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Asunto: EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2001 - Número 12
Fecha:Martes, 6 de Febrero, 2001  01:49:13 (+0100)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <gargantua @..........es>

=====================================================================

                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Crítica a la Pseudociencia y
Escepticismo
       © 2000 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

    Edición 2001 - Número 12 - 06 de Febrero de 2001

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

  -Teléfonos móviles: ¿nos fríen el cerebro?

  - “La Nave de los Locos”: Desde Chile, singladura escéptica y
racionalista a través del proceloso fenómeno de las Paraciencias.

  - Los OVNIs como "rumor visionario". Jung y la Ufología.

  - SETI: Qué hacer si nos llega una señal

  - Los “Psíquicos” aparecen en las calles de Nueva York para dar
consuelo a los desesperados

  - Con el apoyo del Papa, cien mil españoles pertenecen a grupos
católicos radicales y ultraortodoxos.

  - La Luz empieza a llegar a los “Chips”

  -. Según Arthur J. Carty: "la burocracia puede ahogar cualquier
iniciativa en investigación y desarrollo".

  - Manhattan, más cerca del cielo.

  - Los alumnos asiáticos obtienen los mejores resultados en matemáticas
y ciencias

  - La sonda Mars Global Surveyor prolonga su misión en el espacio

  - El estudio de la estrella Hydri, en la constelación de Hydra,
muestra el envejecimiento del sol.

=== NOTICIAS =========================================================

TELÉFONOS MÓVILES: ¿NOS FRÍEN EL CEREBRO?
Por: Javier Armentia

Cada día cerca de veinte millones de personas utiliza en nuestro país un
terminal de telefonía móvil. Estos aparatos emiten y reciben ondas de
radio, en frecuencias entre 800 y 1900 MHz, la zona del espectro
electromagnético que solemos denominar “microondas”. Estas ondas se
reciben y transmiten mediante una red de antenas que ha cambiado la
fisionomía del país, tanto en el campo como en las ciudades. ¿Es todo
esto seguro? En los últimos años, los medios de comunicación han ido
dando a conocer resultados de estudios que hablaban de la relación de la
exposición a las radiofrecuencias de los móviles con diversas
enfermedades, mientras que otros estudios afirmaban lo contrario.

A mediados de 1992, se presentó en Florida (EEUU) la primera denuncia
ante un tribunal por este tema: la muerte por un cáncer cerebral de una
mujer, se decía en la acusación, había sido provocada por el uso de un
teléfono móvil. Aunque tres años después el caso quedó sobreseído por
falta de pruebas científicas que avalaran la afirmación, la popularidad
del proceso despertó la preocupación por la inocuidad del sistema de
comunicación personal que más rápido incremento ha tenido en la historia
de la humanidad. Precisamente, el poco tiempo que se llevan usando estos
terminales y su popularización hace difícil la realización de estudios
epidemiológicos que busquen la conexión entre el uso del móvil y, por
ejemplo, el tumor cerebral. En promedio, una de cada 100.000 personas
desarrolla un tumor cerebral; muchos de ellos serán usuarios de
telefonía celular, pero ¿existe una conexión? Por otro lado, el
desarrollo de un tumor de este tipo lleva normalmente varios años, por
lo que podría suceder que aún el efecto no se haya notado. Lo cierto es
que las diferentes investigaciones epidemiológicas realizadas hasta la
fecha no indican conexión alguna entre ambas cosas. Uno de los estudios
más conocidos, llevado a cabo por el Centro Médico de Örebro, en Suecia,
y dirigido por Lennart Hardell no encontró relación alguna
significativa. Sin embargo, la noticia llegó al público sesgada: parecía
haber una mayor incidencia de tumores en el mismo lado de la cabeza en
la que se usa el teléfono, lo que podría tener que ver con la cercanía
de la antena al cerebro. Un resultado, sin embargo, que no era
significativo estadísticamente. Recientemente, se ha presentado en la
revista JAMA (Journal of American Medical Association) un estudio de la
Fundación de la Salud Norteamericana  y de veinte centros de
investigación oncológica que ha monitorizado a 891 personas que usan el
móvil habitualmente entre 1994 y 1998, concluyéndose que no hay conexión
entre el uso y el cáncer cerebral.
Actualmente existen unos doscientos proyectos de este tipo en
desarrollo, y quizá en el futuro se pueda dilucidar si hay algún factor
de riesgo.

Porque de lo que nadie duda es de que las radiofrecuencias pueden
afectar al organismo. Las ondas electromagnéticas pueden tener
diferentes efectos en un ser humano, como se ha venido estudiando y
demostrando desde mediados del siglo XX. Las ondas de radio, incluyendo
las de frecuencias similares a la de la telefonía móvil tienen la
característica de ser absorbidas por el cuerpo: más las de menor
frecuencia, las que corresponden a los teléfonos móviles analógicos tipo
“moviline” y a la primera generación de telefonía digital GSM. El efecto
es térmico, es decir, estas ondas producen resonancias de las moléculas
que entran en vibración, lo que se traduce como calor. Son las mucho más
altas frecuencias de ondas electromagnéticas como los rayos X o gamma
las responsables de efectos no térmicos, al ser capaces de separar los
electrones de los átomos (se llaman por lo tanto radiaciones ionizantes)
y pueden alterar el material genético (por ello se suele hablar de
genotoxicidad).

Sin embargo, en las radiofrecuencias de emisiones de radio, televisión o
telefonía, los efectos biológicos térmicos aparecen cuando hay una
exposición elevada: los estudios realizados (normalmente con animales de
laboratorio) muestran que esta exposición ha de ser mayor de un
equivalente a 4 watios por kilogramo. Por esta razón, los diferentes
organismos internacionales y nacionales que dictaminan la protección
contra las radiaciones han venido empleando una cifra para fijar los
máximos permitidos menor, de  1,6 W/kg. Ese límite nunca se alcanza en
la práctica en el caso de las antenas, que se instalan sobre torres que
aseguran una distancia mínima adecuada o sobre azoteas en las cuales se
limita el acceso a menos de 6 metros. Aunque se ha dicho que los vecinos
de un inmueble en el que hay antenas estarían sometidos a un riesgo
adicional, los niveles de exposición de quienes viven en la última
planta, justo bajo las antenas, son como mucho cien veces menores que
los límites recomendados. Son los operarios de mantenimiento de las
mismas, que se acercan a menos de 6 metros en la horizontal de estas
antenas quienes podrían sufrir exposiciones nocivas, pero las medidas de
seguridad establecidas exigen que en esos casos la antena se desconecte
antes.

Otro caso es el de los terminales, de los teléfonos que nos llevamos a
la oreja, porque localmente, la cercanía de la antena hace que las
emisiones se acerquen bastante a los límites establecidos. Una antena
puede llegar a emitir 600 milivatios (las de la telefonía analógica),
aunque los GSM se mantienen dentro de los 125 mW. ¿Qué podría suceder
entonces? En esencia, las radiofrecuencias serían capaces de calentar el
tejido cercano. Pero el riesgo es muy difícil de evaluar: la posición
del teléfono va cambiando continuamente, el tiempo de conversación varía
mucho, cada persona lo usa de manera diferente... todo ello hace casi
imposible medir realmente la exposición recibida. Aunque se han
presentado estudios que muestran algunos efectos (por ejemplo,
alteraciones en ciertas capacidades cognitivas, como la capacidad de
resolver ciertos tests) la evidencia no es concluyente: John E. Moulder,
catedrático de Oncología de la Radiación en el Colegio Médico de
Wisconsin (EEUU), una de las autoridades mundiales en el tema, comentaba
recientemente que, a pesar de que los resultados epidemiológicos son
inconsistentes con un incremento del cáncer cerebral por el uso de los
móviles, y aunque no hay estudios que muestren claramente efectos
genotóxicos, todavía no se puede concluir sobre la inocuidad de los
mismos. Falta evidencia científica: estudios replicados y con los
controles adecuados. “Cualquiera que sea el resultado que se obtenga de
los estudios en curso", escribía Moulder junto con Kenneth Foster,
oncólogo, el pasado mes de agosto en la revista Spectrum (publicada por
la IEEE, el organismo responsable de los estándares en electricidad en
los EEUU), “el debate sobre los efectos sobre la salud de los móviles
continuará. Los móviles se unen a otras formas de tecnología eléctrica
como los radares policiales, los monitores de ordenador o las líneas de
alta tensión, que desatan el miedo del público debido a los campos
electromagnéticos”. Una vez más, el factor de pánico ante las
tecnologías que se desconocen podría estar operando.

Los riesgos ciertos de los móviles

Independientemente de las radiofrecuencias, lo que queda fuera de toda
duda es que el uso del teléfono móvil propicia la siniestralidad en la
conducción. Un estudio inglés realizado por un grupo de expertos
independiente, dirigido por Sir William Stewart concluyó en su informe
de mayo de 2000, a partir del análisis de numerosos estudios que no sólo
es peligroso usar el teléfono con la mano (práctica penada por la ley),
sino que incluso usando un “manos libres”, la capacidad de respuesta del
conductor se ve claramente limitada, incrementándose el riesgo de
accidente.

Por otro lado, los efectos de las emisiones de los móviles en otros
aparatos electrónicos quedan también fuera de toda duda: la prohibición
de su uso en los aviones o en los hospitales no es simplemente una norma
de lo políticamente correcto, sino que tiene que ver con alteraciones en
sistemas que, en casos como los mencionados, pueden tener consecuencias
potencialmente muy peligrosas.

                           ------------------

LA NAVE DE LOS LOCOS: EL ESTUDIO CRÍTICO DEL FENÓMENO OVNI Y DE LAS
PARACIENCIAS EN CHILE
Por: Pedro Luis Gomez Barrondo

A veces surge en nuestro camino una de esas gratas sorpresas que nos
obligan a hacer un alto en nuestro diario errar y que requieren de toda
nuestra atención. Estas sorpresas pueden revestir mil formas y colores,
que las hacen de por sí atractivas, mientras que otras veces, a pesar de
presentarse bajo un formato sencillo y sobrio, su contenido es lo que
resulta realmente excitante y sabroso.
Estas últimas, son sorpresas que germinan y crecen gracias al empeño y
tesón de un grupo de personas que, a base de constancia y esfuerzo,
consiguen irse abriendo camino y asentar aquel proyecto por el que
decidieron apostar en su momento.

Precisamente este es el caso que nos ocupa: el de una de esas pequeñas y
a la par magníficas publicaciones, dedicadas al noble empeño del
desenmascaramiento de quienes hacen de la Pseudociencia su modo de vida.

La publicación a la que me estoy refiriendo, inició su singladura en
tierras chilenas, allá por el mes de abril de 2.000, con un primer
número en el que sus editores firmaron su primera carta de presentación
con las siguientes palabras:
“Comenzamos este proyecto con algo de temor, porque desconocemos el
impacto que pueda causar en el lector chileno la aparición de un medio
notoriamente alternativo. Alternativo porque no abarca los tópicos
usuales de la ufología  y las pseudociencias en general; alternativo, en
suma, porque busca alejarse del sensacionalismo e intenta abordar los
temas de manera seria, desprejuiciada y profunda. […]
Desde ya dejamos en claro nuestra tendencia escéptica, aunque con
variantes: unos más duros, otros dispuestos a hacer concesiones. Lo
importante es que rompemos el esquema tradicional, al dejar de lado las
luces de neón con que habitualmente se tratan estos sucesos, y sentarnos
a criticar, a pensar, a dialogar y a exponer criterios.”

Bien, el caso es que esta publicación, que responde al nombre de “La
Nave de los Locos” y cuya principal misión es, en palabras de sus
argonautas, “abordar de forma racional el estudio de la ufología y de
los llamados "fenómenos paranormales" en Chile”, ha conseguido llegar,
mes tras mes, a buen puerto, completando el que hace ya su sexto viaje
de tan particular singladura.

Constituye pues un verdadero placer para todos nosotros el poder
presentar, desde las páginas de “El Escéptico Digital”, nuestro último
descubrimiento, dentro de este mundo de las publicaciones escépticas.
Con todos ustedes, amigos lectores, para que la disfruten “La Nave de
los Locos”, de cuyo postrer número tenemos el gusto de exponerles su
sumario y el magnífico artículo firmado por Sergio Sánchez  bajo el
título de “Los OVNIs como rumor visionario”.
Y si alguno de ustedes decide embarcarse en la versión bimestral de
papel no tiene más que mandar un mensaje a lanavedeloslocos@...
y obtendrá toda la información pertinente sobre como formalizar su
pasaje y contribuir a que sople siempre favorablemente el viento en las
henchidas velas de “La Nave de los Locos”.

LA NAVE DE LOS LOCOS
SUMARIO Nº 6 - Enero de 2001
http://www.geocities.com/lanavedeloslocos/nave6.html

- Editorial

- ESPECIAL HIPÓTESIS PSICOSOCIAL, PARTE 2

- Entendiendo la HPS (John Harney)
- Volver a cero - Por una sociología no reduccionista de los OVNIs
(Pierre Lagrange)
- Los OVNIs como "rumor visionario" (Sergio Sánchez)

------------------------

- La ufología como paradigma de la tecnoglobalización (Diego Zúñiga)
- ¿A que no lo sabía? (Juan Guillermo Prado)
- Gastronomía de los Roswell a la española (Manuel Borraz)
- Crónica de un misil anunciado (Rodrigo Fuenzalida)
- ¿Está loco Diego Zúñiga? (Sergio Sánchez)
- Reacciones destempladas (O la lógica de la ilógica) (Diego Zúñiga)
- El "ovniólego" ( Cristián Reyes)
- Cielos Antiguos: ¿Quién disparaba en la antigüedad? (Sergio Sánchez)
- Tele - Vicio : Programa 'OVNI', de Televisión Nacional de Chile (Grupo
CIFOV)
- Recibimos: Suplemento Internacional CdU (D. Zúñiga)
- Libros: "El expediente Manises", de J. A. Fernández Peris (Ricardo
Campo)

                           ------------------

La Nave de los Locos http://www.geocities.com/lanavedeloslocos/

LOS OVNIS COMO “RUMOR VISIONARIO”: JUNG Y LA UFOLOGÍA.
(El extraño prefacio de un libro de fines de los cincuenta)
Por: Sergio Sánchez R.

El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung ha traspasado con su obra el ámbito
meramente académico de “su” versión heterodoxa –para algunos
“traidoramente” revisionista- del psicoanálisis freudiano, esto es, de
su propia “psicología analítica”. Jung se sintió fascinado desde muy
joven con el mundo de los mitos y símbolos universales, con la
espiritualidad, los sueños y la alquimia; si bien nunca dejó de
considerarse a sí mismo como un científico, un médico en sentido
estricto, lo cierto es que su quehacer clínico fue adquiriendo con el
tiempo connotaciones extrañas y, en un sentido más o menos exacto,
esotéricas. En algún momento, quien fuera uno de los discípulos dilectos
de Freud, comenzó a considerar más importantes los textos de Paracelso,
Meister Eckhardt o de anónimos autores medievales sobre alquimia, que
los del neurólogo austriaco; más importante el Rosarium Philosophorum
que La interpretación de los sueños.

Jung es un personaje desconcertante. Hoy tiene una legión de discípulos,
no pocos biógrafos, críticos y comentaristas y, además, algunas escuelas
psicoterapéuticas más o menos ortodoxas que se reclaman continuadoras
legítimas de su legado; incluso en círculos vinculados a la New Age goza
Jung de una popularidad inusual. Acusado de pro-nazi, reaccionario e
irracionalista, tales juicios –exactos o no- están lejos de opacar un
prestigio universalmente consolidado. Es frecuente que libros sobre
misticismo, el encuentro de Occidente y Oriente y espiritualidad en
general, se permitan citas rituales de sus opiniones. Lo que es
comprensible en un hombre que escribió no sólo respecto de las neurosis,
la energética del sueño y los tipos de personalidad, sino también sobre
el I-Ching, la sincronicidad, el Tarot y el significado psicológico de
las profecías del Anticristo. Una de sus “aprendices” más prestigiosas,
la psiquiatra Marie-Louise von Franz, llegó a sostener nada menos que
“Jung representa el fin del racionalismo del siglo XIX”. Dejemos que los
junguianos hagan acopio de tan audaz afirmación.

Sin embargo, y a pesar de estas prevenciones, muchos ignoran que Jung
escribió un libro sobre el fenómeno ovni, en 1958. Traducido al
castellano con el título de Sobre cosas que ven en el cielo (1), los
editores se cuidaron bien de quitarle la primera frase que titulaba la
edición original alemana y la posterior inglesa: Un mito moderno. Este
curioso libro ha seguido la suerte de otra obra junguiana, Respuesta a
Job (2), una lúgubre interpretación del cristianismo y del imaginario
religioso semítico, lo que le valió la súbita enemistad del filósofo
Martin Buber. Ambos libros son mirados de soslayo por los epígonos más
academicistas de Jung, ya que se permiten demasiadas libertades en la
especulación simbólica –lo que, en sede junguiana, es decir bastante.
Por lo mismo, cuando leí Sobre cosas que se ven el cielo pensaba
encontrarme con una obra más oscura y extremista. Empero, el maestro de
Bölingen sólo intenta comprender un naciente rumor que habla de visiones
de extraños artefactos y luces y prodigios en los cielos del mundo de
post-guerra. Y da una explicación psicológica a un fenómeno
principal –aunque no exclusivamente- psicológico. El texto es menos
abracadabrante de lo que usualmente se afirma, claro que sin liberarse
de la especiosa ambigüedad típica de su autor. Es, por tanto, una de las
primeras elucubraciones expresamente no literales y no fisicalistas que
ofrece la historia de la ufología. Con razón se ha dicho que la llamada
“hipótesis psico-social” (HPS) sobre la naturaleza de los ovnis, tiene
en la especulación junguiana un antecedente remoto. Lo que es sólo una
verdad a medias, como intentaré mostrar a continuación.

No pretendo abordar en este breve artículo la totalidad de las
reflexiones que a Jung le sugieren los ovnis. Pasaré por alto su
llamativo análisis de sueños en relación con el naciente mito de los
seres foráneos; su acertada selección de visiones celestes medievales,
en las que cabe un lugar destacado a la mística católica Hildegard von
Bingen, que ve –igual a Ezequiel- innumerables ojos; me saltaré hasta el
enjundioso análisis del contenido psíquico de las “experiencias” de uno
de los primeros “contactados”, Orfeo Angelucci, una de las mejores
partes del libro y la más pródiga en interesantes sugestiones. Me
detendré en el prefacio más que en las conclusiones y el desarrollo,
porque es en aquel donde se encuentran la mayor parte de las claves del
ensayo que nos ocupa. Jung se muestra hermético pero no reservado en tal
prefacio. Lo que dice ha impresionado vivamente a los lectores más
tímidos, así que me permito una larga cita: “Trátase de esas noticias
que nos llegan desde todos los rincones de la tierra, de esos rumores
sobre cuerpos redondos que recorren tanto nuestra atmósfera como nuestra
estratosfera (...) El caso es que estos rumores y la existencia física
de tales cuerpos me parecen tan significativos que me siento
obligado –lo mismo que ya otra vez, cuando se preparaban los hechos que
habían de dejar su marca en Europa- a lanzar una voz de advertencia.”(3)

El propio Jung se ve estremecido por la extensión de un rumor, al que
denomina “visionario”, generador de testimonios y visiones, por cierto.
Es que el rumor se vuelve autónomo, auto-suficiente: su fuerza ya es
imparable. El lugar de la nueva epifanía es el cielo, la morada de los
dioses. Por las señales en el cielo se anuncian los cataclismos y
catástrofes cósmicas. ¿Está ocurriendo algo parecido a los prodigios
atestiguados por Moctezuma antes de la llegada de los españoles? Ahora
bien, la “advertencia” que Jung ya hizo anteriormente, surgió de su
experiencia clínica; antes de la Segunda Gran Guerra, muchos pacientes
soñaban con el dios germano Wotán o con elementos arquetípicos derivados
del wotanismo. La Alemania nazi, con su fermento ocultista de visos
neopaganos, era una confirmación de la ensoñación wotánica previa. Para
Jung, los arquetipos eran fuerzas psicológicas autónomas que los seres
humanos reproducían inconscientemente en sus vidas. No es el hombre
quien posee al mito: es el mito quien lo posee a él. No sólo un
individuo sino una colectividad entera puede estar reproduciendo el
drama de un dios olvidado.

Entonces Jung, el psiquiatra, tiene algo de mistagogo y de astrólogo,
sobre todo cuando el cielo enlaza con los contenidos del Inconsciente
Colectivo, ese fantástico depósito de experiencias milenarias,
ancestrales y supra-individuales: “Verdad es que sé, como en aquella
ocasión, que mi voz es demasiado débil para que llegue a oídos de los
más. No es ni presunción ni arrogancia lo que me mueve; es mi conciencia
de médico la que me aconseja advertir a los menos a quienes puedo
hacerme oír, que a la humanidad le esperan hechos tales que corresponden
al fin de una era.”(4)

¿No nos parece familiarmente contemporánea esa laya de discurso? Los
hechos, desprovistos de su carácter puramente natural, pasan a ser
expresiones, significados de grandes sucesos psicológicos que subyacen a
lo visible. No en vano Jung fue llamado por uno de sus ocasionales
biógrafos, Colin Wilson en este caso, como “Señor del mundo subterráneo”
. “Como ya sabemos por la historia del antiguo Egipto existen fenómenos
de transformación psíquica que siempre se manifiestan al término de un
mes platónico y al comienzo del mes siguiente. Según parece, trátase de
cambios producidos en la constelación de los elementos dominantes
psíquicos, de los arquetipos, de los ‘dioses’, que provocan o acompañan
transformaciones seculares de la psique colectiva. Esta transformación
comenzó a darse dentro de la tradición histórica y dejó sus huellas,
primero en el paso de la edad de Tauro a la edad de Piscis, cuyo
comienzo coincide con el nacimiento del cristianismo. Ahora nos
aproximamos al gran cambio que es lícito esperar se produzca con la
aparición del punto equinoccial de primavera en el Acuario.”(5)

Después Jung intenta desdecirse, justificarse, morigerar las aprensiones
del lector y las suyas propias. ¿Lo consigue en realidad? Para Jung, los
ovnis son fundamentalmente “proyecciones psíquicas”, compensaciones que
fragua de manera inconsciente el ser humano a su angustiosa condición
moderna, a su desesperante deprivación existencial (en la cosmovisión
junguiana; sin embargo, no tengo claro que “el ser humano” –concepto
abstracto porque no toma en cuenta la pluralidad de posiciones
socio-económicas posibles, desde la pobreza marginal a la menos numerosa
opulencia ociosa y despreocupada- sea más infeliz hoy que en la China de
los manchúes o en la Europa de Carlomagno). Se buscan las “señales”, y
se las obtiene en forma de misteriosos aparatos aéreos, redondos y
luminosos; plateados, al menos.

La forma circular le sugiere a Jung la idea de “mandala”, el símbolo
arquetípico tibetano de la totalidad. Pero, ¿qué pasa con la supuesta
realidad física de tales objetos si se admite que son proyecciones de la
psique colectiva? ¿Es que acaso tales proyecciones pueden, en opinión de
Jung, producir efectos físicos? ¿Son los arquetipos junguianos
susceptibles de ser captados por los radares? Estas preguntas, que para
los oídos prudentes pueden sonar algo estrafalarias, se justifican en la
actitud confusa y ambigua de Jung sobre la naturaleza física –real o
ilusoria- de los ovnis. En algún instante parece inclinarse por una
solución puramente psicológica del enigma, para luego sostener que hay
un correlato material registrable de tales apariciones. ¿Tan autónomos
son los arquetipos que pueden pasar de la alucinación a una materialidad
más o menos precaria? ¿De la inexistencia a la semi-existencia?

Creo que el ufólogo crítico estadounidense Dennis Stillings ha
logrado -con elocuencia y brillo- desfacer este entuerto, en una
investigación publicada hace una década (6). En efecto, Stillings
demuestra que gran parte de la correspondencia en que Jung se manifiesta
contrario al “gran secreto de la Fuerza Aérea de Estados Unidos” ha sido
publicitada por la literatura ufológica... fuera de contexto, de manera
tendenciosa, en medio de pronunciamientos que obedecían en no
despreciable medida a la presión de los propios ufólogos. La ya citada
Dra. Von Franz, ante una consulta directa del acucioso Stillings,
respondió lo que sigue: “Jung no creyó en la realidad de los OVNIs ni al
comienzo ni al ocaso de su carrera. Consideró que se trataba de algo
‘fuera de la materia’ , algo desconocido detrás de la realidad. Pero se
interesó en ellos porque existían fantasías muy poderosas a su
alrededor. Son psicológicamente reales. En su trabajo analizó el sentido
de dichas realidades. Eso es todo.”(7)

¿Es todo realmente? Admito que la cuestión es polémica, pero los
resultados de Stillings son indicativos de que Jung era bastante más
hostil a la explicación “parapsicológica” de los ovnis de lo que
comúnmente se cree. Eso, claro, con las vacilaciones y contradicciones
que salpican determinados tramos de su libro. Pero aun así, podemos
sostener que Jung  es un precursor remoto de la HPS, pues ve en el
psiquismo colectivo el origen de las enigmáticas visiones luminosas. Un
sueño proyectado de la post-guerra, del tiempo de la bomba atómica y los
viajes espaciales Un mito moderno, qué duda cabe.

La “ufología” de Jung anuncia la HPS pero no la realiza. Ese prefacio de
1958 nos demuestra hasta qué punto el Pleroma junguiano parece
desvincularse de las ciencias sociales. Al proponer la hipóstasis del
Inconsciente Colectivo nos deja en las movedizas arenas del
psicologismo. El “fenómeno” adquiere así una consistencia inmaterial
pero efectiva, en los bordes de la realidad, más allá de cualquier
refutación. Es una alucinación colectiva, mas no se trata de una
alucinación cualquiera. El enfoque histórico-cultural, tan
característico de la HPS, no puede manifestarse si se le cierran las
puertas a la continua interacción entre la cultura popular y la ciencia
ficción, por ejemplo. El gran mérito de los trabajos de Méheust,
Lagrange, Maugé, Pindivic y hasta del Vallée de Pasaporte a Magonia, es
que viviseccionan la inmensa deuda del fenómeno ovni con avatares
concretos de la historia reciente, aunque vinculados a contenidos
ancestrales. El psicologismo junguiano es estéticamente inmejorable pero
racionalmente destinado al reduccionismo. Lo que me lleva a suscribir –y
con esto termino- la crítica del antropólogo español Ignacio Cabria:
                        “Se despuebla el universo de dioses
extraterrestres, pero se crea con esta hipótesis organicista un nuevo
ente: inconsciente colectivo, que resulta en una nueva reificación, es
decir, en la conversión de una idea en un ente con su propia
 naturaleza.” (8)

Notas y referencias bibliográficas.
Ecologic Editora, Buenos Aires, 1987.
Fondo de Cultura Económica, México, 1985.
Sobre cosas que ven el cielo, cit., p. 11.
Idem.
Op. cit., p. 12.
Ver a Dennis Stillings (comp.): Lo imaginario en el contacto ovni,
Heptada, Madrid, 1990, pp. 52 a 69.
Op. cit., p. 69.
Entre, ufólogos, creyentes y contactados, Cuadernos de Ufología,
Santander, 1993, p. 110.

                           ------------------

SETI: QUÉ HACER SI NOS LLEGA UNA SEÑAL
Por Seth Shostak  - Instituto SETI
Noticia enviada por: Luis R. González Manso
Traducción al español por: Gorka Moral López (ARP-SAPC Traductores)

Buscar alienígenas puede ser un trabajo frío y solitario, si no
preguntadle al agente Mulder. Mejor aún, preguntadle a Frank Drake. Hace
4 décadas, cuando Drake era el único científico del SETI en todo el
mundo, era capaz de sintonizar la radio del receptor de su
radiotelescopio con una sola mano.
Estaba bien preparado para las incomodidades, pero algo menos para el
éxito. En 1960, Drake esperaba escuchar alguna señal de radio
proveniente de alguna de las estrellas, similares al sol, Tau Ceti y
Epsilon Eridani. Estos vecinos espaciales se encuentran a unos 12 años
luz de la Tierra, y Drake los estaba investigando con una antena de 85
pies (26 metros) de diámetro.

Entonces ocurrió. Tau Ceti acababa de ponerse en el horizonte, así que
Drake dirigió su telescopio hacia Epsilon Eridani. Para su sorpresa, el
altavoz soltó un sonoro ¡Wham! Drake estaba alucinado. ¿Es posible que
sea así de fácil? pensó. Y seguido se preguntó ¿y qué hago ahora?
La verdad es que no era así de fácil y no tuvo que hacer nada. El
sorprendente “Wham” era una interferencia humana y no una señal del
sistema Epsilon Eridani.

En las siguientes décadas, el SETI pasó de ser el proyecto de un lobo
solitario, a contar con el esfuerzo de científicos de todo el mundo.
Habiéndose dado cuenta de que la recepción de una señal sería, desde
luego, un hecho repentino, los investigadores decidieron que sería una
buena idea trazar un plan sobre “qué hacer después”.

Y lo trazaron. La mayor parte de los sudores fueron para John Billingham
y Jill Tarter (actualmente en el instituto SETI) junto con Michael
Michaud (ya retirado), y sus colegas del Comité SETI de la Academia
Internacional de Astronáutica (IAA). En 1989 enviaron a la academia un
pequeño documento con un gran título: “Declaración de Principios Sobre
las Actividades Subsiguientes a la Detección de Inteligencia
Extraterrestre”. Un plan de acción por si se recibía una señal.

Aunque aprobado por la IAA, y un buen número de grupos relacionados con
el espacio y la astronomía, la declaración no deja de ser un pacto entre
caballeros. No tiene carácter de ley – Después de todo, ¿Quién podría
obligar a cumplirla? Por otro lado, los principales equipos del SETI ya
han dicho que la cumplirán en caso de captar con sus telescopios algún
débil zumbido proveniente del espacio. Los contenidos de la declaración
son dulces y maternales: Comprueba la señal para asegurarte de que su
origen es verdaderamente extraterrestre, entonces comunícalo a la
comunidad astronómica, al gobierno, y al público (el orden no se
especifica).
Dicho de otro modo – nada de secretos. Puede parecer algo tonto, pero en
el pasado ya se han mantenido en secreto algunos descubrimientos, al
menos durante un tiempo. Cuando se encontró un pulsar por primera vez en
1967, hubo una cierta confusión sobre lo que eran. Al principio
registraron su descubrimiento como LGM, Little Green Men (Pequeños
Hombrecillos Verdes), los astrónomos consideraron, medio en serio, que
podían haber interceptado emisiones alienígenas. Pasaron los meses, y
sólo cuando quedó claro que había una explicación natural para los
pulsos, los astrónomos hicieron públicos sus descubrimientos.

La declaración deja claro que en caso de una verdadera señal LGM, el
mundo debería ser informado. Y por motivos que discutiremos en una
próxima oportunidad, esto no solo tiene sentido, sino que de hecho, no
puede ser de otra manera. Puede que el agente Mulder sea capaz de
mantener ocultas sus investigaciones, pero las del SETI son tan claras
como el agua de manantial.

Si los astrónomos oyen alguna señal, oiréis a los astrónomos.

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Diario Sur de Málaga http://www.diariosur.es/

LOS “PSÍQUICOS” APARECEN EN LAS CALLES DE NUEVA YORK PARA DAR CONSUELO A
LOS DESESPERADOS
Por: Elías Zaldivar – Nueva York
Noticia enviada por: Jorge Javier Frías Perles

No son psicólogos, ni psiquiatras, les llaman los «psíquicos» y se
aprovechan de las tensiones y las dificultades que ofrece la vida en
Nueva York para dar consuelo a los desesperados y aconsejar a los
angustiados.

El auge de estos “profesionales” ha motivado un debate en los medios de
comunicación y algunos ponen en duda la honradez de quienes brindan esas
ayudas con el argumento de que «no son profesionales».
«No se puede probar qué es profesional y qué no», dijo confirmando su
condición de 'psíquica' una mujer que ofrece sus servicios como
«consejera, espiritista y curandera» que además «resuelve problemas,
reúne amores y familias», y también da «garantías» (no es la única)
sobre sus «trabajos». Se trata de una mujer de larga experiencia a pesar
de su edad pues «soy 'psíquica' desde los siete años y tengo 32, vea
usted».

Hay quienes prometen «reunir de inmediato» a parejas separadas por
enojos, infidelidad o por la distancia. Otros prometen hacerlo en
«veinticuatro horas», algunos lo aseguran «en siete horas», y no falta
una astróloga que cobra sus honorarios a aquellos a los que ofrece
«separarlo en un día de la persona que lo fastidia».

Aunque proponen servicios similares o con pocas variantes, las que puede
presentar la angustia y la soledad en una metrópoli como la neoyorquina,
son «espiritistas», «astrólogos», «curanderos». Uno de ellos, 'El indio
amazónico', el «único» en Nueva York, «arregla problemas de hogar, de
matrimonio, separación, dinero, salud, amor, traición, hábitos de
borrachera, brujería, hijos desobedientes», o traer «pronto a la pareja
amada y mucho más».

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La Voz de Galicia http://www.lavozdegalicia.com/

CIEN MIL ESPAÑOLES PERTENECEN A GRUPOS CATÓLICOS RADICALES Y
ULTRAORTODOXOS
Por: M. Rodríguez / A. Ochoa - Madrid
Noticia enviada por: Vicente Prieto

Con el apoyo del Papa, su objetivo es lograr una nueva evangelización
del mundo

Saben que no pueden cuestionar la democracia, pero han iniciado la
recristianización colocándose en los círculos de poder y evangelizando a
las bases sociales. Unos cien mil españoles pertenecen a estos grupos
católicos ultraortodoxos, como el Opus Dei, Comunión y Liberación, los
Legionarios de Cristo y neocatecumenales. El Papa, que ha hablado muchas
veces de reevangelizar el mundo, apoya a varias de estas organizaciones,
que buscan activamente atraer más almas al redil católico.

A mediados de los 70, un nuevo discurso religioso toma forma. Son los
años posteriores al Concilio Vaticano II, el mayor intento de la Iglesia
católica de adaptarse a la nueva sociedad laica, en la que lo religioso
se queda limitado a la esfera de lo privado. Esa nueva corriente
promueve, «la segunda evangelización de Europa». Y en la llegada de
Karol Wojtyla al pontificado de la Iglesia encuentra su máximo aliento.

Se trata de organizaciones con el apoyo explícito de Juan Pablo II y sus
sedes centrales se encuentran en Roma. Las comunidades neocatecumenales
(conocidos como los kikos), el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o
Comunión y Liberación son algunos de estos grupos. Todos ellos tienen
características comunes. Veneran a un líder, defienden radicalmente sus
creencias, practican el proselitismo, rechazan la secularización y están
convencidos de tener una misión: reconquistar la sociedad laica y
devolverla a la senda de Dios.

Estrategia

Para ello trabajan en dos frentes, la recristianización desde arriba y
la reevangelización de las bases, haciendo labor pastoral en los
sectores más desfavorecidos.

Aunque su presencia en España es patente, con unos 100.000 miembros
según los datos de las organizaciones, todavía no tienen influencia real
sobre toda la masa católica.
Sin embargo tienen el apoyo tácito de la Conferencia Episcopal. Un
sacerdote, que ha preferido mantener el anonimato, afirma que «la curia
española de hoy es la más sumisa del mundo. Jamás levantaría la voz
contra grupos apoyados directamente por el Vaticano».

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El País http://www.elpais.es/

LA LUZ EMPIEZA A LLEGAR A LOS 'CHIPS'
Por: Philip Ball – Londres

La Optoelectrónica busca la difícil alianza entre los fotones y los
electrones

Los electrones son los protagonistas de esta era de la información.
Ahora, cada vez más, los electrones se están asociando con los fotones
(partículas de luz) para llevar mensajes de un sitio a otro en la
denominada optoelectrónica. Por el momento es una mezcla rara. El
silicio, la superestrella de la tecnología de la información, es un don
nadie en lo que se refiere a la producción de luz. Y si no se puede
obtener una emisión de luz de un microprocesador de silicio, la
optoelectrónica miniaturizada y eficiente no deja de ser un sueño.
Algunos de estos problemas han empezado a resolverse. Si la
investigación sigue progresando, la optoelectrónica contribuirá a que
una nueva y racionalizada tecnología de la información alcance logros
sorprendentes.

El mundo está cercado por la luz. Las fibras de cristal óptico
transmiten ondas láser cargadas de información a través de miles de
kilómetros en un abrir y cerrar de ojos. Las fibras ópticas pueden
transmitir mucha más información que los cables de cobre. Y cada fibra
viene a ser del grosor de un cabello humano, así que son mucho más
ligeras: unos cuantos gramos de fibra óptica hacen el mismo trabajo que
varias toneladas de cobre.

Mientras tanto, los láser miniaturizados de estado sólido, de materiales
semiconductores, se utilizan para leer los discos compactos y en los
prototipos de sistemas de almacenamiento de datos basados en la luz,
como los discos óptico-magnéticos, que tienen potencialmente una
capacidad de almacenamiento mayor que los discos duros magnéticos
convencionales.

Por ahora, un mensaje electrónico, por ejemplo, se convierte primero de
formato electrónico a fotónico antes de ser transmitido. Y la señal de
luz que llega al otro lado se vuelve a convertir a formato electrónico
antes de ser procesado por el ordenador del receptor. Los investigadores
esperan hallar formas de procesar las señales codificadas en luz, en
lugar de limitarse a transmitirlas de esa forma, para que la tecnología
fotónica pueda sustituir a la electrónica. Este sueño sigue estando
lejano; el híbrido actual, la optoelectrónica, parece que durará.

Procesamiento y transmisión

La versión actual de la optoelectrónica es un matrimonio a la fuerza, en
el que ninguna de las dos partes parece ser muy feliz. El procesamiento
y la transmisión de la información basada en la luz necesita los láser y
otras fuentes de luz, como los diodos emisores de luz. La industria de
la microelectrónica, por otra parte, usa los transistores como aparatos
de conmutación y fabrica sus componentes con silicio; nadie ha
conseguido todavía fabricar un láser de silicio.

El silicio es un semiconductor, un material cuya conductividad eléctrica
se puede ajustar con precisión. Los láser de los aparatos reproductores
de discos compactos están hechos de distintos semiconductores,
principalmente de arseniuro de galio. Éste fue el componente del primer
láser semiconductor en estado sólido, construido en 1962. Desde
entonces, la industria se ha quedado atascada.

Pero el arseniuro de galio y el silicio no se llevan bien. Ambos son
cristalinos, sus átomos se distribuyen en filas regulares, como los
huevos en una caja. Desgraciadamente, las cajas son de distintos
tamaños: la distancia entre los átomos adyacentes en el silicio (la
constante del entramado) es distinta de la del arseniuro de galio.

Por tanto, al intentar hacer crecer una capa de arseniuro de galio sobre
una lámina de silicio se provoca el caos en la interfaz. Los átomos
preferirían encajarse, y un material o el otro se estira o se encoge en
su superficie, produciendo un efecto de cuarteado en la película de
arseniuro de galio, lo que arruina sus propiedades de conductor
eléctrico y lo declara inútil como láser en estado sólido. Lo mismo
sucede con otros semiconductores que emiten luz.

Así pues, los láser miniatura no se pueden construir fácilmente sobre un
microprocesador de silicio en un circuito microelectrónico. Para
empeorar aún más las cosas, estos otros semiconductores cuestan más que
el silicio.
Las cosas serían mucho más fáciles si el silicio se comportara como el
arseniuro de galio, emitiendo luz cuando se le estimula
electrónicamente. Pero no lo hace. Los científicos llevan más de una
década intentando extraer luz del silicio para que la optoelectrónica se
pueda basar en un solo material.

Una idea es drogar el silicio con átomos que son buenos emisores de luz,
como los del metal erbio. Esto funciona, pero no tan bien como para
hacer aparatos prácticos: el silicio drogado con erbio emite una luz
demasiado tenue.

Otra posibilidad es usar compuestos cristalinos del silicio emisores de
luz y que se asienten con comodidad sobre el silicio. Uno de ellos es el
silicato de cerio: en 1999, Won Chel Choi y sus compañeros del Instituto
Coreano de Ciencia y Tecnología de Seúl demostraron que este material
puede crecer sobre el silicio y emite una luz azul y violeta cuando es
estimulado por otro láser.

Pero una de las ideas más prometedoras es la de tallar el silicio en
estructuras tan pequeñas que su comportamiento se altere por las leyes
de la mecánica cuántica y así transformarlo de un mal emisor de luz en
uno bueno.

Leig Canham, de la Agencia de Investigación de Defensa de Malvern (Reino
Unido), descubrió en 1990 que el silicio tratado con un ácido fuerte se
vuelve muy poroso, como una esponja. El silicio poroso está hecho de
alambres cuánticos de sólo unos pocos nanómetros (millonésimas de
milímetro) de espesor. Estos alambres brillan cuando son atravesados por
una corriente.
Más aún, el color de este brillo se altera con el espesor de los
alambres. Canham hizo primero silicio poroso que brillaba en rojo; luego
se han hecho versiones en amarillo, verde y azul. Pero los alambres
finos son muy frágiles.

En 1996, Philippe Fauchet y sus colegas de la Universidad de Rochester
(Nueva York) demostraron que este método puede en realidad suministrar
una optoelectrónica integrada. Hicieron un diodo de silicio poroso en un
microprocesador que emitía luz (de un material llamado óxido de silicio
rico en silicio). Estos diodos emisores de luz (LED) mejoran con
rapidez, pero todavía son demasiado ineficaces a la hora de convertir la
electricidad en luz para ser aparatos económicamente viables. Los diodos
emisores de luz están muy bien, pero lo que la optoelectrónica necesita
son láser. Canham dice: "Si se pudiera crear un láser que fuera todo de
silicio revolucionaría el diseño de los superordenadores y conduciría a
nuevos tipos de aparatos optoelectrónicos".

El primer paso hacia una aparato de este tipo se anunció el pasado
noviembre. Un equipo italiano encabezado por Lorenzo Pavesi, de la
Universidad de Trento, consiguió extraer del silicio algo parecido a la
luz láser aprovechando el truco de Canham. Pavesi hizo motas cuánticas
(pequeños trozos de silicio de unos pocos nanómetros de ancho, cada uno
con sólo unos 500 átomos) disparando un haz de iones hacia cuarzo, una
forma natural del dióxido de silicio.

Estas motas cuánticas demostraron ser buenas emisoras de luz roja, pero
fueron capaces de algo más. La luz láser surge cuando la emisión desde
ciertas partes del material emisor estimula la emisión de las otras
partes. El grupo de Pavesi comprobó este proceso de emisión estimulada
en su material. Cuando se enviaba a la muestra un rayo láser de sondeo
del mismo color de la luz emitida aumentaba su brillo. Demostrar esta
ganancia óptica, dice Canham, "es un paso esencial hacia la fabricación
de un láser de silicio, pero no es el final de la historia". Hay todavía
mucho trabajo por hacer antes de que los chips de silicio empiecen a
brillar con luz láser.

El pasado diciembre, unos investigadores suizos dirigidos por Ulf
Gennser (Instituto Paul Scherrer de Villingen) exploraron una vía
distinta haciendo un semiconductor láser a partir de múltiples capas muy
finas y cuidadosamente elaboradas de silicio y germanio.

Láser cuánticos de cascada como éste se hicieron por primera vez en 1994
a partir de semiconductores emisores de luz tradicionales, como el
arseniuro de indio galio. Pero todavía son demasiado ineficaces y
costosos para ser elementos prácticos en la tecnología de la
optoelectrónica del silicio.

Matrimonio de silicio y plástico

Hacer brillar el silicio es sólo una forma de crear tecnología
optoelectrónica para un chip de silicio. Otra opción es construir
dispositivos emisores de luz con materiales compatibles con el silicio.
Es decir, si el matrimonio es demasiado forzado, buscar otra pareja.

La fuente de conflicto para los semiconductores emisores de luz
existentes es que sus formaciones atómicas no coinciden con las del
silicio. Esto no es raro: casi todo material cristalino tiene un
entramado propio entre átomos, de forma que casi siempre hay alguna
discrepancia cuando se colocan unos sobre otros.

Para William Gillin y sus colegas del Queen Mary and Westfield College
de Londres (Reino Unido), la respuesta es obvia: no usar cristales.
Propugnan trabajar con materiales que tengan una disposición desordenada
de átomos, como los plásticos. No es una novedad. Los
polisilanos -polímeros de silicio e hidrógeno con moléculas encadenadas-
han sido ya investigados antes con el mismo propósito. Emiten luz, pero
no conducen muy bien la electricidad y es difícil hacer con ellos
dispositivos electrónicamente controlados.

El grupo de Gillin intenta salvar este obstáculo usando dos materiales
no cristalinos diferentes, ambos orgánicos. El primero lleva la
corriente desde la base de silicio a la segunda capa emisora de luz.
Esta segunda capa está hecha de moléculas con un átomo de erbio -buen
emisor de luz- en su núcleo. Un diodo de dos capas como éste, con base
de silicio, emite luz infrarroja en la longitud de onda más usada en
telecomunicaciones. Y los dispositivos pueden hacerse con técnicas más
sencillas y baratas que las que se necesitan para elaborar las finas
películas de semiconductores cristalinos.
Pero estos diodos se enfrentan aún a grandes retos. De momento no son
muy eficientes: convierten en luz sólo una centésima parte de la energía
eléctrica y encienden sólo en voltajes de unos 33 voltios, demasiado
alto para aplicaciones prácticas sobre un chip de silicio.

Algunos creen que es pronto para renunciar a los materiales cristalinos.
Dicen que sencillamente hay que seguir buscando aquellos que coincidan
con la constante (distancia entre átomos colindantes en el silicio) del
entramado del silicio. Están usando ordenadores para diseñar materiales
virtuales con las propiedades precisas.

En 1999, el equipo de John Joannopoulos (Instituto de Tecnología de
Massachusetts) tomó este enfoque para identificar hipotéticos
semiconductores que se ajustarían al entramado del silicio y emitirían
una considerable luz infrarroja. Su mejor candidato era una combinación
de cinc, silicio, fósforo y arsénico.

Marvin Cohen y sus colaboradores (Universidad de California, en
Berkeley) usaron métodos similares con los ordenadores para buscar
nuevos materiales más accesibles compatibles con el silicio. sus
candidatos favoritos son aleaciones de carbono, latón y o bien silicio o
bien germanio.

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El País http://www.elpais.es/

ARTHUR J. CARTY, PRESIDENTE DEL CONSEJO NACIONAL DE INVESTIGACIÓN DE
CANADÁ: "LA BUROCRACIA PUEDE AHOGAR CUALQUIER INICIATIVA EN
INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO"
Por: Malen Ruiz de Elvira – Madrid

Arthur J. Carty preside desde 1994 el National Research Council (NRC) de
Canadá, un organismo que podría suponerse paralelo al Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (CSIC) de España pero que en realidad es
bastante distinto. Aunque Canadá y España tienen una población similar
(30 millones de habitantes el primero, 40 millones el segundo) el NRC
canadiense cuenta con sólo 17 institutos de investigación, todos de
ciencias, frente a los más de 100 del CSIC (con una considerable sección
de humanidades) y ha sufrido una profunda reorganización en la última
década que el CSIC todavía espera. Carty visita España esta semana para
explorar formas de colaboración con los organismos españoles de ciencia
y tecnología.

Tras pasar una fuerte crisis presupuestaria en 1996, el CNR, que depende
orgánicamente del ministerio canadiense de Industria (aunque tiene una
gran autonomía), se ha convertido en el principal brazo ejecutor de una
agresiva política gubernamental para conseguir completar el ciclo que
lleva desde la investigación básica al mercado, pasando por la
investigación aplicada y el apoyo a la innovación. Entre sus ofertas
incluye la posibilidad de permisos con sueldo y sin sueldo para los
científicos e ingenieros que quieran arriesgarse a crear pequeñas
empresas innovadoras. La apuesta gubernamental en favor de la
investigación y desarrollo incluye también un esfuerzo por recuperar
científicos canadienses emigrados a Estados Unidos, su poderoso vecino,
mediante la creación de 200 cátedras en universidades dotadas durante
los primeros cinco años por el Gobierno federal. El número de cátedras
que corresponde a cada universidad lo decide el Gobierno, pero las
universidades deciden a quiénes ofrecen las cátedras disponibles y
pueden complementar el sueldo de los fichados.
Pregunta.- ¿De qué recursos dispone?
Respuesta.- Tenemos 3.300 trabajadores contratados, no funcionarios, y
otros 1.000 en programas de colaboración. De los contratados, unos 2.000
son científicos e ingenieros y un tercio son temporales. El presupuesto
para este año alcanzará los 650 millones de dólares [115.000 millones de
pesetas].

P.- ¿Cuánto invierte Canadá en I+D?
R.- Estamos en el 1,5% del Producto Interior Bruto, lo que no es mucho,
pero hay que tener en cuenta que en Canadá más del 60% de la I+D la hace
la empresa y el PIB ha aumentado mucho en los últimos años. Aunque el
Gobierno federal invierta más, no todo depende de él. El compromiso
gubernamental es alcanzar el doble del porcentaje actual para 2010.
Habrá que incentivar todavía más a las empresas.

P.- ¿Cómo se moderniza un organismo como el NCR, que tiene 85 años?
R.- Con la disminución del presupuesto en 1996 tuvimos que
reestructurarnos, eliminamos varias áreas de investigación, convencimos
a algunas para que se transformaran en centros tecnológicos autónomos,
con su propia financiación. Estamos creando nuevos institutos, pero son
interdisciplinarios, porque así es como funcionan la ciencia y la
tecnología hoy en día. También utilizamos el dinero nuevo para convencer
a los grupos de investigación de que cambien de enfoque. Eso es lo que
hemos hecho con el dinero que nos dio el Gobierno hace dos años para
genómica y salud. Los institutos que lo querían tenían que aportar igual
cantidad de su propio presupuesto, ya que son bastante autónomos.

P.- ¿Qué otras cosas hacen?
R.- En las provincias atlánticas estamos creando las llamadas
agrupaciones tecnológicas, grupos de empresas que se dedican a una nueva
tecnología, para llevar la nueva economía a áreas no desarrolladas.
Creamos nuevos institutos para desarrollar algo nuevo de la nada.

P.- ¿Cuál es su principal función?
R.- Yo siempre digo que lo nuestro es el conocimiento y la innovación,
transformarlos en beneficio para la sociedad Se puede decir que el
dinero convierte la investigación en conocimiento y la innovación
convierte el conocimiento en dinero. Tratamos de transferir el
conocimiento a las empresas, tenemos un enfoque muy agresivo de la
innovación, y ya tenemos buenos ejemplos de éxitos. Una de las cosas que
hacemos es incubar empresas, les damos espacio junto a nuestras
instalaciones y ayuda tecnológica y científica, hasta que pueden volar
por sí mismas, pero no regalamos nada.

P.- ¿Qué importancia tiene la investigación básica en este ciclo?
R.- Invertir en investigación básica es fundamental para que nuestra
oferta sea interesante para la industria. No se puede atraer a la
industria si no se dispone de gente excelente, de programas excelentes.
En microelectrónica, por ejemplo, empezamos hace 20 años un programa de
películas delgadas, y hasta que pasaron cinco años la industria no se
interesó, pero actualmente tenemos tanta demanda que no la podemos
cubrir y nuestra tecnología es única en el mundo. Ahora empezamos con la
nanotecnología y pasarán varios años antes de que la industria se
interese.

P.- ¿Cuáles son los puntos fuertes de la ciencia y tecnología
canadienses?
R.- El área de tecnologías de la información es muy fuerte,
especialmente la fotónica. Pero también la astronomía, que es la tercera
del mundo. Y en física, dispositivos cuánticos, microscopía de efecto
túnel...

P.- El NRC tiene un programa de asistencia a la investigación en la
industria considerado modelo, que se llama IRAP. ¿Cómo funciona?
R.- Trabajamos sólo con empresas pequeñas y medianas (hasta 500
empleados). Tenemos una red de asesores y todo se hace de forma bastante
estricta. No damos dinero a cualquiera y tenemos un programa de
evaluación de cada etapa del desarrollo de un nuevo producto en la
empresa a la que asistimos, a la que cobramos servicios y en la que
tenemos participación.

P.- Todo eso supone bastante burocracia.
R.- Es verdad que existe un punto de difícil equilibrio El programa IRAP
es eficiente y fácil de aplicar, pero si se empiezan a hacer muchas
preguntas, llega un momento en que tanta pregunta se convierte en
contraproducente. La burocracia en la Administración puede fácilmente
ahogar cualquier buena iniciativa y eso nos preocupa bastante. Tenemos
que mantenernos es ese punto de equilibrio mediante evaluaciones y
comprobaciones continuas para gastar bien el dinero.

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La Nación http://www.lanacion.com.ar/

MANHATTAN, MÁS CERCA DEL CIELO
Por: Fernando Soler Zinny - Nueva York

Se trata del espectacular planetario de la ciudad de Nueva York
El conjunto es protagonizado por una esfera de 26,5 metros de diámetro
La superficie total del edificio alcanza los 33.000 metros cuadrados
Se rinde homenaje al viejo planetario Hayden

La palabra asombroso es quizá la que mejor cabe a un proyecto como éste,
ya que la institución que estuvo a cargo de su realización está más
ligada a lo tradicional y es notoria por su costumbre de no producir
cambios.
Sin embargo, en el caso del nuevo Planetario del Centro Rose del Cielo y
la Tierra, del Museo de Historia Natural de Nueva York, ninguna de estas
características se volcó al proyecto, y el balance entre
cliente-ciudad-arquitecto fue perfecto, y el resultado es este brillante
edificio. Para el museo, tomar la iniciativa de demoler el viejo
planetario fue un gran reto; con esta determinación se veía enfrentado a
los grupos conservacionistas de Nueva York, que en los últimos treinta
años han trabajado incansablemente. Pero hoy nadie puede negar que el
espíritu del viejo planetario se ha transmitido y embellecido con este
nuevo diseño.

El viejo planetario Hayden, con su estilo Art Déco, fue inaugurado en
1935 y desde entonces se convirtió en un hito urbano para Nueva York.
Pero como otros viejos planetarios del país, este edificio fue diseñado
enteramente para mostrar lo que sucedía en su cúpula, lo que lo
transformó en no mucho más que un espacio central con corredores muy
pequeños que ingresaban y sacaban el público del planetario.
Los avances científicos en el estudio del universo y de los planetas
desde el momento de su creación hasta la actualidad obligaron por fin a
una nueva reestructuración de esta ala del museo.

El arquitecto James Stewart Polshek, proyecto y realización de la obra,
explica: "Mirando la estructura del viejo planetario, se me ocurrió que
se podía completar hasta formar una esfera; para lograrlo, debía
eliminar la estructura de ladrillo del viejo edificio y construir el
resto de la esfera, la que sería cubierta con una nueva fachada".
Preservar una mitad y construir la otra parte para formar esta esfera
fue una idea cautivante, porque además le ayudaría a Polshek a "desviar
cualquier tipo de crítica por destruir el viejo edificio, que estaba
protegido por las leyes de preservación histórica de la ciudad".

Cuando Polshek se reunió con la nueva presidenta del museo, Ellen
Futter, le mostró el sketch del futuro proyecto: puso una servilleta
sobre la mesa, dibujó un círculo y puso una caja a su alrededor. Futter
le comentó luego que "el concepto era tan simple que no me lo podía
sacar de la cabeza".
El esquema de diseño fue enfocado de distintas maneras: primero, se hizo
una caja sólida alrededor de la esfera; luego, se hizo que la esfera
sobresaliera un poco del volumen que la contenía, y finalmente se llegó
a la esfera como protagonista.

El museo se caracteriza por tener ciertos símbolos con los que la gente
lo asocia; por ejemplo, la ballena azul. Para Polshek, "la esfera dentro
de la caja" podría ser otro de ellos.
Para recordar el viejo planetario, se construyó en la entrada del
edificio principal un arco de granito. Detrás, se levanta la pared de
vidrio de 30 metros de alto, formada por 736 paneles de vidrio, con una
dimensión de 1,5 por 3 metros y un peso de 230 kilos.
El vidrio utilizado para la construcción de la pared se denomina water
white y es casi completamente transparente; para lograrlo, se lo somete
a un proceso de purificado mediante el que se le extraen todos los
residuos de hierro. Lograr esta pureza fue fundamental para el nuevo
diseño; gracias a esta claridad óptica, la estructura vidriada
desaparece dejando expuesta la forma de la esfera en su interior.
Durante la noche, este efecto se incrementa para dar paso a una esfera
que aparenta levitar dentro del cubo de cristal.

La estructura que hace de soporte de esta esfera se compone de tres
pares de columnas de acero, que se unen a la esfera creando una especie
de trípode.
En la parte inferior hay un espacio abierto para mostrar la evolución de
los planetas, las estrellas y las galaxias; en él, se incluye el
meteorito Willanet, que pesa 16 toneladas.
Desde este nivel se puede subir siguiendo por el exterior de la esfera
al primer piso utilizando el pasaje cósmico, una rampa de 100 metros de
largo: en ella se detalla la historia del universo, desde el Big Bang
hasta la aparición del Homo sapiens. La esfera se divide en dos mitades:
en el Norte, está el teatro del espacio, para 429 personas sentadas
(dentro de este teatro está el proyector Zeiss Mark IX, que proyecta en
la bóveda hasta 9100 estrellas, el Sol y los planetas). En la mitad
inferior, está el teatro Big Bang, en el que durante 3 minutos se
presenta la formación del universo, comentada por la actriz Jodie
Foster.
Los ascensores de vidrio están en la parte posterior de la esfera; con
ellos, se asciende hasta una altura de seis niveles, para llegar a la
zona del café.

El Rose Center es el desarrollo sin fines de lucro más ambicioso que
Nueva York emprendió después de la construcción del reconocido Lincoln
Center. De esta manera, la ciudad está despertando de su letargo
arquitectónico de años.

Ficha técnica

Comitente:
Museo de Historia Natural de Nueva York, Centro Rose de la Tierra y el
Espacio
Proyecto y dirección de obra: Arquitecto Polshek Partnership
Ejecución de la construcción: Morse Diesel International
Ingenieros mecánicos: Fresh Meadows Mechanical
Ingeniero estructural: American Steel Enterprise
Superficie: 33.000 m2
Diámetro de la esfera: 26,5 m
Volumen de la esfera: 9758 m2
Peso de la esfera: 2000 t
Costo del proyecto: 210 millones de dólares

Polshek y la inspiración en el pasado

Como punto de referencia, el arquitecto Polshek, diseñador del Rose
Center, estudió el célebre proyecto (nunca realizado) del arquitecto
francés neoclasicista Etienne-Louis Boullée, generado como una metáfora,
en 1784.
Consistía en una esfera varias veces mayor que el Rose Center, que debía
tener perforaciones en su superficie que representaban la posición de
las estrellas y los planetas, es decir, la interpretación antigua de un
planetario contemporáneo.

Los arquitectos neoyorquinos se cuidaron muy bien de mencionar a sus
clientes estas similitudes con la arquitectura de un diseñador francés
como Boullée, del siglo XVIII. "¿Cómo explicarle a la gente del museo
que la propuesta de entrar en el nuevo siglo se basaba casi puramente en
el diseño de Boullée?", recuerda Polshek.

Otro edificio que sirvió como referente fue el proyecto de Pei para el
Louvre de París, por la manera en que, a través de tecnología y
transparencias, se le dio un aire nuevo a una vieja institución.
Por eso, los arquitectos recurrieron a los mismos consultores que
realizaron la pirámide de Pei.

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El País http://www.elpais.es/

LOS ALUMNOS ASIÁTICOS OBTIENEN LOS MEJORES RESULTADOS EN MATEMÁTICAS Y
CIENCIAS
Por: Javier Arroyo – Granada

38 países han participado en un certamen internacional para estudiantes
de 14 años

Los estudiantes asiáticos manejan las matemáticas y las ciencias como
nadie. Singapur, Corea del Sur, Taipei, Hong Kong y Japón encabezan los
resultados del último certamen internacional TIMSS 1999 (Tercer Estudio
Internacional sobre Matemáticas y Ciencias), en el que han participado
más de 180.000 estudiantes de 14 años, con una media de escolarización
de 8 años. Sólo Hungría ha conseguido meter la cabeza entre los
asiáticos en ciencias, donde ocupa el tercer puesto, desplazando a Hong
Kong. En las últimas convocatorias, España ha decidido no participar.

La Asociación Internacional para la Evaluación de los Resultados
Educativos (IEA) ha llevado a cabo el estudio entre 1998 y 1999. En la
primera convocatoria de esta macroencuesta, la clasificación estaba
encabezada por prácticamente los mismos países. Ni España ni la mayoría
de los países de la Unión Europea han participado en este segundo
estudio, aunque casi todos participaron en esa primera edición. España
se situó entonces en el puesto 31 de 41 países en matemáticas y 27 en
ciencias.

El TIMSS es la tercera versión de un gran estudio que la IEA lleva
adelante desde los años sesenta y en el que se mide cuál es exactamente
el grado de rendimiento de los alumnos en las asignaturas de matemáticas
y ciencias. Los estudiantes que se sometieron al examen de matemáticas
tuvieron que responder a finales de 1998 y principios de 1999 un
cuestionario con 162 preguntas, mientras que los que se sometieron al de
ciencias se enfrentaron a una prueba con 149 preguntas.

Las respuestas han servido a los investigadores de la IEA no sólo para
saber qué países consiguen un mejor rendimiento de sus alumnos. El
informe final se ha hecho público recientemente y está disponible en
http://www.timss.com/timss1999i/publications.html. Este texto ofrece
información sobre qué conceptos se incluyen en los diversos currículos
de los países participantes; cómo se les enseñan esos conceptos y cómo
varía la puesta en práctica de esos conocimientos de un país a otro; qué
preparación y confianza en sus conocimientos tienen los profesores o qué
actitud tienen los estudiantes hacia la asignatura, entre otros.

El liderazgo de estos países asiáticos en cuanto al rendimiento de sus
alumnos en estas materias no sorprende a los especialistas. Muchos
países asiáticos han descubierto el potencial que supone para un país
volcar sus esfuerzos en conseguir una buena base científica para sus
estudiantes. Así, la clasificación de 1995 es casi idéntica a la de este
año en lo que a puestos se refiere, aunque no en cuanto a los resultados
numéricos.

En matemáticas, no aparece un país europeo hasta el sexto, concretamente
la comunidad de habla flamenca de Bélgica. En ciencias, ese sexto puesto
lo ocupa Holanda. Estados Unidos no consigue pasar del puesto 18 en
matemáticas y 19 en ciencias.

La participación en estas pruebas es voluntaria, y no todos los países
que intervinieron en el primer estudio lo han hecho en esta ocasión. De
los 38 que se han examinado ahora, 26 participaron en 1995. De la UE, en
esta nueva edición sólo permanecen Inglaterra, Bélgica, Holanda, Italia
y Austria, además de la nueva incorporación de Finlandia. Algunos de
estos países, sin embargo, ya han anunciado su inclusión en la tercera
versión de esta gran encuesta, que verá la luz en 2003. España no tiene
previsto participar en ese tercer estudio.

Los países que han tomado parte en la primera y en la segunda edición
del TIMSS pueden sacar conclusiones respecto a su progreso o retroceso.
En este sentido, en matemáticas llama la atención el significativo
avance con respecto a 1995 de Letonia (17%), Hong Kong (13%), Holanda
(11%) y Canadá y Lituania (10%). En ciencias, los avances son aún más
espectaculares: Letonia supera sus resultados en un 27%; Lituania, un
25%; Hong Kong, un 20%; Canadá, un 19%, y Hungría, un 16%.

España apenas participa en foros internacionales

España aparece cada vez menos en los foros educativos internacionales.
En noviembre se celebró en Tokio la 4ª asamblea general del proyecto
INES (Proyecto Internacional de Indicadores de Educación), en el que
participa España y que está impulsado por la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Algunos países mandaron a
sus secretarios de Estado, pero España envió a un asesor del Instituto
Nacional de Calidad y Evaluación (INCE), un rango similar al enviado de
Turquía. Este proyecto es prácticamente el único estudio internacional
comparativo en el que participa España. En el INES se enclava otro
programa, el PISA (Programa Internacional de Evaluación de los
Estudiantes). Es en inglés y similar al TIMSS, ya que su objetivo es
obtener datos y producir indicadores de rendimiento de lectura,
matemáticas y ciencias, en ciclos de tres años. Participan 32 países y
las conclusiones estarán en 2006.

Tampoco hubo ningún representante del Ministerio de Educación en la
última asamblea de la IEA (organismo que desarrolla el TIMSS), que se
celebró en octubre de 2000 en Tailandia; ni en 1999 en Oslo; ni en 1998
en Israel, a donde, en cambio, sí acudió como observador un
representante de la Generalitat de Cataluña. España no participa en el
PIRLSS 2001, que es parecido al TIMSS, mide el rendimiento en la lectura
de los niños de 9 y 10 años de 38 países. Participan en él Alemania,
Francia, el Reino Unido, Finlandia, Suecia, Grecia, Holanda e Italia. Y
está además ausente España en otro gran informe internacional sobre los
estudios de tecnología, en el que sí participa, sin embargo, la
Consejería de Educación de la Generalitat de Cataluña.

Estudiantes resignados a no superar la materia

La dificultad de las matemáticas y ciencias parece ser una dificultad
insalvable; muchos estudiantes dan esta asignatura por perdida y, curso
tras curso, se resignan a incluirla en el listado de asignaturas
suspensas incluso antes de que acabe el profesor el primer tema, apenas
mediado octubre. El TIMSS 1999 revela que un 15% de los 180.000
estudiantes de los 38 países examinados piensan que ellos no son capaces
de aprender matemáticas, pase lo que pase, estudien lo estudien o se les
enseñe de una manera u otra. En este grupo se incluyen la mayoría de los
estudiantes que piensan que ciencias y letras son mundos aparte, casi
genéticamente aparte, y que para ellos los números llevan un código
indescifrable. A cambio, un 18% de los alumnos tiene una alta autoestima
de sus habilidades matemáticas y se enfrenta sin miedo a la asignatura.

Los estudiantes asiáticos muestran una gran modestia: en los países que
lideran la clasificación de resultados en matemáticas (Singapur, Hong
Kong, Taipei, Corea y Japón) el porcentaje de estudiantes que se
considera sobradamente capacitado para enfrentarse a las raíces
cuadradas y las ecuaciones en muy bajo.

El TIMSS también ha diseccionado a los profesores de matemáticas. La
mayoría de los docentes que enseñan a niños de 14 años tienen entre 30 y
50 años (sólo el 16% de los estudiantes tenía profesores con menos de 30
años) y la mayor parte son mujeres (60%).
Los docentes muestran además mucha confianza en sus propios
conocimientos: el 63% se consideran bien preparados. Sin embargo, la
estadística no es su fuerte, ya que casi la mitad no se ven preparados
para hacer comprender a los alumnos la probabilidad.

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LA SONDA MARS GLOBAL SURVEYOR PROLONGA SU MISIÓN EN EL ESPACIO
EP/AFP – Washington

Observara el planeta rojo durante un año

La sonda Mars Global Surveyor (MGS) terminó el miércoles su misión de
origen, pero la NASA ha decidido prolongar durante un año adicional sus
observaciones del planeta rojo.

«El impacto científico de Mars Global Surveyor fue extraordinario», ha
destacado en un comunicado el principal científico de la misión, Arden
Albee, del Instituto de tecnología de California en Pasadena.
«En algunos dominios, tenemos ahora mejores mapas de Marte que de la
Tierra», ha añadido, destacando que había suministrado más información
que todas las otras sondas precedentes juntas.
Sus instrumentos han permitido estudiar el clima, la topografía y los
recursos del subsuelo e igualmente cartografiar todo el astro.

MGS, en órbita alrededor de Marte desde septiembre de 1997, ha realizado
más de 8.500 revoluciones, ha sacado más de 58.000 fotos y 490 millones
de medidas con su altímetro de láser. Entre las principales revoluciones
suministradas por MGS figuran las pruebas que el agua corrió en gran
cantidad por la superficie de Marte, que existieron en él lagos y
océanos, sobre todo en la gran planicie que cubre la mayor parte del
hemisferio norte y que el hemisferio sur posee una corteza magnetizada,
lo que significa que se enfrió muy rápidamente.

Por último, ha permitido medir la cantidad de agua en forma de hielo en
dos polos, equivalente a una vez y medio la del hielo de Groenlandia. La
misión Mars Global Surveyor ha costado cerca de 250 millones de dólares.

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El Mundo http://www.elmundo.es/

ASTRONOMIA: EL ESTUDIO DE LA ESTRELLA HYDRI MUESTRA EL ENVEJECIMIENTO
DEL SOL
EFE - Sydney

El Sol también sufrirá los achaques de la vejez y, con el paso del
tiempo su «pulso» se volverá menos vigoroso, en un declive similar al
astro Hydri, cuyas oscilaciones midió un poderoso telescopio
australiano.

El australiano Tim Bedding, director de un equipo de astrónomos del
Observatorio Anglo-Australiano (OAA), explicó que «la medición de las
pulsaciones de beta Hydri, una estrella más antigua que el Sol, aunque
similar en su masa, también reveló que nuestro astro se volverá más
brillante».

La estrella beta Hydri se encuentra a unos 24 años luz del sistema
planetario Solar, en la constelación de Hydra, y sólo es visible desde
el hemisferio sur.

Las pulsaciones de las estrellas se refieren a las variaciones rítmicas
del tamaño y luminosidad de estos cuerpos celestes y se parecen a los
movimientos sísmicos que se dan en la Tierra, con la diferencia de que
son producidas por la agitación de los gases en las capas externas de
las estrellas.
Los análisis del equipo de astrónomos del OAA determinaron que el
intervalo de las pulsaciones de beta Hydri es de 17 minutos y a una
velocidad de expansión de medio metro por segundo.

El Sol sigue sus pasos

Comparado con el Sol, el ritmo de beta Hydri es 12 minutos más lento y
cuenta con dos metros y medio menos de expansión por segundo. Bedding
explicó que el Sol tendrá un futuro similar al de su hermana, unos 2,5
millones de años más vieja. «Cuando las estrellas envejecen, su voz se
hace más intensa y se alarga el período de oscilación de la estrella»,
precisó.

El equipo de astrónomos australianos, estadounidenses, daneses y suizos
utilizaron el poderoso telescopio de 3,9 metros de Coonabarabran, a unos
500 kilómetros al nordeste de Sydney.
La medición se logró mediante la recopilación cada dos minutos durante
cinco días de más de 1.200 muestras de luz generada por esta estrella,
que está 1,5 millones de veces más lejos de la Tierra que el Sol.

Desde el descubrimiento de las primeras oscilaciones sísmicas del Sol,
captadas en 1979, los astrónomos han seguido detalladamente los
estremecimientos del astro rey para analizar su composición química, su
movimiento interior y la profundidad de sus capas.
Además, las futuras mediciones de las pulsaciones estelares podrán
ayudar a determinar la edad exacta del Sol, que se calcula en 4,5
millones de años.

Cómo funcionan las estrellas

«La técnica de medición de las pulsaciones, denominada astrosismología,
también contribuirá a comprobar o a derribar teorías vigentes,
relacionadas con los procesos de transmisión de gases en el núcleo de
las estrellas, las cuales aún están en pañales», subrayó Bedding, de la
Universidad de Sydney.
Precisó que, «por ejemplo, se podrá verificar si los procesos de
transformación de hidrógeno a helio que se dan en el núcleo de las
estrellas, como beta Hydri y el Sol, son los que permiten a estos
cuerpos celestes alargar sus vidas».

El próximo proyecto del OAA es estudiar las pulsaciones de alfa Centauri
A, situada en la constelación la Cruz del Sur, a solamente 4,3 años luz
de la Tierra y que es considerada «la hermana gemela del Sol».
Para el año 2004, el OAA prepara el lanzamiento al espacio del
telescopio australiano MONS (siglas en inglés de Medición de las
Oscilaciones de Estrellas Cercanas), en un satélite danés.
El MONS observará diversas estrellas, como el Sol y beta Hydri, y
«facilitará información más precisa sobre los cuerpos celestes, debido a
que su visibilidad no será obstruida por la atmósfera», concluyó
Bedding.





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