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EL ESCÉPTICO DIGITAL
Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
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© 2000-2007 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
http://www.arp-sapc.org/
Edición 2007 - Número 5 (204) - 5 de mayo de 2007
=== SUMARIO
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EDITORIAL
ARTÍCULOS
1.- LO REAL Y LO FICTICIO
Sergio Aranda Klein
2.- ASTROLÓGICA INFANTA
ARP-SAPC
3.- VAYA UN AÑO DE TIMOS
Javier Armentia Fructuoso
DOSSIER DE PRENSA
A. EN LA PRENSA
1.- CLONACIÓN HUMANA ¿OPORTUNIDAD O RIESGO?
Néstor Vicente Torres Darias
2.- FRENAR EL CAMBIO CLIMÁTICO ES POSIBLE Y MÁS BARATO QUE
RENUNCIAR A LA ACCIÓN
Araceli Acosta
3.- SECUENCIAN EL GENOMA DEL MACACO RHESUS
4.- LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA CRITICA LA DECISIÓN DE BRASIL DE
ROMPER UNA PATENTE CONTRA EL SIDA
5.- DETECTADA UNA VIBRACIÓN DEL SOL BUSCADA DESDE HACE
DÉCADAS
B. BITÁCORA DE BITÁCORAS
1.- PPAULINO Y LOS POLVOS
Teresa González de la Fe
2.- LAS RÉMORAS DE LA IZQUIERDA
Vespinoza
3.- EL CHIMPANCÉ ¿MÁS EVOLUCIONADO QUE NOSOTROS?
El Paleofreak
C. MUNDO UNIVERSITARIO
1.- ASTROFÍSICOS DEL INSTITUTO ASTROFÍSICO DE CANARIAS Y LA
UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA CONSIGUEN ESCUDRIÑAR EL CORAZÓN
DEL SOL
2.- UNA DE CADA MIL PERSONAS PRESENTA SINESTESIA, UN
FENÓMENO PSICOLÓGICO QUE PERMITE OLER UN SONIDO O
ESCUCHAR UN COLOR
3.- "EL IMPACTO MEDIOAMBIENTAL DEL SER HUMANO ES,
SIMPLEMENTE, EXISTIR"
4.- UNA TESIS DESARROLLA UN MÉTODO DE CONTROL BIOLÓGICO DE
LA PLAGA DE VID
5.- TECNOLOGÍAS DIGITALES MEJORAN LA CALIDAD DE VIDA DEL
CRECIENTE NÚMERO DE PERSONAS DEPENDIENTES
BUZÓN DEL LECTOR
ENLACES
=== EDITORIAL
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El mes de mayo aparece marcado, al menos en España, por el ambiente electoral que
habrá de desembocar en la cita con las
urnas que la ciudadanía tiene para elegir a los representantes de los gobiernos local,
insular y autonómico. En este clima,
es común comprobar cómo las distintas candidaturas desgranan día sí, día también, un
cúmulo de invectivas hacia el rival y un
buen montón de propuestas (o promesas de venta de moto) para el caso de contar con
la confianza mayoritaria del electorado.
En esta tesitura, es bastante normal que se haga referencia a la ciencia y a las
pseudociencias. Por un lado, prometiendo más
ayudas y medios para un sector que en nuestro país, se debate en el marasmo de
promesas incumplidas, y por otro, asegurando
que se despilfarrará dinero público, financiando trapisondas como las
pseudomedicinas. Por raspar unos votos más, los
políticos se afanan en prometer el oro (público, por supuesto) y el moro, y aunque
sepan (en su fuero interno) que cosas como
las terapias alternativas no son más que cuentos, el hecho de que para miles de
votantes sean algo que puede curar, pesa
poderosísimamente a la hora de redactar los programas electorales. Ganar y de
cualquier manera, por delante, si es preciso,
del sentido común.
Frente a esto, el mes de mayo conmemora el primer aniversario de la salida de la
colección de Laetoli "¡Vaya timo!" dirigida
por Javier Armentia Fructuoso, bajo los auspicios de ARP-SAPC. Con gobernantes
como los que prometen y hacen cosas como las
que contamos en este número, la presencia de estos libros en el mercado es
imprescindible.
=== ARTÍCULOS
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1.- LO REAL Y LO FICTICIO
Sergio Aranda Klein
Tratar de encontrar la línea que separa lo real de lo ficticio no es tarea fácil. En
algunos campos de la actividad humana la
realidad se impondrá por si misma a través de las leyes que la gobiernan. Ninguna
tecnología funcionará si contradice algunos
de estos principios. En estos campos toda teoría, toda hipótesis deberá pasar con
éxito la comprobación para poder afirmar
que sus resultados son reales. ¿Pero qué ocurre en otras áreas donde las hipótesis no
tienen cómo ser demostradas?, son
muchas las afirmaciones que hacemos, que ni siquiera tienen con que compararse para
saber si son ciertas o no. Por el
contrario, en el caso de las tecnologías, los mecanismos, sistemas o procesos deben
funcionar en el mundo real, deben
respetar los principios físicos y químicos para que sean útiles y cumplan su propósito.
¿Pero qué pasa cuando una afirmación
cualquiera no viola ninguno de estos principios y sin embargo no tenemos como
probar que es cierta?, como por ejemplo, que la
democracia es el sistema de gobierno más justo. La democracia definitivamente no
existe en la naturaleza, pero en ésta
tampoco existe ningún sistema social parecido a cualquiera de los que han construido
los seres humanos. Las leyes que
nosotros hemos creado y que nos hemos impuesto para gobernar nuestras sociedades
no son reales ni ficticias, no obedecen a
ninguna ley física o química, pero de hecho existen porque las hemos establecido, las
creemos y las aceptamos. (¿..?)
Nosotros creamos una realidad que obedece sólo a nuestras propias leyes, pero que
no tienen nada que ver con las del mundo
real, y así como las hacemos las podemos interpretar, cambiar o deshacer. Ahora bien,
mientras estas dos realidades no entren
en contradicción pueden seguir coexistiendo, no hay ningún problema, puesto que la
realidad de las relaciones sociales y
comunitarias entre los seres humanos no alteran para nada la realidad de los principios
del universo.
La ficción comienza, cuando en un intento por justificar nuestra construcción de un
orden, social, cultural o político,
(cualquiera que sea) apelamos a principios naturales para respaldarlo, (o peor aún,
sobrenaturales) puesto que tal respaldo
no existe. No es cierto que exista un supuesto orden natural en el cual estén
establecidos ciertos fundamentos o valores que
de algún modo sirvan de marco en el cual deban darse las relaciones humanas. En la
naturaleza las conductas de los seres
vivos no obedecen a ningún orden preestablecido, son ellos quienes en el proceso de
adaptación desarrollaran aquellas que
sean funcionales a su supervivencia, y serán válidas cualquiera que les permitan
lograrlo. Lo que los individuos hagan o
dejen de hacer en el contexto de su relación con sus congéneres sólo a la comunidad
de la especie a la que pertenecen afecta,
puesto que el único fin de la existencia de una especie es subsistir, aún en perjuicio de
cualquier otra. Creer que de algún
modo la naturaleza juzga, es una ficción, a lo más reacciona a nuestras acciones en un
frío y mecánico proceso de acción y
reacción. Lo real es que somos nosotros los que juzgamos y nos apoyamos en
supuestos e improbables principios naturales para
justificar nuestras acciones.
Para la naturaleza cualquier sistema social que nos demos será exactamente
equivalente, ella no nos premiará ni castigará por
ninguno en particular, seremos sólo nosotros los que nos beneficiemos o
perjudiquemos del rumbo que tomen nuestras
sociedades. Nuestra misión (que por supuesto es inventada, puesto que los seres vivos
no tienen “misiones”, simplemente
viven) como especie es sobrevivir y expandirnos, y como individuos pertenecientes a
ella, hacerlo de manera de cumplir
nuestro ciclo de vida en las mejores condiciones posibles.
Si en el largo camino de la evolución, alguna especie en su proceso de expansión
afecta a otras de modo de alterar gravemente
su subsistencia, la única opción para la, o las especies en peligro es la adaptación, si
ello no es posible, sobrevendrá la
extinción. Esta situación no es buena ni mala, simplemente es. Si la especie que da
origen a la extinción de las otras,
finalmente ve amenazada su propia existencia por haber alterado los equilibrios de los
cuales dependía, entonces su
disminución o desaparición será la consecuencia natural que de algún modo restaurará
los equilibrios alterados, lo cual
tampoco es bueno ni malo en términos de la naturaleza, simplemente es. En el caso de
los seres humanos, que somos capaces de
percibir las consecuencias de nuestros actos y valorarlos en términos de buenos o
malos, será muy malo que afectemos tanto a
nuestro entorno que pongamos en riesgo nuestra supervivencia, esto, desde nuestra
propia y particular perspectiva como
especie. Pero, para los virus, bacterias, insectos y otros organismos vivos que puedan
afectarnos en su proceso de expansión,
será también un proceso natural si nos llegasen a exterminar. Si esto ocurriera, y
luego ellos mismos desapareciesen, no
sería más que un nuevo eslabón interrumpido en la cadena de la evolución. Lo bueno,
lo malo y lo feo, todo juicio de valor,
existe en y para las percepciones y relaciones que se dan en el contexto del pequeño
universo de lo humano, fuera de él las
cosas simplemente son.
La relación de los seres humanos con el medio que nos rodea se da en dos niveles
diferentes. Nuestra primera y más elemental
relación es con el mundo natural, “la realidad” o “realidad natural”, es el lugar físico
en donde se originan todos los
procesos biológicos que permiten nuestra existencia. En éste nivel el ser humano es
sólo una especie más, es un animal
sometido a los mismos procesos de adaptación y supervivencia que les son comunes a
todas las especies, como así también a
todas las leyes naturales que rigen tales procesos. La existencia de este nivel es
independiente de la voluntad, de las
creencias y de la existencia humana.
El segundo nivel de relación con el medio, que podríamos llamar “realidad social” o
“realidad imaginaria”, es con él mismo y
con los miembros de su propia especie. Es en este nivel donde el ser humano
interpreta la naturaleza, crea e inventa las
formas en que se dan las relaciones con sus iguales, y entre ellos y el medio. Estas
relaciones no existen en la realidad
física de los procesos naturales, son fruto de su imaginación y su existencia depende
de que ellos las construyan y las
mantengan. Todas las organizaciones e instituciones humanas con sus múltiples
formas son reales en este nivel y no en el
primero, un ejemplo de ellas es el “estado de derecho”, por mencionar uno cualquiera
entre muchos. Esta invención humana no
es real ni tiene ningún fundamento en la naturaleza, sin embargo es real en la realidad
social porque los seres humanos la
han definido, establecido, y funciona dentro de los limites de su definición. Los
lenguajes son otra invención humana, puesto
que existen y funcionan en la medida que hayan humanos que lo utilicen y serán tan
simples o complejos como ellos quieran. La
capacidad de los seres humanos de cuestionar, dudar y modificar sus propias formas
de relación, de organización, y sus
creaciones, nos habla de la inmaterialidad de ellas y evidencia su origen artificial,
puesto que la realidad física y las
características biológicas que hemos heredado no dependen de la voluntad ni de la
interpretación humana para existir.
La realidad social depende de la realidad natural puesto que es en ésta donde
evolucionó la adaptación biológica, que hizo
posible que los seres humanos crearan su mundo de relaciones imaginarias. El
principio biológico de ésta adaptación está en
la evolución del instinto de aprender, que es el que nos permite interpretar la realidad
y extraer de ella la experiencia con
que construimos las creencias, que son la base de nuestras relaciones y
organizaciones.
En el proceso del aprendizaje adquirimos recuerdos, con ellos llenamos nuestra
memoria para luego utilizarlos como
información aprendida. En el largo camino de la especialización en el uso de ésta
función instintiva, logramos aumentar de
tal manera la capacidad de almacenar recuerdos (y el tamaño del cerebro), que
finalmente fue inevitable mezclarlos y o
combinarlos de modo de crear nuevos. Estos nuevos recuerdos (el producto de
imaginar) están basados en la realidad pero no se
corresponden exactamente con ella, son diferentes. Todas las abstracciones son el
resultado del proceso mental de extraer y
ordenar los elementos comunes de muchos recuerdos (interpretar los recuerdos como
información no ayuda a entender el
problema).
La cantidad de combinaciones posibles de hacer con fragmentos de recuerdos, es
equivalente a las formas que puede adquirir
una gota de tinta vertida en un recipiente con agua. Son infinitas e impredecibles.
(aunque si hay reglas para la creación de
recuerdos inexistentes en la realidad, tienen que estar hechos de recuerdos que sí
existen, no se puede inventar nada de la
nada)
Resumiendo podemos afirmar que: Existen dos realidades de origen y características
muy distintas. En la primera somos sólo
animales y en la segunda personas. Ambas realidades coexisten porque son
independientes una de otra en cuanto a que sus
reglas funcionan siguiendo principios diferentes. La primera es la realidad natural y la
segunda una realidad de origen
imaginario con consecuencias en el mundo real. Nacemos, envejecemos, enfermamos
y morimos en la realidad natural. Adquirimos
títulos, rango y posición en la realidad imaginaria. Somos individuos pertenecientes a
la especie Homo sapiens sapiens, en la
realidad natural y somos, reyes, gobernantes, sabios, intelectuales, empleados,
humildes, o ignorantes, en la realidad de
origen imaginario. En la realidad social imaginamos la tecnología y en la realidad
natural la construimos. Los seres humanos
hemos intuido desde siempre que tales realidades existen, sin embargo no hemos
sabido explicar el porqué ni el cómo. La
historia de la filosofía es la historia de la búsqueda de respuestas a estas dudas.
Tratar de hallar el origen de una facultad a partir del uso de ella misma, es una
apuesta complicada. Sobre todo si la
respuesta no se busca donde corresponde, que es en el ámbito de nuestra biología, de
nuestra existencia en el mundo real.
Para el común de las personas, la facultad de imaginar o pensar es tan extraordinaria,
que su origen intuitivamente lo
vinculan con fenómenos extraordinarios, sean del carácter que sean. (existe cierta
negación de principio a tratar de buscar y
encontrar el origen de nuestras facultades en nuestra propia biología, parece que eso
no corresponde a las expectativas
[imaginación] de la mayoría de las personas)
Ahora bien, los problemas existenciales humanos comienzan cuando tratamos de
establecer relaciones entre éstas dos
realidades. Las creaciones imaginarias humanas no tienen ninguna equivalencia,
explicación ni verdad en la naturaleza,
simplemente no existen en los términos que los humanos las hemos definido (un
automóvil es solo un arreglo, o desarreglo, de
moléculas de diferentes materiales). Las relaciones humanas obedecen a leyes
naturales y son demostrables sólo hasta el nivel
de funcionamiento de nuestros instintos y de los procesos biológicos implícitos.
Nuestra conducta animal es predecible mientras respondamos a nuestros instintos,
cuando comencemos a utilizar la información
aprendida, obtenida por medio del instinto de aprender, para generar conductas
individuales se perderá toda posibilidad de
predecir acciones futuras. Puesto que lo que es posible construir con nuestros
recuerdos (“información”) y la capacidad de
utilizarlos (imaginar), dependerá de cada persona y de su constitución biológica
particular.
En general todo lo que imaginemos y construyamos responderá a nuestra propia
invención sin más reglas ni leyes que las que
nosotros mismos inventemos, las cuales sólo tendrán validez para los individuos de
nuestra especie, y eso, siempre y cuando
decidamos aceptarlas. Ninguna conducta o comportamiento, que no sea instintivo,
tendrá explicación, justificación o será
verdadero en el mundo natural. Así como no existe la democracia ni el estado de
derecho en la naturaleza, tampoco existen ni
tienen fundamento, ninguna otra forma de organización ni de relación perteneciente a
nuestro mundo de relaciones de origen
imaginario. (no hay ley natural que pueda explicar la infinita cantidad de tonterías que
hacemos los seres humanos).
Cuando se dice que las instituciones son permanentes se está diciendo una falsedad,
puesto que una institución que no existe
en la naturaleza no puede ser permanente, es una creación humana y depende de los
humanos para su existencia, tampoco depende
de los ideales de sus fundadores desaparecidos, puesto que sus administradores serán
los humanos vivos y serán ellos quienes
guíen las acciones institucionales presentes y futuras. Cualquier argumento para
sostener que la institución tiene vida
propia es un argumento retórico, falso, una ficción. Sin embargo la existencia de la
institución es verdadera en la medida
que quienes la mantienen aseguran que existe. Su existencia es real en el mundo de las
creaciones humanas, lo falso es el
argumento que trata de explicarla más allá de su existencia en ese plano. (la existencia
de cualquier institución humana
comienza con la declaración verbal que la funda de hecho, y la creencia de las partes
de que es cierto, no hay más )
Las organizaciones religiosas son instituciones reales en el mundo imaginario de los
seres humanos, sin embargo los
argumentos que la justifican se basan en la premisa de la existencia de dios, un “ser”
cuya característica principal es la de
existir más allá de la realidad social, sin embargo tal premisa no puede ser probada en
la realidad natural, luego el
argumento es ficticio, falso. Sin embargo eso no significa que no goce de buena salud
en la realidad imaginaria, en ella es
un “ser” muy importante para muchos seres humanos, lo falso es únicamente el
argumento de su existencia fuera del mundo
social.
Una prueba de que justamente la realidad social es imaginaria, es que no requiere de
comprobaciones para existir. Las
religiones no necesitan tener pruebas de la existencia de sus dioses ni de ninguna de
sus afirmaciones para llevar a cabo sus
objetivos sociales, porque basta que las personas lo imaginen, lo crean, para que
funcionen. Por el contrario cualquier
construcción en el mundo real deberá cumplir con las leyes naturales para funcionar.
Cuando los niños juegan con objetos del
mundo real atribuyéndoles funciones imaginarias, no esperan que ellas se hagan reales
(demasiadas veces los adultos si).
Un último ejemplo: La patria existe en el mundo imaginario de los seres humanos. Si
fundamos su constitución en antecedentes
de carácter épico históricos, esos argumentos podrán ser verdaderos, puesto que
tendremos registros históricos que nos
demuestren que así es (argumentos dentro de la realidad social). Sin embargo, si
queremos argumentar que nuestra patria se
origina en nuestro mejor derecho divino, entonces nuestra razón será falsa puesto que
no es posible probar, primero, que la
divinidad existe más allá de la realidad social, luego, que de existir, (si de algún modo
fuese posible) tenga los poderes
que se afirman, y por último que efectivamente intercedió en nuestro favor. Sin
embargo, una vez más es posible comprobar que
no es necesaria una demostración para que la gente crea como le convenga. En la
realidad social los derechos se obtienen y se
hacen valer por la fuerza.
Lo maravilloso de ser un ser humano es que cualquiera puede inventarse su mundo
propio, ya sea individual o colectivo, chico
o grande. Puesto que ni siquiera los argumentos falsos, serán un impedimento para
hacerlo. Después de todo hay innumerables
personas que afirman tener poderes que les permiten contradecir las leyes naturales y
encuentran público suficiente para que
les crean y los mantengan. (lo mismo ocurre con los políticos)
Los seres humanos somos los creadores de la realidad en que vivimos (unos más
creadores que otros) y ésta no tiene nada que
ver con las leyes de la realidad natural, a menos que tratemos de construir algo con
materiales de esa realidad, porque ahí
si tenemos que respetar todas las reglas naturales si queremos tener éxito.
Toda explicación que justifique conductas humanas podrá ser verdadera si las causas
se originan en la realidad social o
imaginaria. El arte, la política, los deportes, la entretención, etc. son actividades
propias de los seres humanos que se
fundamentan en la existencia de su propio interés dentro de la realidad social, no
necesitan apelar a la existencia de leyes
naturales para justificarlas. Aún así algunas de ellas podrían estar motivadas por
situaciones estimulantes para las cuales
hay respuestas que contienen elementos instintivos. Quizás si la actividad que más nos
aleja de la realidad natural sea la
actividad intelectual (todo argumento intelectual es imaginario), aunque a su vez y
paradojalmente sea la actividad más
cercana a nuestra condición animal, puesto que ella es fruto del uso intensivo de
nuestra mayor especialización instintiva,
la de aprender. (sería difícil encontrar una reacción instintiva distinta a la de aprender
(saber), que pudiera motivarnos a
leer un libro)
La capacidad de creer de los seres humanos no tiene limite, pensar que las religiosas
son su máxima expresión es un acto de
verdadera humildad. Los seres humanos en nuestro afán por constituirnos en criaturas
realmente especiales dentro de la
comunidad de lo vivo hemos ido construyendo durante siglos lo que hemos llamado
“conducta civilizada” que no es más que el
acto de renegar de nuestras conductas instintivas, aquellas que le atribuimos a los
otros animales y que nos parecen muy poco
decorosas para nosotros. En este largo y difícil proceso de reinventarnos hemos
ideado la racionalidad, que por supuesto es
otra característica imaginaria sin existencia en la realidad del mundo natural, sin
embargo lo curioso es que tal civilidad y
racionalidad se supone que se alcanzan cuando logramos reemplazar conductas
instintivas por conductas aprendidas, pero
resulta que el aprendizaje es una capacidad instintiva. En consecuencia, pretendemos
ser menos animales (más civilizados)
especializándonos cada vez más en nuestra principal conducta animal, el aprendizaje.
La capacidad de imaginar nos permite la construcción de realidades sociales que como
no se pueden comprobar, simplemente
existen hasta que son cambiadas por otras más funcionales a los nuevos proyectos
imaginativos humanos, dependerán de los
juegos de poder cuales sobrevivan y cuales no, y no de su compatibilidad con leyes
naturales.
Hasta aquí hemos visto que lo ficticio, lo falso, dentro de la realidad social, son los
argumentos que pretenden dar
verosimilitud en el mundo real a una creencia que se origina en la realidad social,
imaginaria. Cuando una persona afirma que
puede volar (por sus propios medios), lo falso es que vuele, no que lo crea. Todas las
creencias son verdaderas en el mundo
imaginario. Pero aún así las creencias para ser aceptadas deben respetar las leyes
imaginarias de la sociedad en que se
expresa. Por ejemplo, los fundamentos religiosos de cristianos y musulmanes son
iguales de imaginarios, sin embargo eso no
los iguala ante ellos mismos. Llegado el caso, cada uno de ellos matará si es preciso
por defender su particular creencia. El
mundo imaginario es mucho más peligroso e incluso complejo que el real. Los
argumentos de las creencias aunque no sean
válidos en el mundo natural deben guardar coherencia con las creencias sociales más
aceptadas por la comunidad. Otro ejemplo
de ello es el que da más crédito a la visión de la virgen por parte de un religioso que a
la de un fantasma por parte de un
niño. Es muy posible que al contrario de lo que se suele afirmar, la capacidad de
imaginar de un adulto sea muchas veces
superior que la de los niños, después de todo cuentan con más recuerdos para
elaborar los nuevos.
En la realidad imaginaria, lo que no es cierto, incluso lo que es mentira, forma parte
de su esencia, puesto que en
definitiva su construcción comienza con la interpretación parcial de la realidad natural,
nunca con su conocimiento cabal, ni
con la certeza absoluta. Es justamente la ignorancia, la ausencia de respuestas, de
conocimiento, lo que nos permite buscar,
explorar, y suponer cómo es que pueden ser las cosas en la realidad natural y en la
social. Ésta suposición es la que nos
lleva a imaginar, a inventar relaciones y soluciones que no sabemos si son o no reales,
y ni siquiera, hasta donde podrían
serlo. El no saber, el estar equivocado, será consustancial a la acción misma de
imaginar. De lo contrario el aprendizaje no
existiría.
Es obvio que quienes deben aprender son los que no saben. En la naturaleza, los que
saben son quienes tienen respuestas
instintivas, que en todo caso es un saber distinto al que se obtiene con el aprendizaje.
Los que no saben tienen que aprender
a encontrar las respuestas por ellos mismos. Entonces la cantidad de aprendizaje
requerido por una especie dependerá de
cuanta información instintiva tengan, y de cuan útil sea para su supervivencia.
Ahora bien, la capacidad de aprender y de imaginar nos puede llevar a presumir la
existencia de relaciones entre los
distintos objetos y fenómenos de la realidad natural, y al igual que lo hacemos
respecto de la realidad social inventaremos
relaciones (hipótesis) que trataremos de demostrar. Lo interesante es que estas
hipótesis, a diferencia de lo que ocurre con
las relaciones sociales, si se pueden demostrar. Es más, requieren que sean
demostrables para poder sacar de ellas
conclusiones que podamos utilizar.
Así pues inventamos la ciencia, que es el intento sistemático por descubrir las
interacciones entre los distintos componentes
del mundo natural. La ciencia cumple su propósito cuando formula leyes que explican
el funcionamiento de esas relaciones.
Estas leyes deben poder predecir el comportamiento de los fenómenos analizados para
que sus enunciados sean ciertos,
verdaderos. Una de las gracias de los fenómenos naturales es que son cíclicos,
estables, permanentes, aún en sus variaciones
hay regularidad, hasta lo aleatorio es regular dentro de cierto contexto.
En este caso tanto la observación como la comprobación se dan en el mundo natural,
sólo la hipótesis pertenece al mundo
imaginario, puesto que no puede ser de otra forma, no hay hipótesis si no hay quien la
imagine, la invente, y esto es posible
sólo en el contexto de nuestra realidad social o imaginaria. Tal vez existan otras
especies que tengan sus propias realidades
imaginarias, sin embargo no las hemos encontrado aún, apenas estamos descubriendo
que vivimos en una.
Si no podemos encontrar regularidad en los fenómenos que observamos, ¿cómo
podríamos hacer hipótesis?, ¿cómo suponer una
causa y una consecuencia?, ¿cómo establecer la relación?.
Las ciencias sociales basan la premisa de sus postulados en que algunas regularidades
deben tener las conductas de los seres
humanos, después de todo, somos individuos de una misma especie, algo tendremos
en común, ¿qué tan distintas pueden ser las
conductas entre unos y otros?. Sin embargo las predicciones de las ciencias sociales
son muy limitadas, apenas generalidades,
¿por qué? Una respuesta obvia es porque somos imprevisibles y solemos hacer cosas
inesperadas, ¿y por qué podríamos ser tan
imprevisibles?
Hemos explicado largamente que la mayor parte de las conductas humanas, están
basadas en sus creencias ( las otras son
producto de otros instintos) y que ellas no son “lógicas” o “racionales” (lo correcto
sería decir que no obedecen a ninguna
ley natural, puesto que lo lógico o racional tampoco corresponde a leyes o reglas
naturales). No es posible prever o predecir
las creencias que adoptará un individuo particular ni mucho menos como lo afectara
en sus conductas. Las ciencias sociales en
el mejor de los casos podrán establecer regularidades entre pequeños segmentos de la
población cuyas creencias y conductas
sean parecidas una vez que se hayan producido, no antes. Sin embargo ello tampoco
es suficiente, puesto que la permanencia en
el tiempo del grupo y sus características tampoco son predecibles, lo mismo se forma
uno nuevo que desaparece uno antiguo.
Las relaciones sociales son esencialmente dinámicas y variables. El objeto de estudio
de las ciencias sociales es variable
dentro de un abanico muy grande de posibilidades. (es muy posible que sean las
conductas infantiles las más predecibles, pues
los niños no viven de acuerdo a sus creencias, las cuales recién están formando)
En resumen cualquier regla sociológica podrá ser válida para el momento y el
conjunto de la población estudiado, lo demás
será sólo especulación. La capacidad de la sociología es mayor para explicar lo que ya
pasó, que para predecir lo que va a
ocurrir. No puede ser de otro modo.
Para finalizar hay que puntualizar que cualquier hipótesis que no tenga como
demostrase en la realidad natural no tendrá
validez en ella. Por el contrario una hipótesis generada en las relaciones de la realidad
social podrá ser válida en esa
realidad mientras las condiciones que le dieron origen se mantengan, es decir, aún
cuando se produzca regularidad en la
realidad social, ella siempre será temporal.
2.- ASTROLÓGICA INFANTA
ARP-SAPC
El domingo 29 de abril de 2007 nacía Sofía, hija de los Príncipes de Asturias. EFE
distribuyó una "noticia" sobre el signo
zodiacal de la neonata y sobre el carácter de los que comparten signo, además de un
buen conjunto de barbaridades. No es la
primera vez, pues se hizo lo mismo en noviembre de 2005, con el nacimiento de
Leonor. La noticia, evidentemente, ha sido
reproducida en diferentes medios, lo que dice mucho del nivel de profesionalidad de
estos medios. Desde ARP-SAPC, como ya
hicimos entonces, nos hemos dirigido a los responsables de la publicación de esta
historia, con la esperanza de que alguna
vez tengan en cuenta que el signo astrológico no es ni una característica importante
de un personaje ni mucho menos debe ser
objeto de una noticia... Nos tememos, claro, que la recomendación caiga nuevamente
en saco roto.
Aquí la carta enviada:
Sr. Director,
Sucedió hace año y medio, con el nacimiento de la primogénita de los Príncipes de
España, y se ha repetido ahora con la
segunda hija. Entre las noticias que sirve EFE del acontecimiento, una se dedica a
"analizar" astrológicamente a los nacidos
en las mismas fechas que Sofía, los Tauro.
Y uno se vuelve a preguntar, como hice en aquella ocasión, si el asunto del signo
astrológico es, en opinión de EFE,
constitutivo de una noticia. ¿Significa que desde esta agencia se piensa que el dato de
ser Tauro o cualquier otro signo
zodiacal proporciona información útil o relevante sobre ninguna persona?
Tal parece, y más cuando algunos medios de comunicación nacionales han
recogido esa noticia en sus páginas (por ejemplo,
en Terra, El Comercio, el Diario del Alto Aragón, Hoy, Tribuna de Albacete...
No debería ser necesario hacer notar que la astrología, por más antigüedad que
tenga, es una práctica adivinatoria sin
base real alguna, que las afirmaciones de los horóscopos son una serie de
generalidades sin sentido. La ciencia ha
confrontado numerosas veces esta "mancia" demostrando su falsedad, su absurdo
teórico y dejando en evidencia que, como en
tantos otros "timos", perdura una práctica simplemente porque la gente repite las
consignas sin cuestionar su veracidad, y
porque los clientes potenciales desean ver satisfecha su inquietud ante el futuro o ante
la propia naturaleza humana,
proporcionándoles la astrología un bálsamo sólo apto para crédulos o ignorantes.
Una y otra vez se repite, en los medios de comunicación, no ya la habitual errata de
tomar astrología por astronomía,
sino la verdaderamente incomprensible necesidad de algunos periodistas de incluir el
signo zodiacal en un perfil de un
personaje, como si ello fuera a decirnos algo que no fuera posible conocer de otra
manera. Es un recurso a la irracionalidad
de una práctica que sigue contando con mucha popularidad, pero que, sobre todo,
dice muy poco de la deontología y el buen
hacer de quien la emplea.
El que EFE persista en esta extraña interpretación de qué son datos relevantes y
noticias reales, me apena profundamente.
Como en otras ocasiones, me remito a la abundante información y bibliografía sobre
el absurdo y falsedad de la creencia
astrológica que ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico tiene en su
web (www.escepticos.org).
Considero oportuna una rectificación por parte de los responsables de EFE y la
eliminación de la noticia de sus
servidores o, en su caso, la justificación periodística de tal esotérica nota de prensa.
Atentamente,
Javier Armentia
Director Ejecutivo
ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
www.escepticos.org
3.- VAYA UN AÑO DE TIMOS
Javier Armentia Fructuoso
O un año de ¡Vaya Timo!. Porque a comienzos de mayo de 2006 se presentaba en el
Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna,
esta colección editada por Laetoli y ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento
Crítico. Tres eran entonces los primeros
títulos: sobre la Sábana Santa, sobre el creacionismo y sobre los ovnis. Y así sigue
siendo, porque aún no han salido los
(cada vez más esperados) siguientes libros. Un retraso achacable a la propia dinámica
de una colección que pretende textos
directos, provocadores para el lector, sobre temas que están por la calle, pero
normalmente presentando una visión contraria
a lo que se pretende en los vayatimos: muchos de estos temas relacionados con el
mundo del misterio, de las ciencias ocultas,
de lo paranormal (léase entre comillas) tienen una visión en los estantes de las librerías
y bibliotecas terriblemente
sesgada. Se trata de promocionar un mundo lleno de misterios sobrenaturale o
imposibles de enmarcar dentro de la ciencia, una
ciencia a la que, a menudo, se le acusa de no querer mirarlos, de cerrarse en una
visión mecanicista del mundo (eso de la
"ciencia oficial") o incluso de ser cómplice de cualquier tipo de conspiración para
ocultarlos, negarlos o desprestigiarlos.
Los vayatimos, por el contrario, dan los datos que los vendedores de misterio no
presentan ni en sus libros ni en sus
revistas ni en sus programas de radio o televisión. Los estudios que sí existen sobre
muchas de estas prácticas, y que
demuestran que son un engaño, una mistificación, un error o simplemente una idiotez
mal entendida. Además, en ellos, el
lector ve confrontada su tibieza ante esos fenómenos, o su aceptación de los mismos y
de las explicaciones anticientíficas al
uso, de manera que, si quiere, puede decidir que son simplemente timos que le hacen
perder el tiempo -en el mejor de los
casos-, el dinero -en muchos de ellos- y la salud -en algún otro, más flagrante-.
Los libros de la colección, que ya tienen un año, han permitido que en el panorama
español se cuente ahora con los textos de
escritores de aquí sobre temas que también merecen que los de aquí hablemos. Félix
Ares, Ricardo Campo y Ernesto Carmena
hicieron un trabajo sorprendente, con estilos muy diferentes, para explicar claramente
por qué creerse acríticamente esas
historias es perder el tiempo y le convierte a uno en un timado por el engaño.
Sus llamativas portadas amarillas han paseado por los estantes de una librerías donde
normalmente encontramos todo el
repertorio del misterio. Sin duda, saben a poco, y esperamos que en los próximos
meses la parapsicología, la criptozoología,
las falsas ciencias en general, el mundo de los espíritus, o las caras de Bélmez, tengan
su "vayatimo" para acompañarlos.
Desde el principio, hace ahora un año, muchos medios de comunicación recogieron la
iniciativa, y actualmente si uno quiere
hablar de ovnis, de sábanas santas o de creacionismo (incluyendo el llamado Diseño
Inteligente), ha de hacer referencia a
estos textos. Poco a poco, queremos que los vayatimos configuren una pequeña
biblioteca de apoyo a la visión crítica de este
tipo de afirmaciones. Pero, sobre todo, seguimos pensando en un público joven, que
nunca ha pensado siquiera que le podían
estar dando gato por liebre, que esas exclusivas mundiales o sorprendentes
revelaciones que nos venden los medios de
comunicación pueden ni ser tan exclusivas ni revelarnos nada más que la enorme
credulidad del público y la impunidad de quien
vive de venderlas. Como director de la colección, se que tenemos un importante
compromiso, que ahora cumple un año y que
renovamos convencidos de que hay mucho trabajo por hacer.
Por supuesto, todo esto no será posible sin el apoyo de los lectores. Y sobre todo, lo
será gracias al apoyo de ARP-Sociedad
para el Pensamiento Crítico, que lleva más de 20 años defendiendo precisamente que
hay que confrontar desde la razón, desde
el pensamiento crítico, desde la ciencia, todas esas afirmaciones tan engañadoras. Y
gracias al apoyo decidido de una joven
editorial navarra, Laetoli, que además de esta colección ha apostado por libros muy
necesarios de información y divulgación
científica en sus colecciones.
Gracias a todos.
=== DOSSIER DE PRENSA
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A. EN LA PRENSA
1.- CLONACIÓN HUMANA ¿OPORTUNIDAD O RIESGO?
Néstor Vicente Torres Darias
(Artículo publidado originalmente en el nº 31 de la revista RULL)
Clonar significa crear un organismo con la misma constitución genética de otro ya
existente. La posibilidad de clonar seres
humanos se hizo factible en 1997, cuando Ian Wilmut, del Roslin Institute (Escocia),
anunció el nacimiento de la, desde
entonces famosa, oveja Dolly (1996-2003). Enseguida se desataron las discusiones
sobre las implicaciones (éticas, religiosas,
sociales o jurídicas) de este desarrollo tecnológico. Se inició también una serie de
acontecimientos que, desde lo grotesco
(sectas religiosas que prometen la inmortalidad por la vía de la clonación) hasta lo
estrictamente científico (incluyendo
casos graves de fraude), pusieron de manifiesto que las sociedades desarrolladas
tienen ante sí una cuestión trascendental
que deben resolver.
Al hablar de clonación humana se distingue entre clonación reproductiva y
terapéutica. La primera es aquella dirigida al
nacimiento de individuos completos genéticamente iguales. El hecho de que dos
clones sean genéticamente idénticos no
significa que sean iguales. El medio ambiente, tanto natural como cultural,
determinará diferencias entre ellos. Esto quiere
decir que dos clones no tienen por qué tener el mismo coeficiente intelectual,
personalidad y carácter. Las condiciones en
las que se desarrollan pueden hacer que uno de ellos sea más inteligente que el otro.
Para que dos clones sean idénticos
deberían desarrollarse exactamente en las mismas condiciones, desde la composición
de nutrientes y hormonas en el útero
materno hasta la educación o el ambiente familiar.
Por su parte, la clonación terapéutica está limitada a la fase celular y tiene como
principal finalidad la obtención de las
denominadas células madres, capaces de reproducirse indefinidamente y de
diferenciarse a cualquier tipo de tejido (piel,
neuronas, músculo, etc.), los cuales podrían utilizarse para tratar una gran variedad de
enfermedades.
El método de clonación, la transferencia nuclear, es conceptualmente simple pero
técnicamente complejo. Consiste en sustituir
el núcleo de un óvulo por el de otra célula y provocar el desarrollo del embrión. En
las células que donan el núcleo están
activos los genes necesarios para la función que realizan (piel, músculo, etc.), por lo
que se requiere ‘reprogramarlas’ para
la función de embrión. Paralelamente se le extrae el núcleo a un óvulo y
posteriormente se le inserta el núcleo de la célula
donadora.
Al conjunto así obtenido se le somete entonces a una débil descarga eléctrica que
inicia la formación del embrión. Hasta aquí
los pasos seguidos son comunes a la clonación reproductiva y terapéutica. En la
clonación reproductiva el siguiente paso es
la implantación en el útero de una madre receptiva del embrión hasta el nacimiento del
nuevo individuo, mientras que en la
terapéutica se desarrolla el embrión hasta que se transforma en blastocito (conjunto de
100 a 200 células) que contiene en su
interior las células madre utilizables.
La clonación terapéutica cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría de la comunidad
científica y es la que menos rechazo
social produce. Sin duda servirá para avanzar en el conocimiento sobre la expresión
genética y la diferenciación celular, así
como para el desarrollo de tratamientos de numerosas enfermedades.
La clonación reproductiva tiene sin embargo muchos menos defensores, hasta el
punto de que la mayor parte de los países de
nuestro entorno ha desarrollado legislaciones que prohíben la clonación reproductiva.
A favor están aquellos que esgrimen
razones de índole personal (expresión de la libertad reproductiva), pero en contra se
alinean otras: el elevado riesgo de
fracasos y de seres humanos defectuosos; la clonación humana pasaría a convertirse
en un acto de consumo con un mercado de
genoma; la vulneración de los derechos del recién nacido; el riesgo de que los clones
lleguen a ser considerados ciudadanos
de segunda clase o de ser engendrados con la única finalidad de servir de proveedores
de órganos.
En este debate todos tenemos derecho a intervenir, pero un debate sólido requiere
conocimiento e información. En un momento
en el que la universidad re-piensa colectivamente cuál es su papel en la sociedad del
siglo XXI, el debate sobre la clonación
humana sirve para llamar la atención sobre una función social de ésta, que, como
servicio público de educación superior,
tiene asignada: la divulgación de la ciencia, de las oportunidades y riesgos que
conlleva y de sus implicaciones en ámbitos
que se sitúan más allá de los estrictamente tecnológicos como son los de la ética, la
religión, la economía o la
jurisprudencia. Se contribuye así a minimizar los riesgos de manipulación a los que,
por motivos religiosos, ideológicos o
económicos estaremos expuestos y en definitiva al desarrollo armónico de nuestra
sociedad y a la calidad de vida de sus
ciudadanos.
URL: http://www.ull.es/gabprensa/rull/Rull31/difusion_de_la_ciencia.htm
2.- FRENAR EL CAMBIO CLIMÁTICO ES POSIBLE Y MÁS BARATO QUE
RENUNCIAR A LA ACCIÓN
Araceli Acosta
(Artículo publicado originalmente en el diario ABC)
Actuar desde hoy mismo, porque tenemos las tecnologías adecuadas para reducir las
emisiones de gases contaminantes a la
atmósfera. Es la idea que se desprende del tercer informe del Panel
Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, en sus
siglas en inglés), que ayer se presentó en Bangkok después de una sesión nocturna
maratoniana para contentar a todas las
delegaciones de 150 países presentes en esta cita. Y es que el mensaje para ellos es
claro: la pelota está ahora en el tejado
de los gobiernos, y el retraso en la puesta en marcha de medidas ya no será aceptado.
A esto se refirió durante la presentación del informe Rajendra Pachauri, presidente del
IPCC: «En una democracia, en último
lugar serán los ciudadanos los que presionen para el cambio y las iniciativas». La
pelota la recogía el comisario europeo de
Medio Ambiente, Stavros Dimas: «Ya no hay excusa para esperar».
Hay un «alto grado de acuerdo»
Y es que «con las medidas actuales de mitigación y las prácticas asociadas de
desarrollo sostenible, las emisiones globales
de gases de efecto invernadero continuarán creciendo en las próximas décadas», dice
el informe. Una situación en torno a la
que hay un «alto grado de acuerdo» y «mucha evidencia», según la terminología
usada en el documento por el IPCC. Esto se
traduciría en un aumento de emisiones de entre 9,7 gigatoneladas de CO2 equivalente
(los seis gases de efecto invernadero
medidos en unidades de dióxido de carbono) y 36,7 gigatoneladas, en 2030 sobre
1990.
Contando sólo el CO2 procedente de las actividades energéticas, el crecimiento hasta
2030 lo aglutinarán los países en
desarrollo (entre dos tercios y tres cuartos). Eso sí, sus emisiones per cápita (2,8-5,1
toneladas de CO2 por habitante)
seguirán siendo más bajas que las de los desarrollados (9,6-15,1).
Esta matización ha sido clave para que los países en desarrollo, que en esta reunión
han vuelto a sacar a relucir la
responsabilidad histórica de las naciones industrializadas en el problema de la
contaminación, encabezados por China y la
India, apoyaran este texto, pues tener en cuenta las emisiones per cápita y por unidad
de PIB es la única forma de que estos
países pudieran aceptar compromisos de reducción futuros en la revisión del
protocolo de Kioto. Hay que tener en cuenta que
China es el segundo emisor mundial, tras Estados Unidos, pero pronto puede ser el
primero.
La escasez de medidas de mitigación ya ha llevado a que, entre 1970 y 2004, las
emisiones se hayan incrementado en un 70%,
desde 28,7 gigatoneladas de CO2 equivalente a 49. Por tanto, es necesario poner en
marcha todas las medidas para estabilizar
la concentración de CO2 en la atmósfera.
Costes y beneficios
Los costes han sido calculados por el IPCC, y pasan por ejemplo por un 3% del PIB
mundial en 2030 si se quieren mantener los
niveles de CO2 en 445 partes por millón (ahora es de 430), lo que supondría empezar
a reducir las emisiones en 2015 para
alcanzar una disminución de un 50-85% en 2050 sobre el año 2000 y lograr no
superar así los 2 grados de aumento de
temperatura con respecto a la etapa preindustrial; y de un 0,2 a un 2,5% del PIB si esa
estabilización es de 535-590 partes
por millón, lo que elevaría la temperatura entre 2,8 y 3,2 grados, más acorde con la
mejor estimación del primer informe del
IPCC, que situaba el aumento de temperatura para final de siglo en 3 grados.
«Son costes relativamente moderados», afirmó Pachauri. Lo que está claro es que a
tenor de los informes anteriores, que
presentaban un panorama desolador de sequías, olas de calor, inundaciones..., será
más caro no hacer nada. Además, los
beneficios para la salud a corto plazo originados por la reducción de la contaminación
del aire, como resultado de la
reducción de emisiones, pueden ser sustanciales y compensarían buena parte de los
costes de mitigación. La inclusión de otros
beneficios distintos, como el aumento de la seguridad energética y del empleo, puede
reducir más los costes.
El informe identifica claramente las medidas para luchar contra el cambio climático.
Suministro de energía. Es uno de los capítulos más importantes, puesto que las
emisiones por su uso pueden aumentar entre un
45 y un 100% hasta 2030. Las soluciones que plantea el IPCC pasan por una menor
dependencia del carbón en favor del gas
natural; la eficiencia energética, las energías renovables (hidroeléctrica, solar, eólica,
geotermal y bioenergía) como
recursos mitigadores que ya están disponibles. Asimismo, sugiere que la energía
nuclear puede jugar un papel a corto y medio
plazo, pronosticándole un 18% del suministro eléctrico en 2030, si bien advierte de
que existen incertidumbres sobre la
seguridad, la proliferación de armas y los residuos. En cuanto a la captura y
almacenamiento de CO2, reconoce que puede jugar
un papel importante antes de 2030.
Transporte. En este sector, que es la fuente de gases de efecto invernadero que más
rápidamente aumenta, destaca como opción
la fabricación de los vehículos híbridos, que ya están en el mercado; mayores
impuestos para los aceites derivados de
fósiles; los incentivos para la mejora de los sistemas de transporte público, y el empleo
de medios de transporte no
motorizados, como la bicicleta. También considera importante el papel de los
biocombustibles. En cuanto a la aviación,
reconoce la dificultad de rebajar sus emisiones, pues además de tecnología y gestión
del tráfico aéreo es necesario que
reduzca otros impactos que no tienen que ver con el CO2.
Vivienda. Apuesta por un sector de la construcción ecológico, con normas más
severas y viviendas con sistemas de calefacción
y climatización más limpios. Así se podrían evitar el 30% de las emisiones de dióxido
de carbono producidas por el sector
antes de 2020. Además, y por primera vez en un informe de estas características, se
reconoce que pequeños cambios en nuestro
estilo de vida son importantes para frenar el calentamiento.
Industria. El IPCC identifica medidas como la imposición de nuevos controles a los
contaminantes, incluidos el metano y el
óxido nitroso, y a los productos químicos que también contribuyen al efecto
invernadero. El documento pide reducir las
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