinarlos al uso por otras personas, tenga en depósito, anuncie o haga
publicidad, ofrezca, exhiba, venda, facilite o utilice en cualquier
forma los medicamentos referidos y con ello ponga en peligro la vida o
la salud de las personas.

Los implicados, como ha ocurrido en otros casos, han utilizado a los
enfermos y a sus familiares, para  crear confusión y presionar a las
autoridades sanitarias. Éstas no han seguido el juego. El caso es un
asunto penal, y en el juzgado correspondiente está. Cada uno es muy
libre de diseñar su defensa, pero quien  reconozca públicamente que ha
recetado y recomendado un producto ilegal se está autoinculpando, y
demuestra un desconocimiento  del Código Penal. Y "la ignorancia de las
leyes no excusa de su cumplimiento".

El suplemento  Salud del diario El Mundo dedica varias páginas al
Bio-Bac. Parte de los artículos han sido reproducidos en el Escéptico
Digital. Después de un mes,  averiguan que el producto no tiene eficacia
terapéutica. No obstante, tras llegar a esta original  conclusión, en
otro artículo piden ensayos clínicos, puesto que en casos anteriores si
se han realizado, y según ellos “han estado mejor manejados”. Se les
olvida recordar pequeños detalles, sin importancia; por ejemplo en el
caso Di Bella,  los ensayos clínicos fueron realizados por mandato
judicial, tras una campaña feroz por parte de los medios de comunicación
y con la intervención de ignorantes “intelectuales” , y algún bufón
Premio Nobel de Literatura.

 En un artículo de D. José Luis de La Serna, director del suplemento
Salud de El Mundo,  en el año 1998 escribía sobre el caso Di Bella:

"El fallo del tratamiento de Di Bella demuestra una vez más que en
Medicina no existen los milagros y que sólo la ciencia hace posible
conseguir nuevas y mejores terapias. No obstante, y desgraciadamente, es
bastante probable que dentro de algún tiempo los medios de comunicación
de masas den, una vez más, crédito a remedios brujescos. Además, luego,
cuando la evidencia certifica que el milagro es falacia pocos son los
que llevan la noticia a las primeras páginas".

Yo no soy capaz de expresarlo mejor. Pero, ¡qué frágil es la memoria!.

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LA OBSESIÓN POR LO ‘MARAVILLOSO’
Por: Ricardo Campo Pérez

Es sorprendente la facilidad con la que la gente cree en cosas
inverosímiles, en particular las relacionadas con lo “paranormal” y lo
“misterioso”. Ante tal hecho Javier Armentia, director del Planetario de
Pamplona y miembro de ARP-SAPC (www.arp-sapc.org) asegura con cierto
desánimo: “Nos planteamos la paradoja de vivir en una civilización que
ha alcanzado el actual grado de desarrollo gracias a los productos de la
investigación científica pero en la que lo irracional, vendido como
esperanza de conocer el futuro, de la vida en otros mundos, de métodos
mágicos de sanación o de productos-milagro hace su agosto”.

Una de esas píldoras de consumo rápido para creyentes en lo “misterioso”
son los círculos de las cosechas, administrada de nuevo por los medios
de comunicación semanas atrás. A menudo temas como el citado se
presentan bajo ese erróneo criterio de que “todas las opiniones valen lo
mismo”, relativismo chapucero que posibilita que un energúmeno que
asegura estar en contacto con seres de Ganímedes, que se declara capaz
de sanar graves enfermedades con la “imposición de manos” o con un
rezado de su invención quede a la misma altura que el razonamiento de un
profesional de alguna de las ramas de la ciencia rigurosa o de la
reflexión teórica. Entre los medios donde la confusión entre ciencia y
leyenda se ha producido recientemente se encuentran los principales
diarios impresos nacionales y el motivo no fue otro que la divulgación
acrítica del intrascendente fenómeno de los círculos de los cereales. La
propaganda dispensada por Hollywood a uno de sus crédulos filmes sobre
esta temática es esta vez la causa.

Un poco de crítica escéptica siempre viene bien ante asuntos tan dudosos
y explotados por la prensa especializada en pseudo-enigmas y en adular
la emotividad de lector con peregrinas teorías extraídas de algún mohoso
baúl de cuentos chinos. Una de estas historias es el “viaje astral”, al
que dedicaré la segunda parte de este artículo.

“Señales” en los campos de cereal

Fue en los años 70 cuando empezaron a aparecer en el Reino Unido
extraños dibujos en las plantaciones de gramíneas. Tres fueron las
“explicaciones” que se propusieron para aclarar por qué las espigas
aparecían vencidas por una misteriosa fuerza conformando complicados
diseños: una especie de vórtices de plasma giratorios, fenómeno
atmosférico que se sacó de la manga un meteorólogo heterodoxo; señales
de la Madre Tierra que trataba de comunicarse con nosotros a causa de
los graves daños que le estamos causando; y extraterrestres que, a bordo
de sus platillos volantes, aplastaban el cereal en sus correrías
nocturnas. No tienen que elegir entre las tres porque todas son falsas:
la verdad es que estamos ante uno de los fraudes más notorios de
“paranormalandia”. En 1991 dos jubilados británicos, Doug Bower y Dave
Chorley, confesaron que llevaban realizando los círculos desde hacía 15
años con métodos bastante rudimentarios: una cuerda como guía, un madero
para aplastar el cereal y una brújula. Y casi el mismo tiempo estuvieron
tomándole el pelo a toda una legión de Indiana Jones de lo anómalo que
se dedicaban a investigar el fenómeno.

Pero de nada sirvió la confesión; los crédulos recalcitrantes no la
aceptaron a pesar de las convincentes demostraciones públicas de su
arte. Pensaban que tal vez otros círculos tenían una autoría desconocida
o “enigmática”. Pero ni éstos ni los “periodistas paranormales” suelen
recordar que existen varios grupos de aficionados en todo el mundo, no
sólo en Gran Bretaña, que se dedican a confeccionar estas figuras como
una forma de arte, los circlemakers (www.circlemakers.com); tampoco
contribuye a obturar preventivamente las enormes tragaderas del amante
del misterio el hecho de que en 2001 los círculos, que surgen por
temporadas, no hicieron su aparición hasta que la cuarentena por la
fiebre aftosa fue levantada, con lo que ya se podía acceder a los prados
ahora convertidos en gigantescos lienzos...

Las figuras se han transformado en una atracción turística promocionada
por las autoridades locales en sus trípticos informativos, igual que el
monstruo del lago Ness en Escocia, una de las estrellas de la
pseudociencia criptozoológica. Los granjeros cobran por acercarse a los
sembrados donde aparecen las curiosas formas y en agosto una web
paranormal se atrevió a asegurar que una imagen aparecida en la
localidad británica de Chibolton era una respuesta al mensaje del
radiotelescopio de Arecibo emitido hace 27 años en dirección al cúmulo
de estrellas M13. Larga vida al “misterio” de los círculos...

El “alma” de los ocultistas

El “enigma del cereal” apareció en la prensa nacional más seria de forma
acrítica, lo que no dice mucho a favor de esos medios. En el caso del
experimento que reproducía las “experiencias fuera de cuerpo” se
limitaron a transcribir una noticia que venía sancionada por una
publicación fiable: un grupo de investigadores suizos del equipo del
neurólogo Olaf Blanke, del Hospital Universitario de Ginebra, habían
localizado una región del cerebro que provoca sensaciones denominadas
por los ocultistas “viaje astral”. Esta zona del cerebro es el llamado
Gyrus angular derecho. La propia noticia, haciéndose eco del artículo
publicado en Nature por los investigadores, aclaraba que “aunque estas
experiencias se asocian por lo general a lo paranormal, en realidad se
trata de fenómenos relacionados de alguna forma con la actividad
cerebral, lo que constituye una pista de investigación para determinar
la relación de la conciencia con el cerebro”. No hay, por tanto, la más
mínima confirmación por parte de estos investigadores de que se
encontraran con nada que avale lo que no es más que una creencia
irracional en lo “astral”, uno de los temas más explotados por la
literatura pseudocientífica, mito remanente del vitalismo decimonónico
que ha quedado justamente relegado a los círculos más irracionales de
nuestra sociedad. Se podría decir que es una respuesta natural del
cerebro humano ante un estado físico especial. Prueba de que no se trata
de ningún fenómeno espiritual es que el fenómeno es reproducible en
laboratorio en condiciones controladas. ¿Qué grado de responsabilidad
podemos imputar a los divulgadores de lo “anómalo”, de lo “astral” y de
lo pseudo-trascendente en su permanente labor de confusión respecto a
este suceso fisiológico?

Lo cierto es que el experimento de los investigadores suizos viene a
echar por tierra esta arraigada e infundada creencia en el “viaje
 astral”. Si ya la BBC informaba en febrero de 2000, haciéndose eco de
un estudio del Dr. Bruce Greyson de la Universidad de Virginia (EE.UU),
que el fenómeno es una respuesta psicológica ante el intenso estrés,
ahora el estudio realizado en Suiza aporta otra clave para su
explicación natural definitiva. Porque en ningún momento los
investigadores mencionaron “paquete energético pensante” alguno ni un
desdoblamiento de nuestro ser en “cuerpo” y “alma”. Se trata de un
fenómeno neurológico sin connotaciones maravillosas o trascendentes de
ningún tipo. Nos es útil, en cambio, para comprender que en otras
civilizaciones y en los ámbitos ocultistas contemporáneos se sigue
vinculando a lo “espiritual” fenómenos que la neuro-psicología va
integrando progresivamente en su campo de saber. Es lógico “disculpar”
las creencias de otras épocas pero perpetuarlas en la actualidad es
estafar intelectualmente al prójimo. Analicémoslo fríamente: el hecho de
que algunas personas digan que han visto su cuerpo mientras su
consciencia “flotaba” sobre una camilla ¿prueba realmente que hay otro
mundo?; ¿o es más bien nuestro irracional deseo que ese otro mundo o
dimensión exista? ¿Cómo distinguir esa visión de una construcción de
nuestro cerebro sin base empírica? ¿Cómo evaluar la influencia en
nuestras creencias de la literatura y la filmografía donde se plasman
como hechos probados las “experiencias fuera del cuerpo” y los fantasmas
errantes?

Todas las suposiciones irracionales como el “viaje astral” tienen una
característica común: la creencia previa inamovible que hay que
confirmar mediante indicios (en algunos casos se rehuye la exigencia de
presentar pruebas, lo que convierte automáticamente al divulgador
pseudocientífico en un vendedor de crecepelos paranormales). Nada puede
derribar la creencia básica; ésta es inmune a la contradicción, al
hallazgo de una explicación racional y científica o a la evidencia que
apunta hacia el fraude. El caso de los “viajes astrales” y de los
círculos de las cosechas son dos ejemplos entre otros muchos. El
etnólogo Wiktor Stoczkowski analiza esta paranoia intelectual en su
magnífica monografía recientemente traducida al castellano Para entender
a los extraterrestres (Acento Editorial, Madrid, 2001). Stoczkowski
traza un recorrido por todo el ocultismo y el teosofismo del siglo XIX y
su insistencia en la “dimensión astral”, y halla los hijos del mismo en
el pasado siglo XX, cuyo primogénito es la teoría de los “astronautas en
la antigüedad”, con autores como Erich von Däniken y Robert Charroux.
Sus fantasiosas versiones del pasado se importaron a España, previo paso
por Hispanoamérica, por medio de algunos de los más consumados
fabricantes de misterios del mercado editorial español. Su especialidad
es el falseamiento del pasado y del presente en diversos frentes.

A menudo, el grado de dependencia psíquica de lo maravilloso que
gestionan en sus fieles y creyentes los portavoces de algunas de las
creencias citadas y otras muchas -como el mito de los platillos
volantes- es tan grande que irrita profundamente a la mentalidad
crítica; y no tanto por la opción personal de creer en ciertas necedades
sin pruebas contrastables, sino por la desvergüenza aderezada en muchos
casos con profunda ignorancia de ciertos investigadores de saldo. Y es
que, como señala el periodista Luis Alfonso Gámez “los comerciantes de
lo oculto miran siempre hacia otro lado y se aferran con fuerza a la
explicación más inverosímil, ocultando al público las evidencias que
derriban sus castillos de arena e intentando que la memez vaya en
aumento, porque ésa es la clave de su negocio”. Para el escéptico
interesado en la divulgación del conocimiento riguroso y la crítica
dirigida a las falacias de lo paranormal esa amorfa mezcla de
paternalismo, superstición y trascendencia de cartón piedra es uno de
los motivos que le hacen mantenerse alerta. Prometemos seguir vigilando.

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Boletín Racionalista Internacional
http://www.rationalistinternational.net/

RACIONALISTAS INDIOS CUESTIONAN UN MILAGRO OVÁRICO DE LA MADRE TERESA
Por: Sanal Edamaruku

¿Fue curado realmente el tumor de ovario de Mónica Besra por los poderes
sobrenaturales de una imagen de la Madre Teresa, colocada sobre su
abdomen? Las Misioneras de la Caridad insisten que fue así. El Vaticano
ha aprobado oficialmente la historia como un milagro de primera clase.
La Asociación Racionalista de India dice: ¡Afirmaciones tan absurdas y
peligrosas piden a gritos una acción legal! Los racionalistas, que han
iniciado la controversia sobre el milagro póstumo de la Madre Teresa,
exigen que el Gobierno de Bengala Occidental lleve a la corte a las
Misioneras de la Caridad por sus falsas afirmaciones.

El caso de los fabricantes de milagros no se sostendría en frente de
ninguna corte de ley. Sus testigos han jurado permanecer calladas para
no contradecirse unas a otras. Sus certificadores son anónimos e
irrastreables. Su prueba es obviamente falsa. Y para colmo: ¡su testigo
principal se ha desvanecido!

De acuerdo con el Vaticano, el tumor de ovario de Mónica Besra fue
curado por los poderes de la imagen de Teresa, colocada sobre su
abdomen. Pero los registros médicos prueban que fue simple tratamiento
médico convencional lo que le salvó su vida. "En el siglo 21, ¿cómo
puede hablar acerca de curas milagrosas?" dice el ministro de salud de
Bengala Occidental, Suyrya Kanta Nishra. La documentación del milagro
afirma que varios doctores habían certificado que la curación fue
"científicamente inexplicable", pero ni uno solo de esos testigos
anónimos pudo ser rastreado. El ex primer ministro de Bengala
Occidental, Partho De, reveló que él había sido contactado por agentes
del Vaticano y le solicitaron nombrar un doctor que certificara que la
curación de Mónica Besra era un milagro. El declinó el respaldarlos.
Luego de ordenar los registros médicos del caso en febrero de 2000 para
que fueran inspeccionados por el departamento de salud de Calcuta, quedó
convencido de que no había nada inusual acerca de la desaparición del
tumor luego de un tratamiento médico prolongado.

Tejiendo su ornamento sagrado con esfuerzos infatigables, los agentes de
milagros del Vaticano bajo el liderazgo del investigador en jefe Brian
Kolodiejchuk han identificado varios cientos de ejemplos de las
capacidades sobrenaturales de la Madre Teresa. Archivadas, clasificadas
y documentadas elaboradamente y con mucho cuidado, en un dossier de más
de 34000 páginas, están a punto de ser enviadas por correo aéreo al
Vaticano ahora. Sobre esta base, ellos esperan, su canonización se ha
vuelto un simple formalismo. En diciembre, se espera que el Papa examine
el pesado cargamento, y podría ser en primavera que la monja nacida en
Albania entrara en los anales de santos como la más rápida en la
historia de la Iglesia Católica.

El más importante de ese bloque de alegatos paranormales es el milagro,
que Teresa supuestamente hizo en su primer aniversario de muerte. Es una
necesidad para cualquier santo el tener por lo menos un milagro póstumo.
Los managers de Teresa han ofrecido la "Curación de Mónica Besra" para
este propósito, y el Vaticano lo ha aceptado oficialmente como un
tiquete adecuado hacia la santidad. Pero de forma inesperada, el milagro
se ha visto enfrentado con un duro reto. Desnudado de su velo de
santidad, parece más a un fraude burdo.

El Dr. Manju Murshed, superintendente del hospital gubernamental en
Balurghat, informó que Mónica Besra fue admitida en el hospital con
dolor severo. Sufría de meningitis tuberculosa y de un tumor de ovario,
que fue descubierto durante una investigación de ultrasonido.
Posteriormente fue tratada por el Dr. Tarun Kumar Biwas y el ginecólogo
Dr. Ranjan Mustafi. Luego de dejar el hospital, se continuó el
tratamiento en el Colegio Médico y Hospital de Bengala del Norte, y
terminó exitosamente en marzo de 1999. Una investigación con ultrasonido
mostró que el tumor había desaparecido.

Una pieza fundamental de la "prueba" del Vaticano es una afirmación de
la testigo suprema Monica Besra. Se filtró, a pesar del máximo secreto,
a la prensa. En esta afirmación, Besra describe que ella estaba
sufriendo de un terrible dolor de un tumor gigante en su estómago y
había perdido casi toda esperanza. Dejó a su familia para buscar ayuda
con las Misioneras de la Caridad en Calcuta. El 5 de octubre de 1998, en
el primer aniversario de la muerte de la Madre Teresa, ella le oró
fervientemente. Dos monjas, la hermana Bartolomea y la hermana Ann
Sevika, tomaron de la pared un medallón de plata con la imagen de la
Madre Teresa, y lo ataron al cuerpo de Mónica con una hebra negra, justo
sobre el tumor. El dolor se desvaneció en la misma noche y nunca
regresó. Su estómago se volvió más y más pequeño y en la mañana, ella
sintió que el tumor se había desvanecido. ¡Se había curado
milagrosamente!

Mónica Besra es una mujer tribal, de 30 años de edad, de la villa de
Dulidnapur. Es analfabeta y sólo habla su lengua materna tribal,
entremezclada con unas pocas palabras de Bengalí entrecortado. Hasta
hace poco no había sido cristiana. La declaración está escrita en un
inglés fluido y muestra familiaridad con los detalles de la creencia
católica. Es obvio que el texto no ha sido escrito o dictado por ella.
Pero Monica Besra no está disponible para dar luz sobre la oscura
historia: ella se ha desvanecido. Las personas cercanas a ella sospechan
que debe estar "bajo la protección de la Iglesia". Ella no ha vuelto a
ser vista desde que su nombre se hizo público, a pesar de todos los
esfuerzos de mantenerlo en secreto.

Y las monjas involucradas en el milagro mantienen sus labios sellados.
"Ha ocurrido un milagro objetivo", explica el arzobispo D'Souza, de
Calcuta. "Las hermanas no quieren dar versiones diferentes ya que esto
echaría a perder las cosas".

Si este fraude obvio no es documentado y si la idea de la curación
milagrosa consigue credibilidad, traerá consecuencias peligrosas para
las personas sin educación y para los pobres, insiste la Asociación
Racionalista de India. La confianza en la medicina moderna y en la
ciencia tiene que ser desarrollada y fortalecida, y la gente tiene que
ser estimulada para que use en sus tratamientos las facilidades médicas
disponibles, en vez de aferrarse a la superstición y la creencia en
milagros. Los esfuerzos deben ser para expandir el alcance de la
medicina moderna a todos los estratos de la sociedad.

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LA HORA DE IRSE
Por: Manuel Alcántara

Nadie tiene derecho a amargarnos la muerte. Por fin nos hemos dado
cuenta, pero no se ha aireado bastante la buena nueva. El Congreso
aprobó la ley reguladora de la autonomía del paciente con la que se
crean los testamentos vitales, esos documentos que permitirán a
cualquier persona dejar por escrito su rechazo a que se prolongue
artificialmente su vida. Se trata, no de acelerar los trámites finales,
sino de evitar el encarnizamiento terapéutico cuando no existe la mínima
esperanza. Algo mucho más próximo a la piedad que a la eutanasia, que
también es piadosa a veces.

Hay que luchar por cualquier vida a condición de que sea vida, pero
cuando se va perdiendo por siete a cero no hay por qué añadirle minutos
a la prórroga. Agonía significa lucha y debemos agruparnos todos para
aliviar la lucha final frente a cualquier tipo de superstición heredada
o de fanatismo cerril. ¿Por qué no poder expresar el tipo de tratamiento
médico que se desea recibir antes de que seamos capaces de expresar
nada? Las técnicas médicas, en su asombroso avance, no han logrado
evitar que nos muramos, pero han conseguido que los enfermos terminales
no terminen de morirse.

Si viviera Hipócrates sería partidario del llamado 'testamento vital',
pero entre nosotros se sigue discutiendo si las personas que han vivido
dignamente tienen derecho a una muerte digna cuando sus posibilidades de
curación son nulas. No se pretende matar a nadie, sino dejarle morir en
paz y no rabiando y pataleando y enriqueciendo a las clínicas
especializadas en retrasar lo más posible el último suspiro. Los países
más avanzados del mundo, Holanda y Suiza, entre ellos, admiten ya lo que
acabarán admitiendo los más retrasados.

El visto bueno definitivo a la creación del testamento vital es una gran
noticia, aunque desgraciadamente sea una noticia para nuestra última
hora. Que nadie nos ponga una zancadilla cuando tengamos un pie en la
sepultura. Que nadie puede hacernos la muerte imposible.

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LA NASA, EN ENTREDICHO. PRUEBA LUNAR
Por: Luis Alfonso Gámez

Un ingeniero espacial quiere demostrar que los vuelos tripulados fueron
reales

La mandíbula de Bart Sibrel recibió el 9 de septiembre un puñetazo. Al
otro extremo del brazo se encontraba Edwin Aldrin. Sucedió a las puertas
del hotel Luxe de Beverly Hills, hasta donde el ex astronauta había ido
para que le entrevistara un equipo de televisión japonés. Biblia en
mano, Sibrel le abordó a la entrada. «¡Jure que caminó sobre la Luna!»,
exigió al segundo hombre que puso un pie en otro mundo. Aldrin lo vio
entonces claro: todo era un montaje. Los reporteros nipones no existían.
Habían sido el cebo del realizador televisivo para atraerle hasta allí,
después de varios intentos fallidos de entrevistarle. El acosador volvió
a la carga con la Biblia, el puño del ex astronauta despegó como un
cohete y el cámara que iba con Sibrel grabó la escena.

A los 72 años, Buzz Aldrin está harto de que se ponga en tela de juicio
la hazaña en la que participó en julio de 1969. No es el único. Más de
tres decenios después de la misión del 'Apollo 11', el ingeniero
espacial y escritor James Oberg (jamesoberg.com) publicará un libro para
demostrar la inconsistencia de las afirmaciones de quienes, como Sibrel,
mantienen que el hombre no ha llegado a la Luna. «Voy a recurrir a
ejemplos que la gente pueda comprobar por sí misma. Las argumentaciones
se basarán en explicaciones de sentido común», ha dicho a este periódico
el escritor, quien acumula veintidós años de experiencia como ingeniero
espacial en Houston, una decena de libros y un millar de artículos de
divulgación.

La idea de que el viaje a la Luna fue un gran engaño «es tan antigua
como la hazaña. Mucha gente nunca creyó que fuera posible», explica
Oberg. Ha sido en los últimos tiempos, sin embargo, cuando el rumor ha
engordado como una bola de nieve pendiente abajo, alimentado por la
prensa paranormal -la misma que propugna que ningún avión se estrelló el
11-S contra el Pentágono-, Internet y un documental presentado por Mitch
Pileggi -el jefe de Mulder y Scully en 'Expediente X'- que la cadena Fox
emitió en Estados Unidos en febrero y marzo de 2001. «Pienso que ese
programa ha dado el empujón final a la NASA», sospecha el experto, quien
estima que, «dependiendo del segmento social, cree que los alunizajes
fueron un montaje entre el 5% y el 20% de los estadounidenses».

La gran conspiración

La falsa conquista de la Luna empezó a urdirse, según los partidarios de
la conspiración, a mediados de los años 60, cuando la NASA se convenció
de que no iba a ser capaz de poner a un hombre en el satélite antes de
que acabara la década, en contra de lo anunciado por el presidente
Kennedy ante el Congreso el 25 de mayo de 1961. El engaño, mantienen,
culminó con la simulación de los seis alunizajes, el último de los
cuales lo protagonizaron Harrison Schmitt y Eugene Cernan el 11 de
diciembre de 1972. En pleno apogeo del programa Apollo, la agencia
espacial llegó a tener en nómina a 35.000 personas, y otras 400.000
trabajaban en empresas y universidades contratadas. Demasiada gente a
mantener callada. «O estaban todos compinchados o las cosas no encajan»,
apunta Jesús Cancillo, profesor de Psicología Social y Psicofisiología
de la Visión en la Universidad de Alicante.

Los expertos en la conspiración afirman que hubo quien intentó romper el
silencio y lo pagó con la vida. Ése fue, según ellos, el caso de Virgil
Grissom. El astronauta habría descubierto lo que se tramaba en los
pasillos de Washington y decidido hacerlo público. Por eso murió, junto
a Edward White y Roger Chaffee, en el incendio del 'Apollo 1' en la
rampa de despegue el 27 de enero de 1967. Otros siete astronautas que
fallecieron en accidentes de tráfico y aviación -eran pilotos de
pruebas- entran también, para Sibrel y sus colegas, dentro del grupo de
víctimas mortales del engaño. Las pruebas de tales crímenes no van, sin
embargo, más allá de una frase: «El Gobierno oculta la verdad».

Paradójicamente, la munición más popularmente efectiva contra los
alunizajes ha salido de los arsenales de la NASA. Se trata de las
decenas de miles de fotos que se tomaron en el satélite, algunas de las
cuales se presentan como pruebas de que todo fue un montaje: los doce
hombres que, aparentemente, anduvieron por la Luna habrían vivido su
aventura en un estudio, dirigidos por Stanley Kubrick. Como en
'Capricornio Uno', película en la que tres astronautas -entre ellos, un
O.J. Simpson todavía en activo en el fútbol americano- son sacados en el
último segundo del cohete en el que van a viajar a Marte y escenifican
en un plató el desembarco en el planeta rojo.

«Las filmaciones de los 'Apollo' son extraordinariamente parecidas a las
escenas de 'Capricornio Uno'», se argumenta en el documental de la Fox.
«Esta afirmación demuestra lo lejos que están dispuestos a llegar los
productores para hacer un programa sensacionalista», sentencia el
astrónomo estadounidense Phil Plait en su web (www.badastronomy.com). Y
es que la cinta de Peter Hyams data de 1978; por tanto, pretendía imitar
lo mejor posible lo visto por 600 millones de telespectadores nueve años
antes. No al revés.

Errores de foto

La web de Cancillo (www.cancillo.ua.es/apolo1.htm) desmonta los
argumentos fotográficos esgrimidos por los partidarios de la
conspiración. Para éstos, una de las pruebas del engaño es la ausencia
de estrellas en el cielo lunar, negro porque no hay aire que disperse la
luz solar. «Tampoco se ven las estrellas en las fotos de un partido de
béisbol nocturno», apostilla Oberg desde Texas. Con una superficie lunar
y unos trajes espaciales muy reflectantes, el tiempo de exposición debía
ser muy corto, mientras que el brillo de las estrellas era, por el
contrario, demasiado débil como para impresionar el negativo. «¿Cómo se
explica que la NASA fuera capaz de un montaje tan complicado y se
olvidara, a la vez, de poner unas bombillas al fondo? Sería un fallo de
opereta», ironiza Cancillo.

Sombras y reflejos han sido también presentados como pruebas del rodaje
en estudio. Cuando no se trata de sombras divergentes producto de un
efecto de perspectiva similar al que nos hace creer que los carriles del
tren se juntan en el horizonte, se ven cosas que debían ser invisibles
por estar en zona de sombra. La explicación es muy sencilla: el Sol es
la principal fuente de luz, pero la superficie lunar actúa como un
espejo que ilumina áreas, en principio, en sombra. Quienes niegan los
alunizajes dicen, además, que las seis banderas de barras y estrellas de
la Luna ondean en ciertos momentos, algo que sería imposible en un
entorno sin atmósfera. «No ondean. Están colgadas y arrugadas»,
puntualiza Cancillo. De hecho, la tela -puede verse en las fotos- cuelga
de una varilla horizontal que parte del extremo superior del mástil. Sin
ella, quedaría flácida.

Jamás aclaran los reporteros de la conspiración cómo pueden explicarse
esas, para ellos, descaradas meteduras de pata en unas películas tan
caras -la NASA destinó casi 20.000 millones de dólares al programa
Apollo entre 1960 y 1973-, y que los soviéticos no denunciaran el engaño
de sus rivales y cayeran derrotados por el departamento de efectos
especiales de Washington.

«La NASA debe una explicación»

«La NASA debe a la gente una explicación de sus actividades,
especialmente si parte del público está confundido o ha sido engañado»,
dice James Oberg. El escritor entiende a quienes consideran increíbles
los logros del programa Apollo, «a menudo, personas inteligentes y
sensatas que no conocen 'toda la historia'». Y espera proporcionarles
las claves para asumir la gesta protagonizada por Neil Armstrong,
Michael Collins y Edwin Aldrin, en la primera entrega lunar.

Oberg explorará en su obra, que saldrá a la calle en el tercer trimestre
del próximo año, los orígenes socioculturales de la conspiración. Un
fenómeno que Jesús Cancillo, miembro de ARP-Sociedad para el Avance del
Pensamiento Crítico (www.arp-sapc.org), vincula a que cada vez hay más
gente que no vivió la aventura de la Luna y a que «a todos nos gusta
saber algo que los demás no saben». Eso, unido a la actitud de quienes
están dispuestos a hacer negocio de la buena fe del público, explicaría
el auge de algunas ideas absurdas.

Existen, además de fotografías y películas, 382 kilos de piedras
lunares -imposibles de imitar- que geólogos de todo el mundo han
autentificado como tales. Y hay en la Luna varios espejos láser que se
han usado para medir la distancia entre la Tierra y su satélite. Aún
así, Oberg no lo tiene fácil y los astronautas lo saben. Por eso, le han
dicho sólo dos palabras: «¡Buena suerte!».

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¿NECESITAMOS SUJETOS?
Por: Manuel Cruz

En cierta ocasión (hace ya un tiempo de eso), me atreví a valorar la
importancia que ha adquirido en nuestros días en ambientes filosóficos
el debate acerca de la idea de sujeto, afirmando que dicha idea
constituye un genuino espacio de intensidad teórica. Hablo de
atrevimiento porque, con independencia de que pueda haber amplio acuerdo
sobre el asunto, lo que en todo caso parece claro es que no hay completa
unanimidad al respecto. Así, autores ha habido que, acogiéndose al mal
uso que se ha hecho de la idea, al dato -en cuanto tal inobjetable- de
que en el pasado sirvió como coartada, pretexto de legitimación o
bálsamo engañoso para que a los individuos les resultaran sobrellevables
los mayores desmanes (como sucedía con aquel humanismo abstracto
perfectamente capaz de coexistir con los daños infligidos a los hombres
concretos), han inferido la obsolescencia, cuando no la maldad, de dicha
idea.

Como si idéntico destino no hubieran corrido casi la mayor parte de
nociones que configuran nuestro discurso. Si tuviéramos que renunciar a
las categorías por el uso que en algún momento se hizo de ellas
o -apenas otra variante de idéntica descalificación- por su origen (por
ejemplo, judeocristiano, aunque abundan descalificaciones análogas) nos
quedaríamos en una casi absoluta orfandad conceptual. De lo que debiera
tratarse es de otra cosa, a saber, de dilucidar si la idea de sujeto
vehicula determinaciones que nos ayudan a entendernos mejor y, a partir
de esto, si nos sirve como un elemento para afrontar los riesgos de la
acción. Es decir, si podemos considerarla una eficaz herramienta
teórico-práctica, a sabiendas de que, como tal herramienta, el signo
final que le corresponda dependerá del efectivo empleo de la misma que
hayamos sido capaces de arbitrar.

Probablemente resida aquí la clave de sentido que buena parte de los
críticos de estos temas -acaso enredados en sus habituales retóricas de
la atrocidad, el horror, el espanto y otras exasperaciones- no ha
alcanzado todavía a entender. Los discursos del sujeto -al igual que los
de la historia, a los que suelen ir vinculados- nunca han pretendido
hacer más confortable el presente, como sus críticos se obstinan en
afirmar: de eso, todo hay que decirlo, se han encargado de forma mucho
más resuelta esas otras argumentaciones que de la condición inenarrable,
indescifrable, insoportable de cuanto pasa, han venido infiriendo, en
una peculiar modalidad de silogismo práctico, la aceptación más o menos
estetizante de lo que hay, con el resignado considerando de que no puede
haber nada mejor (a veces porque la idea misma de mejor carece de
sentido). La opción por la que vale la pena apostar significa otra vía
(que es, efectivamente, otra). No parte de afirmaciones programáticas
respecto a cuáles son las auténticas tareas del pensamiento o los
genuinos males del presente -como si tales cosas pudieran dejarse
establecidas de antemano-, sino, que, justamente por apuntar a una
aprehensión interesada de la realidad (esto es, orientada a la acción),
es la única que puede hablarnos con verdad de la vida.

Con otras palabras, esperemos que más sencillas: la cuestión que nos ha
de preocupar es la de si resulta posible encontrar buenas razones para
legitimar la voluntad de protagonismo sobre la propia existencia que la
noción de sujeto como tal encarna. Lo específico de esta afirmación, tan
cauta ella, es que reconoce su condición aproximativa, tentativa, y no
teme encarar sus propios problemas -es más, avanza a golpe de problema:
de ahí, por cierto, que el desarrollo del conocimiento, con todas sus
dificultades, sea una buena figura de la historia-. Pero por muchos
problemas que se le puedan plantear, una pregunta permanece abierta,
resistente, interpelándonos desde su inocencia: ¿qué hay de censurable
en el hecho de que los hombres sigan aspirando a tomar en sus manos las
riendas de su propio destino?

[Nota] *Manuel Cruz catedrático de Filosofía en la Universidad de
Barcelona.

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La Verdad http://www.laverdad.es/

TELEVISIÓN – LA OTRA DIMENSIÓN DE LOS VIAJES EN ASTRAL
Por: Rosa Belmonte

Son reales los viajes astrales? ¿Podemos visitar otra dimensión sin
nuestro cuerpo físico? ¿Es posible el desdoblamiento corporal? Estas
fueron las preguntas a las que trató de responder Otra dimensión, el
programa que presenta, con un par de narices, Carmen Baños en Antena 3.
Conclusiones: a) el mundo está lleno de pirados; b) el mundo está lleno
de farsantes, y/o c) hay demasiada gente por ahí viajando gratis y sin
maleta. Otra conclusión es que el equipo de producción del programa
tiene mucho mérito por reunir a semejantes elementos.

Uno de los supuestos expertos, un psicoterapeuta con bisoñé llamado Juan
Manuel Marco, dijo que tuvo un desdoblamiento astral atómico. Otro de
los supuestos expertos, Josep Guijarro, redactor jefe de Más Allá, saltó
para decir que no hay que confundir el viaje astral con la
teletransportación (que supongo que es eso que se hace en Star Trek).
Menos mal que el otro experto era Javier Armentia, pamplonica que
ejemplifica la teoría de El gran test: los navarros son los más
inteligentes de España. Presentado como divulgador científico, Armentia
es astrónomo y director del Planetario de
Pamplona. Y, sobre todo, azote de farsantes. Lo que pasa es que como ni
grita ni interrumpe, al final se le oye poco, cuando en el fondo es el
único que tiene algo que decir.

Poco escepticismo

Estos eran los invitados, digamos, serios. Luego entre el público se
encontraban toda clase de viajantes astrales y unos pocos escépticos. A
uno que se le ocurrió dudar de la veracidad de una llamada que acababa
de entrar, la presentadora lo dejó con la palabra en la boca después de
cantarle las cuarenta.

Un chileno con coleta que respondía al nombre de Marcelo Silva pretendió
dar una receta para conseguir billete en un viaje astral. Eso sí,
advirtió que los que tuvieran miedo a la montaña rusa se abstuvieran.
Cada dos horas, durante días, semanas o meses (depende de cada uno) hay
que hacerse (y responderse) cuatro preguntas: 1ª) ¿Quién soy yo?; 2ª)
¿Dónde estoy?; 3ª) ¿Qué hago aquí?, 4ª) ¿No estaré en el astral? Un
peluquero que había contado el viaje astral que hizo un día que su padre
le dio una hostia bestial, le espetó que eso se lo pregunta cualquier
adolescente de 13 años. «Pero no
cada dos horas», respondió el de la coleta. Hombre, ni tampoco se
preguntan lo del astral. Un tal Alexis Canales que afirmó haber estado
en las Torres Gemelas dos meses antes del 11-S, sabía lo que iba a
pasar.

El chileno le dijo que cruzar el océano con el cuerpo astral es muy
difícil, que en todo caso sería una proyección de conciencia o visión
remota. Otro creía que los viajes astrales son obra del demonio. Contó
que tuvo uno de esos viajes mientras veía la televisión y que vio
figuras demoníacas (toma,
y yo).

Uno de los viajantes sostenía que Bin Laden también viaja en astral. Así
que en los aeropuertos se dedican a cachear a los de Halcón, mientras
los de Astral ni pagan billete, ni pasan controles, ni se molestan en
facturar.

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LA SECTA RAELIANA ANUNCIA SIN PRUEBAS EL NACIMIENTO DEL PRIMER BEBÉ
CLONADO
Por: Luis Alfonso Gámez / Bilbao

Afirma que la niña nació el jueves por cesárea y que es el clon de su
madre, una mujer de 31 años Clonaid asegura que los análisis genéticos
se harán en unos días

«Estoy muy contenta de anunciarles que el primer bebé clonado ha nacido
ya», dijo ayer Brigitte Boisselier, directora científica de la firma
Clonaid, en un hotel del sur de Florida. La bioquímica francesa
compareció ante los periodistas que acudieron a la rueda de prensa
convocada por el Movimiento Raeliano, más en calidad de obispo del
credo -de su cuello colgaba un medallón con el emblema de la secta de
seguidores de los extraterrestres- que de investigadora: no mostró ni
una prueba en respaldo de sus afirmaciones. No es que no presentara el
pertinente examen genético del donante y de su clon, es que no enseñó ni
una fotografía del bebé.

El discurso de Boisselier consistió en una sucesión de afirmaciones
extraordinarias sin las correspondientes pruebas extraordinarias. La
bioquímica, cuya experiencia tanto en el campo de la reproducción humana
como en el de la clonación es desconocida, declaró que Clonaid, una
empresa de los raelianos, ha reproducido artificialmente -los gemelos
idénticos son clones naturales- a un ser humano. Se trata de una niña a
la que llamó Eva, que nació el jueves por cesárea en un centro médico no
identificado y pesó tres kilos. Boisselier añadió que el bebé, un clon
de su madre -una norteamericana de 31 años-, «está sano» y los padres,
«felices».

La técnica para clonar a un ser humano es la misma que utilizó el
Instituto Roslin de Edimburgo en el caso de Dolly. Se conoce como
transferencia nuclear y consiste en tomar un óvulo, extraerle la
información genética, insertar en su lugar la de un donante y activar el
óvulo para que se desarrolle como si hubiera sido fecundado. Una vez
implantado el huevo fertilizado en un útero, si el proceso tiene éxito,
el individuo resultante será un gemelo idéntico del donante: sólo
portará ADN de éste.

En cuarentena

Los raelianos podían haber probado ayer la veracidad de sus palabras
mostrando un análisis genético de la madre y del bebé. Al no haberlo
hecho -adelantaron que un experto independiente tomará muestras del
recién nacido cuando esté ya en su casa el domingo-, el anuncio carece
de validez científica y las palabras y previsiones de
Boisselier -aseguró que en pocas semanas nacerán otros cuatro bebés
clónicos, dos de ellos 'copias' de bebés muertos- han de ponerse en
cuarentena.

La bioquímica decía en la web de la secta hace año y medio: «¿Quién se
va a escandalizar hoy en día de la idea de devolver a la vida a un niño
de diez meses que murió de manera accidental? La tecnología lo permite,
los padres lo desean, y yo no veo ningún problema ético». Ayer,
Boisselier, la misma obispo raeliana que no ha dudado en vender la
clonación como una resurrección para atraer hasta Clonaid a familias
desesperadas por la pérdida de seres queridos, pedía a los periodistas
que, a la hora de informar del presunto avance, recordaran «que estamos
hablando de un bebé».

Las autoridades estadounidenses han abierto una investigación para ver
si la secta ha violado la ley, ya que en EE UU está prohibido implantar
un embrión clonado sin autorización de la Agencia para la Alimentación y
los Medicamentos (FDA). Y el presidente francés, Jacques Chirac, llamó
ayer a todos los países a unirse a la propuesta franco-alemana en la
Organización de las Naciones Unidas para prohibir la clonación humana
con fines reproductivos. Estados Unidos y España lideran el grupo de
países que bloqueó hace un mes en la ONU esa medida porque deja la
puerta abierta a la clonación con fines terapéuticos.

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LOS SEGUIDORES DE RAËL INTENTARON ABRIR UNA EMBAJADA ALIENÍGENA EN
ISRAEL
Por: Luis Alfonso Gámez

Fracasaron a pesar de haber lavado la cara a su símbolo original, una
esvástica inscrita en una estrella de David

Los raelianos son un grupo de 'contactados'. En la jerga ufológica, se
denomina así a quienes dicen tener encuentros habituales con
extraterrestres. El primero fue George Adamski, un cocinero de un puesto
de hamburguesas que, desde 1952 hasta su muerte en 1965, entabló amistad
con venusianos, marcianos y saturnianos. Al menos, eso dejó escrito en
sus libros y creen sus seguidores. Los más desgraciados de la 'familia
contactista' fueron los integrantes de La Puerta del Cielo: se
suicidaron en masa en California en 1997 para poder viajar a otro mundo
a bordo de una nave alienígena que el resto de los mortales tomó por un
cometa, el Hale-Bopp.

Claude Vorilhon nació en 1946 y fue un periodista deportivo más hasta
1973, año el que fue llamado por los alienígenas a tareas más elevadas.
Raël, así se hace llamar desde entonces, se considera un emisario de los
extraterrestres. Afirma que los humanos somos el producto de
experimentos genéticos de seres de otros mundos y tiene como principal
objetivo la construcción de una embajada alienígena en la Tierra,
iniciativa para la que la secta ha recaudado más de 7 millones de euros.

Los raelianos intentaron en 1995 conseguir permiso del Gobierno de
Israel para construir una embajada extraterrestre en Jerusalén. Para
evitar suspicacias, hasta lavaron la cara a su símbolo original, un
estrella de David con una esvástica en su interior que podía herir
sensibilidades en Israel. No obtuvieron las autorizaciones necesarias
para la edificación de la primera legación de otro mundo y, cuando se
anunció en 1997 el nacimiento de la oveja Dolly, se embarcaron en la
carrera por la clonación humana. El autoproclamado 'profeta heredero de
Moisés y Mahoma' creó entonces la compañía Clonaid y empezó a vender la
clonación como la posibilidad de resucitar seres queridos al módico
precio de 200.000 euros.

Algunos datos sobre la secta.

Nombre: Revolución Raeliana.
Líder: Claude Vorilhon, Raël, es un antiguo periodista deportivo francés
que se presenta como emisario de los extraterrestres que, según él,
crearon al ser humano.
Adeptos: La secta asegura que cuenta con 55.000 seguidores en 84 países,
entre ellos, España.
Proyecto de clonación humana: Raël fundó en 1997, tras el anuncio del
nacimiento de Dolly, la firma Clonaid (www.clonaid.com), con base en
Bahamas y laboratorios en Estados Unidos.

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LA COMUNIDAD CIENTÍFICA NO SE CREE EL ANUNCIO DE CLONACIÓN DE LOS
RAELIANOS
Por: Orlando Lizama / Washington

Investigadores de EE UU subrayan que la empresa Clonaid aún no ha
aportado prueba alguna y aseguran que la secta busca su «endiosamiento»
con la noticia

La supuesta clonación de una niña ha provocado burlas y críticas de
científicos y políticos de Estados Unidos y ha reavivado el debate sobre
un tipo de investigación que los sectores más conservadores consideran
inaceptable. El nacimiento de 'Eva', como se llamaría el bebé, fue
anunciado el viernes en Florida por Brigitte Boisselier, directora de la
empresa Clonaid e integrante de la secta de los raelianos, un grupo que
sostiene que los seres humanos fueron creados en laboratorio por
extraterrestres hace 25.000 años.

«A estos tipos se les soltó un tornillo. No han presentado pruebas,
fotografías, o estudios, nada que pueda servir para fundamentar sus
aseveraciones», ha afirmado Glenn McGee, del Centro de Bioética de la
Universidad de Pensilvania. Para Greg Stock, especialista en genética de
la Universidad de California, el anuncio de los raelianos es sólo un
golpe publicitario detrás del cual es «extremadamente improbable» que
haya algo de verdad.

«Esto tiene que considerarse como una broma hasta que se presenten
pruebas científicas. Políticamente va a agitar el ambiente, aumentando
los apoyos de los que quieren prohibir la clonación», señaló por su
parte Norman Frost, experto en Ética Médica de la Universidad de
Wisconsin. Sus palabras recibieron inmediata confirmación de la
Coalición Cristiana de EE UU, que adelantó que presionará para que el
Congreso prohíba todo tipo de clonación.

Medios independientes

«El intento de clonar a un ser humano es perverso», denunció Stanley M.
Hauerwas, profesor de Ética Teológica en la Universidad de Duke. «Y el
que a esa niña supuestamente clonada se le bautice con el nombre de
'Eva' confirma el endiosamiento que busca esta gente», dijo en alusión a
la secta raeliana. Sandra Carson, presidenta de la Sociedad de Medicina
Reproductiva de Estados Unidos, dijo que es imposible creerse esta
clonación porque, además de no existir pruebas, el proceso no ha estado
sujeto al mínimo seguimiento científico de medios independientes a los
seguidores de Claude Vorilhon, Raël.

También el científico Panos Zavos acusó a los raelianos de buscar
exclusivamente la publicidad al hacer su anuncio. «Aman la publicidad y
constato que se benefician mucho de ella», resaltó este especialista,
quien está implicado en un proyecto internacional para 'copiar'
genéticamente a un ser humano. «No hay ningún acontecimiento, ninguna
prueba, ninguna señal de que se trate del nacimiento de un clon. Todo
esto no son más palabras», enfatizó el prestigioso investigador.

A pesar del escepticismo general, el presidente George W. Bush reconoció
que la noticia le consternó profundamente y exhortó al Congreso a
prohibir esa práctica. Para el senador Bill Frist, nuevo líder de la
mayoría republicana en la Cámara Alta del Congreso, el anuncio es
«inquietante». «A pesar de que su veracidad no está clara, debiera
servirnos como estremecedor recordatorio de que todavía hay individuos
que tratan de clonar seres humanos», indicó en un comunicado.

Entretanto, las autoridades farmacéuticas de EE UU anunciaron que
investigarán a fondo las circunstancias en las que la empresa Clonaid
habría llevado a cabo la clonación para determinar si se ha violado la
ley

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CLONAID ANUNCIA UN NUEVO NACIMIENTO PARA 2003
Por: EFE / Porto Alegre

El representante de la empresa Clonaid en América Latina, David Uzal, ha
anunciado que el primer clon de un ser humano en esa zona del mundo
nacerá el próximo año en Brasil. Según declaró en una entrevista
publicada ayer por el diario 'Zero Hora' de Porto Alegre, el bebé
comenzará a gestarse entre febrero y marzo en un laboratorio que la
compañía inaugurará en breve en el Estado brasileño de Río Grande do
Sul.

Uzal afirmó que ese centro de investigación «podrá atender la demanda de
clonaciones en Argentina y Brasil y también de otros países de la
región». El representante de la empresa vinculada a la secta de los
raelianos rechazó las críticas y el escepticismo por el supuesto
nacimiento de 'Eva'. «Sería un suicidio para Clonaid y para el
movimiento raeliano hacer ese anuncio si no fuera verdad», indicó. David
Uzal agregó que Clonaid «no desea crear monstruos» y que la mayor parte
de la comunidad científica internacional es favorable a la clonación.
«No lo dice públicamente por simple hipocresía», manifestó.

Mientras, un grupo de adeptos de la secta en Francia se manifestó ayer
en una zona céntrica de París para exigir la liberalización de la
clonación. Según aseguraron en la concentración, esta práctica es la
primera etapa «hacia la vida eterna».

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El Cultural http://www.elcultural.es/

JUAN LERMA: “LOS HECHOS CIENTÍFICOS SON INEXORABLES”
Por: Javier López Rejas

La función de la transgénesis, el papel de las Administraciones, el
futuro de la proteómica, las costumbres de una sociedad condicionada por
los nuevos descubrimientos o las enfermedades neurodegenerativas son
algunas de las cuestiones que aborda en esta entrevista Juan Lerma,
profesor de investigación del Instituto Cajal del CSIC y Premio a la
Excelencia Gabriel Alonso de Herrera de este año. Durante estos días
coordina el primer Ciclo de conferencias “Neurobiología del siglo XXI”
que la próxima semana contará con la presencia de Erwin Neher, Premio
Nobel de Medicina 1991.

Pregunta–. ¿Cree que la ciencia está marcando más que nunca las
costumbres de la sociedad?
Respuesta–. Sin duda. El cambio de hábitos alimenticios, higiénicos,
etc, tiene su base en resultados obtenidos científicamente. La actividad
en investigación científico-tecnológica está permitiendo el
descubrimiento de nuevos materiales y procesos que han cambiado y
seguirán cambiando nuestros hábitos de vida. Pensemos en el frigorífico,
el microondas o el ordenador. El gran desarrollo biosanitario ha
determinado que enfermedades fatales hace unos años, en la actualidad
sean perfectamente tratables en el hospital; que el desarrollo de nuevos
materiales haga de las prótesis elementos bien aceptados por nuestro
cuerpo. Que parejas con determinado grado de infertilidad puedan tener
hijos. No mencionemos los analgésicos o los antihistamínicos de nueva
generación. Todas estas cosas, algunas cotidianas y aparentemente
insignificantes, surgen de la investigación científica y posibilitan que
una gran proporción de la población, como los que sufren alguna alergia
por ejemplo, lleve un ritmo de vida normal.
P–. ¿Existe un nuevo camino para la ética?
R–. Esta pregunta es muy pertinente en la actualidad, pues existe un
debate al respecto. El concepto de ética ha ido cambiando a lo largo de
la historia y es difícil a primera vista decir esto no es ético, esto sí
lo es. También parece que los valores éticos son diferentes de acuerdo a
las creencias políticas y/o religiosas que se profesan. Estamos en el
siglo XXI y la historia ha demostrado que son muchos los conceptos
éticos que se han ido modificando con la evolución tanto científica como
humanista. El conocimiento científico nos lleva a la frontera del saber
y aquí es difícil aplicar los conceptos éticos al uso. Lo más posible es
que algo justificadamente amoral hoy, no exista mañana justificación
alguna que lo mantenga como tal. ¿Es ético llevar a los abuelos a una
residencia? Hace medio siglo esto era un insulto y hoy es algo incluso
recomendable. La evolución sociocultural va de la mano del progreso
científico y, por tanto, los cambios en el pensamiento ético están
justificados.

Agregados moleculares

P–. ¿Qué papel juega la proteómica en el conocimiento humano?
R–. La proteómica es un conjunto de técnicas bioquímicas que permiten un
determinado tipo de abordaje experimental para estudiar las proteínas de
nuestras células y sus interacciones. Tras un gran desarrollo de las
técnicas de biología molecular y del estudio de los genes, que creo yo
culmina un poco con la secuenciación de varios genomas, no sólo el
humano, parece que le toca el turno a lo que se conoce como proteoma. El
impacto que la proteómica puede tener en diversas disciplinas, como la
Neurociencia, puede ser considerable pues es posible determinar la
estructura de grandes agregados moleculares y por ello estudiar
detenidamente su composición e implicación funcional, pudiéndose ahondar
en mecanismos básicos tanto normales como patológicos. Ahora bien, en
modo alguno me parece que haya que priorizar estos estudios sobre otros.
Los bioquímicos han estado “haciendo proteómica” toda la vida y no es,
como parece, una disciplina nueva. La diferencia radica meramente en la
magnitud de los estudios, pues ahora la informática y la robotización
facilitan tremendamente los análisis.
P–. ¿Ve cerca el fin de las enfermedades neurodegenerativas?
R–. El conocimiento de los mecanismos de degeneración de las células
nerviosas ha progresado en el último tercio del siglo pasado de forma
asombrosa. Sin embargo, este no es ni mucho menos completo y si no
conocemos los mecanismos básicos implicados nunca podremos diseñar
racionalmente terapias para evitar o prevenir la degeneración. Sí es
posible que fortuitamente se encuentre una sustancia que sirva de
tratamiento. De hecho, como el problema tiene un impacto socioeconómico
enorme, la industria farmacéutica dedica grandes recursos a ello. Pero
insisto en que el entendimiento del cerebro enfermo, en general, ha de
venir del entendimiento del funcionamiento normal del cerebro. Por ello,
el progreso en el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas
será paralelo al progreso de la investigación neurocientífica básica.
P–. ¿Qué importancia juega la transgénesis en la investigación?
R–. La modificación selectiva del genoma en animales de experimentación
ha dado un vuelco radical a la investigación científica. En las ciencias
del cerebro, es un método excelente y limpio de producir pequeñas
alteraciones y ver su influencia no sólo en la fisiología cerebral sino
también en el comportamiento. La acumulación de datos acerca de
mutaciones génicas como causa de enfermedades, hace posible la
realización de estudios muy refinados acerca de la función global de una
proteína en la fisiopatología. De hecho, mediante transgénesis se están
generando buenos modelos experimentales para el estudio de enfermedades
humanas devastadoras, como es la enfermedad de Alzheimer, y así
determinar tratamientos específicos. Yo creo que este tipo de abordajes
abrirán la puerta al tratamiento racional y eficaz de estos y otros
desórdenes del sistema nervioso.
P–. ¿Cuál es su posición sobre el uso de las células madre?
R–. Este es un debate que, aunque apasionado, yo encuentro un tanto
ridículo. El problema radica en si se pueden usar para investigación las
células madres embrionarias. Antes o después estas células se tendrán
que usar para determinar su potencialidad terapéutica. El problema es el
retraso en el progreso de nuestro conocimiento que las posturas
prohibicionistas están ocasionando. Esto ha de tener un impacto no sólo
científico, también económico: las patentes asociadas al desarrollo de
la tecnología necesaria se realizarán en los países donde esta
prohibición no existe. Permítame que añada algo al respecto. Hace algún
tiempo, el Vaticano organizó una conferencia sobre “Neurociencia y
Acción Divina”. Los teólogos que organizaron esta reunión pretendían
reconceptualizar las enseñanzas de la Iglesia para que tuvieran sentido
a la luz del actual conocimiento científico. En particular, querían
determinar cómo era posible que Dios influenciara la vida de la gente
sin violar las leyes de la Física. No se llegó a ninguna conclusión,
pero esto pone de manifiesto que los hechos científicos son inexorables.
Por tanto, el actual debate sobre el uso de las células madre se
extinguirá con el tiempo por sentido común.

Sociedades científicas

P–. ¿Cree que los gobiernos están siendo muy proteccionistas?
R–. En el problema de las células madre embrionarias, los gobernantes de
diversos países parecen estar muy influenciados por una corriente
contraria a su uso en investigación. Nuestro Gobierno igualmente parece
haber adoptado una opinión parcial y claramente confesional. La opinión
al respecto de diversas sociedades científicas españolas, que agrupan a
miles de científicos, no ha sido tenida en cuenta. Recientemente, la
importante Society for Neuroscience norteamericana también se ha
posicionado tajantemente contra la prohibición. No sé en otros, pero me
parece a mí que en nuestro país una información clara acerca de lo que
son y no son las células madre, de dónde se pueden extraer, etc. no ha
llegado a la opinión pública, quien acabará poniendo cada cosa en su
sitio. No creo que un diabético o un hemipléjico comprendan bien las
razones para el secuestro de una esperanza.

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El Cultural http://www.elcultural.es/

SALVADOR MARTÍNEZ: “EL USO DE CÉLULAS MADRE ES UNA DECISIÓN POLÍTICA”
Por: Javier López Rejas

Mientras el Congreso se plantea los estudios de células madre adultas,
el grupo del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel
Hernández-CSIC de Alicante acaba de presentar a las Redes de Excelencia
de la Comisión Europea un proyecto de investigación sobre células madre
del sistema nervioso. El Cultural ha hablado con su coordinador,
Salvador Martínez, miembro además de la Sociedad Española de
Neurociencias.
La biología de las células madre neurales está de actualidad.
Recientemente, ha sido objeto de un debate entre científicos de diversas
universidades de todo el mundo organizado por la SENC. Arturo
Alvarez-Buylla (UCSF, San Francisco, USA), Ernest Arenas (MBB-Karolinska
Institute, Estocolmo), José Manuel García-Verdugo (Universidad de
Valencia), Alberto Martínez-Serrano (CBMSO-UAM, Madrid), Constantino
Sotelo (INSERM U106, París) y Carlos Vicario-Abejón (CIB. Madrid),
trataron un tema de vital importancia dentro del campo de la
biomedicina. En septiembre se celebrará en Alicante el Curso
Internacional sobre Células Madre del Sistema Nervioso, donde se
debatirá su potencial terapéutico y su influencia en la sociedad.

Pregunta–. El PP se ha propuesto “priorizar” los estudios con células
madre adultas. ¿Cree que es necesaria una urgente legislación sobre el
tema? ¿Necesita la comunidad científica una definición normativa para
poder seguir trabajando?
Respuesta–. Es absolutamente necesaria una normativa que regule el tema.
Hay que tener presente que muchos intereses, desde personales por parte
de los posibles beneficiarios de las terapias a desarrollar (para mí los
más importantes) como comerciales, desarrollo biotecnológico del país en
la vía de terapia celular, están pendientes de un problema sobre el que
los científicos sólo podemos opinar, pero que ha de ser resuelto
política y socialmente. En el caso de mi laboratorio trabajamos con
células madre que obtenemos del cordón umbilical y del adulto (médula
ósea). Ya hemos publicado, en coincidencia con otros grupos de
investigación en el mundo, la capacidad de generar células del sistema
nervioso a partir de estas células.
P–. ¿Cuál es su pronóstico para los próximos años según su programa de
investigación?
R–. Podremos comparar los resultados con células del adulto y las de
cigotos (embriones), en colaboración con grupos que trabajan en el Reino
Unido. Todo ello hace que en nuestro laboratorio la prohibición de
trabajar con células embrionarias humanas no sea todavía una barrera
importante. Creo que es necesario apoyar la liberalización de las
restricciones para trabajar con células cuya alternativa a la
investigación es la destrucción, y poder investigar las claras
posibilidades de beneficio que ellas representan. La sociedad española,
como la inglesa o la sueca, merece también acceder de primera mano al
beneficio que estos estudios pueden generar.
P–. ¿Cómo se valora dentro de su colectivo los resultados experimentales
y su futura aplicación clínica?
R–. Bueno, el colectivo de científicos que trabajamos en neurociencia,
integrados en su mayoría en la SENC, estamos muy interesados en los
avances sobre el conocimiento de la biología de las células madre.
Nuestro colectivo, que trabaja habitualmente con hipótesis y diseños
experimentales, es generalmente moderado en la valoración de los
resultados experimentales y en su posible aplicación clínica. No es que
tratemos de ser excesivamente críticos o de negar el avance que los
nuevos hallazgos pueden tener en la terapéutica, intentamos tener
cuidado en no generar falsas esperanzas en los colectivos sociales.

Células progenitoras

P–. ¿Podría definirnos las células madre del sistema nervioso y explicar
dónde se encuentran exactamente?
R–. El sistema nervioso central de mamíferos en estadios embrionarios
está constituido por células que se dividen y generan los diferentes
tipos de células neurales. En el adulto se pensaba que las células del
cerebro que se pueden dividir sólo generan células gliales. Sin embargo,
recientemente se han encontrado evidencias de que existen células
progenitoras de neuronas incluso en el cerebro adulto. Las divisiones
que realizan estas células progenitoras son asimétricas, de forma que
las células hijas van a seguir rutas diferentes de especialización
funcional. Una de ellas se diferenciará como precursora neural, que
originará una neurona o una célula glial y la otra queda con las mismas
características que su progenitora, para mantener su población y sufrir
posteriormente una división asimétrica semejante. Estas características
de pluripotencialidad y autorrenovación definen a las células madre de
un órgano. En el caso del sistema nervioso las conocemos como células
madre del sistema nervioso (CMSN). Las CMSN son de extirpe
neuroepitelial, es decir, se originan en el esbozo del sistema nervioso
central. A lo largo del desarrollo las células pluripotentes del
primordio neural en el embrión van siguiendo un proceso de reducción de
plasticidad, quedando un pequeño grupo de progenitores pluripotentes en
el adulto, lo que se entiende generalmente como CMSN. Hasta el momento
se han encontrado CMSN en diferentes lugares del cerebro, si bien ha
sido en los hemisferios cerebrales donde se han caracterizado mejor
estas células. En la región subventricular de los hemisferios existen
células astrogliales de características especiales y que se comportan in
vitro e in vivo como CMSN. En esta región se producen los precursores
neuronales que van a migrar hacia el bulbo olfatorio durante toda la
vida del individuo.

Vía neuronal o glial

P–. ¿Están las CMSN produciendo células neurales permanentemente?
R–. La opinión mayoritaria es que sí. Las CMSN en algunas regiones
estarían dividiéndose de una manera muy lenta pero constante. De cada
división una célula queda como CMSN y la otra se diferencia siguiendo
una vía neuronal o glial, posiblemente dependiendo de las influencias
del entorno celular. En otras regiones, sin embargo, parece que las CMSN
están en estado latente y sólo se activa su proliferación tras estímulos
lesivos o experimentales. Describir todos los mecanismos que controlan
las características diferenciales de estas células, así como su papel
fisiológico, son temas de activa investigación en la actualidad.
P–. ¿Son las CMSN una población homogénea o heterogénea?
R–. El hecho de presentar las características de autorregeneración y
pluripotencialidad define a una célula como célula madre, por lo tanto
estamos hablando de una población de células que cumple estos dos
procesos. Ahora bien, se ha analizado la expresión de diferentes
marcadores moleculares diferentes, así como las características de
potencialidad de las CMSN, demostrando una heterogeneidad intrínseca
importante de esta población. Podemos pensar que en esta población de
células, al igual que en las células madre de otros órganos, la
reducción jerárquica de la plasticidad de las células embrionarias sigue
un patrón temporal y espacial. La situación de una célula CMSN dentro de
estos patrones determinará su respuesta variable ante determinados
estímulos externos y/o internos, en relación con las diferentes edades
del individuo y con su localización en las diferentes regiones del
encéfalo. Se nos presenta un interesante campo de trabajo para describir
los mecanismos restrictivos en el tiempo (diferente potencialidad de las
CMSN en las etapas del desarrollo embrionario y de la vida postnatal) y
en el espacio (las CMSN del telencéfalo presentan diferente
potencialidad que las de la médula espinal), así como la secuencia de
aparición de estos mecanismos durante el desarrollo y la vida postnatal.

Otros órganos y tejidos

P–. ¿Existe una fuente exógena, extraneural, de CMSN?
R–. En líneas generales la respuesta a esta pregunta es que no, las CMSN
como he dicho tienen su origen sólo en el cerebro. Si bien hay que
matizar que todos hemos abierto la posibilidad a la existencia del
fenómeno de transdiferenciación. Es decir, la generación de CMSN a
partir de células madre procedentes de otros órganos o tejidos. Los
modelos de transdiferenciación más utilizados experimentalmente muestran
la generación de células neurales a partir de células de la médula ósea.
Es necesario demostrar mejor la existencia de transdiferenciación en
modelos en vivo, usando una población de células muy seleccionada y sin
haber sido cultivadas, así como diferenciarla claramente de un posible
fenómeno de fusión entre células. En experimentos con modelos in vitro
está claro que ambos procesos ocurren entre células madre, las células
de la médula ósea pueden generar células de extirpe neural y también
pueden fusionarse con otras células madre embrionarias. El proceso de
transdiferenciación se ha demostrado en algunos casos in vivo y
supondría la posibilidad de acceder fácilmente a una fuente de células
madre para servir de terapia celular en afecciones del cerebro. Estos
experimentos han sido ahora cuestionados por no haber eliminado la
posibilidad de la fusión. La fusión entre células ha de demostrarse
también en vivo. Si esto se demuestra en el caso de células neurales
podría representar un vehículo para aportar material genético a células
susceptibles de servir de diana. El problema de la transdiferenciación
tiene consecuencias que se extienden al debate político sobre la
legalización del uso de células embrionarias humanas. La posibilidad de
transdiferenciación de células madre del adulto puede ser un argumento
para no observar como necesario el uso de las células madre
embrionarias, que son en principio totipotentes. En este momento la
opinión más aceptada entre los científicos es que las investigaciones
deben de proseguir en paralelo contemplando ambas alternativas, siempre
atendiendo a las normas éticas y legales que regulen su utilización
científica. Las características de estas poblaciones puede llevar en el
futuro a que ambos tipos de células madre tengan indicaciones
terapéuticas diferentes.

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El Mundo http://www.elmundo.es

LA MOLÉCULA QUE CONTROLA LOS GENES, HALLAZGO DEL AÑO SEGÚN LA REVISTA
"SCIENCE"
Por: Ángela Boto y Pablo Jáuregui
Noticia enviada por: Daniel L. Huertas

El ácido ribonucleico, que actúa como un interruptor de ADN, es
fundamental para comprender el desarrollo del cáncer

Como todos los años por estas fechas, la revista Science presenta en su
edición de hoy su Top Ten anual: los 10 hallazgos más importantes de
2002 en el mundo de la investigación. En esta ocasión, el puesto más
alto le ha correspondido al ácido ribonucleico (ARN), una molécula
relativamente desconocida que ha resultado ser mucho más importante de
lo que se creía en el pasado.

Hasta ahora, al ARN se le consideraba un simple siervo de su hermana
mayor, el ADN, cuyo único cometido era transportar la información de la
doble hélice para producir proteínas. Sin embargo, Science la ha
concedido su oscar científico del año porque las últimas investigaciones
han revelado que este ácido nucleico podría ser la llave para
profundizar en los mecanismos de desarrollo del cáncer y comprender el
comportamiento de las células madre.

Hasta hace poco, el papel del ácido ribonucleico había pasado
desapercibido para los investigadores. Este desconocimiento se ha debido
en parte a que los estudios se habían centrado siempre sobre la molécula
completa y en los experimentos se despreciaban los fragmentos de su
estructura. Sin embargo, a finales de los años 90 se descubrió que eran
precisamente los llamados «pequeños ARNs» los que tenían el papel
estelar. Se comprobó que estos diminutos trozos del ácido nucleico eran
capaces de modular la actividad de los genes actuando a modo de
interruptor. Además, en algunas especies, también se encargan de
mantener la estructura del ADN, eliminando aquellas regiones que pueden
alterar la correcta producción de proteínas.

Crecimiento de tumores

Estos hallazgos han conducido inmediatamente a la hipótesis de que si
existe alguna alteración en el funcionamiento de estos pequeños ARNs, no
cumplirán su función de control y mantenimiento de la doble hélice. Si
esto ocurre, la célula podría comenzar a tener un comportamiento
aberrante en su división y en la síntesis de proteínas. O dicho de otro
modo, dar lugar a un tumor.

Las posibles contribuciones del ácido ribonucleico al futuro de la
investigación biomédica se extienden en diversas direcciones. En una de
ellas se encuentran las células madre. Los trabajos en plantas han
demostrado que el ácido nucleico participa en los procesos que
determinan el destino de estas células.

Por lo tanto, muchos expertos consideran que el estudio de esta molécula
podría resultar fundamental para obtener tejidos en el laboratorio, a
partir de cultivos de células madre.

Pero el año 2002 no solamente será recordado en el mundo de la ciencia
por haber desvelado las importantes funciones del ARN. El Top Ten de
Science también resalta la importancia histórica de otro gran hito: la
secuenciación de tres genomas de enorme importancia para el futuro de la
Humanidad.

Mosquitos y ratones

En primer lugar, se ha descifrado el código genético del parásito de la
malaria, Plasmodium falciparum, y del mosquito que lo transmite,
Anopheles gambiae. Estos dos logros han abierto la puerta a la
posibilidad de que, en un futuro próximo, se puedan desarrollar armas
terapéuticas mucho más eficaces contra esta gran plaga.

Además, 2002 también ha sido el año en el que se completado la
secuenciación del genoma del ratón, el modelo animal que más se utiliza
en la experimentación biomédica. Este hallazgo ha demostrado que los
seres humanos compartimos el 99% de nuestros genes con estos roedores, y
por lo tanto ha confirmado la enorme utilidad de estos animales para
investigar el origen genético de muchas enfermedades y probar la
eficacia de nuevos tratamientos contra trastornos como el Alzheimer, el
cáncer o el sida.

Los expertos consideran que el mapa genético del ratón, en combinación
con el de nuestra propia especie, incluso podrá servir para crear
ratones transgénicos «humanizados» con los que se podrá probar la
eficacia de nuevas terapias experimentales.

Finalmente, Science también resalta la enorme trascendencia de la
secuenciación completa del genoma del arroz, que se ha presentado hace
tan sólo dos días en Tokio. Gracias a este éxito científico, en el que
han participado investigadores de 10 países, se espera que dentro de
unos años exista la posibilidad de cultivar nuevas variedades de este
cereal más resistentes a la sequía, a insectos y a enfermedades.
Teniendo en cuenta el hecho de que el arroz es el alimento de base para
la mitad de la Humanidad, este hallazgo podría constituir un paso
crucial para paliar el hambre en el mundo.

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El Mundo http://www.elmundo.es

UN ESTUDIO CONCLUYE QUE “LA RAZA” NO ESTÁ DETERMINADA POR LOS GENES
Por: Redacción El Mundo
Noticia enviada por: Daniel L. Huertas

Los científicos brasileños estudiaron una de las poblaciones más
racialmente mezcladas del mundo para su investigación, que concluyó que
no hay forma de observar los genes de una persona y determinar su raza.

La población de Brasil esta compuesta por una gran variedad de
ascendencias, como europeos, africanos y aborígenes.

"Los antropólogos y genetistas coinciden ampliamente en que, desde un
punto de vista biológico, las razas humanas no existen", dijeron Sergio
Pena y sus colegas de la Universidade Federal de Minas Gerais, en
Brasil, y la Universidad de Oporto, Portugal, en su informe, publicado
en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' de Estados Unidos.

"Sin embargo, las razas existen en el marco social", agregaron.

Los científicos encontraron 10 variaciones genéticas que pueden
identificarse por separado, genéticamente, 10 hombres de Portugal y 20
hombres de la isla de Sao Tome, en la costa oeste de África.

Los investigadores descubrieron que las diferencias genéticas nada
tienen que ver con características físicas, como el color de la piel.

Después estudiaron dos grupos: 173 brasileños clasificados como blancos,
negros o intermedios, basados en el color de la piel de los brazos, el
color del cabello y la forma de la nariz y los labios, y 200 hombres
residentes en una de las grandes áreas metropolitanas que se
clasificaron como blancos.

Los científicos utilizaron los 10 indicadores genéticos que dieron
diferentes en las personas de Portugal y África, pero no encontraron
grandes diferencias entre los que participaron en el estudio.

Para su sorpresa, hallaron ADN maternal que sugirió que hasta los
"blancos" tenían un promedio del 33% de genes de ascendencia aborigen
americana y un 28% de africana.

Esto podría indicar que los hombres europeos tuvieron hijos a menudo con
mujeres indias y negras.

"En esencia, nuestros datos indican que, en Brasil, como un todo, el
color es un mal indicador de la ascendencia africana", concluyeron.

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ABC http://www.abc.es/

DESMANTELAN UN LABORATORIO CLANDESTINO QUE FABRICABA MEDICAMENTOS
COMPLEMENTARIOS A LOS ALIMENTOS
Por: Agencias / Madrid
Noticia enviada por: Vicente Prieto

La Guardia Civil ha detenido a una persona que regentaba una
para-farmacia en Boadilla del Monte (Madrid), donde presuntamente
elaboraba de manera ilícita en un laboratorio clandestino medicamentos
complementarios a los alimentos, que luego distribuía a clientes.

Según informa la Guardia Civil, el detenido por su presunta implicación
en delitos contra la salud pública y estafa es administrador único de
una para-farmacia de la citada localidad madrileña y se dedicaba a la
elaboración, envasado y distribución de productos complementarios a los
alimentos.

La operación ha sido practicada por agentes del Servicio de Protección
de la Naturaleza (SEPRONA) de la Comandancia de Madrid, en colaboración
con el Instituto de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, la
Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios de la Consejería de
Sanidad de la Comunidad de Madrid.

Las investigaciones comenzaron a finales del pasado mes de octubre,
cuando el Instituto de Salud Pública de la Comunidad de Madrid puso en
conocimiento de la Guardia Civil posibles irregularidades que se estaban
cometiendo en la elaboración de medicamentos naturistas en un
establecimiento.

Los agentes, después de situar este local en Boadilla del Monte,
consiguieron averiguar que desde allí se importaban sustancias derivadas
de animales, sin el pertinente control veterinario.

En el registro realizado a la para-farmacia fueron intervenidos
numerosos envases con diversas sustancias, posiblemente empleadas para
la elaboración de los medicamentos, y en la parte posterior se halló un
laboratorio clandestino con productos aún por identificar, probetas,
dosificadores, envases vacíos, etiquetas y otros elementos utilizados
para confeccionar, envasar y etiquetar el producto. Además, se ha
incautado abundante documentación, en la que "se refleja la importación
de sustancias y la distribución del producto". Los agentes han podido
comprobar que el envasado de los productos se realizaba sin ninguna
garantía sanitaria y sin control de sanidad.

Ante este suceso, la Guardia Civil subraya la recomendación sanitaria de
que sólo se pueden utilizar como medicamentos aquellos productos con
composición e indicaciones legalmente autorizados para ello por el
Ministerio de Sanidad.

==== RINCÓN DEL LECTOR ================================================

CARTA A CARBALLAL Y A MUNDO MISTERIOSO
Por: David de Cos Elices

Estimados Sres. de “El Escéptico Digital”:

hace algunos días he releído el artículo que escribió en su día Manuel
Carballal, de título "ARP: El gran fraude de los escépticos",
encontrando en él un anexo de posterior incorporación titulado "Y luego
llegó Internet..." (todo ello de lectura muy recomendable para entender
de qué y quién estamos hablando; véase el artículo completo en:
http://www.mundomisterioso.com/article.php?sid=17).

En este anexo, Carballal describe cómo ARP ha extendido sus tentáculos
hacia el mundo de Internet con el único objetivo de conseguir dinero y
nuevos adeptos, y cómo utilizan la mentira y el ataque hacia cualquiera
que intente defendernos de ellos, como por ejemplo él mismo. Yo soy una
de esas personas que ha sido seducida en Internet por el escepticismo, y
por ello decidí escribirle una carta a Carballal (redacción de Mundo
Misterioso) ofreciéndole mi punto de vista acerca de los hechos que
relataba. No he recibido contestación, ni tengo constancia de que la
hayan publicado en ninguna sección de su página. A continuación les
adjunto la carta en cuestión. (Probablemente insista en entablar
comunicación con la citada redacción, a pesar de haber sido advertido,
por gente que ya ha pasado por esto, de que son precisamente ellos
quienes utilizan el insulto para quitarse del medio a quien les resulta
molesto...)

Un saludo y felicidades por su trabajo,

David de Cos Elices

CARTA A MUNDO MISTERIOSO

Estimado señor Carballal,

he tenido ocasión recientemente de leer en la página web a cuya
redacción escribo el artículo de título: "ARP: El gran fraude de los
escépticos", firmado por usted. No soy miembro de ARP ni tengo relación
ninguna con esta asociación, y por lo tanto no voy a pronunciarme acerca
del artículo original, pero sí me gustaría realizar algunos apuntes
sobre el anexo del mismo, titulado "Y luego llegó Internet...". Lo hago
porque pertenezco a una lista de correo de temática escéptica y
ocasionalmente visito alguno de los canales de IRC a los que usted
alude, y, aunque no tengo costumbre de visitar las páginas de Play Boy
mientras lo hago, creo que bien puedo ser una de esas personas de las
que usted pronostica que nuestra seducción por el escepticismo se nos
pasará con la madurez.

Básicamente, el motivo de esta carta es decirle que no he recibido con
demasiada sorpresa algunos de los hechos que usted relata en el citado
anexo. Puedo entender por motivos obvios, por ejemplo, que usted
prefiera que yo gaste mi dinero y mi tiempo en comprar y leer la revista
"Más Allá"
antes que en la revista "El Escéptico", o en recibir gratuitamente "El
Escéptico Digital". Es comprensible.

Por otro lado, tampoco me parece inaudito que usted tenga la impresión
de no haber sido tratado con corrección por algunos escépticos en
aquellas ocasiones en las que ha intentado discutir con ellos acerca de
fenómenos paranormales. No creo haber tenido la oportunidad de
presenciar las situaciones que usted describe, pero ya le digo que puedo
creérmelo. Sin embargo, también creo que puedo figurarme las causas de
ello, y me gustaría compartir con usted esas impresiones a fin de
ayudarle a ser más comprensivo la próxima vez que esto ocurra.

En primer lugar, debe tratar de entender que para discutir sobre algo es
recomendable tener conocimientos sobre ese algo; y que usted discuta
sobre Ciencia con un científico es exactamente igual que si yo me atrevo
a discutir sobre Música con un director de orquesta, sobre Derecho con
un
juez o sobre salvamento marítimo con un guardacostas. Partiendo de ese
hecho, es la actitud que uno mantiene al conversar lo que puede
determinar fundamentalmente la reacción del otro. Así, soy capaz
perfectamente de imaginarme la contrariedad de ese juez si yo, en lugar
de intentar aprovechar la oportunidad de aprender de sus conocimientos,
hago afirmaciones sobre Derecho completamente absurdas y exijo que sean
tratadas con la misma consideración que las que él realiza. Imagínese la
situación. Convendrá conmigo en que, si ese juez no es un auténtico
pedazo de pan, será casi inevitable que la vehemencia se apodere de él.
De la misma manera, un científico no es siempre capaz de mantener la
calma cuando alguien, como por ejemplo usted, pretende que el
desconocimiento sea un arma equiparable a la razón en un asunto
científico, y se adentra (valientemente, hay que reconocerlo) en una
discusión sobre Ciencia blandiendo ese arma. Entiéndalo, somos humanos.
Por eso digo que me parece comprensible lo que usted relata.

Por otro lado, se me ocurre una explicación alternativa a su
contrariedad, en caso de que la anterior no le haya satisfecho: quizá lo
que ha ocurrido es que, en las citadas discusiones, usted simplemente
haya recibido argumentos poderosos en contra de sus descabelladas
afirmaciones, no haya sido capaz de admitir su error y su reacción sea
acusar a sus oponentes de falta de educación o de cualquier otra cosa.
Tampoco me parecería increíble, y, por suerte, eso sí que se pasa con la
madurez.

En cualquier caso, sea una u otra la explicación de los hechos que
relata, me gustaría finalizar esta carta invitándole a que vuelva a
intentar participar en las listas de correo o canales del IRC de
temática escéptica en los que dice no ser tratado con corrección, pero
esta vez con el inocente y natural objetivo de escuchar a quien sabe más
que usted, y por supuesto enseñar a quien sabe menos. Personalmente le
puedo asegurar que, si consigue aprender la mitad de lo que he aprendido
yo, será afortunado y sin duda quedará agradecido de los conocimientos
que los demás ponen desinteresadamente a su disposición, y de la misma
manera nosotros lo estaremos también por lo que usted pueda enseñarnos.
Pienso además que estos nuevos conocimientos repercutirán
beneficiosamente en la credibilidad de sus investigaciones y en la
honestidad hacia sus lectores a la que usted sin duda se debe.

Un saludo,

David de Cos

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COMENTARIOS SOBRE EMBRIONES Y CÉLULAS MADRE.
Por: Erick Stengler

Estimados amigos escépticos,

En relación con el actual debate en torno a la utilización de embriones
para la investigación con células madre, quisiera acometer un análisis
de los argumentos que por parte de la colectividad escéptica se están
utilizando a favor de dicha utilización. Respecto al propio debate yo
tengo una determinada opinión, pero voy a prescindir de ella en este
análisis y pediría a los lectores que hicieran un esfuerzo por leerlo
sin caer en el recurso fácil de encasillarme en una determinada
corriente de opinión, ni leer entre líneas más de lo que realmente
escribo.

Concretamente baso mi análisis de la cuestión en los siguientes textos:
la entrevista a Francisco Ayala realizada por L.A. Gámez y publicada en
divulcat.com [1], cuyos contenidos han aparecido en el Escéptico Digital
nº 8, y los artículos aparecidos en el número 7 del Escéptico Digital:
“Cruzada embrionaria” de L.A. Gámez [2], “Ciencia sin barreras
ideológicas” de Juan Carlos Ispízua [3], la entrevista a Bernat Soria
realizada por Javier Sanpedro [4], y “Grupos católicos y conservadores
maniobran para recortar la ley de reproducción asistida” de Rafael
Méndez [5]. Asimismo incluyo los más recientes textos publicados en el
nº 8 de esta revista digital: “Clones y ética: sobre células madre y
prejuicios religiosos” de Oswaldo Palenzuela [6], “Ética y clonación” de
José Luis Calvo [7], y “Lo divino y lo humano” de Javier Armentia [8].

Comprendo la irritación que se respira en estos textos, pero como
persona de formación científica y que comparte el afán por promover el
pensamiento crítico no puedo sustraerme a llamar la atención sobre hilos
argumentales nada propios de personas o de una publicación que dicen
promover el pensamiento crítico y el análisis racional de las diversas
cuestiones.

Siempre he supuesto que desde ARP-SAPC y El Escéptico en sus versiones
impresa y digital se pretende contrarrestar las pseudociencias y las
opciones que se perciben como contrarias al pensamiento crítico mediante
una buena divulgación de la ciencia y de sus argumentos racionales. En
el debate de las células madre obtenidas de embriones, sin embargo me
resulta muy difícil encontrar, en los textos arriba citados, contenidos
que divulguen los argumentos de la ciencia en este debate.

¿El fin justifica los medios?

En su lugar aparecen, machaconamente, referencias a los beneficios que
la investigación con estas células, como si el loable fin de curar
muchas enfermedades y aliviar a muchos enfermos justificara por sí solo
los medios, es decir, el uso de embriones fecundados, cuya aceptabilidad
ética es precisamente la clave del debate:

En todos los artículos, reportajes e intervenciones en medios de
comunicación se hace hincapié insistentemente en los ingentes beneficios
de la utilización de los embriones para la investigación o la clonación
terapéutica. ¿Realmente se piensa desde la comunidad escéptica que
quienes se oponen a estas prácticas lo hacen porque ignoran esos
beneficios o, peor aún, porque, conociéndolos, quieren privar a la
sociedad de ellos por algún malévolo afán de fastidiar? Por lógica
considero que la respuesta a esta pregunta es negativa. Pero entonces,
ante el debate de si se pueden o no utilizar dichos embriones, ¿tiene
algo que aportar que el fin de esta práctica sea bueno, incluso
buenísimo? Quien así piense está aceptando implícitamente que el fin
justifica los medios, puesto que el debate realmente versa sobre si
éticamente es aceptable utilizar esos embriones. Es el caso, y creo
importante resaltar la gravedad de la afirmación, de los argumentos
citados por O. Palenzuela en [6], provenientes del comité asesor de la
empresa ACT (una empresa que se dedica a la clonación: ¿iban a financiar
un comité asesor que censurara sus actividades?):

“Muchos de los que no reconocen status moral a los entes creados
mediante clonación terapéutica están en desacuerdo con este punto de
vista [el de la aceptabilidad del uso de embriones clonados como fuente
de células madre]. Al igual que los miembros de este comité, argumentan
que los beneficios de esta investigación y de las posibles terapias que
genere sobrepasan ampliamente las alegaciones sobre los huevos
activados.”

Una vez más: los beneficios (los fines) sobrepasan las alegaciones sobre
los huevos activados (eliminan cualquier objeción a su uso y lo
justifican).

Si desde la ciencia se quiere disipar, pues, la oposición a esa
utilización, en lo que hay que hacer hincapié es en ese aspecto, y
solamente en ese aspecto, y nada aporta saber si son muchos o pocos los
beneficios que de ella se derivarían. El recurso de divulgar los
inmensos beneficios que aportaría esta investigación y la enumeración de
las terribles enfermedades que se podrían llegar a curar no constituyen
sino un fomento del apoyo sentimental –y no de la adhesión racional—del
público que no es capaz de detectar que está siendo inducido a poner en
práctica que el fin justifica los medios al apoyar la utilización de
embriones únicamente en función de los males que se podrían evitar por
ella.

Un texto que parecía querer abordar la necesaria distinción entre moral
y ética es el de José Luis Calvo [7]. Sin embargo lo que contiene es una
curiosa manera de expresar, solapadamente, pero poco, que para la ética
racionalmente aceptable un fin justifica los medios si aquél es muy, muy
bueno, y éstos son malos, pero sólo un poquito:

“Así, para evaluar si una acción es ética o no, lo que debemos
preguntarnos es si racionalmente tiende a un fin ideal y si existe una
proporción entre el fin buscado y los medios empleados. ¿Qué es lo
ideal? Aquello que contenga el mayor número de cosas con valor
 positivo.”

En el breve escrito de  Javier Armentia [8] vuelve a abundarse en este
sentido:

“...están promoviendo (o amparando) acciones que intentan impedir
cualquier tipo de investigación biomédica de futuro que utilice este
tipo de células, por más que la ciencia esté demostrando el
enorme potencial de estas técnicas para la resolución de enfermedades.

Vamos, que si la ciencia está demostrando su enorme potencial, da igual
la objeción de que se están utilizando embriones de los que no se está
aún seguro si son o no seres humanos.

Permítanme preguntar: ¿de verdad apoya la comunidad escéptica esta
concepción de la ética? Me resisto a creerlo, pero si se me convence que
es así, tengo que llamar la atención sobre el hecho de que resulta que
desde las posiciones escépticas están dando pábulo precisamente a la
sensación que una ética desligada de la moral religiosa es capaz de
llegar a afirmar estas aberraciones sin pestañear. Todo lector que se
sienta incómodo con la aceptación de que el fin justifica los medios
llegará a la conclusión de que para salvar el principio contrario ha de
recurrir a las tan denostadas éticas religiosas.
Y peor aún, como se verá más abajo, parece que desde tal ética laica se
descalifica a quien no comparta tales presupuestos identificándole
siempre con los fundamentalismos religiosos. Creo que sería mucho más
provechoso, para fomentar una ética laica, no excluir la posibilidad de
que desde tal ética laica pueda también defenderse una postura contraria
al uso de los embriones para obtener células madre. Lo contrario sería
fomentar un “pensamiento único” dentro de la ética no religiosa, cayendo
precisamente en uno de los aspectos más denostados de las morales
religiosas.

Los verdaderos argumentos.

En el debate que nos ocupa, como en cualquier otro, en lo que hay que
centrarse son los argumentos racionales, no los sentimentales.
Concretamente, quienes se oponen al uso de embriones para la obtención
de células se basan en el presupuesto de que los embriones que se
utilizarían son ya seres humanos y, por tanto, sujetos de derechos que
quedarían violados.

En los textos que estamos analizando, no abundan los argumentos que
verdaderamente giren en torno a si hay o no un ser humano en esos
embriones y he podido encontrar únicamente estos:

1) Al tener forma de mora y no de pequeño feto humano no se puede
considerar un ser humano. [1]
2) Sto. Tomás y la Iglesia del siglo XIX no consideraban un ser humano a
un embrión de menos de 40 días. [1]
3) Las células aún tienen la capacidad de convertirse en cualquier
órgano [1]
4) Los embriones no están ni han estado implantados en el útero. [3]

Es patente que es principalmente F. Ayala el quien ha sentido la
necesidad de abordar la clave del debate, aunque creo que con unos
argumentos poco afortunados. El primero es ridículo en sí mismo y creo
que no merece más comentario. El segundo tiene gracia incluso, ya que
ahora va a resultar que vale lo que la Iglesia del s. XIX  decía en
cuestiones de ciencia mientras que, obviamente, no vale lo que la
Iglesia pudiera decir hoy (!). Tampoco merece mayor análisis, pues, esta
salida de pata de banco. El tercer argumento ya tiene más visos de ser
serio, aunque no explica por qué esa propiedad de las células
embrionarias hace que el embrión sea cualitativamente distinto y pudiera
afirmarse que por tanto no es un ser humano. Realmente este tercer
argumento dicho así, sin más, lo único que explica es por qué son tan
valiosas para la investigación esas células. Convendría profundizar en
esa línea y afinar la argumentación si de lo que se trata es de
convencer con argumentos racionales de que no hay ahí un ser humano.
Finalmente está el cuarto argumento, esgrimido por J. C. Ispízua. Le
ocurre lo mismo que al tercero: falta demostrar y explicar que un
embrión implantado es cualitativamente diferente en su esencia de uno
sin implantar, pero que, recuérdese, podría ser implantado y viable.

Y, en los textos citados, no hay más argumentos que aborden la cuestión
clave y fundamental de si hay o no un ser humano en un embrión
fecundado.

Los falsos argumentos.

En su lugar, sí que es ubicuo en todos los textos que estamos analizando
la persistente insistencia en hacer aparecer la afirmación de que los
embriones son seres humanos como una creencia que interfiere con la
ciencia. De paso se equipara a quienes la detentan con los que
condenaron a Galileo o a Darwin (equiparación incorrecta, ya que las
cuestiones de éstos no eran de índole ética como la que nos ocupa) y se
adereza todo ello poniendo en su boca un disparate como que son los
mismos que prefieren que la gente se contagie del sida a que utilicen el
preservativo. (¿Realmente es necesario recordar que quienes se oponen al
preservativo no quieren que la gente coja el sida, sino que lo eviten de
otro modo, puesto que consideran que el preservativo es un medio malo
que no queda justificado por el loable fin de evitar el sida? Se
comparta o no tal actitud, no es justo tergiversarla para ridiculizar a
quienes la sostienen o, peor, a quienes sostienen otra cosa en otro
debate.)

Un detenido análisis crítico y racional deja claro que no se sustenta en
una fe religiosa la afirmación de que en esos embriones podría haber
seres humanos. (Y si lo hace en la argumentación de alguno, seré el
primero en denunciar que no es válida). La religión estará quizás
presente para algunos en la motivación para, dada esa posibilidad,
oponerse a la utilización de los embriones, pero no es parte necesaria
de la argumentación: cualquiera que no considere suficiente la evidencia
esgrimida para afirmar que no son personas esos embriones, puede dudar
que de no lo sean y oponerse a su utilización al menos hasta que esté
claro definitiva y unívocamente que no la hay sin necesidad de recurrir
a una fe religiosa, sino a la obviedad de que no se puede tomar a la
ligera el peligro de estar utilizando en la investigaciones embriones
que ya son seres humanos.

A modo de ilustración analicemos un párrafo en concreto, de Bernat Soria
en [4]:

“...Sostener que un embrión es un ser humano no es más que una creencia
religiosa. Toda creencia es respetable, pero no se puede legislar para
todos los ciudadanos basándose en las creencias de algunos.”

Este argumento quizás valga, y es utilizado habitualmente, en los
debates de los preservativos o sobre el divorcio, pero bajo ningún
concepto es aplicable al de los embriones: usar o no un preservativo, o
divorciarse o no, evidentemente es una cuestión de la conciencia de cada
uno y cabe opinar que no se debe legislar en función de las convicciones
de algunos. Pero el rechazo a la posibilidad de estar matando seres
humanos no es cuestión de conciencia de cada uno y no depende de una
creencia religiosa: la ley puede y debe defender la vida de los
ciudadanos y, repito una vez más, lo que necesita para no prohibir
determinada práctica es la seguridad de que no hay personas en peligro.

Para confundir mas, el texto sigue así:

“Una creencia no debe impedir a un enfermo la posibilidad de un
tratamiento. Si hay alguien que tiene esa creencia lo razonable es que
él no acepte el tratamiento cuando exista. Pero impedir ese tratamiento
a los demás –a quienes no comparten ese punto de vista- aduciendo
creencias religiosas es una forma de integrismo[...].”

Realmente no creo que debería ser necesario explicar a gente racional
por qué esta argumentación carece de todo rigor: nadie está poniendo en
duda la aceptabilidad del tratamiento, sino la de la metodología
utilizada para obtenerlo. Ni se trata de impedir el tratamiento, ni se
aducen creencias religiosas – es el autor del texto quien se empeña, en
línea con lo comentado arriba, en encasillar como creencia religiosa la
oposición al uso de embriones, para así poder desacreditarla diciendo
que como tal no tiene por que interferir con la investigación
científica.

También el artículo de O. Palenzuela [6] insiste en predisponer al
lector en que toda oposición a la utilización de células madre emana de
un prejuicio religioso:

“...una intrusión –una más- dela moral católica más trasnochada en el
cuerpo legislativo de un estado supuestamente laico.”

¿Quiere esto decir que todo el que no sea católico ha de aceptar el uso
e embriones para no ser encasillado por Palenzuela como “católico
trasnochado”? ¿No es una afirmación así una forma de presión al lector
que procede del prejuicio (precisamente son los prejuicios lo que a
Palenzuela parece molestarle más) de que si alguien se opone lo hace por
fundamentalismo religioso? ¿Quién es este autor – o cualquier otro- para
imponer que una ética laica ha de incluir necesariamente una aceptación
del uso de embriones, máxime cuando eso implica asumir implícitamente,
como hemos visto, que el fin justifica los medios?

Siguiendo con este texto, al leerlo a uno le parece que a pesar de
afirmaciones como las que acabo de citar, se trata de un artículo que
por fin va a acometer una argumentación científica sobre el tema. Tras
varios largos párrafos, sin embargo, cuando se acerca a la cuestión
fundamental (¿son esos embriones seres humanos o no?) lo único que
leemos es esto:

“Para los sectores más influidos por ciertas morales religiosas,
cualquier uso de estas células es inaceptable, ya que alegan que se
trata de vidas humanas y como tales deben protegerse. Se trata,
por supuesto, de una visión subjetiva y en gran medida fundamentalista,
que no es justificable desde un punto de vista científico ni, como
veremos más adelante, ético.”

Es decir, toda la argumentación se limita a afirmar una vez más que
oponerse a su uso proviene de un fundamentalismo religioso. No explica
qué le hace suponer que los embriones en cuestión no son seres humanos.

No es cuestión de religión, sino de cautela y de ética. (Supongo que
desde las filas escépticas no se defiende que la ciencia debe sustraerse
a la ética, ¿no?) Una vez más, si se quiere disipar la oposición al uso
de esos embriones, la argumentación racional deberá dirigirse a despejar
esa duda, a excluir definitivamente la posibilidad de que sean seres
humanos esos embriones. Pero lamentablemente no es eso lo que he
encontrado en los textos que cito sino una agria argumentación en la que
aflora la aversión a lo religioso de sus autores, aversión que también
considero respetable, pero que no pinta nada en un debate como éste.

Otro falso argumento es el del “consenso” de tantos y tantos científicos
que piden que se liberalice el uso de los embriones. Incluso se menciona
a que más de 50 premios Nobel han hecho la petición en los Estados
Unidos. [4] Pero ¿desde cuándo depende del consenso de la mayoría o del
consenso de los más prestigiosos investigadores la moralidad de una
acción? ¿No tenemos claro, por ejemplo, que el racismo es condenable por
mucho que lo apruebe una sociedad por mayoría o unanimidad?

Los juicios de intenciones y los “oscuros intereses”.

A lo mencionado en los párrafos anteriores se añade casi siempre la
acusación de que los grupos que promueven la oposición a estas
investigaciones lo hacen por oscuros intereses que les llevan a querer
privar a tantas personas de los beneficios que se ellas se seguirían.
Por muchas vueltas que le doy no se me ocurre qué beneficios obtendrían
estos grupos de que otra gente que ni siquiera conocen sufran diversas
enfermedades. Si me dijeran que se tratan de intereses de empresas
farmacéuticas que ven peligrar su clientela quizás le daría visos de
verosimilitud a la acusación, pero no parece que vayan por ahí los
tiros.

De todos modos, a quienes están a favor de estas investigaciones y del
uso de los embriones no les recomiendo entrar en la dinámica del juicio
de intenciones (por lo demás una pobre herramienta argumental) y de la
búsqueda de oscuros intereses, sencillamente porque llevarían las de
perder: si alguien pudiera tener intereses ocultos en este debate son
precisamente los investigadores que han orientado grandes cantidades de
fondos, tiempo y esfuerzo en montar laboratorios y líneas de
investigación que, de prosperar una prohibición total del uso de
embriones humanos, quedarían sin aplicación alguna, o, en el mejor de
los casos, serían difíciles de reconducir. Bernat Soria reconoce que  es
una “...espada de Damocles [...]que le puedan cerrar el laboratorio o
cancelar la línea de investigación.” en [4].

Así pues, el tema de los “oscuros intereses” no conviene tocarlo por si
sale el tiro por la culata. De todos modos, aunque no ocurriera, no creo
que sea una técnica argumentativa de la que quien promueve la
racionalidad y el pensamiento crítico se pudiera sentir orgulloso. ¿O es
que no recuerdan lo mucho que les molesta que los “magufos” atribuyan la
ocultación de la evidencia de que nos visitan los extraterrestres a
“oscuros intereses gubernamentales”?

A modo de conclusión.

El mejor servicio que puede hacerse a la investigación con embriones es
asegurarse antes que nada de que no se está atentando contra la vida o
la dignidad humana y, sólo una vez alcanzado esto, lanzarse con todo el
empeño a investigar. El haber dado luz verde a estas investigaciones
antes de zanjar la cuestión ética sólo ha propiciado este estéril debate
en que unos y otros no hacen más que repetir argumentos racionalmente
inaceptables.

Dejadme que termine expresándolo de este modo:

Dudar es una de las actitudes fundamentales del científico. Permítanme,
pues, dudar de que no hay seres humanos desde el principio en los
embriones fecundados ,y ante esta duda, optar, hasta que se disipe, por
la decisión más segura, la de no utilizarlos. Hagan pues, amigos
escépticos, un esfuerzo por disiparla con la honestidad de, mientras no
lo consigan, estar a la vez dispuestos a respetar la opción de oponerse
a llevar a cabo esas investigaciones.

                           ------------------

COMENTARIO A "ENGAÑADOS POR UN... ¿ESCÉPTICO?”
Por: Carlos Quintana

Señores de “El Escéptico Digital”

Siendo miembro de la lista Incrédulos de Argentina conozco en detalle lo
expuesto muy extensamente por el Sr. Agostinelli en el último número de
su Boletín electrónico. La visión que Uds. editaron es extremadamente
parcial. Lamento que en un boletín de la calidad y el prestigio de El
Escéptico Digital no se haya publicado en el mismo número la defensa del
cuestionado Sr. Sanz.

Cordialmente

CARLOS QUINTANA
quintana@...
7600 Mar del Plata - Provincia de Buenos Aires
ARGENTINA

[Nota] *La Redacción de “El Escéptico Digital” quiere aclarar que la no
publicación en nuestro medio de la defensa, a la que hace mención Don.
Carlos Quintana, no obedece a una falta de interés por aclarar los
hechos, generados por la publicación en diversos medios del artículo “EL
OVNI QUE NO FUE (TORRES GEMELAS)”, sino sencillamente a que nuestras
peticiones de aclaración, públicamente cursadas en la mencionada lista
de Incrédulos Argentina, no han obtenido, hasta la fecha, ninguna
contestación.
Lamentamos sinceramente que esto haya sido así pero creemos sinceramente
que corresponde a ASALUP y a su CD facilitarnos su versión de los hechos
así como el motivo por el que Christian Sanz fue finalmente cesado en
sus funciones y apartado de la asociación.
Estimamos, igualmente, que no es función nuestra el emprender la defensa
del expresidente de ASALUP y que nuestra valoración de los hechos, en
tanto en cuanto no se nos demuestre lo contrario, no puede ser otra mas
que la publicada en el último número de nuestro boletín.

                           ------------------

EL COLEGIO DE MÉDICOS DE ALICANTE PROMUEVE LAS PSEUDOMEDICINAS.
Por: Un médico de Alicante

Hola,  soy un  médico de Alicante. Os envío un extracto de la página del
grupo de "medicinas complementarias" del "Ilustre " colegio de médicos
de Alicante. Como veréis, tratar de luchar contra la estupidez humana es
como querer ponerle puertas al mar.
Es habitual la infiltración de las pseudomedicinas en los organismos e
instituciones científicas, organizaciones profesionales  y
universidades.
Lo irónico de este caso  es que  los médicos alicantinos contribuimos
con nuestras  cuotas obligatorias  a la difusión y equiparación de la
estulticia pseudomédica por parte de  nuestros representantes.
Mal vamos.
Un saludo afectuoso

Actividades del Grupo de Medicinas Complementarias del Colegio Oficial
de Médicos de Alicante:

El día 1 de Diciembre de 1999 son elegidos los cargos, que ha
representado a nuestro grupo, ante el Colegio Oficial de Médicos de
Alicante, ante el Consejo General de Colegios de Médicos y ante la
Sociedad en general.

En el periodo de tiempo transcurrido hasta hoy, el Grupo de Trabajo, ha
confeccionado unos estatutos que fueron oportunamente debatidos y
posteriormente registrados en nuestro Colegio de Médicos de Alicante.

Se han venido realizando reuniones periódicas, con un evidente
incremento en la asistencia de compañeros.

Hemos estado en permanente contacto con la Vocalía de Formación de
nuestro Colegio, fruto que hemos recogido, con el franco apoyo que se
nos ha otorgado desde la dirección del Colegio, para la realización de
diversos cursos de información, como el Curso de Iniciación a la
Homeopatía que tuvo una inscripción de mas de 50 compañeros, o del Curso
de Iniciación a la Medicina Naturista que igualmente fue muy
interesante, según manifestaron mayoritariamente los asistentes al
citado curso. La colaboración continua ya que se están impulsando varios
cursos de formación, como el curso de iniciación a la Acupuntura que se
iniciara este año 2002, Dios mediante.

En todo momento, hemos estado en comunicación permanente con la
dirección del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Alicante, encabezado
por el Dr. D. Ricardo Ferré Alemán, sin olvidar el gran apoyo tanto del
Secretario de Colegio Dr. D. Francisco Bellvert Ortiz como de la
Vicepresidenta Dra. Dª. Genoveva Moncho Aguirre, los cuales no solo nos
han mostrado su incondicional apoyo en todo momento, sino que en un
gesto de enorme importancia, aceptaron presentar ante el pleno de la
junta un escrito donde se reconocía que tanto la Medicina Naturista,
como la Homeopatía y la Acupuntura, son actos Médicos que precisan un
diagnostico precio y que por lo tanto, únicamente pueden ser ejercidos
por licenciados en Medicina. Este manifiesto no solo fue aprobado por
unanimidad por el pleno de la junta directiva de nuestro Colegio, sino
que además fue llevado, junto con escritos similares aprobados por los
Colegios oficiales de Médicos de Castellón y Valencia, al pleno del
Consejo general de Colegios de Médicos de la Comunidad Valenciana, donde
igualmente fueron aprobados.

Nuestro grupo de trabajo, también ha estado muy interesado en luchar
contra el intrusismo que desgraciadamente tanto abunda en el ámbito de
nuestras disciplinas.

Nos hemos mantenido al corriente de la situación que surgió tras la
irrupción del autodenominado Consejo General de Colegios Medico
Naturistas, que como de todos es conocido, esta integrado por personas
que sin una adecuado formación académica, sin ser Médicos, ejercen como
tales.
Hemos estado informados del intento por parte de una sociedad de
naturopatas (FENACO) de formalizar una póliza de responsabilidad civil
con A.M.A., intento que tras numerosos escritos a nivel nacional (uno de
ellos el nuestro, dirigido al Presidente del Colegio de Médicos de
Alicante) fue, como no podía ser de otro modo, 'desmantelado'.

Hemos confeccionado un grupo de trabajo, dentro de nuestro Grupo de
Trabajo, para el seguimiento del intrusismo, grupo que sigue su propia
dinámica, reuniéndose periódicamente e informando nos puntualmente de
todo lo que pudiera ser de nuestro interés para la lucha contra este
problema.

El 12 de enero de 2002 , se procedió al relevo y elección de la junta
gestora, realizando a su vez una serie de cambios estructurales con
respecto al organigrama anterior.

A partir de éste momento, los cargos de la comisión serán:

Coordinador General: Dr. Juan Carlos Villanueva Triguero
(villanueva@...)
Secretario: Dr. Miguel Corty Friedrich (doctoresm@...)
Representante de Homeopatía Unicista: Dr. Ángel Ruiz-Valdepeñas Herreros
(angelrv@...)
Representante de Homeopatía Pluricista: Dr. Alain Echè
(alaineche@...)
Representante de Acupuntura: Dra. María Antonia Sola
(ma.a.sola@...)
Representante de Medicina Naturista: Dr. Juan Carlos Villanueva Triguero
(villanueva@...)

A pesar de todo esto, nuestro trabajo esta prácticamente empezando, ya
que tenemos que conseguir que nuestra forma de ver la medicina sea
suficientemente reconocida, con la esperanza de que en los próximos años
no solo veamos nacer oficialmente las especialidades de Homeopatía,
Medicina Naturista y Acupuntura, sino que nos veamos plenamente
integrados en los sistemas comunitarios de salud.

PD: sería interesante hacer una lista de los colegios de médicos que
fomentan esta situación bochornosa, y hacerla pública.

Para más información:

Página del  colegio de médicos de Alicante: www.coma.es

[Nota de la Redacción] *El nombre real de nuestro comunicante ha sido
eliminado del texto pues, dada la profesión del mismo, somos conscientes
de que la denuncia realizada se presta a todo tipo de posibles
represalias por parte de la entidad colegial o incluso de los
“compañeros” que se prestan al ejercicio de unas pseudomedicinas con una
nula base científica.
Creemos que la propuesta de nuestro comunicante, de realizar un listado
con los colegios médicos que fomenten esta situación de clara
vulneración del derecho de los pacientes a una medicina científica de
calidad, no debiera caer en saco roto. Es más, consideramos que la
propia administración debiera ser la primera interesada, dado que por
desgracia las entidades colegiales vienen demostrando que ellas no lo
están, en establecer el control de todos los practicantes de estas
pseudomedicinas - al margen de que carezcan o no de la titulación que
los acredite como médicos.
Desgraciadamente, es muy posible que en la actualidad el listado
propuesto encuadrase al 100% de unos Colegios Oficiales que han
encontrado en el ejercicio de las pseudomedicinas la principal solución
al acuciante problema de paro que sufrían sus colegiados. En este
sentido, no hay que olvidar que, a pesar de lo que indica el propio
Código Deontológico de la profesión, los colegios profesionales no velan
por los derechos de los pacientes sino por los de sus colegiados y que
en este empeño son capaces incluso de hacer la vista gorda ante
artículos tan claros como los siguientes:

CAPÍTULO V: CALIDAD DE LA ATENCIÓN MÉDICA
Artículo 21.
1. Todos los pacientes tienen derecho a una atención médica de calidad
científica y humana. El médico tiene la responsabilidad de prestarla,
cualquiera que sea la modalidad de su práctica profesional,
comprometiéndose a emplear los recursos de la ciencia médica de manera
adecuada a su paciente, según el arte médico del momento y las
posibilidades a su alcance.
Artículo 23.
El ejercicio de la Medicina es un servicio basado en el conocimiento
científico, cuyo mantenimiento y actualización es un deber deontológico
individual del médico, y un compromiso ético de todas las organizaciones
y autoridades que intervienen en la regulación de la profesión.
Artículo 24.
1. En tanto las llamadas Medicinas No Convencionales no hayan conseguido
dotarse de una base científica aceptable, los médicos que las aplican
están obligados a registrar objetivamente sus observaciones para hacer
posible la evaluación de la eficacia de sus métodos.
2. No son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las
carentes de base científica o las que prometen a los enfermos o a sus
familiares curaciones imposibles, los procedimientos ilusorios o
insuficientemente probados, la aplicación de tratamientos simulados o de
intervenciones quirúrgicas ficticias o el ejercicio de la Medicina
mediante consultas exclusivamente por carta, teléfono, radio o prensa.

Claro que también pudiera suceder que la brujería haya obtenido la
consideración de ciencia médica - triquiñuelas como la del artículo 24
punto 1 al margen - y nosotros no nos hayamos enterado.

                           ------------------

PRESENTADA LA SOLICITUD PARA QUE EL CIELO SEA DECLARADO BIEN DE INTERÉS
CULTURAL EN LA COMUNIDAD VALENCIANA
Por: Juan A. García

Hola,

Comentaros que el pasado día 17 de diciembre, en representación del
Centro de Investigación Astronómica de Alicante (CIAA) y de la
Asociación Valenciana de Astronomía (AVA), presenté la solicitud ante la
Consellería de Cultura para pedir que el cielo sea declarado Bien de
Interés Cultural en la Comunidad Valenciana. Así mismo, desde la
comisión de Cultura de las Cortes Valencianas me han solicitado que les
remita una copia, ya que se han mostrado muy interesados por el
proyecto.

A dicha instancia se han adjuntado los siguientes informes favorables:

- Museu de Les Ciències Príncipe Felipe. València.
- Observatori Astronòmic. Universitat de València.
- Universitat de València.
- Prof. Josep Maria Trigo. Departament de Ciències Experimentals,
Universitat Jaume I. Castelló.
- Laboratorio de Luminotecnia. Departamento de Ingeniería Eléctrica.
Universidad Politécnica de Valencia.
- Dr. César Esteban. Investigador adscrit a l'IAC, membre de la Societat
Europea per l'Astronomia en la Cultura, i membre de la Comissió Nº 41
sobre Història de l'Astronomia de la Unió Astronòmica Internacional.
- Dr. Pascual Martínez Pillet. Astrofísic d'Alacant. Coordinador de
Proyectos del IAC.
- Dr. Adriano Campo Bagatin. Departament de Física, Enginyeria de
Sistemes i Teoria del Seyal. Universitat d'Alacant.
- Dr. Ignacio Negueruela Díez. Investigador del Programa Ramón y Cajal.
Grupo Astrofísica. Departament de Física, Enginyeria de Sistemes i
Teoria del Seyal. Universitat d'Alacant.
- Dra. Amparo Marco Tobarra. Profesora Titular de Escuela Universitaria.
Departament de Física, Enginyeria de Sistemes i Teoria del Seyal.
Universitat d'Alacant.
- Prof. Javier Urchueguía Schölzel. Departament de Física Aplicada.
Universitat Politécnica de Valencia.
- Forum Unesco. Universidad y Patrimonio. Universidad Politécnica de
Valencia.
- Juan Fabregat Llueca. Profesor de Astronomía y Astrofísica de la
Universidad de Valencia.
- Departament d'Astronomia i Astrofísica. Universitat de València
- D. Josep Fernández Petit. Prof. Associat Fisica Aplicada. Departament
de Ciències Experimentals, Universitat Jaume I. Castelló.
- Facultat de Ciències Universitat d'Alacant.
- Universitat Jaume I. Castelló.

Contando además con el apoyo de:

- Oficina Técnica para la Protección de la Calidad del Cielo del
Instituto de Astrofísica de Canarias.

Si en 3 meses se obtiene silencio administrativo como respuesta, se
entenderá que comienza la incoación de expediente para su catalogación
como BIC.

Gracias a todos por haber tenido confianza en este proyecto y espero no
tener que comunicaros que vuestro esfuerzo no ha servido de nada.

Saludos,

Juan A. García
Grupo Urania
Centro de Investigación Astronómica de Alicante
http://www.astrored.net/patrimonio
juandres@...
Telf. 637.194.956

                           ------------------

VISCOSIDAD
Por: Carlos Xabier

He de decirlo con sinceridad. Cuando conocí la noticia de que un nuevo
petrolero estaba perdiendo su carga frente a las costas de Galicia, me
asaltó un sentimiento de rutina.

La memoria me alcanza para recordar ya varios siniestros de este tipo
(no otros que no he vivido), el primero de ellos el del Urquiola, en el
mismo puerto de A Coruña. Recuerdo que aquel verano, cuando iba con mi
familia a la playa, me sentía un poco "prospector": cada vez que
escarbaba en la arena para hacer mis castillos, encontraba una arena
negra y pegajosa a escasos diez centímetros del suelo, con unos extraños
berberechos de luto acompañándome en la labor. Pero todos pudimos seguir
yendo a la playa y comiendo pescado. No parecía tan grave.

Después vino el Casón que, frente a Costa da Morte, salía en las
noticias casi como un espectáculo, explosionando a modo de festejo de
fuegos artificiales, pues su carga de sodio, provocaba este efecto al
contacto con el agua. No me pareció que, en este caso tampoco, sus
consecuencias fueran tan graves.

El que más permanece en mis recuerdos es el desastre del Mar Egeo, en
1992, un petrolero que encalló a pocos cientos de metros de la Torre de
Hércules, en A Coruña, y que vertió una gran cantidad de petróleo tras
partirse e incendiarse. Sus restos permanecieron al pie de los
acantilados
como un monumento irónico al desastre, hasta que, cinco años después, se
adjudicó la retirada de sus restos a una empresa.

Todos estos desastres tenían un denominador común: sus consecuencias se
limitaron a franjas más o menos pequeñas de costa, decenas de
kilómetros, debido a que el accidente había ocurrido en sus
proximidades.

Mi memoria tiene que hacer sitio, de nuevo, para una tragedia más, esta
de proporciones catastróficas que ya, aunque tardíamente, algún
gobernante ha calificado de "Chernobil gallego" por la más que probable
persistencia de sus efectos a largo plazo.

El día 14 de Noviembre de 2002 las noticias abrían sus portadas con
titulares del estilo del siguiente: "Un petrolero a la deriva amenaza a
Galicia con otra gran marea negra". El Prestige aparece frente a la
costa gallega con una grieta de 40 metros en su único casco, por la que
está ya saliendo un fuel-oil muy pesado, viscoso y casi sólido, pero de
una densidad menor, aunque diferente en cinco milésimas, a la del agua.

Al día siguiente se ve a simple vista desde Muxía, a una distancia de
sólo tres millas marítimas. Este emblemático pueblo de Costa da Morte se
denominará, a partir de este momento, "zona cero" del desastre, pues
allí llegó la primera mancha, de 37 kilómetros de longitud. A partir de
este momento, el Prestige comienza un agónico paseo por toda la costa
gallega, en una trayectoria errática y dirigida por remolcadores que,
primero va hacia el norte, luego gira hacia el oeste y, finalmente, en
dirección
suroeste, se hunde a 130 millas del Cabo de Fisterra. Profundidad: 3600
metros.

El día 17 una gran marea negra afectaba a toda Costa da Morte, norte de
la provincia de A Coruña, y una segunda marea negra, la que el Prestige
fue dejando como estela en su viaje a ninguna parte, amenazó las costas
de nuevo.

Esta segunda marea negra hizo que el mundo entero viera de lo que era
capaz el hombre de mar en su desesperación por salvar a quién provoca
naufragios, pero que al mismo tiempo le alimenta.

Las fotos de satélite no dejaban lugar a dudas: la estela de oscuro
chapapote iba de sur a norte, abrazando lúgubremente todo el noroeste.
Ya no se trataba de un naufragio en las inmediaciones de la costa, como
en otras ocasiones. Las alarmas saltaron. El pueblo marinero se vio
solo, sin ayuda de quien tiene que proporcionarla en estos casos y que
no estaba cumpliendo con su deber. Las Rías Altas estaban perdidas; una
catástrofe ecológica, económica y social sin precedentes en nuestra
historia. No se podía permitir que la negrura ganara otra batalla en las
Rías Baixas.

Los hombres se organizaron e idearon una autodefensa con sus propios
medios, ante la incapacidad de las autoridades: el chapapote no
arruinaría la riqueza pesquera y paisajística de la Ría de Arousa,
primera productora mundial de mejillones y una de las primeras en otros
productos del mar. Inventaron herramientas para la ocasión, encendieron
los motores de sus embarcaciones, y cientos de ellas fueron al encuentro
del enemigo, a la entrada de la ría. Allí, con sus manos, sus
herramientas y sus máquinas, arrancaban a puñados del mar el chapapote.
Era una lucha titánica, sin cuartel, ganando palmo a palmo terreno al
enemigo el la primera línea del frente, porque hablamos de miles de
toneladas, pero ellos tenían muy claro algo: lo que lograban subir a las
embarcaciones ya no se pegaría a sus playas, ni a sus rocas, ni a sus
mejillones.  Un enemigo menos.

Se ganó la batalla por puntos. El chapapote no llegó a entrar en la Ría,
y, gracias también a los vientos, amigos esta vez, que al día siguiente
comenzaron a alejar de la costa lo que quedaba, tampoco entró en ninguna
de las otras Rías Baixas, la de Pontevedra y Vigo. El petróleo, sin
embargo, cobró un caro tributo: el parque nacional de las Illas
Atlánticas quedó perdido: su joya, las Islas Cíes, son hoy un
espectáculo triste en el que cientos de voluntarios trabajan por salvar
lo posible.

La batalla no sólo se libra en el mar. En las costas, diez mil
voluntarios espontáneos, venidos de todas partes del Estado Español y
del mundo, recogen con sus manos, palas, rastrillos, cubos, el chapapote
que ya está incrustado en las rocas y que comienza a ser enterrado por
capas de arena que van trayendo las sucesivas mareas. El panorama es
desolador. Los voluntarios se rompen la espalda un día, y al siguiente
la marea deja todo como al principio. Cada mañana es la misma, en un
ciclo sin fin, y todo a la espera de una tercera marea negra.

Ante una falta de sentido común sin precedentes, se extendió, por parte
de los "responsables", la idea de que, una vez en el fondo del mar, el
fuel solidificaría y el peligro habría pasado. A la hora de escribir
esto, se sabe que salen, de las dos partes en que quedó dividido el
Prestige, 125 toneladas diarias de sus tanques, y que la llegada de una
tercera marea negra es inminente. A ese ritmo de salida, dicen los
técnicos que podría estar manando la viscosidad hasta el año 2006. Lo
que sorprende es que el Gobierno reúna a un comité de técnicos para
saber qué se va a hacer con los restos hundidos. El sentir general, y
creo que el de cualquiera que sea sensible a este tema, es que se
bombee, ¡y ya!,  todo el petróleo que queda, aunque cueste 50 millones
de euros hacerlo (22 millones menos que el euroavión de combate que se
estrelló el mes pasado en un vuelo de pruebas). No sé qué otras
alternativas puede haber ante el hecho de que el petróleo mane
continuamente y sufrir sucesivas mareas negras.

El marisqueo y la pesca en gran parte de la costa gallega está prohibido
en estos momentos. Si los vientos y el azar lo permiten, quizá las Rías
Baixas no sufran la suerte de las Altas. En estas, 7000 familias se ven
directamente afectadas, sin trabajo, al paro forzoso y sin otra
alternativa, en una comunidad en la que sigue existiendo emigración ante
la falta de expectativas laborales, por más que se intente vender una
Galicia boyante en lo económico. Ya costa da Morte está sin jóvenes, la
mayoría trabajando en la construcción en Canarias. Esta situación,
seguro, agravará más aún el problema.

Y todo esto sin contar a los perjudicados indirectamente: hosteleros,
rederos, empresas de maquinaria, mayoristas y minoristas del pescado,
trabajadores de lonjas, conserveras y un largo etcétera que da pánico
enumerar.

Decía Castelao, uno de nuestros escritores más importantes, en
referencia al éxodo migratorio de los años cincuenta, que "o galego non
protesta, emigra". Esta vez la gente se ha echado a la calle. Una gran
mayoría (no, esta vez no se trata de minorías ruidosas) perdió el miedo
y ha pedido a gritos dimisiones y responsabilidades. Si las hay o no el
tiempo lo dirá, pero la catarsis en la que Galicia está inmersa debe
tener sus frutos.

[Nota] *Carlos Xabier es, en sus propias palabras, un biólogo y un
gallego que ha venido colaborando con nuestra publicación. Desde estas
modestas páginas de su/nuestro Escéptico Digital, queremos enviarle a él
y a todos quienes enfrentan, día a día, la catástrofe del Prestige un
abrazo de solidaridad y la certeza de que, en estas fechas tan
señaladas, estarán todos ellos presentes en nuestros mejores deseos para
el 2003. Por nuestra parte, no habrán de faltar en nuestra mesa, el
último día del año, esos humildes pero sabrosos mejillones de la Ría de
Arousa.
¡Vaya con nuestro agradecimiento por su inestimable labor y porque nunca
máis se tenga que pasar por esta situación!.

==== ARCHIVOS ESCÉPTICOS ============================================

* Monográfico Antenas y Salud. Un completo monográfico que, merced a la
colaboración de los Museos Científicos Coruñeses y al Dr. John E.
Moulder del Medical College of Wisconsin (traducción al castellano de
Carlos Llanos y Juan Bernar), pretende resolver las dudas de la
ciudadanía sobre las Antenas y la salud humana, los Campos Eléctricos y
Magnéticos Estáticos y Salud Humana, las Antenas de Telefonía Celular
(Estaciones Base de Telefonía Móvil) y la Salud Humana y las Líneas
Eléctricas y el Cáncer. Sencillamente indispensable para todo aquel que
quiera estar al día en tan candente tema. Consulta del Monográfico
completo desde http://www.arp-sapc.org/articulos/antenasindex.html

* ¿Es efectiva la Homeopatía? Informe realizado, a petición del Institut
d’Estudis de la Salut
Departament de Sanitat i Seguretat Social Generalitat de Catalunya, por
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (Drs. Carlos
Tellería, Víctor J. Sanz y Miguel A. Sabadell). El informe completo es
accesible desde http://www.arp-sapc.org/articulos/homeopatia/index.html,
página en donde puede ser consultado on-line o descargado en un archivo
zip.

* El Agua Milagrosa De La Homeopatía (I) y (II). Dos artículos de Javier
Armentia,  publicados en el suplemento Territorios del periódico El
Correo. Ambos son accesibles desde
http://www.arp-sapc.org/eedigital/Homeopatia01.pdf y
http://www.arp-sapc.org/eedigital/Homeopatia02.pdf, en donde pueden ser
descargados en formato PDF.

* Rumores de Guerra y la Realidad Inventada. Excelente artículo de Luis
Alfonso Gámez sobre los atentados del 11 de Septiembre de 2001, los
Conspiranoicos y el atentado al Pentágono. Pueden ser descargados desde
http://www.arp-sapc.org/docs/pentagono1.pdf y
http://www.arp-sapc.org/docs/pentagono2.pdf.

* Círculos de misterio y Un arte y un negocio típicamente británicos,
son dos artículos de Luis Alfonso Gámez sobre el fenómeno de los
Círculos del Cereal que se publicaron originalmente en el diario
bilbaíno 'El Correo' el 13 de septiembre de 2002. Las versiones
originales, en formato PDF, pueden ser descargadas desde
http://www.arp-sapc.org/eedigital/circulos01.pdf y desde
http://www.arp-sapc.org/eedigital/circulos02.pdf.

* Juan Diego, ¿el santo que nunca existió? y El manto de la vidente, la
sábana santa del nuevo mundo, son dos artículos de Luis Alfonso Gámez
que versan, desde una aproximación histórica, sobre la dudosa
canonización realizada por Juan Pablo II en la figura del indio Juan
Diego. Ambos artículos se publicaron originalmente en el diario bilbaíno
'El Correo' el 27 de julio de 2002. Las versiones originales, en formato
PDF, pueden ser descargadas desde
http://www.arp-sapc.org/eedigital/JuanDiego1.pdf y desde
http://www.arp-sapc.org/eedigital/JuanDiego2.pdf

* Astroglífica. Artículo del Dr. César Esteban y la Dra. Inés Rodríguez
Hidalgo, del Instituto de Astrofísica de Canarias y del Departamento de
Astrofísica de la ULL respectivamente, en formato PDF. Descarga desde
http://www.arp-sapc.org/docs/Astroglifica.pdf.

* Carta Escéptica a Paco Padrón.  Artículo de Ricardo Campo Pérez, en
formato PDF, en el que se da contestación al que a su vez publicase
Francisco Padrón Hernández en la revista “Atlantes. Enigmas de la
ciencia”, bajo el título de “Decálogo del perfecto escéptico” . Este
archivo incorpora el artículo original publicado por Paco Padrón.
Descarga desde http://www.arp-sapc.org/eedigital/carta_esceptica.pdf

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