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Asunto: EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2004 - Número 07
Fecha:Viernes, 16 de Abril, 2004  22:30:53 (+0200)
Autor:Óscar David Sánchez Jiménez <eed @........org>

=======================================================================

EL ESCÉPTICO DIGITAL

Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
http://digital.el-esceptico.org/

© 2000-2004 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
http://www.arp-sapc.org/

Edición 2004 - Número 07 - 16 de Abril de 2004


=== SUMARIO =======================================================

EDITORIAL

ARTÍCULOS

1. OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LAS CARAS DE BÉLMEZ
Por Juan Anguita

2. LA GRAN FUGA DE "EL SEMANAL"
Por Fernando L. Frías

3. EL CASTILLO FANTASMA DE ANTENA 3
Por Julio Arrieta

4. ACTAS Y COMENTARIOS DEL CONGRESO RACIONALISTA ORGANIZADO POR LA SOCIEDAD
ASTURIANA DE FILOSOFÍA (SAF)
Por Juan Soler Enfedaque

DOSSIER DE PRENSA

1. Un cuento de hadas
Por Pablo Capanna

2. Leyendas urbanas
Por Julio Arrieta

3. El retorno de los brujos
Por A. Vaquero Iglesias

4. El cielo del Siglo de Oro
Por Julio Arrieta

5. EE UU suspende la venta del aporte vitamínico relacionado con infartos y
apoplejías
Por EFE

6. Aparece un segundo rostro masculino en el reverso de la Sábana Santa
Por La Voz/Redacción

ENLACES


=== EDITORIAL =======================================================

En este número de "El Escéptico Digital" encontraréis un interesante
artículo que trata de "las caras" de Bélmez y principalmente de "los caras"
que se muestran reacios a que se agote el filón e intentan seguir explotando
como sea ese supuesto misterio. Juan Anguita analiza las diferentes
investigaciones que se están llevando a cabo.

La figura de Hitler siempre ha estado asociada al esoterismo. La mayor parte
de la cúpula nazi fue crédula con respecto a las ciencias ocultas. Fruto de
ello, nació la mitificación de su Führer, rodeándolo con una aureola de
infalibilidad e invulnerabilidad. A pesar del tiempo transcurrido tras su
muerte, los magufos aún están bajo el influjo de su leyenda y se resisten a
aceptar que se suicidara en su bunker. Fernando L. Frías  nos comenta el
reportaje pseudohistórico publicado en "El Semanal" sobre la posible fuga de
Hitler y su amante a Argentina.

Si se crease una escala sobre la calidad de los programas televisivos,
Antena 3 emite el que se situaría en el "cero absoluto" de esta
clasificación. "El castillo de las mentes prodigiosas" agota todos los
calificativos peyorativos que se le puedan aplicar a un programa de
televisión. Julio Arrieta nos da su visión personal sobre este engendro
televisivo.

Por suerte, aún hay organizaciones que se esfuerzan en aportar un poco de
lucidez en esta época donde abunda la irracionalidad. La Sociedad Asturiana
de Filosofía (SAF) organizó en Gijón unas Jornadas sobre superstición,
creencia y pseudociencia. Las Actas de dichas Jornadas se han publicado
recientemente y se pueden pedir a la Editorial Pentalfa, a través de la
Fundación GB.

Finalmente, la sección de noticias ofrece una recopilación de los artículos
más interesantes publicados últimamente. En este boletín se tratan temas
como las leyendas urbanas, el sudario de Turín o las medicinas alternativas.
Debido a un error en el número anterior, no se publicó en su totalidad el
reportaje de Julio Arrieta sobre "El  cielo en el Siglo de Oro". Para
subsanar dicho error, publicamos en la sección de noticias tanto el
reportaje integro, como la entrevista que Julio Arrieta -al que pedimos
disculpas por el error- realizó a  Abraham Madroñal.

Por otra parte, está ya a la venta un CD-ROM que contiene los números del 1
al 16 de la revista "El Escéptico", la hermana mayor de "El Escéptico
Digital". Creada en 1998, "El Escéptico" se ha ganado un merecido prestigio
en los círculos escépticos internacionales, sienda la publicación escéptica
más importante en la comunidad de habla hispana en todo el mundo. Si estáis
interesados en su adquisición, podéis dirigiros a Astrotienda,
(http://www.astrotienda.com).

Esperamos que disfrutéis de la lectura de este nuevo número.

La Redacción de El Escéptico Digital


=== ARTÍCULOS =======================================================

1. OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LAS CARAS DE BÉLMEZ
Por Juan Anguita

Aunque pareciera que el "misterio" de Bélmez se está diluyendo, al menos no
se está haciendo una saturación en su tratamiento, aún siguen "ocurriendo"
cosas. No me refiero al hecho, ya de por sí misterioso, del anuncio del
Ayuntamiento de Bélmez sobre la creación de un Centro de Interpretación de
las Caras de Bélmez (¿qué será y cuál será su enfoque?) o a la firma, por
parte del mismo consistorio, de un convenio con el SEIP (Sociedad Española
de Investigaciones Paranormales), por el que se anunciaba un estudio de la
evolución del fenómeno: Como consecuencia de esto, ahora, este último
anuncia nuevos hallazgos, nuevas caras, veremos..

Hubo, hace aproximadamente un año, un resurgir como consecuencia de una
"experiencia" de hipnosis, como parte del programa Flashback realizado para
el lucimiento de Ricard Bru, que relacionó las caras con unas muertes
sucedidas en el Cerro del Cabezo (Andújar-Jaén) durante la Guerra Civil. La
"investigación" acabó, como no, en un libro ampliamente publicitado, escrito
por Íker Jiménez y Luis Mariano Fernández: "Tumbas sin nombre". Volveré más
adelante sobre este.

¿Tuvo algo que ver este resurgir con la enfermedad de María (la propietaria
de la casa de las caras)? Quizá la respuesta a esta pregunta podría aclarar
algo el misterio. Y que conste que yo no relaciono el fenómeno con
teleplastias ni con experiencias cercanas a la muerte, más bien tiendo a
pensar con mi compañero Fernando Frías que el asunto tiene que ver con caras
y cemento, no con la aparición de caras en el cemento sino con caras tan
duras como el cemento...

Dejaré de un lado mis opiniones, que posiblemente sólo me interesen a mí
mismo, para tratar algunos aspectos de la cuestión que merecen un análisis
detenido. Personalmente, cuando oigo hablar de las caras de Bélmez hay cosas
que no me quedan claras, quizá sea muy puntilloso, pero si se pretende un
mínimo de rigor es pertinente aclarar algunas cuestiones, sobre todo cuando
se trate de cuestiones de principio.

En este artículo no voy a entrar en el juego de si las caras son un fraude
que se ha hecho de esta manera o de otra, entre otras razones porque muchas
han desaparecido y se requeriría un análisis exhaustivo de cada una de
ellas.

Así, cuando hablamos de Bélmez, ¿de qué estamos hablando? Debemos dejarlo
claro, porque si no esto es un lío auténtico y abre un amplio abanico de
posibilidades y, sobre todo, especulaciones e hipótesis que sólo contribuyen
a generar una mayor confusión. Y, claro, hay especialistas en sacar
beneficios económicos de la confusión. Quiero decir que en primer lugar
debemos dejar clara la siguiente pregunta: ¿Qué "fenómeno" se pretende
mostrar?

1. ¿Unas manchas que aparecen en una casita de un pueblo de Sierra Mágina en
las que ocasionalmente se "reconocen" figuras humanas?

2. ¿Caras humanas que aparecen en la cocina de una casita de un pueblo de
Sierra Mágina?

No es lo mismo el planteamiento 1 que el 2. Si es 1 no tengo ningún problema
para asumirlo, entenderlo y usarlo como punto de partida, sobre todo porque
no implican ningún misterio, lo misterioso sería no descubrir forma alguna
antropomórfica (ver, por ejemplo, el libro de George Charpak y Henri Broch
"Conviértase en brujo, conviértase en sabio", capítulo 3 Las coincidencias
exageradas).

El caso 2 requeriría algo fundamental: una prueba de que eso ocurre tal y
como se está planteando. Algo que haría indiscutible dicho fenómeno sería
que en dicha cocina las únicas manchas presentes fuesen formas humanas (ya
discutiremos más abajo esta cuestión); si no fuese estrictamente así podría
ocurrir que nos encontrásemos en el caso 1, de manera que habría que
establecer un criterio que nos permitiese distinguir 1 de 2, ¿se ha hecho?
Posiblemente no, más bien se toma como un acontecimiento el hecho de
detectar una forma que pueda relacionarse con humana.

Otra posibilidad sería que las caras tuvieran una naturaleza distinta a las
de las otras manchas lo cual sería, evidentemente, muy fácil de mostrar.
Supongo que es ignorancia por mi parte pero tampoco es esto uno de los
aspectos más habituales del enfoque del "misterio": la naturaleza de las
caras. Esto implicaría que se hubiera hecho un seguimiento intensivo de las
mismas, no con un simple catálogo de fotografías de aquellas que nos
parezcan más llamativas sino de todas las manchas aparecidas (sería un
trabajo  ingente, pero.) Con un análisis químico de las mismas que incluya,
por ejemplo, una toma de muestras a distinta profundidad en el suelo y
análisis de las mismas, todo ello realizado con un criterio preestablecido.
También sería útil que en el estudio participaran especialistas en hormigón.

Una vez aclarada la naturaleza de las caras y su "realidad" como fenómeno lo
mismo no habría que seguir hablando de ellas, no porque no haya argumentos
para abordar el tema desde otro ángulo sino porque no habría nada de lo que
hablar. En definitiva, si no está demostrado que de lo que hablamos existe:
¿para qué seguir perdiendo el tiempo? Es absurdo con la cantidad de cosas
interesantes a las que podemos dedicarnos, salvo que queramos hacer
literatura de misterio, en este caso aclarémoslo y no hagamos perderlo a
quien no le interese.

Sobre el origen de las caras pienso que habría que hacer referencia a una
investigación encabezada por José Luis Jordán Peña, y formada por un equipo
interdisciplinar cuyas especialidades irían desde fotógrafos hasta química
del hormigón. En el libro del citado José Luis Jordán: "Casas encantadas.
Poltergeist", encontramos una referencia este caso y su estudio que copiamos
a continuación:

"[.]días después, con grandes titulares el diario que más hiciera por
mitificar el asunto de Bélmez, "aclara" a sus lectores: "SE ACABO EL
MISTERIO" y sugiere, que la mezcla utilizada para ejecutar el fraude es,
simplemente, una adición de Cloruro de Plata y Nitrato del mismo metal. Para
"probar" su aserto, el señor Viñas prepara una maqueta de mortero fraguado
de cemento, sobre el que pincela este preparado. Naturalmente esas sales
viran de color en una gama de tonos pardos tras una exposición a la luz o
mediante tratamiento con hidróxido sódico.

Pero lo que realmente demuestran los técnicos del diario es que "también"
podría haberse realizado una imagen siguiendo esas pautas. Nuestro examen de
las caras no reveló el menos rastro de haluros de plata y estamos en
condiciones de negar que ese fuera el procedimiento empleado.

Por aquellos días, un departamento del Ministerio de Gobernación nos pidió
que nombrásemos una comisión que integrase verdaderos técnicos en Química
del Hormigón para realizar un estudio exhaustivo de esas manifestaciones y
presentar un informe confidencial a las Autoridades.

Puesto que las formaciones pictóricas estaban trazadas sobre lechada de
cemento, es obvio que la única autoridad capacitada para elevar un dictamen
sobre los cambios moleculares que pueden tener lugar en una masa de
hormigón, es un técnico en esta materia. Antes de polemizar acerca de si una
imagen es o no teleplástica, había que preguntarse, ¿Qué pigmentos o qué
estructura química poseen las áreas claras y oscuras que dan lugar a una
imagen?

Consultamos previamente las pautas a seguir en nuestra investigación al
organismo más calificado para opinar en materia de pigmentación y pintura:
el Instituto de Conservación y restauración de Obras de Arte y Arqueología,
correspondiente al Ministerio de Educación y Ciencia. Finalmente nuestra
comisión quedó integrada por los señores don Tomás Torres Larumbe (Ingeniero
de Caminos), Enrique Villagrasa (Ingeniero de Construcción), Román de Diego
(Técnico en Química del Hormigón), Pedro Villaroig (Pintor), Antonio Sánchez
Arjona (Psicólogo), doctor Juan Aguirre Ceberio (Médico) y Franco Muela
Pedrara (Fotógrafo). Una empresa constructora: "Agroman" nos proporcionó
todo tipo de asesoramientos referentes a la tecnología del hormigón.

El Gobernador Civil de Jaén, don José Ruiz de Quintana y Gordoa, que había
recibido instrucciones del Ministerio nos facilitó la presentación a las aut
oridades del pueblo y el acceso a la vivienda de los Pereira. De ese modo
pudimos hacer un examen de las dos figuras más importantes y recoger
muestras de la superficie pictórica para analizarlas en Madrid.

Pero ocurrió algo que, desde el primer momento, influiría sobre nuestros
criterios acerca de este suceso. Una autoridad local, sabiendo que estábamos
comisionados por el Ministerio de Gobernación, y preocupado por la
trascendencia que una versión deformada de los hechos pudiera tener en el
futuro para el buen nombre de la población, nos hizo una confesión acerca
del origen de aquellas pinturas y la implicación de un miembro de la familia
de don Juan Pereira Sánchez en los hechos. Naturalmente, nos reservamos
nuestra opinión sobre el relato. Era preciso contrastar, a la vista de los
análisis espectrográficos y químico-isotópicos de las muestras, los
resultados y examinar si éstos eran coherentes con la información
confidencial que se nos había facilitado.

Y así fue en efecto: Lo que más llamaba la atención era la diferencia de
tratamiento superficial de las dos imágenes. Mientras los rasgos faciales
del "viejo" presentaban claros síntomas de haber sido pigmentados con una
sustancia pardonegruzca y su realización pictórica presentaba típicos
balbuceantes trazos de un artista novel,  el rostro del infante aparecía
perfilado por el grado de rugosidad en la misma superficie de la lechada de
cemento. Un examen microscópico permitía definir las zonas oscuras como
áreas de mínima rugosidad y por tanto muy reflectoras y brillantes debido a
su aparente pulimentación, mientras que las zonas claras, presentaban un
mayor nivel de abrasión, una mayor rugosidad.

En estas últimas condiciones, la difusión de los rayos luminosos se hace en
todas direcciones y a los ojos de un observador parecen más claras o
blanquecinas.

Un análisis espectrográfico reveló para esta última "cara" la acción
agresora de un compuesto químico de los que integran ciertos preparados que
se expanden en las droguerías para limpiar las manchas de cemento.

Respecto al rostro del "Señor de la Vida" se pudo determinar que su
ejecución se realizó pincelando con una mezcla de hollín y vinagre;
disolvente este último de carácter casero que se utiliza para quitar las
manchas de fulígine; esas sustancias grasas que con la adición de cenizas y
alquitranes empañan los hogares de tantas cocinas de pueblo.

Pudimos determinar incluso, el calibre de las cerdas que formaban el pincel
utilizado para repasar la pintura ¿Hemos de concluir que las llamadas "caras
de Bélmez" no fueron otra cosa que un hábil fraude, montado para engañar a
los forasteros? Nos negamos en absoluto a formular una acusación semejante
contra la honrada familia de María Gómez Cámara. Probablemente, según
nuestras referencias, todo empezó como una simple broma entre vecinas.
Cuando la prensa y televisión intervienen, la timidez y el temor de quedar
en ridículo induce a los moradores de la vivienda a guardar silencio. Poco
después el caso alcanza resonancia nacional e internacional y ya es tarde
para rectificar. Si existe alguna impostura, no es imputable a estas buenas
gentes, que en contra de lo que se dijo en aquellos días, jamás se
enriquecieron a costa de las "caras" sino a una persona irresponsable y
sensacionalista.

Evidentemente nuestra tesis entra en flagrante conflicto con la teoría de
don Germán de Argumosa. Pensamos que este parapsicólogo operó con toda
honestidad y pulcritud en su línea de análisis. Él se dejo sorprender por la
aparentemente impecable prueba de la habitación precintada. Tal vez si
hubiera consultado a un buen químico le hubiera objetado que existen
técnicas para tratar  una superficie de cemento de modo que una imagen
latente se revele al cabo de varios días. En cuanto a las psicofonías, sin
recurrir al argumento de que las obtenidas en la cocina pudieran explicarse
a través de los mil rumores casi subsónicos que atraviesan las paredes de
una habitación, no debe olvidarse que tales registros pueden conseguirse en
lugares heterogéneos sin la presencia de imágenes parahilográficas.

Una vez que las pasiones suscitadas ante las dos hipótesis alternativas -la
de Argumosa a favor de la paranormalidad, y la nuestra que identificaba la
formación de los rostros con causas naturales- se han adormecido, podemos
preguntarnos, ¿quién llevaba razón?

Pensamos que una afirmación dogmática a favor de una u otra teoría adolecerá
de parcialidad. Restan aun muchos puntos oscuros por clarificar. ¿Quién de
entre los miembros de la familia ejecutó unos dibujos cuyos estilos
pictóricos eran tan dispares? ¿Quién asesoró al artista o artistas para que
utilizaran sofisticadas técnicas químicas que permitiesen la fijación
progresiva de una imagen en una habitación precintada? ¿Pudieron tales
pigmentos y agresores químicos del hormigón, haber sido aportados
hiloclásticamente como postula don Germán de Argumosa.? [.]"

Decir que esta investigación es descartada por "investigadores" y/o
parapsicólogos por ser poco rigurosa y con muchos puntos sin aclarar, me
suena a mí eso de otras investigaciones. ¿Tendrá esto algo que ver con la
paja en el ojo ajeno?

No hay que descartar que estas personas que ponen objeciones a las
conclusiones de Jordán Peña estén en lo cierto. Así tanto en el caso de esta
investigación como de otras en este sentido estará bien reflexionar sobre si
el fenómeno que se nos presenta puede ser sometido a prueba, a cuáles se le
está sometiendo, cuáles se les han realizado a lo largo del tiempo, qué
métodos se han empleado, qué controles se han impuesto, cuáles son los
resultados, si son pertinentes otras pruebas,. la sólo "observación" visual
de un fenómeno no garantiza nada.

En cuanto a los resultados obtenidos, habría que comprobar si se pueden
reproducir, habría que intentarlo a fin de comprobar si estadísticamente son
consistentes con un fenómeno real, o ha sido simplemente una casualidad que
no hemos controlado adecuadamente.

Por último, ¿se puede acceder al contenido completo del estudio realizado?
Normalmente resulta sospechoso un estudio cuyo contenido es más un extracto
que un informe completo.

En la actualidad se está llevando, al menos, una investigación tras la
muerte de María Gómez Cámara, esta corre a cargo del SEIP tal y como
mencioné más arriba. Dicha investigación, de la cual podemos algunos
resultados en www.elseip.com, adolece de algunos defectos de base que hacen
que sus resultados presentes y futuros puedan ser puestos en duda ya desde
un principio.

¿Podemos analizar en qué consiste la evaluación que se está llevando a cabo
del fenómeno? Veamos: en los siguientes enlaces, ya citados anteriormente:
http://www.ctv.es/USERS/seip/breves57.htm y
http://www.ctv.es/USERS/seip/breves58.htm podemos encontrar el comienzo de
esta "investigación".

¿Qué "estudia" el SEIP? ¿Cuál es el diseño de su "investigación"? Según
aparece en estos enlaces, concretamente en el "convenio" firmado con el
Ayuntamiento, sólo se habla de hacer fotos, supongo que para compararlas con
otras posteriores: ¿Para qué? ¿Qué se espera encontrar? ¿Qué hechos
confirmarían su hipótesis? ¿Qué hechos la desmentirían? (¡anda!, si no han
hecho ninguna) ¿Qué controles impondrán?... Todo por una razón muy sencilla,
es de suponer que su investigación consista en algo más que un pasatiempo
típico de periódico: busquen las diferencias entre estas dos fotos,
normalmente estos pasatiempos no tienen más implicación.

Veamos los pasos que seguirían a un diseño de este estilo, no sé si
intencionada o ignorantemente, mal establecido. Supongamos que aparecen
diferencias en fotos posteriores, supongamos que éstas tienen carácter
antropomórfico (discutible), ¿qué haremos?; ¿intentaremos justificar su
aparición a posteriori?; si no hemos controlado adecuadamente la formación
¿podremos elaborar una hipótesis completa sobre la formación?; si con la
información de la que disponemos no podemos explicar estas "apariciones"
¿asignaremos un origen paranormal? Bien, la ventaja es que así llegaremos a
una conclusión interesada a la parte, no en vano SEIP viene de Sociedad
Española de Investigaciones Paranormales, ya tenemos trabajo, libros,
publicaciones, programas de radio o televisión.

Continuando con la crítica de la "investigación", difícilmente se podrá
hacer un diseño experimental si no se aclara qué se espera estudiar, con lo
que volvemos al inicio de este texto. Lógicamente dicho diseño aclarará cuál
es el objetivo de la "investigación".

Básicamente da la sensación, de nuevo, de que lo que se pretende es hacer un
registro de, entre todas la "manchas", cuáles son de carácter
antropomórfico, este registro carece de valor si no se acompaña de un
registro del resto ya que es necesario hacer un seguimiento estadístico.

Otro problema del diseño de la experiencia y que ya hemos apuntado en un par
de ocasiones: ¿qué se considera forma antropomórfica? No sirve el criterio:
"ahí se puede apreciar", "yo si lo veo, hay que fijarse",. Habrá que definir
claramente este concepto puesto que el resultado de una investigación no
puede quedar al arbitrio del investigador, sobre todo si este puede estar
interesado en obtener un tipo de resultado. Y si acabamos con situaciones
como que sin comerlo ni beberlo acabemos con libros como Tumbas sin nombre
(http://www.luismarianofernandez.com/PAGINAS/sinopsis.html), en el que
directamente le buscan una vida, un pasado y una explicación a unas caras;
eso sí, como se dice en la reseña del libro: "En un experimento pionero
coordinado por José Manuel G. Bautista y Rafael Cabello, utilizando
avanzados programas informáticos policiales y con el asesoramiento de
Salvador Ortega Mallén, fundador de la Policía Científica Española, se han
obtenido pruebas sorprendentes."

A ver si algún día tengo tiempo y hago un "experimento pionero" (bueno, ya
sería el segundo) y aplico avanzados programas informáticos policiales a
unas pelusillas que sospechosamente aparecen debajo de mi cama y que yo
juraría que se parecen a Rajoy.

Pues ahora resulta que el SEIP está obteniendo los primeros resultados y,
por supuesto, van en la línea que apuntaba anteriormente, podemos
encontrarlos en Internet: http://seip.crackdown.biz/breves61.htm. Aquí
aparecen fotografías, comparaciones, hipótesis, metodología (que surge de
pronto cual cara), hipótesis (que uno ya se olía), etc.

Vamos a comentar el tema, no sin antes pararme en una frase que me parece
antológica: "Desde el punto de vista de la parapsicología, los fenómenos
paranormales tienen una lógica psíquica y estarían potenciados por el efecto
mental de los individuos", a mí es que esta literatura me emociona.

En primer lugar, las fotos en las que se comparan caras en formación y
rostros más formados: aparte de la coloración de las fotografías, ¿hay
alguna diferencia sustancial? No es que esta cuestión sea fundamental, no es
ningún misterio que unas manchas de humedad evolucionen, pero ya dice mucho
del tema si esto se presenta como un ¡hallazgo!

En segundo lugar, nos dicen que el estudio se centrará en tres variables,
parece justo, estos son: el suelo de la casa, la humedad y (como "no se
concibe algo trascendental que pudiese causar un fenómeno paranormal sin la
acción de la mente", otra gran frase sin significado y que sitúa fuera de la
realidad demostrable aquello que se pone como objeto de estudio) el
potencial psíquico de la dueña de la casa.

Claro María falleció y, parece ser que han aparecido nuevas caras, la última
variable resulta difícil de comprobar (si es que fue posible en alguna
ocasión), no hay problema, otra hipótesis: al enfermar de manera
irreversible el estado alterado de conciencia derivado de su enfermedad pudo
detonar la aparición de las mismas. La consecuencia es que las nuevas
hipótesis sirven como demostración de la veracidad de la anterior hipótesis.
Es decir se están construyendo castillos en el aire usando como material de
construcción aire.

En cuanto a las referencias a los "laboratorios" (como si eso fuera sinónimo
de rigor y credibilidad), muestras, ¿envases aislantes?, y demás no tienen
ningún sentido ya que no se define nada de ellos: Ni se explica qué se
analiza, ni el método ni el objetivo, y lo que se insinúa lo es sin claridad
alguna. En fin que seguimos con la misma situación mucho hablar por hablar,
sin nada concreto y, por supuesto, sin fundamento.

Vemos, en definitiva, un amago de investigación sin objetivos, con unas
conclusiones ya preestablecidas y que en ningún momento son puestas a
prueba, de hecho cualquier acontecimiento es usado para confirmarlas. A mí
si me dicen que la verdadera explicación es que hay muchas familias que
comen de estos inventos y que su sustento depende de ellos, casi estaría
tentado a callarme pero lo que no me gusta es que encima utilicen estos
argumentos tan zafios y vacíos de contenido para ganarse el sustento: es
preferible ser un novelista que un investigador incompetente, ¿o no?


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2. LA GRAN FUGA DE "EL SEMANAL"
Por Fernando L. Frías Sánchez

No sé quién inventaría la expresión "cultura de suplemento dominical", pero
no está mal pensada: tradicionalmente los suplementos de fin de semana de
los periódicos nos ofrecen reportajes y artículos de fondo que proporcionan
una información amena y accesible sobre muchos temas que si no fuera por
ellos nos resultarían completamente desconocidos. Pueblos exóticos,
descubrimientos científicos, grandes acontecimientos políticos... por
supuesto, los suplementos dominicales no los tratan con la profundidad y el
rigor de las publicaciones especializadas, pero hay que reconocerles el
mérito de acercarnos a ellos; de proporcionarnos, aunque sea en dosis
reducidas y fáciles de digerir, un poquito de cultura.

Salvo en el caso de "El Semanal", por supuesto.

"El Semanal", suplemento dominical distribuido por un buen número de
periódicos españoles, ha optado por un camino completamente distinto: rara
es la semana en la que no nos ofrece algún reportaje que, en lugar de
intentar ilustrarnos sobre la realidad que nos rodea, nos cuenta una
majadería paranormal. Las profecías de Nostradamus, los ovnis, la
astrología... nada escapa a la curiosidad de los reporteros de "El Semanal",
que por lo visto, conscientes de que no pueden aspirar a competir con
"Nature", "Science" o la "Revista de Occidente", intentan con todas sus
fuerzas desbancar a "Más Allá" o "Año Cero".

Pongamos por caso el reportaje publicado el pasado 4 de abril bajo el título
"La Gran fuga del Reich". A pesar de presentarse como "Historia", el
artículo constituye toda una lección de pseudohistoria. O quizá de
"historieta", porque eso es más o menos lo que nos cuenta: firmado por Paula
A. Baccaro, el reportaje parte de una base real, la fuga a Argentina en 1945
de los submarinos alemanes U-530 y U-977, para especular con la posibilidad
de que Hitler, Eva Braun y con otros jerarcas nazis hubieran huido de
Alemania a bordo de ellos.

A decir verdad, Paula A. Baccaro no se atribuye el mérito de haber inventado
esta hipótesis: se limita a reflejar las conclusiones que dos periodistas
argentinos, Juan Salinas y Carlos Di Napoli, han publicado en su libro
"Ultramar Sur, la última operación secreta del Tercer Reich", una obra que
culmina una larga investigación que ha arrojado datos como que el U-977
llegó a Argentina con una tripulación incompleta (faltaban dieciséis
hombres), o que "el contenido de los interrogatorios [de los tripulantes]
fue declarado secreto", lo cual alimenta las sospechas de que esas "16
plazas libres" fueran ocupadas por altos cargos del régimen nazi. Datos
reales, ciertamente, pero no tan misteriosos; la investigación de Salinas y
Di Napoli no ha debido ser tan exhaustiva si no han descubierto que esos
interrogatorios fueron desclasificados hace ya muchos años, y que su
contenido permite conocer la razón de que la tripulación del U-977 no
estuviese completa: al conocer la noticia de la rendición de Alemania, los
dieciséis tripulantes casados decidieron abandonar el buque a la altura de
Bergen, en Noruega. Un dato confirmado por los registros de prisioneros de
guerra: los dieciséis tripulantes fueron capturados e internados por las
tropas británicas.

Y si de este y otros muchos "patinazos" se deduce que la hipótesis de Salina
s y Di Napoli no está precisamente bien fundamentada, también hay que decir
que no es ni mucho menos nueva: la leyenda de la huida de Hitler y otros
jerarcas nazis a bordo de aquellos submarinos ha sido repetida en
innumerables ocasiones. Añadiendo muchas veces detalles del más puro
desmadre ufológico: desde que su destino fue una base secreta situada en la
Antártida (tras lo cual los tripulantes de los submarinos, no se sabe si
para despistar o por pura imbecilidad, se fueron a Argentina a entregarse)
hasta que la carga de los U-530 y U-977 incluía no sólo a los peces gordos
del nazismo, sino también piezas, motores y mecanismos con los que los
científicos del Reich se pusieron a fabricar platillos volantes. En
definitiva, una historieta desquiciada que ninguna revista seria se dignaría
a reflejar en sus páginas.

Pero sí "El Semanal". Que debe estar intentando crear un nuevo estilo: el de
la "incultura de suplemento dominical".


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3. EL CASTILLO FANTASMA DE ANTENA 3
Por Julio Arrieta

La pasada noche del martes, 6 de abril, tuve la desdicha de contemplar una
edición de 'El castillo de las mentes prodigiosas', el último 'intimity show
' ideado por la factoría Gestmusic y emitido por Antena 3 en horario
nocturno de privilegio.

Cuando se empezó a hablar de este programa el punto de partida parecía
interesante. Promocionado como «experimento sociocientífico», se trataba de
someter a una serie de dotados -entiéndase en el sentido metapsíquico del
término- a una serie de desafíos que pondrían a prueba sus supuestos
poderes, todo ello bajo la atenta mirada de un tribunal. Por supuesto, el
resultado no tiene nada que ver con todo eso. 'El castillo...' es una vuelta
de tuerca más al modelo de 'Gran Hermano', con dos extras: uno, el escenario
es bastante más hortera; dos, los tipos que discuten, gritan, comen, beben
(mucho) y se meten mano son brujos. El crítico de televisión José Javier
Esparza acertó de pleno al explicar que «lo más llamativo de 'El castillo de
las mentes prodigiosas' es el irónico talante del título: en este programa
no hay castillos, no hay prodigios y, por lo que se va viendo, tampoco hay
mentes. De momento, lo que hemos podido aprender es que Paco Porras cura las
hemorroides a lengüetazos, y con eso está dicho todo».

La otra noche también pudimos aprender, de la mano del mismo arúspice, que
los celtas fecundaban la tierra con un ritual de magia simpática consistente
en copular con el suelo, junto a un dolmen. Por lo demás, los prodigios
brillan por su ausencia, aunque sí que es algo paranormal que semejante
circo de tres pistas resulte asombrosamente aburrido.

Las pruebas consisten en la continua escenificación de todo tipo de rituales
majaretas que harían enrojecer de vergüenza a sujetos como Eliphas Levi o
Papus. Difícilmente semejantes exhibiciones podrían servir en modo alguno
para comprobar nada, así que se deduce que el «experimento sociocientífico»
es una broma para darle exotismo al zurriburri, que organizan los
taumaturgos del castillo de palo, un día sí y otro también. Aquellos que
creen que este programa es útil de algún modo, al poner en evidencia el
sinsentido de las mancias que practican sus concursantes, pecan de
inocencia. Pitonisas como Lola y ocultistas como Porras se ponen en
evidencia ellos solos todo el rato, y en ello reside buena parte de su
popularidad. Lola, por ejemplo, llegó a la primera división televisiva en
'Crónicas marcianas' gracias a sus continuas apariciones en los programas de
zapeo, que recogían sus celebradas meteduras de pata en el espacio que tenía
en una televisión local. ¿Quién no recuerda aquellos enfados con la gente
que le tomaba el pelo por teléfono? ¿Aquel «te vi a ponéh doh velah negrah,
bazura», que la llevó a la fama y la convirtió en un icono 'freaky-trash-pop
'? Este tipo de personajes viven de ser puestos en evidencia constantemente,
y 'El castillo...' es el altavoz ideal para sus andanzas, además de suponer
la importación de nuevos monstruos de la cosa basurera como Leevon Kennedy,
el divino Otelma y el conde Luconi, próximas fuentes de inspiración para el
'marciano' Carlos Latre, a buen seguro.

Sobre la presencia del astrofísico y escéptico Javier Armentia en el
tribunal que debe juzgar las supuestas facultades de los castellanos
prodigiosos, poco puedo decir. A mi juicio, su presencia en el espacio no
tiene sentido, si dejamos a un lado el marcado gusto por la diversión del
interesado. Sin embargo, no creo que sea bueno para su prestancia como
divulgador y personaje público con cierto peso el compartir cátedra y sastre
con Aramís Fuster, el padre Apeles, Sebastián D'Arbó y Gabriel Carrión. No
acabo de entender cómo encaja un escéptico como él en un colegio cuya misión
es dilucidar qué brujos son eficaces y cuáles no.

En el programa del miércoles pasado, Armentia estuvo eclipsado todo el rato
por el padre Apeles, muy puesto en estas lides, por Carrión y por D'Arbó. A
la hora de nominar, casi su única intervención, el director del Planetario
de Pamplona aprovechó para indicar que a él le molestan especialmente los
ocultistas que juegan con la salud de la gente y recordó que Porras afirmó
en su día que era capaz de curar el SIDA. El aludido lo negó de inmediato,
pero no fue necesario, porque los argumentos de Armentia desaparecieron bajo
el peso de la frase de la noche: «Toca Lola, toca». Leevon Kennedy pedía a
la pitonisa que tanteara sus pechos para comprobar su autenticidad
inmaculada de silicona. Esto es el núcleo de 'El castillo de las mentes
prodigiosas'. Evidentemente, la capacidad de Armentia como divulgador y como
científico no se ve mermada por intervenir en este programa. Pero su
prestancia queda algo abollada. Cuando uno rompe un plato, le llaman
rompeplatos. Si lo hace en la tele, se transforma de cara al público en el
Atila de las vajillas.

Por suerte, la prodigiosa fortaleza se ha pegado un batacazo con la
audiencia. El hecho de que el programa no haya remontado a pesar de la
desaparición de su directo rival 'Gran Hermano VIP' es un buen indicio de la
sensatez general.


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4. ACTAS Y COMENTARIOS DEL CONGRESO SOBRE EL CONGRESO SOBRE SUPERSTICIÓN,
CREENCIA Y PSEUDOCIENCIA
Por Joan Soler Enfedaque.

Algunos quizás aún se acuerden del I y II Congreso Nacional sobre las
Pseudociencias (Zaragoza-1993, Pamplona-1995) que realizó ARP-SAPC. En esa
misma línea, la Sociedad Asturiana de Filosofía (SAF) organizó, en Gijón (27
a 29 de noviembre del 2002), las Jornadas sobre superstición, creencia y
pseudociencia, en las que se trataron todo tipo de temas relacionados con
estas lacras.

Las Actas de dichas Jornadas se pueden pedir a la Editorial Pentalfa, a
través de la Fundación GB, que vende las actas de las Jornadas al precio de
12 euros (más gastos de envío).

En la Introducción (de José María Laso Prieto, Presidente de La Fundación
Isidoro Acevedo) de dichas Actas se habla de lo acaecido en dichas Jornadas:

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Unas Jornadas Racionalistas necesarias

Lamentablemente, vivimos en una etapa histórica que se caracteriza por el
predominio del irracionalismo. Tanto en los diversos medios de comunicación,
como en tertulias radiofónicas y televisivas, así como en espectáculos y
conversaciones privadas, proliferan temas como la astrología, los
horóscopos, las profecías apocalípticas, la parasicología, los ovnis, los
hechizos y la brujería, etc., a unos niveles inusitados en otras épocas de
la historia humana. Personalmente tuve la oportunidad de profundizar en ello
cuando la emisora radiofónica Radio Vetusta, de Oviedo, me pidió que
participase en un debate sobre el tema. Se trataba de confrontar los
argumentos racionales frente a los totalmente irracionales que propugnaban
un sacerdote parasicólogo y la autodenominada Bruja Mayor de Asturias. La
defensa de la racionalidad la asumimos el joven hijo del concejal ovetense
Rodrigo Grossi -fallecido trágicamente en un accidente de circulación en
Kenya- y el autor de esta reseña. En el debate ambos racionalistas pudimos
comprobar la endeblez de los argumentos irracionalistas tan típicos. Por
ello me congratulé mucho cuando me enteré que la prestigiosa Sociedad
Asturiana de Filosofía (SAF) había organizado unas Jornadas dedicadas a
profundizar en los temas de Superstición, creencia y pseudociencia. Esas
Jornadas tuvieron como subtítulo: Cuando se apagan las luces de la razón.

Tales Jornadas se desarrollaron en la ciudad de Gijón los días 27, 28 y 29
de noviembre del año 2002, en el Centro Municipal Integrado "Barrio de la
Arena" con asistencia de un público numeroso y atento. El Programa de las
Jornadas se desarrolló de la siguiente forma:

Tras una interesante presentación del presidente de la SAF, el profesor
Emilio Jorge González Nanclares, Gustavo Bueno Martínez (Catedrático Emérito
de Filosofía de la Universidad de Oviedo) desarrolló el tema de 'El concepto
de creencia y la Idea de creencia'. Algo más de una hora después,
Alberto Hidalgo Tuñón, profesor de Filosofía de la Universidad de Oviedo
abordó con profundidad el tema: ¿Ciencia, para qué? Funciones sociales
versus funciones gnoseológicas -Es de destacar en estas Actas, como digno
homenaje, que con posterioridad a tales Jornadas el profesor Hidalgo Tuñón
ganó, en una brillante oposición, la Cátedra de Filosofía Contemporánea de
la Universidad de La Coruña-. La tarde de esta primera Jornada, organizada
por la SAF, se completó con una conferencia de Fernando Miguel Pérez Herranz
(profesor de Filosofía de la Universidad de Alicante) sobre el tema de 'La
Pseudociencia, contrafigura de la Ciencia'. Esta Jornada se completó con una
Mesa Redonda en la que los conferenciantes mencionados debatieron sobre el
tema común desde sus respectivas perspectivas.

La segunda Jornada se desarrolló el Jueves 28 de noviembre de 2002, en el
mismo Centro Municipal. Se inició a la hora lorquiana de las cinco de la
tarde, con el siguiente Programa; Conferencia del profesor Javier Armentia
Fructuoso (Director del Planetario de Pamplona) y el tema desarrollado fue
con el sugerente título de '¿Por qué creemos en cosas increíbles?',
seguidamente el profesor Félix Ares de Blas (Presidente de ARP-Sociedad para
el Avance del Pensamiento Crítico y Director del Museo de la Ciencia,
Miramón Kutxa de San Sebastián) disertó sobre el tema de '¿Existen los
extraterrestres?'

La siguiente conferencia de la Jornada la desarrollo Emilio Jorge González
Nanclares (Anfitrión y Presidente de la Sociedad Asturiana de Filosofía)
sobre el tema 'El enigma de la pirámide'. La Jornada finalizó -al igual que
la anterior- con una Mesa Redonda sobre el tema en la que cada uno matizó
sus respectivas posturas.

La tercera y última Jornada tuvo lugar el viernes 29 de noviembre del año
2002. A partir de las cinco de la tarde el profesor Isaac Amigo Vázquez
(Profesor de Psicología de la Universidad de Oviedo) expuso el tema 'El mito
de las Estrellas' basado en un libro del mismo título publicado sobre
astrología. La última conferencia corrió conjuntamente a cargo del profesor
Gustavo Bueno Sánchez (Profesor de Filosofía de la Universidad de Oviedo) y
Chelo Mir (Subdirectora de "Otra Dimensión") quienes disertaron sobre el
tema de Superstición y medios de comunicación. La jornada finalizó -al igual
que las anteriores- con una Mesa Redonda en la que cada participante sostuvo
sus respectivas posiciones.

En su conjunto, la actividad racionalista abordada en las tres Jornadas, fue
muy interesante y cumplió con creces la intención que con su realización
perseguían los organizadores. Es decir, abordar desde la más estricta
racionalidad científica toda una serie de fenómenos que están siendo
utilizados para difundir lo que sin duda debe ser calificado con
Superstición, creencia y pseudociencia.

Aunque por limitaciones de espacio y tiempo, no podemos abordar en
profundidad el desarrollo de tan interesantes debates, y que Vds. podrán
leer a continuación, sí queremos dar una idea general de su desarrollo. La
aportación del profesor Gustavo Bueno Martínez fue la más destacada de las
Jornadas. Su ponencia 'El concepto de creencia y la Idea de creencia'
abordó, desde la perspectiva del materialismo filosófico, una idea, como la
de creencia que tanto se utiliza por algunos irracionalistas cuando
sostienen "Es que yo creo". Gustavo Bueno utilizó la distinción entre la
perspectiva emic y la perspectiva etic para criticar el psicologismo
subjetivista de la idea de creencia. Como es sabido tal distinción entre
emic y etic, fue acuñada por K. L. Pike para diferenciar las dos
perspectivas alternativas (no disyuntivas) en las que habrán de situarse los
cultivadores de las ciencias humanas (lingüistas, etnógrafos, antropólogos,
historiadores, ...) pero también los cultivadores de ciencias etológicas y,
desde luego, los juristas, militares, y hombres en general, en el momento en
que se disponen a interpretar los actos o productos de otros hombres o de
otros grupos sociales. En efecto: 'émic' sería lo que está dentro, lo
interior a la conciencia del agente. Lo 'etic', en cambio, es lo exterior a
esa conciencia, lo que permanece fuera. De ese modo sería 'émica' la
descripción de la perspectiva que se sitúa en la perspectiva del actor o
participante, y 'ética' la que se refiere a lo que el observador o sujeto
gnoseológico capta y analiza desde su propia situación.

La ponencia del profesor Alberto Hidalgo Tuñón suscitó también una gran
expectación entre el público asistente a las Jornadas racionalistas.
Expectativa que se vio confirmada por la brillantez que el conferenciante
desarrolló en el tema de '¿Ciencia para qué? Funciones sociales versus
funciones gnoseológicas'. Esta ponencia resaltó la relevancia de la ciencia
para la consecución del progreso social, a la vez que adoptó una posición
sobre la gran influencia que los factores sociales tienen para el propio
desarrollo de la ciencia. En ese sentido la concepción de Alberto Hidalgo
sobre la ciencia se sitúa en una perspectiva similar a la del profesor e
historiador británico de la ciencia, John D. Bernal.

La conferencia del profesor Fernando Pérez Herranz sobre el tema "La
Pseudociencia, contrafigura de la Ciencia" causó una gran expectación y me
recordó mucho a la conferencia titulada '¿Cómo desenmascarar a falsos
científicos?' que desarrolló el profesor Mario Bunge en Tribuna Ciudadana de
Oviedo, y en la que yo hice las veces de presentador al público.

La conferencia de Javier Armentia Fructuoso, "¿Por qué creemos en cosas
increíbles?" fue muy útil para conocer la incidencia que diversos factores
irracionales tienen en la génesis de creencias que inducen al gran público a
creer en esas cosas. La conferencia de Félix Ares de Blas sobre el tema
'¿Existen los extraterrestres?', nos sirvió para conocer la total falta de
credibilidad de la tal existencia, entre otras causas debido a los límites
que a los desplazamientos cósmicos oponen las grandes distancias cósmicas, a
la imposibilidad de que un vehículo cósmico supere el límite que impone la
velocidad de la luz, o a la crítica de la generalizada creencia 'altruista'
de ¿por qué vamos a considerar que estamos solos en el universo?

El presidente de la SAF, Emilio Jorge González Nanclares, desarrolló
brillantemente el interesante tema de 'El enigma de la Pirámide'. Fue una
buena síntesis de las muchas hipótesis que se han emitido tradicionalmente
sobre la problemática de las Pirámides. Es un tema que siempre me ha
interesado y que se acrecentó cuando tuve la oportunidad de penetrar un
trecho por el interior de la Gran Pirámide de Keops, en la meseta de Gizeh.

La conferencia de Isaac Amigo Vázquez, sobre el tema de 'El mito de las
Estrellas', puede muy bien asimilarse a los trabajos que acerca de tal tema
desarrolló Isaac Asimov.

La conferencia final de las Jornadas racionalistas la desarrollaron
conjuntamente Gustavo Bueno Sánchez y Chelo Mir. Resultó muy sugerente por
suponer una adecuada explicación de las razones que han llevado a los
diversos canales televisivos a interesarse por los temas que han sido
abordados con rigor en las distintas conferencias integradas en las Jornadas
que reseñamos. Sólo nos queda felicitar a la SAF por la perfecta
organización de estas Jornadas y por la interesante temática que se abordó
en ellas.

José María Laso Prieto
Presidente de La Fundación Isidoro Acevedo

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A continuación exponemos la relación de las diferentes charlas:

1ª Jornada (Día 27, miércoles)

-Presentación por Emilio Jorge González Nanclares.
Charla de Gustavo Bueno Martínez: El concepto de creencia y la Idea de
creencia

-Presentación por Marcelino Javier Suárez Ardura.
Charla de Alberto Hidalgo Tuñón: ¿Ciencia para que? Funciones sociales
versus funciones gnoseológicas

-Presentación por Alberto Hidalgo Tuñón.
Charla de Fernando Pérez Herranz: La Pseudociencia, Contrafigura de la
Ciencia

2ª Jornada (Día 28, jueves)

-Presentación por Manolo González Riera.
Charla de Javier Armentia: ¿Por qué creemos en cosas increíbles?

-Presentación por Emilio Fernández Riestra.
Charla de Félix Ares de Blas: COVER-UP Génesis de un cuento de hadas

-Presentación por Laura Díaz Díaz.
Charla de Emilio Jorge González Nanclares: El enigma de la pirámide

3ª Jornada (Día 29, viernes)

-Presentación por Salvador Centeno Prieto.
Charla de Isaac Amigo Vázquez: El mito de las estrellas

-Presentación por Javier González Fernández.
Charla de Gustavo Bueno Sánchez: Pinceladas históricas sobre la realidad de
la superstición

-Presentación por Gustavo Bueno Sánchez.
Charla de Gustavo Bueno Sánchez y Xelo Mir: Superstición y medios de
comunicación


=== DOSSIER DE PRENSA ===============================================

1. ARTHUR CONAN DOYLE Y LAS CIENCIAS OCULTAS
Un cuento de hadas
Por Pablo Capanna
(Artículo publicado originalmente en el suplemento FUTURO de PÁGINA 12)

La puerta giratoria del hotel aún no había cesado de moverse, pero el
escritor ya estaba paseando la mirada sobre los floreros de peltre, las
mustias palmas y los rostros de los pasajeros que se aburrían en los
pomposos sillones del lobby.

El recién llegado acudía atraído por el angustioso llamado que le había
hecho una persona a la que sólo conocía de nombre por los diarios. Se
trataba de un abogado indio que había pasado tres años en la cárcel desde
que un anónimo lo acusara de cometer misteriosas mutilaciones rituales de
ovejas, vacas y caballos. Era la clase de tropelía que hoy algunos
atribuirían a los extraterrestres, pero en el Birmingham de 1907 bastaba con
ser un descendiente de parsis ("los adoradores del fuego" de
Bombay) para ser sospechoso. Gracias a un petitorio firmado por diez mil
ciudadanos, George Edalji había quedado en libertad, pero sin poder
recuperar su buen nombre. El indio pensaba que quizás un conocido escritor,
con buena llegada a la prensa, podría ayudarlo.

El novelista recorrió con la mirada a todos los ociosos que poblaban el
lobby, y en un instante no sólo supo cuál era Edalji, fácilmente reconocible
por su tez oscura; también tuvo la certeza de que el hombre era inocente.

El hombre estaba leyendo el diario, y lo sostenía muy cerca de los ojos;
hasta parecía leerlo de costado. Era un miope con fuerte astigmatismo,
infirió el escritor, que antes había sido médico. Precisamente la clase de
persona que nunca habría podido cometer los crímenes que se le imputaban y
encima ingeniárselas para eludir a Scotland Yard. Con la intervención del
novelista, George Edalji fue rehabilitado. Años más tarde, otro inocente
llamado Oscar Slater salió en libertad una vez que el mismo escritor logró
esclarecer el homicidio del cual había sido acusado. Eran casos reales,
dignos de Sherlock Holmes. Como que el escritor era nada menos que sir
Arthur Conan Doyle.

En esos tiempos victorianos triunfaba el inductivismo, y las "deducciones"
de Holmes (que, en rigor, eran inferencias) representaban el triunfo de ese
racionalismo científico-policial inaugurado por él.

Auguste Dupin de Edgar Allan Poe y que triunfó con Hércules Poirot, antes de
que la novela negra impusiera personajes más violentos. Pero es sabido que
sigue vivo en las páginas de este suplemento. Se diría que hasta aquí todo
era previsible: la mente lógica y la capacidad de observación de Conan Doyle
triunfaban tanto en la realidad como en la ficción. De no ser porque trece
años más tarde el mismo escritor cayó víctima de una burda estafa y anunció
al mundo que tenía en sus manos pruebas de la existencia de las hadas,
fotografiadas con película Kodak por dos adolescentes de Yorkshire.

Sería fácil decir que para entonces Conan Doyle estaba senil, pero apenas
contaba sesenta años, y de acuerdo a las leyes actuales ni siquiera lo
hubieran dejado jubilarse. Tan poco caduco estaba que hasta el fin de sus
días siguió escribiendo y publicando.

¿Qué había ocurrido en su mente para que abdicara de la actitud crítica de
Sherlock y permitiera que el crédulo Watson se impusiera, como irónicamente
comentó Chesterton?

El hombre que invento a Sherlock

Arthur Ignatius Conan Doyle (1859-1930), más conocido por su tercer nombre,
era hijo de un burócrata aficionado a la pintura que alguna vez llegó a
ilustrar alguno de sus libros. Su padre era alcohólico y depresivo crónico.
Siendo Arthur adolescente, lo recluyeron en un asilo, del cual logró escapar
una vez, pero volvieron a encerrarlo.

Quien lo reemplazó en el rol paterno fue el doctor Brian Waller, un
pensionista que mantenía una relación íntima (jamás admitida) con su madre.
Waller fue quien lo ayudó en sus estudios y lo orientó hacia la medicina.

Cuando estudiaba en la Universidad de Edimburgo, Doyle conoció al Dr. Bell,
un profesor reconocido por su maestría para el diagnóstico, a quien tomó
como modelo para la figura de Sherlock Holmes. Siendo médico, trabajó a
bordo de barcos mercantes, incluyendo un ballenero, pero a los dos años se
casó y pudo instalar su consultorio en Portsmouth. Para redondear sus magros
ingresos, comenzó a escribir historias policiales, con tanto éxito que en
1891 pudo abandonar la medicina.

A comienzos del siglo XX, la Corona británica quiso desembarazarse de los
colonos bóers que, como bien saben los lectores de H. Ridder Haggard, habían
hecho el trabajo sucio de echar a los zulúes de sus tierras, y emprendió
contra ellos una guerra particularmente cruel.

Conan Doyle se enroló y tuvo un gran desempeño en el hospital de
Bloemfontein. El título de "sir" con el cual lo conocemos, no le fue
otorgado por sus novelas ni por su actuación como médico militar sino por el
libro sobre la guerra bóer que escribió para defender a Inglaterra, acusada
de cometer atrocidades y montar los primeros campos de concentración.

Su devoción por la causa patriótica lo llevó a enfrascarse en una polémica
con George B. Shaw, quien había puesto en duda el heroísmo del capitán y la
tripulación del "Titanic". Cuando estalló la Primera Guerra Mundial quiso
volver a enrolarse en la Marina pero fue rechazado por su edad avanzada. Una
de sus propuestas (equipar a los marineros con salvavidas inflables) fue
aceptada por el Almirantazgo, pero sus advertencias sobre la guerra
submarina sólo fueron tenidas en cuenta por
el joven Winston Churchill. De todos modos, se las ingenió para escribir
seis tomos sobre La campaña británica en Francia y en Flandes.

Su mayor fama se la dieron las aventuras de Sherlock Holmes, pero también
incursionó en la ciencia ficción, con novelas como The Poison Belt (1913) y
El mundo perdido (1912), arquetipo de todos los parques jurásicos que el
cine nos ha dado. Pero, sin duda, su peor performance fue el affaire de las
hadas, al cual se entregó con tanto entusiasmo como ingenuidad.

Voces del más allá

La familia de Doyle era católica, y Arthur había estudiado en un colegio
jesuita, pero al llegar a la edad adulta rechazó cualquier padrinazgo
eclesiástico que podía haberlo ayudado en su carrera y se proclamó
agnóstico.

De hecho, el suyo era un agnosticismo bastante peculiar, porque desde los 22
años asistía a esas sesiones espiritistas que por entonces seducían a la
clase culta, rodeadas como estaban con cierta aura de ciencia experimental.
Cien años más tarde, la situación iba a repetirse con la parapsicología.

El espiritismo había nacido cuando las hermanas Fox, de Hydesville (Nueva
York), anunciaron que podían recibir mensajes de los muertos bajo la forma
de unos golpes secos conocidos como raps: los raperos de entonces venían del
más allá.

Para 1855, tenían dos millones de creyentes. Cuando en 1888 Margaret Fox
confesó públicamente que podía producir los raps haciendo crujir los dedos
de los pies, amén de otros trucos, el movimiento decayó, pero fueron muchos
los que se resistieron a admitir el fraude. Entre ellos,

Conan Doyle, quien afirmó: "Nada de lo que ella diga puede cambiar
 miopinión".

Pero después de la guerra mundial el espiritismo tuvo un importante
resurgimiento, porque había mucha gente que había perdido familiares y
hubiera dado cualquier cosa para comunicarse con ellos.

Apareado al culto espiritista, pronto convertido en religión, también nació
su versión "científica", la Investigación Psíquica. Del mismo modo, un siglo
después, la pasión por los ovnis daría origen a la
"ufología".

En 1893, Conan Doyle adhirió a la Sociedad para la Investigación Psíquica,
donde militaban nada menos que Lord Balfour, el futuro primer ministro, el
filósofo William James, el biólogo Alfred Russel Wallace y los físicos
William Crookes y Oliver Lodge. Todo ello da una idea del prestigio que
había alcanzado el tema en esos años.

Doyle participó en numerosas sesiones de espiritismo y "mesmerismo"
(hipnosis), pero ni los mejores hipnotizadores lograron ponerlo en trance.
Cuando, como miembro de la Sociedad, tuvo que investigar una casa encantada,
todavía conservaba algo de escepticismo, que se quebró cuando encontraron un
cadáver enterrado bajo el piso. Allí se decidió su conversión.

Por fin, en 1916 Doyle anunció públicamente su adhesión al espiritismo y
comenzó a dar conferencias para divulgarlo. Para entonces, Harry Price, el
aguafiestas que se había hecho famoso desenmascarando médiums fraudulentos,
se entrevistó con él y lo describió como el más crédulo de
todos: dijo que era "un gigante intelectual con corazón de niño". En el
"corazón" estaba la clave de todo.

Encuentro de titanes

En 1920 Doyle conoció al ilusionista Harry Houdini, "el rey de las fugas".
Doyle estaba convencido de que Houdini tenía poderes extrasensoriales y en
su libro Al borde de lo desconocido lo elogió como un gran médium. El mago
era escéptico y se ofrecía para explicar sus trucos a cualquier interesado,
y para convencerlo Doyle lo invitó a participar de una sesión espiritista en
su casa.

Houdini acababa de perder a su madre y estaba especialmente sensible.

Fue así como presenció la séance en la cual Lady Jean, la mujer de Conan
Doyle, escribió unas quince páginas que le dictaba el espectro de la madre
de Houdini. Pero el mago no quedó conforme, porque el fantasma las había
escrito en inglés, siendo que la difunta sólo hablaba idish.

Benévolamente, Conan Doyle le explicó que el contacto entre el mundo de los
vivos y los muertos producía un efecto natural de traducción, sin duda muy
superior a lo que suelen hacer los traductores automáticos de Internet. Pero
Houdini no se convenció.

Las hadas de Cottingley

En el número de diciembre de 1920 del Strand Magazine, el mismo que
publicaba las aventuras de Sherlock Holmes, apareció un artículo de Conan
Doyle que hacía sensacionales revelaciones sobre las hadas y gnomos que,
según el folklore, habitan los bosques ingleses.

El artículo giraba en torno de las cinco fotos que habían sacado en el
verano de 1917 dos niñas de Cottingley (Yorkshire), en las cuales aparecían
acompañadas por varias hadas y hasta un gnomo. Las dos primas, Frances
Wright y Elsie Griffiths, de 10 y 16 años respectivamente, habían logrado
por primera vez registrarlas con una cámara Kodak. Un conferencista llamado
Edward L. Gardner, que luego aportaría más "pruebas", se las había entregado
a Doyle. También había un testigo, un escritor de temas teosóficos llamado
Hodson, que decía haber visto las hadas y corroboraba todos los dichos de
las niñas. De todos modos, admitía que ellas eran las únicas criaturas
inocentes para quienes
estaban dispuestas a posar las hadas.

Doyle incluyó la historia en un libro: El regreso de las hadas (1922).
Cuatro años después, publicó una Historia del espiritismo en dos volúmenes,
ilustrada con nuevas fotografías del otro mundo. Esta vez, se las
proporcionaba un tal Boursnell, quien solía hacer retratos y al revelarlos
descubría a figuras como Julio César detrás de un coronel o Miguel Ángel
protegiendo a un mediocre pintor.

Estéticamente, las fotos de Frances y Elsie eran muy buenas, teniendo en
cuenta la edad de las primas, pero como fraude eran bastante burdas.
Resultaba evidente que las hadas eran figuras de papel colgadas de las ramas
o puestas frente a la cámara. Las chicas aparecían posando, con la
mirada perdida, como si no vieran a las hadas, cuya figura tenía una
iluminación totalmente distinta a la del fondo. Se podía ver una cascada
bastante borrosa, pero las hadas parecían gozar de luz propia. En otra, lo
que aparecía esfumado era el perfil de la modelo, pero no así el del
hada. El gnomo se parecía a Pinocho y las hadas iban peinadas a la moda y
vestidas como figuras prerrafaelistas. Cuando volaban, sus alas no aparecían
movidas.

En esa época, el truco fotográfico era algo que apenas estaba naciendo.
Conan Doyle pidió dos pericias técnicas y obtuvo respuestas contradictorias.
Los técnicos de Kodak certificaron que no había existido doble exposición ni
manipulación de los negativos, aunque prudentemente hicieron constar que
ellos también podían hacerlas. En cambio, otro experto llamado Harold
Snelling juró que eran genuinas y hasta llegó a calcular que las hadas
batían sus alas a una velocidad de 1/50 a 1/100 seg., como si fueran
colibríes.

Las fotos alcanzaron gran popularidad entre los amantes de lo oculto, y el
libro de Conan Doyle ha seguido reeditándose desde entonces. En 1975, en una
entrevista con la BBC, Elsie Griffiths mantuvo la ambigüedad al declarar que
esas imágenes eran "frutos de su imaginación". Pero todo
acabó cuando se descubrió que las figuras habían sido copiadas de las
ilustraciones de un libro infantil de 1915, hechas por Claude Shepperson.
Era un libro en el cual, curiosamente, también aparecía un cuento de Conan
Doyle.

En 1982, Elsie confesó que todas las fotos (¡menos una!) eran trucadas. Pero
los espiritistas, como suele ocurrir, dijeron que estaba senil o que había
sido sobornada.

El efecto Barnum

El famoso empresario P. T. Barnum aseguraba que su circo tenía para ofrecer
"algo a la medida de todos". El psicólogo Paul Meeh propuso llamar "efecto
Barnum" o de "convalidación subjetiva" a esa actitud crédula que lleva a ver
o a interpretar datos ambiguos en función del deseo. Cuando alguien está
predispuesto a ver algo que satisfaga sus expectativas,tendrá menos defensas
que otro para dudar de una "prueba" por dudosa que sea.

Así como cualquier persona puede descubrir "aciertos" en el horóscopo, que
es ambiguo por definición, también ha habido científicos, personas
entrenadas para el pensamiento crítico, que han creído ver canales
marcianos, homúnculos, rayos N o el planeta Vulcano. Reproducir las
experiencias y observaciones por parte de investigadores no comprometidos es
una sabia práctica que previene de las convalidaciones subjetivas.

El padre de Sherlock Holmes cayó en la trampa de Barnum en cuanto las
poderosas defensas de su detective de ficción comenzaron a ceder bajo los
embates de la vida.

Conan Doyle ingresó a la Sociedad Psíquica el año en que a su primera mujer
le diagnosticaron tuberculosis y su padre murió en el hospicio. Pero todavía
le quedaban fuerzas como para resolver casos como los de Edalji y Slater.

Cuando acababa de adherir al espiritismo, en 1918, su hijo Kingsley murió en
el frente de la Primera Guerra Mundial; el mismo año en que moría su hermano
Innes. En 1921, cuando ya andaba entreverado con las hadas, su segunda
esposa descubrió que podía hacer escritura automática y recibir mensajes del
más allá. Las obras de ficción que escribió Doyle en esos años, como El país
de la niebla (1926) y las historias del "Profesor Challenger" ya estaban
dominadas por el ocultismo.

El veterano escritor estaba en las condiciones emocionales apropiadas como
para negarse a ver el fraude. Su madre lo había criado contándole historias
de caballeros andantes, y había creído ciegamente en la misión del Imperio
Británico y en la Carga del Hombre Blanco. Bien podía creer
en las hadas y gnomos del bosque, que de algún modo le resultaban vagamente
conocidos, como que habían aparecido en un libro olvidado. Todo esto, sin
poner en duda su buena fe.

Pero la credulidad no murió con él y los medios han hecho todo lo posible
para multiplicarla, aun antes de que existiera el Photoshop. Las fotos
trucadas con el tiempo llegaron a emular a las reales y la oferta se ha
extendido, desde los monstruos lacustres y los platos voladores hasta el
pavo virtual que almorzó Bush.

En tales condiciones de mercado, quizá no falten interesados en comprar mis
fotos exclusivas de hobbits y elfos grises, incluyendo la secuencia completa
de un picnic de pitufos, que ofrezco en forma exclusiva por este medio.
¡Llame ya!

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2. LE PASÓ AL AMIGO DE UN AMIGO
Por Julio Arrieta
(Artículo publicado originalmente en "El Correo", sábado 3 de abril de 2004)

Historias alarmantes y truculentas circulan de boca en boca y a través de
Internet como si fueran hechos reales; son leyendas urbanas, los mitos de la
modernidad.

¿No se ha enterado? Dicen que pasó hace unos días en Llodio. Dos árabes
entraron a cortarse el pelo en una peluquería de la localidad alavesa y, al
marchar, olvidaron una mochila. Las dueñas del establecimiento la recogieron
y decidieron guardarla por si los descuidados muslimes volvían por ella. Al
abrirla para comprobar su contenido, las jóvenes descubrieron fajos y fajos
de billetes. Los árabes volvieron y, agradecidos porque las peluqueras no se
habían apoderado del dinero, les transmitieron el siguiente aviso: «No
bebáis Coca Cola a partir del 1 de abril. Puede ser peligroso». Este relato
es falso. En realidad, se trata de una leyenda urbana.

La historia de los terroristas que comparten un amenazante secreto con sus
benefactores circula desde hace días de boca en boca y por correo
electrónico. Se presenta con diversas variantes, en las que cambian el
número de árabes -uno, dos, cuatro...-, la ciudad donde ocurre el incidente,
el receptor del mensaje -que va desde una peluquera a un simple transeúnte,
pasando por un camarero o un policía municipal- y el plazo a partir del cual
no se podrá consumir el famoso refresco sin riesgo de contraer una grave
infección.

A pesar de que el relato del 'soplo de los árabes' es muy popular estos días
y ha generado cierta alarma, está documentado por los especialistas desde
hace más de diez años, por lo menos en la versión con Coca Cola incorporada,
elemento que no está siempre presente. Esta leyenda tiene incluso un título
semioficial: 'El terrorista agradecido'. Forma parte del folklore
relacionado con este refresco, un pequeño universo legendario, conocido como
'Coke-lore', que ha llevado a la multinacional de Atlanta a destinar una
sección de su página web a desmentir todo tipo de bulos. De hecho, hay un
comunicado oficial que denuncia la falsedad del incidente del terrorista,
sólo que en la variante que circulaba por Estados Unidos en 2002.

La resistencia a desaparecer de este tipo de rumores no debe sorprender.
Tampoco que varíen con el tiempo, a medida que se extienden por todo el
mundo, pues las leyendas urbanas se comportan con la misma flexibilidad que
los relatos orales tradicionales, en los que cada narrador añade detalles de
su cosecha.

Leyendas mutantes

¿Esto no ocurrió en Nueva York?

El folklorista Harold Brunvand desarrolló el concepto de leyenda urbana y
definió los rasgos característicos de este tipo de relatos en su clásico
estudio 'The vanishing hitchicker', publicado en 1981. En el libro,
detallaba que estas historias, cuyo origen es desconocido en la mayoría de
los casos, sufren todo tipo de modificaciones a medida que circulan
oralmente o, en su vertiente cibernética, a través de mensajes de Internet.

A menudo, los cambios surgen ligados a la actualidad. Así, la versión de la
leyenda del terrorista agradecido que circuló por todo el mundo tras los
atentados del 11-S cuenta que una pareja que visitaba Nueva York en viaje de
novios observó que un hombre de rasgos árabes perdía la cartera al cruzar un
paso de cebra. Después de seguirle varias manzanas y darle alcance, los
turistas consiguieron devolvérsela. Conmovido por el gesto, el misterioso
individuo les dijo: «No visitéis las Torres Gemelas el 11 de septiembre».

En el límite de lo creíble

Cocodrilos en las alcantarillas

Las leyendas urbanas son, por naturaleza, falsas. Sin embargo, incluyen
elementos que les dan cierta verosimilitud, un barniz de credibilidad que no
resiste un análisis riguroso, pero que garantiza su pervivencia. A veces se
convierten en falsas verdades, asumidas como hechos reales por el público.
Por ejemplo, todo el mundo sabe que las alcantarillas de Nueva York están
infestadas de cocodrilos. Se han adaptado hasta tal punto a semejante
hábitat que se han vuelto albinos y ciegos, pues viven en completa
oscuridad.

Esta historia, un clásico del folklore moderno, basa su credibilidad en el
supuesto no comprobado de que los aficionados a las mascotas exóticas se
deshacen de ellas a través del inodoro. Pero nadie se ha encontrado nunca
con uno de estos reptiles, y eso que su leyenda se remonta hasta los años 30
del siglo XX. El tópico de los cocodrilos de alcantarilla se repite una y
otra vez, a pesar de que los biólogos lo han desmentido explicando que estos
animales tropicales no pueden sobrevivir en un ambiente tan frío y repleto
de bacterias nada saludables.

Horror

Este perro turco es muy raro

La ruptura de la normalidad por la aparición del horror es uno de los
elementos fundamentales de las leyendas urbanas. La historia del perro turco
es un ejemplo típico.

Un matrimonio se va de viaje a Turquía. Ella se encapricha de un simpático
animalito que encuentra a la venta en un mercado callejero. «Es un típico
perrito turco», dice el vendedor.

La pareja vuelve a casa con la mascota, que empieza a mostrar un
comportamiento extraño. En este punto las versiones difieren. En las menos
cruentas, el 'perrito' ataca a la dueña. En las más 'gore', se come al bebé
de la pareja. Un veterinario aclara el misterio: la mascota exótica no es
tal, sino una rata gigante.

El catálogo de horrores falsos es interminable. Algunos se han convertido en
clásicos, como la historia de la señora que metió su gatito en el microondas
para secarlo, con funestas consecuencias para el felino. Por supuesto, la
anécdota es falsa y nadie ha podido documentar un suceso semejante.

El elemento sobrenatural

Cuidado con la siguiente curva

Aunque estas historias se presentan siempre como sucesos reales, cuya
verosimilitud se basa en que «lo sé de buena tinta porque le pasó al cuñado
de mi compañero de trabajo», en algunos ejemplos se adornan con elementos
sobrenaturales. Es el caso de 'la chica de la curva', también conocida como
'la autoestopista fantasma', quizá la leyenda urbana más conocida y que
sirvió de base para el estudio de Brunvand.

Un hombre conduce de vuelta a casa, a medianoche, por un paraje inhóspito.
Una joven hace autoestop. Él la recoge. Al llegar a una curva muy cerrada,
ella se gira y advierte al conductor que tenga cuidado, pues fue allí donde
ella murió en un accidente. Sobresaltado, él se vuelve hacia ella para
descubrir que su acompañante se ha esfumado.

La leyenda de la joven fantasma tuvo su escenario vasco en la carretera que
asciende desde Deba hasta Itziar, a mediados de los años 80. Pero también se
sitúa en otras carreteras españolas, además de tener una gran difusión
internacional. La ectoplásmica muchacha hace autoestop en lugares tan
distantes como Australia y Sudáfrica, país donde prefiere espantar a los
motoristas. Las variantes de esta historia se cuentan por miles. Incluso hay
una versión brasileña con intercambio de sexos, en la que conduce una chica
y es un joven el que lanza la fatal advertencia antes de desaparecer.

Relatos aleccionadores

¿Has ido a ver a los niños?

Una chica se queda a cargo de los hijos de sus vecinos durante una noche.
Descuidando sus deberes de canguro, la joven se dedica a intimar con su
novio en el sofá. Suena el teléfono. Ella descuelga para oír una voz
amenazante que pregunta: «¿Has ido a ver a los niños?». La chica cuelga y no
da importancia al incidente. Hasta que vuelve a sonar el teléfono. La
llamada se repite una y otra vez. Asustada, la canguro avisa a la Policía,
que localiza el origen de las llamadas. Es la misma casa. La joven corre al
cuarto de los niños, para descubrir que han sido asesinados.

En algunas versiones, la canguro descuidada acaba ingresada en un sanatorio
mental. La moraleja es evidente: la chica ha sido castigada por desatender a
los niños que tenía a su cargo. Muchas leyendas se caracterizan por su
mensaje aleccionador o advierten contra los peligros que puede acarrear un
comportamiento desordenado, aunque a menudo el desorden sea la simple
vanidad. Es el caso de la joven que trataba su cabello a base de agua
edulcorada para embellecerlo. Acostada con una toalla húmeda que envolvía su
pelo, la chica amaneció cadáver, con la cabeza devorada por las ratas, que
habían sido atraídas por la melena dulce.

Cómo reconocerlas

Planteamiento, nudo y desenlace

A pesar de su variedad y abundancia, las leyendas urbanas son fáciles de
reconocer. Son relatos que constituyen una narración cerrada, pues siguen la
clásica estructura de planteamiento, nudo y desenlace. Incluyen elementos
escabrosos y en muchos casos esconden mensajes xenófobos o de miedo al
extraño. Es el caso de la historia del árabe y la Coca Cola, el perro turco
y los rumores sobre la escasez de gatos en las inmediaciones de los
restaurantes chinos.

Se transmiten de una persona a otra, oralmente o por escrito y, a pesar de
que están repletas de detalles, nunca incluyen datos que aclaren su origen.
Las fuentes son siempre difusas y en ningún caso se dan nombres y
referencias concretas que se puedan comprobar.

En ocasiones muy raras, se puede localizar a sus autores. Así ocurrió con la
historia del matrimonio que conducía una noche, de Toledo a Madrid, cuando
el coche penetró en una extraña niebla. Al salir, los viajeros se
encontraban en Chile, a donde habían sido teletransportados. El origen de
semejante incidente, supuestamente real, al que se han dedicado hasta
reportajes televisivos, fue una película argentina de ciencia ficción
llamada 'Che Ovni', estrenada en 1968. Destrozada por la crítica, la cinta
cayó en el olvido con rapidez. Pero no ocurrió lo mismo con su campaña de
promoción, la historia de la pareja teletransportada, que se extendió por
todo el mundo transformada en leyenda.

'Netlore'

Este mensaje es importante

El correo electrónico se ha convertido en el difusor perfecto de las
leyendas urbanas. Casi todas las clásicas se han transformado en textos que
saltan de buzón en buzón del mismo modo que hasta ahora circulaban de boca
en boca. En su versión digital, estas historias vienen acompañadas por
advertencias tremebundas, como «¡Podría pasarte a ti!», además del clásico
«¡pásalo a tus amigos!», característico del correo basura. Una de las
versiones 'e-mail' de la historia de los árabes y la Coca Cola se presenta
bajo un alarmante «¡Atención, muy importante!», para empezar con la típica
fórmula de «Le ha pasado a una chica que conoce mi padre en Madrid y que es
peluquera». En Internet, el folklore se ha transformado en 'netlore'.

En la Red abundan las historias que exponen los supuestos horrores ocultos
de la vida cotidiana. Venenos en los refrescos, restos de orines de rata en
latas de cerveza que causan la muerte de individuos que nadie puede
localizar y el origen monstruoso de la carne que se utiliza en los
establecimientos de comida rápida son sólo tres ejemplos. Uno de estos
mensajes fraudulentos, conocidos como 'hoax', que causó mayor sensación fue
el de los gatitos bonsai. Un 'e-mail' advertía de las actividades de una
empresa neoyorquina que se dedicaba a embotellar gatitos vivos y deformes.
Por supuesto, todo era mentira.

URL: http://www.diario-elcorreo.es/


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3. EL RETORNO DE LOS BRUJOS
Por A. Vaquero Iglesias
(Artículo publicado originalmente en "La Nueva España")

Las seudociencias han adquirido una importante presencia mediática que no
guarda relación con su falta de fundamento. Acaban de aparecer las actas de
las jornadas que la Sociedad Asturiana de Filosofía dedicó a este fenómeno

¡Qué tiempos estos que nos ha tocado vivir en los que cada vez se hace más
necesario luchar por lo evidente! Sin duda, brujas y demonios, espíritus y
zombis, extraterrestres y fantasmas, vampiros y hombres lobo, monstruos y
hombres de las nieves... y toda su cohorte acompañante de «creyentes» e
intermediarios: endemoniados y poseídos, abducidos y viajeros astrales,
«aojados» y reencarnados; echadores de cartas y videntes, chamanes y
espiritistas, curanderos y sanadores milagrosos, alquimistas y
seudocientíficos, parapsicólogos y ufólogos... y el resto de toda esa fauna
variopinta siempre han existido o ya han aparecido en escena hace algún
tiempo. Unos existen de manera imaginaria, en la cabeza de algunos hombres;
otros son tan reales que han conseguido vivir a costa de ellos. Pero unos y
otros nunca como ahora en tal cantidad y cualidad, en el contexto de esta
ola de irracionalismo que amenaza por anegar ¿¡quién lo creería!? esta
sociedad moderna, ultratecnificada y compleja que vivimos. Nunca como ahora,
desde luego, tales sujetos y prácticas habían ocupado, con «shows» que
alcanzan audiencias millonarias, un lugar más visible en los medios, sus
servicios son tan demandados por gentes de todas las clases sociales, y los
ingresos que obtienen los intermediarios alcanzan tales niveles que las
convierten en un lucrativo negocio.

Desde que, en 1961, Louis Pauwels y Jacques Bergier anunciaran y validaran a
bombo y platillo en su libro El retorno de los brujos ese nuevo amanecer del
irracionalismo, el fenómeno se ha extendido en los dos últimos decenios en
el marco de estas que llamamos sociedades desarrolladas de manera galopante.

Las razones de esa proliferación actual son complejas y, como nos demuestra
la aportación de Alberto Hidalgo en este libro que vamos a comentar, parte
de su explicación tiene que ver en gran medida con los usos y abusos de la
ciencia en el siglo XX y, más concretamente, con la evolución de las
relaciones que han mantenido las funciones sociales y gnoseológicas de las
ciencias en el pasado siglo. Entre esas razones actuales, está, sin duda, la
concepción «blanda» de la ciencia del postmodernismo que, combinada,
paradójicamente, con el prestigio de la actividad científica, ha creado un
caldo de cultivo idóneo donde florecen como hongos esas seudociencias que
constituyen hoy el principal núcleo de esas formas de conocimiento devaluado
que tratan de medrar a la sombra del prestigio de la ciencia. Pero también
sería preciso tener en cuenta ,añado yo, la tendencia del neoliberalismo a
deglutir, fomentando su incorporación al mercado y con ello su difusión
pública, cualquier ámbito de la realidad humana que suponga necesidad y que,
por ello, al margen de cualquier consideración moral, pueda convertirse en
mercancía o negocio. La instrumentalización que hacen de esas creencias y
prácticas hoy las industrias del ocio y la comunicación es buena prueba de
ello. Con buen criterio, ante este estado de las cosas, la Sociedad
Asturiana de Filosofía ha dedicado unas jornadas de estudio en este otoño
pasado a reflexionar sobre este fenómeno y a defender lo obvio: la razón
contra el irracionalismo. Las actas de esas jornadas (Actas de las Jornadas
sobre superstición, creencia y pseudociencia. Sociedad Asturiana de
Filosofía, 2003) acaban de aparecer y son, sin duda, un privilegiado
observatorio para calibrar y denunciar, desde la perspectiva de la filosofía
y la teoría de la ciencia, las dimensiones y contenidos de esta rechazable
situación.

Por su temática las intervenciones que se recogen en estas actas se pueden
agrupar en tres conjuntos temáticos. Como no podía ser de otra forma, el
primero lo componen las excelentes intervenciones de Gustavo Bueno sobre la
idea y concepto de creencias, de Alberto Hidalgo sobre las funciones
gnoseológicas y sociales de la ciencia, y de Miguel Pérez Herranz acerca de
las seudociencias. Se trata en ellas de fundamentar las concepciones sobre
las creencias, las ciencias y la seudociencia desde las posiciones del
materialismo filosófico creado y alimentado en la escuela filosófica de
Bueno, con la finalidad de establecer los criterios críticos precisos con
que juzgar esas formas de conocimiento.

Bueno, demoledor como siempre, demuestra convincentemente que la crítica
general, inespecífica, de las creencias desde la perspectiva ética del
crítico que las considera a todas como meros contenidos mentales
alucinatorios o erróneos no es válida. Independientemente de su parte o no
de verdad, las creencias no son irracionales, sino racionales y muchas
ciencias parten de creencias racionales. Por ello no se puede establecer una
disyuntiva entre las creencias y las ciencias, y el análisis crítico de las
creencias debe enfocarse hacia el de las creencias individuales o concretas
y no la «creencia» en general. Por su parte, Hidalgo, desde el entendimiento
de la ciencia como una institución social, defiende una concepción
gnoseológica fuerte de la misma en la línea del modelo del «circularismo»
propuesto por el materialismo filosófico, y desde el cual, según él, deben
explicarse las relaciones dialécticas entre las funciones gnoseológicas y
sociales de la ciencia. Pérez Herranz, a su vez, contrapone los métodos y
criterios que utilizan las seudociencias con los que propone el modelo de
ciencia del materialismo filosófico y demuestra su incompatibilidad,
refutando la pretendida cientificidad que aquéllas atribuyen a sus
contenidos.

El segundo conjunto temático que trata el libro lo integran las
intervenciones que se dedican a analizar críticamente la validez de los
métodos y los contenidos de algunas de las seudociencias más difundidas como
la que trata de la ufología, en la que Félix Ares de Blas demuestra qué fue
realmente lo del platillo volante y los marcianos de Roswell; o las que
analizan la astrología (Isaac Amigo Vázquez) o la piramidología (Jorge
González Nanclares). Y también  el análisis más bien impresionista que traza
de la evolución histórica de la superstición, Gustavo Bueno Sánchez. Llama
la atención el pormenorizado análisis crítico que realiza González Nanclares
sobre las pirámides. Casi llega uno a creer que la fantasiosa e inmensa
literatura que han generado alcanza un volumen equiparable a sus colosales
dimensiones. El autor clasifica todas las interpretaciones que se han
realizado sobre ellas y sobre sus orígenes y, descartándolas, plantea, desde
la perspectiva del materialismo filosófico, una plausible y fundamentada
explicación sobre su origen, forma y función. Material utilizado y problemas
de construcción explicarían la forma; y a su origen y función funeraria
habitual habría que añadir, dadas las gigantescas dimensiones de actividad
económica y social que implicaba su construcción, las funciones de
reproducción económica y distribución social que ejercían y con ellas la
función política de gobernabilidad que suponían.

Finalmente, dos de los trabajos se refieren a los propios «usuarios» e
intermediarios de tales creencias y prácticas. En el de Javier Armentía
Fructuoso se trata de responder a la pregunta de su título: ¿Por qué creemos
en cosas increíbles?, analizando cómo se hace la divulgación científica en
los medios de comunicación y cuáles son los mecanismos lógicos que actúan
para que la gente corriente pueda participar de esas creencias mágicas y
supersticiosas. Por su parte, Xelo Mir, subdirectora de un programa
televisivo sobre esos temas, «Otra dimensión», aporta no sólo un testimonio
de su experiencia sobre los participantes en esos programas, sino también
significativos datos sobre el perfil de sus espectadores, que no se
corresponde con el que podría esperarse. Lo que demuestra, una vez más, la
pertinencia de la iniciativa de la Sociedad Asturiana de Filosofía para
llevar a cabo una reflexión como ésta.

URL:
http://www.lne.es/secciones/cultura/noticia.jsp?pIdNoticia=150988&pIndiceNoticia=11&


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4. EL CIELO DEL SIGLO DE ORO
Por Julio Arrieta
(Artículo publicado originalmente en "El Correo", domingo 28 de marzo de
2004)

Mientras la astronomía evolucionaba en Europa a partir del Renacimiento, en
España esta ciencia permaneció estancada en conceptos clásicos y medievales
hasta 670

En el siglo posterior al descubrimiento de América, España levantó un
imperio que se extendió por medio mundo y que se mantuvo durante el siglo
XVII, entre guerras y bancarrotas. Durante esa época de avances científicos
y técnicos la astronomía, el estudio de los astros, vivió una revolución en
Europa. Sin embargo, esta ciencia sufrió un retroceso en las universidades
españolas.

El descubrimiento de la utilidad del telescopio en las observaciones
astronómicas, debido a Galileo Galilei, y las concepciones cosmológicas
modernas, obra de Copérnico, desterraban las ideas tradicionales
desarrolladas por los filósofos griegos. La Tierra dejaba de ser el centro
del Universo, las esferas se disolvían y las órbitas de los planetas,
gracias a Kepler, pasaban a ser más complejas que los simples círculos
concebidos hasta entonces. Pero, sobre todo, observar las estrellas se
convertía en una ciencia y se desnudaba de magia y superstición: la
astronomía se separaba de la astrología, la técnica para desarrollar
predicciones a partir de la lectura del cielo. En Europa, este divorcio
comenzó en el siglo XVII, y no se consumó hasta el XVIII.

Pero en España ese proceso se vivió de forma muy diferente. Abraham
Madroñal, del Instituto de Lengua Española del CSIC, ha estudiado la
cuestión y su reflejo en la cultura de la época. «Se puede resumir diciendo
que hasta el Concilio de Trento, celebrado a partir de 1545, la astronomía
evoluciona en España al ritmo del resto de Europa. Pero después hay un
parón, deja de desarrollarse y se impone la astrología, la creencia de la
influencia de los astros en los hechos terrestres», explica el investigador.
Un síntoma de este retroceso es que la palabra «telescopio» no se documenta
en nuestro país hasta 1726, «cuando aparece en los escritos de Feijóo». El
término se usaba en italiano desde 1610.

Voces aisladas

En el siglo XVI la astronomía española daba sus primeros frutos, obras como
la 'Cosmographia' de Jerónimo Girava, editada en 1556, y los tratados de
Jerónimo Muñoz, un catedrático de Valencia muy crítico con la cosmología
tradicional. Este sabio demostró, a través del estudio de una nova, que las
estrellas no se encontraban en un nivel sublunar. Las de Girava y Muñoz eran
voces aisladas en un mundo universitario que seguía con fidelidad el sistema
tolemaico.

La Iglesia incluyó la obra de Copérnico en el índice de libros prohibidos en
1616. Desde entonces, muchos sabios siguieron en privado los avances de la
astronomía europea al tiempo que en público impartían la tradicional. El
siglo XVII, tan productivo en las letras, fue negativo para la ciencia de
los astros. La cerrazón impuesta por Trento acabó con las investigaciones y
congeló la enseñanza en presupuestos anticuados pero correctos respecto a
las doctrinas eclesiásticas. Los astrónomos españoles no podían defender en
público la concepción heliocéntrica del Sistema Solar, y asumida en toda
Europa.

La ciencia no pudo avanzar. Pero sí lo hizo el pensamiento mágico. La
astrología vivía su edad dorada. «Los pronósticos eran muy populares, así
como los juicios anuales; los cometas generaban gran expectación, así como
los eclipses, pues se creía que eran signo de grandes calamidades», detalla
Madroñal. Así, la aparición de un cometa en 1577 dio lugar a la publicación
de más de «46 impresos y panfletos anunciando todo tipo de desastres».

Mientras en Europa la experimentación separaba la ciencia de la
superstición, en España, donde no se observaba ni analizaba y en la
Universidad, la Tierra seguía siendo el centro del Cosmos. «Sin embargo
había reductos más avanzados, como el Colegio Imperial de los jesuitas de
Madrid y la Casa de Contratación de Sevilla», aclara Madroñal. «Allí sí se
enseñaban los descubrimientos de los astrónomos modernos, pero eran reductos
aislados, porque no existían academias especializadas, como en Europa». Un
detalle revelador es que el mismísimo Galileo, el primero al que se le
ocurrió dirigir un telescopio al firmamento, ofreció sus servicios al Rey de
España, sin éxito alguno.

Colapso total

Hasta 1670 el colapso de la astronomía española es casi total. Pero a partir
de ese momento hay una recuperación, gracias a un grupo de estudiosos
denominados 'novatores', sabios como Juan de Caramuel y José Zaragoza,
catedrático del Colegio Imperial de Madrid. Estos 'novatores' han sido
olvidados. Sus obras no se han reeditado y, salvo los investigadores
especializados, pocos saben de su existencia.

Dado que los sabios no podían enseñar sus descubrimientos, la concepción
cosmológica que predominaba entre la gente, y que se refleja en las obras de
los escritores de la época, era muy tradicional y supersticiosa. Se creía en
la «máquina universal», un cosmos cerrado y conocido, compartimentado en
esferas, con un cielo cristalino y otro empíreo, «en el que habitaba Dios y
todo era un día perfecto».

«Se creía en los años climatéricos, aquellos predestinados a traer grandes
acontecimientos y que eran los acabados en 7, 9 y sus múltiplos». Se predijo
que 1663 -63, 7 veces 9- iba a ser catastrófico. Por supuesto, se creía a
pies juntillas en la influencia del zodíaco y los horóscopos. «Esa ciencia
se llama astrología», se puede leer en 'El Quijote'. Cervantes se mostró
bastante comprensivo con los astrólogos. La de Quevedo fue una voz más
crítica y, ante la plaga de charlatanes, escribió: «Mentiras de astrólogos,
creídas por necios».

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ABRAHAM MADROÑAL, HISTORIADOR Y BIBLIÓGRAFO:
«Quevedo criticó a los astrólogos con virulencia»
Por Julio Arrieta

Madroñal estudia el reflejo de los descubrimientos astronómicos en la
literatura de los siglos XVI y XVII.

Historiador de la literatura, Abraham Madroñal ha estudiado el reflejo del
pensamiento científico en las obras de los autores del Siglo de Oro, además
de rastrear los textos astronómicos de la época. Este investigador del CSIC
ha participado en el ciclo de conferencias 'Vive la Ciencia', organizado por
la Fundación BBVA.

-¿Quién observaba el cielo en la España de los siglos XVI y XVII?

-Gente muy distinta. Había auténticos científicos junto a verdaderos
falsarios que se dedicaban simplemente a comerciar con la credulidad de la
gente. Pasaba lo mismo con otras disciplinas, como la medicina. Había gente
que investigaba, poca, junto a los que se dedicaban a repetir lo que habían
heredado.

-¿La ciencia estaba en minoría?

-Lo que dominaba era el astrólogo que se dedicaba a hacer pronósticos, en
los que predominaban las grandes desgracias. Sobre todo con los cometas, que
generaban una literatura que se vendía mucho.

-¿Se impartían estas materias en las universidades?

-En las universidades había cátedras de astrología, efectivamente, que
estaban muy apegadas al tradicionalismo científico, al escolasticismo y a la
física que enseñaba Aristóteles. También hubo excepciones, centros no
universitarios en los que sí se hacía investigación científica. Me estoy
refiriendo al Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid y la Casa de
Contratación de Sevilla.

-Los telescopios se extienden por Europa durante el siglo XVII. ¿Sucede lo
mismo en España?

-Se habla de unos hermanos de Barcelona que se dedicaban a perfeccionar unos
'anteojos de larga vista'. Lo curioso es que, según los datos que yo tengo,
la palabra telescopio no aparece en España hasta el siglo XVIII.

-Felipe II tenía cierta inquietud por estos temas. ¿Sucedió lo mismo con los
demás Austrias?

-Felipe II tenía una riquísima colección de libros sobre astronomía.
Inquietud que también tuvo Carlos I. No sé si Felipe III y Felipe IV
estuvieron muy vinculados a este tipo de cuestiones. Sobre todo Felipe IV,
que es el que más he trabajado. Era un hombre dedicado a otro tipo de
inquietudes...

-Era más frívolo...

-Bueno, más frívolo... Digamos que es el rey poeta. Se interesaba menos que
sus antepasados por las cuestiones científicas. Y de Carlos II no puedo
hablar mucho. Su reinado es muy curioso, pero no sé hasta qué punto pudo
tener inquietud por la astronomía.

-¿Y los grandes de la literatura?

-Yo soy historiador de la literatura y bibliógrafo. Intento demostrar que
todo esto calaba en la mentalidad de la gente y por supuesto tiene que
aparecer en las obras de los escritores de la época.

-¿Por ejemplo?

-El caso de Quevedo, que para mí es paradigmático. Era un hombre muy culto y
poseía en su biblioteca una gran cantidad de libros relacionados con la
astronomía y la astrología. Reaccionó contra los astrólogos de una forma
bastante virulenta.

-¿Era muy escéptico?

-Se burla muchísimo de ellos. Siempre los ridiculiza. En uno de los 'Sueños'
cuenta que un astrólogo aparece en el Infierno y le dicen «cómo es que
mirabas tanto al cielo y no te ocupaste del único cielo al que tenías que
mirar», que se supone que es el de la salvación.

-¿Y Cervantes?

-Cervantes siempre fue un hombre más equitativo y ponderado en sus
afirmaciones. Concedía más crédito a lo que se llamaba la astrología
natural, la que interpreta el reflejo de la posición de los astros en el
mundo natural. En un momento del 'Persiles' dice que la astrología es
productiva cuando se hace bien pero que, cuando se hace mal, que es con
frecuencia, produce disparates.

URL (Artículo):
http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg040328/prensa/noticias/Sociedad/200403/28/VIZ-SOC-062.html
URL (Entrevista):
http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg040328/prensa/noticias/Sociedad/200403/28/VIZ-SOC-063.html


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5. EE UU SUSPENDE LA VENTA DEL APORTE VITAMÍNICO RELACIONADO CON INFARTOS Y
APOPLEJÍAS
Por EFE / Washington
(Artículo publicado originalmente en "El Correo", miércoles 14 de abril de
2004)

El suplemento dietético efedra, que ha sido vinculado a centenares de
muertes por ataques cardíacos y apoplejías, no está disponible desde ayer en
las farmacias de Estados Unidos, al entrar en vigor la prohibición de su
venta al público. La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) las
suspendió después de que un juez federal rechazara una solicitud del
distribuidor de mantener el suplemento dietético en el mercado.

«Estos productos presentan riesgos de salud inaceptables y los consumidores
que todavía están consumiéndolos deben dejar de hacerlo ahora mismo», dijo
en una declaración el secretario de Salud y Servicios Sociales, Tommy
Thompson. La FDA dijo que la prohibición se mantendrá hasta que un juez
federal emita una decisión sobre la petición de la empresa distribuidora de
autorizar de nuevo su salida al mercado.

La compañía, que comercializa el producto con el nombre de 'Stacker 2',
asegura que el suplemento dietético es absolutamente seguro si se administra
siguiendo las indicaciones al pie de la letra. Las autoridades de salud de
EE UU consideran, por contra, que la efedra es un estimulante peligroso que
eleva la presión sanguínea.

Hasta el jueves de la semana pasada, la FDA había recibido informes sobre la
muerte de 164 personas que usaban efedra como suplemento dietético. La
propaganda de efedra decía que además de ayudar a reducir el peso, el aporte
vitamínico permitía mejorar el rendimiento deportivo.

Ésta es la primera vez que se prohíbe la venta de un aporte dietético en
Estados Unidos. Al contrario de las medicinas, en EE UU las empresas no
tienen que demostrar que un suplemento dietético no es peligroso. Es el
gobierno quien debe ponerlo de manifiesto antes de prohibir su venta.

URL:
http://www.diario-elcorreo.es/vizcaya/pg040414/prensa/noticias/Sociedad/200404/14/VIZ-SOC-050.html

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6. APARECE UN SEGUNDO ROSTRO MASCULINO EN EL REVERSO DE LA SÁBANA SANTA
Por LA VOZ/Redacción
(Artículo publicado originalmente en "La Voz de Galicia", miércoles 14 de
abril de 2004)

Nuevas investigaciones han descubierto una segunda cara en la Sábana Santa,
el lienzo en el que se cree que quedó grabado el rostro de Cristo después de
muerto. El estudio lo han desarrollado científicos del Instituto de Física
de Londres, que comenzaron su trabajo en el año 2002, cuando durante una
restauración quedó a la vista el reverso de la tela, poco conocido, ya que
en 1534 había sido reforzado con otra sábana para hacer frente a los daños
sufridos durante un incendio.

Giulio Fanti, profesor de la Universidad de Padua, creyó ver una «imagen
apenas perceptible» en la sábana, por lo que decidió que merecía la pena
investigar a fondo. El resultado, un rostro en el que se distinguen «nariz,
barba y bigote de forma muy visible», según Fanti. El profesor también
apunta a que la cara pertenece a otra persona distinta a la imagen ya
conocida. Además, para el profesor, este segundo rostro no certifica que la
Sábana Santa sea una falsificación, ya que considera muy difícil imitar
estos nuevos rasgos faciales.

En 1988 se sometió la tela a la prueba del Carbono 14, que la dató entre
1260 y 1390, pero desde entonces también se ha dudado de este examen.

URL:
http://www.lavozdegalicia.es/se_sociedad/noticia.jsp?CAT=105&TEXTO=2586952


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