Las empresas toman conciencia de la rentabilidad de la acción social
yolanda jover. Valencia
Expansión 16 Mayo 2003
Los consumidores marcan la estrategia de las empresas y lo que ahora exigen
es un modelo de compañía comprometida con la sociedad, según explica Francisco
Abad, de la Fundación Empresa y Sociedad. Firmas como Amena, Calvo y Consum ya
han descubierto la rentabilidad de las iniciativas solidarias.
"La acción social también puede contribuir a mejorar la cuenta de resultados
de una empresa, ya que a través de sus iniciativas solidarias consigue una mayor
aceptación por parte de sus clientes". De esta forma, Francisco Abad anima a los
empresarios que ayer asistieron a la inauguración de la I Feria Internacional de
Acción Social de Valencia a implicarse en el mejor desarrollo de la sociedad. El
mensaje va principalmente destinado a las pymes, que representan entre el 70% y
el 80% del tejido industrial.
Según una encuesta de la Fundación Empresa y
Sociedad, el 49% de las pymes europeas asegura que impulsa planes de acción
social. En España, sin embargo, son los grandes grupos los que primero han
apostado por el compromiso social.
Correos
Un ejemplo es Correos. La empresa centra parte de sus ayudas en el apoyo a
los niños hospitalizados, a través de la ONG Payasos Sin Fronteras. También
colabora con Unicef en la recogida de material de escritura para niños del mundo.
Su tercera línea de actuación se ocupa de la integración de los inmigrantes
mediante cursos de formación. Por último, Correos se ha implicado en el medio
ambiente con su Plan de Reforestación Línea Verde, por el que destina un céntimo
de euro por cada sobre o embalaje que comercializa a regenerar bosques.
También el grupo conservero Calvo puede promocionar su imagen
solidaria, ya que reserva un 2% de sus beneficios a campañas de ayuda social.
Entre sus iniciativas destacan los fondos para la reconstrucción de El Salvador y
las donaciones para la limpieza del litoral gallego tras el hundimiento del
Prestige. Además, Calvo ha introducido la solidaridad en su estructura
interna al proporcionar empleo a disminuidos psíquicos.
Este compromiso lo
comparte la cooperativa Consum, que ha sellado un acuerdo con la asociación
Ivadis para integrar en la empresa a discapacitados. En total, la cadena de
supermercados reserva un 10% de sus beneficios a acciones sociales, dirigidas a
la formación de los consumidores y a donaciones a diferentes ONGs.
A iniciativa de la plantilla
Frente a estos proyectos que surgen desde la dirección, el operador Amena ha
puesto en marcha un plan de acción social a instancias de su plantilla. El 16% de
los 3.500 trabajadores de la compañía se ha implicado en la ONG interna Otro
Mundo Amena. Desde que se organizaron el año pasado, han grabado un CD de
villancicos para recaudar fondos que donan a Ayuda en Acción, han viajado para
llevar su aula móvil de acceso a Internet a poblaciones ajenas a las nuevas
tecnologías y acaban de crear un fondo para los refugiados de la guerra de Irak.
La empresa financia la logística y cede su tecnología.
Las opciones que tienen
las empresas para implicarse en acción social son tan amplias como la red de once
mil ONGs que existen en España. Organizaciones en favor de los afectados por
enfermedades como el parkinson, el cáncer o el alzheimer buscan benefactores.
Desde todos los ámbitos se reclama el apoyo de mecenas, que se resisten a surgir
desde el sector empresarial. La Penya Valencianista per la Solidaritat, la
primera ONG que nace en el seno de un club de fútbol español, ha conseguido
atraer a empresas patrocinadoras, como Velarte, que le ayudan a crear equipos de
fútbol infantiles en países del tercer mundo con el objetivo de sacar a los niños
de la calle y alfabetizarlos. Sin embargo, son muchas las asociaciones que, como
la alicantina Mujeres de la Noche Buscando el Día, que busca alternativas a la
prostitución, siguen sin recibir el apoyo empresarial.