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EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
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El_Esceptico
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Asunto: EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2002 - Número 05
Fecha:Martes, 2 de Julio, 2002  03:13:25 (+0200)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <TXINBO @.....es>

=====================================================================

                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la
Pseudociencia
       © 2000 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
       http://www.arp-sapc.org/

    Edición 2002 - Número 05 - 02 de Julio de 2002

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

  - En el candelabro
Por: Luis Alfonso Gámez

  - Magufomedia. Un clásico que reabre sus puertas
Por: Dr. Zenón Sanz

  - Noticias frescas en 'Enigmas'
Por: Julio Arrieta

  - Crónicas desde Magonia: Cuando Los periodistas inventaron los
platillos volantes.
Por: Luis Alfonso Gámez

  - La raposa en el gallinero
Por: José Luis Calvo

  - Fallo del "IV Premio Luis Freire de Investigación Científica para
Escolares"
Por: Marcos Pérez

  - Las andanzas de Pedro Amorós Sogorb
Por: J. Cavanilles / P. Tormo

  - Cháchara paranormal
Por: Ricardo Campo Pérez

  - El Duende de Zaragoza, Iker Jiménez y la muerte misteriosa: la
historia continúa.
Por: Eduardo Giménez González

  - ¡Ya no hago eso!
Por: Susan Blackmore

  - Las desventuras de Ingenuo Pérez. Poderes psíquicos.
Por: Antonio M. Sánchez Pérez

  - La decadencia de la 'Revista de Arqueología'
Por: Pablo Villa

  - Ver, oír y... no pensar, para creer.
Por: Mónica Hernández Díaz

  - Cómo responder a los argumentos teístas. Apelando a las Evidencias.
Por: Víctor Stenger

  - Con la Iglesia hemos topado (y van...)
Por: José Luis Calvo

  - Lo indiscutible
Por: Fernando Savater

  - Denuncian la peligrosa falta de seriedad del programa "Flash Back"
de Canal 9 TV.
Por: Miembros del grupo de Hipnosis Psicológica del COP-PV

  - Los Chupacabras que resultaron ser roedores. Los científicos
resuelven el enigma
Por: Vicente Prieto

  - Neurociencia y Psicología Evolutiva. Cómo funciona la mente
Por: Fernando Moledo.

  - El País y la "impostura de manos"
Por: Redacción de “El escéptico Digital”

  - Capitanes Intrépidos (Por La Red)
Por: Javier Armentia

  - Mirando hacia atrás con risas
Por: José Luis Calvo

  - Javier Armentia: "las conclusiones de la ciencia no son inamovibles"
Por: Miguel Ángel Sabadell

  - Francisco J. Ynduráin, físico especialista en Física de partículas:
"Los neutrinos están ahora atravesándote"
Por: Víctor M. Amela

  - Francisco Rego: "la divulgación española necesita un Carl Sagan"
Por: Carlos Tellería

  - Va de bombas
Por: Adela Torres Calatayud

  - Bernat Soria, pionero en el uso de células madre contra la diabetes:
“Impedir un tratamiento por creencias religiosas es una forma de
integrismo”
Por: Javier Sanpedro

  - La UE financia el proyecto con embriones de Bernat Soria que vetó el
Gobierno
Por: Javier Sampedro

  - La contraciencia
Por: Antonio Gala

  - A las puertas del siglo del progreso
Por: Miguel Ángel Sabadell

  - Miquel Barceló: "La ciencia ficción inventa la reacción de los
avances"
Por: Carlos Tellería

  - 21 sociedades científicas piden la mejora del sistema de
financiación de la investigación
Por: Alicia Rivera

  - Un ateo zarandea el sistema americano
Por: Javier Del Pino

  - Alberto Ferrús: "falta una teoría general del cerebro"
Por: Carlos Tellería

  - El bombardeo de la Luna con rayos láser indica que parte del
interior está fundido
Por: William J. Broad

  - A las puertas del siglo del progreso
Por: Miguel Ángel Sabadell

  - Observaciones indican que la expansión del universo se acelera
Por: Mónica Salomone

  - Marte sigue estando lejos
Por: Alicia Rivera

  - 42 años de viajes al mundo vecino
Por: Alicia Rivera

  - La comisión científica concluye que no hay relación entre las
antenas y los cánceres del colegio de Valladolid
Por: EFE

  - Comentarios a “¿son compatibles la ciencia y la religión?” de Paul
Kurtz
Por: Ricardo Herrén (herren@wanadoo.es)

  - Cromosoma X y Síndrome de Turner
Por: Francisco J. Hernández Heras

  - Astrología en la Enciclopedia Británica de 1771
Por: Alberto Rodríguez

  - Comentario a “Crítica Homeopática a la medicina Científica”
Por: Paulo Bento Bandarra

=== NOTICIAS =========================================================

EN EL CANDELABRO
Por: Luis Alfonso Gámez

1. STEPHEN JAY GOULD IMPUGNÓ A DARWIN.

¿Sabían ustedes que el fallecido Stephen “impugnó las teorías de Darwin”
? ¿No? Yo tampoco. De hecho, cuando el 20 de mayo leí el encabezamiento
de un teletipo de Efe que decía eso, consulté a todo correr el
'Diccionario de la lengua española' por si impugnar significaba lo
contrario de lo que pensaba. No, no es así. Impugnar significa
“combatir, contradecir, refutar” y, en el campo del Derecho, “interponer
un recurso contra una resolución judicial”. Además, en el mismo despacho
de agencia, se apuntaba que una de las ideas de Gould más difundidas fue
la del 'equilibrio salpicado' (sic), según la cual la evolución
consistiría “más en una rápida evolución puntual de algunas especies que
en una evolución gradual global”. El autor del texto se luce, no sólo
rebautiza el 'equilibrio puntuado', sino que, encima, explica mal lo que
se esconde tras esa denominación. Seguro que la mayoría de ustedes lo
sabe, que “las especies tienden a permanecer estables y cambian poco en
periodos largos de tiempo. (El sistema se halla entonces en 'estásis' o
'equilibrio'.) Al final, esa estabilidad está 'puntuada' por un episodio
de cambio rápido”. Así lo explica Richard Milner en su magnífico
'Diccionario de la evolución' (Vox, 1995), una obra de apasionante y
adictiva lectura que engrosa mi biblioteca gracias al director de 'El
Escéptico Digital' (http://www.elistas.net/lista/el_esceptico), Pedro
Luis Gómez Barrondo, y que les recomiendo para los meses de verano. Los
errores del citado teletipo sobre Gould son escandalosos, aunque no más
que los que cometen cada día las agencias de prensa españolas cuando
informan de ciencia, convirtiendo los quarks en distantes objetos
detectados a miles de millones de años luz, dando al Universo una
antigüedad de 15 millones de años y divulgando versiones españolas de
originales en inglés que parecen salidas de un traductor automático de
Internet. Y un error de una agencia puede multiplicarse por tantos
medios como reciban el teletipo, por lo que no me extrañaría que en
algún lugar de España se hubiera presentado a Gould como un firme
opositor de Darwin.

2. 'MÁS ALLÁ' Y 'ENIGMAS' DESCUBREN LA PÓLVORA MOJADA.

Otro teletipo de Efe de ésos que confunden la velocidad con el tocino ha
vuelto a poner en su sitio el rigor con el que se trabaja en las
redacciones de 'Más Allá' y 'Enigmas', las revistas dirigidas por Javier
Sierra y Fernando Jiménez del Oso, respectivamente. El despacho decía,
el 19 de abril, que “el ‘coelacanth’, un predador marino que se pensaba
había desaparecido hace setenta millones de años, ha emergido "vivo y
coleando" de aguas de la costa este de Sudáfrica, cuyo Gobierno ha
lanzado una campaña para su conservación”, y añadía que “una colonia de
la especie fue localizada a cien metros de profundidad en Sodwana Bay,
al norte de Zululandia (una región de Sudáfrica)”. Esto último era la
auténtica noticia. Cuando el teletipo llegó a mis manos, no fui capaz de
sospechar que pudiera llevar a confusión a nadie medianamente informado,
y menos a quienes se pasan la vida hablando de la búsqueda de seres
exóticos como el yeti y el bigfoot. Me confundí. Las revistas antes
citadas nos presentaron en junio una nueva especie marina que se creía
extinguida desde hace decenas de millones de años. El bicho en cuestión,
explican, se llama 'coelacante' ('Más Allá', Nº 160) o 'coelacanth'
('Enigmas', Nº 79). Con tanto investigador de campo correteando por la
península a la caza de misterios sin resolver, nadie en las dos
redacciones fue capaz de darse cuenta de que 'coelacanth' -como decía el
teletipo- es como se denomina en inglés al celacanto, el 'fósil
viviente' descubierto en las costas sudafricanas en 1938. Una muestra
más del nivel del periodismo de investigación de que hacen gala los
investigadores de lo oculto, que pueden comprobar por sí mismos en
‘Magufomedia’ (http://www.magufomedia.com/leer.php?id=304). La revista
de Sierra va, no obstante, más allá en su incompetencia. Con una
separación de noventa páginas, publica la noticia con foto de los
'coelacantes' de Zululandia y un reportaje en el que los autores de un
nuevo libro sobre criptozoología -la pseudociencia dedicada a la caza de
monstruos- posan ante un celacanto en el Museo de Ciencias Naturales de
Santa Cruz de Tenerife. El animalito es idéntico al del notición. Ahora,
únicamente hay que esperar que Jiménez del Oso, Sierra y sus chicos
hallen al 'cat', al 'dog', al 'horse', al 'mouse... Ahí fuera tienen un
universo entero que redescubrir a sus lectores.

3. LA RAZÓN DE LA FUERZA CONTRA LA FUERZA DE LA RAZÓN.

Los integrantes de una asociación ufológica vizcaína retuvieron durante
varias horas en un bar de Sestao a un escéptico para exigirle que sus
colegas se retractaran de unas manifestaciones a la prensa. A la entrada
de charlas esotéricas, los seguidores de Juan José Benítez solían
indicar a los miembros del naciente movimiento escéptico español que era
mejor que no hicieran pregunta alguna si no querían tener problemas. Y
un conocido charlatán se dedicó durante meses a acosar y molestar por
teléfono a altas horas de la noche a uno de los impulsores de
ARP-Sociedad para el Pensamiento Crítico (www.arp-sapc.org). Todo esto
pasó hace dos décadas. Ahora, ese talante gangsteril del que algunos
misteriólogos han hecho gala desde los años 80 del siglo pasado se ha
tornado, por fin, en agresión. Hace unos meses, los crédulos de turno
golpearon a un miembro de ARP al final de una conferencia
pseudocientífica celebrada en Tenerife. Lo ha reconocido públicamente en
las páginas de 'Enigmas Express' (Nº 26, junio de 2002) José Gregorio
González, quien, curiosamente, aprovecha la oportunidad para arremeter
no contra los violentos, sino contra la víctima y sus colegas, a quienes
tacha de pseudopensantes, intolerantes e irrespetuosos, y compara con
los miembros de “algunas sectas o movimientos religiosos considerados
peligrosos”. ¡Menos mal que la víctima de la agresión en ese
acto -organizado, por cierto, por González- fue un escéptico y no al
revés!

4. UFÓLOGOS CONTRA LA RAE.

Los ufólogos españoles están cabreados. La culpa la tiene la Real
Academia Española, cuyo diccionario, en su última edición, incluye unas
definiciones de 'ovni' y 'ufología' que los defensores de los platillos
volantes consideran “erróneas y hasta mal intencionadas”. Dice la RAE
(http://www.rae.es) que un ovni es un “objeto volante no identificado.
Algunos ovnis, para la ufología, son naves espaciales de procedencia
extraterrestre”, y que la ufología es un “simulacro de investigación
científica que se basa en la creencia de que algunos ovnis son naves
espaciales de procedencia extraterrestre”. Al sin par Bruno
Cardeñosa -ahora partidario de que no hubo un avión que se estrellara
contra el Pentágono el 11-S-, le ha molestado que se hable de
extraterrestres y de simulacro de ciencia, como le molesta que se le
recuerde que ve fantasmas donde no los hay
(http://geocities.com/lanavedeloslocos/mentiras.html), que se le
presente como defensor de que en la Tierra aún viven neandertales,
australopitecos y otros homínidos extintos, o que se puntualice que su
carrera profesional la ha hecho únicamente en medios que hacen de la
mentira un negocio (http://www.magufomedia.com/leer.php?id=200). Por
eso, ha reunido ya un millar de firmas para pedir a los académicos que
cambien las definiciones en una futura edición del diccionario. Visto lo
visto en Canarias, puede que la integridad física de algunos académicos
corra peligro si hacen con la sugerencia de los ufólogos lo que a mí me
pediría el cuerpo: archivarla donde solemos archivar los periodistas el
90% del material que llega a nuestras manos, en la papelera. Porque las
definiciones de la RAE se ajustan perfectamente al corpus de creencias
ufológico. Otra cosa es que la verdad moleste cuando se ve impresa.

5. EL ENTIERRO DE UN CLÁSICO DE LA DIVULGACIÓN.

'Revista de Arqueología' ya es oficialmente la segunda cabecera
esotérica de MC Ediciones. Lo que adelantábamos en el número anterior de
este boletín se ha cumplido y, cautiva y desarmada, Nacho Ares ha
entregado la otrora respetable publicación a las huestes de
pseudohistoriadores y pseudoarqueólogos ávidos de atlántidas y
extraterrestres. No sólo es que en el número de junio (Nº 253) haya
firmas sospechosas -autores que posiblemente no existan-, es que se da
como noticia una expedición creacionista en búsqueda del arca de Noé, se
destinan tres páginas a un reportaje del parque de las pirámides de
Güímar -equiparable al de Erich von Däniken en Suiza, pero que la
revista pone a la altura de un museo arqueológico convencional-, se
dedica otra media docena de páginas a un lamentable texto del
radiofónico Juan Antonio Cebrián sobre Recesvinto y, entre los libros de
divulgación recomendados, impera la mediocridad, con excepción de 'El
chico de la Gran Dolina, de José María Bermúdez de Castro. Me gustaría
saber qué piensan de tanto disparate los miembros del comité científico
de la revista, profesionales de prestigio de la Historia y la
Paleontología que todavía no han dicho ni pío.

6. EL 'DICCIONARIO ESCÉPTICO', EN ESPAÑOL.

¡Buenas noticias para los escépticos hispanos que no saben inglés!
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico se ha embarcado en
la traducción al español de 'The Skeptic's Dictionary'
(http://skepdic.com). Creado por el estadounidense de Bob Carroll, esta
web es una de las de referencia sobre lo paranormal. Incluye en la
actualidad más de 400 definiciones y ensayos, con enlaces a otros sitios
y bibliografías, y su éxito ha sido de tal calibre que está a punto de
salir a la calle en Estados Unidos en formato de libro. El equipo de
traductores de ARP está ya trabajando en la versión española para
Internet, que será de acceso gratuito y se actualizará al ritmo del
original.

7. 'MAGUFOMEDIA' CABALGA DE NUEVO.

Tras varios meses en letargo, Los administradores de ‘Magufomedia’ han
reabierto su celebrada web, ya con dominio propio. 'Magufomedia'
(http://www.magufomedia.com) ha destapado desde su nacimiento, en agosto
de 2001, los desmanes de los más conocidos explotadores de misterios,
sacando a relucir sus contradicciones y mentiras. Auguramos -nos lo dice
la bola de cristal- una larga e interesante vida a esta web incrédula,
la cual se convirtió en pocos meses en uno de los sitios más visitados
por quienes buscaban información fiable acerca del mundo del misterio.
¡Ah!, lo mejor es que los responsables de 'Magufomedia' ponen, siempre
que es posible, a disposición de sus lectores el material original en el
que se basan los comentarios que publica. Marquen esta parada en la Red
entre sus favoritos.

8. ESTAMOS EN INTERNET.

Inmerecidamente, Pedro Luis Gómez Barrondo ha hecho un rincón a estos
comentarios y a las 'Crónicas desde Magonia' en 'La Taberna del Olvido'
(http://gargantua.blogalia.com), donde hay un archivo histórico de ambas
secciones que ya abarca una decena de artículos. 'La Taberna del Olvido'
es uno de los sitios de la comunidad escéptica recién nacida en
'Blogalia' (http://blogalia.com), un proyecto de Víctor R. Ruiz. Otro
destacable es 'La crucifixión de Clío' (http://clio.blogalia.com), un
sitio en el que el enciclopédico saber de José Luis Calvo y su
envidiable capacidad de trabajo plantan batalla a los tergiversadores
del pasado. “En estos tiempos en que abundan las patrañas históricas (a
veces publicadas en revistas especializadas), he creído necesario que
haya en la Red un espacio para contestarlas. En la medida en que podamos
(y la tarea es ingente), ése será nuestro único objetivo”, explicaba
Calvo cuando abría su bitácora el 9 de mayo. Dense una vuelta por la
comunidad escéptica de 'Blogalia'. Disfrutarán. Se lo aseguro.

9. LOS FINANCIADORES DE LA INCULTURA.

La publicidad es la principal vía de financiación de las publicaciones
esotéricas. Al margen de las empresas del sector del misterio
(teleadivinos, vendedores de amuletos, etcétera), hay instituciones y
entidades que financian -mediante la inserción de publicidad- las
revistas paranormales. En junio, los anunciantes que han colocado
publicidad en 'Año Cero' (A), 'Más Allá' (M), 'Enigmas' (E) y 'Enigmas
Express' (EE) son:

ONG: Greenpeace (EE) y Unicef (EE).

Editoriales: EDAF (A, E y EE), Editorial Sirio (M), Robinbook (M),
Ediciones Siruela (A, E) y Oberón (E).

Otras: CCC (A, E), Ceac (M), El Corte Inglés (M),  M-80 Radio (EE) y
Paramount Pictures (EE).

© Copyright Luis Alfonso Gámez, 2002.
Prohibida la reproducción.

                           ------------------

MAGUFOMEDIA. UN CLÁSICO QUE REABRE SUS PUERTAS
Por: Dr. Zenón Sanz

Los escépticos en general y, en particular, aquellos que gustamos de
navegar por estas aguas de Internet, desgraciadamente tan infestadas de
escualos paranormalistas y de memeces pseudocientíficas, estamos de
enhorabuena. Tras varios meses desaparecida de nuestras cartas de
navegación y de nuestros bookmarks de favoritos, la primera página web
en castellano dedicada al análisis crítico de los medios de comunicación
y de las afirmaciones extraordinarias reaparece en nuestros exploradores
y retorna a la carga con más bríos si cabe que en su anterior
singladura. Me refiero, claro está, a la inigualable MAGUFOmedia;
aquella que tan buenos ratos nos hiciera pasar poniendo contra las
cuerdas a personajillos misteriólogos de la talla de Enrique de Vicente,
Bruno Cardeñosa, Benito Manuel Carballal, Javier Sierra, Joseph
Guijarro, Juan José Benítez, Jiménez del Oso y tantos otros..

Durante estos meses de cierre, sus responsables han trabajado duro para
presentar una web repleta de novedades. No sólo se ha cambiado el
diseño, haciéndolo más claro y agradable, sino que se han añadido nuevas
secciones y se han mejorado las bases del celebrado concurso "El magufo
más bobo".

Novedades

La novedad más importante, a mi modesto entender, con que cuenta este
website, es la creación de una nueva categoría de artículos que, bajo el
título genérico de "Recortes de prensa", incluirá todas aquellas
noticias aparecidas en los medios de comunicación que por su propio
contenido hacen innecesario cualquier comentario. Así, el lector podrá
estar al tanto de las últimas noticias aparecidas en prensa relacionadas
con el mundo del pensamiento crítico, la ciencia, la razón y el
escepticismo.

Otra importante mejora del nuevo diseño consiste en que podamos
descargar, sin necesidad de entrar en los artículos, los archivos de
apoyo a los mismos o sus imágenes y fotos. Esto facilita enormemente la
búsqueda de muchos archivos originales difícilmente localizables en la
actualidad.

Destacable igualmente es la posibilidad de poder ver los artículos en
versiones "preparadas para su impresión", con tipografías aptas para tal
fin, sin imágenes y en blanco y negro.

Como curiosidad, la MAGUFOmedia dispone ahora de una sección de "Fondos
de escritorio" en la que los usuarios podrán escoger y descargar algunas
imágenes para ser empleadas como fondo de escritorio de su ordenador.
Por el momento, sólo se encuentran disponibles cuatro de estos fondos,
todos ellos agradables a la vista y de gran calidad, pero sé de buena
tinta que los encargados del diseño de la página irán incluyendo más
conforme pase el tiempo - algunas de ellas, a buen seguro,
sorprendentes.

El Gran Premio MAGUFOmedia

A pesar de todo, si algo contribuyó a convertir esta web en una de las
más visitadas del escepticismo en castellano, ha sido sin duda alguna el
premio que MAGUFOmedia ha venido otorgando hasta la fecha bajo el
epígrafe de "El Magufo Más Bobo". En esta nueva fase los responsables de
la web han decidido cambiar su nombre por el, menos ofensivo, de "Gran
Premio MAGUFOmedia".

El ámbito del mismo ahora se ha ampliado, otorgándose anualmente 6
premios bimensuales a los magufos que mayores bobadas hayan dicho, y
tres premios anuales al medio de comunicación que más anticiencia haya
divulgado, a la institución que más haya ayudado a la difusión de la
misma, y a uno de los magufos a los que se le haya otorgado algún premio
bimensual. El sistema de elección de los premiados se mantiene, siendo
los lectores de la página los encargados de postular a sus candidatos y
de votar entre los elegidos. Las bases para proponer candidatos pueden
ser consultadas en http://www.magufomedia.com/premio.php?titulo=bases
siendo de esperar que la participación vuelva a ser elevada.

Un servidor, que está acostumbrado a que le lleguen abundantes
comentarios ofensivos escritos por quienes ante el ejercicio de la razón
no saben recurrir mas que al insulto fácil, se puede imaginar lo mal que
se ha de sentir la magufería hispana e hispanoamericana cuando, al leer
estas líneas, se enteren de la reapertura del sitio. ¡No es para menos!.

En poco menos de un año de vida, MAGUFOmedia demostró, con multitud de
documentos, archivos de sonido e imágenes, cómo los "vendedores de
misterios" mienten e intentan engañar a su público. Personajes de
conocido renombre dentro del mundo del misterio paranormal, tales como
Benito Manuel Carballal, Bruno Cardeñosa, Juan José Benítez, Javier
Sierra y otros tantos, han visto cómo su “prestigio” caía en picado tras
la publicación de artículos en la picota de MAGUFOmedia. Ha buen seguro
que los anteriormente citados empezarán a atarse los machos en cuanto
lean estas líneas.

Para quien esto escribe constituye, por todo lo dicho, un indudable
motivo de alegría el poder anunciarles que MAGUFOmedia ¡ha decidido
volver a la carga!.

No les deseo suerte porque, conociendo su trayectoria, dudo que la
necesiten. Así que, estimados amigos, ya saben ¡con todos ustedes
MAGUFOmedia, los farsantes y los medios http://www.magufomedia.com! ¡Que
la disfruten!

                           ------------------

NOTICIAS FRESCAS EN 'ENIGMAS'
Por: Julio Arrieta

Lo bueno de comprar la revista 'Enigmas', dirigida por el inefable Dr.
Jiménez del Oso, es que se obtienen dos publicaciones magufas por el
precio de una. Por una parte, la propia revista 'Enigmas'; por otra, el
'Enigmas Express', un periódico que nos trae gratos recuerdos del
extinto 'Noticias del Mundo', al que tanto se parece en contenidos y
calidad informativa.
Lo malo es que a veces ambos medios, el 'Enigmas' a secas y el 'Enigmas
Express', se pisan los temas. Es lo que ha ocurrido con los ejemplares
correspondientes al mes de julio. Tanto el periódico como la revista
publican a bombo y platillo una asombrosa noticia arqueológica. Me
ceñiré a la versión revistera, aunque sería lo mismo comentar la noticia
del 'Express' porque tanto montan la una como la otra.
Pues bien, el titular es asombroso: "¿Encontrados los rostros más
antiguos del mundo?" ¡Guau! Realmente debe tratarse de un descubrimiento
importante... Pero cuando se lee el texto la sorpresa se transforma en
decepción y en un cierto sentimiento de ridículo. Resulta que los chicos
del doctor Jiménez del Oso acaban de descubrir la existencia de la cueva
de La Marche (Vienne, Francia) de la mano del Michael Rappenglück,
arqueoastrónomo alemán autor de una tesis sobre Lascaux más que
cuestionable. Según los redactores "enigmáticos", Rappenglück ha
"redescubierto al sur de Francia lo que según él, serían 'los trazos o
dibujos realistas' de una faz humana más arcaicos del orbe terrestre"
(sic).
Dice el artículo que "las imágenes, encontradas hace medio siglo (...)
fueron ignoradas tras despertar serias dudas sobre su autenticidad". Se
añade que Rappenglück ha reivindicado este descubrimiento y que muchos
arqueólogos serán más cuidadosos a la hora de explorar las cuevas por si
se encuentran representaciones antropomorfas como las de este
yacimiento. En palabras del autor germano, las figuras de La Marche
"fueron totalmente ignoradas por la ciencia moderna".

O Rappenglück es un caradura o los intrépidos reporteros de Enigmas no
se enteran de la fiesta. Éstos últimos deberían empezar por comprarse un
mapa de Francia, porque La Marche no está en el sur de este país, sino
en la región de Vienne, en el centro - oeste, cuya capital es Poitiers.
Por otra parte, La Marche no fue ignorada nunca, fue objeto de polémica
(como lo sería Rouffgnac más tarde y en menor medida que ésta), pero no
dejada de lado. La cueva, o mejor abrigo, pues es de reducidas
dimensiones, fue descubierta por Péricard en 1937. La excavación duró
cinco años. Los grabados -que no dibujos, como dice el texto de
'Enigmas'- fueron encontrados en el suelo sobre miles de placas que
fueron depositadas allí en algún momento en torno al 14.280 BP. Las
paredes de la cavidad no están decoradas ni con pinturas ni con
grabados. Es asombroso que se diga que la arqueología ha ignorado este
yacimiento cuando el doctor Léon Pales consagró buena parte de su
carrera al estudio de estos grabados. Sus investigaciones se publicaron
en cuatro volúmenes entre 1969 y 1989. El segundo "Les gravures de La
Marche: Les Humains" (1976) está exclusivamente dedicado a las
representaciones humanas. Por otra parte, La Marche fue objeto de un
nuevo estudio estratigráfico entre 1988 y 1993, a cargo de J. Airvaux.
Otros grandes especialistas han tratado el tema de los grabados de La
Marche tanto en obras especializadas como de divulgación. Por mencionar
un ejemplo, André Leroi-Gourhan los citó en su artículo "Agrupación y
composición de los conjuntos parietales paleolíticos" (1976), texto
basado en sus clases impartidas en el College de France. Denis Vialou
les dedicó un artículo, "L'art gravé-sculpté de la Marche", en la
revista española 'Caesaraugusta', en 1979, dirigida por Antonio Beltrán.
Sólo hay que acudir a los índices del 'Bulletin de la Société
Préhistorique Française' para comprobar que si la arqueología "oficial",
como gustan llamarla nuestros amigos magufetes, pretendía ignorar la
existencia de esta cueva, lo ha hecho de una forma bastante peculiar:
¡investigando y publicando!

No vale decir que estos son textos superespecializados. En obras de
divulgación también se habla de La Marche, como en el estupendo librito
"L'art préhistorique", de Alain Roussot (1997), donde se explican estos
grabados y se reproducen en varias láminas.

Me gustaría saber de donde han sacado los redactores de 'Enigmas' esta
noticia. Deberían comprarse un buen manual de arte prehistórico para no
meter la pata de esta manera, ¡en La Marche no están las
representaciones humanas más antiguas del mundo! ¿Y realmente se dedica
Rappenglüeck a ir diciendo por ahí que ha "redescubierto" la Marche? ¿Es
concebible semejante morro en un supuesto científico? ¡Pues qué bien! A
partir de ahora voy a dedicarme a "redescubrir" Fontanet o Bernifal... o
Rouffignac, que es mi favorita.

                           ------------------

CRÓNICAS DESDE MAGONIA
Por: Luis Alfonso Gámez

CUANDO LOS PERIODISTAS INVENTARON LOS PLATILLOS VOLANTES

“Si los platillos volantes son reales en un sentido físico, los
periódicos habrán hecho un magnífico trabajo cubriendo la historia,
aunque las explicaciones se hayan echado en falta. Si los platillos
volantes son totalmente inexistentes, los periódicos habrán, por lo
menos, explotado una buena historia hasta el límite”. Medio siglo
después de que un estudiante de periodismo de la Universidad de
California, DeWayne B. Johnson, pusiera a los medios de comunicación en
el ojo del huracán de la naciente ufología en su trabajo 'Flying saucers
over Los Angeles. The ufo craze of the 50's' (1998), podemos decir, sin
lugar a dudas, que éstos no han desempeñado el papel de héroe, sino el
de villano. Porque los platillos volantes nunca han surcado los cielos
de la Tierra ni se han posado en nuestros campos; los extraterrestres
jamás han secuestrado a inocentes almas solitarias ni sus naves se han
estrellado contra la superficie de nuestro planeta.

Desde 1947, se han dedicado miles de libros y de artículos, de horas de
radio y de televisión, a ahondar en la realidad del que ha sido
denominado por sus seguidores 'el misterio número uno de la ciencia
moderna'. Sin embargo, no se ha aportado ni una sola prueba que avale la
realidad de las supuestas visitas de seres extraterrestres. Esto no
quiere decir que los ovnis, como ingenios alienígenas, no existan.
Existen, pero únicamente sobre el papel y en la imaginación popular, y
han dado lugar a una de las creencias con mayor arraigo social de la
segunda mitad del siglo XX. Por eso, la clave del misterio no se esconde
en la inmensidad del espacio, sino en lo más íntimo del ser humano, en
el contexto histórico en el que aparecieron por primera vez los
platillos volantes y en la necesidad de los medios de comunicación, y
por extensión de los periodistas, de noticias extraordinarias.

Ya a finales de los años 30, década en la que había cobrado un enorme
auge en Estados Unidos la ciencia ficción de la mano de las revistas
'pulp' –denominadas así por estar confeccionadas con papel de ínfima
calidad–,  gran parte de la sociedad norteamericana consideraba factible
un contacto inminente con seres de otros mundos. Quien sacó a la luz esa
creencia fue Orson Welles, que el 30 de octubre de 1938 convirtió en
víctimas de una invasión marciana a 1,2 millones de personas, según
estimaciones del Instituto Americano de Opinión Pública. Los efectos de
su adaptación radiofónica de 'La guerra de los mundos', la novela de
Herbert G. Wells, demostraron que el público podía llegar a vivir una
ficticia guerra interplanetaria –“Me asomé por la ventana y vi una luz
verdosa que creí que procedía del monstruo”, “Creí sentir olor a gas y
oleadas de calor”– como si estuviera teniendo lugar en realidad. Once
años antes de la aparición en Estados Unidos de los primeros platillos
volantes, Welles había dejado claro que no hacía falta que nada extraño
apareciera en los cielos para que la gente 'lo viera'.

Tras la Segunda Guerra Mundial, tras las explosiones de las bombas
atómicas de Hiroshima y Nagasaki, EE UU se sumió en una paranoia
anticomunista que derivó en la célebre caza de brujas del senador
McCarthy y en el temor a que la Unión Soviética lanzase un devastador
ataque nuclear. La sociedad estadounidense fue inmediatamente consciente
de que el monstruo que había liberado –el poder destructivo del átomo–
podía volverse contra ella misma. “Se construyeron refugios atómicos en
cada comunidad americana, y se exigió a las escuelas públicas que los
alumnos practicaran simulacros de ataques. Es en este escenario en el
que tienen lugar las observaciones de platillos volantes de 1947”,
recuerdan el sociólogo Robert Bartholomew, de la Universidad James Cook
(Australia), y el psicólogo George S. Howard, de la Universidad de Notre
Dame (EE UU), en 'Ufos & alien contacts. Two centuries of mystery'
(1998).

El término 'platillo volante' fue acuñado el 24 de junio de 1947.
Kenneth Arnold, un vendedor de equipos de extinción de incendios, volaba
a los mandos de su avioneta en el Estado de Washington cuando vio nueve
objetos 'en formación' sobre el monte Rainier. “Se desplazaban como
platillos saltando sobre el agua”, recordaría después. En un primer
momento, Arnold temió que se tratara de ingenios soviéticos e intentó
informar al FBI; pero la oficina de Pendleton (Oregon) estaba cerrada,
así que acabó contando la historia al corresponsal de la Associated
Press. El despacho que emitió la agencia de prensa, que llegó a 150
diarios del país, comenzaba: “Nueve objetos brillantes con forma de
platillo volando «a increíble velocidad» a 10.000 pies de altitud han
sido observados hoy por Kenneth Arnold...”. El reportero tomó la
descripción del vuelo de los ovnis por la de su forma y la gente empezó
a ver, primero en EE UU y después en el resto del mundo, platillos
volantes. No hubo, sin embargo, observaciones de objetos con forma de
bumerán, que era la que tenían los ovnis del monte Rainier, según el
propio Arnold.

La irrealidad periodística venció a la realidad en 'el caso fundacional'
del mito de los platillos volantes y de la pseudociencia de la ufología.
Y, como una mentira repetida muchas veces acaba siendo asumida por mucha
gente como una verdad, los ufólogos acabaron cambiando la historia y
Arnold vio platillos volantes. Poco importa a estas alturas que fue lo
que vio el hombre de negocios en las inmediaciones del monte Rainier. El
mito de los platillos volantes y la pseudociencia que ha florecido a su
sombra no tienen ninguna necesidad de los platillos volantes.

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LA RAPOSA EN EL GALLINERO
Por: José Luis Calvo

Durante el pasado mes de abril pudimos advertir con profunda inquietud
que, como consecuencia de un cambio en la propiedad de la Revista de
Arqueología, se había hecho cargo de la dirección de la misma D. Ignacio
Ares Regueras.

No es voluntad nuestra el cuestionar el derecho de sus anteriores
propietarios a vender la revista ni el de sus nuevos editores a
adquirirla y poner a su frente a la persona que consideren más adecuada
para la defensa de sus intereses económicos.

Sin embargo, junto a estos aspectos puramente comerciales existen otros
que me gustaría hubieran sido tenidos en cuenta. La Revista de
Arqueología, pionera en nuestro país de la divulgación de esta Ciencia,
tenía un bien ganado prestigio fruto de años de publicación de artículos
de una alta calidad y de un rigor histórico inobjetable. Todo ello ha
sido echado por la borda en un solo número, un triste récord digno de
figurar en el Libro Guinness.

Mentiría si dijera que me ha sorprendido. Al contrario, desde que el
arqueólogo, y compañero en esta publicación digital, Julio Arrieta me
previno del cambio de director, no esperaba otra cosa. Si bien es cierto
que Ignacio Ares es licenciado en Historia Antigua por una de las más
prestigiosas Universidades españolas en este campo, la de Valladolid, y
que ha publicado algunos artículos en la Revista de Arqueología durante
la etapa anterior, para que su curriculum esté completo debemos añadir
que es mucho más famoso por su vertiente de escritor esotérico ya que ha
colaborado en todas las revistas de este subgénero como Más Allá,
Enigmas, Karma 7, Año Cero y Misterios de la Arqueología siempre bajo la
firma de Nacho Ares.

En esos artículos se ha caracterizado por mantener un supuesto término
medio entre la Historia y la Pseudohistoria, que, por desgracia para él,
es inexistente. Cuando se hacen citas de autores como Louis Charpentier,
Colin Wilson, Graham Hancock... sin advertir a los lectores de que sus
afirmaciones han sido rebatidas por diversos historiadores mediante la
aportación de pruebas más que suficientes para considerarlas como
erróneas, no se está en ningún punto intermedio sino en la adhesión más
vehemente.

No se puede poner en un mismo plano de validez las afirmaciones
sostenidas por pruebas documentales y arqueológicas que aquéllas que
sólo son fruto de la fértil imaginación de su autor. El método histórico
exige recopilar todas las fuentes que podamos sobre unos
acontecimientos, pero no podemos quedarnos en este punto. Sobre esa
documentación hay que ejercer la crítica para diferenciar las
afirmaciones válidas de las que no lo son. Si obviamos este punto,
absolutamente trascendental, no estaremos escribiendo Historia sino pura
y simple ficción.

Para que puedan comprender mejor a que me refiero, he releído su primer
libro (“Egipto el oculto. Enigmas resueltos y pendientes del mundo
faraónico” publicado por Ediciones Corona Borealis en 1.998) con el fin
de usar las afirmaciones que contiene para ejemplificar el curioso (por
no decir algo más fuerte) uso del método histórico que practica Nacho
Ares.

El primer sobresalto llega nada más comenzar su lectura, en la página de
Agradecimientos: “Qué puedo decir de Javier Sierra, subdirector de la
revista Más Allá de la Ciencia, amigo y compañero de búsqueda de lo
desconocido en el laberíntico mundo en que vivimos.” (Pág. 13) Como dice
el refrán castellano “Dime con quién andas y te diré quién eres.”

Sin embargo, aunque sospechoso, tampoco eso por sí sólo quiere decir
nada, pero no tardará en confirmar los peores augurios: “Soy una de esas
personas que creen a ciencia cierta que toda teoría es válida siempre
que se adecue a los requisitos mínimos enmarcados por la razón o la
experiencia.” (Pág. 15) Es decir, que no sólo considera que la teoría
puede ser independiente de la realidad sino que ni siquiera tiene que
ser racional necesariamente ya que también es igualmente válido el
criterio de la experiencia personal. El error metodológico es tan
evidente que causa asombro que pudiera llegar a publicar una frase como
la antedicha.

Continúa con una explicación sobre los problemas de la investigación
egiptológica en España como es la que, salvo escasas excepciones, los
centros no dispongan de: “una biblioteca mínimamente aceptable para
realizar una investigación seria sobre el antiguo Egipto.” (Pág. 16) El
uso de la palabra “seria”  me hizo pensar en la posibilidad de que le
hubiera prejuzgado con excesiva dureza. Para confirmarlo me encaminé a
la Bibliografía (Pág. 233-241) cuya extensión hacía presagiar lo mejor.
Nada más lejos de la realidad. No tanto porque buena parte de ese
espacio se destine para recomendar novelas históricas de autores como
Pauline Gedge, Christian Jacq, Norman Mailer, Terenci Moix o Philipp
Vandenberg cuanto por la inclusión de títulos de escritores
pseudohistóricos en confuso revoltillo con obras de renombrados
arqueólogos y egiptólogos. Así, podemos encontrar a R. Bauval, G.
Hancock, C. Wilson, Z. Sitchin o R. K. G. Temple conviviendo en falaz
armonía con Carter, Childe o Lauer. El concepto de “seriedad” de Nacho
Ares se me antoja muy similar al de “risible” de los demás egiptólogos.

Con esta decepción, volví al punto que había dejado la lectura
temiéndome lo peor, sensación que no tardaría en poder confirmar: “...
ya que propondremos para algunos problemas soluciones fuera de la
ortodoxia de la comunidad científica. Aun así, la exposición de las
mismas ha sido realizada de forma bivalente, intentando satisfacer al
más experto, a la vez que entusiasmar al principiante.” (Pág. 17)
Considerando que la “ortodoxia científica” es, sencillamente, la
necesidad de que las teorías se realicen conforme al método histórico y
la consideración de que no se puede otorgar igual validez a las que
cumplan con esta condición y a las que no, no comprendo en que reside la
“forma bivalente” ¿Es, por ventura, igualar en cuanto a consideración
las teorías que tengan en cuenta cosas como los registros arqueológicos
y los datos documentales con las afirmaciones sin evidencias a favor de
los escritores esotéricos? Pero, sí así fuera ¿cómo pretende que ese
proceder pueda “satisfacer al más experto”?

Pese a la contradicción, así es. “Me confirmó que al ser campos en donde
no existen fuentes para plantear hipótesis justificables, la
especulación está abierta a cualquier teoría, desde la extraterrestre a
la de las hordas de miles de esclavos. Esta [sic] es la razón por la
que, en ocasiones, algunos problemas serán planteados desde una doble
óptica: la “académica” y las de las llamadas despectivamente
paraciencias”. Se ha pretendido, en la medida de lo posible, que las dos
queden a una misma altura ya que soy de los que piensan que si bien
nuestros científicos tienen sus razones en el 90 por ciento de las
ocasiones, no menos es verdad que un porcentaje elevado debería ser
otorgado a todos aquellos que planteen problemas sin solución.” (Pág.
20) Por supuesto, si no existen fuentes de ningún tipo, no cabe más que
la especulación pero desde ésta no se pueden elaborar hipótesis sino que
debemos quedarnos en el mero campo de la elucubración. Además, ni
siquiera las especulaciones son todas igualmente admisibles porque hay
un marco general que sí está documentado y que no podemos traspasar sin
caer en el ridículo histórico. Por ejemplo, la posibilidad de que las
Pirámides fueran edificadas por un guerrero galo que había tomado una
poción mágica que le dio una fuerza sobrehumana es inadmisible por
cuanto ni existían galos en aquella época ni, cuando los hubo,
existieron relaciones entre ambos pueblos por no hablar de la
inexistencia de pociones mágicas. Además, aun cuando aceptásemos (que no
lo hacemos) la proposición del autor de que hay que otorgar un
porcentaje de casos en los que los paracientíficos tienen razón, si el
porcentaje de que son los científicos los que aciertan lo ha cifrado en
un 90%  ¿qué es lo que queda? Pues salvo que las matemáticas hayan
cambiado, no resta más que un 10% como máximo ya que habría que
considerar la posibilidad de que ambos colectivos estén equivocados. Si
ya acepta que el porcentaje es, en el mejor de los casos, de un 90%
contra un 10% ¿cómo confiere a ambas explicaciones la misma importancia?
Ése es un tratamiento que, incluso sin introducir las consideraciones
antedichas, pretendiendo ser justo, es, en realidad, sumamente injusto.
Con el comienzo del libro en sí, ya que aún no hemos salido de la
Introducción, veremos cómo desarrolla estas premisas.

Ares comienza por el inicio de la civilización egipcia que ya le plantea
un problema cronológico irresoluble: “De ser ciertas, explicarían que el
origen de la civilización egipcia no comenzó con un temprano neolítico
hacia el 5.000 a. de C. sino que se remontaría ¡a más de 25.000 años
atrás!, cronología que se acercaría más a los últimos descubrimientos
realizados en la Esfinge y que estudiaremos más detenidamente en su
capítulo.” (Pág. 32-33) No parece importar que la cronología del antiguo
Egipto esté documentada arqueológicamente y sostenida por métodos de
datación absoluta como el C-14 o la Termoluminiscencia. Hay que
considerar, contra toda evidencia, que la civilización egipcia comenzó
3.000 de lo que dice la Historia “oficial” sencillamente porque a Nacho
Ares no le entra en la cabeza una evolución cultural “rápida” que
llevara en unos 2.300 años desde el Neolítico a los constructores de
pirámides. Quizás tengamos que considerar que los hermanos Wright
vivieron en el S IV a. de C. para poder explicar la evolución de la
aeronáutica en menos de 50 años desde el primer “cacharro” a los aviones
a reacción.

Prosigo con la función de las pirámides: “Cuando el neoplatónico Proclo,
autor griego del siglo V d. de C., menciona en su comentario al Timeo de
Platón que las pirámides egipcias eran observatorios astronómicos,
merece ser considerada con el mismo respeto que otra afirmación de
cualquier otro autor.” (Pág. 58) Pues no. El trabajo de críticas de las
fuentes es fundamental en la construcción del discurso histórico. No es
importante lo que Proclo dijera sobre las pirámides sino el ver si sus
afirmaciones son sostenibles. Entre el filósofo y la construcción de las
pirámides han pasado unos 3.000 años por tanto la primera pregunta es
¿qué fuentes utilizó Proclo para su afirmación porque, evidentemente, no
se trata de un testimonio directo? ¿Existen fuentes más antiguas que le
contradigan? y ¿Esa descripción corresponde a la realidad? La realidad
es que una pirámide perfecta, maciza y cerrada es completamente inútil
como observatorio astronómico. Sin entrar en otras consideraciones, la
afirmación de Proclo es absurda y, por tanto, no es merecedora de ningún
respeto.

Seguimos con la cronología de las pirámides: “... la Gran Pirámide pudo
haber sido construida en el 10.500 a. de C. De esta manera, la
cronología del antiguo Egipto tendría que ser revisada de manera
inmediata, al igual que las teorías que dan un hipotético salto
evolutivo de la mastaba a la pirámide. Si llegara el momento, cosa más
que probable...” (Pág. 58-59) Evidentemente, Nacho Ares y yo hablamos
idiomas diferentes. La probabilidad de que se confirme la construcción
de la Gran Pirámide en el 10.500 a. de C. es nula. Esto es así porque
cada nuevo dato que se conoce como la orientación de los puntos
cardinales mediante la observación estelar o el descubrimiento del
poblado y la necrópolis de los obreros que la edificaron confirma la
datación a mediados del III milenio a. de C.
Por otra parte, sorprende la manera de jugar con el lenguaje para hacer
aparecer como posible lo que es absurdo y, por el contrario, pretender
que lo que es probable aparezca como ridículo. Según Ares, es “más que
probable” que se confirme una datación en el XI milenio a. de C. cuando
ni siquiera había culturas neolíticas en Egipto; pero la evolución desde
la mastaba a la pirámide perfecta que presenta la prueba a su favor de
que cronológicamente se va produciendo un tránsito desde mastabas
simples a mastabas complejas, de ahí a la pirámide escalonada y de ésta
a la pirámide perfecta, se queda en un campo meramente “hipotético”.
Vemos como, pese a la pretensión de equiparar la Ciencia con la
Pseudociencia (que ya sería un insulto para la primera) no se da ni
siquiera un trato equitativo a ambas explicaciones.

Por supuesto, a continuación trata el tema tan caro a los
pseudohistoriadores de la forma en que se construyeron las pirámides.
Habla de la teoría de las rampas que, pese a ser la única que presenta
pruebas arqueológicas a su favor (el descubrimiento de restos de tales
construcciones), descalifica: “¿Pueden ser considerados unos pequeños
montoncitos de escombros en la meseta de Guizeh los restos de las rampas
monumentales cuya construcción hubieran superado en tamaño a las propias
pirámides?” (Pág. 69) Esta pregunta retórica puesto que tal y como está
planteada no tiene más que una respuesta posible es falaz. Las rampas
sólo hubieran superado en volumen a las propias pirámides en el caso de
que se hubiera construido una única rampa perpendicular, hipótesis que
hoy en día no toma en consideración ningún egiptólogo. No sería éste el
caso si se hubiera construido una rampa helicoidal que se apoyaría en la
propia pirámide. Por otra parte los “pequeños montoncitos de escombros”
son, en realidad, cerca de un millón de m³ de cascajos con los que se
rellenaron las canteras de Gizeh al terminar su explotación para la
construcción de las pirámides.

Agotado el tema de las pirámides comenzamos con el de la diorita, tan
grato para Nacho Ares que lo ha repetido en varias de sus publicaciones:
“Es precisamente, el trabajo de las piedras más duras lo que ha
suscitado mayor polémica entre los investigadores. ¿Cómo pudieron
trabajar los egipcios piedras tan diamantinas como la diorita, cuya
dureza está un punto por debajo de la del propio diamante?” (Pág. 84)
Por mucho que se empeñe Ares en repetir lo de la dureza de la diorita
como similar a la del propio diamante, no se va a convertir en una
verdad. Si dejara de emplear de una vez la escala de dureza de Mohs que
se limita a asignar una numeración de 1 a 10 a alguno de los minerales
más comunes se daría cuenta de su error. En Mohs corresponde el 1 al
talco, el 7 al cuarzo y el 10 al diamante pero no debemos olvidar que no
es una escala proporcional es decir que el diamante no es 10 veces más
duro que el talco. La dureza de la diorita es inferior a la del cuarzo
puesto que es rallada por éste, así que le corresponde un valor cercano
pero inferior a 7. Si vamos a una escala proporcional como la de Hertz
Auerbach vemos que al cuarzo le corresponde un valor de 308 (el de la
diorita será, por tanto, algo inferior) mientras que al diamante le
corresponde un valor de 2.500. Lo que Ares suponía una dureza diamantina
se queda, en realidad, en que es más de ocho veces más blanda que el
diamante. Por supuesto, el hecho de que la diorita se puede pulir con
polvo de cuarzo explica el cómo se construyeron estatuas como la de
Kefrén, por percusión con piedras como la dolerita y acabado con un
pulimentado con polvo de cuarzo. Por cierto, como tiene que reconocer el
propio Ares (Pág. 97) también los sumerios realizaron esculturas en
diorita con lo que el supuesto misterio pierde mucho de su encanto.

Como parece que había que encontrar más enigmas “inexplicables” cita los
agujeros realizados en el granito de los que asegura: “Lo asombroso de
la perforación reside en el dibujo que dejó el taladro-cilindro hueco a
medida que daba vueltas introduciéndose en la piedra, produciendo una
muesca en forma de espiral descendente. La diferencia que hay entre
vuelta y vuelta es de ¡2,5 milímetros! lo que supone una presión y una
dureza descomunal en la punta del taladro.” (Pág 98) ¿Qué hay de cierto
en esa afirmación? Pues más bien nada. Lo que a principios del S XX se
interpretó como la señal dejada por una única broca hoy sabemos que es
la espiral creada por los cambios de la cabeza de un taladro manual
revestido con polvo de cuarzo. El desgaste de la cabeza, posiblemente de
cobre, obligaba a su substitución cada cierto tiempo. La diferencia de
tamaño del cabezal y de distribución del polvo de cuarzo es lo que
creaba esa espiral. Una observación atenta de las paredes del agujero
muestra los pequeños arañazos dejados por el polvo de cuarzo lo que
demuestra que no se usó una broca de diamante como sugiere Nacho Ares.

Como de piedras hablamos, no podía faltar la referencia a la teoría de
Davidovits de que las pirámides se construyeron con una especie de
cemento que al secarse imitaba la piedra natural: “...no niega las
afirmaciones que realiza sobre los restos de uñas y cabellos humanos en
el interior de algunos sillares de las pirámides de Gizeh. Sería muy
interesante realizar nuevas investigaciones sobre los restos de piedra
aludidos por Davidovits para llegar al final de esta teoría tan
sugestiva.” (Pág 106-107) Pues la teoría ya había llegado a su final
cinco años antes de la publicación del libro que nos ocupa cuando
Harrell y Penrod publicaron “The Great Pyramid debate. Evidence from the
lauer sample.” Journal of Geological Education, vol. 41, 1.993.
Sencillamente, no encontraron ninguna de las evidencias de restos
orgánicos que Davidovits pretendió haber localizado.

Puesto a no dejar piedra sin remover (y nunca mejor dicho), prosigue con
el problema del traslado de esculturas monumentales y obeliscos. Pese a
que Ares tiene que reconocer que existen representaciones de ese
transporte por medios completamente convencionales, aun así se le
presentan problemas: “Si los propios cruceros modernos diseñados para
navegar por el Nilo, en ocasiones encallan por la escasa profundidad del
río, no nos explicamos cómo un barco de papiro pudo navegar hacia nadie
sabe dónde con esa mole en su cubierta.” (Pág. 111) Esta frase consigue
el más difícil todavía, batir la plusmarca mundial de errores por
centímetro lineal. Por partes, la razón de la escasa profundidad actual
del Nilo es, sencillamente, la regulación que hace de su caudal la presa
de Assuán que, aparte de innegables ventajas, también ha ocasionado el
problema de impedir la tradicional crecida anual del Nilo en la que
aumentaban las posibilidades de navegación de éste. Por otra parte, los
egipcios conocían la construcción de barcos de madera como se demuestra
por las “barcas solares” encontradas junto a la pirámide de Keops, así
que no tenía porqué ser una barca de papiros. Lo de la navegación hacia
no se sabe dónde la verdad es que me hace mucha gracia. Las canteras de
granito estaban en Assuán en el curso alto del Nilo por lo que la
navegación se reducía a ir río abajo hasta el punto más cercano al lugar
en que se iban a colocar los obeliscos o los colosos. La posibilidad de
perderse era más bien escasa. Para terminar, los obeliscos no iban en
cubierta de un barco normal sino de una gran barcaza que, a su vez, iba
empujada por otros barcos o, al menos, no es así como se lo representa
en el relieve del templo de la reina Hatshepsut.

No se vayan todavía que aún hay más, una conexión entre Marte y Gizeh:
“Este conjunto tan enigmático desde el mismo momento de ver la luz, fue
identificado con las pirámides y la Esfinge de la meseta de Gizeh.”
(Pág. 141) En realidad, nuevas fotografías de la zona de Cydonia en
Marte (que es a la que se refiere Ares) obtenidas con una resolución
mayor demuestran que la “Cara” no es ninguna construcción artificial
sino una formación montañosa que creó un juego de luces y sombras que,
algunos, con más imaginación que rigor interpretaron como una escultura
colosal. Puesto que no hay tal Esfinge, la identificación con Gizeh es
una buena muestra de la afirmación sin evidencias a que tan aficionado
se muestra Nacho Ares.

Todavía podríamos seguir con más fragmentos criticables como las
supuestas relaciones entre América y Egipto, pero con lo dicho creemos
que es más que suficiente para comprender la extraña teoría
historiográfica de Ares.

Pese a todo lo antedicho, a esta persona es a quién se le concedió el
honor de dirigir la Revista de Arqueología y el resultado ha sido el
previsible. Una pérdida de calidad en su contenido y en su presentación
que resulta tanto más sorprendente cuanto que la revista correspondiente
a mayo ha salido en el mes de junio.

Las razones para ese retraso sólo podemos conjeturarlas, pero si
observamos que se han metido artículos de relleno que nada tienen que
ver con la Arqueología como el firmado por Cebrián, amigo de Ares, que
hay un artículo firmado como K. Arnold, (el nombre de la persona que vio
unas luces en el cielo que describió como en forma de plato dando origen
a la Ufología) lo que hace pensar en otro miembro del círculo de
amistades de Nacho Ares, que se hace una crítica de la última novela de
Javier Sierra... todo hace pensar que la revista la han tenido que hacer
entre pocas personas.

Por ello, pese a que se siga editando la publicación, el espíritu
pionero de aquella Revista de Arqueología que sirvió de referente a toda
una generación de aficionados y profesionales está muerto. Éste es el
resultado lógico de meter un gato en el palomar o como decimos en
Castilla, de poner la raposa a cuidar el gallinero.

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FALLO DEL "IV PREMIO LUIS FREIRE DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA PARA
ESCOLARES"
Por: Marcos Pérez, Casa de las Ciencias, marcos@casaciencias.org

Cada año los vecinos de Quintela de Humoso, cerca de Viana do Bolo,
Ourense, celebran la romería del Padre Eterno o "fiesta del pan
bendito". Según la tradición, las roscas de pan que ese día se froten
contra el manto de la imagen del Padre Eterno no se pudrirán ni cogerán
moho, quedando para siempre inalteradas. Duras pero inalteradas.

Esta creencia despertó la curiosidad de Jorge López, un joven vianés que
diseñó una investigación científica con objeto de verificar la
autenticidad del fenómeno. La investigación incluía una descripción de
la tradición basada en fuentes escritas y orales, además de un completo
diseño experimental para demostrar la validez de la hipótesis de que el
pan bendito del Padre Eterno permanece incorrupto. En el experimento se
dispusieron varias piezas de pan bendito y sin bendecir sometidas a una
variedad de condiciones ambientales. Del análisis de los datos obtenidos
el investigador dedujo que la bendición del pan no es una variable
determinante en el proceso de putrefacción, condicionado
fundamentalmente por la humedad y la temperatura a la que se encuentran
las roscas.

El joven científico remitió su trabajo al "Premio Luis Freire de
investigación científica para escolares" que organizan anualmente los
Museos científicos coruñeses, logrando el primer premio por decisión
unánime del jurado que valoró la "originalidad, frescura, espíritu
crítico y valentía para afrontar un tema de trascendencia social". El
texto original del fallo del jurado se encuentra en
http://www.casaciencias.org/Amigos/FreireFinal.html

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El Mundo http://www.elmundo.es/

LAS ANDANZAS DE PEDRO AMORÓS SOGORB
Por: J. Cavanilles / P. Tormo

Un libro de ‘investigación’ recoge charlas imposibles con fantasmas y
extraterrestres
Varios expertos aseguran que la calidad de las grabaciones son propias
de un aficionado

Pedro Amorós Sogorb, ‘parapsicólogo’ y colaborador de diversos programas
(como Noche de Misterio, en la televisión local de Alicante), ha editado
un libro cargado de falsedades al que acompaña un CD con voces del ‘Más
Allá’ (de fantasmas y extraterrestres) que los expertos consultados por
EL MUNDO han descrito como de «nulo rigor científico y técnico». En
Psicofonías. Voces del Más Allá, título de la obra, el ‘investigador’
alicantino combina su ignorancia científica con sus nulos conocimientos
técnicos. Amorós ya fue denunciado por este diario por ofertar falsos
cursos universitarios de parapsicólogos en Internet, lo que le obligó a
modificar su página web.
Jaime Segura, licenciado en física que trabaja en el Laboratorio de
Acústica de la Universitat de València precisó a este diario que «los
diagramas que presenta el libro, a veces, no incluyen las
especificaciones técnicas necesarias y, en otros casos, han sido
extraídos de otros manuales que no aparecen citados, aunque deberían».
«Desde el punto de vista académico», añade, «el libro contiene todo tipo
de errores».

Según la opinión de este experto en Física Acústica las grabaciones
presentadas por Amorós no ofrecen ninguna credibilidad e incluso explicó
varios procesos para realizar, sin ningún tipo de aparato sofisticado,
'psicofonías' de mejor calidad. Los métodos enunciados van desde el más
rudimentario (que una persona se aleje del micrófono y finja una voz de
ultratumba para que el investigador la atribuya un origen misterioso)
hasta otros más ingeniosos, aunque igualmente sencillos: grabar una voz
en una cinta, y volver a grabar sobre ella otra conversación. En la
copia resultante es muy probable encontrar rastros de la primera
grabación. La utilización de programas para el tratamiento de sonidos
como Sound Forge, Goodwave o Cool Edit (disponibles en Internet y que
los usuarios de la página web de Amorós suelen intercambiarse) permite
obtener psicofonías «más auténticas».

Ante la falta de calidad sonora de las psicofonías de Amorós, EL MUNDO
se puso en contacto con los estudios Tabalet, decanos en Valencia en lo
que a producción musical se refiere con más de 25 años de experiencia y
los equipos de audio más avanzados del mercado. Allí, después de
escuchar diversos extractos del disco y limpiar todos los ruidos que
acompañan a algunas de las «voces de ultratumba», los técnicos fueron
incapaces de extraer sonidos audibles en muchos casos.
Sobre la posibilidad de que se tratara de voces manipuladas mediante
programas informáticos se mostraron convencidos y llegaron a afirmar que
esas grabaciones «las puede hacer un niño de 11 años».

Además, precisaron que la escasa calidad de sonido está causada por el
uso de equipos de baja calidad, «con una grabadora de 18 euros se
consigue un sonido mucho mejor», añadieron. Amorós aseguró más tarde que
para realizar los supuestos registros de voces había utilizado desde
grabadoras minidisc, hasta un aparato «inventado» por él que recibe el
nombre de la ‘Rueda psicofónica’. Sin embargo, en su obra desaconseja el
uso del minidisc por el ruido que hace.

Foto de Jesucristo

Este diario también preguntó a los técnicos de sonido de los estudios
sobre algunas de las afirmaciones sobre técnicas de grabación que el
«investigador» realiza en su libro. Según estas fuentes, el método
contribuye a aumentar el número de interferencias y, por lo tanto, de
ruidos que pueden interpretarse como ‘psicofonías’.

Según Amorós, no sólo es posible hablar con seres del Más Allá, sino
realizar fotos a través del tiempo. Como prueba publica la que, según
afirma, podría ser la primera fotografía de Cristo con dos de sus
apóstoles (pág 128).

Ante las posibles críticas a su impagable trabajo, Amorós escribe en su
libro (pág. 61): «Aclaro y advierto al lector sobre las personas
denominadas ‘escépticas por naturaleza’ o ‘detractores’, y poniendo la
mano en el fuego podría asegurar que ninguna de éstas estará leyendo
este libro».

El ‘investigador’ psicofónico miente sobre su currículo
Expediente X y el SETI niegan conocer al falso ingeniero informático, en
contra de lo que afirma

Del currículo del investigador psicofónico Pedro Amorós, hay pocas
verdades que extraer, aunque en la presentación que acompaña a su
investigación afirma que es «una autoridad mundial en el campo de la
investigación parapsicológica».

En la solapa de su obra, Amorós asegura ser «asesor de la serie
Expediente X». Sin embargo, la productora de esta serie norteamericana,
la Fox, todavía no tiene constancia del hecho, pese a que la serie está
ya en su última temporada. Según un escueto e-mail remitido a EL MUNDO,
el único dato que pudieron ofrecer sobre Amorós es que «no sabemos quién
es. No le conocemos de nada».

Igualmente desconcertados se mostraron los responsables del SETI, un
proyecto privado (impulsado por distintos investigadores y científicos
norteamericanos) para intentar detectar señales provenientes de otros
planetas El responsable de prensa de la entidad, Seth Shostaqk, aseguró
a este diario que ni Amorós ni su organización ha tomado parte jamás en
este proyecto. Curiosamente, para formar parte del mismo basta darse de
alta en Internet (trámite que el psicofónico investigador no ha
cumplido). Además, Amorós asegura que la entidad depende de la agencia
espacial norteamericana, NASA, cuando esto es rotundamente falso: la
agencia aportó fondos durante un tiempo pero más tarde dejó de hacerlo.
De hecho, en la página web de la institución, que al parecer Amorós ni
siquiera ha consultado, hay un epígrafe lamentando esta situación.
Amorós reconoció una vez más estas falsedades y acusó al editor del
libro de haber sido quien las incluyó en la contraportada.
Pero lo más llamativo es que, en un afán de dotarse de un prestigio que
no le corresponde, Amorós llega incluso a asegurar que es Ingeniero
Informático. Según fuentes del Ministerio de Educación, no existe ningún
expediente a nombre de este peculiar personaje, como tampoco lo hay en
ninguna de las universidades valencianas. Sin embargo, aunque es posible
que iniciara sus estudios, el mismo reconoció a EL MUNDO, que aún le
faltan «algunas asignaturas» para terminar la carrera en la «Universidad
de Alicante», pero su nombre no aparece en el listado de alumnos
accesible en la página web de la institución.

Amorós incluso copia ideas de otros autores aunque se las apropia y no
los cita en la bibliografía. Así, este diario ha podido detectar un
párrafo, en la página 63, extrañamente similar a otro aparecido en el
clásico de Carl Sagan El mundo y sus demonios. Por su puesto, en la
bibliografía de la obra no se cita en ningún momento al divulgador
norteamericano.

Cartas para probar su ‘prestigio’

Aunque, en una conversación grabada que Amorós mantuvo con este
periódico, reconoció todos los puntos que figuran en este artículo, el
‘investigador’ poco después ‘encontró’ algunos documentos con los que
quiso probar su relación con la productora de Expediente X. Amorós
remitió a EL MUNDO una carta, escrita en castellano, dirigida
directamente a Chris Carter, productor de la serie, en la que explica,
desde su punto vista, la historia del uso de la Oui-ja. El psicofónico
investigador remitió también la dirección a la que envió la carta que,
casualmente, no coincide con la de la página web de la serie
norteamericana. Lo más llamativo es que, según él, los directivos de la
serie le pidieron información sobre temas que ya habían tratado en otras
temporadas (espiritismo y uso de la tabla para el contacto con los
espíritus) que, además, está plagada de errores con lo que demuestra que
pese a ser, como el mismo dice, «una autoridad mundial en el campo de la
investigación parapsicológica», carece de los más mínimos conocimientos
sobre la materia. Amorós también se mostró apesadumbrado por la
respuesta enviada por la productora de la serie de televisión a este
diario. Sobre su supuesta relación con el SETI, Amorós se limitó a
explicar que las investigaciones de este colectivo sobre la vida
extraterrestre no tenían el rigor suficiente y que cuando  acude junto a
un grupo del SEIP para buscar contactos extraterrestres «es una simple
excusa para comer en el campo».

[Nota] *El presente artículo de investigación, que dicho sea de paso no
tiene desperdicio, apareció publicado en el diario EL MUNDO-Edición
Comunidad Valenciana del pasado 22 abril de 2002. Para su publicación en
el EEDigital ha sido rebautizado con el título de “Las andanzas de Pedro
Amorós Sogorb”.

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CHÁCHARA PARANORMAL
Por: Ricardo Campo Pérez

"El viaje astral consiste en la salida del cuerpo físico del paquete
energético consciente e inteligente de forma voluntaria". ¿Qué significa
esta rocambolesca frase? Nada; es pura palabrería y disparate, pero
afirmaciones similares suelen ser proferidas por los divulgadores de lo
"anómalo" y "misterioso" con la misma soltura que el meteorólogo nos
informa -sin clarividencia alguna sino con predicciones científicas- del
tiempo que hará el fin de semana.

La "salida del paquete energético" se llama también "viaje astral" en la
jerga pseudocientífica y ocultista, la que usan todos aquellos que no
tienen nada mejor que hacer que embaucar al prójimo -un presentador de
televisión o un público desconocedores de estas viejas y fraudulentas
historietas- con afirmaciones que se salen de lo normal, del sentido
común y de lo que científicamente se ha podido probar. El "paquete" o
"cuerpo energético" es una fantasmagórica sustancia que, según algunos,
da vida al cuerpo humano, propuesta inútil tanto desde el punto de vista
científico como simbólico. No nos hacen falta demostraciones de
laboratorio bajo férreas condiciones controladas para mostrar nuestro
escepticismo ante estas afirmaciones: basta con usar el modelo por
defecto de la investigación científica, la versión 1.0 de la misma, con
la que todos -supuestamente- somos expulsados a este mundo: el sentido
común y la fundada sospecha ante todo charlatán vendedor de crecepelos
espirituales.

Malas vibraciones; todo vibra, vibra la gente de "mente abierta" (y de
tragaderas igualmente abiertas) y la escéptica; todos vibramos, al
parecer. Es otra de esas frases vacías que se oyen entre los aficionados
al fraude de la "nueva conciencia". En relación con las "vibraciones"
podemos tropezarnos con el uso abusivo de la palabra 'energía' ante lo
que podemos sugerir que nos ofrezcan unas pocas fórmulas matemáticas que
la retraten y cuantifiquen sin rodeos. La popularización de la
equivalencia de masa y energía en la famosa ecuación einsteniana dio
vida a absurdas interpretaciones; las "energías" -buenas y malas-
pasaron a impregnarlo todo, desde la cámara Kirlian (que no  retrata más
que un fenómeno luminoso de descarga eléctrica y no tiene nada que ver
con una supuesta "aura") hasta nuestra mente, de la que se predica que
sólo usa el 10 % de su capacidad: otra de esas monumentales falsedades
que circulan entre los aficionados a los poderes paranormales. Se supone
que en el 90 % restante residen capacidades insospechadas, algunas de
las cuales podrían ser el movimiento de objetos a distancia con el
"poder mental" y diversos tipos de adivinación, además del doblamiento
de cucharas, truco de prestidigitación que se intenta hacer pasar por un
prodigio. La verdad es que el único poder de quienes dicen poseer estas
facultades -transformadas en espectáculo público- es el del carisma,
virtud que puede degradarse hasta convertirse en vergonzosa adulación
del público.

Los ejemplos abundan. Sin ir más lejos el pasado lunes 29 de abril,
cuando una psicóloga norteamericana obligó a comulgar con unas ruedas de
molino gigantescas a los televidentes apoyada en la indecente
condescendencia de la veterana periodista Mercedes Milá; se trató de un
show televisivo en el que la invitada aseguró entrar en contacto con los
espíritus del más allá, al mismo tiempo que adivinaba cosas del pasado,
presente y futuro de parte del público asistente. La televisión privada
en cuestión intentó convencer a su audiencia de la realidad de un
fenómeno que ya fue totalmente desacreditado y puesto en evidencia como
gigantesco fraude en el siglo XIX, cuando la crédula burguesía americana
y europea se aficionó a las sesiones mediúmnicas. Se trató, en
definitiva, de un esperpéntico programa televisivo -de la misma cuerda
que ese en el que se dedican a retrotraer a la gente a inexistentes
vidas pasadas mediante la sospechosa técnica de la hipnosis.

¿Por qué algunos medios de comunicación ofrecen sus espacios a toda esta
colección de "monstruos"? ¿Se trata de una competición surrealista por
la dispersión de la apabullante incultura científica? Por si fuera poco
el descaro, algunos se permiten afirmar, engañando y estafando al lector
o al televidente, que la gran mayoría de los científicos dar por buenas
todas estas insensateces... Lo cierto es que los científicos no dan por
buenas historias fraudulentas como las citadas anteriormente, entre
otros motivos, por el simple hecho de que se trata de viejas creencias
que cayeron en el olvido hace décadas. Basta recordar, por ejemplo, al
monstruo del Lago Ness y al Yeti, simples leyendas de los que solo se
pudieron obtener testimonios anecdóticos que no constituyen pruebas
válidas, y que los inexistentes extraterrestres -hasta que se demuestre
lo contrario- ya revoloteaban por las imaginativas obras de algunos
cínicos a principios de nuestra era, solo que con intenciones bastante
críticas y escépticas hacia los seres humanos por parte de sus creadores
literarios, lejos de los babosos ETs de que nos hablan los "expertos" en
el misterio prefabricado.

Las creencias sobre temas misteriosos se revitalizan con el paso de las
décadas; los extraterrestres son un excelente ejemplo en este sentido.
En los años 50, cuando la paranoia de los platillos volantes se inició,
los que afirmaban que habían tenido contacto con alienígenas decían que
éstos procedían de planetas cercanos a nuestro, como Venus o Marte.
Cuando las sondas orbitales demostraron que esto era imposible los Ets
comenzaron a llegar desde planetas más lejanos; al comprobarse que esto
es una quimera los hicieron venir desde hipotéticos mundos aún más
lejanos, a millones de años luz... Al no haberse mostrado a los ojos de
todos los terrícolas y ser, de hecho, poco probable su existencia
incluso en otras galaxias, nuestros amigos espaciales han quedado
arrinconados en "otras dimensiones", que es una especie de limbo
ocultista donde se vuelven intocables y no necesitan aportar pruebas
objetivas de su existencia. Los "extraterrestres" son como los malos
toros: siempre reculando y protegiéndose en tablas.

Creo que es síntoma de educación y de cultura estar en guardia para que
un proponente de lo paranormal, de los "estados vibratorios" y de los
"espíritus guías", no intente dárnosla con queso. Es sano exigir
pruebas, aquí y ahora, no palabras y afirmaciones indemostrables.
Imagínese, lector, que sale una mañana a la calle y descubre que su
coche ha desaparecido: ¿se lo habrán llevado los extraterrestres?;
¿habrá pasado a otro "estado vibratorio" o "extra-dimensional"?; ¿o
quizá sospechamos que se lo llevó la grúa o lo han robado si hacemos uso
de la lógica racional? ¿Acudiremos a un experto en
psicofonías -supuestas voces del más allá que se graban en cintas
magnetofónicas, fenómeno incongruente donde los haya-, a un psíquico
adivinador o a la Policía? Pues de la misma forma debemos saber que si
una noche sentimos que nuestro cuerpo flota o que salimos del mismo no
estamos realizando un "viaje astral", sino que se trata de nuestro
cerebro, que fabrica estas visiones en momentos de desconexión y
reconexión de nuestra actividad consciente. Es algo perfectamente
explicado por los psicólogos que estudian la actividad cerebral. O que
si tenemos un sueño que, más o menos, se cumple al día siguiente es pura
casualidad, y que no solemos recordar la infinidad de ocasiones que
soñamos con un suceso que luego no tuvo lugar. Lo extraño y sorprendente
sería que nunca tuviésemos sueños que se asemejan a acontecimientos de
la realidad, hayan o no ocurrido.

Todas estas extrañas ideas son la superficie de nuestras creencias menos
meditadas. Si hay personas que las albergan en su mente y otros que se
aprovechan de ellas es porque tenemos una imagen de la realidad, del
mundo en su totalidad, como compuesto de entidades inmateriales y de
proyecciones de nuestros deseos que no se hacen realidad por el simple
hecho de recordarlos. Se puede decir que el miedo a la muerte está
oculto -con sus miles de disfraces- tras cada una de estas
extravagancias paranormales: la falsa conexión con el Universo de la
astrología, la nunca probada existencia de otros seres inteligentes en
el cosmos, para no sentirnos solos, la falaz presencia de otras
"realidades" donde nuestra conciencia perdure, todo aquello que cabe en
el caótico cajón de lo misterioso, lo paranormal y lo que se nos vendía
hace alguna década desde el "más allá" televisivo. Si somos capaces de
mirar en nuestro interior, valorarnos como sujetos de una cultura que
promociona la petición de razones bien fundamentadas y el desprecio
moral e intelectual del estafador y embaucador y ejercer nuestro derecho
a que las afirmaciones que se sitúan supuestamente más allá de lo normal
se acompañen de pruebas equivalentes, no tenemos más remedio que decirle
a cualquier proponente de descabelladas teorías o hechos
"sobrenaturales" lo mismo que el popular ilusionista y desenmascarador
de charlatanes James Randi le dijo a un no menos famoso doblador de
cucharas: "¡Hágalo o cállese, señor Geller!".

                           ------------------

EL DUENDE DE ZARAGOZA, IKER JIMÉNEZ Y LA MUERTE MISTERIOSA: LA HISTORIA
CONTINÚA.
Por: Eduardo Giménez González (Ebardo@ciudadrobot.com)


Se conoce como caso del "Duende de Zaragoza" (también llamado "Duende de
la hornilla") a un suceso presuntamente paranormal acaecido en Zaragoza
durante 1934. Básicamente, se dice que una voz misteriosa hablaba desde
el interior de una cocina sin que tuviera origen natural. Aunque ya se
pueden figurar como son los relatos sobre este caso publicados en los
medios paranormalistas, una investigación adecuada reveló otra cosa,
como puede leerse en "El Duende de Zaragoza, un clásico de la
parapsicología española", Eduardo Giménez González, Miguel Ángel
Sabadell, Carlos Azirón y Joaquín Pintanel, "Actas del I Congreso
Nacional Sobre Pseudociencias", (Zaragoza, 1993).

Pues bien, Iker Jiménez, en su libro "Enigmas sin resolver (II)" (EDAF,
Madrid, 2000) volvía a tratar el llamado "primer expediente-X español",
añadiendo un nuevo descubrimiento, nada menos que una muerte:

********

"El misterio no ha muerto. Sesenta y cinco años justos. En el momento de
escribir estas líneas
intentando «resucitar» todas las investigaciones que en su día dejé a
medio camino, me topé con una información que dio un vuelco a mi
corazón.
Quienes me conocen a fondo saben de mi capacidad sin límite para
entusiasmarme con las nuevas pesquisas... pero aquello superaba todo lo
anterior. ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Y, sobre todo, ¿por qué
había pasado de largo este rumor por todas las investigaciones
realizadas a lo largo del tiempo?
Fuera había llegado la tormenta. Y los rayos se vislumbraban a través de
las altas cristaleras rectangulares de la Biblioteca Nacional. Aquella
tarde creo que ya me había quedado solo en la sala «Jorge Juan», en el
piso bajo, removiendo recortes y antiguas notas. Creo que hasta el
empleado que pasaba su bloc de manera cansina se percató de la palidez
de mi rostro. Allí comprobé por diversas vías un rumor que en Zaragoza
había anotado apresuradamente.
En el rosario de entrevistas previas que mantuve en la capital maña
alguien me dijo que hubo una muerte extraña, aquella se ocultó con todo
el asunto del duende. Al parecer, los crudos acontecimientos políticos
que sacudieron al país en esa recta final de otoño del 34 relegaron la
extraña historia hasta que el público la fue olvidando. Como casi
siempre ocurre. Eso sí, ni
judicial ni policialmente hubo un veredicto. Y las dudas se me aferraron
de nuevo al pecho. Busqué, repasé línea a línea y amargué la plácida
tarde al funcionario. Pero al final, ante mis manos, apareció la
confirmación de todas las sospechas: hubo una muerte rodeando al asunto
del duende.
Algunos someros datos, quizá intencionadamente descolgados del resto de
informaciones sobre «la voz», me parecieron de nuevo una pista de oro. Y
con ellos bien anotados busqué nuevas fuentes y contactos más
confidenciales. En unas pocas horas pude saber de una historia que, al
menos para mí, iba indisolublemente ligada a lo que ocurría en la calle
de Gascón de Gotor. Casi tembloroso fui recomponiendo aquel puzzle para
el que había acudido a diversos documentos. Con un café bien cargado
sobre la mesa del ordenador intenté reconstruirlo todo. En la tarde del
25 de noviembre de 1934, en un viejo autobús de línea, llegó a Zaragoza
una mujer llamada Asunción Jiménez Álvarez, de cuarenta y ocho años y
natural de un pueblo de la misma provincia. Espiritista de vocación,
asistió a una sesión ideada con otros miembros de las mismas tendencias
para poder comunicarse con el «ente» que tenía trastornado a todo el
país. Una reunión clandestina que se llevó completamente en secreto en
la calle de San Agustín, número 11 principal, para más datos.
Hacia las once de la noche, cuando la mujer dijo haber «contactado» con
el «bromista de otro mundo», le sobrevino un colapso que la dejó muerta
al instante, fulminantemente. El pánico, los gritos y los intentos de
reanimación se sucedieron sin éxito en aquel cuartucho oscuro. Los
médicos
que llegaron minutos después se negaron a certificar la defunción,
esperando la llegada de la policía ante lo que consideraban un feo
asunto que debían de resolver las autoridades judiciales.
La prensa calló, y las autoridades también, pero esa mujer había muerto
de modo inexplicable. Y me imaginé unas brumas negras tapando la verdad
de esta historia. Miles de preguntas se apelotonaron en mí mente hasta
casi provocarme dolor. Aquello era suficiente para reabrir el caso,
regresar... e
intentar saber la verdad. Una verdad que algunos quisieron sepultar,
pero que, con fuerza, emergió de su entierro prematuro.
En el magno exterior de la Biblioteca llovía a mares. La noche era muy
desapacible. Me refugié bajo las columnas sin un alma en los alrededores
¿qué le habría ocurrido a Asunción Jiménez? ¿Fue víctima de la
caprichosa casualidad?
Un rayo volvió a iluminar el centro de Madrid. El invierno ya estaba
aquí.
Cuando corrí para bajar las interminables escaleras, noté un escalofrío
desde la cabeza a las rodillas. Un latigazo. En un acto reflejo había
aparecido en mi mente la última frase del «Duende de Zaragoza»."

********

No será ninguna sorpresa decir que los hechos no fueron así.

Según se publicó en la prensa regional, el doctor Jaime Penella realizó
la autopsia al cadáver de Asunción Gimeno Álvarez (que no Jiménez) y el
doctor certificó que la muerte había sido producida a consecuencia de un
derrame cerebral.

Ciertamente la policía informó y efectivamente así se publicó, que en
dicha casa se reunía una secta espiritista. Aunque esa información no
era correcta: se trataba de un grupo adventista. Don José Boix, pastor
adventista, y don Enrique Abenia se pasaron por las redacciones de los
periódicos para rogar que aclararan la información, pues en el "Salón
Adventista", en cuyos locales ocurrió el suceso, "no se realizan
prácticas espiritistas de ninguna especie, por cuanto que el adventismo
es enemigo y contradictor del espiritismo." Esta petición fue atendida y
así se publicó en la prensa regional el 28 de noviembre de 1934.

Averiguar esto fue tan simple como leerlo en las mismos periódicos en
los que se publicaban las noticias sobre el "Duende".  Y no es por
echarme flores, pero, al leer por primera vez la noticia de la muerte de
esa señora, pensé que seguro que alguien la relacionaba con el "Duende"
y estuve atento
a informaciones posteriores que son las arriba reseñadas.

Estas precisiones se las comuniqué a en septiembre de 2000 a Iker
Jiménez mediante un correo electrónico, al cual él contestó cortésmente,
diciendo que la información le parecía muy interesante.

Enero de 2001: el programa "Otra Dimensión", de Antena 3, presenta de
forma muy sesgada y superficial el caso del "Duende de Zaragoza". Habla
Iker Jiménez y, a pesar de que él lo sabía por haber recibido mi mensaje
con los datos precisos (podía verificarlos, no tenía por qué fiarse de
mí), sigue atribuyendo al "Duende" la muerte de aquella mujer.

Con motivo de su vigésima edición se ha publicado una edición especial
"de regalo" de "Enigmas sin resolver" en la cual, en un solo tomo, se
reúnen los volúmenes I y II. Sin ninguna corrección.

La causa por la cual escribo esto es porque la mancha se extiende. Con
el número de mayo de 2002 de "Año Cero" se incluye un libro escrito por
Francisco Contreras Gil titulado "Poltergeist y casas encantadas en
España", donde obviamente se habla del "Duende de Zaragoza". Termina el
tema así:

"Las últimas informaciones sobre este episodio las publicaba el
periodista Iker Jiménez en su libro 'Enigmas sin resolver II (Editorial
Edaf): 'La noche en la que se despedía el duende de la hornilla
amenazando de muerte a diferentes testigos, una mujer, Asunción Jiménez,
moría a pocas manzanas del lugar mientras realizaba una sesión de
espiritismo. ¿Cumplió el duende la hornilla su truculenta amenaza?'"

Contreras cita a Iker Jiménez, pero, ¿se apuestan algo a que dentro de
nada veremos aceptada esa muerte como un hecho del "Duende"?

Para terminar, vean como termina el prólogo del libro de Contreras: "Un
trabajo que debe seguir ampliándose y en el cual también puede colaborar
usted, amigo lector, con sus casos y experiencias a través de la página
web www.ikerjimenez.com "

Suficiente, gracias.

[Nota] *El autor del presente artículo nos solicita que incluyamos la
siguiente petición, que esperamos sinceramente alguno de nuestros
lectores pueda satisfacer: “Si alguien dispone de cualquier referencia
actual o pasada sobre el "Duende de Zaragoza" le agradecería que me la
comunicara a Ebardo@ciudadrobot.com”

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¡YA NO HAGO ESO!
Por: Susan Blackmore
Versión en español por: Jonathan Bustos
New Scientist, vol. 168, n.º 2263, 04/11/2000, página 55

Por fin. Ya lo he hecho. He arrojado la toalla. Me he desenganchado del
vicio y ya no consumo. Después de treinta años, me he librado de una
terrible adicción.

A decir verdad, no estoy segura de si he pasado ya el mono. Hace un mes,
aún estaba en un congreso sobre investigación de poderes paranormales. Y
tan sólo hace unos días que vacié el último de los archivadores que
tenía organizados meticulosamente. Y mientras lo vaciaba, una vocecita
me decía:
«No lo hagas. A lo mejor querrás volver a leerlo», pero otra voz más
fuerte contraatacaba diciendo: «¡Lo has dejado!» He tirado al cubo del
papel para reciclar un artículo tras otro sobre percepción
extrasensorial (PE), psicoquinesis, animales de compañía con poderes
paranormales, aromaterapia y casas encantadas. Si me entra el mono, mi
chute se lo habrá llevado el camión de la basura.

Pensándolo bien, me siento un poco triste. Hace ya más de treinta años
que tuve una estremecedora experiencia extracorpórea que me convenció de
que los fenómenos paranormales eran reales y que me hizo lanzarme a una
cruzada para demostrarles a esos científicos de mentes cerradas que la
conciencia podía extenderse más allá del cuerpo y que la muerte no era
el final. Tan solo unos años de experimentos cuidadosos bastaron para
cambiar todo eso. No encontré ningún fenómeno paranormal, tan sólo ganas
de creer, engaños a uno mismo, errores experimentales y, de vez en
cuando, fraude. Me hice escéptica.

Pero entonces, ¿por qué no lo dejé en ese momento? Hay un montón de
malas razones. Admitir que uno está equivocado siempre es difícil,
aunque sea algo que todo científico deba aprender a hacer. Y tener que
empezar desde el principio en un nuevo campo, como si uno fuera un niño,
es una perspectiva desalentadora, igual que lo es el perder todo el
poder y el prestigio que te da ser un experto. Tengo que confesar que
disfrutaba sabiendo lo que tanto me había costado aprender.
Y sí, sí que he leído el informe de 1853 de Michael Faraday sobre mesas
que se inclinaban, y los primeros estudios sobre parapsicología que
datan de los años 30, y las últimas discusiones acerca del metaanálisis
de experimentos sobre PE controlados por ordenador, por no mencionar el
penoso informe Scole (véase New Scientist 22/01/00, sección Feedback).
¿Me debería sentir obligada a seguir usando esta información siempre que
pueda? No. Ya está bien. Todo eso no lleva a ninguna parte, lo cual ya
es una razón suficiente para dejarlo.

Pero quizá, la verdadera razón es que estoy demasiado cansada. Cansada,
sobre todo, de esforzarme por mantener una mente abierta. No podía
desechar sin más todos esos fenómenos supuestamente extraordinarios.
Después de todo, podrían ser verdad, y si lo fueran, habría que
reescribir los girones de la ciencia.

Aparece otro con «poderes». Debo diseñar más experimentos y tomarme en
serio sus afirmaciones. Vuelve a fallar. Un hombre me explica cómo los
extraterrestres lo han abducido y le han implantado algo en la boca. Las
pruebas demuestran que no es más que un empaste, pero podría haber
sido...
No, ya no tengo que pensar así. Y cuando los dotados, los videntes y los
de la Nueva Era me griten: «El problema con todos vosotros los
científicos es que no tenéis una mente abierta», como suelen hacer, no
me inmutaré. No discutiré. No saldré corriendo a realizar, por si acaso,
otro experimento
más. Sencillamente sonreiré con dulzura y diré: «Ya no hago eso.»

                           ------------------

LAS DESVENTURAS DE INGENUO PÉREZ. PODERES PSÍQUICOS
Por: Antonio M. Sánchez Pérez

Voy a contarles la historia de un amigo mío al que conozco desde hace
muuuuuuuchos años (de hecho nuestros padres ya eran amigos a su vez y
nos criamos juntos). Déjenme aclarar que, a pesar de las tonterías que
llega a cometer a veces, llevado sin duda por un exceso de entusiasmo,
no es un hombre tonto. De hecho casi siempre me aventajaba en la escuela
y ahora, título universitario bajo el brazo, goza de una buena posición
laboral en una importante empresa multinacional cuyo nombre me reservo
en estas líneas, casi triplicando el salario de un pobre profesor
asociado de física, esto es el mío. De más está añadir que es muy
competente en su trabajo, y bien considerado por sus jefes.  Por lo
demás es una persona de lo más corriente: esposa, dos niñas, perro,
coche a la puerta, domingos a la sierra y veranos a las cálidas playas
del levante o Canarias. Debo reconocer que siempre tuvo una imaginación
desbordante, y con los años ha nacido en él un extraño deseo de lo
extraordinario, como si su vida, una vida relativamente fácil y cómoda,
estuviese falta de un componente, cómo decirlo, ¿emocionante?,
¿interesante?... Creo que le agobia la rutina. Para no desvelar su
identidad, llamémosle Ingenuo, aunque no es exactamente el rasgo que más
le caracteriza (Crédulo se adaptaría mejor quizás) y pongámosle un
apellido al azar, Pérez por ejemplo.

La semana pasada, no recuerdo el día exacto pero sí que fue por la tarde
, vino  a mi despacho expresándose  en un tono de excitación que casi
llegó a preocuparme, conociendo perfectamente, después de tantos años,
todos sus estados de ánimo, lo primero que pensé es: ¿en qué nuevo
berenjenal se habrá metido éste ahora?.

-Tío, me ha pasado una cosa increíble.
-¿El qué? –dije con resignación apartando a un lado los exámenes que
estaba corrigiendo.
-¿Recuerdas aquella conferencia sobre control mental a la que tan
amablemente te negaste a acompañarme?
-La recuerdo, sí.
-Pues tío... –tragó saliva- no sé cómo decírtelo, porque ni yo mismo me
lo creo.
-Eso lo dudo, pero continúa –creo que no me escuchó
-Resulta que tengo poderes psíquicos.
“¡Anda, mi madre!”
-¿Y cómo es eso?
-Pues el ponente hizo un experimento a ver quién entre el público era
capaz de obtener más de 8 veces seguidas “cara” o “cruz” lanzando una
moneda y ¡resulta que fui yo!. Tío, puedo lanzar una moneda al aire y
hacer que salga “cara” o “cruz” todas las veces que quiera sólo con
concentrarme, ¿verdad que es increíble? –los ojos parecían querer
saltársele de las órbitas- y eso es sólo el principio. Dice que al tener
predisposición me sería muy fácil aprender otras habilidades como doblar
cucharas, mover objetos con la mente, usar la telepatía, yo qué sé... El
tío arregló tres relojes, dobló un tenedor y adivinó los números que
algunos de entre el público le enviaban mentalmente... Ese tío es
genial, de verdad. De momento me han regalado un ejemplar de su libro
“Cómo usar tu mente para cosas increíbles”, cuando lo termine te lo
paso...
-No, gracias
-... y me han hecho un descuento en su taller de habilidades
psíquicas...
-Un momento, un momento. ¿Taller de habilidades psíquicas?
-Sí, allí te enseñan de todo: cómo arreglar relojes, mover cosas, hasta
encender un fuego... ah, y cómo contactar mentalmente con tus seres
queridos en todo momento (voy a poder saber cómo está mi mujer y si a
las niñas les va bien en el colegio...)
-¿Cuánto te ha costado la matrícula?
-Pues... –aquí su entusiasmo se debilitó- unos 120...
-¿Euros?
-En realidad cuesta 130, pero por mi predisposición me hicieron la
rebaja, además de regalarme el libro... Claro –dijo ahora en un tono más
grave- tu encasillada mente científica es incapaz de aceptarlo, pero
estas cosas pasan, yo te juro que lancé 10 veces la moneda y las 10 me
salió cara –su tono denotaba ahora cierta desesperación.
-Si yo te creo, querido amigo, yo te creo.
-Entonces –su rostro se iluminó- ¿crees que eso es posible?. Te lo
pregunto como físico...
-¿Podemos repetir el experimento?
-¿qué?, ¿aquí?
-Sí, por supuesto. Demuéstrame que puedes lanzar 10 veces la moneda al
aire y sacar siempre el mismo lado.
-Bueno... claro –su tono ahora denotaba cierta reticencia, pero aceptó.
En realidad le propuse lanzar la moneda no 10, sino 20 veces y propuse
además elegir yo el lado que debía salir, y que la moneda fuera mía,
pues aunque confío plenamente en su buena fe, quería ejercer un mínimo
de control sobre el experimento. Propuse “cruz” y lo cierto es que tras
las 3 primeras tiradas salió cruz –cuál no sería su semblante de
satisfacción- pero luego empezaron a venir caras y más caras, para su
desesperación, y luego otra vez cruces y caras... En total salieron 12
cruces y 8 caras, aunque las cruces no salieron seguidas, y eso a pesar
de sus esfuerzos de concentración, que le hacían hacer unas muecas
extrañísimas...
-No lo entiendo –refunfuño- ayer funcionó... Bueno, han salido más
cruces que caras... sin embargo no seguidas... Aunque lo cierto –dijo
casi en un susurro- es que repitiendo el experimento en casa, también se
resistía a funcionar bien...
Yo le dejé durante un rato que siguiera en sus disquisiciones hasta que
al fin intervine.
-Lo que no acabo de entender es cómo dices que ayer te salieron 10
caras.
-Eso sí es verdad, sabes que no acostumbro a mentir...
“excepto cuando te engañas a ti mismo, querido amigo”.
-Hagamos una cosa –propuse-. Cuéntame cómo hicisteis el experimento.
-De acuerdo. Primero nos pusimos de acuerdo en si queríamos cara o cruz
y luego empezamos a tirar. Se decidió que fuera cara, así que los que
sacaron cruz quedaron excluidos de la siguiente tirada; luego los que
sacamos cara volvimos a tirar, y los que obtuvieron cruz de nuevo
quedaban eliminados de la siguiente... Así cada vez quedábamos menos
candidatos a tener predisposiciones psíquicas. Yo siempre sacaba cara,
así que llegué hasta el final, siendo el único... Ah, se me olvidaba,
todos teníamos que hacernos la imagen mental de la moneda cayendo con la
cara hacia arriba, la concentración es muy importante ¿sabes?...
Antes de que terminara su alocución ya lo veía todo con claridad
meridiana.
-Querido amigo –empecé yo a mi vez:- antes me preguntaste si como físico
creía que tus supuestos poderes mentales son posibles. Bien, no voy a
cansarte repitiéndote lo que me habrás oído decir mil veces, que ninguna
de esas cosas raras en las que tan empecinadamente te empeñas en creer
ha sido probada jamás, al menos no se han presentado pruebas
concluyentes, y todos esos fenómenos extraños con que a veces me
deleitas tienen en realidad una explicación más bien convencional. Lo
que voy a hacer es, precisamente, ofrecerte una explicación, no usando
la física, ni por supuesto la metafísica, sino las matemáticas, para ese
extraño suceso que te ocurrió ayer, y verás al final de mi exposición,
que en realidad no era tan extraño.
Mi amigo miraba y escuchaba atónito, a pesar de su impulsividad y su
tendencia a hablar alto, rápido y demasiado, también sabía escuchar,
sobre todo si el que hablaba era yo.
-No me lo digas, pero ¿sabes más o menos cuánta gente fue a esa
conferencia?
-Sí, creo que sí –respondió con extrañeza
-Déjame adivinar... ¿unos quinientos o así?
-¡Caspita! –siempre fue un cursilón, yo hubiese dicho otra cosa...- Lo
has leído en alguna parte, seguro...
-amigo querido: me llama la atención que creas tan ciegamente en tus
habilidades y sin embargo estés tan  presto a desconfiar de las mías.
-Perdona, es que...
-¿Recuerdas las clases de estadística y probabilidad?
-Sí, pero no veo que...
-Dices que tras cada tirada los que sacaban cruz no podían volver a
tirar, ¿cierto?
-Cierto, pero no veo...
-Calla, y déjame seguir. Al lanzar una moneda al aire, como sólo puede
salir uno de dos resultados posibles, la probabilidad de que salga cara,
por ejemplo, es del 50 por ciento. ¿Cierto?
-Sí, cierto –ahora era él quien se expresaba con resignación-.
-Entonces, si tenemos una sala llena de gente y todos lanzan una moneda
al aire, es de esperar que más o menos a la mitad le salga cara y a los
demás cruz. ¿No es así?
- Bueno –admitió- ahora que lo dices, no sé si fue la mitad, pero la
primera vez sacó cruz bastante gente...
-Y esos ya no pudieron volver a tirar. De los que quedaron, otra vez más
o menos la mitad volvió a sacar cruz y a su vez fueron eliminados, hasta
que sólo quedaron cuántos, ¿2, 3 personas?
-En realidad éramos 3
-Y de esos 3, los otros 2 sacaron cruz y tú por décima vez volviste a
sacar cara....
-Sí.
-Pues ya está –exclamé triunfante-.
-¿Ya está el qué?
-Pero es que no lo ves?. ¿Sabes el número exacto de personas?
-Hablaban de unas 515...
-Vale. 515 personas lanzan una moneda al aire y más o menos la mitad
saca cruz, vamos a suponer que son 257. Las 258 restantes han sacado
cara y participan de la siguiente tirada, tú estás entre ellas. Y ya va
1. De éstas, más o menos la mitad saca cruz, supongamos que 130. Tú
sigues entre las 128 que han sacado cara. Y ya van 2. Tiráis de nuevo y
64 sacan cruz, tú estás entre los 64 que sacó cara. Y ya van 3. 32 sacan
cruz y 32 cara. Y ya van 4. 16 cruz y 16 cara. Y ya van 5. 8 caras y 8
cruces, y ya van 6. 4 caras y 4 cruces, y ya van 7. 2 caras y 2 cruces,
y ya van 8. De los 2 que quedan, 1 cara y una cruz. El que tiró cara ha
venido sacando cara todo el tiempo, luego ha sacado 9 caras seguidas. Tú
sacaste 10, pero es que la proporción nunca va a ser exactamente la
mitad.
-¿Entonces nada? –dijo apesadumbrado
-Me temo, querido, que te han timado. La gente tiende a pensar que por
azar nunca pueden salir resultados repetidos, por ejemplo en la lotería;
si le pedimos a alguien que escriba 10 números del 1 al 10 al azar
escribirá algo así como “5,3,7,2,1,8,0,9,4” cuando en realidad lo más
probable es que en la secuencia haya números repetidos. Dado el
suficiente número de personas, y planteando el experimento de la forma
en que lo han hecho en esa conferencia, siempre va a haber alguien que
saque el mismo resultado muchas veces seguidas (más veces cuanta más
gente haya en la reunión).
Y así es como mi amigo, una vez más salía de mi despacho atribulado, con
un libro que no servía para nada y un dinero gastado tontamente.
Apiadándome de él le pasé una mano por el hombro y me ofrecí a invitarle
a una cerveza en la cafetería de la facultad. Cuando se alejó, casi
arrastrando los pies, no creí haber visto un rostro tan abatido en toda
mi vida.

[Nota] * Antonio M. Sánchez Pérez es estudiante de Físicas en la
Universidad de La Laguna (Tenerife)

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LA DECADENCIA DE LA 'REVISTA DE ARQUEOLOGÍA'
Por: Pablo Villa

Quizá los lectores menos avispados no se han dado cuenta, pero desde
hace dos números la Revista de Arqueología ha cambiado de manos. Esta
veterana publicación, que lleva en el mercado nada menos que veintitrés
años, ha pasado de las manos de Zugarto a las de MC Ediciones, la 'casa'
del Más Allá y de nuestros amigos Javier Sierra,