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| Asunto: | El Escéptico Digital - Edición 2007 - Número 14 (213) ESPECIAL UN AÑO D E EL ESCÉPTICO DIGITAL | | Fecha: | Lunes, 31 de Diciembre, 2007 12:09:18 (+0000) | | Autor: | Luis Javier Capote Pérez <lcapote @...........com>
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EL ESCÉPTICO DIGITAL
Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la
Pseudociencia
http://digital.el-esceptico.org/
© 2000-2007 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
http://www.arp-sapc.org/
Edición 2007 - Número 14 (213) - 31 de diciembre de 2007 - ESPECIAL UN
AÑO DE EL ESCÉPTICO DIGITAL
Estimado lector:
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habituales, como el sillón escéptico, donde encontraras reseñas de
libros relacionados con la ciencia y el pensamiento crítico. También
podrás participar en la revista enviando tus ideas, opiniones y
críticas al buzón del lector.
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española dedicada al fomento de la razón y la ciencia.
=== SUMARIO =======================================================
EDITORIAL
ARTÍCULOS
1.- ENERO 2007: LOS LECTORES DEL ESCÉPTICO DIGITAL OPINAN
2.- FEBRERO 2007: DEL PUEBLO A LOS PROFESIONALES DE LA CIENCIA, DE LA
ENSEÑANZA, DE LA
POLÍTICA Y DE LA COMUNICACIÓN
Inés Lucía Rodríguez Hidalgo
3.- MARZO 2007: ESPLENDOR Y MISERIA DE LOS "POLVOS DE MELÉNDEZ"
Teresa González de la Fe
4.- ABRIL 2007: MUJER Y CIENCIA
Carolina Martínez Pulido
5.- MAYO 2007: VAYA UN AÑO DE TIMOS
Javier Armentia Fructuoso
6.- JUNIO 2007: LA UTILIDAD DEL PENSAMIENTO CRÍTICO Y DEL ESCEPTICISMO
Pablo Gamborino Ubilla
7.- JULIO 2007: SOBRE LA LIBERTAD Y EL CONOCIMIENTO
Carlos Chordá Navarro
8.- AGOSTO 2007: PSEUDOCIENCIA EN RECURSOS HUMANOS
Ricardo Fernández Díez de la Lastra
9.- SEPTIEMBRE 2007: DOBLE CIEGO, TRIPLE CIEGO Y GENTE QUE NO QUIERE VER
Aarón Cabrera
10.- OCTUBRE 2007: DE MULETAS, ESGUINCES, CURANDEROS Y SUPERSTICIONES
Andrés Carmona Campo
11.- NOVIEMBRE 2007: BJØRN LOMBORG: "SE ESTÁ GENERANDO UN PÁNICO
EXAGERADO CON EL CAMBIO CLIMÁTICO"
Álex Fernández Muerza
12.- DICIEMBRE 2007: MORTALIDAD EN EL HOSPITAL UNIVERSITARIO DE CANARIAS
Luis Díaz Vilela
ENLACES
=== EDITORIAL =======================================================
Se acaba el año y con él, como viene siendo tradición en los últimos
tiempos, termina un nuevo volumen de este boletín que en 2008 seguirá
manteniendo la filosofía habitual: divulgación de la ciencia y del
pensamiento crítico y lucha contra las pseudociencias. Comenzamos el
año con un número redondo, y lo terminamos haciendo un repaso de los
temas más destacados de cada uno de los doce números. Sin embargo,
aunque no estén todos los que son, no podemos dejar pasar la ocasión
sin agradecer a todas las personas que, de una forma u otra, han
participado en la elaboración del boletín. Sin sus aportaciones, el
Escéptico Digital no existiría. En 2008 seguiremos, recordando que
aunque 2007 ha sido el año de la ciencia, la divulgación de la misma
tiene que ir más allá de conmemoraciones y convertirse en parte del
paisaje educativo, gubernativo y presupuestario. Hasta el año que viene.
=== ARTÍCULOS ======================================================
1.- ENERO 2007: LOS LECTORES DEL ESCÉPTICO DIGITAL OPINAN
EED es una de mis fuentes de información desde hace años. No sólo
porque recoge temas que me interesan sino porque resulta imprescindible
a la hora de realizar el chequeo mensual a la realidad nacional
-también internacional- en torno al pensamiento crítico -y los ataques
al mismo- la divulgación de la ciencia y otros temas relacionados.
Ahora que se habla tanto de "periodismo ciudadano", de nuevas
posibilidades de las llamadas TIC, nos encontramos con que ya desde
hace 200 números esta idea apostaba precisamente por eso que ahora
parece tan moderno. Cientos de autores han contribuido a crearlo, y
miles de personas lo esperamos mes a mes. Sólo puedo felicitar a sus
responsables (a los actuales y a los que estuvieron antes) y
congratularme, con todos los demás suscriptores, de que siga con la
fuerza que ha demostrado especialmente en el último año. ¡Enhorabuena!
Javier Armentia Fructuoso
Vivir fuera de las ciudades tiene ventajas, pero también tiene
inconvenientes. Uno de ellos era vivir aislado de los movimientos
intelectuales; por lo menos antes de que Internet globalizara la
comunicación. Ese aislamiento, para los que nuestra mente prefiere la
racionalidad al mito, nos daba una conciencia de ser “raros”. La
práctica totalidad de la gente de alrededor creía en cosas que no
tenían ninguna solidez racional. De modo que uno mismo se convertía en
un ser extraño, diferente. Enlazar con ARP – Sociedad para el Avance
del Pensamiento Crítico fue para mí una tabla de “normalización”. ¡No
estaba sólo! Había mucha más gente que opinaba igual respecto a
paranormalidades, pseudomedicinas y otras irrealidades. Me sentí
confortado y reafirmado. “El Escéptico Digital” ha tenido mucho que ver
con esa reafirmación. Todos los que lo han hecho posible me han ayudado
a mantener una postura firme, con argumentos firmes, con datos y, sobre
todo, comunicándome una visión global del mundo escéptico en cada
momento.
Gracias a todos los que lo habéis conseguido llegar hasta el número
200.
Arturo Bosque
Con esta frase quiero agradecer a todos los que han participado en la
elaboración de "El Escéptico Digital" que hayan sacrificado su tiempo
libre
para que yo haya podido leer los 200 boletines. Muchas gracias a todos.
Juanjo Reina, "Juanjopolo"
Enhorabuena al EED por esos 200 proyectiles de racionalidad. Mis
mejores deseos para que este referente en el mundo del escepticismo
hispano siga dando guerra.
Jorge J. Frías Perles
Estoy francamente agradecido de la labor desarrollada agrupando
contenidos de
interés para confeccionar cada número del Escéptico Digital, y por el
esfuerzo
continuado en su edición. Sé de muchas personas que reciben la revista
digital y
a menudo hemos comentado la satisfacción que produce ver que existe
actividad
encaminada a la difusión del pensamiento crítico en todos los ámbitos.
Así que,
¡¡gracias de nuevo y un abrazo!!
Sergio López Borgoñoz
El sábado 12 de agosto del año 2000 el submarino
‘Kursk’ se iba a pique con 118 marineros a bordo,
Santiago Carrillo era ingresado en la UCI tras ser
operado de urgencia, los protestantes desfilaban por
el Ulster y Tony Blair decía que España estaba en la
periferia de Europa. El Juli había salido a hombros de
la plaza de toros de Huesca, el Banco de Japón subía
los tipos de interés por primera vez en diez años y
6.000 jóvenes de todo el mundo acudían a la catedral
de Turín para ver la Sábana Santa, dando comienzo a la
exposición de la reliquia que sería visitada por unos
tres millones de peregrinos.
Además, ese día se publicaba el número 1 de ‘El
Escéptico Digital’, con un texto de presentación y
bienvenida a la docena de lectores que estábamos
suscritos entonces y recogía una sola noticia, que la
Sociedad Planetaria asumía el liderazgo del patrocinio
del proyecto SETI@home. La Sábana tuvo que esperar su
respuesta escéptica, firmada por Luis Alfonso Gámez,
hasta el número 2, que no tardó demasiado en llegar
porque, si el archivo no engaña, se envió el mismo día
que el ejemplar inaugural. El boletín fue creciendo, a
veces hasta extremos inabarcables, y los lectores se
multiplicaron hasta los 5.400 suscriptores actuales.
Ya vamos por el número 200 y casi siete años de
textos, muchos de ellos inéditos en cualquier otro
formato. Seguro que alguien podría calcular cuánto
volumen en papel ocuparía todo esto o la distancia que
salvarían los dos centenares de boletines impresos,
extensos y alineados, aunque seguro que el calculador
no voy a ser soy yo.
Lo del ‘Kursk’ ya sabemos cómo acabó y no estoy al
corriente de la actual suerte del Juli, tampoco de las
vicisitudes del Banco del Japón, aunque supongo que no
le va nada mal. Carrillo goza de una salud envidiable
para su edad y acaba de sacar un libro de memorias,
mientras que Tony Blair aguanta con su prestancia algo
abollada y en el Ulster el Sinn Feinn acaba de
reconocer la legitimidad de la policía británica. En
cuanto a la Sábana, ahí sigue, con sus sindonólogos de
guardia erre que erre, pólenes en ristre. Uno de los
millones de visitantes que contempló el sudario
durante aquella ostensión fue Iker Jiménez, cuyo éxito
actual es uno de los muchos indicadores de que una
publicación como ‘El Escéptico Digital’ tiene motivos
para existir y no es el pasatiempo de unos orates. Así
que felicidades por los 200 números y adelante.
Julio Arrieta
2.- FEBRERO 2007: DEL PUEBLO A LOS PROFESIONALES DE LA CIENCIA, DE LA
ENSEÑANZA, DE LA
POLÍTICA Y DE LA COMUNICACIÓN
Inés Lucía Rodríguez Hidalgo
Las gentes del pueblo (palabra con la misma raíz que público, y
equivalente a vulgo), como destinatarios de la divulgación científica,
tenemos algo que decir al respecto:
o todo el mundo quiere vendernos productos "científicamente probados"
pero nadie nos ha explicado claramente cómo funciona la ciencia y por
qué merece especial crédito
o a veces nos gustaría no sólo disfrutar los avances científicos y
tecnológicos sino, además, tener una idea básica de cómo funcionan
o no queremos ser manejados por quienes poseen el conocimiento (que
proporciona poder) ni seguir mitificándoles
o tenemos derecho a conocer en qué se invierte el dinero que todos
aportamos para la investigación científica
o a menudo tenemos dudas acerca de lo que es ciencia y lo que no lo es
y esperamos que nos ayuden a aclarar la confusión poniendo el buen
criterio y la honestidad por encima de
intereses de todo tipo
o debe ser posible para los medios de comunicación ofrecer algo más que
contenidos basura: ¿por qué no el espectáculo de la naturaleza y de la
ciencia que se propone describirla y
explicarla?
o queremos saber, y necesitamos saber, para poder opinar en asuntos
como las fuentes de energía y su impacto medioambiental, los
transgénicos o la clonación, entre otros
o estamos dispuestos a aprender lo que quieran enseñarnos, aún tenemos
curiosidad, capacidad de asombro y avidez de saber, si saben
despertárnoslas.
Por todo esto pedimos
o a los científicos, que salgan de sus aulas, despachos y laboratorios
y nos expliquen de manera sencilla y comprensible lo que saben, lo que
hacen y su pasión por conocer
o a los políticos, que en sus programas y en sus actuaciones la
investigación científica y su divulgación merezcan prioridad y cuenten
con los adecuados recursos
o a los educadores y profesores, que se esfuercen por proporcionar a
los niños y jóvenes las herramientas necesarias para aceptar el reto de
preguntarse por el mundo y buscar la
respuesta por sí mismos
o a los periodistas, que cuiden exquisitamente su formación y colaboren
estrechamente con los investigadores para hacernos accesible el trabajo
de éstos de forma rigurosa y
seria, al tiempo que entretenida.
Invitamos a todos ellos, que también forman parte del pueblo, a unirse
a este manifiesto que desearíamos supusiera para todos un esperanzador
compromiso.
3.- MARZO 2007: ESPLENDOR Y MISERIA DE LOS "POLVOS DE MELÉNDEZ"
Teresa González de la Fe
Me pide Luis Capote, director de El Escéptico Digital, que haga un
resumen y un balance del caso de los “polvos de Meléndez”. Debo
confesar que me da pereza cumplir el encargo. A la pereza se suma la
melancolía, al recordar la repentina muerte del profesor Corzo el 17 de
marzo de 2006, dentro de apenas 40 días hará ya un año. Sirva esto,
profesor, de pequeño homenaje a tu figura y a tu testimonio vital.
El 1 de marzo de 2005, como director del Departamento de Bioquímica al
que pertenece Meléndez, Javier Corzo <a href="http://cibern-
ethica.blogalia.com/historias/22147#72135"> contestaba </a> al
artículo de <i>Ethica more cybernetica</i> <a
href="http://cibern-ethica.blogalia.com/historias/22147"> Más sobre
el doctor Meléndez, su bálsamo de Fierabrás y la ciencia </a>,
donde se emplazaba a los bioquímicos colegas de Meléndez a que dijeran
públicamente si lo de éste era un fraude o tenía visos de realidad,
dado que se había convertido en un fenómeno mediático local, y
diabéticos, obesos y otros enfermos acudían a la vieja "torre de
Químicas" de la Universidad de La Laguna como si de Lourdes se tratara.
Javier decía que le daba mucha pereza:
<i>"Pereza por empezar un debate que está perdido de antemano:
siempre, siempre, Meléndez será el bueno, el sabio perseguido, y yo -o
la oposición- el malo, el envidioso, el rencoroso, el mezquino. Pereza
para ser salvador de ignorantes: ¿porqué, si hay alguien tan gilipollas
de ir a un curandero, o a un adivino, tengo que tratar de convencerle
de su error?. Que se joda y pague. Pereza porque un debate científico
en los medios populares es inviable. Y pereza porque los poderes
fácticos uni y extrauniversitarios protegen al Dr. Meléndez. Por
ejemplo, presionando a los periodicos locales para que salgan o no
salgan determinados artículos. Y, hablando de artículos, fíjate en el
artículo del Diario de Avisos del 20 de febrero: entre sus clientes no
están solo destacados miembros de CC, cosa que ya se sabía, sino
también el ínclito Eligio Hernández. Con lo cual Meléndez copa al
gobierno y a la oposición, demostrando ser un muy fino
maniobrero."</i>
Lo que decía entonces Javier sigue siendo válido hoy:
1) Meléndez sigue siendo el sabio perseguido y sus detractores siguen
siendo tildados de "mediocrillos comidos por la envidia y la
mezquindad".
2) Los clientes del curandero ascienden, según sus propìas cifras, a
treinta mil, con lo cual el pago del bote de polvos sanadores se ha
convertido en un lucrativo negocio, del que sus pacientes no sólo no
quieren ser "salvados" por nadie, sino que se consideran agredidos y
han montado una asociación de amigos del doctor bastante beligerante en
ocasiones.
3) El debate científico en los medios populares sigue siendo realmente
inviable. Las apariciones de Javier Corzo en la radio y en la TV apenas
fueron entendidas y Meléndez nunca aceptó debatir cara a cara con un
igual, nunca aceptó un debate cara a cara en TV con Corzo o con
cualquier otro científico. Del mismo modo que nunca hasta la fecha ha
publicado un solo trabajo científico sobre su supuesto descubrimiento.
Con lo cual su trabajo está fuera de la ciencia, pero ello no parece
afectar en absoluto a su éxito como remedio para la salud, a su
dimensión de bálsamo de Fierabrás.
4) Los poderes fácticos universitarios y extrauniversitarios siguen
protegiendolo. Eligio ha realizado un notable trabajo de legalización
del ilegal chiringuito en el que emepezó Meléndez en los locales de la
torre de Químicas de la ULL, cuando vendía los polvos cobrándolos él
directamente (cosa completamente prohibida a los profesores
universitarios) en unos botes en los que no figuraba en la etiqueta su
composición ni registro sanitario alguno y sí un Instituto del
Metabolismo Celular que no existía. La ilegalidad era tan escandalosa
que el Rector, presionado por Javier Corzo, puso el caso en manos de la
Fiscalía. Pero ésta, misteriosamente, no encontró indicios de delito.
Repasando el nutrido archivo de <a href="http://cibern-
ethica.blogalia.com/categorias/Melendezgate"> Ethica more
cybernetica </a> y, con la distancia desde el 2004, se
encuentran diversos momentos de esplendor y de miseria que rodean este
caso, que a mi juicio y el de <a href="http://cibern-
ethica.blogalia.com/historias/34330"> otros </a> es un caso
penoso. Aunque haya alguno, siempre hay de todo, que propone la
financiación de los polvos como línea prioritaria de I+D+I del Gobierno
de Canarias una vez que llegue el PSOE al poder, cosa que se prevé para
este 2007.
En 2004 el doctor Meléndez aparecía a toda plana en los medios de
comunicación tinerfeños anunciando un descubrimiento sensacional,
basado en unas “matemáticas del metabolismo”, que prometía curación de
todas las “enfermedades degenerativas”, y que consistía en dos botes
con dos tipos de polvos (factor 1 y factor 2), que resultaron ser
(después de una época de especulación y cachondeo) dos aminoácidos,
glicina y l-aspártico. Además, se supo que experimentaba con humanos en
los locales de la Universidad de La Laguna, y al margen de todas las
normativas respecto a investigación, tanto legales, como éticas como
financieras.
Meléndez sacó su negocio de la universidad y las autoridades académicas
respiraron tranquilas, si bien conservándole hasta el presente su
estatus de profesor a tiempo completo (que implica no trabajar en
ningún otro sitio que no sea la universidad), pese a que era -y es- de
dominio público el hecho de que Meléndez había abierto un consultorio
en una céntrica calle de La Laguna, consultorio que fue luego
trasladado a un chalet en una zona residencial lagunera (y no apta para
negocios). Este chalet fue bautizado como <i>Instituto del
Metabolismo Celular</i> (IMC) y registrado como empresa de
nutrición. Asesorado por el ex Fiscal General del Estado, Eligio
Hernández, que se convirtió en el asesor jurídico -amén de cliente,
converso y propagandista-, Meléndez dejó de hablar de curación (ya
tenía una denuncia de los médicos, de la que no hemos vuelto a saber
nada), contrató médicos cubanos al tiempo que impartía charlas a los
médicos locales (¡y hasta reclutó a un dentista que prometía la
regeneración de los maxilares con la glicina!), abrió consultorios en
varios lugares de la isla y la cifra de sus clientes/pacientes creció,
según él, espectacularmente (como las cifras de la clientela siempre
las aporta Meléndez, nunca ha habido forma de contrastar su certeza).
Además, Eligio (ya ducho en legalizar "polvos" con la experiencia de
la legalización de Millac como "preparado lácteo", según dicen lenguas
fiables pero jocosas) trató de legalizar el suministro de los polvos,
poniendo su composición (que ya se había hecho pública) y poniendo el
registro de sanidad de la industria vendedora (la cual lo denunció
posteriormente por hacerlo sin autorización, en un caso de flagrante
<a href="http://cibern-ethica.blogalia.com/historias/39845">
pirateo</a>). Los polvos, de la mano de las artimañas jurídicas
del ex magistrado, estaban ya en la lucha por ser definidos como
<i>nutrientes</i> para huir de la estricta normativa de
sanidad y entrar en la más ambigua de la alimentación.
La financiación de todo el entramado del Instituto, sus consultorios,
sus médicos, sus becarios y sus vendedores de una variante de la dieta
de Atkins combinada con la ingesta diaria de considerables dosis de los
polvos, fue posible gracias el éxito fulminante que tuvieron los
“polvos de Meléndez” en la sociedad tinerfeña (y no sólo tinerfeña). Se
supo que Meléndez había buscado financiación de los empresarios
presentando a su empresa, el IMC, como <a href="http://cibern-
ethica.blogalia.com/historias/37368"> "el mayor negocio de la
historia"</a>. Gran parte de ese éxito lo obtuvo con la ayuda de
poderosos medios de comunicación locales, en especial el holding
mediático de El Día, un tabloide local de gran difusión, donde
influyentes periodistas cargados de peso y adelgazados por Meléndez,
difundían por prensa, radio, TV e internet la buena nueva de los
polvos, y daban voz a los testimonios de los sanados, nunca como
publicidad, que es lo que era, sino disfrazado el mensaje de
información y de servicio público. Sólo un diario, La Opinión de
Tenerife, acogía las escasas voces críticas contra Meléndez. El 2 de
noviembre de 2005 sale en <a
href="http://cibern-ethica.blogalia.com/historias/34330"> sus
páginas</a> un comunicado firmado por 50 miembros de la academia
canaria, de diversas disciplinas pero abundando en ellas las de
médicina y biología, donde se exhortaba al profesor Meléndez a exponer
públicamente sus datos ante la comunidad científica, <i>"sin
parapetarse en excusas insostenibles, con la seguridad de que serán
valorados con rigor y seriedad. En caso contrario, difícilmente puede
el Dr. Meléndez esperar de sus colegas más que escepticismo ante sus
afirmaciones y una profunda preocupación ante las consecuencias de su
comportamiento."</i>
Los comunicados, los artículos en contra firmados por profesores o las
apariciones de Javier Corzo en radio y TV explicando el caso me temo
que no sirvieron para nada. Los clientes se multiplicaron como las
moscas, se puso de moda en los todos los ambientes sociales
chicharreros, tanto en ATI-CC como en el PSOE o el PP, el “ir a
Meléndez” para todo. Los teléfonos del IMC pasaban de mano en mano y
sus milagrosas "curaciones" de boca en boca. Muchos altos cargos, ex
altos cargos y funcionarios de la política regional y local estaban en
sus manos, entre otros ciudadanos influyentes y no influyentes. En
febrero de 2006, después de dos años de despachar polvos a una nutrida
clientela que, según él, alcanzaba ya los 30 mil pacientes, se produce
la prohibición de dispensa de los factores por parte de la Consejería
de Sanidad del Gobierno de Canarias. al ser considerados medicamentos
ilegales por el Servicio Canario de Salud y por la Agencia Española del
Medicamento del Ministerio de Sanidad. Entonces comienza la <a
href="http://cibern- ethica.blogalia.com/historias/37472"> telaraña
jurídica</a>, y los polvos siguen dispensándose en medio de un
tira y afloja con la Dirección General de Farmacia del Gobierno de
Canarias. Esto era aprovechado por los seguidores de Meléndez para
descolgarse con el "brillante" y conspiranoico argumento de que las
todopoderosas y malvadas multinacionales farmacéuticas temblaban ante
la eficacia de los polvos de Meléndez que les iba a arruinar sus
negocios, de los que el pobre señor Talavera no era más que un títere
en contra de la ciencia canaria. La maraña jurídica desemboca en un
<a href=" http://cibern-ethica.blogalia.com/historias/45536">
auto del Tribunal Superior de Justicia de Canarias </a> de
diciembre de 2006 donde se da por buena la prohibición de la Consejería
de Sanidad, por lo que parece deducirse que los polvos son ilegales.
Sin embargo no se toman medidas sobre su dispensa, que sigue
produciéndose sin problemas.
Podría seguir glosando momentos más o menos "gloriosos" de este caso
que dura ya bastantes años. Algún día lo estudiarán los sociólogos de
la ciencia como un curioso caso de fraude científico y pseudociencia,
semejante a otros que ya se han dado en torno a otros productos milagro
de los que tan hambrienta parece estar la sociedad. Los momentos de
miseria también han sido puestos de relieve: la experimentación con
seres humanos fuera de toda <a href="http://cibern-
ethica.blogalia.com/historias/38647"> ética </a> y toda
normativa. A ello podemos sumarle la actual prohibición de iure y
tolerancia de facto. Y no se habla de Meléndez en la prensa. ¿A qué se
debe esta situación? Podemos pensar que a la eficacia de la omertá
que, a decir de algunos analistas de lo político, recubre con su manto
a los medios de comunicación y a la sociedad tinerfeña. Podemos pensar
también que tenga algo que ver que la Asociación de amigos del doctor
Meléndez-Hevia y el abogado del IMC hayan insinuado el hacer del asunto
causus belli electoral, jugando con las supuestas cifras de la supuesta
clientela. En estos momentos que soplan ligeras brisas de cambio en los
hados clientelares de la política canaria, nadie se atreve a quitarle
los polvos a los clientes del Instituto.
Meléndez ha demostrado ser, efectivamente, un "fino maniobrero",
Javier, tal como decías en 2005. Y ha encontrado a su horma jurídica en
el ex fiscal psocialista, como también viste. Me da pereza escribir
sobre el caso porque no hay nada nuevo realmente y desde que tú
desapareciste calló la voz de la Universidad de La Laguna. Tampoco es
que hubiera nada nuevo que decir realmente, nada que no se hubiera
dicho ya cuando tú vivías, hace ya casi un año. Nada que no hubieras
dicho tú ya. Me da melancolía reconocer que lo único que no sigue igual
es tu presencia y tu sonrisa, tu bonhomía y tu lucidez, que ya sólo
están en nuestros recuerdos.
4.- ABRIL 2007: MUJER Y CIENCIA
Carolina Martínez Pulido
Dentro del pensamiento biológico pueden detectarse facetas que, tal
como han denunciado importantes estudiosas, están
impregnadas de arraigados prejuicios. Por ejemplo, la perspectiva
histórica convencional que sostiene que las mujeres apenas
han participado en la elaboración del conocimiento biológico. O bien,
la interpretación de ciertos procesos biológicos, como
es el caso de la reproducción sexual que, al explicarse
tradicionalmente en torno a un papel preponderante y exagerado de la
figura masculina, ha propiciado enfoques que albergan notables
distorsiones y desequilibrios.
Son estos dos los aspectos que pretendemos subrayar con el fin de
ayudar, desde nuestra modesta posición, a que el público en
general, y sobre todo las y los jóvenes, conozcan que una parte de lo
que la ciencia sostiene como conocimiento riguroso
está, en realidad, deformada y condicionada por una visión sesgada de
la naturaleza.
1. MUJERES Y PENSAMIENTO BIOLÓGICO
En la actualidad, cada vez es más copiosa la información que demuestra
que la historia de la Biología, al igual que la de la
Ciencia en general, no puede comprenderse sin tener en cuenta las
contribuciones realizadas por las mujeres científicas.
Aunque en un número claramente menor al de sus colegas varones, dadas
las múltiples barreras interpuestas, ellas también han
producido trabajos de investigación valiosos e influyentes. Con el fin
de mostrar que el análisis histórico permite aflorar
verdades y, al mismo tiempo, desechar arraigados tópicos, traemos a
colación las aportaciones de tres grandes científicas del
siglo XX, cuyos descubrimientos han tenido gran influencia en la
configuración de una de las disciplinas más influyentes de
la Biología: la Genética. Se trata de Nettie Maria Stevens (1861-1912),
Rosalind Franklin (1920-1958) y Barbara McClintock
(1902-1992).
Netti M. Stevens publicó en 1905 un trabajo trascendental en su tiempo:
descubrió que el sexo de los organismos vivos está
determinado genéticamente. Aunque a principios del siglo XX ya existían
sospechas de que la herencia del sexo podría estar
relacionada a cromosomas morfológicamente distintos, la mayoría de los
biólogos todavía creía que influencias externas, tales
como el alimento y la temperatura, eran las que determinaban el sexo de
las crías.
Casi simultáneamente a Nettie Stevens, un científico varón, el muy
prestigioso Edmund B. Wilson, publicaba lo mismo. Pese a
que ambos autores realizaron un análisis muy parecido de sus
respectivos datos y esencialmente incidieron en las mismas
clases de especulaciones teóricas, con el correr de los años el mérito
ha terminado por atribuirse sólo a Wilson. De hecho,
en la mayor parte de los libros de Genética general y de Historia de la
Biología publicados a lo largo del siglo XX, y que
son la fuente de la que han bebido las nuevas generaciones de biólogos,
el trabajo de Wilson empezó desde muy pronto a
recibir prioridad, siendo citado, valorado y discutido con mucha mayor
amplitud y frecuencia que el de Stevens, mantenido en
un injusto olvido o penoso segundo plano.
Rosalind Franklin, por su parte, jugó un papel decisivo en uno de los
avances más trascendentales de la ciencia del siglo XX:
el descubrimiento de la estructura de la molécula de ADN. Su
contribución, considerada por los expertos un trabajo
experimental de primera categoría, permaneció indignamente en la sombra
durante más de veinte años. De hecho, en 1962, J.
Watson, F. Crick y M. Wilkins recibieron el premio Nobel por haber
elucidado la arquitectura de la famosa molécula. Rosalind
Franklin, que había muerto cuatro años antes, no fue ni siquiera
mencionada, pese a que una parte muy importante de su
trabajo (una fotografía de difracción de rayos X de la molécula) estaba
incluida en la investigación premiada sin ella que
ella lo hubiera sabido nunca.
Barbara McClintonck fue otra extraordinaria investigadora cuyos
trabajos, altamente especializados y muy originales, en la
genética del maíz tuvieron tal profundidad que en 1983 le fue concedido
en solitario del premio Nobel de Medicina y
Fisiología. Hoy es considerada con todo merecimiento como una de las
figuras más grandes de la genética: su huella puede
considerarse imborrable.
En la actualidad, las figuras de estas tres destacadas científicas —y
las de tantas otras que no podemos mencionar aquí— han
sido recuperadas gracias al encomiable esfuerzo de notables
historiadoras de la ciencia, y también de algunos historiadores.
Son cada vez más numerosos los libros de texto o los diversos foros de
discusión donde se reconoce su obra y se citan sus
nombres y aportaciones. Sin embargo, no debemos llamarnos a engaño: el
camino es arduo y aún son mayoría quienes mantienen en
el olvido o postergadas ante sus colegas varones a muchas y valiosas
mujeres dedicadas a la Ciencia. Las jóvenes,
principalmente, deben tomar el relevo.
A lo expuesto hay que añadir que las mujeres no sólo han participado
en la construcción del pensamiento biológico en tiempos
relativamente recientes. También lo han hecho en épocas anteriores. Si
nos remitimos al nacimiento de la ciencia moderna, o
sea, desde la revolución científica del siglo XVII en adelante,
tendremos asimismo ocasión de encontrar muchas más mujeres de
las esperadas. Valga señalar que hubo notables botánicas, entomólogas e
incipientes geólogas, magníficas ilustradoras de sus
propias obras o de sus colegas varones, muchas traductoras y eficientes
divulgadoras de la ciencia. Asimismo, un
significativo número de grandes científicos tuvo por esposas a mujeres
inteligentes, curiosas y con buena formación, que
colaboraron con ellos a lo largo de toda o gran parte de su vida.
2. ENTRE LA BIOLOGÍA Y LOS PREJUICIOS: LA INTERPRETACIÓN DEL PROCESO
REPRODUCTOR
La capacidad de los organismos para perpetuarse, es decir, hacer copias
de sí mismos, ha alimentado nuestra curiosidad e
interés desde las épocas más remotas de la historia, y ha sido un
terreno abonado para el florecimiento de múltiples ideas e
infinidad de teorías y modelos. En la actualidad, sin embargo, son cada
vez más numerosos los expertos que admiten que la
ideología sexista, centrada en el macho y dominante en nuestra cultura,
ha tenido un peso considerable en la elaboración de
teorías que adjudican a las hembras, también las humanas, un papel
pasivo y subordinado en la reproducción.
Muchas investigadoras subrayan, apoyadas por algunos colegas
masculinos, que incluso los numerosos datos recientemente
logrados utilizando las sofisticadas técnicas moleculares, no han
impedido que la Biología siga afectada por prejuicios
sociales. Este tipo de estudios requiere, sin duda, un nuevo enfoque
que acabe de liberar esta disciplina de viejos sesgos
androcéntricos.
Así por ejemplo, en los animales que se reproducen sexualmente el óvulo
puede ser hasta un millón de veces más grande que el
espermatozoide, ya que transporta junto a su propio material genético
la maquinaria metabólica y los nutrientes necesarios
para alimentar al embrión en sus primeras etapas. El espermatozoide,
por su parte, es poco más que un núcleo conteniendo
material genético y una cola que lo impulsa. En base a esta innegable
asimetría se ha alimentado un lenguaje sexista que ha
llevado a describir a los espermatozoides como activos, exploradores,
penetrantes y competidores («heroico vencedor que
sobrevive a un viaje lleno de peligros a través de un útero hostil»).
Mientras que con asiduidad el óvulo se ha descrito como
una esfera pasivamente transportada, barrida o impulsada, siempre a la
espera del poder fecundador masculino (la «Bella
durmiente»).
Estas diferencias morfológicas han inspirado a algunos autores a
ampliar sus consecuencias hasta límites que resultan
inconcebibles: han interpretado que el comportamiento sexual de
animales adultos, incluidos los seres humanos, podría
explicarse en función del tamaño de sus células reproductoras, sin
tener en cuenta la falta de rigor científico que acarrea
tal reflexión. Se trata, en realidad, de un razonamiento anclado en
viejos prejuicios que sostienen que el sexo que invierte
más en la descendencia, el femenino, será más pasivo y discriminador,
mientras que el que invierte menos, el masculino, se
apareará más y estará dispuesto a luchar para conseguirlo. En suma,
sobre la base de un fenómeno de la naturaleza, óvulos
grandes y cargados de nutrientes, espermatozoides pequeños y altamente
móviles, se ha pretendido explicar el comportamiento
sexual de animales adultos.
Recientemente, sin embargo, han empezado a ponerse de manifiesto
significativas grietas en tales argumentaciones. Se ha
señalado que si bien es cierto que los óvulos son significativamente
más grandes que los espermatozoides, no se conoce ningún
macho de ninguna especie que eyacule un único espermatozoide cada vez.
A pesar de que sólo un espermatozoide es necesario
para la fecundación, se producen millones de ellos. La energía
necesaria para producir espermatozoides y el líquido seminal
en que sobreviven es mayor que la energía requerida para producir un
óvulo en la mayoría de los mamíferos. Los
espermatozoides adicionales y el fluido seminal parecen ser críticos
para el transporte de los gametos masculinos hasta el
óvulo y su fusión con éste, de manera que si un macho eyaculara sólo un
espermatozoide por vez, no tendría éxito en la
fecundación. Los machos mamíferos podrían por tanto hacer esfuerzos
iguales o tal vez mayores que las hembras para que la
fecundación tenga éxito, lo cual significa que, al menos en lo que
respecta al proceso concreto de la fecundación, el aporte
de un progenitor y otro no sería tan desproporcionado como
tradicionalmente se ha venido creyendo.
En este mismo ámbito, datos provenientes de investigaciones realizadas
en los últimos años apuntan a que las hembras no son
tan pasivas, tímidas y recatadas como históricamente se ha pretendido.
Cada vez se dispone de más evidencias que atestiguan
que muchas de ellas no sólo asumen un comportamiento activo a la hora
de aparearse, sino que son notablemente más promiscuas
de lo que se creía. Importantes especialistas sostienen ahora que un
cierto grado de promiscuidad femenina parece ser la
regla más que la excepción. Se trata de un comportamiento observado en
animales tan diversos como primates, ballenas,
roedores o abejas.
Aunque los resultados que sugieren novedosas perspectivas en la
conducta sexual de machos y hembras se están multiplicando,
todavía no han calado en la cultura popular ni en gran parte de la
comunidad científica; ambas permanecen aferradas la teoría
de la inversión parental diferencial y se empeñan en considerarla
válida hasta para explicar los complejos comportamientos de
las mujeres y los hombres.
A la luz de lo expuesto, cabe citar a Voltaire: «los progresos de la
razón son lentos, profundas las raíces de los
prejuicios».
5.- MAYO 2007: VAYA UN AÑO DE TIMOS
Javier Armentia Fructuoso
O un año de ¡Vaya Timo!. Porque a comienzos de mayo de 2006 se
presentaba en el Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna,
esta colección editada por Laetoli y ARP-Sociedad para el Avance del
Pensamiento Crítico. Tres eran entonces los primeros
títulos: sobre la Sábana Santa, sobre el creacionismo y sobre los
ovnis. Y así sigue siendo, porque aún no han salido los
(cada vez más esperados) siguientes libros. Un retraso achacable a la
propia dinámica de una colección que pretende textos
directos, provocadores para el lector, sobre temas que están por la
calle, pero normalmente presentando una visión contraria
a lo que se pretende en los vayatimos: muchos de estos temas
relacionados con el mundo del misterio, de las ciencias ocultas,
de lo paranormal (léase entre comillas) tienen una visión en los
estantes de las librerías y bibliotecas terriblemente
sesgada. Se trata de promocionar un mundo lleno de misterios
sobrenaturale o imposibles de enmarcar dentro de la ciencia, una
ciencia a la que, a menudo, se le acusa de no querer mirarlos, de
cerrarse en una visión mecanicista del mundo (eso de la
"ciencia oficial") o incluso de ser cómplice de cualquier tipo de
conspiración para ocultarlos, negarlos o desprestigiarlos.
Los vayatimos, por el contrario, dan los datos que los vendedores de
misterio no presentan ni en sus libros ni en sus
revistas ni en sus programas de radio o televisión. Los estudios que sí
existen sobre muchas de estas prácticas, y que
demuestran que son un engaño, una mistificación, un error o simplemente
una idiotez mal entendida. Además, en ellos, el
lector ve confrontada su tibieza ante esos fenómenos, o su aceptación
de los mismos y de las explicaciones anticientíficas al
uso, de manera que, si quiere, puede decidir que son simplemente timos
que le hacen perder el tiempo -en el mejor de los
casos-, el dinero -en muchos de ellos- y la salud -en algún otro, más
flagrante-.
Los libros de la colección, que ya tienen un año, han permitido que en
el panorama español se cuente ahora con los textos de
escritores de aquí sobre temas que también merecen que los de aquí
hablemos. Félix Ares, Ricardo Campo y Ernesto Carmena
hicieron un trabajo sorprendente, con estilos muy diferentes, para
explicar claramente por qué creerse acríticamente esas
historias es perder el tiempo y le convierte a uno en un timado por el
engaño.
Sus llamativas portadas amarillas han paseado por los estantes de una
librerías donde normalmente encontramos todo el
repertorio del misterio. Sin duda, saben a poco, y esperamos que en los
próximos meses la parapsicología, la criptozoología,
las falsas ciencias en general, el mundo de los espíritus, o las caras
de Bélmez, tengan su "vayatimo" para acompañarlos.
Desde el principio, hace ahora un año, muchos medios de comunicación
recogieron la iniciativa, y actualmente si uno quiere
hablar de ovnis, de sábanas santas o de creacionismo (incluyendo el
llamado Diseño Inteligente), ha de hacer referencia a
estos textos. Poco a poco, queremos que los vayatimos configuren una
pequeña biblioteca de apoyo a la visión crítica de este
tipo de afirmaciones. Pero, sobre todo, seguimos pensando en un público
joven, que nunca ha pensado siquiera que le podían
estar dando gato por liebre, que esas exclusivas mundiales o
sorprendentes revelaciones que nos venden los medios de
comunicación pueden ni ser tan exclusivas ni revelarnos nada más que la
enorme credulidad del público y la impunidad de quien
vive de venderlas. Como director de la colección, se que tenemos un
importante compromiso, que ahora cumple un año y que
renovamos convencidos de que hay mucho trabajo por hacer.
Por supuesto, todo esto no será posible sin el apoyo de los lectores. Y
sobre todo, lo será gracias al apoyo de ARP-Sociedad
para el Pensamiento Crítico, que lleva más de 20 años defendiendo
precisamente que hay que confrontar desde la razón, desde
el pensamiento crítico, desde la ciencia, todas esas afirmaciones tan
engañadoras. Y gracias al apoyo decidido de una joven
editorial navarra, Laetoli, que además de esta colección ha apostado
por libros muy necesarios de información y divulgación
científica en sus colecciones.
Gracias a todos.
6.- JUNIO 2007: LA UTILIDAD DEL PENSAMIENTO CRÍTICO Y DEL ESCEPTICISMO
Pablo Gamborino Ubilla
He escrito sobre dos diferentes tipos de pensamiento, confrontando
por un lado la postura de credulidad que adoptan algunos
sectores de la sociedad, contra el escepticismo que profesamos otros
sectores, como si el escepticismo fuera la forma
correcta de pensar. Es importante señalar que no se trata de ver qué
forma de pensar es la correcta, pues ese tipo de juicios
yace en el terreno de la ética o de la moral, y en el sentido formal,
en el terreno de la ley. Por ello hoy escribo sobre la
utilidad de esa forma de pensamiento a la que se conoce como
escepticismo y pensamiento crítico.
¿Qué es pensamiento crítico?
Por principio de cuentas definiré lo que es el pensamiento crítico.
Puede decirse que consiste en no tomar nuestras
percepciones (y las de los demás) como verdades absolutas. Imaginemos
que nos encontramos en la calle con un par de hombre
que platican en voz alta y escuchamos que uno de ellos expresa con un
tono suficientemente autoritario: “La culpa del
deterioro en nuestra economía es del mal gobierno”. No es difícil
escuchar sentencias como la anterior en nuestros días, en
nuestras calles, en nuestros trabajos y en muchos lugares públicos y
privados, en momentos oportunos e inoportunos por igual.
Ante la exposición a las anteriores palabras podremos adoptar muchas
posturas, pero en forma básica podremos estar o no estar
de acuerdo, o bien ignorar en nuestra mente esta disyuntiva y abandonar
cualquier pensamiento posterior al respecto. El
pensamiento crítico será el que nos lleve a cuestionar internamente la
validez de lo escuchado y, quizá después de un breve
análisis, a inclinarnos por estar o no de acuerdo (incluso a
cuestionarnos si no pasamos por alto algún detalle, si hemos
escuchado con exactitud lo que se dijo). El pensamiento acrítico
(opuesto al crítico) nos llevará a sustituir ese
cuestionamiento interno por una serie de argumentos y justificaciones
que llevará a nuestra mente a pensar en otras cosas y a
abrazarnos en un estado de conformismo.
L. Mertes, destacado educador estadounidense, define al pensamiento
crítico como “…un proceso consciente y deliberado que se
utiliza para interpretar o evaluar información y experiencias con un
conjunto de actitudes y habilidades que guían las
afirmaciones fundamentadas y las acciones”. Y Robert H Ennis, destacado
miembro de la Sociedad de la Filosofía de la
Educación, afirma que es “pensamiento reflexivo y razonado enfocado
para decidir que creer o hacer”. Por lo tanto podremos
decir que el pensamiento crítico es la voluntad racional para someter
aquello que percibimos a una serie de procesos mentales
de análisis y cuestionamiento con el objeto de establecer un juicio
sobre su validez. En pocas palabras, es preguntarnos con
relación a lo que hemos percibido ¿es válido, es verdadero, es lo único
que hay? Y buscar un poco más para encontrar la
respuesta. Nótese que he insistido en “lo que hemos percibido” antes
que en “lo que ha sucedido”, pues el pensamiento crítico
debiera aplicarse, en primera instancia, a nosotros mismos, con el
propósito de evitar sesgos de percepción y errores de
juicio. Una vez resuelto el problema interno de la percepción, el
pensamiento crítico debiera enfocarse hacia las fuentes
externas de aquello que percibimos, para resolver la cuestión del “qué
ha sucedido”.
¿Qué es escepticismo?
El escepticismo tiene una tradición histórica que data desde la época
de los antiguos griegos. Recordemos la famosa frase se
Sócrates: “Yo sólo sé que no sé nada”. El escepticismo actual no toma
posiciones tan radicales y tan poco prácticas. Michael
Schremer, uno de los más renombrados escépticos de nuestros días afirma
que “el escepticismo moderno está inmerso en el
método científico, que incluye la adquisición de datos para formular y
probar explicaciones para fenómenos naturales”. Pero
el escepticismo actual va más allá de aspectos científicos para
incursionar ámbitos prácticos y cotidianos. El difunto Carl
Sagan, famoso astrofísico y escéptico que dedicó sus últimos años a
difundir la ciencia entre nos no versados, opinaba así
del escepticismo: “No es nada esotérico. Nos lo encontramos a diario.
Cuando compramos un coche usado, si tenemos el mínimo
de sensatez, emplearemos algunas habilidades escépticas residuales”.
Entonces podemos decir que el escepticismo se basa en el
uso del pensamiento crítico, tanto al interior de la mente de quien lo
practica, como al exterior en la fuente de lo
percibido, y abarca la recolección de evidencias objetivas para
establecer una hipótesis de lo sucedido para confrontarla con
la realidad. Cuando compramos un auto usado, es común escuchar del
dueño anterior frases como “nunca ha sido chocado” o bien
“está en excelentes condiciones, casi nuevo”. Si tomamos estas frases
como algo cierto de manera temporal, el escepticismo
nos hará revisar la carrocería para corroborar su validez, y revisar si
no ha pasado por el proceso de “hojalateado” o bien
contratar los servicios de un mecánico independiente para que revise el
chasis, la alineación y otros aspectos que pueden
escapar a nuestro ojo no entrenado. En pocas palabras, el escepticismo
es la voluntad para dudar de lo percibido y reunir
evidencias objetivas para complementar el proceso de juicio racional.
¿Qué utilidad tienen el pensamiento crítico y el escepticismo?
Moshe F. Rubinstein, en su libro “Patterns of Problem Solving”
mencionaba hace más de 30 años que “teniendo la voluntad de
dudar, se combate el dogmatismo y los prejuicios”. Y justo la dupla
escepticismo- pensamiento crítico (de aquí en adelante,
para simplicidad, E-PC) es el motor que se alimenta de la voluntad de
dudar. Ambos permiten que esa voluntad para dudar sobre
bases racionales y de reunir evidencias objetivas, se conviertan en
elementos para encontrar los fundamentos de la realidad y
la verdad, cuando ambas son buscadas. También permiten combatir ciertas
formas de pensamiento que atentan contra el cambio
para la mejora, la investigación científica y la elaboración de mejores
modelos para explicar los fenómenos de la naturaleza.
Y aún más, pues la dupla E-PC constituye la base para la realización de
investigaciones sobre crímenes y delitos, recopilando
evidencias dejadas por los criminales para poder llevarlos a juicio. Y
en ámbitos administrativos, la dupla E-PC sirve como
método para la realización de auditorías y otro tipo de revisiones
sobre los estados financieros y sustantivos de las
organizaciones.
Los dogmas yacen en el terreno de la fe y los prejuicios evitan la
tediosa tarea de pensar y analizar. Pero ambas formas de
pensar son mucho más comunes en las reacciones humanas que la dupla
E-PC. Otro de mis autores favoritos, Daniel Goleman, ha
investigado con mucho rigor sobre la naturaleza de las emociones y
llega a la conclusión, compartida por los mejores
neurocientíficos de los últimos años, de que las emociones existen en
nosotros como una programación de nuestro cerebro para
enfrentar con rapidez las primeras dificultades de la incipiente
especie humana, hace varios millones de años.
Pero en la actualidad muchas de esas emociones (casi primitivas) nos
llevan a cometer abusos innecesarios. Sobre la base del
registro fósil de los humanos y de otras especies animales que
compartían los tiempos y los espacios en la prehistoria,
nuestra principal amenaza era el acoso de otros animales más fuertes y
mejor dotados para la cacería que nosotros. Aprendimos
a temer a las grandes bestias ya que éramos presa fácil de muchos de
ellos. Nuestra especie no es suficientemente rápida para
huir, ni suficientemente ágil para trepar por un árbol, ni
suficientemente fuerte para ofrecer una respuesta directa a sus
ataques, ni suficientemente protegida para guarecernos en nuestras
defensas naturales. Sólo teníamos un cerebro un poco más
desarrollado, capaz de idear armas de defensa y ataque, capaz de
diseñar trampas y disfraces, capaz de transmitir
conocimiento a la descendencia, capaz de crear vínculos sociales para
proteger a la incipiente especie, capaz de desarrollar
emociones y pensamientos ligados entre sí. Así pasamos mucho tiempo,
muchos miles de años, y así esas maneras de resolver los
problemas de la supervivencia se quedaron grabadas en nuestra genética
y en nuestros cerebros.
Cito a Goleman: "La neocorteza (del cerebro) del Homo Sapiens, mucho
más grande que en ninguna otra especie, ha añadido todo
lo que es definitivamente humano. En la evolución, la neocorteza
permitió una juiciosa afinación... que ha creado enormes
ventajas en la capacidad de un organismo para sobrevivir en la
adversidad, haciendo más probable que su progenie transmitiera
a su vez los genes que contienen ese mismo circuito nervioso."
El problema es que en la actualidad ya no necesitamos tanta capacidad
cerebral para defendernos de las amenazas. Es decir, la
mayor parte de las amenazas actuales ya no ponen en riesgo nuestra
vida, y mucho menos atentan contra la supervivencia de la
especie humana. Tenemos una gran capacidad para idear tantas cosas que
en nuestros días inventamos problemas, conflictos y
enemigos falsos. Vemos con tanta facilidad las diferencias en los demás
(incluyendo muchas especies animales) que nos
sentimos amenazados por estas realmente sutiles diferencias. Y nos
sentimos bien cuando hacemos algo por acabar con ellos,
aunque sea de manera virtual, justificando nuestra forma de actuar con
mucha facilidad a través de dogmas de todo tipo y
prejuicios de rápida aparición.
La dupla E-PC es útil cuando deseamos hacer a un lado estos dogmas y
prejuicios, pero también es útil cuando deseamos
descubrir:
a. Los engaños y patrañas en la publicidad irresponsable;
b. La falsedad de la información en los tendenciosos medios
masivos de comunicación;
c. Los vicios ocultos y la mala fe en tratos comerciales;
d. La autoría inequívoca de fechorías y delitos;
e. La responsabilidad de los funcionarios públicos y políticos
en actos de negligencia o dolo;
f. Las mentiras y falsedades en las declaraciones de personas
que desean vendernos algo o convencernos de sus sesgados a
conveniencia puntos de vista.
No obstante la utilidad práctica para casos comunes en nuestra vida
diaria, pienso que la mayor utilidad de la dupla E-PC
estriba en tener la voluntad para orientar nuestra sobrada capacidad
cerebral hacia el diseño creativo y racional de:
1. Mejores formas de convivencia, para librarnos de los
prejuicios raciales o políticos basados en la credulidad de la
gente;
2. Mejores modos de utilizar la naturaleza, para librarnos del
desequilibrio ambiental de repercusiones globales;
3. Mejores bases para evitar las guerras y las hambrunas, dando
paso a alternativas económicas que no requieran del
exterminio de los vecinos, sea por obra de las armas o por obra de la
economía.
Pienso que el pensamiento crítico debiera enseñarse en la escuela como
parte de los programas la educación oficial y
complementarla con cursos de herramientas del escepticismo en niveles
superiores. Sería una forma inteligente de hacer uso de
nuestras capacidades sobradas.
Ligas interesantes:
http://www.ed.uiuc.edu/EPS/PES-Yearbook/92_docs/Ennis.HTM
http://gaiaxxi.iespana.es/rep-carlsagan.htm
http://209.85.165.104/search?q=cache:Kf50Q4lpjHoJ:chiron.valdosta.edu/whuitt/edpsyppt/Theory/critical%2520thinking%2520sp.ppt
+%22Pensamiento+Cr%C3%ADtico%22&hl=es&ct=clnk&cd=8
7.- JULIO 2007: SOBRE LA LIBERTAD Y EL CONOCIMIENTO
Carlos Chordá Navarro
Conozco a personas que, cuando padecen trastornos leves como
episodios alérgicos o dolor de garganta, acuden directamente a su
farmacia y salen de ella con un producto homeopático. A veces trato de
hacerles ver que están en un error, aunque cada vez soy más reacio a
intentarlo: suelen interpretarlo como un ataque personal. De cualquier
manera, al preguntarles porqué se deciden por la homeopatía, la
respuesta es, aproximadamente, “porque me da la gana”, una manera
popular de hacer referencia a la libertad personal.
No es de extrañar el éxito de la homeopatía. Por un lado, y
por desgracia, es frecuente que en los despachos de farmacia se
ofrezcan “remedios” homeopáticos incluso cuando no se piden; supongo
que es cuestión de rentabilidad. Por otro, y aquí reside la clave, es
muy poca la gente que conoce el fundamento teórico de la homeopatía, en
el cual no voy a entrar pero que se puede resumir como una sabia
combinación de nada y efecto placebo, si se me permite la redundancia.
De hecho, cuando consigo explicarlo brevemente, muchos se sorprenden:
“Ah, pero eso de la homeopatía ¿no era lo de curarse con hierbas?” De
cualquier manera, tras años de “homeopatizarse”, es muy difícil admitir
que uno puede ser víctima de un engaño: “Pienso seguir con la
homeopatía, porque me da la gana” (mientras te dicen esto te miran como
si fueras un talibán); “porque me da la gana”: libertad, ¿no es cierto?
A otra escala, también la gente utiliza su libertad para
tratar de presionar a las administraciones en pos de la retirada de las
antenas de telefonía de las ciudades, o de la prohibición de los
cultivos transgénicos, o del cierre definitivo de todas las centrales
nucleares, o... Y hacen bien, claro. Nuestros políticos tienen siempre
la vista puesta en las próximas elecciones. Por eso, no es sorprendente
que muestren tanta tendencia a tomar medidas populares, aunque esas
medidas tengan bien poco de racionales. Sirva como triste ejemplo la
reciente regulación de las desafortunadamente denominadas “medicinas
alternativas” en la comunidad catalana (decreto 31/2007 del 30 de
enero).
Ahora bien, en los ejemplos citados, ¿realmente se está
decidiendo libremente? Es evidente que para poder elegir debe haber
varias opciones (“Puedes elegir compañera”, dijo Dios a Adán tras crear
a Eva). Pero para poder elegir haciendo auténtico uso de la libertad
uno debe conocer las diferentes opciones. No simplemente saber cuáles
son, sino qué son, qué significan, qué se esconde en ellas. “La verdad
os hará libres” es una sentencia muy afortunada. Cuando uno no sabe qué
hay detrás de cada opción no puede (aunque crea que lo hace) ejercer su
libertad. Si uno piensa que es igual de eficaz, o incluso más, una
píldora homeopática que una de ibuprofeno, puede decidirse por aquélla,
pero desde luego no lo hace libremente; quien lucha denodadamente
contra la instalación de una antena de telefonía móvil porque está
convencido de que va a producir cánceres entre el vecindario, no lo
hace libremente: está impedido por su desconocimiento. El conocimiento
necesario consistiría, en el ejemplo de la homeopatía, en su base
teórica y en los estudios clínicos concluyentes sobre su (carencia de)
efectividad; en el de las antenas, en la naturaleza de las radiaciones
electromagnéticas y en sus efectos sobre el organismo humano. No
estaría de más, en ambos casos, saber que a menudo se citan
conclusiones obtenidas en estudios que pretenden demostrar la
efectividad de aquélla y la peligrosidad de éstas, estudios de los que
lo mejor que se puede decir es que cuando se repiten por científicos
independientes no hay manera de obtener los mismos resultados. Disponer
de todos estos conocimientos, de toda esta información, conduciría, sin
ningún género de dudas, a actitudes bien distintas a las consideradas,
por no decir opuestas.
Que falta mucho conocimiento, o de otra manera, que la
ignorancia abunda, sea dicho esto con el máximo respeto, es evidente.
No hay más que percatarse de la popularidad de las pseudociencias, o de
los metros cuadrados de pseudohistoria en los estantes de las librerías.
La cuestión es: ¿cuál es la causa de esa ignorancia?
Posiblemente se trate de la conjunción de dos factores: en primer
lugar, falta de información o, peor aún, una caótica mezcla de
informaciones contradictorias, que suelen ser tratadas por los medios
como igualmente válidas, en el marco actual del relativismo cultural,
tan políticamente correcto. Y en segundo lugar, en una alarmante falta
de interés (“creer es fácil, lo difícil es saber”, una frase estupenda
de la que –me vais a perdonar- no recuerdo su autor). Los educadores,
como el que esto firma, tenemos la obligación moral de incidir en ambos
condicionantes. Sobre todo en el segundo, mostrando que la realidad es
fascinante (y debe notarse que a nosotros nos lo parece) y,
afortunadamente, comprensible. Debemos lograrlo cuando aún es tiempo,
antes de que la entrada en la vida adulta haga a nuestros jóvenes
oyentes demasiado conformistas. Y debemos, además de proporcionarles
conocimientos (cuántos de ellos se irán olvidando con el tiempo),
enseñarles sobre todo a dudar -no a no creer-, a buscar fuentes fiables
de información, a contrastar, a saber que hay verdades absolutas y que
por tanto no son opinables...
Quizá ahora que se pone en marcha la asignatura de
Educación para la Ciudadanía es el momento de hacer un hueco a esta
manera de educar a nuestros hijos que no es otra cosa, si bien lo
pensamos, que enseñarles a ser libres de verdad.
8.- AGOSTO 2007: PSEUDOCIENCIA EN RECURSOS HUMANOS
Ricardo Fernández Díez de la Lastra
El fenómeno de la pseudociencia es algo habitual en todas las ramas de
la ciencia; sea física, biológica, médica, o en cualquier otra. Pero es
en el campo de la psicología aplicada donde más cantidad de confusiones
y magufos se cuelan en el acerbo común de la gente, y especialmente en
el campo de la psicología aplicada a la empresa en su variante de los
Recursos Humanos.
El concepto de pseudociencia es un término que hace referencia a un
conjunto de supuestos conocimientos, metodologías, prácticas o
creencias no científicas pero que reclaman dicho carácter. Mario Bunge
la ha definido como “un montón de macanas que se venden como ciencia.”
Y menciona varios ejemplos como la astrología, caracteriología,
grafología, parapsicología y psicoanálisis, entre otros.
Una de las características de las pseudociencias es su afición por
cubrirse de un halo de exactitud matemática y palabrería
pretendidamente científica. Algo que Alan Sokal denunció
humorísticamente en 1996 con su artículo Transgrediendo las fronteras:
hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica en la,
desde entonces risible, antes prestigiosa Social Text, cuando aquél
descubrió el pastel al explicar que su artículo era una parodia del
abuso de la terminología científica y las extrapolaciones absurdas de
las ciencias exactas a las sociales.
Las mistificaciones matemáticas y físicas, tan habituales en mancias
como la grafología, son la cobertura que se dan hoy para pasar de
matute lo que es únicamente una sarta de disparates, que por el ropaje
matemático en abstrusas fórmulas de imposible comprobación, se
presentan como nuevas formulaciones de lo que es simple adivinación al
estilo de lo que sería consultar las entrañas de un animal muerto.
Como decía Sokal: lo importante de un artículo, aunque esté plagado de
bobadas, es que “suene bien y apoye los prejuicios del editor”. Y del
lector, añadiría yo. Algo así como el dicho italiano e se non è vero, è
ben trovato!
Sokal venía a denunciar el uso de conceptos físico-matemáticos sin
venir a cuento, apabullando a los lectores con palabras profundas fuera
de contexto. Algo parecido a lo que tantos asesores y consultores te
presentan en sus propuestas trufadas de un spanglish pedante. En una
buena puesta en escena de lo que se conoce como el espantacatetos.
En este artículo no me referiré a la parapsicología, para dejar el
término restringido a los llamados fenómenos paranormales como la
telepatía, telequinesia, conocimiento extrasensorial, precogniciones,
etcétera, ni al psicoanálisis, o el polígrafo –a los que habría que
dedicarles capítulos aparte-- si bien cualquiera de ellos podría,
perfectamente, entrar de lleno en ese campo de lo pseudo, y por no
alargarme en exceso.
Me centraré en tres maguferías que disfrazadas de científicas se han
colado en el mundo de los Recursos Humanos en la empresa y mueven al
año millones de euros en consultoría y formación: la Grafología, la más
conocida; el Eneagrama, de raíces cuasibabilónicas, sobre las que
últimamente me han llegado propuestas para usarlos en procesos de
selección de personal o desarrollo de equipos; y la Morfopsicología,
rara avis que aparece y desaparece a lo largo de los últimos
trescientos años.
En ocasiones, las propuestas son tan disparatadas que hasta los menos
avispados de los profesionales de los Recursos Humanos las rechazan,
pero en otras se adornan de tanta palabrería pseudocientífica, como es
el caso del eneagrama o de la grafología, que algunos, poco puestos en
esto, les dan la credibilidad de métodos científicos del comportamiento
humano para predecir éste en el ámbito laboral.
Bien es cierto que, en el área de los Recursos Humanos, coinciden los
más variopintos profesionales de disciplinas con poca o nula formación
en el comportamiento humano. Ingenieros que se reirían en tu cara si
les contases lo de la memoria del agua se tragan lo de la grafología
sin pestañear; economistas que no dejarían pasar un porcentaje de IVA
mal aplicado se deslumbran ante el último cuestionario de personalidad
del suplemento dominical de turno... Quizás, por esto, los
departamentos de Recursos Humanos sean considerados por el resto de sus
colegas en la empresa como un socio poco creíble a la hora de diseñar
las políticas de desarrollo empresarial.
Y uno de los campos de los RRHH que más se prestan a la existencia de
magufos es el de la selección de personal, casi empatado con el de la
formación. En ambos, la cantidad de técnicas no contrastadas o
simplemente absurdas son apabullantes.
Comencemos por el primero de ellos.
La Grafología, a la que me referiré en su variante psicológica, para
distinguirla de la peritación grafológica, se presenta con referencias
ancestrales para avalar su calidad científica; y así, es común leer que
“la grafología se conoce desde los tiempos de Aristóteles”, al tiempo
que se le recuerda al oyente la raíz griega de la palabra, como si ese
fuese un criterio de validez. Otra de las menciones o argumentos “ad
hominem pluribus”, si se me permite este latinismo forzado, es el de
presentar su valor por “la cantidad de grandes empresas que la emplean
para la selección de su personal”, hasta un 85 % de las empresas
europeas según un estudio de 1993 de Schuler y Huber --en el que no
entran a valorar su validez ni fiabilidad--, para mostrarte que si
tantas empresas lo emplean es que el procedimiento es bueno y
científicamente solvente. Sin comentarios.
La grafología, para desesperación de los peritos grafólogos que
realizan los informes forenses o, más apropiadamente: grafoanálisis,
con el propósito de comparar escritos y determinar, por ejemplo, si un
documento fue firmado por la persona que dice haberlo hecho, plantea su
campo de acción haciendo referencia a entelequias como lo espiritual,
lo simbólico, el inconsciente y otras formas de imposible baremación y
aún más imposible comprobación.
Cuando un psicografólogo te presenta su técnica como herramienta de
selección lo primero que dice es que con el análisis grafológico vas a
poder conocer la personalidad profunda --sea eso lo que quiera que
sea--, los intereses laborales y la adecuación al equipo de trabajo de
cualquier candidato; e inmediatamente pasa a describirte los diferentes
campos en los que el texto se mueve, que curiosamente divide en derecha
(futuro y oportunidad) e izquierda (pasado y problema). Si no fuera
porque es tan simplote el esquema que da risa, sería para preocuparse
por sus implicaciones sociales.
Así, el grafólogo reparte el espacio de escritura o vectores gráficos
en nueve campos, adjudicando los superiores al arte, ética o idealismo
y los inferiores a conceptos como egoísmo, negatividad, obstinación o
sexo. ¿Podría ser de otra manera? ¿No nos suena esto a las virtudes
buenas y malas, al cielo y al infierno, lo puro y lo impuro? ¿Qué
criterios empíricos indican que la derecha es el futuro o la parte
inferior de una hoja la representación del egoísmo? Ninguno.
La grafología se trata de una pseudociencia más, con una completa falta
de evidencia empírica, ya que no sigue los postulados del método
científico: la evidencia en la que se basa es exigua, informal, poco
sólida y completamente desproporcionada en relación con el pretendido
alcance de sus conclusiones. Sus resultados son imposibles de falsar en
el sentido popperiano del término. O te lo crees o no te lo crees,
porque comprobarlo por métodos científicos es imposible. Se plantea
como una cuestión de creencia y no de ciencia.
La grafología es un caso paradigmático de efecto Forer o falacia de
validación personal, que está en la base de todas las predicciones de
los horóscopos que cada día se publican en miles de periódicos y
revistas, que por vagas pueden aplicarse a miles, por no decir millones
de personas. Ya que los creyentes en estas predicciones, como los que
se creen los diagnósticos de la grafología, dan una alta credibilidad a
estas evaluaciones si piensan que el análisis es personalizado, confía
en el evaluador y están hechas describiendo fundamentalmente aspectos
positivos del carácter.
Si se dan estas circunstancias es cuando los sujetos evaluados informan
de que el análisis hecho de su personalidad es cierto en la mayoría de
las afirmaciones, dejando una pequeña reserva para justificarse en
aquello que entienden que es menos atractivo de su perfil.
De ahí sacan los defensores de la grafología uno de sus argumentos: que
los evaluados dicen coincidir en lo que ellos creen que ser, con lo que
dice que son en el análisis psicografológico. Con este argumento me
ahorro seguir.
Únicamente, comentar que los grafólogos clasifican a los tipos de
personalidad en nueve. Más adelante veremos porqué comento esto.
Vayamos con el Eneagrama.
Me perdonarán si les comento brevemente los fundamentos del eneagrama.
Que el asunto tiene guasa. El eneagrama, del griego ennéa (nueve) y
gramma (signo) es un diagrama compuesto por un círculo con nueve puntos
en su circunferencia, unidos entre sí por un triángulo y un hexágono
circunscritos, ¿no les suena a Kabbalah y Gnosis? Originariamente se
utilizó para la adivinación, y tanto los cristianos gnósticos como los
místicos sufís lo empleaban como método de estudio de los "misterios"
del universo para conocer La Verdad, y Ramón Llull empleó una forma
ampliada de este sistema para demostrar en su Ars Magna la Verdad
Absoluta del cristianismo frente al judaísmo e islamismo.
Se atribuye el redescubrimiento del eneagrama y su introducción en
Europa, a principios del XX, a George Ivanovitch Gurdjieff, médico ruso
que viajó por Oriente y conoció, según sus palabras, a los sabios (la
Hermandad de Samouni) que le revelaron La Verdad. Gurdjieff estaba
fascinado con todo tipo de conocimiento esotérico: el ocultismo, la
comunicación con los muertos, la magia, las sociedades secretas... Tras
su huida de la Revolución Rusa fundó en 1922 una escuela en
Fontainebleau (París) para transmitir lo que denominó el Cuarto Camino
por oposición a los tres tradicionales del Monástico, Budista y Fakir.
Gurdjieff ha sido y es el referente por excelencia de los ocultistas y
aficionados al esoterismo y New Age en el último siglo, y sus escuelas
son innumerables.
El eneagrama, según sus defensores, se presenta como un método de
crecimiento espiritual para conocerse uno mismo según nueve arquetipos
de personalidad --como la grafología-- que permite adquirir la mejor y
más equilibrada integridad personal. Es un método de conocimiento
personal basado en la interacción de nueve fuerzas cósmicas
universales. ¿No os suena esto a horóscopo?
El eneagrama carece de fundamento en la ciencia psicológica --y en
cualquier otra disciplina científica--, aunque se presenta por sus
defensores como un método psicológico. Pero su verdadera identidad está
en el esoterismo, y en una sabiduría secreta solo accesible a los
iniciados. Según Gurdjieff, el eneagrama es un símbolo universal del
cosmos y, como tal, es una fuente de conocimiento basado en leyes
matemáticas y físicas. Las mismas leyes que rigen la órbita de los
planetas –otra vez el ropaje científico para encubrir la mayor de las
tonterías--. Pero fue Óscar Ichazo, psicólogo boliviano y muy
aficionado al ocultismo el que introdujo en el eneagrama la correlación
de sus nueve puntos con nueve tipos de personalidad.
Según Ichazo, cada persona nace como esencia pura --visión neoplatónica
del alma y la parábola de la cueva y las sombras--, pero que para
sobrevivir se encuentra forzada a desarrollar una personalidad que será
su ego. En algún momento, entre los 4 y los 6 años, se escoge uno de
los 9 patrones básicos de pensamiento. Cada uno de estos patrones de
pensamiento está conectado con un patrón de comportamiento. Esta
personalidad escogida es la causa de la infelicidad --vamos, que hagas
lo que hagas, te pilla el toro--. Entonces, para ser feliz, la persona
debe regresar a su esencia --el rebirthding que tanto juego le ha dado
a la New Age, si es que todas las tonterías pseudo acaban en el mismo
puchero--, compensando su fijación del ego, que vaya usted a saber qué
es eso. Según los eneagramistas esto se logra cultivando el patrón de
pensamiento y comportamiento opuesto y complementario al suyo. Para
ello se deben ejercitar el cuerpo y la mente con la meditación y usar
las manos para realizar las mudras, que son gestos de tipo sagrado que
la tradición budista e hinduista recomienda para perfeccionarse, y como
forma de desterrar las emociones negativas.
Como nada de esto tiene fundamento en un método científico, Ichazo,
para sacarnos de dudas, por si nos quedaba alguna, dice haber
descubierto los tipos de personalidad del eneagrama durante uno de sus
éxtasis y bajo la influencia de un ángel.
En fin, y por no alargarme más, con este bagaje intelectual y
científico es con lo que se nutre el eneagrama de marras y sus
supuestas virtudes de análisis personal y organizacional. El eneagrama
encandila a los más crédulos por el mismo motivo que los horóscopos: es
un sistema simple y universal para encajar todo y a todos y conocer los
profundos motivos de las personas y acontecimientos futuros.
Y vamos ya con la última de las mancias que periódicamente reaparece en
psicología: la Morfopsicología.
Ésta tiene sus fuentes en la Frenología y en la Fisiognomía. La primera
afirma que es posible determinar el carácter y los rasgos de la
personalidad, así como las tendencias criminales basándose en la forma
de la cabeza; y la segunda, que la personalidad o carácter se muestran
en los rasgos del rostro.
La frenología fue desarrollada en el inicio del XIX por el
neuroanatomista alemán Gall. Sus principios establecían que el cerebro
es el órgano de la mente, y por ello la mente posee un conjunto de
facultades representadas particularmente por una parte diferente u
órgano del cerebro.
Estas áreas eran consideradas proporcionales a las propensiones
individuales de la persona y de sus facultades mentales. Las
diferencias entre las diferentes áreas estarían reflejadas en la forma
exterior del cráneo.
Algo que más tarde Lombroso, médico y criminólogo italiano, quien a
mediados del XIX estableció la concepción del delito como resultado de
tendencias innatas, de orden genético, observables en ciertos rasgos
fisonómicos de los delincuentes habituales --deformaciones craneales, o
de la mandíbula, posición de las orejas, tamaño de los ojos,
etcétera--, la llevó a sus últimos extremos al propugnar la
imposibilidad de la rehabilitación de los delincuentes, puesto que eran
situaciones determinadas por la genética las que hacían que la
inteligencia o los rasgos criminales fuesen los que eran en cada
sujeto. Y por lo tanto cualquier medida encaminada a reformar lo
determinado por la naturaleza era perder el tiempo.
Y finalmente, coetáneo de Gall fue Caspar Lavater, quien fijándose en
otra parte de la cabeza, el rostro, determinó qué personalidad se
tendría a través del estudio de los rasgos del rostro, que, como no
podía ser de otra manera, también tiene sus antecedentes en Aristóteles
y su estudio llamado Physiognomica.
Entre las muchas bobadas que nos propone la morfopsicología están las
descripciones que hace de las formas de los ojos o del mentón o de la
nariz o de los labios… asociándolos según su posición, grosor o forma a
características tan fiables como tener mente comercial si la nariz es
romana –decir nariz judía ya no sería políticamente correcto— o si es
chata es que eres de mente abierta y no que te has roto el tabique
nasal.
Aquí se sigue al pie de la letra aquello de que el rostro es el espejo
del alma –si es que se pudiese aislar tal elemento— de modo que el
efecto Forer se convierte en el criterio absoluto de validación. Ya no
es necesario estudiar el comportamiento y sus variables para entender
la conducta humana, basta con que se aplique una tabla de rasgos
preestablecidos para saber qué y cómo se comportará en cada situación
el candidato.
Según los morfopsicólogos cada persona lleva escrita en su cara su
personalidad, algo que debe de ser cierto a la vista de los timos que
les pegan a algunos con estos cuentos chinos.
En conclusión, a estos métodos les falta pasar la prueba del algodón de
atenerse a los requisitos que exige el método científico, en la forma
que se ha denominado factores Daubert. Que no son sino las exigencias
que impuso la Corte Suprema de los Estados Unidos, en su decisión 509
U.S. 579 de 1993 respecto a las pruebas en el caso judicial Daubert vs.
Merrell Dow Pharmaceuticals, para aceptar en un juicio una evidencia
como científica, y que, son:
• Que dicha teoría haya sido o pueda ser comprobada.
• Que dicha teoría haya sido revisada con criterios científicos y
publicada.
• Que sus métodos de trabajo estén controlados y normalizados según
criterios objetivos y científicos.
• Que haya una aceptación generalizada por la comunidad científica de
esta teoría o técnica de trabajo.
• Que haya un conocimiento de la fiabilidad o error aceptable de esa
técnica o teoría.
Condiciones que estás técnicas, por llamarlas de alguna manera, están
muy lejos de cumplir.
Ricardo Fernández Díez de la Lastra es Subdirector de Formación de
DaimlerChrysler España, S. A.
9.- SEPTIEMBRE 2007: DOBLE CIEGO, TRIPLE CIEGO Y GENTE QUE NO QUIERE VER
Aarón Cabrera
Parece ser que lo que comenzó poco a poco como un fenómeno social en
Tenerife, los polvos del Dr. Meléndez, ha pasado aconvertirse en un
culebrón interminable, en el que tienes que elegir un bando. A los que
nos hemos opuesto a sus actuaciones por considerarlas poco éticas, se
nos ha tachado de todo, incluso de poco patriotas, al no apoyar las
investigaciones de un científico canario (como si el origen importase
para que una cosa sea cierta, ética o no). Quiero aprovechar este
momentopara explicar básicamente los puntos por los que no estoy de
acuerdo con su metodología, y espero que así sus partidarios y
pacientes, reflexionen sobre lo que esta persona está haciendo con la
salud de mucha gente.
En una investigación científica, encaminada a probar el efecto de un
determinado fármaco o sustancia beneficiosa par la salud hay que seguir
una serie de procedimientos, que no puede uno saltarse a la torera. Es
lo que voy a explicar a continuación de forma simplificada.
Lo importante la seguridad:
Cada medicamento que se descubre pasa una serie de procesos estrictos
que pueden durar años (de cinco a diez), en los que se prueba el efecto
que dicho tratamiento puede tener como fármaco así como sus efectos
secundarios.
Imaginemos que creemos que la sustancia X es un buen remedio contra la
meningitis. Lo primero sería ver si es activa contra el Streptococcus
pneumoniae, u otra de las bacterias causantes de la meningitis, ya que
si no funciona o es peor que otros fármacos existentes no aporta nada
nuevo y no merece la pena estudiarlo. Este paso se haría sobre cultivos
de bacterias. El siguiente paso sería con animales, ratas por ejemplo,
para ver si el fármaco X no sufre modificaciones en el cuerpo del
animal (por ejemplo por acción del hígado) y sigue siendo activo. Una
vez constatado el éxito en este modelo animal se podría ver cómo
afectan a dichas ratas dosis elevadas del fármaco, por si los efectos
secundario que causen (casi ningún fármaco esta libre de ellos) son
intolerables para su uso en seres humanos. Luego puede pasarse a
realizar pruebas en otros animales de fisiología más similar a la
nuestra, dependiendo del tipo de fármaco que se trate y si se requiere.
Una vez pasado estas pruebas, y previa petición las autoridades
médicas competentes y de los comités éticos de las entidades
participantes, se puede autorizar un ensayo --bajo supervisión médica--
con seres humanos. Hay que decir que todos estos experimentos han de
estar apoyados de manera muy sólida en datos estadísticos para avanzar
de un escalafón al siguiente. En el caso de los ensayos clínicos
(pruebas con seres humanos) estas debe realizarse con experimentos de
doble ciego o si es posible de triple ciego y, claro está, por
personas independientes que no pertenezcan a la empresa
comercializadora.
¿Y por qué todo esto?. La industria farmacéutica mueve más de 550 mil
millones de dólares anuales, y es muy “golosa” la tentación de falsear
datos para vender pastillitas. Y además, si no se han seguido todos
estos casos pasa lo que pasa, como ocurrió en Nigeria con las
acusaciones a Pfizer de provocar la muerte 200 niños y daños a otros
muchos por un medicamento contra la meningitis.
Es esta secuencia fundamental la que falta en las investigaciones del
Dr. Meléndez, siendo reprobable por tanto que use a personas como
cobayas.
Pero si es un aminoácido y ¡sólo es comida!:
Este argumento repetido hasta la saciedad es una falacia. Muchos
aminoácidos tienen función señalizadora y actúan como
neurotransmisores, como por ejemplo (por ser el más conocido) el
glutámico. La glicina, uno de los factores del Dr. Meléndez, tiene
también función neurotrasmisora. Y por todo el sistema nervioso humano,
se encuentran receptores para dicho aminoácido. (JOSEPH W. LYNCH.
Physiol Rev . VOL 84. OCTOBER 2004. Molecular Structure and Function of
the Glycine Receptor Chloride Channel). Entre otras cosas que se pueden
leer en la revisión que aquí cito, se describe cómo la administración
de glicina provoca la liberación de catecolaminas… ¿Sabían por cierto
que trastornos en estas catecolminas son la causa de enfermedades tales
como los trastornos bipolares o la esquizofrenia?. Porque por si no lo
sabían, la glicina se usa como fármaco en combinación con otros en la
esquizofrenia. ¿Se tomaría usted un fármaco contra la esquizofrenia
para adelgazar? Ah! ¿No lo sabía?
¡Déme cuarto y mitad de eso de ahí!:
Otro problema en el caso Meléndez ha sido el registro sanitario del
producto usado. ¡Claro, si es solo un aminoácido, qué demonios importa
eso!… Pues sí que importa, porque el registro sanitario indica que ese
producto es apto para el consumo humano y que alguien ha hecho pruebas
de que no lleva contaminantes peligrosos. Por ejemplo, es muy conocido
el caso de la intoxicación por triptófano ocurrida en EEUU a finales de
los 80. La empresa Showa Denko K.K. --que comercializaba triptófano
como suplemento dietético para culturistas y esas cosas (¿a que me
suena esto…?)-- decide cambiar la forma de producción, y comienza a
producirlo como resultado fermentado de unas bacterias. No se
realizaron pruebas de toxicidad sobre el producto final purificado,
porque el triptófano se sabía inocuo para las personas. El problema es
que en el interior de las bacterias también se produjo EBT --un
producto resultante de la dimerización del triptófano que aunque
representaba menos del 0,1% del producto total-- en cantidad suficiente
para causar la muerte a 37 personas y dejar invalidas a otras 1500. ¡Y
tenían registro sanitario! Imagínense lo que podría pasar con
compuestos que ni siquiera tengan este control. Obviamente, después de
este incidente, la FDA (Federal Drug Administration) cambió las leyes
Norteamericanas y ahora es necesario revisar los contaminantes si hay
cambios en el proceso de producción de un producto, aunque éste sea
inocuo.
Espero que ahora quede claro por qué me opongo a lo que hace este
señor. Me opongo así, no a su persona ni a su investigación, sino al
método. Me opongo porque la vida y la salud de las personas son
demasiado importantes para jugar con ellas. Sin embargo, creo que no
servirá de nada lo que aquí escribo porque entre sus seguidores en
Canarias, la Palabra del Dr. Meléndez se ha convertido ya en Dogma de
Fe. Y es que en el mundo de los dobles ciegos y triples ciegos no hay
más ciego que el que no quiere ver.
10.- OCTUBRE 2007: DE MULETAS, ESGUINCES, CURANDEROS Y SUPERSTICIONES
Andrés Carmona Campo
Todo el mundo ha oído alguna vez acerca de las supersticiones y el
“maguferío” existente acerca de diversos daños y enfermedades, y cómo
muchas personas nos cuentan sus experiencias personales de cómo tal o
cual curandero o “medicina alternativa” les curó tal o cual dolencia o
enfermedad. Y, normalmente, dichos relatos personales suelen
acompañarse de comentarios del tipo “mientras que los médicos no me
arreglaron nada, el curandero tal o la ‘medicina alternativa’ cual me
lo solucionaron del todo” o que lo hicieron mucho más deprisa que la
medicina convencional. Unido a esto también pululan varias
supersticiones como que jugar con muletas causa a posteriori un
“castigo” al imprudente que lo haga de modo que se verá “condenado” a
tener que llevarlas también más tarde. Desafortunadamente también, a
veces tenemos que oír tristes noticias de cómo quienes rechazan la
medicina convencional por otras “medicinas” “alternativas”,
“no-convencionales” o “naturales” (o incluso, porque simplemente
“complementan” aquéllas con éstas) acaban sufriendo males mayores que
los que pretendían evitar o curar más deprisa.
Lo que sigue no es ni más ni menos que mi experiencia personal al
respecto de varios percances con muletas, esguinces, y otros daños en
el pie. Del mismo modo que muchas veces oímos experiencias personales
favorables a las pseudomedicinas y las supersticiones, también las hay,
como la mía, que considero que las contrarrestan.
Todo comenzó a principios de junio de este año 2007. Bajaba por una
ladera con unos amigos y amigas, cuando una de ellas se cayó y se hizo
un esguince en el pie izquierdo. Fuimos al hospital y le pusieron una
férula para 15 días hasta la próxima revisión, diciéndole que no se la
quitara ni apoyara el pie en esos 15 días. Dado que ella tenía planes
de viajes, estaba muy interesada en curarse cuanto antes y, recomendada
por su familia, acudió a un fisioterapeuta de una localidad cercana. Me
comentó que ese fisioterapeuta tenía “gracia” (algo así como una
capacidad “mágica” para curar este tipo de cosas). Fui con ella a ese
fisioterapeuta que, efectivamente, tenía un rótulo en la entrada de su
consulta como Clínica de Fisioterapia, con su apellido, y tanto él como
su ayudante vestían completamente de blanco (como los enfermeros). Sin
embargo, la “clínica” en cuestión me pareció excesivamente “cutre” (por
decirlo de alguna manera), y me llamó la atención la ausencia de
títulos colgados en las paredes (los oculistas y dentistas, por
ejemplo, suelen tenerlas llenas con todos sus diplomas y acreditaciones
de cursos, etc.). Además, su forma de hablar también era extraña, en el
sentido de que hablaba usando, a veces, expresiones que no son las
propias de alguien con formación universitaria sino más bien las de
alguien “de pueblo de toda la vida”. Y el tratamiento en sí, consistía
en untar con un poco de aceite el pie y masajearlo, que más bien
parecía acariciarlo sin más que otra cosa. Y por último me extrañó del
todo que tan sólo le cobrara 12 € por sesión (cuando las sesiones de
fisioterapia son más caras, normalmente). Por supuesto, nos daba
conversación, sobrevaloraba lo bien que estaba evolucionando el
esguince (gracias a sus “masajes”), a la vez que de cuando en cuando
dejaba caer algún comentario negativo hacia los médicos convencionales.
Extrañado por todo esto (y ya con “la mosca detrás de la oreja”), me
quedé con el apellido del “fisioterapeuta” y consulté en internet en la
página oficial del Colegio de Fisioterapeutas correspondiente, a ver si
este en cuestión estaba colegiado, y allí no aparecía. Le comenté mis
dudas a esta amiga, que se informó y me confirmó que no estaba
colegiado porque no era fisioterapeuta, pero que tenía, según decían,
la “gracia” de curar esguinces y similares. Después me enteré que su
hija sí que es fisioterapeuta colegiada, y aunque no le pregunté a él,
supongo que ante una inspección, la clínica estará a nombre de su hija
(con su mismo apellido), y él respondería que es “masajista” y no
fisioterapeuta, y que está allí para ayudar a su hija (la cual, por
cierto, nunca estaba allí). El caso es que mi amiga siguió yendo, más
por contentar a la familia que “creía” en ese hombre que por otra cosa
(y pagando los 12 € de cada sesión de “masaje”), y supongo que también
por el “por si acaso” podía acelerar la curación del esguince. De
hecho, mi amiga le preguntó si estaría curada antes de los 15 días
(dado que su viaje lo hacía antes de esos 15 días), a lo que respondió
con la típica ambigüedad de ni sí ni no, puede que sí, puede que no; al
final, tuvo que viajar con las muletas y la férula puesta.
A los 15 días el médico le quitó la férula y muy pocos días después ya
volvía a andar y a conducir. Nos quedaba la duda de si la recuperación
en 15 días y no más se debía a que el daño en sí no requirió más
tiempo, o si la intervención del “fisioterapeuta” había acelerado la
curación.
Durante estos 15 días, en varias ocasiones yo jugué con sus muletas
(simulando ser espadas, fusiles, guitarras, etc.). Varias personas me
recordaron la superstición de que quien juega con muletas las acaba
llevando después. Haciendo caso omiso, y también a propósito, seguí
jugando con ellas, y conmigo otros amigos (duelos de “espadas”, etc.).
Pues bien, un mes después de curada mi amiga, estando con unos amigos,
se me ocurrió saltar desde bastante altura, de modo que caí mal y noté
un dolor bastante fuerte en el pie derecho. Fui al hospital y me
dijeron que tenía arrancamiento del calcáneo, con lo que me pusieron
una férula y me dijeron que la tuviera 15 días sin apoyar el pie y que
volviera después de esos 15 días. Por supuesto, tuve que usar muletas.
Me informé en internet y a través de conocidos, y por todos sitios me
dijeron que lo que me había pasado era grave, y que me hiciera a la
idea de tener el pie escayolado por lo menos un mes o más, y que la
rehabilitación sería bastante lenta. Me llegaron a recomendar a un
osteópata por si quería acudir a él; por mi parte dije que ni iría a
ningún osteópata ni similar, sino que seguiría las indicaciones del
hospital tal cuales. Por supuesto, ni me acerqué al otro “masajista” ni
a ningún curandero, homeópata ni similar, con o sin “gracia”.
Pasados los 15 días, fui a Traumatología en el hospital, donde me
hicieron radiografías del pie y el médico me quitó la férula, me colocó
una media elástica y me dijo que hiciera unos ejercicios de movimiento
del pie y que fuera apoyando progresivamente. Es decir, que el
escayolado no me duró el mes o más que todos me decían, y que en varios
días volvería a andar.
A todo esto, otra amiga que nos acompañaba cuando me caí el día de
autos en el que tuve el percance, nos llamó días después desde
Alemania, a donde había ido, para decirnos que saltando ella una valla
con unos amigos también se había caído y se había hecho un esguince.
Sin embargo, esta amiga no jugó con ninguna muleta previamente. Ni que
decir, que mis amigos que sí jugaron con muletas conmigo no han tenido
nada en sus pies ni van con muletas.
Creo que las conclusiones son evidentes.
A mi modo de ver, el “masajista” mencionado no es más que, o bien un
bienintencionado que realmente cree tener “gracia” y ayudar a la gente
sin hacer realmente nada del otro mundo (o nada en absoluto), o bien un
“cara dura” que cobra 12 € por hacer esa nada y que juega con la
circunstancia de que su hija sí que es fisioterapeuta y que comparten
el mismo apellido, y el esguince de mi amiga se curó con normalidad y
se habría curado igual con o sin sus masajes “aceitosos” (la diferencia
habría sido el ahorro de los euros correspondientes a las sesiones).
En cuanto a mi pie, y dado que me esperaba más de un mes de escayola y
sin poder andar, igualmente se curó en el tiempo que tenía que curarse
(afortunadamente menos del esperado), pues seguramente no fuera el daño
tanto como inicialmente se pensaba. Sin embargo, si por cualquier
motivo hubiera acudido a ese “masajista”, al osteópata, o algún otro
curandero similar, posiblemente habría pensado que la razón de que me
curara tan deprisa se debía al “magufo” en cuestión, creando una
relación de causa-efecto entre dos cosas realmente independientes una
de la otra (incurriendo así en la falacia post hoc, ergo propter hoc
que Arturo Bosque explica muy bien en un artículo similar a este en
http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=1852&autor=65&tema=9&bu=fisioterapeuta
).
Y por último, respecto a la superstición de las muletas, que yo tuviera
que usarlas después de haber jugado con ellas, podría parecer un caso a
favor de su verdad, pero la cuestión es que la chica que no jugó ahora
las usa, y otros amigos que sí jugaron, no (claro que, puede que dentro
de unos días, meses o 50 años sí que tengan que usarlas, o no, y no
creo que se deba a que jugaran con ellas). Y me parece que la razón de
que las usara se debe más a mi imprudencia saltando sin cuidado, que a
haber jugado previamente con esas muletas. Es decir, que la
superstición simplemente toma los casos a favor de ella misma pero
ignora los casos desfavorables.
11.- NOVIEMBRE 2007: BJØRN LOMBORG: "SE ESTÁ GENERANDO UN PÁNICO
EXAGERADO CON EL CAMBIO CLIMÁTICO"
Álex Fernández Muerza
Bjørn Lomborg (Frederiksberg, Dinamarca, 1965) protagonizó una enorme
polémica hace unos años con su libro "El ecologista escéptico", al
cuestionar los principales postulados de las organizaciones ecologistas
mediante estadísticas basadas en estudios científicos. Las críticas
desde diversos ámbitos del ecologismo, la ciencia o la política no se
hicieron esperar. Por ejemplo, Greenpeace llegó incluso a negar la
antigua pertenencia de Lomborg a esta asociación, y un grupo de
científicos le denunció al Comité Danés sobre Deshonestidad Científica,
el cual emitió un fallo definitivo rechazando las quejas presentadas.
En cualquier caso, el debate generado por este profesor de la Escuela
de Negocios de Copenhague le ha servido para hacer llegar a la opinión
pública una visión crítica de los temas medioambientales, y para
convertirse en una de las "50 estrellas de Europa" según la revista
BussinessWeek o una de las "100 personas más influyentes del 2004"
según la revista Time. Lomborg acaba de publicar el libro "Cool It",
"una guía medioambiental escéptica para el cambio climático", que será
próximamente traducida al español y publicada por la editorial Espasa,
y que tampoco dejará a nadie indiferente.
¿Cuáles son las principales conclusiones de su último libro?
Necesitamos una visión más realista del impacto del cambio climático.
Se está hablando de que es inminente y dramático, pero no es así. Por
ejemplo, Al Gore afirma que el nivel del mar subirá 6 metros, mientras
que el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático
(IPCC) afirma que subirá 30 centímetros, 20 veces menos. Tenemos que
mirar el problema con perspectiva. Si echamos un vistazo a los últimos
150 años, el nivel del mar también ha subido 30 centímetros. Algo
similar ocurre con la subida de temperatura, que tampoco es tan
catastrófica como apuntan algunos. En definitiva, el cambio climático
es un desafío a nuestra civilización, pero no una catástrofe de
proporciones gigantescas.
Entonces, tampoco creerá que el cambio climático esté provocando el
aumento de otros grandes problemas, como los desastres naturales.
Así es. Hablemos por ejemplo de los huracanes en Estados Unidos. Es
cierto que su impacto se ha incrementado dramáticamente en los últimos
años, pero el cambio climático no tiene la culpa, sino que mucha más
gente vive ahora en zonas con riesgo de huracanes. El Protocolo de
Kyoto no habría salvado a Nueva Orleans del Katrina. Sin embargo, sus
desastrosas consecuencias se podrían haber evitado con una mejora en
sus diques y su mantenimiento. Por ello, si queremos reducir el impacto
de esta catástrofe natural, no tenemos que potenciar políticas contra
el cambio climático, sino construir mejores edificios, mejores diques,
etc.
Otro ejemplo es el de la malaria. Mucha gente cree que con el cambio
climático va a aumentar el número de personas infectadas, y por eso hay
que invertir en políticas contra el cambio climático. Sin embargo, se
trata de una forma ineficiente de combatir el problema: El mismo dinero
para políticas contra el cambio climático, invertido en políticas
contra la malaria, puede salvar 36.000 personas de esta enfermedad.
¿Cómo habría que combatir el cambio climático?
El problema es que se trata de algo caro. El Protocolo de Kyoto cuesta
al año unos 180.000 millones de dólares. Incluso si todos los países
llevaran a rajatabla los objetivos marcados por este protocolo, sólo se
lograrían posponer los efectos del cambio climático siete días al final
del siglo. Por ello, la cuestión es aplicar medidas más inteligentes y
menos costosas económicamente. Una medida en este sentido es invertir
más en I+D, en tecnologías energéticas, en energías renovables como el
sol o el viento, en mejorar la eficiencia energética, en sistemas de
captura de carbono. De esta forma, costaría dos veces menos y sería
diez veces más eficaz. En definitiva, se conseguirían tecnologías
medioambientalmente limpias cada vez más baratas y al alcance de todos,
especialmente de chinos e indios.
¿Qué opina sobre la reciente concesión del premio Nobel de la Paz a Al
Gore?
En realidad se trata de un premio compartido con el IPCC, y esto es
bueno. El IPCC se encarga de buscar evidencias científicas que puedan
ser utilizadas como base de políticas ambientales. En cuanto a Al Gore,
algunos de sus datos son "incómodos" por sus métodos, como ya he dicho.
Exagerar los datos no es útil, se genera pánico entre la gente, y se
destina dinero a unas políticas que no son las más necesarias.
Si el cambio climático no es la prioridad, ¿en qué debería invertirse
entonces el dinero?
Según los resultados del Consenso de Copenhague (una iniciativa del
gobierno danés y el propio Lomborg, con la participación de expertos,
principalmente economistas, algunos de ellos premios Nobel), invertir
en proyectos contra el cambio climático es poco efectivo puesto que sus
efectos apenas se notarán y valdrán mucho dinero. En cambio, los
proyectos que persigan la lucha contra el SIDA, la malaria y la
malnutrición, deberían estar los primeros de la lista.
Usted ha criticado a las principales organizaciones ecologistas
internacionales, como Greenpeace, el Instituto Worldwatch o la Unión
Mundial para la Naturaleza (WWF). ¿Considera que sus afirmaciones están
equivocadas?
Los ecologistas no están totalmente equivocados, y es bueno que
existan. De lo que se trata es de saber si nos cuentan todos los puntos
de vista, o si lo que nos dicen es exagerado y catastrofista. Pero no
es un problema único de los ecologistas: Si se pregunta a los médicos
en qué creen que es necesario invertir más, dirán que en hospitales;
los profesores dirán que en escuelas; y los ecologistas, por tanto, en
el medio ambiente. Por ello, para tomar buenas decisiones políticas,
hay que escuchar más información, no sólo la que ofrecen los
ecologistas.
¿Cuál es el papel de los consumidores en los asuntos medioambientales?
Debemos estar totalmente seguros de que las decisiones que toman los
responsables políticos no se basan en el pánico o en evidencias
insuficientes
Los consumidores no tienen en sus manos la solución de los grandes
problemas medioambientales, sino los gobiernos. Por ello, como parte de
las reglas de juego democráticas, debemos estar totalmente seguros de
que las decisiones que toman los responsables políticos no se basan en
el pánico o en evidencias insuficientes.
¿Qué opina sobre los alimentos "ecológicos"?
La mayoría de la gente cree que comprando alimentos con la etiqueta
"ecológica" está favoreciendo a su salud y al medio ambiente. En
realidad, la producción ecológica en ocasiones es mejor, pero a veces
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