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EL ESCÉPTICO DIGITAL
Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
http://digital.el-esceptico.org/
© 2000-2007 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
http://www.arp-sapc.org/
Edición 2007 - Número 6 (205) - 2 de junio de 2007
=== SUMARIO
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EDITORIAL
ARTÍCULOS
1.- REALIDADES DE LA CIENCIA Y BIEN COMÚN
Mariana Espinosa Aldama
2.- LA UTILIDAD DEL PENSAMIENTO CRÍTICO Y DEL ESCEPTICISMO
Pablo Gamborino Ubilla
3.- HOMEOPATÍA UNIVERSITARIA
Félix Ares de Blas
Javier Armentia Fructuoso
DOSSIER DE PRENSA
A. EN LA PRENSA
1.- LOS ANCESTROS DEL HOMBRE EMPEZARON A CAMINAR PRIMERO
SOBRE LOS ÁRBOLES
Rosa M. Tristán
2.- EL "DOCTOR MUERTE" SALE DE PRISIÓN
3.- EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL NO SUSPENDE LA NORMATIVA
SOBRE EL CORDÓN UMBILICAL
4.- EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA ESCASEZ DE AYUDAS CONDENAN A 200
MILLONES DE SUBSAHARIANOS
Daniel Millet
5.- EL OPORTUNISTA GIRO DE BUSH
Tatiana López
B. BITÁCORA DE BITÁCORAS
1.- ARMENTIA Y LA HOMEOPATÍA
Javier Armentia Fructuoso
2.- LA FALTA DE ESCEPTICISMO
Ismael Pérez Fernández
3.- EL TIEMPO EN TURULATILANDIA: BERRINCHES TORMENTOSOS
CONTINUADOS
Mauricio-José Schwartz
C. MUNDO UNIVERSITARIO
1.- INGENIEROS DE SALUD: DEL CHIP TERAPÉUTICO A LA CIRUGÍA DE
MÁXIMA PRECISIÓN
2.- LA INFLUENCIA DE LAS MATEMÁTICAS EN LA INGENIERÍA Y LA
ARQUITECTURA
3.- UN ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD POMPEU FABRA REVELA QUE LA
COCAÍNA ALTERA LA ESTRUCTURA DE LAS NEURONAS DE LA
CORTEZA
CEREBRAL
4.- LA UNIVERSIDAD RAMÓN LLUL ENTREGA LOS PREMIOS RAMÓN
LLUL A TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN DE BACHILLERATO 2007
5.- LA UNIVERSIDAD IMPULSA EL ESTUDIO DEL PARKINSON CON LA
CREACIÓN DE UN VISOR ANATÓMICO
BUZÓN DEL LECTOR
ENLACES
=== EDITORIAL
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Con la llegada del verano, los cursos universitarios estivales, cada vez más numerosos
y variopintos, abren su período de
matrícula. Se trata de inmejorables oportunidades para ampliar conocimientos,
complementar los que ya se tienen y, en
definitiva, ponerse al día de lo que se cuece en diversos campos. Desgraciadamente,
entre tanta oferta se cuela siempre algún
invitado no deseado: es desgraciadamente habitual encontrar propuestas dedicadas a
la promoción (porque de otra cosa no se
trata) de pseudomedicinas, parapsicologías y mancias varias. Cada engendro de
semejante pelaje que aparece bajo el paraguas
de una institución universitaria, se convierte en un estandarte; cada invitación que se
hace a un habitual del mundillo
magufo, en una victoria. Poco importa que se les invite para que exista una
confrontación o debate de ideas (cosa que brilla
por su ausencia en los foros de su gremio). Un buen ejemplo de todo esto, ha sido el
revuelo armado en torno al homenaje que,
dentro de las instalaciones de la Universidad Carlos III de Madrid, se ha querido hacer
a la memoria de Fernando Jiménez del
Oso. No importa que fuera con su auspicio o simplemente como cesión de un local:
para los seguidores de quien fuera el rostro
del misterio durante la transición (y el autor de sonoras meteduras de pata como lo de
Ummo o el plagio a un docudrama), la
institución madrileña habrá rendido homenaje al mítico vendedor de humo
paranormal.
=== ARTÍCULOS
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1.- REALIDADES DE LA CIENCIA Y BIEN COMÚN
Mariana Espinosa Aldama
/Este texto, inspirado en la lectura de la antología Todo por saber y la experiencia de
su autora durante el Diplomado en
Divulgación de la Ciencia de la UNAM, muestra que la labor de comunicar la ciencia
al público de un país como el nuestro es
una cuestión más compleja de lo que parece./
Mi vecino del 3 es un ingeniero sin especialización de unos 58 años. Desde hace
mucho se quedó sin trabajo y para mantener a
su familia realiza todo tipo de arreglos: plomería, albañilería y pintura. En varias
ocasiones me ha ajustado el automóvil,
la bomba del agua y el interfón. Según cuenta Óscar, su padre le enseñó a hacer todo
tipo de arreglos: “uno debería saber
cómo resolver sus problemas diarios, sus necesidades básicas; y no necesitar de
mecánicos, plomeros ni electricistas”.
La realidad de Óscar contrasta mucho con la de muchos especialistas que conozco, en
especial con la de mi vecino de oficina,
Xavier, un joven cosmólogo que no sabe nada de arreglos que no sean atómicos; no
cambia un fusible o un empaque, aunque
curiosamente dice ser muy bueno cambiando llantas ponchadas. A Xavier le paga el
pueblo por sus investigaciones y por dar
clases; pero sobre todo, por vivir en un mundo de ensoñaciones fantásticas como los
hoyos negros: estas singularidades del
universo construidas a partir de conjeturas razonadas, y que podrían funcionar como
túneles en el espacio-tiempo pero de cuyo
interior en realidad no se sabe nada.
El cosmólogo vive entre los límites de la ciencia y la fantasía, tratando de expandir el
círculo del conocimiento; sueña con
colisiones de masas supercompactas, con materia indetectable y fuerzas oscuras. Por
lo mismo, el contacto entre el trabajo de
Xavier y la realidad cotidiana podría decirse que es nulo, y sus conocimientos de física
no le son útiles para arreglar un
desperfecto casero. En un país en que el desempleo y la pobreza abundan, parece
contradictorio que sea él quien recibe apoyo
del gobierno y no Óscar.
Hablar sobre quién, cómo y por qué debe recibir apoyos del gobierno es hablar, por
un lado, de modelos económicos y
políticos; por el otro, de las necesidades y consecuencias de divulgar la ciencia de
frontera. Actualmente vivimos en un
estado capitalista neoliberal, en donde prevalece la ley de la selva para quienes, como
Óscar, no lograron entrar bajo el
cobijo de instituciones de un antiguo régimen más protector.
Es claro que nuestro país no puede funcionar en un régimen selvático, pues son
demasiados los que no sobreviven; que es
urgente un cambio a un régimen más equitativo. Pero ¿será correcta la dirección que
Harald Fritzsch propone en su ensayo “El
universo de la mente” (incluido en la antología Todo por saber, de Nemesio Chávez,
DGDC-UNAM, 1999) cuando dice que “Los
especialistas científicos que no puedan convencer al público de la importancia de su
trabajo no merecen el apoyo público ni
privado para esos trabajos”?
Fritzsch cuestiona el propósito que lleva la expansión del conocimiento científico y
tecnológico, al parecer infinitos como
la mente. ¿Con qué fin han de avanzar la ciencia y la tecnología? ¿Y con qué fin ha de
conocer la gente estos avances?
Para la sociedad, el trabajo de científicos y técnicos debiera estar dirigido a resolver
los problemas que afectan el
bienestar común; problemas sobre energéticos renovables, de contaminación
ambiental, de salud, etcétera. Para el gobierno,
apoyar y encausar estas investigaciones debiera ser primordial e imperativo; sin
embargo las fuerzas eco-nómicas que
controlan el dinero (banqueros, petroleros, etcétera) hacen todo lo posible por
exprimir a los pueblos subdesarrollados antes
de que estalle una nueva revolución cuando el petróleo y el agua se acaben, o antes tal
vez.
Curiosamente, en caso de guerra, de que el sistema se caiga, de mis dos vecinos quien
se encontraría mejor adaptado para
sobrevivir sería Óscar. Sus conocimientos generales, de amateur, podría decirse, le
son suficientes para resolver problemas
reales. Xavier, en cambio, difícilmente encontraría quién apoyara sus ensoñaciones
cuánticas.
Para el individuo y la sociedad, la ciencia de frontera es tan frágil como el arte; es
reflejo de la cultura social, del
bienestar social y cuna de los saltos paradigmáticos... pero es en las investigaciones de
frontera, las reacciones nucleares,
las antipartículas, la química orgánica y la genética donde podrían encontrarse
soluciones a los problemas que el mismo
avance tecnológico, el supuesto progreso, ha ocasionado. Por lo mismo esta actividad
debiera ser protegida por el sistema.
Más aún: si viviéramos en un sistema ideal, equitativo, justo, donde la felicidad de los
individuos radica en la libertad de
elegir, entonces un “arte” como el de Xavier debería ser apoyado, impulsado y
protegido; libre de todo fin específico.
Un cambio en el sistema económico y político también incluiría un cambio en la
filosofía de vida y del concepto de felicidad,
y una reevaluación del rumbo que deben llevar el desarrollo tecnológico y la cultura
científica. Habría que cuestionarse si
el hecho de poseer un automóvil hace más o menos felices a los individuos que el
haber poseído un caballo. Si la gasolina, el
pago de tenencia, de verificación y de seguros son más económicos que la paja y la
alfalfa. Si meterse debajo de un grasiento
motor es menos engorroso que una visita al veterinario, si el olor a gasolina es
preferible al del estiércol (magnífico
abono, por cierto). Más aún: si aspirar los asientos de alfombra sintética remplaza el
placer de cepillar cariñosamente a un
compañero de viaje.
Habría que cuestionarse si el progreso trae realmente consigo la felicidad o solamente
nos crea más necesidades. La
felicidad, en este caso, es cuestión por un lado de libertad de elección, pues conozco
varios personajes masculinos que
preferirían mil veces un BMW convertible, pero también de bien común. El supuesto
progreso nos ha alejado de la naturaleza
misma y nos tiene rodeados de objetos artificiales. Como comenta Aharon Katzir-
Katchalsky en su ensayo “Ciencia, ética y
reduccionismo” (también incluido en /Todo por saber/), con palabras de Durkheim:
“El advenimiento de la tecnología científica
transformó al hombre en dueño de la naturaleza, pero en el proceso perdió interés en
la vida misma, y la nueva destreza sólo
aumentó su inseguridad y frustración”.
Es aquí donde encontramos dos visiones: la primera argumenta que el mundo real es
aquel en que nos ha tocado vivir: de
automóviles, supercomputadoras y naves espaciales, de cuántica y relatividad, de
celulares y crédito. Un mundo donde las
luces de la ciudad y no las estrellas son la fuente de inspiración de poetas y de
enamorados. ¿Es este nuevo mundo real el
que hay que conocer y cuya ciencia se debe divulgar?
Sin embargo, éste es un mundo, por un lado, ajeno a millones que no tienen agua ni
cobijo, y a quienes los cuarks los tienen
muy sin cuidado; y por el otro, es un mundo transitorio y despersonalizado que ha
atentado contra el equilibrio ecológico y
mantiene a la sociedad en un acelere estresante.
El estado tecnológico actual debe ser necesariamente transitorio, pues es totalmente
burdo, torpe, contaminante y artificial.
El progreso tecnológico no debiera separar al hombre del mundo natural, mucho
menos desaparecerlo. Sobrevenir el estado de
inconexión con la realidad, salirse de la/ matrix/, del estado de impavidez, de la apatía
y de la manipulación mediática y
seudocientífica, implica mantener el contacto directo con la naturaleza y con la
realidad de nuestra sociedad. Implica
impulsar fuertemente el desarrollo científico y tecnológico hacia un estado de
comunión.
La segunda visión es más localista, y aboga en favor del conocimiento profundo sobre
aquello que nos rodea, conocimiento que
nos mantiene en contacto directo con la realidad. ¿Es acaso el conocimiento de Xavier
tan abstracto y remoto que lo mantiene
alejado de la realidad? Su tema de estudio es tan real como lo es una novela para un
escritor o un juego de princesas para
una niña pequeña. Pero la física de partículas no existe para quien no vive inmerso en
esa realidad. Divulgar ciencia de
frontera a quien se encuentra totalmente ajeno a esa realidad difícilmente tendrá un
efecto más profundo que el de leer una
buena novela de ciencia ficción.
Óscar y Xavier viven distintas realidades a través de un contacto distinto con la
ciencia; sin embargo, insistir en que Óscar
entienda las ensoñaciones físicamente fundamentadas de Xavier probablemente no
ocasione más que la acumulación de datos
inservibles que se transformarán en mitología falseada. No es de extrañar que la gente
ajena al estudio de la ciencia hable
de la energía y la mecánica cuántica de manera, ya no laxa, sino profundamente
errónea.
En los últimos 20 años estos términos se han introducido en el léxico vulgar y son
centro de discusiones y prácticas
seudocientíficas.
La mala comunicación de la ciencia tiene consecuencias contraproducentes tanto en
los aspectos culturales como en los
sociales, en especial en un país como el nuestro, en el que el analfabetismo científico
es la realidad general.
/Mariana Espinosa es física, fotógrafa y divulgadora. Trabaja en el Departamento de
Difusión del Instituto de Astronomía de
la UNAM./
2.- LA UTILIDAD DEL PENSAMIENTO CRÍTICO Y DEL ESCEPTICISMO
Pablo Gamborino Ubilla
He escrito sobre dos diferentes tipos de pensamiento, confrontando por un lado la
postura de credulidad que adoptan algunos
sectores de la sociedad, contra el escepticismo que profesamos otros sectores, como
si el escepticismo fuera la forma
correcta de pensar. Es importante señalar que no se trata de ver qué forma de pensar
es la correcta, pues ese tipo de juicios
yace en el terreno de la ética o de la moral, y en el sentido formal, en el terreno de la
ley. Por ello hoy escribo sobre la
utilidad de esa forma de pensamiento a la que se conoce como escepticismo y
pensamiento crítico.
¿Qué es pensamiento crítico?
Por principio de cuentas definiré lo que es el pensamiento crítico. Puede decirse que
consiste en no tomar nuestras
percepciones (y las de los demás) como verdades absolutas. Imaginemos que nos
encontramos en la calle con un par de hombre
que platican en voz alta y escuchamos que uno de ellos expresa con un tono
suficientemente autoritario: “La culpa del
deterioro en nuestra economía es del mal gobierno”. No es difícil escuchar sentencias
como la anterior en nuestros días, en
nuestras calles, en nuestros trabajos y en muchos lugares públicos y privados, en
momentos oportunos e inoportunos por igual.
Ante la exposición a las anteriores palabras podremos adoptar muchas posturas, pero
en forma básica podremos estar o no estar
de acuerdo, o bien ignorar en nuestra mente esta disyuntiva y abandonar cualquier
pensamiento posterior al respecto. El
pensamiento crítico será el que nos lleve a cuestionar internamente la validez de lo
escuchado y, quizá después de un breve
análisis, a inclinarnos por estar o no de acuerdo (incluso a cuestionarnos si no
pasamos por alto algún detalle, si hemos
escuchado con exactitud lo que se dijo). El pensamiento acrítico (opuesto al crítico)
nos llevará a sustituir ese
cuestionamiento interno por una serie de argumentos y justificaciones que llevará a
nuestra mente a pensar en otras cosas y a
abrazarnos en un estado de conformismo.
L. Mertes, destacado educador estadounidense, define al pensamiento crítico como
“…un proceso consciente y deliberado que se
utiliza para interpretar o evaluar información y experiencias con un conjunto de
actitudes y habilidades que guían las
afirmaciones fundamentadas y las acciones”. Y Robert H Ennis, destacado miembro
de la Sociedad de la Filosofía de la
Educación, afirma que es “pensamiento reflexivo y razonado enfocado para decidir
que creer o hacer”. Por lo tanto podremos
decir que el pensamiento crítico es la voluntad racional para someter aquello que
percibimos a una serie de procesos mentales
de análisis y cuestionamiento con el objeto de establecer un juicio sobre su validez. En
pocas palabras, es preguntarnos con
relación a lo que hemos percibido ¿es válido, es verdadero, es lo único que hay? Y
buscar un poco más para encontrar la
respuesta. Nótese que he insistido en “lo que hemos percibido” antes que en “lo que
ha sucedido”, pues el pensamiento crítico
debiera aplicarse, en primera instancia, a nosotros mismos, con el propósito de evitar
sesgos de percepción y errores de
juicio. Una vez resuelto el problema interno de la percepción, el pensamiento crítico
debiera enfocarse hacia las fuentes
externas de aquello que percibimos, para resolver la cuestión del “qué ha sucedido”.
¿Qué es escepticismo?
El escepticismo tiene una tradición histórica que data desde la época de los antiguos
griegos. Recordemos la famosa frase se
Sócrates: “Yo sólo sé que no sé nada”. El escepticismo actual no toma posiciones tan
radicales y tan poco prácticas. Michael
Schremer, uno de los más renombrados escépticos de nuestros días afirma que “el
escepticismo moderno está inmerso en el
método científico, que incluye la adquisición de datos para formular y probar
explicaciones para fenómenos naturales”. Pero
el escepticismo actual va más allá de aspectos científicos para incursionar ámbitos
prácticos y cotidianos. El difunto Carl
Sagan, famoso astrofísico y escéptico que dedicó sus últimos años a difundir la ciencia
entre nos no versados, opinaba así
del escepticismo: “No es nada esotérico. Nos lo encontramos a diario. Cuando
compramos un coche usado, si tenemos el mínimo
de sensatez, emplearemos algunas habilidades escépticas residuales”. Entonces
podemos decir que el escepticismo se basa en el
uso del pensamiento crítico, tanto al interior de la mente de quien lo practica, como al
exterior en la fuente de lo
percibido, y abarca la recolección de evidencias objetivas para establecer una hipótesis
de lo sucedido para confrontarla con
la realidad. Cuando compramos un auto usado, es común escuchar del dueño anterior
frases como “nunca ha sido chocado” o bien
“está en excelentes condiciones, casi nuevo”. Si tomamos estas frases como algo
cierto de manera temporal, el escepticismo
nos hará revisar la carrocería para corroborar su validez, y revisar si no ha pasado por
el proceso de “hojalateado” o bien
contratar los servicios de un mecánico independiente para que revise el chasis, la
alineación y otros aspectos que pueden
escapar a nuestro ojo no entrenado. En pocas palabras, el escepticismo es la voluntad
para dudar de lo percibido y reunir
evidencias objetivas para complementar el proceso de juicio racional.
¿Qué utilidad tienen el pensamiento crítico y el escepticismo?
Moshe F. Rubinstein, en su libro “Patterns of Problem Solving” mencionaba hace más
de 30 años que “teniendo la voluntad de
dudar, se combate el dogmatismo y los prejuicios”. Y justo la dupla escepticismo-
pensamiento crítico (de aquí en adelante,
para simplicidad, E-PC) es el motor que se alimenta de la voluntad de dudar. Ambos
permiten que esa voluntad para dudar sobre
bases racionales y de reunir evidencias objetivas, se conviertan en elementos para
encontrar los fundamentos de la realidad y
la verdad, cuando ambas son buscadas. También permiten combatir ciertas formas de
pensamiento que atentan contra el cambio
para la mejora, la investigación científica y la elaboración de mejores modelos para
explicar los fenómenos de la naturaleza.
Y aún más, pues la dupla E-PC constituye la base para la realización de
investigaciones sobre crímenes y delitos, recopilando
evidencias dejadas por los criminales para poder llevarlos a juicio. Y en ámbitos
administrativos, la dupla E-PC sirve como
método para la realización de auditorías y otro tipo de revisiones sobre los estados
financieros y sustantivos de las
organizaciones.
Los dogmas yacen en el terreno de la fe y los prejuicios evitan la tediosa tarea de
pensar y analizar. Pero ambas formas de
pensar son mucho más comunes en las reacciones humanas que la dupla E-PC. Otro
de mis autores favoritos, Daniel Goleman, ha
investigado con mucho rigor sobre la naturaleza de las emociones y llega a la
conclusión, compartida por los mejores
neurocientíficos de los últimos años, de que las emociones existen en nosotros como
una programación de nuestro cerebro para
enfrentar con rapidez las primeras dificultades de la incipiente especie humana, hace
varios millones de años.
Pero en la actualidad muchas de esas emociones (casi primitivas) nos llevan a cometer
abusos innecesarios. Sobre la base del
registro fósil de los humanos y de otras especies animales que compartían los tiempos
y los espacios en la prehistoria,
nuestra principal amenaza era el acoso de otros animales más fuertes y mejor dotados
para la cacería que nosotros. Aprendimos
a temer a las grandes bestias ya que éramos presa fácil de muchos de ellos. Nuestra
especie no es suficientemente rápida para
huir, ni suficientemente ágil para trepar por un árbol, ni suficientemente fuerte para
ofrecer una respuesta directa a sus
ataques, ni suficientemente protegida para guarecernos en nuestras defensas naturales.
Sólo teníamos un cerebro un poco más
desarrollado, capaz de idear armas de defensa y ataque, capaz de diseñar trampas y
disfraces, capaz de transmitir
conocimiento a la descendencia, capaz de crear vínculos sociales para proteger a la
incipiente especie, capaz de desarrollar
emociones y pensamientos ligados entre sí. Así pasamos mucho tiempo, muchos miles
de años, y así esas maneras de resolver los
problemas de la supervivencia se quedaron grabadas en nuestra genética y en nuestros
cerebros.
Cito a Goleman: "La neocorteza (del cerebro) del Homo Sapiens, mucho más grande
que en ninguna otra especie, ha añadido todo
lo que es definitivamente humano. En la evolución, la neocorteza permitió una
juiciosa afinación... que ha creado enormes
ventajas en la capacidad de un organismo para sobrevivir en la adversidad, haciendo
más probable que su progenie transmitiera
a su vez los genes que contienen ese mismo circuito nervioso."
El problema es que en la actualidad ya no necesitamos tanta capacidad cerebral para
defendernos de las amenazas. Es decir, la
mayor parte de las amenazas actuales ya no ponen en riesgo nuestra vida, y mucho
menos atentan contra la supervivencia de la
especie humana. Tenemos una gran capacidad para idear tantas cosas que en nuestros
días inventamos problemas, conflictos y
enemigos falsos. Vemos con tanta facilidad las diferencias en los demás (incluyendo
muchas especies animales) que nos
sentimos amenazados por estas realmente sutiles diferencias. Y nos sentimos bien
cuando hacemos algo por acabar con ellos,
aunque sea de manera virtual, justificando nuestra forma de actuar con mucha
facilidad a través de dogmas de todo tipo y
prejuicios de rápida aparición.
La dupla E-PC es útil cuando deseamos hacer a un lado estos dogmas y prejuicios,
pero también es útil cuando deseamos
descubrir:
a. Los engaños y patrañas en la publicidad irresponsable;
b. La falsedad de la información en los tendenciosos medios masivos de
comunicación;
c. Los vicios ocultos y la mala fe en tratos comerciales;
d. La autoría inequívoca de fechorías y delitos;
e. La responsabilidad de los funcionarios públicos y políticos en actos de
negligencia o dolo;
f. Las mentiras y falsedades en las declaraciones de personas que desean
vendernos algo o convencernos de sus sesgados a
conveniencia puntos de vista.
No obstante la utilidad práctica para casos comunes en nuestra vida diaria, pienso que
la mayor utilidad de la dupla E-PC
estriba en tener la voluntad para orientar nuestra sobrada capacidad cerebral hacia el
diseño creativo y racional de:
1. Mejores formas de convivencia, para librarnos de los prejuicios raciales o
políticos basados en la credulidad de la
gente;
2. Mejores modos de utilizar la naturaleza, para librarnos del desequilibrio
ambiental de repercusiones globales;
3. Mejores bases para evitar las guerras y las hambrunas, dando paso a
alternativas económicas que no requieran del
exterminio de los vecinos, sea por obra de las armas o por obra de la economía.
Pienso que el pensamiento crítico debiera enseñarse en la escuela como parte de los
programas la educación oficial y
complementarla con cursos de herramientas del escepticismo en niveles superiores.
Sería una forma inteligente de hacer uso de
nuestras capacidades sobradas.
Ligas interesantes:
http://www.ed.uiuc.edu/EPS/PES-Yearbook/92_docs/Ennis.HTM
http://gaiaxxi.iespana.es/rep-carlsagan.htm
http://209.85.165.104/search?q=cache:Kf50Q4lpjHoJ:chiron.valdosta.edu/whuitt/edpsyppt/Theory/critical%2520thinking%2520sp.ppt
+%22Pensamiento+Cr%C3%ADtico%22&hl=es&ct=clnk&cd=8
3.- HOMEOPATÍA UNIVERSITARIA
Félix Ares de Blas
Javier Armentia Fructuoso
No es sorprendente que, cuando colegios profesionales y algunas administraciones
están acogiendo -y promocionando- prácticas
pseudomédicas, las universidades también se apunten al carro (en esta entrada de la
bitacorARP recogíamos algunos de los
cursos de promoción de la homeopatía en universidades españolas).
Los cursos de verano de las universidades navarras se añaden a esta lista, con un
curso de promoción de la homeopatía, ante
el que ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico ha escrito una carta
abierta que reproducimos aquí.
CARTA ABIERTA A LA FUNDACIÓN UNIVERSIDAD-SOCIEDAD Y AL
RECTORADO DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA EN
RELACIÓN A UN
CURSO DE VERANO EN EL QUE SE PROMUEVE LA PSEUDOMEDICINA.
Excmo. y Mgfco. Sr. D. Pedro Burillo López
Rector de la Universidad Pública de Navarra
Sr. D. Ignacio Moreno Purroy
Director Gerente de la Fundación Universidad-Empresa
Pamplona, 21 de mayo de 2007
Señores,
Hemos tenido conocimiento de la convocatoria, dentro de los Cursos de Verano
2007 "Universidades Navarras por el
Conocimiento. VII Edición de los cursos de verano" organizados por el Gobierno de
Navarra, los Ayuntamientos de Pamplona y
Tudela, las Universidades Navarras (Universidad Pública de Navarra, UNED y
Universidad de Navarra), de un curso titulado
"HOMEOPATÍA: Otra respuesta a la enfermedad", convocado por la Fundación
Universidad-Sociedad de la Universidad Pública de
Navarra, que se celebrará del 27 al 28 de junio de 2007 en el Palacio Decanal de
Tudela.
Según la información del curso, accesible en la web de esta Fundación (PDF), el
mismo tiene como directores académicos a
los profesores de la UPNA, doctores Gregorio Tiberio López e InmaculadaVega
Ortega. Cabe pensar, con ello, que tienen todo el
respaldo de las instituciones convocantes y de la Universidad en la que desarrollan su
labor.
La presente carta, que dirigimos a la Fundación Universidad-Sociedad y al
Rectorado de la Universidad Pública, está
motivada porque esa información que se presenta de este curso genera una importante
preocupación tanto sobre el contenido
como sobre la adecuación del mismo a una actividad universitaria. Desde ARP
Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
(www.escepticos.org), una entidad que lleva más de dos decenios fomentando la
investigación científica y el pensamiento
crítico en nuestro país, encontramos que este curso constituye una promoción acrítica
y pseudocientífica de una práctica
terapéutica, la homeopatía, que, aunque sea popular en nuestra sociedad y resulte
avalada de facto por su presencia en
colegios profesionales y en algunas administraciones públicas, no dispone, por el
contrario, de una efectividad adecuadamente
probada en términos científicos, y que en la historia de la medicina científica no ha
supuesto ningún aporte de conocimiento
útil, colocándose en una situación deliberada de alternativa en la que funciona bien en
términos económicos, pero no en
términos de salud pública.
La convocatoria incluye un texto de presentación, en el documento anteriormente
mencionado (PDF), en el que se realizan
una serie de afirmaciones falsas que conviene destacar. Prevenimos que el presente
texto no es una refutación científica de
las tesis de la homeopatía, sino una serie de comentarios que aclaran esas afirmaciones
del texto. ARP Sociedad para el
Avance del Pensamiento Crítico se pone a disposición de los interesados para
proporcionar materiales académicos y
explicativos de estas críticas. Parte de ellos son accesibles a través de la web.
Destacamos en negrita el texto del folleto, al que añadimos nuestros comentarios:
La homeopatía es una rama de la terapeútica médica. Se trata de un método
terapeútico basado en la prescripción de
medicamentos obtenidos por el principio farmacológico de la similitud, utilizados
generalmente en dosis débiles o
infinitesimales.
No solamente eso, sino que afirma que ese principio farmacológico es capaz de
mantener su acción química incluso cuando
NO EXISTE EN ABSOLUTO en la disolución homeopática. Desde hace casi tantos
años como la homeopatía, existe la teoría atómica,
y el número de Avogadro. Sin embargo, la homeopatía desdeña arbitrariamente esta
teoría atómica, fundamental para la ciencia
desde entonces, sin componer un soporte teórico que tenga que ver con la
farmacología científica.
Respecto a la inclusión de la homeopatía en la terapéutica médica, como se afirma
en la primera frase, también debemos
aclarar que se trata de algo muy discutible. Por ejemplo, en el editorial de la revista
The Lancet (27/ago/2005, vol. 336, nº
9487) encontramos una mejor caracterización de la homeopatía:
Que la homeopatía puntúe bajo cuando se compara con la alopatía en la
evaluación sistemática de Aijing Shang y
colegas no es sorprendente. De mayor interés es el hecho de que este debate continúe,
a pesar de 150 años de resultados
desfavorables. Cuanto másse diluye la evidencia para la homeopatía, mayor parece su
popularidad.
Durante demasiado tiempo ha existido una actitud políticamente correcta de
laissez faire hacia la homeopatía, pero
ahora existen puntos que aportan luz desde fuentes poco esperables. El comité sobre
Ciencia y Tecnología del Parlamento
británico dio a conocer en 2000 un informe sobre medicinas complementarias y
alternativas. En él recomendaba "cualquier
terapia que realiza afirmaciones específicas de ser efectiva para tratar enfermedades
específicas debería aportar la prueba
de que eso es así por encima y más allá del efecto placebo". Yendo un paso más lejos,
el Gobierno suizo, tras un ensayo de 5
años de duración, ha eliminado ahora la cobertura en sus seguros a los tratamientos
homeopáticos y de otras cuatro especies
complementarias, porque no cumplen los criterios de eficacia y relación
efectividad/coste.
Se refiere el editorialista a un metaanálisis sobre la homeopatía publicado en ese
número de la revista (Are the clinical
effects of homoeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled
trials of homoeopathy and allopathy, Shang A,
Huwiler-Müntener K, Nartey L, Jüni P, Dörig S, Sterne JA, Pewsner D, Egger M, pp.
726-732) en el que se muestra la ausencia
de efectividad de la misma comparada con placebos.
Malamente, por lo tanto, un placebo debería considerarse dentro de la terapéutica
médica. Al menos no en la manera en que
parecen proponer los directores del curso.
Sigamos:
El principio de la similitud, que fue formulado por Hipócrates, establece un vínculo
entre la acción terapeútica de una
sustancia medicamentosa y su poder toxicológico.
Consiste en administrar a un enfermo una sustancia medicinal que, a dosis fuertes,
podría provocar por intoxicación, un
conjunto de síntomas análogos a los que presenta en su enfermedad.
Lo cierto es que se trata de un principio que tiene más de mágico que de científico.
Ese vínculo se debería demostrar
adecuadamente, con pruebas suficientes. Sin embargo, desde el Organon der
Heilkunst de Samuel Hahnemann, fundador de la
homeopatía, publicado en 1810, nunca se ha realizado tal trabajo necesario para
establecer una medicina científica por parte
de los seguidores de la homeopatía. Conviene recordar que, en ciencia, el peso de la
prueba recae en quien hace la
afirmación. Los homeópatas, simplemente, pasan de largo sobre esta necesidad.
Acudir, por lo tanto, a Hipócrates, es un
simple argumentum ad verecundiam, es decir, una falacia bien conocida (e igualmente
muy antigua). ¿O es que por ser antiguo
algo es más cierto?
¿En qué se sustenta que un principio que genera unos ciertos síntomas constituye
también la cura de los mismos, pero
sobre todo de la enfermedad que los provoca? Esta es una importante cuestión que
raras veces se encuentra adecuadamente
respondida en los textos homeopáticos. Por otro lado, hay que entender que una idea
que podría haber sido creíble en 1810,
con un imperfectísimo conocimiento de la etiología de muchas enfermedades, con una
terapéutica en gran parte precientífica,
antes incluso de que se desarrollara la Química y la Farmacología, no puede
proporcionarnos una base adecuada sin más. Por
ejemplo, está bien demostrada que la infección con Neisseria meningitidis produce la
meningitis meningocócica con sus
síntomas. ¿Sería razonable que alguien afirmara que infectando con más
meningococos podemos curar a un enfermo de esa
enfermedad? ¿Sería razonable un tratamiento así en una persona afectada de la misma,
en vez de acudir al tratamiento
alopático de antibióticos? El absurdo es tan evidente que nadie en su sano juicio
sostendría actualmente semejante disparate.
Por el contrario, el principio similia similibus curantur, sigue establecido como
frontispicio de la homeopatía sin mayor
problema casi dos siglos después.
Como dato aparentemente probatorio, sin embargo, de tal principio, en el siguiente
párrafo leemos:
En 1796, Jenner, practicó la primera vacunación antivariólica, que demostraba la
eficacia de la ley de similitud en la
profilaxis.
Algo que es falso de toda falsedad. El funcionamiento de la vacuna, bien deberían
saberlo doctores en Medicina, no se
produce por una esotérica ley de similitud, sino por la capacidad de que patógenos
poco activos puedan disparar una serie de
reacciones inmunes que protejan posteriormente al organismo de un ataque posterior
de patógenos en buen estado. Nada que ver
con la similitud y sí con el sistema inmunológico. Algo, por cierto, que se descubrió,
precisamente, en el otro lado de la
Medicina, en esa que desde la homeopatía se denomina alopática. La ciencia conoce el
mecanismo por el cual operan las vacunas
y, desde luego, nada tiene que ver con la similitud homeopática.
Es más, este argumento tan repetido en los textos de popularización de la
homeopatía demuestra la enorme falta de
deontología de quienes lo hacen, pues no dudan en mentir o alterar la verdad en su
provecho.
Más aún, deberíamos recordar que la vacuna de Jenner, descubierta más de diez
años antes de la publicación de los
trabajos de Samuel Hahnemann muestra la manera en que la ciencia avanza. No a base
de principios antiguos e inamovibles, sino
mediante experimentación adecuada y desarrollos teóricos coherentes. Las vacunas
siguen usándose desde Jenner no porque
tuvieran un principio antiguo en su base, sino porque son efectivas, y además se
enmarcan dentro de una ciencia médica que ha
conseguido conocer la etiología de muchas enfermedades, así como el funcionamiento
del organismo, y desarrollar con esos
conocimientos terapias adecuadas.
Aplicando el principio de la similitud, la homeopatía utiliza los efectos terapeúticos
de las sustancias, atenuando su
toxicidad utilizando muy pequeñas dosis hasta un nivel denominado infinitesimal. La
experiencia prueba que a pesar de la
altísima dilución de la sustancia empleada, el efecto terapeútico persiste.
De nuevo, conviene recordar que este postulado de la disolubilidad casi infinita
atenta gravemente con todo lo que
conocemos del Universo. En primer lugar, lo que queda demostrado es que a partir de
una dilución superior al equivalente a un
CH12 (duodécimocentesimal hahnemanniano, en el que la proporción de principio
activo en el total de la disolución es menor
que 10-24) simplemente no hay moléculas del mismo en la dosis prescrita.
(Recordemos que un mol de sustancia contiene el
equivalente al número de Avogadro, 6,023 x 1023, de moléculas).
Por otro lado, la afirmación que se hace de que la experiencia prueba... (etc)
debería ser puesta en contexto como muy
dudosa. Refiriéndonos a la bibliografía científica, está lejos de haberse probado tal
efectividad de la homeopatía, como ya
comentamos al principio. Revisiones como las que proporciona la Iniciativa Cochrane
son demoledoras: en sus metaanálisis la
homeopatía no puntúa por encima del placebo (Algo que puede comprobarse
visitando la Biblioteca Cochrane en red). Por otro
lado, recientes metaanálisis de la los ensayos clínicos publicados en la literatura
científica, como el mencionado de The
Lancet, muestran igualmente que tal efectividad no existe, o al menos no ha sido
adecuadamente probada.
Resulta notable que se desprecie por parte de la organización del curso semejante
cuerpo de datos científicos y
publicaciones que ponen en duda la efectividad de esta terapia que promocionan en el
curso de verano. Ni una sola mención,
bien al contrario: afirmaciones dudosas, como estamos viendo.
Curiosamente, la vacuna de Jenner mencionada en párrafos anteriores como
supuesta (pero realmente falsa) prueba de que
los principios de la homeopatía funciona, no sería viable en una disolución
homeopática: para disparar el sistema inmune,
hace falta una presencia real del patógeno... ¿Caben más absurdos?
Seguimos leyendo el texto de la presentación:
La elección de un medicamento homeopático requiere tambien la individualización
del tratamiento. No todos los pacientes
con la misma enfermedad presentan la misma sintomatología, ni viven la enfermedad
de la misma manera, ni la evolución es la
misma. Ello obliga al médico a una cuidadosa observación de todos los síntomas y
signos presentados por sus pacientes, es
importante toda su historia biopatológica, en la cual confluyen las enfermedades y las
complejas interacciones entre el
individuo y su entorno. ElCurso va dirigido a estudiantes y profesionales de ciencias
de la salud, con la finalidad de
conocer las bases fundamentales de la homeopatía, el manejo de los medicamentos
homeopáticos y su utilidad para las
diferentes enfermedades tanto agudas como crónicas.
Parece insinuar el párrafo anterior que la medicina científica no hace lo mismo, que
las dosis prescritas de los fármacos
o las terapias empleadas no tengan en cuenta al individuo. Nada más falso y más
alejado de la realidad. Más aún: los nuevos
desarrollos de la medicina permiten tener en cuenta el genoma del individuo para
estudiar cada caso de forma completamente
aislada... y efectiva. Igualmente, presumir de que la homeopatía realiza una cuidadosa
observación de todos los síntomas,
como si sólo ella lo hiciera es injusto, pero sobre todo, es falso.
La presentación finaliza:
En el programa del curso se expondrán los tratamientos más frecuentemente
utilizados en Alergología y Pediatría; las
posibilidades de tratamiento del estrés, la ansiedad y las afecciones deportivas; la
investigación en Homeopatía.
Pero en el curso, al menos como se detalla en el programa, no aparecerá ni una sola
sesión dedicada a plantear la
importante cuestión de si realmente la homeopatía tiene una base científica y una
mínima efectividad adecuadamente
comprobada. Es decir, a la vista de la presentación y del programa, podemos
sospechar que simplemente se va a realizar una
promoción sesgada y acrítica de una práctica terapéutica muy dudosa. ¿Es éste el
carácter que debe tener un curso
universitario? ¿Es esta la labor de una universidad? Es triste comprobar que los
Cursos de Verano 2007 promocionados por el
Gobierno de Navarra, con el título de Universidades Navarras por el conocimiento
desprecien, precisamente, el conocimiento de
esta manera, y consagren una manera de proceder anticientífica.
Finalmente resulta muy relevante que el patrocinio de tal curso incluya el de una de
las empresas más importantes de
fabricación y venta de homeopatía. En poco ayuda, desde luego, a conceder
credibilidad científica y objetividad a la
actividad, sino todo lo contrario, a levantar sospechas de parcialidad, confirmadas por
la lectura del programa.
Resulta, así, perturbadora, la noticia de este curso de verano, más aún inmersos
como estamos este 2007 en el Año de la
Ciencia en nuestro país, una convocatoria que apuesta por la difusión pública de los
conocimientos científicos y tecnológicos
de calidad, y la realización de actos mediante los que el ciudadano pueda acceder a
información veraz. Nos parece que las
razones apuntadas (sobre las que se puede consultar abundante bibliografía tanto
profesional como divulgativa) son
suficientes para que la Universidad Pública de Navarra y su Fundación Universidad-
Sociedad reconsideren la inclusión de este
curso pseudocientífico en su programación de verano, o como mínimo la replanteen
para asegurar los mínimos criterios del
conocimiento científico que deben exigirse a una actividad universitaria, más aún
dependiente de organismos públicos.
Atentamente,
Félix Ares de Blas, Presidente
Javier Armentia Fructuoso, Director-Ejecutivo
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
=== DOSSIER DE PRENSA
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A. EN LA PRENSA
1.- LOS ANCESTROS DEL HOMBRE EMPEZARON A CAMINAR PRIMERO
SOBRE LOS ÁRBOLES
Rosa M. Tristán
(Noticia publicada originalmente en el diario El Mundo del S. XXI)
Durante muchos años los paloantropólogos han argumentado, con fósiles en la mano,
que el bipedismo es un rasgo de la familia
humana que, hace más de seis millones de años, se desarrolló en la sabana africana y
marcó la diferencia con el resto de los
simios. Esta hipótesis puede tener sus días contados tras lo descubierto por un equipo
de primatólogos en las selvas de
Sumatra: los orangutanes también caminan erguidos, ayudándose de las manos,
cuando van por ramas frágiles y flexibles en la
que les sería muy complicado moverse como cuadrúpedos.
Este bipedsmo, observado por investigadores de la Universidad de Birmingham,
significaría que caminar erguidos fue un
comportamiento de simios muy antiguos que vivían en los árboles, y no de los
ancestros humanos (homininos) que bajaron al
suelo.
Esta última teoría argumenta que cuando nuestros antepasados dejaron las alturas
andaban a cuatro patas. De ahí,
evolucionaron primero hasta apoyarse en los nudillos (como hacen chimpancés y
gorilas) y, después, se erguieron para caminar.
Fue ese bipedismo el que les habría permitido ver a lo lejos en la sabana, controlar la
temperatura corporal, tener las manos
libres y, en definitiva, progresar hasta hacernos humanos.
De ahí la novedad de las imágenes captadas por Susannah Thorpe y sus colegas. Tras
un año en el bosque tropical observando a
los orangutanes, y el análisis de casi 3.000 de sus movimientos, Thorpe comprobó que
individuos de esta especie, que pasa
casi toda la vida en los árboles, subían erguidos hacia las copas de los árboles y,
usando los brazos para balancearse,
pasaban por ramas de la periferia que eran estables. Para sentirse más seguros,
andaban sobre sus dos piernas. Incluso se
asían a las ramas con los largos dedos de sus pies para afianzare. Era así como
accedían a los frutos más jugosos e
inaccesibles.
Este bipedismo arbóreo, según sugieren en la revista 'Science', habría sido común a
los antepasados de todos los simios y les
habría dado una ventaja porque distribuían mejor su centro de gravedad y tenían los
brazos libres. "Aunque el orangután puede
haber logrado esta adaptación después de su separación de otros grandes simios,
estudios recientes muestran que su bipedismo
es más similar al de los humanos que al de chimpancés o gorilas, por lo que es un
modelo importante para reconstruir la
evolución temprana del bipedimso", argumentan los investigadores.
Es decir, proponen que al final de la Era Miocena (hace entre 24 y cinco millones de
años) el clima en África sufrió sequías
esporádicas que hicieron el bosque desigual, por lo que comenzó a haber brechas en
las alturas que no se podían cruzar. Fue
entonces cuando los antepasados de chimpancés y gorilas bajaron al suelo para ir de
un árbol a otro y desarrollaron su andar
con los nudillos.
Por su parte, los ancestros humanos dejaron las alturas, pero ha brían conservado el
bipedismo para moverse por el suelo y
los árboles más pequeños.
José María Bermúdez de Castro, paleoantropólogo en Atapuerca (Burgos), señalaba
que este estudio demuestra que el bipedismo
no apareció de la noche a la mañana. "En la evolución hay preadaptaciones, como
ésta, que triunfó cuando desapareció el
bosque. Todo ello hace que sea cada vez más difícil saber dónde está el límite entre
simios y ancestros humanos. Cada vez hay
menos diferencias, y es algo que deberíamos tener en cuenta: sólo somos una especie
más que nos estamos cargando el planeta".
Su colega Manuel Domínguez Rodrigo discrepa con este trabajo porque el bipedismo
"es una forma de locomoción marginal en los
orangutanes". Añade que las primeras formas bípedas se han encontrado en un
ecosistema de sabana, que es donde aparecieron
los primeros homínidos.
URL: http://www.elmundo.es/elmundo/2007/05/31/ciencia/1180635522.html
2.- EL "DOCTOR MUERTE" SALE DE PRISIÓN
(Noticia publicada originalmente en el diario El País)
El médico Jack Kevorkian, más conocido como el Doctor Muerte por haber ayudado
a 130 personas a suicidarse entre 1990 y 1998,
según él mismo confesó en el juicio que le condenó a prisión, ha sido puesto hoy en
libertad condicional tras cumplir ocho
años de condena por el asesinato en segundo grado de Thomas Youk, un enfermo de
esclerosis lateral, una dolencia crónica y
mortal, a quién suministró una dosis de drogas letal que fue grabada en vídeo y
emitida más tarde por televisión. |