Inicio > Mis eListas > el_esceptico > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 77 al 106 
AsuntoAutor
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
=?x-user-defined?Q Pedro Lu
=?x-user-defined?Q Pedro Lu
=?x-user-defined?Q Pedro Lu
=?x-user-defined?Q Pedro Lu
=?x-user-defined?Q Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
EL ESCÉPTICO DIGIT Pedro Lu
 << 30 ant. | 30 sig. >>
 
EED-lista_antigua
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 97     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto: =?x-user-defined?Q?EL_ESC=C9PTICO_DIGITAL_-_Edici=F3n_2001_-_N=FAmero_01?=
Fecha:Miercoles, 3 de Enero, 2001  02:34:45 (+0100)
Autor:Pedro Luis Gomez Barrondo <TXINBO @.....es>

=====================================================================

                           EL ESCÉPTICO DIGITAL

       Boletín electrónico de Ciencia, Crítica a la Pseudociencia y
Escepticismo
       © 2000 ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

    Edición 2001 - Número 01 - 03 de Enero de 2001

Boletín de acceso gratuito a través de:
http://www.elistas.net/foro/el_esceptico/alta

=== SUMARIO =========================================================

  - Un gusano da pistas sobre el genoma humano en la era de la
proteómica.

  - Promesas e incertidumbres de las terapias genéticas.

  - Quince veces Nochevieja.

  - El Sol revienta de energía.

  - 3001, Odisea en la Galaxia.

  - El régimen de luz ayuda a combatir la depresión por embarazo.

  - Jordi García-Fernández, genetista: "es más fácil evolucionar por la
cola que por la cabeza".

  - ¿Qué le pasa a la I+D?.

  - La Libertad silenciada.

=== NOTICIAS =========================================================

El País http://www.elpais.es/

UN GUSANO DA PISTAS SOBRE EL GENOMA HUMANO EN LA ERA DE LA PROTEÓMICA
Por: Valerie Depraetere

Los biólogos moleculares intentan comprender ahora la función de todos
los genes

Para intentar desentrañar los secretos de los genomas del ser humano y
de otras criaturas, se emprendieron importantes proyectos de
secuenciación, que actualmente se están concluyendo. El siguiente paso
consiste en averiguar lo que estas secuencias significan. Para ello, en
primer lugar hay que identificar los genes individuales, y después
comprender la función de cada uno. Esta ingente tarea se denomina
posgenómica, que se puede nutrir en cierta medida de los modelos
informáticos, pero al final las predicciones se tienen que verificar
experimentalmente.

Actualmente se están desarrollando diferentes estrategias para analizar
la función de todos los genes. Como en la evolución se conservan la
mayoría de los genes, se puede inferir gran cantidad de información
sobre el genoma humano a partir de los estudios con animales de
laboratorio. El mes pasado, en la revista Nature (16 de noviembre), dos
grupos publicaron un importante hito en la posgenómica: el primer
estudio sistemático de la función genética en un organismo multicelular,
el gusano Caenorhabditis elegans.

En los primeros tiempos de la genética, un gen se identificaba por lo
que le ocurría (el fenotipo) a un organismo que tuviera una forma
anormal o mutante de un gen. Actualmente, los avances técnicos de la
biología molecular han invertido las tornas: primero se identifican los
genes y posteriormente se busca su función. Esta estrategia se denomina
genética inversa, en contraste con la genética directa.

Y ahora que se empieza a disponer de mucha información de importantes
proyectos de secuenciación del genoma, la moderna biología molecular
cada vez se centra más en adscribir a los genes las funciones
fisiológicas. Cuando se trata de miles de genes, las técnicas tienen que
informatizarse y automatizarse lo más posible.
Las primeras pistas sobre la función de un gen se encuentran en su
secuencia y en la de la proteína correspondiente. La comparación de la
secuencia por ordenador aporta mucha información. Los genes y proteínas
relacionados, u homólogos, muchas veces desempeñan funciones similares
en la misma especie o en otras especies.

Estructura tridimensional

La estructura tridimensional de una proteína nueva se puede modelar
basándose en su secuencia y comparándola con la de otras proteínas. La
biología suele utilizar formas parecidas para funciones parecidas.

Los ordenadores también sirven para predecir las relaciones moleculares
entre las proteínas, o entre las proteínas y el ADN o ARN, que es la
molécula intermedia necesaria para fabricar proteínas a partir de los
genes. Esto aporta información sobre el lugar en el que la proteína
trabaja dentro de la célula, y sobre la cascada de acontecimientos
moleculares de la que forma parte. Pero todas las predicciones generadas
por ordenador tienen que confirmarse experimentalmente.
Por eso recientemente se han desarrollado planteamientos sistemáticos
para analizar las propiedades de los genes y las proteínas, que se
denominan, respectivamente, genómica y proteómica.

Una técnica rápida y barata para estudiar la función del gen es la
interferencia de ARN (i-ARN). La expresión de la proteína
correspondiente a un determinado gen necesita una molécula intermedia
denominada ARN. La i-ARN implica moléculas de ARN sintéticas y
modificadas, específicas de un determinado gen, que detienen la
fabricación de la proteína codificada por este gen. Las moléculas pueden
ser inyectadas o, como en el caso de los gusanos, alimentadas al
organismo. La i-ARN fue desarrollada por primera vez en el gusano
Caenorhagditis elegans, y ahora se ha ampliado a otras especies, como el
parásito Trypanosoma brucei, moscas, plantas, y más recientemente, a los
vertebrados.

Para hacer el primer análisis sistemático de función genética en un
organismo multicelular, el Caenorhagditis elegans, científicos del Reino
Unido y de Alemania usaron la i-ARN para interferir en la función de
todos los genes sobre dos de los seis cromosomas del C. elegans.
Evaluaron los efectos de la pérdida de función de cada uno de estos
genes a escala celular de todo el animal en las distintas fases de su
vida, multiplicando por cinco el número de genes de función conocida de
ese gusano.

Un alto porcentaje de los genes a los que se ha adscrito un papel se
conservan en evolución. Por consiguiente, la información obtenida de los
estudios de modelos animales como éstos debería mejorar la comprensión
de la función (y posible funcionamiento defectuoso) de los genes
humanos. Pero puede que no siempre sea posible extrapolar a otras
especies los resultados obtenidos en el C. elegans. En otras especies
más complejas que ésta, como los mamíferos, diversos genes podrían
cumplir la misma función que un solo gen del C. elegans. Por eso,
centrarse en un gen mediante la i-ARN podría desembocar en la muerte
embriónica en el C. elegans, pero no así en los mamíferos.

Genética química

La genética química es una nueva y potente herramienta para estudiar la
función de las proteínas. Un planteamiento consiste en verificar los
efectos de los posibles medicamentos, sintéticos o naturales, sobre un
determinado proceso biológico; y después identificar la proteína
afectada por el fármaco. Otra posibilidad consiste en intentar
interferir químicamente en la función de una determinada proteína,
diseñando unos fármacos sintéticos específicos que es muy posible que
limiten su actividad, basándose en la predicción de la estructura
tridimensional de la proteína. Estas técnicas también plantean posibles
implicaciones terapéuticas evidentes.

Actualmente, la mejora de las técnicas centradas en el gen proporcionan
unas herramientas mejores con las que afrontar la cuestión biológica en
un contexto dinámico in vivo. Pero la inactivación genética sólo es el
primer paso en la comprensión de la función de un gen. El siguiente paso
consiste en analizar los procesos celulares que se ven afectados en los
animales mutantes.
Los filtros i-ARN del C. elegans identificaron los genes necesarios para
el desarrollo del embrión, para la viabilidad de las larvas o del
adulto, para el movimiento corporal normal o para la división celular.
La siguiente pregunta es: ¿por qué hacen falta estos genes en estos
estadios de la vida del gusano? ¿Qué es lo que realmente hacen estos
productos genéticos a escala molecular?

                           ------------------

PROMESAS E INCERTIDUMBRES DE LAS TERAPIAS GENÉTICAS
Por: Elisabeth Bursaux

Nacida del proyecto de secuenciación sistemática de los genomas y del
tratamiento de miles de datos así originados, la genómica empieza a dar
sus frutos. Portadora de fantásticas esperanzas para tratar numerosas
enfermedades, detectar las predisposiciones a determinadas afecciones y
protegerse de ellas, esta disciplina también permite prever la aparición
de enfermedades genéticas que no se sabe curar. Un amplio debate,
asociado a los avances científicos en este ámbito, se ha iniciado en
torno a las aplicaciones potenciales de los descubrimientos científicos
y su impacto.

Así ocurre con la medicina preventiva -basada en el análisis genético-,
que pretende anticiparse a una eventual enfermedad. Pero esto plantea
problemas éticos, en especial, con el diagnóstico prenatal y con
intervenciones eugenésicas en determinados grupos humanos portadores de
enfermedades genéticas especiales. De este modo, cuenta Axel Kahn,
genetista y miembro del Comité Consultivo Nacional de Ética (Francia),
"entre los judíos neoyorquinos y de Israel pretendemos erradicar la
enfermedad de Tay-Sachs, una afección enzimática temible que se
transmite entre la comunidad askenazi".

El conocimiento de los genes ofrece perspectivas halagüeñas, sobre todo
al permitir la puesta a punto de nuevos tratamientos relacionados, por
ejemplo, con el cáncer.

Identidad molecular

Para ir más lejos, se han puesto en marcha unos proyectos de gran
alcance para establecer el documento de identidad molecular de los
tumores. "Nuestro objetivo", precisa Daniel Louvard, director del
departamento de investigación del Instituto Curie, "es identificar todos
los parámetros genéticos que hacen que una célula cancerígena sea
diferente a las demás y comprender mejor cómo funciona, un paso previo a
una investigación terapéutica mucho mejor orientada".
"La enorme información recogida sobre el genoma humano será llevada a la
práctica por la terapéutica del mañana", confirma Daniel Cohen, uno de
los pioneros de la genética en Francia.

Pero las cosas no son sencillas. Los primeros éxitos de la terapia
genética obtenidos en niños burbuja por Alain Fischer, inmunohematólogo
del hospital Necker, sólo han sido anunciados este año. Y ello, tras
largos años de fracasos y titubeos, cuando el principio mismo de la
terapia genética -sustituir en las células un gen deficiente- parecía la
aplicación más inmediata del conocimiento de los genes. En realidad, ya
no se desconocen los genes, sino los medios eficaces para hacer que
penetren en las células elegidas y se manifiesten de forma permanente.

                           ------------------

El Correo http://www.elcorreodigital.com/

QUINCE VECES NOCHEVIEJA
Corresponsal en Moscú

Los tres cosmonautas de la ISS pasan la Navidad a cientos de kilómetros
de la Tierra con el único consuelo de unos sorbos de coñac

La tripulación ruso-estadounidense de la Estación Espacial Internacional
(ISS) en órbita en torno a la Tierra recibió nada menos que quince veces
la llegada de los nuevos año, siglo y milenio. De haber querido, los
rusos Serguéi Krikaliov y Yuri Gidzenko y el norteamericano Bill
Shepherd, podrían haber celebrado quince veces el rito de la Nochevieja.
¿La razón? «Cada 24 horas la estación orbital da 16 vueltas a la Tierra,
de forma que la tripulación se asomó 15 veces al siglo XXI y volverá 14
veces al XX», informó Víctor Blágov, jefe adjunto del programa de vuelo
de la parte rusa. Blágov reconoció que en el ajetreo de los preparativos
para lanzar al espacio la primera tripulación de la ISS, a los
organizadores del vuelo se les olvidó proveer a los astronautas de lo
necesario para celebrar el fin de año.

«Nos han dejado sin Año Nuevo, no tendremos ni abeto ni regalos de las
familias», comentó, amargado, Gidzenko antes del lanzamiento de la
tripulación hacia la estación orbital en una nave rusa Soyuz desde el
cosmódromo de Baikonur, en Asia Central. Desde entonces la Estación
Espacial Internacional fue visitada por un transbordador estadounidense
y por una nave de carga rusa Progress, pero sus cargamentos se
completaron hace meses, también sin pensar en fiestas y regalos de fin
de año.

Los expedicionarios se vieron privados así del tradicional arbolito
navideño artificial que los cosmonautas rusos solían poner en la ahora
jubilada estación ‘Mir’, precursora de la ISS, así como del entrañable
detalle de recibir pequeños regalos de sus seres queridos. Como un
premio de consolación infalible, les queda un componente obligatorio del
equipaje de los cosmonautas rusos en sus misiones en la ‘Mir’: una
pequeña reserva de coñac llevada de contrabando a bordo de la nave
espacial y a la estación orbital.
«Los cosmonautas se las arreglarán ellos mismos para celebrar la fiesta:
pondrán en la mesa los productos más ricos de su ración habitual y,
probablemente, brindarán con coñac», declararon fuentes del Centro de
Control de Vuelos Espaciales (CCVE).

Al tiempo, subrayaron que será un brindis «simbólico» toda vez que las
reservas de espirituoso no alcanzan para celebrar la llegada del nuevo
año y siglo las quince ocasiones en que tuvo ocasión desde que la ISS
sobrevoló por primera vez las islas Fidji, por donde pasa la línea
mundial de cambio de fecha.

Regalitos cósmicos

Según el CCVE, los astronautas celebraron su primer fin de año en la
medianoche de la hora universal mundial, pero también saludaron
solidariamente la Nochevieja según la hora de Moscú y de la patria de
Shepherd.

Estas mismas fuentes dijeron que los astronautas se las ingeniaron para
preparar pequeños regalos que entregaron a los demás mientras centros
terrestres les organizaron enlaces con sus familias para que puedan
felicitarse. El CCVE reveló que las particularidades de los festejos
espaciales incluso sirvieron a uno de sus expertos para defender una
tesis sobre ‘Celebración del Año Nuevo en el complejo orbital’.

Asimismo, el veterano cosmonauta ruso Valeri Poliakov está convencido de
que en el nuevo siglo, la Humanidad no se limitará a volar alrededor de
la Tierra, sino que procederá a «explorar y colonizar otros planetas,
como la Luna y Marte».

                           ------------------

El Mundo http://www.elmundo.es/

EL SOL REVIENTA DE ENERGÍA
Por: Carlos Elias

Los astrónomos se preparan para un fenómeno que sólo se ve cada 11 años

Se perderán las vacaciones de Navidad. Pero no les importa: llevan 11
años esperando a que ocurra un máximo como éste. Si se tiene en cuenta
lo que ha avanzado la tecnología en los últimos tiempos también puede
decirse que llevan generaciones anhelando esta oportunidad. «Este es un
máximo solar único en la Historia», dijo hace unos días, emocionado,
George Withbrore, director del programa de la NASA de estudio del Sol.
«Estamos ante el ciclo solar más fascinante que hemos tenido», apuntó
Ernest Hildner, de la Dirección Nacional Oceánica y Atmosférica de
Estados Unidos.

Los grandes observatorios terrestres, desde Canarias hasta Hawai; los
espaciales como el Chandra Xray, el Hubble o el SOHO, las agencias
espaciales; es decir, todos los que tienen algo que ver con la
astronomía han diseñado una estrategia conjunta para apuntar estos días
al astro rey. Ya intuyen lo que va a ocurrir, pero todos quieren verlo
con sus ojos: el Sol se convulsiona, revienta de energía, porque no
puede más.

Al principio, los científicos definen lo que sucede estos días con
moderación: «Es el cenit de un ciclo que se repite cada 11 años». Pero,
luego, se emocionan: «Si el infierno existe debe parecerse al Sol en
estos días».

Desde 1989, las reacciones termonucleares a millones de grados han ido
acumulando campos magnéticos en el interior de nuestra estrella. Pero,
en este momento, misteriosamente, necesita desprenderse de esa fuerza y
lo hace de forma violenta: expulsa miles de millones de toneladas de
partículas cada pocas horas formando gigantescas manchas solares e
inmensas llamaradas de cientos de millones de kilómetros. Las partículas
energéticas que está emitiendo el Sol alcanzan la atmósfera y forman las
auroras boreales.

Efecto espectacular

Si observáramos hoy la Tierra desde el espacio el planeta brillaría como
una estrella. «El efecto es espectacular», admitió Nicola Fox, del
centro de vuelos espaciales Goddard de la NASA.

Manuel Vázquez Abeledo, investigador del Sol en el Instituto de
Astrofísica de Canarias (IAC) matiza: «Aunque estos días se espera el
máximo, éste no se produce en una jornada concreta. Es algo que se va
acumulando durante un año, alcanza el cenit y, luego, poco a poco
desciende».
Y es cierto. Si para los chinos este año ha sido el del dragón, para los
astrofísicos ha sido, sin lugar a dudas, el del Sol. Durante el 2000 le
han salido gigantescas manchas solares en las que cabría varias veces la
Tierra. La mayor se detectó en octubre y los científicos no se ponían de
acuerdo sobre si era la mayor en los últimos 50 o 60 años.
Un día sí y otro también ha vomitado miles de millones de partículas en
forma de inmensas llamaradas que han formado tormentas solares que han
perturbado las comunicaciones por radio, los satélites y hasta el vuelo
de las aves. Y la tormenta magnética de julio fue la peor desde 1991.

El Sol está que arde, pero ¿por qué este despliegue tan espectacular de
satélites, telescopios y astrónomos para estudiar este máximo? Por
razones científicas, pero también económicas. Además de las
perturbaciones en el campo magnético terrestre que afectan a las
comunicaciones, debe tenerse en cuenta que las tormentas solares
calientan la ionosfera. La densidad en las capas altas, en las que
vuelan los satélites, aumenta y la posibilidad de que éstos se
precipiten a Tierra también.
No sería la primera vez que se cae uno por este motivo. El propio
telescopio Hubble hubo de ser remolcado por un transbordador porque
estaba perdiendo altura. Y claro, cada vez hay más satélites y este
problema empieza a ser importante.

Las partículas que desprende el Sol resultan muy peligrosas para los
seres vivos pero, afortunadamente, son repelidas por la atmósfera y el
campo magnético de la Tierra. Sin embargo, cada día es más frecuente que
los astronautas hagan trabajos en el espacio abierto y deben predecirse
con antelación estas tormentas para evitar que salgan de la nave ese
día. «Fue una auténtica temeridad que el hombre caminara por la Luna sin
protección contra estas partículas solares. Pero claro, en esa época no
se sabía ni que existían», comenta el astrofísico del IAC.

El satélite de los tres grandes enigmas

En diciembre de 1995 se lanzó el satélite de investigación solar más
avanzado de todos los tiempos, el Observatorio Solar y Heliosférico
(SOHO). Tenía que acercarse al Sol y descubrir los tres grandes enigmas
que hasta ese momento corroían a los científicos: por qué se generan
campos magnéticos en el interior, por qué la atmósfera a su alrededor es
más caliente que la propia superficie y cómo se produce el viento solar.
Cinco años después, algunas preguntas ya tienen respuestas, pero también
han inducido nuevos interrogantes. ¿Qué sabemos ahora de nuestro Sol?

Parece que la temperatura en el interior de nuestra estrella rondaría
los 15 millones de grados. La presión es 10.000 veces superior a la del
centro de la Tierra. Los últimos cálculos apuntan a que su volumen
aumentará hasta la órbita de Venus y, finalmente, esas llamaradas que
ahora vemos a través de las fotografías de los satélites, alcanzarán la
Tierra y este planeta, literalmente, se derretirá, primero, y se
volatilizará, después.

                           ------------------

El Mundo http://www.elmundo.es/

3001, ODISEA EN LA GALAXIA
Por: Arthur C. Clarke

A principios del siglo XX, James Elroy Flecker, cerca ya del final de su
corta vida llena de magia, dirigía estas palabras al «poeta de dentro de
mil años». «No me importa si tiendes puentes sobre los mares/ O si
atraviesas sin peligro los cielos crueles/ O si construyes consumados
palacios/ De metal o mampostería».

Bueno, puede que no hayamos tendido puentes sobre los mares, pero hoy en
día millones de personas atraviesan sin peligro los cielos crueles. Y
qué sorpresa se habría llevado Flecker al descubrir que, apenas 50 años
después de su muerte, el hombre podía llegar a la Luna.

Este mero hecho confirma la futilidad de vaticinar lo que pasará en el
mundo dentro de un par de décadas, y no hablemos de cómo será en el
3001. ¿Hasta qué punto habría acertado un superviviente de la batalla de
Hastings -la única fecha que recordamos de nuestros años de colegio la
mayoría de los británicos- si le hubiesen pedido que se imaginase la
vida mil años más tarde?

Incluso hace dos siglos habría sido una empresa imposible, pues
prácticamente todo lo que ha dado forma al mundo moderno ha sido
inventado o descubierto a partir del año 1800. Y ahora, con la llegada
del microchip -el invento más importante desde la rueda- nos encontramos
ante otro importante salto histórico.

Pero antes consideremos una cuestión fundamental, menos ridícula de lo
que parece. ¿Seguirá existiendo Gran Bretaña en el 3001? No me refiero
como entidad política, sino como entidad física. Lo que es un hecho es
que las islas Británicas no se encontrarán donde están ahora. El
desplazamiento tectónico (es decir, el movimiento de las capas
continentales) las habrá empujado unos 20 metros hacia el este.

Sin embargo, éste es el panorama más favorable, pues nos hemos dado
cuenta hace muy poco de que vivimos en un universo muy peligroso. En el
último siglo se registraron tres o cuatro impactos de cometas o
asteroides de cierta magnitud, por suerte en zonas deshabitadas del
planeta. En septiembre, un asteroide de 500 metros de diámetro estuvo a
punto de chocar contra la Tierra; de habernos golpeado, se habría
producido una explosión millones de veces más potente que la bomba
atómica lanzada en Hiroshima. Las cicatrices en la faz de nuestra vecina
más cercana, la Luna, dan a entender que las colisiones han sido muy
frecuentes hasta ahora.

Y éstas no son las únicas sorpresas desagradables que nos depara la
Madre Naturaleza. Si dos estrellas de neutrones colisionaran a un par de
años luz del sistema solar, la emisión de rayos X y Gama sería letal
para todas las formas de vida, salvo las que viven en las profundidades
del océano.
Por supuesto, estas catástrofes se pueden considerar buenas o malas
según como se miren. Si la Tierra nunca hubiera recibido un fuerte
impacto de un cuerpo espacial hace unos 65 millones de años, una pequeña
criatura poco pretenciosa, parecida a un roedor, nunca habría tenido
oportunidad de convertirse en un ser más grande. Uno de mis colegas lo
ha resumido en una frase: «Los dinosaurios se extinguieron porque
carecían de programas espaciales».

Sin embargo, si queréis que os diga la verdad, ahora tampoco disponemos
de un buen programa espacial; nuestras actuales aventuras más allá de la
atmósfera parecerán algún día los viajes en globo del siglo XIX. De
hecho, es una buena analogía, pues el cohete puede cumplir en la
exploración del espacio la misma función que cumplía el globo en la
conquista del cielo. La llegada de un método de propulsión espacial
seguro y económico, basado en nuevos principios de física que ahora
examinan ingenieros y científicos con visión de futuro, es sólo una
cuestión de tiempo, no creo que sobrepase los 20 años. La NASA ha creado
el Instituto de Conceptos Avanzados(«Institute for Advanced Concepts»)
para desarrollar la investigación de estas cuestiones.

A menudo escapa a nuestra atención que viajar en el espacio requiere muy
poca energía en comparación con los viajes en reactores a través de la
atmósfera terrestre. La imponente potencia y violencia del lanzamiento
del cohete Saturno V, que consumió miles de toneladas de combustible
para llevar sólo a tres hombres a la Luna, es una prueba espectacular de
nuestra incompetencia. Una vez que descubramos cómo hacerlo, el mayor
gasto de los viajes espaciales lo constituirán la comida y la proyección
de películas. (No se puede pretender que los pasajeros se pasen todo el
viaje mirando las estrellas o leyendo el NASA Sutra, popular manual
sobre la ingravidez).

Por tanto, la exploración -y posterior explotación- del sistema solar
será la principal industria del próximo milenio. Ya en el 2003 dos
sondas, enviadas por la NASA y la Agencia Espacial Europea, llegarán al
suelo de Marte. Las posibilidades van desde el uso de robots (siempre y
cuando la NASA haya aprendido la lección que se extrae de la pérdida
hace un año del Mars Polar Lander) hasta grupos de científicos dedicados
al estudio del entorno de Marte (como ahora hacen en la Antártida) o la
creación de colonias autosuficientes, e incluso la modificación del
ambiente de muchos planetas para hacerlos habitables por los seres
humanos.

¿Veremos repetirse la situación política terrestre en un escenario
astronómico? Resultaría ingenuo establecer paralelos: cualquier intento
de los colonos de la Luna o de Marte de independizarse de la Tierra no
tendrá probablemente carácter militar, sino cultural o económico. Sin
embargo, el homo sapiens, al ser una especie tan odiosa, no puede
descartar la primera opción. Ya se ha planteado la espeluznante
posibilidad de desviar la trayectoria de los asteroides para utilizarlos
como chantaje cósmico. De ahí la enorme importancia de que nuestra
especie colonice cuanto antes el sistema solar, ya que toda nuestra
suerte depende de un pequeño y frágil punto azul del universo.

Dentro de 1.000 años seguramente habremos llegado más lejos en la
exploración del espacio. Aunque nuestros viajes por el universo se vean
limitados por la velocidad de la luz, hay muchos sistemas estelares que
pueden alcanzarse en el plazo de una vida humana. Uno de los más
sorprendentes hallazgos de la última década ha sido la identificación de
planetas que giran alrededor de otros soles. Hace pocas semanas, un
equipo de astrónomos de Australia descubrió tres planetas, el más
cercano a sólo 50 años luz de la Tierra.

Esto aumenta las probabilidades de lo que podría ser el gran
acontecimiento del futuro, el contacto con otras civilizaciones, bien de
forma directa o mediante transmisiones de radio. Sin duda muchas
personas, atemorizadas por las películas de invasiones a la Tierra, como
Mars Attacks! o Independence Day, preferirán establecer contacto con una
llamada de larga distancia (preferiblemente a cobro revertido). No
obstante, pese a las afirmaciones de los pesimistas, el contacto físico
con otras civilizaciones es perfectamente posible y no requiere
tecnologías más avanzadas de las que hoy en día podemos imaginar. Por
tanto, antes del fin del milenio, puede que nos veamos enganchados a la
Internet galáctica, descargando enormes bibliotecas de numerosas
culturas extraterrestres. Este acontecimiento podría tener un impacto
enorme en la filosofía, la religión y la autoestima de nuestra especie.

Pocas supersticiones heredadas de nuestros antepasados tribales
sobrevivirán a las revelaciones que provengan del espacio. Me gustaría
pensar que los enormes bancos de datos de algunas civilizaciones
antiguas contienen la historia de la formación de nuestro sistema solar,
quizá incluso de nuestra galaxia. ¿Cuántas veces en otras épocas
exploradores del espacio han pasado por nuestro planeta y, tras tomar
los apuntes necesarios en su cuaderno de bitácora, han proseguido su
viaje a la búsqueda de nuevos conocimientos, lo que sin duda forma parte
de la constitución de las especies inteligentes?

Pero volvamos a Flecker. En la tercera estrofa pregunta a su desconocido
amigo del futuro lejano: «¿Aún tenéis vino y música,/ Y estatuas y una
amada de ojos brillantes./ Y ridículas ideas sobre el bien y el mal./ Y
plegarias para quienes están en los cielos?»

Lo que Flecker realmente se preguntaba era si su especie seguiría siendo
humana 1.000 años después. Yo, en cierto sentido, espero que no. Como
comentó en una ocasión el famoso antropólogo Konrad Lorenz: «He
descubierto el eslabón entre el mono y el hombre civilizado. Somos
nosotros».
Aun en el caso de que seamos civilizados dentro de 1.000 años, ¿seremos
la especie dominante del planeta? Muchos estudios sugieren que en algún
momento de este siglo la inteligencia de las máquinas podría superar a
la de los hombres. En ese momento cesaría la era puramente humana, para
bien o para mal. Tendríamos que compartir el planeta con otra especie
inteligente, quizá con varias.

¿Y qué será de las artes en esa era poshumana? La música sin duda
continuará, aunque su desarrollo es otra cuestión. La entretenida
diatriba de Constant Lambert, Music Ho! A Study of Music in Decline,
quizá fuera un tanto prematura en el año de su publicación, 1934 (sí,
1934), pero me pregunto qué habría pensado Lambert de los eructos que
oigo con frecuencia cuando enciendo la radio. Hoy en día la técnica
puede crear cualquier tipo de sonido, incluso muchos que no deberían ni
existir. ¿Quedan melodías por descubrir, producirá la época del futuro
obras a la altura de Greensleeves o la Toccata y Fuga en D?

En el siglo XX asistimos al advenimiento de un arte que seguramente les
habría parecido milagroso a nuestros antepasados: el cine. Es difícil no
sentir, al sumirnos en una amplia pantalla con sonido 3D, que se ha
alcanzado una cumbre en el desarrollo tecnológico. Pues en absoluto: el
próximo adelanto consistirá en la transmisión de sensaciones
directamente al cerebro, sin pasar por los ojos, los oídos u otros
dispositivos sensoriales con los que nos ha dotado la naturaleza.

Los feelies de El Mundo Feliz de Huxley sólo insinuaban esta posibilidad
en 1932, y el espectro de la «máquina de sueños» ha fascinado y
horrorizado desde entonces a los escritores de Ciencia Ficción. Los
teleadictos de hoy en día que de vez en cuando se estremecen al ver
películas en DVD nos parecerán atletas en comparación con sus inmóviles
sucesores que vivirán paralizados en sarcófagos electrónicos.

Se puede afirmar que la mayor contribución de Gran Bretaña a las artes
es el inglés. (Soy consciente de que el continente ha hecho pequeñas
aportaciones a nuestro idioma). En la penúltima estrofa Flecker se
dirige a su invisible amigo como si fuera un estudioso de «nuestra dulce
lengua inglesa», dando a entender que podría ser una profesión
especializada dentro de 1.000 años. Sin embargo creo -y me estoy
arriesgando aunque con poco miedo de errar- que dentro de 1.000 años
habrá incluso más gente que hable inglés.
Y lo que también es importante, creo que podríamos entenderlos, cuando
hoy en día no podríamos entender a los angloparlantes de hace 500 años.
La llegada de la grabación de sonido quizá haya contribuido a fijar la
pronunciación, aunque por supuesto, nuestros descendientes tendrán
vocablos que nos dejarán perplejos. Es divertido hacer listas de
palabras y frases que carecían totalmente de sentido hace apenas una
generación. Mi ejemplo favorito: ¿A quién se le habría ocurrido antes de
1970 que a comienzos de este siglo millones de personas pasarían buena
parte de su jornada laboral acariciando un ratón?

No obstante, aunque el inglés sobreviva como lengua, ¿habrá algún
vestigio del Reino Unido como entidad política dentro de 1.000 años?
Dudo que le quede un siglo de existencia. La idea de nación Estado ya
empezaba a desaparecer cuando Internet le atestó el golpe mortal.
En cualquier caso, la posibilidad más formidable del futuro sería que
algunas personas que hoy están vivas pudieran asistir a la llegada del
año 3001. Esto será posible si se consigue la inmortalidad biológica
descargando la mente en otro portador (quizá inorgánico) o reduciendo al
mínimo las constantes vitales. Por qué querría una persona pasarse
siglos y siglos durmiendo es otra cuestión, pero ¿quién duda que abierta
la posibilidad algunos exploradores quieran lanzarse al futuro sólo por
curiosidad?

Deseo suerte a todos aquellos que quizá puedan algún día refutar la
última estrofa de Flecker:«Como nunca podré ver tu rostro/ Ni nunca
podré estrechar tu mano/ Envío mi alma a través del tiempo/ y del
espacio/ Para saludarte. Ya comprenderás.»

[Nota] *Arthur C. Clarke es escritor, autor de 2001, una odisea del
espacio.

                           ------------------

EL RÉGIMEN DE LUZ AYUDA A COMBATIR LA DEPRESIÓN POR EMBARAZO
Por: Eric Nagourney / NYT - Nueva York

La depresión posparto es un trastorno que aparece frecuentemente en las
mujeres después de dar a luz, como consecuencia de una caída brusca de
determinadas sustancias orgánicas que regulan el estado de ánimo. Se
calcula que entre el 10% y el 15% de las mujeres sufre este trastorno
tras el parto. Pero en algunas mujeres embarazadas, la depresión no
siempre aguarda para aparecer después del parto. La depresión puede
sobrevenir en cualquier momento del embarazo, y si lo hace, ella y su
médico se encontrarán ante el dilema de usar o no antidepresivos.

Ahora los investigadores creen haber encontrado la manera de ayudar a
estas mujeres sin exponerlas a los fármacos, ni a ellas ni a sus fetos,
y evitar así posibles efectos secundarios. Acudiendo a una técnica que
se utiliza a veces para ayudar a las personas que padecen desorden
afectivo estacional -que es ese estado de melancolía que se presenta
cuando llega el otoño, los días son más cortos y, por tanto, se reduce
el tiempo de luz-, los médicos han estado probando una terapia basada en
la aplicación de estímulos lumínicos sobre sus pacientes.

Los resultados preliminares de este experimento son prometedores, según
han informado los investigadores, que están inmersos en un estudio de
colaboración en el que participan las universidades de Yale, Columbia y
Case Western.

Serotonina

Las participantes del estudio recibieron una lámpara portátil y se les
pidió que se sentaran delante de ella una hora al día. Se cree que la
luz contribuye a elevar los niveles de serotonina, que es la hormona que
regula el estado emocional en el cerebro y cuya caída es la responsable
de la depresión reactiva que se desencadena tras el parto. Esta
depresión se manifiesta habitualmente a las 24 horas del alumbramiento
en forma de ansiedad e inseguridad frente a la responsabilidad de cuidar
bien al bebé. En la mayoría de los casos, esta reacción es pasajera,
pero en otros se prolonga durante semanas y puede llegar a tener
manifestaciones severas, desde tendencias suicidas hasta alucinaciones.

Tanto en la depresión posparto como en la que se presenta durante el
embarazo, los casos más severos requieren tratamiento antidepresivo. En
los estudios clínicos de la mayoría de los antidepresivos no se han
demostrado efectos dañinos sobre el feto. Pero los fármacos pueden
provocar efectos secundarios desagradables, con lo que la terapia de
luz, si demuestra su eficacia, resulta más atractiva. Los autores del
estudio recuerdan que siempre que se pueda debe evitarse tomar
medicamentos que afectan al sistema nervioso central en un momento en el
que el cerebro del feto se está desarrollando.

                           ------------------

El País http://www.elpais.es/

JORDI GARCÍA-FERNÁNDEZ, GENETISTA: "ES MÁS FÁCIL EVOLUCIONAR POR LA COLA
QUE POR LA CABEZA"
Por: X. Pujol Gebellí – Barcelona

La evolución tiene esas cosas. Aprovecha las mutaciones que surgen por
azar para pegar saltos en el tiempo. Muchas de ellas quedarán en nada,
pero alguna de las que se habrán producido a lo largo de millones de
años habrá generado algún individuo aventajado con respecto a su
antecesor. Así se explicaría porque el anfioxo, un minúsculo fósil
viviente con aspecto de filete de anchoa, es el descendiente directo del
ancestro de todos los vertebrados. En términos genéticos, cuenta Jordi
García-Fernández, este extraño animal conservaría el genoma más
primitivo de cuantos se conocen entre los vertebrados. Un genoma que,
multiplicado por cuatro, habría dado lugar al humano. García Fernández,
de 37 años, investigador del Departamento de Genética de la Universidad
de Barcelona, sostiene que los fenómenos de duplicación genómica han
sido especialmente relevantes en la evolución.

Pregunta- ¿Por qué el anfioxo es el representante de nuestros
antepasados comunes?
Respuesta- Por su forma, su morfología. Es la versión más simple que uno
pueda imaginarse de un vertebrado. No tiene cerebro, no tiene vértebras,
cosa común en todos los vertebrados, pero sí una espina dorsal y
músculos transversales a lo largo de su cuerpo.
P- ¿Es realmente un fósil viviente?
R- Los zoólogos del siglo XIX lo definieron de este modo, como un
organismo que apenas había cambiado en los últimos 500 millones de años,
y sus genes así parecen demostrarlo. En concreto, grupos de genes que se
hallan juntos formando complejos muy particulares. Si se imaginan de
derecha a izquierda en un cromosoma, el del extremo derecho se encarga
de formar la parte más anterior del cuerpo, y el de la izquierda, la
parte más posterior, que no serían los pies sino la región anal.
P- ¿Son lo que se denomina genes maestros?
R- Son una categoría particular de genes maestros del desarrollo. Del
mismo modo que los hay para formar el ojo, el hígado o el riñón, también
existen para definir la forma del cuerpo en su eje anteroposterior, de
cabeza a cola. Este grupo de genes está presente en muchos grupos
animales, desde la mosca del vinagre hasta los humanos. En 1994, en
nuestro grupo vimos que también estaban presentes en anfioxo.
Posteriormente, en 1998, dimos con un segundo paquete de genes, los
llamados para Hox, de cuya existencia depende la formación de partes
específicas del organismo en el mismo eje. Predijimos entonces que ese
grupo de genes podría encontrarse en otros organismos más evolucionados,
sólo que después de mecanismos de duplicación genética.
P- ¿Se han cumplido esas predicciones?
R- De momento, parece que sí. En cuanto se publiquen los datos de la
secuencia del genoma humano tendremos una respuesta más definitiva. Lo
que se espera es que si en anfioxo existe uno de estos complejos de
genes, en humanos haya cuatro. De hecho, se han encontrado restos de los
cuatro complejos en los cromosomas 4, 5, 13 y X. Lo que no está claro es
si los complejos en humanos están enteros o no. Personalmente, creo que
no, porque no siempre se conservan todos los genes que se duplican. De
todas maneras, recientemente ha aparecido en los bancos de datos del
genoma humano en Internet la secuencia en bruto de parte del cromosoma
13, y el complejo Para Hox está completo en este cromosoma.
P- Inicialmente se describieron una decena de estos genes. Van ya por el
14.
R- El hallazgo de nuevos genes, tanto en anfioxo como en humanos, nos
indica que su función es más compleja de lo que se pensaba. El último de
esos genes en anfioxo, al que llamamos de tipo 14, podría implicar una
revisión de las diferencias que existen entre cabeza y cola. En nuestro
grupo proponemos un nuevo concepto, el de flexibilidad posterior, que
viene a decir que mientras que la cabeza es muy rígida para la
evolución, en la cola se muestra más flexible. Dicho de otro modo: es
más fácil evolucionar por la cola que por la cabeza.
P- ¿Qué tipo de enseñanzas se extraen de estas predicciones?
R- Lo que parece más plausible es que disponer de más genes facilita la
evolución o que una mayor disponibilidad genética podría propiciar la
aparición de nuevos caracteres que se corresponderían con nuevas
morfologías y funciones. En otras palabras, la expansión del genoma ha
permitido inventar nuevos genes, y el genoma resultante, más complejo,
se correlaciona con un cuerpo igualmente más complejo.
P- Pero no necesariamente es siempre así.
R- Es cierto. En muchos grupos animales una mayor dotación de genes no
implica mayor complejidad morfológica. El caso de los vertebrados, sin
embargo, es particular. Se originaron hace 500 o 600 millones de años y
parece que en este caso la duplicación genética sí estuvo ligada a un
incremento de complejidad de los organismos.
P- ¿Ocurrió eso durante la Explosión Cámbrica?
R- En realidad se desconoce qué ocurrió durante la Explosión Cámbrica.
Personalmente, creo que existió esa explosión pero que fue mucho más
gradual: probablemente no ocurrió en 20 millones de años, sino en 300.
P- Y que vino acompañada de duplicaciones genéticas.
R- En el caso de los vertebrados, sí. Los datos de que disponemos
apuntan que el genoma humano procede de un genoma primitivo parecido al
anfioxo doblemente duplicado y que las duplicaciones se han acompañado
de un aumento de complejidad. Se ha hipotetizado que en su mismo origen
la Explosión Cámbrica fue debida a fenómenos de duplicación genética,
aunque hoy eso no está nada claro. Asimismo, se cree que pudo darse ese
mismo fenómeno en animales similares a las esponjas actuales (los
animales más primitivos), de modo que habrían ganado complejidad, hace
800 o 1.000 millones de años.
P- ¿Qué habría motivado esas duplicaciones?
R- Nada en particular. La duplicación del genoma es un accidente, una
enfermedad, que se da en todos los organismos. Sin ir más lejos, muchos
abortos espontáneos en humanos son debidos a una duplicación del genoma,
porque un embrión humano no es viable con 92 cromosomas. Pero en algunos
casos, y en algunos organismos, este fenómeno, que no es infrecuente, en
los últimos mil millones de años ha tenido éxito evolutivo. Dicho de
otro modo, la evolución ocurre aprovechando mutaciones que ocurren al
azar. La gran mayoría de veces el organismo mutado no sobrevive, pero en
otros determina alguna ventaja que logra consolidarse en el tiempo.
Entonces, la evolución acelera.

                           ------------------

El País http://www.elpais.es/

¿QUÉ LE PASA A LA I+D?
Por: Luis Sanz Menéndez

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado los resultados
de la estadística de I+D correspondiente a 1999. El gasto interno en I+D
presenta un crecimiento del 6% respecto al año anterior, alcanzando la
cifra de 831.000 millones de pesetas, sin embargo, su peso retrocedió
una centésima sobre el PIB hasta el 0,89%. El dato es sorprendente, pero
sólo para aquellos que no conocen las estadísticas de I+D.

No quiero discutir la insoslayable necesidad de un mayor esfuerzo por
parte del Estado y las empresas en la I+D, sino simplemente dar algunas
respuestas parciales a cómo los procesos de medición, y lo que éstos
reflejan, pueden producir paradojas. El Estado ha hecho en los últimos
años un esfuerzo en el incremento de las partidas presupuestarias
destinadas a la I+D (la denominada función 54). Entre 1998 y 1999 los
créditos presupuestarios destinados a I+D crecieron en un 46 %, bien es
verdad que, excluyendo las partidas presupuestarias destinadas a
créditos reembolsables para las empresas (capítulo VIII), este
crecimiento alcanzó algo más del 12%. ¿Cuál es el problema?

Debe recordarse que desde 1994 los datos detallados en I+D sólo se
obtienen en años impares, siendo los correspondientes a años pares
estimaciones y así se reflejan en las estadísticas del INE. La
estimación de gasto en I+D para 1998, significó un crecimiento estimado
del 16,7 %. Pues bien, una posible explicación de los pobres resultados
de 1999 estaría en los procedimientos para realizar las estimaciones; se
podría pensar que, en 1998, se sobreestimó el gasto y que, cuando se ha
realizado la medición en 1999, se han compensado los efectos de la
sobreestimación del año anterior.

Pero tras este problema meramente técnico hay otros sustantivos, dado
que el incremento de los fondos procedentes de los Presupuestos
Generales del Estado, cuyo destino es la I+D, parece tener efectos muy
limitados en las macromagnitudes del gasto en I+D. Repasemos algunas de
las posibles explicaciones y las soluciones que quedan en manos directas
del sector público.

La primera es que las empresas, que reciben los créditos reembolsables ,
los consideran como financiación propia y, dada su naturaleza de
financiación para el desarrollo de procesos de fabricación, no la
consideran I+D propiamente dicha, por lo que no la incluyen en el
cuestionario de I+D del INE. Esto explicaría por qué la ingente cantidad
de recursos que se prestan a las empresas no aparece transformada en
macromagnitudes estadísticas. En 1998 y 1999 se presupuestaron casi
350.000 millones de pesetas en capítulo VIII de los Presupuestos, y el
gasto en I+D ejecutado por las empresas, entre 1997 y 1999, según la
estadística del INE, solamente creció en 105.000 millones.

La segunda explicación, y más relevante para la acción, se encuentra en
la composición del gasto en I+D; esto es, qué se incluye en el mismo:
casi un 60 % del mismo son retribuciones. El montante total es el
resultado de multiplicar el número total de investigadores y personal de
I+D y por sus respectivos salarios. Aquí está la clave del estancamiento
de las macromagnitudes, pues la evolución de esta variable no depende de
la marcha de la función 54, salvo para los OPIS.

Más del 60% del personal de I+D y el 76% de los investigadores se
encuentran en el sector público (universidades y centros de
investigación). Las retribuciones de los empleados públicos, como fruto
de las necesidades de convergencia económica en el euro y reducción del
déficit, han ido perdiendo anualmente poder adquisitivo y peso con
relación al PIB. Así observamos incluso que a pesar de que el gasto
crece en términos reales, sin embargo pierde peso con relación al PIB,
ante la evolución extremadamente favorable de éste.

Por otro lado, el número de investigadores ha crecido sistemáticamente,
se ha pasado de 80.000 personas empleadas en I+D, en 1995, a más de
102.000 en 1999; un 28% de crecimiento. Sin embargo, los que se integran
en el sistema de investigación, los que hacen crecer las cifras, lo
suelen hacer con becas o contratos de bajo nivel retributivo, claramente
inadecuados a la vista de las inversiones de capital humano realizadas.

Así pues, aunque ha crecido el gasto presupuestario en I+D, sin embargo,
la masa salarial está estancada y retrocediendo su peso con relación a
la I+D. La evolución de la retribución media, en descenso en términos
reales desde 1993, confirma esta explicación.

Las lecciones de este análisis nos ofrecen ideas para conseguir un mejor
resultado en las magnitudes de gasto I+D: más investigadores (e
inversiones en I+D), pero también investigadores con salarios más
próximos a los de los colegas de otros países de la UE, con condiciones
profesionales y con una carrera investigadora estable, pero no
necesariamente funcionarial.

Hay que recordar que la única vez en la historia de España, entre 1983 y
1989, en que el gasto de I+D registrado creció radicalmente no fue tanto
el resultado de la expansión de los fondos de la función 54, como el
resultado de tres procesos asociados al aumento del número de
investigadores y de sus condiciones retributivas: un cambio de posición
institucional de personas que estaban en precario en el sistema
universitario (los penenes que tras la idoneidad pasaron a ser
titulares) con el consiguiente aumento de sus retribuciones; un
significativo aumento de plazas nuevas de investigador en el CSIC y
otros OPIS; y la expansión de plazas de profesores universitarios
derivada del crecimiento del sistema de universidades.

En definitiva la guerra que los sucesivos gobiernos, socialistas y
populares, libran contra la magia de las estadísticas de I+D españolas
está perdida hasta que no aumentemos el número de investigadores y sus
retribuciones a niveles similares a los de la media de la UE.

[Nota] *Luis Sanz Menéndez es investigador del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC).

                           ------------------

El Mundo http://www.elmundo.es/

LA LIBERTAD SILENCIADA
Por: Fernando Torres Pérez

¿Dónde? Pues ni en Afganistán ni en cualquier otro país extraño y
lejano. Aquí y ahora. Algo bien real. La jerarquía de nuestra Iglesia
está acallando a los teólogos, reduciéndolos al silencio. Poco a poco.
Pero los hechos son los hechos. Lo que sucede es que esos hechos no
salen a la luz a causa del medio que la Iglesia ha escogido últimamente
para reducirlos al silencio. Cada vez hay menos acusaciones o procesos
públicos. Eso pertenece al pasado. Ahora los métodos son otros.

Tampoco es un ataque general contra los teólogos. Se dirige contra
algunos. Contra aquellos que han querido sacar todas las consecuencias
del Concilio Vaticano II, que han ido haciendo su teología como reflejo
y resultado de la experiencia de fe de tantas comunidades cristianas que
se han esforzado por comprometerse en la construcción aquí y ahora del
Reino de Dios en diálogo abierto con este mundo y esta sociedad. Por eso
la actitud de la Iglesia jerárquica preocupa y duele más. Se están
podando las ramas más vigorosas de la Iglesia, allí donde se produce una
cualidad excepcional de testimonio cristiano.

El procedimiento es muy simple. Un buen día, el teólogo de turno recibe
una carta. Viene de su obispo o de su superior religioso. La carta es
personal porque generalmente existe ya una relación previa de
conocimiento mutuo, incluso de amistad, entre ambos. En esa carta y con
palabras de amigo se le comunica que de la Santa Sede se han recibido
unas quejas concretas sobre su último libro o artículo. Y se le envían
adjuntos unos folios en los que figuran las objeciones a las que el
teólogo debe responder cuanto antes. Por ninguna parte aparecen los
criterios con los que se ha leído la obra y quién ha sido el acusador.
El superior u obispo de turno pide, por supuesto, al teólogo que guarde
silencio y que responda cuanto antes al cuestionario. El superior u
obispo tiende a colocarse en un lugar neutral. Entiende que sólo hace de
transmisor.

El proceso continúa con el envío de la respuesta, razonada y pensada las
más de las veces en la presencia del Señor, porque la inmensísima
mayoría de nuestros teólogos son hombres y mujeres de profunda fe, al
superior jerárquico de quien se recibió. El o ella se encargará de
enviarla por el conducto jerárquico adecuado hasta su origen (¿no suena
todo esto más propio del mundo militar que de la comunidad cristiana?).
Allí, la respuesta, suponemos, es evaluada. El proceso puede continuar
con nuevas objeciones y nuevas respuestas, hasta que se proceda a tomar
la decisión final, que le será comunicada al sujeto «juzgado» por su
superior jerárquico.

Todo el proceso se realiza a través de intermediarios. El teólogo nunca
se enfrentará directamente a los que le juzgan. En el fondo la jerarquía
eclesial no reconoce al teólogo o teóloga la suficiente entidad en
cuanto individuo como para constituirse como persona en todo este
proceso. Son partes de una institución jerárquica. Al final es un asunto
de obediencia que debe resolverse entre el superior inmediato jerárquico
y el súbdito. En realidad, el problema es más del superior que del
teólogo «juzgado», por no saber ejercer adecuadamente su autoridad y
controlar como debiera a sus súbditos. Se podría decir que la Santa Sede
no ha hecho más que un servicio pastoral: ayudar al superior jerárquico
de nuestro teólogo a cumplir con su deber de garantizar la comunión
eclesial y de mantener a todos sus súbditos en un rebaño.

El proceso a veces termina en condena: la prohibición de enseñar o/y de
escribir sobre determinados temas. Pero la Santa Sede no será la que
mande ni lo uno ni lo otro. Será el superior jerárquico inmediato del
teólogo o teóloga el que deba tomar la decisión, urgido eso sí por la
autoridad superior, y comunicársela al súbdito. En caso de que el
proceso no termine en condena, provocará ciertamente un daño psicológico
en la persona. Desde ese momento, el sujeto «juzgado» se sentirá
controlado y vigilado. Y lo será. Lo más probable es que en adelante se
haga a sí mismo la censura, evitando escribir de esto o negándose a
hablar de aquel tema. Para no provocar. Hay que ser muy libres de
espíritu para seguir escribiendo y diciendo lo que uno realmente piensa
cuando en ocasiones el pan de cada día depende de esa cátedra que los de
arriba te pueden quitar cuando menos te lo pienses.

Este proceso lo sufren los afectados en silencio. Por amor a la Iglesia.
Y por imposición de sus superiores. Me quito el sombrero delante de
ellos y ellas y digo: «¡Chapeau!». Pero a mí nadie me ha impuesto
silencio y creo que debo hablar. En su nombre. Para ser voz de los que
no tienen voz. Por amor a esta Iglesia a la que siento de verdad como mi
casa y que, como dice la plegaria eucarística V/b, debe ser, quiero que
sea, «un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de
paz».
No es uno sólo ni una sola los que están en esa situación. Son más,
bastantes más. No me atrevo a poner nombres por respeto a ellos, que han
decidido guardar silencio (a veces no tanto por ellos mismos cuanto por
el bien de los centros en los que enseñan e investigan, que también los
centros están bajo vigilancia). De los mejores, pocos se han salvado de
esta experiencia.

Hace unos años tuve la oportunidad de entrevistarme con el cardenal
Tarancón. Ya estaba jubilado y se sentía libre para decir lo que
pensaba. Recuerdo que una de las cosas que dijo era que para saber lo
que pensaba la jerarquía no había que ir a los documentos sino a los
nombramientos y a su forma de actuar. Aplicando ese criterio, se llega a
la conclusión de que la jerarquía eclesiástica de este tiempo no desea
una comunidad de personas libres. Una comunidad de ese tipo es muy
difícil de gobernar. Hay que dialogar mucho. Es difícil llegar a
acuerdos. Prefieren la imagen del rebaño o de los peces en la red. El
jerarca se identifica a sí mismo con el pastor o con el pescador. Al
resto, a nosotros, nos toca apenas ser ovejas o peces atrapados en la
red, sin posibilidad de encontrar nuestro camino. No queda más remedio
que seguir a los jerarcas, iluminados, dicen, por la presencia del
Espíritu.

En una sociedad de ese tipo, es normal que se pretenda silenciar a los
que piensan y se expresan con libertad. Porque, no nos engañemos, a
nuestra jerarquía actual no le gusta en modo alguno la imagen de la
orquesta sinfónica para hablar de la Iglesia. Ni siquiera les gusta la
imagen del canto polifónico. Lo que les gusta es el canto a una sola
voz. Así se descubre rápidamente a los que se salen del único camino
existente. Se les puede señalar claramente e invitarles de muchas y
variadas maneras a que vuelvan al redil, al coro.

En el fondo, el Concilio Vaticano II todavía no ha calado del todo en la
mente de la jerarquía eclesial. No quiero decir que no haya honradas
excepciones. Pero en cuanto cuerpo no terminan de sentirse cómodos con
una sociedad que, como decía Pablo VI en la Octogessima adveniens,
experimenta «una doble aspiración más viva a medida que se desarrolla su
información y su educación: aspiración a la igualdad, aspiración a la
participación, formas ambas de la dignidad del hombre y de su libertad»
(n. 22) y «trata de promover un tipo de sociedad democrática" (n. 24).
¿Será que esas palabras no valen para la comunidad cristiana?

Es tiempo, por tanto, de denunciar sin miedo esta situación. Para que
sepamos a qué atenernos. Para que no seamos como esos ciudadanos de
algunos países donde se practicó largamente el racismo o la intolerancia
y luego dicen que no sabían nada. Es tiempo de denunciar el uso y abuso
de la obediencia como servilismo a la jerarquía eclesiástica que se cree
dueña en exclusiva del Espíritu y que no se siente obligada en absoluto
a escuchar y aprender de los otros carismas eclesiales. Es tiempo de
rebelarse en nombre de la obediencia al Espíritu para que no hagan de la
Iglesia un lugar de esclavitud. Es tiempo de luchar por la libertad de
los hijos de Dios. Es tiempo de hacer algo porque, si no lo hacemos,
cada vez nos quedaremos más encogidos. Cada vez los niveles de
auto-censura serán mayores para evitar provocar a los que están arriba.
Cada vez será mayor el silencio. Cada vez mayor el miedo. Y una Iglesia
donde existe el miedo, donde las personas no se atreven a hablar con
libertad tiene muy poco o nada que ver con el Evangelio de Jesús.

[Nota] *Fernando Torres Pérez es sacerdote y director de Publicaciones
Claretianas. El autor, uno de los más altos responsables de la orden
claretiana en España, critica abiertamente en su artículo el pensamiento
único de la jerarquía de la Iglesia Católica y explica el proceso de
enmudecimiento al que se somete a los teólogos discordantes. Por su
innegable interés, como documento testimonial sobre el funcionamiento de
la actual ICAR, es por lo que la Redacción de El escéptico Digital ha
decidido incluirlo en el presente número. Consideramos que, en este
sentido, no tiene desperdicio.





________________________________________________________________
http://www.eListas.net/
El equipo de eListas os deseamos un felíz 2001!! :-)