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Asunto:EL ESCÉPTICO DIGITAL - Edición 2000 - Número 55 - 12 de octubre de 2000
Fecha:Jueves, 12 de Octubre, 2000  01:52:20 (+0200)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <gargantua @..........es>

=====================================================================

                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Crítica a la Pseudociencia y
Escepticismo
       © 2000 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

    Edición 2000 - Número 55 - 12 de octubre de 2000

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

  - Reflexiones científicas en el fin de siglo.

  - El estadounidense Jack Kilby recibe el Nobel de Física 42 años
después de inventar el 'chip'.

  - 'Chips', Internet y Comunicaciones por cable.

  - Electrones y fotones en Nanolandia.

  - La trama del falso 'eslabón perdido'.

  - Los estadounidenses Alan Heeger y Alan McDiarmid, y el japonés
Hideki Shirakawa Premios Nobel de Química.

  - Polímeros orgánicos funcionales.

  - España concluye su labor de un proyecto espacial europeo.

  - Físicos solares y climatólogos coinciden en que la variabilidad
solar no explica el calentamiento del planeta.

  - Encuentro “Las fronteras del conocimiento ¿Aún queda mucho por
saber?”.

=== NOTICIAS =========================================================

REFLEXIONES CIENTÍFICAS EN EL FIN DE SIGLO
Por: Javier Armentia

En estos tiempos estamos asistiendo a la publicación de numerosos libros
que pretenden recoger, a modo de resumen, lo que ha dado de sí el siglo.
Se acaba de publicar uno que, entrando en esa categoría, sin embargo, se
adentra en la ciencia, fundamental, pero aún poco valorada. El autor es
científico e historiador de la ciencia: José Manuel Sánchez Ron traza un
denso y apasionante fresco finisecular en “El Siglo de la Ciencia”
(Taurus).

El 31 de diciembre de 1999, un año antes de cerrar el siglo, la revista
TIME eligió a los personajes del siglo. Los dos finalistas Roosvelt y
Gandhi, representantes de la democracia y de los derechos civiles. Pero
no es casual que en primer lugar quedara Albert Einstein, representando
a la ciencia, un fenómeno que ha marcado el siglo XX. Para Sánchez Ron
la ciencia en nuestro siglo ha sido un factor determinante: posiblemente
muchos de los logros de la democracia o los derechos civiles no habrían
sido posibles sin su ayuda. No sin acudir a las personas que han ido
permitiendo ese camino: precisamente, uno de los primeros capítulos se
los dedica a Einstein, de quien ya había hablado Sánchez Ron (del
personaje y de sus ideas que conformaron una completa ruptura con la
física del siglo anterior) en otros textos y estudios sobre la historia
de la física, en concreto, de la Relatividad. En cualquier caso, aunque
se percibe la fascinación del autor por la figura del autor de las
teorías de la relatividad, no es para menos, porque le sirve
perfectamente para ilustrar la personalidad de los científicos de este
siglo: un hombre judío en un mundo antisemita, pensador pacifista y
científico famoso. Tampoco es el único nombre propio, porque el autor
reconoce que aunque un teorema o una fórmula son algo que trasciende a
quienes la desarrollaron, la labor de las personas que han sido
científicos (muy pocas mujeres, se lamenta) ha de ser reconocida tanto,
por lo menos, como al reconocer a otras personas que han marcado el
siglo. Algo de lo que se duele este historiador, al constatar que muy
normalmente se olvida a los científicos.

Y a sus productos... a pesar de que hayan revolucionado el mundo.
Sánchez Ron dedica un buen espacio al transistor, un invento de finales
de los años 40 en el que medió además el interés militar. El estudio de
las propiedades eléctricas de los materiales semiconductores llevó a
Bardeen, Shockley y Brattain a la creación de un amplificador de
electricidad en miniatura sorprendente. Los transistores integrados en
los ya billones de microprocesadores (chips) que controlan todo tipo de
instrumentos “han cambiado, literalmente, las formas en que nos
comunicamos, relacionamos con el dinero, escuchamos música, vemos
televisión, conducimos coches, lavamos nuestras ropas o cocinamos.” (p.
89)

Si el siglo XX se abre con las ciencias físicas, la revolución de la
materia y la energía (haciendo que de hecho nuestro siglo de la ciencia
comience incluso antes de 1901), lo cierto es que se cierra marcando una
nueva pauta para el próximo en el que, una vez más, la ciencia será
determinante. La biotecnología, a la que dedica Sánchez Ron el último
capítulo de su libro.

Las relaciones entre la ciencia y sus productos, entre la teoría y la
tecnología, son plato fundamental de cualquier acercamiento a la
historia de la ciencia en nuestro siglo, interacción que ha llevado a la
creación del término “tecnociencia” como conglomerado no fácilmente
separable de ambas actividades. Sánchez Ron lo ejemplifica con la
historia del descubrimiento del maser y del laser por Charles Townes en
la década de los 50. Ambos sistemas de amplificación, de ondas de radio
y luz visible, respectivamente, fueron desarrollados en laboratorios
tecnológicos, de empresas y del ejército; y aunque su principio partía
de las teorías de la emisión estimulada de Einstein de 1916, sólo la
tecnología permitió –al resultar de interés económico y militar- que la
investigación trabajara sobre este nuevo tipo de óptica.

Un aspecto relacionado con esto es el de la “ambivalencia de la ciencia”
. El daño medioambiental, las implicaciones de los descubrimientos
científicos en general, pero sobre todo en el campo de las ciencias
biomédicas, plantean un debate aún no resuelto sobre lo lícito y lo
ilícito. Sánchez Ron toma partido: “¿Debemos repudiar una actividad, un
tesoro, como es la ciencia, de la que tanto hemos recibido, debido a los
riesgos que en ocasiones, cómo negarlo, acarrea? Mi respuesta a tal
pregunta es: decidida, definitiva y rotundamente, no. Y no porque
defienda que la “razón científica” esté por encima de la “razón humana”,
no, sino porque creo que aquélla ha servido y sirve de manera espléndida
a ésta, esto es, a todos nosotros, que somos, evidentemente, los
patrones supremos, los que, si lo deseamos, podríamos poner todo tipo de
trabas a la investigación científica”.(p. 298) Aboga por lo tanto por el
control responsable y democrático que ha de nacer de una correcta
información (y formación).

Quizá el autor peque de optimismo, de la misma manera que otros
analistas pecan de catastrofismo ante el futuro. Un futuro que no se
resiste a entrever, apuntando hacia una mayor imbricación aún de los
conocimientos científicos y la sociedad, lo que podrá ser considerado
una completa explosión en el próximo siglo en campos tan dispares como
la biomedicina, el universo, la física y la química de materiales, las
comunicaciones o la capacidad de cálculo. Estamos pues, según Sánchez
Ron, abocados a convivir de verdad con la ciencia en este nuevo siglo.

Ficha técnica

“El Siglo de la Ciencia”. José Manuel Sánchez Ron.
Edita Taurus. Colección “Pensamiento”. Santillana de Ediciones, S.A.,
Madrid, 2000. 324 páginas. Incluye bibliografía e índice onomástico.

Otras reflexiones sobre la ciencia y su siglo.

No es de extrañar que otros autores se hayan adentrado también en las
cuestiones que plantea este siglo de la ciencia. Desde una óptica muy
lejana a la historia de la ciencia, como es el periodismo científico,
Malén Ruiz de Elvira ha publicado “¡EUREKA! Conquistas de la ciencia en
el siglo XX” (Temas de Hoy). Se trata de un ameno e interesante
complemento al libro de Sánchez Ron. Ruiz de Elvira recorre las
diferentes temáticas dentro del mundo de la ciencia que se han ido
haciendo relevantes, partiendo de una pregunta: ¿qué sabemos hoy que
hace cien años desconocíamos?. En el recorrido a través de las ciencias
físicas, de la medicina, de la biología, de la psicología o de la
paleontología, entre otras ramas del saber que han cambiado por
completo, o incluso nacido, en el siglo XX, la autora permite que todos
nos maravillemos con esa luz que, según cuenta la leyenda, al iluminar a
Arquímedes cuando alcanzó la solución a un problema que le traía de
cabeza, le hizo exclamar: “¡Lo encontré!”. En griego, claro, es decir:
“Eureka”.

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El País http://www.elpais.es/

EL ESTADOUNIDENSE JACK KILBY RECIBE EL NOBEL DE FÍSICA 42 AÑOS DESPUÉS
DE INVENTAR EL 'CHIP'

El científico comparte el galardón con los dos creadores de los
semiconductores de alta velocidad.

La Academia de Ciencias sueca dio ayer un rotundo espaldarazo, con el
Premio Nobel de Física 2000, a los cimientos, puestos en los años
cincuenta y sesenta, de las más modernas tecnologías de la información.
El estadounidense Jack Kilby, de 77 años, fue galardonado por inventar
en 1958 el circuito integrado, precursor del omnipresente chip. El
premio lo compartirá con el ruso Zhores Alferov y el estadounidense
Herbert Kroemer, que desarrollaron los dispositivos semiconductores de
alta velocidad que son el corazón de aparatos tan familiares como los
cedés o los lectores de códigos de barras.

Medio Premio Nobel de Física, especifica la academia sueca, corresponde
este año a Zhores I. Alferov, director del Instituto Físico-Técnico
Ioffe de San Petersburgo, y a Herbert Kroemer, profesor de la
Universidad de California en Santa Bárbara, "por el desarrollo de
heteroestructuras semiconductoras utilizadas en optoelectrónica". La
otra mitad del galardón es para el estadounidense Jack Kilby (77 años),
de la empresa Texas Instruments, que demostró, junto al ya fallecido
Robert Noyce, aunque trabajando independientemente, la posibilidad de
colocar muchos transistores en una única placa, es decir, inventó el
circuito integrado, del que deriva el chip. Kilby fue el primero que
logró la patente, y Noyce se enteró del trabajo de su colega cuando fue
a presentar la suya.

En 1958, Kilby presentó el primer chip. Pese al enorme impacto de su
invento, ayer se quedó sorprendido al saber que le habían dado el premio
Nobel: "No me lo esperaba, de hecho pensaba que era muy improbable".
Además del circuito integrado, este investigador ya jubilado, tiene 60
patentes, incluida la de la calculadora de bolsillo. El Nobel de Física
esta dotado este año con 180 millones de pesetas.

Independientes

Kroemer (alemán nacionalizado estadounidense), de 72 años, y Alferov, de
origen bielorruso, de 70 años, no conocían el trabajo uno del otro allá
por los años cincuenta, pero ambos investigaban en semiconductores,
abriendo el camino de la optoelectrónica y la microelectrónica, y había
quien creía que ese trabajo no tendría aplicaciones prácticas, recordaba
ayer Kroemer. Garrafal equivocación si se tiene en cuenta que aquellos
avances son los cimientos de las poderosas tecnologías de la
comunicación actuales. Kroemer trabajaba en los laboratorios de la
empresa RCA en Princeton (EE UU) cuando hizo las investigaciones
fundamentales ayer premiadas.
"¿Usa usted el teléfono?. Los láseres que nosotros inventamos envían la
señal por las fibras ópticas. Los paneles solares de la estación Mir
usan los conductores que nosotros inventamos. ¿Habla por un celular?
pues utiliza las estructuras de transistores que nosotros inventamos",
explicaba ayer Alferov, informa Reuters.

Alferov festejó ayer con bebidas su premio Nobel en el centro de
investigación que dirige, informa Rodrigo Fernández. "Mi despacho ya
está lleno de amigos que han venido a felicitarme. Ya nos bebimos el
champaña y ahora seguimos con coñac", dijo. "Indudablemente se trata de
una prueba del reconocimiento internacional de nuestra física soviética
y rusa", declaró. La mayor parte del trabajo por el que ha sido
galardonado fue realizado a fines de los sesenta y durante los setenta,
"pero continuamos las investigaciones y todavía somos líderes en este
importantísimo campo de la ciencia moderna", señaló.

Rusia no recibía un premio Nobel desde hace 10 años, cuando Mijaíl
Gorbachov obtuvo el de la Paz. Este es el octavo Nobel de Física para
Rusia; el último lo obtuvo Piotr Kapitsa en 1978.

Dos colegas rusos de Alferov, Viacheslav Osipov y Igor Saveliev, están
en Madrid desde hace un tiempo, en el Laboratorio de Nanotecnología del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Saveliev recordaba ayer
su trabajo con Alferov, cuando éste dirigía un equipo de investigación
de unas 70 personas. Ahora se ocupa mucho de la educación universitaria
y escolar. "Está creando nuevos métodos de educación científica",
comentó Saveliev. Y Osipov recordó a su antiguo colega como un
científico muy inteligente con el que trabajó 30 años: "Además está muy
interesado en literatura, teatro, historia, no sólo física...".

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'CHIPS', INTERNET Y COMUNICACIONES POR CABLE

El desarrollo fulminante de los ordenadores realmente arrancó con el de
los circuitos integrados en los años sesenta y del microprocesador en
1970, cuando el número de componentes en un chip fue suficientemente
grande como para crear todo una microcomputadora, recordó ayer la
Academia de Ciencias sueca al premiar a Kilby.

En realidad, el desarrollo de la tecnología de los dispositivos
electrónicos moderno arranca en 1947, con la invención del transistor,
un componente mucho más pequeño y eficaz que las antiguas válvulas. La
carrera por aumentar la complejidad de los sistemas se había atascado en
unas mil lámparas, mientras que asociando transistores en un circuito
integrado se llegaba a los 10.000 transistores. Pero enseguida se vio
claro que esta estrategia de poner más y más transistores también tenía
un límite. El siguiente paso revolucionario se basó en una idea de los
años cincuenta que consistía en hacer bloques de materiales
semiconductores contaminados con diferentes elementos, para que
funcionaran como minúsculos transistores, resistencias y condensadores
en un único soporte, o circuito integrado. Ésta fue la aportación de
Jack Kilby y el fallecido Robert Noyle.
Kilby fue el primero que construyó un circuito integrado; mientras que
Noyle desarrolló el circuito tal y como se empezó a fabricar con silicio
y dióxido de silicio como aislante y con aluminio como elemento
conductor eléctrico. La integración y la miniaturización que se lograron
en estos dispositivos después -los chips- no sólo significó reducir el
tamaño, sino acelerar la velocidad del procesamiento de información, ya
que las señales recorren caminos más cortos.

Láseres

Igual que el circuito integrado fue un paso clave de la tecnología de
los ordenadores, los transistores ultrarápidos y los láseres
semiconductores basados en heteroestructuras juegan un papel decisivo en
las modernas tecnologías de las telecomunicaciones.

Esas heteroestructuras son dispositivos formados por muchas capas de
semiconductores y diseñados de manera que producen los efectos
electrónicos deseados, y se utilizan, por ejemplo, en amplificadores de
alta frecuencia y bajo ruido de los satélites de comunicaciones y en los
sistemas de telefonía móvil que reducen las perturbaciones. Los láseres
semiconductores de heteroestructuras se usan en las comunicaciones por
fibra óptica y en los sistemas de almacenamiento óptico de datos.
Alferov y Kroemer propusieron en 1963 el principio del láser de
heteroestructura, que el ruso patentó en 1963.

Para más información:
Página Fundación Nobel http://www.nobel.se/
Comunicado de prensa http://www.nobel.se/announcement/2000/physics.html

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ELECTRONES Y FOTONES EN NANOLANDIA
Por: C.Tejedor, L. Viña y F. Yndurain

El premio Nobel de Física del año 2000 se ha concedido a tres
investigadores (Alferov, Kroemer y Kilby) por sus contribuciones a uno
de los campos más activos de esta rama de la ciencia: la Física de
Semiconductores. Han sido galardonados por sus trabajos que cubren desde
aplicaciones tecnológicas hasta aspectos fundamentales, tanto
experimentales como teóricos. Este premio Nobel es un ejemplo más de
como la investigación básica es crucial para el desarrollo tecnológico
de la sociedad.

Hasta principio de los años 50, las radios funcionaban con válvulas. La
electrónica moderna nace con el invento del transistor, caracterizado
por su bajo consumo, fiabilidad, larga duración y menor producción de
calor. En esa década, la industria desarrolló circuitos cada vez más
complejos que contenían transistores, diodos, rectificadores, etcétera.
Sin embargo, todavía quedaba el problema de la interconexión entre estos
elementos. Aquí es donde Jack Kilby interviene diseñando un circuito
integrado, con las interconexiones incluidas en el propio sistema. El 12
de septiembre de 1958 presentó el primer circuito, que integraba todos
los componentes, y que era más pequeño que un clip. Las posteriores
reducciones de tamaño de los circuitos integrados han permitido el
desarrollo de la microelectrónica que facilita nuestra vida cotidiana
llena de ordenadores, radio, televisión, teléfonos y demás.

Toda este desarrollo se basó fundamentalmente en la utilización de un
único material semiconductor: el silicio. El silicio, sin embargo, tiene
sus limitaciones, en particular su escasa capacidad de emitir o absorber
luz. Este problema se solventó con el empleo de uniones de diferentes
semiconductores (por ejemplo, arseniuro de galio/arseniuro de galio y
aluminio). La contribución primordial del bielorruso Alferov y del
americano Kroemer consistió en la propuesta de las doble uniones,
creando nuevos caminos para el desarrollo de los láseres de
semiconductores. Esa fue la idea básica que abrió la puerta al mundo de
la optoelectrónica, omnipresente en nuestra sociedad a través de los
lectores ópticos de los supermercados, los discos compactos, los medios
masivos de almacenamiento de información, etcétera, etcétera.

Todos estos pasos han conducido a la fabricación de uniones
semiconductoras con un alto grado de complejidad y a la realización de
nano-estructuras (con tamaños del orden de una mil millonésima de
metro): pozos, hilos y puntos cuánticos. Estos últimos son auténticos
átomos artificiales de diseño que permiten la obtención de nuevos
láseres y diodos de alta potencia y bajo consumo, con los que es posible
elegir el color de la luz emitida, y que de nuevo supondrán una
revolución ecológica por su ahorro energético.

La próxima frontera a nuestro alcance es el manejo de la última
característica cuántica del electrón: su espín. Las uniones de
semiconductores magnéticos son la base del nuevo mundo de la
espintrónica y la información cuántica. Las aportaciones de los recién
galardonados han sido esenciales en este largo camino.

[Nota] *Carlos Tejedor, Luis Viña y Félix Yndurain son profesores de la
Universidad Autónoma de Madrid.

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LA TRAMA DEL FALSO 'ESLABÓN PERDIDO'
EFE - Washington

El hallazgo del eslabón perdido entre los dinosaurios y las aves resultó
ser un fraude, pero la investigación posterior sobre el desaguisado ha
descubierto una trama de secretos, mentiras y autobombo propia de las
novelas de espionaje. La sociedad National Geographic, que difundió en
octubre de 1999 el descubrimiento y tuvo que reconocer después su
falsedad, ha decidido tirar de la manta y repartir culpas entre
científicos y expertos.

"Ésta es una historia en la que ninguno de los personajes sale bien
parado", afirma Lewis Simons, el investigador al que la revista de la
National Geographic, de igual nombre, encargó que tirara del hilo de la
madeja.

La culpa de todo la tuvo un fósil de 120 millones de años, Archaeoraptor
liaoningenis, al que su descubridor, el experto Stephen Czerkas, definió
como "el eslabón perdido entre los dinosaurios terrestres y los pájaros
que pueden volar". El fósil era, en realidad, una hábil superposición de
los fósiles de distintos animales, pero expertos y paleontólogos creían
que tenían entre manos la prueba irrefutable de la mismísima evolución.
De ahí a afirmar que el Tiranosaurus rex, el más feroz de los
dinosaurios, tenía plumas, faltaba un paso.

Composición

"¿Cómo ha podido ocurrir algo así?", se preguntaron de inmediato en la
sociedad National Geographic. La respuesta la han dado a conocer en el
número de octubre de la revista. Primero, han averiguado que el falso
fósil lo preparó un campesino de Jinzhou (China), con retazos auténticos
de varios fósiles distintos. Las penas impuestas en ese país a la
exportación de fósiles, que van desde dos años de cárcel a la ejecución,
explican el secreto sobre su origen.

Czerkas, propietario de un museo de dinosaurios en Blanding (Utah, EE
UU), pagó 80.000 dólares (15 millones de pesetas) por la pieza, pero
enseguida intuyó que podía valer un millón o millón y medio de dólares.
El paleontólogo Philip Currie, del Royal Tyrrel Museum de Alberta
(Canadá), puso el asunto en conocimiento de la National Geographic, y a
partir de este momento todo empezó a rodar: la investigación ha
descubierto "un relato de secretos, confidencias erróneas, egos
rampantes, autobombo, asunciones de novato, errores humanos, terquedad,
manipulación, mentiras y corrupción y, por encima de todo, una falta
abismal de comunicación", resume Simons.

Más tarde entra en juego un experto en rayos X de la Universidad de
Texas, Timothy Rowe, quien se compromete a hacer un descuento de 10.000
dólares por sus trabajos si se accede a incluirle como coautor en el
hallazgo. Aunque los análisis de rayos X demuestran que hay piezas
superpuestas o unidas, nada trasciende, dice Simons, por las presiones
de los Czerkas, Stephen y su esposa Sylvia, que tienen en los
dinosaurios su afición principal, pero no títulos que acrediten sus
conocimientos.

Los integrantes del proyecto incorporan también a un científico chino,
Xu Xing, pero éste apenas tiene dos días para ver el fósil. Además,
deciden devolver a China la pieza, ya que procede de un robo, y los
expertos y científicos obtendrán suficiente renombre por su
descubrimiento. Currie estaba tan ocupado en otros compromisos en
diferentes partes del mundo que tampoco alerta a la National Geographic
sobre las deficiencias observadas por Rowe con rayos X.

Todo continúa, pagado con los fondos de la prestigiosa institución,
hasta que en octubre de 1999 se presenta el hallazgo. Para colmo de
males, el trabajo no fue revisado como debería haberlo sido, por
expertos de la revista científica Nature, porque el original no llegó a
tiempo. Solamente el paleontólogo chino, Xu Xing, envió un mensaje por
correo electrónico a los implicados diciendo que, una vez revisado el
fósil, podía afirmar sin lugar a dudas que era falso.

Para más información:
Revista Nature http://www.nature.com/nature/

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El País http://www.elpais.es/

EL PREMIO DE QUÍMICA CORONA A LOS CREADORES DE LOS PLÁSTICOS CONDUCTORES

La tecnología permite simplificar muchos productos electrónicos
Los estadounidenses Alan Heeger y Alan McDiarmid, y el japonés Hideki
Shirakawa fueron galardonados ayer con el Premio Nobel de Química por el
descubrimiento y desarrollo de los plásticos conductores de
electricidad, un avance técnico con enormes aplicaciones en la
simplificación y el abaratamiento de innumerables productos
electrónicos, y uno de los fundamentos de los futuros ordenadores
moleculares.

Heeger, de 64 años, dirige el Instituto de Polímeros de la Universidad
de California en Santa Bárbara. McDiarmid, de 73 años y nacido en Nueva
Zelanda, enseña química en la Universidad de Pennsilvania. Y Shirakawa
es profesor en el Instituto de Ciencia de Materiales de la Universidad
de Tsukuba (Japón).

Los plásticos son polímeros, es decir, largas cadenas formadas por
muchas repeticiones de una molécula simple, y generalmente no conducen
la electricidad: de ahí que se usen como aislantes en los cables
eléctricos. Pero Heeger, McDiarmid y Shirakawa descubrieron a finales de
los años setenta que los plásticos sometidos a ciertas modificaciones
podían conducir la electricidad.
Los plásticos conductores constituyen actualmente un área de
investigación muy activa, y la industria los utiliza ya para muchas
aplicaciones: pantallas de ordenador que amortiguan las radiaciones,
películas fotográficas sin electricidad estática, ventanas inteligentes
que filtran a voluntad la luz solar, células solares, diodos emisores de
luz (LED) y las pantallitas de los teléfonos móviles y de las
minitelevisiones.

El campo de los plásticos conductores se inició en el laboratorio de
Shirakawa gracias a un afortunado error, cuando uno de sus estudiantes
confundió las concentraciones de sus reactivos y añadió en un recipiente
una cantidad de catalizador mil veces mayor de lo correcto. El resultado
fue un plástico con un insólito color plateado.

Y el siguiente paso fue debido a una casualidad. En 1976, McDiarmid
acudió a Tokyo para dar una charla sobre otro misterioso polímero
plateado en el que estaba trabajando con Heeger y tuvo la suerte de
encontrarse accidentalmente con Shirakawa durante una pausa para tomar
café. Tras esa conversación, y de vuelta a Pennsilvania, Heeger midió la
conductividad eléctrica del plástico plateado de Shirakawa y comprobó
con estupefacción que conducía la electricidad diez millones de veces
más que un plástico normal.

En el futuro, y gracias en parte a los plásticos conductores, según
reconoce la Academia sueca, podrán construirse "componentes electrónicos
formados por moléculas individuales que aumentarán de forma
extraordinaria la velocidad de los ordenadores".

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El País http://www.elpais.es/

POLÍMEROS ORGÁNICOS FUNCIONALES
Por: Tomás Torres Cebada

El último medio siglo se ha definido como la época de los plásticos
(polímeros), pero también como la de los semiconductores y la
microelectrónica. Pues bien, la superposición de ambas áreas será, con
toda probabilidad, uno de los soportes básicos sobre los que se asiente
la tecnología más avanzada del siglo XXI.

El premio Nobel de Química de 2000 ha sido concedido a los
estadounidenses Alan J. Heeger y Alan G. MacDiarmid y al japonés Hideki
Shirakawa por el descubrimiento y desarrollo de los polímeros
conductores. Las espectaculares propiedades eléctricas y ópticas de
estos polímeros, de origen orgánico, han generado una dedicación intensa
de químicos, físicos y tecnólogos en los últimos años con el fin de
sintetizar este tipo de materiales, estudiar sus propiedades y
aplicarlos industrialmente. Son muchas las aplicaciones: células
solares, transistores orgánicos, fotodiodos, pantallas de teléfonos
móviles y televisores de pequeño formato y blindajes electromagnéticos,
por citar sólo algunas.

La electrónica molecular esta en la base de todas ellas. La posibilidad
de producir componentes electrónicos formados por moléculas orgánicas
individuales permitirá no sólo la reducción del tamaño de los
ordenadores y otros sistemas electrónicos sino también aumentar la
velocidad de transmisión de la información. Muchos de estos materiales
moleculares orgánicos y poliméricos son de fácil acceso por síntesis
orgánica convencional.

Como muestra de la viabilidad industrial de sus investigaciones, Alan J.
Heeger ha fundado una empresa, Uniax Corporation, que produce este tipo
de polímeros y desarrolla sus aplicaciones. Este modelo de investigador,
muy extendido ya en Estados Unidos, se impondrá pronto en Europa.
Además de los tres laureados, otros científicos han contribuido a este
desarrollo, como Fred Wudl, ahora en la Universidad de California en Los
Ángeles, quien participó de manera destacada en la preparación de estos
plásticos conductores.

[Nota]* Tomás Torres Cebada es catedrático de Química Orgánica de la
Universidad Autónoma de Madrid.

Para más información:
Página Fundación Nobel http://www.nobel.se/
Comunicado de prensa
http://www.nobel.se/announcement/2000/chemistry.html

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El Mundo http://www.el-mundo.es/

ESPAÑA CONCLUYE SU LABOR DE UN PROYECTO ESPACIAL EUROPEO
Por: Carlos Elías – Madrid

El observatorio espacial INTEGRAL es el proyecto de la Agencia Espacial
Europea (ESA) destinado a escudriñar todo aquello que emita radiación de
alta energía. Es decir, la que llega de los procesos más violentos del
universo como el choque de dos galaxias, la absorción de materia por un
agujero negro o las explosiones de supernovas.

Está previsto que se lance en abril del 2002 y entre sus retos
tecnológicos destaca que orbitará a mucha altura -unos 150.000
kilómetros- y que está formado por cuatro instrumentos muy complejos,
dos cámaras que captan la radiación gamma, una de rayos X y otra que
recogerá el espectro de la radiación visible.
Una cámara puede observar hasta 200 objetos a la vez, lo que la hace más
adecuada que un telescopio, que sólo se puede fijar en un punto, para
elaborar la primera cartografía global de nuestra galaxia, otro de los
objetivos del observatorio espacial INTEGRAL.

A los científicos españoles les tocaba, por primera vez en la historia
espacial, liderar el proyecto de construcción de una de las cámaras de
observación, en este caso la del rango del visible, y no sólo lo han
conseguido con nota sino que, además, han sido los primeros en terminar
sus deberes. Franceses, ingleses e italianos aún están trabajando.

Ayer se firmó el acto por el cual el Instituto Nacional de Técnica
Aeroespacial (INTA), la entregaron a los responsables de la ESA. En este
proyecto han trabajado 500 personas durante 10 años, con una inversión
estimada en cien millones de pesetas. «Es un día importante porque se
están cumpliendo los plazos y esperemos que esta misión no se retrase
más», dijo, tras la entrega, el jefe del proyecto INTEGRAL, Kai Clausen.

El secretario de estado de Defensa y presidente del INTA, Fernando Díez,
destacó que en la actualidad sólo se puede hacer una buena defensa de un
país si se invierte en I+D y, sobre todo, en tecnología espacial. «Estos
temas van a tener un carácter muy prioritario en los planes del
Ministerio de Defensa», aclaró.

La cámara diseñada por los científicos españoles ha constituido un reto
tecnológico puesto que consigue enfriarse de forma pasiva, de manera que
no necesita incorporar un refrigerador. También porque no precisa
obturador, ya que se ha diseñado un sistema de transferencia inmediata
de datos y, sobre todo, porque ha sido capaz de estabilizar un plano
focal en una lente que está a 20 grados en el interior y a 70 grados
bajo cero en el exterior.
«Me ha dado pena entregarla. Ya era como un hijo. Pero estamos muy
orgullosos del resultado y hemos aprendido mucho en su construcción»,
señaló el jefe científico de este proyecto Alvaro Giménez.

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El País http://www.elpais.es/

EL SOL NO ES CULPABLE DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Por: Alicia Rivera – Madrid

Físicos solares y climatólogos coinciden en que la variabilidad solar no
explica el calentamiento del planeta

Está claro que el Sol influye en el clima de la Tierra pero los
científicos no pueden echar a la estrella la culpa del rápido aumento de
temperaturas medias que empieza a registrarse en el planeta y que será
más evidente aún en las próximas décadas. De este rápido cambio
climático es responsable la actividad del hombre, sus emisiones de gases
de efecto invernadero a la atmósfera, afirman los expertos, aunque
necesitan conocer mejor la influencia de la radiación solar en el clima
y su variabilidad natural. A esta conclusión llegaron unos 300
investigadores reunidos en Santa Cruz de Tenerife en una conferencia
planeada para acercar los enfoques de dos áreas científicas que no están
aún suficientemente compenetradas: el estudio del Sol y el estudio del
clima.

Hace 10 años se desencadenó una fuerte polémica social en Dinamarca a
raíz de un estudio que afirmaba que había una fuerte correlación entre
los ciclos solares y la variación de la temperatura superficial de la
Tierra, concluyendo que dicha temperatura estaba casi exclusivamente
determinada por el Sol, que la influencia de la actividad humana era
despreciable y que, por tanto, no había necesidad de reducir las
emisiones artificiales de gases de efecto invernadero a la atmósfera
para paliar el anunciado cambio climático.

La Agencia de Energía danesa, para aclarar el asunto, de vital
importancia para definir políticas energéticas, encargó a otros
científicos que revisaran aquel estudio. "Nuestro reanálisis de los
datos muestra que se había sobrevalorado el impacto solar en el clima,
que se habían manejado mal los datos físicos, y el análisis correcto de
los mismos demuestra que no hay correlación en absoluto, sobre todo en
el siglo XX, entre actividad solar y el disparo de las temperaturas",
dijo Peter Laut (Universidad Técnica de Dinamarca) en la conferencia El
ciclo solar y el clima terrestre, organizada recientemente en Tenerife
por la Agencia Europea del Espacio, la UE y el Instituto de Astrofísica
de Canarias (IAC).

Ese caso danés no sólo es un buen ejemplo de cómo los políticos pueden
utilizar a los científicos para orientarse en su toma de decisiones,
sino que aglutina dos enfoques de investigación del problema que deben
confluir. Los climatólogos insisten en que los factores naturales,
incluida la radiación solar, que han regido la variabilidad del clima
terrestre en el pasado no son suficientes para explicar el rápido
calentamiento de la Tierra presente y previsto para el futuro. "Pero, un
momento, ustedes se están refiriendo a algo que desconocen, el Sol, del
que nosotros tenemos mucho que decir; y el Sol es muy complejo",
recordaba en las conclusiones de la reunión el veterano Eugene N. Parker
(Universidad de Chicago).

Un objeto que brilla

"Hay un objeto que brilla y emite radiación, y esa radiación varía, ya
sea visible, ultravioleta o flujo de partículas, y tiene una influencia
en nuestro planeta. Pero es clarísima la huella humana en el
calentamiento global, la huella de los gases de efecto invernadero",
comentó Manuel Vázquez, físico solar del IAC y coorganizador de la
conferencia de Santa Cruz de Tenerife. "El estudio del Sol va a permitir
conocer con detalle el fondo de la variabilidad natural del clima",
continúa Vázquez. "En los próximos años habrá sorpresas, pero no en el
sentido de que el Sol controle el clima, sino por poder estimar bien ese
fondo natural, lo que ayudará a determinar cuantitativamente cuál es la
influencia humana".

Con el próximo informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio
Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, casi listo para su publicación,
y sabiendo que miles de expertos de todo el mundo confirman en él la
responsabilidad humana en el rápido calentamiento de la Tierra, cabe
preguntar cuánta es esa responsabilidad y cuánta la influencia de la
variabilidad natural del sistema climático. John Houghton, copresidente
del grupo de trabajo científico del IPCC, dijo en Tenerife que no se
puede precisar el tamaño del impacto humano en el clima, "pero es un
impacto importante". Por ejemplo, ante una inundación concreta no se
puede decir si se debe al cambio climático inducido por el hombre,
explicó. Pero al observar un plazo de tiempo, unos años, en que se
producen más inundaciones graves en una zona, sí se puede afirmar que es
un efecto del calentamiento inducido por el aumento de las emisiones de
gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Ken Caldeira, del Laboratorios Nacional Lawrence Livermore (EE UU),
explicó en la conferencia: "El dióxido de carbono es uno de los más
importantes gases de efecto invernadero y se considera que su contenido
en la atmósfera tiene alguna complicada relación con la luminosidad
solar". Pues bien, según los datos que presentó, la respuesta del ciclo
de dióxido de carbono (CO2) al incremento del flujo solar es un aumento
de la cantidad de éste en la atmósfera por la desgasificación del
océano. En concreto, un 2% de incremento del flujo solar provoca una 10%
de incremento del CO2.

Corto y largo plazo

Pero este efecto se da a corto plazo (unos siglos), mientras que a largo
plazo (más de 1.000 años), debido a los procesos químicos implicados, el
incremento de flujo solar provoca un descenso de la concentración de CO2
en la atmósfera. Lo cierto es que, a la escala de unos cuantos
centenares de años, el flujo solar más intenso refuerza el efecto
invernadero en la Tierra y, por tanto, el cambio climático, puntualizó
Caldeira.

Y en lo que va de siglo, ¿cuánto ha influido el Sol en el clima
terrestre? "Aproximadamente el 50% del aumento de la temperatura media
global en la superficie terrestre puede ser atribuida a la irradiación
solar para el periodo 1900-1998, pero esa cifra cae a menos del 30% para
1970-1998", expuso Michael Lockwood, del Laboratorio Rutheford Appleton
(Reino Unido), al presentar sus investigaciones sobre los campos
magnéticos de la estrella.

Los físicos solares mostraron que hay que tener en cuenta diferentes
aspectos de la actividad de la estrella (radiación infrarroja,
ultravioleta, visible, ciclos de actividad, vientos solares...) al
estudiar su influjo en la Tierra. Jasper Kirkby, del Laboratorio Europeo
de Física de Partículas (CERN), abordó una relación sutil entre el Sol y
el clima: los rayos cósmicos, que influyen en la formación de las nubes
por los procesos químicos y eléctricos que desencadenan.

En el siglo XX, la mayor intensidad del viento solar, que dispersa los
rayos cósmicos, ha debido suponer una disminución de un 15% de la capa
nubosa, y esta reducción de las nubes ha debido repercutir en las
temperaturas, planteó Kirkby. Para estudiar esto con detalle, un grupo
de científicos propone hacer en el CERN un experimento en el que un haz
de partículas que simule los rayos cósmicos pase por una cámara en la
que se creen nubes artificiales.

Los enfoques desde varias perspectivas son enriquecedores para avanzar.
"Los físicos solares podemos proporcionar a los climatólogos información
de cómo varía el Sol de modo natural y sus vías de interacción con la
Tierra. Estos datos deben ser una entrada importante en sus modelos de
predicción", comentó Vázquez.

El siglo y la década más calientes

El siglo XX ha sido el más cálido de los últimos 1.000 años, y la década
de los noventa la que ha registrado la temperatura media de la Tierra
más alta, según un estudio presentado en Tenerife por Philip D.Jones, de
la Universidad de East Anglia (Reino Unido). "La temperatura media de la
superficie terrestre en los noventa es 0,31 grados centígrados superior
a la del periodo 1961-1990, que es la referencia", explicó Jones. "El
siglo XX es el más templado del milenio, aunque la temperatura media de
estos 100 años está 0,1 grados por debajo de esa media". La temperatura
promedio del planeta ronda los 14 grados.

Los científicos sólo tienen datos instrumentales de temperatura para
muchas partes del mundo desde 1850, "aunque hay medidas hechas con
termómetros en Europa desde el siglo XVII", puntualiza Jones. Para
conocer el pasado, los expertos recurren a indicadores indirectos, como,
por ejemplo, la información de los árboles, que en algunas regiones
crecen mejor cuando hay veranos más templados, o de los corales, cuyo
crecimiento depende de la temperatura del agua. También son elocuentes
las muestras de hielo del pasado, ya que su composición depende de la
temperatura. Pero hay más: "En Europa, China y Japón hay documentos
históricos sobre clima, tanto registros oficiales como diarios de la
gente", comenta Jones. "Y en Francia y en Suiza tenemos el indicador de
las cosechas de los vinos, que son mucho mejores y más abundantes cuando
el verano es más templado".

El estudio del milenio indica que la variabilidad climática en el pasado
responde a causas naturales, "pero el calentamiento muy rápido
registrado en los últimos 30 o 40 años no se puede explicar por la
actividad solar y las erupciones volcánicas, y hay que incluir los
efectos de la actividad humana ", concluye Jones.

====ENCUENTRO ====================================================

ENCUENTRO “LAS FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO ¿AÚN QUEDA MUCHO POR SABER?”

Castelldefels 3, 4 y 5 de noviembre del 2000
http://welcome.to/aacastelldefels

Entre los días 3, 4 y 5 de noviembre -y organizado por la Agrupació
Astronòmica de Castelldefels y ARP-Sociedad para el Avance del
Pensamiento Crítico-, tendrá lugar el Encuentro "Las Fronteras del
Conocimiento ¿Aún queda mucho por saber?", en el que participarán
algunas de las personalidades más relevantes del mundo de la ciencia
hispano, y en el que se tratará de hablar, en este último año del
milenio, de cuáles son las expectativas actuales acerca del crecimiento
del conocimiento humano en el futuro.

Se debatirá, en una serie de diferentes mesas redondas, acerca de si
nuestro actual conocimiento sobre las cosas es posible que sea un modelo
básico pero definitivo sobre el Cosmos o bien si es posible esperar
cambios sustanciales a medio o largo plazo en nuestra manera de entender
las cosas.
Las intervenciones de estas jornadas serán grabadas y publicadas
posteriormente, de forma que sea como un mensaje en una botella dirigida
al futuro, en la que quedaran reflejadas las inquietudes y pensamientos
sobre su propia materia de un grupo de investigadores del ámbito
hispano.

Por otra parte, estas jornadas servirán también para conmemorar los 15
años en el mercado de la revista Tribuna de Astronomía, los 5 años
pasados desde que Universo se empezó a publicar, y el año que ha
transcurrido desde que ambas se fusionaron, así como para efectuar el
acto de entrega del Premio Mario Bohoslavsky, de ARP-SAPC, otorgado este
año a Ramón Núñez, director de la casa de las Ciencias de La Coruña.

Agrupació Astronòmica de Castelldefels http://come.to/aacastelldefels
ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
http://www.arp-sapc.org y http://www.el-esceptico.org

VIERNES, 3 NOVIEMBRE

16’00 h.- Recogida de acreditaciones y documentación, en la secretaría
del Encuentro.
17'00 h.- Inauguración, con la participación de AGUSTÍN MARINA PÉREZ,
Alcalde de Castelldefels; PILAR ABASCAL HERREROS, Regidora de Cultura;
JAVIER ARMENTIA, Presidente de ARP-Sociedad para el Avance del
Pensamiento Crítico y FRANCISCO MINERO CASTÓN, Presidente de la
Agrupació Astronòmica de Castelldefels.

17'20 h.- Charla Inaugural: "EL LEGADO DEL SIGLO XX" por JOAN ORÓ
(Universidad de Houston).
Moderador: CARLOS LÓPEZ BORGOÑOZ (AAC y ARP-SAPC)

18’45 h.- Lectura de comunicaciones sobre la temática general del
encuentro presentadas por miembros de las dos asociaciones organizadoras
(o personas invitadas).
Moderador: JAVIER MARÍ (ARP-SAPC).

20’30 h.- Mesa Redonda: "CIENCIA Y PSEUDOCIENCIA EN EL SIGLO XXI", con
la participación de JAVIER ARMENTIA (Director Planetario de Pamplona),
LUIS ALFONSO GÁMEZ (Director de la Revista “El Escéptico”) y MANUEL
TOHARIA (Director del Museo de la Ciencia de Valencia).
Moderador: CARLOS TELLERÍA (ARP-SAPC).

SÁBADO, 4 NOVIEMBRE

9'00 h.- Mesa Redonda: "LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA EN EL PRÓXIMO
MILENIO", con la participación de FÉLIX ARES (Director del Kutxaespacio
de la Ciencia), ANTONIO BERNAL (Director del Planetario de Medellín),
RAMÓN NÚÑEZ (Director de la Casa de las Ciencias de La Coruña) y JORGE
RUIZ MORALES (Director de “Tribuna de Astronomía y Universo”).
Moderador: BEGOÑA DURÁN (Directora CAC-FCR).

11'30 h.- Mesa Redonda: "LOS DESAFÍOS EN LA ASTROFÍSICA DEL TERCER
MILENIO", con la participación de EMILIO ALFARO (IAA), JORDI ISERN
(Director del IEEC), RAFAEL REBOLO (IAC) e INÉS RODRÍGUEZ HIDALGO (IAC).
Moderador: JOSEP M. BOSCH (Coordinador L’Urgell CAC-FCR)

14’45 h.- Comida, en el Hotel Colibrí.

15’45 h.- Acto de entrega del PREMIO MARIO BOHOSLAVSKY 2000, otorgado
por ARP-SAPC, a RAMÓN NÚÑEZ (Director de la Casa de las Ciencias de La
Coruña), en el Hotel Colibrí.

16'30 h.- Mesa Redonda: "FUTURO Y CIENCIA FICCIÓN", con la participación
de MIQUEL BARCELÓ (UPC), JORDI JOSÉ (UPC) y MANUEL MORENO (UPC).
Moderador: CARLOS BLOSS (AAC y ARP-SAPC).

19'00 h.- Mesa Redonda: "AVANCES EN LAS CIENCIAS PLANETARIAS: SISTEMA
SOLAR, EXOPLANETAS Y LA VIDA MÁS ALLÁ DE NUESTRO MUNDO", con la
participación de IGNACIO CASANOVA (UPC), LUIS RUIZ DE GOPEGUI
(ex-Director de los programas de la NASA en España) y MANUEL VÁZQUEZ
ABELEDO (IAC).
Moderador: JORDI LLORCA (UB).

22’00 h. Cena, en el Hotel Colibrí.

23’00 h. Celebración de los 15 años pasados desde la aparición de la
revista Tribuna de Astronomía, de los 5 años transcurridos desde que
nació Universo y del año que ha pasado tras la fusión de ambas.

DOMINGO, 5 NOVIEMBRE

9’30 h.- Debate: "¿AÚN QUEDA MUCHO POR SABER? I", con la participación
de FRANCISCO J. AYALA (Universidad de California, en Irvine), MANUEL
CALVO HERNANDO (Presidente de la Asociación Española de Periodismo
Científico), y JOSEP Mª ESQUIROL (UB y Director del Institut de
Tecnoètica).
Moderador: JORDI MAS (Director FCR).

12’00 h.- Debate: "¿AÚN QUEDA MUCHO POR SABER? II", con la participación
de VICTORIA CAMPS (UAB), CAYETANO LÓPEZ (UAM) y FRANCISCO SÁNCHEZ
(Director del IAC).
Moderador: ALFONSO LÓPEZ BORGOÑOZ (AAC y ARP-SAPC).

15’00 h.- Comida

18’00 h.- VISITA AL MUSEO DEL FERROCARRIL (Pl. Eduard Maristany,
s/nº -Plaza de la estación-  de Vilanova i la Geltrú –Barcelona-), a 15
minutos de Castelldefels en tren.

Siglas:
AAC: Agrupació Astronòmica de Castelldefels
ARP-SAPC: ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico
CAC-FCR: Cercle d’Amics de la Ciència – Fundació Catalana per a la
Recerca
IAA: Instituto de Astrofísica de Andalucía.
IAC: Instituto de Astrofísica de Canarias
IEEC: Institut d’Estudis Espacials de Catalunya
UAB: Universitat Autònoma de Barcelona.
UAM: Universidad Autónoma de Madrid.
UB: Universitat de Barcelona.
UCM: Universidad Complutense de Madrid
UPC: Universitat Politècnica de Catalunya

Sala de Conferencias:
CAPILLA ROMÁNICA DE SANTA MARÍA
CASTILLO DE CASTELLDEFELS
CASTELLDEFELS

Organizado por
la Agrupació Astronòmica de Castelldefels y ARP-Sociedad para el Avance
del Pensamiento Crítico

Con el apoyo de:
Ayuntamiento de Castelldefels,
Cercle d’Amics de la Ciència (Fundació Catalana per a la Recerca)
Tribuna de Astronomía y Universo
Universitat Politècnica de Catalunya

INSCRIPCIONES

COSTE INSCRIPCIÓN
Hasta el 15 de octubre: 3.000 Ptas.
Después del 15 de octubre: 4.000 Ptas.
Socios de la AAC y ARP-SAPC: 2.000 Ptas.
Cta. Cte.: 2081.0030.11.3300022805

COSTE ALOJAMIENTO EN HABITACIÓN DOBLE:
- Alojamiento y desayuno: 4.100 Ptas. (por día)
- Alojamiento y media pensión: 5.000 Ptas. (por día)
- Alojamiento y pensión completa: 6.000 Ptas. (por día)
Coste comidas y cenas aisladas: 1.750 Ptas.
(Sobretasa por hab. Individual: 2.000 Ptas.)

El alojamiento será en el Hotel Colibrí, de tres estrellas
(http://www.cms.es/hotel-colibri/Default.htm), situado en el Paseo
Maritimo, 138; 08860 Castelldefels (Barcelona). Teléfono y Fax:
936362450 y Correo-e: colibri@...

Central de Reservas, información e inscripciones:
Sergio Rovatti, Ágora, Telef.: 609 319 297, Fax.: 936 364 291 y
Correo-e.: agorasrc@...

Correo postal dirigir a:
Agrupació Astronòmica Castelldefels
Apartado de Correos, 295
08860 – Castelldefels