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EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
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Asunto: EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2000 - Número 72 - 23 de Noviembre de 2000
Fecha:Jueves, 23 de Noviembre, 2000  01:20:25 (+0100)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <TXINBO @.....es>

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                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Crítica a la Pseudociencia y
Escepticismo
       © 2000 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

    Edición 2000 - Número 72 - 23 de Noviembre de 2000

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

  - Buscando a Adán y Eva.

  - Tiempos de Penuria.

  - Para Michael López Alegría, “sería extraño que no hubiera más vida
en el Universo”.

  - El sistema inmune es el mejor barómetro del estado nutricional.

  - Estamos perdiendo a los mejores científicos.

  - Norman Borlaug: "La oposición ecologista a los transgénicos es
elitista y conservadora".

  - La ciencia y su circunstancia.

  - Asoma en el CERN la partícula más buscada.

  - El origen de la Masa.

  - Última Hora: La resaca del cierre del acelerador LEP en el CERN

  - Científicos franceses desarrollan una nueva molécula para el
tratamiento del paludismo.

  - Nuevas imágenes de la “Mars Global Surveyor” apoyan la existencia de
agua en el planeta rojo

  - Descubierta la estrella más pequeña del Sistema Solar.

=== NOTICIAS =========================================================

BUSCANDO A EVA Y ADAN
Por: Javier Armentia

Los modernos paleontólogos empiezan a estudiar más los genes que los
huesos. Han cambiado el trabajo de excavación por el laboratorio de
bioquímica. Una revolución que está avanzando sin cesar, acercándonos a
desvelar cuál es el misterio del linaje humano.

Dos investigaciones recientes han puesto de manifiesto el poder de las
técnicas de análisis genético: la publicada en Nature por científicos de
la Universidad de Stanford (California, EEUU) sobre el origen de los
primeros humanos (llamados, por seguir la costumbre, “Eva” y “Adán”, que
nunca llegaron a convivir) y el análisis de un equipo internacional
dirigido por Ornella Semino y publicado esta semana en Science en el que
se trazan los orígenes de los europeos actuales a 10 hombres solamente.

En el primero de los trabajos, se llega a la determinación de la fecha y
el lugar en que vivió la primera mujer humana. Una africana, de hace
unos 143.000 años, fue esa Eva de la cual procedemos todos los humanos
actuales. Esto no es, sin embargo, una revelación bíblica, sino las
conclusiones del estudio del material genético que contiene la molécula
de ADN que existe dentro de unos órganos intracelulares: las
mitocondrias.

En cada uno de nuestros billones de células existen numerosos orgánulos
que se encargan de asegurar el transporte de energía. Son las
mitocondrias, responsables de nuestro metabolismo, y que a partir de los
años 60 se descubrieron como mucho más importantes aún de lo que se
creía. Ello se debe a que estos pequeños órganos contienen ADN, que
anteriormente se creía que existía únicamente en el núcleo celular. El
ADN mitocondrial, a diferencia del nuclear, no se mezcla en la
reproducción. Es decir, las mitocondrias se clonan, más que
reproducirse; todas las mitocondrias que tenemos cada uno provienen de
una sola mitocondria, que heredamos de nuestra madre a través de su
óvulo que fue fecundado. El linaje de ese ADN, que es mucho más pequeño
que el del núcleo de las células, se transmite por lo tanto por vía
materna.

Hace unos años, un investigador norteamericano, Dough Wallace, que
estudiaba una enfermedad hereditaria bastante rara, llamada “neuropatía
óptica hereditaria de Leber”, descubrió que esta enfermedad se
transmitía de madres a hijos, siempre, pero que no estaba ligada a los
cromosomas sexuales, el par número 23 compuesto por un cromosoma de tipo
X y uno de tipo Y en los hombres y dos X en las mujeres. Era
precisamente el ADN mitocondrial el responsable de transmitir la
enfermedad. A partir de este estudio se comprendió la importancia de la
información que contenía esta molécula. Y cómo podría ser empleada como
un marcador para estudiar la evolución humana.

Dado que el ADN mitocondrial se replica, los cambios que se dan en la
molécula se deben solamente a errores en la transcripción, variaciones
aleatorias de algunas de las bases que componen la molécula. El ritmo de
estas variaciones, se puede considerar fijo. Si analizamos esta molécula
en una población, las diferentes variaciones en ella entre individuos
indican cuánto se aleja en el tiempo el antepasado común. A partir de
este análisis, y con numerosas muestras de ADN mitocondrial, los
investigadores han llegado a trazar la existencia es esa antepasada
común de todas nuestras mitocondrias: esa mujer que, con cierta ironía,
llamaron Eva.

Una historia “masculina”

De manera análoga, existe otro material genético en los humanos que pasa
de padres a hijos: es el contenido en el cromosoma Y, que no existe en
las mujeres. En gran medida, este cromosoma tampoco cambia sino con un
ritmo lento: pequeñas alteraciones que van acentuando, a lo largo de las
generaciones, la diferencia entre los cromosomas Y de todos los varones
humanos.

Curiosamente, el antecesor de todos los varones es mucho más moderno que
la de todas las mujeres humanas: 59.000 años es la edad que trazan los
sistemas de análisis genético. Esta distancia en el tiempo puede parecer
paradójica, especialmente porque, siguiendo la costumbre que se había
creado al hablar de la “Eva mitocondrial”, a este antecesor se le llamó
Adán. Aunque nunca se conocieron, nuestros genes trazan la historia
humana a partir de estas dos personas.
La paradoja se resuelve si entendemos que el material genético humano es
mucho más que el cromosoma Y y el AND mitocondrial: son los 23 pares, en
esa compleja distribución que se realiza en la reproducción humana, los
que aseguran que pertenecemos a la misma especie. Cada gen, dentro de
cada cromosoma, de hecho, marca un linaje más o menos antiguo: una
historia diferente que, con las técnicas de análisis genético, pero sin
olvidar los yacimientos paleontológicos y arqueológicos, permitirán en
el futuro conocer mejor nuestros orígenes.

Separado: y las 10 tribus de Europa

El trabajo dirigido por la profesora Semino ha utilizado técnicas
similares para analizar el linaje europeo. Esos diez europeos que
estadísticamente permiten entender las variaciones entre los cromosomas
Y de los varones que habitamos la antigua Europa. El poder de estas
técnicas de análisis permite fijar en el tiempo los principales procesos
migratorios que ha sufrido nuestro continente: un poblamiento
paleolítico, de hace unos 40.000 años, al que se sucedieron otros
posteriores, todos viniendo del Oriente Próximo: el correspondiente al
periodo Gravetiense, de hace unos 22.000 años y el neolítico, de hombres
que trajeron consigo las técnicas de la agricultura, mas reciente, hace
unos 9.000 años.
Aunque estos resultados parecen confirmar las hipótesis arqueológicas
sobre la población reciente de Europa, queda todavía mucho por saber,
especialmente de los primeros momentos del poblamiento de homínidos. Las
nuevas técnicas de análisis genético, aparte de su uso forense para
identificar paternidades o autorías de delitos, prometen ofrecernos
interesantes pistas que Sherlock Holmes nunca habría soñado con tener.

                           ------------------

TIEMPOS DE PENURIA
Por: Antonio Muñoz Molina

“Los científicos viven condenados a una indiferencia social como la que
sufrió Cajal”

Me he acordado de una película en blanco y negro que vi hace muchísimos
años, no en uno de aquellos cines austrohúngaros de entonces, sino en la
escuela donde acababa de ingresar, con mi mandil azul marino y mi cuello
de celuloide blanco. Era la escuela querida de los jesuitas, en la que a
los hijos de los trabajadores se les ofrecía gratuitamente la
posibilidad de adquirir una educación y de aprender un oficio, uno de
aquellos oficios respetables y sólidos con los que soñaban los padres de
antes, tornero, carpintero, mecánico. De vez en cuando nos ponían
películas, que casi siempre eran de santos, de fray Escoba o del padre
Damián, pero la que vi ese día del que acabo de acordarme no tenía
milagros con fondo de música sacra ni escenas de abnegación o de
martirio, aunque empezaba como casi todas ellas: con un niño muy pobre
que no tiene ni zapatos y es díscolo y desobediente, aunque de buen
corazón, y acaba convirtiéndose en un muchacho ejemplar y luego en un
anciano de barba blanca y porte de santo.

El niño era Santiago Ramón y Cajal, y su infancia de pobreza y esfuerzo
despertaba en algunos de nosotros un impulso vago de identificación.
Queríamos volvernos santos viendo películas de santos, y piratas cuando
eran de piratas, pero yo creo que si aquella película de Ramón y Cajal
me ha dejado una impresión tan indeleble fue porque intuía en ella el
ejemplo de algo que iba a ser la clave de las vidas futuras de muchas
personas de mi generación. Muy pronto querríamos salir del mundo
abrigado y precario en el que habíamos nacido, y abrazar vocaciones que
nada tenían que ver con las vidas ni con los oficios de nuestros padres,
y el empeño iba a ser tan difícil, como el de aquel niño de la película,
que se parecía a Marcelino Pan y Vino y a Joselito el Pequeño Ruiseñor,
pero que acababa siendo uno de los sabios más eminentes del mundo.

A Ramón y Cajal le siguen citando y reverenciando los científicos en un
campo de avance tan vertiginoso como el de la neurofísiología, pero su
figura ha desaparecido por completo de la vida española, y no parece
probable que haya escuelas en las que a los niños se les presente su
ejemplo de voluntad de superación y deseo de saber. A mí me gusta
visitar el monumento espléndido que tiene Cajal en el Retiro, su estatua
reclinada de filósofo antiguo, pero el pequeño estanque que hay junto a
él suele estar sin agua, y los alrededores, sucios, y Ramón y Cajal
acaba dando una impresión de soledad tan melancólica como su vecino de
gloria y de parque Benito Pérez Galdós. En la escultura de Victorio
Macho, Galdós es un anciano a la vez berroqueño y desvalido, con sus
gafas de ciego y su manta contra los escalofríos de la vejez sobre las
rodillas, de modo que más que un escritor glorioso parece un jubilado
que acabó petrificándose de tanto pasar las tardes muertas sentado en un
banco del Retiro.

Cajal fue una excepción heroica en su país y en su tiempo, pero un siglo
después de que ganara el Premio Nobel resulta que los científicos que se
han empeñado en seguir su ejemplo viven condenados a una indiferencia
social semejante a la que él padeció, y a una penuria que es mucho más
escandalosa que entonces, porque la España en la que se formó Cajal era
espantosamente pobre, y la de ahora mismo se precia de estar casi en el
grupo de cabeza de los países ricos y de haber logrado que desaparezca
el déficit en las cuentas del Estado. Los astrofísicos de Granada, los
investigadores que han logrado progresos admirables en el tratamiento
del cáncer cerebral, tienen el porvenir tan negro como lo tuvo don
Santiago, pero la diferencia es que mientras ellos cumplen su tarea
agobiados por la falta de fondos, las administraciones públicas tiran
miles y miles de millones en vergonzosas cadenas de televisión cuya
finalidad es rebajar el nivel cerebral de la ciudadanía, adoctrinar en
el cerrilismo paleto y ensalzar sin el menor escrúpulo a unos gerifaltes
políticos que no tienen más ambición en esta vida que mantenerse en el
cargo y salir en la tele. Con una fracción de lo que cuesta televisar un
partido de fútbol o difundir la intimidad del ex marido de la hija de
una folclórica, los astrofísicos sin porvenir de Granada tendrían el
porvenir de sus vidas y de sus investigaciones tan resuelto como si
trabajaran en el observatorio de Monte Palomar. Por lo pronto pueden
jugar a la lotería, a ver si hay suerte, o presentarse a un concurso de
la televisión, o pedir que les subvencionen como a un grupo rociero
alegando que a lo que se dedican es a la astrofísica andaluza.

[Nota] * El presente artículo de Antonio Muñoz Molina fue publicado en
el suplemento de “El País Semanal”, en su habitual sección de “La vida
por delante”.

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MICHAEL LÓPEZ-ALEGRÍA ASTRONAUTA «SERÍA EXTRAÑO QUE NO HUBIERA MÁS VIDA
EN EL UNIVERSO»
Por: Javier Meaurio – San Sebastián

El astronauta español, uno de los 400 hombres que han viajado por el
espacio, respondió a las preguntas de 2.000 escolares en el Kursaal de
San Sebastián

Acaba de regresar del espacio y ya está pensando en volver.
López-Alegría, que ya formó parte de la tripulación del ‘Columbia’ en
1995, ha participado en la última misión a la Estación Espacial
Internacional.

Pregunta- ¿Diga la verdad. No se siente miedo cuando se viaja por el
espacio?
Respuesta- Quizás en el lanzamiento. Eres como un chaval que va con sus
padres a la montaña rusa después de haberles pedido una y otra vez que
le dejen montar. A medida que te vas acercando y oyes los gritos de los
otros niños y ves que te llega el momento, comienzas a inquietarte, pero
no puedes decir nada por vergüenza. Ya no puedes echarte atrás. Ya en la
nave tienes por un momento el sentimiento de que estás sin control, que
vas a verte sometido a unas fuerzas enormes. Pero al mismo tiempo
mantienes la confianza en la técnica y en el equipo. La verdad es que
nada más terminar el viaje estás deseando regresar al espacio.

P- Una vez arriba, ver la Tierra tiene que ser una maravilla.
R- Sin duda, lo es. Somos unos privilegiados, ya que sólo 398 personas
hemos estado fuera de la órbita de la Tierra. Ni los jefes de Estado, ni
los campeones olímpicos pueden disfrutar de esa sensación. Luego está
además la posibilidad de realizar un paseo espacial; y ahí estás tú,
fuera de la nave, unido a ella por un cable y flotando en la inmensidad
del Universo a una velocidad de ocho kilómetros por segundo. Es algo
difícil de explicar.

P- ¿Y estando en ese vasto e ilimitado espacio, en esa fría y silente
inmensidad, no es casi obligada la reflexión sobre si es posible la
existencia de otras vidas?
R- No es posible creer que somos los únicos, pero a corto plazo no creo
que la encontremos. Por otra parte, definir qué es la vida no es nada
fácil, ya que nosotros lo hacemos a partir de nuestra propia
experiencia, y es probable que esa vida que exista no sea perceptible
por lo sentidos humanos. Con todo, me parecería muy extraño que no
existiera vida en otros lugares del Universo. Pero aseguro que yo no he
visto nada (risas).

P- Hay quien dicen que el futuro de la Humanidad está en el espacio.
R- Bueno, hay un futuro en el espacio, otro en la Tierra y otro... en el
fondo de los mares. De hecho, hay que pensar que muchos de los adelantos
actuales, los teléfonos móviles, la televisión por cable..., se deben a
nuestra salida al espacio. Si un día llegamos a Marte, no sabemos ahora
lo que esa visita nos deparará. Ahí es donde está el futuro.

P- ¿Cómo es la vida en una nave? ¿Hay problemas de convivencia, se
llevan ustedes bien?
R- La falta de gravedad lo altera todo. Te despiertas en el aire dentro
de un saco de dormir con una almohada atada a la cabeza, que te la has
puesto para sentir un peso debajo, un contacto. Luego está esa situación
especial en la que los días y las noches duran sólo 45 minutos. Para
evitar la luz duermes con un antifaz en los ojos, y para evadirte el
continuo ruido de los aparatos y los ventiladores te pones unos tapones.
No te puedes duchar, y te lavas con toallas húmedas y un jabón especial.
La comida es deshidratada y otra particularidad es que sudas igual que
aquí, pero el sudor no cae, se queda pegado al cuerpo. En cuanto a la
convivencia es magnífica. Formamos una gran familia y son, además,
viajes de dos semanas. Sería diferente si se tratara de una expedición
de tres o cuatro meses.

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El País http://www.elpais.es/

PARA RANJIT K. CHANDRA, INMUNÓLOGO, "EL SISTEMA INMUNE ES EL MEJOR
BARÓMETRO DEL ESTADO NUTRICIONAL"
Por: Maika Sánchez – Madrid

Los mecanismos de relación entre la inmunología y la nutrición en los
seres humanos han sido profusamente estudiados desde los años sesenta
por el pediatra indio Ranjit Kumar Chandra, actualmente afincado en
Canadá. Este investigador en la Universidad Memorial de Terranova y
responsable del Centro de Inmunología y Nutrición de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) considera que "el sistema inmune es el
barómetro más sensible del estado nutricional" y que una nutrición
deficitaria incrementa notablemente el riesgo de todo tipo de
enfermedades.

En los pacientes ingresados prolonga la estancia hospitalaria, del mismo
modo que aumentan las posibilidades de que aparezcan complicaciones.
Pero los déficit nutricionales no son patrimonio exclusivo de los países
en desarrollo, según Chandra: "El 40% de la población de las sociedades
industrializadas tiene problemas de nutrición".
Los hábitos de la vida moderna, las prisas, las comidas fuera de casa y
el gusto por muchos de los alimentos preelaborados son algunas de las
razones que invoca este especialista, nacido hace 62 años en el Estado
indio de Punjab, para aseverar que "también en los países ricos hay
deficiencias nutricionales, aunque sean subclínicas, que pueden
observarse si se realizan controles bioquímicos".

Chandra, que ha viajado a Madrid para ser nombrado miembro de la Real
Academia de Doctores, empezó a estudiar la respuesta inmune en niños
desnutridos a finales de los sesenta, cuando, siendo pediatra en su
India natal, observaba que, de 30 niños hospitalizados, unos seis morían
en apenas 24 horas por infecciones que aparecían como complicaciones por
malnutrición.
"Todavía recuerdo la cara de una niña de 18 meses que fue ingresada por
una neumonía y con problemas de desnutrición. No pudimos hacer nada",
cuenta Chandra, propuesto en dos ocasiones al Premio Nobel de Medicina.
A partir de estas experiencias empezó a estudiar en bebés, niños,
adolescentes, adultos y ancianos los aspectos inmunológicos y cómo "una
dieta pobre no sólo en proteínas, sino también en vitaminas y minerales,
podía debilitar el sistema inmune y aumentar el riesgo de enfermedades".

Tras investigar esta relación en todos los grupos de edad decidió
centrar su trabajo en la población mayor de 65 años, "especialmente
vulnerable a la malnutrición". En 1992 publicó en The Lancet un estudio
sobre los efectos de las vitaminas y los minerales en el sistema
inmunológico y su acción protectora frente a las enfermedades. En este
trabajo, de un año de duración, 96 ancianos sanos e independientes
fueron divididos en dos grupos: uno fue tratado con un suplemento
nutricional formulado por Chandra, mientras que el grupo control tomó un
placebo.
El estudio demostró que los ancianos del grupo control tenían más bajo
el número de linfocitos T y células NK, poblaciones celulares
directamente implicadas en la respuesta inmune, y presentaban un riesgo
sensiblemente mayor de morbilidad; es decir, de sufrir infecciones y
otras enfermedades.
"A lo largo de esos 12 meses comprobamos que los ancianos tratados con
el suplemento nutricional sufrieron menos problemas de salud: estuvieron
una media de 23 días por año enfermos, frente a una media de 48 días en
el grupo control. Si esta medida la trasladamos a población
hospitalizada vemos que se reduce la estancia en el centro, así como el
número de complicaciones, con lo que también se reducen los costes
sanitarios y el sufrimiento".

Según Chandra, los ancianos constituyen en los países desarrollados el
grupo poblacional más vulnerable a los déficit de nutrición "por su
situación de soledad, problemas de autonomía y menor poder adquisitivo.
Además suelen tomar diferentes medicamentos, y esto contribuye a que
sufran trastornos en la absorción de los nutrientes". La formulación
nutricional que ha elaborado es la única probada en ensayos clínicos.
"Sólo falta ajustar la dosis para cada grupo de edad", dice.

Chandra ha observado además otro efecto: las deficiencias nutricionales
pueden precipitar la aparición de enfermedades latentes, como ciertos
tipos de cáncer, e incrementar la susceptibilidad a sufrir determinadas
infecciones.
"Por ejemplo", agrega, "los tumores malignos de esófago y laringe están
asociados a deficiencias de zinc y selenio. También los fumadores, que
presentan muy a menudo déficit de algunos micronutrientes, tienen un
riesgo de cáncer añadido al que comporta el tabaco".

Chandra, que dedica varios meses del año a trabajar en la India, también
ha observado en sus investigaciones que un óptimo estado nutricional
mejora las funciones cognitivas (memoria inmediata, orientación,
capacidad de aprendizaje). Para el próximo año tiene previsto emprender
un estudio de dos años de duración en pacientes con Alzheimer "para
comprobar si con un correcto control nutricional es posible reducir el
deterioro cognitivo anual que sufren estos enfermos".

                           ------------------

«ESTAMOS PERDIENDO A LOS MEJORES CIENTÍFICOS», SEGÚN EUGENIO SANTOS,
DIRECTOR DEL CENTRO NACIONAL DEL CANCER.
Por: Carlos Elías

Eugenio Santos ha trabajado más de 20 años en el Instituto Nacional del
Cáncer de EEUU, el centro más importante del mundo en esa especialidad y
del que llegó a ser investigador principal. Hace un año, aceptó el reto
de dirigir el Centro Nacional del Cáncer, con sede en Salamanca, y
regresó a España. Cobra «bastante menos de la mitad que en EEUU, pero no
todo es el dinero», dice. Allí podía trabajar donde quisiera, pero le
ilusionaba desarrollar en España lo que había aprendido fuera.

A principios de los años 80, cuando la comunidad científica simplemente
especulaba con la posibilidad de que el cáncer tuviera un origen
genético, Santos y Mariano Barbacid descubrieron el primer oncogen
humano. Su hallazgo revolucionó el mundo de la medicina y la biología
molecular. Años más tarde concedieron el Premio Nobel por el
descubrimiento de oncogenes en retrovirus a dos estadounidenses, Varmous
y Bishops, y a los españoles, cuyo hallazgo tuvo y ha tenido más
trascendencia, los olvidaron. No es la primera vez que pasa.

Pregunta- Si fuera estadounidense, ¿le hubiesen dado el Premio Nobel?
Respuesta- No trabajo para conseguir premios, aunque de todos modos aún
hay esperanza: el Premio Nobel por oncogenes humanos aún no lo han
otorgado. Es una broma. Ya en serio: veo difícil que se lo den a
españoles, aunque hayamos sido los primeros. Aquí no hay masa crítica
suficiente de investigadores y eso pesa mucho.

P- ¿Por qué no hay esa masa crítica?
R- Por todo: por la falta de tradición y, sobre todo, de inversiones. Si
miramos a otros países y comparamos el dinero y los recurso humanos que
destinan a ciencia comprendemos en qué nivel estamos: muy lejos. No
obstante, no todo es el dinero. En España la investigación científica
tiene un problema heredado de otros regímenes que es el modelo
funcionarial. Este modelo está muy viciado y favorece que un científico
consiga una plaza con 30 años y que, después, aunque el resto del su
vida se dedique a leer el periódico, no lo puedan echar. Y eso no es lo
grave. Lo peor es que colapsa la entrada de otros científicos más
competitivos y mejores. Con este sistema español de funcionarios,
estamos perdiendo a los mejores científicos y que están, encima, en sus
momentos más fructíferos. Eso no se puede permitir.

P- ¿Cómo solucionaría usted este problema?
R- Por supuesto que con más inversión y más plazas. Pero no de
funcionarios. No hay que inventar nada. Sólo copiar el sistema que está
en todo el mundo. Usted obtiene un contrato, muy bien retribuido, en
función de su valía, por cinco o 10 años. Trascurrido ese tiempo se le
evalúa y si no es competitivo, su plaza es ocupada por otro que sí lo
sea. La Ciencia no es caritativa: tienen que estar los mejores. Otro
tipo de plazas pueden ser financiadas por empresas privadas, fundaciones
o el propio Estado.

P- ¿Qué le convenció para venir a España?
R- Me gustó el proyecto. Tenía la filosofía del Centro de Comprensión
del Cáncer estadounidense, que investiga esta enfermedad tanto desde el
punto de vista básico, como clínico y aplicado. Además, en este centro,
que tiene poco más de 80 investigadores, no queremos el modelo
funcionarial. Aquí se compite y tenemos dos grupos que, incluso, han
conseguido que les financien sus proyectos fundaciones estadounidenses.
No todo el dinero tiene que ser español. Nuestras plazas las publicamos
en revistas internacionales como Nature para que se presenten los
mejores. Y ahí está el resultado: en poco más de un año tenemos casi 100
publicaciones en las mejores revistas.

                           ------------------

ENTREVISTA A NORMAN BORLAUG • PADRE DE LA “REVOLUCIÓN VERDE”
Por: Javier Sanpedro - Madrid

"La oposición ecologista a los transgénicos es elitista y conservadora"

Como no hay ningún premio Nobel de Agricultura, al biólogo de plantas
estadounidense Norman Borlaug le tuvieron que dar en 1970 el de la Paz:
un remiendo plausible, si se acepta que no habrá paz mientras haya
hambre. Desde los años cuarenta, su trabajo en varios programas de
investigación desarrollados en México -de 1964 a 1979 dirigió el Centro
Internacional de Mejoramiento del Maíz y el Trigo mexicano- sentó las
bases de la llamada revolución verde , un gran salto adelante en la
tecnología de mejora y selección de semillas que permitió a muchos
países del Tercer Mundo alcanzar la autosuficiencia en la producción
agrícola. Las semillas fueron facilitadas libres de cargos a los países
en desarrollo.

Borlaug, a punto de cumplir 86 años, y que fue investido recientemente
doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid, se ha
vuelto a situar en el ojo del huracán debido a su firme defensa de las
modernas semillas transgénicas, a las que en cierto modo considera
herederas de su trabajo pionero. Esta actitud, que por otra parte
refleja la de la comunidad científica internacional, le ha procurado
virulentos ataques de grupos ecologistas como Greenpeace, que han
llegado a calificarle de "tecnofanático" y a responsabilizarle de buena
parte de los males que afligen a los países en desarrollo. Borlaug se
limita a sonreír: sabe muy bien que toda innovación genera enormes
resistencias, no siempre racionales.

Pregunta- ¿Qué le pasa a usted con los ecologistas?
Respuesta- Todas las técnicas nuevas generan resistencia por parte de
ciertos sectores de la opinión pública. Esto es cierto ahora para los
transgénicos, pero también lo fue en los años sesenta, cuando mi equipo
desarrolló, con técnicas de mejora genética más tradicionales, una
variedad de trigo que se adaptaba a muy diferentes ambientes y que
acabamos donando -gratuitamente- a toda América y a muchos países del
Tercer Mundo, incluidos India, Pakistán y China, pese a sus grandes
diferencias de clima.

P- ¿Son los transgénicos una segunda revolución verde?
R- No, no son más que una nueva herramienta. Las técnicas de mejora
tradicional como las que yo usaba también servían para aumentar el
rendimiento o para generar variedades más resistentes a las plagas, pero
los métodos, basados en la hibridación y la selección, eran mucho más
lentos y primitivos: junto al gen beneficioso entraban muchos otros, y
algunos podían tener efectos negativos en otros aspectos. Se tardaba
años. Ahora se puede poner en una variedad un solo gen, definido con
precisión.

P- Parte de las críticas a los transgénicos se deben a que están en
manos de unas pocas grandes empresas.
R- La mejor protección contra esto es la ciencia académica. Es esencial
impulsar programas de investigación en el sector público, financiados
por los gobiernos, desarrollados en institutos internacionales que no
tengan vinculaciones con las firmas privadas.

P- Los ecologistas aseguran que el mundo no necesita para nada las
semillas transgénicas.
R- Lo dicen porque tienen la panza llena. La oposición ecologista a los
transgénicos es elitista y conservadora. Las críticas vienen, como
siempre, de los sectores más privilegiados: los que viven en la
comodidad de las sociedades occidentales, los que no han conocido de
cerca las hambrunas. Yo fui ecologista antes que la mayor parte de
ellos. Me gusta discutir con ellos sobre cuestiones medioambientales.
Pero son excesivamente teóricos, y tienen más emoción que datos.

P- ¿Se equivocan en todo?
R- Hay ecologistas razonables, pero los que llevan las banderas son muy
extremistas, y es justo a estos últimos a los que oye la gente. También
son los que asustan a los políticos.

P- La UE ha logrado aplicar a los transgénicos el llamado principio de
precaución, por el que basta una duda razonable (no ya una evidencia
incuestionable) sobre sus riesgos para que un país se niegue a
importarlos. ¿Qué le parece ese principio?
R- Están buscando el riesgo cero, y eso no existe en el mundo de la
biología

P- ¿Era necesario el Protocolo de Bioseguridad de Montreal? [Firmado el
mes pasado por más de 130 países, este protocolo impone ciertas barreras
al comercio internacional de transgénicos].
R- El debate ha sido más político que científico. Por ejemplo, en
Estados Unidos, y mucho antes de que empezara a discutirse ningún
Protocolo de Bioseguridad, el maíz transgénico sólo se aprobó tras
rigurosos controles y autorizaciones de tres agencias gubernamentales:
la Food and Drug Administration [la autoridad en materia de fármacos y
alimentos], el Departamento de Agricultura y la Agencia de Protección
Ambiental.

P- ¿Supone un problema que las empresas biotecnológicas estén patentando
las semillas modificadas genéticamente?
R- A largo plazo existe el peligro de que estas empresas lleguen a estar
dominadas por abogados. Los abogados, por lo general, no son buenos
biólogos. Y ¿quién escucha a los abogados? Pues los líderes políticos,
que de esta forma se alejan cada vez más de los problemas sociales y
económicos de las personas.

P- ¿Qué le diría a un ciudadano preocupado por las campañas ecologistas
contra los transgénicos?
R- La población mundial sigue creciendo a un ritmo de casi 90 millones
de personas al año. Hay que usar la mejor tecnología para optimizar el
rendimiento de todos los cultivos básicos: ésa es la forma de aumentar
la producción de alimentos sin invadir más terrenos para hacer cultivos.
Basta con los suelos y los climas que ya son aptos para la agricultura.
Esto deja todas las demás zonas con su vegetación natural, lo que evita
los riesgos de erosión, de inundaciones catastróficas y de mermas de
biodiversidad.

Un heterodoxo con suerte

Como muchos otros avances científicos, el principal hallazgo de Norman
Borlaug debe tanto a los impredecibles efectos colaterales como a su
estilo de investigación heterodoxo. En los años cuarenta y cincuenta, el
dogma de los mejoradores vegetales era que la selección de una variedad
debía hacerse en cultivos sembrados en la misma fecha, en el mismo tipo
de suelo y bajo las mismas condiciones climáticas en las que luego fuera
a utilizarse la variedad para su explotación comercial.
Pero Borlaug tenía prisa. Seleccionar una semilla mejorada según esos
preceptos llevaba por entonces unos diez años, y los campos mexicanos
necesitaban con urgencia un trigo resistente a una plaga que los estaba
destruyendo a velocidad de vértigo.

El científico pensó que, si hacía dos ciclos sucesivos de siembra por
año, podía obtener la semilla resistente en sólo cinco años, en vez de
diez. Pero para ello tenía que saltarse el dogma: sembró el primer ciclo
en el valle de Yaqui (39 metros sobre el nivel del mar) y, con los
productos de ese primer paso, sembró un segundo ciclo en el valle de
Toluca, a una altitud de 2.600 metros: dos suelos, climas y fechas
totalmente diferentes.

El resultado trajo bajo el brazo un premio inesperado: la variedad
seleccionada por Borlaug mostraba una magnífica adaptación a casi
cualquier tipo de clima, altitud y época de siembra, como consecuencia
fortuita de haber sido seleccionada en ambientes tan distintos. El trigo
de Borlaug se extendió -gratis- por todo el mundo y mostró un
rendimiento sin precedentes en países de todo tipo.

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LA CIENCIA Y SU CIRCUNSTANCIA
Por: Juan Carlos Argüelles

Durante una entrevista concedida en los últimos años de su vida, el
premio Nobel Severo Ochoa fue preguntado por el problema más grave que,
a su juicio, aquejaba a la ciencia española. Él, sin dudarlo, contestó
que la falta de un ambiente propicio. Como la entrevistadora no
entendiera bien la respuesta, Ochoa le explicó, como ejemplo, que a
principios del siglo XX, la mayor parte de los pintores con ansias de
sobresalir viajaban a París, donde reinaba un ambiente ideal para
favorecer el aprendizaje, el intercambio de conocimientos y la eclosión
del talento. Un ambiente similar nunca había existido en España, y la
creación de esa atmósfera era un componente esencial para que la ciencia
española pudiera alcanzar un alto nivel de desarrollo. Estimo
humildemente que su diagnóstico era clarividentemente certero hace diez
años y, lo que es peor, lo sigue siendo hoy día.
Porque la situación actual de nuestra investigación científica sólo es
entendible en un contexto de desinterés y apatía. Empezando con la
actitud displicente de la propia Administración, que en materia de
ciencia sigue una política errática o nula, a remolque de las
estrategias que marcan los países más avanzados de nuestro entorno,
donde la ciencia juega un papel clave como motor del progreso social.
Fiel a su rutina pero carente de convicción, el ministerio de turno
destina cada año un presupuesto considerable a la ciencia mediante
provisión de becas en distintos niveles: formación de personal
investigador, estancias de doctores en el extranjero y retorno de
doctores reincorporados; sin que antes sepamos qué piensa hacer con el
número creciente de investigadores ya formados, brillantes y competentes
que carecen de cualquier expectativa laboral razonable.

¿Se imaginan ustedes la crisis de Estado que sobrevendría si un gobierno
"se olvidara" de cubrir las nóminas de los funcionarios, las pensiones
de los jubilados o los presupuestos de los hospitales públicos..? Sin
embargo, las convocatorias de proyectos de investigación previstas para
un año se retrasan sine die o, simplemente, se suprimen; las ya
terminadas tardan una eternidad en ser evaluadas y resueltas. Mientras
tanto, importantes trabajos en curso se malogran, los grupos no pueden
hacer una programación razonable de su actividad a medio plazo. Los
investigadores en formación con una beca o contrato a punto de
extinción -quienes soportan el peso del quehacer cotidiano en el
laboratorio- viven en completa zozobra, sin saber si se les renuevan sus
magros salarios o tienen que buscarse la vida en otro sitio. Semejante
caos no provoca ninguna convulsión social, ni da pie a interpelaciones
parlamentarias o reuniones interminables con los responsables en busca
de acuerdos. Como mucho, algún periódico o medio sensible publica algún
reportaje o artículo en sus páginas especializadas, y aquí paz y después
gloria.

Pero descargar toda la culpa en la Administración no sería justo. En la
falta de ambiente científico, los propios investigadores tienen una
cuota significativa de responsabilidad, circunstancia que no suelen
contemplar en sus análisis; se limitan a echar balones fuera, eludiendo
la propia autocrítica, elemento fundamental del pensamiento científico.

Un entorno nada propicio no justifica la falta de ambición y de
actuación. Con un criterio individualista, algunos grupos relevantes se
han consolidado en el pasado a base de una lucha feroz por captar el
grueso de los escasos recursos disponibles y fomentar la promoción de
sus integrantes en detrimento de otros minoritarios, en lugar de
promover una política de repartos equitativos y de alianzas fuertes para
recabar más fondos. Todavía hay científicos con un sentido victimista
que lo fían todo a la dependencia de la Administración, disimulando su
propia incompetencia en la falta de medios, o los que mantienen un
espíritu elitista y siguen considerando la ciencia un asunto no
accesible al común de los mortales. Tal vez, para cambiar estas
circunstancias y generar un entorno más propicio a la investigación, sea
imprescindible que los científicos abandonen sus reductos, bajen a la
arena, participen en foros y debates e ilustren a la opinión pública,
con un lenguaje pedagógico, sobre los pormenores de su trabajo.

[Nota] *Juan Carlos Argüelles es profesor titular de Microbiología en la
Universidad de Murcia.

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ASOMA EN EL CERN LA PARTÍCULA MÁS BUSCADA
Por: Alicia Rivera – Madrid

Los físicos del gran acelerador LEP quieren saber si han hecho un
descubrimiento fundamental

Sería el descubrimiento en física más importante de las últimas décadas,
el bosón de Higgs es una clave esencial para comprender el
microcosmos... El interés y el entusiasmo en torno a este supuesto
constituyente fundamental del universo son enormes. El más potente
acelerador de partículas del mundo que existirá dentro de cinco años, el
LHC, en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), está
concebido para cazar el Higgs y los estadounidenses tienen la escopeta
cargada rastreando la misma pieza. Pero la sorpresa ha saltado no en un
nuevo acelerador, sino en uno viejo, el LEP, cuyo desmantelamiento debía
empezar estos días para dar paso al LHC.
Los físicos creen que en el acelerador LEP han visto los pelos al muñeco
del Higgs, la nueva partícula elemental, y quieren tirar de él para
sacarlo de las tinieblas del conocimiento y verle la cara. "¡No sólo la
cara, sino todo el cuerpo!", exclama Patrick Janot, coordinador de los
experimentos del acelerador, en los que participan 2.000 físicos e
ingenieros.

La sorpresa del Higgs en realidad es una incógnita porque lo que han
registrado los físicos son unas señales que pueden perfectamente ser la
perseguida partícula -con una masa de 115 gigaelectronvoltios (GeV)-,
pero también un simple resultado estadístico. Con la incertidumbre el
CERN está en plena ebullición, mientras el LEP está apagado desde el
pasado 2 de noviembre y los científicos piden que se abra seis meses en
2001 para continuar los experimentos y saber si han hecho el
descubrimiento sensacional.

Pero Luciano Maiani, director del CERN, tras una reunión extraordinaria
del comité de investigación que no se pronunció ni a favor ni en contra
del futuro del LEP, ha decidido que el cierre es definitivo para empezar
el futuro y mucho más potente acelerador LHC, que estará listo en 2005 o
2006. Maiani ha pedido al Consejo de los países miembros del laboratorio
que ratifiquen su decisión. Manuel Aguilar, delegado científico de
España en dicho consejo declaró ayer a EL PAÍS que la delegación
española "se opone firmemente a la solicitud del director general de
proceder al desmantelamiento de LEP en enero de 2001".

Declaraciones a favor

Las declaraciones a favor de reabrir el LEP unos meses se acumulan. "Me
gustaría que dejaran a los científicos de LEP seguir buscando el Higgs
el año que viene y que Europa lo encontrara porque el CERN es la única
gran organización que ha tenido éxito en la colaboración científica
europea", dijo ayer en Madrid Martinus Veltman, premio Nobel de Física
1999. Los acontecimientos se han complicado en las últimas semanas con
decisiones de política científica. El LEP, alojado en un túnel de 27
kilómetros de circunferencia en la frontera franco-suiza junto a
Ginebra, lleva 11 años funcionando con enorme éxito, pero los físicos
que toman datos en sus cuatro detectores (Aleph, L-3, Delphi y Opal) han
estado siempre con un ojo avizor para detectar este bosón de Higgs, de
masa desconocida.

La energía de LEP se ha ido aumentando y poco antes del verano
aparecieron los primeros pelos de Higgs. Llegó septiembre y en vez de
cerrar el acelerador, como estaba previsto, se decidió continuar los
experimentos hasta noviembre. Tras la prórroga, el director del CERN
afirmó la semana pasada: "Los nuevos datos [sobre Higgs] no son
suficientemente concluyentes para justificar el funcionamiento de LEP en
2001". Las voces de los científicos no se han hecho esperar: "Higgs
puede estar a la vuelta de la esquina y se debe hacer todo lo posible
para clarificarlo", afirma Belén Gavela, física teórica de la
Universidad Autónoma de Madrid y miembro del comité de investigación del
CERN. "El riesgo científico que conlleva no dejar que LEP funcione
durante 2001 es demasiado grande; no he oído a nadie un solo argumento
científico serio a favor de cerrarlo ahora".

¿Cómo se encuentran partículas en un detector de LEP? Es dificilísimo de
hacer y de analizar, pero en esencia es fácil de comprender. Los
electrones y los positrones chocan en el centro de los detectores y se
generan nuevas partículas cuyas trazas se registran. Con ellas los
físicos reconstruyen las partículas creadas. En el LEP "Higgs se crea a
la vez que un bosón Z, cuya masa conocemos muy bien, y Higgs se
desintegra en una pareja de quarks b", explica Chiara Mariotti, de
Delphi. "Como sabemos que la energía de la colisión inicial es 206 GeV y
que el Z tiene una masa de 91 GeV, la masa de Higgs debe ser 115 GeV en
este caso".

Pero no todo es tan fácil porque el registro puede ser Higgs u otras
desintegraciones y efectos del experimento. "Lo que hemos visto es
perfectamente compatible con que exista un Higgs en el límite de donde
podemos llegar con LEP, pero también puede ser una fluctuación
estadística, no podemos saberlo ahora", aclara el físico español
Frederic Teubert, de Aleph. La prórroga de seis meses solicitada para
LEP será suficiente para salir de dudas si se aumenta un poco, como
parece posible, la energía de las colisiones de forma que se sacarían
más datos en menos tiempo, explica Janot. "Ahora tenemos una
probabilidad de error de 1% y queremos reducirla a 1 por millón para que
sea un descubrimiento".

Mientras tanto la dirección del CERN se ha limitado estos días a emitir
una nota de prensa, hecho también criticado por el personal del
laboratorio dado que no ha habido una explicación oficial de la
decisión. La Asociación de Personal del CERN ha expresado en un
comunicado "sorpresa e incomprensión tras el anuncio del cierre
definitivo del LEP en vísperas de un gran descubrimiento". Pese a que
Maiani, que ayer habló en un seminario científico en el CERN, ha
justificado su decisión diciendo que se trata de evitar retrasar el LHC,
también este punto es oscuro ya que es un secreto a voces que el
programa del nuevo acelerador lleva un retraso de varios meses.

Física y EE UU

"Lo que se discute ahora no es una cuestión de LEP versus LHC, sino de
física", puntualiza Gavela. El LHC se instalará en el mismo túnel, será
mucho más potente aunque es un colisionador diferente, y se hace con
otros socios, incluido EE UU. Su objetivo es la caza del Higgs y de
nuevas partículas que podrían existir y los físicos destacan su
importancia porque, aunque Higgs se viese ya en el LEP, sólo en el LHC
podrían estudiarse sus características a fondo.

Pero en cinco años los estadounidenses tienen una oportunidad con su
acelerador Tevatron, en Fermilab (Chicago) de encontrar el Higgs, si
tiene la masa aproximada que LEP puede estar viendo. Para algunos,
abandonar la caza en Europa y cerrar el viejo acelerador es servir en
bandeja de plata el gran descubrimiento a los americanos, que podrían,
dado que el director del CERN ha dicho que los indicios en LEP "no son
significativos", no reconocer que los primeros pelos del muñeco asomaron
en Europa.

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EL ORIGEN DE LA MASA
Por: Álvaro de Rújula

Aunque no del todo, entendemos sorprendentemente bien lo que son las
cosas, y cómo funcionan. Me refiero sólo a su funcionamiento a nivel
microscópico, claro está. Elementales son aquellas partículas que no
están compuestas -que sepamos- de otras aún más elementales. El Higgs,
que tanto revuelo está armando, no es una partícula como otra
cualquiera: es la pieza más codiciada, como hemos de ver.

Las partículas y su comportamiento (las interacciones entre ellas) están
descritas por el Modelo Estándar. El modelo es como el ajedrez:
diferentes piezas (las partículas) y unas pocas reglas de juego. Un
sinfín de posibilidades (las propiedades de todo lo que sabemos que
existe) podrían en principio deducirse del comportamiento de unas pocas
piezas, también como en el ajedrez.
Las piezas del Modelo Estándar son docena y media. Algunas tienen masa y
otras no. La masa es esa propiedad que implica un cierto esfuerzo al
poner en movimiento una partícula en reposo; de ahí que se hable de masa
inercial (recuerde el lector instruido que en la teoría de la
gravitación de Einstein, que incluyo en la definición de Modelo
Estándar, la masa gravitacional, responsable del peso de las cosas, no
es algo independiente).

El fotón -la partícula de luz- no tiene masa. Una de las reglas del
Modelo Estándar, una simetría (algo así como la posición inicial de los
alfiles y torres) prohíbe que nada le genere una masa al fotón. Esta
simetría es una receta absoluta contra la obesidad, un sortilegio que
evita también que puedan engordar otras dos partículas (el gravitón y el
gluón). Pero el resto de ellas pueden adquirir masa y, de hecho, la
tienen (con la debatible excepción de los neutrinos, para quienes las
reglas no están aún del todo establecidas).

El electrón y su primo el muón, por ejemplo, son dos partículas
idénticas, excepto en el valor concreto de sus masas. ¿De dónde proceden
éstas y por qué tienen los valores que tienen? La respuesta a la primera
pregunta, en el Modelo Estándar, es una de sus reglas: el llamado
mecanismo de Higgs, nombre que honra injustamente sólo al eminente
físico escocés, Peter Higgs.
Funciona así: el vacío, curiosamente, no esta vacío del todo, sino
permeado por una esencia continua, llamada un campo (sabrá el lector
avisado que, a diferencia del viejo éter, este campo no contradice la
teoría de la relatividad). El electrón y el muón sufren una especie de
fricción con este campo: esa fricción es la masa, o inercia. Las
diferentes masas son distintas porque los coeficientes de fricción lo
son. Así de tonto.

Menos tonto es el hecho de que al campo que permea el vacío, como a todo
otro campo, se le puede hacer vibrar, como a la gelatina. Así como las
vibraciones del campo electromagnético son partículas de luz, las del
campo de Higgs son partículas de Higgs. El descubrimiento de dichas
partículas, con las propiedades muy concretas que el Modelo Estándar les
confiere, sería un paso crucial en el entendimiento del origen de la
masa: uno de los mayores misterios que hoy en día la ciencia afronta.
El mecanismo de Higgs huele algo a chamusquina: los coeficientes de
fricción que explican los valores concretos de las masas se ponen a
mano. Por eso es aún más importante estudiar experimentalmente las
partículas de Higgs, si existen. Quizás la naturaleza nos dé, como otras
tantas veces, la pista que nos falta para entenderla aún más a fondo.

Los datos obtenidos por los experimentos del LEP son relativamente
escasos, pero se parecen, como gotas de agua, a los predichos por el
mecanismo de Higgs. Quizás estemos en el umbral de un descubrimiento de
talla mayúscula. Dejarlo escapar sería como concluir la partida sin
saber si el jaque era mate.

[Nota] *Álvaro de Rújula es físico teórico del CERN.

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ÚLTIMA HORA: LA RESACA DEL CIERRE DEL ACELERADOR LEP EN EL CERN
Por: Alicia Rivera

Cerca de 400 personas llenaron ayer hasta los topes el anfiteatro del
Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), junto a Ginebra,
para escuchar las explicaciones del director del centro, Luciano Maiani,
acerca de su controvertida decisión de cerrar definitivamente el
acelerador de partículas LEP para dar paso a la nueva máquina
experimental LHC. Se han interrumpido así los experimentos para
confirmar o refutar los indicios de la partícula elemental Higgs.

La intervención de Maiani fue fuertemente contestada en el turno de
preguntas, según varios de los científicos presentes. Éste habló durante
media hora al personal del CERN haciendo hincapié en la necesidad de
mantener el calendario de construcción de LHC y apuntó el coste (unos
10.000 millones de pesetas) de mantener abierto el LEP el año próximo
durante seis meses, como habían propuesto los físicos, según informó un
portavoz del laboratorio. Tras la sesión celebrada en inglés, el acto se
repitió en francés.

La gran mayoría de las intervenciones, aproximadamente una veintena,
tras la explicación de Maiani, fueron muy críticas -y muy aplaudidas por
el público- tanto con la decisión tomada por el director del CERN como
con el procedimiento seguido para tomarla. Varias intervenciones
destacaron que el cierre definitivo del LEP se había decidido sin tener
en cuenta el interés científico de la investigación en marcha y el
riesgo de perder un gran descubrimiento, el Higgs, que podrían estar
rozando los científicos europeos.

Tras hacerse pública la decisión de Maiani de acabar con LEP, centenares
de físicos del CERN, con el apoyo de muchos colegas de Europa y de
Estados Unidos, dedicaron la semana pasada a defender sus argumentos
científicos para continuar los experimentos. Unas 1.500 firmas a favor
de abrir LEP en 2001 se recogieron en tres días. Cuando el viernes
pasado el comité del consejo del laboratorio no alcanzó consenso para
variar el programa científico vigente -lo que significaba no abrir LEP
el año que viene- y Maiani anunció su decisión definitiva de desmantelar
el viejo acelerador, la sensación de tristeza, desolación y frustración
invadió el laboratorio y las comunicaciones electrónicas que mantiene
esta comunidad científica. Los comentarios de serio pesar por lo que se
consideró "un día negro en la física internacional" surgieron a ambos
lados del Atlántico.

En esa reunión extraordinaria del consejo del CERN se manifestaron
radicalmente en contra de modificar el programa para poder seguir
trabajando con el viejo acelerador unos meses el delegado alemán, el
francés y el holandés; otros países (Finlandia, Dinamarca, Eslovenia,
Hungría y Portugal) estuvieron de acuerdo aunque con posiciones más
flexibles; a favor de continuar con el LEP se declararon España, Austria
y Bélgica, mientras que otros países o no se pronunciaron abiertamente o
eran partidarios de no tomar una decisión hasta el mes próximo (Reino
Unido, Noruega, República Checa, Suecia y Suiza).

La delegación española argumentó que las decisiones que afectan a una
organización científica deben ser tomadas sobre la base de criterios
científicos y que los burocráticos, por importantes que sean, ocupan un
segundo lugar. Los físicos que trabajaban hasta ahora en los
experimentos del LEP se incorporan ahora a la preparación de los
detectores del LHC.

Acerca del calendario del LHC, que debe estrenarse en 2006, Maiani dijo
que no presenta retrasos. Los jefes de los dos detectores que se
instalarán en el nuevo acelerador, Atlas y CMS, ratificaron esa
afirmación aunque reconocieron que algunas partes cruciales de los
mismos probablemente no estarán listas en las fechas previstas.

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CIENTÍFICOS FRANCESES DESARROLLAN UNA NUEVA MOLÉCULA PARA EL TRATAMIENTO
DEL PALUDISMO
Europa Press

Un equipo de científicos franceses ha desarrollado una nueva molécula de
síntesis, la trioxaquina, que permitirá superar la resistencia a la
cloroquina, el medicamento más utilizado contra el paludismo.
Los resultados de estas investigaciones, llevadas a cabo en el
laboratorio de química del Centro Nacional de Investigaciones
Científicas (CNRS), en Toulouse, bajo la dirección de Bernard Meunier,
han sido patentados por este establecimiento y son publicados esta
semana en la revista especializada “ChemBioChem”.

Las trioxaquinas contienen dos fragmentos distintos -aminoquinoleina y
trioxan- que actúan con mecanismos diferentes. Este método supone una
'biterapia' que permite obtener una familia de moléculas muy activas 'in
vitro' contra el paludismo. El parásito responsable de las formas graves
de esta enfermedad, el 'Plasmodium falciparum', desarrolló hace varios
años una resistencia a la cloroquina, medicamento que fue eficaz durante
más de 40 años.
Transmitido por los mosquitos, el parásito del paludismo invade los
glóbulos rojos y, en 48 horas, alcanza un tamaño varias veces superior
al que tenía en principio. Se divide entonces en 20 ó 30 nuevos
parásitos que, a su vez, invaden otros glóbulos rojos.

El paludismo afecta actualmente entre 300 y 500 millones de personas en
el mundo, y mata cada año entre 1,5 y 2,7 millones de personas, nueve de
cada diez en África. Llamado también malaria, el paludismo es la
enfermedad tropical más extendida en el mundo.

Para más información:
ChemBioChem http://www.wiley-vch.de/vch/journals/2268/index.html

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El Mundo http://www.elmundo.es/

NUEVAS IMÁGENES DE LA 'MARS GLOBAL SURVEYOR' APOYAN LA EXISTENCIA DE
AGUA EN EL PLANETA ROJO
Por: Carlos Elías

La nave Mars Global Surveyor ha captado estos días diferentes imágenes
de un cráter situado al sur del planeta marciano que han impactado a los
científicos de la NASA: en sus laderas se observan numerosas grietas y
barranqueras que, según los geólogos, sólo pueden existir como
consecuencia de que por ellas pasó gran cantidad de agua, erosionando
las piedras hasta lograr estas formas geológicas.

El volcán tiene unos 650 metros de altura y el interés de las imágenes
de la Mars Global Surveyor proviene de que precisamente en esa zona las
rocas son muy porosas, por lo que se sospecha que existen muchas
posibilidades de que debajo de ellas fluya el agua líquida, que es,
según los investigadores, el elemento clave para que exista vida en el
planeta rojo.

Los cálculos de urgencia elaborados por los científicos de la agencia
espacial norteamericana señalan que el agua debió correr por esas
laderas marcianas hace unos dos millones de años, un tiempo que estos
investigadores consideran «muy reciente» en términos geológicos de la
creación de Marte.

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CIENTÍFICOS ESPAÑOLES DESCUBREN LA ESTRELLA MÁS PEQUEÑA DEL SISTEMA
SOLAR

Científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) anunciaron
ayer que han descubierto la estrella más pequeña de la vecindad solar.
Se encuentra a sólo 13 años luz de la Tierra pero no ha sido detectada
con anterioridad por tratarse de un objeto de muy poca masa y muy frío.

El interés por estudiar las estrellas más cercanas a nosotros radica en
que nos permiten conocer con gran fiabilidad las diferentes poblaciones
estelares de nuestra galaxia, la Vía Láctea.





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