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Asunto: El Escéptico Digital - Edición 2006 - Número 9
Fecha:Sabado, 2 de Septiembre, 2006  13:19:33 (+0100)
Autor:Luis Javier Capote Pérez <lcapote @...........com>

EL ESCÉPTICO DIGITAL

Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
http://digital.el-esceptico.org/

© 2000-2006 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
http://www.arp-sapc.org/

Edición 2006 - Número 9 - 2 de septiembre de 2006 ESPECIAL MANIFIESTO 
POR UNA SANIDAD QUE PROTEJA NUESTRA SALUD SÓLO MEDIANTE TERAPIAS DE 
EFICACIA COMPROBADA


=== SUMARIO =======================================================

EDITORIAL

ARTÍCULOS

1.- MANIFIESTO POR UNA SANIDAD QUE PROTEJA NUESTRA SALUD SÓLO MEDIANTE 
TERAPIAS DE EFICACIA COMPROBADA

2.- ANEXO I. SOBRE LA REGULACIÓN DE TERAPIAS NATURALES SIN EFICACIA 
DEMOSTRADA

3.- ANEXO II. ALEGACIONES ESPECÍFICAS AL PROYECTO DE DECRETO

4.- ANEXO III. SOBRE LA FALTA DE EFICACIA DEMOSTRADA DE LA HOMEOPATÍA

5.- ANEXO IV. SOBRE LA FALTA DE COMPROBACIÓN DE LA EFICACIA DE LA ACUPUNTURA

ENLACES


=== EDITORIAL =======================================================

Una de las pseudociencias más populares en estos últimos tiempos es, sin 
lugar a duda, la pseudomedicina o, mejor dicho, pseudomedicinas. 
Escondidas tras el curioso adjetivo de "alternativas", una variopinta 
colección de terapias han ido medrando entre la sociedad española, 
atacando a la medicina "alopática" para, en definitiva, intentar obtener 
lo que quieren los habituales del mundillo: hacer negocio. Sin embargo, 
el hecho de trabajar con algo tan delicado y precioso como es la salud 
de las personas, convierte a estas prácticas (que, como buenas 
pseudociencias, son contradictorias entre sí y carentes del más mínimo 
elemento probatorio) en algo particularmente peligroso. A eso hay que 
añadir que, al contrario de lo que sucede en otras "disciplinas" de 
similar pelaje, las pseudomedicinas cuentan con un envoltorio que puede 
hacerlas pasar por científicas. Profesionales de la medicina y la 
farmacia, universidades y hasta organismos gubernamentales se sitúan en 
la línea defensiva de estas técnicas, lo que contribuye, a ojos de la 
sociedad, a una bendición de su existencia y a la verificación de sus 
bondades. La última iniciativa en este sentido, ha arrancado de la 
Generalitat de Cataluña, que en un proyecto de Decreto, se ha lanzado 
alegremente a la regulación de una serie de pseudomedicinas donde lo 
único científicamente probado es su ausencia de resultados. Por tal 
motivo, y a iniciativa de Alfonso López Borgoñoz (que ha llevado el peso 
de la misma) arranca un manifiesto que intenta recordar, una vez más, a 
los poderes públicos, que también en el ámbito de la sanidad, tienen una 
responsabilidad para con la ciudadanía que, con iniciativas como la del 
futurible decreto catalán (y otras que merodean por los entresijos 
despachiles de los distintos gobiernos autonómicos y del nacional) no 
están cumpliendo.

Dada la importancia del asunto, el presente número está dedicado 
monográficamente al manifiesto. En el número de octubre recuperaremos 
nuestra estructura habitual... o no. Nos leemos en otoño.


=== ARTÍCULOS ======================================================

1.- MANIFIESTO POR UNA SANIDAD QUE PROTEJA NUESTRA SALUD SÓLO MEDIANTE 
TERAPIAS DE EFICACIA COMPROBADA

El presente manifiesto es un resumen de las Alegaciones presentadas al 
proyecto de decreto indicado ante el Departamento de Salud de la 
Generalitat de Catalunya el 8 de agosto de 2006, con el Nº 
0336E/146.030/2006.

Si estás interesado en suscribir este manifiesto, envía un mensaje a 
borgonoz@...,
indicando claramente tu dirección electrónica, tu nombre y dos 
apellidos, DNI, tu lugar de trabajo habitual, si puede ser el domicilio 
postal y si aún puedes más, tu autorización a hacer público tu nombre y 
apellidos apoyando el manifiesto y el lugar de trabajo. ¿Ya te has 
inscrito?
Comprueba si lo estás correctamente en el listado de firmas que incluyen 
en este enlace.

El Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya publicó el 
pasado 17 de julio de 2006 un Proyecto de Decreto por el cual se 
iniciaba el camino para la regulación del ejercicio de unas determinadas 
terapias, dada la voluntad explícita del Gobierno de la Generalitat de 
reconocer y regular su ejercicio como actividades orientadas al fomento 
y protección de la salud y el bienestar de las personas.

Entre las mismas estaban la acupuntura y otras terapias orientales 
afines (como la moxibustión, el tuina y el chi-kung), unas terapias 
llamadas naturistas (como la naturopatía y la naturopatía con criterio 
homeopático), diversas terapias llamadas manuales (como la kinesiologia, 
la osteopatía y el shiatsu) y diferentes técnicas llamadas manuales 
(como la reflexología podal, el drenaje linfático, los quiromasajes, la 
diafreoterapia, la espinología y la liberación holística de estrés con 
tecnicas de kinesiologia—).

La cuestión es que estando de acuerdo en la necesidad de proteger la 
salud de las personas, así como de fomentar su salud y bienestar (como 
no podía ser de otra manera) los abajo firmantes no estamos de acuerdo 
en el método ahora empleado para ello, que es dando entrada a estas 
“terapias” cuya eficacia jamás ha sido demostrada y especialmente cuando 
ello debe servir, tal como se indica literalmente en el proyecto de 
decreto, para iniciar un preocupante —por poco regulado en los aspectos 
concretos de comprobación de eficacia—, proceso de reconocimiento de la 
utilización de otras terapias diferentes de las de la medicina que el 
decreto llama “convencional” o “alopática” (y que es la que se utiliza 
en la sanidad pública, la que se enseña en las universidades y la que se 
estudia y trabaja en los laboratorios de investigación más avanzados), 
dada la creencia del legislador —no fundamentada en el texto en ningún 
caso— de que la sinergia de ambas producirá una mejora del bienestar de 
las personas.

Lo que nos preocupa a nosotros, y creemos que también debiera ser lo 
único que debiera importar a las autoridades sanitarias, en realidad, es 
el hecho que hay terapias o tratamientos cuya eficacia ha sido 
comprobada (reiteradamente) y otras cuya eficacia no lo ha sido (también 
reiteradamente), pudiéndose decir de ellas en muchos casos que se ha 
demostrado su falta de eficacia. No importa si son convencionales, 
alopáticas o de ningún tipo. ¿Está probado que curan? ¿Y en qué dosis? 
¿Y con cuales contraindicaciones?

Si cualquier terapia se demuestra que cura, sea la que sea, será 
incorporada de forma rápida por la medicina en nuestros hospitales. Y 
ello, tal como se viene haciendo desde hace mucho tiempo gracias al duro 
y riguroso trabajo de hombres y mujeres amantes de las mejoras reales en 
la calidad de vida de sus semejantes, con la mente siempre abierta para 
la aceptación de las mejores prácticas según éstas les eran indicadas 
por sus estudios, sin importar su país de procedencia ni de trabajo, ni 
su cultura, ni su religión, ni sus preferencias sexuales, ni su 
filosofía ni sus creencias políticas.

Es por todo ello, y porque:

A) La base de las terapias llamadas naturales que son objeto de este 
proyecto de decreto contradicen las de la física, la química, la 
biología, la farmacología, la medicina, etc., tal como no se ha podido 
refutar que éstas funcionan y tal como se va demostrando 
experimentalmente continuamente.

B) Tampoco su práctica ha demostrado jamás eficacia cuando se han hecho 
ensayos clínicos controlados serios, como se puede comprobar por todos 
los publicados.

C) Suponen un riesgo para la salud pública al validar por la autoridad 
sanitaria tratamientos inadecuados e ineficaces a patologías concretas, 
especialmente cuando las mismas se aplican por personal sin los 
conocimientos sanitarios adecuados y sin que se hayan estudiado sus 
contraindicaciones,

D) No existe en el proyecto de decreto un mecanismo de validación 
objetivo previo de las terapias llamadas ‘naturales’ que aquí se regulan 
(y de las futuras), más allá de la opinión de los miembros de diversas 
comisiones.

Que SOLICITAMOS que:

NO se proceda a la aprobación del presente proyecto de decreto por el 
que se regulan las condiciones para el ejercicio de determinadas 
terapias naturales, como mínimo, hasta que:

1. Se presente públicamente a la comunidad científica y a la ciudadanía, 
por la comisión encargada de su redacción, los ensayos clínicos, 
investigaciones científicas rigurosas o las mínimas pruebas necesarias 
que acrediten que las terapias naturales que se pretende reconocer son 
eficaces, precisándose que las mismas tengan un nivel de evidencia igual 
al exigido a las terapias que en el texto del presente proyecto se 
denominan como convencionales, alopáticas u oficiales. El estudio de las 
mismas permitirá que la comunidad científica pueda ejercer de forma 
responsable su labor técnica de control de las decisiones políticas 
mediante la crítica de los ensayos e investigaciones aportadas.

2. Se proceda a la creación, en lo que respecta a la aprobación de 
terapias o productos curativos, de un mecanismo de aprobación riguroso y 
lo más objetivo posible sobre la base de ensayos clínicos controlados 
que sigan los protocolos que se deben seguir para otras terapias o 
productos farmacológicos, tal como se acepta en la comunidad científica 
internacional.

3. Se redacte, en lo que respecta en concreto a las personas que tendrán 
la autorización para ejercer dichas terapias, una regulación tal que 
permita establecer de forma clara las contraindicaciones de cada una de 
estas terapias, las dosis eficaces de sus aplicaciones y acreditar que 
en ningún caso podrán perjudicar la salud pública, ya sea por la acción 
de la propia terapia, como por la omisión del uso de terapias 
‘oficiales’ (demostradamente más eficaces) al optar el paciente por 
otras terapias. No basta sólo con prohibir que los prácticos prohíban 
medicamentos recetados desde la sanidad pública.

4. Se avale de forma científica la eficacia y seguridad de los 
tratamientos que se pretende regular y legitimar, al mismo nivel que los 
de la medicina llamada ‘oficial’, para poder garantizar siempre a los 
enfermos las mejores opciones disponibles para su curación.

En el caso hipotético de que fuera imposible atender la solicitud de no 
aprobar el decreto hasta que se cumplan las condiciones antes citadas:

a) Que se modifique el proyecto de decreto, y en el mismo se trate 
únicamente del mecanismo mediante el cual se puedan llegar a aprobar las 
diferentes formas de terapia del tipo que sea.

b) Que sea posible discutir de forma pública y abierta por la comunidad 
científica dicho mecanismo de comprobación en sí a partir del borrador 
que se redacte, para que no pase como ahora, que se tratan de regular 
terapias sin haber pasado por ningún mecanismo de control previo de su 
eficacia real (lo que contradice el espíritu del artículo 2.2 del propio 
proyecto de decreto).

c) Que una vez superadas las pruebas de eficacia aprobadas en dicho 
mecanismo, se regule la práctica de las que las hayan superado, sin que 
se aprueben de manera previa terapias ni técnicas que no hayan pasado 
por dicho control.

En el segundo caso hipotético de que también fuera imposible atender las 
solicitudes a), b) y c) (y no porque estemos de acuerdo en ningún caso 
con dicha imposibilidad, sino sólo para rebajar el impacto del decreto):

d) Rogaríamos que al menos se tomaran las medidas necesarias para 
minimizar el impacto negativo del proyecto de decreto, como, por ejemplo:

d.1) Impidiendo que los centros terapéuticos cuya acción se base en las 
terapias ‘naturales’ descritas en este decreto (u otras) usen ningún 
tipo de distintivo del Departamento de Salud de la Generalitat de 
Catalunya (ni de ninguno otro) en su publicidad, en su puerta, en su 
papelería, que pueda inducir al error de la ciudadanía, tal como los que 
ahora se pretenden aprobar (art. 16, por ejemplo), haciéndoles creer que 
la Generalitat avala la eficacia de las terapias que allí se hacen. No 
se debería poder poner el logo ni sello del Departamento de Salud ni de 
la Generalitat en ningún caso (deben ser prácticas reguladas como mucho, 
pero no avaladas ni recomendadas). Recordemos que tampoco los abogados 
ponen en sus puertas el sello y logotipo del Departamento de Justicia de 
la Generalitat.

d.2) En toda su publicidad e impresos debería aparecer una clara 
advertencia de que estas prácticas están reguladas por la Generalitat, 
pero su eficacia no está reconocida ni avalada por la misma, y que las 
autoridades sanitarias recomiendan el uso de la medicina llamada 
‘oficial’ para el tratamiento de cualquier problema relacionado con la 
salud.

d.3) Hacer campañas publicitarias recomendando el uso sólo de las 
terapias científicas acreditadas aceptadas en la sanidad pública.

e) En cualquier caso, se deberá proceder de forma urgente a definir 
exactamente los mecanismos científico-técnicos de evaluación y 
aprobación de las nuevas terapias que en el futuro se quieran regular y 
se deberán aplicar las mismos también a las terapias llamadas 
‘naturales’ en este decreto antes de su aprobación, para unificar 
criterios y verificar la calidad de las mismas de cara a la salud pública.

Castelldefels, 3 de agosto de 2006

ARP-SOCIEDAD PARA EL AVANCE DEL PENSAMIENTO CRÍTICO

(Versión 6 de agosto de 2006)

2.- ANEXO I. SOBRE LA REGULACIÓN DE TERAPIAS NATURALES SIN EFICACIA 
DEMOSTRADA

La principal razón contra el proyecto de decreto que tratará de regular 
las condiciones para el ejercicio de determinadas terapias naturales, y 
que estaría en la base de todas las alegaciones, es el mismo hecho de 
que se cite explícitamente en el mismo que la voluntad del Gobierno de 
la Generalitat de Catalunya es "la de reconèixer i regular l'exercici de 
les teràpies naturals com a activitats orientades al foment de la salut 
i al benestar de les persones”, así como que su finalidad sea la de 
“protegir la salut de les persones” y que ello se trate de conseguir 
mediante la regulación del ejercicio de unas cuantas terapias, escogidas 
no se sabe bien porqué ni en base a qué criterios, las cuales no han 
demostrado jamás su eficacia de forma clara en el tratamiento de 
aquellas patologías sobre las que dice actuar.

¿Cómo puede ser beneficioso para la salud pública regular de forma tan 
generosa unas prácticas ineficaces? ¿No será más bien un grave riesgo 
para la salud pública el proporcionar autoridad a una serie de personas 
poco preparadas que usan una serie de técnicas terapéuticas que jamás 
han demostrado que sirvan para nada?

Lo que importa a la salud pública, en realidad, es que hay terapias que 
curan y terapias que no curan. No hay terapias oficiales y alternativas. 
Y todas las que se demuestra que curan son siempre incorporadas por la 
medicina que en el decreto se llama oficial. Siempre.

Y sólo se sabe si unas curan de verdad o no lo hacen, mediante el 
cumplimiento de las mismas de una serie de protocolos y mediante la 
comprobación de su eficacia mediante una serie de ensayos clínicos 
controlados que se trata que sean lo más objetivos posibles.

Lo que será del mayor interés social no será tanto el defender un tipo 
de medicina en sí u otra (alopática u oficial —según se indica en el 
proyecto—, homeopática, acupuntura, ‘orientales’ u otras), sino tan sólo 
aquéllas que hayan podido demostrar de forma clara que realmente 
proporcionan beneficios para la salud pública, más allá de la fe de los 
que las ejercen o de los que las reciben, o de sus comentarios 
particulares, sin relevancia estadística.

No nos negamos a las novedades. La ciencia es eso, novedad continua. No 
nos negamos a nuevas terapias curativas, la medicina basada en la 
ciencia es eso continuamente. No se trata de defender privilegios ni de 
defender ningún tipo de medicina en concreto, sino sólo la que su uso 
esté acreditado que cura, y por acreditado nos referimos a estudios 
realizados en las condiciones debidas y que sean contrastables por otros 
equipos de investigación.

De hecho, como ya hemos dicho, se debe pensar que la medicina actual 
‘oficial’, se basa en la búsqueda y demostración continua de mejores 
terapias, de fármacos con más posibilidades de actuación. No es un 
conocimiento estancado, fosilizado, como el de las terapias alternativas 
que se pretenden regular mediante este proyecto de decreto.

Los que las ejercen, al no poder probar lo que dicen, sólo disponen de 
la fe de sus clientes para curar (fe que en algún caso de alguna terapia 
es religioso, lo cual no deja de sorprender que se pueda admitir como 
válida en este proyecto, sin admitir que el resto de su religión sea la 
verdadera), ya que no pueden mejorar lo que hacen.

Criterios como la antigüedad de una terapia o la autoridad moral de 
quien primero la hizo servir, es una práctica felizmente retirada de la 
praxis médica en muchos países desde hace mucho tiempo, lo cual ha 
significado un notable crecimiento en la mejora de la calidad de vida de 
miles de millones de persona de forma objetiva y demostrable, así como 
un incremento notable en la esperanza de vida de la población de la 
mayor parte de países.

Otro problema que se ve es que, según parece querer indicar este 
decreto, en el fondo todo puede curar, ya que es meramente un problema 
filosófico o cultural.

Parece decirnos la comisión legisladora que ha elaborado el proyecto de 
decreto que todo cura si la filosofía que está detrás se acepta por 
médicos y pacientes, lo cual es un principio, como mínimo, altamente 
temerario, que está acreditado que no funciona. Siguiendo esta pauta, 
cualquier terapia sería posible e incluso actitudes tan nefastas como 
decir que el SIDA no es un virus o recomendar malas terapias curativas 
contra el cáncer u otras dolencias, sería bueno, si al tiempo se 
consigue cambiar la filosofía del paciente.

No deja de ser curioso que el curanderismo no se admita de momento, 
cuando tiene la misma calidad ‘científica’ que otras terapias que aquí 
sí se aceptan. El riesgo de aceptar éstas es similar al del 
curanderismo, ya que la práctica de las mismas no redunda en una mayor 
calidad en el servicio a la salud pública sino al contrario.

Permitir el diagnóstico a personas sin los debidos conocimientos médicos 
es otro de los graves riesgos en los que se incurre. Debería ser 
exigible una preparación mucho mayor ¿Cómo alguien con sólo práctica en 
terapias cuya utilidad no está demostrada será capaz de desviar a un 
tipo de medicina u otra a sus pacientes si ve que su tratamiento no 
funciona?
Otro problema serían las contradicciones. Se pide desinfección en los 
artículos 7 y 8, etc., lo cual es una cosa que dependería de una 
prácticas ‘occidentales’ y que no tendrían sentido en otras medicinas, 
ya que todo son energías, y no virus, bacterias, etc. ¿porqué deben 
desinfectar si no creen en las infecciones?

Esta normativa no sólo consagra el auge de pseudoterapias sin fundamento 
científico, sino que le aplica un paraguas institucional bastante 
sorprendente para este tipo de prácticas.

Para comprobar hasta que punto merecen poca confianza estas terapias 
vale la pena plantear algunas cuestiones ¿Se aceptarían bajas de 
trabajadores por desniveles energéticos, firmadas por algún práctico? 
¿Lo admitirían en un juicio las aseguradoras? ¿Admitiría un juez en un 
juicio como experto en salud pública lo indicado por práctico sobre los 
desniveles energéticos o cuestiones religiosas como fundamento del 
comportamiento de éste? ¿Habrán seguros de responsabilidad civil para 
clientes insatisfechos con las prácticas de los prácticos? ¿Cómo se 
demostrará la eficacia o ineficacia de un tratamiento que jamás ha 
demostrado su eficacia?

De entrada, el texto recoge una división entre una “medicina oficial” 
(“convencional o alopática”, especifican) y un “resto de criterios 
denominados no convencionales, alternativos, naturales u holísticos”. 
¿De dónde surge esta separación artificial y no fundada en datos 
científicos? Puramente de una situación de hecho, en la que muchas 
prácticas que carecen de avales consensuados entre los expertos en el 
tema utilizan el término de terapias naturales de cara al público, para 
tratar de avalar su bondad, lo que sería falso.

En el texto del proyecto se dice que existen “diversas maneras de 
entender la persona, el diagnóstico, la enfermedad y el tratamiento”, 
pero es absurdo pretender que cualquiera de ellas (o todas) son 
igualmente válidas y respetables hasta el extremo de configurar parte de 
la oferta de la sanidad pública y que por ser diferentes, ya las tenemos 
que aceptar.

Sólo aquellas teorías, diagnósticos y terapias que resulten eficaces en 
la curación de las enfermedades y en la mejora del estado sanitario de 
la población pueden ser consideradas útiles. Precisamente la historia de 
la medicina que el decreto denomina “oficial” muestra cómo se han ido 
incorporando cuantos avances han resultado eficaces en el tratamiento de 
la salud, y cómo sólo esta medicina (la medicina científica, la medicina 
a secas, realmente) es capaz de mantener un constante análisis crítico y 
una revisión de sus procedimientos y teorías.

El mecanismo de los sistemas científicos de investigación, publicación 
en revistas de referencia, sometimiento a la crítica y a la reproducción 
de los análisis por otros expertos independientes, además de la 
aplicación estricta en todos los pasos de una metodología clara y 
objetiva, es el que permite este progreso. Algo que no es sencillo, y 
que involucra, a veces, colaboraciones internacionales que buscan una 
“medicina basada en la evidencia” que está obligando a modificar no 
pocas terapias establecidas que se mantenían por motivos de 
conservadurismo unas veces y por intereses económicos otras.

Sería deseable, creemos que necesario, que cualquier decreto que incide 
en la salud pública apostara desde el primer momento por este tipo de 
criterios con base científica y no por aceptar cualesquiera criterios 
que “parten de una base filosófica diferente a la medicina tradicional”.

¿Se trata de hacer filosofía o de la salud pública? Realmente, el 
principal criterio que mueve a esta normativa es, además de un 
relativismo poco convincente, un criterio populista: el mismo texto 
reconoce que “se constata un incremento de la demanda de terapias 
naturales para la satisfacción de las necesidades de salud de la 
población”. Y a partir de ese éxito popular, que no científico, el 
decreto recoge otra tendencia, la de “integrar estas prácticas en los 
sistemas de salud, coexistiendo con la medicina convencional”.

Comentaba la consejera en la presentación que un 30% de los ciudadanos 
catalanes han usado alguna vez esas “terapias naturales”. ¿Y es esto lo 
que justifica que se incorporen a los sistemas de salud? Posiblemente un 
porcentaje similar de catalanes habrá usado alguna vez los servicios de 
un sacerdote, o de un futurólogo... ¿se deberían incorporar este tipo de 
“terapias alternativas” a la atención psicológica, simplemente porque 
son populares y confortan a sus clientes?

No es una cuestión demagógica, sino un aspecto fundamental que el 
organismo regulador catalán olvida de forma sorprendente. La 
constatación de la popularidad del amplio abanico en el mercado de la 
“medicina alternativa” es un paso necesario, pero no puede ser la 
justificación de un trágala como el que propone este proyecto de decreto 
catalán.

Tampoco lo justifica el hecho de que en otros países se haya permitido 
algo así, ni el que en el mismo seno de la Organización Mundial de la 
Salud haya un debate sobre el mismo asunto (un debate, fiero en los 
últimos meses, pero no una especie de general permisividad como parecen 
resumir los autores del proyecto).

Pensemos, sobre lo inútil de estas terapias, es que ninguna de ellas 
jamás haya sido prohibida en ningún procedimiento de lucha contra el 
dopaje en el mundo de los deportes. La falta total del efecto que 
describen los autores de las pócimas, ungüentos o diluciones hace que 
las mismas sea imposible prohibirlas por los efectos descritos por los 
‘prácticos’ en ellas.

Otra curiosidad que afecta al mundo de las medicinas alternativas es que 
no importa lo que se diga ni quien lo diga, que todos los que las 
trabajan les dan el mismo valor por igual. Es decir, a los homeópatas no 
les importa estar con acupuntores, floristas de Bach ni ejecutores de 
otras ‘artes curativas’. Todo vale.

También es verdad que un cursillo de quince días y cinco años de no 
curar a nadie te acreditarán ahora como práctico, lo cual es una 
maravilla ¿Para qué estudiar medicina? Espero que la autoridad sanitaria 
permita a los pacientes (a partir de ahora se sería el único término 
lógico para los usuarios del mundo de la sanidad que ellos regulan), al 
menos, el derecho a elegir...

Luego está el hecho de definirse algunas de las terapias por conceptos 
religiosos. Es decir, dado que en una determinada religión se dice algo 
de algo, ese algo ya es bueno, por lo que parece según escribe el 
legislador. No se debe demostrar, parece decirnos. Aunque algunos 
usuarios no crean en Dios ni en dicha religión. No hay que probar nada, 
basta con saber que en una determinadas religión alguien alguna vez dijo 
que algo alguna vez le había dicho no se sabe bien qué.

No deja de ser curioso, por último, que se habla de un par de estudios, 
pero no de sus conclusiones, que es lo relevante. Pero quizás es lógico, 
ya que de hecho tampoco tienen en cuenta los otros estudios negativos 
hechos desde siempre desde la administración pública, ni tampoco los 
trabajos efectuados y publicados en contra de estas terapias en revistas 
médicas de prestigio y de ciencias en general, con editoriales claros, 
tal como veremos en los anexos II y IV.

3.- ANEXO II. ALEGACIONES ESPECÍFICAS AL PROYECTO DE DECRETO

Por falta de tiempo, no podemos hacer un estudio completo de todo el 
amplio articulado de esta normativa, pero sí lo haremos de forma breve, 
ofreciéndonos para hacer una crítica mucho más completa en el caso que 
el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya así nos lo 
indique:o:p>

— En el preámbulo de la norma se especifica que:

"L'existència de diverses maneres d'entendre la persona, el diagnòstic, 
la malaltia i el tractament, relacionades amb la tradició de les 
diferents cultures, condiciona els criteris o les opcions mèdiques i 
terapèutiques distintes. Aquestes concepcions diverses es troben tant a 
la medicina oficial, convencional o al·lopàtica, com a la resta de 
criteris anomenats no convencionals, complementaris, alternatius, 
naturals o holístics. Cada un d'aquests criteris utilitza remeis o 
tècniques diferents.

Els criteris en què es basen les teràpies naturals parteixen d'una base 
filosòfica diferent de la que suporta la medicina convencional o 
al·lopàtica i apliquen processos de diagnòstic i terapèutics propis."

Alegación: A la salud pública no le debe importar tanto las diversas 
maneras de entender la persona o los diagnósticos, sino aquellos que 
sirvan para la curación de los pacientes y que no eviten que la gente 
sea tratada con sistemas más modernos ante su ignorancia (dada la 
complejidad que tiene el mundo de la salud) de cual es la decisión 
correcta.

No todas las supuestas medicinas sirven igual, sino que hay prácticas 
que entran y otras que salen. Remedios como el uso de sanguijuelas, ya 
abandonados, fueron una práctica en su momento... ¿Sería lógico 
retormarlo ahora porque haya gente que dice que es bueno y permitir su 
uso? ¿Se puede autorizar el tratar el cáncer mediante terapias que jamás 
han demostrado que curan?

Pero no sólo eso, se habla de filosofía, pero en muchos de los casos de 
lo que se trata es de prácticas religiosas o como mínimo 
pseudofilosóficas, en unos casos de forma clara y, en otras, menos clara.

Por último, se intenta igualar la base de todas la medicinas (la que 
ellos llaman alopática u oficial y las otras), indicando que es un mero 
problema filosófico, cuando es una cuestión de método de trabajo, de 
avances en la investigación, de errores y refutaciones (con sistemas de 
comprobación de los mismos y protocolos de evaluación estandarizados) y 
de demostración de sistemas que curan y que no curan.

Este preámbulo debiera ser cambiado por una fórmula que claramente 
explicara las diferencias entre unas cosas y otras, y porqué la medicina 
oficial lo es y porqué las otras no lo son. Como se ve, parece que como 
los problemas de las enfermedades son culturales, y no virus, bacterias, 
etc., basta un cambio de filosofía para que cualquier método sirva, ya 
que el problema es filosófico y no natural. El primer párrafo es una 
concesión a la corrección política extrema que justifica diferentes 
medicinas en función de la “cultura”. Lo cual nos lleva a un tratamiento 
igualitario “a priori” del curanderismo, chamanismo, brujería y 
cualquier otra práctica siempre que esté integrada en una cierta 
“cultura”. Las medicinas fueron “culturales” cuando no existía la 
ciencia y se usaban criterios mágicos que sólo ocasionalmente tenían 
apoyo en la experiencia. Pero ya no estamos en la Edad Media, la 
medicina ya no es cultural sino científica. Y la diarrea que mata a 
miles de niños diariamente en el Tercer Mundo opera con los mismos 
mecanismos biológicos aquí que entre los mapuches chilenos. Sólo que 
aquí tenemos prácticas no-culturales que hacen que el niño no muera 
deshidratado con una eficacia próxima al 100%.

El segundo párrafo pone en igualdad a dos supuestas medicinas: la 
“oficial” (¿qué significa eso de “oficial”?) y la “alternativa”. 
Curiosamente ignora que los logros y fracasos de ambas supuestas 
medicinas son algo diferentes. A la primera debemos loa antibióticos, la 
erradicación de la viruela y la vacuna contra la poliomielitis, por 
ejemplo. A la segunda no debemos nada.

Finalmente, el tercer párrafo es una definición directamente falsa. El 
“criterio natural” no parte de una “base filosófica” diferente a la 
medicina. Precisamente, el éxito de la medicina (la única que hay) es 
que, obviando la filosofía, se apoya en el “criterio natural” para 
entender los fenómenos físicos, químicos y biológicos que están detrás 
de la enfermedad, del deterioro celular y de otros fenómenos básicos 
como la herencia. Lo que distingue a las “prácticas alternativas” es, 
justamente la falta de criterio, perdido en una maraña de especulaciones 
filosóficas con nulo apoyo en la realidad biológica. Los cromosomas los 
descubrieron científicos, no monjes en levitación.

— En el tercer párrafo del preámbulo se especifica que:

"A la Unió Europea i a diversos països del món es constata un increment 
en l'ús de teràpies naturals per satisfer les necessitats de salut i 
confort de la població. "

Alegación: Sería importante decir qué países y qué terapias, por un 
lado, para poder establecer comparaciones, así como citar los casos de 
Inglaterra, Francia y Suiza donde estas terapias han ido siendo 
abandonadas, tal como se citaba en un editorial de Lancet del pasado mes 
de agosto de 2005. Es muy subjetivo este punto y no ayuda a formarse una 
idea más que a favor de lo que propone el legislador, sin explicar los 
contras detectados por todo el mundo. Por otro lado, está claro que 
terapias naturales que no han demostrado su eficacia nunca pueden haber 
demostrado su utilidad para satisfacer las necesidades de salud y 
confort de la población.

— Tras lo indicado antes se añade:

"Paral·lelament a aquesta demanda, s'observa que aquestes pràctiques 
susciten un interès creixent com a professió, tant per als professionals 
sanitaris com per a persones que no ho són. En conseqüència, cada vegada 
hi ha més països que regulen aquesta nova realitat per tal de garantir 
les condicions de pràctica, de rigor, de responsabilitat i de defensa de 
la salut pública."

Alegación: El dar títulos para sanidad pública a gentes que practican 
terapias que no han demostrado eficacia no sirve de nada, ya que sólo 
puede confundir a la gente poco informada sobre si estas personas 
realmente pueden hacer algo que les sirva para sus dolencias. Si nunca 
se ha demostrado el efecto curativo, sólo se podrá decir que este no 
existe, salvo demostración. No es un problema de lucha contra el paro, 
sino de salud pública lo que debe velar en el tratamiento de estas 
terapias. De nuevo se deberían mencionar los países y terapias que se 
admiten como buenas, así como en qué contextos.

— Se indica en el siguiente párrafo:

"En els països que ja reconeixen oficialment els diferents criteris i 
les teràpies naturals que utilitzen, s'observa una tendència a integrar 
aquestes pràctiques en els sistemes de salut, coexistint amb la medicina 
convencional o al·lopàtica. Entre altres iniciatives europees destinades 
a reconèixer les teràpies naturals, s'ha de destacar que la Comissió 
Europea va obrir, entre 1994 i 1996, dues línies pressupostàries per a 
la recerca científica vinculada a les medicines alternatives i 
complementaries. D'altra banda, el Parlament Europeu va aprovar, al març 
de 1997, l'informe de Paul Lannoye sobre l'estatus d'aquestes medicines, 
en què fa recomanacions als estats membres respecte a llur 
reconeixement, regulació i harmonització. Finalment, cal assenyalar que 
hi ha governs que financen programes d'investigació per promoure un 
millor coneixement d'aquestes pràctiques terapèutiques, com és el cas 
d'Alemanya i de la Gran Bretanya."

Alegación: Como en otras partes, se confunde investigación con práctica, 
creemos que de forma deliberada. Una cosa es que se investigue si las 
terapias funcionan o no, otra cosa es recomendar su uso si los 
resultados son negativos.

Así, sería positivo aquí sólo hablar de los resultados positivos de 
investigaciones llevadas a cabos por centros independientes con un 
mínimo prestigio sobre este tipo de terapias, validando y recomendado su 
uso para el tratamiento de enfermedades específicas, con las 
contraindicaciones detectadas para cada supuesto paciente y las dosis 
más recomendables. Si no hay ensayos, ¿cómo saber las dosis correctas o 
los problemas más probables?

Citar estudios no sirve, si no se explican los resultados concretos. Por 
otro lado, los estudios son tan antiguos que nos preocupa el hecho que 
al legislador no se le haya ocurrido que lo importante no es el inicio 
de la película sino explicar como la misma acaba.

— A continuación se dice que:

"La medicina convencional o al·lopàtica només pot ser aplicada per 
professionals sanitaris, que, en conseqüència, són les úniques persones 
habilitades per fer un diagnòstic i un tractament al·lopàtics. En canvi, 
els criteris en què es basen les teràpies naturals, que són objecte de 
regulació en aquest Decret, poden ser aplicats per personal sanitari i 
per pràctics en les teràpies naturals, aquests darrers sempre que 
acreditin disposar d'uns mínims coneixements específics, que han de ser 
objecte d'aprovació per l'Administració sanitària, d'acord amb les 
disposicions d'aquest Decret."

Alegación:. La salud pública está, según esto, en manos de cualquiera 
que diga cualquier cosa durante algún tiempo.

No se habla, tampoco ahora, de probar eficacia en cualquier caso, ni de 
probar conocimientos, sólo de tratamientos en manos de gente que los usa 
hace mucho tiempo.

— Sigue:

"La voluntat del Govern de la Generalitat de Catalunya és la de 
reconèixer i regular l'exercici de les teràpies naturals com a 
activitats orientades al foment de la salut i al benestar de les 
persones. La diversitat dels continguts formals essencials i mínims 
d'aquestes disciplines i la variabilitat en els coneixements del tots 
aquells que practiquen les teràpies naturals han portat el Departament 
de Salut a l'elaboració dels continguts mínims de coneixements 
corresponents a cadascuna de les teràpies incloses en l'àmbit 
d'aplicació d'aquest Decret i d'un sistema d'avaluació de les 
competències que s'atribueix a l'Institut d'Estudis de la Salut, 
organisme autònom del Departament de Salut, i a la seva aprovació per la 
consellera de Salut."

Alegación: Reiteramos, no se promueve la salud, al contrario, se va en 
su contra, mediante una regulación como la que sigue de terapias que no 
han demostrado jamás su eficacia.

Más, ¿cómo probar ante el Departamento de Salud la eficacia y los 
conocimientos de prácticas terapéuticas que no requieren eficacia ni 
conocimientos estandarizados? Es imposible.

— Después se continúa:

"La formació específica per a la pràctica de les modalitats de teràpies 
naturals objecte de regulació s'ha de dur a terme en centres de formació 
acreditats i ha de ser a càrrec de personal que disposi de l'acreditació 
corresponent com a formador. En aquest Decret es regulen també els 
requisits d'autorització dels establiments de pràctica de teràpies 
naturals així com dels professionals que s'hi dediquen. L'acreditació 
per l'Institut d'Estudis de la Salut per a l'aplicació d'una o diverses 
teràpies naturals incloses en l'àmbit d'aplicació d'aquest Decret 
habilita per valorar l'estat del pacient i per aplicar la teràpia 
natural corresponent sempre que no hi hagi patologia diagnosticada que 
ho contradigui o alerta que recomani l'atenció dins el sistema sanitari. 
No és objecte de regulació en aquest Decret el procediment 
d'autorització de les unitats assistencials de teràpies no convencionals 
dels centres sanitaris, que es regulen amb caràcter bàsic al Reial 
decret 1277/2003, de 10 d'octubre, pel qual s'estableixen les bases 
generals sobre autorització de centres, serveis i establiments sanitaris."

Alegación: ¿Cómo se puede evaluar la formación si no se puede evaluar 
aquello que se enseña?

La evaluación de las competencias en el profesorado de la medicina 
'oficial' es fácil, el avance de los conocimientos hace que los 
profesores no se puedan estancar y deban estar al día sobre los ensayos 
clínicos sobre medicinas y terapias, y sobre las evaluaciones de 
tratamiento, descartando aquellos que no sean correctos y enseñando los 
que si hayan mostrado eficacia.

Esto no pasa con las terapias que se citan en este trabajo.

— Continúa:

"D'altra banda, per tal de garantir una millora contínua en el 
desenvolupament de l'exercici de les teràpies naturals, el Departament 
de Salut ha de comptar amb la col·laboració d'experts en aquesta 
matèria. Amb aquesta finalitat es crea la Comissió Assessora per a la 
Regulació de les Teràpies Naturals. Mitjançant aquest Decret el 
Departament de Salut inicia un procés de reconeixement de la utilització 
d'altres teràpies diferents de les de la medicina convencional o 
al·lopàtica amb la seguretat que la sinergia d'ambdues produirà una 
millora del benestar de les persones."

Alegación: Sólo mejora la salud pública los tratamientos que demuestren 
eficacia, no la filosofía que esos tratamientos tengan detrás. No basta 
con las ganas de curarse.

La mejor manera de conseguir sinergias es mediante la evaluación de las 
nuevas terapias según los ensayos más rigurosos y objetivos que se 
puedan dar, las sinergias no se pueden dejar al albur de cada médico, 
sino que la praxis médica debe estar siempre dirigida al interés 
superior de la curación del enfermo, para lo cual lo mejor y menos 
arriesgado será siempre utilizar aquellas técnicas de valor curativo 
probado y no las que dicho valor se debe a la especial magia del gurú o 
práctico que las aplica.

— Sigue:

"Aquest Decret respon a la finalitat de protegir la salut de les 
persones, i es dicta d'acord amb l'article 43 de la Constitució 
espanyola, que reconeix el dret de tots els ciutadans a la protecció de 
la salut i la competència dels poders públics per organitzar i tutelar 
la salut pública; els articles 1.1. i 6.4. de la Llei 14/1986, de 25 
d'abril, general de sanitat, que estableixen la regulació general de 
totes les accions que permetin fer efectiu el dret a la protecció de la 
salut i orienten les actuacions de les administracions públiques a 
garantir l'assistència sanitària en tots els casos de pèrdua de la 
salut; i l'article 17 de l'Estatut d'autonomia, en exercici de les 
competències atribuïdes a la Generalitat de Catalunya en matèria de 
sanitat."

Alegación: Esto no es cierto del todo, el decreto puede decir buscar el 
proteger la salud pública, pero dado el camino que toma (en sentido 
opuesto al científico), es difícil que se pueda llegar nunca a dicho 
destino, ya que nunca se habla de tratamientos con eficacia demostrada 
ante árbitros independientes y según sistemas que tiendan a la objetividad.

Sólo se trata de autorizar prácticas que se dicen curativas por parte de 
personal no formado que sustenta filosofías o religiones que no han 
avanzado en los últimos cien o mil años en sus conocimientos.

BREVE REVISIÓN (por falta de más tiempo) Y ALEGACIONES SOBRE EL ARTICULADO
— Artículo 2:

Alegación: Se definen los conceptos de las terapias naturales objeto del 
decreto, olvidando que dentro de las mismas hay numerosas escuelas, 
muchas de ellas enfrentadas (por ejemplo en el tema de la acupuntura hay 
textos de electroacupuntores chinos que están en contra de acupuntores 
más tradicionales de otras escuelas o, incluso, de otros 
electroacupuntores, eso sí, en ambos casos sin demostrar la eficacia de 
sus prácticas).

Los conceptos son muy amplios y vagos, así se une la acupuntura a otras 
medicinas orientales. Esto permite incluir en el mismo saco cosas muy 
diferentes.

— Artículo 2.2: Se dice:

"2.2. Per ordre de la persona titular del Departament de Salut es podran 
incloure en l'àmbit d'aplicació d'aquest Decret noves tècniques 
corresponents a les teràpies naturals regulades a l'article 1.1, en 
funció de l'evolució cientificotècnica o de l'avaluació que la seva 
incidència en el benestar i la salut de les persones mereixi en cada 
moment, a proposta de la Comissió Assessora per a la Regulació de 
Teràpies Naturals que es crea en l'article 3 d'aquest Decret."

Alegación: Si es otra filosofía, no puede haber evolución 
científico-técnica (eso sólo sucede en las que están sustentadas por el 
método científico).
Si hay esta evolución y una evaluación de la incidencia de las técnicas 
que se puedan aprobar a partir de ahora ¿porqué no se exige ello a las 
técnicas de las terapias llamadas naturales que actualmente se pretende 
regular?

Este punto es una clara contradicción con todo el resto del decreto, ya 
que demuestra que deben ser validados los procesos antes de aprobarlos 
mediante criterios científico-técnicos, y eso no se da en las técnicas 
de las terapias sujeto de este decreto, ya que bajo ninguna de las 
escuelas que trabajan el campo de la filosofía de la ciencia podrían 
superar el criterio de demarcación ya que ¿cualquiera de las hipótesis 
de terapias curativas que se plantean llevan en sí algún sistema que 
permita medir su verificabilidad o su capacidad de refutación por 
pruebas posteriores?

— Regulación de las terapias.

Alegación: Mientras que en la medicina oficial las terapias deben ser 
ejercidas en unos entornos públicos que cumplan con una serie de 
parámetros científico-técnicos que minimicen los riesgos, en este caso 
ello no es así, ya que es otra filosofía por lo cual los criterios de 
limpieza, etc. deben ser los correspondientes a dicha filosofía. Así, 
lavarse las manos, esterilizar agujas, etc. responde a una tradición 
médica 'oficial' que cree en que hay bacterias, etc. Si una medicina no 
cree en bacteria sino sólo en energías, ¿para qué esterilizar o 
desinfectar (art. 8)? Es en este tipo de normas donde se ve el doble 
juego del departamento de salud. Se trata de minimizar los efectos 
negativos de algo que se sabe no funciona y que puede ocasionar males si 
no cumplen la normativa sanitaria 'oficial'. Incluso se habla de un 
botiquín... ¿pero que botiquín debe tener un acupuntor, un homeópata, 
un....? ¿si nuestra 'filosofía' no sirve, servirá nuestro botiquín 
(artículo 7)?

— Sección 3 art. 17 Sobre como ser un práctico...
Alegación: ¿Cómo y basándose en qué se acreditarán las "academias" que 
proporcionen los títulos oficiales? No existen titulaciones oficiales 
para estas terapias… ¿Qué le pedirá la Generalitat al ‘especialista’ 
para poder firmar el título? Y, sobre todo, ¿tendremos todas la 
variaciones posibles de las diferentes escuelas a las que son tan dadas 
las terapias naturales? ¿Se admitirá por igual entonces una acupuntura 
oficial y la alternativa?

Los cirujanos sí tienen seguro, para salvar errores, pero ¿y estos 
terapistas? ¿Responderán ante las Compañías y la Justicia con el mismo 
criterio?

Se recogen cuatro tipos de terapias alternativas, sin explicarse porqué 
éstas y no otras, y de las que se dan unas definiciones que incumplen 
todas las condiciones que una definición debe contener que son 
esencialmente dos y muy simples: acotar con precisión de qué se habla y 
cómo se diferencia del resto de opciones.

La definición, por ejemplo, de “criterio naturista” es una unión de 
palabras que no acotan nada, que nada definen.
La definición de terapias y técnicas manuales es tan vaga que podrían 
incluir casi cualquier terapia.
La definición de “criterio homeopático” se apoya en un supuestamente 
existente “principio de la similitud”, que se sabe que no existe y que 
de momento no ha demostrado que funcione. Sólo es un axioma, no 
fundamentado.
Algunas prácticas son filosófico-religiosas, como las de la medicina 
oriental, debiendo conocer dicha filosofía los que la practican.
En el apartado A) el legislador habla de “y otras terapias orientales 
afines” cosa que es una puerta abierta a cualquier otra terapia siempre, 
eso sí, que venga de los países del Sol Naciente, o sus alrededores, 
sensu lato.

Este criterio geográfico es peculiar, tal vez deberían acotar de que 
países se trata ¿Podremos introducir las operaciones manuales de los 
curanderos filipinos? ¿O no está suficientemente al Oriente? ¿O no es 
suficientemente tradicional? ¿O no es lo suficientemente afín a la 
acupuntura?

La siguiente ambigüedad afecta a la definición de competencias de los 
prácticos. La idea es siempre pasar una prueba para acceder a la 
capacidad y práctica profesional. Pero dicha prueba no se define en 
ningún momento.

Mientras se aclara todo, se deberían ir preparando pruebas para 
kinesiología, magnetoterapia, terapia floral, moxibustión, radiestesia 
diagnóstica… Porque el problema es ¿cómo distinguirá la Generalitat las 
terapias alternativas “válidas” de las demás, si ninguna muestra eficacia?

4.- ANEXO III. SOBRE LA FALTA DE EFICACIA DEMOSTRADA DE LA HOMEOPATÍA

Sabemos que hay una refutación ontológica desde la perspectiva de la 
física y de la química muy fuerte que invalida los principios sobre los 
que se asienta la homeopatía, como es el hecho de la total falta de 
memoria del agua, así como su incapacidad de demostrar la presencia de 
una sola molécula de su principio activo en sus diluciones (numero de 
Avogadro). Sólo esto ya debería bastar para cuestionar su utilidad 
pública para la mejora de la salud.

Pero, pese a fallar la teoría, se puede pensar que podría ser buena la 
práctica…

Por lo que parece, y pese a los numerosos ensayos realizados hasta el 
momento en diferentes revistas de prestigio en el ámbito internacional, 
no hemos encontrado ningún trabajo que avale la ‘bondad’ de ningún 
preparado homeopático.

REVISIONES DE LA COLABORACIÓN COCHRANE

Si algo caracteriza el trabajo de los profesionales que colaboran en la 
Colaboración Cochrane, de ámbito mundial, es la inexistencia de 
prejuicios científicos, pues se dedican a evaluar desde los tratamientos 
médicos más convencionales hasta las más sospechosas propuestas 
“alternativas”.

Como ejemplo, podemos observar en el volumen correspondiente al cuarto 
trimestre del año 2002, que las revisiones incluyen desde “La evaluación 
de la práctica del ejercicio físico para la prevención de la 
osteoporosis en mujeres postmenopáusicas” a temas como “Acupuntura y 
electroacupuntura para el tratamiento de la artritis reumatoide”. No se 
puede pedir más “apertura” y más disposición a aceptar todo aquello que 
el pensamiento crítico nos permita.

La Biblioteca Cochrane1 nos ofrece hasta diecisiete revisiones de 
tratamientos homeopáticos sin encontrar resultados favorables en ningún 
caso.

Por su interés, aquí hablaremos sólo en concreto de algunas de sus 
revisiones sobre el asma crónica, la gripe (y trastornos similares a la 
gripe) y la inducción al parto.

El principal problema que encuentran aquí los revisores es la dificultad 
de localizar lo que podríamos denominar un tratamiento homeopático 
“estándar”.

En el caso del asma crónico2 (también estudiado como veremos más tarde 
por otros investigadores en otras revistas) se incluyeron tres estudios, 
en los que (citamos textualmente) “se usaron tres tratamientos 
homeopáticos diferentes, lo que impide la reunión cuantitativa de los 
resultados. Es poco probable que los tratamientos estandarizados en 
estos ensayos sean representativos de la práctica homeopática habitual, 
en la que el tratamiento tiende a ser personalizado”.

Una metodología que necesita ser individualizada para mostrarse eficaz 
es difícilmente falsable con la metodología del ensayo clínico, basada 
precisamente en la comparación de series de pacientes. En cualquier 
caso, resulta sorprendente el hecho de que no exista una terapia 
homeopática comúnmente aceptada para el tratamiento del asma. ¿Todos los 
diferentes tratamientos homeopáticos son eficaces para el tratamiento de 
esta enfermedad?

En cualquier caso, esta revisión concluye que “No existe suficiente 
evidencia para evaluar de forma fiable el posible papel de la homeopatía 
en el asma. Existe la necesidad de disponer de datos de observación, así 
como de realizar ensayos con asignación aleatoria, para documentar los 
diferentes métodos de prescripción homeopática y cómo responden los 
pacientes”. Fijémonos que en este caso, la revisión concluye que ni 
siquiera para evaluar de forma fiable este tratamiento.

En el caso de los trastornos de tipo gripal, el tratamiento homeopático 
demostró su absoluta ineficacia en la prevención de la gripe, pero 
obtuvo unos ¿prometedores? (sic) resultados en el acortamiento de la 
duración de los síntomas, concretamente en algo más de seis horas. Se 
pudieron, eso sí, obtener datos relativos a sólo dos estudios. No hemos 
revisado el test de homogeneidad de los datos de esta revisión, pero 
resulta sorprendente la discordancia de los datos de los dos únicos 
estudios considerados.

Por ello, dado el material disponible, las conclusiones son que “los 
datos no son lo bastante sólidos como para hacer una recomendación 
general para usar Oscillococcinum (el tratamiento homeopático estudiado) 
como tratamiento de primera línea contra la gripe y síndromes similares 
a la gripe. Se justifica investigación adicional, pero es necesario que 
los tamaños de la muestra sean grandes. La evidencia actual no apoya un 
efecto preventivo de la homeopatía para la gripe y los síndromes 
similares a la gripe”3. Oscillococcinum es un nombre registrado por 
Laboratorios Boiron, y procede de un extracto de hígado y corazón de 
pato, que a principios de siglo se creía que contenía una bacteria que 
ocasionaba la gripe. Como suena.


En la tercera de las revisiones4, igualmente se niega la recomendación 
de la homeopatía para la inducción al parto, pero se menciona que 
“existen dudas acerca de que la metodología estudiada sea realmente la 
que se emplea en la rutina”.

Obviamente, ante estas circunstancias, los autores evitan cualquier 
comentario acerca de la eficacia de la terapia e incluso acerca de la 
conveniencia de llevar a cabo nuevos ensayos clínicos (tal como ya 
indicaron el 2 de marzo de 2002 en su editorial en el British Medical 
Journal, Feder y Katz “we believe that new trials of homoeopathic 
medicines against placebo are no longer a research priority”)5.

En el invierno del 2003 se publicaba una nueva revisión Cochrane, la 
cuarta, esta vez acerca del uso de la homeopatía en el tratamiento de la 
demencia6. En este caso, la terapia no obtiene mejores resultados que en 
los anteriores; en primer lugar, los autores reconocen la imposibilidad 
de encontrar un mecanismo de acción de la homeopatía comprensible según 
los conceptos científicos actuales.

A pesar de ello, y en respuesta al uso empírico que de esta terapia se 
registra en Europa, algunos autores se deciden a llevar a cabo una 
revisión de la evidencia disponible, con resultados (nuevamente) 
desalentadores: por no encontrar, no encuentran ni un solo estudio que 
cumpla los requisitos de calidad exigidos, no especialmente rigurosos en 
este tipo de tratamientos.

MÁS RESULTADOS NEGATIVOS PARA LA HOMEOPATÍA

Pero hay más y más pruebas sobre la incapacidad de mostrar eficacia de 
la homeopatía, como se puede ver en el ensayo clínico publicado en el 
British Medical Journal en 20027, en el que se comprueba como los 
remedios homeopáticos no eran mejores que el placebo en el tratamiento 
de pacientes asmáticos o en otro publicado en la revista Thorax8, por 
investigadores de la Universidad de Essex, en el que se concluye que los 
remedios homeopáticos no aportan ningún beneficio adicional sobre los 
inhaladores y esteroides que se prescriben a los niños con asma. El 
estudio a doble ciego incluyó a 93 pacientes de 5 a 15 años pare recibir 
seis sesiones a lo largo de un año de homeopatía o placebo, añadidos al 
tratamiento tradicional. Los resultados se basan en las respuestas de 
los niños a un cuestionario sobre calidad de vida activa y en la 
descripción de los síntomas en un diario semanal escrito por los padres. 
Sin embargo, el uso de remedios homeopáticos no se asoció a ninguna 
mejora significativa en relación con los síntomas o la calidad de vida 
respecto al grupo placebo.

Curiosamente, sin embargo, en España, el Real Decreto 2208/1994 de 16 de 
noviembre “por el que se regula los Medicamentos Homeopáticos de uso 
humano de fabricación industrial” permite la comercialización y 
distribución de medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica 
aprobada (artículo 5): es decir, sólo hay que asegurar la inocuidad, no 
que sirvan para algo.

UN RECIENTE ESTUDIO DEMOLEDOR CONTRA LA HOMEOPATÍA

Sin duda, podemos considerar como demoledor el estudio publicado en la 
revista The Lancet9 el verano de 2005. En él, los autores revisaron 
exhaustivamente diferentes bases de datos en todo el mundo, hasta 
encontrar ciento diez ensayos clínicos de homeopatía, que compararon con 
otros tantos ensayos de medicina convencional, evaluando la calidad de 
ambos grupos de estudios con el fin de determinar si los sesgos 
presentes en unos y otros podían ser considerados de la misma magnitud y 
por lo tanto igualmente “creíbles”. No vieron nada que permitiera 
recomendar la homeopatía para ningún tratamiento.

Ello hizo que la prestigiosa revista médica escribiera el presente 
editorial10, que nos permitimos traducir:

“Que la homeopatía salga tan mal parada al ser comparada con la alopatía 
en la revisión sistemática de Aijing Shang y sus colegas no causa ningún 
tipo de sorpresa. Lo que sí resulta interesante es que el debate siga 
vivo, aún después de 150 años de hallazgos desfavorables. Cuando más se 
diluyen las pruebas a favor de la homeopatía, mayor parece su popularidad.

Durante demasiado tiempo se ha adoptado hacia la homeopatía una actitud 
políticamente correcta basada en el “laissez-faire”, aunque existen 
ahora nuevos datos que nos ilustran sobre el tema desde fuentes 
inusuales. El comité parlamentario británico de ciencia y tecnología, 
editó un informe acerca de la medicina alternativa y complementaria en 
el año 2000. Recomendaba que ‘cualquier terapia que realice afirmaciones 
específicas de ser efectiva para tratar enfermedades específicas debería 
aportar las pruebas de que eso es así por encima y más allá del efecto 
placebo’. Yendo un paso más lejos, el gobierno suizo, tras cinco años de 
debate, ha retirado recientemente el reembolso público de la homeopatía 
y de otras cuatro terapias complementarias al no haber demostrado 
eficacia y beneficio bajo criterios de coste-efectividad.

En su comentario, Jan Vandenbroucke nos ofrece una interpretación 
filosófica del estudio de Shang. Otro filósofo de quien podría haber 
hablado es de Kant, quien nos recuerda que vemos las cosas no como son, 
sino como somos nosotros. Esta observación es también cierta para los 
consumidores de preparados para la salud, quienes pueden ver a la 
homeopatía como una alternativa holística a un modelo de medicina 
enfocado hacia la enfermedad y guiado por la tecnología. Es la actitud 
de los pacientes y la de los proveedores la que engendra una conducta 
dirigida hacia la búsqueda de terapias alternativas que genera una 
amenaza mayor a la atención médica convencional –y el bienestar de los 
pacientes– de lo que lo hacen falsos argumentos de supuestos beneficios 
obtenidos a partir de absurdas diluciones.

Seguramente, los tiempos para análisis selectivos, informes sesgados o 
de una profundización en la investigación para perpetuar el debate de la 
homeopatía versus la alopatía han pasado ya. Ahora los médicos necesitan 
ser valientes y sinceros con sus pacientes acerca de la falta de 
eficacia de la homeopatía, y también con ellos mismos acerca de las 
carencias de la medicina moderna para satisfacer las necesidades de 
atención personalizada de nuestros pacientes”.

Por su parte, los autores del estudio9 de The Lancet asumen que:

“Los efectos observados en los ensayos homeopáticos con control de 
placebo podrían ser explicados por una combinación de deficiencia 
metodológica y su publicación sesgada. Recíprocamente, nosotros 
postulamos que los mismos sesgos no pudieron explicar los efectos 
observados en los ensayos con control de placebo comparables de la 
medicina convencional. Nuestros resultados confirman estas hipótesis: 
cuando los análisis se restringieron a los ensayos grandes de mayor 
calidad no había ninguna prueba convincente de que la homeopatía fuera 
superior al placebo, mientras que para la medicina convencional 
permanecía un efecto importante. Nuestros resultados, entonces, 
sostienen la hipótesis que los efectos clínicos de la homeopatía, pero 
no aquéllos de la medicina convencional, se deben a efectos no 
específicos”.

Es decir, efectos no relacionados con el tratamiento homeopático.

Ni la duración del tratamiento, ni la comparación entre distintos tipos 
de homeopatía, ni ninguna otra variable, fue capaz de alterar el 
resultado de la comparación, lo que permite recomendar a los autores:

“En lugar de hacer más ensayos de control de placebo de homeopatía, los 
esfuerzos de las futuras investigaciones deben enfocarse en la 
naturaleza de los efectos del contexto y sobre el lugar de la homeopatía 
en los sistemas de cuidado de la salud”.

Es decir, en establecer hasta qué punto una colaboración estrecha con el 
médico, la confianza en el mismo y un entorno adecuado, pueden favorecer 
un mejor estado de los pacientes en múltiples patologías y enmascarar 
los resultados de ensayos clínicos, especialmente si estos son pequeños 
y mal diseñados.

“Grandes estudios de homeopatía no muestran diferencia entre el placebo 
y los remedios homeopáticos. Mientras que en los tratamientos 
convencionales sí se puede observar un efecto”, indicó Matthias Egger, 
Universidad de Berna —Suiza—, y uno de los autores del estudio publicado 
en The Lancet.11

Dadas las circunstancias, nos preguntamos si los comités éticos que 
autorizan la realización de los ensayos clínicos, deberían seguir 
aceptando la investigación clínica de estos preparados en seres humanos12.

REFERENCIAS

1. López Borgoñoz, Carlos “La colaboración Cochrane y las medicinas 
alternativas. ¿Es capaz el método científico de encontrar eficacia en la 
acupuntura o en la homeopatía?” El Escéptico Págs. 30-35. Nº 16, 
Invierno-Primavera 2002-2003. Estas revisiones pueden consultarse 
fácilmente en www.cochrane.es (en español, página web de la Red Cochrane 
Iberoamericana, cuyo centro está ubicado en el Hospital de la Santa Creu 
i Sant Pau de Barcelona) o www.cochrane.org (en inglés).

2. Linde K, Jobst K A. “Homeopatía para el asma crónico (Revisión 
Cochrane)”, en La Cochrane Library Plus, Número 2, 2002. Oxford: Update 
Software.

3. Vickers A.J., Smith C. “Oscillococcinum homeopático para prevenir y 
tratar la gripe y síndromes similares a la gripe (Revisión Cochrane)”, 
en La Cochrane Library Plus, Número 2, 2002. Oxford: Update Software.

4. Smith CA. “Homoeopathy for induction of labour (Cochrane Review)”. en 
The Cochrane Library, Issue 4 2002. Oxford: Update Software.

5. Gene Feder y Tessa Katz "Randomised controlled trials for 
homoeopathy" Editorials BMJ 2002;324:498-499 (2 March)

6. McCarney, R.; Warner, J.; Fisher, P. y Van Haselen, R. “Homeopathy 
for dementia (Cochrane Review)”, en The Cochrane Library, Issue 1 2003. 
Oxford: Update Software.

7. G T Lewith, A D Watkins, M E Hyland, S Shaw, J A Broomfield, G Dolan 
y S T Holgate “Use of ultramolecular potencies of allergen to treat 
asthmatic people allergic to house dust mite: double blind randomised 
controlled clinical trial” BMJ 2002;324:520 (2 March).

8. A White, P Slade, C Hunt, A Hart y E Ernst "Individualised homeopathy 
as an adjunct in the treatment of childhood asthma: a randomised placebo 
controlled trial" Thorax 2003;58:317-321 
(http://thorax.bmjjournals.com/cgi/content/abstract/58/4/317)

9. A. Shang, K. Huwiler-Müntener, L. Nartey, P. Jüni, S. Dörig, J. A. 
Sterne, D. Pewsner y M. Egger.,“Are the clinical effects of homoeopathy 
placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of 
homoeopathy and allopathy”.The Lancet, vol. 366, revista 9487, (pp. 
726-732) 27 de agosto de 2005.

10. Editorial de The Lancet, vol. 366, revista 9487, 27 de agosto de 2005.

11. BBC Mundo.com de 28 de agosto de 2005, 
news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_4189000/4189642.stm.

12. Es recomendable leer el monográfico sobre homeopatía que prepararon 
Carlos Tellería, Víctor J. Sanz y Miguel Ángel Sabadell: “¿Es efectiva 
la homeopatía?” (disponible en 
http://www.arp-sapc.org/articulos/homeopatia) para ARP-Sociedad para el 
Avance del Pensamiento Crítico. Ello permite aclarar que estos 
comentarios no son prejuicios, sino conclusiones bien documentadas 
científicamente.

5.- ANEXO IV. SOBRE LA FALTA DE COMPROBACIÓN DE LA EFICACIA DE LA ACUPUNTURA

Al igual que en el caso anterior de la homeopatía, la base del 
pensamiento en el que se asienta la acupuntura no resulta creíble según 
los conocimientos científicos actuales que se tienen del cuerpo humano, 
acreditados tras miles de pruebas en los últimos dos o tres siglos.

Sin embargo, tal vez el clavar agujas pudiera ser que de todos modos 
curara… pero, tal como pasa con la homeopatía, tampoco es posible 
demostrarlo, pese a los esfuerzos que también se han hecho en este 
sentido, por parte de publicaciones serias y grupos de investigación 
rigurosos.

Así, tampoco hay que remontarse mucho en el tiempo para encontrar una 
revisión de ensayos clínicos sobre este tema efectuado por la 
Colaboración Cochrane1.

En los dos últimos trimestres del año 2002 encontramos los trabajos de 
Casimiro et al.2 y Smith et al.3 en los que se revisa sistemáticamente 
la eficacia de esta técnica en el tratamiento de la artritis reumatoide 
y en la inducción al parto.

En relación con la artritis, los ensayos encontrados no fueron muchos: 
sólo dos cumplían los requisitos para ser considerados como válidos (se 
buscaban ensayos controlados y aleatorizados, pero ni siquiera 
necesariamente publicados en su totalidad y, así, eran admitidos 
trabajos redactados en cualquier idioma). El número total de pacientes 
incluidos fue 84.

Uno de los estudios usó acupuntura3, mientras que el otro usó 
electroacupuntura (que añade un impulso eléctrico a la incisión de la 
aguja)4.

En el primer estudio no se observó diferencia entre los grupos, mientras 
que en el segundo ensayo sí se observó una reducción en la escala de 
dolor de la rodilla, aunque la conclusión de los revisores es que no se 
puede recomendar el uso de esta terapia, debido a la escasa calidad del 
ensayo (el único) y el pequeño número de pacientes. Los revisores 
concluyen que a la vista de la evidencia presentada, la acupuntura no 
tiene efecto en ninguna de las variables estudiadas2.

Resulta más sorprendente la revisión llevada a cabo acerca del efecto de 
la acupuntura en la inducción al parto. A pesar del creciente uso de 
esta terapia “complementaria”, que llevó a iniciar esta revisión, no se 
identificó ningún estudio que cumpliera los requisitos establecidos por 
la institución3.

En la introducción a la revisión dedicada al empleo de la acupuntura, a 
pesar de que también se apunta el creciente uso en el tratamiento del 
asma crónico de esta terapia, especialmente dado su carácter tradicional 
en China, sólo 174 pacientes han sido identificados, participando en 
siete ensayos clínicos aceptados para ser incluidos en la revisión. Los 
pacientes sometidos al tratamiento con acupuntura eran comparados con 
pacientes a los que se les sometía a acupuntura simulada, evaluada por 
un experto, que constituyeron el grupo control.

Tampoco en esta patología se obtiene evidencia que permita efectuar 
recomendaciones a favor de su utilidad, a pesar del benevolente 
tratamiento de la revisión (“los puntos utilizados para simular la 
acupuntura en algunos estudios son los utilizados para el tratamiento 
del asma según la medicina china tradicional…”).

En definitiva, además de lo anterior, la acupuntura ha sido estudiada 
por la Colaboración Cochrane en patologías como el hábito tabáquico5, la 
cefalea6, la lumbalgia7, la dismenorrea8 y otras, no encontrándose 
evidencia favorable a su utilización en ningún caso.

Debemos reconocer, sin embargo, que en uno de los trabajos incluidos en 
una revisión, con muy pocas personas estudiadas (y que por lo tanto era 
difícil darle una certeza estadística), que estudió el masaje asociado a 
acupuntura en la lumbalgia, esta técnica de origen chino mostró más 
eficacia que el masaje sólo y que, en otro estudio individual, sesiones 
individuales de acupuntura mostraron más eficacia que la fisioterapia en 
grupo, también en el dolor de la parte baja de la espalda.

Es decir, como es evidente, se comprueba que -pese a la presencia de 
estudios parciales y únicos que parecen avalar determinadas prácticas- 
en la medida que la muestra aumenta y que se efectúa el meta-análisis, 
los resultados globales suelen ser concluyentes en sentido negativo, es 
decir, en el de no encontrar en general nada que permita recomendar el 
uso de estas terapias.

Pero hay más, en una página de la Organización Mundial de la Salud, que 
en muchas ocasiones se mueve más por cuestiones políticas que meramente 
médicas, dado que su composición es médico/política, se advierte de los 
riesgos que pueden tener el uso de las medicinas tradicionales o 
alternativas y en un momento dado indica que "Existen pruebas empíricas 
y científicas que avalan los beneficios de la acupuntura, las terapias 
manuales y diversas plantas medicinales en diversas afecciones crónicas 
o leves. Por ejemplo, la eficacia de la acupuntura, tratamiento popular 
para aliviar el dolor, ha sido demostrada tanto en numerosos ensayos 
clínicos como en experimentos de laboratorio". Como siempre, no se citan 
esos trabajos y por otra parte, sólo cita terapias para el alivio del 
dolor, que nos gustaría ver. [Párrafo no incluido en el texto presentado 
ante la Generalitat]

Sobre este tema nosotros podemos aportar los estudios efectuados en base 
a las pruebas que han sido publicados por Bandolier, los cuales indican 
que la acupuntura no demuestran eficacia para dolencias como el mal del 
tenista o dolor de codo9 (tras escrutar 53 artículos), o sobre el dolor 
de espalda10 o parar de fumar11 (pero hay más casos). Como se puede ver, 
los comentarios sobre la acupuntura son demoledores y dejan pocas dudas 
acerca de la escasísima eficacia (por no decir falta total de eficacia) 
que se encuentra en su lucha contra el dolor, pese a su uso en ese 
campopor sus supuestos beneficios. [Párrafo no incluido en el texto 
presentado ante la Generalitat]

Como vemos, sin sorpresas, si realmente nos vamos a los textos y los 
analizamos bien, las pruebas se diluyen como en un mejuje homeopático y 
la acupuntura no demuestra eficacia en ningún caso. Y no sólo eso, hay 
ensayos clínicos que muestran que causa problemas a los pacientes. Si no 
hay eficacia y se pueden probar efectos negativos, ¿para qué apostar por 
ella? [Párrafo no incluido en el texto presentado ante la Generalitat]

REFERENCIAS

1. López Borgoñoz, Carlos “La colaboración Cochrane y las medicinas 
alternativas. ¿Es capaz el método científico de encontrar eficacia en la 
acupuntura o en la homeopatía?” El Escéptico Págs. 30-35. Nº 16, 
Invierno-Primavera 2002-2003. Estas revisiones pueden consultarse 
fácilmente en www.cochrane.es (en español, página web de la Red Cochrane 
Iberoamericana, cuyo centro está ubicado en el Hospital de la Santa Creu 
i Sant Pau de Barcelona) o www.cochrane.org (en inglés).

2. Casimiro, L.; Brosseau, L.; Milne, S.; Robinson, V.; Wells, G. y 
Tugwell, P., “Acupuncture and electroacupuncture for the treatment of RA 
(Cochrane Review)”, en The Cochrane Library, Issue 3 2002. Oxford: 
Update Software.

3. Smith CA, Crowther CA. “Acupuncture for induction of labour (Cochrane 
Review)”, en The Cochrane Library, Issue 4 2002. Oxford: Update Software.

4. David J, Townsend S, Sathanathan R, Kriss S, Dore CJ. “The effect of 
acupuncture on patients with rheumatoid arthritis: a randomized, 
placebo-controlled cross-over study”. Rheumatology (Oxford). 1999 
Sep;38(9):864-94. Man, 1974.

5. White AR, Rampes H, Ernst E. “Acupuncture for smoking cessation 
(Cochrane Review)”. en The Cochrane Library, Issue 4 2002. Oxford: 
Update Software.

6.Melchart D, Linde K, Fischer P, Berman B, White A, Vickers A, Allais 
G. “Acupuncture for idiopathic headache (Cochrane Review)”. En The 
Cochrane Library, Issue 4 2002. Oxford: Update Software.

7. Van Tulder MW, Cherkin DC, Berman B, Lao L, Koes BW. “Acupuncture for 
low back pain (Cochrane Review)”. En The Cochrane Library, numero 3, 
2000. Oxford: Update Software.

8. Proctor ML, Smith CA, Farquhar CM, Stones RW. “Transcutaneous 
electrical nerve stimulation and acupuncture for primary dysmenorrhoea 
(Cochrane Review)”. En The Cochrane Library, Issue 4 2002. Oxford: 
Update Software.

9. "Acupuncture for elbow pain" Bandolier [Aug 2004; 126-1] y KV Trinh 
et al. "Acupuncture for the alleviation of lateral epicondyle pain: a 
review". Rheumatology 2004..

10. "Acupuncture for back pain?" Bandolier, Feb 1999; 60-2 y E Ernst, AR 
White. Acupuncture for back pain: A meta-analysis of randomised 
controlled trials. Archives of Internal Medicine 1998 158: 2235-2241.

11. "Acupuncture to stop smoking" Bandolier [Feb 2000; 72-5]; AR White, 
H Rampes, E Ernst. Acupuncture for smoking cessation (Cochrane review). 
In Cochrane Library issue 1, 2000 y AR White, KL Resch, E Ernst. A 
meta-analysis of acupuncture techniques for smoking cessation. Tobacco 
Control 1999 8: 393-7.


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