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EL ESCÉPTICO DIGITAL
Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
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© 2000-2007 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
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Edición 2007 - Número 4 (203) - 7 de abril de 2007
=== SUMARIO
=======================================================
EDITORIAL
ARTÍCULOS
1.- EL PRINCIPIO DE LO HUMANO
Sergio Aranda Klein
2.- ÍDOLOS Y TALISMANES
Emilio del Barco
3.- MUJER Y CIENCIA
Carolina Martínez Pulido
DOSSIER DE PRENSA
A. EN LA PRENSA
1.- EL PROGRAMA DE CRÍA EN CAUTIVIDAD DEL LINCE ESPERA
ALUMBRAMIENTOS DE TRES HEMBRAS EN LOS PRÓXIMOS DÍAS
2.- LAS SUPUESTAS RELIQUIAS DE JUANA DE ARCO SON EN REALIDAD
HUESOS DE UNA MOMIA EGIPCIA
3.- LA ONU ADVIERTE DE QUE EL CALENTAMIENTO GLOBAL SERÁ MÁS
RÁPIDO Y MÁS DESTRUCTIVO
4.- LA DIVERSIDAD DE TAMAÑO DE LOS PERROS SE DEBE A UN SOLO
GEN
José Manuel Nieves
5.- LOS DIEZ TESOROS DE LA NATURALEZA, EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
Alba Jiménez y Esther Sanz
B. BITÁCORA DE BITÁCORAS
1.- LOS EXTRATERRESTRES Y EL CAMBIO CLIMÁTICO
Enrique Joven
2.- CREENCIAS PERSISTENTES
Javier Armentia Fructuoso
3.- LA CIENCIA ES CULTURA
BioMaxi
C. MUNDO UNIVERSITARIO
1.- LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA DESCUBRE UNA ESPONJA FÓSIL DE
HACE MÁS DE 510 MILLONES DE AÑOS
2.- MIRANDO EL GENOMA CON LAS GAFAS DE LA EVOLUCIÓN
3.- EL VIRUS DEL ÉBOLA DIEZMA LAS POBLACIONES DE GRANDES
SIMIOS
4.- INVESTIGADORES DE LA UNIVERSIDAD CARLOS III DESARROLLAN
PLÁSTICOS CON PROPIEDADES ESPECIALES ÚTILES EN INVERNADORES
Y
OTRAS APLICACIONES
5.- INVESTIGADORES CORDOBESES DESARROLLAN HERRAMIENTAS
GENÓMINAS CONTRA LA SALMONELOSIS
BUZÓN DEL LECTOR
ENLACES
=== EDITORIAL
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Recuperamos en este número nuestra fecha de salida habitual del primer fin de semana
de cada mes, después de varios números
especiales. Por casualidades del calendario, este número cuatro de 2007 sale durante
un período de honda significación
religiosa. Las cadenas televisivas -al menos las españolas- se han puesto las botas
poniendo, no sólo el habitual y socorrido
cine sacro, sino una suerte de "documentales" centrados en los presuntos misterios en
torno a la figura de Jesucristo y sus
relaciones (sí, lo han adivinado) con el Código DaVinci. La religión, cualquiera de
ellas, es aparte de sus consideraciones
intrínsecas, un vivero para los investigadores de lo paranormalmente oculto y para los
juntaletras de novelitas
aeroportuarias (ambos colectivos vinculables al más antiguo y más noble oficio de
cuentacuentos), cuyas obras, cual si de
telefilmes de sobremesa se tratare, tienen esa socorrida etiqueta de "basado en hechos
reales" o en "genuinas investigaciones
verídicas" o la de "algo hay". Puede que la fiebre por las batallitas de templarios,
templos de Sion y demás no sea tan
fuerte como el año pasado, pero no cabe duda de que en fechas como ésta, siempre
habrá algún espabilado que saque a pasear
todo eso. Nos leemos el mes próximo.
=== ARTÍCULOS
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1.- EL PRINCIPIO DE LO HUMANO
Sergio Aranda Klein
¿Qué es lo humano?, ésta es sin duda la principal pregunta que hay que responder si
queremos encontrar las raíces de nuestro
origen, y la causa de nuestra singularidad como especie. Cómo encontrarla si no
sabemos exactamente en qué consiste. Lo
primero sería saber que estamos buscando, de lo contrario podríamos pasar mil veces
sobre las pistas sin reconocerlas.
La búsqueda de las primeras manifestaciones culturales, que correspondan a ciertos
estándares de “humanidad” no nos van a
aclarar el porqué de su surgimiento, y probablemente tampoco nos ayuden a saber
cuándo el ser humano comenzó a manifestar
estas capacidades, a lo más nos señalaran los periodos en que tuvieron éxito en
representarlas por medio de objetos que los
investigadores han podido encontrar.
Qué pasa entonces con los artefactos hallados por los paleoantropólogos, ¿de qué son
prueba realmente?, ¿se trata solamente
de hitos?, ¿qué pasó antes, durante y después? Lo más probable es que cualquiera que
haya sido la causa del desarrollo de lo
humano, sus raíces se encuentren muy atrás en el tiempo, mucho antes de que se
manifestaran de modo reconocible a través de
hitos.
Podríamos decir, por ejemplo, ¿cuando exactamente comenzó la aviación?, ¿sería con
Leonardo Da Vinci?, alrededor del año 1490
y sus primeros modelos de máquinas voladoras, o tal vez con Euclides y su tratado
sobre geometría escrito en el siglo III
antes de nuestra era. La verdad es que situamos éste acontecimiento con la
construcción y prueba exitosa de la primera
máquina que efectivamente alzó el vuelo cumpliendo ciertos requisitos, este logro se
les atribuye a los hermanos Wright y fue
alcanzado en el año 1903. Pero éste evento es acerca de un vuelo especifico,
particular y no el único, entonces la pregunta
persiste ¿cuándo comenzó la aviación?, ¿podríamos afirmar que hay un antes y un
después?. Tal vez para los registros
históricos sea importante documentar el hito, pero, y para la historia de la evolución
humana, ¿el hito es importante?. En
verdad, para las personas que fueron sus contemporáneas, este hecho en nada cambió
sus vidas realmente. El que alguien en un
lugar remoto haya inventado el avión deber haber pasado desapercibido durante
mucho tiempo para la mayor parte de la
humanidad.
Es cierto que los periodos de tiempo que estamos comparando son muy distintos, sin
embargo son perfectamente válidos, para
evaluar el efecto de los acontecimientos que representan los hitos culturales y de
desarrollo tecnológico, sobre el total de
la población, puesto que mientras en una pequeña parte del mundo se desarrollaba
tecnología compleja, en otras zonas remotas
los habitantes vivían del mismo modo que hace 5.000 o 10.000 años, incluso más, tal
como los Bosquimanos en África, o los
nativos de Australia o los de Nueva Guinea por mencionar algunos, todos
pertenecientes a la misma especie, Homo sapiens
sapiens.
Cuando buscamos a nuestros antepasados nos orientamos a reconocer en ellos las
características que nos parece que se asemejan
más a las nuestras. Es evidente que tanto la posición erguida como un gran cerebro
más la capacidad del lenguaje y una dieta
omnívora, son antecedentes de nuestra existencia actual, por lo tanto buscar a
nuestros antepasados entre quienes cumplan con
estos requisitos resulta razonable. Sin embargo hay un elemento más importante, que
sólo podemos rastrear de manera
indirecta, se trata de nuestra “capacidad intelectual”, éste es el punto débil de la
búsqueda, puesto que no sabemos
exactamente en qué consiste ésta capacidad, sin embargo para resolver el problema
hemos definido (en forma un tanto
arbitraria, pero práctica) lo que consideraremos evidencia de su existencia. En un
principio las pruebas consistieron en
artefactos hechos de piedra que sirvieran como herramientas, luego perseguimos la
perfección en cuanto a su diseño y el
cumplimiento de una función especifica, más tarde buscamos algo que no dejara lugar
a dudas, algo que sólo pudiese haber sido
hecho por antepasados muy similares a nosotros, buscamos pruebas de la existencia
del “pensamiento abstracto”.
Pero, ¿qué es el pensamiento abstracto?, para comenzar es aquello que sólo nosotros
tenemos… y que se verifica con acciones
como dibujar símbolos en las cavernas, hacer tallas figurativas, y enterrar a los
muertos en medio de ritos funerarios.
Tales pruebas han sido halladas, pero hay un problema, no hay forma de relacionar la
aparición del pensamiento abstracto con
lo anterior, es decir con una industria lítica por muy avanzada que sea. De alguna
manera hay un salto, un vacío, entre
nuestro más cercano antepasado no humano y el primer humano moderno. La
diferencia está en que al primero no le atribuimos la
capacidad del pensamiento abstracto y al segundo sí.
Tenemos que dejar en claro dos cosas, primero, somos nosotros, los seres humanos
actuales, los que estamos haciendo el
reparto de capacidades, y segundo, no estamos tan seguro de que significa
pensamiento abstracto. Estamos repartiendo algo que
no entendemos realmente qué es ni de dónde viene. Entonces, ¿cómo estar seguro de
que, quienes no manifiestan ésta capacidad
es porque no las tienen?. En principio no lo sabemos, pero hemos especulado que si
otras especies distintas a nosotros pueden
confeccionar algún tipo de herramientas, y ellas no dan muestras de “pensamiento
abstracto”, entonces al parecer, hacer sólo
herramientas no sería gran cosa y no podríamos esperar nada menos de quienes
consideramos nuestros antepasados más lejanos.
Entonces, para tratar de forzar una línea continua y unir hitos aparentemente
inconexos hemos propuesto teorías, que aunque
razonables porque pueden haber jugado algún papel, parecen exageradas al ser
expuestas como reveladoras de las condiciones
críticas para haber inclinado exponencialmente la curva de la evolución. La
proposición de un aumento repentino en el consumo
de carne y el desarrollo del lenguaje, corresponden a éste tipo de argumentos.
Pero qué ocurriría, si por el contrario, el pensamiento abstracto se alcanzara en forma
gradual y construir herramientas
requiriera en “casi” todos los casos, de algún nivel de pensamiento abstracto. Esto
podría facilitar la comprensión del
problema, puesto que supondría la existencia y evolución de un mecanismo específico,
responsable de la aparición de ésta
capacidad en diferentes especies y distintos grados. Luego, la confección de
herramientas, por muy primitivas que fuesen, por
parte de los antepasados de los seres humanos, habría constituido la primera
manifestación (verificable) de lo que más tarde
evolucionaría hasta llegar a interpretarse como pensamiento abstracto. La presencia
de este mismo mecanismo podría ser la que
explicara por qué otras especies, muy distintas a los homínidos, dan muestras de tener
“cierta” capacidad de pensamiento, el
cual denominamos eufemísticamente como “inteligencia animal”. Tal vez lo que está
tras el uso de herramientas sea mucho más
importante que las herramientas mismas y la capacidad física para utilizarlas, puesto
que ambas cosas son el resultado de un
proceso que no podemos ver, un proceso mental.
Lo que me parece que ocurre, es que aceptar que esto pudiese ser así, crearía
múltiples problemas, y de algún modo nos
veríamos obligados a definir “pensamiento abstracto”, no ya desde un punto filosófico
sino biológico.
Parece más cómodo dejar que las cosas sigan siendo y tratar de buscar una respuesta
que no nos comprometa demasiado. En este
contexto a algunos les puede resultar bastante apropiado encontrar el desarrollo de
algún fenómeno inesperado, que de repente
permita la aparición de la inteligencia, sin que sea necesario tener que dar ni buscar
demasiadas explicaciones del aporte
evolutivo de nuestra lejana parentela, al desarrollo de los humanos actuales. A ellos
les hemos hecho únicamente responsables
de la marcha erguida, de aumentar el tamaño del cerebro y de usar las manos,
supuestos pasos previos pero no determinantes en
la evolución de nuestras actuales capacidades. Este asunto es sospechosamente
parecido a justificarnos con un apropiado y
oportuno toque divino, que de la nada hace surgir nuestra “cualidad única”.
La prueba del pensamiento abstracto no es más que un argumento antropocéntrico, un
juicio de valor, no es una verdadera
prueba. Si acaso una consecuencia ambigua de algo anterior.
Volvamos al ejemplo del principio, sabemos que la aviación finalmente se desarrolló y
también que una buena parte de la
humanidad se ha beneficiado de su existencia, pero, ¿esto significa que las personas en
general saben acerca de los
principios en que se basa?, ¿podrían ellas explicar o reproducir las condiciones para el
vuelo?. No, la respuesta es no, sólo
un muy reducido grupo de personas podría explicar en que consiste el vuelo y son aún
menos las que por su propia cuenta
estarían en condiciones de averiguarlo y reproducirlo. Sin embargo la existencia de la
aviación se considera un hito
importante en la historia de la humanidad.
Para que hablar de la conquista de la luna, ese pequeño paso de Neil Armstrong, en
realidad fue grande para él y para el
equipo de científicos que lo lograron, para el resto de la humanidad no significó nada
más que una nueva idea o un nuevo
elemento para la imaginación, pero la vida misma del resto de la humanidad no se
alteró ni un ápice. No es cierto que “El
Hombre” llegó a la luna, llegaron unos con nombre y apellido, cualquier otra reflexión
es sólo romanticismo, pura poesía.
Y qué hay de quienes desarrollaron la “industria lítica” como por ejemplo, los homo
habilis. Habrán sido algunos de ellos
como los hermanos Wright de su tiempo, ¿cuánto pensamiento abstracto se requiere
para reconocer o idear a partir de una
humilde piedra un raspador?, o un hacha de mano. ¿Será cierto que en aquella época
todo el mundo supo de repente como
trabajar la piedra?, o más bien serán aquellos habitantes como los contemporáneos de
los hermanos Wright, que no tenían ni
idea de cómo se conseguía el vuelo. Qué tendría que ocurrir hoy para que un
oficinista o una dueña de casa hiciese un
raspador o un hacha de mano, o para que un turista perdido obtuviese agua de alguna
planta, acaso no tendrían que pensar,
imaginar y estrujarse el cerebro, sin ninguna garantía de conseguirlo. La verdad es que
ni yo ni nadie que conozca podría
trabajar la piedra como lo hacían mis arcaicos antepasados. ¿Cómo es posible?.
(aunque es un hecho que todo el mundo usa
cualquier cosa como martillo)
La verdad es que si hay algo que se puede probar es que los creadores de cosas e
ideas son muy pocos, demasiado pocos, la
mayor parte de la humanidad lo que hace es repetir o utilizar en forma más o menos
automática, una y otra vez, lo que los
creadores han dicho o hecho. Esto es válido en todos los campos de la actividad
humana, incluidos por cierto aquellos donde
se supone que podríamos hallar mayor cantidad de “pensamiento abstracto”, como
por ejemplo , en el ámbito académico, en donde
algunos profesores e investigadores también se limitan a repetir, ordenar y juntar las
cosas que otros dijeron, de manera de
presentarlas como cosas diferentes para darles la apariencia de algo nuevo. Para qué
hablar del ámbito religioso, en el cual
las personas repiten literalmente generación tras generación lo que unos pocos
aseguran que sucedió. Es tal vez en el arte
donde podemos encontrar mayor cantidad de manifestaciones de pensamiento
abstracto, sin embargo éste se caracteriza por estar
libre de todo compromiso con la subsistencia, su inmediatez y utilidad, es el hacer por
placer (aunque tal vez hoy en día no
funcione del todo así).
Lo cierto es que el pensamiento abstracto del que hablan los investigadores está más
relacionado con el pensamiento
abstracto-místico-religioso que con otra cosa, ¿por qué?. Tal vez porque muchos de
ellos mismos de algún modo también son
religiosos y no pueden hacer abstracción de sus propios pre-juicios, (demasiado
pensamiento abstracto) como para imaginar que
las cosas pudieron ser de otra forma, quizás más simple. O tal vez haya necesidad de
convencer a otros, de modo de no
asustarlos con propuestas extremistas.
La existencia de lo humano debe haber evolucionado desde lo no humano, el
pensamiento abstracto también, lo que hay que
hallar son las causas que hicieron posible que esto ocurriera. Sin embargo el origen de
éstas no se encuentran
convenientemente, en los momentos previos a la aparición de los primeros hitos
atribuibles a los humanos modernos, ellas se
originaron muchísimo tiempo atrás, tanto que preceden a la aparición de los
homínidos y tal vez incluso de los mamíferos. La
evolución particularmente exitosa de estas causas desconocidas en los homínidos,
fueron las que permitieron el desarrollo de
los humanos modernos.
Lo que tienen en común muchos mamíferos incluidos los chimpancés, con los homo
habilis y el ser humano actual, es que todos
deben aprender para poder utilizar herramientas, además por cierto, de la dueña de
casa y el turista, particularmente estos
últimos, puesto que después de todo el chimpancé y los otros mamíferos saben hacer
más cosas por instinto, que las que
podemos hacer nosotros. Hasta el diseñador de la primera piedra astillada debe haber
practicado para mejorar las siguientes,
tal vez no avanzó mucho más durante su vida, pero con certeza les enseñó a los
demás, quienes con el tiempo fueron superando
a sus maestros generación tras generación.
El aprendizaje es la causa directa, la clave de la paulatina diferenciación, es la
explicación de la transición desde un
modelo donde un poco de aprendizaje sirve, hasta uno donde se vuelve indispensable.
La capacidad de aprender está en la
estructura genética y evoluciona como un mecanismo de adaptación más. En el caso
de los seres humanos actuales, constituye su
mecanismo especializado de adaptación, es decir, de todas las especies que aprenden
somos nosotros los que más lo necesitamos
puesto que dependemos de ello (aunque parezca un argumento antropocéntrico).
Tanto los seres humanos actuales como nuestros antepasados cercanos y lejanos no
seríamos capaces de pelar una naranja si no
lo hubiésemos aprendido. Esto no sólo es así para las técnicas o habilidades manuales
o físicas, es también perfectamente
válido para la comunicación a través del lenguaje. El hecho de que exista desde el
punto de vista fisiológico una capacidad
para la comunicación no significa en absoluto que ella será explotada de una
determinada manera y menos con un determinado
fin, cualquier afirmación en contrario constituye un juicio a posteriori. Por lo demás,
es también un hecho que existen
enormes diferencias entre las manifestaciones culturales de distintas comunidades
humanas, tanto respecto del uso del
lenguaje como del “pensamiento abstracto”, tales diferencias sólo pueden ser
explicadas por los conocimientos que cada una de
ellas posee (o cree poseer), los cuales son obtenidos únicamente por medio del
aprendizaje. La riqueza del lenguaje y su
utilidad en el desarrollo de las relaciones humanas dependen de la cantidad de
conceptos y matices que pueda recoger, y esto
sólo se puede lograr aprendiéndolo. Si acaso existe algo así como un lenguaje por
defecto, instintivo, este sería más gestual
que hablado. Cualquier acto de comunicación no instintiva, es decir, que no sea
interpretado en forma instintiva (de la misma
forma) por distintos individuos, requerirá de un acuerdo, de un aprendizaje por parte
de los interlocutores. ¡Si no hay
aprendizaje no hay lenguaje!, la capacidad para aprender es instintiva el lenguaje no.
Las crías de la especie Homo sapiens
sapiens, deben aprenderlo todo para poder llegar a ser individuos funcionales, incluso
deben aprender a reconocer la voz de
la madre.
Es el origen y la evolución de la capacidad de aprender lo que hay que rastrear para
comprender el cómo y el porqué del
pensamiento abstracto.
En general damos por descontado que el aprendizaje juega un rol esencial en el
desarrollo de nuestras vidas, sin embargo lo
consideramos como un proceso posterior a nuestra existencia, un complemento
funcional, algo así como, existo luego aprendo.
Pero ese no es el caso, nuestra existencia depende de nuestra capacidad de aprender,
ambas cosas son simultáneas e
inseparables desde el momento mismo de nuestro nacimiento.
Aprender y su consecuencia última, crear, son el resultado de un mismo proceso
biológico, ambos son posibles porque podemos
percibir sensorialmente y reaccionar a muchos más estímulos que aquellos para los
cuales tenemos respuestas instintivas. Esta
falta de reacción instintiva la suplimos con la generación de respuestas propias, ya sea
que las aprendamos porque nos las
han enseñado o porque las hayamos descubierto por nuestra cuenta.
Es posible que la curiosidad, mecanismo indispensable para la exploración, el
descubrimiento, y el aprendizaje por cuenta
propia, corresponda precisamente a la capacidad de reaccionar a un estimulo o
situación estimulante para el cual no hay, o
está muy disminuida, una respuesta especifica ya sea instintiva o aprendida. Esto es lo
que ocurre cuando algo nos llama la
atención y no sabemos por qué ni como responder, es no saber o estar seguro de que
hacer. Es posible que una situación
estimulante como ésta genere algún tipo de estado ansioso que sea el necesario para
emprender las acciones exploratorias que
finalmente conducirán al aprendizaje y al conocimiento.
Cuando un individuo le enseña a otro le está transmitiendo una experiencia que el
segundo tomará en cuenta en su propio
camino exploratorio, eventualmente el conocimiento ajeno servirá para encaminar el
propio por una senda más breve y
eficiente. Todo un logro en la maximización de recursos para la sobrevivencia. No
existe un solo ser humano capaz de aprender
por si mismo, sin la ayuda de nadie, todo lo que necesita para sobrevivir.
Por otra parte, la pérdida definitiva del conocimiento acumulado por una comunidad,
población o civilización, supondrá a
quienes le sigan el tener que comenzar todo de nuevo, desde cero si es que no ha
quedado ningún registro ni evidencia de la
anterior. Nada muy diferente a lo que le ocurriría a un grupo de personas que de
repente se encuentre aislado en un lugar
agreste para el cual no tengan ninguna preparación ni conocimientos útiles, estarían
obligados a comenzar por utilizar palos
y piedras y reinventar todo una vez más.
En definitiva, “Lo Humano” es el resultado de la evolución de la capacidad de
aprender . Diferenciar el aprendizaje técnico
de cualquier otro, es minimizar su importancia, es no comprender el alcance de sus
implicaciones. De hecho en el mundo
animal, el de las otras especies, el aprendizaje es utilizado con suma frecuencia en el
desarrollo de conductas sociales,
¿por qué podría ser menos entre los humanos?.
Es posible que la razón o causa primera de la aparición del aprendizaje se deba a un
desarrollo y aumento de la capacidad de
percepción de los órganos sensoriales. Éste aumento en el rango y/o en la sensibilidad,
si no va acompañado de la generación
de respuestas instintivas asociadas, permite la aparición de vacíos en la capacidad de
reacción, son estos vacíos los
susceptibles de ser llenados con reacciones aprendidas. En otras palabras, somos
capaces de percibir y ser estimulados por un
numero mucho mayor de elementos que aquellos para los cuales tenemos respuestas
instintivas.
Por otra parte no basta con percibir más y crear respuestas, es indispensable poder
registrar la respuesta creada para que
adquiera la funcionalidad y permanencia equivalente a la de una instintiva, este
proceso de registro y almacenamiento
requiere de varios otros procesos. Debe existir un mecanismo de selección que
permita diferenciar dentro del rango de
percepción aquello que la curiosidad (o la imposición) nos impulse a conocer, éste
podría ser el “gusto” (genérico), el cual
correspondería a la mayor o menor afinidad, o “sintonía” química producida en un
individuo particular como reacción al
estimulo. Debe además existir un mecanismo de registro que permita diferenciar, o
“catalogar” un conjunto de percepciones
provenientes de distintos sentidos, relacionados entre si en un mismo evento
perceptivo específico, de modo de “almacenarlos
contextualmente” (respecto de otros eventos, del tiempo y el espacio), esto podría
corresponder a lo que llamamos
“sensación”. Si embargo lo más importante de todo es la existencia de la capacidad
física necesaria, para poder guardar y
recordar, tanto las situaciones estimulantes como las reacciones aprendidas asociadas,
de tal modo de hacerlas funcionales a
nuevas aplicaciones posteriores, en circunstancias semejantes. Si no hay recuerdo
duradero, el aprendizaje será efímero, en
consecuencia será la mayor capacidad de recordar lo que permita a la larga hacer del
aprendizaje una herramienta útil y
eficiente.
La estructura fisiológica encargada de registrar la “información” es el cerebro, en este
se encuentran las funciones
asociadas a la memoria. La evolución del aprendizaje como mecanismo de adaptación
depende de que los individuos sean capaces
de recordar crecientes cantidades de información. Luego la memoria, el tamaño del
cerebro y consecuentemente del cráneo de
los individuos “aprendedores” deberá ser mayor que aquellas especies que dependen
más de reacciones instintivas.
Finalmente lo humano resulta que no es tan humano puesto que sus orígenes se hallan
en facultades compartidas con muchas
otras especies. Si acaso, podríamos decir que lo humano es el nombre que recibe la
especialización y dependencia en el
aprendizaje, que es en definitiva nuestra verdadera singularidad. Pero resulta que de
encontrarse otras especies alienígenas
que hubiesen desarrollado esta misma capacidad, también deberían ser consideradas
humanas, no importando su aspecto, puesto
que le hemos llamado humano al resultado de una condición biológica, que es posible
que haya existido en el pasado en otras
especies de homínidos y que también podría ser que las encontremos en el futuro en
otras partes del universo. Es también
posible que mecanismos de aprendizaje hayan evolucionado varias veces en diferentes
géneros alcanzando distintos niveles de
funcionalidad, a lo largo de la historia de la evolución.
2.- ÍDOLOS Y TALISMANES
Emilio del Barco
Los partidos políticos con bases teocráticas, no pretenden alcanzar una parte del
poder, lo quieren todo. Porque les interesa
creer, que representan al poder celeste sobre la tierra. Son una extensión, una más, de
las organizaciones teocráticas que
giran alrededor del eje de unas creencias, cuyos administradores pretenden ser los
únicos con derecho a representar a Dios
sobre la Tierra. Su fuerza está basada en la inseguridad del ser humano ante lo que
desconoce.
Los vendedores de humo eterno son los beneficiarios preferentes, porque en ellos
depositan los políticos fanáticos su
confianza. El servicio es mutuo. La aplicación de leyes religiosas a la política,
conduce al fanatismo, irremediablemente. Y
eso es lo que estamos viendo a lo largo y ancho del mundo. No importa tanto la
creencia, como el predominio del mando
absoluto y exclusivo de la propia creencia. No es más que una lucha a muerte por el
poder. Se excluye el uso de la verdad y
la compasión por el enemigo. Porque los fanáticos no tienen rivales, sólo enemigos.
Todos los que no piensan como ellos.
Cuando los ideales se colocan por encima de la Humanidad, el ser humano pierde
importancia, en holocausto de la perfección
doctrinal. Esa era exactamente la política de Franco, Pinochet, Tujillo, Videla,
Carmona y tantos otros generales cristianos
deshumanizados. La política debe estar dirigida a conseguir la felicidad del conjunto
humano y no a pedir que el hombre se
sacrifique por el ideal. Lo ideal es la felicidad global, no el sacrificio de todos, en
beneficio de unos cuantos. Las ideas
deben estar supeditadas a los hombres, no los hombres a las ideas.
En tiempos en que el conocimiento humano ha llegado a cotas nunca antes alcanzadas
y en que la Humanidad está intentando
alcanzar la consecución de unos ideales de solidaridad con el resto de los humanos, e
identificación con el total de la
Naturaleza, resulta increíble que haya organizaciones políticas que basen sus
principios en ideales extraterrestres, a los
cuales haya que servir, de forma incondicional.
La justicia post-mortem es algo que lleva a la confusión, no todos tienen la misma sed
de justicia póstuma. Queremos la
felicidad en este mundo. Y, si no fuera mucho pedir, también en el otro, por si acaso.
La justicia siempre deja más
descontentos que satisfechos. Porque su concepto es individual. Cada uno la concibe
de forma única.
Las creencias se inculcan en la niñez y ahí quedan soterradas para toda la vida. Para
cultivar las ciencias hace falta
madurez mental. Precisamente, los profesionales de las creencias son los que menos
importancia dan a la enseñanza de las
ciencias. Para creer no hace falta investigar en busca de la verdad, para saber, sí.
Proporcionan más felicidad los
descubrimientos científicos, que la conformidad de la ignorancia creyente.
Que la nación más poderosa y consumista del mundo lleve el lema ‘In God we trust’
(Confiamos en Dios), impreso sobre sus
dólares, puede conducir a error. Habrá gente inclinada a creer en el poder del dólar
como fuerza suprema, confundiendo a Dios
con el dólar. En la creencia popular puede tener una conexión poderosa: la riqueza se
sitúa en el cielo. El mejor talismán
puede ser llevar en el bolsillo muchos billetes, con el nombre de Dios impreso sobre
ellos. Quizá esto sea una herencia del
concepto que tuvo Moisés presente cuando concibió el Templo de Jerusalén: la
palabra más repetida entre los adornos que
debían llevar el Templo y sus sacerdotes era ‘oro’. Que aportarían los creyentes.
Para el uso exclusivo de los devotos, quedan los objetos milagrosos, como las
estampas benditas y reliquias, que encierran un
resto importante de las antiguas creencias animistas. Con una bendición, o el contacto
con objetos tenidos por sagrados, se
les traspasa a tales efigies el poder de influir milagrosamente en la consecución de
favores.
Cuando no se tiene un discurso racional, se confía más en el valor milagroso de
estampitas, símbolos, ídolos, fetiches,
reliquias y talismanes. Así les va de bien a los adivinos, agoreros y fabricantes de
milagros. Cultivando creencias
improbables, sólo se puede cosechar irracionalidad.
3.- MUJER Y CIENCIA
Carolina Martínez Pulido
Dentro del pensamiento biológico pueden detectarse facetas que, tal como han
denunciado importantes estudiosas, están
impregnadas de arraigados prejuicios. Por ejemplo, la perspectiva histórica
convencional que sostiene que las mujeres apenas
han participado en la elaboración del conocimiento biológico. O bien, la interpretación
de ciertos procesos biológicos, como
es el caso de la reproducción sexual que, al explicarse tradicionalmente en torno a un
papel preponderante y exagerado de la
figura masculina, ha propiciado enfoques que albergan notables distorsiones y
desequilibrios.
Son estos dos los aspectos que pretendemos subrayar con el fin de ayudar, desde
nuestra modesta posición, a que el público en
general, y sobre todo las y los jóvenes, conozcan que una parte de lo que la ciencia
sostiene como conocimiento riguroso
está, en realidad, deformada y condicionada por una visión sesgada de la naturaleza.
1. MUJERES Y PENSAMIENTO BIOLÓGICO
En la actualidad, cada vez es más copiosa la información que demuestra que la
historia de la Biología, al igual que la de la
Ciencia en general, no puede comprenderse sin tener en cuenta las contribuciones
realizadas por las mujeres científicas.
Aunque en un número claramente menor al de sus colegas varones, dadas las
múltiples barreras interpuestas, ellas también han
producido trabajos de investigación valiosos e influyentes. Con el fin de mostrar que
el análisis histórico permite aflorar
verdades y, al mismo tiempo, desechar arraigados tópicos, traemos a colación las
aportaciones de tres grandes científicas del
siglo XX, cuyos descubrimientos han tenido gran influencia en la configuración de
una de las disciplinas más influyentes de
la Biología: la Genética. Se trata de Nettie Maria Stevens (1861-1912), Rosalind
Franklin (1920-1958) y Barbara McClintock
(1902-1992).
Netti M. Stevens publicó en 1905 un trabajo trascendental en su tiempo: descubrió
que el sexo de los organismos vivos está
determinado genéticamente. Aunque a principios del siglo XX ya existían sospechas
de que la herencia del sexo podría estar
relacionada a cromosomas morfológicamente distintos, la mayoría de los biólogos
todavía creía que influencias externas, tales
como el alimento y la temperatura, eran las que determinaban el sexo de las crías.
Casi simultáneamente a Nettie Stevens, un científico varón, el muy prestigioso
Edmund B. Wilson, publicaba lo mismo. Pese a
que ambos autores realizaron un análisis muy parecido de sus respectivos datos y
esencialmente incidieron en las mismas
clases de especulaciones teóricas, con el correr de los años el mérito ha terminado por
atribuirse sólo a Wilson. De hecho,
en la mayor parte de los libros de Genética general y de Historia de la Biología
publicados a lo largo del siglo XX, y que
son la fuente de la que han bebido las nuevas generaciones de biólogos, el trabajo de
Wilson empezó desde muy pronto a
recibir prioridad, siendo citado, valorado y discutido con mucha mayor amplitud y
frecuencia que el de Stevens, mantenido en
un injusto olvido o penoso segundo plano.
Rosalind Franklin, por su parte, jugó un papel decisivo en uno de los avances más
trascendentales de la ciencia del siglo XX:
el descubrimiento de la estructura de la molécula de ADN. Su contribución,
considerada por los expertos un trabajo
experimental de primera categoría, permaneció indignamente en la sombra durante
más de veinte años. De hecho, en 1962, J.
Watson, F. Crick y M. Wilkins recibieron el premio Nobel por haber elucidado la
arquitectura de la famosa molécula. Rosalind
Franklin, que había muerto cuatro años antes, no fue ni siquiera mencionada, pese a
que una parte muy importante de su
trabajo (una fotografía de difracción de rayos X de la molécula) estaba incluida en la
investigación premiada sin ella que
ella lo hubiera sabido nunca.
Barbara McClintonck fue otra extraordinaria investigadora cuyos trabajos, altamente
especializados y muy originales, en la
genética del maíz tuvieron tal profundidad que en 1983 le fue concedido en solitario
del premio Nobel de Medicina y
Fisiología. Hoy es considerada con todo merecimiento como una de las figuras más
grandes de la genética: su huella puede
considerarse imborrable.
En la actualidad, las figuras de estas tres destacadas científicas —y las de tantas otras
que no podemos mencionar aquí— han
sido recuperadas gracias al encomiable esfuerzo de notables historiadoras de la
ciencia, y también de algunos historiadores.
Son cada vez más numerosos los libros de texto o los diversos foros de discusión
donde se reconoce su obra y se citan sus
nombres y aportaciones. Sin embargo, no debemos llamarnos a engaño: el camino es
arduo y aún son mayoría quienes mantienen en
el olvido o postergadas ante sus colegas varones a muchas y valiosas mujeres
dedicadas a la Ciencia. Las jóvenes,
principalmente, deben tomar el relevo.
A lo expuesto hay que añadir que las mujeres no sólo han participado en la
construcción del pensamiento biológico en tiempos
relativamente recientes. También lo han hecho en épocas anteriores. Si nos remitimos
al nacimiento de la ciencia moderna, o
sea, desde la revolución científica del siglo XVII en adelante, tendremos asimismo
ocasión de encontrar muchas más mujeres de
las esperadas. Valga señalar que hubo notables botánicas, entomólogas e incipientes
geólogas, magníficas ilustradoras de sus
propias obras o de sus colegas varones, muchas traductoras y eficientes divulgadoras
de la ciencia. Asimismo, un
significativo número de grandes científicos tuvo por esposas a mujeres inteligentes,
curiosas y con buena formación, que
colaboraron con ellos a lo largo de toda o gran parte de su vida.
2. ENTRE LA BIOLOGÍA Y LOS PREJUICIOS: LA INTERPRETACIÓN DEL
PROCESO REPRODUCTOR
La capacidad de los organismos para perpetuarse, es decir, hacer copias de sí mismos,
ha alimentado nuestra curiosidad e
interés desde las épocas más remotas de la historia, y ha sido un terreno abonado para
el florecimiento de múltiples ideas e
infinidad de teorías y modelos. En la actualidad, sin embargo, son cada vez más
numerosos los expertos que admiten que la
ideología sexista, centrada en el macho y dominante en nuestra cultura, ha tenido un
peso considerable en la elaboración de
teorías que adjudican a las hembras, también las humanas, un papel pasivo y
subordinado en la reproducción.
Muchas investigadoras subrayan, apoyadas por algunos colegas masculinos, que
incluso los numerosos datos recientemente
logrados utilizando las sofisticadas técnicas moleculares, no han impedido que la
Biología siga afectada por prejuicios
sociales. Este tipo de estudios requiere, sin duda, un nuevo enfoque que acabe de
liberar esta disciplina de viejos sesgos
androcéntricos.
Así por ejemplo, en los animales que se reproducen sexualmente el óvulo puede ser
hasta un millón de veces más grande que el
espermatozoide, ya que transporta junto a su propio material genético la maquinaria
metabólica y los nutrientes necesarios
para alimentar al embrión en sus primeras etapas. El espermatozoide, por su parte, es
poco más que un núcleo conteniendo
material genético y una cola que lo impulsa. En base a esta innegable asimetría se ha
alimentado un lenguaje sexista que ha
llevado a describir a los espermatozoides como activos, exploradores, penetrantes y
competidores («heroico vencedor que
sobrevive a un viaje lleno de peligros a través de un útero hostil»). Mientras que con
asiduidad el óvulo se ha descrito como
una esfera pasivamente transportada, barrida o impulsada, siempre a la espera del
poder fecundador masculino (la «Bella
durmiente»).
Estas diferencias morfológicas han inspirado a algunos autores a ampliar sus
consecuencias hasta límites que resultan
inconcebibles: han interpretado que el comportamiento sexual de animales adultos,
incluidos los seres humanos, podría
explicarse en función del tamaño de sus células reproductoras, sin tener en cuenta la
falta de rigor científico que acarrea
tal reflexión. Se trata, en realidad, de un razonamiento anclado en viejos prejuicios
que sostienen que el sexo que invierte
más en la descendencia, el femenino, será más pasivo y discriminador, mientras que el
que invierte menos, el masculino, se
apareará más y estará dispuesto a luchar para conseguirlo. En suma, sobre la base de
un fenómeno de la naturaleza, óvulos
grandes y cargados de nutrientes, espermatozoides pequeños y altamente móviles, se
ha pretendido explicar el comportamiento
sexual de animales adultos.
Recientemente, sin embargo, han empezado a ponerse de manifiesto significativas
grietas en tales argumentaciones. Se ha
señalado que si bien es cierto que los óvulos son significativamente más grandes que
los espermatozoides, no se conoce ningún
macho de ninguna especie que eyacule un único espermatozoide cada vez. A pesar de
que sólo un espermatozoide es necesario
para la fecundación, se producen millones de ellos. La energía necesaria para producir
espermatozoides y el líquido seminal
en que sobreviven es mayor que la energía requerida para producir un óvulo en la
mayoría de los mamíferos. Los
espermatozoides adicionales y el fluido seminal parecen ser críticos para el transporte
de los gametos masculinos hasta el
óvulo y su fusión con éste, de manera que si un macho eyaculara sólo un
espermatozoide por vez, no tendría éxito en la
fecundación. Los machos mamíferos podrían por tanto hacer esfuerzos iguales o tal
vez mayores que las hembras para que la
fecundación tenga éxito, lo cual significa que, al menos en lo que respecta al proceso
concreto de la fecundación, el aporte
de un progenitor y otro no sería tan desproporcionado como tradicionalmente se ha
venido creyendo.
En este mismo ámbito, datos provenientes de investigaciones realizadas en los últimos
años apuntan a que las hembras no son
tan pasivas, tímidas y recatadas como históricamente se ha pretendido. Cada vez se
dispone de más evidencias que atestiguan
que muchas de ellas no sólo asumen un comportamiento activo a la hora de aparearse,
sino que son notablemente más promiscuas
de lo que se creía. Importantes especialistas sostienen ahora que un cierto grado de
promiscuidad femenina parece ser la
regla más que la excepción. Se trata de un comportamiento observado en animales tan
diversos como primates, ballenas,
roedores o abejas.
Aunque los resultados que sugieren novedosas perspectivas en la conducta sexual de
machos y hembras se están multiplicando,
todavía no han calado en la cultura popular ni en gran parte de la comunidad
científica; ambas permanecen aferradas la teoría
de la inversión parental diferencial y se empeñan en considerarla válida hasta para
explicar los complejos comportamientos de
las mujeres y los hombres.
A la luz de lo expuesto, cabe citar a Voltaire: «los progresos de la razón son lentos,
profundas las raíces de los
prejuicios».
=== DOSSIER DE PRENSA
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A. EN LA PRENSA
1.- EL PROGRAMA DE CRÍA EN CAUTIVIDAD DEL LINCE ESPERA
ALUMBRAMIENTOS DE TRES HEMBRAS EN LOS PRÓXIMOS DÍAS
(Noticia de la Agencia EFE)
La directora del programa de cría en cautividad del lince ibérico, Astrid Vargas, se
congratuló hoy del nacimiento de tres
nuevos cachorros de lince ibérico en el centro de El Acebuche en Doñana, dentro del
programa de cría en cautividad, y anunció
que mañana viernes o el sábado "podrían producirse más alumbramientos, pues hay
tres hembras gestantes y otras dos dudosas".
En rueda de prensa, Vargas informó de que estos tres nuevos cachorros de lince "son
mestizos", pues, según explicó, "son
hijos de una hembra primeriza de cinco años de Doñana y de un macho procedente de
Sierra Morena".
En este sentido, indicó que los tres cachorros nacieron a las 20.00, 20.30 y 21.10
horas de ayer, respectivamente, al mismo
tiempo que destacó que "el parto fue espectacular, pues la hembra tuvo contracciones
muy fuertes y parió al aire libre y no
en la paridera".
"La madre de los linces está ahora descansando a la sombra, mientras que los
cachorros están sanos y vigorosos", según
prosiguió Vargas, que señaló que la hembra "tomó en seguida un comportamiento
muy maternal con los tres cachorros, pero hay
que seguirles la pista 24 horas al día para asegurarnos de que no existe ningún
problema".
Asimismo, y tras informar de que los nombres de estos tres nuevos linces nacidos en
cautividad comenzarán por la letra D,
indicó que en el programa de cría en cautividad hay actualmente 30 ejemplares, once
machos y 19 hembras, y aseguró que estos
tres cachorros servirán para apoyar la reintroducción de la especie en Doñana a partir
de 2010.
Por su parte, el director del Espacio Natural de Doñana, Juan Carlos Rubio, señaló
que los 175 linces existentes en Sierra
Morena y Doñana "ponen en evidencia el esfuerzo que se está haciendo con una
especie que se encuentra muy amenazada" y
aseguró que "todos los esfuerzos van dirigidos a asegurar el mantenimiento y
conservación del lince tanto en cautividad como
en su hábitat natural".
Noticia remitida por José López Felipe-Borges
2.- LAS SUPUESTAS RELIQUIAS DE JUANA DE ARCO SON EN REALIDAD
HUESOS DE UNA MOMIA EGIPCIA
(Noticia publicada originalmente en el diario El Mundo del S. XXI)
EFE
LONDRES.- Las presuntas reliquias de santa Juana de Arco no son restos de la
heroína francesa quemada en la hoguera en 1431,
sino una falsificación realizada a partir de una momia egipcia, según ha publicado este
miércoles la revista británica
'Nature'.
Un equipo de científicos franceses al mando del doctor Philippe Charlier obtuvo en
2006 el permiso de la Iglesia francesa
para investigar los restos de huesos y ropa que supuestamente pertenecieron a la
Doncella de Orleans.
Tras someter las reliquias a complejos análisis biológicos, radiológicos, toxicológicos
y de carbono 14 durante seis meses,
los forenses concluyeron que los presuntos restos de la heroína francesa provienen de
una momia egipcia de entre los siglos
tercero y sexto antes de Cristo.
En la investigación también se utilizó el olfato de los perfumistas Sylvaine Delacourte
y Jean Michel Duriez, de las
perfumerías francesas Guerlain y Jean Patou, respectivamente, cuyas sensitivas narices
revelaron que los restos olían a yeso
quemado y a vainilla, lo que sugiere que se trató de una descomposición natural y no
de un proceso de combustión.
Olía a vainilla, típico de una momia
"Podrías encontrar el olor a vainilla en una momia, pero no en los restos de alguien
que murió en la hoguera", sostiene
Charlier, cuyos análisis microscópico y químico también indican que no se trataba de
huesos carbonizados.
Tras un proceso legal manipulado por los ingleses, a los que Juana de Arco combatió
para expulsarlos de Francia, la guerrera
de 19 años fue condenada a morir en la hoguera en Rouen (norte de Francia).
Aunque una leyenda asegura que los restos de la santa fueron arrojados al río Sena
para que no quedara nada que sus
partidarios pudieran venerar, otra versión apunta a que se recuperaron de entre los
leños quemados restos de su cuerpo y sus
pertenencias, que se han conservado hasta ahora en el arzobispado de Tours.
Bajo la descripción "Reliquias encontradas en la hoguera de Juana de Arco, doncella
de Orleans", los supuestos restos de la
heroína fueron descubiertos en 1867 en una jarra en una farmacia de París.
El recipiente contenía una costilla humana aparentemente carbonizada, restos que
parecen ser madera quemada, un trozo de lino
y el fémur de un gato, ligado a la práctica medieval de lanzar gatos negros a la
hoguera de las mujeres quemadas por
brujería.
Se le daba uso medicinal a las momias
Charlier, científico forense del hospital Raymond Poincaré de Garches, se mostró
"atónito" con los resultados del análisis de
las reliquias y explicó que nunca se le habría ocurrido pensar que perteneciesen a una
momia.
El investigador atribuye la relación entre las supuestas reliquias de Juana de Arco y
los restos funerarios de la época
faraónica a que en la Edad Media algunos remedios medicinales utilizaban restos de
momias egipcias.
Charlier, que en su estudio tuvo que afrontar la escasez de datos reales sobre Juana de
Arco por la multitud de leyendas que
pesan sobre ella, sostiene que el redescubrimiento de los supuestos restos en el siglo
XIX coincidió con el periodo en que
los historiadores franceses la erigieron en mito nacional.
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