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El_Esceptico
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Asunto: EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2002 - Número 06
Fecha:Domingo, 18 de Agosto, 2002  01:46:40 (+0200)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <TXINBO @.....es>

=====================================================================

                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la
Pseudociencia
       © 2000-2002 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
       http://www.arp-sapc.org/

    Edición 2002 - Número 06 - 18 de Agosto de 2002

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

  - ¡Y caerá el tercero!
Por: Dr. Zenón Sanz

  - En el candelabro
Por: Luis Alfonso Gámez

  - Crónicas desde Magonia: El enigma de “Encuentros”.
Por: Luis Alfonso Gámez

  - Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer
Por: José Luis Calvo

  - El misterio de Filadelfia
Por: Julio Arrieta

  - Unas notas sobre las “pistas de aterrizaje de Nazca”
Por: Félix Ares de Blas

  - Muertos vivientes
Por: Javier Lorenzo

  - ¡Elvis Está Vivo!
Por: Javier Armentia

  - ¿Se les acaba el negocio?
Por: Manuel Caro Terrón

  -  Cómo responder a los argumentos teístas. Apelando a las Evidencias
II.
Por: Víctor Stenger

  - Un caso de dualidad.
Por: Rafael Budría

  - Rigurosa ignorancia
Por: Ricardo Campo Pérez

  - El Mapa de Vinland. Una falsificación genial.
Por: Pedro Luis Gomez Barrondo

  - Parturiunt montes...
Por: Fernando Frías

  - Informe oficial sobre lesiones y mutilaciones de cadáveres bovinos
Por: el SENASA

  - Los Hermanos Rosacruces y el padre de la modernidad. El sueño de
Descartes
Por: Pablo Capanna

  - De cuando en cuando: El poder de la mente.
Por: Luis Olmo

  - Declinar del principio de excelencia
Por: José Luis Abellán

  - Toumaï y el onanismo mental
Por: José Luis Calvo

  - Descubren en Chad al más antiguo de los homínidos
Por: Luis Alfonso Gámez

  - Dos litros de agua al día, un consejo sin base científica
Por: Redacción El Mundo

  - Los furtivos ponen al rinoceronte asiático al borde de la extinción
Por: J. Méndez

  - El Falso mito del cuerno afrodisíaco
Por: J. Méndez

  - Recuerdos y lecciones
Por: Ángel Martín Municio

  - Últimas horas de Amina
Por: Manuel Alcántara

  - 530.000 firmas piden por Internet que Amina no sea lapidada por
adulterio.
Por: Mayte Galán

  - Política e historia
Por: Daniel Reboredo

  - Luz "con freno"
Por: Redacción BBC News

  - Medalla de la Ciencia para Francisco J. Ayala.
Por: Juan Soler Enfedaque

  - Una experiencia personal con el ámbito de la pseudociencia.
Por: Fernando López

  - Aulas y crítica a las creencias
Por: Daniel Blanco

=== NOTICIAS =========================================================

¡Y CAERÁ EL TERCERO!
Por: Dr. Zenón Sanz

Estimados amigos, nuevamente me ha tocado cumplir las funciones de
maestro de ceremonias y abrir espacio en la presentación del que ha de
ser el primer número del tercer año de este nuestro querido ESCÉPTICO
DIGITAL - y es que, como bien dice Julio Arrieta en el interesante
artículo con que a continuación nos regala el intelecto, ¡cualquiera le
dice que no al Sr. Gómez Barrondo!.

Parece mentira pero ¡hay que ver como se nos va el tiempo! Si me
hubiesen preguntado, hubiera apostado por que fue ayer cuando empecé a
recibir en mi buzón electrónico aquel novedoso servicio de noticias cuyo
propósito, debo reconocer, me pareció y me sigue pareciendo bastante
singular y digno de encomio: intentar poner algo de racionalidad y
cordura en una realidad cotidiana que algunos se obcecan en travestir de
surrealismo y misticismo. Sin embargo, al recibir el encargo de escribir
este modesto introito, me he percatado de que son ya dos años los que he
venido disfrutando de la lectura y, por qué no decirlo, de mis modestas
colaboraciones (mucho más discretas, por supuesto, de lo que hubiese
deseado nuestro particular “sargento de hierro”) con los objetivos que
animan el acertado proyecto de divulgación del pensamiento crítico en
habla hispana que naciera aquel 12 de Agosto de 2000 y que ahora acaba
de cumplir sus dos años de saludable andadura.

Quienes acostumbramos a vivir alejados de nuestras casas, recorriendo
los polvorientos caminos que nos marca la vida, tenemos la oportunidad
de verificar como por doquier afloran la irracionalidad y el pensamiento
mágico; de comprobar como en cada recodo del camino hay individuos
dispuestos a lanzarse al cuello de sus víctimas, cual Nosferatus de
nuevo cuño, inducidos exclusivamente por el afán de vampirizar sus
intelectos y sangrar sus carteras; de contrastar como, aquí y allá, el
fanatismo se adueña de hombres y mujeres que no dudan incluso en quitar
la vida de quien no piensa como ellos o de quien no profesa sus
creencias; de ver cómo cada vez más medios de comunicación se suman al
carro del vodevil barato de unos programas que ni siquiera merecen el
calificativo de basura (hoy en día esta permite cierto aprovechamiento,
merced al reciclado de algunos de sus componentes, que los mencionados
programas no admitirán jamás).
Precisamente, es en esos momentos en los que anida en mí el desánimo
derivado de la comprobación de la profundidad del mar de irracionalidad
en el que se encuentra sumergida nuestra cultura, cuando valoro doble ó
n_mente las perlas de racionalidad que el “El Escéptico Digital” hace
llegar hasta mi portátil.

Pero dejemos de hablar de mis sentimientos personales y centrémonos en
el motivo de estas líneas.
He sido informado, por quienes llevan las riendas de este proyecto, de
que en tan sólo dos años esta comunidad de pensamiento escéptica ha
pasado, ni más ni menos, que de 6 a 1.700 suscriptores, lo que sin duda
es de por sí un motivo más que suficiente para la esperanza. También me
han comunicado de que este tercer año, que ahora inauguramos, alumbrará
nuevos proyectos entre los que ¡por fin! podremos contar con una versión
en formato html de todos contenidos publicados en el boletín, con su
buscador, su zona de descarga de números atrasados y demás maravillas
que el grupo de webmasters de ARP-SAPC están pergeñando.

Igualmente, se me ha pedido que en mi escrito agradeciese el esfuerzo a
todos y cada uno de los que habéis venido colaborando activamente, sea
cual sea el modo, con esta idea; a todos y cada uno de los que con
vuestra atención diaria, habéis hecho posible que este proyecto esté más
vivo que nunca y a todos y cada uno de los que habéis manifestando
vuestras preferencias sobre el Digital contribuyendo a que tenga su
actual formato. Como un servidor es muy bien mandado, quede pues dicho:
¡Muchas gracias amigos!

Creo recordar que fue Sócrates quien, en el diálogo platónico de Fedro,
al preguntarle a este por las cuestiones en las que somos más
susceptibles de ser engañados, obtiene como respuesta:
- “Es evidente que en aquellas en que hay vaguedad”.

Pues bien amigos, sigamos haciendo todo lo posible por eliminar la
ambigüedad y el equívoco, cuando no el engaño descarado, de los que
tantos aprovechados y listillos pretenden vivir por el morrete.

¡Se me olvidaba! Me comentan que “El Escéptico Digital” ha decidido
emprender una nueva campaña en pro del bienestar de nuestros queridos
amigos, los magufos. Muchos lectores han escrito a la redacción
comentando que nuestras opiniones se centran de forma excesiva en unos
pocos y selectos divulgadores de la pseudociencia, descuidando a otros
muchos a pesar de sus innegables méritos. Debemos admitir que es cierto.
En esta casa sabemos reconocer que no somos perfectos y asumimos nuestra
querencia por criticar con acidez (pero también con cariño) a ciertos
personajes por encima de otros. Es cierto que Bruno Cardeñosa, el hombre
que sabe todo lo que se pueda saber sobre las presencias que el ojo no
ve (pero la cámara capta) y con quien personalmente mantuve un
entrañable duelo del que salió trasquilado
(http://www.geocities.com/lanavedeloslocos/mentiras.html), es casi como
de la familia, de tanto que vituperamos sus sinsorgadas y memeces. Es
innegable también que el gran “misteriólogo” – autodefinición que él
mismo gusta de utilizar por esas listas de Internet - Manuel Carballal
nos resulta especialmente entrañable, sobre todo en su proverbial
imprecisión ortográfica y gramatical. ¿Y qué decir de Javier Sierra, de
Juan José Benítez, de Joseph Guijarro, de Nacho Ares y de Pedrito
Amorós?

Pero los demás también existen. Y tienen sentimientos. Y también tienen
derecho a ser criticados por nuestras plumas viperinas y desfacedoras de
entuertos. Nos consta que muchos de nuestros magufos profesionales
intra-patrios y extra-patrios se han sentido ninguneados por nuestra
publicación. La leen con avidez, buscando su nombre para ver cómo nos
metemos con ellos pero, ¡ay! no lo encuentran. Nos imaginamos esa
decepción rápidamente trocada en profunda tristeza. "¿Es que acaso los
escépticos no se acuerdan de mí? ¿No me conocen? ¿Es que sólo está
Bruno?" deben pensar apenados. Pues bien, ¡esto va a cambiar señores!.

El Escéptico Digital se compromete a ampliar su catálogo de dianas
pseudocientíficas. Es más, nuestro boletín abre sus puertas a todos
aquellos magufos que quieran ver su nombre en los artículos más
criticones. A tal efecto, hemos dispuesto un buzón electrónico en el que
todo aquel magufo que desee ser vapuleado del mismo modo que lo son
Brunete, Manoliño & Co. pueda depositar una petición formal. Bastará con
enviar un correo electrónico de presentación con una breve semblanza,
con un pequeño sumario que detalle las insensateces paranormales
defendidas por el interesado y que nosotros podamos machacar a fondo.
Así nadie quedará descuidado y todos recibirán lo suyo.
Todos los magufos tienen su corazoncito y aquí estamos los escépticos
prestos a hacerles felices.

Señores magufos, ya pueden enviar sus peticiones a:
magufos_eedigital@eListas.net
¡No se amontonen que habrá leña para todos!

                           ------------------

EN EL CANDELABRO
Por: Luis Alfonso Gámez

1. BARBARIE, IRRACIONALIDAD, PSEUDOHISTORIA Y FASCISMO.

Otra vez estamos de luto. Los últimos a quienes hemos tenido que llorar
han sido una niña y un jubilado. Han caído víctimas de unos bárbaros
inspirados, en última instancia, por un iluminado que inventó en el
siglo XIX un pasado para un pueblo. Parte de los seguidores de Sabino
Arana (http://eaj-pnv.com) -el racista que alumbró el nacionalismo
vasco- gobierna Euskadi desde hace un cuarto de siglo; otra parte mata y
amenaza a todo aquél que piensa en clave no-aranista. La mitad de los
vascos lo hace y, por eso, tiene miedo. Pocos se atreven a abrir la
boca, aun en la universidad, para denunciar la falsificación de la
historia perpetrada un día sí y otro también por los políticos, los
pensadores del régimen y los medios de comunicación públicos con el
objetivo de poner sostén a la limpieza étnica ideológica y física. Hay,
en el País Vasco, demasiados estómagos agradecidos que, con la boca
pequeña, lamentan los extremos a los que ha llegado el llamado
nacionalismo democrático, pero, a la hora de la verdad, riegan ese árbol
cuya sombra les cobija. Es la vasca una sociedad en la que parte de la
juventud -criada en democracia, educada en los centros públicos- ve
normal asesinar a quien piensa de otro modo. Una sociedad enferma cuya
agonía de una patología imaginaria la estamos pagando todos. La Euskadi
actual es el ejemplo perfecto del abismo al que pueden llevar la
pseudohistoria, la falta de espíritu crítico y el pensamiento sectario.
Poco hemos aprendido desde la Alemania nazi.

2. BUSCANDO EL ASCENSO A PRIMERA.

José Gregorio González es un joven 'misteriólogo' de segunda división,
lo que dice bien poco a su favor, teniendo en cuenta que los de primera
son el de 'Crónicas marcianas', el criminólogo que no es tal y el
periodista científico que confunde silicio y silicona, entre otros. Sin
embargo, González quiere entrar en ese club y parece ser que no ha
encontrado otra manera de destacar que escribiendo tonterías sobre los
escépticos.
Como comentamos hace un mes, en el número de junio de 'Enigmas Express',
este ufólogo justificaba a quienes agredieron a un miembro de
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico en Tenerife; en el
de julio, vuelve a decir que los escépticos son los violentos. Este
reportero de lo oculto, que acaba de publicar un risible libro sobre
monstruos junto a David Heylen -'Criptozoología' (2002) se titula-,
aprovecha el inminente estreno de la película 'Señales' para decir que
los escépticos iremos de listillos y renegaremos de la película y de Mel
Gibson, nuestro -según él- "ídolo y modelo en 'pelis' de puñetazos y
explosiones". A González (http://www.esencia21.com) le pierde la
ignorancia. Una cosa es ficción y otra realidad. 'Señales', como
'Expediente X', es ficción, al igual que la telepatía en la literatura
de ciencia ficción. Lo que él hace es, sin embargo, vender ficción por
realidad, gato por liebre, y deformar la realidad cuando no le conviene.
Porque, para empezar, son sus amigos los que golpean a quienes no
piensan como ellos. A ver si le queda claro que una mentira, por mucho
que se repita, no deja de ser una mentira.

3. 'SEÑALES' ¿DE OTROS MUNDOS?

Los círculos de las cosechas llegarán a España con retraso el 20 de
septiembre, cuando se estrene en nuestro país 'Señales'
(http://signs.movies.com), la última película de M. Night Shyamalan,
director de 'El sexto sentido' y 'El protegido'. Por ahora -escribo
estas líneas a principios de agosto-, la temporada circular está siendo
bastante normalita en el Reino Unido. ¡Habrá que ver cómo acaba, que en
2001 tuvo como broche final los dibujos de Chibolton! Cuando hace un año
supe del proyecto de Shyamalan, empecé a recopilar información sobre los
círculos del cereal para estar preparado en el caso de que alguien
quisiera hablar en serio del asunto. Uno es que es un ingenuo. La verdad
es que no sé cuántos cientos de páginas he leído, pero sí que cada vez
me parece más sorprendente que alguien vea algo misterioso en este
fenómeno. Los 'fabricantes de paradojas' atribuyen la autoría de estas
formaciones a un amplio abanico de seres en el que en un extremo están
los alienígenas y en otro, espíritus de la naturaleza. En medio, cabe
todo, excepto lo obvio: que se trata de 'esculturas agrícolas'
realizadas por seres humanos. Les prevengo de que en septiembre van a
escuchar muchas tonterías de los 'expertos' mediáticos de turno. Si les
interesa el asunto, les  recomiendo, para este agosto en el que España
cierra, un libro -'Round in circles' (1993), de Jim Schnabel- y que
visiten la web de los hacedores de círculos
(http://www.circlemakers.org).
¡Ah!, ni locos se dejen tentar por 'La huella de otros mundos.
Testimonios circulares de visitas extraterrestres: un estudio ilustrado'
(1989), de los muy crédulos Pat Delgado y Colin Andrews, único título
publicado en España sobre este misterio inventado.

4. SAN JUAN DIEGO, EL SANTO INEXISTENTE

Juan Pablo II santificó el 31 de julio a Juan Diego, el presunto vidente
protagonista de las apariciones de Guadalupe en diciembre de 1531. Los
historiadores, de dentro y fuera de la Iglesia, que han estudiado las
pruebas documentales coinciden en que el buen indio no existió, pero el
Vaticano tenía necesidad de elevar a los altares a un indígena mexicano
para parar el avance de las sectas evangélicas. Y, cuando los intereses
proselitistas entran por la puerta, la verdad salta por la ventana. El
asunto resulta apasionante y, por ello, les recomiendo otra lectura
veraniega: 'La búsqueda de Juan Diego' (2002), de Manuel Olimón Nolasco.
Este librito, editado Plaza & Janés en México, es una auténtica delicia
cuyo autor, sacerdote e historiador, demuestra que el trabajo realizado
por los impulsores de la santificación del vidente ha sido, como poco,
interesado.
Otros expertos, como el también sacerdote e historiador Stafford Poole y
David Brading, de la Universidad de Cambridge, tienen textos
fundamentales para la comprensión de la gestación del mito guadalupano.
La controversia ha llegado en México a tal extremo que los detractores
han sido objeto de una auténtica caza de brujas mediática. Los detalles
del acoso y derribo de los discrepantes, que apenas han trascendido
fuera de México, saldrán a la luz en un futuro libro, según ha podido
saber 'El Escéptico Digital'.

5. 'AKASICO', EL CELACANTO Y OTRAS VIEJAS HISTORIAS.

¿Se acuerdan de cómo 'Más Allá' y 'Enigmas' daban hace un par de meses
la noticia del descubrimiento del celacanto con más de medio siglo de
retraso? Pues, ahora, le ha tocado el turno al portal esotérico
'Akasico' (http://www.akasico.com), que, después de que 'El Escéptico
Digital' publicó la metedura de pata de las revistas de Javier Sierra y
Fernando Jiménez del Oso, puso como noticia en su web el 17 de julio que
se había descubierto "una especie marina que se creía extinguida".
¿Adivinan cuál? El celacanto, efectivamente. Por si eso fuera poco, la
web de 'Año Cero' y 'Enigmas' volvía a tropezar otras dos veces en la
misma piedra durante la semana siguiente. El 23 de julio, los
perspicaces investigadores de lo oculto se hacían eco de que una empresa
había desarrollado unos chips que podrían ser de uso médico y también
utilizarse como localizadores en caso de secuestros. La historia tenía
meses de antigüedad: la prensa española la publicó a finales de marzo.
Más vieja era, no obstante, la 'akasica' primicia del 24 de julio. Un
científico neozelandés, John Abrahamson, había propuesto una nueva
teoría para explicar los rayos en bola, según la cual este fenómeno
tendría su origen en las partículas incandescentes de silicio lanzadas
al aire después de que un rayo alcanza el suelo. No es por ser
puntilloso, pero el artículo de Abrahamson que daba cuenta de la teoría
se publicó en 'Nature' ¡el 3 de febrero de 2000!, como puede comprobarse
en el número 7 de 'El escéptico'
(http://www.el-esceptico.org/n7/bola.htm).

6. 'LÍMITES DE LA REALIDAD' SIN LÍMITES ÉTICOS

Cuando vi el anuncio (http://www.arp-sapc.org/eedigital/inmunopes.jpg),
noté el corazón en un puño. Desde siempre, he sentido especial desprecio
hacia quienes tratan de sacar tajada del dolor ajeno. Por eso, me
indigna la impunidad con que actúan los sinvergüenzas que venden
remedios milagrosos contra enfermedades difíciles o imposibles de curar.
En julio, me invadieron las arcadas en la contraportada de la revista
'Límites de la realidad' (http://www.limitesdelarealidad.com), dirigida
por José Manuel Frías, merced al anuncio de 'Inmuno-PFS'. El producto de
marras se vende por Internet y lo fabrica Citi Pharmaceuticals, Corp.
(http://www.citimiami.com), compañía radicada en Miami y presidida por
otro José Manuel Frías, el padre del primero. Claro que una cosa es lo
que dice la publicidad, que estamos ante, "la esperanza natural contra
el cáncer y el sida avalada por científicos", y otra lo que dice la
etiqueta: 'Suplemento dietético. El 13 de febrero de 2002, la Agencia
Española del Medicamento ordenó la retirada del mercado del producto
'In-PFS', comercializado por Dunia Motion, firma que, casualmente,
también está presidida por el doctor Frías y tiene sede en el mismo
edificio del Parque Tecnológico de Andalucía
(http://212.166.67.36/asp/includes/publica/general.asp?codH=8&m=d&o=8&n=
349&len=ES) que 'Límites de la realidad'. El Ministerio de Sanidad
argumentaba hace seis meses que, aunque 'In-PFS' estaba registrado como
complemento alimenticio, se presentaba como un medicamento, por lo que,
dado que no había superado ninguna evaluación sanitaria, "se le debe
considerar un medicamento ilegal" y su venta, "un fraude". Lo mismo que,
en nuestra humilde opinión, ocurre con 'Inmuno-PFS'. El director de
'Límites de la realidad' ha manifestado a 'El Escéptico Digital' su
confianza en las propiedades terapéuticas del producto, añadiendo que ha
sido avalado por reconocidos científicos -la reducida lista está en la
web de Citi Pharmaceuticals, donde también hay una 'interesante'
relación de artículos periodísticos-. Dos de los médicos que apoyan
'Inmuno-PFS' son los dos únicos asesores científicos de la revista, en
la que colabora lo más granado del esoterismo patrio
(http://www.arp-sapc.org/eedigital/limites.jpg). El responsable de la
publicación ha negado a quien esto escribe que, tras su proyecto
editorial -por otro lado, bastante mediocre-, estén los citados
laboratorios. El asunto es: ¿cuánto durará ese anuncio, que ya se ha
publicado en el número 2 de 'Límites de la realidad'?, ¿sobrevivirá la
revista en el caso de que las autoridades prohíban la publicidad en
nuestro país de ese producto milagro?, ¿quién está realmente detrás de
esta nueva revista?

7. LOS FINANCIADORES DE LO PARANORMAL.

La publicidad es la principal vía de financiación de las publicaciones
esotéricas. Al margen de las empresas del sector del misterio
(teleadivinos, vendedores de amuletos, etcétera), hay instituciones y
entidades que financian -mediante la inserción de publicidad- las
revistas paranormales. En julio, los anunciantes que han colocado
publicidad en 'Año Cero' (A), 'Más Allá' (M), 'Enigmas' (E) y 'Enigmas
Express' (EE) son:

Instituciones: Unicef (EE).

ONG: Cruz Roja (EE) y Greenpeace (EE).

Editoriales: EDAF (EE), Ediciones Obelisco (A y M) y Oberón (EE).

Otras: CCC (A y E), M80-Radio (EE), Twentieth Century Fox Home
Entertainment (A, E y M) y X-Box (M).

8. LOS FINANCIADORES DE LO PARANORMAL.

La publicidad es la principal vía de financiación de las publicaciones
esotéricas. Al margen de las empresas del sector del misterio
(teleadivinos, vendedores de amuletos, etcétera), hay instituciones y
entidades que financian -mediante la inserción de publicidad- las
revistas paranormales. En agosto, los anunciantes que han colocado
publicidad en 'Año Cero' (A), 'Más Allá' (M), 'Enigmas' (E) y 'Enigmas
Express' (EE) son:

Instituciones: Unicef (EE).

ONG: Cruz Roja (EE), Greenpeace (EE) y Asociación Ayúdale a Caminar (A,
E y M).

Editoriales: EDAF (M) y Oberón (EE).

Otras: CCC (A y E), M-80 Radio (EE), MGM Home Entertainment (A), United
International Pictures (A) y X-Box (M).

© Copyright Luis Alfonso Gámez, 2002.
Prohibida la reproducción.

                           ------------------

CRÓNICAS DESDE MAGONIA
Por: Luis Alfonso Gámez

EL ENIGMA DE 'ENCUENTROS'

Hay enigmas sin resolver; pero no los que dice Iker Jiménez. Un enigma
sin resolver -que ha surgido a raíz de la publicación de su último libro
y del que él conoce la respuesta- es si ocultó la verdad durante tres
años a los lectores de 'Enigmas' o lo hace ahora a los de
'Encuentros'(2002), obra con la que el joven 'misteriólogo' da muestras
de una absoluta falta de respeto hacia el público. Se cree que la gente
es tonta. Pretenciosamente subtitulado 'La historia de los ovni en
España', 'Encuentros' tiene un precio abusivo (19.95 euros) para lo que
es: una obra compuesta en más de un 80% por material reciclado. Estamos
ante un vulgar caso de 'copy-paste' a gran escala, del que además el
autor no advierte en ningún momento al lector. La maniobra es comparable
a la realizada por Planeta en 1999, cuando 'republicó' buena parte de
los libros sobre ovnis de Juan José Benítez cambiándoles las cubiertas,
poniéndoles títulos diferentes a los originales y, en algunos casos,
hasta dividiendo una obra en varios volúmenes. Así, 'Ovnis: documentos
oficiales del Gobierno español' (1977) se transmutó en 'Alto secreto' y
'Televisión Española: operación ovni' (1979) se partió en dos:
'Encuentro en Sudáfrica' y 'Franco: censura ovni'. Tras la llegada a las
librerías de los trece primeros números de la colección -se había
anunciado que iba a constar de veinticinco-, la editorial se olvidó del
resto, presumiblemente porque la maniobra no había sido tan rentable
como era de esperar. Ahora, los asiduos de 'Enigmas' pueden hacer lo
mismo con el nuevo libro de Iker Jiménez: ignorarlo y sacar del cajón
los viejos ejemplares de la revista dirigida por Fernando Jiménez del
Oso. Porque eso es el último libro sobre ovnis editado en España, una
simple recopilación de artículos. De ahí que hablar de 'Encuentros' como
de "un monumental trabajo" (p. 381) y de "un trabajo titánico que costó
años" (p. 22-23), como hace su autor, suene a humorada. El material
original de 'Encuentros' no llega al medio centenar de páginas. El resto
de las 384 de la obra aparecieron tal cual en 'Enigmas' entre diciembre
de 1997 y abril de 2000, en cómodas entregas mensuales de no más de tres
páginas. El periodista -en su torpeza o en su soberbia, el tiempo lo
dirá- no se ha tomado ni la molestia de revisar los originales antes de
ponerlos juntos para darles forma de libro. Así se explican deslices
como que se cite a sí mismo en tercera persona y llegue a escribir
"declaró uno de los testigos a nuestro compañero Iker Jiménez" (p. 213).
Incurre en este error varias veces, por lo que el lector primerizo se
preguntará quién es ese compañero del autor que se llama igual que él.
En realidad, tras ese error, asoma un verdadero enigma.

La serie de artículos de 'Enigmas' que compone el libro fue obra de
Jiménez ¡y Lorenzo Fernández! Ésa es la razón de lo de "nuestro
compañero Iker Jiménez". No es que se trate de 'otro' Iker Jiménez, es
que apareció así publicado en la revista en su día para dejar claro que
las declaraciones se habían hecho a uno concreto de los dos autores de
la serie. El enigma de 'Encuentros' es cómo unos artículos firmados por
dos personas han pasado, años después, a ser obra de una sola. Espero
que algún día se nos aclare si la mentira tuvo como escenario las
páginas de la revista de Jiménez del Oso -publicación que ha sido
condenada en los tribunales por plagio- o se gestó después para el
desembarco de ese material reciclado en las librerías.
Sea cual sea la respuesta, poco importa a la hora de enjuiciar este
libro, una obra que no aporta ni una sola idea nueva -algo que tampoco
es sorprendente- y resulta decepcionante y tediosa.

Jacques Vallée dedicó 228 páginas de su 'Pasaporte a Magonia' (1969) a
pasar revista a 923 casos de observaciones de platillos volantes en todo
el mundo. Vicente-Juan Ballester Olmos, 60 páginas de su 'Ovnis: el
fenómeno aterrizaje' (1978) a resumir 200 sucesos de ovnis vistos a baja
altura o sobre tierra en la península Ibérica. Jiménez ha necesitado 330
páginas de 'Encuentros' para resumir los casos más importantes -para él-
de la historia de los ovnis en España. Si las páginas citadas de las
obras de Vallée y Ballester Olmos eran aburridísimas -se trataba de
puros y duros resúmenes de casos, uno tras otro-, puede imaginarse el
lector lo apasionante que resulta 'Encuentros', por mucho que Jiménez
novele la realidad. Su lectura es tan divertida como la de un listín
telefónico. Además, el reportero no menta el fenómeno ummita ni el
avistamiento canario de marzo de 1979, entre otras sonadas ausencias, y
presta un mínimo espacio al 'caso Manises' y otros clásicos hispanos. Se
limita, en la mayor parte de las ocasiones, a 'recontar' los sucesos que
hizo famosos su maestro, Juan José Benítez, exhibiendo una capacidad
crítica y una lógica equiparables a las del autor de 'Caballo de Troya'.
Así, en el epílogo, para justificar la trascendencia del fenómeno ovni,
Jiménez afirma: "Ningún mito o falsedad se ha prolongado tanto en el
tiempo" (p.381). Una frase que dice todo del bagaje intelectual de su
autor.

La ufología de feria vivió su época dorada en España hace un cuarto de
siglo, con la irrupción en el mercado editorial de Juan José Benítez. El
periodista navarro consiguió fama y dinero a través de los platillos
volantes. Ahora, Iker Jiménez pretende recoger el testigo, contando la
misma historia y sin hacer una mínima reflexión sobre la naturaleza del
fenómeno más allá de las propias de un niño de guardería que acabe de
ver 'ET'. El despropósito está servido y, si el libro resulta ilegible,
el disco compacto que lo acompaña es más de lo mismo. Quien quiera
acercarse a la historia de los ovnis en nuestro país, puede leer 'Entre
ufólogos, creyentes y contactados. Una historia social de los ovnis en
España' (1993), obra de Ignacio Cabria que, sin ser perfecta, está
alejada del sensacionalismo tan
querido para los ufólogos de la 'escuela Benítez' del que 'Encuentros'
es un producto más.

Jiménez, Iker [2002]: 'Encuentros. La historia de los ovni en España'.
Edaf (Col. "Mundo Mágico y heterodoxo", Nº 23). Madrid. 384 páginas.

© 2002, Luis Alfonso Gámez.

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TRISTES PRESENTIMIENTOS DE LO QUE HA DE ACONTECER
Por: José Luis Calvo

Con el grabado de este título, Francisco de Goya y Lucientes comenzó su
serie dedicada a “Los desastres de la guerra”, uno de los más
estremecedores testimonios de la barbarie humana.  A través de sus
dibujos (realizados en torno a 1.815 pero inéditos hasta 1.863) vemos
desfilar toda clase de atrocidades, asesinatos, violaciones,
mutilaciones... inspiradas por la, entonces, reciente guerra con las
tropas napoleónicas. Anticipando este festival de horrores, en la
primera ilustración vemos a un hombre arrodillado, desvalido, abrumado
por la previsión del futuro y porque, conociéndolo, es incapaz de
cambiarlo.

En anteriores números de esta publicación pudieron leer la noticia del
nombramiento de Ignacio Ares como director de la Revista de Arqueología.
Supieron, por un artículo del arqueólogo Julio Arrieta, de la evolución
sufrida bajo su mando así como del contenido de anteriores escritos del
Sr. Ares. Todo aquello no era más que un anticipo para lo que nos
esperaba.

En el número 254 de su publicación, el Sr. Ares vuelve a incidir en su
costumbre de realizar una mezcolanza entre Historia y Pseudohistoria,
equiparando conocimientos arqueológicos con lo que no presenta pruebas
de ningún tipo e, incluso, cayendo en disparates absolutos como
tendremos ocasión de ver a continuación.

Para que quede claro lo que podemos esperar de él, el Sr. Ares “da la
primera” en el editorial que, curiosamente, está firmada y adornada con
una fotografía del Sr. Director ante la Esfinge y la Pirámide de Kefrén.
Agradezco profundamente ambas cosas para que no quede la menor duda de
la autoría de la frase siguiente: “Schoch ha sido capaz de demostrar
científicamente que la Gran Esfinge de la meseta de Gizeh responde a un
entorno arqueológico más antiguo de lo que se había pensado y ahora
contraataca con otra hipótesis no menos sugerente: el final de la Edad
de Bronce posiblemente sea la consecuencia de alguna catástrofe de tipo
natural.” (Pág. 3) La expresión “corresponde a un entorno arqueológico
más antiguo de lo que se había pensado” es de un eufemismo encantador
porque lo que dice el Sr. Schoch textualmente es: “Initial carving of
the core body of the Sphinx is estimated to have taken place during the
period of approximately 7.000 to 5.000 B.C.” (Véase
http://www.antiquityofman.com/Schoch_conference.html ). Es decir, que la
Esfinge se comenzó a esculpir en el periodo comprendido entre el 7.000 y
el 5.000 a. de C. y tiene, por tanto, entre 9.000 y 7.000 años de
antigüedad frente a los 4.500 que sostienen los arqueólogos. Y éste es
el cálculo “moderado” de 1.999 porque en 1.991 había apoyado la tesis
del piramidólogo John Anthony West que la consideraba construida en
10.500 a. de C. No necesito explicarles la “fiabilidad” de un método de
datación que, en este lapso de tiempo, ofrece dos fechas distintas y que
varían entre sí con una diferencia mínima de 3.500 años y máxima de
5.500 sin hablar de los 2.000 años de intervalo entre las dos cifras que
da actualmente el Sr. Schoch

Por otra parte, la expresión “ha sido capaz de demostrar
 científicamente” puede hacer caer en un error al lector que no conozca
las teorías de Schoch. ¿En qué se basó para hacer unas afirmaciones tan
extraordinarias? ¿Encontró un yacimiento arqueológico cercano en el que
se documentara una civilización desconocida datada en esas fechas tan
antiguas? ¿Localizó restos orgánicos en la meseta de Gizeh que dieran
ese resultado en pruebas de Carbono 14? ¿Quizás alguna cerámica que
sirviera para una datación por termoluminiscencia? Pues no.
Sencillamente al Sr. Schoch le parece que la Esfinge está muy erosionada
por la lluvia y que, por tanto, tiene que haberse construido durante un
periodo más húmedo que el actual.

Como pueden imaginarse fácilmente esa afirmación ha sido contestada por
arqueólogos, pero también por geólogos que llevaban años estudiando el
deterioro de la Esfinge comenzando por James Harrell y continuando con
K. Lal Gauri, J. J. Sinai, J. K. Bandyopadhhyay... (podrán encontrar
varios de estos trabajos en http://www.antiquityofman.com en el apartado
de Pseudoscience). La razón para la oposición a las hipótesis del Sr.
Schoch viene de dos apartados distintos, que la erosión es perfectamente
explicable sin necesidad de lluvia (Gauri) y porque aunque se admita la
explicación de una erosión por causa del agua, eso no significa que
pueda darse una datación tan antigua (Harrell).

Gauri explica el deterioro como un producto de la composición química de
la piedra caliza en la que se talló la Esfinge. El rocío nocturno
provocaba la disolución y arrastre al exterior de las sales que forman
parte de su composición. El calor diurno evaporaba el agua provocando la
cristalización de sales haloideas y la formación de yeso. Este proceso
repetido continuamente provoca la exfoliación y desprendimiento de la
caliza superficial. Esto, unido al deterioro por causas como las
partículas de sílice arrastradas por el viento y, en tiempos modernos,
por la contaminación de El Cairo explican suficientemente la erosión que
presenta la Esfinge.

Harrell, aceptando lo antedicho, añade el factor de lo que llamó
hipótesis de la arena húmeda (wet sand hypothesis). Cuando se retiró la
arena acumulada al pie de la Esfinge en los ochenta, los responsable de
la restauración se dieron cuenta de que estaba mojada. Las razones para
ello, según explicó Harrell, eran dos, las inundaciones del cercano río
Nilo y la lluvia. Aunque hoy sean escasas, se produjeron grandes
crecidas fluviales en los años 1.874 y 1.938 y sabemos que el Nilo tenía
más caudal que hoy en día en un pasado cercano. El canal que unía en la
Edad Media el Nilo a su paso por El Cairo con el Mar Rojo y que hoy está
completamente seco es prueba de ello.

Por otra parte, aunque Egipto sea un país desértico, esto no significa
que no llueva. En la meseta de Gizeh se dan tormentas torrenciales con
precipitaciones muy abundantes que forman torrentes tanto superficiales
como subterráneos. Esa arena mojada incidiría en la piedra caliza
causando el mismo efecto químico descrito por Gauri pero a una velocidad
mucho mayor.

Por otra parte, el Sr. Schoch nunca ha explicado suficientemente en qué
basa sus cálculos. ¿Por qué el tiempo de erosión tiene que ser de 7.000
a 9.000 años y no de 3.000 a 3.500, por ejemplo?

Si el Editorial ya nos ha dado ocasión para el asombro, en el resto de
la revista aún hay más motivos para ello. En el apartado de Noticias de
Actualidad aparece una titulada: “Posibles contactos entre el Valle del
Indo y México” Además de que por México entienden el pueblo Maya (que
ocupó parte del actual México, pero también de Guatemala y Belice) el
contenido parece haber salido de una novela de Kafka. Los motivos para
esos posibles contactos son los sorprendentes parecidos culturales entre
los que se cuenta: “también hay similitudes en lo que respecta al
calendario. Mientras los indios seguían un calendario basado en los
movimientos de Júpiter, los mayas lo hacían con Venus...” (Pág 7) ¡Esto
es una prueba irrefutable y lo demás son historias! Los indios basan su
calendario en Júpiter mientras los mayas lo hacen en Venus y eso no es
una diferencia sino una coincidencia.

Llegamos así a la página 18 en la que comienza un supuesto artículo de
Robert Schoch (sí, el mismo de la Esfinge). Y digo lo de supuesto porque
como puede comprobarse en una lectura atenta del mismo no es más que un
fragmento de una obra mayor. Pese a que se anuncia en la entrada como
una reflexión sobre el final de la Edad de Bronce que atribuye a una
causa natural, en lo publicado no hay más que un descarte de las
catástrofes a las que no se puede atribuir dicho efecto. Por de pronto,
comienza por delimitar una zona geográfica y temporal muy concreta así
que para nada puede hablarse de final de la Edad del Bronce en general.
Concretamente se ciñe al Mediterráneo Oriental (excepto Egipto y
Mesopotamia, puntualiza) y al periodo comprendido entre 1.200 y 1.175 a.
de C. en el que se detectan varias ciudades destruidas por el fuego.
Como parece que no le gusta la explicación arqueológica habitual, a
saber, que esos emplazamientos fueron destruidos por los llamados
“Pueblos del Mar” (filisteos, tracios...) en las zonas de Chipre,
Palestina y Fenicia y que penetran hasta Siria, y por pueblos de origen
indoeuropeo que atacaron la zona de los Balcanes. Su expansión que se
vio facilitada por el uso de armas de hierro (que ya era conocido en el
Mediterráneo Oriental aunque no se usara habitualmente) y por la
debilidad del Imperio Hitita que se había desangrado en guerras civiles
(con los gasgas, pueblo de las montañas de Armenia) y externas (Egipto y
Asiria).

Pese a no rebatir en ningún momento esta teoría, Schoch comienza a
buscar causas naturales para esos incendios. Un primer candidato es el
vulcanismo. Cita los ejemplos de Pompeya y Krakatoa como ejemplo del
poder destructivo de las erupciones, pero tiene que desestimarlos porque
no existe la menor prueba de que existiera actividad de vulcanismo en
aquella zona y época.

Evalúa a continuación los terremotos de los que dice: “La gran batalla
de Josué contra Jericó, por ejemplo, que sucedió unos dos siglos después
de la final de la Edad de bronce, pudo coincidir con un terremoto que
hizo que los muros de la ciudad se vinieran abajo” (Pág. 20 y 21) Queda
muy divertido pero nada más. Hay evidencia arqueológica de que Jericó
sufrió varios seísmos, pero ninguno coincide con ese momento. Por otra
parte, la suposición de que en la leyenda bíblica de Josué haya un fondo
histórico es más que improbable en un momento en que se duda hasta de la
existencia de un Éxodo desde Egipto porque lo que se documenta en los
yacimientos no es una invasión externa sino un proceso de evolución y
diferenciación de una tribu que ya residía en lo que hoy es Palestina.
Tampoco los terremotos le convencen como causa de las destrucciones.

Le llega a continuación el turno al diluvio (y cómo se puede evaluar una
inundación como causa de una destrucción por el fuego es algo que escapa
a mi comprensión). De él dice: “Hay dos posibilidades básicas. Por un
lado que una abrumadora inundación devastó la Tierra hace mucho, mucho
tiempo, antes de que la humanidad se desplegara sobre el planeta,
llevando la historia de la destrucción con ella. O que, repentinamente,
varias inundaciones terribles que parecían que iban a destruir el mundo
fueran un hecho común en la vida del hombre, al menos en la
 prehistoria.” (Pág. 22) Pues no. Hay más posibilidades, que de un
relato único derivado de un único suceso local se fueran creando los
demás por un mecanismo de transmisión y adaptación cultural. Dicho
suceso único y parcial no tuvo por qué ser tan antiguo como pretende
Schoch.

Ignoro si corresponde a la pluma de Schoch un recuadro titulado “El
final de la Atlántida” que  repite, por enésima vez, la vieja hipótesis
de que la narración platónica de “Timeo” y “Critias” pudo haber estado
influenciada por un recuerdo distorsionado del final de la Civilización
Minoica supuestamente ocasionado por una erupción volcánica en la propia
isla de Tera: “Esto significa una ola de más de 90 metros de alto que
habría chocado contra Creta, llegando en media hora a Egipto, el
Mediterráneo Oriental, y unas tres horas más tarde a la costa de Siria,
todo ello con consecuencias devastadoras. Knossos y los minoicos habrían
sido barridos en segundos, encajando con la descripción de Platón de la
Atlántida y su rápida destrucción.” (Pág. 22) Todo ello estaría muy bien
de no ser por el pequeño detalle de que una erupción tan catastrófica
como la de Tera tuvo que tener unas consecuencias como la de la emisión
masiva de cenizas y gases sulfurosos y la subsiguiente formación de un
pequeño “invierno nuclear”. Se han buscado señales de ello en los
glaciares (hielo con diferente Ph debido a la “lluvia ácida” ocasionado
por los gases) y en los troncos de los árboles (anillos con crecimiento
anormal por una bajada brusca de las temperaturas). Ambas se han
encontrado y datado y arrojan un resultado coincidente, la erupción en
Tera tuvo lugar al menos 100 años antes de la destrucción de Knossos que
además se debió al fuego y no al agua. Tampoco la destrucción de los
diferentes palacios cretenses fue simultánea así que no existió un final
cataclísmico como el descrito por Platón que si tiene similitudes con
algo fue con la desaparición de la ciudad griega de Helike, como
reconoce el propio Schoch en la página 21.

Si teníamos alguna duda de que el texto de Schoch no es ningún artículo
lo tenemos en la página 23 dónde se lee: “Las inundaciones antiguas que
acabamos de describir –las lluvias torrenciales de hacia el 7500 a. de
C. en el Oriente Medio, la inundación del mar Negro, el rápido torrente
que supuso el lago Missoula hasta el Pacífico...” Por más vueltas que le
doy al texto no encuentro ninguna descripción de esos hechos más que la
simple enumeración citada.

A continuación presta su atención a la teoría de un matemático italiano,
Flavio Barbiero. Según Schoch la teoría del Sr. Barbiero es que el final
del periodo glacial de Würm en el XII milenio a. de C. vino dada por un
desplazamiento de los polos. Hasta aquí todo va más o menos bien. Se
podría discutir si existe ese desplazamiento o no y si aunque se hubiera
dado habría ocasionado un aumento de las temperaturas y el deshielo de
los glaciares. Lo malo es la causa del desplazamiento de los polos:
“Según Barviero [sic], es posible que la Tierra fuera golpeada por un
objeto con un movimiento lo suficientemente grande como para superar esa
fuerza, desplazando el actual eje de rotación y estableciendo uno nuevo,
por supuesto, generando un movimiento simultáneo en la posición de los
polos.” “De acuerdo con los cálculos de Barbiero, un asteroide rocoso de
1.000 kilómetros –no muy grande para lo que estamos acostumbrados a ver
en nuestro sistema solar- que golpeara en el ángulo correcto y en la
misma dirección que el empuje gravitacional del Sol y la Luna, sería más
que suficiente como para generar ese desplazamiento.” (Pág. 23) Por de
pronto, no sé de dónde se sacan Schoch y Barbiero la existencia de
asteroides de 1.000 kms. en el sistema solar. Los cuatro más grandes son
Ceres, Palas, Vesta y Juno cuyos tamaños respectivos son 768, 483, 385 y
193 kilómetros. Por otra parte, el impacto de un asteroide de 1.000
kilómetros no sólo tendría el efecto de ocasionar el final de una era
glacial sino que supondría una extinción masiva y posiblemente total de
la vida sobre la Tierra. Para que nos hagamos una idea, el asteroide que
chocó en la zona del Yucatán al final del Periodo Cretáceo tenía un
diámetro de 10 kilómetros y se cree que extinguió a los ammonites, los
dinosaurios, los saurios voladores, los saurios marinos...

Menos mal que el Sr. Schoch tiene la precaución de curarse en salud: “La
teoría de Barbiero es francamente especulativa, una hipótesis basada en
ciertas leyes físicas que examina con creatividad una serie de supuestos
y desarrolla un escenario realmente espectacular. Puede que sea
totalmente erróneo. Pero aunque fuese así, nos obliga a hacer algo
importante: buscar fuera de la Tierra las causas de los acontecimientos
de nuestro planeta.” Primero, si la teoría del Sr. Barbiero es la que el
Sr. Schoch afirma, no sólo es errónea sino que es un disparate de
principio a fin. Si un asteroide no digo ya de 1.000 kilómetros sino
“sólo” de 10 kilómetros hubiera chocado contra la Tierra hace 14.000
años en el caso, improbable, de que los seres humanos hubieran
sobrevivido habría habido una serie de efectos fácilmente detectables y
que no aparecen por ningún lado. En segundo lugar, dado que la teoría es
errónea, no nos obliga a nada.

Y eso es todo el “artículo”. En ningún momento señala las posibles
causas naturales para el final de la Edad de Bronce que suponemos se
encontrarán en su libro “Escrito en las rocas”. Si están dispuestos a
gastarse 19 €, ya saben...

Después de varios artículos dedicados a la Arqueología de verdad (y
alguno que no sé a qué vienen como el del Sr. Tiemblo dedicado a
especular sobre las religiones primitivas) llegamos a una entrevista con
Denys Allen Stocks realizada por el propio Sr. Ares. Nada tengo que
objetar a la entrevista que me parece magnífica y muy oportuna ya que el
Sr. Stocks se ha dedicado a reproducir la tecnología egipcia de trabajos
sobre piedra demostrando que no hay en ella nada de sobrehumano.
Sencillamente quiero hacer notar alguna frase del entrevistador como la
siguiente: “Si bien es mucho lo que se ha exagerado sobre la dureza de
algunos de los materiales empleados [por los antiguos egipcios] para sus
estatuas y vasos...” (Pág. 65) ¿Cómo que se ha exagerado mucho, Sr,
Ares, si usted ha sido el primero en hacerlo? Le refrescaré un poco la
memoria:  “¿Cómo pudieron trabajar los egipcios piedras tan diamantinas
como la diorita, cuya dureza está un punto por debajo de la del propio
diamante?” (Pág. 84 de su obra “Egipto el oculto”. En la cita hay una
nota que conduce al lector a su artículo: “El trabajo de la piedra en el
antiguo Egipto” publicado en la revista Más Allá de la Ciencia de 17 de
junio de 1.996.) Me parece perfecto, y le aplaudo por ello, que se dé
cuenta de su error y lo rectifique, pero no puede pretender que usted
fuera ajeno a él usando una forma impersonal.

De igual forma, en la página 67 de la Revista de Arqueología podemos
leer: “A las teorías absurdas sobre la posibilidad de que los egipcios
fueran capaces de ablandar piedras o que utilizaran herramientas
increíbles para trepanar y perforar vasos...” Nuevamente me parece
perfecto que por fin se haya dado cuenta de que ambas teorías son
absurdas. No decía lo mismo en 1.998: “Pero el dibujo dejado por este
taladro en el plato denota que con cada vuelta que daba, la presión
ejercida era quinientas veces mayor que la que pueden proporcionar los
más modernos taladros con puntas de diamante artificial.”  (Pág. 92 de
su obra “Egipto el oculto”) y “Poco antes de ese descubrimiento, Joseph
Davidovits lanzaba una teoría sugerente afirmando que los bloques de la
Gran Pirámide eran artificiales y que su fabricación fue realizada a
molde utilizando una masa especial, fácil de trabajar y que, una vez
seca, resultaba muy similar a la piedra caliza.” (Pág. 101 de la obra
antedicha). Tal vez dentro de otros cuatro años afirme que la teoría de
Schoch sobre la antigüedad de la Esfinge es absurda...

Comenzábamos con el recuerdo de un grabado de Goya. Terminaré con otro,
aunque no sé si decidirme por el titulado “Murió la Verdad” o por
“Clamores en vano”. Tal vez sea mejor que abandone la serie de “Los
desastres de la guerra” para irme a la de “Los caprichos” y recordar que
“El sueño de la razón produce monstruos”.

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EL MISTERIO DE FILADELFIA
Por: Julio Arrieta

Se cumple el segundo aniversario de esta publicación digital que tienen
ustedes en sus pantallas. El editor de la misma, que es un señor muy
insistente, se ha pasado las últimas semanas llamando por teléfono a
horas sorprendentes e intempestivas porque, al parecer, mi firma se le
antoja indispensable en este número de cumpleaños. Ustedes no saben lo
que es bregar con el señor Gómez Barrondo. Ni se lo imaginan.
Cada vez que comento alguna magufada de grueso calibre la respuesta
invariable del editor del Escéptico Digital es la  frase temible "¿por
qué no escribes un articulito sobre eso para el boletín?".
Así planteada, parece una pregunta inofensiva, pero en realidad es como
una coacción. Y lo malo es que el señor Gómez Barrondo nunca olvida.
Maneja una especie de Agenda Oculta en la que figuran todos nuestros
deberes atrasados. Así que cada dos por tres recibo una llamada
intimidante, así como de 'Mothman' o de ummita aleccionador, que me
recuerda con detalle germánico todos los artículos a cuya escritura me
he comprometido, a menudo sin pretenderlo ni de lejos.

Todo esto viene a cuento porque estos días no he podido ocultar mi
entusiasmo por la relectura del libro de Moore y Berlitz sobre el barco
invisible. Y claro, el señor 'Mothman' Barrondo me pidió el texto
correspondiente.

Ocurre que el experimento de Filadelfia es más que una simple magufada.
Es una leyenda, un icono pop, casi una obra de arte. Da lo mismo que la
historia haya sido desmontada una y mil veces. En este caso es tan
encantadora, atractiva y brillante que da pena que todo sea un bulo. Así
que por esta vez me limitaré a hacer un comentario personal sobre este
gran mito contemporáneo del que me considero algo así como un fan.

Descubrí el "misterio" del Eldridge cuando hace mucho, mucho tiempo, leí
'Sin Rastro', ese maravilloso embuste sobre el triángulo de las Bermudas
escrito por Charles Berlitz, un embaucador con clase de los que ya no
quedan. Allí, entre aterradores relatos sobre tipos acosados por
gigantescos cucuruchos de helado voladores (se lo juro), agujeros en el
agua del mar (como lo oyen) o escuadrillas de aviones que se perdían
fuera del tiempo, destacaba una historia asombrosa: la marina de los
Estados Unidos había experimentado en 1943 con un destructor y su
tripulación un sistema de camuflaje revolucionario. Se trataba de hacer
invisible un barco mediante el uso de campos magnéticos. La cosa se
torció y el buque no sólo se hizo invisible, sino que fue
teletransportado desde su dique de Filadelfia a Norfolk para volver a
aparecer de nuevo pocos segundos  después. Lo peor era que la
tripulación sufrió terribles efectos secundarios: los marineros se
volvían invisibles o se volatilizaban antes sus familiares aterrados.
Otros se quedaban 'congelados' en el tiempo, o atravesaban las paredes
de su domicilio para no reaparecer jamás. Por supuesto, las Temibles
Fuerzas del Gobierno pusieron en marcha el típico 'cover up' para
ocultar la historia. Los marineros fueron retirados a siniestros
sanatorios, los testigos silenciados y el diario de a bordo del barco
modificado. Y aquí paz y después gloria.

El libro de Berlitz precedía a otra obra monográfica, precisamente 'El
misterio de Filadelfia: proyecto invisibilidad', escrito por William
Moore con la ayuda de aquel. Aquí la historia del Eldridge se desplegaba
en todo su esplendor. Se "explicaba" cómo los intrépidos investigadores
de lo oculto habían descubierto el pastel, y la verdad es que la
historia no tiene desperdicio. Todo empieza con unas bizarrísimas cartas
escritas por un tal Carl M. Allen.
Este misterioso sujeto se dedicó a escribir a Morris K. Jessup que era
una especie de ufólogo-arqueólogo alternativo, o algo así.

Las cartas son para no perdérselas. Están escritas en un estilo que sólo
es comparable al de algunos componentes de listas de correo como
Biohazard, con profusión de mayúsculas, interjecciones que no vienen a
cuento y un uso realmente imaginativo de los signos de puntuación.
Vamos, algo que en manos de cualquier persona sensata hubiese acabado en
la papelera o en la carpeta de "chiflados". Pero ya decimos que Jessup
era un "científico alternativo", así que terminó por tomarse en serio
las misivas después de las primeras dudas. Allen contaba en su estilo
peculiar la historia del barco y cómo él había asistido al experimento
desde un navío vecino. Todo era verdad, claro, lo de la teleportación,
la invisibilidad y los marineros que iban y venían. Pero lo mejor es que
Allen revelaba que grandes lumbreras como Einstein o Bertrand Russell
estaban metidas en el ajo. Jessup se dedicó a enseñar las cartas de
Allen a los amigotes. A todo esto, la Marina había recibido una copia
anotada por éste de un libro de Jessup sobre ovnis. Los militares
contactaron con el ufólogo, que, en un alarde de ingenuidad les mostró
las cartas de Allen al reconocer su letra en las glosas del libro.
Vamos, que se metió en la boca del lobo.

Por el camino, entrañables personajes de la 'trash-culture'
estadounidense como J. Manson Valentine, Gray Barker o Ivan Sanderson
acabaron envueltos en la historia de una forma u otra. ¿No es
encantador? el buscador de la Atlántida en las Bermudas, el creador de
los Hombres de Negro y el cazador de Bigfoots metidos en el fregado del
barco invisible. La presencia de estos sujetos hace que todo el tinglado
huela a chamusquina, pero en esta historia es más divertido transigir y
no ser un aguafiestas. El caso es que la Marina decidió editar en una
tirada limitada el libro anotado de Jessup. Barker, que era un lince
para lo de las ediciones "alternativas", se hizo con una copia y la
vendió a diestro y siniestro muy en su línea, por correo a través de su
mítica editorial Saucerian Press. Aquí la historia empieza a torcerse,
porque Jessup muere en extrañas circunstancias. Se suicidó o "lo
suicidaron".

Pero da igual, el intrépido William Moore consiguió reconstruir todo lo
ocurrido, encontró los papeles ocultos de la Marina, habló con los
testigos y en un alarde de investigación detectivesca con Carl M. Allen,
'a.k.a.' Carlos Miguel Allende, que en vivo se explicaba de una forma
aún más desquiciada que por escrito. De hecho, todos los tipos a los que
entrevista Moore en el libro tienen el aspecto de no estar muy en sus
cabales. Pero eso da igual. Moore nos descubre todos los trapos sucios y
nos explica que el experimento se llevó a cabo aplicando los principios
de la inconclusa teoría del campo unitario de Einstein o algo por el
estilo, dado que la cosa no acaba de entenderse muy bien. Los capítulos
en los que se explican dichos principios son irrisorios a causa de la
jerigonza pseudofísica, como de Star Trek, que maneja el autor con una
desfachatez entrañable. Sólo faltan los compensadores de Heisenberg.

Todo en el libro es emocionante. Está relatado como si se tratara de una
investigación detectivesca, con encuentros sorprendentes con los
testigos, personajes que aparecen inesperadamente, recortes de prensa
perdidos, documentos manipulados, en una sucesión que depara una
sorpresa en cada capítulo. Hay vagabundos que Saben Más De Lo Que
Parece, profesores chiflados que inventan motores antigravedad,
militares paranoicos, reporteros audaces, tipos con pseudónimos
obtenidos de señales de tráfico, sabios retirados en parajes remotos,
ufólogos de campo, de salón y de cuarto de baño... Además desfilan por
las páginas magufos entrañables y/o bizarros como Brad Steiger, los
Lorenzen de la APRO, Otto Binder o los susodichos Barker, Sanderson y
Valentine, sin olvidar un pequeño cameo de Stanton Friedman.  ¿Se puede
pedir más en apenas 157 páginas? ¡No falta de nada! Por supuesto, el
experimento sirve para proponer una explicación (?) al misterio de los
platillos volantes y al del triángulo de las Bermudas. Por una vez estoy
de acuerdo con el Dr. Jiménez del Oso cuando dice en una crítica
reciente que el libro es ameno, "incluso apasionante", "a menos que sus
autores mientan de la primera a la última página". Bien, esto último es
muy probable, habida cuenta del currículo de Berlitz y Moore. El primero
no tuvo empacho en inventarse la mitad de la lista de desapariciones de
barcos y aviones del dichoso triángulo, y del segundo, con decir que los
propios ufólogos lo señalan como falsificador consumado de documentos en
el asunto Roswell-Majestic12, es suficiente. Pero me quito el sombrero
ante estos dos pájaros que han conseguido dar forma a una de los mitos
modernos más fascinantes de la historia del maguferío mundial. Ya
quisieran Sierra, Cardeñosa y compañía estar a la altura de estos dos.

Para darse cuenta de la vigencia de esta leyenda no hay más que ver que
el Centro Histórico de la Marina de los Estados Unidos mantiene un FAQ
sobre el asunto en http://www.history.navy.mil/faqs/faq21-1.htm. Incluso
hay una página con testimonios de los marineros auténticos del Eldridge
por las fechas en las que sucedió (o mejor dicho, no sucedió) todo:
http://www.aliensonearth.com/misc/1999/mar/d27-001.shtml
Es lamentable, y en esto también estoy de acuerdo con Jiménez del Oso
(¡sapristi!) que los productores de Hollywood transformaran esta
historia genial en un cutretelefilme que se ha perdido en las
estanterías más ignotas de los videoclubes. ¿Para cuando un remake como
Dios manda? Ahora que está de moda el cine paranormal, con películas
como 'The Mothman Prophecies' o 'The Signs', sería el momento más
adecuado para una superproducción.

En todo caso, a mí el libro me resulta apasionante incluso a sabiendas
de lo cuentistas que son sus autores. De hecho, creo que esto último es
un aliciente. Es mejor que muchas novelas de ciencia ficción e ideal
para leer en la playa o el metro. Así que acudan a su librería de viejo
favorita y háganse con esta joya que fue editada por Plaza y Janés en
varias tiradas.
Diversión asegurada.

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UNAS NOTAS SOBRE LAS “PISTAS DE ATERRIZAJE DE NAZCA”
Por: Félix Ares de Blas

Situación.

Nazca es un pueblo de Perú, situado al sur de Lima; por la carretera de
la costa son 431 km, Por la Panamericana un poco más.

Está en la provincia de ICA, cuya capital, que también se llama ICA,
está a 297 kilómetros al sur de Lima.

Nazca es un pueblo que se ha hecho famoso porque en la Pampa, en una
superficie de casi 50 Km de longitud por 15 de ancho, hay unos dibujos
pintados en el suelo, conocidos como “líneas de Nazca”, consideradas por
la Unesco “Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La mayor parte de los dibujos son líneas rectas que se extienden varios
kilómetros; también hay rectángulos y triángulos; algunos de los
triángulos tienen una base de dos o tres metros y una altura de varios
cientos; pero lo que más llama la atención son treinta figuras
(geoglifos) que representan animales tanto marinos como terrestres,
figuras geométricas y humanas.

Son unas figuras enormes, por ejemplo hay un pájaro de 300 m de largo,
un lagarto de 180, un pelícano de 135, un cóndor y un mono también de
135m, y una araña de 42 metros.

En 1.961 el famoso libro “El Retorno de los Brujos” les atribuyó un
origen extraterrestre; según ellos, eran pistas de aterrizaje para
platillos volantes. Después hizo otro tanto el autor francés Robert
Charroux, quien probablemente inspirase al escritor Suizo Eric Von
Daniken. (El Sr. Danïken siempre ha dicho que él no copio de Charroux,
pero hay coincidencias tan grandes que a mi me cuesta trabajo creerlo.
Es posible que Danïken no hubiera leído las obras de Charroux, pero sus
ideas le pudieron llegar a través de periódicos y revistas).

En una zona desértica

Las líneas están a 50 km de la costa del Pacífico. Es una zona muy
desértica debido a varias razones. La primera es que el agua del mar que
sale en esa zona es fría, por lo que el aire procedente del mar no lleva
agua, está seco. Es lo mismo que ocurre en el Sahara. El agua fría del
mar se evapora con dificultad, el aire que pasa por encima se enfría, no
lleva agua y el resultado es el desierto.
Hay una segunda razón, el viento procedente del mar, antes de llegar a
Nazca debe cruzar una primera cordillera que produce el llamado efecto
Foehn, que consiste en que el aire húmedo procedente del mar, llega a
una montaña (en este caso la cordillera entre Nazca y el Pacífico), el
aire húmedo sube por la cordillera, se enfría y desprende toda el agua;
pero lo desprende en la ladera que da al Pacífico. En Nazca ya no llega
agua.

La verdad es que es un tierra seca, pero tremendamente fértil. Recuerdo
que fui hasta Nazca en autobús de línea  y que paramos en los valles de
Palpa y Ocucaje. Allí se veían naranjales espléndidos. Desierto en lo no
regado y una vegetación feraz donde llegaba el agua (irrigaciones). Las
naranjas eran estupendas, ¿o sería que tenía una sed de muerte?

Eso mismo ocurre en todos los Andes; por ejemplo, el desierto más
desértico del mundo está un poco al Sur de Nazca, es el desierto de
Atacama.

Concretamente en Nazca llueve menos de media hora cada dos años. Esto es
importante porque explica la conservación de los dibujos. El mayor
peligro que tienen son los fuertes vientos que soplan allí. La clave
para que el viento no los haya destrozado radica en el color oscuro de
las piedras y de la arena que hace que se forme una capa de aire
caliente, que actúa como barrera, impidiendo que el viento arrastre la
arena.

¿Cómo están hechas las figuras?

El suelo de Nazca es muy pedregoso y la arena es de color marrón... El
Sol pega tan fuerte que las piedras están oxidadas -son oscuras- en su
cara superior, pero son claras en su cara inferior. Algo parecido ocurre
con la arena, la primera capa es marrón oscuro pero luego es amarilla.

Para hacer las figuras los indios Nazcas y Paracas procedieron de un
modo sencillo:

En los terrenos pedregosos dieron las vueltas a las piedras, de ese modo
mostraban su “panza” clara.

En los campos de arena, quitaron la primera capa, los dibujos más
profundos son de 30 cm; pero la mayoría de ellos es mucho menor.

Recuerdo que cuando estuve viéndolas, hace muchos años, había pasado una
moto y había dejado sus huellas durante años.

La duda más grande estriba en saber cómo hicieron figuras de 300 m de
largo. Sin duda, desde el suelo, al hacerlas, no las veían enteras.

No se sabe con exactitud pero hipótesis hay muchas, la más probable es
que usaran una cuadrícula. Dibujaban la imagen en pequeño, con cuadros y
luego la repetían, trasladándola a mayor tamaño. Se ha hecho una
simulación y funciona perfectamente y de un modo rápido.

¿De cuándo son?

No hay forma de hacer una datación absoluta. El carbono 14 no sirve pues
no son restos orgánicos, salvo unos palitos de madera; pero todo apunta
a que se hicieron en torno al año 1.000 de nuestra época.

¿Quiénes las hicieron?

Al sur de Pisco hay una bahía, la Bahía de Paracas, en la que hay un
famoso “candelabro”; pero ... también es una historia para otro día.

En Paracas se han encontrado  restos de una importante cultura
precolombina. La cultura de Paracas. Entre otras cosas tienen vasijas de
barro y tapices, cuyos dibujos son muy similares a las figuras de Nazca.
Lo mismo ocurre con la cerámica y los tejidos de Nazca.

Es decir, las figuras que se reproducen en el suelo no surgen de la
nada, forman parte de una cultura ampliamente difundida en la zona. Por
ejemplo, una vasija de la cultura de Paracas que podéis ver en:
http://mail.ssccaqp.edu.pe/anita/nasca003.jpg es muy similar al mono de
las figuras de Nazca:
http://www.tierra-inca.com/album/dessins/dessins/lignes_nazca/ln_07.gif

Las dos figuras son muy parecidas: Rabo en espiral, lomo abombado, patas
con uñas. Cabeza con orejas salientes... Pocas dudas hay de su
proximidad cultural.

¿Cuándo se descubrieron?

Los libros citados más arriba dicen que el descubrimiento se debe a un
aviador peruano que en 1.927 voló por encima de las figuras y que las
vio por primera vez.
Las descubrieron desde el aire, por tanto –arguyen los amantes de lo
insólito- las tuvieron que hacer con ayuda de aviones... o de
extraterrestres.

La verdad es muy otra, Pedro Cieza de León, un soldado que participó en
la conquista, escribió un diario que terminó en 1.550. En él, al llegar
a la zona de Paracas describe las figuras que hay en Nazca La obra se
titula “Crónicas del Perú”. Como detalle curioso de esta obra, cabe
señalar que en ella se menciona por primera vez a la patata y explica
muy bien cómo se adquiere la sífilis, pero ambas cosas son para otro
día.

Desde luego Cieza de León no creo que viese las figuras desde ningún
avión, claro que pudo ser abducido por extraterrestres y las pudo
contemplar desde el ovni con el que regresaba a la tierra. Era el ovni
de “Líneas Aéreas el Conquistador”...     :-)

Los pilotos que las vieron en 1.927 informaron al arqueólogo peruano
Mejía Xespe, pero no les dio ninguna importancia, probablemente porque
estaba muy atareado en otros importantes proyectos.

En ese mismo año llegó al Perú el investigador estadounidense Paul Kosok
quien se mostró muy  interesado... limpió los trazos... y descubrió uno
de los pájaros (desde tierra, no desde el aire). En 1.940 volvió a su
país. Él decía que aquel era “El Libro de Astronomía mas Grande del
Mundo”.
En sus investigaciones le había ayudado Maria Reiche (matemático) a la
que aconsejó seguir las investigaciones. Y así lo hizo.

Yo la conocí muy mayor, ya casi ciega; pero allí seguía contando sus
aventuras a quien se las quería escuchar. Defendía lo mismo que Kosok, a
saber que las líneas mostraban alineaciones con ciertas estrellas.

Los estudios posteriores demuestran que no es así. Hay tantas rayas que
“por narices” alguna tiene que apuntar a alguna estrella, alguna hora en
algún día del año. Muchas rayas y mucho margen de tiempo para situarlas.
Me explico: cómo no se sabe exactamente cuándo se han hecho y la
precisión de los equinoccios hace variar el cielo, contamos con muchos
grados de libertad para asignar rayas a fenómenos astronómicos. Tantos
grados de libertad que es imposible no encontrar algo. Por ejemplo, esa
línea marca a la polar del año 1.000... Esa otra marca la situación de
la estrella Sirio el equinoccio de primavera, al amanecer, del año
1.345.

Hoy en día nadie cree que Maria Reiche llevara razón. Murió hace unos
pocos años.

Hipótesis del telar

Hubo un americanista llamado Henri Stierling que en su libro “Nazca, la
clave del misterio”, planteó una curiosa hipótesis: que eran telares.
Básicamente  decía que los grandes caminos eran para hilar, para hacer
los hilos. Explica que los tejidos de las momias de Nazca están hechos
de un sólo hilo, lo que llevaría a una longitud de hasta 160 km en
algunos casos. Había que hilarlos en los grandes caminos, almacenarlos
en los grandes rectángulos y tejerlos en los triángulos alargados, cerca
de las figuras totémicas correspondientes al clan del muerto.

En su día aquella hipótesis me gustó, sobre todo porque se veían las
líneas dentro de su entorno cultural. A diferencia de los relatos de
Däniken, Bergier o Charroux, no era una historia de líneas aisladas; era
una historia que estaba entroncada en una cultura y en una época. El
problema es que no es cierta. Por ejemplo, ni la función hilado, ni la
de almacén explican que algunos caminos vayan a la cumbre de una montaña
y acaben allí bruscamente. No obstante, la lectura de la obra sigue
siendo interesante para entender las culturas de la zona.

Hipótesis actual

Los antropólogos han recurrido a los habitantes de la cordillera de los
Andes que todavía hoy en día celebran peregrinaciones a los montes y
siguen senderos y caminos rituales. Ellos de algún modo adoran a las
cimas de las montañas. ¿Allí están más cerca del dios Sol? Muchas
peregrinaciones actuales terminan en las cumbres de los montes, y siguen
caminos similares a algunos de Nazca. Hay caminos, hay zonas de baile,
...

La conclusión es que quizá nunca sepamos con exactitud su función, pero
casi con seguridad estaban relacionados con ritos de viaje al monte, y
un detalle importante: en la zona de las líneas hay excavados
importantes canales para llevar agua, hay grandes canalizaciones y
sacaban el agua de acuíferos. Es muy posible que los ritos estuvieran
ligados con el regadío. Es hasta cierto punto sorprendente descubrir que
el rabo en espiral del mono, es casi idéntico a un sistema de
recolectores de agua de lluvia que se utilizan hoy en día y que se puede
ver en: http://www.rumbosperu.com/images/issue11/11-53nazca04_small.jpg.
Ese agua se mandaba por conducciones subterráneas hasta las zonas de
regadío. ¿Algunas de las líneas señalan la antigua ubicación de las
conducciones?

Insisto en que tal vez nunca sepamos con exactitud su función precisa.
Pero eso no debe desesperarnos, la historia es así.

Lo que si sabemos es lo que no son: no son pistas de aterrizaje para
platillos volantes, como defiende Eric Von Daniken, ni han sido
construidos por una civilización superior como insinúan otros. Han sido
construidos por los indios de la zona, con los medios de su época y sus
dibujos están imbricados en la cultura de la zona.

En ICA (Nazca está en la provincia de ICA) hay un famoso museo de
piedras, el del Dr. Cabrera, donde hay dibujos que describen imágenes
del mundo. Entre ellos hay un mapa de América y hay una operación de
trasplante de corazón.
Eso, para muchos vendedores de lo insólito, es la prueba de que se trata
de piedras hechas por seres no humanos, los mismos que hicieron las
pistas de aterrizaje de Nazca.

Al salir de Nazca necesitaba un Taxi para ir hasta Paracas, donde quería
visitar, entre otras cosas el famoso Candelabro. Lo busqué. El taxista
era un indio andino. Al pasar por la carretera Panamericana, muy cerca
de una de las huellas, nos pidió permiso para parar un momento y hablar
con su sobrino.

Allí estaba el sobrino, tallando “piedras de ICA”. A lo largo de las
muchas horas de viaje hablamos largo y tendido, comimos y bebimos
juntos,...

Y le preguntamos por las piedras del Dr. Cabrera. Al principio se
resistió un poco; luego le preguntamos por las que estaba haciendo su
sobrino... Y por fin nos dijo que las piedras del Dr. Cabrera las hacía
su familia (Ochuya). Que le habían dicho a Cabrera que eran ellos los
autores; pero Cabrera no quiso creerles.

-¿Y cómo es que en las imágenes del dinosaurio? -le pregunté.
-Porque somos indios, no tontos. Lo copié de una enciclopedia.

-¿Y el trasplante de corazón?
No hay tal es un sacrificio ritual en el que sacan el corazón de la
víctima. Lo saqué de la misma enciclopedia.

-¿Y...?

Son indios, no idiotas. Lo que ya no tengo tan claro es si los “blancos”
han sido engañados o simplemente lo simulan para vender libros.

                           ------------------

El Mundo http://www.elmundo.es/

MUERTOS VIVIENTES
Por: Javier Lorenzo

Suele ocurrir con los programas que tienen excesivas pretensiones el que
naufraguen sin remisión, abrumados por la carga que ellos mismos se han
impuesto. El último ejemplo lo hemos visto en “Otra dimensión”, espacio
que en su primer capítulo se propuso, nada más y nada menos, que
averiguar si había vida después de la muerte o si se podía hablar con
los muertos. Para empezar no está mal.

En este terreno de lo presuntamente ultraterrenal era mucho más
convincente y atractivo lo que hacía el profesor Jiménez del Oso, el
cual nos hablaba de ovnis, de las líneas de Nazca o del secreto de las
pirámides con un tono tan didáctico como misterioso, y ahí nos dejaba
con la duda. En cambio, en Otra dimensión el espectador no sabe si se
encuentra ante un espacio de fenómenos paranormales o ante una reedición
del programa de Ana Rosa Quintana. A ello contribuye un decorado soso y
vulgar, el método de usar a porrillo llamadas telefónicas e
intervenciones del público en el plató y Carmen Baños, una presentadora
demasiado cortante que, además, dice cosas como «aquí nadie viene a
irrespetar»; verbo éste el de irrespetar que debe proceder de ultratumba
y que fue lo único que erizó el vello a la concurrencia.

«Me estoy aburriendo», decía una de las personas presentes en el
estudio. No le faltaba razón en esto y tampoco en su queja de que no se
dejaba hablar a los representantes de la ciencia, porque llevar a un
catedrático en Fisiología -que hablaba de cosas tan soeces como la
endorfina- para dejarle intervenir en apenas un par de ocasiones no
parece muy equilibrado ante tanta alucinación y tanta monserga. En
cuanto a los otros tres expertos, habría que destacar a Enrique de
Vicente, director de
una revista sobre el particular, pero más que nada por ser un pesado
insoportable y un dogmático.

Menos mal que el colofón del programa estuvo a tono con su espíritu. Una
tal Estrella Pilar, que asegura pintar a personas  fallecidas, hizo el
experimento con una pobre mujer a la que se le había muerto el padre
hace dos años. Como era de esperar, la figura del cuadro no sólo no se
parecía ni por asomo al susodicho, sino que el trazo era tan ramplón y
simple que mi hija de seis años lo hubiera perfilado con mucho más
detalle. La pintora/medium quiso excusarse, pero no coló y Otra
dimensión finalizó con una muy palpable sensación de vergüenza. Qué
irrespeto, la verdad.

Lo que parece más irreal, en cualquier caso, es que Juan Ramón Lucas se
negará a conducir este programa. En su actual condición de fantasma o
quizá de muerto viviente –televisivamente hablando, se entiende- le
hubiera venido como anillo al hueso y, por otra parte, no se ve qué es
lo que tiene este espacio de malo o de siniestro que no tuviera
centuplicado Confianza ciega, o incluso De buena mañana. Esto sí que es
un misterio, ¿no les parece?

                           ------------------

Por la boca muere el Pez http://www.javarm.blogalia.com/

¡ELVIS ESTÁ VIVO!
Por: Javier Armentia

En la salida 11 de la interestatal 70, a unos setenta kilómetros de San
Luis, Missouri, se encuentra un pequeño pueblo llamado Wright City. Un
lugar que no destacaría especialmente, si no fuera porque desde 1981 se
instaló en él el Museo "Elvis está vivo". Su propietario, Bill Beeny, un
imitador del aspecto del Rey en sus últimos años, comenzó una colección
de recuerdos presleyanos un poco por broma, pero en la actualidad es uno
de los más fervientes defensores de la teoría de que el 16 se agosto de
1977 algo sucedió, pero no, desde luego, la muerte del cantante que
supuso la bandera de la revolución social en los Estados Unidos de la
Guerra Fría.

Los visitantes del museo pueden encontrar presuntos documentos
gubernamentales, fotocopias de pruebas de DNA, más de tres mil
fotografías, en las que se intenta demostrar que la historia "oficial",
la que marca hace 20 años la muerte por sobredosis de Elvis Aaron
Presley, es un contubernio que esconde oscuras maquinaciones. Una de las
historias que se cuentan es que la agencia estadounidense de lucha
contra la droga, la DEA, tenía al Rey como agente, para desenmascarar
importantes redes de narcotráfico. Llegado el momento, Elvis fue hecho
"desaparecer" para salvar su vida. Desde entonces, por todo Estados
Unidos, Elvis es visto de vez en cuando, reconocido por alguno de sus
millones de fans que aún hoy, sienten que su pérdida fue demasiado
sorprendente para ser real. En los tabloides sensacionalistas la última
foto de ese supuesto Elvis superviviente es casi una sección obligada de
carácter semanal, como las que se dedican a los marcianos de los
platillos volantes o a las apariciones milagrosas.

La leyenda sobre un Elvis poco menos que resucitado nació casi con su
muerte "oficial". En 1978 se publicó en EEUU una novela titulada
"Orión", escrita por Gail Brewer-Giorgio, que habla de una estrella del
rock que falsifica su muerte. Aun siendo ficción, los parecidos del
protagonista con Elvis eran demasiado obvios como para evitar que,
posteriormente, la misma autora publicara dos libros más sobre el tema,
ahora presentados como trabajo de investigación: "¿Está vivo Elvis?"
(1988) y "Los Expedientes Elvis" (1990) coescrito con Raymond Moody, un
médico más famoso por sus libros sobre las experiencias cercanas a la
muerte (el famoso defensor de la vida después de la vida ya llevaba unos
años viviendo del mito de Elvis).

No es extraña esta alianza entre los sectores que promocionan el mundo
paranormal y quienes afirman que Elvis sigue vivo. Este tipo de
"investigaciones" se presentan en revistas sensacionalistas y
pseudocientíficas, y todo conforma un sustrato de gente proclive a
creerse casi cualquier leyenda urbana. Y unos y otros se aprovechan de
la curiosidad de la gente ante los hechos insólitos (que Elvis sea visto
arrodillado ante la tumba de Jackie O. no es esencialmente diferente a
afirmar que existe el chupacabras o que alguien ha tenido un contacto
con un extraterrestre proveniente de las Pléyades). El boca a boca, el
periodismo amarillo y, sobre todo, los medios de comunicación de masas,
son el mecanismo por el que estas historias, completamente falsas, se
transmiten y mantienen. Y crecen en número de detalles y en factores
sorprendentes.

Desde un punto de vista sociológico, las leyendas urbanas son parte de
nuestra cultura, herederas de los cuentos y leyendas que siempre han
acompañado a las culturas humanas. Cumplen, en opinión de los
sociólogos, una labor de "cemento social": estas historias, y las que
nos contamos sobre otras personas que conocemos en mayor o menor grado
(como las que constituyen lo que llamamos cotilleo), son necesarias para
establecer vínculos de cercanía. Un papel no demasiado diferente al
contacto físico -limpieza, quitar parásitos- de las sociedades primates.
A menudo, las leyendas urbanas funcionan como sistemas de enseñanza de
reglas no escritas relativas a formas de comportarse (tener compasión de
los demás, evitar los escándalos) o expresan miedos no genéricos (a la
oscuridad, a la muerte, al dolor).

La típica leyenda urbana nos llega como algo cercano: un amigo o un
familiar nos cuenta un suceso determinado, que él no ha vivido
directamente, pero que la persona a quien sucedió se lo ha contado. Se
suelen llamar historias FOAF (friend of a friend, es decir "el amigo de
un amigo"). Nunca se llega a conocer directamente al implicado porque,
llegado el caso, descubriríamos que esa persona de la que nos hablaba
nuestro amigo tampoco era exactamente el protagonista. A él se lo
contaron... y así hasta ciento.

Puede resultar paradójico que este mecanismo funcione en una
civilización en el que la comunicación es básica y discurre por medios
bien establecidos. Pero resulta justo lo contrario: el mundo que
presentan estas leyendas, donde lo mágico o lo transgresor es un
ingrediente importante, viene a llenar una especie de sentimiento de que
el mundo real, el que vemos normalmente en los informativos o leemos en
los periódicos, es demasiado anodino. Y de hecho, los propios medios de
comunicación introducen, cada vez más, tanto noticias curiosas o
diferentes del habitual conjunto de informaciones sobre política,
economía y deportes, como, especialmente la televisión, las propias
leyendas urbanas, convirtiéndose así en amplificador de las mismas. Los
nuevos medios, como internet, son una buena muestra de cómo las antiguas
leyendas están muy vivas. Como sucede en el caso del Rey del rock: ni su
muerte ni su vida son olvidadas y, literalmente, miles de páginas web
siguen recogiendo tanto la mitomanía como las historias increíbles sobre
él.

Leyendas "Reales"

En la película "Hombres de Negro" (Men In Black) el incrédulo y
sorprendido Will Smith pregunta al veterano matamarcianos interpretado
por Tommy Lee Jones: "¿Y sabes si Elvis está muerto?", éste le contesta:
"No. No lo está, simplemente volvió a casa". Llena de ironía, esta
película (y su secuela) recoge ese sentir popular que transmiten las
leyendas urbanas. Y entre ellas, las que tienen por protagonista a Elvis
Aaron Presley.

Por ejemplo, muchas leyendas urbanas hablan de afirmaciones que
presuntamente hizo el Rey: sobre los negros, sobre otros artistas... a
menudo son completamente falsas, aunque se siguen repitiendo como siguen
apareciendo motos Haley-Davidson que le pertenecieron. Se tienen
catalogadas cerca de veinte diferentes, algo similar a lo que sucede con
las reliquias religiosas. Igualmente, varias veces al año se repite el
fenómeno de alguien que encuentra una fruta, o un objeto, en el que
sobrenaturalmente aparece el perfil o la cara de Elvis (otras veces es
una cara de la Virgen o de Cristo). Todas estas historias alimentan un
imaginario en el que, y eso es indudable, Elvis Presley tiene uno de los
tronos más excelsos. Y es que, para toda una generación de
norteamericanos -y por extensión, de ciudadanos de todo el mundo- el Rey
no ha muerto del todo.

Para más información:

Webs sobre leyendas urbanas:
The AFU (alt.folklore.urban) & Urban Legends Archive
http://www.urbanlegends.com/
Urban Legends Reference Pages http://www.snopes.com/
Leyendas Urbanas (unos tíos con bastante morro que dejan todo tal cual,
sin decir si es falso o no... supongo que porque vende mejor)
http://usuarios.lycos.es/leyendasurbanas/index.htm

[Nota] * Este artículo de Javier Armentia apareció publicado en el
Diario El Correo, dentro del Suplemento Territorios, ciencia/futuro, del
miércoles 14 de agosto de 2002

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¿SE LES ACABA EL NEGOCIO?
Por: Manuel Caro Terrón

La parapsicología ya no es lo que era. El auge que experimentó esta
extraña y mentirosilla rama de la imaginación humana, a comienzos de la
democracia en España, llevó consigo el nacimiento de una fuerte demanda,
por parte del público, de información sobre falsas ciencias. Para
enterarse de las últimas patrañas no era necesario comprar en el quiosco
alguna revista "esotérica", puesto que los medios de comunicación
"generales" solían incluir, como si de verdaderas se tratasen, noticias
relacionadas con el mundo de lo extraño. La sociedad española,
analfabeta en estos asuntos (la dictadura los prohibía), consumía este
tipo de productos, sin tener la posibilidad de comprender lo falso de
los mismos.

Como indica Félix Ares, valiéndose de una acertadísima metáfora, "la
prohibición franquista incluía la publicidad del esoterismo y por ello
la sociedad no tenía anticuerpos. No tenían publicidad de esoterismo,
pero la sociedad no tenía ninguna preparación para combatirla" (El
Escéptico, número 12). Así visto, no es de extrañar que señores como
Antonio Ribera, Charles Berlitz, J.J. Benítez o Jiménez del Oso hiciesen
su agosto. Tampoco extraña, por tanto, la proliferación de publicaciones
anticientíficas en los quioscos. Revistas como Stendek, Contactos
Extraterrestres, Vimana, Mundo Desconocido o Karma 7 eran fruto de una
sociedad desinformada y sin "anticuerpos".

Pero los años pasan, y ese amplio abanico de revistas donde el crédulo
podía satisfacer su hambre de mentiras, ha quedado reducido a tres (*).
Si antes, en sesudos debates televisivos, podíamos escuchar a "expertos"
hablando sobre los fenómenos ocultos, ahora tenemos talk-shows de
pandereta y psiquiátrico. Los medios de comunicación generalistas ya no
hablan (salvo deshonrosas excepciones) de ovnis, ni de espíritus, ni de
Bélmez. La gente de la calle ya no considera a Juan José Benítez como un
investigador serio, la sociedad conoce de sobra de qué pie cojea (o qué
neurona le patina) a Jiménez del Oso. Los recientes libros de Manuel
Carballal o Bruno Cardeñosa han sido verdaderos fiascos editoriales...

Es más, los programas televisivos de "investigación con cámaras ocultas"
muestran, día sí día también, los fraudes de los curanderos, lo que se
esconde tras las apariciones marianas, el engaño de los videntes. Es
curioso que no necesiten estos periodistas "de investigación" un
análisis previo sobre qué estudiar: con dirigirse con una cámara oculta
a cualquier vidente, iluminado o curandero, han descubierto una estafa y
tienen ya programa.

Obviamente, los "misteriólogos" y los "profesionales" de lo oculto andan
preocupados. Así, al menos, lo refleja Javier Sierra en la editorial
titulada "La crisis que viene", en el número 162 de la revista Más Allá.
Las explicaciones que este sesudo (?) periodista da a la desaparición de
revistas "de frontera", son tan peregrinas que caen por su propio peso.
Habla de "la irrupción del color en la prensa mensual", como si hubiese
que acercarse a los fenómenos ocultos mediante un riguroso blanco y
negro, de la "llegada de una nueva generación de comunicadores", como si
éstos no tuviesen el mismo inexistente sentido crítico que sus
predecesores, y de "hacer menos cultista pero más culta" estas
publicaciones, como si las revistas de ahora envidiasen la falta de
rigor de las de antaño.

Y, como no podía ser de otra forma, en su "riguroso" análisis de la
situación, vuelve a escribir las mismas mentiras de siempre. En un
intento de justificar la hecatombe de la parapsicología y anticiencias
afines, nos desinforma diciendo que estos temas no son ya interesantes,
probablemente porque "las disciplinas más destacadas de la investigación
psi -como la hipnosis o la telepatía-, sean ya aceptadas en campus
universitarios oficiales de todo el mundo". Olé sus narices.

Señor Sierra, haga el favor, diga en qué universidad europea existe una
asignatura que trate la telepatía como algo serio. Lo que sí que se
estudia en los "campus universitarios oficiales" son las enfermedades
mentales... ¿Se refiere usted a eso?

(*) Ocasionalmente, podemos ver en los quioscos nuevas revistas, cuya
vida no suele ir más allá de los dos primeros números, y que son
refritos de informaciones falsas extraídas, principalmente, de internet.

[Nota] *Manuel Caro Terrón es Co-Director de MAGUFOmedia
(http://www.magufomedia.com) una de las webs de referencia en torno a la
crítica al mundo de las creencias irracionales y pseudocientíficas.

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ARP-SAPC http://www.arp-sapc.org

CÓMO RESPONDER A LOS ARGUMENTOS TEÍSTAS.
Apelando a las Evidencias II.
Por: Víctor Stenger
Traducido al español por: Pedro J. Hernández

Teísta: Se supone que la Ciencia basa su confianza en evidencias
empíricas. ¿Qué ocurre con las evidencias empíricas sobre experiencias
religiosas?. A través de toda la historia y hasta la actualidad, muchos
individuos han experimentado durante la oración o la meditación la
existencia de un poder trascendente. Estas personas insisten en que sus
experiencias no han sido simples sueños sino verdadera unidad con el
universo.

Ateo: ¿Y por qué deberíamos creerles?

T: ¿Acaso estás diciendo que mienten?

A: No. Probablemente en la mayoría de los casos no mientan. Sin embargo,
todo eso podría estar sólo en sus cabezas.

T: Estos individuos son testigos, de la misma manera que hay testigos en
un tribunal de justicia. Si solemos basar nuestras sentencias judiciales
en el testimonio de testigos, ¿por qué no íbamos a hacer lo mismo con
nuestras opiniones científicas?

A: Numerosos estudios han mostrado la escasa fiabilidad de los
testimonios de testigos oculares. Personalmente nunca condenaría a nadie
por un crimen basándome sólo en los testimonios de testigos oculares. La
condena debería basarse en evidencias físicas como el ADN. Desde la
utilización de los análisis de ADN, muchos condenados han sido hallados
inocentes.

T: Volvamos al asunto de la experiencia religiosa. Se han hallado
evidencias físicas en escáneres cerebrales que muestran que algo único
ocurre en el cerebro durante la experiencia religiosa.

A: Cierto, y la señal en los escáneres ha sido inducida por pulsos
electromagnéticos en el cerebro. Como he dicho antes, podría ser, y de
hecho parece como si todo estuviera dentro de la cabeza. Así, el místico
nunca regresa de su trance con información relevante que no estuviese
allí todo el tiempo. ¿Por qué nunca regresan con predicciones que puedan
someterse a prueba?. ¿Por qué ningún psíquico o místico predijo por
ejemplo la tragedia del 11 de Septiembre (aunque muchos de ellos
afirmaran lo contrario después de ocurrido el hecho)?.

T: ¿Y qué pasa con las experiencias extra-corpóreas (EEC)?. He oído de
un experimento controlado donde una mujer tumbada en una mesa fue capaz
de leer números que estaban encima de un estante situado sobre su cabeza
y no visible desde la mesa. La mujer afirmó haber flotado sobre su
cuerpo y leído los números.

A: Conozco el experimento. Se descubrió que la mujer podría haber visto
los números reflejado en el cristal de un reloj de pared.

T: El Dr. Larry Dossey ha documentado varios casos de EEC y otras
evidencias de experiencias espirituales en sus libros best-sellers. En
un caso, Dossey informa de una mujer ciega que flotando fuera de su
cuerpo durante una operación fue capaz de leer los nombres en las
etiquetas del personal en una habitación contigua.

A: Dossey ha admitido que se inventó la historia.

T: ¿Y qué me dices de las experiencias cercanas a la muerte (ECM)?. La
gente que ha sido reanimada después de haber estado clínicamente muerta
habla de luces al final de un túnel y de una experiencia muy placentera
que les ha quitado el miedo a la muerte y los ha convencido de la
existencia del más allá.

A: Lo primero es que muy probablemente esa gente nunca estuvo muerta o,
de otra manera, no hubiesen podido ser resucitados. Y como ocurre con
los casos de EEC, nunca regresan con revelaciones que puedan ser más
tarde puestas a prueba. La “luz al final del túnel” es una experiencia
común ante la privación de oxígeno que ha sido observada en el
laboratorio, tal y como en pruebas de pilotos de jets sometidos a
fuerzas centrífugas de varios g.

T: Hablaste anteriormente de predicciones. Estoy de acuerdo en que éstas
constituyen un procedimiento fundamental para poner a prueba las teorías
científicas. Pues bien, la Biblia y otras escrituras hacen predicciones
llamada profecías. Muchos autores han documentado el éxito de éstas. Te
pongo un ejemplo: centenares de profecía en el Antiguo Testamento
anticiparon la venida de Jesús.

A: Las predicciones carecen de significado cuando son hechas a
posteriori. ¿Cómo sabes que las historias del Nuevo Testamento no fueron
escritas para confirmar lo escrito en el Antiguo Testamento?.

T: Las historias del Nuevo Testamento no son invenciones, sino que son
hechos confirmados por testigos.

A: ¿Y qué ocurre con todas las profecías que nunca ocurrieron, como la
segunda venida de Jesús?. Pero no entremos en el debate interminable de
la Biblia. Me gustaría ceñirme a la ciencia. En ciencia una predicción
tiene que hacerse antes de que el evento predicho tenga lugar. Y la
predicción tiene que ser arriesgada. No simplemente del tipo “Es Sol
saldrá mañana”. En ciencia se han realizado miles de predicciones
arriesgadas que han resultado correctas. Ninguna en religión.

T: ¿Qué me dice del Código de la Biblia?. Michael Drosnin fue capaz de
predecir el asesinato del Primer Ministro Israelí Yitzak Rabin y el año
en que ocurriría. Drosnin y otros autores han encontrado gran cantidad
de predicciones codificadas en la Biblia.

A: Expertos en estadística han mostrado que el método de
secuencia-a-saltos usado produce un montón de correlaciones aparentes
por azar. Efectos similares de concordancia han sido mostrados en otros
libros extensos como Moby Dick y Guerra y Paz. La predicción de Drosnin
sobre el asesinato de Rabin fue muy vaga y poco arriesgada, dada la
situación de violencia en Oriente Medio. Además, no fue publicada hasta
ocurrido el hecho y Drosnin admite que la predicción de la fecha fue
hecha durante el luto por Rabin.

T: Pero, los autores han estimados una probabilidad de uno en varios
miles en contra de un accidente por puro azar.

A: Esos cálculos son erróneos. Fallan al no tener en cuenta la selección
de datos hecha en el análisis.

© 2002 Victor J. Stenger (vstenger@mindspring.com )
© Traducido con permiso por Pedro J. Hernández
(phgt@correo.rcanaria.es )
Documento original: How to answer theist argument.
http://spot.colorado.edu/~vstenger/how.html

[Nota] * El presente artículo de Víctor J. Stenger puede ser consultado
con diversas anotaciones, que permiten una mayor profundización en el
tema, en la siguiente url:
http://www.arp-sapc.org/articulos/argumentos_teistas3b.html

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UN CASO DE DUALIDAD.
Por: Rafael Budría

Siempre que me he encontrado con un caso de dualidad, un fenómeno dual,
una ley natural dual o, por qué no, una persona con un pensamiento dual
no he podido resistir enfrascarme en admirarlo primero e intentar
comprenderlo justo a continuación. La dualidad es más que un asunto de
simetría en el fenómeno, uno más que tanto simplifica los análisis, es
un caso de simetría en el concepto que se multiplica en el fenómeno. La
dualidad siempre es admirable, pero no siempre es deseable... Muy
posmoderno todo esto, aunque no quiero llegar a "tanto". Sólo pretendo
enfrentarme a un asunto concreto sobre la dualidad en las ideas de una
persona.

Don César Vidal Manzanares escribió hace una década para un congreso de
nuestra asociación una ponencia plena de sentido desde el punto de vista
del escepticismo científico, que es la orientación que procuramos seguir
los que hemos decidido organizarnos dentro de ella. Entendemos todos, no
me cabe duda, que puede ser escéptico *científico* cualquier persona y
que para lograrlo basta prudencia, buena información y sentido común. A
mi modo de ver, el sentido común conlleva la prudencia de la modestia
sobre su alcance, o sea, la prudencia de escuchar a quien sabe de temas
en los que el sentido común no sirve, muchos en la ciencia moderna. Esto
viene al caso porque si bien podemos calificar la ponencia de Vidal de
escéptica, no presuponemos que deba ser un experto científico:
relativamente pocas personas hay que lo sean, y entre estos no hay ni
uno que domine todo lo que la ciencia ofrece y dice, ni siquiera una
parte importante. Es decir, el tema puede necesitar de conocimiento
científico o no, aunque en cualquier caso se necesita sentido común.

Vidal había causado buena impresión a muchos dentro de la asociación,
tanto como para pedirle que escribiera una ponencia en un congreso. De
hecho ha publicado libros de carácter escéptico, bien escritos y
acertados. Es el caso, por ejemplo, de "Historias curiosas del
ocultismo" (Espasa Calpe). En él Vidal nos presenta una nutrida
colección de casos sobre ocultismo a lo largo de la Historia. Se dedica
a juntar la buena información que poseemos, toda la información
relevante, para que las conclusiones, escépticas siempre, salgan por sí
mismas. No es lo menos bueno del libro que entre esas conclusiones salga
una valoración moral o sobre el talento (o la falta de él) de los
protagonistas de las historias. Este tipo de valoraciones se debe hacer
cuando las pruebas son claras, como aquí ocurre. Doble mérito.

La dualidad de la que quiero advertir no está en estos libros (al menos
no es en absoluto patente y es, desde luego, rara en ellos hasta el
punto de que requiere una segunda y atenta lectura para notarla). Pensé
entonces que son recomendables y lo sigo pensando ahora. La dualidad
aparece en la crítica que Vidal ha hecho del neodarwinismo en otros
lugares y a su literalismo bíblico, que no se atiene a lo que creo que
guió sus libros escépticos y la ponencia. Con toda claridad creo que con
esa crítica ha traicionado al sentido común y la excelente información
que en otros lugares ha manejado.

La dualidad nos enfrenta a un dilema, por eso creo que es tan
fascinante: ¿con qué nos quedamos? ¿con una faceta o con las dos? Es
decir, en algunos casos la dualidad es un aspecto inquietante o
fascinante de la realidad, o las dos cosas, pero no hay contradicción,
la naturaleza "es así". Se me ocurre la dualidad célebre
"onda-corpúsculo" de la mecánica cuántica. En otros se anuncian
contradicciones y eso los saca automáticamente de ser una descripción
acertada de la realidad (en fin, entiendo que sólo los más delirantes
posmodernos piensan que la contradicción en la descripción de la
realidad es algo al mismo nivel teórico que, digamos, la elección de una
terminología u otra). El caso que nos ocupa, me temo, pertenece a la
segunda categoría. Porque a mi juicio, lo argumentaré, no pueden ser
coherentes las críticas al neodarwinismo y el literalismo bíblico tal
como las ha formulado Vidal en foros públicos con sus escritos
escépticos, los que antes he mencionado.

Sus críticas han aparecido en "Conversaciones con César Vidal", un
"chat" moderado en donde los participantes le hacen preguntas por turnos
sobre los más variados temas en el diario digital "Libertad Digital"
(www.libertaddigital.com) y que se celebra los martes a las 18 h. Hay
que recalcar que las opiniones de Vidal sobre el neodarwinismo han sido
vertidas después de ser interpelado y que presentan sistemáticamente la
forma de una duda, aunque a mi juicio abusiva, y no la de una opinión
positiva hacia el creacionismo (ni del mal llamado "científico" ni
ningún otro).

Vidal le achaca al neodarwinismo el ser sospechoso de estar orientado
por una determinada ideología. No especifica cual con lo que es difícil
saber qué contenido de esta teoría posee el sesgo ideológico y en qué
consiste. Sin embargo, podemos acercarnos a su idea por otros indicio
que nos ofrece. En concreto, le parece acertado lo dicho en el libro
"Darwin Black box: The Biochemical Challenge to Evolution" de Michael J.
Behe donde se ponen en duda el alcance de los postulados básicos del
neodarwinismo en base a una muy específica dificultad sobre la
estructura celular. El argumento principal de este autor es que el
neodarwinismo es incapaz de explicar la "complejidad irreducible" de
ciertas estructuras biológicas (http://www.arn.org/behe/behehome.htm).
No deja de ser una variante erudita y sofisticada del argumento del
diseño inteligente, según el cual la evidente función de las estructuras
biológicas (los ojos para ver, las manos para coger, etc. "ad nauseam")
requiere la existencia de un diseñador inteligente (otra variante es la
de que la inteligencia no puede salir de la nada sino de la propia
inteligencia) (http://www.talkorigins.org/faqs/behe.html). El argumento
sofisticado no concluye con claridad, al contrario de lo que hacen los
creacionistas más concienciados, que Dios existe, sino que acorde con la
sofisticación establece "sólo" que se necesita "algo más" que la mera
variación con selección que propone el neodarwinismo como mecanismo
básico de la evolución. Que sea Dios u otro ente o mecanismo no suele
concluirse sino como apunte, según el popular "saquen ustedes sus
propias conclusiones". Puede, entonces, que el sesgo ideológico que
Vidal achaca al neodarwinismo sea el que corrientemente le achacan lo